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Ep.22 El Barrio

Apr 07, 202338 minSeason 2Ep. 6
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En este episodio de Se Dice Y No Pasa Nada, Chumel y Oswaldo nos platican de su infancia en el barrio. Porque sí, los dos provienen del barrio, aunque usted no lo crea.

Hablaremos de las bondades, ventajas y desventajas, retos y anécdotas que tienen gracias al lugar donde crecieron.

Usted querido oyente, compártanos también los recuerdos que tiene de su querido barrio.

Transcript

Para algunos la colonia roma en la ciudad de México es símbolo de bares, restaurantes, películas de cuarón, gringos caminando descalzos sobre precios, en fin. Pero para mucha, mucha gente, especialmente de provincia, significa la meca. O sea, el destino no es que seas meca. ¿Me entiendes? Pues todos tienen un amigo en la ciudad que vive en esa colonia y para lograrlo pues bastantes deciden vivir con cinco rumis en un cuarto de lavado. No importa, están

viviendo en la roma. Afortunadamente no es el caso de Chumel y yo, que sí, vivimos en esa colonia y no, sin rumis, vivimos solos cada quien en su depa, no es queja ¿eh? Pero no siempre fue así. Para lograr escalar hacia donde estamos tuvimos que pasar muchas cosas, muchos lugares y muchas experiencias no del todo agradables. En especial un común denominador que explica muchas cosas de cómo somos ambos. Crecimos en el barrio. Así todos blancos y pendejos, pero el

barrio está en las venas. Ok, puede que el barrio en Chihuahua y el barrio en Mérida sean completamente diferentes, pero estoy seguro que en ambos encontraremos calles semi pavimentadas, autos con bloques en vez de llantas y un amigo que le dicen el Quijadas, que en realidad no es tu amigo pero prefieres

tenerlo como aliado por cualquier cosa. Así que acompáñenos a atravesar esta esquina llena de cholos, amárrense bien los zapatos, coperen para los cigarros y no tires placa hasta que ellos la tiren, que hoy les platicaremos sobre nuestras colonias originarias, tan llenas de chismes, de sazón y sobre todo de polvo, porque a su puta madre cómo tiran polvo esas chingaderas. Así que comencemos antes de que la gentrifiquen. Se dice y no pasa nada.

A ver, disclaimer, cuando le hablo de que la Corona Roma, mucha gente le interesa vivir allá, mucha gente es como que ¡ay! Sí, sí, pero es fresísima la Corona Roma. No mames, siempre fue fresilla, no fresa pero fue super clase media. Sí, pero últimamente ya lo agarró mucha banda para vivir aquí y todo el mundo y sí lo veo con mucha gente que te dice yo si viviera en México, viviría en la Roma. Casi don Berro, ya se ve más claro, güey. Pues sí, güey.

Oye, ahorita que dijiste las calles sin pavimentar, me acordé de... A ver, empezar, somos dos white-seed cans, es que es justo el pedo, güey. A mí me pasaba con, le mando un abrazo, almueras de gallo, el mu. Una vez que fue a mi casa, yo como ¡ah, este güey es pichifresilla! Y Rafa, el Katsukaracho, el DJ dice güey, el chumelero es un barbín culerote, o sea, más culero que el mío de Rafa, güey. Y entonces cuando estaba... O que le daban que vivían en

Campanario, que no nos salían los pendejos. Iban a vivir en el Campanario, güey. El Campanario es donde íbamos a pedir Halloween porque ahí daban Halloween chingón. O sea, aquí Halloween era un niño así con la olla así ¡Halloween! O sea, sí, que estaba más miedo. Tú ibas a pedir y te abría irán. Ajá, o sea, me abría irán y yo decía ¡Señor Rico! Señor Rico, por favor, un Snickers. Ajá, me daban esos dulces.

Ahorita que si usé los de la calle no pavimentada, en frente de mi casa, abría un bache tan cabrón que los amos de alberquita, güey. No. Entonces llovía, dígate que... Es que no me acuerdo de eso. Es que no sé cómo no me morí. Te voy a desbloquear muchas cosas. Es que no sé cómo no me morí de difteria o algo así. Cuando llovía, que llegaba yo en Chihuahua, estaba tan caliente el pavimento que el agua estaba calientita. Sí. Entonces ajá, como agua normal. Yacuzzi natural.

Pero en la calle, güey. Y lo mi jefa decía como ¡Ah sí, nada en un ratito! ¡Ah no mames! O sea, me acordaba que ponía hacer cachetito y decía ¡Ah, está bien calientita la agüita! Y era un charco. Un charco. Era un bache lleno de agua, güey. Sí, es real, es real. Ahora, en Chihuahua tú vivías en Chuborná. Ok, Chuborná es donde actualmente vive mi familia, pero yo soy del barrio de Ilaidalgo. Es que si tienes nombre de... Ya cuando dices La y el... La Ilaidalgo.

No, yo más me pienso que si tenés un número o un héroe de la Revolución o de Independencia ya valiste verga. Ya valiste verga. Yo vivía en la 90. En la calle 90. Lo culero es que en mi colonia se llamaba Los Pinos y aquí se oye fresa. Los Pinos eran una chacalera. Sí, igual en la media de Los Pinos es una colonia vieja. No, no, no. Ya Los Pinos es... O sea, no mames. Yo vivía en medio... O sea, ni siquiera vivía en un barrio de Cholos. Vivía en el área septentrional de tres barrios de Cholos.

O sea, mi calle era justo la que dividía en una T. Y dividía a la Pavisborunda de un lado, a los rebeldes del otro y a las Malvinas de este lado. Está interesante tu caso porque... No mames, güey. El Cholo. Ok. ¿Puedes contarme más sobre cómo es convivir? ¿Cómo es vivir en esa... En ese ambiente lleno de Cholos? Pues lo chido de mi calle, que era lo único que Diosito me protegió, es que era la única calle que cruzaba por el medio de los tres. Entonces era como cuando no se metían tanto.

Si yo me mudaba, una cuadra para acá era de los pabeños. O sea, era enemigo de los rebeldes y de las Malvinas. Si me mudaba para acá, era de los rebeldes, enemigo de los pabeños y de las Malvinas. Y ahí, ¡aja! Entonces el tema es que mi callecita chiquita era Aguas Internacionales. Era Suiza. ¡Era Suiza, güey! El pedo con... Porque eran desde niños. O sea, desde niños eran Cholos. Entonces ya crecíamos y seguían siendo Cholos. Pero era de que ellos no se podían cruzar a...

No, sí se podían cruzar, pero había pedo. ¿Sabes cómo? O sea, más bien como que se topaban así como en la calle de güey así. Eran los Cholos de antes, no, que no más piches malditos que están... Me arranqueta, no. Es güey, sí se agarran a vergasos. Sí, sí, sí. Se filereaban gente. A mí me pasaba cuando fui creciendo, pues ya me conocían. Obviamente me asaltaban toda la vida. Pero ya cuando estaba yo en la universidad, ya salía

muy tarde yo a la uni y no me asaltaban porque llevaban nada más libros y un lunch. Entonces pasaba por los choces de ¡Ah, se me oita y puros paernos, güey! O sea, de que no traían a mano, ¿sabes cómo, güey? Sí, era... O sea, pues toda la vida sí. Me asaltaron como unas diez veces, yo creo. La que más me dio miedo fue una vez que me asaltaron con una jeringa. ¡Oye! ¡Ay sí, a la verga, güey! Sí, sí, sí. Y ahí razoné con el Cholo. Porque estaba yo en el... Es que mamá, ¿ves? Había un

parque atrás de mi casa. Esto me pasó una vez. Cumpleaños y me regalaron una bola de basquet bien chingona, güey. Como transparente de Michael Jordan. Y mi hermano y yo decíamos vamos al parque a jugar. ¡Vinchi parque, más malandros que la verga! Llegamos a jugar. ¿Todo bien, hijo? Sí, cuánto nos... cuánto nos más vemos, ¿eh? Sin pedo, ¿eh? Y entonces llegamos al parque a jugar y llegaron los Cholitos de nuestra edad. Y luego, ¡Ey,

quieren jugar! Y luego, sí, bueno, pues ya ni pedo. Tú, tú, tú, tú, tú. Estamos jugando con mi regalo de cumpleaños en mi cumpleaños. Jugamos de qué y lo agarran el balón y lo digo, ¿me puedo regresar el balón? ¿Cuál balón? Ah. Y ya me fui. Me encanta que es una manera de desarmarte cuando te preguntan ¿Cuál balón? ¿Cuál dinero? Sí, eso me llama la verga. ¿Ya tú? ¿Ya? Sí, la verdad es que sí. Y ya no existe. Entonces, el tema es que... ¿Qué imaginación? El barrio estaba pesado, cabrón.

Estaba pesado. Sí, sí, sí. Había la morrita que fue sexo servidora desde morrita, bellos narcos que se mataron hasta los veinte, ¿no? Desde que siento que tu barrio se estuvo más cabrón. Porque digo, mira. Mi barrio está de la verga, güey. Me pasa que... Muy bonito, lo quería mucho, pero sí está de la verga.

Sí, o sea, yo te voy a contar, mis padres de mi barrio eran pues, pues tranquilas porque además, digo, ya cuando me voy a vivir de adolescentes, yo viví como en varias colones, ya cuando me voy a vivir de adolescente, vivía yo en una colonia que se llama Francisco Montejo. Ajá. Que actualmente ya es como una capital de los chilangos que se fueron a vivir a... Al paseo, Montego. No, no, no. No. Francisco Montejo es... Ah. La colonia. La colonia era el final de la ciudad.

Ok. En ese tiempo era de... Ya llegaste, Francisco Montejo, ya no hay nada más que la carretera. A progreso. Ya, es todo. Y... Junto, estaba Churna, que en ese tiempo sí está... Hasta la fecha hay partes... Sí, sí. Maradronas. Pero, en especial, a mediados de los noventa, era la colonia donde estaban los cholos. Ajá. Y habían dos tipos de cholos en ese tiempo. Estaban los Florence 13 y los Outside Locos. Uy. Cuidado. Estaban los de Outside Locos. Estaban muy cabrón.

Sí. Porque, además, los Outside Locos literalmente estaban igual... Eran de los de la 42, eran de los de la... Sur 40... Sur... En el sur de Mérida está más rudo. Ajá. Entonces, pues yo sí estaba como en el norte, pero... Ahí, aguas, es Chuburna, güey. Ahí sí, no. Entonces... Sí, sí. Sí, pasar por allá era complicado. Habías que saberte las rutas. Eso es peor.

Tenías que saberte por dónde tenés que moverte o... Y sí había el peor de las placas, porque habían calles donde tiraban placas... O sea, te tiraban una placa... Digo, por ejemplo, tenías que saber como... Sí, como signos ahí. Como signos allá. Si hacías ese signo equivocado, ya valiste, mami. Si te saludaban y tú no hacías el signo que ellos estaban haciendo... Ah, o sea, tú tenés que tirar placa de regreso. Tú tenés que tirar placa de regreso. Ah, yo no me decía, no, carnal, todo bien.

No, pues era un... Entiendes que eso es mi dominio. Sí, sí, sí. Pero, además, perdón, pero si el Cholo y el Yucateco, pues... Nada más chuparrito que yo, güey. ¿Sabes qué? Nada más chiquito que yo, güey. Entonces, sí era un pedo... Viches pigos salen de la verga. Todo puede salir mal lo que diga en este momento. Entonces, vamos a dejarlo así, ¿sabes? Pura mano manzanera. Pura mano manzanera. Sí, entonces, sí era un... Pero, pues, pues, yo estoy blanquito, güey.

Obviamente... Sí, no. Muchos me ubicaban. Me ubicaban. Me ubicaban de... Ya sé quién es este, güey. Sí, bueno. Y ya sabían muchos de que yo no me metía con nadie. Sí. Era de que no, no, no, yo no me meto con ninguno de... Pero conocía yo que al payaso, ya no sé qué, que al filero... Sí. Sabías los nombres de los güeyes de allá. Sí, bueno. Y era de, ah sí, saludame a fulanito. Y es como, ah, no, ya está en el lexo. A mí lo que me pasó fue que mi mamá les daba catecismo a los Cholos.

También mi jefa, qué ganas de chingar, güey. Lo que pasa es que se me va a mandar un abrazo hacia él. Y este, le daba, pero güey, les daba catecismo a los Cholos de los rebeldes y a los de los pabeños. Y una vez se le ocurre juntarlos. No. Y yo mamá, qué, o sea, yo está chiquito pues, pero los llevó así de que a llevar respesas al asilo de ancianos. Dos barrios contrarios en la misma camioneta mirándose.

Yo me acuerdo que en el momento de tensión, de que güey, había gente que había matado al hermano, sentado enfrente. Y mi mamá, qué pueblo es Cristo y yo, chinga. Vamos a cantar unas canciones. Meta, güey. Bueno, ajá. Y yo, me explicaba al flecha, al Ugui, al indio, todos hablan. El indio me da mucho miedo porque no hablaba nada, güey. Era un bella, así, pinchi, matalote. Y lo mataba en serio, como el de Cucusnes. Sí, sí, sí. Y lo mataba acá y dije, güey, sí, maté un brother.

Y eso me daba mi tantita, ya más grande, inmunidad, este. Que eras el hijo. Era el hijo de chiquis. Entonces, ahí, pasaba yo y ya no había tanto pedo. Antes de eso, o sea, no mames, era un robadero. Y lo que hice, esto, ahorita, es coger las rutas también, desarrollar un instinto de saber cuándo te van a robar. Yo, por donde vivía, había una cosa que se llama el multimercado Zarco, que era como una... Ahí vivía yo. Uy. ¿Ves cómo era fresa? En el campanario tú quieres quedar en un multimercado.

Caíste a la verga, morro. Bueno, y el multimercado, ahí había el cuento que corta el pelo, la lavandería y maquinitas, güey. Uy, el pelo de las maquinitas. Ese era la malandro town, güey. Y nosotros, Chavillos, mi canal y yo, nos íbamos a castar el pelo con Genaro, este, era un amigo de mi papá. Y nos quedábamos taditos en las maquinitas. Era como lo más lejos que nos dejaban caminar, porque estaba a unas 10, 20 cuadras de mi casa.

Y una de esas veces, güey, unos malandrillos, hay que estar en la maquinita de, ¡eh, morro, quiere ir allá afuera, no sé qué, apura, verga! Así de, ah, enseñarle unas mares, güey. No, carnal, no sé cómo dice. ¡Soy bien, gracias! Este, güey, o sea... Un año antes, se lo dice, ¿qué onda, carnal, qué se te ofrece? ¡Vas a la verga, sabes cómo te asaltan! Y no podían hacerlo en el multi, porque había policías en el multi. También que iban a ser. Y nos querían sacar a huevo.

Ajá. Y entonces, de repente, le dijimos, mi hermano y mi mamita y yo estamos muy culiados ya. Y dijimos, no hay que decirle a Genaro. Y Genaro era todavía más malandro, güey. ¿Tú qué? Es el barrio barrio. Y luego llegaba Genaro y, güey, sacó un machete, güey. Y dice, ¿qué pasó, claro, qué quieren con estos niños? Y luego, eh, Genaro, ya estuvo, güey. O sea, sí había amenazadas de muerte ahí. Y nos decimos una de la del cubano. Nosotros íbamos a cober tortas.

Bueno, cuando era skate, como en los 19, nos íbamos a patinar todo el día. Y en la noche llegamos a las aguacatortas, que eran las más baratas que nos alcanzaban. Y llegamos todos los homies del skate. Y traíamos gorras, ¿no? Este de Volcom, de Santa Cruz, así. Y Benito siempre tenía la masculera. Era sistemático. Porque era como... Este era el alprino. Ah, no, compraba como en las segundas. Pero siempre compraban unas de culerías. En fin.

Y entonces ahí, el cubano, güey, era bien malandro, pero ya vendía tortas. Era en una colonia donde vi al beauty, que era en la 46. O sea, muy malandro. Pedaste esto, güey. Un día llegaron unos cholos a asaltar a toda la tortería, güey. A todos, güey. Y así de que, güey, tú me secas, ¿qué? Pan, pan, pan, así. Y lo dijeron, eh, tú me secas una gorra. Y todos, eh, no mames, cabrón. Porque si dialogabas. Bueno, pues, una. Y dijeron. Y todos, entonces se la quito el menito.

Y en eso, le dicen al cubano, a ver, mi hijo, este, el dinero. Sí, carnal. Abre la caja y la abre así, güey. Y el cholo se hace así para agarrarla. Y el cubano le agarra las manos, güey. Y se las pone en la plancha. No mames, güey. Ah, no mames, cubano. Ya, güey. Y le está quemando. Ya empezó a oler a carnita, güey. Te vas a ir, cabrón. Sí, sí, ya es todo, güey. Le quitó las manos, y fue así con las manos así asadas. Y luego ya se fue a los cholos y nos devolvieron todos.

Él agarra el menito, güey. Y se la lanzó. Creo que nos devolvieron a agarrar el menito. Pero, o sea, el cubano nos salvó ahí a todos. Así era. Sí, estaba bien. Las totes del cubano. Las totes cubanas. Esas cubanas son las de la... Antes estaban a 26, los pasaron hasta el final de la 20. Pero eran bien malandros, sí. Me encanta, igual que lo dijiste, las maquinitas. Porque sí era un lugar donde convivían sanamente, aunque no se iban. Era el avispero.

Y era importante reconocer que era la colmena de los malandros. Ahí salían. Sí, porque eran los que... Ah, está jugando Metal Slug. Ah, bueno, está bien. No está a meter con nadie. Si ya está jugando King of Fighters. Y King of Fighters. Y cuando jugaba yo con Yori Loco, entre más malandro más jugaba con Yori Loco. Sí, ya jugaba con Yashiro y ya... Ya está peligrosa la banda. Benimaru, güey. Benimaru, güey. Sí, güey. Ya era... Las maquinitas era el hype de la... Sí. Ahí... Acá había...

El Chihuahua. Los taromaritos es verga para jugar. O sea, los... Sí, sí, sí. Y te pedían dinero así fuera de ahí. Caridad. Y le daban a sacar... Kori malecía. Y le daban a sacar 5 pesos y se los gastaban las maquinitas. Una vez me jugó, me tocó jugar contra un pinche mocoso que no alcanzaba a ver el tablero de los taromaritos así. Y me partió tu madre. Y me partió el hocico. No tenían ustedes en tu barrio

maquinitas alteradas. O sea, que era un Street Fighter, pero cuando Zangief hacía el poder, se acaba también el Hadouken. Ah, sí, sí, sí. Sí, el Super Street Fighter Turbo Alpha. Ajá, Turbo Master Jet. Una cosa bien rara. Que salía blanca azul. Sí. Que salía chuli roja. Sí, sí. Como no podían modificar mucho, que modifican el color Daz. Sí, la verdad. O que tenían el Sonic Boom y sacaban 900 Sonic Boom. Ahora, el tema de vivir en barrio es... Porque no le decías Metal Slug.

Le decías Metal Slug. Sí, sí, sí. Y luego le decías Heavy Machin Gun. El Hadouken. El Kino. El Kino. Kino Fighters. Yo, por ejemplo, discriminaba a los niños que le decían a Buget. Era de Hadouken, amigo. No, no, no. Aquí ya le hemos... Mi niño decía a Buget. Aquí ya le hemos dicho a Buget. De niño decías a Buget. Se lo aprendiste años después. El Choryuken. Sí, el Choryuken. El Choryuken. El TaptaRuget, güey. Sí, güey. El TaptaRuget, sí. Sí, güey. Sí, pues se hacía la patada, güey.

Pero el tema es que sí. O sea, era muy de barrio tener maquinitas. Ahora, igual otro lugar que me encantaba, que no es mi caso, el punto de reunión donde se juntaban los que no éramos Cholo, los que éramos las amarillas que eran tus cuates. Para mí siempre era la cancha de básquet, que al mismo tiempo es cancha de fútbol porque donde está abajo tiene forma de deportería. Tiene deportería. Tiene deportería. Y nadie puede jugar básquet porque, a ver, juega básquet cuando los 90

cabros no estén jugando fútbol. No, pues no es posible. Nunca podíamos jugar básquet. Que deportistas. Acá estaba de cierta, un pichito picadero. No, no, la cancha. Pero era de noche porque de día, piché calor, no podías acercarte ni de pedo. Oye, yo cuando... Yo crecí muy inocente como sin vicios. Y cuando alguien jugó marihuana ya grande, dije, ah, a esto olían las canchas. Pues, me recordé. Porque no sabía, ¿sabes cómo? Claro, sí. Nuestro punto de reunión

era la corner, era la esquina. Y teníamos una... Está bien verga la esquina. Era la vuelta de mi casa y ahí nos contamos toda la bola. Pero un día, wey, nos pusieron un teléfono público y se le apendejó a Telmex y vanotó el teléfono del teléfono público. Entonces ya nos podías hablar a la esquina, wey. No mames. Entonces salimos de la prepa y para invitarnos a la party, nos salías a la esquina y lo que onda, carnal, y lo bajaron para allá. Oye, qué buena idea, wey. Está bien verga eso, wey.

Apendejaste, wey. Me viene a contar que ya no has sido ganado allá. Otro personaje importante para mí en el barrio, uno que utilicé como psiquiatra, como muchos años, como mi terapeuta, era el doguero. El clásico doguero de parque. Sí, sí, sí. Era un clásico wey que llegabas y mientras estabas grabando ahí el tacos ahí juntabas varios amigos y le contabas tus problemas, wey. Ya le contabas como, ah, me pasó eso y él te daba

como consejos. Una persona que sabe claramente de la vida porque está todas las noches allí estudiando. Solo necesitabas alguien grande, ¿sabes? Sí, una persona que ya ni siquiera es grande, ya con bigote de chocomilk ya era adulto, ¿sabes? En mi caso era Gesen que era novio de la hermana del Benito y solo traía carro. Y ya era poder. Ah, la subiduría. Ah, sí sabes, sí sabes. Ese y el señor Moreno o Don Pepe el carnicero. Y Don Pepe un día, ¿y qué valiente, cabrón?

Los cholos de que mi amanez de acasismo llegaban a visitarla ya cuando estaban reformados entre comillotas. Ya después de salir de la casa, la verdad. Y un día fueron a visitarla como a seis güeyes. A la casa, wey. Y se metieron seis cholos a visitarlos, a normal, bonito. Y Pepe, el carnicero, llegó así con un cuchillo y lo, todo bien chiquis, la verguelos. No, no, no, son mis cholitos, no sé qué. Sí, así decía mis cholos, wey. Y el bato se iba a rifar, wey, contra

seis mamón. Es que la actitud, no, es la actitud, no, máximo respeto a Pepe, wey, si era en verga. Otro personaje muy importante es Doña Pelos. Ajá. Doña Pelos puede ser desde la carnicera, puede ser la puede ser la que tiene la verdulería, la frutería, la que hace los jugos. No importa. Ella siempre puedes confiar en lo que te van a tener porque es producto que va a ser de calidad, pero ya no da fiado. No importa qué día es, ya no,

ya no da fiado. Así que el señor Moreno tenía un sistema de cartoncito, entonces tú llegabas y anotabas así le decías, eh, señor Moreno, unos papitas y unas cocas y no sé qué, y te lo anotaba todo y al final del mes pagabas el cartoncito. Y luego yo creo, en paz, es casi que me perdonen su memoria. Murió un mancarrota, claramente. Creo que, sí, estaba fregandito la Anita porque en un momento dijo, oiga, si quiere ya el cartoncito, no, y ella de, no, pues pareja, si, hay máximo control del

gasto. Ajá. Eso pasaba. En mi caso, él no era el doguero, era el señor Amivas, y el Amivas era el burrero. Amivas. El Amivas. Y entonces a mí no me alcanzaba. No, es que se estaba bien fregado. El Amivas. En un abrazo al Amivas, no me alcanzaba bien para el, o sea, qué tan fregosa, no me alcanzaba para un burrito. Entonces lo que hacía es que me daba uno de cochinada, o sea, como de los Kedes, y me lo vendía en ocho pesos, o sea, más barato. Y luego ya me fiaba. Y tu

estiglizade dos chingones. No, no, papi, yo puedo comer caca y yo in muni, güey, o sea, entonces me daban los Kedes y con ese me hacía un burrito, y luego me fiaba. Así cuando se me había quedado muy hambreado y le di, hádale mi chumita, chica, luego me lo paga. Yo colé de bocos unos diez millones de pesos, cabrón. Sí, ya la inflación ya. No, no, no, no, si no lo hubiera logrado. Ya, ya lo hubiera logrado. No lo hubiera logrado claramente.

La bonita de la cuadra. Puta wey, no mames, sí, no. ¿Quién era? ¿Qué hacía? ¿Sabes qué pasa? Era la que se puso luego luego... Ya, bueno, sí. Sí, o sea, le salió un chichi, sí. Creció. No, no, no, es que era como todo el conjunto. Ajá. Ajá. Había varias bonitas. Y peor aún, el hermano, luego uno de esos hermanos se llevaba contigo, ¿no? Se llevaba... Y no, por ejemplo. No, la hermana está buena, ya vale este mal. No, mi carnal andaba con una de ellas y el hermano era bien asesino,

wey, pero bien buen pedo. O sea, las batas que decías de, wey, si le tocas mal este balso, o sea, se pone mal. Sí. No, cuídate, llegue llorando la hermana porque no lo cuentas. Y por suerte era chido con nosotros, pero sí había mucha bonita. No, y le tocó a Emilio un beso. Yo me juntaba con una, estaba ahí en el coche, todo eso. Es que desde chiquito siempre fui un hijo de la verga. Yo me juntaba con un cabrón porque me gustaba su hermana. Entonces, para verla, iba yo a jugar con él.

Y luego se mudó, wey. No, se mudó a una cuadra. Ah, no, que es así. A dos cuadras estaba la amorra. Ahí estábamos como... Nunca la volví a ver. Estaba dos cuadras. Y luego una de las bonitas de la cuadra. Este... No te fijabas en las niñas en aquel entonces. Hasta... Y un día una murilla me encerró en su cuarto y a mi me da mucho miedo porque todo el cuarto era rosa. Y lo decía, qué pedo, wey, está en culo. O sea, como que me da algo. Y lo decía, me cerró, estábamos chiquititos.

Y me decía, no vas a salir de aquí hasta que seas mi novio. Y yo, lo que me dije, nunca vas a salir de aquí. Y lo pensé, dije, está bien chiquito. Y dije, no, ya sé, como no voy a ir a mi casa en días, mi mamá va a ir a buscar casa por casa. Y cuando la oiga a tocarlo, dice, mamá, aquí estoy, en el cuarto rosa. Quín, en el cuarto rosa. Me ciencié en el cuarto rosa y ya. Un año después, ya me encerraba yo solo. Ya, te decía, qué pedo. El vecino borracho.

El vecino borracho es muy importante porque para mí era la manera de saber qué tan bien económicamente estamos yendo como país. Porque si habían madrazos, si habían madrazos... Los indicadores, claro. Porque cuando yo no iba a Cahuguaama y había madrazos, estamos mal económicamente. Pero si ya lo veías contento en su banquetita con su Cahuguaama, está yendo bien. Somos un buen país, decía yo. Ah, Simón, güey. Pero si ya después pasaba la patrulla dos, tres veces por allá,

no, sí, ya sí está poniendo. Aquí nunca pasaba la patrulla. No pasaba la patrulla. Nunca, nada. La pinche vida pasaba la patrulla. Entonces es que... Se van a meter ahí. No, no, no pasaban simplemente. No, no, nunca. Pero nunca, o sea... No, sí, no. No, sí. Como no dejes pasar patrulla de ey! No, no, no te dicen nada. Pero pues si era común ver... Mucho antimotín. Antes eran muy comun las camionetas antimo...

En Yuketán se da mucho la camioneta antimotín a pesar de que... Sí, pero qué va a hacer... Pero es intimidación. Se trata de pura intimidación. Es una camioneta antimotín, es pura intimidación. No es un pedo de... Porque al fin y al cabo siguen siendo dos cabrones en una camioneta, la camioneta antimotín y dos güeyes. ¿Entonces por qué te sirven? Oye, ¿tenían la casa abandonada? ¿Esa era el cuartel de los niños? ¡Ah! Claro huevo, güey. La casa abandonada. La casa abandonada y luego...

Claro, güey. Es que luego se volvió picadero. Es que siempre fue. Porque el TV... ¡Namás llegabas en horarios de pelotas! ¡Saja, güey! Siempre fue, nomás llegabas. Entonces de repente yo decía ¿Por qué trata jeringas? Ajá. Si el INS está bien lejos, ¿por qué jeringas? Había jeringas y luego había una caca. Y así güey. ¡Ah, sí! La caca. Entonces nunca empatabas... ¡Siempre ha sido un perro caga! ¡Sí! O sea, nunca empatabas... ¡Un Doberman yo creo! ¡Porque caca con! Como cinco Dobermans.

Sí. Y luego ahí aprovechabas para... ¿Esa era la casa del amor? Sí, sí. Era así de... ¡Ah, ven! Sí, en la mía había... El jeringas y caca. Ahí florecía el amor, carnal. Ahí que probé mis primeras cervezas. Sí, sí. Y sí me acosté en un colchón que probablemente todavía tenga liendres de eso, ¿sabes? ¡No mames! Neta. O sea, como que no sentabas... ¡Ah, la verga! Y... Solo me dijeron... No lo voltees, güey. Por el amor... Hagas lo que hagas, no voltees ese colchón. Es el helado bueno.

Es el helado chido, güey. No lo voltees. ¡Perdóname! Perdona la gente que está... Acá mojadito el otro lado. Sí, como que... ¡Oye! No voltees ese colchón. No voltees el colchón. ¡Ay, ya nació el COVID, güey! ¡Ay, nació el COVID! Sí, claro. Sí, claro. ¡Qué pedesí! ¡Qué horror! ¡Jajajaja! ¿Qué haces? Pero era un buen lugar. Perdóname, choche. Existen lugares que tú no los conociste, güey. Pero ahí estaban, güey. Ahora, ¿tienes contacto

todavía con tu banda? Sí. Yo casi ya no. No, no, mi barrio así nos llevamos súper bien. No nos vemos tan seguido, pero al Alvarito, al Uber, a toda la bola, anda así muy bien. Cuando salgan del anexo... Ahí lo esperamos. Sí hubo 2, 3 anexadillos, fíjate. Es que imagínelo, los otros eran más borrachotes y drogadictos. Nosotros éramos como... Sí pedillos, pero... ¿Sabes qué le pasó a mucha de mi grupo? Fueron papás muy jóvenes.

Les pasó eso de que andaban, de que ya tenían novia, 16 años mamón, y ya habían embarazado a sus novias. Ya habían embarazado a sus novias y... Pues ya, ya a chambear, güey. Ya sabes, a jalar de técnico, de lo que sea. Los mago y sin morritos, güey. Oye, te platicé la del table una vez que nos topamos a la mamón, compa. Sí. No sé si ya lo contaste acá. Y si no, por favor adelante. Cuando cumplías... es que belloso, mami. Si vi en la jungla, llevaba la de arriba.

Cuando cumplías 18, güey, te hacíamos un ritual, que era ir al antrofre, cerveza. O sea, nos tomamos una cerveza. Cerveza, y luego en la misma noche, uno más feo, más feo, más feo, más feo, más feo, y te llevamos ya al table de la... O sea, de la gachote, así. Y en una de esas, güey, cumpleaños un güey, neta no me hacía nada, está muy gacho. Y entonces íbamos descendiendo de los infiernos, ¿no? Sí, claro, claro. Y luego fuimos... Y luego fuimos al table más feote, así, al que había

el más feo. Y de repente entramos y salió un compa, y me detiene luego y le digo, vamos, vamos, ya, vámonos ya. Y yo, ¿qué pasó? Y yo, ahorita te digo, ahorita te digo. Y ya nos fuimos, güey. Y en el carro, le digo, ¿qué pasó? Y él dice, estaba la jefa de un compa. O sea, iba con nosotros, era... ajá, güey, bailaba. Y no sabíamos, güey. ¿Y él sabía? No sé, güey. La neta no sé. Pero el batallón como que nos detuvo y dijo, no, no, vamos, ya. Y ahí sí me lo guardé el secreto.

Y yo, qué gacho. ¿Y cuánto se ha privado? No, ¿cierto? Sí, güey, fó... Qué raspado es esta cabrón. Ay, qué rudo. Sí. O sea, a mí pasaba mucho que ya en la adolescencia, el 15 años era una actividad de fin de semana muy común. Ya íbamos al parque ya vestidos. Había 15 años o no, tú ya ibas bien vestido por cualquier cosa. Igual y se armaba, igual no teníamos un teléfono donde nos podían llamar. Pero de repente, pues, ya va un cabrón en la bici y se le dice, chuta la puta madre. Porque

era bichos. Llegaron y se, sí, güey, va a estar acá en la 47. No mames, qué chido, güey. Y a mí me agarraron de casa. El Gomaris era un salón de eventos, no salen fiestas. Así se llamaba, salón de fiestas Gomaris. Y Gomaris, pues... Sí, güey. Por eso siempre le digo Gomaris al lugar. Siempre digo sí, le digo Gomaris. Siempre quedó porque era de, va a haber 15 años allá, güey. Siento que hicieron unos cubos alterados. No, a mí me agarraron de carnada. Porque pues, pues, el güerillo.

Y era de, ándale güey, entra y... A mi, a partir de eso nadie me paraba. Yo crashabas. Pero éramos 8 cabrones que siempre necesitábamos una mesa y había dos. Si la quinceña era bonita, entonces, con que nos dejaron entrar ya. Ya era armada. Si la quinceña era bonita. Si estaba fea, no nos dejaron entrar. Si estaba fea, escúchennos. No, no, no, no, no vea eso. Entrábamos, güey, a todos entrábamos. Sí, sí, claro. Pero si era fea, podías conseguir esta botella. Porque nadie iba. Sabes.

Estas son cosas horribles. Perdónenme, mundo, perdónenme. Tenía 14 años. Hacía el papá, güey, bien ilegalzote, güey. No, llegaba así. Yo era mi hija, ¿no era? Yo tenía que entrar, yo tenía que entrar. No, es que era un peor de... Entrabas... Escúchame. ¿Qué tal fias tu papá? Pues compré un cartón, tuvieras... Tenías que entrar y yo ya entraba en un momento exacto que era cuando empezaba el baile con la quinceañera. Pasaba el tío. Y cuando ya veía que estaban pasando al primito, ya entraba yo.

Bailaba... No la conocía. ¿Cómo estás? Oye, querías porimitarme. Y ya me entran y le dije, oye, pues es que viene con unos amigos, ¿será que podemos conseguir algo? No, para refrescarnos. ¡Ay, ya! No, es que hay refrescas, pero, no sé, una solerita. Ya sabes, o sea... Yo probo la solera y sabe a 15 años. No mames, no mames. Qué verga. Amo el papá. Saben que su hija está feo y lo... No, hija, sé que compras dos botellitas. No, porque más... Y así, tu hija está bien chida así, agua, cabrones.

¿Cuántas van a entrar? 5. 3. ¿Cómo la ves? ¿Ya viste este bombón? Sí, sí, sí. No mames. Sí, y minerales. Oye, para refrescarse. ¡Ahhh! ¡Wey! Sí me la daban, wey, sí me daban la botella y se la compartimos. Convidaba. Entonces, tenía yo una función. Ay, qué su madre, wey. Porque si no, teníamos que pasar plan B, que era ya pasarse al Armando, que Armando ya se robaba la botella. Ah, claro. Era el yo del... El era el yo el que decía que no tenía la botella, no, tampoco,

pero se me había dado la consiga. ¿Y se fue dónde está ahorita? No sé. Ah, hace poco. No, hace poco. No, hace poco. Alcalde de Medellín. El Armando es Armando Aguadiana. El Jurnal. No, no, hace poco lo agregó a Facebook y ya. Jefe de Legación. No, es enfermero, le va muy bien, le va muy chido. Y... Va a sumar, pinches. Pero el piche Armando, wey, lo que es dinero... Es que no es que se la robaba. Es que se llevaba con los meseros. Es robo, claro. Al final del día te está chiquiando.

El robo de los meseros. Sí, sí. No, se va con los meseros, los meseros. Ey, qué pedo. Sí, sí, sí. Es una red. Hace las 15 años es un... Es un sistema complejo. Sí, wey. Ya sabíamos a qué iban, ya sabíamos cómo nos íbamos a poner y a esa vez aquí a la ciudad íbamos a recogernos. ¿Y en qué estado? Ahí depende. No, no éramos niños borrachos hasta eso, eh. No, tú tampoco, fíjate. Menos. O sea, si había el borrachito y las drogas... Drogas menos, wey. No, no, no. Había el marihuanillo y eso.

Y era raro, ¿verdad? Como el marihuana y era satanizado. Sí, wey. Y una vez unos brójeros se metieron en unos 15, este perico, wey. Y, ay, wey, me quedé acá muy sacado. Pero sí, wey. Es que había otros weyes con los que se juntaban mi hermano, mi hermano se juntaba con todos los más malandros, wey. ¿No te contó una vez que le iban a matar? No, hombre, no. No, no. Estaban los weyes, se fueron a la sierra, wey.

Y entonces mi carnal hace que se crean que se fueron como a una fiesta de unos moros de la sierra. Y mi carnal se bailó con una y se dio sus besos con una morrilla, wey. Normal. Y al día siguiente le dijo, oye, wey, está ahí novio. Y a la verga, mi hermano no sabía, wey. Y llegaron a buscarlos, eran narcos, wey. ¿Dónde está este wey? Y así todos de no, no, te hacían ese pendejos. Y dijo mi carnal, no, pues soy yo, wey. Y lo... Ven, vamos a hablar. Y hablaron, no sé qué.

Y le dijo, mira, wey, la neta, perdón, wey, la mora no me dijo nada. Este... Así estuvo lo santuario. Y a ver, si habido neta que no, dice que empieza a llorar el narco. De la edad de mi hermano. Era Chiqui. Bueno, no, Chiqui. Ajá, malandrío. Y lo empecé a ver, lo hice. Pichiputu, wey. Lo sé qué. Y ya, llorando, lo sé qué. Y luego después se hizo un compas, no. Espérame. Y luego dice, mira, wey, te quiero regalar el casquillo, con eso te iba a matar el casquillo de la bala, wey. Lo tiene mi

hermano, wey. O sea, se lo iba a jajar, wey. Ah, batos, ¿qué te digo que el pinche chihuahua era un machete? Te digo, la diferencia, creo que entre ustedes, es de que matar sí era una opción. En mi caso era, ah, sacó un machete, wey, ya. Ya, porque era común, no era común que era. Ah, sí, wey. Una vez que nos agarramos. Yo no vi una pistola hasta, no sé, muy adulto. No, si acá la pistola no era tan... Lo que sí eran las pedradas. O sea, hacemos

como guerritas. Y era con los weys de la otra calle. Y nos agarrábamos a pedradas. Así. Y una vez. Y cuando llegó Charlton D'O, que era el planeta de los simios. Y entonces una vez me atribuyeron esa, porque yo estoy seguro que no fui. Porque un brother le dio una acá y le dio con un vidrio. Y le rajó la frente y le empezó a sangrar. Y todo el mundo me culpó a mí. Yo dije, wey, no creo que yo haya sido la neta, pero pensé luego y ya dije, si agarras un vidrio, se nota que es un vidrio, wey.

Claro. O si estás agarrando piedras, se sienten piedras, wey. O sea, un obabarre puede significar entre piedra, PBC. Sí. Y luego se me culpó de ese crimen y yo a mi vez culpe a mi hermano. Entonces, pobrecito Emilio, le mando un abrazo. Pobrecito mi carnal. Mi hermano era muy lindo. Y luego le doy al wey y le empieza a sangrar a cajín culero. Y luego me metí a la casa y agarré un chingo de papel de baño así para que no sangrara, wey. Y luego, dije, se fue a la casa

del wey. Y ahí llorando en la regadera. Y yo me andé a mi cara y le digo, esto, esto. Y mi hermano se sopló todo el regaño de la señora. ¡Qué hijos de la verga! Este descargador de ese wey, no, mi hermano. No fue yo, fue mi carnal. ¿Y dónde está tu hermano? Pues en la casa. Y fue agote, wey. No, no, mi hermano, sí, sí le debemos ahí. Muchísimo. Sí, el barrio es bonito. Ok, mira.

Tengo una mini actividad. Ok. Que es, hay mucha gente que no sabe si vive en un barrio o no. Yo tengo como unas ideas acerca de cómo saber. El pequeño test. El test, el test. A ver, a ver. Uno. Si en tu colonia ya comienzan a haber que abren más casas de empeño. Si en tu colonia ya hay casas de empeño. Si en tu colonia ya hay casas de empeño. Vives en barrio, hermano. Vives en barrio. Dos. Si sabes el nombre de tu tendero, barrio. Sí, claro. No vas al Oxxo. Es a Don Pepe.

No, y si a ese señor Don Pepe le tiro el pedo a una menor edad, barrio. Siempre pasa. Siempre pasa. De hecho, había puesto esa exactamente en la tienda de barro, la Don Gennaro. Sin querer, dije. Siempre tiene el nombre de Don Gumaro. Le tiro el pedo a una de las siete. Si la patrulla pasa cada que juega a la América. Barrio. Barrio, hermano. Si nunca pasa. Más barrio. Más barrio. Si a la patrulla le dan miedo pasar por tu colonia. Exacto. Se culea el parón. Exacto.

Mordor. Si lo más cercano a un grafitti es un leterro que dice Yariana regresa. Pasó. No sabían ni dibujar. No sabían ni dibujar. No tenían para apagar el grafitti. Era el negro. Yariana regresa en una barda. En una barda. Ya sabes que ni siquiera tiene color. Ahí va otra. A ver, mira. No había blockbuster. Mira, si llegaba un vídeo maxi. Uta, que fino. Videocarelia, puta. Ya, ya, ya estaba así. Ahora, en el videoclub había la cortinita que estaba en las Pocs. Era una carpeta.

Ah, era carpeta. Tienes toda la razón. Olvía lo que dijera, era una carpeta. Que era nada más que metían allá las carátulas. Entonces te abrías. Hay veces que te tienes que llevar mucho con la chava por decir, eh, ni siquiera pedías la película. Era la carla. La carpeta. Con la carpeta tú ya la armabas. Y era de que, mira, voy a aprender, me voy a aprender. Ahorita vengo. La esa imaginación. Y último que tengo acá es si gritas Jesús y voltean siete huelles. Barrio. Barrio, hermano.

Si la tienda tiene rejas. El Explainio tiene rejas. Ya el Oxxo ya le baja puntos a tu barrio. Sí, el Oxxo es gentrificación. Y luego había una submaquinita que era la de más malando todavía. Y no es que el niño iba a la cárcel. Era no solo maquinita videojuego. Era la ruletita que te ganabas Barrio ya. Ah, sí, la de los bolitos ahí sí. Esas pendejadas. Ah, no, esa sí. Era el típico niño. Ese niño que jugaba era el niño que dos años antes se volteaba a los párpados.

Y es el niño que hoy fuma foco. Y tiene, por alguna sea de razón, tiene una mochilita Peppa Pig. No preguntas que traen la mochilita. Ya creo que eso fueron mis mis mis. De manera que si usted tiene una hija bonita no compre tanto alcohol. Si tiene una hija fea, compre un chingo de pisto. Porque Osvaldo y su pandilla van a caerle a esos 15 años. Jalo, jalo, jalo durismo. Y si ven que me voy a acercar a bailar con la quinceañera, es que tengo 8 cabros. Tengo toda máquina atrás esperando entrar.

Hasta Memo va a entrar así. En fin, tenés unos 15 años. Yo soy Chubel Torres. Y si no pasa nada, jod.

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