Lleva tu imaginación a otro nivel. Relatos calientes Hoy presentamos Una extraña petición, parte 4 Volví a dormir como si hubiera vuelto de una guerra, pero me desperté fantástico y animado. Estaba siendo una semana inolvidable. Cuando me levanté a desayunar allí estaba Lore, fresca y resplandeciente, como una rosa que se acaba de abrir.¿ Qué tal, hermanito, has dormido bien?
Como un marajá. Ja, ja, ja, pues yo tuve que
masturbarme porque me dejaste ardiendo
Vaya, lo siento. Fui un egoísta al
no pensar en ti.
No, si lo entiendo.
Menuda corrida que te pegaste. He tenido el sabor en la boca toda la noche. Ja ja ja. Es que estuviste fantástica. Tienes una boca increíble para esto. Gracias. Contestó toda contenta por el halago, espero deslumbrar a Samuel con todas tus enseñanzas. Intenté imaginarme la cara de Samuel. Seguro que si se había fijado en ella debía ser un friki parecido. Casi no pude contener la risa al pensar en su cara después hacerle una mamada con esa antología.¿
De qué te ríes? Creo que no deberías abrumarle el primer día. ¿Abrumarle? Me refiero a que no te sedas, quizás le asustes.¿ Tú crees? He tenido tu edad, y créeme, sólo cosas sencillitas para que se sienta cómodo. Se levantó para agarrarse a mi cuello y darme un beso sabroso para ella, e incestuoso para mí. Cada vez me ponía más cachondo que me besara así, y sobre todo que
fuera mi hermana. Ya iba en bragas y camiseta por la casa, bueno, sólo cuando no estaban mis padres, y volvía a apreciar su hermoso culo al sujetarlo con las manos durante el largo y lascivo beso. La presión de sus tetas siempre era un aditivo extra en cada beso. Practicamos un poco ahora que estamos solos. Me dijo con esa cara traviesa que había aprendido a utilizar de maravilla. Mejor lo dejamos para la noche. Esta
mañana he quedado. Jo, quería que me dieras una buena cabalgada. La miré con cara de tonto.¿ Una cabalgada?¿ No sabes qué es? Mejor dímelo tú. Pues me hago una coleta.
Me inclino y me follas duro tirándome del pelo. Una cabalgada, como si fueras montado en una yegua. Evité reírme para que no se enfadara, pero me lo había explicado con sencillez y plena seriedad, como si le explicará algo a un niño. Es un ofrecimiento interesante, pero ya te he dicho que he quedado. Me disculpé de nuevo, pero no sin dejar de pensar cómo iba a disfrutar esa última noche cabalgándola como ella decía. Me fui a tomar unas cervezas con unos amigos que había quedado y volví a
la hora de comer. Ya habían llegado mis padres y comimos los cuatro en armonía. Mi hermana sonreía cuando alargaba la pierna para rozarme la entrepierna con los dedos de los pies. Mi madre hablaba de cómo le había ido con los clientes de ese día, pero la veía más radiante que otros días. Mi padre, como casi siempre, escuchaba su miso con la cabeza baja. Yo escondía una sonrisa al sentir los dedos del pie intentando llegar a mi polla, pero también lo hacía pensando en esa última noche con
mi hermana. Acabamos de comer y me tocaba fregar. Mis padres, como casi siempre, se fueron a su siesta y mi hermana no tardó en aparecer en la cocina en el momento que oyó cerrar la puerta. Me rodeó con los brazos y directamente me puso las manos sobre la polla protegida por el pantalón de algodón.¿ Quieres que juegue un ratito mientras friegas? Estate quieta. A ver si sale mamá como el otro día y nos pilla.
Y
qué? Joder,¿ qué quieres, que nos pongamos a follar en la cocina sin importarnos nada? No, pero mamá no diría nada.¿ Por qué lo dices? Cuando ha llegado de trabajar ha estado hablando conmigo y me ha dicho con mucha tranquilidad que sabía lo nuestro y que no la importaba. Ya, eso ya te lo conté yo cuando habló conmigo, pero eso no significa que nos dé carta blanca para andar follando por toda la casa. Ya, pero conmigo ha hablado algo más.¿ Qué más? Me ha pedido que le contase
los detalles. Tragué saliva pensando en esos detalles antes de preguntar.
Y qué le has contado? Pues todo.¿ Cómo que todo? Volví a asustarme.
Pues comencé por el primer día, y como la veía animada, le fui contando cada una de las clases que hemos dado, jijiji. Joder Lore, estás loca.¿ Por qué? Esas cosas no se cuentan, con detalle. Contesté realmente asustado por lo que hubiese pensado mi madre de mí, sobre todo si le había relatado la follada de boca. Pensaría que era un puto depravado. Pues a ella le han gustado los detalles, no veas qué caras ponía, jajaja. Esa tarde no salí de mi habitación hasta la hora de cenar, no me atrevía a
enfrentarme a los ojos de mi madre. Sin embargo, la cena fue tranquila y agradable. Todo fue natural. Incluso diría que la noté animada en vez de fría y distante como me esperaba. No parecía haberle afectado los detalles que le había contado Lore y eso que ya a mí me parecían fuertes. Mi padre, como era habitual, apenas abrió la boca y cuando acabamos se excusó diciendo que estaba
cansado y se fue a dormir. Le tocaba fregar a Lore y decidí tomar una copa en la terraza antes del encuentro, pero me acojoné al oír decir a mi madre que me acompañaría en esa copa. Se sentó a mi lado con una sonrisa que no pude definir. Me sentía acorralado, asustado, inquiero, incluso perturbado esperando su ataque. Parece que tu hermana quiere aprenderlo todo, y con rapidez. Su voz era suave, tranquila, insinuante, algo que me alteró aún más,
pues yo estaba de los nervios.¿ Qué podía responder ante eso? Bueno, ya sabes que cuando le interesa algo, se vuelca. Me lo ha contado todo, y con más detalles que tú. La miré de reojo y atisbé una mueca de sonrisa ciertamente perversa. Creo que estaba disfrutando de mi ataque de nervios, pero intentó relajarme. Tranquilo, cariño, estas cosas se pueden hablar con total tranquilidad, ya te lo dije ayer.¿ Tú crees mamá? La dije desesperado. Claro que lo creo, pero debes tranquilizarte.
Lore me lo ha contado con toda tranquilidad, mejor dicho, con entusiasmo, y me he alegrado de que esté descubriendo todo lo que la gusta y que además se lo pase fenomenal. Mi madre estaba con una bata de verano corta. Había cruzado las piernas y podía ver la mayor parte de sus muslos y los miré intuitivamente sin pensarlo, tan solo haciendo lo que mis neuronas de salido me ordenaban.
Retiré la vista de inmediato, pero se había dado cuenta y cruzó las piernas en sentido contrario casi dejándome verle las bragas. No sabía si lo había hecho a propósito, para ponerme más nervioso, pero lo consiguió. Di un buen trago al whisky y me recosté sobre la cómoda silla acolchada. Ya me gustaría tener su edad y que tu padre
fuera más joven para disfrutar como ella. Me sorprendió con su afirmación pensando en si cuando dijo eso ella estaría pensando en todos los detalles que le había contado Lore. Poco a poco me fui relajando y mis palabras se fueron haciendo más fluidas y comencé a indagar en su vida sexual. Entonces, con papá,¿ no disfrutas? Tu padre es cinco años mayor que yo. y viene cansado de trabajar. No puedo pedirle más de lo que me da, y a veces me tengo que masturbar para cubrir mis necesidades.
Había hablado de masturbarse como el que habla del tiempo. Bueno, yo también lo hago a veces.¿ Pero sales con chicas, no? Sí, pero ellas no tienen las mismas necesidades que yo. Ja, ja, ja, debemos ser unos incomprendidos. En ese momento salió Lore. Ya he terminado hermanito. Te espero en mi habitación para la última clase. Mañana es el examen, jajaja. Desapareció de la terraza y mi madre volvió a sonreír. Ves, ese es el entusiasmo del que te hablo, está deseando que te
la folles. Las palabras resonaron en mi cabeza como el sonido de un trueno que anuncia la tormenta. Nunca había oído a mi madre hablar así, pero no se había inmutado al pronunciarlo. No sé, dicho así, suena hasta mal.
Intenté que viera lo que había dicho. Mal. Pero sí es maravillo.¿ Qué mejor deseo que desear que te follen? Realmente la envidio.¿ La envidias?
Pregunté dudando de lo que podía significar esa frase. claro que la envidio. Yo también deseo que me follen pero no tengo quien lo haga. Seguía dudando de sus palabras, pero su tranquilidad y naturalidad al pronunciarlas dejaban claro que no eran impulsivas, más bien claras y premeditadas. En un momento de arrebato le solté una pregunta inconsciente.¿ Alguna vez has pensado en estar con otro hombre? Esta vez sí
que la miraba a los ojos. En mi inconsciencia deseaba ver su reacción, pero la calma en su cara era absoluta. Bebió de su whisky mientras me miraba fijamente por encima del vaso, ella también escudriñaba en mi cara mis reacciones. No me había dado cuenta que con ella lo llevaba todo perdido. Tantos años de comercial la habían hecho trabajar mucho con el cuerpo, la cara, los gestos, las expresiones, y lo dominaba a la perfección. Su cuerpo y su mente era como un muro en blanco para mí, no
podía ni imaginar lo que pasaba por su cabeza. Pero después de un largo silencio contestó. Alguna vez lo he pensado, pero os quiero demasiado a los tres para romper esta familia. Tampoco romperías la familia por echar una camita al aire. Por una no, pero si empiezo estoy segura que no se quedaría en una. Mis pensamientos se turbaron aún más. Su respuesta me había dejado más descolocado y tan solo pensé en lo que estábamos haciendo Lore y yo.¿ Crees que lo que hacemos Lore y yo puede causar daños
en la familia o en la convivencia? Volvió a cruzarse de piernas y mi vista volvió a lanzarse como un dardo envenenado al centro de sus muslos. Esta vez vi las bragas claramente y sin poder evitarlo mi polla dio un respingo. Me asusté un poco pensando en que mi madre me la podía poner dura, algo que en ese momento me parecía prohibido e inviable, pero también lo había pensado con mi hermana y ahora follábamos como perros salidos. Su respuesta me sacó de la avalancha de pensamientos que
sacudían mi cabeza. Solo si se entera tu padre. Como verás, los tres somos muy abiertos para estas cosas, pero tu padre no es así. Su mente es más convencional y jamás lo entendería. La verdad es que nunca había hablado contigo de estas cosas, vamos, de sexo, y no sabía que pudiese ser tan abierta. Soy más de lo que crees, pero no es el momento de liberar nuestras mentes y nuestros deseos. Mejor cuando estemos los dos solos. Ahora sube que tu hermana estará impaciente. Espero que la próxima vez
seas tú el que me cuentes los detalles. Descruzó las piernas cuando acabó la frase y de nuevo mis ojos se lanzaron como pirañas a un cebo fresco. Esta vez mantuve más tiempo la mirada y pude ver sus pequeñas bragas blancas con claridad. Me levanté para irme como si me lo hubiese ordenado, pero antes de comenzar a caminar volvió a hablar.¿ Te ha parecido interesante la conversación? la verdad es que sí. Dije animado.¿ Y lo demás, también te ha gustado? Noté cómo volvía a cambiarme el semblante
de la cara pensando a lo que se refería. Me había enseñado las bragas con descaro y ahora quería saber si me había gustado. Titubeé la respuesta. Tan sólo podía decirle que sí, pero el tema era como se lo decía. Un siseco me dejaría como un insípido idiota, y no quería que me viese así. Decidí lanzarme al charco. Tan interesante como la conversación, o incluso más. Su sonrisa dulce y aprobatoria me reconfortó y me fui contento hacia la
habitación de mi hermana. Estaba dispuesto a darla una buena clase, mejor dicho, una clase que no olvidara, sobre todo sabiendo que mi madre estaría escuchando. Su última pregunta había revolucionado mi mente llenándola de pensamientos depravados. El morbo más incestuoso comenzó a correr por mis venas y sentí un sabor especial en la boca pensando en el siguiente encuentro con ella, a solas. Cuando llegué a la habitación mi hermana me
esperaba con su sonrisa de niña traviesa. Se había puesto uno de los conjuntos de ropa interior que se había comprado, el rojo, y contemplé cada una de sus deliciosas curvas. Se contoneó y se giró, marcando poses para hacer más excitante la visión de su cuerpo, algo en lo que acertó de pleno. Mi polla se puso en guardia al instante, creciendo a la velocidad que avanza de una cámara rápida.—¿ Te gusta, hermanito?— Estás preciosa. Contesté con completa convicción. Preparado
para cabalgar. Me preguntó tocándose la coleta que se había hecho en el pelo.¿ Estás segura que quieres recibir esta clase? Totalmente. No me la perdería por nada del mundo. Contestó acercándose a mí para pasar su hermoso culo por el bulto que crecía bajo mi pantalón. Acabó dándome la espalda pegada a mi cuerpo a la vez que apretaba el culo contra mi polla. La rodeé con los brazos abriendo las
manos para palpar su tetas. Nada más rozar los pezones por encima del sujetador se endurecieron marcando con fuerza la fina tela. La besé en el cuello mientras lo hacía, y después de dar un largo suspiro disfrutando de las caricias me susurró con los ojos cerrados.— Sabes una cosa, hermanito, cada día me gustan más tus caricias y tus besos.
Su afirmación me asustó un poco. Era mi hermana, y estaba claro que lo del incesto me producía un morbo especial, pero una cosa era follar puntualmente y otra es que se volviese una rutina. No quise crear polémica en ese momento pensando que cuando empezara con el chico que la gustaba se olvidaría de mí y me centre en esa última clase, y lo hice con un ataque directo.¿ Entonces estás dispuesta a que te rompa el culo? ¡Claro! Eso es lo que toca hoy, y por eso me lo
he untado bien de lubricante, jajaja. Seguía tras ella acariciando sus tetas y bajé una mano por el vientre hasta llegar a la vulva apenas tapada por el pequeño tanga. Estábamos de pie sobre la alfombra y podíamos vernos reflejados en el espejo de la puerta del armario. Su cara era deliciosamente traviesa, y el ligero contoneo de su cuerpo acompañando mis caricias era excitante para la vista, tanto como sus hermosas tetas con esos gordos pezones clavados sobre ellas.
Metí la mano bajo el tanga y toqué su vulva húmeda y caliente.— Tienes un cuerpo delicioso, hermanita. Vas a volver locos a los tíos cuando te vean con el cambio de look.—
Uf,
a mí sí que me pones caliente tú. Fue su respuesta al sentir mis dedos entre la vulva. Había intentado desviar el tema hacia otros tíos pero su fijación conmigo parecía inamovible. Después de deleitarme mirando en el espejo su maravilloso cuerpo mientras la sobaba, decidí cambiar de estrategia. Suponía que ese día no todo sería placer, la rotura de culo por primera vez no sería agradable y pensaba aprovecharme
de eso para distanciarnos un poco. La giré bruscamente para ponerla mirando hacia la cama y y le presioné sobre la espalda para que se inclinase. Su obediencia era absoluta, y se inclinó sin apenas esfuerzo para apoyar las manos sobre la cama. El estupendo culazo empinado con la tira del tanga perdida entre la tremenda raja volvió a perturbar mi vista. Le di un buen azote en el que sentí cómo vibraba la carne de sus nalgas.
¡Ay!¿ Te ha dolido? Esto va incluido en el pack. le dije para putearla un poco. No, no. Es que me ha pillado de improviso.
Tú sigue. Era imposible, cualquier cosa que le hacía la gustaba. Tire del tanga lentamente hacia abajo descubriendo lo poco que tapaba. El agujero sonrosado formaba una estrella de muchas puntas y brillaba por el lubricante que se había puesto. Metí la mano entre los muslos y volvía a palpar la húmeda vulva. Los labios externos la cerraban formando una raja maravillosa y excitante. Pasé un dedo entre ella y percibí un ligero temblor por la excitación que denotaba su cuerpo. Tiré de mi
pantalón corto hacia abajo y cayó al suelo. Me deshice de él con rapidez y agarré mi polla, que ya estaba como el tronco de un árbol centenario, y metí el capullo entre la preciosa raja. Apreté lentamente para sentir la penetración. Su vagina se aferró a ella como si la esperase con ansiedad y sus piernas se tensaron al sentir cómo se hundía por completo en lo más profundo de su ardiente coño. Dios, qué delicia. Susurró con los labios apretados. Con la polla incrustada en su coño, comencé
ahora a dar el agujero estrellado con un dedo. Me sorprendió con la facilidad que se abría siendo la primera vez. A los pocos segundos, mi dedo entraba entre el frío gel del que se había impregnado. Probé con dos dedos, e increíblemente ocurrió lo mismo. Su sonrosado orto se abrió más para dejar paso a ambos, dejando que los incrustara hasta los nudillos. Con ellos dentro, empecé a bombear con la polla. El calor de su coño y la suave presión de la vagina hicieron que cerrara por un momento
los ojos para degustar aún más ese delicioso placer. Gire la cabeza para mirar al espejo y la imagen de mi hermana inclinada y yo dándole, me excitó más. Saqué los dedos del culo y le atice dos veces sobre los glúteos con la mano bien abierta. Esa vez pude ver la marca que había dejado los dedos
durante breves segundos. Dios. Ah. Volvió a quejarse
Quería dejarle una sensación agridulce en ese último encuentro para calmar su obsesión por mí, pero los azotes no le parecieron mal y me sorprendió con una nueva insinuación. Te gusta calentarme el culo, eh, cabrón. Pues puedes darle cuanto quieras. Ese picorcillo me pone más cachonda. Algo desesperado empecé a bombear su coño con más fuerza a la vez que le abría el culo con las dos manos mirando obsesivamente la abertura que había provocado con mis dedos en el
agujero sonrosado. Mi mente calenturienta sólo pensaba en reventarlo, en meterle la polla y taladrarlo, en meterle hasta los huevos si era capaz de abrirlo hasta ese punto. Su excitación era brutal y no tardó en correrse.
A. Dios, qué gusto. qué cerda me
pones cabrón. Cuando sentí que mi polla chapoteaba dentro de su vagina, la saqué y la puse contra el orto, un orto cada vez más atrayente para mi mente depravada viendo como latía con vida propia. Apreté con suavidad pensando en no hacerla daño. No quería desgarrar su precioso culo esa primera vez, pero su recto engulló mi capullo como si lo esperase. Sentí una sensación brutal al notar como mi polla se metía hasta la mitad sin ningún esfuerzo. Tensó las piernas y el culo, y la presión en
su interior se hizo más intensa. Uf, cómo la siento, Dios. Es una sensación, diferente, pero me gusta. Increíble lo de mi hermana, tan púdica y desaliñada cinco días antes y ahora parecía disfrutar hasta cuando la horadaba el culo. La saqué un poco y volví a apretar. A la tercera vez mis huevos se aplastaban contra sus nalgas y mi polla se introducía en su recto por completo. La sensación
fue brutal y pensé que aguantaría poco. Empecé a bombear con ganas y mis huevos chasqueaban contra sus nalgas provocando que el sonido se propagárase por toda la habitación. Dos azotes más cambiaron ese sonido.
¡Ah! ¡Dios! como me gusta lo bruto que te pones. Sigue cabrón. Aprieta fuerte.¿ Qué zorra me has puesto? Dame
más. No podía entenderla, le gustaba absolutamente todo. Las embestidas eran brutales y mi polla estalló en su vientre. Sentí como la leche recorría mi polla y saltaba con fuerza en su recto. Jadeaba como un caballo después de una carrera y dejé de embestir después de que mi polla soltara el último chorretón. Cuando la saqué, vi cómo salían borbotones de semen por agujero ya ostensiblemente abierto, y fue otra visión maravillosa. Me derrumbé sobre la cama con la
respiración alterada y la boca seca. Cerré los ojos y disfruté de ese momento unos segundos más, hasta que sentí sus labios sobre los míos, suaves, carnosos y tiernos. Uf hermanito,¿ así os ponéis los tíos cuando reventáis un culo? Con un culo como el tuyo, te aseguro que sí. Entonces,¿ crees que le gustará a Andrés? Ni se te ocurra ofrecérselo el primer día. Como le guste te lo va a dejar como un bebedero de patos. Los dos reímos sin acordarnos
que mi madre nos podía estar oyendo. Hasta aquí llegó el capítulo de hoy. Hasta la próxima.
