Este podcast es patrocinado por pasión a gogo y contadero suite a Villas. Gracias por su apoyo y confianza, paleta roja. Hacía un calor tremendo. Era sábado a mediodía y me detuve en una banca cerca de la Alameda Central. Para disfrutar de la sombra de un árbol y mi paleta roja de dulce no podía faltar mis auriculares escuchando buena música y mis lentes oscuros. Ahí, sentada, viendo a la gente pasar, llegó un joven en su
bici. Se quedó al lado mío para aprovechar aquella fresca sombra de ese frondoso árbol. Obvio, yo como si nada. Pero mis pensamientos cambiaron cuando detenidamente vi su sombra reflejada en el piso era Alto, Delgado, sus brazos fuertes y una barba muy singular como de chivo. Lo mejor era su cuello con una manzana que sobresalía muy seximente. Veía como pasaba saliva y aquella se movía haciendo
Hormiguear mi entrepierna. Yo seguía viendo a la gente pasar por ahí, pero mis ganas de verlo nuevamente fueron tan fuertes. De nuevo Volteé para mirarlo. Sus labios eran pequeños pero carnosos que hacían que la mira más mi paleta roja. Él no dejaba de buscar algo en su mochila que tenía sus pies. Yo no dejaba de verlo y en ese instante mi imaginación comenzó a volar.
Mientras con mi lengua saboreaba el sabor de la paleta en mis labios imaginé aquel joven, Ay. Tomarme de la cintura y aventarme a una cama, despojarme de mis prendas y abrirme las piernas. Así entrar gloriosa al saber que ya estaba más que lista con tan solo mirarlo, que me viera gemir aún con la paleta roja en mi boca. Ay sí, verlos sudar y cerrar sus ojos al sentir.
Tan rico que de pronto me volteara y me pusiera sobre una pared y tomara mis caderas e igual lo siguiera haciendo una y otra vez acercarse a mi cuello y besarlo de escuchar cerca de mi cuello sus gemidos de hombre es lo más rico mientras yo.
Mojada hasta casi las rodillas, con la paleta roja en mi boca y sin Morderla, tomaría sus manos para que apretara más fuerte mis senos o mis nalgas por momentos igual, pasar su mano para delante, hurgar en mi clítoris y sobar hasta que le dijera basta de tinte entre una explosión de orgasmos.
Que me volviera a voltear y ahora me levantara una pierna y siguiera con lo suyo, viera mis senos rebotar y el meterlos a su boca mientras yo tomaba mi paleta y hacía como si le estuviera haciendo honor a con ese sabor tan dulce. En ese momento, ver su cara enrojecida y que en unos instantes nos besáramos junto con la paleta jadear, entre besos ardientes y como bomba explotar casi al mismo tiempo descansar un poco para tomar aire.
Besarnos, suave y de ahí dar pequeñas mordidas a la paleta para llegar al centro, Chiclazo despegarse de mí y sentir como todo su semen y mis jugos vaginales bajan por mis piernas hasta mis rodillas o directamente ya caer en el piso. Hola, me dijo con una sonrisa maravillosa. Hola, le dije mientras le bajaba el volumen de mis auriculares y me quitaba la paleta de mi boca. Le sonreí de igual manera al saber que en mi imaginación ya nos habíamos cogido hasta el alma. Qué rico.
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