SORPRESAS INESPERADAS - PARTE 8 (Relato Erótico) - podcast episode cover

SORPRESAS INESPERADAS - PARTE 8 (Relato Erótico)

Sep 01, 202547 min
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Speaker 2

Lleva tu imaginación a otro nivel. Relatos calientes. Hoy presentamos. Sorpresas inesperadas, parte 8.¿ Te

Speaker 3

gustaría follarte a tu madre?

Speaker 2

Su pregunta me dejó helado. Tragué saliva, incapaz de responder, y ella volvió a hablar. Tranquilo, cielo. Soy muy abierta con respecto al sexo. Tu padre es un gran maestro manipulando mentes. Lo decía porque te he visto disfrutar con extremo entusiasmo y eso me ha hecho pensar en tus deseos. Bueno, Eva, ya le he dicho que es una fantasía de muchos adolescentes. Pero tú ya no lo eres. Se hizo un incómodo silencio hasta que ella habló de nuevo. Deberías hablar con ella.

Hay madres que pueden tener este tipo de deseos con su hijo. No digo que la tuya los tenga, pero si no indagas, quizás te pierdas un deseo que puede ser común para ambos. Nunca se sabe. Ja, ja, ja. Sus palabras me habían dejado sin saliva y ella se dio cuenta. Bueno, hablemos de otra cosa.¿ Te importaría presentarme a alguien? La pregunta de Eva me sorprendió tanto como la anterior.¿ No conoces a nadie?¿ Y la gente de

tu trabajo? Bueno, lo que quiero es disfrutar como lo he hecho contigo y no quiero que en mi trabajo conozcan mis deseos. Pero la gente que conozco, la mayoría son de mi edad. Eso es lo que quiero, conocer chicos jóvenes con ganas de divertirse. Su voz era natural, hablaba de follar como quien habla del tiempo. Desde luego, no podía negar que mi padre era un genio despertando el deseo sexual en las mujeres. Mi madre, Eva y ahora Soraya parecían desearlo con desenfreno. No hay problema. Te

presentaré a algún amigo de confianza. Te lo agradezco, cielo. He abierto los ojos y ahora ya no quiero cerrarlos. Salí de casa de Eva con el placer dibujado en la cara. Esa mujer había borrado el rencor que había generado en mi mente ver a mi padre con Soraya. Caminaba hacia mi casa feliz, contento, satisfecho, incluso entusiasmado, pensando en cómo me follaría a la que hasta ahora había sido mi novia, y el morbo aumentó al saber que

también era mi hermana. Había visto lo que mi padre le hacía y cómo le gustaba, y aunque el deseo más profundo de mi mente era hacer lo mismo, no sabía si sería capaz. Conecté el móvil para ver las cámaras que había instalado y vi que Soraya aún no estaba en casa. Decidí coger el autobús para ir hasta la oficina. Ya habrían salido los compañeros, pero seguro que Teo o Javier estarían tomándose una cerveza en el bar

de abajo. Podría ser tiempo para que Soraya llegara a casa e hiciera la cena que me había prometido el día anterior. Cuando entré en el bar, allí estaban los dos, realmente predecibles. Nos saludamos y, al momento, Teo comenzó a contar chascarrillos y cotilleos del trabajo. Javier era un tío de 30 años, bastante corpulento y de cara afable, cubierta por una espesa barba. Era de risa fácil que solía esgrimir

ante los cotilleos que contaba Teo. Estaba casado con una mujer de su edad que contrastaba con su menudez ante la corpulencia de Javier.¿ Y tú, qué tal?¿ Qué has hecho esta tarde que no has ido a trabajar? Me preguntó Teo. Pues no te lo vas a creer, pero he estado con una tía maravillosa. Ja, ja, ja, no me digas que te has enamorado de otra. No, no. Maravillosa follando. Joder, cuenta, cuenta. No quise decirles que era la madre de Soraya, de momento no lo consideré oportuno.

Es de la edad de Reme y Ana. Joder, pues sí que te has aficionado a las maduritas, jajaja. Es que no veáis como folla. Es la hostia. Los dos habían abierto los ojos como búhos y su expectación era máxima. Javier, a pesar de estar casado, acostumbraba a realizar escapadas con nosotros. Le había prometido a Eva que le presentaría a algún amigo y quién es mejor que Teo y Javier. Eran dos de los mejores amigos que tenía y además estaban

interesados en mujeres maduras. Bueno, tampoco Javier era un jovencito. Ya me habían demostrado su entusiasmo con Remy y mi madre, y seguro que estarían encantados de que les presentara a Eva. Tan solo tenía que ponerles los dientes largos. La realidad es que me seguía jodiendo que se follaran a mi madre, aunque Javier todavía no lo había hecho, pero estaba claro que antes o después lo haría. Si lograba despertar su

apetito por Eva, quizás podría evitarlo. Procuré relatar mi encuentro con Eva con sumo detalle y, por supuesto, desperté su hambre sexual. Los dos quedaron deseosos de que se la presentara. Me despedí de ellos y cogí el autobús de vuelta a casa. Ya en el autobús, miré el móvil y vi que Soraya ya había llegado. Estaba en la habitación, mirando en los cajones donde guardaba su ropa interior. Todavía estaba vestida con los jeans y una camiseta, y pensé

que estaba buscando algo para ponerse cómoda. Dejó los cajones abiertos y se sentó en la cama, pensativa. Me pareció que estaba algo enfadada, pero no podía ver bien el gesto de su cara. Al momento, se levantó y comenzó a pasear de un lado a otro, algo nerviosa. Algo la estaba preocupando, pero no adivinaba qué podía hacer. Volvió a mirar en los cajones y sacó varias prendas. Se desnudó y se puso un conjunto de color rojo. Se miró al espejo, moviendo su cuerpo para ver cómo se

ajustaba a todas sus curvas. La cabrona estaba como un tren y ella lo sabía. Tenía tetas, culo y muslos de 10 y, por supuesto, una boca sensualmente preciosa. Seguro que se estaba preparando para un próximo encuentro con mi padre. Nunca la había visto tan obsesionada con este tema. Seguramente habrían estado follando al mediodía y ya parecía pensar en el próximo encuentro. A mí, seguro, me recibiría con unas bragas normalitas y cualquiera de sus camisetas. Apagué el móvil

para centrar mis pensamientos. Tenía que propiciar una situación para que accediera a follar atada, como lo había hecho con mi padre, pero no sabía cómo coño lo iba a hacer. El autobús llegó a mi parada y me bajé sin encontrar ninguna treta. Bueno, ya improvisaré algo, me dije a mí mismo. Hola, cariño. Dije en voz alta al entrar. Hola, cielo. Estoy en la cocina, acabando de hacer la cena que te prometí ayer. Me sorprendió su tono. Era agradable y

ciertamente cariñoso. Pensé que no era mala señal para mis planes.¿ Te ayudo? No, no. Ponte cómodo y espérame en el salón, ya sirvo yo la mesa. Tanta amabilidad me sorprendía cada vez más.¿ Qué había pasado? Me había perdido algo. Me preguntaba mientras me quitaba la ropa en la habitación. Me quedé en calzoncillos y me puse una camiseta. Fui hasta el salón y me senté en una de las sillas que había en la pequeña mesa alta donde comíamos habitualmente.

Ya estaban los cubiertos puestos y decidí esperar, como me había dicho. La noche anterior tenía ganas de follar y esperaba que mi padre no la hubiera dejado demasiado satisfecha. Recordaba las imágenes, atada de manos, metiéndole la polla en la boca y después dándole azotes en el culo mientras la empalaba con su enorme verga. Joder, que me estaba poniendo cachondo en vez de cabrearme. Me felicité a mí

mismo por tener esa actitud. Al momento, apareció con una bandeja con una fuente de sopa y un plato de croquetas. Pero lo que me dio un subidón fue ver cómo se había vestido. Llevaba una camisa blanca bastante abierta, haciendo que su escote fuera espectacular. Se notaba que llevaba un sujetador por el camino de color que marcaba la camisa, pero la tela debía de ser extremadamente fina, porque los

pezones se marcaban ostentosamente. La camisa tapaba lo justo sus muslos para que no se le vieran las bragas, y eso producía una gran atracción a la vista. Me quedé pasmado, con la boca abierta, como si me hubieran congelado. Ella me miró de reojo mientras servía la sopa, y pude ver su sonrisa pícara al ver el impacto que me había causado. Iba descalza, como yo, pero después de servir la sopa se fue y volvió su vida en unos

altos tacones. Yo no acababa de entender bien el tema, es que no tenía suficiente con lo que le daba mi padre, o es que el estar con él despertaba más su apetito sexual. Mi cabeza era un hervidero de sentimientos enfrentados. Cada vez tenía menos claro qué era lo que deseaba. Teniéndola ahora frente a mí, me veía incapaz de putearla. A la vez, deseaba follármela como lo había

hecho mi padre. Por otra parte, había pensado en follármela y después soltarle que se la estaba follando su propio padre y que eso suponía que también me la follaba yo, que era su hermano. Joder, menudo follón, Dios. En ese momento, pensé que me quería ir para escapar de esa situación.¿ Te gusta la cena? Su voz me sacó del centrifugado en el que había entrado mi cabeza. Está deliciosa, cariño. Y tú también. Respondí sin pensar, dando rienda suelta a

lo que me transmitían los ojos. En ese momento, me acordé de cuando la vi buscando en los cajones.¿ Sería

Speaker 3

para mí?¿ Para sorprenderme? Gracias, cielo. Quería agradarte con las dos cosas.

Speaker 2

Me estaba volviendo loco.¿ Qué coños pretendía? Casi sacudí la cabeza para despejar mis pensamientos y decidí seguir adelante con mi plan inicial. La verdad es que me lo estaba poniendo a huevo. Es un verdadero placer cenar viéndote tan guapa. Volví a halagarla. Espero que sigas pensando lo mismo para los postres.¿ Qué hay de postre? Pregunté como un gilipollas. Te dejaré elegir. Aunque la pregunta era de ser un

verdadero retrasado, su respuesta hizo parecer que no lo fuera. Además, me dio pie a seguir.¿ Puedo elegir lo que quiera? Me miró sin levantar la cabeza, sólo con una mirada que provocó más el deseo que ya circulaba por mis venas. Después hizo una demanda de mirar al techo, como si se lo pensara de una forma graciosa. Volvió a mirarme con sonrisa pícara. Creo que hoy no te diré que no a nada. Su respuesta fue rotunda, sin símiles ni metáforas.

Se refería claramente a follar, y yo podría elegir cómo y de qué manera. Me dio un subidón al ver que me lo había puesto en bandeja, aunque todavía me costaba entender su actitud.¿ Estás segura? Pregunté estúpidamente por mi propia incredulidad. Ja ja ja, muy segura. río ante mi cara de entusiasmo incrédulo. Pensé que era el momento apropiado para exponer mis intenciones. Pues estaba pensando en un postre especial.

Parece interesante. Bueno, más bien en varios postres. Mi propuesta hizo que despertara

Speaker 3

su interés. Ah, sí. Sí.

Speaker 2

Quieres que te describa los ingredientes? Joder, me estoy poniendo cachonda ya sin conocerlos. Dime, dime. Me recosté sobre la silla, poniendo cara de interesante. No sabía si describirle lo que quería hacerle o dejarlo para el momento. No me atreví y preferí que aumentara su interés.¿ Qué tal si recogemos y nos vamos a por los postres? Te lo iré diciendo en su momento.¿ Qué cabrón eres? Venga, vamos a recoger. Dijo levantándose de inmediato. Llevamos los cacharros a la cocina

con rapidez y lo dejamos todo en el fregadero. Me agarró del cuello inesperadamente y me besó con gran deseo. Mis manos se fueron de inmediato a su espalda, bajando hasta su culo con rapidez.¡ Qué duro lo tenía la cabrona! Lo apreté con más ganas que nunca, hundiendo los dedos en su rica carne. Parecía desnudo, aunque finalmente toqué la fina tira del tanga que se había puesto. Recordé cómo me había dejado penetrar hace un par de días en ese culo tan delicioso, y mi polla se puso en

alerta de inmediato. Sentí ferocidad en su beso. Me devoraba los labios con ansiedad mientras sentía cómo aplastaba las tetas contra mi pecho. Suponía que esperaba que yo tomara las decisiones después de hablarle de los postres y tiré de su mano para llevarla hasta la habitación. Quería comprobar su cara, sus gestos, ver cómo reaccionaba a cada cosa que pensaba hacerle. La puse frente al espejo del armario, un espejo grande,

de cuerpo entero, y yo me puse tras ella. Pasé las manos bajo sus brazos y comencé a sobarle las tetas por encima de la camisa mientras observábamos nuestros cuerpos reflejados en el espejo. Era una visión deliciosa. Ver su figura estupenda a la vez que veía mis propias manos abrazando sus tetas. El primer ingrediente será que veas cómo te desnudo. Susurré a su oído a la vez que besaba su cuello. Me gusta la idea. Contestó dejándose hacer.

Comencé a desabrochar los botones mientras le lamía el cuello. Sus tetas afloraron cubiertas por el pequeño sujetador. No llevaba el rojo que la había visto probarse. Parecía que se había decidido por otro de color azul claro que le quedaba de maravilla. La camisa se abrió entera al desabrochar el último botón y pude ver el precioso tanga que llevaba a juego. Apenas tapaba el centro de sus muslos,

marcando claramente sus labios vaginales. Tiré de las sombreras y le saqué la camisa por los brazos para dejar que escurriera hasta el suelo. Su cuerpo quedó desnudo frente al espejo, apenas tapado con la escasa ropa interior. Comencé a acariciarla, a sobarla por todo el cuerpo a la vez que miraba en el espejo cada movimiento que hacía con mis manos. Los brazos, los hombros, la cintura, las tetas, el vientre, los muslos y finalmente su culo fueron mañoseados por mis manos.¿

Qué tal el culito? Le pregunté mientras lo sobaba con ganas. Vi como su boca adquiría una mueca parecida a una sonrisa.¿ Quieres rompérmelo de nuevo? Me has dicho que podía elegir el postre. Te dejaré si los otros postres me gustan. Volví a sobar sus bonitas tetas, rozando los pezones con los dedos a través de la tela. Al momento estaban duros como piedras. Desabroché el sujetador y salió a través

de sus brazos para caer también al suelo. Maravillosas, me dije a mí mismo mientras rozaba la dura carne de los pezones. Su excitación iba en aumento y probé a pellizcárselos. primero con suavidad, para después ir aumentando la intensidad. Pude ver reflejado en el espejo una ligera mueca entre placer y dolor. Mantuve esos pellizcos con una mano mientras bajaba con la otra por su vientre hasta llegar al pequeño

triángulo que formaba el tanga. Sentí los labios vaginales al pasar los dedos sobre la tela y como su cuerpo acusaba un ligero estertor. Después de una suave escaricia sobre la tela, metí los dedos por encima buscando la jugosa carne. Toqué, palpé y sobé los carnosos labios sin dejar de mirar su cara a través del espejo. Su boca entreabierta daba signos de una leve excitación que aumentó al sentir como

uno de mis dedos se introducía en su raja. Profundicé varias veces, sintiendo el calor que manaba del interior de la vagina. La humedad se hizo más densa hasta convertirse en fluido viscoso. Un suave jadeo salió de entre sus labios y pensé que era el momento. Me quité la camiseta con rapidez y la retorcí en forma de soga. Hice que pusiera las manos a su espalda sin dejar de mirar el reflejo de su cara en el espejo. Pude ver un gesto de sorpresa, pero mantuvo su sumisión

mientras le ataba las muñecas con la camiseta. Volví a pellizcar sus pezones a la vez que metía dos dedos en su raja. Busqué el clítoris, subiendo con los dedos hasta la parte más alta, y comencé a toquetearlo hasta sentir leves temblores en su cuerpo. Dejé el clítoris para introducir dos dedos de nuevo en su raja. Su excitación había aumentado, y podía sentir como pedía más. Comencé a pajearla a un ritmo lento y, poco a poco, lo

fui aumentando. A la vez, le metí dos dedos en la boca, que no dudó en chupar como si fueran una polla. A los pocos segundos, su cuerpo tembló notoriamente y su vagina me inundó de flujo caliente y denso. Había dejado de chupar mis dedos para jadear mirándose su propia cara en el espejo. Fue una buena corrida, y saqué los dedos empapados que inmediatamente llevé a su boca para que los chupara. Tampoco lo dudó, más bien lo

hizo con cierta ansiedad. Giré su cuerpo para ponerla frente a mí y besé sus labios con sabor a su propia corrida. Volví a sentir su ansiedad devorándome la boca. Era como si la excitación la desbordara. Puse una mano sobre su cabeza para hacer que se agachara. Acabó arrodillándose con las manos atadas a la espalda y su cara frente a Miss Boxer. Me los bajé y la polla se liberó con una completa erección. Agarré el tronco con una mano mientras, con la otra, la sujetaba del pelo

y comencé a frotar el capullo por sus labios. Sacó la lengua y lo lamió, rodeando todo su contorno. Abrió la boca y se introdujo todo el glande para succionarlo con ganas. Pensé lo poco que le gustaba eso antes y lo deliciosamente que lo hacía ahora. Lentamente, pero de una forma constante, mi polla fue adentrándose en su boca. La calidez de su aliento y la carnosidad de su lengua estaban llevándome a una nube de excitación. Su sumisión provocaba más mis sentidos y ya no me bastaba una

buena mamada. La agarré fuerte del pelo y comencé a bombearle la boca. Aquello era la sublimación, pensar que estaba follando la boca a mi novia era algo que jamás se me había pasado por la cabeza. Y ahora estaba ahí, de rodillas, con una sumisión total, dejándome que lo hiciera. Le di unos buenos pollazos hasta sentir que me iba a correr. Me paré, sacándole la polla de la boca, y tiré de su pelo para que se levantara. Su respiración estaba agitada y por sus labios corría saliva y

parte del líquido preseminal. No decía nada, solo me miraba con los labios abiertos y los ojos brillantes. La besé con deseo, casi saboreando mi propia polla en su boca. Ella me correspondió con el mismo deseo, buscando mi lengua para enroscarla con la suya. Tiré de mis boxer medio bajados para que cayeran al suelo. Me agaché y comencé a bajar sus bragas lentamente, tirando de las cintas que contorneaban sus muslos. Quería ver cómo esos ricos labios vaginales

aparecían con lentitud. Las bragas acabaron escurriendo por sus piernas hasta caer al suelo y abrió los deliciosos y duros muslos a la indicación de mis manos. Acerqué la boca y comencé a lamerle la raja. Siempre me había encantado el sabor de su vulva. Lamí todo el jugo que impregnaba sus labios y subí para titilar el clítoris con la punta de mi lengua. Su cuerpo volvió a temblar

cuando la excitación se hizo patente de nuevo. Flexionó ligeramente las rodillas y curvó el torso hacia atrás con las manos a la espalda, quedando en una postura algo grotesca, pero era un indicativo claro de que quería más. La rodeé con los brazos para aferrarme a su culo y comenzar a chuparle la raja como un perro sediento. Dios, sigue, sigue. Me pidió con un deseo casi incontrolado. Seguí chupando y chupando. Mi lengua recorría toda su raja, tocaba el clítoris y

penetraba lo más profundamente que podía. Sus jadeos se convirtieron en gritos y los movimientos pélvicos en temblores hasta que recibí otra bocanada de flujo de su vagina. Paré con la cara empapada. Los fluidos me cubrían los labios y parte de las mejillas. Me miró jadeante hasta que pudo balbucear. Joder, cómo me está gustando el postre, Dios.¿ Qué viene ahora? Preguntó ansiosa. Intenté no sonreír para que no sintiera mi satisfacción.

Lo que había comenzado como un acto vengativo se estaba convirtiendo en un deseo sexual hacia Soraya como nunca antes lo había sentido. La agarré de las muñecas anudadas y tiré de ella para colocarla frente a la cama. El espejo estaba en un lateral y miré de reojo para ver nuestras siluetas. La vi más preciosa que nunca. Su desnudez dejaba ver unas curvas perfectas. Presioné suavemente su nuca para que se inclinara hasta que su cabeza quedó pegada

a la sábana. Se apoyó sobre la mejilla, quedándose mirando al espejo. Quería que viera cómo la iba a follar. Agarré la polla y la orienté sobre su raja. Estaba bastante mojada, y como un perfecto lubricante, mi verga penetró con suavidad. Fue una penetración lenta, pero profunda. Su cálida vagina se tragó toda mi polla con deliciosa suavidad. El silencio envolvió la habitación, haciendo que los dos disfrutáramos plenamente de esa penetración. Pasé la mano por su redondo y

duro culo, disfrutando del tacto de su terza piel. De repente, su voz me sacó de la calmada euforia en la que había entrado. He sido mala. Me quedé petrificado y tardé varios segundos en reaccionar.¿ Muy mala? Mucho. Era la escena que había visto cuando estaba con mi padre y me estaba incitando a realizarla. Continué moviendo la mano sobre su culo, pensando en ese azote que estaba a punto de llegar.¿ Crees que mereces un castigo? Susurré a la vez que sacaba la polla y la volvía a meter

hasta lo más profundo de su vagina. ¡Uf, que si lo merezco! Contestó dando un largo suspiro al sentir la penetración. Levanté la mano y la bajé, dándole un suave azote en una de sus nalgas. Ya bombeaba su coño a un ritmo lento y podía sentir cómo salía su aliento, acompañado de suaves jadeos.¿ Era un momento tenso en el que no sabía qué hacer, le daba otro azote?¿ Esperaba a que me lo pidiera? Sacaba la polla y la volvía a meter, mirando cómo se perdía bajo su culo.

Estaba disfrutando follándomela como nunca antes lo había hecho. A.

Speaker 3

Dios, cómo la siento de dura. Vamos. A.¿ Te he dicho que he sido muy mala? Castígame más. S. El chasquido de otro azote más intenso resonó en la habitación. A. Dios.

Speaker 2

Cada vez me gusta más el postre. Su cara se aplastaba contra la sábana a cada embestida de mi polla. Su boca se abría más, emitiendo jadeos más sonoros, y el ambiente se iba impregnando de sexo. Subí una mano desde el culo hasta su nuca, pasando por toda su espalda, mientras no cesaba de embestir. Su postura curvada, sus manos atadas, su total sumisión me habían puesto más berraco que en mi puta vida. Mi lengua se desató, casi perdiendo el

control de mis propias palabras. Ha sido muy mala, zorra. Jodidamente mala,

Speaker 3

cabrón. Sas. Otro azote más fuerte arrancó un leve gemido de su boca. Ah. Sí. Venga, cabrón.

Speaker 2

Reviéntame el coño. Me agarré a sus manos anudadas y comencé a embestir como un poseso. Sus jadeos aumentaron y su cuerpo comenzó a temblar con fuertes estertores. Sentí como su coño ardía y mi polla reventó en su interior. La leche comenzó a manar de mi polla como si hubieran abierto un grifo. Un chorretón tras otro acabaron por desbordar su caliente vagina y la mezcla de corridas chorreó entre sus muslos como una catarata en otoño. Me tumbé sobre la cama con la respiración agitada y ella lo

hizo a mi lado. Fueron unos largos segundos hasta que los latidos de nuestros corazones bajaron el ritmo. Joder, Carlos, ha sido genial. Desde luego. Has estado fantástica. Creo que ya nos vamos entendiendo. Sonrió, girando la cabeza para guiñarme un ojo. Mi mente ya había comenzado a trabajar, pensando en cómo le diría todo. Me parecía demasiado fuerte para

soltarle una cosa tras otra. Por otra parte, pensaba egoístamente que si le contaba todo, lo más probable es que acabara nuestra relación justo en el momento que más podía disfrutar con ella. Pero estaba claro que nuestra relación era inviable, por lo menos como había sido hasta ahora. Decidí contarle sólo nuestra situación familiar. Me ha gustado más que nunca como hemos follado, pero tengo que contarte algo. Su cara cambió de inmediato. No pudo evitar el reflejo de la

preocupación en su cara. Al no saber nada de que mi padre era también el suyo, deduje que estaba pensando en si yo me había enterado de que se acostaba con él. No dijo nada, solo se giró, tumbada, para ponerse frente a mí, sujetándose la cabeza con el brazo apoyado sobre la cama. El sábado me encontré a tu madre por la calle. Iba con dos bolsas y la ayudé a llevarlas a su casa. Me invitó a un café y estuvimos hablando. Me contó la relación que tenía

con mi padre y, desde cuándo. Cuando acabé la frase, miré a Soraya. Estaba muy seria y expectante. No se atrevía ni a decirme que continuara, aunque sabía que lo haría de todas formas. Parece que ya llevan mucho tiempo viéndose, más del que pensábamos tú y yo. Vamos, que es antes de que nos conociéramos en el colegio. Según avanzaba, sentía que me costaba más. Intentaba ir dándole pistas para que no le pillara de sopetón. Entonces,¿ tu padre lleva todos estos años con tu madre y la mía? Creo

que antes de que naciéramos nosotros. Vi como Soraya tragaba saliva. No sabía si era por la propia frase o si quizás ya se imaginaba algo más. Joder, yo de pequeña le veía a veces en mi casa, pero pensaba que era por la amistad que había cogido mi madre con tus padres. Hay algo más. Le dije, intentando llegar al final. Su cara estaba casi descompuesta. Pensé que yo lo había adivinado y no esperé más. Mi padre, también es el tuyo.

Se dejó caer sobre la cama, boca arriba, con la mirada perdida en el techo, y a los pocos segundos comenzó a llorar. Intenté consolarla. Sé que es duro enterarte de algo así, pero es mejor saber la verdad y afrontarla. No, no sabes lo duro que es. Para ti es diferente. Yo he estado viéndole durante años sin saber qué era mi padre, y tanto él como mi madre no han sido capaces de decirme nada. Tu madre te veía relativamente

feliz y no quería hacerte daño. Mi padre prácticamente le había prohibido que te lo dijera, amenazando con que os dejaría. Será cabrón. No supe en qué pensaba exactamente cuando soltó ese improperio, pero seguro que algo tenía también que ver con su relación con él. Se hizo un largo silencio. Ya lo había soltado y respiraba algo más relajado, esperando las reacciones de Soraya. Joder, y nos han dejado que nos fuéramos a vivir juntos sabiendo que éramos hermanos. Así es.

También mi padre, bueno, nuestro padre tiene la culpa de ello. Le dijo a tu madre que él se encargaría de arreglarlo y que permaneciera callada. Se hizo otro silencio, más largo que el anterior, hasta que Soraya habló de nuevo.¿ Y ahora qué hacemos? Vamos a dormir y mañana lo pensamos con tranquilidad. Primero hay que asimilar todo esto y después tomar decisiones sin precipitarnos. Yo había vuelto a mi parte egoísta, pensando en que, aunque no nos fuéramos a casar,

quizás podríamos seguir follando. Apagamos la luz y nos dormimos. Al día siguiente, me levanté antes que ella y me fui a trabajar sin despertarla. No quería enfrentarme tan temprano a una nueva conversación. Pasé la mañana concentrado en el trabajo para no darle vueltas a la situación, pero a la hora de comer, la cabeza no podía parar de nuevo. Le dejé un mensaje a Soraya diciéndole que no iría a comer, quería darle tiempo para pensar en esa situación

tan dantesca. Me fui a comer a una cafetería distinta a la habitual. No quería hablar con Teo ni Javier. Finalmente, decidí llamar a mi madre. En algún momento tenía que contarle la historia, y cuanto antes, mejor. Quedé con ella en su casa para cuando acabara de trabajar, y allí me presenté a las siete de la tarde. Hola, hijo,

Speaker 3

qué tal? Bien,¿ y tú? Fenomenal. Pasa y tomamos

Speaker 2

una cerveza. La vi contenta, casi diría que radiante. Seguro que no duraría mucho ese estado cuando le contara la historia.¿ No me das un beso? Me preguntó al ver que tenía la mente en otro sitio. Perdona, mamá, es que tengo la cabeza en otra parte. La besé en los labios, solo un tierno beso cálido y sin lengua.¿ Qué te pasa? Tengo que contarte algo. Pues sentémonos y me lo cuentas. Parecía que acababa de llegar y no se había cambiado.

Llevaba un vestido normalito, ni muy atrevido ni tampoco severo, pero dejaba ver las curvas marcadas de su estupendo cuerpo. Le llegaba casi a las rodillas y el escote marcaba el canalillo de sus tetas, pero no de forma ostentosa. Estás muy guapa. Le dije mientras pensaba cómo empezar. Gracias, hijo. Tú también estás estupendo. Joder, me estaba poniendo nervioso y las ideas se me escapaban por momentos. No sé si en algún momento has pensado por qué papá se ha

ido con Eva. Bueno, ya te dije que siempre he tenido mis sospechas. La relación con Eva viene de muy atrás, desde antes de que coincidiéramos en el colegio Soraya y yo. Vaya, esto sí que es una sorpresa, aunque de tu padre ya poco me puede sorprender. Pues hay otra sorpresa mayor. Más. Preguntó mi madre, para después quedarse callada mirándome a los ojos. No sé si ya se estaba imaginando lo que le iba a contar, porque su cara se quedó como esculpida en una barra de hielo. Ya no iba a dar

más rodeos y se lo solté. Soraya también es hija suya. Se hizo un largo silencio en el salón mientras yo esperaba su reacción. Ella se quedó mirando al suelo, como perdida en una nube de recuerdos, y yo no sabía qué decir. Joder, eso sí que no me lo esperaba. Dijo finalmente, volviendo la vista hacia mí. Yo tampoco, pero esa es la realidad.¿ Y cómo te has enterado? Me lo ha contado Eva. Ella había intentado infinidad de veces decírselo a Soraya, pero papá no la dejaba.¿ Y ahora,

qué vais a hacer? Me preguntó compungida. Pues está claro que no podemos continuar nuestra relación.¿ Ya lo sabe ella? Sí, anoche se lo dije. Lo siento, hijo. Creo que esta noticia es peor para ti que para mí. Bueno, ya la he madurado, y no creo que tarde en superarlo.¿ Y Soraya, cómo se lo ha tomado? Pues bastante mal, aunque la he hecho ver que la culpa es de papá. Realmente, Eva lo ha pasado bastante mal estos años y ha decidido no seguir con él. Me alegro. Ese cabrón se

lo tiene merecido. En el fondo, la compadezco. Supongo que estar así durante años tiene que haber sido jodido. Ven, cariño, déjame que te abrace. Me dijo mi madre al ver mi cara. Me acerqué a su lado del sofá y nos fundimos en un cálido abrazo. Nuestras manos abrazaban los cuerpos con roces suaves y cariñosos. Podía sentir su mejilla pegada a la mía, y poco a poco, nuestros labios

se encontraron en un cálido y tierno beso. Las caricias continuaron, y los besos se fueron haciendo más húmedos y lascivos. Mis manos buscaron sus tetas y comencé a asobarlas con deseo, ese deseo que hacía pocos días que había despertado y que ahora parecía imparable en cada encuentro. Bajé una mano por su vientre hasta llegar a sus muslos desnudos y acaricié la suave piel de sus piernas. La excitación iba en aumento y abrió las piernas para dejar paso a

mi mano. Profundicé bajo el vestido hasta llegar a las bragas. Pasé los dedos por ellas, sintiendo el calor húmedo que emanaban. Después de sobar los labios vaginales a través de la tela, no pudo esperar más. Tiró de la tela del vestido hasta sacárselo por la cabeza. Su sensual cuerpo quedó tan solo tapado con la bonita ropa interior que lo adornaba a la perfección. Con rapidez, tiró de mi camiseta y

después desabrochó mi pantalón. Tiré de él hacia abajo y me lo saqué por los pies junto a los boxer. La polla la tenía ya completamente erecta y se lanzó sobre ella con la boca abierta como si fuera un suculento manjar. Lamió el hinchado capullo de una manera deliciosa, provocando que cerrara mis ojos para sentirlo más. Le dio varias succiones, haciendo que mi culo se tensara bajo el sofá y comenzó a avanzar por el tronco, haciendo que

media polla penetrara en su boca. Una chupada tras otra arrancaron varios jadeos de mi boca.

Speaker 4

Uf,

Speaker 2

cómo me has puesto en un momento. Balbuceé con los ojos semicerrados. Pensé que si seguía así, no tardaría en llenarle la boca de leche, pero no era su intención. Paró esa suculenta mamada para ponerse de rodillas sobre mi regazo. Me había puesto la polla más dura que el tronco de una encina y pensé que me la iba a partir. Con suma habilidad, la colocó entre la caliente raja de su coño y dejó que su cuerpo bajara lentamente mientras

me miraba a los ojos. Pude ver el disfrute en su cara, mordiéndose el labio inferior mientras se producía la penetración. Cuando se había insertado toda la polla, emitió un largo jadeo.

Speaker 3

¡Ah!

Speaker 2

Qué delicia!¡ Cómo me gusta sentir tu polla dentro de mí! Sus palabras rebosaban placer y su aliento sobre mi cara me impregnaba de lujuria.¿ Te gusta cómo te folla mamá, cariño? Me encanta, mamá. Se bajó el sujetador bajo las tetas y sentí cómo bailaban sobre mi cara. Vamos, cielo, chúpale las tetas a mamá. Las agarré con las manos y comencé a chupar los endurecidos pezones. Era una mujer madura,

pero su excitación parecía la de una chica de 18. Podía sentir su culo chocando contra mis muslos cada vez que bajaba, insertándose toda la polla.

Speaker 4

Uf

Speaker 2

cómo me gusta esta dureza. Gemía, agarrada a mi cabeza, aplastándose contra sus tetas. Chupa más. Más fuerte. Susurró, aumentando el ritmo ligeramente. Sus rodillas se flexionaron, haciendo que mi polla saliera casi entera, para después bajar con lentitud calculada, provocando que sintiera cada centímetro de la penetración. No dejaba de asombrarme su maestría para mantener mi polla como el mármol sin hacer que me corriera. Sus jadeos aumentaron, manteniendo

ese ritmo desesperante. Me voy a correr, cielo. Me voy a correr. Sentí como el flujo caliente mojaba mis huevos sin que ella parara ese ritmo lento y desesperante. Deseaba que se moviera más deprisa, que su culo cayera sobre mis piernas hasta hacer que mi polla reventara, pero su sutileza era genial. En ese momento sonó mi móvil.

Speaker 3

Es Soraya. Le dije con cierta alarma. Cógelo. Cógelo. Dijo bajándose de mi regazo. Ya la llamo después. No, cógelo ahora.

Speaker 2

Sentir cómo hablas con ella me va a poner muy guarra.

Speaker 3

Pero, mamá.

Speaker 2

Calla y cógelo. Joder, me volaba la cabeza con mi madre. Pensaba que ya lo había visto todo con ella, pero era insaciable con el morbo. Hola,

Speaker 3

Soraya. Hola.¿ Dónde estás? En

Speaker 2

casa de mi madre. Mi dichosa madre se había arrodillado y, agarrando de nuevo el tronco venoso de mi miembro, se lo había introducido en la boca. Mi culo se volvió a tensar, casi despegándose del sofá. He pensado en todo lo que me has contado. Ah, sí. Casi se entremezclaban en mi boca los jadeos con las respuestas. Sí, pero necesito pensarlo con detenimiento. Es una noticia demasiado impactante y creo que tengo que asimilarlo con la cabeza fría. Mi madre no paraba de chupar y yo cada vez estaba

más tenso. Joder, ah,¿ qué tienes, ah, qué meditar?¿ Qué te pasa?¿ Por qué hablas así? Ah, es que el café está muy caliente y, ah, Dios, me estoy quemando la lengua. Pues deja que se enfríe, hombre. Tuve que sujetar a mi madre del pelo para parar sus chupadas. Bueno, lo que te iba a decir. Me voy

Speaker 3

a dormir a casa de mi madre. Tengo que hablar con ella. Vale, vale.

Speaker 2

Ya nos veremos. Colgué al mismo tiempo que soltaba el pelo de mi madre y sentí como volvía a chupar. Era mi madre, pero después de lo que me había hecho, no me iba a cortar. qué cabrona que eres. Le dije, sujetando su cabeza por los lados. Ella me había puteado y ahora me tocaba a mí. Comencé a presionar con la polla dentro de su boca hasta que conseguí introducírsela entera. Ella puso las manos en mis muslos, tirando hacia atrás,

pero mi fuerza era superior. Sujeté firmemente su cabeza y moví el culo con rapidez, haciendo que mi capullo entrara y saliera de su garganta. Ella clavaba las uñas en mis muslos, pero aguanté, follándole la boca hasta que mi polla reventó. Le solté la cabeza y mi polla saltó fuera de su boca, soltando chorretones de semen por su cara. Toseó varias veces, impregnada de semen.—¡ Qué cabrón que eres! Casi me ahogo. Más cabrona eres tú, que me lo

has hecho pasar fatal hablando por teléfono. Los dos reímos al unísono mientras se limpiaba con el dorso de la mano. La verdad es que me lo he pasado bien. Voy a lavarme la cara, que casi ni veo, jajaja. Pensé que lo mejor sería irme. Si me quedaba, era posible que viviéramos para follar varias veces y me dejaría reventado. Al día siguiente tenía que trabajar y no quería llegar hecho polvo. Soraya no iba a estar en casa, así que llamaría a Teo para ver si podía irme con

él a cenar.¿ Dónde andas? Le pregunté por el móvil. Pues no te lo vas a creer, pero he quedado con Reme para cenar.¿ Puedo apuntarme? Le dije sin preámbulos.

Speaker 3

Sí, claro. Y ya veremos en qué acaban los postres, jajaja. Contestó él antes de colgar. Hasta aquí llegó el capítulo de hoy. Hasta la próxima.

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