Hay un mundo feliz más allá.
“No habrá allí más noche; y no tienen necesidad de luz de lámpara, ni de luz del sol, porque Dios el Señor los iluminará; y reinarán por los siglos de los siglos” (Apoc. 22:5).

“No habrá allí más noche; y no tienen necesidad de luz de lámpara, ni de luz del sol, porque Dios el Señor los iluminará; y reinarán por los siglos de los siglos” (Apoc. 22:5).
"¿Con quién, entonces, me compararán ustedes? ¿Quién es igual a mi?, dice el Santo" (Isa. 40:25, NVI).
"Y el rey se entristeció mucho; pero a causa del juramento, y de los que estaban con él a la mesa, no quiso desecharla" (Mar. 6:26).
“Dios bendice a los compasivos, porque serán tratados con compasión” (Mat. 5:7, NTV).
“Mas él pasó por en medio de ellos, y se fue” (Luc. 4:30).
“Y andaré en libertad, porque busqué tus mandamientos” (Sal. 119:45).
“No te niegues a hacer el bien a quien es debido, cuando tuvieres poder para hacerlo” (Prov. 3:27).
“En cuanto a mí, jamás se me ocurra jactarme de otra cosa sino de la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo ha sido crucificado para mí, y yo para el mundo” (Gál. 6:14, NVI).
“¿Qué tienes tú aquí, o a quién tienes aquí, que labraste aquí sepulcro para ti, como el que en lugar alto labra su sepultura, o el que esculpe para sí morada en una peña?” (Isa. 22:16).
“Consideró que el oprobio por causa del Mesías era una mayor riqueza que los tesoros de Egipto, porque tenía la mirada puesta en la recompensa” (Heb. 10:26, NVI).
“Dios bendice a los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados” (Mat. 5:6, NTV).
“Los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos son resucitados, y a los pobres es anunciado el evangelio” (Mat. 11:5).
“No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos” (Gál. 6:10).
“Respondió Jesús y le dijo: Lo que yo hago, tú no lo comprendes ahora; mas lo entenderás después” (Juan 13:7).
“El eterno Dios es tu refugio, y acá abajo los brazos eternos” (Deut. 33:27).
“Después oí la voz del Señor, que decía: ¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros? Entonces respondí yo: Heme aquí, envíame a mí” (Isa. 6:8).
“Y él contestó: He aquí, yo hago pacto delante de todo tu pueblo; haré maravillas que no han sido hechas en toda la tierra, ni en nación alguna, y verá todo el pueblo en medio del cual estás tú, la obra de Jehová; porque será cosa tremenda la que yo haré contigo” (Éxo. 34:10).
“Dios bendice a los que son humildes, porque heredarán toda la tierra” (Mat. 5:5, NTV).
“–Ustedes nunca van a creer si no ven señales y prodigios –le dijo Jesús” (Juan 4:48, NVI).
“¿Por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo?” (Luc. 6:41).
“¿Es que tienen ojos, pero no ven, y oídos, pero no oyen? ¿Acaso no recuerdan?” (Mar. 8:18, NVI).
“Beberás del arroyo; y yo he mandado a los cuervos que te den allí de comer” (1 Rey. 17:4).
“¿Dónde estabas tú cuando yo fundaba la tierra? Házmelo saber, si tienes inteligencia” (Job 38:4).
"Amarás a tu prójimo como a ti mismo" (Mat. 22:39).
"Dios bendice a los que lloran, porque serán consolados" (Mat. 5:4, NTV).
“Respondió Jesús y le dijo: Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: Dame de beber; tú le pedirías, y él te daría agua viva” (Juan 4:10).
“¡Gracias a Dios por tu buen juicio! Bendita seas, pues me has impedido matar y llevar a cabo mi venganza con mis propias manos” (1 Sam. 25:33, NTV).
“Y no dejemos de congregarnos, como lo hacen algunos, sino animémonos unos a otros, sobre todo ahora que el día de su regreso se acerca” (Heb. 10:25, NTV).
“Bueno es esperar en silencio la salvación de Jehová” (Lam. 3:26).
"Y Jehová dijo a Satanás: ¿No has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal?" (Job 1:8).