Este podcast es patrocinado por pasión a gogo y contadero suite en Villas. Gracias por su apoyo y confianza, noli en el jacuzzi contemplaba la Luna estaba hermosa, grande y roja, reinando los cielos, viendo todos con esta magia tan misteriosa. Yo me encontraba recargada sobre un auto, esperando a que alguien llegará. Los minutos pasaron y un auto lujoso se me acercó. Era un hombre elegante, como de unos 55 años, muy guapo. Le dije mis tarifas y servicios e inmediatamente aceptó.
Nos dirigimos hacia un hotel muy hermoso y ahí comienza la historia. Nos metimos al jacuzzi. Tomamos vino. Él empezó a platicarme cosas de su trabajo. Había pagado varias horas por adelantado, así que yo no tenía problema alguno. Conocí algunas cosas de su vida y aunque él estaba intrigado con saber de mí, no dejé que fuera más allá de decirle a cualquier tontería. Así empezó. Lo fui excitando a mi lujuria, acercándome a él y dándole besos
con ligeros mordiscos. Él, con su Copa en la mano, perdió el vino sobre mí. Comenzó a lamerme hasta bajar a mis pechos y chuparlos con su otra mano. Tocaba mi vulva aprovechando la humedad para penetrarla. He de decir que fue una sensación increíble. El agua, las burbujas y sus labios en mi cuerpo hicieron prender mis sentidos para comenzar ahora yo con El juego me puse de pie frente a él y lo tomé del cabello acercando su rostro a mi sexo para que ahora lo lamiera.
Su lengua estaba tibia y se sentía que tenía una muy buena experiencia. He de confesar que las personas arriba de 50 años, con sus orales que hacen se han convertido en un fetich para mí. Con sus manos tocaba mis nalgas y las apretaba, a veces dando esas ligeras delgaditas. Mis piernas las ponía rígidas con tan rico que sentía mientras él veía como yo masajeaba mis pechos y los lamía. La ventaja de alcanzarme aquellos pezones míos.
Después de un rato me tomó de la cintura y él, aún sentado, me hizo montarlo. Era la primera vez haciéndolo en el agua. Cosas que se lo recomiendo muchísimo. Comencé a cogerlo y el salpicadero de agua era parte del momento. Me sostenía más de la cintura y sus quemidos me excitaban muchísimo más. De cierto modo, si tenía miedo de que le fuera a dar un infarto. Pero al observar su cuerpo me di cuenta de que hacía ejercicio y tenía una muy buena condición física.
¿Qué rico se sentía? Creo que sintió que acabaría pronto y me detuvo pidiéndome que le hiciera un oral bajo el agua. Lo acepté sin pensar. Tomé aire y me sumergí abriendo mi boca. Comencé a chuparlo y me apoyaba con mi mano, pues no podía abrir los ojos bajo el agua. Nunca he podido. Ahora que lo pienso bien, fue demasiado gracioso. Unos segundos abajo y otros afuera, tomando de nuevo aire.
Luego me sacó y me dijo que nos fuéramos a la cama para continuar, no sin antes ponerme champú sobre todo el cuerpo. Lo hice de una manera tan delicada que me hice erizar la piel. Con sus manos recorría todas las partes de mi cuerpo, embarrándome de ese líquido que olía tan delicioso. Al estar completamente cubierta, me recostó sobre la cama y me abrió las piernas, quedando en posición de misionero. Él me penetró.
Y estando toda enjabonada sus movimientos y fricción con mi clítoris hizo que llegara inmediatamente resbalamos tan rico que llegó un momento donde sentíamos el calor de nuestros cuerpos. Mis gritos y gemidos eran discretos, pero él sabía que los disfrutaba. 1000. La humedad me delataba. Me pidió que me pusiera en 4 puntos y me sujetó de las caderas para darme fuerte. Él gemía demasiado y cuando se vino gritó de placer como nunca jamás lo había visto en un hombre.
Después de un momento descansamos un rato sobre la cama y nos fuimos a bañar juntos sin dejar de platicar de todo. Al final me dejó donde me abordó y desde ahí fue un cliente regular y siempre fiel. Hoy sé que hay un secreto que él no sabe que le conozco. Me enteré que él era un famoso escritor europeo y venía en México de vez en cuando a querer ser un tipo completamente normal. Yo le guardo su secreto, nos damos unas cogidas infarto.
Y lo dejo ser un tipo ordinario mientras descansa en mi pecho. Noly en el jacuzzi. Agradecemos a nuestros oyentes más ardientes por su donación. Su apoyo nos inspira a seguir explorando los rincones más placenteros del deseo. Cada susurro, cada gemido y cada historia que escuchas sea posible. Gracias a TI. Si nuestra voz te estremece y te dejan con ganas de más, ayúdanos a subir la temperatura. Con tu aportación podremos ofrecerte episodios aún más sensuales, más intensos, más
irresistibles. Déjate llevar. Síguenos, comparte. Y cuéntenos en los comentarios que te enciende tus deseos nos quitan, haz que este placer nunca termine. Yo soy jess y te mando un besote.
