SORPRESAS INESPERADAS - PARTE 2 (Relato Erótico) - podcast episode cover

SORPRESAS INESPERADAS - PARTE 2 (Relato Erótico)

Aug 25, 202536 min
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Speaker 2

Lleva tu imaginación a otro nivel. Relatos Calientes Hoy presentamos Sorpresas Inesperadas Parte 2 No olvides suscribirte para que no te pierdas ninguna

Speaker 3

de las historias. Salimos del coche

Speaker 2

y nos dirigimos

Speaker 3

hacia el ascensor.¿ Y Ana y Teo, habrán llegado

Speaker 2

Le pregunté mientras esperábamos. Pues no lo sé. Ana se ha convertido en mi mejor amiga y le he dejado una llave de mi casa para que vaya cuando quiera. Así que es posible que estén ya en casa. Pero olvídate ahora de ellos y bésame. Me dijo, aferrándose a mi cuello al cerrarse las puertas del ascensor. Sus labios envolvieron los míos y su lengua recorrió el interior de mi boca. La agarré del hermoso culo y apreté las

dos nalgas con ganas mientras correspondía a su beso. El sabor de mi propio semen impregnaba su boca, haciendo que yo también lo saboreara.¿ Te gustaría follar en el

Speaker 3

ascensor? Me preguntó de repente. ¿Ahora? No, en otro momento. Solo quiero saber si te gustaría. A

Speaker 2

mí me produce mucho morbo. Nunca lo he hecho en un ascensor, pero me pone cachondo con solo pensarlo. Um, qué bien. Creo que tú y yo podríamos experimentar algunas cosillas, jajaja. Esa mujer inspiraba puro sexo, vamos, que te la ponía dura con cualquier movimiento de su cuerpo. Tenía abundante carne, pero sabía exponerla y moverla de una forma que excitaba lo más recóndito del cerebro. Me acordé de mi novia, Soraya.

Desde luego, nunca me había hecho una mamada como la que acababa de hacerme Reme, pero no estaba por la labor de viciarme con esa mujer y que se acabara jodiendo nuestra relación. Además, estaba el tema de mi madre. Estaba enfadado, pero a la vez el morbo recorría mi cuerpo como una droga. Ya tenía ganas de ver lo que pasaría esa noche. Salimos del ascensor en el piso 14, el último de ese edificio. Recorrimos unos metros por un largo pasillo en el que había puertas a un solo lado.

Marta metió la llave y abrió la suya. Allí estaban sentados, como dos niños buenos, mi madre y Teo. La cara de felicidad de Teo lo decía todo. Allí había pasado algo y yo estaba como loco por saberlo. Habéis llegado antes que nosotros, jajaja. Río reme al verlos allí. Ayúdame a preparar unas copas. Le dijo a mi madre, que se levantó de inmediato. Yo me senté en el sitio que había dejado libre en el sofá, al lado de Teo.¿ Qué ha pasado?¿ Habéis hecho algo por el camino? Le

pregunté inquieto. Teo miró hacia atrás para asegurarse de que ya habían entrado en la cocina. ¡Bof!¡ Menuda mamada me ha hecho por el camino!¡ Qué manera de chupar, Dios! Todo mi cuerpo se tensó al escucharle. Una ira contenida circulaba por mis venas a punto de hacerlas estallar.¿ Y vosotros, qué habéis hecho? Preguntó con una sonrisa que me dieron ganas de borrar de un guantazo. Apreté los puños y

respiré hondo. Pues lo mismo. Cuando hemos llegado al parking se ha puesto a chupar hasta dejarme seco, contesté, intentando poner algo de entusiasmo en mi voz. Ya verás que bien lo vamos a pasar. Tengo ganas de probar a Reme. Según Javi, es una leona. Bueno, de hecho, la oíamos gritar desde nuestra habitación, jajaja.¿ Y Ana, no grita? Le pregunté impaciente. Se muerde la mano para no hacerlo, pero es incansable. La otra vez perdí la cuenta de cuántas veces me la follé, y no solo por el coño.

Tenía los puños apretados y estuve a punto de atizarle. Pensé que no me podría controlar y acabaría explotando. No sabía si seguir preguntándole o esperar a meterme un par de Gentanex para relajarme. La mala hostia y el morbo luchaban en mi cerebro en una batalla brutal cuando Theo me sacó de mi abstracción. Luego, si quieres, intercambiamos, si no me dejas eco antes, jajaja. Sí, sí. Claro. Le

contesté sin pensarlo. Llegaron con unos vasos anchos ya preparados con la mezcla y pude verlas a las dos a plena luz. Reme estaba desbordante. Su vestido apretado dejaba lucir unas tremendas curvas llenas de sensualidad. A mi madre la vi como nunca la había visto antes. Su vestido de licra dejaba ver unas curvas que no conocía. Y observé unos preciosos muslos realzados con los altos tacones que se

había puesto. El salón era grande, con una mesa baja en el medio rodeada por dos sofás de tres plazas, uno frente al otro, y dos sillones individuales a ambos lados. Una mesa alta con cuatro sillas llenaba el espacio cercano a la entrada de la cocina. Dos puertas de cristal daban paso a una amplia terraza, a la que daban las ventanas de las habitaciones que había en un lateral y la puerta de la cocina, que estaba al otro. Ben, Carlos.

siéntate conmigo. Me dijo Reme, sentándose en el sofá de enfrente. Me levanté completamente en tensión, sabiendo que mi madre se sentaría con Teo. Nada más apoyar el culo en el sofá, Reme se abalanzó sobre mi boca y me la conió como si no hubiera un mañana. Por el rabillo del ojo, miraba cómo Teo le ponía la mano sobre un muslo de mi madre y la besaba lascivamente. Aquello se estaba complicando.

Estaba seguro de que ella estaba deseando desaparecer para que no la viera, y yo también lo quería, aunque en el fondo el morbo iba ganando y verla podría ser muy morboso. Cuando la mano de Teo se introdujo bajo el fino vestido, no tardó en susurrarle que se fueran a una habitación, y así lo hicieron. Reme me invitó a que viera la terraza y salimos a contemplar la inmensidad de luces que iluminaban la ciudad.—¿ Te gusta? Tienes unas vistas espectaculares desde aquí. Pues sí. Me encanta salir

a tomar el fresco en esta época calurosa. Me miró con ojos brillantes y continuó, y también me gusta follar aquí, apoyada en la barandilla, viendo todas estas luces nocturnas. No tuvo que decirme más. Me puse tras ella, restregándome contra su hermoso culo, y comencé a besarla por el cuello.¿ No nos ve nadie desde aquí? Le susurré al oído. Los demás edificios de esta altura están lejos y a estas horas no creo que se asome nadie de los lados,

y si lo hacen, que disfruten del espectáculo, jajaja. Levanté el corto vestido y miré su hermoso culo, apenas cubierto por las pequeñas bragas. Lo admiré mientras lo recorría con una mano. La otra la había pasado por delante y sobaba sus grandes tetas a través del vestido. Eran impresionantes, con unos pezones gordos y duros como cerezas que parecían querer atravesar la tela. Joder, qué buena que estás. Le dije con deseo, pensando en atravesarla con mi verga. Gracias, nene.

Aunque sé que es un halago, me gusta que me lo digan.

Speaker 3

Te lo digo de verdad.

Speaker 2

Con qué te apetezca follarme me vale? Me dijo, mirando las luces con voz suave. Esta vez no noté su estridencia habitual. Apoyó el vaso en el pollete de la barandilla y, en un abrir y cerrar de ojos, se despojó del vestido. Tan sólo el sujetador y las pequeñas bragas cubrían su cuerpo. Un cuerpo lleno de curvas amplias y sensuales, y una carne que provocaba el hambre de mis sentidos. Le desabroché el sujetador y sus tetas agradecieron esa libertad. Se dio la vuelta para mostrármelas y disfruté

con la vista para después hacerlo con las manos. Las sobé, las apreté y las amasé con deseo. Toqué los gordos pezones con mis dedos hasta sentirlos como piedras. Acerqué mi boca y comencé a chuparlos, a lamerlos y a morderlos mientras tocaba las bragas con mis dedos. Todavía estaban mojadas de la corrida que tuvo en el coche y esa humedad me excitó. Te diré lo que me gusta y tú me dirás lo que te gusta a ti. De esa forma lo pasaremos mejor los dos.¿ Qué te parece?

Me susurró al oído mientras chupaba sus pezones. Me parece perfecto. Me acarició la cabeza mientras miraba cómo chupaba sus tetas como un perro sediento. Me gusta que me chupen los pezones con fuerza. Que me los mordisquen para sentir esa mezcla de ligero dolor y placer. Nada más oírla, comencé a chupar con más ganas y a tirar de ellos con los dientes. Su mano apretó más mi cabeza y comenzó a emitir suaves gemidos mientras desabrochaba mi pantalón. Ah.

Speaker 3

Sí. Así, así.

Speaker 2

Mis manos se atropellaban manoseando toda su carne y una de ellas penetró entre sus bragas mojadas. Volví a sentir esos gruesos labios depilados, de carne tierna y suave, y penetré con dos dedos entre su raja. Sí. Méteme bien los dedos. Jadeó sobre mi cuello mientras ya manoseaba mi polla. Cada uno de mis movimientos era una afirmación por su parte. Era una gozada perderme con la mano entre sus amplios muslos.

Toda esa carne me estaba volviendo loco. Busqué el clítoris con el pulgar y percibí un fuerte temblor en su cuerpo al rozarlo. Era como un pequeño garbanzo duro. Metí dos dedos hasta el fondo y, a la vez, estimulaba el clítoris con el pulgar. A los pocos segundos, se abrazó a mi cuello, moviendo sus caderas al ritmo de mis dedos, y comenzó a jadear sobre mi oreja. Su aliento caliente y húmedo me excitó aún más.« Méteme la polla ahora». Susurró entre jadeos y lametones en mi cuello.

Saqué los dedos empapados de su coño, y ella misma orientó mi verga. Estaba plenamente dura de nuevo. Apenas penetró el capullo entre la tremenda raja, el tronco siguió detrás, atravesando la húmeda carne. Al tercer empujón, mis huevos ya chocaban contra sus muslos. Se había espatarrado de una forma grotesca, haciendo equilibrio sobre los altos tacones. Sus manos empezaron a apretar mi culo, haciendo que cada embestida fuera más fuerte. Dios,

Speaker 3

qué zorra estoy ya. Me voy a correr. Me voy a correr. Ah. No acabó la frase

Speaker 2

cuando sentí como mi polla chapoteaba dentro de su coño. Tuvo una corrida tremenda, vamos, como la del coche, y sentí como salía por su raja y

Speaker 3

mojaba mis huevos. Para. Para. Casi me gritó. Me asusté sin entender qué había ocurrido.¿ Qué pasa? No quiero que te corras todavía.

Speaker 2

Quiero disfrutar más de tu polla. Me quedé algo perplejo, como esperando su siguiente orden, y en ese momento oí la voz de Teo procedente de la ventana de la habitación donde estaba con mi madre. Era un leve susurro apenas perceptible, pero tengo un oído de la

Speaker 3

hostia.¿ Te gusta, perrita? Sí, sí. Vamos, cerdo. Chúpamelo bien.

Speaker 2

Joder, la llama perrita y ella le ha llamado cerdo. La mala hostia volvió a fluir por mis venas y no podía verlos. Seguro que mi imaginación era más promiscua que la propia escena. Remy también debió oír algo. Vamos a mi habitación. Me susurró al oído después de pegarle un buen trago al Gentonic. Su sonrisa manaba cierta maldad cuando tiró de mi mano para ir a la habitación. Teo y mi madre habían cerrado la puerta de su habitación y me recomía por dentro no poder echar un vistazo.

Entramos en la derreme y cerró la puerta. Ahora podía verla a plena luz con tan solo sus pequeñas bragas. Sus tetas se expandían por su pecho, grandes y esplendorosas. Tiró de las bragas hacia abajo hasta dejarlas caer al suelo. En ese momento, vi por primera vez su enorme raja iluminada por la lámpara que colgaba del techo. Mi polla daba leves latidos, esperando meterse de nuevo entre esa raja caliente. Se pasó la mano de abajo a arriba por toda

la raja mientras yo la miraba como hipnotizado. Joder, cómo estoy de mojada. Me encanta estar así. Pero,¿ por qué no te quitas la ropa o piensas follarme vestido toda la noche? Follar toda la noche. Esa frase resonó como un martillo sobre mi cabeza. Su voz me sacó del ensimismamiento en el que había caído mi cerebro mientras la miraba y me desvestía a gran velocidad. Se sentó sobre la parte trasera de la cama con las piernas abiertas

y se agarró las tetas para subírselas y juntarlas. Fue algo sensualmente provocador que abrió aún más mis ojos, que ya estaban como platos. Me acerqué hasta ella, totalmente desnudo, con la polla en ristre. Mi capullo brillaba todavía mojado de su corrida. Agarró el tronco con la mano y sacó su carnosa y húmeda lengua. Lo lamió como si fuera un suculento helado, saboreando su propio flujo. Pensaba que me iba a hacer una nueva mamada, pero sólo fue

una maniobra para mantenerme candente. Soltó la polla y recostó su espalda sobre la cama, quedando su cuerpo tumbado y sus piernas abiertas colgando hasta el suelo. Su suculenta raja, flanqueada por los gruesos labios genitales, era una visión dantesca y perturbadora que pondría berraco al más puritano de los mortales. Me incliné sobre ella y hundí mi cara entre los

prominentes muslos para chapotear en ese mar de lujuria. La humedad impregnó mi cara y el olor a flujo de la tremenda corrida que había tenido penetró por mi nariz, creando una nube de puro sexo en mi cerebro. Comencé a lamer la enorme raja, acabando en el endurecido clítoris. Penetraba con la lengua para sacarla y volver al duro garbanzo. Dios, cómo me pones de guarra. Las succiones en el clítoris

hicieron que sus jadeos fueran más notorios. Ahora ya me agarraba del pelo para restregarme la cara contra su coño. Me incorporé con la cara empapada para agarrar mi miembro y orientarlo en el centro de la raja. De un empujón,

Speaker 3

entró hasta el fondo. Dios.¡ Qué zorra estoy ya!¡ Dale fuerte!

Speaker 2

Me increpó, levantando las piernas hasta ponerlas sobre mis hombros. Empecé a embestir como un toro desbocado, viendo cómo las grandes tetas se balanceaban sobre su pecho. Las agarré con fuerza y pellizqué los pezones. Su boca ya no jadeaba, aquello

Speaker 3

eran bramidos casi salvajes. A Dios Sigue No dejaba de gritarme, a

Speaker 2

pesar de haberse corrido de nuevo. Entre sus vociferios, escuché la voz de Teo, que apenas llegaba como susurro.

Speaker 3

Te gusta, eh, Zorra? Fue lo que llegué a oír. Sí. Me gusta mucho. Sigue, sigue.

Speaker 2

Joder, estaba llamando Zorra a mi madre y a ella parecía gustarle. Entre la mala hostia, el morbo y cierta desesperación, embestí con más furia. Mi polla se insertaba hasta el fondo, y mis huevos se aplastaban contra su culo. Entre sus bramidos y mis jadeos, mi polla estalló dentro del coño de reme como una manguera descontrolada. Sentí como mi semen se derramaba, inundando su coño, a la vez que ella

se corría de nuevo. La habitación quedó en silencio, tan solo las agitadas respiraciones de ambos y un fuerte olor a sexo llenaron el espacio. Me derrumbé sobre la cama, quedando a su lado boca arriba para coger aire, mientras los susurros de Teo y mi madre continuaban. Buf, niño. Hacía tiempo que no me follaban así. Resonó su voz estridente. pues a Ana también le está dando té o lo suyo, me salió la frase del alma. Pues eso me pone

más puta que las gallinas. Me dijo en un lenguaje que me resultaba algo retro.¿ Te gusta oírlo?

Speaker 3

A mí me pone muy guarra, y sobre todo verlo. ¿Verlo? Repetí inquieto.¿ A ti no te pondría ver cómo

Speaker 2

follan mientras follamos? Esa frase fue una punzada en lo más profundo de mi alma.¿ Qué medios tenía Reme para verlos? Comencé a ponerme nervioso, aunque no tenía fuerzas para ello. No sabía qué decirle. Pensé que sería morboso ver follar a mi madre, pero por otra parte, no sabía si me podría controlar. Tampoco sabía a qué se refería al hablar de verlos follar.¿ Asomarnos por la puerta, follar los cuatro en la misma habitación, mirar por algún agujero oculto?¿

Y cómo tienes pensado que los veamos? Le pregunté sin más. Uf, mirar me pone tan guarra que acabé instalando una cámara en la otra habitación, jajaja, me susurró en voz baja. Será

Speaker 3

cabrona. Fue mi primer pensamiento. Vaya. Eso sí que es interesante. Mucho. Ja

Speaker 2

ja ja. Y lo más interesante es que tengo cuatro cámaras para verlos desde todos los ángulos. Madre de Dios. Esta zorra es una pervertida. Fue mi segundo pensamiento, pero muy fugaz, pues en el fondo ya estaba deseando que pusiera la tele en marcha. Había visto una gran pantalla sobre la cómoda que había contra la pared, pero tan solo había pensado que era una simple televisión. Volví a oír la voz de Teo, que no se cortaba con el volumen.

Speaker 3

Joder, tía. Estás hecha una máquina. Ponla. Ponla. Casi le grité sin pensarlo.

Speaker 2

Me estaba poniendo histérico al pensar qué estarían haciendo, le acababa de llamar máquina a mi madre. Reme sacó un mando a distancia de la mesita de noche y activó la tele. La pantalla se iluminó dividida en cuatro partes. Podíamos ver a mi madre y a Theo desde ambos lados de la cama, desde la cabecera y también desde atrás. La cámara de la cabecera parecía estar tapada por el propio cuerpo de Teo, que estaba sentado, con el cuerpo

recostado sobre el cabecero. Pero podíamos verlos desde los laterales y desde atrás. La cabeza de mi madre subía y bajaba sobre su polla mientras él le acariciaba el pelo. Ahora el sonido era totalmente nítido.—¡ Qué bien la chupas, zorra! Le oímos decir con una sonrisa que me resultó asquerosa. Tenía una mano aferrada al tronco venoso y con la otra le manoseaba los huevos. Podía ver con sumo detalle cómo bajaba con la boca abierta y engullía la polla

de mi amigo casi por completo. Noté cómo se me revolvían las tripas al ver esa escena y tragué saliva. ¿Qué? No me digas que mirar esto no te pone, ¿eh? Ja ja ja, rompió la voz de Reme ese momento de crispación. La cámara que enfocaba desde atrás me permitía ver su culo balanceándose al ritmo de las chupadas. Era la primera vez que lo veía desnudo, tan redondo y con ese tono de piel suavemente moreno. No pude evitar que esa imagen me produjera cierta excitación.¿ Te gusta Ana, eh?

Lo he notado desde la primera vez que vi cómo la mirabas.

Speaker 3

No está mal.¿ Qué no está mal?

Speaker 2

Joder, ya me gustaría a mí estar como ella. Tú estás, imponente. Ja ja ja, gracias, niño, pero no hace falta que me hagas la rosca. No te hago la rosca, es la verdad. Tienes unas tetas y un culo de la leche. Bastante grandes, ¿no? Ja ja ja. No podía quitar la vista de la pantalla, y en ese momento vi como Teo tiraba del pelo a mi madre para que dejara de chupársela. Sus labios rebosaban saliva y seguro que algo de fluido preseminal. Date la vuelta, putita, que ahora te

voy a empotrar. Le dijo Teo con esa sonrisa de idiota. Me dieron ganas de entrar en la habitación y liarme a hostias con él. Esto te va a gustar. Volvió a interrumpir Reme.—¿ Qué es lo que me va a gustar?— Ya verás cómo se pone de loca esa zorra cuando la empotre por detrás.—¿ Lo has visto antes?— Claro.— Ya te he dicho que me pone súper guarra mirar, jajaja.—¿ No quieres hacerme lo mismo mientras miramos? Me dijo con una sonrisa pícara y la lujuria enquistada en sus ojos.

Intenté sonreír ante su propuesta y miré mi polla, que colgaba como una morcilla. Me acabo de correr, le dije en un tono casi desagradable. No te preocupes. Entre lo que vas a ver y unas chupadas, seguro que te pones

Speaker 3

rápido a tono.¿ Tú crees? Te lo aseguro.

Speaker 2

Ver follar a Ana podría poner cachondo a cualquier tío. Estaba estupefacto escuchando a Reme. Todavía no me podía creer que mi madre fuera la que veía en la pantalla. Mientras hablábamos, mi madre ya se había puesto a cuatro patas de frente a la cámara trasera. Su boca estaba entreabierta y pude ver cómo sus ojos desprendían un deseo desbordado. Teo se había arrodillado tras ella y maniobraba con la

polla sobre su raja, que yo no podía ver. Sí que noté cuando se produjo la penetración porque mi madre abrió la boca como si la hubieran empalado. Sus tetas, no tan grandes como las de Reme, tenían un buen tamaño y colgaban deliciosamente de su pecho. Sus pezones amarronados se erguían duros en el centro de dos grandes aureolas. Nunca hubiera imaginado que los tendría así. La cara de Teo era de puro vicio, y a pesar de la furia que me estaba produciendo la escena, la excitación comenzaba

a recorrer mi cuerpo. Comenzó con una penetración lenta pero profunda. Teo miraba su propia polla, viendo cómo desaparecía dentro del coño de mi madre.¿ Qué coño más rico que tienes, putita? Comenzó a susurrarle con las manos incrustadas en su culo. Mis ojos iban de un recuadro a otro de la pantalla. Podía ver cómo le introducía el miembro y, a la vez, la cara de satisfacción de mi madre. Cada penetración era como un martillazo en mi cabeza. Reme me agarró la

polla y comenzó a masajearla. Ya había comenzado a coger algo de consistencia al ver la escena y ella aprovechó para mejorarla. Teo aumentó el ritmo y mi madre se llevó una mano a la boca para mordérsela.

Speaker 3

Te gusta, eh, puta? Sí, sí. Me gusta mucho, cabrón.¿ Quieres más fuerte? Sí. Dame fuerte. Esas frases me dejaron

Speaker 2

atónito. Mi amigo llamando puta a mi madre y ella respondiendo, cabrón. Es verdad eso que dicen que, a veces, la realidad supera la ficción. Llegados a este punto, tengo que reconocer que alguna vez había fantaseado con follarme a mi madre, pero nunca había considerado ese lenguaje. Las embestidas de Teo aumentaron de potencia y podía ver cómo la aplastaba el culo a cada empujón. Había empezado a follarla brutalmente y ella estaba disfrutando.¿ Has visto qué cara pone? Es una verdadera zorra.

Speaker 3

Todos los que se la han follado han querido repetir.

Speaker 2

Cuánto se la han follado? Salté como un resorte. En mi casa, tres, pero no sé en otros sitios, jajaja, rió con cierta envidia. Estaba sentado en el borde de la cama y ella a mi lado. Su lengua lamía mi pecho y subía hasta el cuello para morderme el lóbulo de la oreja. Mi crispación se mezclaba con el morbo y me entraron unas ganas tremendas de reventarla a pollazos. Creo que el pensamiento iba dirigido a mi madre, pero en ese momento no estaba a mi alcance. Arrodíllate como ella.

Le grité con estupor. Sabía que esta zorra te iba a poner cachondo. Me dijo, colocándose como la había pedido. Calla, zorra. Le grité, dándole un azote en el culo.¿ Quieres que te follé como se la está follando Teo, verdad? Sí. Quiero que me la metas con esas ganas que se la follan a ella. Volvía a pluralizar, ya no hablaba solo de Teo, sino de todos los tíos que se la habían follado en esa habitación. Sus palabras hablando de mi madre me indignaban, pero el morbo y la excitación

ya eran una ola demasiado grande para evitarla. Los gruesos labios de su coño afloraron entre sus muslos cuando se arrodilló en la parte trasera de la cama, mirando a la pantalla. La excitación al verles follar ya nos embargaba a los dos. Agarré mi miembro, en completa erección de nuevo, y lo apunté entre los gruesos labios. Fue una sensación deliciosa sentir como mi capullo los abría. Mi polla atravesó la raja y se introdujo hasta el fondo en el

primer empujón. La cálida humedad de su vagina era un perfecto lubricante. Puse las manos sobre su extenso culo y se lo abrí para contemplar el amarronado agujero. El deseo de atravesarlo ya era una constante en mi cerebro. Los jadeos de mi madre hicieron volver mi atención a la pantalla. Su cuerpo, totalmente curvado, recibía las embestidas de Teo, que parecía querer reventarla. Sus gemidos se hicieron más sonoros y apoyó la cara contra la sábana con la boca babeante.

Se estaba corriendo, a la vez que sus manos se aferraban a la sábana, arrugándola. Comencé a embestir a Reme con todas mis ganas. Estaba tan irritado, cerdo y salido que no me molesté en calentarla. ¡Ah!¡ Qué bruto eres, cabronazo! Me gritó Reme al sentir la brutal penetración. No por eso paré, más bien intenté darle con más ganas. Estaba enfurecido y lo estaba pagando con su coño.¿ Te has corrido, eh, puta? Ahora me toca a mí, pero no va a ser en el coño. La voz de Teo hizo que parara.

Me quedé ensimismado, esperando a ver qué es lo que iba a hacer. Vamos, cabrón

Speaker 3

Sigue. No te pares ahora que ya me estaba calentando.

Speaker 2

Me recriminó Reme. Continué despacio, sintiendo como mi verga entraba y salía por completo de su coño. Sentía un delicioso placer y, a la vez, me permitía mirar la pantalla. Dame la almohada. Pidió mi madre a Teo. Él se la dio y ella la puso sobre sus manos, agarrándola con fuerza. Teo había sacado la polla, mojada del coño de mi madre, y pude ver cómo buscaba el agujero del culo con su capullo empapado. Esto también te gusta, ¿verdad? Sí, sí. Venga, métela.

Teo comenzó a apretar y mi madre retorció la funda de la almohada con sus manos crispadas. Apretó los dientes y aguantó la penetración del capullo de Teo. Estaba claro que ese inicio más bien le dolía, pero aguantaba de una forma estoica, sin quejarse. Reme ya jadeaba. Esa mujer parecía calentarse con una rapidez tremenda. Empecé a embestir con más ritmo y me chupé un dedo para buscar con él el centro de su culo. Comencé ahora a darlo con la punta del dedo sin dejar de follarle el coño. Sí,

sí dos. Joder, joder. Vas a hacer que me corra otra vez. Parecía que eso la excitaba aún más, si es que eso era posible. Su culo empezó a dilatarse y al momento mi dedo entraba hasta los nudillos. Ré me volvió a berrear de nuevo. Cada vez que se iba a correr, emitía unos sonidos guturales imposibles de reproducir. Ya era ella la que lanzaba su culo contra mi polla, haciendo que ésta penetrara hasta el fondo y mi dedo

se insertara en su culo como un gran supositorio. Su corrida fue como las anteriores, copiosa y abundante, empapando mi polla y mis huevos de nuevo. Mi madre ya mordía la almohada, sintiendo como la polla de Teo le rompía el culo, por lo menos eso es lo que parecía por la expresión de su cara.—¿ Querías que te follara

Speaker 3

como se follan a Ana, no? Sí. Ah. Dios, qué corrida me he pegado. Contestó con su voz jadeante y estridente.¿ Quieres la almohada?¿ Para qué? Preguntó Reme mientras ya apuntaba mi capullo en su culo. Ag.

Speaker 2

Gritó al sentir cómo apretaba con mi polla el todavía cerrado agujero.

Speaker 3

Para no gritar.

Speaker 2

Contesté en ese momento. Me gusta gritar, cabrón. Continué apretando hasta introducir la mitad de la polla y ella siguió gritando al sentir como se lo abría.¿ No te

Speaker 3

gusta, zorra? Claro que me gusta. Venga, sigue. La quiero toda dentro

Speaker 2

Teo ya parecía haberlo conseguido, pues podía ver cómo relajaba su culo al sacar la polla y lo volvía a contraer cuando la metía de nuevo hasta el fondo del culo de mi madre. Uf, qué culo tienes, putita. Me encanta meterla en él. La voz de Teo, de cabrón prepotente, me ponía de los nervios al llamarle putita a mi madre. Por el contrario, el culo de Remes se había abierto generosamente con rapidez y comencé a embestirla, descargando mi cabreo

sobre él. La voz de mi madre volvió a llamar mi atención.— Cómo me gusta tu polla, cabrón.— Vamos, reviéntame el culo.— Quiero toda la leche dentro. Las palabras de mi madre me dejaron atónito. Empecé a pensar que llamarla putita empezaba a estar justificado. Teo se puso frenético al oírla y comenzó a embestir para reventarla. Yo hice lo mismo, y las dos mujeres parecían gritar al unísono. Desde luego, el culo de Reme era una gozada, inmenso por fuera

y dilatado por dentro. No tardé en soltarle un buen chorro de leche, y otro, y otro. Pensaba que al tercer polvo no me quedaría nada y me sorprendí a mí mismo viendo cómo la llenaba el culo. Theo casi se corrió a la vez. Pude llegar a ver un placer inmenso dibujado en su cara antes de derrumbarse sobre la cama. Tampoco tardé yo en

Speaker 3

derrumbarme con el mismo placer recorriendo mi cuerpo. Hasta aquí llegó el capítulo de hoy. Hasta la próxima.

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