SORPRESAS INESPERADAS - PARTE 3 (Relato Erótico) - podcast episode cover

SORPRESAS INESPERADAS - PARTE 3 (Relato Erótico)

Aug 26, 202533 min
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Speaker 2

Lleva tu imaginación a otro nivel. Relatos Calientes Hoy presentamos Sorpresas Inesperadas Parte 3 No olvides suscribirte para que no

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te pierdas ninguna de las historias. Vamos, tío, que nos tenemos que ir. Me despertó la voz de Teo. Joder,¿ qué hora es? Las seis de la mañana.¿ Y mi madre?¿ Ana y Reme? Casi se me escapa

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decir mi madre medio dormido. Ana ya se ha ido y Reme está durmiendo en la otra habitación. Joder,¿ también te la has follado? Eso quería ella, pero Ana me ha dejado reventado y me quedé dormido manoseándola. No sé si notó la cara de mala leche que se me puso en segundos, aunque retiré la mirada de la suya para que no se me notara. Me vestí y nos fuimos. Teo me llevó hasta mi casa y luego se fue a la suya. Soraya no estaba, así que me puse

un café. Ya era algo tarde para ponerme a dormir de nuevo, aunque el pensamiento de lo que había visto tampoco dejaba mi cabeza tranquila. Me tomé el café e hice tiempo hasta decidir ir a casa de mis padres. No sabía si mi padre estaría, pero tampoco era extraño que los visitara un sábado. Llegué a las 10 de la mañana y mi sorpresa fue encontrarme a los dos en casa. Ambos me saludaron por separado. Primero lo hizo mi padre, que seguidamente se fue a una habitación que utilizaba como despacho.

Después lo hizo mi madre, que, aunque se sorprendió al verme, creo que esperaba mi visita. Nos fuimos al salón y preparó café. Nos sentamos y esperó a que yo hablara.¿ Desde cuándo lleváis así? Prácticamente desde que te fuiste a vivir con Soraya. Siento que te hayas tenido que enterar de esta forma. No pasa nada, mamá. Estas cosas pasan.¿ Él también ha dormido fuera esta noche? Sí, ya lo hace muy a menudo, pero no sé dónde va. Seguro que en un rato se marcha de nuevo. Joder, entonces

ya no vive en casa. Podría decirse que así es. Pues si se va, le seguiré. Quiero saber dónde se mete. A mí ya me da igual, dijo mi madre con desconsuelo. Se había puesto una bata de andar por casa, pero después de verla follar con Teo, ya la miraba de otra manera. Mi mente había cogido un estado de calentura

que activaba continuamente mis instintos sexuales. A cada frase que decía, en mi cabeza aparecía su imagen desnuda follando con Teo.« De todas formas, tenemos que hablar tú y yo», le dije con cierta seriedad.

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No hay nada que hablar». Sí que lo hay. Bueno, pues cuando no esté tu padre. Al momento apareció el susodicho

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en el salón. Bueno, me voy. Me alegro de verte, hijo. Fueron sus únicas palabras antes de largarse. Dame las llaves de tu coche, le dije de inmediato a mi madre. Me las dio con rapidez. Realmente estaba deseando que me fuera. Ya hablaremos, le dije antes de salir. Cuando salí a la calle, pude verle a unos 100 metros andando por la acera. No había cogido el coche todavía. Le seguí a distancia y continuó andando. Parecía que no tenía intención de cogerlo.

Mi sorpresa fue cuando vi que giraba hacia la calle donde vivía la madre de Soraya. No quería creer que iba a su casa, pero así fue. Cuando iba a entrar en el portal, salía Soraya, que debía haber dormido en casa de su madre, y mi sorpresa fue mayor al verles hablar como si eso fuera normal. Me quedé escondido y, cuando terminaron de hablar, fui tras Soraya. Suponía que iba a nuestra casa, que también estaba cerca y se podía ir andando. Se metió en el portal y

decidí esperar diez minutos. Subí pasado ese tiempo y, al entrar, me recibió con seriedad. Necesitaba hablar con ella y, para eso, tendría que suavizar la situación. Lo siento, cariño. Creo que discutimos demasiado y eso no es bueno. A mí tampoco me apetece estar así. Por suerte, estaba por la labor de hacer las paces. Voy a por un par de cafés y hablamos, le dije dándole un beso en la frente. Vale. Nos sentamos en el sofá a tomar el café. Yo ya iba por el tercero, si seguía así, iba a

acabar dando saltos.¿ Has dormido en casa de tu madre? Sí, y tú en la de la tuya, supongo. Sí, claro, contesté nervioso. Se hizo un silencio algo incómodo y decidí tirar de los hilos. Me he ido a dar un paseo esta mañana y he visto a mi padre, aunque él a mí no. Noté como Soraya se ponía algo tensa.¿ Y dónde le has visto? Pues ese es el tema, lo he visto hablando contigo en la puerta de la casa de tu madre. Su tensión aumentó y dio un

sorbo al café antes de hablar. Parecía estar pensando qué decirme. Después de otro incómodo silencio, me miró a los ojos. Creo que tengo que contarte algo. Supongo que sí. La verdad es que es difícil para mí decirte esto, pero antes o después te enterarás. Otro silencio desesperante hasta que habló de nuevo. Tu padre y mi madre están enrollados. Algo así me suponía. Parece que no te extraña mucho. Bueno, mi madre ya me ha contado que prácticamente ya no duerme en casa y, al verle entrar en la de

tu madre, pues lo he supuesto. Joder, qué peso me he quitado de encima.¿ Y tú, cómo llevas eso? Al principio mal, pero viendo a mi madre feliz me he acostumbrado. Supongo que para la tuya será jodido. En ese momento me volvió la imagen de mi madre follando con Teo. Creo que lo pasó mal al principio, pero ahora lo lleva bastante bien. Me alegro. La verdad es que me sentía mal sin poder contártelo. Pues ya no te sientas mal.

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Uf,

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no sabía cómo decírtelo. Si los dos están a gusto, creo que es lo importante, le dije aprovechando para besarla. Después del primero, llegó otro más largo y nos abrazamos cálidamente. No sé cómo, pero sentí que mi polla daba signos de enderezarse y los besos se hicieron más húmedos y lascivos. Soraya parecía haberse liberado y quería contarme más cosas. Joder, pues sí que se lo pasan bien, me dijo de repente, como si tuviera algo dentro que necesitaba soltar. Ah, sí.

No te lo vas a creer, pero follan como locos. Parecía que las sorpresas ese fin de semana no acababan.¿ Qué pasa, que los has visto? Pues, la verdad es que sí, jajaja, río nerviosa.¿ No me digas que follan en el salón? Jajaja, no, que va. Por lo menos no lo hacen cuando estoy yo. Pero tampoco se cortan en su habitación.¿ Y cómo los has visto? Creo que pasan de mí, y a veces ni se molestan en cerrar totalmente la puerta.¿ Y

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te has asomado? Sí. Ja ja ja. Y tengo que confesarte que me he excitado

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viéndolos. Según me lo estaba contando, yo también sentía que crecía mi excitación. intentaba imaginarme a mi padre con su barriguita follándose a eva la madre de soraya y me costaba implantar esa imagen en mi cerebro eva era de la edad de mi madre aunque algo más baja pero con unas amplias curvas tenía un hermoso culo que intentaba realzar con altos tacones y unas tetas impresionantes que destacaban con su baja estatura Solía ponerse generosos escotes, sabiendo que

eso le proporcionaría atentas miradas de otros hombres. En alguna ocasión, cuando la mente se me perturbaba, me había imaginado follándomela, vamos, que más de una paja había caído a su costa. Mi actividad sexual con Soraya no cubría todas mis necesidades, y de vez en cuando caía una paja. Soraya había heredado los genes de su madre, mantenía su culo y

sus tetas, aunque era algo más alta. También el mismo pelo castaño, aunque Soraya lo llevaba suelto y su madre se lo recogía a veces en una especie de moño. La verdad es que debe ser morboso verles follar, le dije para animarla a que siguiera. Joder, no lo sabes bien. Me da hasta vergüenza decírtelo, pero me pongo como una perra. Así me estaba poniendo yo al escucharla, como un puto perro salido, pero me extrañó oírla llamarse perra a sí misma.

Era un lenguaje que no solía utilizar. El morbo volvía a recorrer mi cuerpo como un torrente imparable. No sabía cómo seguir y decidí poner más salsa hablando de mi padre. Es que no me puedo imaginar a mi padre follando con esa barriga. Ja ja ja, rió Soraya divertida. También me da vergüenza decírtelo. Comenzó a hablar pero se quedó callada mirándome. Venga, no te cortes, que me estás poniendo cachondo,

le dije riéndome para que se relajara. Pues es que, no te lo vas a creer, pero verle follándose a mamá con esa barriga me pone más cachonda, jajaja.¿ Y cómo se apañan? Si se tumba encima de ella, seguro que la asfixia. Ja ja ja, volvió a reír, cada vez más divertida. Es que no se tumba sobre ella. Ella se tumba y él le levanta las piernas. A veces la gira en esa postura para ponerla de lado, y lo que más me pone es cuando ella se hace una coleta y se inclina apoyando las manos sobre

la cómoda. Él se pone detrás y la agarra de la coleta como si montara una yegua, y no veas cómo le da, vamos, que la pone a mil. y a mí me pone súper guarra. Volví a pronunciar otra palabra poco habitual en su vocabulario. Ya tenía la polla como el tronco de un árbol y miraba sus tetas con ganas de devorarlas. Eso no lo hemos probado nosotros.¿ Por qué no te haces una coleta? Le solté en

plan simpático, esperando un bufido, pero no fue así. Me miró con una sonrisa que acabó pareciendo una mueca perversa. No había pensado en ello, pero ahora que lo dices, creo que no estaría mal. Su respuesta afirmativa me pilló de improviso. Igual que ella pensaba que no se lo preguntaría, menos pensaba yo en que aceptaría. Me dio otro lascivo beso, llenando mis labios con su cálida saliva. Cuando los despegó, su mueca era aún más perversa. Incluso lo adornaré algo más.

dijo levantándose para ir hasta la habitación. Yo estaba alucinando, sin entender lo que había pasado en los últimos segundos. Pasaron un par de minutos en los que yo seguía intentando entender lo que había ocurrido, cuando apareció su vida en unos altos tacones. Su cuerpo apenas lo cubrían unas pequeñas bragas negras con un fino encaje que dejaban ver

la marca de sus labios genitales. El sujetador era tan pequeño que dejaba sus prominentes pezones a la vista, más bien no es que fuera pequeño, supongo que era así a propósito. Pero lo que más me sorprendió fue el bonito liguero que sujetaba unas finas medias de cristal. Mi polla dio un respingo que alteró todo mi cuerpo.

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Nunca había visto a mi novia tan imponente.¿ Te gusta? Se lo he cogido a mi madre.¿ Tu

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madre se pone así? No solo tiene este modelito, tiene unos cuantos. Pues estás para comerte. Eso espero, que me comas entera. Tengo más ganas de follar que nunca. Me dijo en un tono que jamás le había escuchado antes. Se paseó a mi alrededor, provocando mis sentidos visuales, y vaya que si lo consiguió. Acabó quedándose de pie, frente a mí, con sus pequeñas bragas casi pegadas a mi cara. Mi novia no solía ponerse ese tipo de ropa interior

y me sentía algo aturdido. Al ver que no reaccionaba, se acercó más hasta restregarme las bragas por la cara. No decías que me ibas a comer, me provocó más. Alargué las manos para rodear su cuerpo y ponerlas sobre sus redondos glúteos casi desnudos. Los apreté para sentir su dura carne y comencé a lamer las bragas, deleitándome con el olor de su coño a través de la fina tela. Era tan fina que casi notaba los labios genitales como

si no llevara nada puesto. El morbo comenzó a recorrer mis venas y quise aumentarlo.¿ Esto se lo hace tu madre a mi padre? Esto solo es el inicio. No te puedes imaginar lo que he aprendido mirando y escuchando. Le bajé un poco las bragas con lentitud hasta dejar su depilado coño al aire. Bajarle las bragas hasta la mitad de los muslos era algo que siempre me ponía. Lamí su raja de abajo a arriba hasta llegar al

clítoris y toquetearlo con la punta de la lengua. Noté cómo le daba un ligero temblor a la vez que soltaba un largo suspiro.¿ También te pone escucharles? Le dije, interrumpiendo unos segundos la lamida. Uf, se dicen unas guarradas tremendas, y eso me pone aún más. Pues empieza. Yo te sigo. Le pedí, sin saber si se atrevería a repetir esas supuestas guarradas. Seguí lamiendo su coño y abriéndole el culo con mis manos a cada lamida. Se hizo un corto

silencio hasta que, por fin, se decidió. Me puso una mano en la cabeza y... Vamos, perro. Chupa a esta perra el coño hasta ponerla bien caliente. No estaba mal para hacer la primera frase, pero lo bueno es que se había decidido. Habitualmente no decía nada mientras follábamos, y esto era un buen comienzo. Tan solo tendría que ayudarla un poco. Abrió las piernas algo más para dejar espacio a mi boca. Llegué a su clítoris con mis labios.

Le di un par de potentes succiones, arrancando varios gemidos de su boca entreabierta. Los temblores aumentaron en su cuerpo y sus manos apretaron mi cabeza contra el coño. Nunca había visto a mi novia tan sensualmente atractiva. Su pecho subía y bajaba a gran velocidad, haciendo sus tetas más imponentes. Pensé que era el momento de pedirle más

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vocabulario.¿ Te sientes muy perra? Mucho. Sigue. Te voy a poner muy guarra comiéndote el coño.

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Sigue, sigue. Después te meteré los dedos para sentir tus calientes jugos. Joder, sigue.

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Sigue. Después te meteré la polla hasta el fondo hasta que te corras.

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Dios, no pares. Sigue. Mientras le hablaba, ya metía uno de mis dedos entre su raja, sintiendo como la humedad aumentaba. La otra mano la mantenía en el culo, rozando con la punta del dedo el cerrado agujero. Después te daré la vuelta y haré que te inclines hasta que tu culo esté bien abierto. Uf, no veas cómo me estás poniendo, Dios. Y te lameré el coño y el culo hasta ponerte muy zorra. Así es como estoy ya, muy zorra. Contestó moviendo su pelvis para provocar más la penetración de mi dedo.

Su esfínter comenzó a abrirse y la punta de mi dedo entró con suavidad. Ya la había llamado zorra y lo había encajado de maravilla. Mi polla, todavía guardada bajo el pantalón, quería reventarlo. Hice que se inclinara para besarla

y sentí su tremenda excitación devorándome la boca. aproveché para desabrocharme el pantalón y bajármelo mi polla saltó como un resorte en un estado de plena erección ella tiró de mi camiseta y me la sacó por la cabeza y en un instante ya estaba desnudo chuparme la polla no era uno de sus placeres y no quise forzar la situación mi objetivo era ponerla bien caliente para probar cosas nuevas Hasta ahora había sido bastante tradicional, pero haber visto

follar a nuestros padres parecía que había cambiado su percepción del sexo. Le giré el cuerpo con las manos mientras yo seguía sentado. Ahora tenía su culo a la altura de mi cara y me pareció más precioso y excitante que nunca. Le besé ambos glúteos, forrados de piel suave y tersa. Estaba nerviosa, intranquila, pero su excitación iba en aumento. Sigue diciéndome lo que me vas a hacer. Me pidió con el deseo manando de su boca. Ahora abrirás más las piernas para que te coma el culo y el coño.

Subida en los altos tacones, lo hizo de inmediato. La visión de su culo y sus muslos abiertos era preciosa. El liguero sujetando las medias y las bragas bajadas hasta la mitad de los muslos lo hacían más atractivo. Sobé los dos redondos glúteos con las manos a la vez que los separaba y los volvía a juntar. El agujero amarronado ya estaba algo abierto por el efecto de mi dedo, y pensé si me dejaría taladrarlo por primera vez.« Inclínate», le dije, observando su esfínter. No dudó ni un segundo

en hacerlo. La flexibilidad de su cuerpo le permitía adoptar posturas increíbles y coger una inclinación de 90 grados apenas le costó. Las bragas elásticas se estiraban entre sus muslos y, por encima de ellas, ya afloraban los labios de su coño. Me acordé de Remy y sus gruesos labios genitales, y aunque los de Soraya no eran tan abultados, no dejaban de ser atractivos. Acerqué la boca y saqué la lengua

para lamer toda su raja hasta llegar al culo. La punta de mi lengua apenas lo penetró, pero pude sentir un ligero temblor en su cuerpo. Volví a darle otra lamida completa, repitiendo la penetración en el culo al final. Otro ligero temblor volvió a sacudir su cuerpo. La cosa iba bien, pero necesitaba

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oírlo de su boca.¿ Te gusta? Sí, sí.¿ Te pone caliente? Joder, me estoy poniendo muy,

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zorra. Se atrevió a pronunciar. Era el momento de subir el tono. Te voy a poner tan zorra que me vas a pedir que te reviente el coño. No se atrevió a replicar y metí un dedo en su coño para sentir lo mojado que ya estaba. Su excitación era tan fuerte que cualquier roce provocaba que su cuerpo temblara. Busqué el clítoris con el dedo y lo toqueté hasta hacerla jadear. Volví con mi lengua a su culo y lo llené de saliva a la vez que lo penetraba,

haciendo que se abriera más. Sus temblores ya eran constantes, acompañados de sonoros jadeos. Me levanté del sofá con la polla como una estaca. El capullo hinchado y el tronco con las venas a punto de estallar presagiaban una dura batalla. Agarré el tronco con una mano y restregué el capullo por su raja. Uf, Dios.¿ Cómo estoy ya? Susurró entre jadeos mientras apoyaba las manos sobre la mesa baja del salón. Estaba deseando metérsela, pero quería aumentar su excitación. Mi objetivo

final era reventarle el culo, todavía virgen. Hasta ahora nunca me había dejado, pero en esta ocasión parecía estar dispuesta a todo. Froté su clítoris con mi capullo a la vez que metía la primera falange del dedo en su culo. A los pocos segundos, sus temblores se hicieron más fuertes y llegó su primera corrida, acompañada de sonoros

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jadeos. A. Dios. A. No le di tiempo a que se

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relajara y le metí la polla hasta la mitad. Dio un ligero respingo al sentir la penetración, pero mantuvo la inclinación con las bragas bajadas hasta mitad de los muslos. Una postura que me ponía muy cerdo. La saqué y se la volví a incrustar de un fuerte empujón hasta sentir como mis huevos rebotaban contra sus muslos. Ahora el respingo fue mayor y sus rodillas se flexionaron levemente. Era el momento de tratarla

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como nunca me había atrevido.¿ Te gusta, puta? Sí, Dios. Sí. Venga, fóllame bien.

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Le agarré la bonita coleta que se había hecho para la ocasión y comencé a bombear su coño a un ritmo lento. Dime,¿ así es como se folla mi padre a tu madre? Después de llamar la puta, ya podía decirle

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cualquier cosa. Sí, Dios. Sí.¿ Y qué le dice ella?

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Soraya cayó unos largos segundos, pero finalmente se atrevió a hablar. Dame más fuerte, cabrón. Joder, estaba claro que mi padre y su madre se decían de todo. Y, por supuesto, a mi novia le había gustado ese lenguaje. Nunca la había visto ni sentido tan excitada.¿ Quieres más fuerte, puta? Sí, joder, sí dos. Quiero que me revientes. Ya se había desbocado, tanto en su lenguaje como en sus actos. Movía el culo adelante y atrás al ritmo de mis penetraciones para

sentir mi verga más profundamente. Mi dedo ya entraba en su culo al completo, y no se quejaba, más bien parecía aumentar su excitación. Después de haber follado con Reme durante la noche, estaba seguro de que tardaría en correrme. Pensé que era una buena ocasión para follarme a mi novia durante un buen rato y hacer que se corriera varias veces. Su mente convencional se había vuelto más promiscua al ver cómo se follaba mi padre a su madre

y quise seguir aprovechándolo. Envestí con más fuerza y susurré con lujuria.¿ Le da

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así de fuerte a tu madre? Dios, sí. Le da bien fuerte. Soraya se volvió a

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correr con fuertes temblores en las piernas. Pensé que le iban a ceder las rodillas, pero aguantó. Su coño ya se había desbordado y su corrida resbalaba entre sus muslos. Bajé un poco el ritmo para que se recuperara, sin dejar de horadarle el culo ni soltar su coleta. En ese momento, me sentí como un jinete que acababa de desbravar a una potra. El ritmo lento de mis penetraciones hizo que su excitación se mantuviera y pensé que era

el momento que tanto había esperado. Saqué la polla empapada del coño y coloqué el capullo en el ya dilatado agujero del culo. Presioné con suavidad hasta que se introdujo y sentí una fuerte presión. ¡Ah ¡Joder! Se quejó Soraya, pero sin hacer intención de retirarse.¿ No le folla el culo mi padre a tu madre? Uf, sí que lo hace. Y ella, en ese momento, le

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llama de todo.¿ Y le gusta?¿ Qué si le gusta? Se pone como loca diciéndole que se lo reviente.¿ Y

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a ti, te excita oírla? No respondió de inmediato. Parecía que estaba pensando que iba a decir mientras yo mantenía un bombeo lento en su culo, intentando penetrarlo más profundamente. Me pone como una puta perra oírla gritar cuando le mete ese pedazo de rabo entero en el culo. La frase fue larga y contundente. Se había llamado puta perra y había resaltado el miembro de mi padre. Joder, había dicho pedazo de rabo. El lenguaje de mi novia me

parecía irreconocible. El haberme contado lo que pasaba con mi padre y su madre parecía haberla liberado de todos los tabúes que encarcelaban sus deseos. Uf, uf. Despacio, despacio. Me pidió al sentir cómo empujaba con mi polla en su culo, no quiero que me lo rompas antes de empezar. Su disposición a que siguiera, aunque fuera con alguna reminiscencia, aumentó el morbo, y mi mente, que ya estaba en un

alto estado de perversión, casi explotaba de lujuria. Fui despacio, empujando con suavidad, pero a cada penetración la introducía un poco más. Deseaba darle unos buenos pollazos tirando de su coleta, pero debía esperar al momento adecuado. Oía sus lamentos, que intentaba disimular mordiéndose el labio, y decidí que volviera a pensar en su madre y mi padre mientras rebotaba en mi mente la expresión pedazo de rabo.¿ Tan grande la tiene mi padre? Joder, nunca había visto una polla tan grande.

Y ver cómo le sobresalía por debajo de la barriga,

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uf.

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Era la hostia. Intenté imaginar la escena, visualizando a mi padre con su barriga metiéndole la polla a Eva por el culo mientras ella le decía barbaridades. Creo que una lujuria llena de perversión me invadió. El culo de Soraya se había abierto deliciosamente y ya no gemía. Aumenté el ritmo y tan solo flexionó más las piernas. Ya estaba todo dispuesto para que la empalara con ganas. Unas ganas atroces que martillaban mi cerebro. Comencé a bombearle el culo

con más fuerza. Dios, cómo la siento. No me atreví a preguntarle si le gustaba. Siendo la primera vez, era posible que me dijera que no. Mi polla le entraba y salía entera. Su esfínter se había dilatado y la presión era menor. Aumenté la velocidad

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y sus gemidos crecieron. Dios. Ah. Ah. Recuerda cómo gritaba

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tu madre, le susurré para que su mente se llenara con esa escena. Joder, qué zorra es. No sé cómo le puede gustar tanto esto. Casi gritó, sintiendo cómo le rompía el culo. Mis embestidas ya eran brutales. Su culo se aplastaba a cada impacto y el sonido de mis huevos impactando contra sus nalgas retumbaba en el salón. Mi mente rebosaba de lujuria y mi boca babeaba de perversión. Tenía que decirle lo que me apetecía, aunque no le gustara.

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No quieres que te lo reviente, zorra? Joder. Ah. Sí. Reviéntamelo, Dios.

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Ella había metido una mano entre sus piernas y podía sentir cómo se masturbaba a gran velocidad. Vamos, cabrón, córrete ya. Me pidió jadeante. Cada vez le daba más fuerte, pero no llegaban las ganas de correrme. El haberme corrido varias veces la noche anterior se notaba. Aumenté más el ritmo, como si tuviera un muelle que empujara mi culo. Soraya cada vez gritaba más.

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Dios, me vas a reventar. A. Córrete. Córrete. Me pedía con desesperación.

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Su cuerpo cada vez estaba más tenso, aguantando las embestidas y los tirones que daba a su coleta. Noté como un inmenso calor fluía por todo mi cuerpo y el semen comenzó a correr por mi polla. Saltó un chorretón dentro de su culo a la

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vez que ella se corría de nuevo. Sí. Sí. Ah. Ya. Ah. No sé si gritaba de placer o por sentir

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que mis embestidas paraban.

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Un

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par de chorretones más llenaron su culo y sentí un baído. Nunca me había corrido tantas veces en tan corto espacio de tiempo, y mi cuerpo lo notó. Saqué la polla chorreando del culo de Soraya y casi caí mareado sobre el sofá que tenía atrás de mí. Ella tardó unos segundos en incorporarse y pude contemplar cómo salía el semen de su culo y sus corridas chorreando entre sus muslos, con las bragas a punto de romperse. Fue una visión maravillosa que se mezcló con el mareo que rondaba en

mi cabeza. Se incorporó y se subió las bragas para poder caminar. Dios, me has dejado el culo como un bebedero de patos. Creo que no me voy a poder ni sentar. Me dijo, volviéndose hacia mí con la respiración todavía agitada. La segunda vez te gustará más, me atreví a decirle. No sé si habrá segunda vez. No sé cómo a mi madre le gusta tanto. He sentido como si me lo reventaras literalmente. Me quedé algo frustrado al oírla. Podía ser la primera vez que le follaba el culo

y posiblemente la última. La primera vez es dura para todo, pero te compensaré. Fue lo único que se me ocurrió decirle en ese estado de semiconciencia. Se inclinó para besarme de forma tierna y volvió a aparecer su dulce sonrisa. Bueno, en general me ha gustado. Creo que ha sido genial

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He disfrutado como nunca antes lo había hecho. Hasta aquí llegó el capítulo de hoy. Hasta la próxima.

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