Este podcast es patrocinado por pasión a gogo y contadero suite en Villas. Gracias por su apoyo y confianza, compañero de lentes, estoy estudiando el segundo semestre de medicina, una carrera que me fue impuesta por mi padre, que es médico. Por lo regular, en las clases no hablaba con nadie, pues mis gustos y conversaciones eran diferentes a los demás. A mí me gustaba hablar de Sócrates, Platón, Freud, Lovecraft y filosofar sobre todo
el tiempo, la vida, la nada. En cambio, mis compañeros sólo querían hablar de tripas hospitales y ñoñerías, que no tenía nada que ver conmigo. La mayoría de los hombres siempre buscaban la manera de llamar mi atención, pues a pesar de no ser muy sobresaliente académicamente, me he considerado muy bonita, soy alta, tengo labios gruesos, soy delgada, buen tamaño de busto, cintura estrecha y piernas largas. Muy, muy largas. En la universidad tenía un compañero con el que si hablaba
bien, era el ñoño de la clase. Le tenía mucha confianza, pero de ahí no pasaba hasta que un día cambió todo. Estaba sentada, esperando la clase de organografía microscópica humana cuando él entró al salón. Y vaya sorpresa para mí al ver que mi amigo estaba con unos lentes que la hacían ver tan pero tan distinto. En ese momento sentí algo raro dentro de mis entrañas, amor, cariño, atracción, deseo o algo así, un sentimiento extraño o una cierta necesidad. Sus nuevos lentes.
Algo algo despertó, se sentó al frente en el lado derecho y yo estaba al fondo del lado contrario. No dejaba de mirarlo. Era la primera vez que alguien me llamaba tanto la atención al punto de que mi cuerpo era una maraña de emociones ahí. Fue cuando sentí un hormigueo en mi entrepierna, algo que solo me pasaba cuando tenía unos tequilas encima. Al final de la clase. Me acerqué a él muy coqueta y le pedí que me explicara el tema visto en clase, pues no había entendido nada.
Como siempre. Él muy lindo, me dijo que sí, pero las jardineras porque quería tomar un café. Mientras caminábamos, descubre su cuerpo Alto, Delgado y con ese detalle que me volvía loca de un hombre. La manzana de Adán era simplemente tan lindo y yo lo quería solo para mí. Él sintió mi mirada y se puso algo nervioso. Así que, muy sonriente, lo tomé del brazo y llegamos caminando a la jardinera que él tanto
quería. Mientras tomaba su café, ya no dejaba de verle a los ojos descubriendo un mundo nuevo para mí. En él veía como las otras chicas se ponían celosos por el ñoño, pero no me importaba. Estábamos sumergidos en un universo donde aunque él me seguía explicando. Ya seguía perdido en su mirada. Le dije que mejor me acompañara a mi casa para estar más concentrada. Él, dando sus últimos sorbos de su café, aceptó y nos fuimos en mi auto. Abrí las ventanas para calmar mi calor.
¿Sería yo su primera vez? Le gustaría físicamente no sería gay. Me dejaría de hablar. Miles de preguntas pasaban por mi cabeza mientras tarareábamos una canción de Coldplay. Al llegar a casa, obvio, no había nadie. Le dije que sobre el comedor estaría bien. Se sentó y yo me senté muy cerca de él. Vi sus labios, me acerqué. Y sin pensarlo, le di un beso en su mejilla. Ah, él abrió más los ojos de asombro y le dije, UPS, su
reacción no fue desagrado. Al contrario, inclinó un poco más su cabeza y se acercó para devolverme ese beso. ¿Fue tan emocionante sentir su lengua? Pues siempre que yo besaba eran besos de telenovela sin nada de lengua ni ganas. Le dije que mejor subiéramos a mi habitación y lo tomé de la mano al no ver ninguna negativa. Mis manos sutaban y mis piernas temblaban. ¿Pero sentía un deseo en mi entrepierna, sabes? Era la primera vez que estaba tan nerviosa, pero a la vez tan
ansiosa. Cuando ya estábamos ahí, me acerque para seguir disfrutando sus delgados labios. Y ahí descubrí que tenía pelo en su pecho y ya me sentía supermojada. Él era torpe con sus caricias. Pues trataba de recorrer mi cuerpo, pero se detenía en partes como la cintura cuando yo quería que descubriera mi sexo. Fue entonces cuando le puse la mano en mis senos y se sorprendió del tamaño que no se imaginaba tras toda mi ropa. Ahí sentí su verga dura. Lo desnudé.
Lo recosté sobre la cama y enseguida me desnudé frente a él. Me Subí y le fui besando primero el cuello, haciendo un camino de besos hasta llegar a su miembro, que ya estaba en su máximo esplendor. Su cuerpo olía riquísimo. Comencé a hacerle un oral, pero me di cuenta de que se iba a venir muy rápido. Así que mejor opté por ponerle un preservativo con mi boca suave y dando pequeños apretones con mis labios.
Se lo coloqué hasta el tronco para que no existiera ningún riesgo, aunque lo dudaba porque él era el indicado. Ya lo sabía. Enseguida me monté el tamaño era perfecto para mi vagina. La forma idónea para mi ser ese calor que buscaba desde hace hace mucho tiempo. Él comenzó a gemir mientras yo me movía y trataba de hacerlo despacito para disfrutar. Ay, ese momento le tomé las manos y las coloqué de nuevo en mis pechos. Ese hombre tenía que ser para mí era tan dulce y tierno.
Me acerqué a su boca para que me besara mientras no dejaba de mover mis caderas. Uy, me encanta ser yo quien la que coge. Me tomó después de la cintura y disfrutaba cómo me movía. Me dijo que quería hacerlo conmigo abajo y mis piernas en sus hombros. En segundos cambiamos de posición. Su penetración era mucho más profunda y yo ya estaba súper húmeda y comenzó a darme y guau, que delicia fue cuando llegué a mi primer orgasmo, casi tan bien de moverme yo a su ritmo.
Se me traba la cadera, pero le dije que siguiera y no se detuviera. Comenzó a abrirme más las piernas y a meterlo con más fuerza. Hay. Él gimió fuerte hasta que llegó a su clímax. Me encanta. Fue simplemente mágico ese choque de cuerpos llenos de sudor y fluidos que nos encerraba en un mundo pasional. Ay claro que sí nos vestimos y bajamos a comer algo.
¿Debo declarar algo? Él nunca se quitó los lentes y creo que eso fue como un fetiche, porque hasta ahora seguimos juntos y cada vez que quiere calmar un enojo. O quiero coger, siempre lo hace con sus lentes. No me puedo negar, pues me siguen haciendo esa misma excitación como la primera vez compañero de lentes yo soyes. Agradecemos a nuestros oyentes más ardientes por su donación,
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