SORPRESAS INESPERADAS - PARTE 13 (Relato Erótico) - podcast episode cover

SORPRESAS INESPERADAS - PARTE 13 (Relato Erótico)

Sep 06, 20251 hr 2 min
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Speaker 2

Lleva tu imaginación a otro nivel. Relatos calientes Hoy presentamos Sorpresas inesperadas

Speaker 3

parte 13 Cap 18 y 19 El

Speaker 2

olor a sexo impregnaba toda la habitación. Cuando Soraya se recuperó, se puso de pie y pude ver como el semen de mi padre, mezclado con sus propias corridas, escurría entre sus piernas por debajo de la falda tableada. Todavía la llevaba puesta, supongo que a mi padre le ponía ese tipo de ropa. La verdad es que le quedaba muy sexy.

Speaker 4

Uf,

Speaker 2

cómo me habéis puesto. Dijo pasando el dorso de la mano por sus labios para quitarse el líquido blanco. Voy a darme una ducha rápida.

Speaker 3

Estoy pegajosa, jajaja. Pero me encanta. No os vayáis muy

Speaker 2

lejos. Dijo agitando una mano graciosamente. Mi padre también se levantó y se sentó a mi lado sobre la cama. Miré de reojo su miembro, que no dejaba de asombrarme, y vi que continuaba erguido.¿ Cómo lo haces? Le pregunté con una sonrisa cínica. Puf, una noche con tu hermana requiere de un pequeño complemento, me contestó devolviéndome una sonrisa parecida. El muy cabrón se tomaba la pastillita azul. Entonces, supongo

Speaker 3

que esto no termina aquí. Ja ja ja.¿ Qué va? Tu hermana no se cansa fácilmente.

Speaker 2

Joder con Soraya, que engañado me tenía. Cuando estaba conmigo, un polvo y los días buenos dos, y ahora parecía que nos iba a dejar secos. Pensé en lo que podía pasar ahora y sonreí por dentro.¿ Y qué toca ahora? Pregunté a mi padre, pensando que él ya había pasado por esa situación. Se rió al oír mi pregunta. Pues follar, follar y más follar. Sí, eso ya,¿ pero cómo?¿ Le gusta de alguna forma en especial? Ja ja ja, le gustan muchas cosas, diría que más de las que puedas imaginar.

Puedo imaginar mucho. Pues ve imaginando que ya vuelve. Mi padre había zanjado la conversación al oír sus pasos. Uf, qué gusto estar limpia otra vez, aunque espero que me ensuciéis de nuevo, ja ja ja. Soraya había vuelto tan solo con el tanga rojo y los zapatos de tacón alto. Quería seguir sexy a nuestros ojos. Se movió por la habitación contoneándose, moviendo sus redondas y duras tetas de una forma espectacular. Por supuesto, nuestras miradas la seguían, casi evitando parpadear.

Mi padre se había tumbado boca arriba sobre la cama, con las manos tras su cabeza. La tripa formaba una pequeña montaña en medio de su cuerpo, y al final de ella destacaba su enorme verga como un árbol seco bajo la montaña. Yo me había incorporado, quedándome sentado a los pies de la cama con la polla morcillona. Si ya me era difícil competir contra ese tamaño, encima el efecto de la pastilla le mantenía a la polla como

una estaca. Soraya no dudó en ir hacia Eli, arrodillándose sobre la cama, comenzó a pasarle la mano por la tripa hasta llegar a la verga. Empezó a subir y bajar la piel mientras me miraba con ojos provocadores, como si quisiera decirme, esto sí que es una buena polla. Acercó la boca hasta el hinchado glande y pasó la lengua a su alrededor, con la mirada clavada en mis ojos. Me dio la sensación de que, de alguna manera, me desafiaba.

Lo que tenía claro es que era imposible que se tragara ese pedazo de polla.¿ Has visto qué rabo tiene papá? Me encanta. Susurró sin dejar de mirarme entre la mira y la mira. Pensé que intentaba darme envidia viendo mi polla morcillona. Abrió la boca y engulló el capullo. Sus mejillas se hincharon para dejar espacio al grueso caramelo. Las mejillas se contraían y se volvían a expandir cuando comenzó a succionar. Sus chupadas eran potentes y acabaron arrancando algún

gemido de mi padre. Intentó avanzar con sus labios por el endurecido tronco y abrí los ojos y la boca como si me hubieran dado un susto. No me jodas, que se va a tragar todo ese mango. Pensé con asombro. El morbo volvía a invadirme y con él, la excitación. Noté como mi polla cogía consistencia de nuevo y llevé una mano hasta ella. Pensé que era el momento de animar, como me había pedido anteriormente. Pero ahora era a ella y no a mi padre.« Vamos, putita, traga más, que

tú puedes». Le dije desafiante mientras me pajeaba. Me había intentado dar envidia y ahora me proponía volverlo en su contra. Continuó avanzando con la boca totalmente abierta, no cabía ni un alfiler entre el grueso tronco y los labios de Soraya. El morbo de que se tragara la enorme verga me estaba desquiciando. Pude ver a mi padre sonreír, mientras la satisfacción se dibujaba en su cara. Consiguió tragarse media polla, con la cara ya enrojecida. Podía oír cómo resoplaba por

la nariz para coger aire. Dale unos azotes para animar a tu hermana. Oí decir a mi padre con la cabeza levantada, observando el espectáculo. Estuve tentado de ir a por el móvil para grabar ese evento, pero lo que hice fue levantarme para ponerme tras su culo levantado en el lateral de la cama. Le bajé las bragas y lo acaricié a dos manos.¡ Qué duro lo tenía la muy cabrona! El morbo que corría por mis venas me animó a seguir con el desafío. Vamos, hermanita,¿ no se

la vas a comer entera a papá? Le susurré mientras le metía una mano entre los muslos, buscando la raja. Toqueté los labios vaginales y los abrí para introducir un dedo. La pajé suavemente hasta que sentí como el flujo embadurnaba el interior de la vagina. Me incliné hacia un lado para ver su boca abierta engullendo el pedazo de rabo.« Vamos, hermanita, demuéstralo putita que eres». Volví a desafiarla, metiendo dos dedos

en su vagina. Después de haber metido la polla de mi padre, pensé que ese coño era capaz de engullir hasta mi mano. Soraya siguió afanándose ante el desafío, pero su boca no daba para más. Se la sacó, cogiendo aire como si llevara sin respirar varios minutos. Tenía la cara totalmente colorada y los labios rebosantes de saliva. Se giró y me atornilló un beso con sabor a polla. Vamos, cabrón. Quiero que me folléis los dos. Me susurró contra los labios, a la vez que cogía aire de nuevo. No me

dio tiempo ni a preguntar. Se quitó las bragas que le había bajado hasta los muslos y se subió ahorcajada sobre el regazo de mi padre, sujetándole la polla con una mano. Posicionó el capullo entre su raja, con la lujuria inyectada en los ojos. Esgrimía sus bonitas tetas, con los pezones como piedras, en una postura de elegante amazona. Bajó lentamente, a la vez que abría la boca emitiendo un largo suspiro. En tres subidas y bajadas se metió todo el rabo entre la raja.

Speaker 4

Uf,

Speaker 2

qué polla tienes, papá. Yo seguía expectante ante lo que había dicho, quiero que me folléis los dos. No había que ser demasiado listo para saber que me había tocado el turno. Se chupó dos dedos y comenzó a pasarlos por el oscuro agujero a la vez que me miraba de nuevo desafiante. Vamos, hermanito.

Speaker 3

La quiero toda dentro. Dios mío.

Speaker 2

Nunca me la hubiera imaginado tan zorra. Su solo deseo llenaba la habitación sin dar cabida al nuestro. Se inclinó sobre la redonda tripa de mi padre y prácticamente le puso las tetas en la cara. Me arrodillé tras el culo, ya empapado en saliva, viendo cómo la polla de mi padre le abría los labios vaginales como si los fuera a estallar. Coloqué el capullo contra el agujero y comencé a apretar.

Speaker 3

¡Ah! ¡Dios! Se quejó al notar cómo mi polla abría el esfínter. Sonreí, pensando en vacilarla.¿ Quieres que siga? ¡Joder, qué cabrón que eres!

Speaker 2

¡Venga, sigue! Mi polla se fue abriendo camino a través del recto hasta que mis huevos chocaron contra sus glúteos. Para, para.

Speaker 3

Me gritó, poniéndome una mano en el vientre.

Speaker 2

No te muevas, la quiero ahí dentro. Me paré, y fue ella la que se movió. Subió y bajó varias veces, haciendo que la polla de mi padre entrara y saliera de su coño, a la vez que mantenía la mía entera dentro de su culo. Podía sentir el roce de la enorme verga contra la mía a través de la fina pared que separaba las dos cavidades.

Speaker 4

Uf

Speaker 2

como me gusta, Dios. Qué ganas tenía de sentirme llena de pollas. Me parecía increíble que Soraya dijera cosas así. Su sorrería cada vez iba a más. El caso es que era ella la que estaba manejando toda la situación. Nosotros parecíamos meras marionetas movidas por sus órdenes. Aumentó el ritmo, jadeando sonoramente, y comenzó a gritar. qué guarra estoy,

Speaker 3

Dios. Me voy a correr. Me voy a correr. Mi padre comenzó a mover

Speaker 2

su pelvis, y yo no me quedé atrás. Empecé a bombearle el culo, sintiendo cómo se le abría. Al momento, ella ya se había corrido, pero nosotros estábamos en los inicios. Las dos pollas entraban y salían a la vez en un perfecto compás. El bombeo cada vez era más fuerte, y Soraya jadeaba en forma de gritos ahogados. A cada empujón que daba, aplastando su culo, sentía cómo la llenábamos, parecía que la íbamos a reventar en cualquier momento. Se

corrió de nuevo en medio de las brutales embestidas. Todo su cuerpo temblaba como un flan, pero nosotros no dábamos indicios de parar. Seguimos bombeando sus cavidades a un ritmo desenfrenado, y le vino una tercera corrida antes de nuestras descargas. Primero fui yo el que le solté un buen chorro de leche en el culo. Ya no jadeaba ni gemía, más bien berreaba como un buey furioso atado a las

Speaker 3

coyundas. A. Dios. Parar. Parar. Pedía a gritos

Speaker 2

Yo me retiré exhausto, habían sido varios minutos de desenfreno, pero mi padre seguía moviendo la pelvis sin parar, provocando una profunda y continua penetración en su vagina. Al retirarme, pude ver cómo le había dejado el esfínter completamente dilatado. En ese momento, mi padre se corrió y paró de moverse. El cuerpo de Soraya seguía temblando con fuertes estertores. Levantó el culo, y la enorme verga resbaló entre los dilatados

labios de su coño para salir como una culebra. El semen rebosaba por los dos agujeros cuando cayó derrumbada a un lado de la cama. Mi padre jadeaba y tomaba aire, parecía que se iba a quedar sin él en cualquier momento. Yo me senté en un sillón que teníamos en una esquina de la habitación, contemplando la escena. Mi padre tardó más de un minuto en recuperarse, pero su polla seguía tiesa. La puta pastilla azul. Soraya se había quedado boca abajo,

con las piernas y los brazos abiertos. Los temblores constantes le habían cesado, pero de vez en cuando su cuerpo daba un estertor. Me sorprendió ver a mi padre levantarse. Estaba mejor de lo que parecía. Se fue a la parte trasera de la cama y tiró de las piernas de Soraya hasta dejárselas colgando. La cama era bastante alta y se había quedado con el culo en pompa y los pies rozando el suelo. Joder, se la va a calzar otra vez. Me pregunté mentalmente, a la vez que

se me abría la boca por la sorpresa. Me lo habías prometido, cariño, y haré que lo cumplas, le oí decir mientras se agarraba la estirada verga con la mano. Joder, papá. Ya no puedo más. Pero yo sí, y he esperado mucho tiempo para esto. Además, tu hermanito te lo ha dejado bien abierto, así que es el mejor momento para que no te duela. Vaya, esto no me lo esperaba. Parecía que nunca le había metido la enorme verga en el culo, y hoy iba a ser el día. Además,

con espectadores. Casi me reí al ver la escena. Soraya debía haberse lo prometido esa noche como recompensa familiar. Mi padre comenzó a empujar contra el dilatado agujero, pero su polla era más ancha que la mía y le costó penetrar. Los gritos de Soraya rompieron el silencio que se había hecho en la habitación. Ah. Joder, qué gorda que es, cabrón. Me lo vas a rajar. Gritaba Soraya, dando manotazos sobre

la cama. A mi padre, sus gritos no parecían afectarle y siguió empujando hasta insertársela por completo.«¿ Ves cómo no era tan difícil, cariño?», le susurró mientras la sacaba para volverla a meter hasta el fondo. Soraya volvió a gritar, aunque ya parecía no tener fuerzas. Yo sonreí, pensando,«¿ Te gusta la polla de papá?». pues ahora te vas a hartar de ella. Nunca pensé que mi padre, con esa tripa,

podría follar así. Le estuvo follando el culo a mi hermana y también a su hija, claro, durante largos minutos. Le dejó el culo como un bebedero de patos. Cuando se retiró de encima, el culo expulsaba leche como si hubieran abierto una botella dentro.¿ Has visto cómo no era tan difícil, putita? Le soltó sin ningún tipo de pudor. Se tumbó sobre la cama y yo me fui al sofá del salón. Había sido una velada más que excitante y ahora el cuerpo pedía un buen sueño. A la

mañana siguiente salimos los dos juntos. Nunca me hubiera imaginado a Soraya así, le comenté mientras caminábamos. Cualquier mujer te puede sorprender, tan solo hay que saber sacarle lo que esconde en lo más profundo, me contestó, como si me diera un consejo profesional, porque realmente lo era. Pocos tíos eran capaces de conseguir lo que él conseguía con las tías. Llegué al trabajo relativamente bien para la noche que había tenido. No quise ver a ninguno de los amigotes. Necesitaba relajarme

y concentrarme en el trabajo. No había pasado una hora cuando me sonó el móvil. Era Eva. No me apetecía ni hablar, pero si me llamaba Eva, sería por algo serio.

Speaker 3

Qué tal, Eva? Pregunté al descolgar. Hola, hijo,¿ qué tal estás? Bien,¿ y tú? Bien. Es que el otro día te fuiste sin despedirte, jajaja.

Speaker 2

pero te dejé bien acompañada, ¿no? Sí, por supuesto. Me lo pasé fenomenal, aunque me hubiera gustado compartir algo más contigo. Seguro que habrá otra oportunidad, jajaja

Speaker 3

Seguro que sí. A

Speaker 2

propósito, te he visto con tu padre esta mañana. Joder, es lo que pasa cuando vives tan cerca de la familia. Bueno, a Eva la consideraba de la familia desde que era pequeño, aunque no fuera nada mío. Sí, bueno, es que, anoche estuve hablando con él para aclarar cosas. No sabía qué coños decirle. Se me había escapado la palabra anoche, y me había metido yo solo en un agujero sin salida. ¿Anoche?¿ Es que habéis estado toda la noche por ahí? A

ver qué le decía ahora. Todavía me parecía estar dormido, por lo menos esa era la sensación en mi mente. Bueno, qué narices. No voy a estar diciendo gilipolleces sin sentido. Se lo suelto, y ella verá cómo lo digiere, pensé, entre aturdido y algo molesto. No te voy a engañar, Eva. Anoche quería Soraya que cenáramos los tres juntos. Se lo solté de sopetón, intentando que la conversación se acabara. Se hizo un silencio incómodo, esperando su reacción, pero sólo podía

oír su respiración ligeramente agitada. Vaya,¿ qué pasa?¿ Qué quiere hacer lazos familiares ahora? Preguntó, algo molesta. Pensé que lo mejor era contarle el tema de primera mano. Segramente se acabaría enterando, y yo quedaría fatal. Bueno, yo diría que lazos familiares fuertes, dije con Sorna. Eva no era nada tonta y pareció entenderlo a la primera. Ya veo que también te han enredado a ti. No es realmente así. Creo que será mejor que te lo cuente en persona.

Si lo crees así, me parece bien. Pero va a ser difícil que me lo puedas explicar. No quise alargar la conversación a través del teléfono y le propuse quedar a comer. Tampoco quería demorarlo y que se enterara de cualquier otra forma. Quería que entendiera el por qué había sucedido así. Bueno,¿ puedes quedar hoy para comer? Claro, ya sabes que solo

Speaker 3

trabajo de mañana.¿ Quieres que prepare comida en casa? Vale. Pero hoy tengo poco tiempo.

Speaker 2

Hay mucho trabajo acumulado y tengo que regresar pronto a la oficina. Vale, vale.

Speaker 3

La tendré preparada para cuando llegues. Gracias, Eva. Eres muy amable.

Speaker 2

Nos vemos. Era verdad lo del trabajo, pero también quería que supiera de antemano que no teníamos tiempo para follar. Después de conocer a Eva íntimamente, el estar con ella y follar eran dos cosas que iban unidas. Me puse a trabajar de nuevo, pues cada vez se me acumulaba más. Pero avanzaba poco, ya que mi cabeza estaba en cómo contárselo a Eva. De vez en cuando se me venía a la cabeza el sueño morboso de follar con mi

padre y mi madre a la vez. Ya había hablado con ella y parecía estar dispuesta, aunque sin mucho convencimiento. En ese momento, volvió a sonar el móvil y era ella. Era como si hubiera notado que pensaba en ella.

Speaker 3

Hola, mamá.¿ Qué tal, hijo? Bien,¿ y tú? Muy bien.¿ Ayer no viniste

Speaker 2

a dormir? Joder, faltaba el primer día y ya me sentía controlado. No sé qué era peor, si que me llamara como madre preocupada o como novia mosqueada. Cualquiera de las dos formas me jodían un poco. Joder, vaya mierda, pensé, aturdido. Necesitaba sentirme libre y, para eso, tenía que ser sincero y no ocultar nada a nadie. Eva ya lo sabía y ella también acabaría enterándose. Pues se lo suelto y ya está, intenté pensar con rapidez.¿ Qué podía perder? Pues verás, mamá,

es que ayer me llamó Soraya. Ya sabes que se acaba de enterar de que mi padre también es el suyo y quería hablar de ello. Vaya, entonces te acabaste quedando a dormir allí. Su reacción me lo había puesto fácil para dejarlo ahí, tan solo había dormido en su casa, pero ya me había convencido a mí mismo para contárselo.¿ Hay algo

Speaker 3

más? Ah, sí. Sí. Soraya también llamó a papá para que cenáramos

Speaker 2

los tres juntos. Se hizo un silencio. En ese momento, hubiera pagado por saber que se le pasaba por la cabeza. Al cabo de unos incómodos segundos, volví a oír su voz.« Ja, ja, ja, eso suena a reunión familiar». Me sorprendió su risa. Parecía que se lo estaba tomando con humor. pensé que tendría que contárselo por partes. Le había dicho que Soraya era también hija de mi padre, pero no le había dicho

que también se la tiraba. La verdad es que, viendo la actitud que tenía últimamente y también conociendo el tipo de cosas que le resultaban morbosas, supuse que esto no la afectaría demasiado, y así fue. Bueno, fue una reunión familiar, bastante íntima. Joder,¿ pero qué me estás contando?¿ No me digas que os montasteis un abacanal? Bueno, más o menos. Ja ja ja, no me esperaba menos de tu

Speaker 3

padre. El muy cabrón lo hace todo. Hasta le da marcha a su hija. Ja ja ja. Yo

Speaker 2

estaba alucinando. Mi madre se estaba partiendo de risa al conocer la situación. La verdad es que no esperaba que se lo tomara muy mal, pero de ahí a que se descojonara iba un mundo. Su última frase fue la que me dejó más pasmado. Qué pena habermelo perdido, jajaja.¿ Te hubiera gustado estar allí? Le pregunté sin apenas pensar en el fondo de la pregunta. Bueno, hubiera tenido bastante morboveros a los tres, jajaja. Puse la mente en marcha

de inmediato. Después de su reacción, era el mejor momento para ahondar en el tema. La próxima vez te aviso. Qué gracioso que eres.¿ Y qué hago? Me siento a mirar. Te puedes quedar en la habitación de al lado, mirando por un agujerito. Continué vacilando con el tema. Pero su comentario volvió a superar mis expectativas. Cariño, mirarme produce morbo, pero me gusta más actuar. Pensé que era el momento de desvelar todos los secretos. Mi madre estaba muy receptiva

y yo necesitaba sincerarme para liberarme por completo. Pues hay más cosas. Más. Joder, hijo, eres una caja de sorpresas. En mi mente rondaba la idea de cerrar el círculo sexo familiar, pero eso lo veía más complicado. Ya había quedado con Eva, pero ahora veía que tenía que hablar con mi madre primero. Quería que las dos se conciliaran y pensé que podría utilizar el tema de Soraya como

enfoque indirecto para juntarlas. Tenía trabajo en abundancia, pero no podía dejar pasar esta ocasión.¿ Tienes tiempo de tomar un café a eso de las once? Claro, hijo. Contigo

Speaker 3

a cualquier hora. Como tú tienes coche, vente a Lalo's y hablamos. Tardo diez minutos. Mua.

Speaker 2

Me dijo antes de colgar. Ya eran las once menos cuarto, así que yo también salí de la oficina. Llegué a Lalo's y apenas había gente. Era un sitio más de tarde que de mañana. Me fui hasta el fondo, como otras veces, y, según me estaba sentando en el último habitáculo del pasillo, apareció mi madre. Le hice una seña con la mano para que me viera, y vi cómo su cara se iluminaba con una espléndida sonrisa. Estaba preciosa. Llevaba un vestido ceñido con raja lateral que dejaba ver

una gran parte de su estupendo muslo. Cuando llegó a mi lado, la esperaba levantado y me dio un par de besos en las mejillas. Estaba claro que hasta ella tenía límites. No quería que nadie que me pudiera conocer sospechara nada. Nos sentamos uno frente al otro en el compartimento para cuatro personas. Yo podía ver la barra y los camareros a lo lejos, a la vez que controlaba la entrada.« Bueno, cuéntame». Me tienes en ascuas, jajaja. Me dijo con cierta diversión. Pues es algo que no te

quiero ocultar. En un momento me dijiste que yo sería tu confidente y creo que tú también puedes ser el mío.

Speaker 4

Un,

Speaker 2

estaré encantada de que me cuentes tus cosillas, jejeje. Dijo riéndose con contención. Es sobre Eva. Noté su cara de extrañeza al oír el nombre de Eva, pero no perdió la sonrisa. Continuó expectante, esperando que siguiera. Te contaré cómo pasó desde el principio. Un día me encontré con Eva por el barrio y llevaba dos bolsas de compra. Me ofrecía ayudarla y ella, agradecida, me invitó a un café. Bueno, ya te conté que hablé con ella y que me contó que Soraya era mi hermana, lo que no te

conté es que nos consolamos mutuamente. Mi madre tardó unos segundos en reaccionar, pero finalmente volvió a reír. No me digas que también

Speaker 3

te la has tirado. Ja ja ja. Bueno, resumiendo, eso

Speaker 2

es lo que pasó, ja ja ja. Reí yo también, intentando acompañar su buen humor. jajaja, estás que te sales, hijo, jajaja. Si sigues así, vas a superar a tu padre. Tengo que ser sincero, mamá. Tan solo recojo los frutos de las semillas que él ha plantado. La verdad es que el muy cabrón es un genio en esto. Dijo ya con más calma. Se hizo un silencio en el que parecía que los dos estábamos reflexionando sobre el complicado tema, con las miradas perdidas sobre la mesa. Después de unos segundos,

continué hablando. Esta mañana me ha visto Eva acompañada de papá. No sé si nos ha llegado a ver salir de nuestra casa, bueno, la casa de Soraya ahora, pero me ha llamado por teléfono para indagar. No la he querido engañar y le he contado lo que ya tú sabes, pero muy escueto. Y al final he quedado a comer con ella para contárselo cara a cara. Creo que se merece que sea sincero con ella después de que ella

lo había sido conmigo. Lo entiendo, hijo. Creo que la pobre ha sufrido mucho estos años y también se merece tu cariño y tu amistad. Era el momento adecuado y no lo desaproveché. Habéis sido buenas amigas mucho tiempo, creo que podéis reconciliaros de nuevo. Mi madre me miró a los ojos de una forma interrogante.¿ Qué pretendes? Solo quiero que volváis a ser tan buenas amigas como erais antes. Mi madre seguía mirándome a los ojos, como intentando indagar

en mi mente. Su mirada hizo que me pusiera nervioso, quizás la estaba pidiendo demasiado. A mí no me importaría. Creo que es una buena mujer. Pero,¿ crees que ella aceptará? Por fin respiré. Creo que había tenido la respiración contenida durante los largos segundos que tardó en responder. Es una mujer solitaria, creo que no tiene apenas amigos. Supongo que estará encantada de volver a tenerte como amiga.

Speaker 3

Tú crees? Estoy seguro de ello. Bueno,

Speaker 2

yo también a veces echo de menos su amistad. Hubo otro silencio. No sabía si dejarla hablar o continuar con el tema. Vale, pues habla con ella a ver qué dice. Quizás podríamos hablar los tres. Contesté a su sugerencia para ir al grano.¿ Los tres? Bueno, quizás sea más fácil teniéndote a ti presente. Estoy pensando en llamarla para que nos juntemos a comer. Joder, así, tan de repente. Creo que es una buena ocasión para hablar de todo lo que nos está pasando. Vale, vale. Ya te he dicho

que por mí no hay ningún problema. Contestó con cierta despreocupación. La llamo ahora mismo. Saqué el móvil mientras mi madre sonreía y sentí su pie acariciando mis piernas bajo la mesa. Parecía haber vuelto su personalidad morbosa, haciéndome cosas mientras hablaba por teléfono. ¿Hola, Eva?

Speaker 3

Hola, cariño.¿ Hay algún problema?

Speaker 2

Es que no puedes venir a comer? Eva era un torrente de preguntas sin haber comenzado la conversación. No, no, Eva.

Speaker 3

No hay ningún problema. Estoy deseando comer contigo. Ah

Speaker 2

menos mal. Ya me había hecho ilusión y pensaba que tu llamada era para anularlo. Me serené pensando en lo que le iba a proponer y en la forma de hacerlo. Como te digo, estoy encantado de comer contigo. Además de tu presencia, también me agrada mucho como cocinas. Gracias, cielo. Te llamaba porque ahora estoy tomando un café con mi madre y han salido varios temas en la conversación.¿ Pero no estáis trabajando? Sí, pero siempre hay tiempo para tomar

un café a media mañana. Bueno, el caso es que en la conversación ha salido tu nombre y hemos hablado de esa amistad que teníais tú y ella hace un par de años. La verdad es que aprecio mucho a tu madre. Además de que era mi mejor amiga, pero las circunstancias lo han torcido todo. A eso me refería.¿ No te gustaría recuperar esa amistad? Claro que sí, hijo. Pero seguro que ella no esté por la labor y

no la culpo. Tiene toda la razón para estar enfadada conmigo. Bueno, he estado hablando con ella y no está tan enfadada como crees. Entiende que tú has sufrido tanto o más que ella por las circunstancias y, en el fondo, no tiene nada contra ti. Cómo me alegro, cariño. No sabes el peso que me quitas de encima y lo feliz que me hace saberlo. He pensado que quizás os gustaría hablar con tranquilidad y ver si seguís sintiendo lo mismo cuando estéis una frente a otra. Por mí, encantada, aunque

sé que el primer encuentro puede ser difícil. Pero, como te he dicho, echo mucho de menos su amistad.¿ En qué has pensado? Creo que estas cosas lo mejor es no demorarlas y enfrentarse a ellas cuanto antes. Estoy de acuerdo contigo. Ahora venía mi petición, quizás algo arrebatada, pero estaba dispuesto a hacerla.¿ Te parece bien que vayamos los dos a comer? Se hizo un silencio en el que me hubiera encantado estar en la cabeza de Eva, viendo

cómo corrían sus pensamientos. Bueno, no me parece mal. Pero, quizás no nos dé tiempo a hablar con tranquilidad si los dos tenéis que volver al trabajo. Espera. Mamá,¿ tienes que trabajar esta tarde? Le susurré, anulando momentáneamente el micrófono del móvil.¿ Por qué? Eva cree que no os dará tiempo a hablar con tranquilidad si tienes

Speaker 3

que volver al trabajo. No hay problema. Puedo tomarme la tarde libre. Pero tú,¿ te vas a ir? No sé. Ya veré cómo va el tema y decido en el momento. Vale. Pero me gustaría

Speaker 2

que te quedaras. Quedarnos las dos solas no sé si será la mejor idea. Vale, lo vemos sobre la marcha.

Speaker 3

Volví a conectar el micrófono. Escucha, Eva. No hay problema. Mi madre se va a tomar la tarde libre.¿ Y tú? Joder con las dos señoras. Al final, las dos no querían quedarse a solas. Creo que me podré quedar. Vale. Creo

Speaker 2

que eso será lo mejor en un primer encuentro. Vale, pues a las dos nos vemos en tu casa. De acuerdo. Intentaré preparar algo especial para celebrar este encuentro. Cerramos la llamada y volví la atención a mi madre. Bueno, pues ya está. Otra reunión, casi familiar, jejeje. Sonreí, intentando quitar hierro al asunto. Mi madre dio un sorbo al café y me miró a los ojos con media sonrisa. Si te digo la verdad, realmente me apetece volver a ver y a hablar con Eva. Te agradezco que hayas generado

este encuentro. Su media sonrisa y su forma de decirlo me inquietaron. Hubiera pagado por saber lo que pensaba en ese momento, pero su siguiente pregunta paró mi torrente de adivinaciones. Yo sé que follas con ella, pero¿ sabe ella que también lo haces conmigo? Mamá, tú eres mi confidente, pero ella no. Ja ja ja, muy agudo has estado ahí. Pero,¿ y si te dijera que hubo un momento en el que llegó a sugerírmelo? No me digas.¿ Eso hizo? Creo que su mente está más abierta de lo que parece,

porque me lo dijo con mucha naturalidad. U.M. Eso sí que me parece interesante. Las frases irónicas de mi madre comenzaban a descolocarme y no estaba por la labor de continuar. Bueno, mamá, tengo que regresar

Speaker 3

al curro. Es verdad. Yo también. Te espero en el portal de tu

Speaker 2

casa a eso de las 2 menos 10. Perfecto. Allí nos vemos, cielo. Nos despedimos con sendos besos en las mejillas a la salida del pub y cogimos caminos diferentes para regresar al trabajo. A las dos menos cuarto, ya estaba en su portal. Me sentía tenso, algo nervioso. No sabía lo que podía salir de esa comida. Quizás todo fuera en buena armonía, o quizás, al recordar ciertas cosas, acabaran saltando chispas. Justo

a las menos diez, bajó mi madre. No se había cambiado, llevaba el mismo vestido elegante con el que la había visto por la mañana. Desde que había follado con ella, la miraba de otra forma. La veía más guapa, más atractiva, y sobre todo más sensual. No pude evitar mirar su escote con deseo, y sobre todo ese precioso muslo que dejaba ver la raja del vestido. Me sonrió y comenzamos a caminar hacia la casa de Eva, que estaba a unos cinco minutos.¿ Estás seguro de que le apetece verme?

Me preguntó con algo de inquietud. Segurísimo. Creo que ella desea más verte a ti que tú a ella, jejeje. Intenté hacer una gracia, pero mi madre me contestó con rapidez con esa media sonrisa que me inquietaba.¿ Y tú qué sabes lo que me apetece a mí? Su respuesta había derribado mi ego y tuve que bajarme de la torre para responder con humildad. Llevas razón. Tan solo era una suposición con poca gracia. Ja ja ja. Siempre has sido algo listillo, y me encanta hacerte caer del pedestal

algunas veces. Me dijo, agarrándose a mí cariñosamente. Volvió a mirarme a los ojos. Espero que no te enfades. Ja ja ja, no me enfado. Además, creo que esos toques que me das me vienen muy bien. Me alegro de que lo veas así y recordando que eres mi confidente, te diré algo más. Ahora fui yo el que la miré a los ojos de una forma penetrante.¿ Había algo más en este tema? Me pregunté a mí mismo de inmediato. Hubo un tiempo en el que Eva y yo nos

llevábamos fenomenal. Tan fenomenal que hacíamos infinidad de cosas juntas. Comidas, compras, íbamos al cine las dos solas, al teatro, incluso simplemente de paseo. Todo eso ocurrió cuando Soraya y tú os hicisteis más mayores y ya renegabais de venir con nosotras. Realmente podría decir que éramos felices estando juntas. Hizo un silencio, mirándome a los ojos. Éramos tan felices y estábamos tan a gusto que nos llegamos a besar.¿ En los labios?

Speaker 3

Pregunté en automático. Y con lengua. Ja ja ja. Rió con desparpajo. Y. Pregunté, ansioso por

Speaker 2

saber más. Solo eso, besos, caricias y ya está. Las dos lo vimos inviable en ese momento. Casi se me caen los pantalones del escalofrío que sentí. Mi madre besándose con otra mujer.¿ Es que también le gustaban las mujeres?¿ Estaba dispuesta a llegar a algo más? Mi cabeza era un torbellino de hipótesis. Estaba claro que las sorpresas esa semana no paraban. Ahora empezaba a entender por qué las dos se habían mostrado tan receptivas a esa comida.¿ Es

que había algo más que mi madre me ocultaba? Con la cabeza azorada y mi madre medio riéndose, llegamos al portal de Eva. nos abrió y subimos. Al abrir la puerta, vi a Eva con un bonito vestido negro que le llegaba hasta la mitad de sus extensos muslos. El escote era bastante generoso, y sus labios carnosos brillaban con el carmín rojo que se los había adornado. Me dio un par de besos en las mejillas, y después las dos

se quedaron mirándose a los ojos. Era un momento tenso, por lo menos para mí, que no sabía si quedarme parado allí o perderme por la casa. Finalmente, mi madre levantó los brazos como en un gesto de pedir un abrazo, algo que hizo sonreír más a Eva, que levantó los suyos para acabar abrazándose efusivamente.¿ Cuánto tiempo he esperado este momento?

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Susurró Eva. Yo también, Eva. Me sentía mal de no poder hablar contigo. Venga, pasa.

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Tenemos mucho de qué hablar. Realmente, las dos habían solicitado mi presencia, y no sólo eso, sino que no querían quedarse solas, pero viéndolas y oyéndolas, me sentía como un verdadero estorbo. Nos sentamos a comer, y las dos comenzaron a recordar los viejos tiempos, las cosas que hacían y lo bien que se lo pasaban. Hubo un momento en que pensé que se habían olvidado de que yo estaba allí hasta que mi madre dijo. Le he comentado a Carlos que lo pasábamos tan bien y éramos tan felices

que llegamos a besarnos. Casi me atraganto con un trozo de carne que tenía en la boca. Vamos, que llegué a toser.

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Las dos rieron al contemplar mi reacción. Es verdad. Agregó Eva.

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El cariño que nos profesábamos iba más allá de la pura amistad. Las dos me miraban sonrientes, bueno, diría que divertidas, y yo no sabía ni qué decir ante esa abrumadora naturalidad. Finalmente, pude reaccionar. Joder, avisarme cuando vayáis a decir algo así o acabaré atragantándome. Las dos rieron a carcajadas.¿ Tan

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raro te resulta? Preguntó Eva.

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Bueno, raro no, más bien es algo que no me esperaba tan de sopetón. Mi madre se reía más que Eva, pues sabía que yo ya lo sabía y estaba disfrutando con mis reacciones al decirlo delante de Eva. Bueno, pues ya lo sabes, cariño. Dijo finalmente, inclinándose sobre la mesa para darme un beso tierno en los labios. Eva, al verlo, hizo un gesto con la cabeza, diría que de sorpresa agradable.

Mi madre miró a Eva con una sonrisa algo pícara, y no pude distinguir si le guiñaba un ojo, pero Eva también se inclinó sobre la mesa y me soltó otro beso en los labios. Corroboro lo que dice tu madre, cielo. Dijo al despegar los labios. Sentía sus miradas clavándose en mis ojos y sus sonrisas casi burlándose de mí, por lo menos eso es lo que sentí. Después se miraron las dos y se inclinaron para besarse como lo habían hecho conmigo. Cuando despegaron los labios, volvieron a mirarme y

a reírse. Creo que me puse más rojo que el sol al atardecer. Eva miró de nuevo a mi madre y después a mí.¿ Hiciste caso a mi consejo? Me preguntó sin perder esa sonrisa que casi comenzaba a molestarme. Me quedé parado de nuevo con los cubiertos en la mano y miré a mi madre, que sonreía de la misma forma. Ella era más lista que yo y lo había pillado al vuelo. Me hizo una leve seña con la cabeza, dándome su aprobación para que contestara. Ella ya

tenía muy claro de qué estaba hablando Eva. Nunca desperdicio un buen consejo. Contesté con sutileza, admirándome de mi propia respuesta. Las dos rieron de nuevo, pues les había quedado claro lo que no había querido decir. Eva intuía que mi madre ya sabía que me había acostado con ella y no dudó en proclamarlo en voz alta, obviando mi presencia.« Tienes un hijo estupendo, Carmen, y lo he pasado muy

bien con él». Dijo sin cortarse,« Vamos, que el único que tenía cortes por todos lados era yo».« Lo sé, Eva». Es lo mejor que me ha pasado, tanto tenerlo como disfrutarlo. Contestó, haciendo que la lujuria se dibujara en su cara para dar más énfasis a la última palabra. Las dos me miraron de nuevo con sonrisas perversas. Yo ya no sabía dónde meterme. Parecía que se habían confabulado para que me sentara mal la comida. Nos levantamos para recoger los platos

y llevarlos a la cocina. Sentía mi corazón acelerado, pensando en que sería lo siguiente. En algún momento antes de reunirnos, pensé que podrían llegar a saltar chispas si la conversación se complicaba, pero ahora al único que le daban descargas era a mí. Ya en la cocina, mi madre me miró casi riéndose en mi cara. Tranquilo, cariño. Tienes que relajarte o te va a dar algo. Cuando acabó la frase, se agarró a mi cuello y me devoró la boca

con deseo, mientras que Eva nos miraba. Yo solo le puse las manos en la cintura, sin saber qué hacer, aunque acabé respondiendo a su beso. Cuando acabó, se retiró hacia un lado, como dejando paso a Eva, que, sin cortarse, hizo lo mismo que ella. Se abrazó a mi cuello y me besó con la misma euforia que había puesto

mi madre. Noté cómo mi madre se movía para ponerse tras de mí, y sentí cómo me agarraba las manos para llevarlas hasta el culo de Eva y comenzó a hacer que se lo sobara, llevándome las manos de un lado a otro. Después, su voz resonó muy cerca de mis oídos, mientras sentía pasar su lengua por mi cuello.« Vamos, cariño, relájate, ya verás lo bien que lo vas a pasar». Joder, así era imposible que me relajara, pero empecé a sobar

el culo de Eva por mi cuenta. Mi madre, al notarlo, soltó mis manos y llevó las suyas hasta mi bragueta. Podía sentir cómo interfería entre mi miembro y la pelvis de Eva, que restregaban contra él. Noté cómo me bajaba la cremallera del pantalón y metía la mano para abrazar con sus dedos la erección que ya había comenzado. Con la otra mano, había subido el vestido de Eva lo suficiente para meter los dedos bajo la tela. Aquello ya

se me había escapado de las manos. Las había reunido para contarles la aventura con mi padre y Soraya, y ahora me estaba dando cuenta de que eran ellas las que me estaban mostrando su propia aventura. Eso es lo que mi madre me ocultaba, que hubo un tiempo en que su relación había ido más allá de una simple amistad y un par de besos. Cuando me quise dar cuenta, ya me había sacado la polla, mientras Eva me había desabrochado los botones de la camisa y recorría mi cuerpo

lamiéndome el pecho. Sus hábiles manos desabrocharon el botón del pantalón y tiraron de él hacia abajo. Su lengua, húmeda y carnosa, iba dejando un rastro de saliva por mi piel, provocándome una agradable sensación. Mi madre tiró de las sombreras de la camisa y consiguió sacármela por los brazos, que estiré hacia atrás para facilitarle la labor. Me sentí algo ridículo, sin camisa y con los pantalones caídos, entre las dos mujeres,

pero ellas no parecían verlo así. Eva ya se había agachado y lamía mi capullo como si fuera un suculento helado de cucurucho, con la bola precediendo a la crujiente galleta. Mi madre, tras mi espalda, me sobaba el culo con las dos manos a la vez que pasaba la lengua por mi espalda. Parecía que yo no tenía que hacer nada, tan solo quedarme quieto y disfrutar, y eso es lo que hice. Eva abrió la boca y engulló mi capullo. Podía sentirlo dentro de su boca caliente y húmeda y

como su lengua lo lamía en el exterior. Comenzó a succionar con delicadeza, avanzando con los labios pegados al tronco. Desde luego, si alguien sabía hacer una buena mamada, esa era Eva. Mi madre me embadurnaba la espalda de saliva y me abría el culo con sus manos para rozar el agujero con la yema de su dedo.¿ Te gusta, cariño? La oí susurrar a mi espalda. Yo ya tenía la boca abierta y jadeaba con suavidad. Joder, que sí me gusta.

Respondí entre jadeos. Te contaré una historia, cielo. Hubo un tiempo en el que Eva y yo hicimos una amistad tan profunda que nos lo contábamos todo. Lo pasamos bien hablando de todo e imaginando infinidad de cosas. Soraya y tú crecisteis y ya apenas ibais con nosotras. Os ibais por ahí, de fiesta, y nos quedábamos solas esperando vuestra vuelta. Poco a poco fuimos llevando esa soledad a algo más divertido y atractivo y comenzamos con caricias y besos. Mi

madre hablaba despacio. Su voz era como un susurro que acariciaba mi cuello y Eva me la chupaba con lentitud. Era toda una experta y sabía cómo mantenérmela tremendamente dura y en un punto de excitación alto, pero lo justo para no correrme. Era como disfrutar de una golosina que no se acaba. Descubrimos que eso nos gustaba, continuaba mi madre. Y cada vez nos apetecía más. Y te aseguro que

disfrutamos de una forma brutal. Tú ya te habías hecho un hombretón, y a veces hablábamos de ti, de lo majo que eras y también de lo bueno que estabas, jajaja. Nuestras mentes volaban imaginando de todo, y entre ese de todo estabas tú. Nuestra mente nos llevó a pensar cómo sería acostarse contigo. Excitante, morboso, incluso hacíamos apuestas de cuántos polvos serías capaz de echarnos, jajaja. Podría decir que estaba alucinando,

pero no era verdad. Las tremendas chupadas de Eva impedían que mi cerebro funcionase, tan solo era un receptor de estímulos y sensaciones. Mi madre había dejado de susurrar, y ahora sentía cómo arrastraba sus tetas desnudas por toda mi espalda. Supuse que se había quitido el vestido y también el sujetador. Sin intentarlo, mi mente me llevó a imaginarme la desnuda, como debía estar, tan solo con un pequeño tanga cubriendo

el interior de sus bonitos muslos. Sentí sus duros pezones rozando mi espalda, y cómo bajaban por ella hasta llegar al culo. Comenzaron a mezclarse los roces con besos y lamidas sobre mis glúteos, y todo mi cuerpo se tensó. Nunca había estado con dos mujeres a la vez y a pesar de sus deliciosas caricias y mamadas, me sentía inquieto. Mi madre se movió para ponerse delante y pude ver

su esplendoroso cuerpo, que cada vez me gustaba más. Se puso detrás de Eva, que seguía agachada chupando lentamente y empezó a acariciar sus mejillas, que se hinchaban cada vez que se introducía mi polla en la boca. Vi y sentí como agarraba mi miembro y lo pajeaba con suavidad contra los labios de Eva. Aquello era como una montaña rusa que no paraba de subir. Aprovechó mi boca abierta y jadeante para meterme la lengua y besarme con deseo.

Prácticamente había puesto el coño contra la cabeza de Eva. Cuando separó sus labios de los míos, se echó hacia atrás y Eva dejó de chupar para incorporarse. También ella me besó con el sabor a mi propia polla que había quedado en su boca. Mi madre le desabrochó la cremallera trasera del vestido y tiró de él hacia abajo, haciendo que escurriera hasta caer al suelo. Eva no llevaba sujetador y vi de nuevo sus impresionantes tetas. Se quedó tan solo con unas pequeñas bragas azules que cubrían su

excitante mata de pelo. Se había separado un metro, y mis ojos se movían inquietos, recorriendo todo su cuerpo. Vi como mi madre, tras ella, metía los brazos entre los de Eva para agarrarle las grandes tetas.—¿ Te gusta, tía Eva? Susurró mi madre a la vez que le acariciaba las tetas y se restregaban contra su culo. El apelativo familiar de tía era nuevo para mí, pero parecía que ese iba a ser el rol de Eva durante esa tarde. Mi madre fue bajando con una mano por el vientre

de Eva hasta llegar a las bragas. Sobó la mata de vello por encima de la tela y después metió la mano por dentro hasta sacar a Eva un gemido de su boca. Con los pantalones caídos y las deportivas puestas, me sentía incómodo y me desnudé al completo, sin dejar de mirar esa escena tan maravillosa. Podía percibir, a través de las bragas semitransparentes, cómo mi madre metía los dedos entre la mata de bello y profundizaba en la raja. Mi madre me miraba mientras lo hacía y sonreía de

una forma lujuriosa y perversa. Parecía complacida en ver la excitación reflejada en mi cara.« Ven y bájale las bragas». Me susurró sin dejar de meterle los dedos. Me acerqué y tiré lentamente de los laterales hasta descubrir la mano de mi madre afanando entre la oscura selva. Las bragas quedaron bajadas hasta la mitad de los muslos y mi madre sacó los dedos de la ya mojada raja y me agarró la polla para colocar el capullo entre ella. Despacio, cariño.

Esto tiene que ser muy lento. Susurró con su mejilla pegada a la de Eva. Tú le darás por delante y yo por detrás. Parecía que quería que supiera lo que ella iba a hacer y que yo no podía ver. Apreté la polla, que se introdujo en la raja hasta la mitad. Eva se agarró a mi cuello y gimió contra mis labios. Esto le encanta a ti a Eva. Que la follen por los dos lados a la vez. Mi madre estaba dispuesta a relatarme todos sus movimientos y comenzó a hacerlo. Le he metido un dedo hasta el

fondo de su hermoso culo. pero también noté cómo sobaba mis huevos con la otra mano. Me dio la impresión de que no era la primera vez que hacían esto.¿ Lo habrían hecho ya con algún otro tío? Las dudas abordaban mi mente, luchando con la excitación que aumentaba en mi cuerpo. Había comenzado un bombeo lento, como me había pedido mi madre, y sentía chocar el aliento de Eva contra mis labios cada vez que la mitad de mi

polla la atravesaba. Mi madre le introducía un dedo en el culo al ritmo de mi polla, y no contenta con eso, comenzó a abrirlo con dos.—¿ Has visto qué caliente se ha puesto tía Eva? Me susurraba por un lado de su cabeza. De vez en cuando, veía cómo la lamía el cuello de una forma impetuosa. Al rato, noté cómo Eva gemía sonoramente y una abundante corrida empapó mi polla. Mi madre también lo había notado y le metió los dos dedos en el abierto culo a la

vez que le daba un suave azote. Vamos, guarrilla, que ahora te toca trabajarme. Le dijo a Eva a la vez que se quitaba las bragas y se sentaba sobre la encimera con medio culo fuera. Se abrió bien de piernas, mostrando sus generosos labios vaginales, y como si lo tuvieran ensayado, Eva se quitó las bragas sujetas a sus muslos, se inclinó entre sus piernas y comenzó a lamérselos como una

perra sedienta. Su postura, formando un perfecto ángulo de 90 grados, hizo que su culo se abriera y la mata de bello aflorara bajo sus muslos.« Vamos, zorrita, chúpamelo como tú sabes». Le dijo mi madre, agarrándola de la cabeza para acompañar sus movimientos. Venga, cariño, dale fuerte a ti a Eva, que lo está deseando. Mi madre era como un director de orquesta, dirigiendo la orquesta a través de sus palabras, y Eva y yo tocábamos los acordes que nos iba pidiendo.

Me agarré el tronco venoso y metí la polla entre el vello rizado hasta encontrar la raja. Estaba caliente y mojada, y sentí como la engullía. Posé las manos sobre sus amplios glúteos y comencé a bombear de nuevo, pero ahora la penetración era profunda. Mis huevos chocaron contra sus nalgas al primer empujón, y sentí como la vagina envolvía mi polla, apretándose suavemente contra ella. Dios, qué placer me dio ese

manejo que tenía Eva sobre su propio coño. Mi madre miraba la cabeza de Eva moviéndose y, cegaramente, me miraba a mí. Su mirada subía y bajaba sin parar, disfrutando de ambas visiones. Su cara comenzó a desencajarse y su respiración se agitó hasta llegar a bufar. Más deprisa, zorra.¿ Qué te voy a llenar la boca? Me resultaba violento oír a mi madre decir esas cosas, pero a la vez aumentaba mi excitación. Aumenté el ritmo, y el sonido al golpear contra su hermoso culo se hizo más notorio. Así,

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así. Dale fuerte a esta zorra. ¡Ah! ¡Ah! Gritó mi madre,

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corriéndose a la vez que apretaba la cabeza de Eva contra sus muslos. Yo seguía dándole a Eva con todo, y su cara se apretaba más a cada impacto contra el coño de mi madre. Con las manos agarradas a su culo, sentí como tembló y se volvió a correr. Su coño era como una fuente con un grueso caño que manaba flujo como nunca antes había visto. Mis huevos y sus muslos chorreaban y el olor a sexo invadía

la cocina. Yo seguía sin correrme cuando Eva se incorporó, provocando que mi polla saliera de su coño como un látigo. Se agarró a mi madre, besándola con ansia desbordada, a la vez que le impregnaba la cara con la corrida que resbalaba por la suya.

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Uf,

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cómo echaba de menos esto. Jadeó mi madre cuando se separaron. Yo también, querida. Qué ganas tenía de volverte a comer el coño para verte así de zorra. Yo me había quedado de pie, tras ellas, y las escuchaba pasmado, intentando encajar en mi cerebro esas frases que las oía decirse. Eva se giró, mientras mi madre se bajaba de la encimera. Las dos sonreían, viendo mi cara de incredulidad, y se apretaron a ambos lados de mi cuerpo para caminar abrazados

hasta el salón. Cuando llegamos, sentía sus manos sobándome por todo el cuerpo. Mi madre por delante y Eva por detrás me sobaban la cara, el cuello, el pecho, el culo, la polla, a la vez que me lamían con sus lenguas las partes que dejaban libres sus manos.¿ Te vas a ir a trabajar o te vas a quedar?

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Me preguntó mi madre con sorna mientras me masajeaba mi polla.

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Hasta aquí

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llegó el capítulo de hoy. Hasta la próxima.

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