SORPRESAS INESPERADAS - PARTE 6 (Relato Erótico) - podcast episode cover

SORPRESAS INESPERADAS - PARTE 6 (Relato Erótico)

Aug 29, 202543 min
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Speaker 2

Lleva tu imaginación a otro nivel. Relatos calientes. Hoy presentamos Sorpresas inesperadas, parte 6. Los dos nos dimos una ducha y nos sentamos a tomar un café. No teníamos que decir nada, las sonrisas cómplices de ambos hablaban por nosotros, pero a los dos nos gustaba hablar y ahora el tema más interesante era el sexo. Ya se había quitado el vestido y ahora iba en bragas con una camiseta cubriendo su pecho. Yo también me había puesto los boxer, quizás por decoro,

y estábamos pegados, sentados en el sofá.¿ Te ha gustado, cielo? Joder, mamá,

Speaker 3

ha sido la leche. Menudo polvo. Y perdona

Speaker 2

por la expresión. No pidas perdón por lo que sientes. Me alegro de que digas eso, porque estoy como loca por volver a follar contigo.¿ Crees que podrás? Añadió al final, supongo que pensando en cuánto tiempo necesitaría para recuperarme.¿ Que si podré? Creo que contigo podría estar follando toda la tarde. Pues a ver lo que aguantas, cielo, porque yo sí que puedo y estoy más caliente que cuando empezamos. Pero me gustaría salir de lo convencional. Ya lo había pensado.

Cuando me has contado lo de chuparla conduciendo, me ha dado un subidón.¿ Te atreves? Claro que me atrevo. Solo de pensarlo me pongo cardíaco. Volvió a reírse ante mi respuesta y me besó de nuevo ardientemente, a la vez que pasaba una mano sobre Miss Boxer. Sus besos me excitaban más a cada segundo que pasaba, y mi polla dio un leve signo de vida de nuevo. He pensado que podíamos ir a dar un paseo por un parque.¿ Pretendes que follemos en un parque a estas horas? Ja

ja ja, no soy tan atrevida. Solo quiero dar un paseo alrededor de las fuentes y tomar una cerveza con mi hijo. Después te invitaré a cenar en un restaurante muy particular. Me parece un buen plan para una tarde de domingo. Se fue a vestir mientras yo comenzaba a imaginar todas las perversiones posibles para esa prometedora noche. Volvió forrada en un vestido de licra color beige que hacía resaltar el suave moreno de su piel. Dos finas tiras de tela lo sujetaban a sus hombros, dejando ver la

piel de sus brazos por completo. El escote era de infarto y los pezones se marcaban con descaro bajo la fina licra. No llevaba medias y podía ver la piel fina y tersa de sus piernas hasta la mitad de los muslos. Su vida en unos altos tacones me pareció una diosa. Jamás hubiera pensado que miraría a mi madre con tanto deseo.¿ Te gusta,

Speaker 3

cariño? Estás imponente, mamá. Quiero que esta tarde me desees cada

Speaker 2

minuto. Ya lo hago cada segundo. La licra es muy apropiada para lo que vamos a hacer, jajaja, río divertida. Yo todavía estaba solo con los boxer puestos. Creo que jugaremos mejor si solo te pones los pantalones y nada debajo. No lo dudé ni un segundo, me quité los calzoncillos y me puse directamente los pantalones. Ese día llevaba unos daques tipo chino y sentí como colgaba mi miembro con libertad. Bajamos a la calle y me dio las llaves de

su coche para que condujera yo. Al montar en el coche, la licra escurrió, subiéndose por sus muslos hasta casi dejarlos desnudos. Por supuesto, miré con descaro y ella abrió las piernas. Me dedicó una sonrisa preciosa mientras me decía. Yo tampoco llevo ropa interior, como tú. Bof. No dije nada, solo resoplé ante esa visión maravillosa. Arranqué el coche y, al momento, alargó una mano hasta mi regazo y me desabrochó el botón del pantalón. Bajó la cremallera y metió la mano

buscando mi polla. Todavía estaba morcillona, pero daba indicios de mejorar. Desvié la vista levemente para mirar a mi madre, su sonrisa maternal era espléndida, pero no pudo evitar que la lujuria brillara en sus ojos.¿ Qué pensabas, cariño?¿ Qué te iba a tener toda la tarde solo charlando? No sé qué me ha pasado, mamá, pero me pongo caliente con solo mirarte. Eso me halaga, pero te ayudaré a mantener ese calor con algo más. Sacó la polla de mis

pantalones y se desabrochó el cinturón de seguridad. Se giró levemente en el asiento y pude ver sus hermosas tetas a través del generoso escote. Mi polla dio un suave respingo mientras se enderezaba. No hagas esfuerzos, me gusta ponerlas duras con la boca. Pero no pierdas la vista de la carretera. Había hablado en plural, me gusta ponerlas duras. Estaba en un estado tan egocéntrico que me jodió la expresión, aunque era obvio que había chupado más de una polla.

Se difuminó de mi mente en el momento en que sentí su cálida lengua pasar por la parte del glande que asomaba entre el arrugado pellejo. La punta de su lengua le dio varios toques, y acto seguido sentí como sus labios engullían una buena parte de mi miembro arrugado. Su lengua y sus labios comenzaron a trabajar de una forma magistral y al momento mi polla adquiría rigidez. Me pareció algo fuerte decirme a mí mismo, joder, como la chupa mamá, pero era una realidad abrumadora. Su vestido se

había subido por la postura y podía verle medio culo desnudo. Mamá, vamos a parar en un semáforo. Le dije, algo agobiado al ver a lo lejos que la luz se ponía en rojo. Tú mira de reojo si hay algún coche al lado y me dices si miran. Me puse nervioso, aunque mi polla ya estaba como el martillo de un herrero, y frené lentamente hasta parar tras otro coche. Dos coches pararon a ambos lados y, como suele ocurrir en estos casos,

siempre se echa una mirada al de al lado. Mi madre subía y bajaba la cabeza lentamente, presionando el tronco de mi polla con suavidad. Me puse totalmente tenso al sentir las miradas de ambos conductores compañeros de semáforo. Joder, nos están mirando. Susurré con un nerviosismo atroz. Mi madre levantó un poco la cabeza para mirar al que estaba de frente a su cara y se relamió la saliva que rebosaba por sus labios. Yo no quería ni mirar, pero sí que vi como ella sonrió y volvió al tajo.

Al final, no pude evitarlo y miré. El conductor de mi lado sonreía ampliamente y comenzó a hacerme señas con el pulgar hacia arriba. Volví la vista al frente y el semáforo se abrió. Salí disparado como si nos persiguieran, mientras mi madre no paraba de mamar.—¡ Para, para! Le grité, intentando quitar su cabeza de mi regazo. Sus labios ensalivados y su sonrisa lujuriosa fue una escena que no olvidaré jamás. Ja ja ja. Seguro que se ha puesto cachondo. Dijo,

limpiándose con el dorso de la mano. Joder, pues yo me he puesto de los nervios. Pues me dijiste que te atrevías. Y lo he hecho, pero la situación real me ha superado. Ja ja ja, es que la primera vez siempre es difícil. Ella parecía súper divertida, pero a mí me latía el corazón a doscientos. Tranquilo, cielo. Ahora nos damos un paseo por el parque para que te relajes. Según me lo decía, pensaba en si me tendría preparada alguna otra sorpresa, pero no. El paseo fue un simple paseo.

Agarrados de la mano, anduvimos entre árboles, fuentes y algunas estatuas y monumentos de piedra blanca. Empezó a anochecer y me llevó a un restaurante cercano en uno de los bordes del parque. Cenamos mientras jugueteábamos con las manos bajo el denso mantel que cubría la mesa. Ella, sabiendo que el mantel cubría sus piernas, se había espatarrado en la silla de una manera grotesca. Vamos, cariño, soba el coño de mamá. Me decía con ternura, a la vez que

chupaba una gamba de una forma totalmente lasciva. Yo le tocaba su coño desnudo, sintiendo cómo se mojaba. Ella a mí, sobre el pantalón, pensando que no le concedería dejar que me sacara allí la polla. El caso es que nos calentamos de lo lindo. Salimos del restaurante con un calor sofocante. Ya era noche cerrada y volvió a llevarme al parque. Cogimos uno de los caminos y después otro en el que apenas se veía a nadie. La luz de las

farolas iluminaba pequeñas partes, dejando muchas sombras. Dejamos el camino y atravesamos el césped hasta llegar a una zona de arbustos y nos metimos entre ellos. Un alto seto dividía el parque de la calle contigua. Se podía oír a la gente pasar por la acera al otro lado del seto. Se agarró a mi cuello y me susurró al oído.¿ Oyes a la gente que pasa por la acera? Sí. pues follar a este lado me pone como una perra. Era la primera vez que la oía decirme algo así.

Se había llamado perra. Su voz tierna había desaparecido, dejándome boquiabierto. Me besó en los labios como ella sabía hacer, vamos, que me ponía cardíaco. Me lamió el cuello, la cara, y me subió la camiseta para pasar su carnosa y húmeda lengua por mi pecho. Sentía cómo había aumentado su excitación. En ese momento, me pareció una chica de 18 años tremendamente salida. No tardó en desabrochar mis pantalones y bajar la cremallera.

Los calentamientos del restaurante mantenían la dureza de mi polla. La sacó y lamió alrededor del hinchado capullo como si fuera un helado que se derrite. Sus cálidos labios lo envolvieron de una forma que todo mi cuerpo dio un estertor. En ese momento, sonó mi móvil. Joder, era Soraya. Vaya puto momento para llamar. Con los nervios, se me escapó el teléfono de la mano y después de un par

de toques pude cogerlo sin que cayera al suelo. Esos movimientos bruscos provocaron que le introdujera la polla a mi madre en la boca de un empujón. Se la sacó tosiendo mientras yo contestaba.

Speaker 3

Hola, Sor. Hola, Carlos.¿ Dónde andas? Pues,

Speaker 2

con mi madre, que me ha invitado a cenar.¿ Vas a venir a dormir o te vas a quedar en su casa? La pregunta me sorprendió, pero me facilitó la respuesta. No pensaba perderme esa noche de lujuria. Acabaremos tarde. Me quedaré en su casa para no despertarte. Estupendo, porque estoy cansada y me iré pronto a dormir. Venga, pásalo bien. Un beso. No me dio tiempo ni a despedirme, ya

me había colgado. Intenté racionalizar la conversación, que me había parecido extraña, pero mi madre había cogido mi polla de nuevo, y lo que salió de mi boca fue un gemido al sentir cómo se la tragaba casi entera. Dios, mamá. Fue la frase que solté con el teléfono en la mano. Sus chupadas eran tremendas. Podía sentir el sonido que producía

al entrar y salir de su suculenta boca. Sus carnosos labios envolvían el tronco con una presión exquisita mientras manoseaba los huevos con la otra mano.¡ Qué morbo me estaba dando ver a mi madre agachada en el césped dándome esas chupadas! Después de más de un minuto de mete y saca, se puso de pie, volviendo a besarme con una tremenda lujuria. Dios, qué caliente estoy, cielo. Su voz quería ser tierna, pero no lo conseguía. Su estado de excitación la dominaba.¿ No te pone cachondo pensar que hay

gente a un par de metros al otro lado? No me dio tiempo a contestar. A mí me pone como una perra salida. Se giró buscando un pequeño árbol cercano y tiró de mí hasta él. Se subió el vestido de licra hasta la cintura, quedándose con el coño y el culo al aire. Se inclinó, apoyándose sobre él.

Speaker 3

Venga, hijo. Fóllame con todas

Speaker 2

tus ganas», me dijo con voz deposeída. Su cuno en pompa, las piernas abiertas subidas en los altos tacones y los labios del coño aflorando entre sus muslos, era una escena indescriptible para mi mente. Agarré la polla y coloqué el capullo en la raja que marcaban sus labios. Me dio tiempo a pensar antes del primer empujón, joder, voy a follarme a mi madre en un parque. Presioné con suavidad y sentí como la humedad hacía de perfecto lubricante, dejando

que mi polla atravesara su deliciosa raja por completo. A. La oí suspirar al sentir la profunda penetración. Apoyé las manos sobre su precioso culo y mi mente pervertida me sugirió la idea de reventárselo. Saqué la polla por completo y la volví a introducir de un

Speaker 3

empujón. A. Dios. Volvió a gemir.

Speaker 2

El siguiente empujón fue más fuerte, como si quisiera taladrarla. Mi mente había entrado en un estado de perversión absoluto y deseaba darle pollazos hasta sacársela por la boca. Recordé cómo Teo la había empalado por el culo y me puse frenético. Chupé uno de mis dedos y lo metí hasta la mitad en el amarronado agujero. La oí quejarse levemente, pero continuó animándome. Vamos, dame, cariño.

Speaker 3

Folla bien a mamá. Me encanta tu polla.

Speaker 2

Me dijo, meneando el culo como una verdadera perra. Yo no podía reconocer a mi madre.¿ Realmente esa era mi madre? Estábamos follando en plena calle como si fuera una puta de polígono, pero la diferencia es que ella disfrutaba. Y joder, como disfrutaba. Mis embestidas cada vez eran más fuertes, y su coño ya chorreaba como si hubieran derramado un batido dentro de él. Su culo también se había abierto, más rápido de lo que esperaba, y recordé de nuevo a

Teo metiendo toda su polla en ese agujero amarronado. Pareció leerme el pensamiento por su siguiente pregunta.¿ Te gusta mi culo, cielo? Seguro que estás deseando follármelo, ¿verdad? Creo que cada una de sus palabras estaba calculada para ponerme más salvaje, porque realmente me producían ese efecto. Envestía como un loco, sintiendo mi polla más dura que una encina, cuando volvió a hablar entre sonoros jadeos. A.

Speaker 3

Dios. Seguro que alguien nos está viendo. A. Y se estará haciendo una buena paja viendo. A. Dios. viendo cómo me empotras. Ah. Miré a todos lados, buscando

Speaker 2

alguna sombra humana. Allí no había nadie. Tan solo usaba esas palabras para excitarse a sí misma. Su coño cada vez chorreaba más, y mi polla seguía dura sin tener ninguna sensación de correrme. Seguí dándole como un animal durante largo tiempo, sin saber las veces que se había corrido, pero estoy seguro de que fueron más de dos. Paré casi exhausto, con la respiración más que agitada y el

corazón a más revoluciones que un deportivo. Entre las sombras, distinguía su bonito culo redondo y abierto por mi dedo. Los muslos chorreaban de sus tremendas corridas y sus piernas temblaban como flanes. Se giró entre temblores para mirarme.— Toph, han sido demasiados polvos este finde. Contesté, sentándome sobre el césped con los pantalones bajados. Miró en todas direcciones, como para cerciorarse de que no había nadie. Volvió a mirarme y comenzó a bajar los tirantes del vestido hasta acabar

sacándoselo por los pies. Yo estaba alucinando, se acababa de quedar en bragas en medio del parque. Era una noche cerrada y no se veía a nadie, pero joder, era un parque en medio de la ciudad. Comenzó a sobarse las tetas de forma provocativa mientras se arrodillaba a mi lado. No sé si mi polla se podía endurecer más, pero su provocación era total. Se acercó a mi cuerpo y empezó a sobar sus tetas contra mis piernas, mi polla y mi pecho. Después, las pasó por mi cara, acabando

con su boca a escasos centímetros de la mía. Cariño, mamá te va a chupar la polla hasta sacarte toda la leche, casi vomitó sobre mi boca esas palabras, adornadas con una voz llena de una ternura arrolladora. Llegué a la conclusión de que hablarme de esa forma la ponía muy caliente, pero es que a mí cada vez me ponía más. Mamá te va a hacer una mamada de polla y de huevos que te va a encantar. Sus palabras seguían penetrando en mi boca como dardos envenenados, provocando

hasta las neuronas más escondidas de mi cerebro. Bajo, lamiendo mi pecho, y rodeó el amoratado capullo con la lengua. Lo abrazó con sus labios y comenzó a darle cortas succiones. Las venas de mi polla sobresalían del tronco, creando un gran relieve. Pensé en algún momento que iban a estallar. Se colocó entre mis piernas, mirándome con el capullo dentro de su boca, y comenzó a avanzar por el venoso tronco. Sus ojos se habían clavado en los míos mientras yo

veía cómo se iba tragando la polla. Podía sentir las tetas aplastarse contra mis muslos y una de sus manos acariciando mis huevos. Subió y bajó varias veces por el tronco, presionando con sus labios. Podía ver cómo se llenaba su boca en la semioscuridad, hasta que una de las veces continuó bajando hasta sentir cómo se la tragaba entera. Ah. Dios. Suspiré largamente, echando la cabeza hacia atrás. Joder, había sido

capaz de tragarse todo el rabo. Ella sintió mi suspiro, mi placer, mi desesperación ante un sexo imposible de imaginar. Se la sacó de la boca sin dejar de mirarme.

Speaker 3

Te gusta cómo te la chupa mamá? Me encanta, mamá.

Speaker 2

Quiero tu leche, cariño. Quiero que me llenes la boca con ella para tragarmela toda.¿ Quieres darle ese postre tan exquisito a mamá? Sin esperar la respuesta, volvió a engullirla por completo con una facilidad asombrosa. Su cabeza comenzó a subir y bajar a un ritmo constante, y podía sentir

como mi glande atravesaba su garganta. Relajé todo mi cuerpo, disfrutando de esa impresionante mamada, y podía oír el ruido de los grillos, las voces de la gente al pasar por la acera hablando, y sobre todo el delicioso sonido de sus chupadas. No sé el tiempo que pasó sin dejar de chupar hasta que sentí como un calor recorría mi polla, acompañado de un ligero temblor de mi cuerpo. Puse una mano en su cabeza para sentir más la eyaculación y mi polla soltó varios chorretones. Ella siguió chupando

y tragando hasta que casi me desvanecí. A los pocos segundos, abrí los ojos y pude ver cómo se limpiaba el semen que caía por su barbilla. ¡Uf, cielo! Nunca me había costado tanto sacar la leche de una polla.¡ Eres una delicia! Yo estaba medio mareado y casi no podía dar crédito a sus comentarios. Me seguía costando encajar algunas cosas que decía mi madre. Se enfundó el vestido de nuevo y se acicaló el pelo. Volvía a verla radiante, como si no hubiera pasado nada. Vamos, cariño,

Speaker 3

vístete. Todavía no ha terminado el domingo. Joder, yo ya

Speaker 2

no podía más. Lo siento, mamá, pero yo ya me voy a mi casa. Pero si le has dicho a Soraya que te quedabas a dormir en la mía. Pues ya no puedo más, y si quiero ir a trabajar mañana, será mejor que me vaya a dormir a la mía. Me subí los pantalones y salimos del parque. Conduje hasta casa de mi madre y, después de aparcar, nos despedimos en su puerta. Me dio un par de besos en las mejillas, pues allí no quería llamar la atención de cualquier vecino que nos pudiera ver. Me dirigí andando hacia

mi casa, que estaba a tres manzanas. Me sentía cansado, mis pasos eran lentos y renqueantes. Iba pensando en todo lo que había pasado ese fin de. Realmente había sido la hostia. Me había follado a la que podría ser mi suegra, mi novia había follado mejor que nunca, y follar con mi madre había sido como el cierre perfecto de una gran obra de teatro. Todavía no me podía creer la actitud de mi madre. Esa mujer cándida y llena de ternura se podía convertir en una verdadera zorra

a la hora de follar. Pensé que podía ser por el rencor que sentía hacia mi padre lo que la había llevado a esa situación. pero en el fondo me sentía bien, nunca me había follado a una mujer como ella. Su ternura me ponía más cachondo que un mono en un árbol. Aunque estaba cansado y con la polla como un guiñapo, ya sólo podía pensar en cuando me la follaría de nuevo. Antes de llegar a mi portal, vi que salía un hombre. Joder, era mi padre.¿ Qué coños

hacía él allí? No conocía a nadie del edificio. Mi mente se turbó, pensando que vendría de mi casa. Me había parado en seco, protegido por las sombras de la noche, pensando qué haría allí. Soraya me había dicho que se iría pronto a dormir, y ya eran casi las doce. En ese momento, me acordé de la fantasía que me contó y me puse a pensar en lo peor. Me había quedado petrificado y me senté en un banco de los que había a lo largo de la acera. No

puede ser. Me repetía en mi cabeza. No quería creer que la fantasía de Soraya fuera una realidad.¿ Y ahora qué? Subo y le pregunto qué hacía mi padre allí. No paraba de preguntarme qué hacer. Después de más de quince minutos de preguntas sin respuestas, me acordé de Reme. Ella había instalado cámaras en la habitación. Yo podría hacer lo mismo para enterarme de qué pasaba antes de liarla. Pasado un tiempo prudencial, subí y entré sin hacer ruido. Las

luces estaban apagadas y me tumbé en el sofá. Me costó dormirme, dándole vueltas a todo, y me levanté antes que Soraya. Me fui con rapidez para no tener que mirarla a los ojos. Si esperaba a que se levantara, seguro que no me podría contener. A media mañana, bajé a una tienda de informática que había cerca de la oficina. Hablé con el chico que la atendía y me informó sobre las cámaras que tenían. Compré dos que se podían

conectar a través de la web con el móvil. Era perfecto para ver lo que pasaba en casa desde cualquier sitio sin estar presente. Estaba pensando en llamar a Soraya cuando sonó mi móvil. Era ella.¿ Has dormido

Speaker 3

en

Speaker 2

casa? La oí decir, algo tensa. Sí, llegué tarde y me quedé en el sofá para no despertarte. Pude contestar sin alterarme. Es que me ha parecido oírte salir esta mañana. Pero me dijiste que te ibas a quedar en casa de tu madre. Ya, pero no era muy tarde y preferí volver a casa. Pues la próxima vez me avisas.¿ Para qué quieres que te avise? Le dije con cierto mosqueo. Joder, pues para no darme un buen susto. Podría pensar que ha entrado alguien a casa y que no eras tú.

La respuesta era convincente, aunque yo tenía claro por qué lo decía. No te preocupes. La próxima vez te aviso. Le dije para tranquilizarla.

Speaker 3

Vas a venir

Speaker 2

a comer? Tardé unos segundos en contestar, pensando en lo que iba a hacer. No. Tengo bastante trabajo, así que comeré por aquí cerca para volver pronto a la oficina. Nos vemos a la hora de la cena. De

Speaker 3

acuerdo. Venga, adiós. Según colgué,

Speaker 2

ya estaba trazando el plan. En unos minutos, le pediría la moto a Javier y me iría a casa a instalar las cámaras. Así lo hice, y en una hora ya estaba de vuelta con todo preparado. Una cámara en la habitación y otra en el salón serían suficientes. Las probé y se veía una panorámica perfecta en ambos sitios. No sabía cuándo iba a pasar algo, aunque la llamada de Soraya para ver si iría a comer era algo sospechosa.

A la hora de comer, me había comprado un bocadillo y me había subido de nuevo a la oficina a comérmelo. A esa hora, casi todo el mundo se había ido a comer. Conecté el teléfono a la web y, a los pocos minutos, vi entrar a Soraya al salón. La noté algo acelerada. Dejó el bolso y se fue a la habitación. Cambié de cámara y pude ver cómo miraba en la parte de su armario, en uno de los cajones. Sacó ropa interior y comenzó a desnudarse. En ese momento, sonó

Speaker 3

su móvil. Sí, sí. Sin problemas. Ve subiendo.

Speaker 2

Fueron pocas palabras, pero contundentes. En menos de un minuto, se había desnudado y se había puesto de nuevo otra ropa interior. Corrió de nuevo al salón y desapareció de la imagen, camino a la puerta de entrada. Volvió sola al salón y se puso como a esperar, con los brazos en jarras. La ropa interior era de infarto. un tanga minúsculo que realzaba su culo de una forma magistral y un sujetador que tapaba mínimamente los pezones, aunque se

marcaban ostentosamente bajo la fina tela. Tampoco se había olvidado de los zapatos con un tacón de vértigo. El estómago se me retorció al ver aparecer a mi padre. Con su traje y su corbata parecía incluso mayor de lo que era. La chaqueta disimulaba su barriga, aunque no tardó en quitársela. Estás impresionante, cariño. Gracias, papi. Me he puesto así para ti. Joder, le llamaba papi. Era verdad lo que decía, que le había adoptado como el padre que

nunca tuvo. Pero también se lo follaba, la muy zorra.¿ Estás segura de que no va a venir? Totalmente. He hablado con él y ya le he dicho que no quiero sustos.¿ Qué si se le ocurría venir, que me avisara antes? Sería muy embarazoso que nos pillara así, aunque ya te he dicho varias veces que deberías acabar con esta relación. Pero es que llevamos tantos años que, me da cosa decírselo. Pero me dijiste que lo ibas a hacer. Ya, ya. Pero dame un poco de tiempo. Vaya, ahora resulta que

piensa dejarme. La mala hostia aumentaba por momentos en todo mi cuerpo. Ahora empezaba a entender el aumento de discusiones que habíamos tenido el último año. En mi cabeza comenzaban a cuadrar muchas cosas. Lo que no entendía era que se enrollara con mi padre. Estaba bastante buena y estaba claro que podía tener muchos pretendientes de su edad. Eso todavía se escapaba a mi entendimiento. Mi padre se había quitido la chaqueta y Soraya ya se había agachado para

desabrocharle el cinturón y la bragueta. La tripa sobresalía por encima de su regazo, apretando los botones de la camisa, y Soraya parecía nerviosa e impaciente, agachada bajo esa curva. Metió la mano y sacó el miembro todavía morcilloso, pero joder, realmente de buen tamaño a pesar de la falta de erección. Comenzó a chupar la punta con ansia, dejándome totalmente sorprendido. A ver si lo que no le gustaba era mi polla,

pensé en ese momento. También entendí que su fantasía más bien era una realidad, lo que no sé es por qué me la contó. Tan solo quedaba una opción, y es que se pusiera cachonda contándomela, de hecho, se puso más caliente de lo habitual. No tardó mucho en poner la erecta a base de sonoras chupadas que podía oír a través de mi teléfono. La muy zorra abría bien la boca para chupársela a mi padre. Soraya se elevó de nuevo y, con la polla en la mano, comenzó

a restregarla entre sus piernas. Mi padre se había agarrado al culo de ella y le chupaba las tetas sin importarle el sujetador.—¡ Uf, papi!¿ Qué polla tienes? Susurraba Soraya sin parar de restregarse la verga contra el coño. Otra vez le había llamado papi, parecía que ese apelativo la ponía más cachonda. Según pasaban los largos segundos, me daba cuenta de que, a pesar de llevar tantos años con ella,

apenas la conocía. Por lo menos, esa era la sensación que me daba al verla con mi padre.¿ Te gusta, eh, pequeña? Me pone muy guarra ver cómo se la metes a mamá. Cuando me follas, esa imagen llena mi mente y me pongo zorrísima. Por eso me gustas, pequeña, porque eres una zorrita deliciosa. No podía creer lo que estaba oyendo.¿ Cuántas veces se la había follado ya? Mi mente era como un bombo donde el mazo no cesaba de golpear. Veía a mi padre babear sobre sus tetas mientras su barriga

chocaba contra el cuerpo de Soraya. Me parecía una imagen indigna para mi novia. Lo único que tenía claro es que ya no sería mi novia. Anda, vamos a la habitación, dijo mi padre, dejando de babear sobre las tetas. Cambié de prisa a la cámara de la habitación y vi cómo entraban.

Speaker 3

Cuánto tenemos? Preguntó él. Media hora.

Speaker 2

Tengo que volver rápido al trabajo. Mi padre se quitó la camisa y después los pantalones. Ahora su tripa destacaba de una forma notable, aunque su polla no se quedaba atrás. Soraya se desnudó completamente mientras él la miraba, emanando lascivia por todos sus poros. Soraya se sentó sobre la cama por la parte trasera, dejando medio culo fuera. Recostó todo su cuerpo y elevó las piernas a la vez que las abría. Mi padre se acercó para que las apoyara sobre su pecho, con una cara de vicio que no

podría describir. El cabrón llevaba la polla agarrada con una mano y la colocó entre la raja a la vez que su tripa caía sobre el regazo de Soraya. Despacio. Quiero sentir cómo entra. No te preocupes, haré que sientas cada centímetro. Ya, pero después quiero que me folles como follas a mamá.

Speaker 3

Uf,

Speaker 2

así. Así. Frunció Soraya los labios de su boca al sentir la penetración.¿ Te gusta follarme más que a mamá? Eres joven y tu

Speaker 3

cuerpo es mucho mejor que el de ella. Ah. Joder, qué polla tienes. Ah. Cómo me llena el coño.

Speaker 2

Dios. Mi padre había puesto las manos sobre las tetas y las sobaba con el deseo dibujado en su cara.¿ Qué tetas tienes, pequeña?

Speaker 3

Cómo me gusta sobártelas? Vamos, más deprisa.

Speaker 2

Exigió ella. Mi padre aumentó el ritmo levemente y podía ver cómo se le balanceaba la tripa sobre el vientre de Soraya. Ella se la palpaba y la apretaba, vamos, que parecía gustarle esa masa de carne fofa.¿ Quieres que te reviente el coño,

Speaker 3

putita? Ah. Sí, cabrón. Ah. Reviéntamelo

Speaker 2

como se lo revientas a mi madre. Mi novia ya estaba como loca y no dejaba de nombrar a su madre, era algo que la debía poner muy salida. No sé si alguna vez se había puesto así conmigo. Comenzó a darle palmadas sobre la redonda tripa y él le respondía atizándola en las nalgas.« Cómo me gusta lo zorra que te pones, Dios». Gargajeó mi padre, dándole ya enormes pollazos. Soraya ya no hablaba, tan solo emitía gritos ahogados a

cada pollazo que recibía. Por la cara que ponía, pensé que esa enorme polla la reventaba literalmente.

Speaker 3

Uf,

Speaker 2

qué coño tienes,

Speaker 3

pequeña. Me gusta cómo aprieta mi polla. A. Me corro. Sigue. Me corro.

Speaker 2

Soraya temblaba como un flan mientras se corría y mi padre no cesaba en sus arremetidas.¿ Me vas a

Speaker 3

dejar el culito, pequeña? A. No, no. Todavía no estoy, A, preparada. Joder, con las ganas que le tengo.

Speaker 2

Contestó mi padre sin dejar de empotrarla. Uf. Le dejé a Carlos que me metiera su polla y me lo dejó dolorido.¿ Le dejaste a él que lo estrenara? Preguntó mi padre, algo indignado. Solo fue para probar. Tú tienes la polla muy grande y necesitaba sentir primero algo más pequeño. Mi padre sonrió con gesto algo perverso.

Speaker 3

Tendré que castigarte. Sí, sí.

Speaker 2

Me lo merezco. Pasé la mano por mi frente, sintiendo que sudaba bajo el aire acondicionado. Cada vez alucinaba más. Ahora resulta que a mi novia le gustaba jugar a eso de amo y esclava. Mi padre se retiró y ella se levantó de la cama para darse la vuelta y poner las manos tras su espalda. Mi padre cogió el cinturón de sus pantalones y lo enroscó entre las muñecas de Soraya. Después, empujó su cabeza hasta hacer que

la apoyara sobre la cama. Su cuerpo quedó totalmente curvado en una posición a la que no todo el mundo es capaz de llegar. El culo había quedado levantado en una posición maravillosa. Recordé cómo me lo ofreció de la misma manera dos días antes y sonreí al saber que a mí sí me había dejado empalarla. Mi padre agarró su enorme verga y la situó de nuevo en la chorreante raja. Ahora ya estaba abierta y apenas le costó

insertarla hasta el fondo. No pude ver la cara de Soraya, pero esa penetración seguro que había provocado que toda su cara se arrugara. Mi padre agarró la parte del cinturón que sobraba, como si fuera a montar una yegua, y comenzó a bombear la vagina de mi novia.¿ Ha sido mala

Speaker 3

Muy mala.¿ Te mereces un castigo? Sí, sí.

Speaker 2

Me merezco un buen castigo. Aquello ya era demasiado, había pasado de un estado de cabreo a sentirme excitado. que poco conocía a mi novia, joder, me decía a mí mismo. Mi padre sí que había sabido descubrir cómo era, y sin necesidad de dormir con ella. Su cara se aplastaba contra la cama, con las manos a la espalda, aguantando las embestidas del gordo de mi padre, cuando escuché el chasquido de una palmada que acababa de darle en el redondo y duro culo.—¡ Ah!

Speaker 3

gritó ella al sentir el manotazo.—¿ Te mereces más? Gritó él. Sí. Y más fuerte. Pidió ella como una poseída. Sas. Sas. Sonaron dos buenas hostias. Ah. Joder.¿ Cómo me pones, cabrón?

Speaker 2

Gritó de nuevo ella. Sin darme cuenta, me estaba sobando la polla sobre el pantalón, notando cómo se me había puesto de dura. Si lo hubiera sabido, Dios, me gritaba yo en mi cabeza. Le había dado una buena zurra a esa puta. Mi cabeza hervía, pensando mientras miraba. Aquello continuó un buen rato. Azotes, gritos y penetraciones brutales fueron una constante hasta que mi padre tiró del pelo de Soraya y, con una pizca de rudeza, hizo que se arrodillara frente a él. Abre la boca, zorra. Le gritó

con sonrisa perversa. Soraya la abrió todo lo que pudo, con las manos tras su espalda. Era una posición de sumisión total que escapaba a mi entendimiento.¿ Cómo habría conseguido mi padre hacerla tan sumisa? Mi padre agarró su polla y le metió el amoratado capullo hasta que le hizo tope. Comenzó a pajearse contra la boca con cara de salido. Ahora te voy a dar la recompensa. Te voy a llenar de leche la boca, la cara y las tetas, puta.

Le gritó como si estuviera poseído y a los pocos segundos vi como el semen rebosaba entre los labios de Soraya. Mi padre sacó la polla y la leche saltó sobre la cara y las tetas como había prometido. Me fijé detenidamente en la cara de Soraya y vi que estaba disfrutando como nunca la había visto antes. Apagué el teléfono, sudando. Pasé mi mano por la frente, sintiendo como las gotas de sudor la impregnaban. Aquello había sido muy fuerte.¿ Y ahora qué? Era la pregunta recurrente que surgía en mi

cerebro cuando no sabía qué hacer. Me recosté sobre la silla del ordenador donde estaba sentado, dando un largo suspiro. Oí rumores de voces de algunos compañeros que regresaban, pero ni me inmuté. Tenía la mente trabajando a pleno rendimiento y me era imposible parar. A los pocos minutos se iluminaron mis neuronas como el sol de un amanecer de verano.

No iba a descubrir el pastel, de momento. Si a mi novia, bueno, es novia, aunque ella todavía no lo sabía, le gustaba esa marcha, le daría toda la marcha que soportara. Hasta aquí llegó el capítulo de hoy.

Speaker 3

Hasta la próxima.

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