Kintsugi.
“Tu pueblo reconstruirá las ruinas antiguas y levantará los cimientos de antaño; serás llamado ‘reparador de muros derruidos’, ‘restaurador de calles transitables’ ” (Isa. 58:12, NVI).

“Tu pueblo reconstruirá las ruinas antiguas y levantará los cimientos de antaño; serás llamado ‘reparador de muros derruidos’, ‘restaurador de calles transitables’ ” (Isa. 58:12, NVI).
“Por eso, confiésense unos a otros sus pecados, y oren unos por otros, para que sean sanados. La oración del justo es poderosa y eficaz” (Sant. 5:16, NVI).
“¡Cuán bueno, Señor, es darte gracias y entonar, oh Altísimo, salmos a tu nombre; proclamar tu gran amor por la mañana, y tu fidelidad por la noche” (Sal. 92:1, 2, NVI).
“¿Debo tener por justas la balanza falsa y la bolsa de pesas alteradas?” (Miq. 6:11, NVI).
“Honra al Señor con tus riquezas y con los primeros frutos de tus cosechas. Así tus graneros se llenarán a reventar y tus bodegas rebosarán de vino nuevo” (Prov. 3:9, 10, NVI).
“Traigan íntegro el diezmo para los fondos del templo, y así habrá alimento en mi casa. Pruébenme en esto –dice el Señor Todopoderoso–, y vean si no abro las compuertas del cielo y derramo sobre ustedes bendición hasta que sobreabunde” (Mal. 3:10, NVI).
“Los que comieron fueron unos cinco mil hombres, sin contar a las mujeres y a los niños” (Mat. 14:21, NVI).
“Y el jefe de la cárcel confió en mano de José a todos los presos que estaban en la cárcel, y de todo lo que allí se hacía él era responsable” (Gén. 39:22, LBLA).
“Si te dedicas a ayudar a los hambrientos y a saciar la necesidad del desvalido, entonces brillará tu luz en las tinieblas” (Isa. 58:12, NVI).
“¿Quién, Señor, se te compara entre los dioses? ¿Quién se te compara con grandeza y santidad? Tú, hacedor de maravillas, nos impresionas con tus portentos” (Éxo. 15:11, NVI).
“Pero el Señor le contestó: –¿Te parece bien enojarte así?” (Jon. 4:4, DHH).
“El testigo verdadero jamás engaña; el testigo falso propaga mentiras” (Prov. 14:5, NVI).
“Pon en manos del Señor todas tus obras, y tus proyectos se cumplirán” (Prov. 16:3, NVI).
“Los apóstoles se reunieron con Jesús y le contaron lo que habían hecho y enseñado. Y, como no tenían tiempo ni para comer, pues era tanta la gente que iba y venía, Jesús les dijo: –Vengan conmigo ustedes solos a un lugar tranquilo y descansen un poco” (Mar. 6:30, 31, NVI).
“El Señor se burla de los burlones, pero trata con bondad a los humildes” (Prov. 3:34, DHH).
“Si te dedicas a ayudar a los hambrientos y a saciar la necesidad del desvalido, entonces brillará tu luz en las tinieblas” (Isa. 58:12, NVI).
“¿Andarán dos juntos, si no estuvieren de acuerdo?” (Amós 3:3).
“Te he manifestado mis caminos, y me has respondido; enséñame tus estatutos. Hazme entender el camino de tus mandamientos, para que medite en tus maravillas” (Sal. 119:26, 27).
“Me fijé que en esta vida la carrera no la ganan los más veloces, ni ganan la batalla los más valientes; que tampoco los sabios tienen qué comer, ni los inteligentes abundan en dinero, ni los instruidos gozan de simpatía, sino que a todos les llegan buenos y malos tiempos” (Ecl. 9:11, NVI).
“Reunió a sus doce discípulos y les dio autoridad para expulsar a los espíritus malignos y sanar toda enfermedad y toda dolencia” (Mat. 10:1, NVI).
“El Rey les responderá: Les aseguro que todo lo que hicieron por uno de mis hermanos, aun por el más pequeño, lo hicieron por mí” (Mat. 25:40, NVI).
“Haz todo lo posible por venir a verme cuanto antes” (2 Tim. 4:9, NVI).
“Así mismo, en nuestra debilidad el Espíritu acude a ayudarnos. No sabemos qué pedir, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos que no pueden expresarse con palabras. Y Dios, que examina los corazones, sabe cuál es la intención del Espíritu, porque el Espíritu intercede por los creyentes conforme a la voluntad de Dios” (Rom. 8:26, 27, NVI).
“Además, confían en sus espadas, cometen abominaciones, viven en adulterio con la mujer de su prójimo, ¿y aun así pretenden poseer el país?” (Eze. 33:26, NVI).
“Porque por gracia ustedes han sido salvados mediante la fe; esto no procede de ustedes, sino que es el regalo de Dios, no por obras, para que nadie se jacte” (Efe. 2:8, 9, NVI).
“Cuando oyó, pues, que estaba enfermo, se quedó dos días más en el lugar donde estaba” (Juan 11:6).
“Y tomando la mano de la niña, le dijo: Talita cumi; que traducido es: Niña, a ti te digo, levántate” (Mar. 5:41).
“Y Jesús crecía en sabiduría y en estatura, y en gracia para con Dios y los hombres” (Luc. 2:52).
“No tengas deudas pendientes con nadie, a no ser la de amarse unos a otros. De hecho, quien ama al prójimo ha cumplido la ley” (Rom. 13:8, NVI).
“Me mostrarás la senda de la vida; en tu presencia hay plenitud de gozo; delicias a tu diestra para siempre” (Sal. 16:11).