Un libro para desestandarizar el placer.¿ Por qué nadie nos explicaba que la mayor parte de nosotres no orgasmea con penetración?¿ Por qué no había palabras para describir nuestros actos sexuales?¿ Por qué nunca veía en el porno a nadie orgasmeando como orgasmeo yo o masturbándose de maneras similares a las mías?¿ Por qué la sexualidad de las personas con vulva estaba llena de mitos?¿ Por qué éramos educades en una especie
de agujero negro del placer? Hola. comunidad de siéntete plena soy la creadora y anfitriona de este podcast dedicado a empoderar explorar y celebrar la feminidad la sexualidad y el bienestar en todas sus formas si me sigues desde el principio sabes que aquí hablamos sin filtros con honestidad y un toque de humor sobre temas que nos hacen sentir plenas vivas y libres hoy estoy emocionadísimo de presentarles la nueva temporada Todo sobre la vagina, una exploración profunda, liberada
y feminista de nuestra anatomía, placer y conexiones. Copyright 2025 Stream LA. Siéntete plena. Todos los derechos reservados. Episodio 8. Sexoafectividad. La importancia de hablar. La intersección de sexo y afecto. No reprimir, te deseo o te extraño. Ser sinceros con elecciones y navegar cambios corporales juntos. Hablamos de escuchar, acompañar y no temer respuestas. Invitada, psicóloga relacional. Cierre, reflexión sobre replantear con
quién nos relacionamos y por qué. Sexoafectividad. La importancia de hablar. Hoy sabemos por qué los matrimonios duran menos y por qué la gente se casa cada vez menos. Antes el lugar común de que los matrimonios de otras épocas duraban más y la familia se mantenía más unida. Se puede pensar que si eso no sucede hoy es porque cada vez hablamos más, porque hemos empezado a contar las violencias, los acosos, las incomodidades sexuales que hemos sufrido históricamente en silencio.
Y la pequeña revolución que esto arma en el entorno de quien empieza a hablar genera que otros escuchen. Necesitamos seguir contando lo que nos pasa, las macro y las micro violencias. Cuando son puestos en palabras... los micromachismos pierden algo de fuerza, mueren un poquito. Otre lo escucha, lo cuenta, pasa a otros oídos, y quizás, algún día, una persona de esas está en una situación similar y puede reaccionar antes. Entre el 2020 y 2021, pandemia mediante, me encontré con la enorme
potencialidad que resulta de trabajarnos colectivamente. En conversatorios que armé sobre temas puntuales, en talleres junto a la comunidad Mujeres que no fueron tapa, en grupos que llevamos adelante con la sexóloga Carolina Meloni. Trabajamos grupalmente lo personal, la vivencia sexoafectiva de cada une. En este capítulo vas a encontrar varios relatos de situaciones que se repiten mucho en mis espacios de trabajo. Quizá te sientas reflejada en alguno y puedas,
a partir de ahí, reflexionar sobre tu propia sexoafectividad. Trabajar de manera grupal mi sexualidad fue como despertar después de un sueño largo, de 30 años que coincide con mi edad. Estaba apagada, aislada, la perversidad del sistema me enseñó que con otras mujeres se compite. Una competencia de ver quién llega más alto, quién es más linda y completa, quién se gana el corazón de ese hombre y permanece en ese lugar, quién falla menos, quién es mejor en la cama,
más joven, vital, sexy y sonriente. Pero un día empecé a mirarme y a escucharlas, a descubrir que en sus relatos me podía encontrar. Y no era cualquier encuentro. Fue un encontrarme desnuda delante del espejo y por primera vez en mi vida, sin criticarme y sin odiarme. Fue darme cuenta de que no estoy rota y de que en esta tribu de mujeres está la potencia, esa fuerza que te empuja a imponerte ante todo aquel que te cuestione o pretenda hacerte sentir menos. La buena noticia es que
no hay vuelta atrás. Rena. A veces la sexualidad se nos atora en el cuerpo, nos trabamos, nos quedamos estátiques en un lugar, no podemos salir o avanzar hacia donde queremos. A veces el cuerpo nos avisa, a veces no. No es fácil,¿ a quién le vamos a preguntar?¿ Con quién vamos a hablar?¿ Con familiares?¿ Con amigues, quizás?¿ Con tu psicólogue?¿ Match se sienten juzgadas o avergonzadas de compartir sus dudas
o inseguridades? La culpa y la vergüenza que estos 2.500 años imprimieron en nuestra sexualidad nos deja muchas veces incapacitadas para hablar de estos temas. Los abusos, la violencia, los acosos, las violaciones dentro y fuera de la pareja o de la familia, las conductas horribles hacia nosotres, el patriarcado, funcionan
porque hasta ahora estuvimos callades. Una de las cosas que más leo en las devoluciones post-talleres, encuentros y acompañamientos es que es un alivio el solo hecho de hablar, de poner en palabras lo que se siente, claro, firme y literal. Si nos expresamos, tenemos otras perspectivas y podemos entendernos mejor. La culpa y la vergüenza que estos 2.500 años imprimieron en nuestra sexualidad nos deja muchas veces incapacitadas para hablar de estos temas. Por eso confío mucho en los espacios de
trabajo grupales. donde con ciertas pautas y materiales de lectura o no, grupos de mujeres, lesbianas y disidencias, hablan, cuentan, escuchan las experiencias ajenas, se cuestionan, se preguntan todo en un espacio seguro. Estos espacios que generamos muchas personas, en un principio al menos en mi caso, tuvieron mucho que
ver con lo sexual solamente. Cuando empecé a trabajar individual y grupalmente, Creí que yo estaba ahí para acompañar lo que esas personas quisieran entender, cambiar o reformular de sus relaciones sexuales.¿ Bastó un encuentro para darme cuenta de que sexo es inseparable de afectividad?¿ Cómo puedo acompañar a alguien a quien le duele la vagina mientras la penetran, sin pensar en el vínculo que mantiene con esa persona que
tiene al lado? Como Melina, que llegó a mi taller luego de arrastrar tres años de dolor en la penetración con un compañero al que no quería más. y con el que sostenía una relación porque era el padre de su hija. Melina solo había hablado con su ginecóloga y la médica le había dado un gel con algo de anestesia. La había mandado a tomarse un vino y a relajarse.
Lo cual, claro, dejó a Melina más confundida que antes.¿ Cómo iba a acompañar a Agustina a tener más ganas de coger, como me había pedido, sin saber que tuvo más hijas que orgasmos en su vida? y sin pensar en que estaba hace 15 años con una persona que la menospreciaba y le decía que era fea? Agostín había visto en la tele que los personajes mediáticos se ponen un chip, que es como un granito de arroz, y va liberando testosterona, ellos lo hacen por la salud, para mantenerse jóvenes, pero
te da vigor sexual. También había escuchado que hay unas pastillas. No sabía dónde se conseguían, ni cómo se llamaban, pero quería saber. Quería saber cómo aumentar su libido.¿ Por qué?¿ Para qué?¿ Para quién? Porque su marido estaba muy afectado porque yo no llego al orgasmo.¿ Cómo podemos pensar que la sexualidad se puede arreglar con una pastilla, sin pensar
en lo afectivo y vincular? Sexo y afectividad, que no es el vivieron felices y comieron perdices de los cuentos y las pelis que nos lo contaron así, van de la mano. Y antes de querer arreglarnos con geles, chips... pastillas o lo que sea, hay que ver qué nos sucede, cuáles son nuestras inseguridades, miedos, penas, vergüenzas. Y para eso hay que poder hablar. No hay otro camino. El trabajo
es saber qué nos pasa. Claudia estaba en un vínculo monógamo heterosexual y llevaba una convivencia de 25 años con Nicolás. Quería indagar qué pasaba con su sexualidad, qué estaba cambiando. La pareja siempre se había querido mucho, se llevaban bien, tenían dos hijes y una vida sexual que más pibis de 22 años envidiarían. Claudia disfrutaba y tenía orgasmos en varias posturas,
Nicolás era feliz y la trataba con mucho amor. Nunca habían hablado de cómo eran sus relaciones sexuales, solo habían llegado a unos cuantos guiones bastante satisfactorios para los dos sin hablar, algo no muy usual, pero qué puede pasar.
Sin embargo, Claudia cada vez tenía menos ganas, estaba cansada, angustiada y nicolás no entendía qué pasaba no hablaban entonces él empezó a pensar que claudia no lo deseaba mientras que claudia que había visto que ya no respondía a los estímulos de nicolás como siempre empezó a evadir cualquier acercamiento a la sexualidad porque sabía que no podía responder como siempre con el correr de unos cuantos meses claudia pensó que tenía que hacer algo no por ella sino
por su marido su matrimonio y sus hijes Muchos meses, ejercicios escritos, búsquedas, conversaciones y, sobre todo, frustraciones después, Claudia entendió que algo en ella había cambiado, y a través de la masturbación con sus manos y un dildo, aprendió algunas formas nuevas en las que podía orgasmear y disfrutar. Descubrió que ahora su orgasmo requería de muchísimo placer externo antes de la penetración que ella antes disfrutaba. Nicolás entendió
que ahora tenía que dedicarle más tiempo a Claudia. mucho más tiempo. Pero, porque Nicolás también traía su mochila, eso le hacía sentir que sus genitales no eran el centro, y era raro porque su erección duraba poco. Y eso lo llenaba de vergüenza. Él descubrió que el placer que su pene y cuerpo sentían, sin siquiera tener una erección, mientras le hacía sexo oral a Claudia era mucho, y aprendió a escucharlo y disfrutarlo, en vez de ir directo al pico de placer de lo que lo hacía orgasmear.
Llegó a darse cuenta de que le calentaba mucho más dar placer que recibirlo. Y Claudia, chocha. Natalia, por su parte, no había querido usar juguetes o dildos con su novia. Para ella, el placer se tenía que alcanzar solo con los cuerpos. Natalia no se animaba a decirle a su compañera lo que necesitaba. Bastaron un par de encuentros grupales para que pudiera hablarlo en grupo. Y pensamos qué hacer, ella se acercaría a los juguetes primero. sin su novia.
Recién después de unas cuantas semanas, cuando vio cuánto significaban para ella y su placer, pudo expresar un poco mejor lo que necesitaba, pudo ver cuán necesario era romper las barreras de lo que no se puede decir en un vínculo. A veces lo que queremos sexualmente puede alejarnos de la gente. A veces lo que nos gusta nos da vergüenza. A veces nos da vergüenza solo reconocer que algo nos gusta.
Nos da vergüenza nuestra reacción al estímulo, las caras, los gestos que nada tienen que ver con los de las películas. Sobre todo, porque creemos que eso solo nos pasa a nosotres. A veces nos da vergüenza nuestra experiencia sexual, y este es un caso que se repite mucho. Euge, por ejemplo, tenía 32 años y creía que era virgen, que nunca había tenido relaciones sexuales. Cargaba con muchísimo miedo a que una future compañera sexual notara su virginidad y ella tuviera que
dar explicaciones. También sentía mucha vergüenza de no saber cómo complacer a otra persona. Trabajó con tiempo en explorarse, en conocerse, en darse cuenta de que coger había cogido, había chupado genitales y se había masturbado junto a otras personas, solo que no había podido tener relaciones sexuales con penetración. Se había colocado todos los geles que sus amigas le habían recomendado,
pero no funcionaba. Recién cuando conoció su propia genitalidad, Su vagina y su placer pudo relacionarse sexualmente con alguien sin sentir la presión de la penetración. Y finalmente un día, sin darle tanta importancia, un pene entró en su vagina y se dio cuenta de que tampoco era para tanto. Pero estaba contenta de poder relacionarse sexualmente sin sentir esa restricción. Y sobre el miedo a la inexperiencia, naturalicemos no saber,
porque como somos tan distintas, en realidad nadie sabe. Personas deseantes. En el recorrido que hace este libro vimos que no queremos ser más objetos de deseo como fuimos siempre, lo cual no significa para nada no ser deseades, sino que queremos que se nos lea en clave sujetos deseantes. Que los medios, el cine, el porno, la industria de la música y nuestros entornos puedan leernos en clave sujetos deseantes, como personas que desean. El deseo no es solo de
los varones cis. Para que te lean como sujeto deseante tenés que serlo. Pero no nos han educado para eso. Y lo sos, taz lo somos, pero tenés que reconocerte como tal. Dale importancia a tu deseo sexual si lo tenés. Escúchate, tus necesidades, gustos y expresiones sexuales son importantísimos. Para transformarnos en sujetos deseantes necesitamos, como primer paso, reconocer la importancia de nuestro placer y deseo. Clara venía de 18 años de
vida sexual con variadas personas, incluso varios noviazgos largos. En todo le sucedía lo mismo, al principio le parecía casi una tortura relacionarse sexualmente, no entendía qué pasaba, no le gustaba, pero sentía que lo tenía que hacer. Por muchos años ni se lo cuestionó, el placer no era de ella, era de Leotre. Con el correr de las semanas, se iba enamorando, se aflojaba, y empezaba a disfrutar mucho de coger. Cada vez que cortaba con un enovie, le dolía mucho
lo que le había costado ese bienestar sexual. Con el tiempo, Clara empezó a ver que había algo que se llamaba demisexualidad y que se sentía muy cómoda usando esa etiqueta. Que ella, como les demás demisexuales, necesita generar cierta conexión emocional, necesita formar un vínculo afectivo romántico antes para sentir atracción sexual por la otra persona. Ahora, Clara suele enamorarse de
personas que antes son sus amigas. O presenta su orientación sexual al empezar a conocer a alguien, y eso ya le da una sensación de comodidad, le quita el peso que ya sola se ponía de tener que relacionarse sexualmente desde el principio cuando no sentía atracción sexual. Romina era una persona en pleno puerperio, que se miraba al espejo
y no se reconocía. Seis meses después de nací de su hije, se miraba y no entendía quién era su culo, Sus tetas, su panza y todo lo que siempre le había dado seguridad y confort ya no eran lo que habían sido. Necesitaba sentir que no era el monstruo que veía ella sola. Pero no había nadie al lado para decírselo, su compañero no aportaba nada de contención, no se daba ni cuenta de lo que estaba atravesando Romina. Y como no se sentía deseada, empezó a taparse cada vez más
sabía perfectamente cuán mal estaba verse así, estar así. Esto es algo muy común. Las revistas, la tele, los diarios, nos muestran todo el tiempo lo flaca y espectacular que hay que quedar después del parto. Si no, una está descuidada. El puerperio es una etapa muy especial, hay cansancio extremo, tetas que no dan más, poco sueño y descanso, compañeres que pasan todo el día en el trabajo mientras una
lidia con sus hijes. Y para Romina, el mejor plan era tener 15 minutos para ver una serie y comer algo sustancioso. Quizás solo necesitaba abrazos de verdad, mimos, hacer cucharita para dormir, que la tapen y la cuiden, quizás sentir que su compañero gustaba de ella con todos los cambios, quizás necesitaba que se abracen desnudes y sentir las pieles juntas, sin coger. Pero Romina no podía ni procesar ni decir esas cosas. Su obstetra deslizó que si no atendía al marido, se
iba a ir con otra. A ella le importaba muy poco si su marido cogía con otra, solo quería que la abrase. la quiera y la mime, y esperar a la siguiente etapa. Pero no podía decirle eso al marido. Así que llegó a un conversatorio para ver qué le pasaba con su sexualidad. Ahí se encontró con 10 personas más en la misma situación que ella. Ahí entendió, ahí supo. No le debía sexo a su compañero, entendió que hay etapas en las que nuestra sexualidad o intimidad pasa por
otras áreas. y que en ese momento la calentaban otras cosas, que su marido se ocupara de la casa, por ejemplo, o tuviera otras actitudes consideradas hacia ella. Belén estaba muy frustrada porque su novia, Abigail, ya casi no quería relacionarse sexualmente. Hacía tres años que convivían, y siempre había sido al revés, Belén tenía más ganas que Abby. Empezar a hablarlo con otras le hizo ver a Belén que en épocas de incertidumbre mundial, aislamiento y pandemias, no podía exigirle a nadie
que estuviera caliente y con ganas de coger. Antes de hablar con Otres pensaba que la falta de deseo se debía simplemente a que las cosas estaban acabando entre ellas. Este es el poder de la palabra puesta en conjunto, verse reflejada en Otres, saber que no se está sole. Hablando al vacío. Una pregunta queja que recibo mucho sobre explicaciones, avisos, pedidos de ciertas prácticas o tiempos sexuales a compañeros sexuales
que no se dan por aludides. Le dije que me gusta que me toquen las tetas despacio, pero me las pellizca y me duele. Le explico y le explico que no me toque primero el clítoris, pero va y lo toca primero. Necesito tocarme o usar un juguete para tener un orgasmo, pero me dice que me tiene que alcanzar con lo que me da él. Si expresaste tus necesidades y gustos sexuales y la otra persona no las escucha,
la verdad es que no hay muchas alternativas. Porque habrías de estar con alguien a quien no le importa que la pases bien mientras cogen. Vos cogerías con alguien solo por tu placer, sin preocuparte en lo más mínimo por el placer ajeno. Por ahí no es. Siempre pensá en que le dirías a una amiga que te cuenta la situación que vos estás viviendo y decítelo a vos misma.¿ Dónde están los varones cis? Hablando de personas que no escuchan los deseos ajenos,¿ dónde están esos aliados dispuestos a
acompañarnos en nuestro cambio? Mientras nosotres, mujeres, tortas, trans, intersex, no vaineris, gays, maricas, gordes, nos agrupamos en nuestros propios espacios de charla, hablando, trabajando en espacios vinculantes, pagos o afectivos, me pregunto,¿ dónde están los heterosis varones?¿ Qué están haciendo para colaborar con salir del pozo en el que nos
hice metieron? Mucho tiempo más van a seguir en esa, hablando de marcas de cervezas, autos y vinos, en lugar de frenar a ese amigo que dijo la machilulada del siglo, o mandársela a ellos mismos? Mucho más van a seguir cuestionándonos, diciéndonos cómo tenemos que hacer las cosas. Hay muy pocos varones cis dispuestos al cambio, a la búsqueda y la exploración de otros márgenes. No digo que no existan, pero son pocos, y para la heterosexualidad se hace difícil.¿ Dónde están?¿
Dónde se trabajan a ellos mismos? donde hacen el curso para aprender a, por ejemplo, no socavarnos el autoestima a quienes no encajamos en la norma?¿ Están aprendiendo a controlar su ira?¿ A no violentar?¿ A no temer a la sexualidad de sus novias? Si no se sientan a replantearse sus privilegios, no vamos a llegar a ningún lado juntes. Desde el primer taller que di, escucho lo mismo en algún momento, estaría bueno que los varones sepan esto.¿ Haces
este taller para varones? Por favor, hazlo para varones. Explícale a mi novio. Luego de muchas vueltas, un intento fallido de hacer un todo sobre tu vulva abierto a todo el mundo, y muchas dudas, en 2020, a unos meses de haber empezado la pandemia, hice por primera vez una versión de mi seminario adaptada a varonesis. Al cierre de este libro, lo repetí cuatro veces. Cada vez que abro las inscripciones
pasa lo mismo. Las pibas se vuelven locas, replican el flyer por todas partes, me escriben, se lo quieren regalar al novio, al hermano, al marido, al víncule, al chongo. Con los días se van cayendo, el novio no quiso, no se animó, se enojó, le dijo que se calme. Son muy pocos los varones que llegan al taller. El porcentaje es casi tan bajo como el de mis estadísticas binarias de Instagram, un 8% de seguidores varones. un 92%
de mujeres. Y no dudo de que estos se replican mayor o menor escala en todos los espacios de este tipo. No hay un acompañamiento o persona que hable en mis talleres que no haya sido violentada de alguna forma por un varón cis. No hay una persona que no haya tenido una experiencia sexual espantosa con un varón cis. Aunque un pequeño porcentaje también sufrió violencias por parte de mujeres. Siempre es mucho menor, sobre todo en lo que respecta
a lo sexual. Pero muchas veces cuando la violencia sexual es ejercida por una mujer nos cuesta muchísimo más aún reconocerla y entenderla como tal y es más difícil para la víctima y la sociedad entenderlo. Hacen falta espacios de trabajo para TATS. Nos hace falta hablar, nos hace falta visibilización y educación. Necesitamos tender nuevas redes, encontrarnos entre nosotres.
Como ya dije, a veces solo necesitamos contar lo que nos pasa o pasó sin que nos juzguen, solo que nos acompañen, darle voz a nuestro deseo, para pues escucharlo y reconocer qué cosas y personas lo potencian y cuáles no.¿ Con quién hablar? No hablamos por mucho tiempo porque creíamos que esto solo nos pasa a nosotres. Cuando vemos que a otras les pasa lo mismo, entendemos que no es individual nuestra dolencia. Cuando decimos que lo personal es político
y que la salida es colectiva, es por algo. Y aplica a la sexualidad también. Lo sexual no solemos hacerlo colectivo, porque nos enseñaron a tener vergüenza y culpa sobre eso. Así funcionan el patriarcado y la violencia sexual, con pactos de silencio. Entonces, está en nuestras manos si podemos, si queremos, empezar a buscarle la vuelta a nuestra sexualidad, empezar a buscar, a armar redes, y si necesitamos a alguien que nos ayude a destrabarlo, confiar en los espacios grupales, en las amigas,
en las terapias y profesionales que sientas necesarias. El trabajo comienza ahí, en empezar a reconocer que nuestra sexualidad merece el tiempo, el espacio y el placer. Hacer cursos, talleres, leer, buscar espacios de conversación puede ser algo que te incentive. Cuando decimos que lo personal es político y que la salida es colectiva, es por algo. Y aplica a la sexualidad también. Lo sexual no solemos hacerlo colectivo. porque nos
enseñaron a tener vergüenza y culpa sobre eso. Así funcionan el patriarcado y la violencia sexual, con pactos de silencio. Siempre que lo sientas necesario puedes buscar sexólogos que te ayuden a trabajar lo que te moleste o dudes o necesites de tu sexualidad. Siempre es recomendable arrancar la búsqueda, cuando puedas, por supuesto, pero no dejar pasar mucho tiempo.
Veo constantemente que las dolencias en la sexualidad se posponen, Y creo que es porque sentimos que la sexualidad no es tan importante como el resto de las áreas de nuestro cuerpo o nuestra vida. Pero lo es, la sexualidad es parte de la salud integral. Hoy tenemos la suerte de que muchísimes profesionales usan redes sociales para difundir su trabajo, con lo que podemos ver el perfil de la persona a la que vamos a consultar antes de pautar un encuentro.
Es muy importante, con tantos profesionales rancios, patriarcales, que no comprenden las violencias ejercidas sobre nuestros cuerpos, poder ver de antemano las ideas del sexólogue que vas a elegir. Presta atención a las ideas que expresa, fíjate dónde viene. Si no sos una persona cis, monógama, halo y heterosexual, es importante que veas cuán respetuoses con todas las identidades, qué
ideas tienes sobre el género. Claro que notas les sexólogues tienen redes sociales, y que quizás tenés que elegirle que esté en la cartilla de tu obra social. Es importante que a medida que le vayas conociendo veas qué tan cómoda te sentís. Hoy más sexólogos trabajan informándose y reformulando el contenido binario y sexista que recibieron durante mucho tiempo. Las ideas son un palimpsesto. Es imperioso que como sociedad nos preparemos para dar espacio a la conversación sobre sexualidad
desde un lugar sincero y seguro, sin risas, sin juzgar. Amigues, mediques, terapeutas, padres, madres, tíes. De la misma manera deberíamos empezar a cambiar la manera en que juzgamos a la gente cuando nos hablan de violencias vividas. Necesitamos empezar a generar espacios de comodidad donde entre pares podamos escucharnos, hablarnos de verdad. TAS tenemos en nuestras manos la oportunidad de ir cambiando de a poco
las cosas. Este libro está lleno de información, Esparcila, contala, regalala, mándale frases a tus amigues, discútime con amor, cambia todo
lo que sea necesario, cuantas veces quieras. Escribiendo y reescribiendo estas páginas, me choqué muchas veces con el concepto de palimpsesto, un manuscrito que tiene debajo huellas de escrituras anteriores en ese mismo material y que fueron borradas para poder reutilizar el soporte, algo que se hizo muchas veces para ahorrar material de escritura de un solo uso en papiro sobre todo. Este término también se usa en arquitectura y arqueología en
construcciones hechas sobre capas de construcciones más antiguas. Este libro es el principio de mi palimpsesto, que a la vez suma muchas voces de otras mujeres, que traen con ellas ideas de otras más antiguas. Arriba de esta capa iré sumando mis nuevas versiones. Con nueva data, voces de otres, voces de ustedes, borrando antiguas ideas, escribiendo las nuevas, enojándome con mis versiones anteriores. Vos podés hacer lo mismo. Tás tenemos en nuestras manos la oportunidad de ir cambiando de
a poco las cosas. Este libro está lleno de información, esparcila, contala, regalala, mándale frases a tus amigues, discútime con amor, cambia todo lo que sea necesario, cuantas veces quieras. Bonus. Coger en tiempos feministas. Yo te digo lo que la libertad es, para mí, no temer. Y quiero decir realmente no temer. Nina Simone. Coger en tiempos feministas es difícil. Bastante difícil. Son tiempos de cambios, las normas de antes ya no aplican,
pero siguen presentes en el imaginario colectivo. En estos años aprendí que en todo lo que respecta al sexo, las personas generalmente quieren saber si tal o cual cosa es normal. Que alguien se los diga, ver que a otro le pasa lo mismo que a ellos.¿ Y qué es la normalidad?¿ Cuál es la normalidad en el sexo? Lo normal es lo que se ajusta a la norma, nada más. La normalidad no existe. La normalidad es que todos somos distintos. En el sexo, en la sexualidad, en lo vincular, en
lo sexoafectivo, no hay normalidad. No hay norma.¿ Y ahora qué hacemos con esto?¿ Qué hacemos con esta sexualidad que estamos reencontrando? Ahora gozamos bebé, ahora gozamos. Ahora nos cobramos las horas, los minutos enteros de placer que nos perdimos metiendo la panza. Ahora volvemos a tener esos orgasmos que se fueron tratando de no expresarnos, de no mostrar el placer. Ahora bailamos y disfrutamos nuestro cuerpo, como sea, nos miramos
al espejo, nos gozamos. Ahora nos cobramos las horas de masturbación que nos robaron, que eran nuestras, que perdimos creyendo que eso era algo de varones. Ahora nos frotamos como queremos y nos cobramos todos esos orgasmos que fingimos. Ahora nos curamos las heridas entre nosotres, con amigues, con vínculos, con quien queramos. Nos escuchamos. Nos acompañamos. Ahora nos damos cuenta más rápido cuando nos están boludeando, les reconocemos enseguida
y le sacamos de nuestra vida. Crecimos educades por personas con trastornos alimenticios no diagnosticados yo muy mala o nula educación sexual yo ideas muy confusas sobre lo que es el amor, la normalidad, el placer. Es casi un milagro que estemos cogiendo. Basta con escuchar una canción infantil, o mirar un programa, o escuchar las letras de canciones para adolescentes de los años 80, 90 o 2000, para darnos cuenta de por qué es tan difícil. Estamos acá, replanteándonos todo, dudando, recordando
y procesando cosas que antes se nos quedaban atoradas. Tratado de ver cómo es esto de coger en tiempos feministas, viendo cuál es la forma. Porque coger en tiempos feministas significa algo distinto para cada une. Para algunas, puede ser no coger más para la mirada masculina hegemónica, no buscar esa aprobación que nos enseñaron a buscar en todo. Empezar a coger para nosotres. por nosotres, que nuestra búsqueda de
placer sea compartida con la ajena. Para otras, puede ser una búsqueda de su propio placer y orgasmos, puede ser entregarse a la sexualidad individual por un tiempo largo hasta que se desee compartir. O puede ser entrar en etapas exploratorias con otras. O puede ser sernos sinceros con nuestras elecciones sexuales. Para otras tantas, puede ser no reprimirse, no guardarse un te quiero, un te quiero ver, un te extraño, te tengo ganas, te deseo, estás más buena que el
pan con manteca. Y ver qué hacemos con la respuesta, no temerle. Puede no ser lo que esperábamos, mejor, así tenemos las cosas claras y no perdemos nuestro tiempo maquinando. Coger en tiempos feministas puede ser permitirnos atravesar los cambios y modos de nuestros cuerpos y entender que nuestra sexualidad
está ligada a él. Si quieres transicionar, si quieres empezar a hormonizarte, si vas a usar un método anticonceptivo o implante hormonal, o si quieres adoptar una pose o un look que no se amolda al género que te asignaron al nacer, si quieres gestar, maternar o paternar, si no quieres ni maternar ni paternar ni gestar, como quieres ciclar, como vas a encontrarte con tu menopausia.¿ Todo está atravesado
por tu sexualidad? Saber que no hay etiquetas, ni formas correctas de placerear u orgasmear, que cada persona tiene sus tiempos, sus ritmos, sus cadencias.¿ Qué eso puede cambiar? Saber que coger no es como en el cine, que los fuegos artificiales pueden darse o no, que va a haber encuentros hermosos y otros más tranquilos. Coger en tiempos feministas es
coger con el cuerpo, sin juzgar al eotre. Los cuerpos no importan, lo que importa es cómo se sienten, si nos invitan a acercarnos a ellos o si nos repelen. Si nuestra corporalidad nos llama a ir hacia ahí, o si, al contrario, nos llama a replegarnos en nosotres o alejarnos. Coger en tiempos feministas puede ser pelearnos internamente, a veces es un constante debatir de nuestras costumbres y gustos, y
sus orígenes. Quizás es poner límites en un vínculo que nunca lo había tenido, quizás es alejarnos de alguien que nos dimos cuenta que nos manipulaba. Coger en tiempos feministas quizás es saber que vamos a vivir momentos supersexuales, pero otros que nos alejen del deseo sexual. O quizás es asumir que no tenemos casi deseo sexual.¿ Y saber que siempre podemos decir que no, y eso es recuperar la
soberanía de nuestro propio cuerpo y sexualidad? Coger en tiempos feministas puede ser la búsqueda de relacionarnos sexualmente con gente que guste de nosotres y lo pueda expresar, y no amoldar nuestro cuerpo y apariencia a los gustos de leotre. Coger en tiempos feministas puede ser también entender los procesos de nuestro cuerpo. Si tu cuerpo tiene la capacidad de gestar, es quizá no presionarse con los tiempos ni el famoso
reloj biológico como única medida de ese deseo. Coger en tiempos feministas puede ser pensar y reforzar la idea de que no le debes sexo a nadie, a nadie, ni a una piba con la que sesteaste furiosamente, ni a un pibe con quien chapaste dos horas, ni a tu marido. Coger en tiempos feministas puede ser replantearnos todo, pero, sobre todo, replantearnos con quién nos relacionamos sexoafectivamente y para qué lo hacemos. con esa gente no se coge más. Fuimos educadas para
que no nos importe el placer sexual personal. Y muchas veces los machismos en la cama los dejamos pasar mucho más fácilmente que a cualquier otra forma de machismo. Coger en tiempos feministas puede ser empezar a pensar con que
gente no se coge más. Si tu placer no le importa, si no te hace sentir cómoda con tu cuerpo, si necesitas que te acompañe en cambio si no está, si no quiere usar profilaxis y vos sí, si te dice que no le calentás y no le pediste esa opinión, si te mete mucha presión para orgasmear o coger y ya explicaste que no querés. Si te da miedo y no te gusta, no es por ahí. Y en realidad, por donde es y por donde no es, solo puedes
decidirlo vos, pensarlo. Pensá cuáles son las cosas que no querés tolerar más y qué cosas sí querés en tus relaciones vínculos sexoafectivos de acá en adelante. Yo no cogería con nadie que me haga sentir mal con mi cuerpo. Que no respete mis pautas sexuales. Que no me haga sentir cómoda desnuda. Que me violente. Que no me guste. Que no me estimule. A quien no le importe mi placer. Que piense que el orgasmo es el centro. Que no
me escuche. Entre otras cosas. Vos podés armarte tu propio listado de gente con la que no coges más y gente con la que sí. Dejar ir el género en el sexo y en donde quieras. Las prácticas sexuales no deberían llegarnos indicadas por nadie, deberíamos ir descubriéndolas desde la experiencia y la información. Pero nos llegan recortadísimas y, sobre todo,
divididas en dos géneros. Y esto es uno de los mayores enemigos del placer.¿ Cuántas veces escuchaste que el varón es el activo, porque tiene pene, claro, y la mujer es más pasiva? Esto no es solo de la heterosexualidad. sino que se traduce algunas veces a lesbiana feme pasiva lesbiana ucha activa. O varón gay activo pone el pene varón gay pasivo pone el culo. Hay prácticas, caras, gestos, fuerzas, modos, voluntades y formas de estimularse que corresponden al ser mujer
y al ser varón que nuestra sociedad nos impone. Y algunas veces, no siempre, nos cuesta un poco adentrarnos en las que no nos asignaron, pero puede ser un viaje muy divertido, Por ejemplo, entregarse a lo que nos enseñaron que es masculino, agarrar, mover, entrar en lugares, empujar con la pelvis, actuar como si tuvieses pene mientras coges. Lo mismo pasa muchas veces con los varones cis y trans
y personas no binarias. Hay miedo a las formas de la sexualidad que no nos corresponden o a las que no elegimos, que son difíciles de soltar durante el encuentro sexual, sobre todo en los momentos de mayor placer, donde se hace muy difícil contenerse. Qué fácil, ¿no? Soltá, aflojá, hacé,
parezco una gurú de la autoayuda. No sé cómo se suelta el género mientras se coge, no encontré mucho material al respecto, pero creo que una idea es tratar de pensar qué cosas que hace el género opuesto o el género que abandonaste te gustan y, si te gustaría hacerlas, tenélas presentes y sabe que mereces disfrutar de lo que te guste. Si no pensás en términos de penetración... erección
y orgasmos, puedes hacer lo que sea. No hace falta ninguna pija, ni siquiera un dildo, para que te estimulen la vagina ni el cervix o para coger en 4 doggie style. No hace falta una erección para que te chupen el culo, no hace falta un orgasmo durante la estimulación anal. No hace falta siquiera entrar para una estimulación anal si no querés. No hace falta que te estimulen la zona de la próstata con un pene. Y no necesitas una erección para
chapar 20 minutos como si tuvieras 17 años. No hace falta ni siquiera sacarte la calza para tener un orgasmo. Que nunca más nuestra genitalidad o género asignado o elegido nos limite en las prácticas sexuales.¿ Dar para recibir? Si no te la chupan no chupes, leí una vez en una marcha. Y no va por ahí. La otra o las otras personas pueden tener derecho a que no les guste chuparla así como a vos puede no gustarte también, hacerlo o
que te lo hagan. Lo que suena más sensato es evaluar si para vos es algo necesario e importante para tu sexualidad. Coger en tiempos feministas puede ser no buscar a alguien que te haga sexo oral porque vos se lo haces, sino expresar que te gusta el sexo oral, por ejemplo, y ver cómo manejas la devolución del eotre. Coger en tiempos feministas puede ser no sentarnos a esperar que nos hagan lo que hacemos. La sexualidad no es
un espejo. A Taz nos gustan cosas distintas, no chupamos genitales o lo que sea para que nos devuelvan el favor. Si hacemos sexo oral es porque nos gusta, porque lo disfrutamos, o porque disfrutamos ver a Leotre disfrutando. O porque queremos. O porque en ese momento teníamos ganas. Coger en tiempos feministas hizo heterosexual. No te voy a mentir, es lo más difícil de todo. Las mujeres avanzamos casilleros por mil, los varones no avanzan, van de a poco, de a pocos.
Pero es importante tener en cuenta que los varones que reproducen prácticas machistas durante el encuentro sexual deben ser frenados. Como podamos. A algunos los frenaremos, de otros lugares nos iremos, con o sin miedo, otros denunciaremos, otros lloraremos con amigues. Sea lo que sea que necesitemos lo vamos a hacer, pero por favor, manténete lejos de cualquier persona violenta o abusiva. Manténete lo más a salvo que puedas. Coger en tiempos
feministas si sos lesbiana, bisexual, pansexual. Quizá es un poco más fácil, más sencillo, más intuitivo muchas veces. Pero otras representan las mismas lógicas patriarcales que en un encuentro heteronormado, porque en principio tats fuimos socializadas dentro de la heteronormatividad. Está en nosotres cuestionar esas prácticas y, cuando ya las
vemos rancias, dejarlas de lado. Cuando no sos parte de la norma es mucho más fácil darte cuenta, pero es necesario para TAS ver la norma, seamos parte de ella o no. Dentro de las relaciones sexuales entre dos personas con vulva también puede haber violencia o abuso de poder. También hay que estar atentes y tratar de alejarnos de las personas que nos hacen mal. Pero sin castigarnos cuando caemos.
porque nos pasa tats estamos entrenadas para caer en esas lógicas que de a poco empezamos a romper a modo de recordatorio final no le debes sexo a nadie nunca ni a tu compañero ni a vos mismo no cojas por presión puedes frenar siempre que quieras siempre si empezaste vos si le recalentaste si creíste que querías siempre puede haber algo que te haga frenar No le va a pasar nada malo a nadie por quedarse caliente. Nada. No
siempre vas a poder expresarte en el momento. El sexo es tan amorfo, tan complejo, tan sensorial, tan distinto para cada cuerpo y cada experiencia y cada vida, que no siempre vas a darte cuenta de lo que querés en el momento que lo querés. Si no pudiste darte cuenta de que en realidad no querías coger esa vez, que fue todo muy confuso, no te castigues. Escúchate. Estate atente,
tu cuerpo sabe. Hace redes desde la vulnerabilidad con amigues, con vínculos, que sepas que te van a abrazar y acompañar. Escúchate y escuchales. Fíjate bien quién dejas que te hable y escuche. Ponete pilla, pillo, pille, busca redes, terapias, porno, ropa, alimento, lencería, ideales que no te vendan un feminismo rosa de algodón de azúcar. donde el empoderamiento es mostrar que tenés un pocito de celulitis o que la diversidad son dos lesbianas
totalmente sexualizadas para la mirada masculina. Que no te vendan un feminismo donde te digan qué hacer con tu sexualidad o qué pueden hacerles de más con su sexualidad. Que te haga sentir mal con tus elecciones y preferencias, un feminismo que te venda como empoderamiento una pastilla para responder a los tiempos de otre o una cirugía para ganar calidad de vida y la confianza que no tenés. El patriarcado se renueva, deja de oprimirnos de un lado y
nos oprime por otro, más sutilmente pero más fuerte. Hay que estar bien atentes para ver los indicadores, la sexualidad es una gran área de nuestra vida para eso. Y no te olvides nunca de que la heteronorma, los estándares binarios, los estereotipos de género, el odio y la cultura de la violación matan. Que no te vendan un feminismo donde te digan qué hacer con tu sexualidad, o que pueden
hacerles de más con su sexualidad. Que te haga sentir mal con tus elecciones y preferencias, un feminismo que te venda como empoderamiento una pastilla para responder a los tiempos de otre, o una cirugía para ganar calidad de vida y la confianza que no tenés. El patriarcado se renueva, deja de oprimirnos de un lado y nos oprime por otro, más sutilmente pero más fuerte. Para placerear orgasmear hay personas que necesitan Chapar por horas Una conversación interesantísima. Un coqueteo intenso.
Coger cinco horas. Coger cinco minutos. Que les muerdan. Que le den palmadas en el culo. Que les den palmadas en el culo mientras les apoyan la concha en el culo. Solo tocar a otro. Frotarse la vulva con alguna parte del cuerpo propio o ajeno cola, talón, pierna, muslo, pelvis, lengua, etc., Estar boca arriba. Estar boca abajo. Moverse. Quedarse bien quieta. Chupar otros genitales. Que les chupen sus propios genitales. Varios
estímulos en simultáneo. Bailar. Vibración. Succión. Escuchar. Tocar. Mirar. Oler. Recordar. La oscuridad absoluta. La luz plena Estar enamorades. Sentirse contenides. No estar enamorades. Calor. Río. Tener las medias puestas. Tacto suave. Tacto con presión. Que les soplen. Que les miren. Que les aten. Que les cuenten. Que les hablen sucio. Música.
Absoluto silencio. Sestear. que les humillen consensuadamente, someter a alguien consensuadamente, derribar los mitos, conocer nuestra historia y nuestros cuerpos, coger en tiempos feministas. Cerramos la temporada sintetizando todo, dar para recibir, sin obligar, soltar el género, curar herencias y gozar sin miedo. Es replantearnos todo, pero sobre todo, vivir con soberanía. Panel final con invitades de la temporada. ¿Bonus?¿ Recursos para seguir tu viaje?
