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EP57 EN VIVO DESDE LEÓN

May 03, 202459 minSeason 3Ep. 8
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DÍA DE LA MENTEFACTURA - FESTIVAL DE LA INNOVACIÓN 2024

EN VIVO DESDE LEÓN GUANAJUATO

https://www.valledelamentefactura.com/dmf/

Transcript

Muchas gracias por recibirnos, León, qué chingón. Estábamos... Estábamos platicando que es la primera... ¿Cuánto tenemos trabajando? ¿13 años? ¿12 años más o menos trabajando juntos? ¿Y es la primera vez que nos subimos a un escenario tú y yo juntos? Sí, es la segunda vez que hago esto igual en público. La primera vez también fue acá en León. Sí, ¿no? Sí, sí. Gracias por visitarnos. Bueno, este... Les platicamos de qué va. Este es un podcast que tenemos... ¿Cuántos tenemos con él?

Tres temporadas ya, tres tercer año, sí. Y la idea es que hicimos un podcast porque somos blancos y claramente teníamos que hacerlo. El pedo acá fue, nos lo pidieron, nos dieron la idea y en un principio pensé en... Pues sí, me daba hueva el podcast de invitados especialistas. Qué padre, qué intrínseco. Estabamos así con las exólogas... No, no, escucha. Sí, viene vestido de Roberto Martínez, de hecho. Exacto. Y entonces, si es Roberto Martínez... Intrínseco. Intrínseco.

Y yo soy como el Diego Rosarín, flaco. Y entonces decimos el podcast, pero más como basado en el error. Y Osvaldo y yo... ¡Ah, cómo le hemos cagado! Y entonces le decía de, güey, es que a mí me vale madre escuchar la opinión de un güey que ya es chingo en la vida. Mejor güey es que le están chingando en la vida. ¿Se me entiendes cómo? Y la neta es que es una cosa que es muy lógica para mí cuando empecé con Osvaldo porque era...

Hemos pasado un chingo de proyectos, hemos hecho un chingo de cosas, güey. Hemos fracasado un chorro más. Y no lo digo de falsa, me decía de... He fracasado mucho y soy millonario. No, sí soy millonario y sí he fracasado mucho. ¡Yo no! ¡Ajá! No, no le paguen a sus empleados. Y la cosa es que les digo que me hacía mucho sentido hacer el podcast con Osvaldo porque sí hemos estado desde ser compas, cuando no había nada, hasta ser los primeros proyectos, aquel pulso pegara a la gira, güey. O sea...

Han pasado diez años que se sintieron muy rápidos, sinceramente. Nos hemos divertido muchísimo. Y creo que nos gustaba la idea igual cuando nos ofrecen... ¿Qué quieren hacer? Nos dicen, nos dan la puerta abierta de ¿qué quieren hacer acá en León? Lo dijimos es... Hagamos el podcast, hagamos el podcast porque sabemos que... ¿Alguien aquí escucha el podcast para empezar? Sí lo han oído, ¿no? ¡Ah, ok! Gracias. Y entonces la cosa, como pueden ver, es muy eso.

Es una conversación de dos amigos que se conocen tal vez más de lo que deberían. Ya no hay secretos entre este güey y yo. De plano. ¡No, no, hombre! La homosexualidad quedó hace años. Sí, sí, no. Sí, sí, no, no. Ni siquiera entra la homofobia, hijo. Sí, no, no. Y la onda es que... Justo por eso me gustaba. Porque siento yo que en el diseño del programa el espectador es otro güey sentado en la mesa.

Primos míos, amigos nuestros nos dicen, güey, es que a veces te interrumpo las historias porque pues las vivimos, güey, ¿no? Por eso nos han dicho, invitados. Creo que no lo necesitamos. No. ¿Qué güey, ma? O sea, todos los demás podcast se tratan de eso, güey. Entonces está chido, por lo menos algo distinto. La parte chida es que es un proyecto, creo que es el único proyecto que tenemos que no hay hate. ¡Qué pedo!

O sea, yo nunca había entrado a los comments de YouTube en mi vida y ver cosas buen pedo, güey. Estamos tan mal acostumbrados que ya eran como que, oye, hablando de tu proyecto y todos, ¡no, no, espérame, espérame! Yo me meto a los comments del pulso y es, güey, es, me trapa a Tlaco, güey. O sea, es así, ¿qué te pasa, estúpido idiota? Y aquí es como de, hey, chido podcast y yo, es gente que nos quiere, güey. Entonces, se siente padre. Hoy vamos a grabar un episodio que le traíamos muchas ganas.

Esperemos que a todos les funcione, que les sirva. Mi mujer me pega. ¿Ese vas a tratar? Exacto. Estoy... No es cierto. Y bueno, si estamos listos y ustedes quieren, vamos a empezar y luego hacemos una... Veo, unos 45 preguntas. Va, va, va. Sentarte caballero, por favor. Sí, sí, por favor, señor. Si la cagamos, tenemos productores y no pasa nada. Bueno, para quien no sepa la estructura del programa es un poquito...

Alguien arma una pieza escrita para introducir al tema y después nos ponemos a platicar, ignorando a toda la gente que está aquí. Bienvenidos. Gracias. Están preparados para ser ignorados. No es cierto, el tema que queríamos tratar hoy es acerca de los cambios en los hábitos y la desprogramación. Sé que suena muy a hippie de Tulum, pero no es así, o sea, está chido, la neta, porque sí, sí suena así. Gero, ¿good? ¿Está bien? Listo, amigo. A darle. Gracias, León. Vamos a comenzar ya.

Siempre ha sido así, siempre he sido así. Eso es muy yo, esto es muy tú. Este tipo de cosas nos decimos todo el tiempo, como algo muy normal, porque pensamos que nuestras personalidades están definidas, que ya estamos hechos así. Si somos impuntuales, dragones, codos, lentos, neuróticos, peleoneros, callados, tímidos, y todas las cosas que crees que eres y que te definen son pura pendejada. Te voy a presentar lo que es la narrativa.

La narrativa es aquello que tú te cuentas a ti mismo, puede ser triste, feliz, agridulce, es esa historia personal en donde tú sabes cómo reaccionas a tal o cual situación. Ahora déjame te digo algo, eso se puede cambiar, literal, se puede cambiar. No es un consejo de Marco Antonio Regil, no es el podcast de Shark Tank, es el secreto más cabrón que ha aprendido en la vida y te va y que puedes cambiar lo que te caga de ti. Puedes cambiar lo que te caga de ti.

Puedes ser puntual, inteligente, lector, trabajador, puedes descansar más, ser más familiar, hacer deporte, bajar de pinches peso, vato, puedes hasta dejar a tu esposa y tus hijos e irte a ser feliz. Ok, tal vez eso no puedes exagerar. Pero esto es muy real y en este capítulo te vamos a decir cómo. Cuesta un huevo, pero todo lo bueno cuesta un huevo.

Si estás dispuesto a apagarlo, quédate con Osvalda Lailama y Chumi Guru para darte cuenta que tú puedes dejar de ser un estúpido gusano mediocre y convertirte en un estúpido gusano triunfador. Se dice y no pasa nada. Venga. ¡Vamos! ¿Listo? Sí, listo. El capítulo de hoy para todos los que nos están escuchando, las millones de personas. Estamos en vivo desde la ciudad de León, Guanajuato, en el día de la mantefactura. ¡Qué padre!

Esto no es una grabación de un concierto de Taylor Swift, esto es gente leonesa. Es un escenario 360 para los que no están viendo. Disculpen, van a ver mis nalgas todo el programa, las de acá atrás, ni modo, en lo que les quedó. Y ustedes disculpen, no van a ver nada. Ok, es un capítulo que le traíamos muchas ganas porque queremos hablar acerca de cuando puedes cambiar los hábitos y qué tanto se puede hacer. No se trata de un pedo de, es que yo era alcohólico.

Sí, pero me mama mi alcoholismo, eso no lo quiero cambiar. Más bien, la cosa es un tema que descubrí yo, y ahí es donde quisiera empezar. En cosas que yo me contaba de cómo era, yo decía, ah no, ya valió madre, así soy yo. Y luego empecé, esto te estoy platicando fue hace tres, cuatro años. O sea, 37-38 años. 37-38, yo tengo 41 años y la onda es que pensé, no sé por qué te pasa que piensas que así eres ya. Ah, es que yo soy bien enojón. Es muy desseñor igual, no?

Ah, pues ya sí, ya, tú eres un viejo racista. Ándale, sí, yo soy racista y misógino, sí, solo eres de Monterrey. Pero, algo que encontré es que te puedes cambiar... No, es que no quiero decir... Vamos a sonar a Marcantón y a Mjx. Sí, sí va a sonar, Marcantón y Régil, me vale. Sí te puedes cambiar, no quiero decir el chip, pero es la mejor palabra que puedo contar. Algo que platicaba con mi hermano, Emilio, es la narrativa que tú te cuentas.

Es decir, a mí me pasó que no pensaba yo y pensaba que odiaba ser morning person. Para los de Aguascalientes, morning person es alguien que se despierta en la mañana. Y yo decía, güey, es que yo no puedo, me despierto de malas, no soy morning person. Sí, te empiezas a poner el pretextito. Y te cuentas eso y tú, güey, vale verga, ¿no? Y luego pasó que en mi huaiticanismo me empezó a gustar el golf. Ya sé, ya sé que hueva verga, sí, no, o sea... Ese es tu público, mi público, la mitad va...

No, no, tenía que pasar, te va a pasar, o sea, ni te hagas. Y esa madre es muy temprano y entonces me iba yo a jugar con este idiota, ¿dónde estás, Gerónimo? Está Gerónimo por acá. Bueno, por allá anda Gerónimo. Y nos siguió y me decía el güey, paso por ti a las 5.40 de la mañana. Y yo, va. Y entonces me descubrí... ¡Uo, uo, uo!

O sea, güey, espera, yo he estado trabajando contigo muchos años, sabía, el error número uno que podías comentar con Chimán Torres era ponerle un vuelo a las 6 de la mañana, como lo cometí hoy. Como lo prometieron hoy. Ah. Y mira. Qué felices fuimos volando a las 6 hoy. Y entonces el tema es que yendo en la carretera me decía Gerónimo, me dice güey, mi esposa, si mi esposa me invita a un desayuno a las 5.30 de la mañana a Cuernavaca, la mando a la chingada, güey.

Pero como es golf y es divertido y somos gays, pues me divierte ir contigo. Y mando a la chingada también a su esposa. Sí, por supuesto. De hecho sí. Entonces, y entonces la parte padre fue que empecé a reflexionar de eso güey y dije, si no me caga despertó a lo temprano. Sí. O sea, a ver, a nadie le gusta, gusta, pero empecé como a detectar que sí podía yo tener otra historia que me contaba.

Algo de lo chingón que descubrí cuando platicaba con mi carnal, porque lo platicaba, empezó por una plática con mi hermano cuando estábamos en Guadalajara, y le decía, oye güey, digo que diferentes son, yo me he pedido Torres Morales, que diferentes son las familias morales y los Torres. Unos son, ambos son por ejemplo excesivamente trabajadores, pero el ocio lo ocupan diferente.

Una familia es muy deportista, crudos y todo, pero juegan fútbol o se van a la pinche en un motoclub o lo que sea, y los otros no, descansan y tienen un ranchito y se van allá a cotorrear. Empecé a ver cómo las vidas de las dos familias güey se empiezan a alejar cada vez más, y dije güey, es que a mí lo que me gusta es estar todo el tiempo, no en putiza, pero sí activo. O sea, no te pasa que te sientes mal cuando te vas de peda y te quedas como todo el día nada más viendo Netflix.

Yo sé que puede sonar como muy nerd, pero como que estar así todo aplastado nomás me agüita un poquito. Es que creo que se trata de cantidades, especialmente cuando estás viendo, cuando estás echando la hueva o estás tirado, decíndole, ¿lo has ido desde muy temprano?

Bájale, carnal, bájale porque se te va a acabar muy rápido y ese efecto, ese placebo de sentir ganas de estar ahí echándola, se te va a acabar muy rápido y ya no más te va a convertir en una costumbre de no querer hacer más cosas y tu tiempo está pasando. Y algo que quería que platicara acá, hay mucha gente joven, ¿en qué momento pasamos de tener 25? Ah, no mames, no, gordo.

A 40 fue de que... O sea, es justicia, o sea, ya sé que todos los viejos te lo dicen así, se pasa rápido el tiempo, no tienes ni puta idea, güey, o sea, en lo que menos piensas ya estás pelón, güey, o sea, no mames, o sea, sí sí, ¿cuándo me pasó? Te está pasando ahorita mismo, güey, o sea, sí sí sí, eso no... No espera, no espera. Entonces, cambiar ese ritmo, cambiar ese método. Exacto, güey, sí. Y es donde la palabra clave que creo que vamos a hablar bastante aquí es productividad.

Productividad es, creo que para mí, algo que fue cambiando en mi manera de trabajar. Yo siempre decía, no, pues es que yo trabajo muy bien, tengo mi estilo de trabajo, tengo mi levanto temprano y he siempre sido una persona que se va temprano a hacer las cosas. Sí, tú eres tempranero. Y decía yo, bueno, voy a hacer mis cosas a la mañana, luego descanso, luego trabajo otras cosas, luego cocinó, empieza a ser como mi día y un día me di cuenta de que estaba yo desorganizado completamente. Ah, güey.

Y había muchos tiempos muertos. Es que si tienes eso, cabrón. Entonces, en vez de meter allá más chamba, dije, no, esos son mis tiempos de descanso. Ajá, metes menos chamba. Esos son mis tiempos de descanso. A mí yo le decía a Joaquín López Oregali, güey, ¿cómo hace tantas cosas, güey? Me dice, es que divido mi día como si fueran cajones, me dice. Y cuando hago el editorial, no más hago eso. Y luego lo acabo y lo cierro.

Y luego hago el noticiero de la mañana y no más hago eso y lo acabo y lo cierro. No está pensando en todo su puto día. Y dice, ya a las siete, yo ya cabé, güey. Me pongo una pinche serie, me sirvo un tequila. O sea, es que hasta en eso cabe el disfrute, güey. Sí, lo que cambió para mí fue el calendario, el agenda. Todos lo tenemos en su celular. Pero agendas, pregunta, ¿agendas, el descanso también? Más bien no pongo nada ahí.

OK. Sabes que sé que si hay un espacio muerto ahí de una hora muerta es, hey, descanso. Y a mí me sirve mucho, especialmente a la gente que trabaja en cosas creativas, tu hora de descanso es tu hora de trabajo también, porque estás alimentando tu cerebro con otras ideas. Y nos pasa mucho, en Máquina 501, jalamos la temporada, por ejemplo, del Pulso de la República, perdón que le estoy dando espalda, pero bueno. Jalamos todo el año, muy duro, güey.

Y llega un momento que ya estamos hasta la chingada de cansados. O sea, ya estamos fundidos, ya los chistes ya no están saliendo. Y es cuando neta todos sabemos que es tiempo de tomar vacaciones. Y algo que le practicaba una amiga a Letizagún, decía, ni siquiera nos deseamos feliz Navidad, cabrón. No hay nada. A ver, está la amistad y nos queremos un buen. Pero tenemos seis meses viéndonos la jeta todo el cabrón día y decimos, ya. Cada quien va a descansar, el GAB, tú, el Negro, todo la bola.

Y regresamos, güey. No sé si te has fijado cómo son las juntas de regreso. Son poca madre. Son poca madre y son más efectivas. No, hombre, súper productivas, porque sí nos extrañamos. O sea, porque si no nos dirigimos la pinche palabra. Se va cada quien a su casa, a las chicas, y el regreso es muy chido, porque regresa todo mundo súper creativo, con chingos de ideas, de buenas, güey. O sea, el descanso hasta de tus brothers, güey. Oye, regresando un poco al tema.

Cuando hablabas de cambiar y cambiaste a ser una persona en la mañana, ¿qué hiciste en ese cambio, más que en la mañana, tus noches? Sí. ¿Cómo cambió noche? ¿Cómo fuiste diciendo, acá me voy a parar? Mira, los pasos que te traía acá es, uno, es qué es lo que te cuentas. La narrativa de lo que te cuentas es súper importante, y neta, este capítulo lo quería hacer porque es una lección de las más chingonas que he aprendido en mi vida, güey.

En mi mente, güey, ya te lo había dicho, Chukotke, en mi mente ya ni siquiera me abucheo, güey. ¿Qué quiere decir eso? O sea, si la cago en algo, no digo, ah, es que eres un pendejo. Ni siquiera digo eso. Digo, esto de hoy no me salió. Y entonces, desde ahí, güey, como que mi autoestima, yo no me la puteo solo.

Entonces, lo que hice fue, para empezar a ser morning person, porque uno, veía los beneficios, decía, güey, en vez de escribir en la noche con unos whiskies, escribo en la mañana y escribo en 30 minutos. Con unos whiskies. También con unos whiskies. Y entonces, porque hice, lo de Joaquín, no mezclé cajones. Si es el cajón de tomar un whisky y de ver una serie, haz eso. Si es el cajón de escribir, haz eso. No mezcles tareas. Bueno. Y dos, que es la que más cuesta, me dejé de ser pendejo.

Es, despierta temprano, o sea, deja de ser, no quiero decir así, pero, dejas de ser niñita, güey. Ay, ¿dejé de ser pendejos? Sí, la vida es temprano, cabrón. Y entonces, esa cosita, Sacoza Hombre escribió de Balaguer, le decía, el minuto heroico, es un minutito que te lo haces, ya, ya, ya mamón, ya. En lo que estás, es que no puedo sin mi café, callate puñetas, todo el mundo puede, ajá.

Entonces, entiendo que tendemos a ritualizar las cosas, pero también tendemos mucho a lo que practicamos en un podcast, a sovarnos la herida en vez de curarnos la herida. Y entonces, creo que entre más crezco, y es una cosa delante de la edad, más me doy cuenta que las abuelitas tenían razón. Despertase temprano, dormías... O sea, y que todo esto era monte. Sí, exacto. Robarse a tu esposa, ¿no? Y entonces, básicamente fueron dos cosas.

Uno, dejar de hacerme pendejo, y que el beneficio que le veía yo a dormirme tantito más tempranito, a mí me caga dormir temprano porque siento que la vida se me pasa y soy un robot, pero es una trauma que yo tengo. Porque siento que solo trabajo, y llego a mi casa y me duermo, digo, soy un esclavo del sistema, entonces me gusta... No sé por qué me pasa eso. No, no, es que es muy importante. El balance. El balance entre tú, tú me tomas como persona, a la persona.

Y entonces, bueno, algo que me empezó a pasar, que fui yo a hacer el tratamiento del TDA y que te empieces a pensar más rapidón, me empezó a sobrar tiempo, güey. Entonces, como resolví a mi día desde más temprano, ya después del radio, a las cinco, ya no tenía ni madres, güey. Y yo, güey, no, mames, no tengo nada hasta las ocho, nueve, que es cuando ya me pongo a ver una película o algo así. Entonces, me iba a nadar, me iba al golfito, me echaba una siestecilla.

O sea, sí te puedes como elongar el día porque empiezas más gallito, güey. No sé qué sea eso, señor, porque usted es de patron y pues... No, mames, no, ni jalan tanto, es cierto. Se hace la víctima, pero no, es cierto. No, no, no, sí que entiendo. Esas cosas y luego, les voy a decir algo que no debería contar en el podcast, pero bueno, es que sí, está medio cabrón. ¿Quién lo va a contar acá? ¿Quién lo va a escuchar? 1.200 personas y toda mi familia. No, hijo, está horrible esto, pero no, pero...

Decidí renunciar a mi herencia genética. Sé que suena muy... se regalan dudas, pero no. De lo que no me gustaba de mi familia, güey. Decidí renunciar a decir, no, yo no soy eso. Yo no soy huevón. Yo no soy... o sea, yo sí soy de este otro team. No por despreciar a cosas, pero... Más bien creo que juntaste lo mejor de tus dos familias. Sí, güey. O sea, cuando dices de, haz que mis jefes vienen, ojón, mándalo la chingada aquí.

No que lo mandes a la chingada, sino esa herencia como que cancela la hueá. Y luego te enfocas en el mix de cosas que eres. Sí. Y entonces, ahí, güey, me empezó a cambiar un chingo la dinámica porque sí empecé como motivadillo, güey. Sí, sí. Pero yo solo. Entonces, algo de lo que me quiero clavar mucho es en la historia que te cuentas. Hace poco estaba platicando con un compa que está siendo... No sé, este gay que es así como medio emprendedor y que él le tata o le tía nada, le pega, no sé qué.

Y me decía una cosa, y dice, güey, es que ustedes, güey, o sea, tú y tu equipo, insisto, no quiero sonar como Marcoteo Regil, dice, pero tienen mentalidad de campeón, güey. Dice, si fracasan, no es que les ganen la pelea, es nomás te metieron un putazo en el round the box. Va a haber vergasos, vas a eso, vas. Dice, y para mí me decía, si yo fracaso, haz de cuenta que se me acaba el mundo. Y le digo, es que es lo que te cuentas.

Y contándole justo a un foro de empresarios, la historia de Osvaldo y yo, le decía, güey, es que el primer proyecto que hicimos tú y yo fue un fracaso. Y creo que el segundo también. Entonces, o sea, Nakozari nunca salió. No nos cuentes más, ya son un chico. Ah, o sea, it hurts. No me recuerdes. Era una cosa que le dedicamos, ¿puta qué? ¿8 meses? Sí, nomás. Nos llevamos más de un año solamente escribiéndolo. Solamente escribiendo.

Solamente escribiéndolo y luego... Y luego ya ahorré un chingo de tiempo. ... grabándolo, grabando las voces, haciendo todo. Y ahí está en un disco duro. Ahí está en un disco duro, muriéndose. Espero que nunca lo vayan a ver porque nos dará mucho. Es una porquería. Pero entonces lo que pienso es de, si nosotros hubiéramos sido personas diferentes, nos hubiéramos dicho, bueno, pues yo no jalo que estés bien, wey, bye. Sí. Como que más bien creo que dijimos, este proyecto...

Nos enseñó a trabajar juntos. No, y este en específico no salió. Pero aquí hay algo. O sea, hay buenos guiones, están cagados los chistes. O sea, aunque puede surgir algo de ahí. Como que siento que... Romances. Un romance, pues un hijo lo perdí. Este... No, eso es HBO, pero no. Y más bien creo... Eran gases. Exacto. Hasta incluso HBO, wey, ¿no? O sea, digo, siempre contamos mucho drama, pero así que quedas tú, ¿cómo nos dolió? O sea... ¿Sabes qué pasa?

Digo, ya la última temporada ya no estuve ahí porque me fui a hacer Deportología, otro proyecto que también podemos cabrarlo. Deportología pegó cabrón en su momento. Pero también ellos dijeron, hasta acá llegamos y nos volvimos locos. Nosotros de Giménecos. Entonces, también cuenta como, para mí es un éxito. Para que mucha gente diga, pero ¿por qué se acabó? Tuvo su tiempo, tuvo su momento. Y ya. Entonces, yo sí lo cuento para mí como un triunfo.

A pesar de que yo no estaba al aire, pero era como estar allá produciéndolo, ayudando a escribir, haciendo todo... Para mí fue una experiencia que al final, como tú dices, me dejó el... Por ejemplo, Alex Fernández me enseñó a escribir muy cabrón, personajes. Yo le admiro mucho cómo escribe a Alex. Y si te fijas, poco a poco, proyecto del pulso US, el que, como decimos, pulso de Estados Unidos. Pero nos dejó la manera de grabar de otra manera. Con LiveWire, con cosas más...

Con tecnología más moderna que estaban para nosotros en ese momento pegando. Y él ver cómo estaba trabajando YouTube. Y cómo trabajan otros mercados. Y tan así que cuando luego fuimos a hacer shows a Estados Unidos, ya sabíamos a quiénes estábamos hablando. Por ejemplo, de que lo que nos pasa mucho es, volviendo al pedo de la narrativa que les contaba, no nos contamos la historia de a qué nos dedicamos, por ejemplo. ¿Tú eres financiero o eres qué? Administración financiera.

Administración financiera y yo soy ingeniero mecánico. Si nos hubiéramos tragado esa historia, seguiría en la maquina y seguirías en... No sé qué haga un administrador. Administrando finanzas. Seguirías administrando unas finanzas. Y el tema es que hasta eso... Lo cambiamos, wey. Hasta eso no nos la creímos. Somos como AMLO siendo presidente legítimo. Ni él se la cree. Ajá, cuando ganó y no ganó. Pero algo que veo es, eso está bien chido y lo decía en una conferencia la semana pasada en Mérida.

Tenemos 13 años trabajando de esto. Y le decía, un poco para insultar a la escuela que me invitó, le decía a los niños, yo sé más que tu profe de comunicación. Porque tu profe me la pela tantito. ¿Por qué? Porque tengo más horas en el taller que este wey. Algo que de las su experiencias más chingonas que me han pasado fue, ya te lo he contado mil veces, cuando me topé a Eugenio Derbez y me saludó así. Yo soy bien fan de este cabrón. O sea, básicamente, de admirarlo hacemos comedia.

Sí, claro, no. Nosotros crecimos con él, quieras o no. Y entonces me saluda, y me dice, neta no es mamé, qué pedo tus escritores, wey. Están bien perros, wey. Y yo de, no les digas, porque luego van a querer cobrar más. No, y sabes qué pensé? Dije, sí wey, porque estamos, quieras que no, todos los días en el ring. Es lo que le decíamos al Chema Solari, wey.

Un compa que tenemos que es escritor de comedia, le decíamos, hasta el batoque, hasta el negro, wey, y no más que mis amigos escritores, wey. Y es el camarógrafo, era el camarógrafo y luego fue el director. O sea, el tema acá es que en la narrativa voló el pedo ese, parece que ya valió madre. Parece que ya estás muy viejo, parece que ya así es tu vida, wey. Este proyecto lo empezamos a los 30 años, wey. O sea, ustedes todavía ni llegan a eso, wey. Y nosotros seguimos empezando el proyecto.

Y yo le decía a mucha gente, si yo me hubiera creído esa narrativa del ingenierito, estaría casado con dos chavos y poniéndole el cuerno a mi esposa, claramente. Pero ahora estoy solo. ¡Ay, sí! Ahora León no le pone el cuerno. Ahora León no le pone el cuerno a su vieja. Y la parte padre es que desde que... O sea, la génesis misma de los proyectos de nosotros es mandar un poquito a la chingada lo que creíamos de nosotros mismos, wey.

Sí. Creo que igual el programarse, el saber tener pasos para esto, porque igual hacer un cambio de un día a otro no es tan sencillo de decir, ¡Ay, wey, wey! ¡Hoy quiero ser ingeniero! Todo eso requiere tiempo, requiere estudio, requiere saber muy bien hacia dónde quieres ir. Porque no es un... Hazmelo como quieras. Hay una frase que lo voy a leer como Marc Antonio Regil, porque ya sé cuál es Marc Antonio Regil.

Dice, el éxito es el producto de los hábitos diarios, no de las transformaciones que suceden una vez en la vida. Porque de eso se trata. Tu vida, tu día a día son puros hábitos. Y tú dices, no los puedo cambiar. Sí, sí, los puedes cambiar. Los cambias siempre, nada más no lo notas. Y es lo que le quería decir a Eugenio, o más bien lo que pensé cuando Eugenio me dijo que chido son mis escritores. Dije, obvio, estos cabrones escriben dos veces por semana o más, porque todos escriben cinco veces

a la sema. O sea, están todo el tiempo en el ring. Obvio, van a estar mamadísimos. Están peleando todo el puto día, güey. Y a la hora que los bajas, están de este pelo, güey. Aunque no parezca, porque no parece. En una conferencia, en una universidad, Don Murillo me decía hace unos dos años, ¿Qué se siente haber logrado el éxito? Sí, le dije, hijo... No, ahí te va. Yo sé que habla como chabelo, pero... No, me preguntaba, ¿qué se siente ser exitoso? No, güey, no te das cuenta.

Porque todo el tiempo estás haciendo pan. Y si todo el tiempo estás haciendo pan, pues nomás te asomas que tienes un chingo de fila en la panadería. Pero tienes que seguir haciendo pan. O sea, lo importante acá es una lección que me enseñó Don Jorge Ramos, güey. Una vez me invitó a su estudio en Miami, ¿te acuerdas que fuimos? Nunca me llevaste a Miami, pero sigue hablando. Sigue quemándote. ¿A dónde fuimos? Con Jorge. Sí, sí, sí, sí. Y el diseño de su estudio no mames, güey.

O sea, era de este tamaño, así. El estudio del güey. Y yo, madre, güey. No, pues aquí las cámaras y la mano, no sé qué, univisiono, no sé dónde estaba. Y luego había un escritorito chiquitito, güey. Y me dice... Y allí escribo el noticiero. Digo, a cabrón, o sea, ¿escribes tú el noticiero? Sí, ahí. Hay una laptopcita, un café y eso. Y dije, sí, este bato, güey, que es Don Pistola, güey, se siente y se pone a darle el solo.

O sea, pues cuanto y más tú. Y el tema acá es que la manufactura fina que tienes que tener todos los días es lo que hace que el producto esté bien cabrón. O sea, tú no te hiciste un escritor de comedia tan bueno si no hubiera sido de tantas veces que le diste y tantas veces que nos mandamos a... ¿Cuántas veces te entregué un guión? ¡Cácatahá! Y la parte padre es como que no hubo

agüite. No, claro que no. Porque todos sabíamos que los chistes tienen que pegar porque si no nos vamos todos a la casa. ¿Te has acordado? Sí, no, y tienes que demostrarlo. Desde un principio tienes que buscarle home run. Ahora, esto está bien padre y suena muy motivador, está muy bonito. No más que viene la cosa mala. Cuando te pones de niña, cuando empiezas a lloriquear es de es que mi familia no me apoya, es que me... ¡Cállate! Este pedo es solo. Eso tengo que decir solo. Es personal.

Este pedo es personal. Nadie te va a ayudar, nadie te va a entender. Igual y hasta te van a poner el pie, cabrón. Pero este pedo es solo. ¿Por qué? Porque tú no puedes convencer a tu esposa de que le entre a un proyecto en el que tú estás encaminado. Igual te va a comprender, igual y va a echar lo mejor que pueda, pero cada quien aquí lo está haciendo por sí mismo. Hay mucha gente que no va a comprender tu concepto, no va a comprender tu idea, no va a comprender tu cambio.

Y qué haces cuando tu familia no te apoya. ¿Tú crees que mi familia me aventaba billetes para hacer el pulso? ¡No, wey! No es cierto. Mis tías me regañaban cuando hacía sketches del Papa. ¿A poco no? Siempre estoy muy orgullosa de ti. Pero en ese momento no había nada. No seas llorón porque el que quiere cambiar eres tú. No quieras cambiar al wey de enfrente. Y eso lo aprendí yo con mi papá, por ejemplo. ¿Por qué este wey sigue siendo así? Pues es él, wey. ¡Cállate!

Tú eres el que está cambiando y tú eres el que quiere hacer las cosas más chingón. Tú solo no arrastres banda, no hagas equipo, no... ¡aja! Cada quien está cumpliendo lo que quiere hacer. Porque luego puede ser decepcionante. Y lo que quiero de ahí yo defender a la gente que no te va a ayudar es, no es su culpa que tú quieras cambiar. No es culpa ni de tu vieja, ni de tus hermanos, ni de tu familia, ni de tu esposo, nadie. Entonces, que no lo comprenda, tienes que entenderlo.

Porque el que quiere entrenar eres tú. El que quiere estar en los Bulls eres tú, wey. El que quiere ser el nuevo Michael Jordan eres tú, wey. Michael Jordan no pegó con él y con todos sus hermanos. No eres Michael Jackson. A menos de que tu papá abuse a toda la familia en general. ¡Ay, sí! Esperemos que no sea el caso. Pero Luis Miguel era uno. O sea, el Luisito Rey le pegaba nomás a ese wey. No, no, la cosa esa, porque luego... Hay una pertiente que va como que continúan todos estos

casos, ¿no? Sí, claro, ahí va un patrón. Pero algo que... O sea, porque luego la gente cuando nos pregunta cosas, nos pregunta desde el yoriqueo, ¿no te has fijado? Sí. ¿Cómo le podás hacer para empezar? Pues empieza, pendejo. Si me tienes como... O sea, no tiene mucha ciencia, ¿no? No es como de... Pues fíjate que yo fui al Himalaya. Y ahí me di cuenta. No, wey, estaba en Chihuahua, prendí la cámara, me puedo escribir. Salía mal, mal, mal, mal, mal, mal, hasta que salió bien. Esa es la receta.

Chambear. La receta es jalar. Y sé que se oye muy... Es que lo dices porque eres white, psíca, no sé qué, no, no, no, no. A ver, el tema es que, como se los dije aquella vez en Mérida, jalo el doble que tú y que tu papá. Por eso nos va tan bien. El salpedo es que en el tema de la meritocracia y en el tema de... Es que el capitalismo está en mi contra. No, no, no, wey, no hay ningún wey trabajador que le esté yendo mal. Elon Musk se parte lo zico. Bill Gates se parte lo zico.

Hay gente que le heredan, está bien, a esa gente la conocemos como mi reyes. Y ahí están gobernando Nuevo León. ¿Todo bien? No pasa nada. Dijo nuevo, eh. No voy a empezar a creer. Dijiste nuevo Nuevo León. Nuevo Nuevo León. Ajá. Y entonces la cosa es... Ah, sí, entonces sí. Y el tema es ese. O sea, como cuando es algo que decíamos creo que en nuestras primeras conferencias no hay nada que te pueda decir alguien que te haga levantarte del asiento, wey.

Si tu proyecto no te está quemando por dentro, chinga tu madre, no lo hagas. No eres el futuro de México. A nadie le importas, wey. Somos productores y créeme que no estamos esperando a ninguno de ustedes. Ahorita viene él con una muy buena idea. Ten tu millón de pesos, hijo. Claro que no. Tengo que darme cuenta de que existes. Tenés que formarte en la fila y darle en su madre a toda la fila. Nadie está regalando billetes. Amlo sí, pero es muy distinto. Entonces

esa es una de las grandes cosas. O sea, creo que por ejemplo uno de los cambios se va a sentir súper... Chochito, wey. ¿Cómo jale ese hijo de la verga? Chochito es nuestro nuevo niño. Empezó de asistentillo. No, no, hijo nuestro. No vayan a empezar... No, no, no, no. Es un morro que es primo de Chochito. Trabaja con nosotros. Y era el chavo que lava las pelucas, trae los cafés, la fregada.

Tiene tanta hambre ese hijo de la mañana, wey, que ahorita ya sabe editar, fotografiar, moverle el prompter, wey. O sea, en dos semanas... Sigue sin saber tener los cafés, pero ánimo. Sigue sin saber cómo controlar su problema con el alcohol. Pero algo que pasa acá, y se los digo porque ya tenemos cierta edad, uno se da cuenta cuando el morro que está en frente tiene hambre. El hambre vale más que la carrera, que la maestría, que el pinche doctorado y todo. El hambre es cuando lo veis y estuvo

este pinche cabrón. O sea, este morrillo le va a dar el 110. Y en esta empresa contratamos a pura gente que da el 110. ¿Sabes una manera que uno puede detectar dónde están las cosas que te gustaría cambiar o cómo podrías cambiarlas en tus vacaciones? A ver, wey. Es algo que he notado muchas veces porque el mexicano de por sí tiene un problema con no saber tomar las vacaciones. No sabe tomarlas, las toma como con miedo. Lo decía Octavio Paz. El mexicano no sabe agradecer y no sabe

vacacionar. No sabe vacacionar porque uno está chambeando todo el tiempo, entonces cree que su vacación es una extensión del trabajo pero en chanclas. Entonces no hay como una gran diferencia en eso. Entonces creo que el estar de vacaciones y no estás descansando y no estás haciendo, hay que prender los focos. Hay que prender los focos porque o estás haciendo el trabajo de alguien más y no estás dando lo que deberías hacer o qué chingada estás haciendo.

Algo que se me hace cabrón es, y lo practicamos ahorita, ¿cómo celebramos como latinoamericanos la cultura de el esfuerzo? El yo trabajé más que tú. Esa pendejada, wey. El yo salí a las 9 de la noche. Pues es un idiota, wey. O sea, a ver, y luego hay veces que la empresa misma ya tiene esa cultura de que al jefe no le gusta que salgamos a la hora que tenemos que estar

a ir. A mí me lo decía un cuate mío de la maquila, el gringo, y me caía supergordo porque me decía, es que yo no entiendo a ustedes los mexicanos, dice, ¿cómo no les alcanzan las 8 horas? Y yo, pinche gringo, no sé qué. Y lo pensé, dije, tiene toda la razón, y me dijo, es que pierdan un chorro de tiempo, wey. Llegan y, ey, Lolita, el cafecito, ¿cómo está? Y luego el mail y no sé qué, y te pones a ver el pinche gringo, y el pulso de la república, vean el pulso de la república. Y decía yo, es que

pierdan un montón de tiempo. Por eso a la hora de los proyectos, como son buenos trabajadores, quieren acabarlos, y se matan a la última hora, en vez de darle todos los días una cucharadita, wey. Ese es un hábito que, como mexicanos, necesitamos cambiar. Lo quiero para mañana, lo quiero para ayer, el rápido. Y dejarlo de celebrar, wey. Dejar de celebrar al wey que está exhausto, wey. O sea, no eres más chingón. Se lo decía, creo que lo conté, lo de la bicicleta, ¿te acuerdas?

Adelante, claro. No, es que fui una vez a una cosa de un wey que se llama el Master Muñoz. Ajá. Y ya fui con ese wey, no sé qué. Y entonces un brother levantó la mano y me dijo, oye, Chumel, es que, eran empresarios ahí que este wey estaba robando el dinero. Perdón, dando un curso de masterminds. Y entonces estos masterminds me decía un señor, oye, Chumel, es que yo soy empresario, pero tengo un pedo con la empresa de que si yo no llego a jalar, nadie trabaja.

Y le dije, mira, wey, si para que tu empresa pegue, tienes que estar arriba de la bicicleta, tú no tienes una empresa, tienes una bicicleta, wey. El tema acá, wey, lo que hemos hecho nosotros, para lo menos con los proyectos que tenemos, es que, por lo general, todos los componentes que nos unen, wey, están cargados de mucho respeto. Y como saben, el editor, que los escritores nos matamos, y que yo me maté tratando de dar mi mejor pulso, él va a tratar de

editar lo mejor que pueda. Porque luego cuando estás en el Barcelona, no quieres ser el pendejo que no se la pasó a Messi, wey. No quieres. Y si tú infundes una actitud de respeto, te vas a ganar el respeto y todo va a empezar a marchar aunque no estés, wey. Cuando llega a fallar, te acuerdas, te voy a contar la del nuevo, te acuerdas una vez que la cagó bien, cabrón, en Mérida, wey. Ah, sí, sí, sí, sí. Ahí te va. Esto es cómo funciona la manera de liderazgo desde el respeto.

Teníamos una transmisión en vivo así como esta, wey. Y uno de los morros, ¿hazte cuenta que estoy de aquí? Me pare, me dice, chumel, no se oyó nada. Se fundieron las tarjetas de audio, wey, valió madre. Todas las dos horas que hiciste de transmisión en vivo, no sonaron. Nos pusimos una emputada, wey, porque no puede repetir, es en vivo, ya valió. Y el bato estaba pero que lloraba del coraje, wey. Y dice el técnico que tiene una adicción. No, no, no, sí, es todo. Eh, wey, no mames.

Y entonces ahí te va, agarré este morro, pero así taléan los ojos así con lágrimas, wey. Y le decía, mira, wey, la cagaste, ¿va? Me decía, la cagué, cabrón. ¿Estás enojado? Sí. Usa ese enojo y no me vuelvas a fallar la próxima semana. Así con lo emputado que estás, úsalo. Digo, porque sí, wey. O sea, por tu culpa no metimos el gol. Ya valió. Ya se acabó el partido, ni pedo, wey. Y ya he estado yo así nomás esperándote, wey. Usa ese mismo enojo. En la vida nos volvió a fallar ese cabrón.

¿Por qué? Porque en vez de castigarlo y decirle que es un pendejo, ah, no sé qué, porque eso hace un mal jefe, eso hace un jefe que está tonto, wey. Un jefe que es listo. Dice, él sabe que lo hizo mal, no quiere cagarla, nadie quiere que su equipo pierda, wey. Y si en vez de eso le dices, está bueno pues chaparito, te la voy a pasar, en la perra de la vida te volvieron a fallar. Esa es la parte chinguana. Una de las cosas, por ejemplo, que tenemos en máquina es que no tenemos departamento de RH,

wey. Confiamos en que la gente toma sus vacaciones cuando se le pega la perra gana el tiempo que se le pega la perra gana. Y excepto Memo. Excepto Memo que se le tomó un mes y fue a su chingada madre. Ah, vale, vale, verga. Pero todo el mundo es tan respetuoso del trabajo porque el tema es que acá, si se va Osvaldo, lo cubrimos entre todos. Si se va Gabriel, lo cubren entre todos. Si se va el negro, lo cubren entre todos. O sea, tú le estás haciendo la vida poquito más difícil

a tus compañeros. Y por lo general, te lo digo, nadie se pasa de correr en el trá con sus vacaciones. O sea, se van, sabemos que descansa, no sé qué, pero tú en tu mente dices, wey, todo el mundo le está chingando para que yo esté aquí a toda madre echándome unos hot dogs. Y luego te regresas. La parte chida es ese, confías en el otro, wey. Y el hecho de establecer la confianza en el otro, wey, hace que el otro no te defraude. Va a pasar que sí porque hay gente en acá. Eso siempre va a pasar.

Pero algo que yo entendí, era algo que vi en terapia y que tenía como último punto, que es a veces cambiar, las cosas que tienes que cambiar van a dolerle a otros guayos. Cuando tuve que rediseñar la empresa y tuve que correr gente, yo no quería correr gente porque Osvaldo lo sabe perfecto. Me caga la confrontación. Yo tengo una comunicación de la fregada porque no me gusta confrontar. Siento que voy a pelear y prefiero alargar el tema, prefiero no

hablar las cosas. Y este cabrón es el wey que se siente y cierra la puerta y dice, qué pedo, wey. Y, ajá, me saca mucho de balanza. Y una de las cosas que me decía el terapeuta, me dice, wey, es que tienes liderazgo. Dice, pero no tienes nada de autoridad. Y yo, ¿cómo? Dice, a todo mundo le vale medio madre, medio verga. Porque como sabe que nomás te fijas en el pulso, todo lo demás puede ser un desmadre. Dice, entonces necesitas apretar un poquito

la cicatria. Y me dijo, me dio una cita muy padre, me dice, tienes que ser, alguien, ¿vieron el padrino, no? Sí. Tienes que ser como Michael Corleone. Dice, era bien buen pedo y era bien mal pedo a la vez. La parte cañona es que a veces si tienes que decirle, wey, eh, ponte las pilas, wey, porque nos estás jodiendo el trabajo a todos los demás. Eso cuesta hacerlo. Yo no lo hacía, hasta hace bien poquito, wey. Sí. Pero es una cosa que yo sabía que necesitaba cambiar

de mí, wey. Porque nunca necesité esa habilidad, wey. Lo mío era ponerme la peluca y peña nieto. O sea, no tenía que tener autoridad, wey. Ya sabes, como hasta que se nos empezó a secar la empresa. Hasta que empezó a chorrear dinero y nos... Casi nos vamos a la quiebra, cabrón. A la chingada. A la cajita de su casa. Exacto. Y era o me pongo yo las pilas y hago los ajustes que tengo que hacer o nos vamos todos a la casa, wey. Eso a mí me costó un chingo trabajo, wey. Pero aprendí que no es malo,

wey. Te sientes feo, pero no es malo. ¿Hay algún hábito que todavía sientas que haya que mejorar en tu vida? Acá poniéndote en... Es que me interesó mucho el tema que dijiste acerca de la confrontación. Y creo que, por ejemplo, en áreas que... áreas de mejora, por no decir en donde estás pendejo, podrías estar a eso. Creo que el más claro para mí es la soberbia. Necesito aprender a confiar en el wey de enfrente. Es que te pasa igual. Es... No, no, no. Te vas, se muy bien.

Sé que yo lo puedo hacer más rápido, por eso no se lo presto a nadie. Y a veces es tiempo de decir de, wey, va a costar un poco más trabajo, no te le quedes viendo, o sea... Si me entiendes... Es un buen punto. Porque basando... Eso que yo te decía en el podcast pasado, porque nunca pido ayuda, wey, porque para mí lo más difícil es decirte, oye, wey, estoy hasta la chingada de trabajo. Nunca lo hacía.

O sea, lo empezaste a hacer hace poquito, pero es por mi soberbia de creerte el más perrón y de que todo sale primero y diez, pero es de batu. Bájale tantito, wey. Descansa. Me pasó el fin de año, wey. Por eso hicimos este podcast. Al cierre del 2023, cabrón, estábamos hechos cag... Hicimos libro. Los... El podcast de los miércoles, el radio diario, los pulsos lunes y jueves y los fines de semana, wey. O sea, jalábamos de lunes a lunes sin parar, wey.

Y cuando dije, tenemos que cambiar eso, fue cuando vi fotos de mi sobrino y empecé a chillar de extrañarlo y tener chingüe de lana en el banco y no poder ir a ver porque tienes que ir a San Luis y luego Buenos Aires y luego la feria del libro y luego lo sé qué, o sea, no poder hacer algo que quiero, dije fuck it. Porque no tomamos vacaciones ese año. No tomamos vacaciones ese año. Por jugarle al berguino. Y entonces acabamos, bato, exhaustos y me decía Don Joaquín.

Me dice, ¿qué sigue? Le digo, no, ya nada, wey. Me dice, encontraste tu límite superior. Es de ahí para abajo. Y sí, wey. O sea, entonces en el último capítulo de la última temporada me dijiste, ¿cuál es tu propósito de los 24? Y te dije, equilibrio, wey. Sí quiero descansar. Sí no me quiero meter tanta chinga porque no es que no valga la pena, es que vale un choro la pena cuando sí descanso y cuando sí veo a mi familia y cuando sí estoy en boxers viendo Game of Thrones. O sea, sí también es

padre eso. Porque sé que no voy a huevonear. No, no, no para nada. Y voy a regresar a la chamba, nada más que no se vuelva una tortura, wey. No, creo que me queda clara esa parte. Digo, igual como ya empezando a dar la conclusión, cambiar el hábito involucra más que, como tú dices, o sea, pasando a los puntos, sí involucra mucho desempeño de ti. También saber cuáles son tus límites. Creo que estamos ahí aprendiendo.

Aprender a reflexionar y vacacionar y manejar tu mente hasta que diga, hasta acá llegué. Y decir, ¿qué sigue? Porque el cambio tiene que ser constante. Sí, por eso tiene que ser chiquito. Sí, por eso tiene que ser despertante temprano. No, deje el alcohol y el cigarro. No, no, no, wey, eso está cabrón. O sea, es dale despacito. Ahora soy vegano. Por eso

no funciona. Porque la gente, o sea, y le decía yo a un cuate mío, al Danilo, le digo, se va al yema a las 4 de la mañana, le digo, wey, no lo hagas doloroso. O sea, tampoco te metas en un pedo que te va a cagar la madre. O sea, es hazlo comodito. Incomodito un poquito, pero que es lo grabable, pues. No quieras correr un maratón. Sí, tienen que ser todo métodos y cosas lo grabables. Lo grabables, sí, sí. Y sobre todo, yo creo que eso es lo que más nos funciona a nosotros.

Que sí quieras, que sí te guste. O sea, nosotros nos mamaba la comedia, wey. O sea, lo haríamos hasta en el tiempo libre, yo creo. Si fuéramos godines y nos habíamos conocido en media de Manchubaba, haríamos comedia en los ratos libres. Porque sí nos gustaba un chingüeso. O sea, por eso no ha cambiado mucho nuestra línea y se lo decimos a todos los políticos que luego quieren como hacer cosas. Le digo, no wey, lo que queríamos era hacer esto, wey.

Lo digo toda la vida y es una frase que es mi mantra. Somos los niños que se volvieron astronautas, wey. Ya chingamos, wey. No quiero ser el dueño de la NASA. No quiero venderle proyectes a Elon Musk, wey. Ya vuelo todos los días, lunes y jueves. Ya lo logré. Ya no me quiten de aquí. Déjenme. Entonces, la parte padre es que ya no se vuelve un tema de dinero. Ya no se vuelve un tema de principio. Ya no se vuelve un tema de fracasé, la vida, no sé qué.

Ya tengo la panadería que siempre quise toda mi vida. Ahora déjate hacer el mejor pinche pan que ha probado esta gente, wey. Por eso le decía al niño que el éxito no se ve. No se ve la filota de gente que tienes. Pero tú sigues haciendo el mismo pan todos los días. Pero como te encanta hacer pan, por eso tienes un chorro de gente formada. Se dice y no pasa nada. ¡Vamos! ¡Vámonos! Muy bien. Gracias, chicos. Eh... ¿Bien, no? Vamos a mi productor. Tenemos productor acá atrás.

Tenemos un espacio para algo, ¿no? Como por unos tres, cuatro preguntas porque hay chamba mañana, hay pulso mañana, entonces tenemos que volar hoy. Pero vamos a quedar un rato por acá, vamos a echar nuestras preguntas. Tenemos a alguien con un micro que nos puede ayudar. ¿Dónde esté el micro? No sabemos nada. Ahí viene el micro. Si alguien tiene una pregunta así rapidita para nosotros, ojo, ojo, ojo. Entonces, ¿qué piensen? Preguntas. Oye, Chumel, fíjate que... Tenemos una pregunta.

Tiene unos terrenos ahí que no nos vale madre. Entonces, procuramos preguntar... Tenemos la primera pregunta. Chumel, ¿qué tal? Buenas tardes. Soy Mónica de Irapuato. Le quiero preguntar, ¿cómo vas a lograr el equilibrio? Creo que dejándome descansar, cosa que no he hecho todavía. Pero... Aprendí a valorar el tiempo libre, güey. O sea... Que si quiero ver a mis sobrinos y a mi hermano o si quiero irme a pistear con este güey, sí hacerlo. Porque es parte integral de la vida, güey.

Te lo digo porque neta ese año, el 2023, fue... Nos matamos, güey. Fue como hace 20 años, fue el año pasado. Ah, sí. O sea, pero te lo juro que fue un año que no vi nada, güey. O sea, no era más que trabajar, trabajar, trabajar. Y por lo general, uno dice qué bendición es el trabajo. Sí, sí, sí, sí. Pero también qué bendición descansar tantito, güey. Y segunda pregunta, ¿cómo sabes que lograste el equilibrio? ¿Cómo vas a saber que lo lograste? Yo creo que...

Yo creo que no sintiéndome exhausto y que cuando vean las fotos de mi sobrino no llore porque lo extraño. Sí. Creo que no te das cuenta, solo como que pasa, ¿no? Bueno, hay una cosa bien chida que te quiero platicar antes de eso. Hay una historia bien bonita de Buda que conoce otro güey que llegó a la iluminación. Está en chilla esa historia. Conoce un güey que llega a la iluminación y el bato lo que hacía es que cruzaba gente por un río.

Y Buda va con este señor. Es igual falsa la historia porque nada es cierto. Y va con este señor y él había logrado la iluminación cruzando gente en el río. Y le dice, ¿cómo lo hiciste? Dice, güey, es que yo, le dice, toco la cítara para cruzar a la gente del río y mientras toco. Y me di cuenta, dígate que chida la acción, me di cuenta que si a la cuerda la tensas de más, si trabajas mucho, se puede romper e incluso suena fuera de tono. Pero si la flojas demasiado, se echa pura hueva,

no suena nada. Entonces tiene que tener tensión pero tiene que ser una tensión armónica. Para que esté tenso, pero lo suficientemente guanguita para que suene bonito. O sea, si afloja pero no afloje. Ajá. Entonces creo que la vida tiene que sonar bonito para saber qué está pasando. Ajá, ¿quién más? Aquí. Tú. Ahí está. ¿Cómo están? Bien. Bien. Bueno, hablaron de los hábitos, pero... En realidad no hablamos de los hábitos, si se dieron cuenta. Bueno, algo así, en esencia.

También han hablado del llamado y otras cosas. Pero yo les quería preguntar, porque, bueno, yo no soy de aquí, pero yo veo que hay mucha gente, con todo respeto, muy grande, pero también muy chiquita. O sea, como que está muy diversificado en edades y se me hace como... yo les quería preguntar a los dos, que, ¿qué se siente cuando ustedes sienten que van por buen camino? O sea, sienten miedo, emoción, nervios, no pueden dormir,

pueden dormir. O sea, ¿cómo se siente para que las personas que estamos aquí, que no sabemos qué hacer, sepamos que, ah, bueno, vamos por buen camino, tal vez no? ¿Cómo se siente? Ajá. Es una emoción. Sí hay una emoción constante. No, sí, sí. Ajá, tú primero. Es una emoción constante el saber que sí estás haciendo algo que representa. Algo a mí que lo que más me emociona en el día a día es decir lo que estoy haciendo lo va a escuchar alguien con la voz de este idiota, pero lo va a escuchar

alguien. Y importa, importa mucho lo que está sucediendo y importa mucho saber que mucha juventud que se quiere informar, que quiere saber qué está pasando con el país y eso me da mucha esperanza y esa es la que me hace querer levantarme y seguir día a día mejorando. ¡Qué buena respuesta, wey! Aplausos, vanos, mamés, wey. Le pagué. Creo que hay una historia que me gusta mucho que luego cuento, que es de mis historias favoritas, es de mis mantras.

Es de la iliada, de la iliada que yo ya le he contado. Cuando Aquiles, que era el gran guerrero que nadie vencía, Aquiles secuestra a Briseida y Briseida secuestrada le dice a Aquiles, le dice, wey, ¿por qué nadie te mata? ¿Por qué eres el guerrero más cabrón? Pareces inmortal. Dice, los dioses te bendijeron pero ¿cómo le haces? ¿Cómo le haces para no ser así de de perro en tu trabajo?

Y le dice a Aquiles una cosa que me fascina y te la comparto, es le dice a Aquiles a ella, porque yo quiero lo que quieren todos los hombres, la eternidad, solo yo la quiero más. Entonces, algo que nos pasa es, como dice Osvaldo, sentimos que lo que hacemos vale la pena, merece ser escuchado, pero sobre todo, ahí está, es algo que cuento varias veces, es el fenómeno de Walter White, produce lo que tú consumirías. Si tú te lo darías, jala. Es como la gente gorda, cocina cabrón, ¿por qué?

Pues porque está gorda, ajá, entonces se gorda creativamente, ¿me entiendes? Cuando yo me compré mi primera tele, lo primero que puse fue el pulso de la República, y me acuerdo que lo vi y exclamé, no mames que chico programa, y es mío, pero de todos modos dije, es que lo vería si alguien más lo hiciera, entonces, si tú lo verías o lo leyeras o lo consumieras, aunque alguien más lo hiciera, esa es una gran brújula para saber que vas por buen camino.

Eso. Yes. Hola. Hola. Soy Adriana y soy su fan, siempre los escucho, los veo, me divierto mucho, creo que lo que ustedes dicen son una radiografía de lo que pasa en nuestro país, pero dicen muchas verdades que a muchas personas les puede incomodar. Y muchas groserías. Así es, y yo creo que eso es lo que tienen como autenticidad de este programa.

No tienen miedo ustedes con los contenidos que a veces dicen, que lo dicen que muchas personas quisiéramos decirlos, que a veces no se puede, y ustedes se enfrentan y lo dicen, no viven con miedo por decir toda esa verdad, que les aplaudimos, que lo tengan que decir, tienen esa radiografía que de verdad se necesita porque hablan en la voz de los ciudadanos que muchas veces pues quisiéramos decir todas esas cosas, ustedes lo dicen, no pasa nada, pero bueno, detrás de eso, pasa,

viven con ese miedo. El que habla es él, entonces se la pela. No, mira, hay una regla muy clara. Hablamos de los políticos y hablamos del poder. Nunca hablamos del narco, por ejemplo, porque pues porque no sé si les caiga bien el chiste, ¿sabes cómo? También creo que el miedo, no, creo que la comedia es el antídoto del miedo, porque la única manera de que el bully deje de chingar es cuando le bajas los calzones y todos los rimos de él. Entonces, porque la, el miedo es la falta de inteligencia.

Cuando alguien es divertido, yo lo he dicho siempre, la risa es el escote de la inteligencia. Si alguien es inteligente, por lo general es muy inteligente. Tu tío el más mamón es el más pendejo también. Y tu tía la más chistosa es súper divertida y borracha. Entonces con el tema del miedo, creo que creo que empezamos siendo muy libertinos y hemos aprendido, o he aprendido a que la voz que tenemos o la gente que nos escucha es un buen. Y por no haber querido aprender esa lección nos quitaron HBO.

Porque yo pensé que no era tan en serio, y sí es muy en serio. Ojo, lo que nos mama es seguir haciendo comedia, pero también es estar consciente de quién te va a ver y del eco que van a ser tus palabras. Entonces usa eso con responsabilidad. Ten libertad, pero no libertinaje, como decía mi profecía de sociales. En resumen, nos da miedo que pueda pasar. Me da más miedo si se ponen de verdad autoritarios. Me da más miedo Ciro, que le pase algo. Me da más miedo Joaquín

que le pase algo. Me da más miedo Loret que le pase algo. Porque esos güey sí están pisando callos cabrón. Yo estoy haciendo sketches con pelucas. Esos brothers ya le metieron nueve balazos. Se puede poner feo. Más bien esa es mi miedo. Que de verdad votemos por gente que de verdad no sabe tomar un chiste y que de verdad es autoritaria y de que de verdad nos puede pasar lo que a Led Varela lo pueden correr de su país por hacer chistes

del gobierno. Entonces creo que dentro de todo lo que nos ha pasado, los artistas y los comediantes que admiramos tienen la misma cicatriz que nosotros. Luis Cique, Dave Chappelle, Ricky Gervais. Todos han estado en el lajo. Todos los han quemado, todos los han querido cancelar y siguen teniendo el especial más visto de Netflix. South Park sigue existiendo. Entonces, mientras Rengiz Timpy y South Park y todas las pendejas que vemos sigan

existiendo, nosotros también. Entonces eso te quita un poquito el miedo. ¡Sí!

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