Lleva tu imaginación a otro nivel. Relatos calientes Hoy presentamos Sorpresas inesperadas, parte 12 Después de recuperarnos, nos dimos una ducha antes de cenar. Durante la cena, hablamos de nuestros trabajos hasta que volvimos al tema que a los dos nos inquietaba, el sexo dentro de la situación actual. Me preguntó por Soraya. De momento no estamos por la labor de vernos. Creo que hay que dejar que pase algo de tiempo. No me atreví a contarle que mi padre se la estaba follando.
Quería centrarme en hacer que consintiera dejarle volver, aunque fuera esporádicamente. Mientras estábamos follando, había admitido su deseo de follar de nuevo con él, pero no tenía claro si ahora, con la mente serena, pensaría lo mismo. Antes me has dicho que no te importaría volver con papá. Estábamos muy excitados, pero sé lo que he dicho y no ha sido eso. Pues,¿ qué has dicho? Que me gustaría volver a follar con él, solo eso. Lo de volver a nuestra relación ya es imposible.
Acabamos de cenar y, después de recoger los cacharros, mi madre se quedó en la cocina fumándose un cigarrillo acompañada de un café. Yo me quedé en el salón con la tele puesta y me acordé de Soraya.¿ Estaría con su madre o habría vuelto a casa? Conecté el teléfono a las cámaras del piso y lo que vi podría decir que fue una sorpresa, pero ya no lo era. Soraya estaba inclinada sobre la mesa alta del salón y mi padre la estaba dando por detrás con su enorme
verga a un buen ritmo. Antes de quitar el sonido para que mi madre no lo escuchara, pude oír un par de frases que no había oído antes.¿
Te gusta, putita?¿ Te gusta la polla de papá?
Uf,
me encanta, papi.
Me pone como loca cuando me la metes. El haberse enterado de que mi padre era también el suyo parecía que sólo había afectado a nuestra relación. Por el contrario, había aumentado su morbo saber que se la follaba su propio padre, o eso parecía por las dos frases que escuché. Me quedé mirando unos segundos más, un poco asombrado por el vigor que demostraba mi padre a pesar de su edad y su físico. Mi madre regresó de la cocina y se sentó a mi lado, dándome un tierno beso
en la mejilla. Sé que no será por mucho tiempo, pero estoy muy feliz de tenerte en casa. Yo también estoy contento de estar contigo, mamá, pero no quiero interferir en tu vida ni en tu intimidad. Tonterías, no necesito intimidad contigo. Pero si te apetece enrollarte con alguien o invitar a algún tío a casa, sé que no lo harás estando yo aquí. Nunca he traído a ningún tío a casa y no lo voy a hacer ahora. Si me apetece, algo, pues me las apaño fuera. Además, si ocurre,
no me importa contártelo. No necesito ocultarte nada. Emitió una leve sonrisa, como si se le ocurriera algo gracioso. Te haré mi confidente.
Ja, ja, ja.¿ Y eso qué significa? Pues que te contaré las cosillas que haga fuera de casa.¿ No te parece morboso? Ja ja ja. Pues sí que lo es, ja ja ja.
Contesté, intentando reírme yo también. La verdad es que pensar que me iba a contar cómo se la follaban otros tíos, en principio, no me seducía demasiado. Lo que sí me seducía y me parecía muy morboso era que nos la folláramos mi padre y yo a la vez, como le había propuesto.¿ Quieres que hable con papá un día de estos?¿ Qué has pensado? Me preguntó para saber mis intenciones. Bueno, creo que podemos comer un día los tres en casa y así podríamos hablar con tranquilidad de la situación. Me
parece bien. Dijo con rapidez y sin poner inconvenientes. Dejamos de hablar y comenzó a besarme. Se había puesto una fina bata para cenar y podía ver una gran parte de sus tetas. También miraba sus estupendos muslos que la corta bata apenas tapaba. Yo me había quedado en boxer y camiseta, y sus caricias hicieron que mi polla se volviera a endurecer bajo la tela. Estaba claro que ella
quería más y estaba dispuesta a conseguirlo. Me chupó la polla hasta ponérmela como el pedernal, y después de quitarse las bragas, se subió a mi regazo para follarme como a ella le gustaba. Balanceaba las tetas sobre mi cara sin parar con su vocabulario morboso y casi me obligó a que le chupara los pezones que se le habían puesto como piedras. Bueno, lo de obligarme es un decir,
realmente se los chupé, succioné y mordí con ganas. Había conseguido elevar mi estado de excitación hasta un alto límite. No sé cómo lo hacía, pero consiguió correrse dos veces más sin provocar que yo me corriera. Llegó un punto en que yo ya estaba desquiciado, quería que se levantara para arremeterla con ganas y pareció como si me leyera el pensamiento. Sé lo que te gusta mi culo, cariño, y mamá te lo va a dejar para que lo revientes.
Su estilo morboso llamándose mamá en tercera persona hacía que la sangre hirviera por mis venas. Se levantó y se giró para apoyar las manos sobre la mesa, inclinándose de una forma espectacular. Dios mío, qué culo. Fue el pensamiento recurrente que recorrió mi cerebro. Me levanté del sofá mirándolo con fijeza. Era una visión que me fascinaba. Pasé mis manos abiertas sobre él, sintiendo la suavidad de su exquisita piel. Lo apreté con mis dedos a la vez que lo abrí,
observando el oscuro agujero que iba a penetrar. Mi polla chorreaba de sus corridas y sabía que ese era el mejor lubricante que podía usar. Agarré el tronco con las venas a punto de estallar y arrastré el capullo por la raja hasta dejarlo frente al preciado agujero. Presioné con suavidad y sentí como el esfínter lo engullía.¿ Qué sensación? Dios. Ni Soraya, ni Eva ni ninguna otra, el culo de
mi madre era el mejor culo de todos. Comencé a presionar y sentí cómo avanzaba por el interior de su recto. La presión que sentía en mi capullo era perfecta, como si la caverna se ajustara a la anchura de mi polla. El avance continuo hizo que mi polla penetrara por completo. Cerré los ojos y la mantuve unos segundos dentro. Quería disfrutar de ese momento, pero la voz de mi madre rompió ese instante. Uf, cariño, qué guarra se pone mamá
cuando le llenas el culo. Joder con el puto vocabulario morboso. Me encendía más que un fuego avivado con gasolina. La saqué lentamente, disfrutando de la ligera presión, y volví a empujar con más fuerza. Ah. Dios. La oía a la vez que levantaba la cabeza de un respingo. No sabía si le había dolido, pero era ella la que me había provocado y volvió a hacerlo. Vamos, cariño. Aprieta más. Quiero sentir cómo me lo revientas. Apreté los dientes intentando
contener la furia que recorría mis venas. Volví a sacarla con lentitud para volver a embestir
con más violencia. Ah. Sí. Más,
más. Le clavé los dedos en el culo y separé los dos glúteos hasta casi desgarrarle la raja. Comencé a bombear su recto como si quisiera reventarlo. Mis huevos sonaban al chocar contra sus nalgas y sus gemidos se hicieron más patentes. Veía cómo se aplastaba su culo a cada impacto, a la vez que su cabeza se erguía y su boca gemía.¿ Te gusta el culo de mamá, eh, cariño? Sus provocaciones eran constantes mientras se sentía atravesada por mi verga. Sí, mamá.
Me encanta tu culo. Y te lo voy a llenar de leche. Le
grité segundos antes de correrme. Mi polla estalló y sentí como una corriente hacía temblar mi cuerpo. Un chorretón, otro y otro. No sé de dónde saqué tanta leche, pero sentía como si me vaciara. Cuando saqué la polla de esa cueva caliente, todo su cuerpo temblaba y la leche comenzó a salir como si algo la expulsara. Caí sentado sobre el sofá, observando esa cascada entre sus piernas. Al momento, se dio la vuelta y me besó tiernamente en los labios.
Me encantan esas ganas con las que me follas, cariño. No sabes cómo he disfrutado sintiendo toda esa leche llenándome el culo. Sus sensuales labios se movían frente a mi boca mientras una nube nublaba mi cerebro. Se fue a la ducha y yo a la cama. Estaba deseando cerrar los ojos y quedarme dormido para soñar con ese momento. Cuando me levanté para ir a trabajar, me esperaba sonriente en la cocina. Me había preparado un buen desayuno, como
cuando iba al colegio. Me comí un par de tostadas y una buena taza de café con leche bien cargado. La besé para despedirme y sentí, de forma incomprensible, como mi polla daba indicios de enderezarse.¿ Qué pasó ayer
Le pregunté a Teo al llegar al trabajo. Joder, tío.¿ Qué hembra? Nos dejó secos. Vamos, que me pasé el día tirado en el sofá.¿ Y Tito? Creo que todavía
está alucinando. No sé las veces que se corrió el pipiono. Era como una fuente continua, jajaja. Los dos reímos a la vez
recordando la cara de Tito.¿ Qué pensáis repetir? Joder, dame tiempo.
Menuda semana llevo. Nos fuimos cada uno a nuestro puesto de trabajo y, a la hora, recibí una llamada. Era Soraya. Me extrañó que me llamara tan pronto, pensé que dejaría pasar más días. Hola
Sor.¿ Qué pasa? Nada
solo quería hablar contigo. Supongo que los acontecimientos te han desbordado.
Le dije con algo de cinismo. Un poco, pero...¿ Pero qué?¿ Hay algo más? Comencé a sonreír, dado que no me podía ver. Estaba dispuesto a vacilarla un rato.¿ Puede haber más? Sí. Aunque no sé si lo entenderás. Prueba a ver.¿ Te acuerdas de la fantasía
que te conté con tu padre? No creo que se me olvide. Se hizo un silencio antes de que siguiera. Yo me lo estaba pasando en grande y pensaba alargar la conversación todo lo que pudiera. Viendo que no decía nada, continué yo.¿ Me vas a contar alguna otra fantasía? Bueno, el tema es que, realmente, no era una
fantasía como tal. Ah, ¿no?¿ Y qué era? Notaba lo
mal que lo estaba pasando, aunque tampoco entendía por qué me lo quería contar. Ya no éramos pareja y no tenía sentido. Intenté tranquilizarla y animarla para que siguiera. Venga, Sor, ya no estamos juntos. Ahora puedes hacer lo que quieras, y si te apetece contármelo, estaré encantado de escucharte. Joder, ya lo sé, pero es que me cuesta decírtelo. Bueno, si quieres, lo puedes dejar para otro momento
No, no. Cuanto antes lo sepas, mejor. Necesito decírtelo. Pues lo dicho
soy todo oídos. Pues, que me estoy viendo con tu padre, bueno, con nuestro padre. Intenté que siguiera. La frase no definía claramente que se lo tiraba.¿ Qué significa que te estás viendo con él?¿ Qué tomáis un café y habláis? No, joder, que nos acostamos. Lo acababa de soltar y ahora me tenía que hacer el sorprendido. Vaya, eso sí que no me lo esperaba. Ya, me lo imagino. La verdad es que a mí a veces también me cuesta entenderlo, pero
es así. Llegados a ese punto, intenté facilitarle el resto.¿ Cuánto tiempo lleváis? Bastante, pero no encontraba fuerzas para decírtelo. Tranquila, no pasa nada. Ahora eres libre de hacer lo que quieras.¿ No te has enfadado? No tiene sentido enfadarme
ahora.
Es que quiero que sigamos siendo amigos, bueno, además de
hermanos. Por supuesto. Ahora que sé que tengo una
hermana, no
la quiero perder. Gracias, cariño. Estaba preocupada por tu reacción. Pues ya la conoces. Todos contentos. Le dije con alegría para que se quedara más a gusto.
Sabes una cosa? Dime. Me gustaría que tomáramos algo los tres juntos para sentirnos como una familia. No hay problema. Cuando queráis.
Estoy muy contenta y quiero que lo celebremos ya. Ya. Sí. He pensado en preparar cena para esta noche.
Te parece bien? Joder, me había pillado algo descolocado. No tenía demasiadas ganas de una reunión familiar, como ella la había llamado, pero bueno, tampoco era tan grave. Ya había hecho las paces con mi padre y Soraya parecía contenta. El tema no podía acabar mal.
De acuerdo. Allí estaré a las ocho. Estupendo. Me recosté sobre la silla pensando
en la dichosa cena.¿ De qué coño íbamos a hablar? De follar. Tampoco teníamos más cosas en común últimamente. Después de darle unas cuantas vueltas, decidí llamar a mi padre.
Qué tal, hijo? Bien, papá,¿ y tú? Bien también. Es que me ha llamado Soraya. Joder, qué muchacha. No ha podido esperar ni un día.¿ Sabías tú algo? Sí, claro.
Ayer estuvimos hablando y estaba empeñada en reunirnos. Pues sí que se ha vuelto familiar. Bueno, me da que quiere algo más que una reunión familiar. No jodas. A ver, no me lo dijo claramente, pero sus insinuaciones iban por ahí. Pero,¿ me estás diciendo que quiere follar con los dos? Ya te conté que está desmadrada y que en un par de ocasiones tuve que llevar a un amigo. Creo que el morbo de follar con los dos a la vez
la trae de cabeza. Estaba alucinando en colores. Tanto tiempo con ella y había tenido que llegar mi padre para despertar las zorres que llevaba dentro. Tardé unos segundos en reponerme hasta que pude articular alguna palabra. Bueno, vaya, joder, es que no me lo esperaba. Tú decides, hijo. Intenté alargar la conversación mientras pensaba. Yo estaba preparando lo mismo con mi madre, pero no se me había pasado por
la cabeza lo de Soraya.¿ Y tú qué opinas? Ya he hecho un trío con ella, y es la leche. Supongo que contigo será aún mejor, si tú quieres, claro. Desde luego, mi padre parecía no tener ningún problema, su adicción al sexo estaba más que clara. Después de la semana que llevaba, pues una experiencia más. Eso fue lo que pensé antes de aceptar. Vale, pues allí nos vemos.
Me pasé el día pensando en la cena. Ese momento de los tres juntos, sentados a la mesa, rompiendo el hielo, iba a ser un poco fuerte.¿ Qué haría Soraya?¿ Empezaría ella?¿ O tendríamos que hacerlo uno de nosotros? Llegué a ponerme nervioso intentando imaginar la escena. Cuando llegó la hora, cogí el autobús y me presenté en mi casa, bueno, aunque ya no lo era. Me sentí extraño llamando a la puerta.
Cuando se abrió, apareció Soraya vestida con una falda tableada a cuadros rojos y azules y una camisa blanca que dejaba ver un generoso escote. Se había hecho una coleta para recogerse el pelo y parecía una colegiala. Al verla, me pareció estar con otra persona. Su sonrisa era espléndida y me invitó a pasar dándome un suave beso en los labios. Todavía no ha llegado, papá.
Te importa que le llame papá? No, no. También es tu padre. Tienes ese derecho. Comenzaba a ponerme nervioso de nuevo.
No sabía qué hacer ni qué decir. Estás muy guapa. Eso siempre era recurrente, aunque en el fondo era muy guapa y su vestuario era más que sugerente. Gracias. Me he puesto así para vosotros. Quiero agradaros y disfrutar de vuestra compañía. Estaba claro que esa frase significaba mucho más de lo que aparentaba. No se había puesto un vestido elegante y sexy, se había vestido como una adolescente que
busca sexo. Me alegro mucho de que hayas venido. Dijo agarrándose a mi cuello para darme un beso más intenso. Yo la correspondí, pero sin demasiado entusiasmo por los nervios que todavía dominaban mi cuerpo. Lo único que se me ocurrió fue una frase algo perturbadora.¿ Sigues enrollada con papá? Ja ja ja, qué bobo eres. No estoy enrollada con él, tan solo mantenemos sexo de vez en cuando. Contestó con tremenda naturalidad. De hecho, no me importaría tenerlo también contigo.
Mejor dicho, me apetece tenerlo contigo más que nunca, aunque te parezca extraño. No quería perder el tiempo. Sus frases eran tan directas que atravesaban mi mente dejándome sin palabras. No había venido a enfrentarme a ella, ni tampoco a increparle nada, había venido a follar y decidí ayudarla a que me lo expusiera. No te voy a decir que a mí no me apetece. La verdad es que estás para comerte. Un, eso ya me gusta más. Dijo volviendo
a agarrarse a mi cuello para besarme de nuevo. Ahora sí colaboré y nos devoramos las bocas mientras le sobaba el culo por debajo de la falda. Ella restregaba su pelvis contra mi bragueta y sentí como mi miembro cogía consistencia con rapidez. Cuando despegamos los labios, la miré a los ojos y sentí que desprendían fuego. Los dos empezábamos a excitarnos y volví al tema.¿ Crees que este es el mejor momento? Papá estará a punto de llegar. A él no le importará, más bien le gustará vernos así.¿
Piensas seguir besándome delante de él? Te besaré a ti y también a él, si no te importa. Con cada pregunta que le hacía, le facilitaba la labor para llegar al fondo de la cuestión.¿ Piensas ponernos a los dos cachondos? Eso sería interesante, jajaja. Ya me dejé de rodeos y le lancé un dardo directo. Eso puede traer consecuencias. Sin cortarse, bajó una mano hasta mi bragueta y comenzó a sobarme por encima del pantalón.¿ Cómo cuáles? Dijo con sonrisa lasciva
y perversa. Papá no lo sé, pero yo tendré que follarte si sigues provocándome.
Un,
eso estaría bien después de la cena. Y él,¿ qué va a hacer mientras? Ja, ja, ja, no creo que se quede quieto si a ti no te importa compartir. Ya estaba dicho todo. Parecía que no había sido tan difícil, pero una cosa era decirlo y otra hacerlo. En ese momento sonó el timbre. Era mi padre, con uno de sus trajes habituales, como buen empleado de banca. Soraya le dio un beso en los labios con tanto entusiasmo que
hasta pareció sorprendido. Cuando llegó a mi lado, me ofreció un abrazo al que correspondí con afecto.« Sentaos a la mesa que ahora traigo la comida», dijo Soraya, marchándose hacia la cocina.
Qué tal, hijo?¿ Habéis hablado algo?» Me preguntó mi padre
en voz baja mientras nos sentábamos. pues la verdad es que sí. Soraya ha sido rápida y clara exponiéndome el tema. Ya te dije que está casi descontrolada. A mí me presionó bastante para esta cena. Sé que te puede resultar algo incómodo. Bueno, creo que lo podré superar. Le dije sonriendo con cierta prepotencia
Pero,¿ qué vamos a hacer?¿ Tomará ella la iniciativa? Pregunté de nuevo. Estoy
seguro de ello. Déjate llevar y todo será fácil. La voz de mi padre era tranquila y sabía que me hablaba desde la experiencia. Él, al fin y al cabo, lo había vivido ya. Llegó Soraya con la comida y, después de servirla, se sentó entre los dos. Mi padre y yo nos habíamos sentado uno frente al otro en la mesa para cuatro que había en el salón. Estoy súper contenta de que estemos los tres juntos, dijo Soraya antes de comenzar. Había metido las manos bajo la mesa
y noté cómo sobaba mi bragueta. Supongo que estaría haciendo lo mismo con la de mi padre. Mi polla se había despertado minutos antes, durante el beso acompañado de sobos, y parecía no querer bajar. Comenzamos a comer, intentando entablar conversación, aunque la mayoría de las frases eran absurdas. Soraya, de vez en cuando, nos sobaba la bragueta bajo la mesa y vi que mi padre escondía una de sus manos
a la vez que me dedicaba una sonrisa cómplice. Como si hubiera sido una señal, yo hice lo mismo con la mía hasta llegar a los muslos de Soraya. Los tenía muy abiertos y les obé la parte interna, notando cómo me rozaba con el dorso de la mano de mi padre, que hacía lo mismo en el otro muslo. Soraya se mordía el labio inferior, sintiendo las caricias, y acabó bajando las cremalleras para sacarnos la polla fuera. Se notaba el movimiento suave de sus brazos al pajearnos con lentitud.
Aquello comenzaba a ser insostenible y apenas podíamos comer, sobre todo ella, que se afanaba en pajearnos a dos manos. Su cara era indescriptible, mantenía una sonrisa perversa mientras nos miraba a intervalos cortos para ver nuestras caras.¿ Os está gustando la comida? Preguntó sin ningún tipo de pudor. Los dos asentimos con sendas sonrisas de niños bobos. pues espero que los postres os gusten más.¿ Qué nos tienes preparado
de postre, cariño? Se atrevió a preguntar mi padre. Sin cortarse, Soraya respondió con una tranquilidad asombrosa, algo que me dejó pasmado. Os daré la receta paso a paso. Primero os quitaréis la ropa, toda la ropa. Puntualizó, después os sentaréis en el sofá mientras os muestro el postre, a la vez que yo degustaré el mío con la vista. Lo haré más interesante con algo de música, jajaja. Rió, entre nerviosa
y excitada. Su entusiasmo rebosaba por sus poros. La forma de decir las cosas y su cara era una mezcla de morbo y lujuria. Mi padre y yo nos miramos con sonrisas divertidas y procedimos a su petición. Ver a mi padre desnudo, con esa tripa que tenía y su enorme verga bajo ella, fue algo que me impactó. Con el cuerpo podía competir, pero con su verga era imposible. Nos sentamos en el sofá, completamente desnudos, mientras Soraya ya
había puesto la música. Retiró la mesa baja que había frente al sofá y comenzó un baile lento y sexy a dos metros de nosotros. No sé si lo había ensayado, pero sus movimientos, llenos de sensualidad, eran perfectos. Movía su cuerpo, haciendo de notar todas sus bonitas curvas, a la vez que se manoseaba las tetas, subiéndolas y juntándolas para hacer
más atractivo el generoso escote. Después, las bajaba por el vientre hasta llegar a los muslos y las subía por el interior de ellos, a la vez que flexionaba ligeramente las rodillas. Acababa levantando la corta falda para mostrarnos el delicioso tanga que se había puesto. Un tanga, de color
rojo intenso, que hacía destacar más su piel. Sujetaba la falda levantada con una mano, mientras se pasaba la otra abierta por el centro de sus muslos, abriendo los dedos para destacar más los labios vaginales que se marcaban bajo el tanga. Fue girándose lentamente hasta quedarse de espaldas a nosotros. Volvió a pasarse las manos por la parte trasera de los muslos hasta levantar la falda por completo y mostrar su estupendo y redondo culo. La tira del tanga se
perdía entre la raja, haciéndolo más atractivo. Miré a mi padre de reojo y vi cómo acariciaba su verga con cara de obseso, aunque también yo hacía lo mismo, pero no podía ver mi propia cara. Soraya se inclinó a la vez que abría los glúteos con sus manos, dejándonos ver la tira del tanga que tapaba el amarronado agujero. Lo movió lentamente al ritmo del baile, para acabar haciendo
un perreo que casi nos hizo saltar del asiento. Unas palmadas sobre los glúteos culminaron el final de esos movimientos excitantes y se giró de nuevo con una cara que me llegó a intimidar. Comenzó a desabrocharse los botones de la camisa sin perder los movimientos sensuales de sus caderas y se la abrió bruscamente, como si quisiera desgarrarla. Sus bonitas tetas parecieron saltar con los pezones duros y amenazantes. Creo que los dos dimos un respingo a la vez
sobre el sofá ante tal escena. Se quitó la camisa y se acercó hasta mí para lamerme la cara y el cuello como si fuera una perra lamiendo un suculento hueso. Instintivamente, llevé las manos a sus tetas y las sobé, intentando controlar mis deseos de estrujarlas. Me besó, atravesando mi boca con su lengua, y acabó tirando de mis labios con sus dientes. Después pasó a mi padre, repitiendo el mismo ceremonial, poniéndonos a los dos más salidos que el mango de
una sartén. Sus manos bajaron y comenzó a sobarnos las pollas. Arrastraba las tetas sobre ellas como un reptil se arrastra entre las piedras. Acercó su boca hasta mi polla y comenzó a lamer el capullo, completamente inflamado. Había girado su cuerpo de tal forma que su culo casi rozaba la cara de mi padre. Al tenerlo tan cerca, no dudó en meterle la mano entre los muslos y comenzó a manosearle la vulva, retirando la tela. Sentí como Soraya se
excitaba y se introdujo mi capullo en la boca. Lo succionó con ganas, haciendo que mi culo se levantara del asiento, a la vez que ella movía el suyo al ritmo que le marcaban los dedos de mi padre. Dejaba de chuparme la polla para besarme y hacerme sentir el morbo y la lujuria que la dominaba.¿ Te gusta, hermanito?¿ Te gusta cómo tu hermanita te chupa la polla? Sus frases morbosas congelaban mis cuerdas vocales, que eran incapaces de vibrar
para emitir algún sonido. Sus labios avanzaban por el tronco venoso de mi polla como nunca antes lo habían hecho. Las reticencias que había tenido siempre a chupármela se habían desvanecido por completo y pude acabar sintiendo todo el miembro dentro de su boca. El morbo que me transmitía se acabó instalando en mi cerebro y puse la mano en su cabeza para acompañar sus tremendas chupadas. Mi padre se había arrodillado en el suelo y pude ver los movimientos
de su cabeza cuando comenzó a chuparle la vulva. Eso provocó más intensidad en las chupadas que me daba, y pude articular una frase respondiendo a su morbo. Vas a hacer que me corra, hermanita. Dejó de chupar para besarme de nuevo, sintiendo en su boca una gran excitación. Todavía no, hermanito. Esto tiene que durar más. Se incorporó y nos agarró a los dos de la mano para llevarnos hasta la habitación. Hizo que me sentara en la parte trasera de la
cama y se quedó de pie frente a mí. No sé si mi padre entendió o sabía lo que quería, pues se colocó tras ella sin que le dijera nada. Soraya se inclinó para besarme de nuevo sin dejar de manosearme la polla y después me susurró contra los labios. Quiero que veas cómo me folla papá mientras te la chupo. Aquello no parecía tener límites. El morbo que me transmitía era apabullante y me lo estaba contagiando de una forma que hasta yo mismo me asombraba. No contenta con la
última frase, me soltó otra más potente. Espero que le animes a que me dé bien. Creo que oírte me pondría muy guarra. No había acabado la frase cuando abrió la boca emitiendo un grito ahogado. Dios, qué verga tiene papá. Le acababa de meter media polla, dicho por sus propias palabras.¿ Te gusta, cariño? Solo es la mitad. Te gustará más cuando te la meta entera. Mi padre parecía encontrarse en su salsa. Estaba de pie tras oralla y podía ver
su tripa casi apoyada en el culo de ella. No parecía molestarle para incrustarle lentamente la polla con sus movimientos de vaivén. Joder, qué guarra estoy ya. Vamos, bésame mientras papá me abre el coño. Soraya estaba ya desatada. Me besaba eufóricamente, apoyada sobre mis muslos, aguantando las suaves embestidas de nuestro ahora común padre. Vamos, putita. Chúpasela a tu hermano que voy a hacer que te la tragues entera. Soraya atendió su petición de inmediato, después de sonreírme en
un alto estado de excitación. Yo estaba asombrado ante las palabras de mi padre. A pesar de haberlas oído antes a través de la cámara, no pensaba que las diría delante de mí. Me guiñó un ojo sin dejar de bombear el coño de Soraya. Le gusta mucho que le diga estas cosas. Comentó mi padre, casi disculpándose, cuando ya Soraya había comenzado a chuparme la polla. Apenas me dio tiempo a pensar algo más. Soraya había aprendido a mamar de maravilla y comenzaba a disfrutar de sus nuevas facultades.
Intenté cerrar los ojos para no ver la barriga de mi padre balanceándose sobre el culo de Soraya. Quería disfrutar de la deliciosa mamada, pero el sonido de los huevos de mi padre chocando contra sus nalgas me impedía concentrarme. Al oír ese sonido, pensé que le estaba metiendo toda la verga. Me parecía increíble que pudiera entrar por completo en su vagina. Volví a abrir los ojos y contemplé de nuevo su cara. Sonreía de oreja a oreja, con
una cara de salido que nunca le había visto. Me acordé de la frase de Soraya, espero que le animes, y me atreví a decírselo, adornándolo con esas palabras que me había dicho que le gustaban. Vamos, papá, dale bien a la zorra de tu hija. Mi padre sonrió más ampliamente y comenzó a embestir con más ganas. No sabes cómo le gusta a la putita de tu hermana que le meta bien la verga. El vocabulario morboso había comenzado
y ya no paramos de alimentarlo. Estaba claro que a Soraya le iba esa marcha, pues hizo que volviera a tensar el culo de las chupadas que me daba. Mi excitación aumentó y también aumenté las barbaridades morbosas. Me voy a correr en tu boca de zorra, hermanita. Eso, llénale la boca de leche que yo estoy a punto de llenarle el coño. Replicó mi padre a mi propuesta. Le sujeté la cabeza y comencé a bombearle la boca a gran velocidad. Estaba deseoso de correrme sin dejar que mi
polla saliera de su boca. A los pocos segundos, mi polla estalló y comenzó a soltar leche. Aunque le sujetaba la cabeza, ella no hizo intención de separarse. Continuó chupando y tragando como jamás la había visto. Noté como mi padre también se corría por la expresión de su cara. Dio un par de embestidas más y paró, con la boca totalmente abierta para coger aire. Llegué a pensar que le iba a dar un infarto. Soraya temblaba como un flan. También se había corrido, y sus rodillas se dieron al
soltarla mi padre, cayendo de rodillas al suelo. Con la boca abierta, sus labios comenzaron a ponerse blancos al salir el semen que no se había podido tragar. Mi padre se había sentado directamente en el suelo para recuperar la respiración y me di cuenta de que su enorme polla seguía manteniendo la erección. Me eché hacia atrás, recostando mi espalda sobre la cama, pensando que eso no había terminado. Hasta aquí llegó el capítulo de hoy. Hasta la próxima.
