Este podcast es patrocinado por pasión a gogo y contadero, suite and villas. Gracias por su apoyo y confianza, el refugio de Carlota Carlota, una mujer de 50 años, llevaba un matrimonio aburrido con su esposo Roberto. Sus días transcurrían en una rutina sin sobresaltos, mientras él pasaba la mayoría de su tiempo frente al televisor.
Viendo programas. Humor fingido y tonto, carlota, sintiéndose cada vez más invisible y vacía, anhelaba algo que le devolviera la emoción, algo que le hiciera latir su corazón. Una tarde, mientras caminaba por las calles del centro de la ciudad buscando una dirección para comprar hilos que vio en Internet, Carlota se topó con un callejón estrecho y poco iluminado. Al fondo, una pequeña puerta de madera casi oculta. Llamó mucho su atención. Sobre esa puerta había un
letrero que rezaba. El refugio secreto, intrigada, decidió entrar. Al cruzar el umbral. Carlota se encontró en un ambiente cálido y muy acogedor, nada que ver con la fachada de afuera. Las paredes estaban adornadas con cortinas de terciopelo, ese rojo que llama la atención. Música baja de fondo tipo jazz. Y la suave luz de las lámparas creaban una atmósfera muy íntima. Una mujer vestida elegantemente la recibió con una sonrisa enigmática. Bienvenida al refugio secreto, dijo la mujer.
Aquí ofrecemos experiencias que despertarán todos tus sentidos. ¿Te gustaría explorar? Carlota, impulsada por una curiosidad insaciable, asintió. La mujer la condujo a una serie de cabinas, cada una diseñada para ofrecer diferentes placeres. En una, la música suave y las plumas delicadas creaban una sensación de éxtasis en otra. Los aromas exóticos y los masajes relajantes la llevaban a un estado de relajación profunda. Carlota quería explorar más donde hubiera ciertas
actividades en curso. Algo más más íntimo. La mujer elegante entendió. Y fue a mostrarle una donde vi a un delicioso cambanca. Carlota se sintió completamente traída y descubrió que lo mejor sería que al principio sólo observara cada una de las cabinas y disfrutara lo que el ojo humano le daba. Ahí se quedó sentada con el cosquilleo en su sexo mientras veía como 6 hombres.
Se formaba para acogerse de la manera que ellos quisieran a una hermosa mujer, a una hembra que necesitaba de esos 6 hombres. Esa hembra gemía en cada embestida de cada uno de esos individuos y al final todos le eyacularon al mismo tiempo en su cara y pechos mientras la tenía de rodillas.
Qué rico. En otra ocasión vio algo que nunca se imaginó hacer posible entre 2 mujeres, el famoso tijeras, ver cómo se devoraban a besos todo el cuerpo, cómo se chupaban los coños, los pechos, la frotación de las vulvas y llegar a un intenso orgasmo. La dejó tan inquieta con la vagina palpitando. Que llegando a casa se le insinúa su marido, obviamente para tener sexo sin saber que él solo le duraría 10 minutos y ella, con todas las ganas del mundo, acabó masturbándose en el baño.
Sus orgasmos eran cada vez más intensos, más satisfactorios, más profundos, más placenteros. Había liberado su mente para conectar con su cuerpo en una cabina. Le tocó algo que igualmente nunca se hubiera imaginado posible, una sesión de BDSM, la sumisión, la dominación, el poder de hacer y pedir cosas como escupir, perforar los miembros con agujas largas, la lluvia dorada.
La lluvia de meteoros, dar nalgadas con la mano o algo de madera, dejarlas marcadas y casi sangrando, apretar los pezones con pinzas, someter a cualquier tipo de deseo, siempre y cuando encontrando las personas que no les espante nada de eso. Ay ver tercera en el cuerpo desnudo. A ahorcar hasta casi desmacharse y en más situaciones que a Carlota le abrían un nuevo mundo, su entrepierna pedía
probar. Carlota se convirtió en una clienta habitual con todo eso que estaba descubriendo y observando, regresando al refugio secreto cada vez que su vida. En su casa se volvía insoportable. En este lugar descubrió facetas de sí misma que jamás había imaginado, experimentado sensaciones que le devolvieron esa vitalidad y esa alegría que tanto buscaba. Con el tiempo, Carlota se ganó la confianza de la dueña, aquella mujer tan elegante.
Y obviamente. Del personal del refugio, Carlota descubría que era voyerista y su presencia se hizo indispensable. Su pasión por el lugar y su misión creció en con cada visita. Finalmente, la dueña, admirando su dedicación y comprensión del negocio, le ofrecieron la oportunidad de convertirse en socia. Carlota acepto con entusiasmo y poco a poco asumió más responsabilidades hasta convertirse en la dueña del refugio secreto.
Bajo su liderazgo y lugar floreció, atrayendo a personas de todas partes en busca de una escapada a la monotonía de sus vidas. Jamás se lo hubiera imaginado de ser una simple ama de casa. A terminar siendo la dueña de un club maravilloso y muy muy secreto con el tiempo. Ahí fueron políticos, narcos, gente del medio, artistas, gente común que quería empezar a descubrir eso, que algo en su cuerpo le gritaba y la arañaba increíble.
Mientras tanto, en Casa, Roberto seguía sumido en su mundo de televisión y rutina, pensando que los ingresos nuevos que llevaba carlota era por hacer carpetas tejidas con sus amigas, las señoras, el chisme. Jamás se hubiera imaginado que ese ingreso era por un rico Can Bank o una sesión de BDSM. ¿Una deliciosa lluvia dorada o algo que haya tenido que ver con el sexo? Un día, mientras revisaba los registros del Club, Carlota se detuvo un momento para
reflexionar. Desde aquella primera visita, su vida había cambiado de una manera que nunca habría imaginado. Sonrío. Sabiendo que había encontrado su verdadero yo y un lugar donde su espíritu podía volar libremente pese a su edad, nunca es tarde. Ella continuó dirigiendo el refugio secreto con amor y dedicación, ayudando a otros a encontrar la misma libertad y alegría que ella había descubierto en ese misterioso lugar en las calles del centro de la ciudad.
Su vida antes tan gris y aburrida, ahora estaba llena de color y pasión y cada día era una nueva oportunidad para experimentar el placer y la felicidad que el refugio secreto ofrecía. ¿Oye, tú que me escuchas? ¿Te gustaría saber la ubicación? Hay descuento especial si dices que lo escuchaste en el podcast de Yesidia y relatos eróticos. Pero ten cuidado, puedes descubrir nuevos placeres que antes le tenías miedo. El refugio de Carlota, yo soy
jes y te mando. Un besote agradecemos a nuestros oyentes más ardientes por su donación. Su apoyo nos inspire a seguir explorando los rincones más placenteros del deseo, cada susurro, cada gemido y cada historia que escuchas sea posible gracias a TI. Si nuestra voz te estremece y te dejan con ganas de más, ayúdanos a subir la temperatura. Con tu aportación podremos ofrecerte episodios aún más sensuales, más intensos, más irresistibles. Déjate llevar.
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