Me comí al hijo de mi cliente en su cara. - podcast episode cover

Me comí al hijo de mi cliente en su cara.

Mar 10, 202616 minSeason 1Ep. 1
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Episode description

"Hay líneas que nunca deben cruzarse... y luego está lo que yo hice. En este episodio, te cuento cómo una reunión de negocios terminó convirtiéndose en el festín más prohibido de mi carrera. Entre contratos y miradas tensas, decidí que el mejor postre era el heredero de la familia, y lo mejor de todo: su padre no podía apartar la vista. Acompañame en este relato donde el poder y el deseo cambian de manos."

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"Bienvenidos a un espacio donde la realidad y el deseo se quitan la ropa. En este podcast, abro las puertas de mi vida cotidiana para compartir mis experiencias más personales, entrelazándolas con relatos eróticos y fantasías que desafían la imaginación. Sin tabúes ni censura, exploramos juntos la sexualidad desde la honestidad de lo que vivo y lo que sueño. Dale play y déjate llevar por la curiosidad."

Transcript

Speaker 2

Y cómo están? Excelente. Tardes, noches, no sé lo que me estén escuchando. Mi nombre es Yamileth Márquez.¿ Cómo están, chicas, chicos, hermanes, hermanas?¿ Cómo andan? Oigan, antes de continuar con este primer episodio de este podcast, por favor, síganme para que no se pierdan cualquier actualización o cualquier episodio. Oigan, adivinen qué me pasó. ¡Uy, no, amigos! Pues,¿ qué creen? Pues me paré bien tarde el día de hoy. El día de hoy me levanté muy tarde, pero porque

anoche me desvelé viendo La India María. Yo andaba en YouTube y de repente me piqué con La India María. Y dije, mira, me acordé cuando yo veía con mi mamá La India María cuando estábamos chiquitos. Y pues dije yo ir hasta la India María y no, pues a mí me da risa cuando la India María trae su guajolote y el burro y así, me hace recordar a mi rancho. Pero bueno, oigan, pues yo estaba ahí, pues me desvelé. Por eso el día de hoy me paré tarde.¿ Pero qué creen? Pues que me paro tarde. Uy, no

me vine a parar a las dos de la tarde. No, hasta eso. Bueno, pero se ameritaba porque el día estaba nublado, estaba lluviznando. Y pues ameritaba pararse tarde porque pues veías como si estuviera oscuro. Bueno, pues¿ qué creen que me paro? Puse mi agüita para bañarme porque pues obviamente yo me baño con agua calientita. Y ya, me meto a bañar, me pongo bonita, así en chiquilinda con su vestidito y todo.

Muy bonita, me puse muy coqueta.¿ Y qué creen? Pues mientras ya me terminé de arreglar, dije voy a ver ahorita qué voy a hacer de comer. Mientras voy a pensar, voy a pensar, pues,¿ qué hago de comer? Me puse a contestar los WhatsApp. Dije, vamos a ver si hay clientes o a ver qué está, pues,¿ qué hay?¿ Qué novedades hay en WhatsApp? Y en ese momento entró el WhatsApp y estaba a reventar el mensaje. Empecé a contestar a todos, pero pues obviamente yo no, no, pues eran muchos,

muchos mensajes. Entonces, entre tantos mensajes, me llega uno en ese momento reciente. Y me pone, hola, buenas tardes. Y le dije, hola. Me dice, oye,¿ me puedes dar información y tu honorario? Le dije, claro. Me dice,¿ cuánto cobras? Le dije, no, pues te cobro tanto.¿ Qué ofreces? O sea, todo, o sea, los estoy leyendo tal cual, me lo escribió por WhatsApp. Y ya me dice,¿ qué ofreces? Le digo, bueno,

mi servicio consta de una hora, mi servicio... Te incluye lo que es besos, caricias, trato de novios, el oral y la penetración. Y pues todo lo que tú quieras hacer y fantasías es un costo extra. Y me dice él,¿ cuánto para ti es un costo extra? Le dije, va a variar dependiendo de lo que el cliente pida. Me dice, ok, sí, mira, yo traigo una fantasía. Le dije, ok, cuéntame cuál es tu fantasía. Y me dice él, Es que mira, te va a sonar raro. Le dije, no, tú cuéntame, tú,

para eso estoy, para escuchar. Pues mientras el que paga manda. Y me dice él a través del WhatsApp. Me pone, mira, es que este fin de semana tomé con mi hijo. Estuvimos viendo el clásico y pues estuvimos tomando. Entonces yo ya borracho le platiqué a mi hijo. Que yo sí me he dado uno que otro culito. Yo lo que caiga, me lo como. Entonces yo le dije a mi hijo, si tú comes de todo, no te mueres de hambre. Entonces mi hijo no entendía en ese momento. Yo le dije, ¿cómo?

Me dice, sí, es que estábamos tomando, estábamos viendo el clásico. Y pues ya entre borracho le empecé a platicar a mi hijo que... Pues sí, que yo me he comido culitos, o sea, que he estado con hombres y que he estado con chicas trans y que yo no me muero de hambre, yo como lo que hay. Y mi hijo en ese momento me dice, ay papi, yo he visto a las trans y cuando yo veo a las trans

siento algo como una excitación. Y el papá le dijo, pues tú come, por mí no hay problema, lo que quieras comer tú dátelo, porque si no lo comes te mueres de hambre. Entonces en este mundo vinimos a comer lo que hay. Entonces el chico empieza a tener ese morbo y el señor le dice,¿ te quieres dar un jotito? Es que yo nunca, el niño le dice, el morrillo, el morro de 19 años, le dice, es que pa, no, no este, pues nunca me he dado un jotito ni tampoco una trans, pero las trans me llaman la atención.

Tengo amigos gays que luego me dicen que si me la chupan tantito para quererlos probar, pero no, digo que no porque no sé. Entonces el papá le dice, mira, yo te voy a enseñar a comer de todo. Aquí hay una página donde podemos encontrar. Me dice, entonces mi hijo te alcanza a ver, te ve chiquita, bonita, como una niña, una niña trans, una niña bien. Y él le dice, es esa confianza. Y me dijo, elegimos esta. Dice, porque lo elegimos los dos. Aquí está conmigo. Y él

es el que dijo que tú. Le dije, ay, qué lindo. En ese momento le dije, ay, qué lindo. Me dice, no, sí. Y pues nos puedes dar el servicio. Le dije, claro. Tú dime,¿ a qué hora? Y este, pues nos vemos. Me dice él, ok, te espero a las ocho de la noche en el hotel, en el motel Aqua, que está en Santa Catarina. Dije, ay, Dios, está lejos. Dije, bueno, pues ni puedo. Entonces, ya para las seis de la tarde, yo me empiezo a arreglar, a cambiar, a ponerme bonita.

Para las siete quince, siete veinte, ya estoy pidiendo el taxi. Entonces, ya le escribo y le pongo, ya voy para allá. Me dice, sí, está bien, ya estamos aquí. Y me manda la foto de Del hotel y se ven las cuatro patas, o sea, las del señor, nomás le tomó la foto a los pies, tanto de él como el de su hijo. Entonces ya llegando al hotel yo estaba nerviosa porque, no manchen, me iba a comer al papá, me iba a comer al hijo. Yo en ese momento yo pensé que su hijo tenía la edad de él.

O sea, un ejemplo que el papá tuviera 40 y el hijo tenía 28 o 30. No, tenía 19 años. No, hombre, su pitito lo tenía delgadito. Apenas se le estaba desarrollando. Entonces ya llego, me abren, me abren ahí la puerta y ya obviamente saludo de beso. Hola,¿ cómo están? Y ellos, bien, pásale. Estaban tomando piña colada. Yo estaba bien nerviosa porque de plano yo decía... Ay, no. Pero cuando vi al señor, era un señor bien guapísimo. Si el señor estaba bien guapo,

imagínense el morro. El morrillo de 19 años, colágeno. Y a mí me encantan los colágenos porque su sabor sabe muy rico. Ya el de un señor ya de 30 años, 40, ya su sabor ya es amargo, ya rancio, amigos. Entonces, el del morrillo sabía dulce. Entonces, ya me pongo cómoda. Me dicen,¿ quieres una piña colada? Te la pedimos. Le dije, sí. Ya me puse a platicar. Le dije, hola,¿ cómo están?¿ A qué hora llegaron? Pues acabamos de llegar. Me dice

el cliente y el morrillo, el chavo, estaba nervioso. Entonces yo me acerco a él y le digo, hola,¿ cómo estás? No, pues bien y así. Estaba nervioso, amigos. Era güerito y se veían sus mejillas de rojo como chiviado, como ya no quiero. El papá pues le dijo, no, pues que eres chévere. Y le dice el morro, sí. Ya pidieron, pues obviamente, mi piña colada. Y le pidieron también a él, pues, una modelo. Entonces, llegan y me empieza a tomar la

piña colada y todo, y él igual. Entonces, le digo, mientras yo estoy tomando, y el chavo también, pero él pidió una porque estaba nervioso. Ya les dije, pónganse cómodos. Yo me empecé a quitar la ropa y me quedé así con puro tanguita, amigos. Y me quité el brasiel y todo. Entonces, el señor, cuando yo me empecé a quitar la ropa, el señor, el papá del muchacho, ¡Ay! Apenas me había quitado todo. Se escuchaba cómo pujaba. ¡Ay, no!

El señor estaba bien erizo, amigos. El hijo, pues al ver cómo su papá pujaba, se le empezó a parar. El señor tenía pelo en pecho. A mí me encanta que tengan pelo en pecho. Y fíjense cómo son las cosas. Hombre, me empecé a excitar, hombre, me lagrimeaba. Uy, Dios, hasta babiaba, amigos, de que estaba bien excitado. Porque el Señor, a mí me encantan los hombres con pelo en pecho. Y si

tienes pelo en pecho, hombre, me gusta chupar todo. A mí me encanta chupar todo, todo, todo, hasta lamber axilas, todo, mamar. Y si tienes pelo en pecho, a mí me gusta tragar el jugo, porque el jugo sabe muy rico. A mí me encanta comer el jugo de los hombres con pelo en pecho. Y este, el morro, el chavillo, veía como su papá estaba ya bien erizo. Entonces el niño, le digo, quítate la ropa y le empieza a ayudar, le empieza a quitar al chico, le empieza a quitar

la camisa. Apenas al niño le estaba saliendo pelita en pecho. Las axilas las tenía bien peluditas el morrillo. Hombre, que le paso la mano, le dije, alza el brazo, que le paso la mano. Entre el sobaco peludito, lo tenía mojadito. Olí, le olí el sobaco. Ay, qué rico, olía machito, amigos. Olía machito. Un bello consuelo haberle olido el sobaco al morro de 19. Ay, ya estaba, es que me lagrimeaba. Entonces el chico se queda en bóxer, se acuestan los dos

en la cama y le digo, acomódense. Le empecé a chupar, obviamente, primero al morro. Obviamente, pues, al chiquillo. Le empecé a dar unas. Cuando le empecé a mamar, el chavo ya estaba bien erizo y el papá veía. Veía a su hijo con esos morros. Lo veía como si se lo quisiera comer, como si lo quisiera desconocer. De ahí ya, el chupete. Ahí, ya saben, la paleta tutsipo al morro. Y de ahí se le empecé también al papá Luego junté las dos, las dos salchichas y me las metí

a la boca. No, me los dos pujaban de tanto placer y a mí me lagrimeaba. Yo sentía que casi se me salían solitos. En ese momento el Señor me dice que te las siga chupando. Entonces el Señor se para, me abre las nalgas y pues no van a creer que Me empieza a chupar. Me metí a toda la lengua. Toda la lengua. Obviamente en ese momento me acordé que no me había depilado. Traía el chango bien peludo, amigos. Uy, yo sentí que me arrancó uno. No les voy a mentir.

Mientras me estaba chupando, yo sentí que se le enredó un pelito en el diente y me lo jaló y me dolió. Ay, no

Speaker 3

La verdad, sí sentí como me jaló un pelito. Dije, ay, ya, miren, eso te pasa por no verte. Eso te pasa por no haberte depilado el trasero.

Speaker 2

Ya, pues el señor estaba ahí. A mí me dolió porque me arrancó un pelito con el diente. Entonces, el señor me estaba chupichupe. Y yo le estaba dando unos guagüirules a su hijo de 19 años. El hijo veía al papá como estaba chupichupe. El chango, amigos. Metía toda la lengüita.

Los dos estaban bien excitados. El señor ya una vez que mojó bien... le escupió ahí en el hoyito, que le empiece a introducir, ay no amigos, gruesa, pero como yo ya estaba tan excitada, tan cachonda, tan todo, se me abrió, yo nomás escuchaba como, no, no, no, que rico, hasta el culo se me hacía agua, Y yo le estaba chupi chupi al hijo Al morro El morro estaba acostado en la cama Y yo pues le estaba dando unos chupirules Y el señor me tenía de perrito Uy

no amigos Pues que creen Que se vacía el señor Que se vacía el señor adentro Me preñó Y de ahí el niño Le dice yo también quiero probar pa Se para Pero ya estaba bien mojadito Un bebé se le fue Se le fue todo, se me fue todo, perdón Se me fue todo, pues ya estaba bien lubricado El niño le empezó a dar Y yo le dije, es que yo no quiero que te vengas adentro Me dice, es que no voy a aguantar, se siente tan rico Le dije, no, dámelos en la boca Me dice el niño,

el morro El morro de 19 años me dice Sí, sí, te aguanto otro Mira, me vengo adentro y luego te los doy en la boca Le dije, vale, está bien Que me los echa adentro Y me escurría la leche del papá y me escurría la leche del hijo al mismo tiempo, qué rico. El señor al ver que me estaba escurriendo lechita tanto del hijo como el de él, que me abre las nalgas, que empieza a chupar el culito, me dejó el culito bien limpiecito. Estaba tan excitado el señor en ese momento y yo ya sentía que a

mí se me querían salir. Entonces el chavo me dice, vuélvemela a tocar y ahorita se me para. Lo empecé a cachondear, lo empecé a besar al morro, al hijo. Empiezo a besarlo y le empiezo a oler las axilas y así. El chico estaba bien excitado también, bien cachondo. Y el papá, al ver que se la seguía chupando a su hijo, el señor que me dice, ponte así y llame. Y pues,¿ qué creen? Mientras yo se la chupaba a su hijo... El Señor también se pegó como

becerro y me empezó a dar. Mami, mami. Nada más que yo le dije al Señor, no voy a aguantar. Porque pues obviamente yo estaba excitada chupándole al hijo. Y el Señor me dijo, no, pues vente, yo me los como. Entonces me empieza a chupar el Señor y yo se la estaba chupando al hijo.¿ Y qué creen? Pues no aguanté. No aguanté, amigos. La verdad, se los eché todos en la boca.¿ Y qué creen? El Señor se los trabó. A mí me deslechó ya una vez que me deslechó. El morro también se excita al ver que su papá

se le estaba comiendo mi leche. Y se viene, me los aventó todos en la boca.¿ Qué creen? Me los tragué. Me tragué la lechita del hijo de mi cliente. Y ya. Me metí a enjuagar. Ellos siguieron tomando. Yo me puse la ropa. Y ya. Me vine para mi casa, pero quería contarles este relato cachondo, amigos. Ya saben que aquí pueden encontrar todos los podcasts, así que pueden escucharme en

cualquier dispositivo móvil, desde cualquier dispositivo inteligente. Solo dile Alexa, abre los podcasts de Yamilet Márquez y automáticamente nos estarán escuchando en cualquier dispositivo móvil o desde cualquier plataforma que ustedes quieran. Spotify, Amazon, Tunein, iRadio o la plataforma que a ustedes se les antoje. Estamos en todas las plataformas. Así que este es el primer capítulo. Si eres nuevo aquí en estos podcasts de relatos eróticos de una trans, no te los pierdas y sígueme.

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