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2. Levittown, donde la buena vida comienza

Feb 24, 202148 minSeason 1Ep. 4
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Summary

"La Brega" analiza la creación y deterioro de Levittown, Toa Baja, un ambicioso proyecto para modernizar Puerto Rico y establecer una clase media al estilo estadounidense. Se examinan las políticas de "Operación Manos a la Obra" que impulsaron la migración masiva y las dificultades que enfrentaron los "migrantes de retorno". La historia se teje con experiencias personales de residentes, destacando la mezcla cultural única y el eventual declive del suburbio, convirtiéndolo en una metáfora de las promesas incumplidas y la resiliencia de la isla.

Episode description

Alana Casanova-Burgess traza la historia del crecimiento y eventual deterioro de Levittown, Toa Baja, un suburbio masivo que se fundó con la idea de traer el estilo de vida de la clase media estadounidense a Puerto Rico durante una época de gran transformación en la isla. Casanova-Burgess explora lo que el proyecto nos dice sobre nuestra historia y las promesas de vivir “el sueño americano” en Puerto Rico. 

Photos y archivos sobre el Levittown boricua se encuentran aqui

Cezanne Cardona Morales' collection of short stories is called Levittown, Mon Amour.

Hilda y Paula, quien compartieron sus experiencias en este episodio, también hablaron sobre Levittown en un episodio de "Nuestro Podcast."

La entrevista de WNYC con Dona Fela, la alcaldesa de San Juan, se encuentra aquí. Y el audio del primer vuelo de Eastern Airlines de 1951 está aquí

Para leer más sobre este tema, recomendamos Concrete and Countryside: The Urban and the Rural in 1950s Puerto Rican Culture, escrito por Carmelo Esterrich.  

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Transcript

Intro / Opening

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La Gran Migración y el Nuevo Paisaje

Esta historia comienza, de muchas maneras, en marzo de 1951 con un reportaje desde San Juan, Puerto Rico. El sonido que escuchan es de WNYC, una de las emisoras de radio de la ciudad de Nueva York. Enviaron un equipo para transmitir en vivo el comienzo de los vuelos directos desde la ciudad a Puerto Rico. Para esa fecha, Pan Am era la única aerolínea que ofrecía vuelos regulares a Nueva York desde la isla.

Su monopolio mantenía los boletos demasiado caros. Eastern Airlines había conseguido permiso para ofrecer servicio a Puerto Rico. Y aseguraban que los precios de sus vuelos no serían tan costosos. Estamos aquí hoy reunidos para inaugurar un lazo más con el continente. A mediados de los 60. Un millón de boricuas se mudaron a los Estados Unidos. 600 mil de esos a Nueva York. Hoy quizás damos ese hecho por sentado. También sabemos que ese éxodo no fue ningún accidente.

El secretario del Tesoro de Puerto Rico en ese momento, Sol Descartes, parado en la pista de aterrizaje y maravillado ante la enorme cantidad de puertorriqueños que alzaban vuelo, dijo esto. ha sido responsable de este gran aumento en el número de personas que viajan entre la isla y el continente. Claro, no fueron los pasajes baratos lo único que precipitó que la gente se fuera.

Pero hablaremos de eso más tarde. Muchas de nuestras familias cambiaron para siempre mientras más y más aviones llenaban los cielos de la isla. El 18 de junio de 1956, Tan solo cinco años después de esta transmisión, mi madre, su hermano mayor, y su hermana se montaron en un vuelo de Eastern Airlines para Nueva York. Eventualmente, toda la familia viviría en el Bronx.

Muchos boricuas, entre ellos mis abuelos, volvieron a la isla al principio de la década de los 70 y encontraron un Puerto Rico diferente. Para muchos, el estilo de vida. ¿Y dónde vivían? Cambió drásticamente. Asomándose por la ventanilla del avión que los trajo de vuelta, mis abuelos se encontraron con un paisaje que no existía cuando se fueron. Un paisaje de lugares que parecían sacados de los Estados Unidos. Lugares como Levitown en Toa Baja.

Levittown: Un Suburbio Americano en la Isla

Soy Alana Casanova Burgess, y esto es La Brega, una coproducción de WNYC Studios y Futuro Studios. En este episodio, exploramos cómo una urbanización existe entre el sueño americano... Y un sueño puertorriqueño. Siempre que viajo a San Juan hago todo lo posible por sentarme en el lado izquierdo del avión. Me gusta buscar al habitante por la ventanilla cuando estamos aterrizando. Mis primas más cercanas viven ahí, en un suburbio de filas rectas. Techos de gris y blanco.

Campos de béisbol y una estructura emblemática y que no tiene igual en toda la isla. Una gran bomba de agua pintada de azul clarito. A lo lejos parece que toca el cielo. Cuando era chiquita y viajaba con mis padres, Levittown era el olor de los cigarros de abuela, el ruido del trimmer tempranito y un calor que no conocía sombra. Una vez tocas tierra,

Te montas en un carro y coges la 165 en dirección a Dorado. Te vas a encontrar con la Bacardí. Pero ahí no es. Después del puente de palo seco, par de luces más abajo, donde está la gomera. Ahí doblas a la izquierda. y te encuentras con el laberinto de cemento que llamamos Levitown. Si te suena la carretera o ha sido antes, ya conoces a nuestra amiga, la bomba o torre de agua.

Si no, pues imagina una gran medusa con tentáculos rígidos de acero como de nueve pisos de altura. Debajo de ella reside lo que antes era una biblioteca pública. La bomba es como un trasplante de un pequeño pueblo o una granja del centro de los Estados Unidos, pero a veces parece más como una nave espacial. Hace algunos años me picó la curiosidad cuando me di cuenta que existen otras comunidades en Estados Unidos que comparten el nombre Levittown. Hay otras urbanizaciones en Puerto Rico.

con nombres en inglés como Floral Park y Country Club, pero Levitan es distinto. Está hecho a la imagen y semejanza del estilo de vida estadounidense. por una compañía que construyó lo que hoy en día son los suburbios más famosos de ese país. Son comunidades planificadas para recibir a los veteranos de la Segunda Guerra Mundial, con casas baratas y accesibles. Los hermanos Levitt construyeron casas, carreteras, escuelas, bibliotecas y bombas de agua.

Today, a community of 60,000 persons living in 15,000 homes, all built by one firm. This is Levittown, one of the most remarkable housing developments ever conceived. Este anuncio pregona el logro de que una sola compañía convirtiera un huerto de papas en una comunidad con 15.000 casas para 60.000 personas.

En el 62, en vez de un huerto de papas, en Puerto Rico la compañía compró 440 cuerdas de un manglar en Tua Baja, un pueblo a 20 minutos de San Juan. Construyeron drenajes y crearon un lago artificial. He visto los diagramas y planos. Son impresionantes. Su plan era construir 3,000 casas. Para el 77, se contaron cerca de 11,000 unidades construidas.

Al estar tan cerca de una playa, las casas se vendieron a las millas, y los primeros modelos que se ofrecieron fueron la brocha de oro, el camafeo, la diadema, la alhaja y la esmeralda. Esa última era de dos pisos.

La Vida Cotidiana en las Casas Levittown

Y fue la que mis abuelos compraron cuando decidieron dejar el Bronx a principio de los 70 y regresar a casa. O bueno, a regresar a una nueva casa. Levitón tenía un lema, donde la buena vida comienza. Sí, esta casa es la cama feo. Hilda Rodríguez vive en esta casa con su hija Paula.

Nosotros fuimos, no sé si fuimos como los segundos o terceros a mudarnos aquí en Levittown. Ella tenía cinco años cuando se mudaron en el 64. Pionero, bien pionero. Más que pioneros, su historia está ligada con la de Levittown. Los padres de Hilda formaron su familia en los Estados Unidos y luego decidieron regresar a la isla. El tío de Hilda trabajaba para la compañía de los Levitz en Puerto Rico y le ofreció trabajo a su hermano, el papá de Hilda.

Le ofreció trabajo y la oportunidad de comprarse su casita. Pues escogió este modelo. Tres habitaciones, dos baños completos, marquesina, sala, cocina y comedor. El trabajo era en la construcción de las casas de Levitán. Las casas eran como tantas otras en las urbanizaciones de Puerto Rico. Rectángulos de cemento con techos planos y ventanas Miami.

Y el catálogo de ventas de verdad quería que compraras esos bloques ornamentales. Observe lo atractivo de los bloques ornamentales que resguardan el patio y las jardineras bajo las ventanas. ¿Cómo embellecen la fachada de esta magnífica residencia? Todas las casas venían equipadas con enseres de General Electric y habilitadas con cablería telefónica. En los 60, esto era el epítome de la modernidad. Sin embargo...

Están en la marquesina, están en el patio, están en la calle, están en la acera. Es lo que abuela había dicho hasta en la máquina de lavar ropa. A veces mami cuando prendía. Esa es Paula, la hija de Hilda. Paula vive con su madre en Levitown, justo comienza su carrera como maestra de matemáticas, y todavía se acuerda de cuando su abuela se encontraba con un sinnúmero de jueyes. un cangrejo común en Puerto Rico, metidos en la moderna lavadora General Electric.

del motor, en esa parte de ahí se metía. O sea, no se podía tener puertas abiertas porque si no se te metían. Eran tantos los jueyes que la gente los recogía en cubos de metal, los limpiaban. Y los cocinaban. Las marquesinas también era donde se reunían los católicos para misa todos los domingos. Eso fue antes de la construcción de la parroquia local, en la que el papá de Hilda, Don Toño, ayudó. Hilda fue parte de la primera clase que se graduó de la Escuela Elemental John F. Kennedy.

En aquellos tiempos, el lago artificial tenía disponibles botes con remos. Las urbanizaciones existen en una línea entre la vida urbana y la vida del campo. Eso es parte de la realidad de lo que es Levittown. Pero este lugar además difumina la visión del progreso a lo americano, con el contraste entre sus enseres modernos y sus patios repletos de huelles vivos.

En los Estados Unidos, los Levittowns se hicieron famosos por la exclusión sistémica de familias negras y judías y sus reglas estrictas de mantenimiento. En Toa Baja, eso no existía. A finales de los 70, Hilda recuerda un Levitown encendío. Mira, en tal sitio hay un quinceañero, mira, en tal sitio hay una boda, mira, en tal sitio hay un aniversario, pero eran las marquesinas, porque los parís eran de marquesina.

La gente se montaba en sus carros y daba vueltas por las distintas secciones buscando en qué marquesina había fiesta. Los viernes en la noche uno podía encontrar de todo, desde un aniversario o un cumpleaños hasta una boda. Formábamos el party. Nos quedamos hasta que éramos los últimos en irnos. Y la gente quedaba encantada porque lo de nosotros era bailar. Bailar salsa, merengue, guajira. Bailar y los boleros, los discos de Santitos Colón, Chó Feliciano. Había parejas que nunca se sentaban.

porque los boleros sonaban sin parar uno detrás del otro. Las pasábamos súper bien, de verdad que las pasábamos bien, bien, bien las parrandas en Navidad. Ah, no, eso es otra cosa. Me gusta imaginarme a mis abuelos en estas escenas, con Cheo Feliciano cantando de fondo, los vecinos bailando en la marquesina, y quizás es que después de tantos años escuchando sobre los Levittowns en los Estados Unidos,

El "Sueño Americano" y la Modernidad en PR

Esto era lo que significaba el éxito para ellos. La vida moderna en el suburbio y no el regreso al rústico estilo de vida en las montañas de Ciales. Y esto. La parte atractiva del Levitán boricua ayuda a contar y entender la complicada historia de cómo a mediados del siglo XX, el futuro de Puerto Rico se volcó precipitadamente en la búsqueda del sueño americano.

Abuelo, bendito abuelo, sabía mucho de eso. De nuevo Paula, la hija de Hilda. Porque abuelo fue de esa generación de que fue bien pobre a realizarse. Y, por ejemplo, el abuelo no tenía zapatos. Hubo una política, yo creo que de Luis Muñoz Marín, que era de eso, que la gente con él fue que tuvo sus primeros zapatos y cosas así. Luis Muñoz Marín fue el primer gobernador electo por los puertorriqueños.

Ese nombre fue sinónimo con la idea de que la prosperidad llegaría a la isla. Su propuesta reorganizó la relación política de la isla con los Estados Unidos en algo que no era la estadidad ni la independencia. Lo bautizaron como la tercera vía, el Estado Libre Asociado. Si no viniera capital de afuera, toda la obra económica de Puerto Rico tendría que hacerse de los recursos internos.

Y entonces la vida en Puerto Rico sería mucho más estrecha. Para atraer ese capital externo, Luis Muñoz Marín promovió el famoso programa Operación Manos a la Obra. En inglés se conoce como Operation Bootstrap. Fue un plan ambicioso para rehacer la economía de Puerto Rico y transformar la isla entera. El gobierno creó múltiples exenciones de impuestos para compañías de los Estados Unidos.

Un país fundamentalmente agrario, o vamos a decir, rural, para convertirse en un país fundamentalmente urbano y eventualmente industrial. Silvia Álvarez Curbelo es historiadora y la autora del libro Un país del porvenir, el afán de la modernidad en Puerto Rico. Es un afán, es un deseo. Y según Silvia, ese deseo por la modernidad propulsó a Puerto Rico a través del siglo XX y en los años 50 cambió por completo a la sociedad.

Hay que terminar con la plantación, es decir, hay que darle un hakemácte para entonces ser una sociedad moderna. Muñoz y sus aliados políticos le prometieron a la gente que les sacarían de la pobreza. La clase media de momento se convierte en la protagonista del país. Para entender lo que hacía Levita en especial, tienes que entender lo que no era, un arrabal.

Silvia Álvarez Curbelo nació en Ponce y Ponce tenía un arrabal llamado La Joya. No había alcantarillado, no había agua potable. En San Juan había otro arrabal muy conocido, El Fanguito. Todos los desechos humanos, la basura, todo. Unas condiciones muy, muy, muy terribles. En el año 40, el promedio de la expectativa de vida en Puerto Rico era de 46 años, 20 años menos que el de los estados.

Francisco Rodríguez Suárez es un arquitecto puertorriqueño, ahora el director del Illinois School of Architecture. Nos explica cómo casas modernas... como las de Levitown, se convierten en parte importante de la promesa de progreso del gobierno, esa promesa de alcanzar el porvenir. O sea que esta incorporación de la cocina... Y del baño al espacio principal de la casa, en la vida moderna de Puerto Rico, para la clase obrera, ya de por sí, es un cambio drástico. Aquí de nuevo, Luis Muñoz Marín.

pero que sea moderna, que tenga las conveniencias sanitarias para la protección de la salud, una casa en la que dignamente se puedan hacer crecer unos hijos hacia llegar. Esta idea de un nuevo país moderno, la nueva constitución, la operación manos a la obra, todas empezaban como a redefinir un estilo de vida.

Filmes que dan vergüenza ajena, como este que escuchan aquí, llamado Fiesta Island, ayudaron a vender la imagen de un Puerto Rico alcanzando una prosperidad rápida, pareciéndose cada vez más y más a los Estados Unidos.

Clase Media, Guerra Fría y Apoyo Oficial

Todo el mundo ama y siembra flores en Puerto Rico, dice el locutor, mientras aparecen helicoñas en la pantalla. Casas para todo el mundo. Doña Fela, la legendaria alcaldesa de San Juan que dirigió el municipio por 22 años, habló sobre este periodo en un documental en los 80. Doña Fela explicaba que en Puerto Rico se había dado un milagro. El nacimiento de una clase media de un día para otro.

Y esa nueva clase media necesitaba casas cuando se mudaba del campo a la ciudad. En Washington, el gobierno federal creaba incentivos para la construcción de autopistas y de nuevas viviendas unifamiliares. Puerto Rico recibió estos estímulos también. No era como nosotros empezamos a concebir que era el progreso, porque era lo que veíamos en las películas.

En la televisión que acababa de empezar, en las revistas, era The American Way of Life. Y eso iba con los productos de consumo, con el entretenimiento. Y en los Estados Unidos no había mejor ejemplo de modernidad que los suburbios de Levittown. El dueño patriarcal de Leavitt & Sons dijo en algún momento, y traduzco del inglés mientras cito, ningún hombre que sea dueño de su propia casa y un pedazo de tierra puede ser comunista. Está demasiado ocupado.

Y esto se aplica también al Levitán Boricua. Es parte de una cultura de, vamos a decir, la Guerra Fría. Sobre todo la figura del hogar propio. Porque había una cuestión de ownership que no únicamente era sobre la vivienda física, sino sentirse que tú eres un propietario, eres un ciudadano y tienes tus bienes. A Washington no le importó mucho Puerto Rico hasta el inicio de la Guerra Fría.

Cuando Cuba se convirtió en el ejemplo del comunismo en el Caribe, Puerto Rico cobró valor como su contraparte desde el capitalismo. Y esa apuesta a la defensa de los valores del capitalismo También se convirtió en parte de la promesa del ELA. Muñoz se volcó en su apoyo a Levitown. Estuvo presente en el debut oficial del proyecto en septiembre del 63.

Los periódicos estadounidenses le dieron una amplia cobertura al evento. Muñoz dijo que Levi Taunera, y cito, un espléndido ejemplo para cualquier comunidad que está sinceramente dedicada al progreso urbano genuino. El tipo de progreso que ha llamado la atención al mundo entero sobre este estado libre asociado. Cierro la cita y traducción. Esas casas con patios y marquesinas para los carros que todo el mundo debía tener.

serían el modelo ideal de la vivienda en Puerto Rico por los próximos 50 años. Pero no había suficiente espacio para todo el mundo en esta visión del porvenir de Muñoz.

La Migración Forzada y el Sacrificio

Doña Fela dijo que la creación de la clase media de un día para el otro fue un milagro. La realidad del asunto es que ese milagro fue, digamos, un milagro intencional que dejó resultados muy mixtos. La parte que no se discutía mucho de ese milagroso desarrollo económico es cuánta gente tenía que irse para que funcionara.

Para burócratas locales, el asunto era que no podían crear suficientes trabajos nuevos para emplear a todo el país. En la isla había demasiada gente como para crear una clase media de un día para otro. Para solucionar ese problema se crearon políticas públicas horrorosas.

Hoy conocemos más sobre el terrible proyecto para esterilizar a casi una tercera parte de las mujeres puertorriqueñas sin su consentimiento, y también la experimentación de la píldora de control de embarazos. Pero eso no fue lo único. En 1946, el gobierno había estimado que un millón de personas tendrían que salir del país para que la isla pudiera prosperar. Y para finales de los 40, el gobierno decidió resolver ese problema. Regresamos pronto. Esto es La Brega.

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Regresamos. Estás escuchando La Brega. Yo soy Alana Casanova Burgess. Hemos estado explorando cómo el desarrollo de un suburbio estilo americano en Puerto Rico representa, de muchas maneras, la historia del siglo XX de la isla entera, un tiempo donde Puerto Rico se rehacía en la imagen y semejanza de los Estados Unidos. El gobierno intentaba transformar la economía de una agrícola a una industrial.

creando una clase media atada al servicio y al consumo. Para proveer estabilidad social y económica y por ende política al régimen colonial, había que sacar. ese exceso de población a los Estados Unidos. Edgardo Meléndez es el autor de Sponsored Migration, un libro sobre el éxodo masivo de boricuas a los Estados Unidos. El gobierno de Puerto Rico quería forzar el avance de la modernidad.

Para que ese avance se diera, tenían que fomentar a que un sector de la población se fuera. La transformación económica que se legisló y comenzó en el 47 fue bautizada como Operación Manos a la Obra. Ese mismo año se firmó la ley de inmigración. No tienes que ser un genio para concluir que estas dos leyes del 47 están muy entrelazadas. Y hay funcionarios del gobierno que lo decían.

Al mismo tiempo, el gobierno de los Estados Unidos necesitaba mano de obra barata en ciudades como Nueva York y Chicago. Así que fomentar la migración era un interés común, tan importante incluso que el gobierno de Puerto Rico tenía un puesto llamado director de la División de Migración del Departamento del Trabajo. Esa es la voz de Joseph Montserrat. Él era ese director. Y esto es una entrevista que se dio en 1955 en WNYC, la estación de radio pública de la ciudad de Nueva York.

Los puertorriqueños vienen a Nueva York, dice Montserrat, a buscar empleos y mejor educación y otras oportunidades para sus niños. They are now on the first rung of a ladder which many of our own fathers and grandfathers began to climb just a generation ago. Están pisando el primer escalón de la escalera que muchos de nuestros padres y abuelos comenzaron a subir solo una generación atrás.

No fue meramente que los puertorriqueños de aquella época una noche se levantaron una mañana con la idea, me voy para Nueva York. El gobierno de Puerto Rico proveyó clases de inglés y asistencias para facilitar la matrícula de estudiantes en los estados. También tenían oficinas para facilitar el acceso a servicios sociales estatales.

Había una expectativa de que los boricuas se integraran y se asimilaran con facilidad, pero eso no sucedió. Muchos puertorriqueños fueron rechazados en Nueva York y Chicago. Y otros estados. Así que miembros del gabinete de Muñoz comenzaron a buscar otras soluciones al problema de sobrepoblación. Hay un sector minoritario que argumentaba que aunque la migración era necesaria...

era mejor enviarlo a destinos donde fueran mejor recibidos los puertorriqueños, que no fueran rechazados, que no fueran atacados. Y aquí se comienza a especular sobre enviarlo a otros destinos de América Latina. El gobierno de Estados Unidos canceló esos planes. En primer lugar, no querían que Puerto Rico negociara con otros gobiernos, pero también pensaban que tener un montón de ciudadanos estadounidenses viviendo en otros países

podría ser problemático. Para esa fecha, Pan Am era la única aerolínea que ofrecía vuelos regulares a Nueva York desde la isla. Y esto nos lleva a ese primer vuelo de Eastern Airlines a San Juan. en 1951, ese vuelo que rompió el monopolio de Pan Am. to offer Puerto Rico the kind of transport service upon which the continuing progress and prosperity of this island depends.

Consideramos que es un privilegio y una obligación ofrecerle a Puerto Rico este tipo de servicio de transporte, del cual depende la continuidad del progreso y la prosperidad de la isla, decía la Aerolínea. Pero Muñoz no lo explicaba así. Cuando el gobernador argumentaba a favor de esa expansión, lo que decía era que los puertorriqueños deberían tener la misma oportunidad que cualquier otro ciudadano americano de salir a buscar un mejor trabajo.

Y así puede ser, pero realmente, ¿por qué llegan los individuos a esa decisión? ¿De dónde viene la idea de emigrar? ¿Quién se la puso en la mente a esas personas? Dice Edgardo que para aquel tiempo, igual que hoy, nos enfocábamos tanto en historias individuales que ignorábamos las fuerzas mayores que fomentaban la migración. ¿Y cómo se da esa migración?

por transportación aérea. La infraestructura la está levantando el gobierno de Puerto Rico. Y el ejemplo más aparente es el Aeropuerto Internacional, que de hecho lleva muy adecuadamente el nombre de Luis Muñoz Marín. Me duele cuando pienso en todas estas maquinaciones para obligar a un millón de personas a dejar el país. Familias como la mía, que fuéramos vistos como un sacrificio.

que valía la pena para llegar a ese brillante porvenir. Pero la gente nunca se iba del todo. Por la relación de la isla con los Estados Unidos, es más fácil para los boricuas ir y venir.

Los Migrantes de Retorno y la Identidad Híbrida

Muchos, como mis abuelos, eventualmente regresaron. Para ellos, y muchos otros que vivían en apartamentos fríos y claustrofóbicos, el sueño del éxito se parecía bastante a Leavittown. Es una comunidad muy importante porque se origina en los 60 y 70 en ese primer flujo de los llamados migrantes de retorno. Migrantes de retorno. Aunque hay que poner esa frase entre comillas. porque muchos eran nacidos o criados fuera de la isla. Un reportaje de CBS News de agosto del 71 lo explica.

They have faced the problems of integrating a people with language and cultural differences. Cuenta como la llegada de inmigrantes causa fricciones por las barreras del lenguaje y diferencias culturales. En esa época, ya miles de puertorriqueños habían decidido volver.

Algunos habían ahorrado suficiente dinero para comprar casitas en buen estado en suburbios nuevos, como Levy Town, donde la vida, según CBS News, tenía un sabor tan americano como su nombre. Podía ser como un encuentro de esos dos mundos. El arquitecto Francisco Rodríguez Suárez dice que Levittown existe entre dos versiones de Puerto Rico. Un punto de convergencia complejo entre el campo y la ciudad, o entre el pasado y el futuro.

El diseño de las casas así lo señala también. En el patio había sitio para un palo de aguacate, una mata de plátano o un árbol de limón, lo necesario para un jardín típico puertorriqueño. Yo creo que la parte de atrás de la casa tiene esa nostalgia hacia el campo y la vida campestre, mientras que la parte de al frente queda con la marquesina, el carro. Lo esencial...

para una vida moderna. Una casa de urbanización y una casa de cemento y una casa con ventanas Miami de cerosías contra huracanes que de todas maneras tú abras esa ventana y mires como un paraíso tropical entre la memoria y el deseo.

Desafíos y Crisis de Identidad para los Retornados

Levitown ofreció un estilo de vida híbrido. Mi abuelo, Nicolás Casanova, tenía patos, gallinas y hasta gansos en su patio en Levitown. Es un detalle al que no le había prestado tanta atención hasta que escuché más sobre esa nostalgia. Pero no todos los que regresaban encajaban de vuelta tan fácilmente. Encontré un artículo en el New York Times de 1975. El titular lee, Los migrantes que regresan encuentran un Puerto Rico inhóspito. Sigo leyendo. Toda baja.

Uno puede visitar algunas barras y tiendas en Levittown y escuchar muy poco español. En mis entrevistas, una de las residentes me contó que en la escuela a veces se sentía maltratada por una maestra que la regañaba constantemente por hablar inglés. Al parecer, esto era una historia común en los 70. Varios reportajes de periódicos que encontré citan a jóvenes en escuelas superiores de Puerto Rico. Se burlan de ti, de la manera que uno habla español.

Si te equivocas y dices algo mal, dicen que no puedes hablar español bien. Algunas escuelas en Puerto Rico comenzaron a dar cursos de español para que los hijos de los migrantes pudieran integrarse. Ni me voy a molestar en traducir eso. Descontentos con la vida en los estados, dice este periodista. y lentos en asimilarse en un Puerto Rico hostil, los New Yorkans están en un limbo. No saben a dónde pertenecen.

A los New Yorkans que regresaron les fue difícil encajar y encontrar trabajo. Y en eso no estaban solos. Cuando la familia de Hilda se mudó a Levittown, el pago de la hipoteca de su modelo camafeo era de 62 dólares al mes. Para su familia, eso era demasiado. Cuando nosotros nos mudamos aquí, el costo de la casa eran 12.500 dólares. Su padre, Don Toño, no había podido conseguir un trabajo que pagara igual después de terminar su trabajo construyendo las casas de Levittown.

Así que estaban teniendo dificultades para cumplir con la mensualidad. Llega un momento en que papi ya estaba al borde de la desesperación, ya había hablado con mami. Esas conversaciones eran sobre la posibilidad de dejar todo otra vez y regresar a los Estados Unidos. Y entonces pasó algo que cambió todo. Hilda lo tiene bien claro en su memoria. Un día su papá regresó a casa del trabajo.

Y mami, ¿qué? Ven acá. Y le dice, ¿qué pasó? Yo veo que mami se asoma y mami dice, embuste. De verdad, embuste. Y pegan los dos ahí con una cara de alegría, pero yo estoy mirándolo, no sé lo que pasa. Pues papi había comprado billetes de la lotería y salió en el primer premio. Con ese dinero saldaron la casa.

Un par de calles más abajo, su hermana también estaba teniendo problemas pagando la suya. Don Toño la ayudó. Y gracias, como siempre yo lo digo, primero a Dios sobre todas las cosas, a ese milagro. que debería que fuera un milagro. Si no llega a ser por la lotería, hubieran tenido que regresar a los estados y vender la casa. Definitivamente, o sea, creo que no estuviéramos aquí.

Pero aquí estamos 55 años, pues ya... Sin embargo, de la forma en que Puerto Rico se está viviendo, yo estoy loca por irme de aquí. El crimen, las pensiones que se van achicando... las pocas oportunidades, pero también es como ha cambiado la comunidad. Siempre se decía que la verdadera familia de uno eran los vecinos, porque un vecino se enferma y todo el mundo se preocupa, todo el mundo ayuda, todo el mundo coopera. Ya eso se acabó.

El Declive de Levittown y el Fin del "Porvenir"

Te moriste, pues por la peste te encuentran. Suena tétrico, pero la realidad es que hoy en día en Levittown hay muchas casas vacías. Ese es el efecto de 15 años de recesión fiscal. Luego llegó el huracán María. Según figuras de 2018, el 20% de las casas en Levittown están desocupadas. ¿Y la escuela elemental John F. Kennedy? de donde Hilda se graduó, esa fue una de las clausuradas en un cierre amplio de escuelas en el país.

En todos los paseitos que hay, que ahora todos básicamente están cerrados y es un peligro caminar porque están solitarios. Y la playa de Levitown, Punta Salinas, a la cual Hilda iba cuando era niña, ahora está contaminada. Para Hilda, hoy en día es bien difícil imaginarse caminar y hasta hablar con los vecinos en la noche. ¿Tú crees que yo me atrevo ahora? No.

En los diseños originales, los balcones de Levittown eran abiertos. Ahora están cerrados con portones de seguridad. El lago artificial se desbordó cuando se abrieron las represas de La Plata sin aviso durante el Paso de María. inundó muchas de las casas y obligó a sus residentes a escapar en medio de la oscuridad o refugiarse en los techos. Cuatro personas murieron. Pero a pesar de todo esto, Paula se quiere quedar.

Quiere ser maestra aquí. Siempre que me visualizo dando clases aquí en Puerto Rico. Pero a cada rato en la misma universidad vienen reclutando y... Pues los beneficios son... Son... Son tentadores. Son buenísimos aquí. Realmente ser maestro aquí es por amor. Yo si me quedo aquí estoy clara que yo no voy a vivir cómoda. Va a ser una vida bien, bien, bien humilde. O sea, para Paula su futuro está en Puerto Rico.

Pero no es un porvenir. Y eso cuadra con otra cosa que me dijo Silvia Álvarez Curbelo, la historiadora. ¿Qué es el porvenir ahora? Bueno, pues... prácticamente no es nada. Hay tanta incertidumbre que ahora no se puede imaginar el progreso. El futuro no es lo que nos da sentido ahora para las generaciones contemporáneas, sino es el presente.

¿Cómo podemos atender los problemas en la isla? ¿Cómo podemos bregar con lo que hay? Había algo sobre Levitán que requería ganarse la lotería. La promesa no era un hogar, era una casa. ¿Cuál es el gran problema en Puerto Rico con esto? El problema en Puerto Rico, una isla de 100 por 35. El arquitecto Francisco Rodríguez Suárez dice que en términos de planificación no había espacio para esa promesa de una casita para cada cual.

El modelo suburbano de desarrollo se definía por una extensión que afeaba el paisaje. Y por hipotecas que se convertían en ejecuciones, de nada vale construir casas si no hay una economía que permita que la gente pueda pagarlas y vivirlas. El porvenir que prometió Muñoz Marín empezó a derrumbarse con la recesión de los 70. Silvia Álvarez Curbelo me contó sobre un diario que el gobernador mantuvo por varios años durante ese periodo.

donde reflexionaba sobre los problemas de Puerto Rico, como el tráfico. El tapón, como se dice en Puerto Rico, esa congestión de automóviles es como un símbolo. de esa vida que ya no es, como él decía, la vida buena. O sea, a lo que debíamos aspirar, donde la gente no esté pensando en adquirir más y más y más y más.

sin el consumo excesivo del estilo de vida americano. Recuerden que el eslogan de Levi Town era, ¿dónde la buena vida comienza? Pero eso era distinto a la vida buena que Muñoz decía que quería. Una vida sencilla. El sueño boricua de tener una casa para vivir dignamente se entrelazaba con el sueño americano, atado al consumismo insostenible.

Levittown como Metáfora y Emblema

Por eso, Levitán se puede interpretar como una metáfora de los fracasos del experimento económico de Puerto Rico. Pero Levitán es más que una metáfora. Y la última vez que visité, lo pude mirar con otros ojos. Vi las cosas interesantes que se escapan entre las grietas del abandono. Cezanne Cardona Morales es el autor de una colección de cuentos cortos titulada, irónicamente, Levitown Mon Amour. Estamos aquí afuera del, yo digo, torre.

Pompas. Sí, torre de agua, pompa de agua. Me encontré con Cézanne debajo de esta torre azul, al lado de lo que alguna vez fue una biblioteca pública. Esta reunión se dio varias semanas antes de que la pandemia del COVID azotara al mundo. Y sin embargo, como muchas cosas en Puerto Rico, esa biblioteca ya llevaba cerrada mucho tiempo. Lo cierto es que se ha convertido, además del ícono, es una marca dentro del mapa aéreo. Es decir, los aviones que...

Van a aterrizar, tienen que informar que están pasando por aquí. Verifiqué este dato y es cierto. Los pilotos tienen que decirle al control de tráfico aéreo que están pasando por la pompa de agua en camino al aeropuerto. Se siente bien saber que no soy la única que busca la pompa desde el aire. El propio Levitón me sigue dando sorpresa, como ciudad.

Cada vez que paso por ella, a pesar del detrito que veo, de lo que se está cayendo, veo colores que me llaman la atención. Para Cezanne, escribir sobre la V-Town es quizás... Esta es la forma de yo hacer las paces con mi país. Dejar atrás todo ese rencor de lo que tal vez no fue y apreciar lo que es y lo que tal vez seguirá siendo. Mientras reflexionaba sobre toda la investigación histórica que he tenido que hacer, le pregunté.

Si yo estoy tratando de ver la belleza en Levittown, ¿me podrías dar algún consejo? Bueno, todo depende de qué consideres belleza, ¿verdad? Tal vez eso, mirar las cosas que el tiempo ha bajado, tal vez mirar la oxidación, los lugares cerrados. Mirar esos lugares cerrados le dio la posibilidad de inventar, imaginar negocios o cosas que no existen. Caminar por la boulevard. Tal vez la única avenida, que una avenida se llame Avenida Avenida. Avenida Boulevard.

Eso me da gracia a mí también, igual que tantas otras cosas. A pasos de donde estamos sentados, existe una escuela pública bautizada Dr. Pedro Alviso Campos. El ícono de la independencia y del nacionalismo puertorriqueño. Aquí, en este suburbio con raíces tan gringas. Y claro, la pompa de agua gigantesca que no tiene ni una gota de agua adentro. Ahora mismo si observamos ahí...

La torre de agua está totalmente inservible. Y sin embargo, es un punto de enfoque, un emblema. La ves desde la autopista, la calle. El cielo. No es un monumento a nada, sino a nuestra incapacidad de poder construir o de poder llevar agua a un lugar. Pero se ha convertido en la... Esto me hizo recordar algo que Paula dijo en un podcast que grabó con unos amigos que también son de Levitown.

En un episodio, hablan sobre su hogar, y Paula compartió una interpretación que nació luego de ver Aquamarine, una película para adolescentes, y confíen, no deberían tener ninguna prisa por verla. Que hay una escena que... a la sirena la esconden en una pompa así de agua al ver eso Paula pensó oh my god en la pompa de agua de aquí de Levitown como que hay sirenas también ese ha sido el bien

Un Viaje al Otro Levittown: Portales de Agua

Y ahora yo también me imagino que hay sirenas allá arriba. Mi plan inicial era terminar este viaje en el Levitown de mis abuelos. Pero la pandemia llegó. Así que me monté en un carro desde Brooklyn y guié hasta Long Island. Allí llegué a esta otra torre de agua en este otro Levittown. Mientras la Torre de Levitown en Toa Baja está en el medio de una avenida principal con negocios en cada esquina,

Esta torre está casi escondida entre calles residenciales que se curvan entre sí y tienen nombres de plantas como Azalea Road o Iris Lane. Puedo escuchar el goteo del agua que se filtra del tanque. Hay un diamante de béisbol aquí también y una cancha de baloncesto. Un grupo de adolescentes juega y alguien pasea su perro. La grama de estos patios está bien cortada. No hay árboles de guayaba ni de limón.

Esta pompa de agua azul también tiene escrito Levittown en letras gigantes, pero siendo sincera, no impresiona. Quizás no es tan alta como la boricua. Mirándola, de repente me imaginé consiguiendo un alicate. y cortando el portón que impide el acceso a la puerta circular en la base de la torre. Así pudiera abrir la escotilla, que es como esas que se ven en los submarinos en las películas,

Y en vez de subir escaleras, me encontraría con otra escotilla, que al abrirla, me transportaría al otro Levitown, el de Puerto Rico. Como si las torres de agua fueran portales. Luego, caminaría a la panadería Lemmy para ordenar una cajita de quesitos. Entonces, iría a la casa de mis primas, la misma a la que se mudaron mis abuelos cuando buscaban entender algo entre un sueño y el otro.

Y en el cuarto donde suelo dormir cuando visito, miraría por la ventana y la contemplaría, majestuosa en su propia manera y color azul clarito, en la distancia, nuestra Torre Eiffel, la Torre de Agua. La Brega es una coproducción de WNYC Studios y Futuro Studios. Fue producido por mí, Alana Casanova Burgess, con la ayuda de Ezequiel Rodríguez Andino para la versión en español.

Fue editado por Luis Trelles y Marlon Bishop, y en español por Victor Ramos. Chequeo de datos por Istra Pacheco. Ingeniería de sonido para esta serie está a cargo de Stephanie LeBeau, Leah Shaw Dameron, La música original de La Brega fue compuesta por Balun y nuestro tema es de IFE, música adicional de Frankie Reyes.

El arte para esta pieza fue hecho por Fernando Norat. Apoyo clave para la brega viene del John S. and James L. Knight Foundation y Jonathan Logan Family Foundation, con apoyo adicional de Amy Bliss. Inmensa gracias a Andy Lancet, el rey de los archivos sonoros de WNYC. Gracias a Carmelo Esterich, Jorge Lizardi Pollock y Mirmari Grau-González por su expertise.

Gracias también a Rebeca Ibarra y Yarimar Bonilla por prestarme sus oídos. A Sofía y Lucinda Bordali, Sixto Isaac Ortiz, y claro, también a Olga Casanova Burgess. Thank you. En el próximo episodio, continuamos con una historia muy diferente. Una historia con un legado que nos persigue desde la Guerra Fría. Las carpetas. Hasta la próxima. Hello!

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