SORPRESAS INESPERADAS - PARTE 20 (Relato Erótico) - podcast episode cover

SORPRESAS INESPERADAS - PARTE 20 (Relato Erótico)

Sep 15, 202539 min
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Lleva tu imaginación a otro nivel. Relatos calientes Hoy presentamos Sorpresas inesperadas, parte 20

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Lo siento, pero

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creo que he mojado el asiento Comentó Laura pasando la mano entre sus muslos. Tranquila, eso se lava. Contestó mi madre, y todos reímos de nuevo. Laura parecía encajar a la perfección en ese grupo improvisado. Pensé que no le costaría mucho entrar en plena faena, pero el fin de era largo y tendría que frenar los ánimos de las tres ávidas mujeres. Llegamos al chalet, que estaba en una urbanización nueva en mitad del campo. Era el último de una de las calles, totalmente independiente

y rodeado por una valla de piedra. Descargamos la comida y la bebida y subimos a ver las habitaciones. Había cuatro, dos con cama grande y las otras dos con dos camas más pequeñas cada una. Decidimos quedarnos en una de las camas grandes, mi madre y yo. Eva se instaló en la otra y Laura y Tito en las de camas dobles, cada uno en una. Habíamos acordado ponernos los bañadores y bajé en cinco minutos a la piscina. Ya le había dicho a Eva que, de momento, se pusiera

el bikini completo. No quería que comenzara el desmadre nada más llegar. Mi madre se puso un bikini azul claro compuesto por un pequeño tanga, y la parte de arriba dejaba ver una gran parte de sus bonitas tetas. Yo me puse uno tipo boxer, bastante colorido.¡ Qué estupenda estás, mamá! Le susurré, abrazándola por la cintura para darle un cálido beso mientras se lo decía. Cuando bajamos, ya estaban Tito

y Laura. Tito se había sentado en una de las seis sillas que había alrededor de una mesa redonda de jardín y Laura andaba alrededor de la piscina observando el sitio.«¡ Qué bonito es esto!», comentó al oírnos llegar. Se había puesto un tanga alto que le quedaba espectacular, realzando sus bonitos muslos. El color rojo intenso hacía su piel más atractiva. La parte de arriba apenas tenía tela, que tapaba sus grandes pezones y poco más, pero como se le marcaban. Dios.

Al momento apareció Eva con cervezas y unos aperitivos. Se había puesto un tanga amarillo que resaltaba sus curvas sensuales. La parte de arriba le cubría lo suficiente para que no se le vieran los pezones, pero con esas tetas tan espectaculares se le podía ver gran parte de ellas. Me lancé al agua para refrescarme del viaje y mi madre lo hizo detrás, pero bajando por los escalones que había en el lado más cercano a la casa. Al momento nos siguieron Eva y Laura y comenzamos a chapotear

y salpicarnos entre risas. Los toqueteos bajo el agua no tardaron en llegar en forma de juego. A Tito tuvimos que animarle. Apenas había abierto la boca durante el viaje, dada su timidez. Cuando se levantó de la silla para meterse en el agua, nos reímos al ver que ya llevaba bastante abultado el bañador.¿ Qué tetas más bonitas tienes? Oí decir a Laura, mirándoselas a Eva a medio metro de ella. No parecía ella, o al menos no la que había conocido durante los dos años que llevaba trabajando.

Su mirada era diferente y las facciones duras de su cara se habían relajado, su seriedad había perdido contra el deseo.¿ Te gustan? Preguntó Eva, a la vez que se las subía con las manos, haciéndolas aún más exuberantes. Me encantan. Siempre he echado de menos tener unas así. Tócala si quieres. Laura no necesitó que insistiera. Alargó una mano y le agarró una, mostrando en su cara el placer que sentía al hacerlo. Después pasó a la otra. Uf, son deliciosas.

Las tuyas no son muy grandes, pero tienes unos buenos pezones. Comentó Eva, a la vez que se los tocaba a través de la mojada tela. Ambas se fueron acercando más hasta pegar sus cuerpos, a la vez que sus labios. Se fundieron en un cálido beso que se fue haciendo más largo y lascivo, mientras se sobaban con las manos por todo el cuerpo. No conocía esta faceta de Eva. La había visto contigo, pero no me la imaginaba con otra mujer, le susurré a mi madre, mientras le sobaba

el culo y las tetas. Jajaja, todavía no conoces muchas cosas de Eva, ni tampoco de mí.¿ También nos gustan las mujeres en general a las dos? Le pregunté con cara de pícaro. El placer que puede sentir una mujer con otra es diferente, pero puede ser arrollador. He visto cómo Eva te comía el coño, pero no sabía si sería capaz de hacerlo con otra mujer. Bueno, una vez que se le pilla el gusto, lo más interesante puede ser ir picoteando de flor en flor, jajaja. Me gustará verlo.

Seguro que lo verás. Creo que tu jefa viene dispuesta a todo, y Eva viene preparada para darle todo, jajaja. Desde luego, Laura parecía estar dispuesta a todo, y no solo eso, daba la sensación de no querer esperar. Después de devorarse las bocas, a Laura le chispeaban los ojos mirando a Eva, como mira un felino a su presa cuando está a punto de lanzarse sobre ella. Me encanta tu coño. Tienes

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una

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mata preciosa de

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bello.¿ Te lo querrás comer? Le

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preguntó Eva, ya sin ninguna reticencia. Lo estoy deseando. Viendo cómo se calentaba la situación, le grité a Tito para que se acercara. Su timidez parecía tenerle encarcelado dentro de una burbuja. Creo que Eva me entendió, porque soltó a Laura para hacerle señas a Tito para que se acercara a ellas. Cuando llegó a su lado, Eva le abrazó, pegándole las tetas contra el pecho, a la vez que le debía de estar agarrando el miembro por la cara

que puso el tímido muchacho. Vamos, cariño, suéltate un poco, dijo Eva, dándole un buen beso. Hoy para ti seremos tía Eva, tía Ana y tía Laura, y tú serás nuestro sobrino preferido. Yo me partí de risa al oírla. Le estaba vacilando a la vez que le metía un sobo tremendo. Como tienes la polla, cariño. No sé si se va a romper con esta dureza. Mira, Laura, tócasela, ya verás. La cabrona de Eva estaba consiguiendo que las

venas casi le estallaran bajo las mejillas. Tito no sabía qué hacer ni decir y me dio la impresión de que hasta dejaba de respirar. Laura, en vez de cortarse, fue más allá.

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Uf,

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cariño.¿ Todo esto me metiste ayer? Le dijo, metiendo la mano por encima del bañador para agarrarle la polla. No le pareció suficiente y le plantó un beso que ya le dejó sin el poco aire que le quedaba. Viendo que eso iba a más, intenté pararlo proponiendo que saliéramos a tomar las cervezas. Laura parecía haberse encaprichado con Eva, pero yo quería hacerla partícipe con el resto. Cuando salimos, la abracé y le di un buen beso, al que correspondió con deseo.¿ Lo estás pasando bien?

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Fenomenal. Estoy deseando que esto no pare.

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Contestó con un tremendo entusiasmo. Eva agarró una cerveza y se llevó a Tito para tumbarse los dos sobre las toallas que habíamos extendido sobre el césped. Al momento, le había bajado el bañador hasta que su enorme polla salió erguida como el mástil de un velero. Ya vi que aquello se me escapaba de las manos. Se quitó la parte de arriba del bikini y comenzó a abrazar la polla con sus hermosas tetas. La verdad es que Tito

seguía prácticamente mudo, pero Eva no necesitaba que hablara. Los tres les mirábamos sentados alrededor de la mesa, bebiendo cerveza y sonriendo ante la escena. Laura parecía deseosa y no se pudo reprimir. Se levantó y se tumbó al otro lado de Tito. Eva le sonrió y le dejó espacio, algo que Laura aprovechó de inmediato para agarrar la enorme polla. Comenzó a masajearla y acercó la boca hasta el hinchado capullo. Sacó una larga lengua y comenzó a lamerlo como si

fuera la bola de un jugoso helado. Eva, a su vez, empezó a acariciar las pequeñas tetas de Laura hasta conseguir sacárselas del sujetador del bikini. Los grandes pezones se podían divisar desde nuestra mesa y comenzó a pellizcárselos. Laura aumentó el ritmo de las lamidas y acabó metiéndose el capullo en la boca. Se notaba su deseo desde los cinco metros a los que estábamos. No contenta con la enorme polla, Laura alargó la mano para tocar las tetas de Eva.

Después de un buen sobo, la bajó buscando el centro de sus muslos, algo que había visto en algún video y que parecía desear con impaciencia. Eva se acomodó para que la mano de Laura tuviera buen acceso, y no tardó en buscar la mata de Bello, metiéndola entre la escasa tela. Parecía ansiar más el coño de Eva que la enorme polla de Tito, y poco a poco fue moviéndose hasta ponerse de rodillas entre las piernas de Eva. Le bajó el tanga y abrió los ojos al divisar

esa pequeña selva. Metió la cara entre los muslos y pareció regocijarse restregándosela contra el vello. Tito se había quedado boca arriba con la polla erecta, como si le hubieran clavado una estaca entre las ingles.« Anda, hijo, ve y enséñale a Tito lo que tiene que hacer», me dijo mi madre, dándome un húmedo beso en los labios. Por supuesto, la escena había provocado una buena erección en mi polla.

Me acerqué hasta ellos y me quité el bañador. Me arrodillé tras Laura y le bajé el tanga sin contemplaciones. Pasé la mano bajo sus muslos y sentí la humedad que todavía mantenía después de la corrida en el coche. Me agarré la polla y la coloqué entre su estrecha raja. Me parecía increíble que por allí hubiera entrado la verga de Tito el día anterior. Presioné y la humedad hizo que mi polla entrara con facilidad. Sentí como la carne

de su vagina me presionaba todo el miembro deliciosamente. Puse las manos en su culo respingón y lo sobé con deseo por todo su contorno. Comencé a bombear lentamente, escuchando las sonoras chupadas que le daba a Eva. Mi madre también se acercó y se sentó a mi lado con el vaso de cerveza en una mano y comenzó a masajear mis huevos con la otra.¿ Te gusta el chochito de esta guarra, eh? Empezó a susurrarme para aumentar mi excitación. Ven aquí, cariño. A ver qué tal le comes el

coño a ti a Ana. Le dijo a Tito, que seguía pasmado mirando. Tito saltó como un resorte y se acomodó entre las piernas de mi madre. Quítame las bragas para que pueda abrir bien las piernas. Tito parecía un criado eficiente, haciendo todo lo que le mandaba al instante. Bajó la cabeza y comenzó a chupar como si fuera un perro lamiendo en un charco. Dios, cómo me gusta lo guarra que eres. A. Jadeó Eva, sintiendo las chupadas

de Laura. Yo ya me había puesto muy cerdo y le di un par de azotes, embistiendo con más fuerza. Mi madre comenzó a jadear al momento ante las chupadas perrunas de Tito. Los deseos del muchacho eran descomunales cuando se trataba de sexo y provocó que mi madre se corriera al poco tiempo. Eva también se corrió, pero mantuvo la cabeza de Laura apretada contra su coño para que siguiera. Sentí como Laura temblaba a punto de correrse y la embestí con más ganas hasta que mi polla reventó dentro

de su estrecha vagina. El olor a sexo ya nos envolvía. Tito había levantado la cabeza con la cara empapada de la corrida que le había soltado mi madre y le hice señas para que ocupara mi posición. Saqué la polla del coño de Laura y me retiré para que Tito cogiera el turno. Laura hizo otro intento de retirarse, pero Eva no la dejó. Vamos,

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zorra.

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Sigue, que quiero correrme otra vez. Le gritó Eva, apretándole la cabeza con la mano. Tito posicionó el capullo entre la raja y apretó con suavidad, siendo consciente del tamaño de su polla. Laura despegó levemente la boca para dar un tremendo alarido al sentir cómo toda esa dura carne la penetraba.—¡ Ah!

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¡Dios!—¡ Qué polla tienes, cabrón!

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Gritó con una mezcla de deseo y rabia. Tito se quedó congelado, y fue mi madre la que le agarró los huevos, como había hecho conmigo, para que siguiera. Vamos, cariño. Dale bien, que ha dicho que le encanta. Tito arrastró su polla hacia afuera y la volvió a insertar lentamente, temeroso de hacerla daño. Pero esta vez Laura ya no gritó y siguió chupando el coño de Eva como una perra salida. Tito se fue animando, y su enorme polla ya entraba y salía más holgadamente. No tardó en agarrarla

bien el culo y enchufarla con todas sus ganas. Soltaba aire por las narices con los labios apretados y no tardó en soltarle una buena ráfaga de leche que acabó desbordándose entre los finos labios de su coño. Tito se había desatado y parecía querer seguir sin que le afectara haberse corrido. Para, para, cariño. Déjala respirar un poco. Tuvo que intervenir mi madre. Cuando Tito sacó la polla, todavía totalmente erecta, la leche comenzó a salir por el coño

de Laura como si hubieran quitado un tapón. Laura cayó sobre el cuerpo de Eva con la respiración totalmente agitada. Ninguno hablamos, esperando a que Laura se recuperara. Dios ha sido la leche. Quiero más. Nos miramos unos segundos y, después, soltamos unas sonoras carcajadas. Esto solo había hecho más que empezar. Nos metimos todos en la piscina para eliminar los residuos pegajosos y también para que nos bajara la calentura, sobre todo a Tito. Acabamos las cervezas y nos pusimos a comer.

Laura se soltó de una forma escandalosa, hablando como nunca la había visto. Su voz desprendía euforia y satisfacción. Nos contó los años que llevaba conteniéndose en su labor de jefa en el trabajo y las ganas que tenía de vivir algo así. Que alguna vez lo había intentado, pero que al final siempre se echaba atrás. Viendo su euforia, aproveché para nombrar a Teo. Podía llamar a Teo para equilibrar la balanza. Comenté en medio de su conversación desbordada. No, a ese no, que es un bocasas.

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Contestó cambiando el tono de voz. Pero sí es un tío muy majo. Dijo mi madre, ayudando. Ah,¿ pero le

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conocéis vosotras? Claro, ya nos hemos dado alguna fiesta con él, jajaja. Continuó Eva. Laura se rindió sin atreverse a seguir negándose. Tranquila, Laura, le conozco bien y, si le digo que no diga nada, no dirá ni una palabra de esto. No me fío de él y no quiero ser la comidilla de la oficina durante un año. Te aseguro que eso no pasará, sé cómo manejarle. Te apierto que si me entero de algún rumor, vais los dos a la puta calle. Fue una amenaza contundente que me tenía que tomar muy en serio.

Ahora me había pasado a mí el problema. No te preocupes, yo respondo por él. Le dije sin pensar realmente lo que decía. Yo también sabía que Teo era bastante bocazas, pero en el fondo era un buen amigo y estaba seguro de que, si le ofrecía ser parte de la fiesta, no se lo diría a nadie. Le llamé por teléfono para ver

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cómo respiraba.¿ Qué tal, Teo? Bien,¿ y tú?¿ Dónde andas? Pensaba que hoy nos íbamos a ver para

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irnos de copas. Bueno, por eso te llamo. Vamos a hacer una fiesta muy privada, y he pensado que a lo mejor te apetecía apuntarte. Joder, pues claro. Vaya cosas que preguntas. Lo sé, pero, como te digo, es sumamente privada, y eso significa que no podrás contarle a nadie lo que suceda en ella. Soy una tumba. Sé que no lo eres, cabrón. Por eso te estoy advirtiendo. Bueno, a veces se me escapa alguna cosa, pero... Ni peros ni nada. Se te escapan todas, pero si vienes a esta fiesta

y se te escapa algo, dejamos de ser amigos. Joder,¿ cómo te pones? Te lo estoy diciendo muy en serio. De hecho, hasta podrías perder el trabajo.¿ Y eso a qué viene ahora? Quiero hacerte entender lo serio que es esto. Vale, vale. También sé callarme cuando es necesario, te lo aseguro. De acuerdo. La fiesta es fuera de la ciudad,

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en un chalet. Y pasaremos la noche en él.¿ Estás dispuesto? Dispuestísimo.

Speaker 2

Envíame la ubicación que me pongo en marcha. No habíamos acabado el café de después de comer cuando ya estaba llamando al timbre. Salí a abrir la puerta y nos fuimos fuera sin llegar a entrar. Le conté que estaba Laura allí y se quedó pasmado. No me jodas.¿ Qué hace ella aquí? Laura no es lo que parece, en el fondo es una tía maja con ganas de follar, pero que nunca ha encontrado la oportunidad. No sé si

reírme o llorar. Te advierto que, si entras, tendrás que comportarte y si se te va la lengua por la oficina, vamos a la puta calle los dos. Tranquilo, lo entiendo.

Speaker 3

Tampoco estoy para perder este trabajo. Aunque seguro que

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va a ser algo violento. Eso espero. Y otra cosa, no fuerces ninguna situación con ella. Deja que el ambiente se caliente y que todo fluya. No te preocupes, no pienso forzar nada. Pero,¿ cómo es que ha acabado en esta fiesta? Es largo de contar y ahora no es el momento. Supongo que te la has tirado antes de traerla aquí. Bueno, está claro que no le he dicho.¿ Te vienes a follar este finde? Efectivamente, ya te la habías tirado antes, mamón.

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Joder, que sí. Pero deja eso ahora.

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Solo quiero tu discreción y que sepas comportarte. Tranquilo, eres un buen amigo y te aprecio mucho. Incluso más de lo que piensas. No te dejaré en evidencia, tenlo por seguro. Entramos y todos le saludaron con cierta efusividad, excepto Laura, que lo hizo más fríamente. Volvió a entrar al salón para ponerse el bañador. Solo había cuatro habitaciones y ya las habíamos ocupado todas. Tendríamos que hacer una nueva distribución,

dependiendo de cómo evolucionara la cosa. Mi madre le puso un café, invitándole a que se uniera a la mesa. A ella le caía bien teo antes de saber que era mi amigo. Los primeros minutos fueron algo tensos, sobre todo por la actitud distante de Laura. Eva se ofreció a preparar unas copas y le dijo a Tito que le ayudara. Conociendo a Eva, sabía que esas copas iban a tardar un rato si la acompañaba Tito. Al quedarnos los cuatro, mi madre intentó bajar la tensión preguntándole a Teo.¿

Qué tal el viaje?¿ Has encontrado bien este sitio? Bien, sí, bueno, me he perdido al entrar a la urbanización, pero lo he encontrado rápido. Fue Teo el que continuó hablando, sorprendiéndome.« Os agradezco que me hayáis llamado. La verdad es que estaba con un poco de bajón y me ha venido de maravilla. Eres un buen amigo, Carlos, y estoy encantado de volver a ver a Eva y por supuesto a mi estimada amiga Ana». Dijo, cogiéndole la mano a mi madre para besar el dorso como si fuera un caballero

del siglo XIX. Yo también me alegro de que hayas venido, cariño. Replicó mi madre ante su excesiva cortesía. Se levantó de la silla y se acercó hasta Laura. Se inclinó, cogió la mano que tenía sobre la mesa y le besó el dorso, como había hecho con mi madre. Yo estaba alucinando, a la vez que algo acojonado. Temía que en cualquier momento explotara Laura ante esa parafernalia. También me alegro de verte aquí, Laura, más de lo que puedas imaginar. Me puse la mano en los ojos y agaché la cabeza,

esperando esa explosión que preveía, pero no pasó nada. Yo también me alegro de verte, Teo. Contestó Laura con seriedad, pero sin enfado. Vamos al agua, guapo. Seguro que estás deseando refrescarte del viaje. Dijo mi madre, tirando de la mano de Teo. Se metieron en la piscina y nos dejaron solos a Laura y a mí. Quería evitar cualquier silencio incómodo y lo mejor era hablar de la situación.¿ Ves cómo Teo puede ser un tío majete? Y

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lo es. Contestó impulsivamente. Me

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quedé algo cuajado por su afirmación. Me esperaba cualquier respuesta menos esa. Bueno, ya estamos aquí todos, y hemos venido a pasarlo bien. Continuó Laura. Creo que no tiene sentido seguir ocultándolo.

Speaker 3

¿Ocultar, qué?¿ Te acuerdas de que te dije que te había visto en el torreón? Sí, me acuerdo.

Speaker 2

Pues tiempo antes me encontré con Teo. Me hice la loca, pero él también me vio y se acercó a saludarme. Por supuesto, lo hizo educadamente, algo que me sorprendió viendo cómo actuaba por la oficina. Se ofreció a invitarme a una copa si me apetecía. La verdad es que me había sorprendido y no sé por qué se la acepté. Estaba sola y algo de caída y se sentó a charlar conmigo mientras las tomábamos. Al cabo de un rato, ya me estaba riendo con sus chorradas y finalmente nos

levantamos para bailar. Sentí sus manos en mi cuerpo, el roce de su cara, su voz suave en mi oreja, y me fui dejando llevar. Paró para dar un sorbo al café, y en ese momento apareció Eva.— Aquí traigo las copas. Su sonrisa era espléndida, como siempre, pero yo sabía que también era por algo más.— Habéis tardado un poco, ¿no? Ja ja ja, todo lleva su tiempo, y las he puesto con mucho amor, ja ja ja. Y Tito, también ha puesto amor. Ese chico tiene amor para dar y tomar,

ja ja ja. Nos reímos los tres casi a carcajadas, incluida Laura, a quien casi se le escapó el café de la boca.¿ Y dónde le has dejado? Se ha ido al baño a darse agua fría. No quería salir todavía empalmado, ja ja ja. Como veía que Laura cada vez se reía más, opté por continuar.¿ Qué pasa, que no has querido bajársela? Se acercó a nosotros como para

contarnos un secreto y habló algo más bajo. Me ha cogido contra la encimera y me ha hecho ver las mil maravillas con esa verga que tiene, vamos, que he corrido las patas abajo. Pero es que él también había corrido, y cuando la ha sacado, seguía casi más dura que antes de correrse. Madre mía.

Speaker 3

Qué portento de muchacho. Ja, ja, ja. Laura ya se partía el culo,

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como yo, cuando apareció Tito. Intentamos dejar de reírnos, pero al ver su cara fue imposible. Cogí mi vaso y Laura el suyo y tiré de su mano para irnos hacia el salón. Quería que me siguiera contando el relato y me la llevé hacia las habitaciones.¿ Qué habitación has cogido? Esa— dijo, señalando con el vaso en la mano. Entramos y cerré la puerta. Suponía que no subiría nadie y menos abrirían la habitación. Yo llevaba solo el bañador y Laura su estupendo tanga rojo, que dejaba su pequeño culo

prácticamente al descubierto. La rodeé con los brazos para agarrarle el culo con las manos y ella me rodeó el cuello. Comencé a besarla como me había enseñado Elena, comenzando con ternura y calidez, haciendo que la sangre fuera aumentando lentamente la velocidad. Poco a poco, le comía los labios y degustaba su boca hasta acabar devorándonos con un desesperante deseo. Le apretaba el culito, se lo abría y se lo cerraba.

Subía las manos por su espalda, recorriendo cada vértebra hasta llegar a la nuca y volvía a bajar hasta el culo, sintiendo como temblaba todo su cuerpo. Cuando despegamos los labios, su respiración agitada chocaba contra mi boca y sus ojos desprendían fuego. Esto es lo que te quería contar. Me dijo inesperadamente. La miré a los ojos y esperé. Me

invitó a ir a su casa y acepté. Continuó hablando, sin que yo todavía la entendiera del todo, nos acostamos y follamos como locos, pero al acabar me sentí como el resto de veces. Sí, ya me había acostado con más hombres, y siempre que terminábamos me sentía igual, vacía y triste. Hasta que tú me besaste como lo has hecho ahora. Fue la primera vez que no me sentí vacía después de follar con alguien, más bien excitada y con deseo de más. Algo arrollador se despertó en mi cuerpo,

o más bien en mi cabeza. Algo que casi me parecía incontrolable. Cuando vi a Eva a través del video, fue aún peor, mejor dicho, mucho mejor. Me excitó ver su coño cubierto por esa impresionante mata de pelo, y por primera vez desee a una mujer. No sabía si era la excitación de sentirte detrás, metiéndome la polla con esas ganas que lo hacías, pero desee tener a Eva

espatarrada sobre la mesa y devorarle el coño mientras me follabas. Sí, no era comer, eran ganas de devorarlo, deseando tener una lengua larga para metérsela profundamente y sentir cómo se corría en mi boca. Le dio un buen trago al whisky que nos habíamos subido y continuó. Realmente, Teo es un buen tío. Le dije que se olvidara de mí antes de irme de su casa y que, por favor, no le dijera nada a nadie, y lo ha cumplido. No me ha vuelto a hablar del tema, ni tampoco he

oído ningún rumor por la oficina. Lo de que no viniera era, porque no quería que me viera follando como lo hemos hecho esta mañana. Bueno, gracias por contármelo, aunque no estabas obligada a hacerlo. Vosotros habéis sido amables y sinceros conmigo sin apenas conocerme. Creo que te lo debía. No tienes que follar con Teo si no quieres. Creo que él lo entenderá. Ya no soy la misma que cuando follé con él. Realmente deseo volver a hacerlo para ver lo que siento. Si quieres, puedo hacer que os

quedéis solos en la habitación. Todavía no te he contado lo más importante. Seguíamos abrazados, prácticamente pegados, y sus palabras penetraban en mi boca cargadas de una excitación especial. Se había callado y me miraba fijamente a los ojos. Yo también miraba a los suyos y esperé pacientemente a que siguiera. Después de que me follaras en la oficina, me quedé sentada en mi sillón intentando entender lo que había pasado. Tras una larga hora de reflexión, por fin lo entendí.

Siempre que había follado con alguien, me había comportado igual. Yo había decidido con quién, cuándo, a qué hora e incluso cómo follar. Siempre había sido la dominante, la jefa, como hago con los empleados en la oficina. Pero contigo había sido diferente, no había dominado, no había mandado, más bien me había sentido arrastrada sin poder remediarlo. Me follaste en mi propia oficina, algo que para mí había sido impensable minutos antes. Y lo hiciste como quisiste, sin preguntar,

incluso diría que ordenando. Me sentí sin poder, débil, indefensa, totalmente sumisa, y eso fue lo que me llenó. Lo que hizo que disfrutara del sexo como nunca antes lo había hecho. Cuando paró de hablar, acercó sus labios a los míos y me dio un beso tierno, sin lengua, pero rebosante de humedad. Ahora lo que deseo es que me folles como lo hiciste la primera vez. Quiero volver a sentir esa sumisión que me ha despertado este deseo tan maravilloso. Laura me había desnudado su mente por completo.

Ya no tenía que pensar o adivinar lo que quería. Le desabroché el sujetador del bikini y tiré de él. Sus dos gordos pezones aparecieron duros como piedras. Los rosé con los dedos y me incliné para chuparlos. Comencé despacio, suave, y fui aumentando la intensidad, sabiendo lo que ella quería. Los succioné con ganas, tirando de ellos con labios y dientes hasta hacerla gemir. ¡Ah! ¡Joder, cómo me pones! Es

como si me leyeras la mente. La empujé contra la cama y cayó sobre ella con las piernas colgando por fuera. Agarré las tiras del tanga que rodeaban sus caderas y tiré de ellas con relativa violencia. La miraba a la cara mientras lo hacía y vi cómo resoplaba con los dientes apretados. Parecía querer que el deseo no se escapara por su boca. El vello que adornaba triangularmente su coño era perfecto. Le abrí las piernas de un tirón y

pasé la mano abierta por todo su coño. La llevé a mi nariz y la olí con una inspiración profunda. Cada gesto, cada movimiento, era como seguir el ritual que guardaba en su mente. Al menos, era lo que yo pensaba. Pero su cara, su boca y sus ojos me lo iban confirmando. Volví con la mano a su coño y pasé dos dedos entre la raja hasta sentir un ligero temblor. Metí un dedo lentamente. Lo saqué y lo volví a introducir hasta el fondo, sintiendo como sus finos labios genitales

comenzaban a mojarse. Introduje dos dedos, despacio, dejando que su vagina se acomodara. Estiró los brazos y apretó los puños, a la vez que los dientes. Sus resoplidos eran cada vez más sonoros. Después de varias penetraciones con los dedos, levanté sus piernas para apoyarlas sobre mi pecho. La cama tenía la altura precisa, y mi polla, ya como una estaca, quedó apuntando a su raja. Cuando presioné, sus labios genitales se abrieron, a la vez que lo hacían los de

su boca. La introduje hasta el fondo, de una forma lenta pero constante. Su vagina abrazó mi glande, envolviéndolo de carne húmeda y caliente. Estiró los brazos, apretó los puños y

Speaker 3

cerró los ojos. Ah, Dios, cómo me gusta sentirte dentro.

Speaker 2

La saqué despacio, sintiendo la leve presión de su vagina. Paré antes de que saliera el capullo y volvió a abrir los ojos para mirarme. Yo también la miraba, quería ver en sus ojos ese brillo de deseo. Le agarré las piernas y las flexioné contra su cuerpo, a la vez que empujaba de nuevo hasta meterle toda la verga. Un largo gemido salió de su boca y sus ojos se volvieron

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a cerrar. Ah. Sí, sí. Más.

Speaker 2

Más. Empecé a bombear y fui aumentando el ritmo, sintiendo como su vagina se abría más a cada penetración. Sus jadeos acompañaban a cada choque de mis huevos contra su pequeño culo y a los pocos segundos se convirtieron en gritos de placer. Metí una mano por debajo, buscando el amarronado agujero de su culito. Metí un dedo y comencé a pajearla al ritmo de las embestidas. Su cuerpo comenzó a temblar y sentí como el flujo ardiente de su coño empapaba mi polla. La saqué y busqué el ya

abierto agujero amarronado. Presioné con el capullo, que chorreaba flujo caliente, y sentí una fuerte presión arrastrando la carne de su recto. Apretó ojos y dientes hasta que mi polla penetró por completo. Su cuerpo había comenzado a temblar antes de correrse, y ahora ya no paraba. Se llevó una mano a la boca y se la mordió. Con la polla dentro de su recto, puse una mano sobre el coño y comencé

a toquetear el clítoris con el pulgar. Fue un bombeo lento, sintiendo cada penetración mientras hacía que su cuerpo no dejara de temblar, toqueteando el clítoris. Las embestidas fueron aumentando y Laura comenzó a gritarme.

Speaker 3

Háblame. Dime lo guarra que soy. Eres una puta zorra. Y te voy a sacar la polla por la boca. Ah. Sí. Sigue. Metérmela bien dentro. te voy a reventar el culo, zorra. Se volvió a correr entre

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gritos desesperados. Retorcía todo su cuerpo, se mordía la mano, me clavaba las uñas en la mano que tenía en su coño. Ya estábamos los dos totalmente enajenados y mi polla reventó dentro de su ardiente culo. Sentí como si se me escapara un halo de vida en esa corrida tremenda. Mis piernas me fallaban y estuve a punto de caer de rodillas al suelo. Dios.¿ Qué me has hecho? Me siento la más puta de

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todas las putas. Me gritó cuando le saqué la polla y caí derrumbado sobre la cama. Hasta aquí llegó el capítulo de hoy. Hasta la próxima.

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