SORPRESAS INESPERADAS - PARTE 9 (Relato Erótico) - podcast episode cover

SORPRESAS INESPERADAS - PARTE 9 (Relato Erótico)

Sep 02, 202532 min
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Speaker 2

Lleva tu imaginación a otro nivel. Relatos calientes Hoy presentamos Sorpresas inesperadas, parte 9 Me despedí de mi madre muy a su pesar, pues quería que me quedara a cenar, y supongo que a algo más. Teo me recogió con su coche y fuimos al bar habitual donde tomábamos las cervezas después del trabajo. Eran las ocho y todavía teníamos tiempo de tomar algo hasta las diez, que era la hora a la que había quedado con Reme.¿ Cómo es que

has quedado con Reme? Joder,¿ tú qué crees? Ya sé que estás como loco por follártela, pero hoy es martes y mañana hay que currar. Bueno, si me deja seco, ya beberé agua por la mañana, jajaja. Rió a carcajada limpia mientras conducía.¿ Y

Speaker 3

tú qué?¿ Otra vez has discutido con Soraya? No,¿ qué va? Es que no me apetecía

Speaker 2

volver a casa tan pronto. No quise decirle la verdad, pues sabía lo bocasas que era. Además, seguro que me iba a dar la razón diciendo eso de te lo dije, lo vuestro no tenía futuro, y era verdad, pero no por lo que él siempre había imaginado. Puede ser un buen día para echarle un polvo a Reme, jajaja. Me dijo con otra carcajada. No sé. Ya me lo pensaré cuando me tome una cerveza. Llegamos al bar y nos pusimos en la barra a beber.¿ Y Javier?¿ Hoy no se ha quedado a tomar algo? No, la verdad es

que le he notado raro. Le he preguntado si quería tomar algo y me ha dicho que tenía que irse a casa.¿ Y eso es raro? Pues va a ser que sí. Creo que duerme pocas veces en su casa. Aparte de salir con nosotros, me da que tiene algún rollo por ahí.¿ Qué pasa?¿ Qué le van mal las cosas con Lidia? Pues no lo sé, pero ya le he dicho muchas veces que con esa chica no tenía futuro. Joder, eso nos lo dices a todos.

Speaker 3

Pero es la verdad. Es tu verdad. Bueno, es la impresión

Speaker 2

que me da. Un tío blanco, grandullón y barbudo no lo veo con una chica negra, flaca y bajita. Lidia es bajita, pero tiene un buen tipo. Además, llevan ya bastantes años casados. Por eso creo que ya no les debe quedar mucho, jajaja. Volvió a reír con su estilo. Vaya, hablando de la reina de Roma. Comentó Teo mirando hacia la puerta. Pues esto sí que es raro. Que Lidia aparezca a estas horas por aquí no es nada bueno. Volvió a decir antes de que llegara hasta nosotros. Hola chicos.

Los dos respondimos a su saludo con cierta expectación.

Speaker 3

No veo a Javier por aquí. Comentó con ironía.

Speaker 2

Pues no. Nos ha dicho que se iba, bueno, que tenía cosas que hacer. Rectificó Teo al darse cuenta de que iba a meter la pata. Sí, claro. Y a mí me dice que estaba con vosotros. Los dos miramos hacia el suelo sin saber qué decir. Estoy hasta el coño de que me mienta. Bueno, tranquilízate,

Speaker 3

Lidia. A lo mejor le ha surgido

Speaker 2

algo. Comenté yo, haciéndole un gesto para que bajara la voz. Apretó los dientes para no gritar.

Speaker 3

Bueno,¿ me invitas a una cerveza? Sí, claro.

Speaker 2

Le contesté, haciendo una seña al camarero. El cabrón de Teo se había acobardado y se escabulló al momento. Yo es que he quedado para cenar.

Speaker 3

Luego nos vemos, Carlos. Un placer verte, Lidia. Hasta luego.

Speaker 2

Me dejó colgado con Lidia para que yo aguantara el chaparrón. Creo que él mismo sabía lo bocasas que era y temía decir algo inconveniente si se quedaba.¿ Qué te pasa con Javier? Le pregunté para que se desahogara. Estoy hasta las narices. Contestó, moderando su vocabulario. La mitad de los días no va a dormir o llega a las tantas y las excusas que me da son de risa. Ya no aguanto más. Tranquilízate. Es mejor que hables con él antes de hacer alguna tontería. Hoy la que no va

a ir a dormir a casa soy yo. Di un trago a la cerveza, esperando a que se relajara.¿ Y qué piensas hacer?¿ Pasarte la noche bebiendo? Pues no lo he pensado, pero si me cierran los bares, me pondré a dar vueltas hasta el amanecer. Quiero joderle bien, como él lleva tiempo haciendo conmigo. Estaba muy alterada y yo no sabía qué hacer. Podría dejarla allí y largarme con Teo y Reme, pero no me parecía bien dejarla en ese estado. Bueno, pues te acompañaré tomando cervezas hasta que

nos cierren los bares. Le dije en tono gracioso para ver si la hacía reír. Logré que esbozara una leve sonrisa.¿ Y tú?¿ Tampoco te van bien las cosas con Soraya?¿ Por qué lo dices? Hombre, que estés aquí a estas horas hace pensar. Ni bien ni mal, simplemente nuestra relación ha acabado.

Speaker 3

No me digas.¿ Qué ha pasado?

Speaker 2

Es largo de contar. Si piensas acompañarme toda la noche, creo que tenemos tiempo, jajaja. Parecía que Lidia iba cambiando su actitud. Ya podía ver sus blancos dientes al reírse. Lidia no tenía la piel totalmente negra. Más bien era un tono moreno oscuro que me atraía bastante. El metro sesenta y poco que medía lo acompasaba con un bonito culo respingón y unos pechos redondeados que se marcaban perfectamente

a través de la camiseta ajustada. Se había puesto unas mallas que marcaban sus contorneados muslos y, sobre todo, los labios genitales, que no pude evitar mirar varias veces. El pelo, algo rizado, lo sujetaba con dos coletas que la hacían más juvenil. Era como si se hubiera vestido para salir a correr, de no ser por la altura del tacón de las zapatillas que llevaba. Desde luego, no aparentaba los 29 años que tenía.¿ Mejor hablemos de ti?¿ Tan mal estás

con Javier? No quería contarle nada acerca de Soraya. Era demasiado fuerte y no era algo para contárselo a cualquiera. Muy mal. Ya lleva mucho tiempo así y estoy harta. Sé que sois buenos amigos y que no me vas a contar nada, pero tengo muy claro que se acuesta con otras tías. Me lo dijo ya con bastante serenidad. Parecía que se le había pasado ese punto de cabreo con el que había llegado.¿ Y qué piensas hacer? No creo que porque pases una noche fuera de casa se

vaya a arreglar nada. Ya lo sé, pero esto solo es un primer paso que necesitaba dar. La relación está acabada. Ya no sabía cómo seguir.¿ Quieres otra cerveza o cambiamos de sitio? Me miró de una forma extraña. Parecía esbozar una leve sonrisa que me resultó inquietante. No quiero seguir aquí de pie en la barra.¿ Conoces algún sitio tranquilo donde nos podamos sentar? Hay un pub a dos manzanas que es bastante tranquilo y cierra tarde.

Speaker 3

Perfecto. Pues vámonos. Llegamos

Speaker 2

al sitio citado. Un pub de luz tenue con sofás a ambos lados de un pasillo. Estaban colocados en tándem unos frente a otros para crear una intimidad en grupos de cuatro personas. Fue ella la que buscó el sitio más alejado de la barra, contra la pared del fondo. Nos sentamos uno frente al otro.

Speaker 3

Llegó el camarero y preguntó qué queríamos tomar. Yo no he cenado, Lidia.¿ Y tú? Tampoco. Traiga un par de cervezas y un par de sándwiches de jamón. Gracias, Carlos. Eres muy amable.

Speaker 2

Bueno,

Speaker 3

hay

Speaker 2

que cenar, ¿no? No solo me refiero a la cena, también te agradezco tu compañía en este momento tan desagradable. Bueno, aparte de que seas la mujer de Javier, te aprecio como persona. Ah, sí. Yo también te aprecio mucho. Siempre me has tratado muy bien y no todos los amigos de Javier lo hacen. Lo siento, la gente es así. Ya, el color de mi piel no le gusta a todo el mundo. Pues a mí me pareces una mujer muy guapa.¿

Lo dices en serio? Muy en serio. Además, creo que el color de tu piel te da una belleza especial. Entiendo que me quieras adular dada la situación. Nada de eso, Lidia. Siempre he tenido ese concepto de ti, aunque nunca te he dicho nada por respeto a que eres la mujer de Javier. Me miró a los ojos con un brillo especial. Parecía estar escudriñando en mis pensamientos. Era la mujer de Javier. Hasta la idea de que desde hace dos horas ya no lo soy. Su mirada era penetrante y su frase contundente.

La impresión de que se me estaba insinuando me pareció muy clara. Creo que no es el mejor momento para tomar una decisión tan drástica. Dije, intentando hacerla recapacitar. Ya la he tomado, y no por lo que ha ocurrido hoy. Como te decía, esto ya viene desde hace tiempo. Se detuvo unos segundos, como pensando lo que me iba a decir. Mira, esto ya te lo puedo contar. Hace unos años tuve una aventura que duró cuatro meses. Fue un momento de flaqueza, pero me repuse y me prometí a mí misma que

no volvería a ocurrir. Nunca se lo dije a Javier, era algo que pasó y no quería hacerle daño, además de que en aquel momento realmente le quería. Pero ahora veo lo que me está haciendo y me arrepiento cada minuto que pasa.¿ De qué te arrepientes?

Speaker 3

De no haberte ido con ese hombre? No, no.

Speaker 2

Esa relación era inviable. Era un tío mayor que yo y no me enamoré de él, tan solo fue una relación de sexo, pero vaya sexo. La verdad es que no sé cómo llegó a pasar, unos cafés, alguna comida, y cuando me quise dar cuenta, estábamos retosando en la habitación de un hotel. Pero si no te enamoraste. No, ya te digo que fue todo sexo. Además, estaba casado y tenía hijos, no sé cuántos, nunca me lo llegó a aclarar. Lo que sí te puedo decir es que

me volvía loca follando con él. La conversación se estaba desviando hacia el sexo y es algo que no quería. En esas situaciones de consolación, el consuelo puede llevar a la cama. Yo me resistía, pero Lidia parecía haber tomado la decisión y me había dado signos de insinuación. Estaba lucubrando en mi cerebro cuando su voz me volvió a la realidad. Me has dicho que Soraya y tú también lo habéis dejado. Así es. Se cambió de sitio para

sentarse a mi lado. Me puso una mano sobre la pierna y, a pocos centímetros de mi boca, me susurró. Si es verdad lo que has dicho, y realmente te gusto,¿ por qué no me lo demuestras? Sus labios carnosos y sensuales se quedaron semiabiertos, casi pegados a los míos. Ella ya no podía hacer más, tan solo esperara que yo tomara esa delicia exótica que me estaba ofreciendo y que

en el fondo, más de una vez, había deseado. Dudé unos segundos, Javier era mi amigo y me parecía algo fuerte liarme con su mujer, aunque ella me dijera que su relación se había terminado. En ese momento sonó mi móvil. Lo miré y

Speaker 3

era Teo.« Perdona un momento». Le dije a Lidia, levantándome para que no oyera la conversación.¿ Qué pasa, Teo? Joder, te estoy esperando. Reme me ha preguntado por ti.

Speaker 2

Parece que quiere un trío. Pues tendrás que apañarte con un dúo. Lidia está bastante mal y no voy a dejarla sola. Pues que sepas que su

Speaker 3

marido me ha llamado. ¿Javier? Pues claro que Javier.¿ Cuántos maridos de Lidia conoces?¿ Y para qué te ha llamado?¿ Está preocupado por Lidia?¿ Qué va? Lo que quiere es follar.

Speaker 2

Cuando le he dicho que estaba con Reme, se ha puesto como loco. Quería venir a toda costa.

Speaker 3

La madre que lo parió.¿ Y qué le has dicho? Que tenía que hablar contigo.

Speaker 2

Que tú estabas el primero en la lista, jajaja. Miré a Lidia de reojo desde los pocos metros que nos separaban. Estaba claro que ella llevaba razón. Su relato había

Speaker 3

terminado. Vale, pues le cedo el puesto. Ya me

Speaker 2

contarás cómo os ha ido. Hasta luego. Cerré el móvil y volví al sofá para sentarme de nuevo al lado de Lidia.¿ Era importante la llamada? Me preguntó con ironía, pero manteniendo su mirada chispeante y sus labios entreabiertos. Unos labios como bombones llenos de licor que deseaba cada vez más que estallaran en mi boca.¿ Sigues queriendo que te lo demuestre? No lo quiero, lo deseo. Acerqué mis labios a los suyos y degusté su deliciosa carne. Fue como

saborear un plato diferente, lleno de nuevos aromas. El beso se hizo largo y tremendamente lascivo, incluso más de lo que esperaba. Llegó el camarero con los sándwiches y la bebida y los dejó sobre la mesa. Vamos a comer. Creo que lo vamos a necesitar. Le dije con un cinismo parecido al que había expresado un rato antes. Soraya me había dicho que se iba a casa de su madre, pero no me fiaba. Ya me había engañado otras veces con esa excusa. Saqué el móvil y, con disimulo, conecté

con las cámaras que había instalado. Tanto el salón como la habitación estaban a oscuras. Apenas se distinguía, pero estaba claro que ella no estaba.¿ Te gusta este sitio? Le pregunté, cerrando el móvil. No está mal, es bastante íntimo. Contestó con una sonrisa pícara

Speaker 3

Creo que no lo suficiente.¿ Tú qué opinas?¿ Conoces otro, más íntimo? Uno con completa intimidad. Me gustará

Speaker 2

conocerlo. Pues acaba el sándwich que nos vamos. Ya eran más de las diez y media y decidí coger un taxi. No sé si el taxista se lo pasó bien mirando por el espejo retrovisor o todo lo contrario, porque durante el trayecto casi acabamos follando en el asiento trasero. Habíamos salido tan calientes del taxi que, nada más entrar en el ascensor, volvimos a encadenarnos en ese juego de pasión

y lujuria. Sus carnosos labios me volvían loco. Los devoré como un depredador hambriento mientras el ascensor comenzaba a moverse. Lidia se había agarrado a mi cuello y yo la agarraba del culo como si quisiera levantarla. Sentía cómo se restregaba contra mi polla, aunque su estatura no le permitía el contacto con su coño. Sus besos eran calientes, jugosos, ardientes. Podía sentir todo su cuerpo como si fuera un volcán en erupción. Me soltó del cuello y buscó los botones

del ascensor hasta que pulsó el de parada. Me quedé un poco descolocado. Esto siempre he deseado hacerlo. Me dijo con una sonrisa maliciosa, a la vez que me desabrochaba el pantalón. Cuando me quise dar cuenta, ya había sacado mi miembro de su guarida y sujetaba el tronco con firmeza.

Speaker 4

Uf

Speaker 2

qué dura está. Eso me gusta, y voy a mantenerla así mucho tiempo. Yo estaba contra una de las paredes del ascensor, como si me hubiera detenido un policía. Así veía mi cara reflejada en el espejo que tenía enfrente. Lidia sacó su lengua húmeda y carnosa, y realmente larga, y comenzó a lamerme el capullo como el niño que lamé su primer helado del verano. Sentí como un torrente de calor subía por todo mi cuerpo hasta casi hacer hervir mi cabeza.¡ Qué lengua, Dios! gritó mi propia voz

en mi cerebro. Después de una lamida maravillosa, abrió su amplia boca, y sus tremendos labios succionaron mi polla hasta la mitad. Noté como mi culo se ponía totalmente tenso. Nunca me habían dado una primera succión tan potente. Sujetando el final del tronco con una mano y con la otra metida entre mis piernas apretándome el culo, comenzó a chupar de una forma asombrosa. A los pocos segundos había

logrado que toda mi polla penetrara en su boca. Se la sacaba casi entera y volvía a tragársela por completo. No sabía si eran esos carnosos labios, su cálida boca o su larga y húmeda lengua, pero nunca me había excitado tanto con una mamada. Para, para.

Speaker 3

Le

Speaker 2

dije, sujetándole la cabeza.

Speaker 3

No te gusta?

Speaker 2

Ese es el problema, que me gusta demasiado y vas a hacer que me corra.¿ Y no te apetece correrte en mi boca? Ya me había corrido con mi madre y no sabía cuántas más veces sería capaz de correrme, pero no quería arriesgar. Quería disfrutar de su pequeño y bonito cuerpo de piel brillante y oscura durante largo tiempo y no que todo acabara con una mamada en el ascensor. Le di al botón para ponerlo en marcha de nuevo y llegamos a mi piso. Abrí la puerta y comprobé

de nuevo que Soraya no estaba.—¿ Quieres tomar algo? Creo que no hemos venido a tu casa a tomar algo. Dijo Lidia, deshaciéndose de la camiseta. Su torso de piel oscura quedó desnudo, adornado por un bonito sujetador rosa. Miré sus pechos, que aparentaban una perfecta redondez bajo la tela, y desee aprisionarlos bajo mis manos. Apenas me dio tiempo a dar fluidez a mis pensamientos. Se quitó de inmediato el sujetador, dejándome ver unos largos y erectos pezones que

parecían querer salirse de las aureolas que los rodeaban. Se puso las manos bajo los pechos y los elevó ligeramente, haciéndolos más apetecibles.—¿ Te gustan? Me preguntó con una sonrisa lasciva.— Son preciosas.— Vamos, estoy deseando que me las comas. Me abalancé sobre ella y comencé a chupárselas con un deseo desbordado. Se las apreté con las manos y chupé sus largos y duros pezones. La tersura de su oscura piel era deliciosa.

Speaker 4

Uf

Speaker 3

qué caliente estoy.¿ Te apetece follarme? Mucho

Speaker 2

Balbuceé sin dejar de chupar los duros pezones que me estaban volviendo loco. Hacía tiempo que no sentía este deseo. Susurró, agarrada a mi cabeza.

Speaker 3

Quiero que antes me comas el coño.¿ Querrás hacerlo? Te comeré entera. Contesté con desesperación.

Speaker 2

Quiero sentir tu lengua lamiendo mi piel. Quiero sentir cómo me llenas de saliva y quiero que me comas el coño hasta correrme en tu boca. Su voz lasciva emanaba un ardiente deseo que me iba impregnando de un aroma seductor. La cogí en brazos y la dejé sentada sobre el sofá. Le quité las mallas hasta sacárselas por los pies y contemplé el tanga rosa que apenas cubría el centro de la piel oscura de sus muslos. Ella misma tiró de él para quitárselo y pude ver los abultados labios que

anteriormente se le marcaban contra las mallas. Se pasó la mano abierta por toda la raja en un acto de provocación brutal, por lo menos eso fue lo que sentí, una incitación a que devorara su negro coño. Vamos, acércate y cómemelo. Ya lo tengo mojado. Me arrodillé y tiré de sus piernas hacia mí, dejando la mitad de su redondito culo fuera del sofá. Le abrí totalmente las piernas, dándome la sensación de que se las iba a desencajar, pero su flexibilidad era aún mayor que la de Soraya.

Metí la cabeza entre sus muslos y lamí toda la raja de abajo a arriba, como si fuera un rico polo de chocolate. El color sonrosado de la vulva destacó entre la piel negra al abrirse y un fuerte olor a sexo impregnó mi cara. Un sabor ligeramente salado llenó mi boca, algo que me excitó aún más. Una lamida tras otra provocó que la vulva se abriera como una flor y comencé a succionar el clítoris, que se erguía en la parte alta como la bandera en una torre.

Sus jadeos aumentaron y sus manos apretaban más mi cabeza. Me sentí como un buitre hambriento devorando el interior de un sabroso animal. Sigue

Speaker 3

sigue. A. Dios. Una cascada

Speaker 2

de flujo acabó sobre mi cara mientras sentía como sus manos retorcían mi pelo. Su esbelto y pequeño cuerpo me provocaba un deseo animal. Me incorporé y la agarré de los muslos, mientras ella se agarraba a mi cuello y me rodeaba con las piernas. La llevé contra la pared y, soltando una mano, agarré mi polla, buscando su ardiente raja. Mi polla penetró de una sola arremetida, arrancando un leve gemido de su garganta. La tenía contra la pared, con

la boca abierta al sentir la penetración. Me miraba fijamente con sus ojos oscuros, resaltando el blanco que rodeaba sus pupilas. Sentí que esos ojos me pedían que la follara con todas mis ganas, y así lo hice. Saqué la polla lentamente para volvérsela a meter de un fuerte empujón. Quería ver de nuevo cómo se abrían sus voluptuosos labios.¿ Te

Speaker 3

gusta follarme así? A mí me encanta. Quiero que sigas.

Speaker 2

Que me empotres contra la pared. Ya no sabía si lo que la estaba haciendo era lo que a mí me apetecía, o si realmente había sido ella la que dirigía mi mente descontrolada. Volví a repetir la maniobra, dándole otro fuerte empujón. Mi polla penetró en su pequeño cuerpo, sintiendo como llenaba su vagina. Una presión suave de las paredes hacía que el placer fuera más intenso. Comencé a embestir,

sintiendo como su culo se aplastaba contra la pared. Sus piernas, que rodeaban mi cintura, cada vez se cerraban con más fuerza. Así

Speaker 3

Sigue. Quiero sentir ese deseo.

Speaker 2

Esas ganas insaciables que refleja tu cara. Quiero sentir esa furia dentro de mi cuerpo. Sus provocaciones no dejaban de aumentar. Apreciaba que la brutalidad de mis penetraciones les había a poco. Mis manos sujetaban sus muslos en el aire y alargué una de ellas, buscando el centro de su redondo culo. Busqué el oscuro agujero con la punta del dedo, ya mojado por su corrida, y comencé a ahora

Speaker 3

darlo. A. ¿Qué, también quieres mi culo? A. Había comenzado a jadear de nuevo, pero no

Speaker 2

paraba de hablar. Su voz, su boca, sus labios, todo ese conjunto frente a mi cara era como una excitante droga. Su espalda se aplastaba contra la pared en cada embestida. Quería que se corriera de nuevo. Quería oírla gritar de placer. Quería

Speaker 3

ver manar la lujuria de su preciosa boca. Ah. Dios. Ah. Me corro. Me corro.

Speaker 2

Le gustaba hacerme saber cuando se corría, aunque la forma de empaparme la polla con una buena cantidad de flujo caliente era su mejor aviso.

Speaker 4

Uf,

Speaker 2

cómo me has puesto, de guarra. Dijo, pensándose la expresión. Pero, llegados a este punto,¿ para qué vamos a andarnos con menudencias? Continúa hablando, todavía pegada a la pared, me gusta que me follen así.¿ Cómo se lo tiene que haber pasado Soraya durante estos años? A Soraya no le gustaba follar así. Eso es que no la enseñaste bien. Mientras hablaba, masajeaba mi miembro, manteniéndolo con una plena erección.¿ A ti te

enseñó Javier?¿ Qué va? Javier es un bruto follando, y si le cito como he hecho contigo, se corre nada más meterla. Tú has hecho que me corra dos veces y todavía no te has corrido. Me recuerdas a Gerardo, el hombre que supo sacar a la puta que llevo dentro. Joder, qué coincidencia, se llama como mi padre, pensé nada más oír ese nombre.¿ Y cómo era ese hombre para despertar eso en ti? pues realmente nada especial por fuera. Era un hombre mayor, con tripita, pero que supo cautivarme con

su voz y sus palabras. La verdad es que todavía no sé cómo llegué a acostarme con él la primera vez, pero fue tan sensacional que hizo que deseara una segunda y una tercera,

Speaker 4

uf.

Speaker 2

Cuando lo recuerdo, todavía me excito. No podía ser, los datos que me estaba dando coincidían con mi padre. Pero¿ cómo podía haberle conocido? La tenía delante, completamente desnuda, con sus largos pezones rozándome el pecho y mis manos sobándole el culo con deseo de follármelo, pero necesitaba saber si su amante fue mi padre.¿ Y cómo lo conociste? Pues ya sabes que trabajo en la banca. Me enviaron a un curso de captación de clientes y coincidí allí con él.

Nos sentamos al lado el primer día, y cuando acabamos, se ofreció a invitarme a un café para charlar sobre la clase. Al segundo día, sin saber cómo, me había convencido para tomarnos ese café con más intimidad y acabamos en la cama de un hotel. El resto, ya lo sabes. Me quedé pensando sobre lo que me había contado.¿ Quién cojones era mi padre? A todas las mujeres que conocía que habían estado con él les había despertado un deseo que ni ellas mismas conocían. El muy cabrón debía de

ser un puto mago en ese tema. Mi madre, Eva, Soraya y ahora Lidia.¿ Con cuántas más había estado?¿ Les habría pasado lo mismo? Mi cabeza era un torbellino de preguntas sin respuestas cuando volví a oír la voz de Lidia.¿ Te gusta mi culo, eh? He notado cómo lo mirabas algunas veces y ahora siento tu deseo al tocármelo. Es que tienes un culito delicioso.

Speaker 3

Contesté automáticamente.¿ Quieres follármelo?¿ Te lo han follado alguna vez? Solo Gerardo. Me lo abrió con su enorme polla

Speaker 2

haciéndome sentir de todo. Dolor, placer, pensé que me lo iba a reventar la primera vez que lo penetró.

Speaker 3

Y Javier, no? Nunca se lo ha merecido.¿ Y yo sí? Él se corre

Speaker 2

muy pronto y no siempre me hace disfrutar. Tú me has hecho disfrutar de lo lindo, y si haces que me corra otra vez, mi culo será todo tuyo. Recordé lo que le gustó a Soraya que la atara y le diera unos azotes. A Eva también le di varios azotes, pero no la até. Con mi madre no llegué a eso. Pero la pregunta era,¿ hasta dónde habría llegado

Speaker 3

mi padre con Lidia?¿ Y qué le gustaría? Hasta aquí llegó el capítulo de hoy. Hasta la próxima.

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