SORPRESAS INESPERADAS - PARTE 4 (Relato Erótico) - podcast episode cover

SORPRESAS INESPERADAS - PARTE 4 (Relato Erótico)

Aug 27, 202536 min
--:--
--:--
Download Metacast podcast app
Listen to this episode in Metacast mobile app
Don't just listen to podcasts. Learn from them with transcripts, summaries, and chapters for every episode. Skim, search, and bookmark insights. Learn more

Episode description

The podcaster did not provide a description for this episode.

Transcript

Speaker 2

Lleva tu imaginación a otro nivel. Relatos calientes Hoy presentamos Sorpresas inesperadas, parte 4

Speaker 3

Su complacencia me reconfortó.

Speaker 2

Pensé que nuestra relación todavía tenía futuro. La falta de entendimiento en el sexo era una de las cosas que quizás nos había distanciado. Su mente tradicional había mantenido una lucha constante contra mis peticiones y ahora aparecía una luz al final del túnel. Ese sábado fue más relajado, sobre todo en cuestión de sexo. Realmente estaba agotado. Creo que se habían acabado mis reservas de semen y decidí quedarme tumbado viendo series. El domingo me levanté totalmente repuesto, diría

que hasta eufórico. Soraya se había levantado algo antes y cuando llegué a la cocina estaba desayunando. Le di un beso tierno en los labios.¿ Qué tal has dormido? Muy bien, pero tengo el culo dolorido. Eso es como las agujetas, un día y se pasa. Pues eso espero. Pregúntale a tu madre, le dije sonriendo.¿ Qué capullo eres?¿ Cómo le voy a preguntar algo así? Tampoco es tan raro que

una hija hable con su madre de sexo. Ya, pero una cosa es hablar de sexualidad y otra es preguntarle cómo se le queda el culo cuando le meten ese pedazo de verga. Ja ja ja, pues imagina que te mete eso mi padre en el culo. Joder, verlo o pensarlo me pone cachonda, pero creo que no me atrevería.¿ No lo has pensado en algún momento? Soraya agachó la cabeza y se puso algo colorada. Dio un sorbo al café sin saber qué decir. Seguro que lo has pensado. Ja ja ja. No te preocupes, que no me voy

a molestar por tus pensamientos promiscuos. Yo también los tengo. Ah, sí. Pues dime alguno tuyo. Pensé en qué decirle para que se abriera y me contara sus pensamientos obscenos. Bueno, yo te cuento alguno mío a cambio de uno tuyo. Pero no vale enfadarse, al fin y al cabo, solo son fantasías. Vale, vale. Me dijo animada. Pues alguna vez he fantaseado

Speaker 3

follándome a tu madre.¡ Qué cabrón!

Speaker 2

He dicho que no valía enfadarse. Solo son fantasías eróticas. De acuerdo, dijo ella con una mueca a modo de sonrisa. Pues yo también he fantaseado con tu padre. Ala. Parecía una respuesta de contraataque. Es lógico. Al fin y al cabo, le has visto follando con tu madre. Le dije como quitándole importancia. Ahora venía lo más difícil, que se desinhibiera y me contara los detalles.¿ Y qué pensabas?¿ Qué estabas follando en la cama o en algún otro sitio que

te diera morbo? Joder, me siento algo incómoda hablando de esto. Pues relájate. Estas cosas son normales, aunque no se hable de ellas. La mayoría de los chicos tenemos fantasías con nuestras madres o con las madres de algún amigo. A cierta edad es normal. Y las chicas también lo hacen con sus padres o padres de otras amigas. Mi madre nunca me ha querido decir quién es mi padre. Lo siento, tan solo estaba hablando en general y pensaba que eso lo había superado. No, sí lo he superado. Pero siempre

queda un resquicio en la mente. Aunque tan solo sea curiosidad. Se hizo un silencio incómodo, aunque ya habíamos hablado alguna vez sobre este tema. Tengo que confesarte algo más, me dijo de repente. Estoy abierto a que hablemos de lo que quieras. Es que, bueno, el caso es que. Venga, no te cortes, que no pasa nada. Pues, como bien sabes, nuestros padres se conocen desde hace mucho tiempo y tu

padre siempre se ha portado muy bien con nosotras. La verdad es que le tengo mucho cariño y al principio me sentó mal que se enrollara con mi madre. De hecho, ha sido un alivio poder contártelo. Y me parece fenomenal que lo hayas hecho. Tampoco iban bien las cosas en casa y casi prefiero que se haya enrollado con tu madre que con otra mujer. Me alegro de que lo veas así. Pero el tema es que ahora le veo como el padre que nunca he tenido y no sé si eso te molestará.¿ Y por qué me iba a molestar?

Pues no sé, pensaba que el hecho de que se enrollara con mi madre no te iba a sentar bien y que lo considerara mi padre, aún menos. Puedes estar tranquila. Hay cosas que pasan y hay que tomárselas como tal.

Speaker 4

Uf,

Speaker 2

la verdad es que me he quitado otro peso de encima contándotelo. Pues has hecho bien. Las cosas es mejor hablarlas. Podéis pensar que su historia me había conmovido, pero después de ver a mi madre follando de esa manera, había perdido esa sensibilidad materno-paterna. Realmente estaba más interesado en que me contara sus promiscuidades mentales y volví al tema. Bueno, pero no me has dicho dónde te follaba mi padre, y digamos que ahora el tuyo también. Ja, ja, ja.

Speaker 3

Reí para relajar la pregunta. Se volvió a poner colorada. Te

Speaker 2

lo cuento, pero no te rías, ¿eh? Prometo no reírme, contesté haciendo un gesto de cerrar mi boca con una cremallera. Pues me imaginaba que nos encontrábamos en el portal, como alguna vez había pasado. Nos montábamos en el ascensor y, nada más cerrarse las puertas, me decía que ya no podía aguantar más y se abalanzaba contra mí. Me besaba apretándome con su barriga y bajaba una mano buscando bajo mi falda mientras me lamía el cuello. Sentía sus gordos

dedos tocando mis muslos y subiendo hasta las bragas. Vaya, no sabía que te ponía a hacerlo en un ascensor. Si vas a interrumpirme, no sigo. Perdona, solo era una observación. A lo mejor es que no sabes muchas cosas de las que me gustan. Joder, he metido la pata. Pensé con rapidez cómo seguir. Quizás tenemos que hablar más de las cosas que nos gustan. Supongo

Speaker 3

que sí. Venga, sigue. Prometo no interrumpir.

Speaker 2

Dio otro sorbo al café y yo la imité, totalmente callado. Estaba en bragas, con una camiseta que cubría una mínima parte de ellas, y sus pezones se marcaban de una forma exultante. Me estaba apeteciendo arrancársela y devorarle esos duros pezones que parecían querer atravesar la tela, pero era mayor el interés por oírla. Sentir de sus labios esa fantasía de cómo se la follaba mi padre en el ascensor era algo bastante morboso. Después de unos largos segundos de silencio, continuó.

Sentía sus dedos palpando sobre mis bragas hasta encontrar mi coño. Sus jadeos sobre mi cara al principio me angustiaban, pero notar su aliento lleno de deseo era muy excitante. Sus nervios y su excitación le impedían hacer las cosas con delicadeza y me acababa arrancando las bragas. Después me metía los dedos en el coño mientras llevaba una de mis manos hasta su polla. Como se la había visto, no

necesitaba imaginarla. Le agarraba con la mano el tronco duro y venoso y comenzaba a pajearle con timidez mientras sentía sus dedos profundizando en mi vagina. Al momento notaba su mano presionando mi cabeza para que bajara. Quería que se la chupara. En ese momento no me pude aguantar y tuve que saltar. Resulta que lo de chupar no le gustaba demasiado y, en sus fantasías, lo metía. Perdona, cariño,

pero eso de chupar no te va mucho. Pues es verdad, pero después de ver a mi madre chupársela a tu padre, en mis fantasías me apetecía.¿ Me dejas seguir? Le hice un gesto con la mano para que siguiera después de la aclaración. Bueno, pues eso, que me obligaba a chupársela. Sus palabras me hicieron pensar. En su relato parecía como si mi padre la forzara, debía ser que eso la ponía cachonda. Estaba claro que teníamos que hablar más de

nuestras relaciones. Nada más agacharme, notaba su capullo presionando contra mis labios. Abría la boca y me lo introducía con fuerza mientras yo intentaba sujetarle de los muslos para que no me atravesara con su enorme polla. Más que chupársela, lo que hacía era follarme la boca sin que yo pudiera hacer nada, con la cabeza pegada a la pared del ascensor. Me di cuenta de que, según lo contaba, parecía vivirlo, como si estuviera recordando algo que había ocurrido.

Podía sentir en sus palabras que se estaba excitando al contarlo, y percibí que bajaba una mano disimuladamente para tocar el centro de sus muslos bajo la mesa. Pulsó el botón de parada del ascensor y con una mano me agarró del pelo mientras con la otra me sobaba las tetas. Sentía como su capullo chocaba contra mi garganta y su tripa se aplastaba contra mi frente mientras jadeaba como un perro sediento. Después tiraba de mi pelo para ponerme de pie de nuevo y, con la verga sujeta con su mano,

buscaba mi raja. Era tal su excitación que le costaba encontrar la entrada de mi vagina y sentía la presión de su hinchado capullo por todo mi coño. Al final, encontraba la entrada y sentí como penetraba la mitad de su polla en la primera embestida. Yo me excitaba más, sujetándole por los hombros, esperando la segunda embestida. Notaba cómo salía su enorme polla y volvía a penetrar, arrastrando la

carne de mi vagina. Ahora sentí también su barriga chocar contra mi regazo, y no sé por qué, pero eso también me excitó. Sus embestidas aumentaron y yo sentía como llenaba mi coño a cada penetración, pero su excitación era tan fuerte que, al momento, sentí los chorretones salpicando dentro de mi vagina. Esa sensación provocó que yo también me corriera, y a los pocos segundos, mis muslos se empapaban. Se hizo de nuevo el silencio mientras daba otro sorbo al café. Joder,

vaya fantasía. Parece más una fantasía de mi padre que tuya. Me miró con media sonrisa, sin poder adivinar que rondaba por su cabeza. Es que esa sensación de no poder contenerse, en la que el deseo supera el raciocinio, me excita. Dijo en un tono de voz suave que me desconcertó aún más. Ahora te toca contarme la tuya con mi madre. Me dijo cambiando un poco el tono de su voz, pero al instante rectificó. Bueno, mejor en otro momento. He quedado con Leticia para comer y después irnos de compras.

No me había dado tiempo ni a pensar lo que le iba a contar y me dejó con la palabra en la boca. Yo bajaré a tomarme una cerveza y después llamaré a mi madre a ver si me invita a comer. Soraya se marchó y, al rato, bajé a la calle. Comencé a pasear sin rumbo, pensando en lo que me había contado. No sé, pero me parecía algo extraña la fantasía. Iba absorto en mis pensamientos cuando una voz femenina me sacó de ellos. Hola, Carlos.

Speaker 3

Hola, Eva.¿ Qué tal estás? Era la madre de Soraya, que llevaba una bolsa en cada mano. Pues muy bien,¿ y tú? También bien.¿ No vas con Soraya? Se acaba de ir,

Speaker 2

que había quedado con una amiga para comer. Vaya,¿ y tú vas a comer solo en casa? Había pensado en llamar a mi madre. Nada, nada. Te vienes a comer conmigo, que no me gusta comer sola. No me extrañó la invitación, pues ya había comido en su casa en bastantes ocasiones, pero siempre acompañado por Soraya o mis padres. Parecía que no me daba opciones y quise tener un detalle. Había pensado en tomarme una cerveza antes de comer. Te invito.

Mejor la tomamos en casa, si te parece. Llevo comida en las bolsas y algunas tengo que meterlas en el congelador. Me parece bien. Pero déjame que te ayude con las bolsas. Por el camino, me preguntó por la relación con Soraya y le insinué que no era el mejor momento por el que pasábamos. No le dio importancia, diciéndome que seguro

que se nos pasaría. Llegamos a su casa y, después de guardar la comida en la nevera, me dijo que, si no me importaba, se pondría más cómoda, que no le gustaba andar por casa con los vestidos de calle. Está en su casa, Eva. Haga lo que quiera. Le dije con una gran sonrisa. Al rato, apareció con una bata de andar por casa. Era bastante corta y con algún botón desabrochado de más para mostrar un espléndido escote. La bata parecía algo elástica y se ceñía a las

curvas de su cuerpo deliciosamente. No debía llevar sujetador, pues los pezones se marcaban con descaro. Bueno, por lo menos tendré una visión interesante mientras nos bebemos la cerveza. Fue mi pensamiento recurrente. Nos sentamos en el salón a tomarlas, yo en el sofá de tres plazas y ella en un sillón independiente. Cruzó las piernas y me dejó ver una gran parte de sus sensuales muslos. Tenía ganas de estar a solas contigo para contarte algo, me dijo poniéndose

algo seria. Hice cábalas rápidamente y pensé que iba a hablarme de la relación con mi padre. Usted dirá. Es un tema algo escabroso, pero necesito contártelo. Siempre me he llevado bien contigo y me gustaría que eso siguiera así. Por supuesto, Eva. Eso nunca lo dudes, por muy escabroso que sea lo que me tengas que contar. Le dije sonriendo, casi pícaramente. Gracias, hijo. Eres un sol. Intenté facilitarle la labor y le sugerí el tema que ya conocía.¿ Va a contarme algo de mi padre?

Speaker 3

Pues, sí.¿ Sabes algo?

Speaker 2

Algo me ha contado Soraya. Vaya, pensé que no se atrevería y también prefería contártelo yo misma. Tranquila, Eva, no pasa nada. Estas cosas a veces pasan y hay que aceptarlas tal y como llegan. Uf, cielo, qué peso me quitas de encima con tu comprensión. Dijo descruzando las piernas para dar un buen trago a la cerveza. En ese momento, mi vista se clavó entre sus muslos y pude ver sus bragas de color granate. Fue una visión fugaz, pero

que me produjo un morbo tremendo. Comencé a especular con la parte depravada de mi mente, pensando en follarme a la que ya consideraba casi suegra. El pensar que estábamos los dos solos en su casa ya era excitante. Se levantó con una sonrisa espléndida. Se la veía rebosante de entusiasmo por mi reacción ante los hechos.« Ven, hijo.

Speaker 3

Dame un abrazo». Me dijo de repente. Quiero compartir esta

Speaker 2

alegría que me has dado. Me levanté como un autómata para abrazarla. Pasé las manos por su cintura y ella por mi cuello y nos fundimos en un apretado abrazo. Podía sentir sus tetas pegadas a mi pecho y mi polla dio un respingo. Elevó su cabeza y me dio un cálido beso en la mejilla. Aunque iba subida en unas sandalias de altos tacones, todavía me sacaba un trozo. Giré mi cabeza y la correspondí con otro beso en su mejilla y, con el azoramiento, se rozaron los bordes

de nuestros labios. Fue un momento insólito. Parecía que ninguno de los dos quería despegarnos. Lo siento por tu madre, hijo. Supongo que lo estará pasando mal. Me susurró. No se preocupe, Eva. Las cosas no iban bien desde hace tiempo y creo que lo ha superado. Contesté al visualizar de nuevo la escena de cómo la follaba con Teo. Y si mi padre se tenía que ir con otra mujer, prefiero que sea con usted y no con una desconocida. Añadí para halagarla.

Su respuesta fue otro apretón de su sensual cuerpo, y no pude reprimir continuar con mi halago. Además, aplaudo la elección de mi padre. Está usted estupenda. Gracias, hijo, me halaga mucho que me digas eso. No es un halago. Es la realidad de lo que veo. Contesté con la mente totalmente pervertida. Ya solo pensaba en follármela. Despegó su cara de la mía para mirarme a los ojos. Ah, sí.¿ De verdad te parezco así? Como decimos ahora, y sin

pretender ofenderla, está usted muy buena. Insólitamente, seguíamos agarrados, sin que ninguno de los dos diera el primer paso para soltarnos.

Speaker 4

¡Uf,

Speaker 2

qué calor me ha entrado oyéndote! Me estaba desquiciando teniéndola abrazada sin poder sobarla. Mi polla no paraba de dar respingos pegada a su regazo y pensé que a lo mejor lo notaba. Sin pensarlo, le respondí con sus mismas palabras. A mí también me ha dado un fuerte calor al abrazarla. Se hizo un silencio en el que solo se oían nuestras respiraciones. Parecía que habíamos llegado a un camino sin salida.¿ Y ahora qué? Me repetía a mí mismo en la cabeza.

Su reacción no había sido ni positiva ni negativa, pero alguno de los dos tenía que seguir o parar. Era una situación comprometida, siendo la madre de mi novia, cualquier frase mal construida podía romper el fino hilo que nos unía en ese momento. Y no solo eso, sino también acabar con la relación con mi novia. Busqué en mi cabeza a gran velocidad algo que nos mantuviera abrazados sin que pareciera que era puro deseo. Sabe una cosa, Eva,

me gusta que me abracen, me reconforta mucho. Menuda estupidez. Pensé nada más soltarlo. A mí también

Speaker 3

me

Speaker 2

reconforta. No recibo muchos abrazos. Bueno, parecía que no había sido una estupidez, viendo cómo se reafirmaba en su respuesta. Pues solo tiene que pedirlos. Yo siempre estaré dispuesto a abrazarla. Me miró a los ojos con una sonrisa interrogante, como si intentara leer mis pensamientos. Sus labios estaban a escasos centímetros de los míos y el aliento perturbaba nuestras bocas. Era un momento de indecisiones. Quizás esperábamos que el otro

hiciera algo. Acerqué mis labios con lentitud, como para darle tiempo a que se retirara, pero no lo hizo. Los labios se juntaron y un beso tierno y húmedo, sin lengua, encandiló nuestros cuerpos. Separé los labios, y sus ojos seguían clavados en los míos. Sus manos seguían abrazando mi cuello, y su boca entreabierta parecía pedir más. Volví a pegarme a su boca, y ahora las lenguas se tocaron, se juntaron y se envolvieron como serpientes en un beso húmedo

y lascivo. Mis manos ya sobaban su precioso culo a través de la fina tela, sin que notara ninguna oposición por su parte. Los besos continuaron y se fueron haciendo más largos, más húmedos, más calientes. Bajé las manos hasta tocar la piel desnuda de sus muslos y la subí por debajo de la bata, haciendo que la tela subiera a la vez que mis dedos. En ese momento, recordé a mi padre y las cosas que me había contado Soraya.¿

Se comportaría Eva conmigo igual que con mi padre? Mi mente resumaba lujuria, pensar en ese sexo que me había descrito mi novia me estaba volviendo loco. Bajé la boca por su cuello y lo lamí como un perro. Mi saliva iba dejando un rastro caliente y húmedo y pude oírla jadear levemente. Sentí que esa mujer manaba sexo por todos sus poros. Me estás poniendo muy caliente, cielo. Susurró mordisqueando el lóbulo de

Speaker 3

mi oreja.¿ Te gusta? Me atreví a preguntar.

Speaker 2

Me gusta mucho. Mi padre seguía presente en mi mente después de la historia de Soraya y no pude evitar preguntar.¿ Más que con mi padre? Tardó varios segundos en contestar y pensé que había metido la pata. Su respuesta fue echar un paso hacia atrás y desabrocharse la bata con suma lentitud. Vi cómo sus grandes y redondas tetas afloraban entre la tela. Los pezones gordos y duros eran un deleite para la vista y un deseo para la boca. Cuando desabrochó el último botón, la bata se quedó abierta,

dejándome ver sus hermosas tetas y sus bragas granate. A tu padre le gusta mucho esto que ves.¿ Y a ti?¿ Te gusta? Yo estaba pasmado, mirando como un búho sin el mínimo parpadeo. Mis ojos recorrían la parte que había dejado visible de su cuerpo y pude ver cómo se abultaban las bragas entre sus muslos. Joder, tiene el coño sin depilar. Pensé con la cabeza en plena ebullición. Me encanta. Pude balbucear, llevando mis manos hasta sus tetas. Ella, a la vez, llevaba las suyas hasta mi pantalón y me

lo desabrochaba con rapidez. Mi polla hacía que los boxers parecieran una tienda de campaña. Metió la mano y agarró el miembro para sacarlo de aquella tortura. Estaba duro como una piedra, y sentí sus finos dedos abrazándolo con delicadeza. Sin mediar palabra, se agachó y pasó la lengua alrededor de mi capullo. Fue una sensación deliciosa esa lamida carnosa y húmeda. Abrió los labios y se lo introdujo, manteniendo una ligera presión. El calor y la humedad de esa

cueva caliente provocaron que diera un largo suspiro. Su lengua volvió a trabajar dentro de la boca mientras mantenía el tronco firmemente agarrado. Mi excitación aumentaba por momentos. Ahora había cogido ella el mando y la dejaba hacer. Noté cómo avanzaba con los labios pegados a mi polla hasta introducirse la mitad. La sacó y se la volvió a introducir varias veces, sujetándola con una mano, a la vez que masajeaba mis huevos con la otra. Casi hizo que me

temblaran las piernas. Se la sacó de la boca y se puso de pie de nuevo. Se quitó la bata con parsimonia, deleitándome con cada uno de sus movimientos. Su cuerpo quedó desnudo, tan solo cubierto por las bragas. La visión era tremendamente absorbente, unas tetas grandes con gordos pezones rodeados de dos amplias aureolas, algo más oscuras que su piel. Las líneas de su tórax se estrechaban en la cintura para abrirse de nuevo y formar dos preciosas curvas que

contorneaban sus amplios muslos. Las bragas eran pequeñas y dejaban ver algo de bello por los laterales. Todos los coños que había visto en mi vida estaban depilados, y el de Eva parecía no estarlo. Era el primer coño que iba a haber cubierto por una buena mata de pelo. Cogió las tetas con sus propias manos y las manoseó, subiéndolas y juntándolas de una forma sensual. En el fondo, parecía algo nerviosa, aunque yo no estaba más.¿ Te gustó

Speaker 3

Me preguntó tímidamente. Es preciosa, Eva.

Speaker 2

Contesté con los ojos como platos. Es la primera vez que me desnudo delante de un hombre, aparte de tu padre. Me acordé de Soraya.¿ Y con el padre de mi novia?¿ Es que se la habría follado vestida?¿ O es que simplemente quería olvidarlo? Me acerqué el metro que se había separado y puse una mano sobre sus bragas. Estaba ya obsesionado con tocar y ver esa mata espesa de pelo. Sentí como se hundía la tela a la presión de mi mano y me agaché hasta poner mis ojos a

su altura. Cogí las bragas por los laterales y tiré lentamente de ellas hacia abajo. Quería que ese momento fuera especial para mis ojos. Una gran mata de bello rizado apareció cubriendo el centro de los muslos. Pasé la lengua varias veces por mis labios, saboreando ese excitante momento. Viendo con qué ansiedad lo miraba, volvió a preguntar.¿ Te gusta así, con vello? Tu padre no quiere que me lo depile. Nunca había visto ninguno con vello. Acerqué la boca y

pude sentir un olor intenso a sexo. Cerré los ojos y floté la cara contra esa preciosa mata de pelo rizado. Abrí los ojos de nuevo y metí los dedos entre el vello hasta descubrir la raja. Apareció la piel sonrosada de la entrada de la vagina y pasé la lengua por ella. Volví a repetir, subiendo hasta el clítoris para hacerlo

Speaker 3

vibrar con la lengua. A. Dios. A. Gimió Eva,

Speaker 2

poniendo una mano en mi cabeza. Repetí varias veces hasta notar una gran excitación en su cuerpo. Tan solo era corresponder al regalo que me había hecho con su boca en mi polla. Me incorporé y la cogí en brazos para llevarla hasta la mesa alta del salón y sentarla sobre ella. Tiré de las bragas hasta sacárselas por los pies y abrí bien sus piernas. La mata de pelo me seguía excitando tremendamente. Agarré mi polla y la apreté contra todo ese bello rizado, buscando la raja que escondía.

La mitad de mi polla entró en el primer embiste, arrancando un gemido de su sensual boca. Me abalancé sobre sus hermosas tetas y comencé a chuparlas como un perro salido y empecé a bombear su coño con ímpetu. Mi verga estaba dura como el pedernal y al tercer empujón entró entera. Eva se agarró a mi cabeza, jadeante, y me la apretó contra sus tetas. Estaba desquiciado y comencé a embestir con ganas. Su coño se había abierto como

un tomate maduro y resumaba jugos con generosidad. Sus piernas, flexionadas en el aire, hacían que la entrada de la vagina fuera más directa y mi polla la invadiera por completo. La llenaba en cada embestida, y ella jadeaba, gemía y balbuceaba sin parar. Así, cielo. Así. Susurraba, abrazada sobre mi cabeza con ternura. Una ternura que no podía entender después de que Soraya me contara las cosas que le decía a mi padre. Joder, yo quería oír esas guarradas y

no que me llamara cielo. Tenía que conseguir que las dijera, pero no sabía cómo hacerlo. Tenía que decirle yo guarradas para desatar su lengua, pero no me atrevía. Decidí hablar de mi padre para ver si reaccionaba.

Speaker 3

Así se la folla mi padre? No, cielo. Ah. Me gusta más como me lo haces tú. Ah. Contestó,

Speaker 2

temblando a la vez que se corría. Joder, otra vez me llamaba cielo. Aunque esa ternura me excitaba, me había obsesionado con la historia de Soraya y no iba a parar hasta conseguir esas palabras de su boca. Frené las embestidas, haciendo las penetraciones más suaves. Podía sentir su respiración agitada sobre mi cabeza mientras le chupaba los pezones de nuevo.

Speaker 4

¡Uf,

Speaker 2

qué placer, cielo! Susurró, abrazada a mi cabeza. Levanté la mía de sus tetas empapadas de saliva y miré sus ojos casi cerrados y su boca entreabierta. La besé en los labios con ternura, sin dejar de bombear su coño con lentitud.¡ Qué ganas tenía de follármela, Eva! Susurré contra sus labios jadeantes. Ella volvió a besarme con pasión. Sus besos eran deliciosos cuando sus labios envolvían los míos. Yo no me esperaba esto, cariño, pero me está encantando. Era

el momento de decirle lo que quería. Pues pienso follarla durante toda la tarde y, por todos lados. Le solté la bomba, esperando su reacción. Se hizo un corto silencio, mientras notaba cómo balanceaba el culo sobre la mesa al ritmo de mis lentas penetraciones. Con una voz suave y tierna, me respondió. No debería decir esto, cielo, pero estoy muy caliente y estoy deseando que me folles por todos lados. La obsesión de cómo follaba con mi padre seguía martilleando

en mi cerebro.¿ Mi padre se la folla por todos lados? ¡Uf! Sí, hijo, sí. Me llena todos los agujeros y le encanta que le diga guarradas.¿ Y a mí no me las va a decir? Me miró con una sonrisa tierna. La ternura que emanaba su cara y su voz hacía que no me pudiera imaginar a esa mujer diciendo guarradas y comportándose como una zorra. Si te gusta, te diré todas las que quieras. Yo seguía con las penetraciones lentas. El coño ya estaba empapado y se oía el chof cada vez que mis huevos

chocaban contra su culo. Sabes que lo que me haces me gusta mucho. Me mantiene con una constante excitación. Su sensualidad y su ternura también mantenían mi excitación en un punto delicioso y quise aderezarlo metiendo a su hija en la conversación.¿ Sabe que Soraya les ve follar de vez en cuando? Lo sé, hijo, lo sé. Tu padre suele dejar la puerta entreabierta porque le pone más cachondos a ver que nos está mirando.¿ Y a usted qué le

parece eso? La primera vez me sentí mal porque me daba vergüenza, pero ya me he acostumbrado y me da igual que nos miren.¿ Sabe qué me ha dicho que se pone muy cachonda mirando? Le dije, aumentando el ritmo de nuevo. Ella también aumentó el ritmo de su vaivén y comenzó a oírse el chapoteo que producía mi polla en su vagina.

Speaker 4

Uf,

Speaker 2

con lo convencional que es ella, Dios.

Speaker 3

Sí, sí. Dame más. Seguro que, ah. Alucina con, ah. Las guarradas que, ah.

Speaker 2

Nos decimos. Eva se había excitado de nuevo con el ritmo de mis penetraciones y quise mantener la conversación. Me ha dicho que la pone muy caliente cuando la vea usted tan zorra. A.

Speaker 3

Tú sí que me pones zorra, cielo.¿ Más que mi padre? Mucho más. A. Sigue, sigue. Me ha dicho que él la tiene muy grande. Pero la tuya, ah. Está más dura. Ah. Ah. Noté

Speaker 2

cómo se corría de nuevo y su coño se desbordaba, mojando la maraña de pelo que lo cubría. Dios, qué corrida. Jadeó, abrazada a mi cuello. Estoy empapada. Bajé el ritmo de nuevo y volví a besarme con pasión.

Speaker 4

Uf,

Speaker 2

cómo me está gustando, Dios. Con tu padre nunca me corro así. Me dijo, susurrándome contra los labios con ternura, pero con un tremendo entusiasmo. Deja que vaya a limpiarme. Tengo el coño empapado. Dijo, dándome un sonoro beso en los labios. Pero no te enfríes, cariño, nos queda toda la tarde.

Speaker 3

Uf, y todavía no te has corrido. Hasta aquí llegó el capítulo de hoy. Hasta la próxima.

Transcript source: Provided by creator in RSS feed: download file
For the best experience, listen in Metacast app for iOS or Android