Orgasmos y Placer: ¿Acabar, Terminar, Llegar? - podcast episode cover

Orgasmos y Placer: ¿Acabar, Terminar, Llegar?

Nov 02, 202553 minSeason 1Ep. 3
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¿Por qué nadie nos explicaba que la mayor parte de nosotres no orgasmea con penetración? ¿Por qué no había palabras para describir nuestros actos sexuales? ¿Por qué nunca veía en el porno a nadie orgasmeando como orgasmeo yo, o masturbándose de maneras similares a las mías? ¿Por qué la sexualidad de las personas con vulva estaba llena de mitos? ¿Por qué éramos educades en una especie de agujero negro del placer?     Hola, comunidad de "Siéntete Plena"! Soy la  creadora y anfitriona de este podcast dedicado a empoderar, explorar y celebrar la feminidad, la sexualidad y el bienestar en todas sus formas. Si me sigues desde el principio, sabes que aquí hablamos sin filtros, con honestidad y un toque de humor, sobre temas que nos hacen sentir plenas, vivas y libres. Hoy estoy emocionadísimo de presentarles la nueva temporada: Todo sobre la vagina , una exploración profunda, liberada y feminista de nuestra anatomía, placer y conexiones. © 2025 streamla. Siéntete plena. Todos los derechos reservados.   Episodio 3: Orgasmos y Placer: ¿Acabar, Terminar, Llegar? ¿Qué es un orgasmo en tiempos feministas? Desarmamos mitos sobre "llegar" como meta, exploramos placeres variados (no solo genitales) y ritmos personales. No hay fuegos artificiales obligatorios; hay encuentros hermosos, tranquilos o intensos. Reclamamos los orgasmos fingidos y perdidos. Invitados: Testimonios de mujeres y personas no binarias. Ejercicio: Diario de placer para rastrear qué te hace "llegar" de verdad.  

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Speaker 2

Un libro para desestandarizar el placer.¿ Por qué nadie nos explicaba que la mayor parte de nosotres no orgasmea con penetración?¿ Por qué no había palabras para describir nuestros actos sexuales?¿ Por qué nunca veían el porno a nadie orgasmeando como orgasmeo yo, o masturbándose de maneras similares a las mías?¿ Por qué la sexualidad de las personas con vulva estaba llena de mitos? Porque éramos educades en una especie de

agujero negro del placer. Hola, comunidad de Siéntete Plena. Soy la creadora y anfitriona de este podcast dedicado a empoderar, explorar y celebrar la feminidad, la sexualidad y el bienestar en todas sus formas. Si me sigues desde el principio, sabes que aquí hablamos sin filtros, con honestidad y un toque de humor sobre temas que nos hacen sentir plenas, vivas y libres. Hoy estoy emocionadísimo de presentarles la nueva temporada.

Todo sobre la vagina, una exploración profunda, liberada y feminista de nuestra anatomía, placer y conexiones. Copyright 2025 Stream LA Siéntete plena. Todos los derechos reservados. Episodio 3. Orgasmos y placer. Acabar. Terminar. Llegar.¿ Qué es un orgasmo en tiempos feministas? Desarmamos mitos sobre llegar como meta, exploramos placeres variados, no solo genitales, y ritmos personales. No hay fuegos artificiales obligatorios, hay encuentros hermosos,

tranquilos o intensos.¿ Reclamamos los orgasmos fingidos y perdidos? Invitados, testimonios de mujeres y personas no binarias. Ejercicio, diario de placer para rastrear que te hace llegar de verdad. Orgasmos

y placer, acabar, terminar, llegar. Si gogleamos la palabra orgasmo, el primer resultado, sin siquiera abrir la página, dice, el orgasmo es la culminación de una relación sexual, un clímax que produce una sensación de liberación repentina y placentera de la tensión acumulada desde el momento en que se inicia la fase de excitación. Ante la falta de educación sexual que tenemos, es probable que Google sea la fuente más

consultada en estos temas. Parece inocente, y seguro estás pensando, Tati, qué pesada, es solo Google, pero no, no es solo Google, es el lugar a donde una inmensa mayoría de personas va a buscar respuestas sobre el placer, sobre todo adolescentes, porque no las tenemos en ningún otro lugar. En ese sentido, leer que el orgasmo es la culminación de algo es ya crecer con una parte de la sexualidad truncada, además

de una confusión inmensa. Una definición sobre el orgasmo que me gusta muchísimo es la del médico y psicoanalista alemán Wilhelm Reich 897-195, que definió al orgasmo como la capacidad de rendirse ante la energía sexual sin ninguna inhibición. la capacidad de descargar toda la excitación sexual a través de movimientos involuntarios y placenteros de todo el cuerpo. Me gusta esta definición por varios motivos. La falta de inhibición me

parece clave. Cuanto más soltamos los mandatos y nos desinhibimos, más disfrutamos. Rach no nos está diciendo cómo sucede ese orgasmo, lo único que dice es que son movimientos involuntarios y placenteros. Y eso me parece importante porque estamos muy acostumbrados a que nos digan que el orgasmo es un momento increíble, tremendo, súper intenso, una locura, la pequeña muerte. Toda la vida lo vimos representado con gritos, tirones de sábanas, mordidas de labios,

placer intensísimo. Pero no siempre es así. Porque el orgasmo es una experiencia única, personal de cada une, y otra vez, porque somos tas distintes. Existen orgasmos mega intensos, sí. Pero

también hay orgasmos casi confundibles con un estornudo. Orgasmos que generan risas incontrolables, orgasmos que liberan llantos indómitos, orgasmos supergenitales, orgasmos de todo el cuerpo y orgasmos que apenas se sienten, orgasmos que nos hacen gritar y orgasmos silenciosos, para adentro, nada tiene que ver la intensidad del orgasmo con que

tan expresives seamos. Y a veces no hay orgasmos. Reiche en su definición tampoco determina en qué momento del encuentro sexual sea el orgasmo, es decir, no nos está marcando que el orgasmo es el final, la culminación del encuentro sexual. Pensar que tener un orgasmo es terminar, llegar, acabarnos llena de ansiedad. Por un lado nos hace sentir que es el final de algo, que llegamos al objetivo, al final

de la carrera. Quizás sí, un orgasmo puede ser el final de un encuentro sexual, pero perfectamente puede no serlo. Podemos seguir si tenemos ganas, podemos tener otros orgasmos más, o podemos seguir sin intentar tener otro. podemos no orgasmear en ese encuentro. O podemos no haber orgasmeado jamás. El modelo coitocentrista. Un recordatorio, el coitocentrismo es la tendencia que nuestra sociedad tuvo por siglos a creer que el sexo en sí mismo es la secuencia. Besitos, pene adentro de vagina,

orgasmo del pene, fin. Este modelo, obviamente heterosexual, es toda la educación sexual que tuvimos, con suerte, por generaciones. En esta secuencia, el final del encuentro sexual es el momento del orgasmo de la persona con pene. Por eso y por muchas más cuestiones que venimos viendo a lo largo del libro, muchas veces no siempre los encuentros sexuales entre dos personas con vulva se vuelven más placenteros, porque nada marca al final más que el cansancio de una o

las dos partes que también puede ser una pausa. La educación sexual que tuvimos y creciste entre los años 80 y los 2000 como yo nos marcó muy claramente que el orgasmo del varón era lo que terminaba con la relación sexual, que no había otra opción en este mundo más que ser cisgénero, heterosexual, monógame y que era imprescindible encajar en

los estándares de belleza. Si fuiste socializada como mujer, además te enseñaron que tu deber es complacer al varón que tiene un apetito sexual más alto que el tuyo, que él te desea siempre, porque es el pasional del vínculo, y que vos debes responder a su deseo, sea como sea. De paso te enseñaron a contar la cantidad de veces que cogiste según cuántos orgasmos masculinos presenciaste. Todo está centrado en el coito, en la eyaculación orgasmo del varón cis,

porque es la reproducción. Pensá que es la única práctica sexual para la que tenemos métodos de profilaxis. Con el orgasmo de alguien con pene lo único que, generalmente, acaba es la posibilidad de seguir penetrando. Sigo leyendo, escuchando en redes, memes, libros y revistas que hablan de sexualidad decir que el varón tiene un periodo refractario más largo que la mujer o que las mujeres no tienen periodo refractario y que, por lo tanto, todas somos multiorgásmicas.¿ O que un clítoris

puede tener 25 orgasmos seguidos? Sí, siempre dicho en binario, y en hetero. El período refractario es el tiempo desde el orgasmo hasta que vuelve la excitación. Esto lo establecieron Masters y Johnson en la década de 1960 cuando, como vimos en el capítulo 1, decidieron que Taz teníamos una respuesta sexual más o menos parecida, Si pensamos en nuestras sexualidades antes de 1966, es bastante lógico pensarnos de esa forma. Pero de 1966 hasta

acá pasaron cosas. Salieron a la luz tantas identidades y maneras en las que nos relacionamos sexualmente que no podemos seguir expresando todo en términos de heterosexualidad, ni de manera tan generalizada. Tenemos que dejar de asumir la sexualidad de la otra y la propia, sus gustos, preferencias y tiempos

según el género al que pertenezcan. Quizás alguien con pene después de su orgasmo terminó, quizás no, quizás alguien con vulva quiera seguir después de tener un orgasmo, quizás necesite frenar. Cuando asumimos algo sobre nuestra sexualidad o sobre la ajena, lo único que hacemos es limitarnosles. La sexualidad es un espectro,

sus tiempos, modos, formas y placeres van variando. Existen personas con pene sin periodo refractario o con periodos muy cortitos, así como existen personas con vulva que después de un orgasmo no pueden seguir de ninguna manera porque quedan sin energía o les pasa con algunos orgasmos y con otros no. Cada persona tiene su propia y única respuesta sexual, sus propias fases, sus propios tiempos, y la vida va haciendo, además, que esto varíe, que funcione distinto según las etapas de

la vida, la cotidianeidad, la alimentación, el sueño. Que no exista erección no quiere decir que no haya citación, y que se acabe la erección lo único que quiere decir es que se acaba la capacidad de reproducirse en una relación sexual entre una persona con pene y una con vulva. Pero claro que este modelo es la coartada perfecta para el egoísmo sexual de los varones cis. Con esa excusa, se autodejaron eximidos de encontrar el modo de que leotreplacere

después de que ellos orgasmean. Y se pierden las sensaciones postorgásmicas, que pueden ser súper estimulantes e incitantes. Por supuesto que un orgasmo puede dejarnos agotades, tanto a personas con vulva como con pene, y sin ganas de seguir. En las personas con pene, además, se da un proceso hormonal que puede dejarlos en un estado de cansancio y somnolencia después del orgasmo, pero no siempre y no a todas las

personas les pasa. Al patriarcado le vino bien esta excusa para generalizarlo de esta forma y inquistarle al varón cis la idea de que después de su eyaculación no hay

nada más que hacer. Los roces entre los cuerpos post-orgasmo, por ejemplo, también forman parte del sexo y pueden ser el estímulo para continuar con la citación o no. De todas maneras, aunque todo terminase después de la eyaculación,¿ la sexualidad se acaba después del orgasmo?¿ Los besos, los mimos, las risas, las caricias, las mordidas, el vaso de agua, la respiración agitada, las miradas, no son parte del sexo en sí mismo?¿ Parte de nuestra sexualidad?¿ Vamos a seguir

centrando todo en nuestros genitales? Orgasmos y multiorgasmos. Una de las mayores presiones para las personas con vulva es la famosa multiorgasmia. Algunas personas después de un orgasmo pueden seguir y con la misma estimulación tener otro. También hay personas que uno o dos minutitos después de su primer orgasmo, dándole a sus genitales un pequeño descanso, pueden si quieren retomar con la estimulación genital. y hay otras personas que no pueden. Y nada de eso está mal o bien

per se. Lo único que tenemos que hacer es dejar de asumir que tenemos que funcionar de una manera determinada o ser igual a lo que nos contó nuestra amiga, una revista o una cuenta de Instagram. Hoy en día circula muchísima información sobre distintos tipos de orgasmos femeninos. En su momento, la discusión fue si el orgasmo era clitorial

o vaginal, como vimos en el capítulo 1. Después de un muy largo pasado en el que se nos indicaba que el único tipo de orgasmo posible era el vaginal, o que no teníamos sentimientos sexuales en absoluto, vamos abandonando ese mandato, pero lastimosamente, también al mismo tiempo vamos renovándolo inventando un montón de tipos de orgasmos nuevos que tal deberíamos vivenciar. Entonces,¿ los orgasmos son clitoriales? ¿Vaginales? ¿Prostáticos? ¿Cerebrales?¿ Qué confusión, no?

Montones de glándulas, órganos, nervios, músculos, ligamentos, cuerpos eréctiles, tejidos y, al final,¿ qué es lo que nos da placer? Una respuesta posible es que todo eso y nada de eso a la vez. En el capítulo sobre anatomía vimos que, excepto por el canal vaginal y el útero, todas las personas tenemos órganos sexuales que tienen casi los mismos componentes, excepto que quedan distribuidos de una manera en vulvas y

de otra manera en penes. La gran diferencia, además de la vagina y útero, es que las personas con peneas en pis, sienten placer, tienen orgasmos y eyaculan con su pene, en algo que entendemos como todo un órgano. En cambio, en las personas con vulva, por diferentes motivos, todo aparece segmentado en el imaginario social, cuando en realidad es todo parte de un mismo sistema que se encarga de nuestro placer,

de la reproducción, de orinar y de los orgasmos. En esta división del placer es donde une piensa que se está perdiendo de algo, que un estímulo le falta, que siempre hay un orgasmo mejor que alcanzar, un lugar donde el eotre siente placer, pero une no. Y hay que llegar. La oposición vagina clitoris es el puntapié de muchos mitos muy instalados. Nos han enseñado a pensar el placer desde

conceptos y estereotipos basados en el género. A las mujeres les gusta que las miren a los ojos, a los varones que les hablen sucio al oído, una mujer tarda X minutos en calentarse, la mujer es más sentimental, necesita tantos minutos de previa, el varón es más visual que

la mujer. Son todos estereotipos de género, generalizaciones. La manera en que vos encontrás tus orgasmos, lo que te excita, lo que te calienta, los tiempos y estímulos que necesitas y las maneras en que percibís tus orgasmos son diferentes a los de cualquier otra persona. Por eso muchas veces la bajada de línea de cómo tiene que ser el sexo es muy contraproducente, porque puede haber a quien eso le sirva, pero siempre hay alguien a quien deja confundide.

Un ejemplo de esta confusión es la clasificación de los orgasmos como vaginales versus critoriales, que veremos más adelante. La penetración no lo es todo. Y a veces, es muy poco. Si le preguntamos a las personas qué escoger, la gran mayoría van a responder con palabras referidas al coito, la penetración, pene en vagina o ano. Y esta idea generalizada nos condena a la confusión. Si nos queremos reproducir alguien con pene y alguien con vulva, sí, es lo que tiene

que pasar. Pero la penetración es una opción dentro de un infinito de maneras que tenemos para relacionarnos sexualmente. Según un estudio de la Universidad de Indiana de 2015, sobre 1.055 mujeres, solo un 18% de ellas encuentra sus orgasmos con penetración exclusiva, sin ningún tipo de estimulación en la parte externa del clítoris. El restante 82% dice necesitar estimulación externa para orgasmear, sí o sí. Puede ser combinada con la penetración, o puede

ser exclusivamente externa. Yo quise extender un poco las opciones de ese restante 82%, así que hice una encuesta en la red social Instagram, que es un medio bastante limitado para encuestar, pero que nos puede dar una idea, sobre 1860 personas que respondieron la pregunta sobre que las lleva a orgasmear con más facilidad, 8% respondió que la penetración exclusiva, el 14% respondió que lo que la lleva al orgasmo es el sexo oral, y el 77% respondió que orgasmea

con mayor facilidad cuando frota su vulva contra otras partes. del cuerpo o diferentes objetos, lo que yo llamo vulvanizar. Después pregunté qué otras formas orgasmeaban y que la encuesta

no expresaba. Hubo respuestas sobre comida, mucha sobre estímulo en los pezones, sexo anal, mordidas de cuello, dolor, lamidas de pies, dándole placer a un neutre, tensionando los músculos de las piernas, etc. La conclusión de esta encuesta es que la penetración lleva al orgasmo a un muy pequeño porcentaje de personas con vulva. Por supuesto, esto no quiere decir que no se disfrute de esa práctica, pero tampoco que sea el único disfrute

para tats como nos enseñaron. Entre las personas que orgasmean placerean con penetración, un pequeño porcentaje lo hará con la penetración muy profunda, otras solo con la puntita, otras con una penetración fuerte, dura y rápida, otras con una suave y lenta, Así como otras orgasmearán con el contacto manoclítoris o lengua clítoris o frontando su vulva contra otras partes

del cuerpo como tetas, piernas, muslos, genitales. O sin tocarse los genitales, solo tensando las piernas, presionando los pezones, presionando el monte de Venus contra algo, solo boca arriba, solo boca abajo, solo con juguetes, solo con almohadones. Somos TAS distintas. Hay personas que aún no orgasmearon nunca. El problema generalmente es el modelo sexo igual a pene en vagina, la falta de educación sexual y los ambientes de negatividad sexual

en los que crecimos. Estos factores nos limitan, nos coartan, nos trauman. Lo tenemos tan enraizado como sociedad que todo lo que salga del coito lo vemos raro. Un ejemplo personal, una vez un varón cis me vio orgasmear frotándome contra su muslo y su cola, y me dijo que yo cogía así porque era lesbiana. No tengo ningún problema con la etiqueta y a veces de hecho me identifico así, pero es terrible la mirada, la limitación, la idea de

que nuestras prácticas sexuales determinan nuestra orientación sexual. Como si coger con el cuerpo entero fuese algo exclusivo de las relaciones sexuales entre dos personas con vulva. Estamos tan confundidas, tan encerradas en que la penetración lo es todo, que no podemos ni ver qué coger con el cuerpo entero puede ser tan placentero como la combinación genital-genital, o más.¿ Tantos años de ver en películas orgasmos pasionales que vienen

desde la penetración? Tantos siglos de ciencia y medicina patriarcal formaron el mito de que hay una única manera correcta o mejor de tener sexo, una especie de fijación colectiva en lo genital que no nos da lugar al juego, a la exploración, al erotismo, a la duda, a las

pruebas y errores. Cuando dejamos ir la idea de que existe una sola forma de encontrar placer y orgasmos, se nos abren las puertas a placeres infinitos, tengamos lo que tengamos entre las piernas, tengamos sexo con quien lo tengamos. Cuando nos concentramos en las sensaciones, en lo erótico, en lo estimulante, y dejamos de pensar en lo mecánico y en el objetivo la erección, la posibilidad de penetración, el orgasmo y la performance, la sexualidad se vuelve una fiesta

y deja de ser la coreografía que nos enseñaron. En la encuesta que hice, quedó muy claro que un gran porcentaje de nosotres orgasmeamos frotando nuestros genitales contra cosas. Dentro de este 77%, hay mínimos porcentajes de todas las opciones

habidas y por haber. Frotar la vulva contra otra vulva, contra manos, brazos, piernas, muslos, culos, penes, tetas, panzas… dildos de vidrio, de piedra, de plástico, vibradores, almohadas, el colchón mismo, rodillas, caras, cuerpos, etc. Y no existe una sola palabra en nuestro diccionario para llamar al acto que hace que la inmensa mayoría de las personas con vulva orgasme, Sencillamente no existe. Yo le digo vulvanizar porque así surgió una vez en un taller.

Otras personas que trabajan con sexualidades le dicen de otras maneras, pero no hay una palabra universal ni oficial para describirlo. Y a esta altura ya sabemos que si no lo mencionamos, si no lo vemos en el porno, si no lo vemos en el cine o en las series, si no lo vemos representado en ningún lado, lo más habitual es creer que eso no existe, que está mal y sentir culpa o vergüenza. Muchas veces a estas prácticas se las

llama la previa, el juego previo, los preliminares. Nuestra sociedad nos las presenta como una invitación al sexo y no como el sexo en sí mismo. Y nos enseñan que la previa es algo opcional, no es obligatoria, es algo anterior al sexo que quizás hacemos, quizás no, y que muchas veces en los vínculos deja de hacerse con el paso del tiempo o nunca se hace. Ese nombre también sitúa estas prácticas al inicio del encuentro sexual y quizás vos lo necesites en el medio, o al final, o

cuando sea. Todas las formas que tenemos de relacionarnos sexualmente son válidas, no hay una mejor o más importante, o más correcta, o más natural. Repito una frase de Leonore Tieffer que es el título de su libro y ya vimos antes, pero que a mí me conquista cada vez que la leo, el sexo no es un acto natural. Tenemos enquistada en lo más profundo de nuestra sociedad la idea de que las formas de tener sexo que vemos en los medios hoy en día son la manera natural.

Pero la sexualidad, en realidad, es un constructo social, va mutando, se va transformando, avanzando y retrocediendo según los estándares del momento. En este libro, carísimo, mega polémico, difícil de conseguir,¿ por qué será? Tieffer nos pregunta, si el sexo no es un acto natural, un hecho biológico, un universal humano, entonces,¿ qué es? Para esta investigadora, el sexo es un concepto,

con definiciones muy cambiantes y de raíces profundas. Compara la sexualidad con la gelatina, diciendo que ambas carecen de forma sin un contenedor, y que una vez que el contenedor ya les dio su forma, es bastante difícil volver a moldearlas. En el caso de la sexualidad, la moldea un recipiente sociocultural,

con una intención y una regulación. Yolanda Domínguez, una artista visual española experta en comunicación y género, escribe en su libro Maldito Estereotipo que el origen del término estereotipo está en las técnicas de reproducción tipográficas, el estereotipo era un molde de plomo que se usaba en la imprenta para

fabricar copias idénticas. También demuestra que la preocupación y el miedo a ser juzgados incrementa nuestro nerviosismo y dificulta que podamos pensar y actuar con claridad, y puede hacer que terminemos cometiendo justamente el error que tratamos de evitar. Ella no habla de sexualidad puntualmente, pero creo que esto aplica

perfecto al sexo. La preocupación y el miedo a no encajar en el molde de la sexualidad es lo que muchísimas veces nos lleva a perder el norte del encuentro sexual, el placer, y a solo preocuparnos por hacer lo que es socialmente correcto y entrar en loops de ansiedades y

nerviosismos destructivos. orgasmo vaginal orgasmo clitorial una discusión obsoleta el orgasmo vaginal carga con una mochila histórica pesadísimo ya lo leíste en el primer capítulo siglos de miedo desinformación pudor culpa vergüenza La importancia del orgasmo vaginal se ancló tanto durante el siglo XX que la imposibilidad de alcanzar un orgasmo a través de la penetración vaginal estuvo por muchos años en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos

Mentales DSM por sus siglas en inglés, un manual de psiquiatría que se usa mundialmente para reconocer y tratar enfermedades mentales. y recién se dejó de considerar un trastorno mental en 1954. La discusión orgasmo vaginal-orgasmo clitorial en esos términos no tiene ningún sentido. Todos nuestros orgasmos son clitoriales o clitobulburovaginales. Nuestro órgano sexual principal es el clítoris completo, externo e interno.

Puedes tener un orgasmo mientras te chupan los pezones, o te acarician los pies, pero lo fisiológico va a estar sucediendo siempre en el sistema clitorial, que está dentro de tu cuerpo, todo lo que vimos en el capítulo sobre anatomía, el clítoris erecta, acumula tensión, la libera a través del orgasmo, sea lo que sea que esté pasando en tu cuerpo, y te estés estén estimulando el lugar que sea. Los orgasmos son del cuerpo, del cerebro, del clítoris si querés.

Si lo importante es el placer,¿ qué importa qué lugar está siendo estimulado? Todavía no está claro, como vimos en capítulos anteriores, cuán sensible es la vagina en sí misma. No existen estudios recientes, y sí hay muchas discusiones al respecto. Puede ser que tenga poca sensibilidad, pero esto no quiere decir que sea una zona que no siente, sino que la sensibilidad que puede llegar a tener o no tener se la dan las partes adyacentes del sistema clitorial, las

que están en contacto con la vagina misma. Las personas que necesitan de la penetración para orgasmear igualmente tienen orgasmos clitoriales, porque durante la penetración se están estimulando los bulbos del clítoris, la próstata y todas las distintas zonas que rodean la vagina. Y sin embargo miramos desde un lente falocéntrico la sexualidad por tanto tiempo, que todavía hoy, pleno siglo XXI, nos estamos cuestionando por qué algunas personas no tienen orgasmos vaginales.

Existen aún muchas personas que no saben siquiera que tienen un glande de clítoris y creen que su placer tiene que estar localizado solo dentro de la vagina, lo veo constantemente en las redes sociales y en mis acompañamientos y talleres. Y eso es muy frustrante, porque matchs no encuentran el placer ahí, y esa es la puerta de entrada a sentirse anorgásmica o disfuncional al sexo, y a empezar a

sobrepensarlo y a no disfrutarlo. Un gran porcentaje de las personas con vulva orgasmea con el contacto con el glande del clítoris, la parte externa. Y el pequeño porcentaje que orgasmea con la penetración es porque a través de ella le son estimuladas partes internas del sistema clitorial. A través del estímulo dentro de la vagina, se estimulan otras zonas. También, al frotar la vulva contra objetos u otro cuerpo, no estamos frotando solo el glande del clítoris, estamos estimulando todo

el sistema. Muchas personas, para orgasmear, necesitan presión en la zona pélvica o presión en los genitales, y ahí se está estimulando el sistema clitorial entero. La locura es que nos importe de dónde viene el orgasmo. No veo a nadie preocupado por si el orgasmo de una persona con pene es de su glande, de su tronco, del borde de la uretra o del lado izquierdo. Desde que empecé a trabajar con sexualidades, hay una pregunta que recibo constantemente.

Nunca jamás respondí tantas veces a lo mismo, no llego al orgasmo durante el sexo o no siento nada durante el sexo, necesito masturbarme mientras tanto.¿ Qué me pasa? Hay tanto daño del patriarcado y machismo en esa sola frase. Veamos. No llego, al orgasmo no llegamos, no es la meta de la sexualidad, es una etapa que puede darse o no darse. Durante el sexo, solo se entiende como sexo la penetración, cuando todo lo que hagamos durante un encuentro

sexual es sexo.¿ Necesito masturbarme? Seguimos arrastrando el concepto antiquísimo de que el clítoris es masturbación y la vagina el sexo en sí mismo. El clítoris es, junto con nuestro cerebro, nuestra mayor fuente de placer y estímulo. Encontrar la manera de estimularlo durante el encuentro sexual con otro no significa estar masturbándonos. Las prácticas sexuales no determinan el límite entre

masturbarte y coger. Hoy día, de a poquito, dentro de los feminismos ya está bastante implantada la idea de lo clitorial sobre lo vaginal aunque si nos corremos de esta burbuja es muy difícil verlo de esta manera, pero lamentablemente estamos inventando nuevos mandatos. El sistema, el patriarcado, nos siguen necesitando infelices y desinformades y nos siguen repitiendo que hay

un funcionar correcto para orgasmear y placerear. Pareciera ser, como un nuevo mandato, que con solo apretar el botón mágico del clítoris el orgasmo tiene que darse. Y ahí caemos de nuevo en las frustraciones. Hay personas a quienes que les toquen el glande del clítoris les resulta abrumador o no le gusta. Hay otras que necesitan presionar, por dar un ejemplo, la pelvis, la panza, la vulva entera, la vagina.

Hay personas a las que las enciende que les muerdan el cuello, tener una conversación interesante, mirar al leotre haciendo algo, que les hablen, escuchar, ver o pensar en algo para orgasmear, que les aten, que les den órdenes, personas que solo pueden orgasmear con presión manual, o lenguas, o vibradores, o almohadas, o sillas. La lista es infinita. Y siempre volvemos a lo mismo, lo que sea que necesites para orgasmear está bien.

Saltando de un mito al otro. Pasamos de asumir que el orgasmo era vaginal para asumir que ahora todo pasa por el clítoris, con mucho énfasis en el glande del clítoris, además, es decir, en general, lo más visible. Para muchísimas personas el glándeo del clítoris es el responsable del orgasmo, pero también puede ser cualquier otra parte del cuerpo, incluso la vagina. Quizás lo que no funcione en la vagina sea el bombeo constante de una penetración, pero la exploración vaginal con

dedos puede ser de lo más interesante. Los dedos son mucho más versátiles, podemos elegir su grosor, probar si metemos uno, dos, tres, podemos elegir su curvatura y presionar contra las distintas zonas. Podemos darle libertad a la persona que está siendo estimulada para que se acomode distintas formas que nos permitan explorar. Podemos hacer de todo. Muchos posteos y memes que veo sobre la importancia del clítoris, a veces son también muy estereotipados.

Tanta representación de nuestra vulva en forma de peluche, tanto dibujito inocentón, tanto grafiquito que muestra el glande del sistema clitorial como un botoncito o un porotito, lleva a que algunas personas que tienen el glande muy, muy chico no puedan identificarlo. Yo no tengo clítoris, me han dicho muchas veces en el taller y entendí que el glande no es un punto tampoco, es un área y presionarla puede ser muy placentero. Por otro lado, no todo el mundo

va a encontrar placer o sus orgasmos ahí. Es cierto que una gran mayoría de las personas con vulva disfruta de la estimulación en el glande del clítoris, y tras tantos siglos de silencio al respecto es lógico que queramos salir a gritarlo a los cuatro vientos, pero tampoco caigamos en el mandato de que ahora es obligatorio para Tad

sentir placer u orgasmear con ese estímulo. En un acompañamiento, una vez un e-consultante me dijo que ayer le dolía el estímulo en el glande, que prefería otras cosas en su caso, su estímulo favorito era vaginal manual, entonces se me ocurrió preguntar en Instagram,¿ en qué situación te duele el glande del clítoris? De 1541 personas, el 18% respondió que nunca le duele, el 12% respondió que siempre le duele, el 44% que le duele después del orgasmo, el 26%

cuando todavía no están excitades. Ese 12% de personas a quienes siempre les duele estimular el clítoris, que a veces les gusta el estímulo alrededor del glande, arriba, abajo, a un costado, con la ropa interior o la ropa puesta o que directamente no les gusta el contacto con toda el área clitorial, son muchas personas.¿ Qué les pasa cuando se afirma que todo nuestro placer pasa por ahí? Sonles

no es frígides. Otro ejemplo de cómo saltamos de un mito a otro es el tema del punto G. Ya viste en el capítulo de anatomía que somos TAS distintas en esa zona, y en todas, y que no a TAS nos gusta en el mismo lugar, ni con la misma presión, ni de la misma forma. Sin embargo, constantemente veo a especialistas dando consejos para estimular el punto G. El problema siempre es la estandarización del placer, la receta, la única representación, la falta de conciencia de la diversidad.

Otro tema es la cantidad de publicaciones que hablan de un mapa de orgasmos posibles para todas, orgasmos del punto A, U, G, critorial, anal, vaginal, etc., Generalmente cuando se hace toda esta división de puntos, no se tiene en cuenta que cada persona con vulva tiene su propia diagramación, puede que lo que llaman punto cerca de la uretra a mí me encanta y me haga orgasmear, pero puede que a vos te funcione mejor otra zona, que no sea algo tan puntual, sino algo más difuso,

o más adelante del punto, o más atrás. o que no te guste para nada. Y ahí empiezan los problemas, porque esto no se aclara, al contrario, se dice que tats quienes tenemos vulva somos capaces de orgasmear de esas maneras. Nos cuentan tips, distancias, formas, modos... Las preguntas que llegan a mi taller o a mis acompañamientos al respecto son siempre las mismas.¿ Por qué yo no tengo orgasmos en tal punto o de tal forma? Ya hice todo lo

que explicó X, pero no me sale. Seguro tengo algo mal yo.¿ Por qué no esquirteo?¿ Por qué no puedo tener más de un orgasmo?¿ Por qué no encuentro mi punto G?¿ Por qué no siento nada en tal zona?¿ Por qué yo no tengo orgasmos? El orgasmo es uno. No depende de qué lugar es estimulado. Y notas lo

encontramos de la misma manera. Pensamos demasiado en el orgasmo y le damos demasiada importancia, vivimos en una sociedad tan concentrada en el fin, en el objetivo, en el éxito y en el desempeño que muchas veces sentimos que si no tenemos un orgasmo fallamos en el encuentro o nos falta algo. Pero el orgasmo es solo una instancia del encuentro sexual, que puede darse o no, no es el objetivo.

Cuando nos centramos tanto en él, muchas veces nos olvidamos de disfrutar todas las sensaciones previas y posteriores al orgasmo, todos los sabores, los olores, las sensaciones físicas, las texturas, los sonidos, las sensaciones visuales, las formas y las vueltas del encuentro sexual. que a veces pueden ser más placenteras que un único momento de éxtasis. Ojo, no estoy diciendo que el orgasmo no importa, la sociedad nos hizo sentir a quienes tenemos vulva, por siglos, que nuestro orgasmo no

era tan importante. Lo es, es importante, tan importante como el de Leotre, pero no siempre todo tiene por qué conducir a él. Y no todos van a ser la explosión de fuegos artificiales que nos enseñaron. Así como no todos los libros que leíste van a ser los mejores, los que te rompieron la cabeza, ni todas las pelis,

ni todos los recitales, ni discos, ni salidas. Creo que al orgasmo hay que olvidarlo, hay que sacarlo de nuestra cabeza, tirarlo a la papelera de reciclaje y desnudarnos para disfrutar de todo lo que la sexualidad puede proponernos, que es un montón. Jugar, entregarnos a los sensoriales de lo más importante, poder soltarnos ante lo que nuestro cuerpo puede sentir, reconocernos en ese goce, en ese placer, y no estar pensando en llegar a ningún lado, disfrutar de nuestro placer y

del ajeno, hacer lo propio. Disfrutar del placeraje no puede desencadenar las sensaciones más placenteras. El orgasmo puede que suceda, y eso va a estar buenísimo, pero también puede que no, y si nos concentramos en todo lo demás que hace al encuentro, también va a estar buenísimo. Si pasamos a pensar en coger como una experiencia sensorial, donde el foco es el placer, el orgasmo no tiene por qué ser el final del encuentro sexual, ni siquiera tiene por qué

ser el punto de mayor placer en un encuentro. A veces un orgasmo es el principio, algunas personas prefieren orgasmear rapidísimo y después continuar más relajades, a veces podemos orgasmear una vez y no querer seguir. A veces podemos orgasmear y seguir y tener varios orgasmos más u orgasmear y seguir pero no tener ningún orgasmo más. Podemos elegir llevarnos la calentura de un encuentro con otro para orgasmear en casa.

Podemos preferir llegar a momentos de placer muy intenso y sostenido por un buen rato, que no nos permita orgasmear. Podemos todo. Hay personas que cuando orgasmean se ríen, o lloran, se quedan quietas o se mueven sin parar, tienen espasmos, gritan, se quedan en absoluto silencio. O personas a las que les pasan esas cosas en alguna etapa de sus vidas. Así como no hay una forma de vulva, una sexualidad femenina, creo que deberíamos dejar de creer que hay un orgasmo.

Cada persona los experimenta a su propia y única manera.¿ Cuántas veces escuchaste que el orgasmo femenino es complejo, difícil, un misterio? El orgasmo es una experiencia tan subjetiva y tan personal que la sensación se vuelve indescriptible. Eso no quiere decir que sea ni incomprensible ni complejo. La brecha orgásmica.

En este apartado voy a hablar de manera binaria y cisexista, porque así está comunicado el estudio de los archivos de comportamiento sexual de Estados Unidos, las publicaciones oficiales de la Academia Internacional de Investigación Sexual, que quiero mencionar sobre el tema orgasmos. Sobre 52.588 personas de variados intereses sexuales, este estudio realizado en Estados Unidos en 2017 arroja los siguientes resultados sobre

quienes orgasmean usualmente cuando tienen encuentros sexuales con OTRE. El 95% de los varones heterosexuales. El 89% de los varones homosexuales. Un 86% de las mujeres homosexuales. Un 65% de las mujeres heterosexuales. Este estudio contó con muchísima exclusividad heterosexual, la cantidad de personas homosexuales entrevistadas es bajísima al lado de las hetero y habla únicamente de personas en vínculos estables,

monógamos y de entre 18 y 65 años. Me encantaría mostrarte uno donde también se incluyan personas transgénero, viejas, solteras, no monógamas,

pero no existe. La cuestión es,¿ por qué sucede esta brecha en los orgasmos?¿ Por qué tan marcada diferencia entre las mujeres lesbianas y heterosexuales?¿ Por qué un 35% de las mujeres hetero no orgasmean en los encuentros sexuales con sus parejas y en cambio solo un 14% de las lesbianas pasa por esa situación?¿ Cómo puede ser que tantas mujeres no encuentren sus orgasmos y los varones casi no tengan problema en esa área? Esto se debe a muchos factores.

Nuestra sexualidad, históricamente, nunca fue estudiada. Estuvo y está aún llena de mitos, desinformación, negligencia, mentiras y represión y a nosotres, quienes fuimos socializadas como mujeres, nos educó alguna mujer y a esa mujer otra y a esa otra y cuantas más generaciones para atrás vamos, más represión sexual sobre nosotres hubo. La poca importancia que se le dio por siglos al

clítoris también tiene mucho que ver. Los condicionamientos sociales y culturales que nos moldean como objetos dadores de placer, pero nunca como sujetos con derecho al gozo influyen, claramente, muchísimo en nuestra sexualidad. Los estereotipos de género en las prácticas sexuales, los estándares de belleza, las violencias sexuales, etc. Pero más allá de la historia, creo que también hay otros motivos.

Creo que las claves para encontrar los mejores orgasmos placer está en conocerse, quererse, mirarse, observarse sexualmente, masturbarse y saber comunicarse. Claro que ninguna de estas cosas nos fue permitida nunca. No solo no se nos incentivó a ello, se nos indicó, se nos mostró, que la persona con vulva deseosa, convencida de lo que quiere, es una loca. Pensá en todas las películas con las que crecimos. Siempre la sexy, audaz y determinada es la mala, o la psicópata, o la loca,

o la ridícula, o tiene algún problema. Estoy convencida de que si no sabemos ni qué tenemos entre las piernas, qué capacidades tiene y cómo estimularnos, no podemos compartirnos con otra persona tan felizmente como quisiéramos, puede que sí, pero sería una cuestión muy azarosa. La masturbación es la clave para eso, ya lo veremos en el próximo capítulo en detalle.

Porque como cada persona tiene el placer organizado de manera propia, no hay nadie más que uno mismo para saber lo que se quiere en la cama, para pedirlo y así poder sentirlo. Las personas socializadas como varones suelen llegar a su primer encuentro sexual con muchas ventajas, por un lado, tienen habilitado el conocerse, tocarse sus genitales, mirarlos, observarlos, y, por otro, tienen permitida no en todos los casos, pero sí en mucha más proporción que nosotres la autoexploración. En

nosotres la masturbación no es algo visible. Y menos cuando éramos niñes, no se habla de la masturbación de las personas con vulva, no se menciona. Por eso muchas llegan a no masturbarse o solo empiezan a hacerlo cuando arrancan su vida sexual con otras personas o si lo hacen, lo hacen con culpa o miedo. Todo esto nos lleva a encontrarnos siempre con un mayor nivel de conflicto en nuestra sexualidad, a no entenderla, a no saber qué tiempos,

qué estímulos y qué movimientos necesitamos. Y a esperar que lo sepa la otra persona. Si bien la bajada de línea fue siempre esa, que es el varón heterosis el que sabe lo que te gusta a vos, nunca vos mismo somos nosotros los responsables de nuestros orgasmos.¿ Y por qué la brecha entre mujeres hetero y lesbianas? Esto tiene varios motivos. El sexo entre dos personas con vulva no es representado en casi ningún lado, al menos no correctamente, por ende no hay un guión que establezca un orden

o las prácticas aceptables. Esto hace que sea más sencillo correrse de la norma y disfrutar. Aunque existen, por supuesto, excepciones, porque tats fuimos socializades como heterosexuales, y a veces la heteronorma queda impuesta también en otros modos de relacionarse sexoafectivamente.

Por otro lado, el sexo entre dos personas con vulva entiende de turnos, entiende que un rato le toca a une y otro rato a leotre o quizás un día le toca a une y otro día le toque a leotre y esto es algo que a la heterosexualidad le cuesta incorporar. Es lógico, crecimos mirando en la tele a gente que tenía orgasmos simultáneos siempre, encuentros en los que ambos mueren de placer ante una penetración rápida y sencilla

de cinco minutos. También en el sexo entre dos personas con vulva hay menos miedo y eso nos lleva a soltarnos más. Las violaciones, abusos y acosos suelen venir de la mano de varones. Necesitamos empezar a acoger con más libertades, con más entregas, con menos miedos, con menos vergüenzas, con el cuerpo entero. Y, por sobre todas las cosas, disfrutar

y valorar las sensaciones previas al orgasmo. Orgasmear no orgasmear. Entonces, si aproximadamente un 30% de nosotres no tiene orgasmos,¿ qué onda?¿ Hay personas que no tienen orgasmos, y eso no quiere decir que no disfruten de la sexualidad?¿ Hay algunas que solo los tienen cuando se masturban? Eso no quiere decir que no disfruten de coger con otres.¿ Y hay otras que solo orgasmean con otras personas? Eso no quiere decir

que no disfruten de masturbarse. Tenemos encuentros sexuales y nos masturbamos para placerear, no para orgasmear, cuanto más te corras de la idea del orgasmo como un fin, mejor la vas a pasar. Estar pensando en un orgasmo es lo que más complica que suceda, es como tratar de recordar una canción que no nos sale, cuanto más la pensás, más difícil es recordarla. Y de golpe, cuando te olvidas

y estás pensando en otra cosa. ¡Bú! Ahí viene. A medida que fui ampliando mis prácticas sexuales, descubrí que a veces no orgasmear puede ser de lo más interesante, siempre que podamos conectar con el placer. No quiero de ninguna forma menospreciar el malestar o hasta angustia que puede llegar a sentir alguien que no orgasmea. Y, además,¿ cómo saber si experimentamos un orgasmo o no? Si la única referencia

está en los medios, el porno, el cine. Pero los orgasmos de muchísimas personas no se parecen a eso, o no siempre. A veces son suaves, confusos, tranquilos, prolongados. Las consecuencias de la cantidad de siglos de menosprecio de nuestro placer son devastadoras. Nos trataron de frígides, de anorgasmiques, de anormales,

de ninfómanas, de personas sin sentimientos ni sensaciones sexuales. La gran mayoría de nuestros problemas sexuales podrían resolverse con información y con la caída del patriarcado, porque el problema no es personal, es social. De todas maneras, no en todos los casos, porque las cosas que nos formatean desde la niñez a veces están demasiado arraigadas, pero sí estoy segura de que en muchísimos casos se puede. Lo veo en

cada uno de mis acompañamientos. Recuerdo muy especialmente acompañar en el camino hacia su primer orgasmo a una mujer de 72 años. Su marido le había devastado la autoestima y al fallecer él decidió trabajar en reencontrarse con ella misma. Trabajamos por meses, hablamos, nos sacamos tabúes ella a mí, yo a ella, nos mostramos las bulbas, nos olvidamos de la idea de que el orgasmo y el placer tenían que venir de une o tres. y un día me llamó desarmada en llanto,

masturbándose había tenido su primer orgasmo. Me habló del tiempo perdido, y yo le hablé del tiempo ganado. También a parejas vínculos de todo tipo, en donde se habían establecido muy tácitamente formas y modos que no favorecían a ningune, pero se seguían repitiendo porque era lo aprendido, porque así funciona el sexo y porque de eso no se habla. Sentades conmigo, empezaron a hablar, a vomitar las lógicas impuestas, y a

crear una nueva manera de sentir placer. Y personas que sentían vergüenza de reconocer que cierta práctica sexual era la que les llevaba al orgasmo, entonces nunca orgasmeaban, porque esa forma jamás la vi, es rara, no es normal. La gran mayoría de nuestros problemas sexuales podrían resolverse con información y con la caída del patriarcado, porque el problema no es personal, es social. Queda clarísimamente demostrado cuán funcional es

todo esto al sistema. Leonore Tieffer, en A New View of Woman Sexual Problems, cuenta que con la invención del Viagra masculino, se pusieron en la mira los problemas sexuales de las mujeres, entrando en una competición por el Viagra femenino,¿ Pero los problemas sexuales de las mujeres difieren de los de los varones en puntos básicos, que no están siendo

estudiados y mencionados? A saber, una falsa noción de equivalencia de la respuesta sexual entre hombres y mujeres, basada en un patrón originalmente descrito por Master y Johnson en 1966-1970, donde se concluyó que los desórdenes sexuales deben ser similares. Tiefer y la psiquiatra Rosemary Basson lo discuten demostrando claramente que las mujeres no encajan del todo en la respuesta

sexual descrita por esos investigadores. El énfasis en las similitudes genitales y psicológicas entre varones y mujeres ignora las implicancias de las inequidades de género, clase social, etnia y orientación sexual y que las condiciones sociales, políticas y económicas, que incluyen la violencia sexual, limitan el acceso de las mujeres

a la salud, el placer y la satisfacción sexual. El borramiento del contexto relacional o vincular de la sexualidad El manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales DSM por sus siglas en inglés se saltea los aspectos relacionales de la sexualidad de las mujeres, que suelen ser una de las raíces de los problemas de insatisfacción sexual querer complacer, miedo a ofender, perder o enojar, la constante presión por gustar, etc. El DSM usa una mirada exclusivamente individual del sexo y

asume que si todas las partes funcionan, no debería haber problemas. Es imposible tratar o medir los problemas sexuales sin tener en cuenta la relación en la que el sexo sucede. La nivelación de las diferencias entre mujeres. No todas las mujeres somos iguales, ni tenemos el mismo nivel de necesidades sexuales.

Cada mujer tiene sus diferentes valores, miradas de la sexualidad y trasfondos sociales y culturales, y estas diferencias no pueden ser reducidas a una sola noción de disfunción y tratamiento. En vez de indagar en estas categorías, la ciencia está obsesionada con encontrar una cura única, física, que arregle los genitales. Que obviamente nos van a vender en la farmacia. Pero no hay una pastilla mágica que arregle los problemas socioculturales, políticos,

psicológicos y sociales de las personas socializadas como mujeres. El modelo heterosexual. Uno de los temas con los que más me encuentro en los acompañamientos y en las redes sociales tiene que ver con una problemática estrictamente heterosexual que ya vimos, persona con pene orgasmea y se acaba el sexo. Así nos lo enseñaron, pero no tiene por qué ser así. De hecho, que sea así colabora un montón con nuestra

falta de orgasmos. El sexo pene en vagina nos hace sentir que una vez que el pene eyaculó ya no hay posibilidades de continuar con el encuentro. Sin embargo todas las demás prácticas son posibles, si la persona con PEN eyacula primero, igual tiene manos para tocar, boca para chupar u ojos para mirar si quien orgasme o quiere mostrarse, o quizás pueda usar algún juguete si es lo que la otra persona quiere. Cuando establecemos esto, se aflojan muchos

mandatos que hacen que las cosas no fluyan. Si yo sé que con la eyaculación peniana se acaba todo, probablemente esté pensando en orgasmear más o menos rápido para no

perderme la posibilidad. Si la eyaculación no es el fin, la persona con pene puede relajarse mucho más, no tiene que aguantarse de orgasmear o pensar en si la otra persona orgasmeó o no, y después de hacerlo puede continuar si su compañero sexual así lo desea en la búsqueda del placer ajeno, que quizá hasta pueda desencadenar una nueva excitación. Y la persona con vulva puede relajarse también, sin estar

pensando en orgasmear rápido para no quedarse sin orgasmo. Es importante aclarar que el orgasmo en simultáneo es bastante difícil que suceda, siempre digo que es como un eclipse, para que pase se tienen que alinear un montón de cuestiones. Para concluir, el propio placer solo puede descifrarlo un emisme,

en base a sus sensaciones y sentimientos. No se puede medir, comparar ni contabilizar, y, por sobre todas las cosas, no se puede cerrar a todas las personas con vulva una sola manera de gozar, porque todas estamos configuradas de diferentes maneras, físicas, mentales, fluctuantes y cíclicas. Crecimos bajo un modelo coito y heteronormado, con miedo, con culpa, con asco, con abusos, con violaciones sobre nuestro sexo, y eso llevó a altos porcentajes de

personas insatisfechas con su sexualidad, sin orgasmos, sin placer. Nadie puede decirnos cómo gozar, es hora de que derribemos esa construcción impuesta sobre el placer y armemos nuestro propio único modelo de sexualidad, de encontrarnos sexoafectivamente y de desear. No se puede medir, comparar ni contabilizar, y, por sobre todas las cosas, no se puede cerrar a todas las personas con vulva una sola manera de gozar, porque todas estamos

configuradas de diferentes maneras, físicas, mentales, fluctuantes y cíclicas. derribar los mitos, conocer nuestra historia y nuestros cuerpos. Hemos roto un tabú más y eso ya es un acto de valentía. La conversación no termina aquí, apenas está empezando. Si este episodio resonó contigo y quieres ser parte de un espacio donde la verdad se dice sin miedo, te invito a suscribirte ahora mismo. Sé parte de la comunidad, siéntete plena y transforma tu silencio en voz. Hasta la próxima, plenas.

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