2018-OCT 03 Levanta la cabeza y regocíjate - M. Joseph Brough
Al afrontar cosas difíciles a la manera del Señor, levantemos la cabeza y regocijémonos.

Al afrontar cosas difíciles a la manera del Señor, levantemos la cabeza y regocijémonos.
Nuestro propósito es equilibrar las experiencias en la Iglesia y en el hogar de tal modo que aumenten en gran manera la fe y la espiritualidad, y que se profundice la conversión.
Ha llegado la hora de una Iglesia centrada en el hogar, respaldada por lo que se lleva a cabo dentro de los edificios de nuestros barrios, ramas y estacas.
Al buscar diligentemente que la caridad y la virtud llenen nuestra vida, nuestra confianza en acercarnos a Dios aumentará.
Testifico con gozo que el Salvador Jesucristo es el amor de Dios. Su amor por nosotros es perfecto, personal y perpetuo.
Eres una adorada hija de Dios; eres un preciado hijo de Dios; y Él les ha dado a Su Hijo Perfecto y Santo.
Si nos arrepentimos sinceramente, nos humillamos, confiamos en el Señor y dependemos de Él, nuestro corazón se enternecerá.
No se escondan de quienes los aman y los apoyan; más bien, corran hacia ellos.
El verdadero propósito del discipulado es, literalmente, llegar a ser como Jesucristo.
La reverencia por lo sagrado fomenta la gratitud genuina, expande la felicidad verdadera, conduce nuestra mente hacia la revelación y trae mayor gozo a nuestra vida.
El plan de nuestro Padre Celestial ofrece ayudas para guiarnos a lo largo de nuestro trayecto terrenal.
Al comprometernos a actuar como discípulos del convenio, nuestra relación con el Padre y el Hijo se enriquece, nuestro gozo aumenta y nuestra perspectiva eterna se expande.
Encontramos en la Pascua de Resurrección en Jesucristo paz, llegar a ser y pertenecer— aquello que es perdurablemente real y gozoso, feliz y para siempre.
Aunque muchas circunstancias de la vida estén más allá de nuestro control, ninguno de nosotros está más allá del alcance de las infinitas bendiciones del Señor.
La invitación a arrepentirse es una expresión del amor de Dios; decir sí a esa invitación es una expresión del nuestro.
Los llamamientos y otras formas de embarcarnos en la obra de Dios nos preparan de manera excepcional para encontrarnos con el Salvador.
Las “buenas nuevas” más importantes y gloriosas es el mensaje de que el Señor Jesucristo ha restaurado Su Evangelio y Su Iglesia en los últimos días.
¿Qué significa adorar a Dios para ustedes y para mí?
Al centrar nuestra vida en Jesucristo, hallaremos el camino a casa, perseverando hasta el fin y regocijándonos hasta el fin.
El Señor es misericordioso y el Plan de Salvación de nuestro Padre Celestial es verdaderamente un plan de misericordia
Queremos que nuestros hijos crean en Jesucristo, que pertenezcan a Jesucristo y a Su Iglesia por medio de los convenios, y que se esfuercen por llegar a ser como Jesucristo.
Somos seguidores de Jesucristo y procuramos tanto recibir como compartir Su luz.
Nuestro amor por Dios y Sus hijos es un poderoso testimonio al mundo de que esta es verdaderamente la Iglesia del Salvador.
Aprendan y reciban fortaleza de la fe y los testimonios de aquellos que los precedieron.
Sigan las enseñanzas del Salvador. Sus instrucciones no son misteriosas ni complejas. Cuando las seguimos, no tenemos por qué temer ni sentirnos ansiosos.
La fe brota cuando confiamos en Jesucristo y florece cuando le somos fieles y leales.
En los cielos hay gozo por quienes vuelven. No es demasiado tarde para que regresen.
Estoy eternamente agradecido de que los poseedores del Sacerdocio Aarónico, con sus poderes, ordenanzas y deberes, nos bendigan a todos.
La vida es una parte sumamente preciada del plan perfecto de nuestro Padre y, por decreto Suyo, valoramos y preservamos la vida.
Jesucristo nos ama a cada uno de nosotros. Él nos ofrece la oportunidad de acercarnos a Él.