Este podcast es patrocinado por pasión a gogo y contadero suite en Villas. Gracias. Por su apoyo y confianza. Carnes vírgenes, parte 2, nos fuimos saludando más frecuentemente los domingos, siempre y cuando. Nadie sospechara nada. Él se hizo un gran amigo de mis padres y fue cuando nos dijo que era viudo y que hasta el momento no había vuelto a encontrar el
amor de una mujer. Por esa razón se acercó más a Dios. Un día nos invitó a su casa a comer y quedé maravillada, pues tenía muchas reliquias, altos techos, pinturas hermosas. Y candelabros era como entrar en una máquina del tiempo. También tenía muchos libros por todos lados, pero con mucho orden. Se veía que tenía muchísimo dinero y a mis padres desde ahí les comenzó a caer muy bien. Por cierto, su nombre es Víctor.
Cierta ocasión, mi madre recibió una llamada de su hermana diciéndole que su madre se encontraba muy grave y que era el momento de ir todos los hijos a verla al hospital. Mi madre, muy triste y destrozada, se dirigió hacia otro Estado para ir a encontrarse con su familia. Y obvio. Mi padre la acompañó diciéndole a Víctor que me cuidara, pues era época de exámenes y no podía
faltar a la escuela. Aparte de que no fui muy allegada a esa familia, él me pidió que me fuera mejor a su casa, pues ahí estaría más segura y sin pensarlo 2 veces me fui para allá. Cuando me abrió la puerta me recibió con una mirada partiente de deseo. Inmediatamente me invitó a tomar café en su sala colonial. Nos pusimos a platicar de mí y lo aburrida que era mi vida. Él no dejaba de verme con esa mirada llena de deseo yo.
Comenzaba a sentir mi humedad. Ay y sentir esa atracción más fuerte hacia él. Así nos dio pasada la medianoche y comenzó a acercarse a mí muy despacio. Yo no presenté objeción alguna, al contrario, saqué más mi pecho y comencé a abrir mis piernas ligeramente. Cuando yo lo tenía justo de mi lado, comenzó a acariciar mi cabello. Yo cerré mis ojos y mi respiración fue más profunda. Sus dedos fueron tocando mi cuello, mencionando que le encantaba por ser largo y muy
suave. Se fue acercando más y más hasta que sus labios tocaron los míos y me dio un beso que cambió para siempre. Mi vida fue profundo, suave y lleno de tantas cosas que aún desconocía. Comenzó a ir bajando hasta mi blusa desabotonándola. Para liberar y dejar ver mi sostén rosa con un dedo, exploraba todo. Era tan rico sentir como tras ese camino dejaba un hilo de calor, de placer, de ganas de hambre. Le abrí mis piernas y llegó a
ese punto. Con su mano apretó mi vagina mientras con su dedo gordo masajeaba mi monte de Venus, aún con toda y ropa, me seguía besando y era mi primer beso y tenía que aprender del mejor. Estaba tan expuesta a todo. Cuando él comenzó a querer abrir pantalón, le dije que nunca lo había hecho, pero estaba dispuesta a hacer su discípula sin condición alguna. Él, entre besos, sonreía y comenzó a Morderlos. Se sentía tan genial con su dedo. Había hecho camino en mi cuerpo.
Ay subió para tocar mis labios y decirme que no me preocupara, que me iba a gustar mucho porque él iba a tener cuidado, se levantó. Y se. Quitó la ropa frente de mí, jamás se había visto el cuerpo de un hombre desnudo, pelo en pecho. Su miembro estaba enorme y mucho mejor. De lo que me había imaginado era magnífico. Me pidió que hiciera lo mismo, Ay, frente a él me desnudé y él, sentado en su sillón, me observaba sigiloso, con hambre,
igual con el mismo deseo. Así la hice nerviosa pero ansiosa de por fin ya no ser una virgen más. La fui haciendo poco a poco hasta quedar completamente desnuda. Veía como con su mano se tocaba el miembro y no dejaba de ver mis formas de mujer.
Carnes vírgenes. Parte 2. Agradecemos a nuestros oyentes más ardientes por su donación, su apoyo nos inspire a seguir explorando los rincones más placenteros del deseo, cada susurro, cada gemido y cada historia que escuchas sea posible gracias a TI. Si nuestra voz te estremece y te dejan con ganas de más, ayúdanos a subir la temperatura. Con tu aportación podremos ofrecerte episodios. Aún más. Sensuales, más intensos, más irresistibles. Déjate llevar. Síguenos.
Comparte y cuéntanos en los comentarios que te enciende, tus deseos nos quitan. Haz que este placer nunca termine. Yo. Soy jess y te mando un besote.
