Somos lo que hay | Episodio 159: Ni comer ni dormir - podcast episode cover

Somos lo que hay | Episodio 159: Ni comer ni dormir

Aug 09, 20231 hr 24 minSeason 2Ep. 159
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Episode description

Hoy empezamos casiiii con el pie derecho: hablando del regalo que tenemos pendiente, aunque aún hay información pendiente. ¡Lo decimos de una! Hoy Monicalfaro, Shiky y TamaraVargas hablan de cosas que no los dejan inserte aquí el título del este episodio¨ de Somos lo que hay.

Transcript

¡Lokeras y loqueros! Bienvenidos sean a este su podcast con sentido. Desde este momento comienza la buena onda, la tirada de netas y los comentarios ñoños y sin sentido. ¡Demos la bienvenida! Mónica Alfaro, Chiki y Tamara Vargas. Ellos, ustedes y nosotros somos lo que hay. Ni comer ni dormir. Bienvenidos sean todos ustedes al episodio 159. 159 de somos lo que hay y sí estoy aquí para poner mi cara y la de Tamara y la de Chiki que todavía no saben qué voy a decir.

Pero poner mi cara y pedir una disculpa o no, tal vez vemos sobre que llevamos 9 episodios más de lo de la sorpresa que no hemos dicho que íbamos a decir. Aquí hay confianza, hay amistad, hay buena onda y lo que hay es palabra. No se sabe cuándo, pero hay palabra. Tamara Vargas, Chiki y Chicardo. Acuérdense, acuérdense que entre nosotros los regalos siempre llegan tarde. Pero llegan. Yo entiendo que ha habido algunos loqueros y algunas loqueras que nos lo han hecho. Bueno,

no lo han hecho en casa en cara, no lo han recordado. Nos han dicho, oye, pero qué pasa con, no decían que y es verdad, lo estamos dejando, que si nos juntamos, que si yo ya tengo, porque cada uno tenemos las cositas que vamos a dar. Pero qué creen? No se nos ha hecho. Pero no quita que bueno, algún día.

No nos hago bien. Sí, sí, sí, sí. Bueno, lo que sí les voy a decir loqueros y loqueras que para cuando escuchen este episodio ya habrá pasado ese momento en el que Tamara, Chicardo y yo nos vamos a encontrar como uno solo este y tal vez allí concluyamos cosas. Bueno, de entrada ahí no solamente nos vamos a reunir nosotros tres, sino que se van a reunir la sorpresa. El paquetón que tendremos para ustedes. El paquetón. El paquetón. El rongo rongo. Ay, cómo encanta que diga eso de este.

¿Recuerdan de ese chico español que yo veo que dice las cosas de Disney? Ajá. Ajá. Él siempre dice, este, os dejo la liga aquí en el rongo rongo y el rongo rongo es justo en donde dejas las ligas ahí en la descripción. Nunca había escuchado este término. Sí, así dice. No sé si así se llama, pero él así dice, este, bueno, cualquier cosa, os dejo la liga en el rongo rongo. Ay, es que Disney inventa cada cosa. Ay, maldita. Sí. Ay, sí. Bueno, pues sí, si algo haremos,

nos juntaremos, ya nos las apañaremos. Yo me voy como un rapido con la moto a repartir sorpresas y alegrías cuantos sentados. Ah. O sea que no se preocupen de nada lo que los que están. Están buenas manos, los regalitos. Es correcto, es correcto. Así que pronto habrá noticias. Mientras tanto, y sé que veo que Tamara Vargas está, ustedes no la están viendo, pero está relajada y tiene un outfit muy particular. Tamara, háblanos de esto. Ay, qué gacha. Este, pues resulta que. Ay, perdón, perdón,

no pensé que fuera de un oportuno. No, pues vengo de noche, no vengo de gala. Ay. Pero después estoy tan ciego, estoy tan ciego que me estoy dando cuenta ahora lo que es, que pensaba que era como la típica camisa de Sex and the City, que te has puesto la camisa de tu marido. Exacto, exacto. Eso podría ser, eso podría ser. Pero muy gracita, muy gracita para

hacer camisa de Ernesto. No, estoy en bata de toalla, este, porque oigan, el queridos, lo que los les cuento, hace todavía quince minutos estaba yo terminando mi masaje aquí en casa,

con una chica que no conocíamos, fíjate qué cosa. Resulta que Ernesto no sé si se acuerdan, pero se regaló de cumpleaños, auto regaló, o sea, en enero, una cama de masaje y no habíamos encontrado con quien es frenarla, es decir, una masajista y entonces ya encontramos y entonces cuando encontramos resulta que ni él ni yo pudimos tomar el masaje y habíamos hecho la cita para que ella viniera y ella vino. Pero quién fue la ganona? Mi hermana, Rose Elvira. Muy bien,

rápida. Y se lo tomó. Muy bien, Rose Elvira. Nosotros tuvimos que salir y dijimos, ¡Ah, la, ni tú ni yo vamos a tomar el masaje! Y ella estaba aquí de visita y se lo tomó. Y eso fue hace una semana y entonces esta chica que se llama Elisa dijo, bueno, puedo el próximo martes pero a las 6

de la tarde yo, ¡ah! Bueno, yo de 6 a 7 y Ernesto de 7 a 8, vale, vale, vale, vale, vale. Y entonces, este, pues nada, me lo acaba de dar, estoy un poco con con voz de así, pero con pila, con pila, eso nunca se me va a quitar la pila, se pone y se deposita después de ya cuando me duerme. ¡Excelente! Pero lo hizo muy bien, Elisa, eh, quiero decirles que cuando alguien logra que te

fundas, así que te quedes cuajado, para mí es que tiene extra. Tengo una pregunta para ustedes, cámara chicardo, a ustedes les gusta el masaje relajante que es, bueno, no, el masaje que es como que sobadita, no más, o el masaje que es con fuerza descontractorante y que te duele, pero te gusta. Ese me encanta. Ese me gusta, ahora te voy a decir una cosa, que depende, hoy ella me

preguntó, ¿te duele algo? Y dije, ¡ah! No, o sea, casi siempre que duele el masaje es porque, es porque sabes que traigo ya los nudos, el cuello, ya parece que la cadera la traigo en, le lo punmó platosa, ya todo muy mal y este, y esta vez le dije, ay fíjate que no, no, no, no me duele nada y entonces no lo hizo tan fuerte, ah, pero sí me dijo, ¿quieres que te haga? Hoy

tiene un nombre, una maquinita, ¿quieres que te haga con la maquinita? Y la mano o solo la mano, y yo, oí, me dijo, te pregunto por qué hay quien me dice que es muy cosquilludo y no le gusta la maquinita y dije, pues no sé, entonces intentemos la maquinita para saber si yo soy cosquilludar, y luego decidimos. Cari, lo bueno es que tienes experiencia en el que prefieres. Exacto. Exacto, yo dije, gracias a Chiqui, siempre tengo esa rapida. Y no se puede preguntar más, ¿qué

prefieres? Que prefieres. No se puede elegir más, esto maquinita o mano o maquinita y sin mano, entonces ya le dije maquinita y después mano y no, no, no fui cosquilluda, yo creo que estaba tan dispuesta a relajarme que la maquinita, ¿saben qué? ¿saben qué? No me supuestó que ya. Ni

cosquillas, me hizo. Te voy a pedir un favor, te voy a pedir un favor, Tamara, por favor dile a Ernesto que ya me abran, tú te quieres que podíamos estar en Tepozlan, que yo cariño, mira, es que hay dos por uno en casi todos los masajes solísticos, masajes contra, y que no quería, pero ¿por qué? No, dátelo tú. Y yo, no, no me vas a esperar una hora, voy a estar incómodo en la camilla pensando que estás fuera. No, no, no, no, mira, digo, mira, hay especial

pareja que es como, no, no, y yo oí, y no lo dimos ningún masoje. Hazla así. Ay, qué, y me fui un poco, y andé un poco mas de pis a que, y fui como adelantito. No, no, no, no, no. ¿Sabes qué? ¿Sabes qué? Y me fui, y me tuve que pedir un carajillo para que eso me pasara. Y caminaste como Luciana y Nabila, ¿saben

quiénes son Luciana y Nabila? No. Mejor no las vean y les cuento, este, mi hija Yuyi ve unas historias de dos niñas que obviamente son actuadas, pero muy mal actuadas, o sea, de esas que son tan malas que ya te vuelo, es fan, me explico. Entonces, cada una sale con su mamá y Nabila es como la niña

que hace bien las cosas, que su mamá la cuida bien, que todo eso, ¿no? Y Luciana siempre quiere todo lo de Nabila, todo, todo, entonces, no sé de dónde son, pero cuando Lucian, por ejemplo, cuando Nabila tiene una, una, no se, se cortó el pelo y entonces Luciana va con su mamá y dice, mamá, es que Nabila se cortó el pelo, se cortó el pelo, te lo vamos a cortar y te va a quedar más mejor que ellos, siempre más mejor, todo es más mejor y entonces esa chavita Luciana y su mamá caminan siempre así

y les voy a pasar el GIF porque ya Yuyi me lo pasó, pero caminan súper exagerado, moviendo la cadera y con las manos arriba, entonces ya se ha vuelto un chiste acá de que todo yo, pues yo lo tengo más mejor que tú, siempre me digo, me encanta, más mejor, luego ella me pone también el GIF como así te hubiera sido tú, después de decirle a Abram, así, así, muy bien ha ido, pero bueno, no pasa nada, no pasa nada, o sea, ya me da mis pasajes, ahí les mandé, a Luciana y su mamá,

me encanta, me encanta, más mucho más mejor, mucho más mejor que tú, bueno, bueno, pues si no quería Abram masaje, tú iba a estar más relajado, mucho más mejor que él, bueno, esto no pasa nada, no pasa nada, bueno, hasta ahí mi historia, gracias, muy bien, hacéis tu historia, Chicago, no sé si tengas una novedad que contarnos a partir de la última vez que grabamos hace un siglo. Enny, enny, novedade, enny, novedade,

ninguno, todo bien, sigo bien. Oye, pero, pero, qué bonito lugar que quiero decir este, este donde fuiste, le acabo de decir a Ernesto, por cierto, que nos tienes que pasar todos los datos, porque qué bonito está, qué barbado. Está demasiado bien y por 600 pesos la noche. No te creo, es un otí, creo. No, tiqueo, está súper bien, lo que era, ya lo pasaré, fue un nerviambide esto que buscas, que dices, bueno, nos quedamos una noche para no ir y volver, el autobús fuera. Pero es el que

tiene así las cuevitas. Sí. Porque pues, no inventes, está parecido esto. Está precioso, es como una mini andea, así como de choco casita. Mandalo, mandalo, mandalo. Sí, lo voy a enviar y está guay, 630 pesos nos costó la noche. Muy. Está increíble. Y está guay, está fresquito, está grande, no hay, no hay gente que diga, te molesta. Está súper bien, está súper bien. Me canto, lo vi y lo quise. Más mejor que más mejor.

Más mejor que yo. Así lo quiero, más mejor. Bueno, Mónica Alfaro, tú qué onda, qué cuentes. Pues mira, en realidad no tengo mucho que contar. Sí, déjame pensar, tres, dos, uno. Ok, no, no tengo nada que contar. Bueno, voy a decir algo del episodio pasado a este episodio que recomendaste, Chicago, la cita del dentista. Yo quiero decirles lo que es lo que es que ya hice mi cita. Todavía no pasa porque, pero ya la agende, guay, que es la parte más difícil agendar. O sea,

porque no por crastina, deja ir, deja ir, deja ir. Y así se pasa la vida. Ya hice mi cita para la limpiada anual de mi diente y ya les contaré, pero me siento una ilusión, güey, una ilusión. Oye, y ya tengo el título a cosas así como de la semana pasada que te dije, oye, empezaba escribir un libro y luego quedé fatal de cómo ese título la digo, andaba, pues no me acuerdo. A leer un libro o a escribirlo. Es cierto, es cierto,

es cierto, es cierto, es cierto, es cierto, pues va a desgraciado. Lerlo, lerlo. Como por convivir. El amante japonés de Isabel Allende, así se llama. Bueno, ya nos dirás. Ya nos dirás. Sí, japonés. El amante japonés, mucho mejor que yo. Mucho más mejor que yo. Mucho más mejor. Bueno, pues hay que leerlo. Bueno, oigan, lo quiero decir, alguien ya lo leyó, o lo querás, por favor, chismenos. No le digan a Chiquielfinal.

No, no, no, no, no, no, no, no, no des ni siquiera esas ideas, porque sabes con la buena suerte que tengo. Nada más he tratado decir, yo ya no leí y ya. Eso es todo. No acaba bien. Pero si es. Y ya no estoy. Si se van a poner así, olvidenlo. Nos dicen en tres semanas que Chiquielo haya terminado. De hecho, de hecho, no se llama el amante francés, Cari. Despista, ni nada. Me encanta. El amante es de eso chinico. Eso es chino. Ay, bueno, bueno, bueno. El día de hoy en este episodio de 159,

no, nada más hay cotorreo. También hay un tema y no sé, no sé de cotorreo. Bueno, no sé si es cotorreo o es de ponerse serio. Así que. Quien lo va a decir? Tamarabares. Yo, yo, yo, yo, yo, yo, yo, yo. Oigan, les cuento que, bueno, les cuento a ustedes lo que era, es lo que les estaba contando a mis amigues. Salí del del asunto este del masaje y dije, ay, sí, yo el tema y dije,

pero me dio como un subtirita, así de que ¿cuál es el tema? Ay, se me olvidó, pero así, en blanco en blanco y dije, Dios no, no puede ser y me acordé ahora mismo que al mediodía me dice mi hermana, Tania me dice, no sé, este, me pasó algo y no sé si deba

preocuparme. Y yo por, me dijo que ayer en una tienda le estaban pidiendo, ya sabes, como que bueno tus datos, este, como ya sabes que te toman tu mail y tu teléfono y eso, este, y entonces ella dio su mail y entonces su teléfono que evidentemente pues no es de aquí de México y cuando le preguntaron su código postal, pues ella tenía que decir

su código postal de siempre, no, de, sabe, allá de Estados Unidos. Ajá. Y lo, y así el que dijo fue el donde vivió hace más de 18 años, o sea, el de Kansas City y dijo, no, no, de tal me engano, pero engano y dijo, ay no, y si es el de hace, pues tienes o casi 20 años, ¿cuál es el de ahorita? O sea, se quedó así y se espantó, dice me empezó a dar una ansiedad. Ay, qué fuerte. Oh, horrible, dice horrible, hasta que ya, este, dije, además pensó ella, ¿dónde lo busco? Claro.

Y le dije, sabes qué, no me vas a creer, pero a mí me ha pasado algo parecido justo hace un par de días, también me dijeron, este, tu dirección fiscal y la empecé a decir y cuando me dijeron número, dije 63, o sea, el número de la dirección, ¿no? Sí. Y mientras yo iba contestando lo demás, todo abril tiempo mi cabeza estaba, sí es 63. Ay, qué horror. Así, horrible, qué es esto, Dios mío. Ay, te mata el boycott contra uno mismo, decía, qué, qué, qué. No, más, yo no sé. Ya sé, ya sé.

Pero bueno, así me pasó ahorita, nada más era este preámbulo para decir cuando se te olvida algo y pones cara de madre, ¿qué es esto? Y entonces también va un poco por ahí el tema, pero, pero ya lo, ya se los voy a explicar. Resulta que es el tema lo elegí, se va a llamar, ni dormir, ni comer. Ay, Dios mío, ay, Dios mío. Intenta, porque luego, no nos aclaramos esos tres. Ni dormir, ni comer, no nos ha acogado.

Exacto, lo tengo apuntado ya para que no me vuelva a pasarlo de hace rato. Y es que, si quieres, mi hija más grande, este, va a pasar a primera secundaria, lo cual implica, como todos sabemos, un cambio. O sea, ya dejas la primaria, va otro uniforme diferente, este, aunque no otros compañeros, pero seguramente llegarán nuevos, otros maestros totalmente distintos, porque además ahora es uno por materia. En fin, ¿sabes ese momento que te

cambia? Bueno, Gigi, que es muy así, no ha podido ni comer ni dormir, o sea, de la emoción. Y sabe ella perfectamente que un día o dos días antes de que ya entra a clases, así va a dejar, va a quedarse con el ojo pelado, porque así es ellos, le da tanta emoción que neta no puede dormir.

Y está emocionada y al mismo tiempo, espera, al mismo tiempo, como con un miedito, y me dice, y le voy a echar muchas ganas nada, porque sabes, voy a tener mi libreta, que yo soy, que ya está futureando, bueno, haz de cuenta que la que va a entrar a la secundaria soy yo, o sea, me encantaría, iba yo pensando mientras manejaba, ¿cómo me gustaría tener una ilusión así? Por algo, soy yo. Sí, que se pierde, maldica.

Qué se pierde, ya sé. Entonces, eso es lo que les quiero preguntar, ya de hoy, a ustedes queridos amiques, ¿qué momento ha sido así primero de para buenas, que no te ha dejado dormir de emoción? A ver. No sé si comer, porque a mí es muy difícil algo, me dejas sin comer.

Pero estoy sin dormir de la emoción, de que ya va a llegar, de que algo va a pasar, ya me sé, no sé, la llegué a Santa Claus, puede ser, o que te vas a ver con alguien, que estás enamoradísimo, o algo para bien, porque ya después hablaremos de algo que no te deje dormir, porque, pues, evidentemente no sea para bien, ¿no?

Es que porque sea algo que te preocupe, porque desgraciadamente cada vez se van perdiendo esas emociones bonitas, que no te dejan dormir para que lleguen las malditas, que no te dejan dormir. Por correto. Porque debes algo, porque tienes un problema con alguien, que sé yo, ¿no? Entonces, hablemos de esos momentos de taquicardia, de que estás vuelta y vuelta, de que dices, por favor, ya quiero que llegue, ya, ya, ya. Ok, a ver.

Yo sí tengo la última vez que me dormí, bueno, que me acosté en mi cama tan emocionada que no me podía dormir. Tadé emocionada. Sí, sí, sí, sí. O sea, ¿qué haces enamorada? Pues, dos momentos tengo claros y fueron muy cercanos uno al otro. ¡Órale! Me encanta. En mismas recientes vacaciones, cuando me hubiera Colombia, por dos razones.

Una que el vuelo salió muy temprano y había que madrugar y entonces entre que no te vais a quedar dormida porque hay que ir muy temprano en la madrugada, y entre que una de mis amigas que fue con las que fui a Colombia, viven Toluca. Entonces se vino acá a dormir en la noche anterior. Entonces, estábamos aquí las dos. ¡Ah! ¿A qué guay es eso? Entonces es una. ¡Qué emoción!

En cuanto me acosté, me pude dormir, pero dormí dos horas, pero estaba toda de que ya sabes de que no me quiero acostar porque no tengo sueño. ¡Claro, claro! No, dando vueltas así, como de ratita, pero es que no tengo sueño para que me acuesto, pero tal, así. Y la anterior esa fue unos días antes que corrí. A ver, que seguro que si son muy corredores 10 km no es nada, pero para mí estuvo muy bien. 10 km. ¡No lances! Y con mis compas de la oficina y no sé qué, y había mucha...

Pues como que había pasado mucho tiempo desde que decidí que la iba a correr y mi primo el que corre me había dicho no, oye, tienes que hacer esto y correr tanto tiempo. Entonces es como que había ocupado mucho tiempo en mi mente los días previos y estaba yo muy emocionada por ir a correr y tampoco... Estaban las mismas, o sea, así, dando vueltas. Y ahí si me acosté en la cama y dije, mamá, no tengo sueño. Ya, pero así que no puedes ir en vivo. Imagínate. No, tenías que dormir.

Exacto, ya lo peor en el aeropuerto pues ya ahí me durmo parada. No corriendo. No, por favor. Necesitaba descansar. Há dos cosas fueron en mayo, así que hace muy poco tiempo. Muy bien. ¡Oh, gran mes mayo! ¡Mayo, mi cumpleaños! ¡Y aparte está yo tu cumpleaños! ¡Muy bien, muy bien! Oye, pues me gusta que no hayas podido dormir por esos motivos tan bonitos. Corre, Siki. Sí, estoy pensando y yo es que ahora ya no sé qué me pasa que... ¿O de antes?

No sé, no recuerdo así como emocionarme, antes me emocionaba muchísimo y antes con solo ir a Six Flags de Madrid, al parque de atracciones en Madrid, yo ese día ya no dormía y ahora de repente le tengo miedo. O sea, pinche vejez.

Pero la verdad, cada vez que empiezo un proyecto nuevo para hacer un personaje, por ejemplo para los Mascabrooders o para Bola de Locos, ahí sí que voy porque si quiero dar el ancho, y voy y me preparo y mi manera de andar y cómo será, entonces toda la noche estoy pensando en eso. Pero, pero, siento cosquillitas en la panza, todos los fines de semana con la obra de teatro.

Todos los fines de semana digo que bien, que toca teatrito este fin de semana y ya estoy pensando porque de verdad como ya estoy pensando que se acaba, es muy bonito, es que se acaba ahora en agosto y es como de repente, pues siempre cuando estás con una compañía, de repente haces como grupos y quieres y los quieres y estás deseando que llegue el fin de semana y de repente de oye, pero si hay que vernos y se diluye, se diluye muchas veces, o sea, suele pasar.

Sí, sí, sí, pues es que la, la, ahora sí que la falta de pues de verse o de la cotidianidad, no de estar con ellos, pues ya. Claro, siempre. Estas en la casa, hay que vernos, sí hay que quedar a huevas y hay que nunca se queda.

Yo ya estoy teniendo de que pe nunca que ya se va a acabar este grupito, pero lo que nos hemos puesto manos a la obra, tanto Pilar Boliver como Nacho, mi compañero y yo, que hemos estado produciendo la obra de no parar, es decir, acabamos con esta y ya tenemos tres guiones encima de la mesa que estamos viendo, que uno de los guiones tenemos que hacerlo, porque es un libro que me dio Mónica y entonces ese es el libro, ese es el libro, ansiedad,

como se llama, gente ansiosa, gente ansiosa y entonces de ahí tenemos que sacar un guión, porque no sé por qué es bastante prometedor ese. Es que se lo dije a Chiqui, o sea, leí ese libro a principios de año y pensé, esta es una obra de teatro que tiene que montar Chiqui, o sea, es una comedia poca madre que tiene que montar Chiqui, así que. Ay, qué bien. Mañana mismo que te vea te lo doy.

Ahí está, y entonces pues eso, pues me emociono un poco, pues otra vez ahora empezar desde un libreto desde cero, elegir a los personajes, hacer el casting de los chicos, a ver qué todo. No manches, qué emoción es eso. Es que eso, eso de empezar proyectos desde cero. Está increíble. Con tanta ilusión y te voy a decir qué, y yo creo que ahí estarás de acuerdo con mí y seguramente Mónica también, tener con pinches. Sí. Que estén al nivel que nos damos. Exacto. Sí. No manches. No manches. Es todo.

Totalmente. Es lo mejor del mundo. Es primordial. Primordial. Que te das cuerda y ellos te dan cuerda a ti, ¿no? Básicamente. Sí, que me pasó algo. Fíjate, ¿no? Cuando estás en una compañía piensas que todos están en el mismo, ¿no? En el mismo. O sea, si estamos en el mismo barco, pero yo pensaba que todos estábamos remando, ¿no? A la misma vez, y con la misma felicidad y el mismo entusiasmo.

Pues en la segunda temporada que hicimos de la barpina de enterrar, se nos ocurrió la genialísima idea de llamar a los actores para decirles, este va a ser el lugar donde lo vamos a hacer. Entonces, embre nosotros a hacerlo todo, prepararlo todo y ya decir a los actores, ¿empezamos? Esto es aquí. Pues no, quisimos como compartirlo con ellos. Entonces, les llamamos y le dijimos, oye, mirad este es el sitio, no sé qué. Y hubo a dos o tres que les sentó mal que porque esa pérdida de tarde.

Ay, pero ¿por qué? No te imaginas lo que me dices, que no sé para qué nos llaméis a nosotros. O sea, esto es una cosa de vuestra de productores que no sé para... Y yo, bueno, pues pensaba que os iba a hacer ilusión el que descubriamos todos, como se duda, porque entramos todos a la vez. Pero fija que justamente esos actores son los que se han ido de la obra. Claro. Por una cosa, no les hemos corrido, o sea, ponga cosa a lo otro, le están salidos. No quedó. Energías. Fue fuerte.

O sea, no están ahí, no está concentrada su energía en ese lugar. No estoy diciendo vibra. No, no, no. No es vibra, vale. Sino como esa energía que depositas en algo para hacerlo, porque te enfocas, su energía no estaba ahí y seguramente estaba en otro lado. Claro, claro, claro. Y entonces, pues, otra cosa surgió. Exacto. Ay, pero qué emoción. Mi jolem, sí. Eso de armar algo desde cero me emociona muchísimo, ahora no voy a dormir poquito.

Oye, pero, para ti, espera, te déjame de igual, chiqui, porque dices ya se está terminando y ta, ta, ta, pero no se termina por completo. No, no se termina y sobre todo, bueno, porque estamos en el sol, o sea, a finales de agosto acabamos, pero les voy a decir algo. Ha aparecido una persona que ya venida a ver cuatro veces la obra. Ay, no mames.

Una empresa donde suele dar dinero para los Efis, que los Efis son esos dinero que dan las empresas a los teatros, bueno, a obras de teatro para, como tienen un dinero siempre que deducir a hacienda, lo que hacen es que ese dinero lo invierten en obras de teatro y hacienda, pues, se lo devuelvo, bueno, de este tipo de cosas. Y ha habido ya un ojeador que ya venido cuatro veces y que nos fuimos a cenar juntos todos. Ah, ahí. Y dijo, ¿sabes qué? O sea, apetece ir de gira.

Ah. Si se apetece ir de gira. Pero si no viene la verdad, Cruz, uy. Yo pongo, imagínate. ¿Qué? Yo pongo, ¿qué? Yo pongo, ¿qué? Pues eso, que él dice, yo me encargo. Yo pongo todo. Eso dijo, yo me encargo. Ay, por favor. Entonces, ya, para Dios. Ya se pidió. ¿Cuánto vamos a ver esto? Pues no sé, esto fue, o sea, para nosotros sí fue el domingo pasado, o sea, para los loqueros fue como hace dos semanas. Hace unos días. Sí, hace unos días. Pero fíjate, entonces, bueno, estamos ahí con.

A ver qué pasa. Pues me encanta. Me encanta. A ese momento feria. Sí, sí, sí. Porque todos en la camioneta, todos lléndonos. Ay, me encanta. Ya sé. Ay, ya quiero saber a dónde van a ir, cuánto tiempo va a durar la gira y todo. O sea, ¿cómo se va a estar todo? Todo, todo, todo, por favor. Y ¿cómo es tu maleta? Todo, todo. Ok, ok, ok. Bueno, ok. A ver, tú, Tamara. Bueno, bueno, bueno, bueno.

Yo estaba pensando, yo creo que aunque últimamente no estoy tan segura de haber pasado por un momento así que no me dejara dormir de emoción, que pudo haber sido a lo mejor el cambio de mi casa, pero todo fue tan, tan rápido, tan así, este que. No, no, no, no, no, no, no, no. Porque no había tiempo, wey. Que cuando te diste. Porque no había tiempo.

Pero, pero sí tengo muy claro, ya sé, cuando, exacto, sí tengo muy claro de momentos de no poder dormir y esa, esa necesidad imperosa de tener que dormir, imperante de tener que dormir como por ejemplo el caso de Mónica que si no como despierta salía siguiente, toda jodida porque ella tenía que correr. Que fue el día de mi boda, un día antes de mi boda. Claro. Evidentemente con Ernesto. Claro. La le yudimos. La le yudimos y para el que me decimos. Porque te voy a decir. Supuse.

Estaba yo durmiendo en el hotel que después nos recibiría ya casados Ernesto y a mí.

Esa noche yo dormí en ese hotel con mi prima Jollies, aquí en Amo profundamente y entonces sabes era como wey, wey, wey, wey, wey, wey, wey, wey, wey, wey, wey, wey, wey, wey, y la copita y que entonces mañana pero no, ya está esto, ya está el otro, ya está aquello y cuando llegue y cuando no llegue y cuando y entonces este o sea como repasando todo lo que iba a pasar de que sí voy a llegar en la lanche y entonces cuando baje y ya

nada de eso, no sé todo eso y además pensando que no vaya a llegar tarde en la que me peina, que no vaya a llegar tarde la este pues no sé la del maquillaje, o sea como esas cosas que sí te da miedo pero es que que emoción al mismo tiempo y como ir a amanecer mañana ¿no? Y de su parte yo les decía wey, mañana es 15 de marzo Veracruz, o sea va a amanecer más soleado y yo pues ojalá ojalá porque si no imagete que yo iba no sé. Claro que no. Ay no, no, no. Si ya está en el libre ¿no?

Entonces, obvio, me acuerdo Ernesto de Chocito tomó fotos de el amanecer, decía era el sol más así, más sol del mundo. Pero sí es este asunto de no poder dormir y que se repitió ópio sobre todo más bien cuando iban a ser Miranda, que no Gigi porque Gigi me agarró un poco más de sorpresa... O, ah, ah. Ah, creo que, así, te creo que viene, viene. Pero con Miranda sí tenía yo ya la cita para estar en el hospital a las 6 de la mañana.

Entonces, cuando no sé, te vas a dormir sabiendo que a las 6 de la mañana ya vas a ir a dar a luz. ¡Sí! ¡Sí! Dices, ay, mamacita santa, ay, mamá. Entonces, si, ¿quién se va a quedar con Gigi? Ok, no vayas a ir para dar a los que... Acuérdate que sabes como que ya dejas pendientes, como que... No sé, es otro, otro, otro rollo. Ibas rumbo al hospital. Además, como ya tienes el conocimiento previo, entonces quieres hacerlo ahora todo perfecto. O, no sé, maravilloso.

Y entonces, por ejemplo, yo me acuerdo que cuando fuimos a... A dar a luz a Gigi, yo iba escuchando, que siempre les digo, esa canción de que parece tiene el cielo de Marc Anthony. Pero fue como muy casual, porque íbamos escuchando esa y entonces yo lloraba porque decía, ¡sí, claro, esa canción es para mi hija! Bueno. Y entonces ahorita, cuando vayó a... Nunca fue. A dar a luz a Miri, ya la tenía yo preparada. Ya sé que canción voy a ir escuchando, ya sabes, mientras vayamos al hospital.

Que es... Quiero ver de Café Tacuba, quiero ver tu risa todo el día. La baca, la lola, la baca. Hay mucha canción de la boca lola. Este... Bueno, y entonces como que ya era todo más planeado, según yo, dice. Entonces ahora sí llevaba una playlist y ahora sí, todo mundo tenía la consignada de no dejar pasar a nadie a mi cuarto, solo Ernesto y yo. Este, ya, ¿no? Claro, hasta que pasó lo que ya sabía que pasó, que Miranda se me salió.

Pero bueno, este, el caso es que la única que no respetó mi secuencia fue la mía que traía. Pero bueno, ahora la distancia que te sorprende. Exacto. No, ya sé, desde siempre quiso, quiso salir así de... En fin, este, pero estos fueron momentos que sí me ponían de no puedo dormir, perdón. O sea, es, era como el día de reyes, ¿sabes?

Yo también me acuerdo muchísimo que el 5 de enero para amanecer seis ya daba mil vueltas y ahora sé... O más bien, ahora me puedo imaginar que mis papás han de haber estado a ver a que ahora se duerme para que pongamos, para que los reyes lleguen. Ya, por favor. Ya, por favor, porque si no, no le va a llegar a esta niña. No, no llegan. Entonces, este... Pues bueno, básicamente ese es mi sentir, sobre todo de algo muy padre que no me dejará dormir.

No sé si comer, eso siempre creo que si he comido. Si, comer. Solo con por desamor, ¿no? Uno deja de comer por desamor. Por algo muy triste, yo creo que sí. Sí. Ahí sí, no te da apetito. Exacto. Por nada. Y entonces ahora te pregunto yo a ti, Monica, Faro. ¿Alguna vez he estado muy nerviosa de no poder dormir? Porque... Porque esté pasando algo que te de vueltas en la cabeza, que te traiga sin uñas, que tengas esa sensación de... No sé cómo se va a arreglar esto.

Pues fíjate que de entrada yo casi nunca tengo problemas de no poder dormir. Ese nunca es mi problema. Mi problema en todo caso es que tengo pesadillas. O sea, dormidas, estoy, pero teniendo pesadillas. Entonces duermo y no descanso nada y despierto y siento que no dormí nada y que me acabo de dormir y me despierto 700 veces, pero de no dormir. No sé qué está peor, o sea, en fin, no digo que uno a la otra. Ya sé, ya sé.

Yo siento que si tuviera insomnio en esas noches, aunque sea podría estar viendo la tele, pero como no tengo insomnio, nada más estoy... Discrayéndote. Pues al menos viendo algo, no. O sea, digo no porque, en fin, la productividad aprovecha, la costa la falsa idea de aprovechar el tiempo. Pero como ni siquiera me puedo mantener despierta, nada más tengo pesadillas, pesadillas, pesadillas. Y siento que está peor, pero bueno. Pero a veces te pasó, por ejemplo, que más chavita que estoy hablando.

Yo sé que, este, a lo mejor, es de las niñañoñas, pero a lo mejor te pasó que tuvieras miedo de algún examen. O sea, que dijeras... Soño con los números, las matemáticas. Las matemáticas, fíjate que no, no que me acuerde, pero, o sea, así, propiamente de un evento en particular, pero la materia que me daba el terror de la vida era química en Quinto de Prepa. Puttara mala, mala, mala, con ébio en mayúscula para química, wey.

O sea, pésima, me decía la maestra neta, mira, Mónica, estudia un chingo para que no te vayas extraordinario. De otra cosa. Pero de educación física. Para que no te vayas extraordinario, wey. Ya con eso, deja tú que, o sea, no lo vas a exentar, no la vas a superpasar. Nada más para que no te vayas extraordinario, porque extraordinario no lo pasas, hija. No, olvídalo. La pase, la pansea, así, durísimo, durísimo, durísimo.

Te digo, ahí no hay mucho de qué bueno, más o menos tenía la idea, pero pues no, verdad, porque es química. Pero, a ver, yo creo que la última vez que recuerdo que tuve así pesadillas y eso fue... Ahí estamos, eh, Dani. Déjame pensar, déjame pensar bien cómo lo voy a decir. Recientemente, este año, también en mayo, carajo, este año tuve un proyecto, un lanzamiento en un proyecto en la oficina.

Y me tenía, wey, o sea, vueltas y vueltas y vueltas, porque cuando estrena, no que tal día, no que mejor tal otro, no que los acuerdos con la persona con la que lo estábamos haciendo, no que el diseñador, no que el... wey, parecía, o sea, que yo iba a parir al día siguiente.

O sea, pero es que además fueron semanas y semanas y semanas de juntas, juntas, juntas y cambios, y negociaciones, y la puta madre, hasta que, bueno, al final habría decir que el proyecto no sucedió, pero wey, o sea, de no poder descansar, no diría que no dormir, porque no estaba despierta, pero estar despertando dos, tres veces en la noche, ay no wey, horrible, horrible, horrible. Eso es terrible. Horrible.

Y aparte, como que te despiertas de... Sí, y digo, recordarán que hace algunos episodios les conté que terminé llorando en una junta. Bueno, estos fueron días previos a esa junta. No manque. Era normal, era normal. Sí, wey, esa vez, y yo creo que la vez anterior, tal vez, fue cuando mi papá estaba en el hospital en el 21, que todavía había mucha incertidumbre sobre su... No en el siglo 21, sino en el 21.

En el 2021, tal vez a ver en el hospital el siglo 21, no, pero podría haber sido, este, que todavía había mucha incertidumbre sobre de que se trataba su enfermedad y que además estaba, pues, la pandemia, la fecha en el que andamos, vacunando, y había que pasar noches en el hospital, en fin, este, yo creo que ahí también, ahí también, sí, complicado. Sí. Dormida así, pesadillas también. Sí, sí, sí. Gracias. Ok, ok, ok, chiqui. A ver.

Algo que te haya alterado, así de no poder dormir, de nervios, de malrollez, pues... Mira, yo creo que una fue cuando yo ya veía que llegaba al final de conectar con este ex. Que de tiempas, no digo Jorge. No, pues, sí, sí, sí. No más el viento. Oye, se parió de llevarme a cuenta cuántos episodios se mencionaron, era Jorge. Oye, sí, sí. Récon, récon. Sí, creo que lo tengo aquí apuntados, sí, fueron. ¡Vení, vení! ¡Siete capsitos chiquis! No, chiqui. ¡Vení, vení! ¡Vení, vení! ¡Muy bien!

¡Vení, vení! ¡Vení! Y ahí, ya, pues ya eran pesadillas y demás. Esa fue una. Otra que recuerdo así como últimamente, bueno, de las últimas, fue cuando se acabó mi proyecto, o sea, mi periodo de trabajo con Prudence, de la manera que lo hicieron, como me hicieron. Ah, no, ¿cómo me dijeron a dios? ¿Cómo no me dijeron ni a dios? Pero ni a dios, o sea... ¿Cinnaos? ¿Cómo sabía que me iba a pasar? Porque había la típica, perdón en mí, o sea, la típica mala persona en esa...

En esa en ese ojeta de loco. Ojeta de un culerillo, un culerillo. Sí, en la típica que te pone el pie para ella subir y esta persona, pues me lo es desde el primer día es que desde el primer día me acuerdo que estaba yo en Roma, en Roma, en verano pasado. Y me llama de hola soy no sé quiénes, cuánto no sé qué. Oye, ¿por qué tú tienes dos nóminas? Y yo quién eres? Porque cuánto cobras en uno y cuánto cobras en otra? Y lo perdonado.

Y yo digo, eh, pues si me dice exactamente, le digo, oye, digo, mira, llama directamente al jefe y preguntárselo a él. Yo tengo una como, porque trabajo de embajador y otra. Tú explicás. Sí, sí, sí. Y ya me quedé así como esto. Al día siguiente, las hijas de su madre me hizo meterme en un cibercafé para mandarle unos archivos, unas fotos cuando yo ya lo había dejado todo, pero no, lo quería.

Y claro, como yo iba siete horas antes, pues a lo mejor era las 11 de la noche y yo le decía, y me decía, es que estas siete horas de diferencia, creo, le digo, llevo nueve años, nueve años yéndome con estas siete horas de diferencia. Y es la primera vez que alguien me dice que, y efectivamente me fue metiendo el pie, me fue metiendo el pie, fue comiéndose la comiendo la cabeza a todos y todos los que éramos más risueños, famositos, hijijaja, amigos de todos, a todos se los cargó esta señora.

Y lo que más me duele de Pruden, que yo creo que es la primera vez que lo digo así al aire, lo que más me duele de Pruden es que después de ser nueve años y medio mi familia, no me dijeron ni hasta luego, ni hasta luego. ¿Sabes qué? I feel it, bro. O sea, bueno, que te iba a contar, que te iba a contar a ti. Me hace luego, Lucas, en mi hora, sí.

Y espérate, que me encontré con el jefe, me encontré con el jefe, o sea, que me lo encontré dos veces en unos cumpleaños últimos y le salude de hola fríamente, en el segundo también, hola y me llama y me dijo, oye, es que yo te quiero mucho, no sé qué no sé cuánto, es que no entiendo por qué estás así. Y ya, pues, le contesté, por teléfono, le dije, pues, qué no sé si me estás tomando el pelo, digo, te voy a enviar los mensajes.

Le enví a los mensajes, digo, no me habéis dicho ni gracias, ni hasta luego, ni cierro a la puerta cuando salgas, nada. Me habéis dejado en visto sin darme trabajo. Y además, un mayo, cuando yo tenía el contrato como hasta diciembre, bueno, así, lo hicieron fatal. Y entonces ese odio, esa cosa contra esta mujer, ese rincón, no me dejaba dormir.

Y ahora, con el proyecto este, vosotras dos sabéis, con el proyecto con Platanito Radio, hubo un día, hubo un día que yo no pude dormir, también por una cosa que no pude dormir, y dije, y avise, ya en la producción, dije a ver, una noche no he dormido, yo otra noche más, es imposible. O sea, no, no va a haber, no voy a dar pie a que haya otra noche más en que yo no pueda dormir, por algo que se supone que voy a divertirme a, sabes, entonces ya no he dormido una noche.

Si me vuelva a pasar esto, hasta luego, Lucas. Hasta luego, Lucas. Yo les voy a decir, hasta luego, Lucas, no como a mí que no me dijeron, yo sí lo dije. Sí, sí, sí, sí. Yo sí me se la fatalmente. Hijo, qué fea cosa. Y de verdad, lo quiero es no, no, no, no, no dejen el alma en algo y que nada les deje más de dos noches sin dormir, sin frío, porque no lo merece, no lo merece. Y dicho sea de paso, no sean ustedes los que provoquen que alguien más se que es. También, o sí, oñas. Exacto.

Porque, porque qué feo es, porque qué feo es este. Toda necesidad. Que alguien más esté sufriendo por tu causa, no, no, no, no, no, no, es terrible. Totalmente. Totalmente. Así que, bueno, pues yo, yo a ver, les voy a decir dos. Es que no sé por cuál empezar, bueno, por la que sucedió antes. Yo me acuerdo de una noche, no solo no dormir, sino pasar toda, toda la noche, toditita la noche. Dios mío. Y llore y llore y llore y llore.

Así, pero una cosa que además es como que, y a cuando te cansas, o sea, como que dices, por favor, ya me quiero dormir, es que cierras los ojos y otra vez los recuerdos y las cosas vienen a ti y otra vez empiezas. Y llore y llore. Es más. Y me acuerdo que mucho que, evidentemente, aunque lo padeció, obviamente no a mi nivel. Ernesto así abría el ojo y me seguía viendo llorar y decía, ya, o sea, como que me tranquilizaba, pero pues le ganaba el sueño. Claro. ¿Tas de acuerdo?

O sea, ya te dazo 4 y media de la mañana y sigues ahí. Y por qué fue, bueno, todavía no había fallecido mi mamá. Evidentemente mi papá ya, pero fue la noche que mi hermana Roselvira nos habló para decir, OK, ya hicieron el estudio del tumor que le quitaron a mi mamá, ya sabemos que le salió otro. Y entonces ese estudio, esa patología, ella fue hablar directamente, se sentó así con el neuróloga ya en México, que es a donde se llevaron el tumor, para decirnos no hay remedio, nunca más, ya.

No lo habrá. Esto es el fin. O sea, cuando nos avisaron, digamoslo así, que mamá estaba desahuciada, es que ya no había esperanza de nada, ¿sabes? Porque cuando te dicen, le vamos a esperar y todo, pues tú guardas la esperanza, ¿no? Y entonces además la operan y ella sale así diciendo, me voy a rehabilitar y ves que lo está logrando, dices, ya está. Arre. Por favor, sabes que esta señora es más fuerte que, es de Schwarzenegger y Rambo juntos.

Pero cuando ya te dicen, pues no, no hay nada más, no hasta aquí llegó, es que es una cosa que dices a dónde volteas, de qué me agarro, o sea, a dónde, qué es esto. Y te daba además un asunto de quiero estar pegado a ella estos tres meses, no me quiero mover de ahí junto a ella. O sea, quiero chupar todo. Sí, sí, sí, sí. Es una cosa rarísima, bueno, no rarísima, pero muy, muy, muy, muy agobiante, ¿no?

Porque además yo pensaba, claro, a mi mamá se le va a ser muy raro que ahora yo no me quiera despegar. Claro. Ah, claro, claro, claro. Porque qué cosa más rara, ¿no? Entonces sí, me acuerdo de eso, que fue, fue como despedirme de ella yo sola conmigo misma. No sé, algo así. Entonces, esa no dormí nadaísima.

Y la otra, cuando estaba yo en Austin y tenía que ir a México a regresar, bueno, entre otras cosas tenía otras cosas que hacer, pero iba a aprovechar ese viaje para ir a regresar el cómbrex, el micrófono y todo lo que Televisa Radio me había dado, porque era el primer paso de algo que mi abogado me había dicho que tenía yo que hacer. Es decir, era como mi primer movimiento de ajedrez, digamoslo, en este asunto. Y yo estaba muy nerviosa porque soy lo menos competitiva, estratega. No, ofintiva.

Niacañaca. Ajá. Maquiavelica. Maquiavelica. Maquiavelica. Sí. No sé, eso que lo haga pilinga, pero yo, no, no puedo. Entonces, entonces, ¿te acuerdas? Él hubiera disfrutado, pero bueno, que te cuento lo que yo. ¿Cómo me voy a ver? ¿Cómo me voy a ver? Ya sé, como decirlo. Y claro. Hasta lo hubiera hecho cinematográfico.

Pero bueno, yo este, iba muy nerviosa porque tenía que dar ese primer paso de ciertas cosas que mi abogado pedía y que tenía yo que conseguir, digamoslo así, que se me, que se, que se me vieran, ¿no? Entonces, un día antes será... Me lo pone nervioso. Le voy a decir así, no, le voy a decir así, no. Bueno, ya, ok, le voy a decir así. Ajá, ajá, no, mejor no. Ajá, ajá, no, no, no, no, no, que te rolas y toda la noche, por favor. Que alguien me sale. Este, bolchitos, la vería.

Entonces, ¿por qué tengo que hacer esto yo? Bueno, así, ¿no? Y yo creo que esa fue también una noche de pesadilia. Sí. Pero no, pero sin pesadilia. Pesadilia en el mes. Si soñar, siquiera, sin dormir. Sin soñar, es lo que me halló siempre. Entonces, sí, desde que te, que tienes la taquicardia y la mano sudaba, aunque ya estés dormida. Qué horror. Qué horror. Qué horror. Es que es horrible, es horrible cuando uno tiene un mini problema de algo y en la noche te desvelpes. Se magnifica.

Porque te mueves, te estás haciendo pis y de repente te hace por encima y se te mete. No, no, no, no, no, no, no, no, no puedo pensar esto ahora. Así es, no, por favor, déjame. Ya sé. Pero así se, así semos. Así semos. Sí, sí, sí. Totalmente. Qué mal. Qué mal. Totalmente. Totalmente. Eso mal, es ese nuevo idioma. Idioma. Idioma. Ya tenemos nuestros por no, por no y por sí. Sí, pero nada más les quiero preguntar una, una más. Sí. Por favor. Claro. trasladada a un prospecto, a un amor.

Aún me voy a encontrar, me voy a ver, me voy a... Sabes como esta ilusión de... No de mala onda, este, sino de que llegue algo a terminar, no. Sino de... Me muero por verlo. Sí. Sí. ¿Les ha pasado o bien? ¡La ararira! La araraba para acordaros, es que la mía fue un fracaso, es que como ya lo contaba aquí... ¿Estamos hablando de Jorge? No, no, no, no, por favor, como creen. No, ya, uno es... El otro...

No, no, no, no, no, no, no. Nos acordáis que con Chesco, este fue yo, les voy a... O sea, todos los lojeros que sí, ya... Contextos. ¿Qué sí? ¿Y ya lo has contado? No, no, no, no, no, no, no, no. Recuerdo, recuerdo. Yo me vengo a México, ¿vale? Y en las primeras vacaciones que me voy a España, me cruzó con un chico, me dice, ¡Clemen, y yo! ¡Ay! ¡Chesco, ¿qué pasa? ¿Qué tal, tío? No sé, qué no se cuanta. ¡Ay, qué bajito! Te pensaba más alto, ja, ja.

Y cuando se fue, dije, ¿qué dolor de panza me ha dado este chico? Porque nos conocíamos a través de las aplicaciones de ligar, pero nunca nos habíamos visto. Nunca. Y entonces digo, ¡ah, no, no puede ser, no puede ser!

Y le dije a la sister, a mi mejor amigo, que iba con él, le voy a llamar con cualquier excusa, le hice, pero si le acabas de ver y yo le voy a llamar, ¡Oye, Chesco, que como eres fotógrafo, mañana voy a un... a un estreno de un corto de Elena Nayá, la Tritmay, y dice, ¡ay, que sí, que sí! No me acuentes más líos que voy, así me dijo. Total. Pues que nos gustamos mucho, todos en mes de vacaciones juntos. Yo me vengo, lloramos, delante de mi padre, yo llorando delante de mi padre, qué vergónza.

¡Qué vergónza! Hazme el favor, o sea, que tengo 80 años. Y ahí me vengo y él se viene a la semana, y nos vamos a Guatulco, Jijijaja, no sé qué, no sé cuánto. Otra vez llorar en el aeropuerto, se va. Los que pasan a la distancia, lo que los ustedes saben, que los amores a distancia, yo los he vivido, no funcionan. Los sientes no funcionan, para que se pueden estirar. Para que mentirles.

Y entonces él dijo, oye, mira, para qué decir que somos novios, cuando tú estás allí, y yo aquí, y no sé, y dije, pues sí, me quedé triste, yo me acuerdo que estaba en turno, y tú no iba a grabar, y como un poco triste, pero dice, es verdad. Total, llega diciembre, y yo le digo, llego el día 17, pues aquí nos vemos, y nos fundimos los dos en uno, y yo sí, sí. Ay, ay. Y llegó el 7, en vez del 17, para darle una sorpresa. Ay, no. Y entonces. Bien, qué miedo.

Voy a decirle, llamo, al telefonillo, yo, ¿quién es? Yo, Chesco. Ah, en el timbre, en el interfón. Sí, en el interfón. No. Y me dice, ¿quién es? Y yo, soy Clemente, y no sé qué, y baja. Dío, no sé qué, no me apoco, que estés aquí. O sea, ese momento, es que me acuerdo perfectamente. Y yo te invitaba a subir. Ese momento, subir en el elevador, los tres pisos arriba, la boca era una chancla en la arena del puerto escondido. Seca, seca, no voy a ni hablar. La tuya.

La unía, la unía, los dientes pegados. Me quedé. ¿Por qué, por qué? Porque de los nervios que tenía, o sea, estaba súper nervioso. Llegamos a su casa y me dice, tío, no me pudo que estés aquí, yo, sí. Y me dice, mira, oye, sí, trabajando, porque estoy con fotografías, no sé qué, pero qué te parece, si a partir de mañana ya quedamos, y vamos viendo qué planes hacemos, hasta cuando te quedas, venga, vale, vale.

Entonces me fui emocionado, muy emocionado, esa noche no dormí, de mañana lo veo, no le di unos regalos que tenía, digo, más, más, y ya no me llamo más. Y nunca me llamo. ¿Cómo? ¿Y ni tú? ¿Cómo? Pues no, yo tampoco a él, porque sabía que si no me llamaba, era por algo. A la semana de yo sufrir, no te imaginas, yo decía, madre mía, he venido a ver a mis padres y tengo una cara con mis padres, que yo no los quería ni ver. En mi casa, me de mi tía me acuerdo que me dejó llorando por la esquina.

Y le llamé a la semana y digo, oye, digo, ¿qué pasa? Como si no me importara, ¡Clararira! O sea, para eso soy actor. Pero ¿qué pasa, tío? ¿No me vas a invitar ni un café? O qué, digo, digo, tío, que ya llevo aquí una semana, mi hijo, sí, mira, ¿por qué no quedamos mañana? Bueno, quedamos mañana, o sea, el día siguiente quedamos, bueno, un pescado, que el pescado me hablaba. O sea, yo no podía, la boca seca, no podía comer ese pescado, me acuerdo perfectamente.

Y como así, nada, no tocamos nada, y ya le dije, bueno, ¿y qué pasa, tío? Que no, mi hijo, tío, es que no lo pasó bien, la verdad, y yo, ¡ah, bueno, pero no, pues, tío, pero... ¿Cómo? ¿Cómo que no lo pasó bien? Pero ahora no se llamamos a fundir el nudo. Exactamente, y me dijo, es que no lo pasó bien. ¿Sabe qué de con eso? Yo tenía ese cometido. Me dió, o sea, tenía como un fuso de gruyer. ¿Qué? Y nada, y me dice, no, es que no lo pasó bien. Te amas, tío.

Y me dice, bueno, digo, no pasa nada, digo, podemos ser tan amigos y ya estar, digo, es que yo como amigos soy también muy buen amigo, pues sí, sí, sí, y ya nada. Ya estuve un mes y ya no me llamó nada. Me salvo una ciudad, güey. Me dió, no, no, fatal, le llamé el último día, le escribí, mentira, le escribí desde, desde, a lo mejor tengo aquí el mensaje, lo buscabó. Ay, ya, güey, no te tome. A ver, búscalo, no te olvides. Y decir, no te creo, pero sí te creo, güey, obviamente.

No, pero te voy a decir, es como, es como cuando ves un, una biosería y quieres, es decir, ir a, a buscar en YouTube lo que verdaderamente pasó. Le he hecho de algo, güey. Le he hecho de algo, güey. Es igual, es igual. Es que lo tengo que tener en mensajes y supongo que estará pues en los mensajes de... Ay, Dios mío. Ah, mira, aquí está. ¿En qué año es esto, güey? En el año 2015. Del puto caldo. ¡Ala! Ahí te va. Pues nada, Chesco, mañana me piro, mañana me voy de nuevo a las Américas.

No sé realmente qué ha pasado, se te acabó el amor, pero te ofrecié una amistad. Ya te dije que son de las mejores cosas que yo puedo ofrecer, pero vi que tampoco querías. Sobraba en tu vida y así lo hiciste ver. Lo último que quería era ser un, un apestado contigo. Llegué con demasiada energía e ilusión y el hostión que me di fue tremendo. He llorado un montón, no por el desamor. Eso se acaba, se acaba, sino por la decepción e indiferencia. Te quería un huevo, la verdad.

En fin, todo ha sido muy intenso, lo bueno y lo malo para mí. Y me encantaría ser malo, como una de mis hijices que yo debía hacer, pero no puedo, soy así. Así me quedaré con lo bueno que viví. Si algún día te vuelves a encontrar con un peliculero como yo, que siente que te quiere, no lo dejes marchar tan rápido. Hombre, déjate querer. Lo de ser raro, lo de ser especial, no está reñido con lo emocional. Y si lo has de dejar con alguien, ten más tacto y corazón. Duele un montón las cosas feas.

En fin, sigue con tu trabajo, como ahora sigo orgulloso de ti, de cómo lo haces, como el primer día que te conocí. Cuídate mucho. ¡Encima arrastrada! ¡Encima arrastrada! Oye, permítame, o sea, tengo que preguntarte, te contestó? Ay, sí, lo tengo aquí, porque esto no me ha acordado. Mice, es que encima eres un tontín de lo bueno que eres.

He estado a punto de escribirte muchas veces durante todas estas vacaciones, pero pensé que lo mejor era dejarte en paz y que vivieras tu momento, que ya te jodí mucho para estar encima recordándote que estoy en este mundo. No quería rechazar tu amistad en ningún momento, pero vi que tú podías intentar ser mi amigo, pero que jamás sería eso lo que sentirías. Y pensé que era mejor apartarme para que me olvidaras. ¿También te calmas arrogante? Sí, es dato.

Yo intenté olvidarte todos los días, pues lo pasaba muy mal cada vez que te ibas. Jamás sobraste en mi vida, porque me das mucha alegría, pero en este momento no necesito eso. Desde que te vi tu mente, no he dejado de trabajar, no he dejado pensar en ti, no. Paparruchas, paparrutas. O sea, perdón, este último mensaje significó o estaba queriendo decir que nada más es porque tú te vas y porque cada vez que te vas, me duele y así. ¿Y soy un pendejo porque me duele mucho?

Un poco, un poco, porque acá va. Cuídate, y te también te escribí, y te escribí cuando creo que yo puedo hacerlo. Todavía no me siento con fuerzas. Pero sabes qué? Bueno, ahí quedó, le dije, bueno, ya está. Y ahí quedó. Y al año siguiente, que volví, 2016, que yo ya estaba en otras cosas, ya me llamó y me dijo, oye, sé que estás por aquí, nos tomamos un vino y nos tomamos el vino y me dijo, tío, quiero pedirte perdón de la manera tan atroz que lo hice, tío. No sabía cómo manejar eso.

Y sobre todo, si fueras otra persona, dice, pero tú, que me lo estabas dando, jijija, jarrisa, todo fácil, y me porté fatal. Y dice, nada, chico. Bueno, al menos no reconoció. Paga tú el vino. Pero al doble, güey. Al menos lo reconoció. Sí, pero es alguien que le tengo mucho cariño, la verdad, a Chesco, le tengo mucho cariño, que además... ¿Y por qué le dicen Chesto? Porque se baja. No, es que significa que lo hace. Es que en verdad, bueno, en verdad no sé cómo se llama. ¿Cergio?

Sergio, no, porque aquí, Sergio le dicen, pero a los Chescos, se les llama Chesco. Pero sabes qué? Aquí entre nosotros tres, que además... a ver, ¿es feo? Sí. Sí. Mi amigos me decían. Pero, como hablamos la semana pasada, feo, pero sí. Pero, pero, pero... Pero de cuando casamos con guapos. Y siquiera es porque no fue tan graciosa su manera. Es que, es que, pinche graciosa, güey. No, no, no, pero tenía algo que me gustaba mucho, tenía algo así.

Y ahora, o sea, cuando voy para allá y siempre coincidimos con algunos amigos y nos vemos de Chesco, sabes, ya como colega. Ya como colega, así es que a mí me pasa eso. Ah, bueno, bueno, bueno. Si es que a mí me dices, ya les quiero. Sí, sí, sí, ya, va. Y te conviertes en mi hermano. Si es que soy así. Bueno, depende. Porque la señora está del prudence. No. Esa no. No. Esa ni mía hermana. No, no, no, no, no. Ni mía hermana ni mi prima de joven.

O sea, es que, mira, cada vez que la mención me viene su cara de falsa, de mala, de esta trepadora. Falsa. Falsa. Pero bueno. A ver, Mónica, dime rápidamente si, al grame, te quedaste de ver con alguien y era un... mañana lo voy a ver. Mañana lo voy a ver. Bueno, a ver, es que no había pensado en uno porque estaba muy concentrada escuchando la historia pasional de Chiqui, pero, pero, pero tengo uno de... que será el año pasado. Sí, el año pasado.

Debo decir que estaba usando mi bómbol, porque pues así es. La vida era en el 2023, bueno, el 2022. Estaba usando mi bómbol, que tú, que yo, que soy, soy, soy, pero a la izquierda, para la derecha. Ajá. Y, este, había hecho un match con un güey, que, claro, ya estaba hablando un par de días con un güey, que además, que me parecía muy guapo, había pasado la casualidad de que hacía un año y medio que era mi otra vuelta de haber usado bómbol, había hecho un match con él, y nunca lo conocí. ¡Oh!

¡Qué casualidad! ¡Qué raro, no! ¡Qué raro! ¡La vida! ¡Qué es la vida! ¿Qué fue lo que pasó? Perdónos en la historia, en el 2021 hicimos match, intercambiamos algunos mensajes, por lo visto, cosa que descubrí después, pasamos de bómbol a WhatsApp, y ahí, como que creo que yo le deje de contestar, perdón, hijo. Y entonces ya, dejamos de hablar la vida.

Y después, cuando volvía en el 2022 a bómbol, hicimos match otra vez, y él me dijo, estoy seguro de que ya habíamos hecho match, y yo siento que estás loco, nombre para nada. ¡Qué grosera soy, güey! ¡Ay, pobre! Y entonces, ya luego me di cuenta. ¿Sabes que Chesco es una... No, güey, pero esto fue por mi estupidez, eso fue mi estupidez. Y entonces, ya cuando pasamos a WhatsApp, dije, ¡brother, ya estábamos aquí en este WhatsApp, perdóname, tienes razón, hijo!

Bueno, entonces, cuando lo vi por primera vez, yo estaba muy... Yo no más por eso, me hubiera cambiado el número, WhatsApp. Él había cambiado de número, pero ya ves como es de que Fulano cambió de número y te vincula todo. Bueno, él había cambiado de número. Entonces, sí, todo mal.

En fin, la primera vez que quedé de verlo, la verdad es que no estaba tan emocionada, porque además estaba yo coordinando un space en el que estaba chambeando, iba terminando de escuchar el space en el camino, en el húber, a encontrarme con... Ya saben, no? O sea, Mónica, que hace circo de pinches cuatro pichas alas. Este, pero... pero... me pareció que era muy guapo y me había caído bien.

Entonces, la siguiente vez que lo vi, como que sí estaba de que, uyy, saben qué, me interesa esta cita, me interesa esta cita, yo me fueron dos veces, en particular, porque además esta onda de, ya sabes, empezar a salir con alguien, dos veces que sí dije, ay, sí, ay, sí, ay, sí. Luego, no es que ya no, pero bueno, la cosa cambia, la emoción sí ya... Sí, bueno, sí, sí, sí. Es que nada como esa emoción, si la vivieras siempre, pues ya no sería especial. Claro, claro.

La pregunta es, luego en qué momento está bien que baje un poquito o más bien que baje, no sé si que baje, pero que se movifique un poco, ¿no? Pero bueno, la verdad es que sí me daba mucha, como que esas dos primeras, todas, segunda y tercera cita, como que sí me daba muchas ganas de verlo, fíjate. Luego ya todo se debujó, mi vida no es fácil. ¡Oh, no sé de Manuel! ¡Vale, dice Manuel, wey! Porque me vi con Emmanuel. Me pudrían uno con Emmanuel, me encantaría porque de que es súper bien.

¿Emanuelito? No. No. Ay, no. Ay, no. Bueno, pues ya, esa fue la última que diría. Ok. Esa fue muy buena, esa fue muy buena. Ya no es pues 2022, no es tan vieja. No, es verdad. Ya lo sé, ya lo sé. Bueno, yo les voy a contar rápidamente nada más para terminar con este reo show, que después de varios, no eran WhatsApp, bueno, eran este, ¿cómo se llama? Chat. ¿Cómo se llamaba el chat? El Messenger. Messenger. Sonidos.

Después de varios chats por Messenger, después de varias llamadas, por fin, bueno, después de una invitación, a irnos a pasar Semana Santa a Guanajuato, y que ya les he contado, me ofendi porque ¿cómo a Guanajuato? Tú y yo solos, y mi amigo, somos Dios. Estamos encontrándonos. Eso, así, la Virgen María me lo va a castigar. Me lo voy a casar. Entonces, por fin llegaba el momento, por fin, por fin, de vernos las caras. Es decir, esto era con Ernesto.

Entonces, yo iba a pasar Semana Santa en Veracruz, y entonces, después de haber rechazado esa invitación a la Semana Santa, él me dijo, ok, ¿a qué hora llegas aquí? No, pues ya muy noche, en la noche, muy noche, porque iba yo en carretera con mi hermano. Ok, entonces, te parece, un día después, o sea, el día siguiente de que llegues, vamos a comer, o sea, yo por fin iba a ver su cara, por fin, de tantos mensajes, que además, esos mensajes, los tengo impresos. Ay, te amo, wey.

No, además, Ernesto, él fue el que los imprimió. Ah. No manches, es que, qué bonito detalle, honestamente, cuando un día me llega con un folder, ya casados, eh. Sí. Y todas nuestras conversaciones de quedar como novios, no manches, qué emoción Ernesto. ¡Wey! Ernesto, eso tiene que estar en mi bio serie, por favor. Nos aseguramos. En la autorizada. Sí. Este, porque ahí está todo, en realidad.

Wey, y en la nota, y en la nota, también, que esté, ahora, lo que, lo que estaría bien es que, no, porque vende las. Tú nos dejeras en cuál de las dos quieres que aparezcan las capturas de pantalla. Ah, en la autorizada, porque si no, en la oca. Claro, claro. Hay que venderlo. Mi ni cobra. Exacto. Exacto.

Y entonces, bueno, por supuesto, no podía dormir, ah, porque además, efectivamente, llegamos mi hermano y yo de carretera de México, a Veracruz, ya muy noche, y, un mensaje, desde el teléfono de, llegaste bien, así como de, de, de, de, de. Bueno, entonces, mañana comemos y no sé qué, yo, por fin voy a ver. Y, y entonces, sí, bueno, eso fue el 15 de abril de 2006, desde entonces, ¿se os parejan? Así tanto tiempo, no? Qué fue? 2006. Space. O sea. Tamarán, eso es hace un siglo. ¿17?

¿Esto hace un chingo? Sí, o sea, ah, mira, 17 años, amo su inocencia. Sí. Me resultaba tan raro, haberlo dicho a la primera. Ay, es que eres bueno, mental mad. Así es que sí, fueron esas ganas de, que pasar la noche muy rápido, para verlo, pero al mismo tiempo, coño, pasa muy lento. Sí. Ay, me chuca.

Pero bueno, pues entonces, queridos loqueros, espero que ustedes también, hayan recordado esos momentos, de ni comer, ni dormir, este, algunas cosas para bien, algunas cosas, pues no para también, pero que finalmente son, emociones, que nos hacen vibrar, que nos hacen sentir, pues hacer, pues darle sentido a la vida, pues no, emociones, pero, sobre todo, los highlights, no, o sea, esos picos de emoción, que te hacen justamente, que tu vida tenga sentido.

Así es que, hasta aquí mi temorito, es la de Tamara. Y pueden que, yo creo que me acordé, oye, Manna, conocido. Sí, que bueno, si no hubiéramos terminado, hablando de la segunda parte, de qué prefieres, aunque Chiqui se los estuviera, guardando para dentro de 7, los ojos. No, es así, mirándonos. Mirándonos, claro, lo haciendo, recordando, pero, ¿de qué? ¿de que sería? ¿de qué se tratará, Manna?

Bueno, pues, hasta aquí el tema de Tamara, y obvio, Lee, que queremos saber los suyos, arrobatamos, lo que hay, MX en Instagram para poner sus mensajes en el siguiente episodio, porque, sino, que chiste que no más, nosotros, 3, aquí de esos mesos, contando nuestras intimidades, Me toca a mí, a mí. La recomendación. Bienvenidos a Recomiéndame. Lo que hay. Y hay, hay, hay, hay, hay. Espera, espera, espera, espera. Tenemos un nuevo nombre para estos secciones. Uy, ya se me había olvidado.

Lo hemos hablado, lo hemos hablado. Es. Recomendamos lo que hay, sí. Porque aquí hay que darle también a su crédito. Exacto, exacto. Ron Dogello, Ron Dogello, o sea, Rogello, ¿qué onda con tu afición al Ron? No más quiero. No más quiero saber. Me encantó. Es como rondamón. Pero me encanta. Pero como que si pisaba. Ron. Ron Dogello. No. Desde 1917. Ron Dogello. Bueno, puro, plateado, cristal. No, como dice. Roger Gionbajo da Gionbajo Queen nos da. Nos mandó un mensaje hace unos días.

Diciéndonos que quería hacer la recomendación de un nuevo nombre para esta sección que recomiendame lo que hay. Y de hecho debo decirles que el otro día tope un mensaje que con mucha pena no me voy a acordar de quién lo mandó. Perdón, tú que lo mandas, te manda la otra vez. Diciendo que por qué no, ahora invitamos a los doqueros y las doqueras a hacer las recomendaciones. Que porque les gustaría participar mandando una recomendación de Próntix de aquí y para que opinen de esto. Está muy bien.

Está muy buenísimo. Me encanta. Claro. Y tenemos la recomendación de no sé cuánto sabes. O sea, muy bien. Es esta genial. Bueno, que muchos lo hacen. Sí, sí, sí. Todo lo que llame, todo lo que llame a que nos escriban o nos manden mensajito, bienvenido. Bienvenido, Pere. Correcto. Entonces yo diría que a partir de hoy abriéramos esta convocatoria. No quiere decir que no vamos a hacer nuestras recomendaciones. Ya veremos cómo nos organizamos. Pero que manden una recomendación.

Lo que sí es que ya saben que Instagram solo deja mensajes de 59 segundos. Traten de hacerlo ahí mismo. Su recomendación completa. Como la ven. Sí, me gusta. Me gusta que no sea cuatro mensajes. Porque si no, yo nací, no sé qué y luego ya ven que luego se me traba Instagram. O sea, un mensaje. Exacto. Pongan el mensaje. Pero bueno, a lo que vamos tenemos nuevo nombre que es. Recomiéndame lo que hay. Me gusta. Ok, bueno, tengo mi recomendación. Todo eso para decir ya no hay tiempo.

Vamos a lo que sigue. No, no es cierto. Mi recomendación es un libro que termine de leer la semana pasada. Que debo decir que me tarde mucho tiempo en leer porque había estado retomando y dejando y retomando y dejando. Me lo recomiendo una chava con la que coincidí en temas laborales y se llama No Puedo Más Cómo Se Convirtieron Los Milenials en la Generación Quemada. La autora se llama Angela Peterson. Obviamente es una gringa. Obvio, ya saben.

Y nada más les quiero decir que la reseña que encontré, digamos, originalmente dice Sientes que tu vida es una lista interminable de tareas pendientes. Por favor, díganme aquí si se sienten identificados. Te encuentras haciendo scroll sin pensar en Instagram porque estás demasiado cansado para leer un libro.

En fin, todo este libro es un estudio, bueno, una serie de estudios que esta autora hace durante mucho tiempo en digamos, da un seguimiento bastante profundo a muchas personas que pertenecen a la generación milenial en distintos estratos sociales, o sea, a niveles socioeconómicos, en ciudades, en pueblos grandes, en pueblos chiquitos, en rurales, en urbanos, tatata. Ya saben que Estados Unidos, digo todos ya en el mundo, pero especialmente la población de Estados Unidos está muy mezclada.

Está que muy indígena, pero latinoamericana, pero árabe, pero no sé qué. Entonces hace religiones y lo que tú quieras. Entonces cuenta los casos de muchísimas personas que son obviamente milenias y cómo han ido viviendo su vida. Entonces, esos libros que ayer le decía a una amiga, que parece que les y no te dice nada que no sepas, pero que a veces se te olvida.

Es como déjame poner esto, esta comparación muy básica de estos libros luego de psicología que hay a personas a las que les gustan, que cuando los les dices, oye, esto ya lo sabía, no me está diciendo nada. Exacto. Que me estás diciendo ese distrito. Claro. Pero que hay personas a las que eso pues les sirve para recordar para que les caigan veintes lo que tú quieras.

Entonces ese libro básicamente habla de por qué los milenial y no me estoy tirando al piso somos la generación que somos, porque trabajamos tanto. Donde está la raíz del déjame ponerlo así del engaño de por qué somos hamsters en estas ruedas que no paramos nunca. Y tiene que ver con obviamente la generación previa como los boomers y aquí pues habla mucho de la cultura en Estados Unidos y la economía en Estados Unidos.

Pero eso claro que nos aplica en México, no más que con un par de años de delay. Como la generación de nuestros padres nos con la mejor de las intenciones nos hicieron creer trabajando más y vamos a tener estabilidad que es que estudiar nos iba a dar estabilidad, cosa que es falso, que ser mejores empleados y que ser más responsables y que ser más y más y tomar seres que se ponen la camiseta te va a dar estabilidad en el futuro. Sorpresa, falso, mentira.

Oye, pero la generación anterior a los milenials somos nosotros, los X. Sí, pero perdón, los padres de los milenials somos tus padres. Claro, es que realmente, o sea, realmente empezamos a hablar como de generaciones en verdad a través de los milenianos.

O sea, se hablaba antes, pero los milenianos han sido los más mencionados de que milenianes hay que eres muy milenianes que se han trabajado, sabes, y han sido como los más famosos, porque luego ya los X, los Z, no sé cuándo no han sido como tan, pero siento que los milenianos. Es que ahí el agor. Que fíjate que justo hoy leí esto de Tamara Vallarta, que es un actriz de cine mexicana, que tiene fijado en su tuite. A ver, a ver, qué opinan ustedes.

Los milenials van de 1980 a 1996 aproximadamente. Si hacen casting buscando milenials, no esperen adolescentes ni se sorprendan si llega a alguien de 40. Correcto. Porque evidentemente ya están en esas. Y entonces alguien le contesta, es que la gente está atorada en pensar que el milenial no crece. Pobre centenials y para arriba, porque no existen en la mente de la gente. Exacto. Exacto.

Porque tenemos como que ahora la idea, como si fuera un sinónimo de milenial, él y Maduro, o el chanito que no se encuentra. Sí. El Juan. Ajá. Entonces no. Sí, correcto. Esas dos ideas hacen toda la diferencia, porque tal vez hace 10 años o 15 podíamos pensar que hay esos milenials y eran unos chavitos saliendo de la universidad. Pero hoy pues eso es los milenias tenemos 40. Básicamente.

Bien. Este. Bien. Y este hay un montón de ideas falsas alrededor de los milenials, como esto de que no queremos nunca echar raíces, como eso de no nos interesa estabilizar, nos compra una casa, lo que tú quieras. Hay un montón de y a ver generalidades que aplicarán para unos. Exacto. Y para otros no. Pero digamos que hay un par de ideas que me parecen muy validad, doras, valida no sé cuál es la palabra correcta. Valedoras. Validad. Pues. Valedoras. Como que valían. Validas. Pues hasta ahí.

Valían. Muy validas. Valían muchas emociones que existen y que te hacen sentir muchísima culpa. Pero en el caso de los milenials, no es una gran parte de lo que dice esta autora es característica definitoria de los milenials. Están agotados de manera permanente. Las instituciones las instituciones les han fallado una vez tras otra.

Las expectativas sobre el trabajo moderno y son falsas y como tienen repuntes de ansiedad y desesperanza cabrones y como están todo el tiempo tratando de desempañar un mejor trabajo en términos profesionales, en términos personales y lo que ya sabemos sobre nuestras instituciones.

Fíjate que a mí me dicen de repente o sea porque estás escribiendo así y sé que gran parte de los milenials son así, pero sé también que conozco tantos milenials que de repente son como lo contrario un poco de todo como lo que estás escribiendo. Yo también. Entonces de repente digo, es en serio que los milenials son todas esas características? Te digo algo porque ubico mucho evidentemente pues a ver los de mi propia generación, ¿no?

Pero yo creo que la generación X si tenemos muy marcado por nuestros padres este asunto de si no cuelgas el papel en la que te recibiste en la sala de que de ahí después de la universidad tienes que trabajar porque si no tienes un fracasado. La familia, un techo, una otra. O sea, una familia, un techo, no sé qué.

Eso es muy generación X por eso creo yo que los padres que somos generación X y que tenemos ahora hijos que no son milenials sino centenials, lo vemos como un desafío enorme quitarnos todas esas creencias porque en efecto los centenials no van para para los de nosotros hemos ido o sea para nada. O sea, los chavitos, chavitos de verdad están pensando en absolutamente otra cosa que no es esto de que.

Pero fíjate parte de lo que dice el libro de hecho es como lo que básicamente lo que la base de la razón de cómo se educan a los hijos tanto en la generación de los boomers sobre todo que es de la que habla especialmente, pero también en la generación X te diría es está fundamentado en este terror del cambio de clase e de disminuir de clase social.

O sea, como todo está fundamentado en el miedo a que tus hijos bajen de clase social porque te ha costado tanto trabajo subir de clase social o mantenerte que todo lo que estás intentando es que tus hijos no caigan de clase social y lo que eso creas tú que significa no bajar de clase social. Pues esta la frase está de que tenga lo que yo no tuve. Exacto. Tantatoada. O sea, pero estás mucho de nuestros padres a nosotros. Pues te digo. Pues te digo.

O sea, ese es el punto que es como así nos educaron a creer que ya nuestros padres hicieron el sacrificio. Sí, sí. De algo que ellos no tuvieron alcanzar. Claro. Que hay de ti si no lo aprovecho. Cuántas culpas en eso. Cuántas culpas. Ode. Sí, muchísimas.

Y más están las otras ideas de cómo bueno una, cómo la productividad te va a hacer estar más estable, cómo lograr más cosas y lograr más objetivos te hace ser más estable económicamente y todo eso está fundamentado en el miedo a bajar de clase social. Les juro que yo el otro día corría en el gimnasio en la barra y pensaba, ¿saben cómo seguiría corriendo? O sea, ¿saben cuál sería mi zanahoria para seguir corriendo?

O sea, esto es casi una caricatura de mí misma, ¿no? Pero un letrero de esos como el que le regalamos a Chiqui en su cumpleaños que se va límiloso. Pero imagínate esto, que se va aprendiendo cada letra así mientras vas corriendo que diga productividad, tarea completas. ¿Cómo vas esta chiqui? Apuntalo para regalar. Por favor, no lo hagan.

Esta loca pasión por palomear los deberes y esta falsa idea, falsa idea de cómo todos estamos llenos de talento y lo único que necesitamos es explotarlo y cómo nuestros méritos nos darán la paz. Falso también, falso porque en un universo en el que las instituciones son la mierda que son. Estamos sobreviviendo, da igual la generación que seamos. Por favor, viviendo.

Por ejemplo, nada más me gustaría acotar que este asunto de estamos llenos de talentos que tenemos que sobre explotar es que a mí lo que me parece en todo caso que creo que sí está sucediendo con los centenials es que sí están más conscientes realmente de sus talentos y no como nosotros de haber sacado una carrera que creímos que iba más o menos con lo que sabemos que podríamos hacer que no quiere decir que sea nuestro talento.

Sí, sí, sí, sí, sí, no que nos metimos a una carrera que sí iba a dar dinero para cuando trabajáramos que este sí era prometedora que seguramente porque cuando salgas de estudiar maestro ya tu mamá te va a dejar la plaza. No sabes el problema, pero es que fíjate no talentos no talentos y tampoco lo que a mí me parece clave que ojalá hubiera entendido en su momento. Déjate los talentos los intereses porque puede ser que no seas talentoso para algo, pero te interese.

Si te interesan, vas a poder hacer algo interesante ahí. Me explico. Sí, sí, sí, sí, y no determinar tu qué hacer profesional. Deja tus estudios por lo que crees que te va a dar más dinero, sino por lo que te interesa hacer. Hay otra parte del libro que habla sobre cómo el tiempo de ocio es básico fundamental para desarrollar la creatividad y para para estar mejor mentalmente. Pero cómo todo esto se ve en función de la productividad.

Es decir, tú tienes un talento, te gusta bordar, lo encuentras relajante. Véndelo, véndelo, haz de eso un ingreso más. Y si solo bordara porque me gusta. No, no, no, no, no, no, no, no, estarías desperdiciando todo. O sea, tu talento, sabes que podría darte más dinero y eso tuerce el talento de forma tal que deja de ser una actividad de ocio y se vuelve un trabajo. Ah, y entonces vale, madres, ya no te va a incentivar la creatividad ni la relajación ni nada.

Entonces ya no es posible hacer nada por diversión. Yo creo que eso es lo que nos está enseñando la generación después de los milerales. Insisto que por eso hay tanta gente haciendo lo que se le pega la gana. Totalmente, totalmente. De acuerdo. Pues ahí se los dejo. Bueno, ahí está este libro que mira que por lo menos este libro ya no está dado para hacer un coloquio. Oye, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí. Una conferencia aquí en Cortón. Una conferencia. Sí, sí, sí, sí.

Oye, sería divino hacer una conferencia a los tres, ¿no? Ah, qué bonito. A nuestros los trios. De qué, de qué podríamos hablar. No sé, o con qué nos podríamos callar. Eso es lo más bien, más bien. Bueno, pues hasta aquí mi recomendación desde hoy. Muy bien, ya. Y pues esperamos las suyas, los queros, ya. Ya se quedó, ya ahora se chingaron. Bueno, y vamos a terminar este episodio como Dios manda, como debe ser con las mentiras de Chicago.

Bueno, pues ahí les va esta que no sé si me van a creer o no me van a creer, pero tengo fotos. Dura vez te digo. Así. Y ya, ya. Y ya. Bueno, a ti te encanta decorar. No, a mí me encanta. Me fascina, me enloquece. Me encanta decorar. Bueno, no sé si este bar irlandés te gustaría. A ver. Está florida y bueno, pues lo que tiene original es de bar irlandés es que está forrado de dólares. O sea, está todo. Oye, me encanta decorar y a mí me encanta el dinero. Vamos. Vamos. Pero no, no en las paredes.

Pero aquí todo. No, pues es famoso por tener un estimado de dos millones de dólares en efectivo, polgado y subtecho. Pero por Dios. Pero por Dios dos. Bueno, ese hombre no tiene necesidad de nada. O sea, a ver qué? Pues esto empezó todo.

Se remontan el mil novecientos setenta y siete cuando pues marido y mujer decidieron abrir un pues ese un puff y la primera propina él era como el que estaba dentro de la de o sea el que llevaba el negocio y ella era pues la la mesera en la primera propina que fue de un dólar. Lo que hizo es que pues escribió la fecha y dijo pues lo voy a poner aquí arriba como para que me dé buena suerte.

Sí. Se empezó a poner de moda de repente pues vieron un billete y ya saben pues uno lleva otro uno lleva al otro y así tiene quince mil pies cuadrados que yo nunca había oído lo de quince mil pies cuadrado. Había había oído metros cuadrados pero quince mil pies cuadrados. Es que los pies depende no los que has visto un pie cuadrado. Se empezó el rondito o flacuchos pero un pie cuadrado. Exactamente. Pedro. Quince mil chiqui. Quince mil mil. Mil trescientos noventa y tres metros cuadrados.

O sea un chingo. Es un chingo. Es un super puff. Eso es Disney. Sí. Bueno pues en la historia es que pues hay billetes hay billetes y en el mil novecientos noventa y nueve dijeron ostras ya tenemos ciento setenta y cinco mil dólares en el mil novecientos noventa y nueve.

Quince todo esto lo tratan como un activo porque no han prestado de él cuando lo necesitan no han prestado y de hecho hasta los mismos sueños o sea quiere decir esta pareja pagan impuestos sobre este crecimiento cada día de estos dólares que están pegados en el techo. Entonces cuando hicieron esta entrevista en el noventa y nueve había ciento setenta y cinco mil dólares. Bueno pues a día de hoy ya van dos millones. Ustedes pensarán haber haber agarrar de repente uno se darán cuenta claramente.

Ha habido como robos robos de quién de empleados de mismos empleados que de repente han querido arrascar pues un cuadrito. Se echaron a uno que se llevó cinco mil dólares y bueno pues muchos han intentado así como pero qué pasa que en este lugar en Pensacola en Florida es muy famoso este sitio. Pensó en todos los billetes tienen la fecha y los agujeros de la agrapadora.

Pues cuando alguien intenta pagar con este billete la gente se da cuenta y dice no este billete es robado y entonces pues suena la alarma por así decirlo. Entonces fijaros si es querido este paf fijaros si la gente sabe de este paf pero bueno tapizadito con dos millones de dólares que me dicen.

Qué me dicen cómo se quedan pues me quedó con una deserción muy grande porque nadie creo me quedó arta de tus mentiras porque te voy a decir ok no puedes utilizar ese dinero porque la agrapita pero vas al banco y lo depositas. No importa que esté rallado. Pero no por eso no por eso sino porque es tan emotivo que es todo el mundo sabe que es de ese paf sabes que nadie quiere que porque si tú llegas con una fecha y con unas grapas sabes que lo has agarrado sin permiso. Ay es mío.

Y entre ellos se dan el chiva. Y aparte no sé como 15 mil pies cuadrados son muchos pies cuadrados. Nunca he visto tanto. Pero no me ha dado la verdad. Pero no me ha dado la verdad. Pero bueno chiqui a mí lo que me duele más es que me sigas mintiendo esto engaño esto engaño. Es que sigas estirando esta mentira. Esto es lo que me duele. Que sigas estirando esta mentira. Que la force es que la force eso está alcanzando.

Lo que sí que me da bien es que me recuerdes para buscar la fotito de este paf para subirla nosotros en somos blogueis. Déjame lo anoto aquí déjame lo apunto. La dios. De una vez de una vez. Bueno pues ahí está. Bueno pues ahí está. Está por la historia. Está por esto lo de mi no te creo. Cuchicuchis. Oye dos millones. Neta neta neta neta. Tú tendrías dos millones en la pared. Yo voy a empezar a poner. Los dólares. Yo voy a empezar a colgar un dólar.

Pero es que la cosa chiqui es que tienes que decirles a tus amigos que es el nuevo concepto al que tú quieras. Porque vayan dejen ahí sus billetes lo que tú quieras. Y luego ya que estés bastante llenito de dólares vas poniendo los billetes falsos sustituyendo. Ahí está es una idea los del monopólito. Exacto. Exacto. Los pancholares. Pero que parezca que es irreal para que sigan poniendo sigan poniendo. Y los cambios son los más lejanos para que la gente no se de cuenta. Claro claro claro.

Mónica me sorprendes. Buena. Parece mal. Parece buena pero es mal. Pero es mal. Pero es como clararira. Tengo una conexión con Pepe. Es como. Tienes una. Exacto. Y ahora vamos a la misma escuntaria recuerda eso. Ah. Ah. Ah. Como ex alumno sé dónde. Del Tomas y el Fersoliz. Joder. Ah. No sé creen. Ah. Somete ahí salió la maldad. No. Ahí sabes qué. Sí. Yo creo. Pues nada. Pues yo creo que ya nos escuchamos el próximo miércoles. A cualquier ciento sesenta.

Ya no. Ok. No. Uy promesa que en el ciento sesenta ya vamos a decir que pedo. Ya. Venga. No puedo decir desde ahora. Que pedo. Que pedo. Yo lo digo. A ver chiqui. Que pedo. Excelente. Eso. Eso que es decir que terminamos el episodio de ciento cincuenta y nueve diciendo que pedo. Que pedo. Hasta la próxima. Exacto. Muy bien. Muchas gracias. Adiós amigos. Bye bye. Chao. Si quieres tener un podcast entra a rsrs.com y empiezo hoy mismo. Son lo máximo por ser nuestros patrocinadores rsrs.com.

En somos lo que hay. Les aming. Somos lo que hay.

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