El Grillo 26 - podcast episode cover

El Grillo 26

Mar 11, 2010
--:--
--:--
Download Metacast podcast app
Listen to this episode in Metacast mobile app
Don't just listen to podcasts. Learn from them with transcripts, summaries, and chapters for every episode. Skim, search, and bookmark insights. Learn more

Episode description

Cuadernos:
Mi cuaderno me acompañaba a todas partes, pues creía firmemente que la inspiración filosófica podía aparecer en cualquier momento. Y cuanta razón tuve en hacerlo... escribí poemas en subtes, teoremas en plazas y canciones en el baño. De todo en todas partes. Ese fue un período prolífico, y podría decir feliz. Crear definitivamente reconforta, no hay dudas; no existe creación sin tensión ni resolución sin conflicto.
En ese cuaderno, fui resolviéndome de a poco y aunque fuera una ficción, me sentía cada vez mas pleno. Pero como todo lo bueno, el cuaderno también tuvo su fin: la última hoja.
Una vez que llegue a ella, no sabia que hacer. Estuve días y días hasta animarme a completarla. Era como partir sin abrigo, sin querer hacerlo. Era como decir adiós sin haber llegado. Porque el cuaderno se quedo corto o mis conflictos eran demasiado largos. Y sobre esto escribí en esa ultima hoja.
Llegue a una conclusión en ella: no podía saber cual era la verdad, pero esta se vería develada de una forma sencilla. Mi próximo cuaderno sería más amplio, estaba decidido.
Tarde unos días en decidirme a comprarlo. Tenia miedo de hallarme frente a una hoja vacía sin saber hacerle frente, con mis dudas y complicaciones. A pesar de ello, no fue difícil la búsqueda. Lo difícil vino luego.
Esa primera hoja me aterraba, y nunca pude superarla. Las ideas fluían por mi mente, sin poder plasmarlas. Se había producido un quiebre: se había acabado mi cuaderno. Porque este azul, también me pertenecía, pero no era el otro, mi viejo cuaderno naranja.
El cuaderno azul conoció la ciudad. Lo pasee por plazas y jardines, pero nada me incito a escribirlo. Un día estuve seis horas sentado en una plaza con aquella hoja en blanco frente a mí. Una sola palabra basto: MIERDA.
Habiendo ocupado la primera hoja creí que mi tarea se vería facilitada, pero no fue así; ese cuaderno quería morir virgen y yo no podía ir en su contra. Quizá mi pulso estaba cansado de mis idas y vueltas, de mis indefiniciones, de tanto lamento sin culpa.
Decidí abandonar el cuaderno en un cajón, con su única leyenda esperando que el tiempo la negara o le diera mas razón que nunca.
For the best experience, listen in Metacast app for iOS or Android