Lleva tu imaginación a otro nivel. Relatos calientes Hoy presentamos Una extraña petición, parte 2 Cuando desperté al día siguiente ya eran las 10 y no había nadie en casa. Mis padres se habían ido a trabajar, como de costumbre, y no sabía dónde habría ido mi hermana. Desayuné y salí a la terraza. Vivíamos en un ático y la terraza era grande y deliciosa para tomar el aire y el sol con unas vistas espectaculares. Me recosté sobre una tumbona en
camiseta y calzoncillos y al rato llegó Lore. Venía con varias bolsas en las manos y al entrar en la terraza la pregunté.¿ Dónde te habías ido? Me he levantado pronto y he pensado que necesitaría otro vestido y zapatos y salía de noche.¿ Quieres verlo? Me preguntó entusiasmada.
Claro.
Contesté sabiendo que mi respuesta la haría más feliz. Estoy deseando verte con el puesto. Se marchó y al rato volvió enfundada en un vestido de licra negro que se ajustaba perfectamente a sus extensas curvas. El escote era imponente y debía de llevar un pequeño sujetador que apenas se le notaba. Una buena parte de sus tetas afloraba majestuosa entre la fina tela provocando que mi polla diera un
meneo bajo los calzoncillos. Se ajustaba a su estrecha cintura y se abría marcando sus caderas para acabar un poco por debajo de las bragas dejando ver unos estupendos muslos. Y alargando sus piernas subidas en los zapatos de alto tacón que debía de haberse comprado también. Me incorporé de la tumbona para ponerme de pies y observarla con mayor detenimiento. Joder, qué polvazo tiene, me sugirió la mente.¿ Te gusta? Preguntó a la vez que se giraba para que la viese
por detrás. El culo se marcaba bajo la licra de una forma exuberante y pensé si en algún momento me permitiría abrírselo. Estás realmente estupenda. Contesté con la mente ya turbada sólo pensando en follármela. Gracias. Podíamos seguir con las clases ahora que no están ni papá ni mamá. Me acerqué hasta ella y sin decir nada volví a besarla. Se agarró a mi cuello y se apretó contra mí sin ningún pudor mientras el beso se hacía largo, lascivo
e incestuoso. Le apreté el culo hundiendo los dedos en él. Se lo abrí y llegué con un dedo al caliente agujero. Sentí como palpitaba al rozarlo con la yema del dedo, y mi polla volvió a enderezarse con fuerza. Pasé una mano por delante buscando el centro de los muslos. Toqué la escasa tela del tanga y metí los dedos. Sentí la maraña de bello rizado y suave, y busqué entre la pequeña selva la raja. Metí un dedo y lo
moví buscando el clítoris en la parte alta. Al tocarlo su cuerpo dio un estertor y pasó de besarme a devorarme la boca. Introduje un dedo a la entrada de la vagina mientras con otro sequía toqueteando el clítoris y dejó de besarme para jadear sonoramente mientras su cuerpo no paraba de temblar. Al momento sentí cómo se mojaban mis dedos copiosamente mientras sentía sus estertores incontrolados y sus jadeos cada vez más sonoros sobre mi oreja. Cuando paró de temblar,
aflojó sus brazos que me habían abrazado con fuerza. Yo también afloje los míos y nos miramos a los ojos. Uf, no sabía que esto podía ser tan, tan fantástico. Susurró contra mis labios a la vez que recuperaba el aliento. Pues esto solo es el comienzo. Contesté algo prepotente. Pues vamos a seguir. Dijo con ansiedad. Tenía la polla como una barra de mármol y no necesitaba que me alentara mucho más. Lo que venía no iba a ser una clase,
simplemente era satisfacción propia. La coloqué contra la pared cercana sin que todavía no se hubiera soltado de mi cuello. La subí el corto vestido y retire la fina tela del tanga. Mi polla ya sobresalía por el hueco de los calzoncillos y tan solo tuve que sujetarla para orientarla entre la raja. Presioné con suavidad intentando controlar mis instintos más salvajes y sentí como se introducía entre una fuerte
presión de su vagina. Su boca ahogó un leve gemido, supongo que de dolor al sentir como mi pollón arrastraba parte de la carne. Al notar esa presión, me acordé que prácticamente era virgen, a excepción de que el himen se hubiera roto en su primera relación y me serené para penetrar con cuidado. Notaba su acelerada respiración sobre mi boca mientras sus brazos volvían a agarrarse con fuerza a mi cuello y su aliento agitado llenó mi boca de
una forma especial. Comencé a bombear despacio, con delicadeza, y su vagina se fue adaptando con rapidez. Cuando logré meter la polla por completo su corazón latía a mil y sus ojos parecían querer salirse de las órbitas. La saqué despacio y con la misma delicadeza la volví a introducir. Esta vez entró mejor y el gemido ya fue de placer. Comencé a bombear aplastando su cuerpo contra la pared a cada empujón. Tenía las manos en la parte baja de su culo y lo apretaba con fuerza a cada penetración
para hacerlas más profundas. Comenzó a jadear con más fuerza, como un fuelle cuando lo aplastan, y a temblar como un flan, y al momento se vino con una tremenda corrida. Paré para que recuperara el aliento y Y en vez de hacerlo, me besó con pasión y deseo. Me di cuenta que no llevaba protección y que sería peligroso seguir y correrme dentro. Cuando despegó los labios cogió una bocanada de aire para no desmayarse y me dijo mirándome a
los ojos con intensidad. Joder, ha sido brutal.¿ Siempre es así? Preguntó con el entusiasmo saliéndose por los poros. Con la experiencia es mejor. Contesté de nuevo con prepotencia, aunque me sentía más salido que nunca y ya la igualaba en entusiasmo.
Uf,
lo que me he estado perdiendo.
Venga, sigue. Quiero sentir cómo te corres. Mejor me pongo un globo, a ver si la vamos
a liar. No hace falta. También he tomado medidas sobre eso y llevo tomando la pastilla desde hace 15 días. Vamos sigue por favor. Joder con la cerebrito, lo ha previsto todo, pensé mientras volvía a bombear su estrecho coño con mi verga. Ya estaba que me salía, y apreté más su bonito culo a la vez que embestía como un toro, como si quisiera taladrar su vagina y sacar la polla por
su estupendo culo. Me estaba volviendo loco dándole tremendos pollazos cuando empezó a gritar y a temblar de nuevo.¿ Te hago
daño? Pregunté asustado. No, no. Sigue. Es que así me gusta más.
Me quedé perplejo, pero no paré de darle pollazos. Al momento sentí cómo se avecinaba el torrente de leche y grité junto a ella. Mi polla comenzó a soltar chorretones a la vez que su cuerpo se retorcía con tremendos estertores. Nos corrimos los dos a la vez y dejé de
embestir totalmente extenuado. Sus jadeos sobre mi boca casi me impedían respirar, e intenté soltarla para separarme un poco, pero seguía aferrada a mi cuello como una lapa, no me quería soltar, ni dejar que mi polla saliera de su coño.« No me sueltes. Sigue así», suplicó con desesperación. Continué abrazado a su culo y ella a mi cuello mientras recuperábamos el aliento, hasta que por fin aflojó los brazos. Cuando nos soltamos me fui y caí abatido sobre la tumbona.
Se acercó y se arrodilló a mi lado mirándome con ojos fulgurantes. Joder hermano, ha sido la hostia. Me susurró con fervor. Me sorprendió su rápida recuperación y el deseo que seguían desprendiendo sus ojos.¿ Te ha gustado? Le pregunté de forma inconsciente sabiendo que la respuesta era obvia. Giró algo su cuerpo para meterse la mano entre las piernas y la sacó empapada. La miró de forma extraña y dijo.
Estoy empapada y es una sensación deliciosa. Noto cómo me arde el cuerpo y ese fuego me excita como nunca lo hubiera imaginado. No esperaba una respuesta tan completa y filosófica, pero me gustó y probé a enviarle un reto.¿ Por qué no te chupas los dedos a ver si te gusta la mezcla de sabores? Me miró con sonrisa diabólica y volvió la vista a los dedos mojados. Pasó la punta de la lengua para probar y al instante chupaba los cuatro dedos con fervor. Joder, pues si que me
gusta este sabor a sexo. Dijo sorprendiéndose de sí misma.¿ Por qué no me das otra clase? Me dijo finalmente con esa sonrisa pícara que ya parecía permanente. Me tengo que recuperar. Contesté con descendiente.¿ Quieres que te la chupe? Joder, déjame respirar, necesito mi tiempo. Pero es que estoy ardiendo y quiero aprender más cosas. Pues hablemos de ellas antes.¿ Cuéntame qué cosas son esas? Pues las que he visto en los vídeos. Pero en esos vídeos salen muchas cosas,
dime alguna. Vale, pero déjame sitio. Dijo empujándome hacia un lado de la tumbona. Era ancha, pero algo justa para los dos. Sentí su cuerpo currucándose junto al mío todavía enfundado en el vestido de licra que ya estaba arrugado hasta su cintura. Me había quitado la camiseta sudorosa y comenzó a pasar una mano sobre mi pecho desnudo acariciándolo con suavidad. Su cara resplandecía de satisfacción, pero a la
vez le salían esas facciones de niña traviesa. Pues he visto como los tíos se vuelven locos follando a las tía por la boca metiéndoles la verga hasta el fondo. Eso ya se lo había hecho la noche anterior, pero solo con la mitad de la polla. Pero eso a lo mejor no te gusta, con toda la verga
Si no lo pruebo, no lo sabré. Vale, vale.¿ Qué más? Follar como los perros.¿ Como los perros? Me reí. Sí, a cuatro patas.
Primero por el coño y después por el culo. Pensé en decirle que lo del culo quizás no le iba a gustar, pero me callé como un cabrón porque en el fondo deseaba rompérselo. Interesante,¿ qué más? Me gustó cuando me tocaste los pezones.
Me los comerás? te los comeré,
y también el coño. Jijiji, seguro que eso sí que me gusta. La sentía como una niña con zapatos nuevos, y me hacía gracia, pero en el fondo me había despertado un deseo incestuoso del que disfrutaba plenamente. Pero por la noche no podremos hacer nada si gritas como hace un rato. Añadí de forma divertida. Su sonrisa diabólica se hizo aún más a la vez que los ojos le brillaban con más intensidad. También he visto cosas para eso, jijiji.¿
Qué cosas? La pregunté aún más divertido. La mano que sobaba ni pecho la bajó hasta la polla y comenzó a manosearla deliciosamente, tan deliciosamente que no me atrevía a retirársela. Pues, he visto cómo se ponen bolas de goma atadas con una cincha a la cabeza. Casi me asusté pensando que no tenía límites. Nunca le había dado por el sexo y ahora que empezaba a conocerlo parecía imparable.¿ Te pondrías eso? Ya te he dicho que quiero probarlo todo, así puedo
decidir lo que me gusta o no me gusta. Su cara de niña traviesa era espectacular, daban ganas de comérsela, pero lo que hice fue indagar más.¿ Has visto también las esposas y los trajes de cuero? Sí. Contestó con excitación, pero eso es más difícil de conseguir. Estaba alucinando en colores. Me dejaba claro que estaba dispuesta a hacer todo lo que había visto, y me relamí por dentro pensando en esa oportunidad que me brindaba. Prácticamente me daba carta blanca
para hacer con ella lo que quisiera, sexualmente claro. Entre la conversación y su mano en mi polla, se me había puesto dura de nuevo. Se fue escurriendo sobre la tumbona hasta acabar con la boca a la altura de la polla. Comenzó a lamer la fresa que emergía desde la piel tirante y me demostró de nuevo lo rápido que había aprendido. Lo rodeó con su larga y carnosa lengua hasta ponerme totalmente tenso. Ya deseaba que se lo metiera en la boca cuando lo engulló como si fuese
un suculento pastelito. Metió la mano debajo de mis huevos y comenzó a succionar lentamente mientras me los masajeaba. Esta vez avanzó más rápido y empecé a sentir cómo atravesaba su garganta. Mi cuerpo se tensó aún más y puse una mano sobre su cabeza, pero no sabía yo mismo si era para pararla o para animarla a que siguiera. Fue ella la que decidió seguir, y aguantando las pequeñas arcadas que le dieron consiguió tragársela entera. No sé cómo lo hizo, pero con toda la polla dentro fue capaz
de sacar la lengua y pasar la punta por los huevos. Para, para. Casi grité tirando
suavemente de su cabeza. Has visto. He sido capaz de tragarme la entera. Dijo con entusiasmo. Vale,
vale. Pero no puedo estar corriéndome cada media hora. Uf, esto me está gustando cada vez más.¿ Chupar pollas? Le pregunté con la tensión que me había creado. La tuya sí. No se las de otros, jijiji. Anda, ves a ponerte otra ropa que mamá y papá estarán a punto de llegar. Por fin me hizo caso y se fue a cambiar, y menos mal, porque a los veinte minutos llegó mi madre y la polla ya me había bajado a su estado de reposo.¿ Qué tal os ha ido la mañana? Dijo al vernos sentados en la terraza leyendo
Bien,¿ y a ti?
Contestó Lore con rapidez. Normal, como siempre en el trabajo. Mi madre se fue a cambiar y después a preparar la comida. Lore se fue a su habitación y yo continúe en la terraza. Al momento me llegó un mensaje al móvil. Lo miré y era ella. Masuf, no te imaginas cómo me arde el cuerpo. Me he quedado en
bragas y no puedo parar de tocarme. sonreí al verlo y decidí seguirla el rollo más y que te metes un dedo o dos más he empezado con uno pero ahora me estoy metiendo dos y creo que me caben más casi me partí de risa al leerlo más y por qué no pruebas con algún artilugio casero más lo que quiero es que me des más clases más para eso tendremos que esperar a la noche Ya no respondió y me recosté de nuevo pensando en la conversación que habíamos tenido. Casi se me pone dura de nuevo recordando
todo lo que estaba por venir. Llegó mi padre de trabajar y comimos los cuatro. Después, como era costumbre, me puse a fregar los cacharros. Ese día me tocaba, pues esa tarea nos la repartíamos entre Lore y yo. Mis padres se habían echado la siesta y Lore se había ido a su habitación. pero al momento apareció en la cocina con una sonrisa perversa. Desde que habíamos empezado con las clases no parecía la misma, incluso vestida con su ropa habitual me resultaba más atrayente. Creo que mamá y
papá están practicando. Me dijo con un brillo especial en los ojos. Bueno, eso es normal en una pareja. Le dije con naturalidad. Me había rodeado con los brazos por la cintura y se había pegado a mi espalda mientras yo continuaba fregando. Pero es que lo hacen todos los días.
Todos los días? Repetí con extrañeza. Sí.
En la siesta y cuando se van a dormir. Antes me ponía los cascos con música para no oírlos, pero desde que comencé a informarme sobre el sexo lo que hago es poner la oreja en la pared. Jijiji. Ah, sí.¿ Y se oye bien? Poniendo la oreja se oye todo, y no veas las cosas que se dicen, jijiji. Había bajado una mano y me la había metido bajo el pantalón de algodón. No le dije nada porque la situación me resultaba graciosa y agradable, diría que hasta morbosa sabiendo
que mis padres estaban a pocos metros. No me preocupaba porque sus siestas eran siempre de hora y media y solían cumplirlo casi con precisión inglesa. Aunque ahora lo entendía mejor por lo que me contaba mi hermana.¿ Y qué cosas se dicen? Le
pregunté divertido. Si me dejas practicar te lo cuento, jiji.¿ Y qué quieres practicar? Chupártela un poco.¿ Te está
gustando lo de chupar pollas, eh? Sí, es que sentir toda escarnedura dentro de la boca y notar cómo te citas me pone a mil. Vale, pero primero cuéntamelo. Pues no te lo vas a creer, pero se llaman putita y cabrón. Él le dice que la va a reventar y ella le contesta que no tiene polla suficiente, jiji. Me quedé pasmado, no podía imaginarme a mi madre diciendo esas cosas.¿ Estás segura que se dicen eso? Pregunté de nuevo incrédulo. Y más cosas. Y me da la impresión
que mamá a veces se queda con más ganas. Ya me había girado y estábamos de frente prácticamente pegados. Lore había vuelto a meter la mano dentro de mi pantalón y masajeaba mi polla. Sus labios me pidieron que la besara y así lo hice. El beso se hizo jugoso e intenso y también metí la mano dentro de su pantalón corto. Me sorprendía notar que no llevaba bragas y accedí con los dedos directamente a su vulva. No podía creerlo,
pero ya estaba algo mojada. Oímos un ruido y con los nervios a flor de piel nos separamos y me puse de cara a la pila de nuevo.¿ Qué hacéis? Oímos la voz de mi madre. Pues fregando
los cacharros.
Contesté totalmente tenso. Mi madre miró a la pila de reojo y vio que ya no había ninguno. Yo he venido a beber agua. Replicó Lore. La tensión que se había creado en la cocina se podía cortar con un cuchillo, pero mi madre no dijo nada. Bebió un poco de agua y regresó a su habitación. Joder Lore, tienes que parar o nos acabarán pillando. Le dije a mi hermana con cierto enfado, pero su respuesta me volvió a pasmar. pues a mí me ha parecido la leche.¿ Pero qué
estás diciendo? Que me ha parecido muy morboso, y esa tensión que se ha creado,
uf,
creo que me ha excitado más. Estás como una puta cabra.¿ Qué crees que pensaría mamá si nos pilla metiéndonos mano, y no te digo nada si es follando? Le diría que es un experimento científico, jiji. Anda, lárgate a tu habitación y relaja esa mente calenturienta. La eché de la cocina mostrándome enfadado. Por supuesto a mí esa tensión no me había creado nada de morbo, más bien me había acojonado. Esa tarde quedé con Carlos a tomar unas cervezas. Era un amigo íntimo, de toda la vida, y pensé en
contarle lo que me había ocurrido. Era un tema muy delicado. pero sabía que podía confiar en él y necesitaba contárselo a alguien. No me jodas tío, pero si tu hermana es la tía más púdica que he conocido. Eso pensaba yo, pero ya ves cómo cambia la gente. Pues no sé en qué te has inspirado, porque no parece nada atractiva. Es por la ropa que suele llevar, pero se ha comprado un par de vestidos que con ellos puestos se la levanta hasta a un muerto. Entonces,¿ Tiene buen cuerpo
bajo esos andrajos que se pone? Bueno es poco, está espectacular.
Vale, te creo. Pero el problema es que es tu hermana.¿ Recuerdas a Santi?
Claro, es un tío muy cachondo. Le vi hace un par de semanas tomando una birra si me reí mucho con él.¿ Y recuerdas lo que nos contaba sobre los jueguitos que mantenía con su hermana? Claro. Alguna vez hasta se me puso dura escuchándole, jajaja. Pues me da que estas cosas de incesto son más habituales de lo que imaginamos. Le preguntaré la próxima vez que le vea. Mi amigo al final se entusiasmó con la historia y me dijo que le mantuviese al día. Cuando llegué a casa era
la hora de cenar. Nos sentamos como siempre, mi madre frente a mi padre y mi hermana frente a mí. Al momento sentí que algo me rozaba las piernas y casi doy un bote en la silla. Era el pie descalzo de mi hermana. Mi madre se había dado cuenta de mi extraña reacción y me miró interrogante, pero solo preguntó.¿ Qué tal va la presentación para la selectividad? Muy bien. Respondió Lore de inmediato, me está sirviendo de mucho la ayuda de Sancho y esta noche seguiremos. Dijo sin cortarse.
Noté algo de extrañeza en la mirada de mi madre, pero no dijo nada y seguimos cenando. Al acabar, mi hermana se puso a fregar los cacharros y yo me fui a la terraza a tomar un chupito de whisky. Mis padres se fueron a su habitación, pero al momento salió mi madre en camisón y se sentó a mi lado pidiendo que le sirviese otro chupito.¿ Va todo bien con tu hermana? La pregunta me sobresaltó poniéndome todos los músculos en tensión. Lo primero que pensé es que había visto algo en la cocina.
Sí.¿ Por qué lo dices? Pregunté con todo el vello de mi cuerpo erizado. No sé, la noto
rara. Pues yo la veo igual. Es que, no la veo tan seria y discreta como ha sido siempre. Ahora parece más dicharachera, incluso noto cierto entusiasmo en su cara que no comprendo.¿ Será porque se acerca el examen y después su comienzo en la universidad? Intenté decir con naturalidad. Mi madre me miraba con fijeza, como si quisiera escudriñar en mis pensamientos, y yo evitaba su mirada pensando que
podía ser capaz de leerlos. Siempre había sido muy lista, y no se la escapaba nada, y mi mayor temor es que se pudiera enterar de esto.¿ Te ha contado algo?
Insistió.¿ A qué te refieres? A algo de su vida.
Seguro que algo ha cambiado y no me he enterado. Bueno, si te refieres a su vida íntima, me ha comentado que ha conocido a un chico que le gusta. Contesté para mirarla por primera vez. Esto era verdad y podía mirarla tranquilo. Mi madre tenía 43 años, 5 menos que mi padre, y se conservaba muy bien. Con el camisón que llevaba podía ver una gran parte de sus piernas, de piel fina y tersa. Su pelo castaño tirando a rubio le
cubría parte del rostro llegando hasta sus hombros. Era más guapa que mi hermana con sus bonitos ojos verdes y labios sensuales, pero el resto del cuerpo parecía haberlo heredado. También tenía el pecho grande y el culo respingón. Solía vestir elegante por su trabajo de comercial, pero discreta. Aunque dejaba que sus curvas se marcasen no dejaba ver más carne que la precisa para pequeños estímulos. No sé por qué, esa vez la miré de otra forma, diría que admirando
su cuerpo. Pensé que era por el morbo que me había surgido al follarme a mi hermana. Ah, sí. Qué bien. Ya iba siendo hora de que le gustara algún chico, aunque con esa ropa que se pone no sé cómo ha sido capaz de fijarse en ella. La conversación había cogido buen camino y aproveché para advertirla de sus nuevas compras. Pues se lo ha tomado muy en serio porque esta mañana se ha ido a comprar ropa. Espero que sea
algo más sugerente que la que tiene. De repente me sobresaltó con otra pregunta incómoda que no me esperaba.¿ También la estás ayudando en eso? Mi corazón se puso a latir como si quisiera salirse de la caja torácica y solo pude responder con otra pregunta.¿ A qué te refieres? No sé, a lo mejor te ha pedido algún consejo sobre los chicos. De momento no. Dije sintiendo como las mejillas me ardían. Sentía que me iban a estallar las
venas de la velocidad que había cogido la sangre. pero por suerte se bebió el chupito y dándome un beso en la mejilla se despidió para irse a la cama. No habían pasado cinco minutos cuando apareció Lore con una bata larga de su habitual vestuario. Vamos, que ya han cerrado la puerta. Dijo tirando de mi mano. Me levanté y sin apenas hacer ruido fuimos hasta su habitación y cerramos la puerta.¿ Qué te ha dicho mamá?¿ Qué te ve rara? pero le he dicho que sería porque habías
conocido a un chico.¿ Y qué le ha parecido? Pues se ha alegrado y ha insinuado que tu ropa no era la mejor para conocer chicos, jajaja. Por eso me he comprado otras cosas, idiota. Contestó algo cabreada por mi risa. He aprovechado para decirle que habías estado de compras esta mañana. Así si te ve con ella puesta no se extrañará. Me parece bien. Creo que ha sido perfecto. Sonrió de nuevo con cara de pilla. Se quitó la horrenda bata de una vez y dejó su espectacular cuerpo al descubierto.
Esta vez le había puesto el conjunto negro. Un tanga de infarto moldeando sus caderas y un pequeño sujetador a juego intentando sujetar la abundante carne de sus tetas.¿ Qué te parece este? Absolutamente delicioso. Estás para comerte, y esa será la lección de hoy. El entusiasmo en su cara era tremendo, y se lanzó a mi cuello para besarme. Nos fundimos en un apasionado y jugoso beso, besos de los que cada vez disfrutaba más. Su maestría en tan
corto espacio de tiempo era total. Me comía la lengua y los labios como una auténtica depredadora haciendo que mi polla se enderezase en cuestión de segundos. La sobé el hermoso culazo con ganas, tirando de las nalgas para abrir su estupenda raja. Le desabroché el sujetador y las grandes tetas afloraron majestuosas. Los gruesos pezones impactaron en mi vista y como un novo hambriento me lancé sobre ellos para devorarlos. Ya no hablábamos, la excitación y el deseo nos lo impedía.
Los gordos pezones se pusieron más turgentes y erectos al contacto con mi lengua y las fuertes chupadas hundiendo mi boca sobre la carne le provocaron varios gemidos. Uf hermanito, esto sí que me gusta. Susurró retorciéndose para restregar su pelvis contra mi polla. Sus manos se aferraban a mi cabeza para apretarla contra su pecho, y su cuerpo se cimbreaba como el de una serpiente haciéndome sentir el roce de su piel. La lancé contra la cama para que
cayera de espaldas. Tiré del tanga y apareció la vulva rodeada de una pequeña selva de vello rizado y oscuro, como su pelo. Le abrí las piernas y hundí mi cara entre los muslos y comencé a lamer entre la maraña de vello buscando la raja. Al momento se abría y degustaba el sabor de la carne de su interior. Y olor era intenso y eso me excitó más. Lamí de lo más bajo de la vulva hasta lo más alto buscando el clítoris, y al tocarlo con la punta de mi lengua su cuerpo dio un fuerte espasmo. Jadeó
agarrada a mi pelo. La protuberancia era grande y estaba extremadamente dura. Menudo clítoris tenía. Varios lengüetazos y succiones provocaron una enorme corrida entre jadeos sonoros que no trató de ocultar. Su pelvis se movía entre temblores y movimientos incontrolados, pero sentía cómo apretaba mi cabeza y continúe. Metí una mano bajo mi boca y profundicé en la vagina con el dedo pulgar, a la vez que con el índice toqueteaba el esfínter sin dejar de lamer el clítoris, y a
los pocos segundos su cuerpo convulsionó de nuevo. Se movía como si le diesen fuertes calambrazos y se mordió el dorso de la mano para no gritar cuando otra avalancha de flujo mojó totalmente mi cara.¡ Madre mía, qué corrida se pegaba! Intenté retirar la cara para respirar, pero sus manos seguían aferradas a mi cabeza, era como si quisiera que siguiese. Por fin pude separar la cara y miré la maraña de Bello totalmente empapada. Madre mía.
Vaya forma de correrse. Pensé con asombro. Joder,
esto sí que ha que ha sido la puta hostia. Casi gritó todavía temblorosa. No podía creerme que esas palabras salieran de su boca científica, pero lo acababa de soltar con una naturalidad asombrosa. Miraba su cuerpo esparramado sobre la cama y volvió a parecerme increíble que mi hermana estuviera tan buena y que me la estuviese follando. Sentía la polla como el granito y necesitaba descargar la acumulación de semen que albergaban mis huevos.
Uf,
qué toca ahora? Preguntó con un entusiasmo descontrolado.¿ Querías a cuatro patas? Casi afirmé más que preguntar con la sangre hirviendo. Sí, sí. Contestó dándose la vuelta para ponerse de rodillas sobre la cama. La vista de su hermoso culo me puso más cabestro. Las dos redondas nalgas partidas por una tremenda raja pedían a gritos que se la abriera, pero decidí dejarlo para
otro momento. Agarré la endurecida polla con el capullo inmenso intentando despegarse del tirante pellejo y busqué la entrada de la mojada vagina. Noté el roce del rizado bello contra la piel terza de mi glande y la sensación fue deliciosa. El capullo se insertó hasta la entrada de la vagina y empujé suavemente. Noté presión, pero no como la primera vez.
Ahora era más ligera y excitante. Había agachado la cabeza hasta posar la mejilla sobre la sábana, como si hubiese estudiado que esa era la posición ideal, y mi polla comenzó a penetrar mientras su cuerpo se tensaba. Pude ver cómo retorcía los dedos agarrada a la sábana hasta hacerla un guiñapo, pero cuando la polla entró hasta el fondo los retorció aún más a la vez que emitía un largo suspiro. Comencé a bombear lentamente a la vez que
le abría la gran raja del culo. Aunque estaba como loco por correrme quería disfrutar de ese momento e intenté que aquello durase más.¡ Ay Dios!
Cómo me gusta? Dime cosas.¿ Qué cosas? Pregunté de nuevo sorprendido. De esas que
se dicen puta, zorra, perra salida. Volví a alucinar como un marciano en una piscina.¿ Crees que te gustará que te diga eso? Le pregunté poco convencido. No sé, pero como mamá y papá se las dicen, supongo que será excitante. Joder, esas cosas se dicen, me repetía a mí mismo. Ya me había comentado algo Lore anteriormente, pero no la había hecho mucho caso, pero ahora el gusanillo empezaba a horadar en mi cerebro. Comencé por algo relativamente suave, pero su reacción me animó.
Te gusta, zorra? Uf, me encanta cabrón. Dame más. Su respuesta había sido contundente y continué.¿ Quieres más polla? Quiero toda la polla.
Y bien dentro. No sé si lo habría ensayado, pero la garra con que lo decía me puso cardíaco. Empecé a embestir con más fuerza y probé con el agujero sonrosado de su culo. Derramé saliva sobre el orificio metí mínimamente la punta del dedo índice. Al instante sentí como interactuaba como si el pequeño agujero tuviese vida propia abriéndose y cerrándose para engullir la punta del dedo. Oh, Dios. La oí mientras cogía la almohada para ponérsela sobre la cara.
Ya estaba que me salía dándole pollazos y metiendo cada vez más el dedo en su tremendo culo cuando se puso a temblar de nuevo. Ahogó varios jadeos
ag. Ag. Ag. Al sentir
como mi polla vomitaba semen como si hubiese abierto un grifo. Sus temblores se convirtieron en espasmos incontrolados y otra gran corrida encharcó su coño. La mezcla de los densos fluidos empezó a salir entre las paredes de su vagina, pero seguía impactando con furia con mi polla y sus muslos comenzaron a chorrear. Mis embestidas fueron disminuyendo hasta parar, y casi sin aliento me derrumbé a un lado de la cama.
Ella dejó que las rodillas se diesen y se esparramo en la cama sobre la mancha que había formado la intensa corrida. Fue un largo minuto recuperando el aliento en el que no dijimos nada, tan solo las respiraciones aceleradas rompían el denso silencio. En ese corto espacio de tiempo mi mente voló a gran velocidad recordando todo lo que habíamos hecho y hablado. Me había dado cuenta que el incesto me producía un morbo tremendo aunque mi hermana solo parecía descubrir y disfrutar del puro sexo.
Hasta aquí llegó el capítulo de hoy. Hasta la próxima.
