La prueba del malvavisco.
“El reino de los cielos será también como un hombre que, al emprender un viaje, llamó a sus siervos y les encargó sus bienes” (Mat. 25:14, NVI).

“El reino de los cielos será también como un hombre que, al emprender un viaje, llamó a sus siervos y les encargó sus bienes” (Mat. 25:14, NVI).
“Los fariseos y los saduceos se acercaron a Jesús y, para ponerlo a prueba, le pidieron que les mostrara una señal del cielo” (Mat. 16:1, NVI).
“Uno de ellos, al verse ya sano, regresó alabando a Dios a grandes voces. Cayó rostro en tierra a los pies de Jesús y le dio las gracias, no obstante que era samaritano” Lucas 17:15, 16, NVI
“Ciertamente él cargó con nuestras enfermedades y soportó nuestros dolores, pero nosotros lo consideramos herido, golpeado por Dios, y humillado. Él fue traspasado por nuestras rebeliones, y molido por nuestras iniquidades; sobre él recayó el castigo, precio de nuestra paz, y gracias a sus heridas fuimos sanados” (Isaías 53:4, 5, NVI)
“Si mi pueblo, que lleva mi nombre, se humilla y ora, y me busca y abandona su mala conducta, yo lo escucharé desde el cielo, perdonaré su pecado y restauraré su tierra. Mantendré abiertos mis ojos, y atentos mis oídos a las oraciones” (2 Crón. 7:14, 15, NVI).
“¿Acaso alguno de ustedes sería capaz de darle a su hijo una piedra cuando le pide pan? ¿O de darle una culebra cuando le pide un pescado? Pues si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más su Padre que está en el cielo dará cosas buenas a quienes se las pidan!” (Mat. 7:9-11, DHH).
“Tengo que hablar con un hombre que ha muerto –le dijo–. ¿Puedes invocar a su espíritu para mí?” (1 Sam. 28:8, NTV).
“Él se hospeda con Simón el curtidor, que tiene su casa junto al mar” (Hech. 10:6, NVI).
Sí, Señor; pero hasta los perros comen las migajas que caen de la mesa de sus amos” (Mat. 15:27, NVI).
No nos hagamos vanagloriosos, irritándonos unos a otros, envidiándonos unos a otros” (Gál. 5:26).
“Y vinieron a él en el templo ciegos y cojos, y los sanó” (Mat. 21:14).
"Porque él dice en las escrituras: "en el momento oportuno te escuché; en el día de la salvación te ayudé". Y ahora es el momento oportuno. ¡Ahora es el día de la salvación!" (Gál. 6:2, DHH).
"Si solo amas a quienes te aman, ¿qué recompensa hay por eso? Hasta los corruptos cobradores de impuesto hacen lo mismo" (Mat. 5:46, NTV).
"Día y noche, sea que él esté dormido o despierto, la semilla brota y crece, pero él no entiende cómo sucede" (Mar. 4:27, NTV).
"Era un hombre devoto, temeroso de Dios, igual que todos los de su casa. Daba generosamente a los pobres y oraba a Dios con frecuencia" (Hech. 10:2, NTV).
"¿Y por qué ustedes quebrantan el mandamiento de Dios a causa de la tradición?" (Mat. 15:3, NVI).
“¿Has visto a alguien diligente en su trabajo? Se codeará con reyes, y nunca será un don nadie” (Prov. 22:29, NVI).
“Felipe le dijo: –Señor, muéstranos al Padre, y nos basta. Jesús le dijo: –¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: Muéstranos al Padre?” (Juan 14:8, 9, NVI).
“–Bien, –les respondió Saúl–, consíganme un buen músico y tráiganlo. Uno de los cortesanos sugirió: –Conozco a un muchacho que sabe tocar el arpa. Es valiente, hábil guerrero, sabe expresarse y es de buena presencia. Además, el Señor está con él” (1 Sam. 16:17, 18, NVI).
“¿Acaso roba el hombre a Dios? ¡Ustedes me están robando! Y todavía preguntan: ‘¿En qué te robamos?’ ‘En los diezmos y en las ofrendas’ ” (Mal. 3:8, NVI).
“¡Qué hermosos son, sobre los montes, los pies del que trae buenas nuevas; del que proclama la paz, del que anuncia buenas noticias, del que proclama la salvación!” (Isa. 52:7, NVI).
“Después de saludarlos, Pablo les relató detalladamente lo que Dios había hecho entre los gentiles por medio de su ministerio” (Hech. 21:19, NVI).
“Ciertamente les aseguro que ustedes me buscan no porque han visto señales, sino porque comieron pan hasta llenarse” (Juan 6:26, NVI).
“Cuando llego a Jerusalén, trataba de juntarse con los discípulos, pero todos tenían miedo de él, porque no creían que de veras fuese discípulo. Entonces Bernabé lo tomó a su cargo y lo llevó a los apóstoles” (Hech. 9:26, 27, NVI).
“Más bien, acumulen para sí tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el óxido carcomen, ni los ladrones se meten a robar” (Mat. 6:20, NVI).
“Rebosa mi corazón palabra buena; dirijo al rey mi canto” (Sal. 45:1).
“Y dijo Jehová a Satanás: Jehová te reprenda, oh Satanás; Jehová que ha escogido a Jerusalén te reprenda. ¿No es este un tizón arrebatado del incendio?” (Zac. 3:2).
“Por tanto, vayan y hagan discípulos de todas las naciones” (Mat. 28:20, NVI).
“Ve ahora a Sarepta de Sidón, y permanece allí. A una viuda de ese lugar le he ordenado darte de comer” (1 Rey. 17:9, NVI).
“En seguida Jesús hizo que los discípulos subieran a la barca y se le adelantaran al otro lado mientras él despedía a la multitud” (Mat. 14:22, NVI).