SORPRESAS INESPERADAS - PARTE 11 (Relato Erótico) - podcast episode cover

SORPRESAS INESPERADAS - PARTE 11 (Relato Erótico)

Sep 04, 202558 min
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Speaker 2

Lleva tu imaginación a otro nivel. Relatos calientes. Hoy presentamos Sorpresas inesperadas, parte 11. Por supuesto, Teo aceptó la invitación de inmediato y Tito tan solo asintió con la cabeza tímidamente. Yo me quedé mirando a Eva como diciéndole, sabes dónde te estás metiendo. como si me leyera el pensamiento, fue ella la que me insinuó.¿ Y tú qué dices, Carlos?¿

No quieres pasar un buen rato? Me puse algo nervioso y la agarré del brazo para retirarnos unos metros de ellos.¿ Te has vuelto loca?

Speaker 3

No,¿ por qué te pones así?

Speaker 2

Joder,¿ te vas a meter con tres tíos en tu casa sin más? Bueno, supongo que son amigos tuyos y los conoces bien.

Speaker 3

Sí, claro.¿ Crees que harán algo que yo no quiera? No, por supuesto. Son tíos majos.

Speaker 2

Incluso te diría que Tito, el jovencito, no sé si pasará algo más que mirar. Ja, ja, ja, con eso me vale. Y te aseguro que no le dejaré mirando. Me quedé mirándola, pues no se me ocurría nada más para quitárselo de la cabeza. La veía muy convencida de lo que quería hacer. Bueno, ¿qué?¿ Te apuntas a la fiesta o prefieres irte a dormir? Aunque me parecía una locura, no estaba dispuesto a perderme eso.¿ De qué sería capaz Eva con tres tíos en su casa? El morbo recorrió mi cuerpo como un natigazo

Speaker 3

Claro que me apunto, Eva. Me gustará

Speaker 2

ver de lo que es capaz. Pues creo que ya va siendo hora de que dejes de tratarme de usted,¿ no crees?¿ Qué van a pensar esos dos si te oyen? Venga, ya verás que bien lo vamos a pasar. Pero es que somos tres.¿ Crees que vas a aguantar? Intenté gastar el último cartucho para que se echara atrás. Su sonrisa cándida se transformó en algo más perverso.« Te contaré algo, hijo. Con tu padre he practicado el sexo de mil maneras. Una vez se trajo a un amigo a cenar a

casa y acabamos tomando más copas de la cuenta. Se sentaron uno a cada lado mío en el sofá y, cuando me quise dar cuenta, tenía cuatro manos sobando todo mi cuerpo». Me pusieron más caliente que una estufa de leña, para después follarme durante horas. Lo curioso es que yo cada vez estaba más caliente. Cada polvo que me echaban me sabía mejor y sentía que mi cuerpo pedía más. Bueno, resumiendo,

me lo pasé de maravilla y ellos acabaron reventados. Tu padre no volvió a invitarle, aunque se lo pedí varias veces. Creo que había superado sus expectativas y no quiso arriesgar una segunda vez. Siempre he deseado pasar otro momento así y ahora tú me has ofrecido la oportunidad. Hizo una pequeña pausa mirándome a los ojos. No pienso desaprovecharla. Dijo finalmente con una serenidad absoluta. No conocía esa faceta tuya. Dije, ya tratándola de tú. Apenas me conoces, cariño, pero espero

y deseo que lo vayas haciendo. Volvimos a la mesa donde esperaban Teo y Tito, totalmente expectantes. Sus miradas esperaban con ansiedad una palabra o una seña que indicara que nos íbamos a casa de Eva. No me dio tiempo a nada porque Eva ya había tomado

Speaker 3

el mando. Vamos, chicos. Unas copas

Speaker 2

nos esperan. Salimos del local y, antes de llegar al coche de Teo, Eva me susurró. Deja que me siente atrás con Tito. Voy a ver si le quito algo de timidez por el camino. Ten cuidado con lo que le tocas o te pondrá perdida. Ah, sí. No lo sé con certeza, pero lo mismo es el primer polvo que va a echar en su vida.

Speaker 4

Uf,

Speaker 2

si eso es verdad, menudo morbo. Intentaré que no olvide esta noche en toda su vida, jajaja. Veía a Eva eufórica. Me daba la impresión de que estaba disfrutando con solo pensar lo que iba a suceder. Al llegar al coche, Teo se me acercó para decirme que condujera yo. Lo siento, Teo, pero Eva ya ha decidido quién será su compañero durante el viaje, jajaja. Joder, encima de que pongo el coche tendré que limitarme a mirar por el puto retrovisor. No te preocupes. Me da que te vas a hartar esta noche.

Nos subimos al coche y Eva se colocó las tetas para darles mayor visibilidad.¿ Te gustan? Le dijo a Tito, poniéndose casi de frente a él. El muchacho asintió con los ojos fijos en el maravilloso escote.¿ Quieres tocarlas? Las preguntas de Eva eran directas, algo que ponía tan nervioso a Tito que se quedaba como una estatua. Le cogió una mano y la llevó hasta su pecho. Tito se había quedado con la mano abierta pegada a una de las tetas y su boca parecía a punto de babear.

Eva estaba disfrutando con la timidez del muchacho. Vamos, cielo, aprieta un poco. Disfruta de ella. Tito presionó suavemente y su cara fue cambiando de expresión, parecía como si hubiera descubierto un tesoro. Yo estaba girado levemente sobre el asiento delantero, observando casi en primer plano cada uno de sus movimientos.

Eva acercó una mano hasta la bragueta de Tito y sobó sobre el pantalón.« Vaya, muchacho.¿ Cómo se te ha puesto esto?» Creo que la cara de Tito se puso tan roja que llegó a iluminar la parte trasera del coche.¡ Madre mía!¡ Qué pedazo de polla! Dijo Eva con asombro al sacársela del pantalón. Cualquiera diría que con ese cuerpo delgaducho podrías tener una polla así. Si Tito era un chico cortado, las palabras de Eva ya le habían dejado

totalmente mudo, pero ella tampoco necesitaba que hablara. Se inclinó y le dio varias lamidas en el amoratado capullo que parecía que iba a estallar. Tito se echó hacia atrás para dejarle espacio y cerró los ojos a la vez que abría más la boca.¿ Se la está chupando?¿ Se la está chupando? Me susurraba nervioso Teo, mirando por el espejo retrovisor. Menuda mamada le va a hacer. Le contesté para joderle un poco más. Me cago en la leche. Resongaba sin parar. Eva se había metido el capullo en

la boca y lo succionaba con delicadeza. Al momento, Tito comenzó a jadear sonoramente y Eva sintió como su boca se llenaba de semen. Empezó a tragar, pero era tal la cantidad que tuvo que sacar el capullo de la boca y parte del semen saltó sobre su cara, mientras otra parte caía sobre el pantalón de Tito. Joder, niño, pues sí que tenías leche acumulada. Le dijo, sonriendo con media cara blanca. Tito, con la respiración totalmente alterada y

el corazón a mil revoluciones, seguía sin poder hablar. Te lo advertí, Eva. Le dije, sonriendo mientras se limpiaba la cara con unos Kleenex. Ja, ja, ja, no importa. Este chico necesitaba desahogarse ya, y todavía no se le ha bajado a pesar de la enorme corrida, jajaja. Reía divertida Eva. Joder, qué puta suerte. Resongaba Teo mientras conducía. Llegamos a casa de Eva y se fue a la cocina para preparar los aperitivos. Teo se había ofrecido a ayudarla y aprovechó

para sobarla un poco. Vi cómo la besaba, manoseándole el culo con la cara de salido que se le ponía en esos casos. Tito se había sentado en el sofá, algo compungido.

Speaker 3

Qué tal, Tito?¿ Te has recuperado del susto? Le pregunté con algo de mofa. Joder, no te rías. No me esperaba eso en el coche.¿ Pero te ha gustado, no?

Speaker 2

Claro que me ha gustado, pero me da vergüenza haberme corrido tan rápido. No te preocupes, creo que tendrás más ocasiones de hacerlo.¿ Crees que querrá hacer algo más conmigo? Claro, creo que le ha encantado tú, juventud. Le dije, evitando referirme a su polla. Llegaron Eva y Teo con los aperitivos y las bebidas y las dejaron sobre la mesa baja que rodeaban el sofá y los dos sillones. Aquí tenéis, chicos.

Alimentaros bien mientras pongo algo de música. Puso una música suave, adecuada para bailes lentos y agarrados, y volvió para sentarse en el sofá junto a Tito. Teo no perdió el tiempo y se sentó también a su lado, dejándola en el centro del sofá entre los dos. Yo estaba en uno de los sillones y miraba la escena, algo divertido. Tito comía y bebía, intentando no parecer nervioso, mientras Teo no paraba de hablar, aunque le daba tiempo a comer, beber y, de vez en cuando, meterle mano a Eva.

Acabamos los cubatas en breve y Eva se levantó para servir más. A su vuelta, y viendo la cantidad de alcohol que estábamos ingiriendo, intentó poner unas normas. Bueno, chicos, hemos venido a divertirnos, pero sin prisas. Sé que todos tenéis ganitas de follar, jajaja. Pero yo iré decidiendo cómo, cuándo y con quién.¿ Os parece bien? Todos asentimos, aunque me sorprendió la frialdad con que había manejado la situación antes de que todo se desmadrara. De momento, me gustaría

que os quitarais toda la ropa. Os haré una buena inspección de piel, jajaja. Teo comenzó a desnudarse antes de que terminara la frase. Yo también lo hice, aunque con más tranquilidad, y Tito fue el último, manteniendo su timidez. Los dos tenían la polla completamente erecta y, desde luego, la de Tito era impresionante, como había expresado Eva al verla. Ni Teo ni yo podíamos competir con su tamaño. Eva nos miró a los tres, pasándose la lengua por los

labios de forma lasciva para provocar más nuestra excitación. Después, se quitó el vestido de una forma sexy al ritmo lento de la música, quedándose en ropa interior. Un pequeño sujetador rojo oscuro que apenas tapaba sus voluptuosas tetas y unas braguitas deliciosas del mismo color con un leve encaje que disimulaba su majestuosa mata de bello rizado. Yo ya había visto en varias ocasiones a Eva desnuda, y el morbo por ver las caras de mis amigos era mayor

que el deseo sexual en ese momento. Intentaba no reírme, mirando sus caras de salidos, sobre todo la de Tito, que tenía un gesto difícil de describir. Eva se quitó el sujetador con la misma lentitud que había hecho con el vestido, y sus maravillosas tetas quedaron desnudas, adornadas por los prominentes pezones rodeados de las dos oscuras aureolas. Eva no dejaba de provocar, toqueteándose las tetas y dándole vespelliscos

a los pezones con una sonrisa tremendamente perversa. Tiró de los bordes de las bragas hacia abajo y dejó que escurrieran lentamente por sus caderas y muslos para acabar cayendo por las piernas hasta el suelo. Levantó un zapato y después el otro para deshacerse de ellas de una forma excitante. Los dos se habían quedado alucinados al ver su mata de vello púbico. Veía a Teo tocarse la polla, haciendo

verdaderos esfuerzos para no lanzarse sobre ella. Tito también se sobaba su enorme polla, pero su timidez le impedía hacer cualquier otro gesto de deseo. Eva le miró y le hizo un gesto con el dedo para que fuera hacia ella. Cuando llegó a su lado, fue ella la que cogió las manos de Tito y las pasó alrededor de su cintura. Después, le agarró la polla y la colocó entre sus muslos, perdiéndose entre la mata de pelo. Se agarró a su

cuello y comenzaron a bailar lentamente. Empezó a besarle por la cara y el cuello mientras él intentaba mantener el tipo como podía. Hizo otro gesto para que ahora se acercara a Teo. Le incitó a que se colocara a su espalda, y Teo se pegó a ella con la polla enhiesta, aplastándola entre la raja del culo de Eva. A Teo no hacía falta decirle mucho. Al momento, había metido los brazos bajo las axilas de Eva y sobaba

las tetas con deseo.— Yúemem, chicos, esto es delicioso. Necesito que me calentéis bien antes de follarme, por todos lados. Hasta Tito dio un respingo al oír esa frase, pero antes de que dijera nada, continuó hablando.—¿ Por qué no bajáis despacio, cada uno por vuestro lado, y me llenáis bien de saliva? Teo ni lo dudó. Ya estaba babeando sobre su cuello y tan solo tuvo que seguir con la lengua bajando por la espalda. A Tito tuvo que ayudarle,

presionando sus hombros con suavidad. Eva, subida en unos altos tacones, abrió más las piernas. Tito se agachó y se quedó mirando la mata de vello que cubría una gran parte del centro de sus piernas. No sé si en toda su vida había visto un coño en vivo, pero lo que tenía claro es que nunca había visto uno como el de Eva. Al final, Eva tuvo que presionarle la cabeza para aplastarle la cara contra su coño. Después, ella misma se abrió la raja para mostrarle la carne sonrosada

donde tendría que chupar. Yo había perdido la leve erección que tenía, mirando la escena. La actitud de Tito me resultaba más graciosa que excitante. Por el contrario, Teo le había abierto la raja del culo y lamía el agujero como un poseso. Poco a poco, Tito se fue animando y podía oír sus lamidas rápidas y sonoras. Sus posturas cada vez eran más inverosímiles, buscando la raja de Eva. Les dejó chupar un par de minutos hasta que su

excitación comenzó a dominarla. En ese momento, hizo que pararan. Los dos volvieron a ponerse en pie, y ahora fue ella la que se agachó, a la vez que lo situaba en paralelo. Las dos pollas erguían a ambos lados de su cara, y las agarró de los troncos con sus manos. Chupó una y después la otra. Los grandes entraban y salían de su boca a buen ritmo, mientras ellos se azoraban tocándole las tetas como podían. Después de unas buenas chupadas, volvió a ponerse en pie. Venga, ya

es hora de que me llenéis los dos agujeros. Su voz sonó autoritaria, pero llena de deseo. Los dos se afanaron, colocando las pollas en la posición adecuada, y ambas penetraron casi a la vez. Las rodillas de Eva parecieron ceder levemente, a la vez que su boca emitía un largo suspiro.

Speaker 4

Uf,

Speaker 2

qué duras están. La excitación de mis dos amigos ya era brutal y comenzaron a bombear sin contemplaciones. El cuerpo de Eva se aplastaba entre los dos a cada embestida doble que recibía. Eso sí que me excitó y sentí como mi polla comenzaba a erguirse. Así, así. Dios, cómo me gusta. La excitación de Eva y sus palabras los estaba poniendo como perros salidos y Teo perdió el control de sus palabras.¿ Te gusta, eh, zorra? Le soltó, clavándosela hasta el fondo del culo

Speaker 3

Pero Eva tampoco se cortó.

Speaker 2

Y a ti te gusta reventarme el culo

Speaker 3

cabrón? Le contestó con lujuria escandalosa. Me encanta tu culo, puta. Y te lo

Speaker 2

voy a reventar. Eva le había dado pie a Teo y ahora las barbaridades llegaban una tras otra. Pero Eva no se olvidaba de Tito, que la debía de estar reventando el coño con su enorme verga. Joder, niño, cómo me llena tu polla. Le susurró, abrazada a su cuello, para después comerle la boca como una hiena hambrienta. Esto fue demasiado para Tito, y sus jadeos se convirtieron en gritos ahogados al notar que se corría. Ah, sí. Ah. Gritó Eva al correrse a la vez, sintiendo los chorretones

de Tito. Por los empujones que daba Teo, la polla de Tito se acabó saliendo, soltando leche como si fuera una manguera. Las piernas de Eva temblaban, pero no dudó en agacharse para lamer el rico semen que borbotaba por el enorme capullo. Esa inclinación provocó que Teo se pusiera a embestir ferozmente, haciendo que Eva se tragara media polla de Tito, pero a la vez Teo gritó como un poseso, corriéndose en el culo de Eva.

Speaker 3

Toma, puta.— Toma leche.— Ajé.

Speaker 2

Teo sacó la polla del recto de Eva con la respiración agitada y se fue a buscar el sofá. Eva siguió chupando la verga de Tito con la mitad de la cara salpicada de semen. Su ansia chupando era feroz, casi incontrolada, y continuó hasta que el semen dejó de salir. Levantó la mirada para ver la cara del inexperto muchacho, saboreando esa expresión de satisfacción de tu primer polvo. Sacó la lengua y rodeó el enorme capullo con ella, sin dejar de mirarle.¿ Te ha gustado? Él asintió con la cabeza,

mientras su polla todavía se mantenía increíblemente dura. En ese momento, me miró a mí con la polla de Tito en la mano. Yo subía y bajaba la piel de la mía con lentitud, después de haber conseguido la erección. Se acercó hasta el sillón donde estaba sentado, tirando de la polla de Tito como si fuera un ramal. Le miró con una lascivia que casi le dio miedo.—¿ Quieres seguir, cielo?

Le susurró, dándole un tierno beso en los labios. Él asintió con una expresión de incredulidad.« Ahora te dejo elegir el agujero que prefieras». Le volvió a susurrar contra los labios, para después inclinarse sobre mi regazo. Sentí cómo pasaba la lengua por mi capullo, era como si degustara la parte baja de un helado que se derrite. Su maestría chupando era abrumadora. Tito se había quedado parado de nuevo tras

el culo de Eva, el muchacho continuaba pasmado. Ella alargó una mano, buscando la enorme polla, y la metió entre la mata de Bello hasta hacer que el capullo penetrara a través de la raja. Volvió con la mano hasta mi polla y, mientras mantenía el tronco sujeto con una, con la otra comenzó a masajearle los huevos. Vi cómo Tito por fin reaccionaba, colocando las manos sobre el amplio culo de Eva. La embistió de una vez, haciendo que su cabeza chocara contra mi vientre. Ella dejó de chupármela y,

volviendo la cabeza, le dijo. Cariño, ahora métela despacio, con suavidad. No quiero que te corras tan rápido. Quiero disfrutar de ese enorme mango que tienes. Eva volvió a mi polla y se introdujo el capullo, succionando de una manera deliciosa. Podía sentir a la vez su lengua lamiendo la punta y mi cuerpo se tensó ante el delirio que me produjo. Comenzó a chupar lentamente, avanzando por el tronco un poco más a cada chupada. Su cuerpo se balanceaba con suavidad

cada vez que Tito le insertaba su verga. Parecía que había aprendido bien la lección. Sus chupadas eran maravillosas. Me mantenían en una nube de excitación constante, deseando que eso no acabara. El avance de sus labios era constante hasta que sentí toda mi polla dentro de su boca. Notaba cómo atravesaba su garganta sin notar el mínimo gesto en

su cara. Tito no se atrevía a cambiar el ritmo y su polla atravesaba la vagina de Eva por completo en cada penetración, pero con la misma lentitud que había comenzado. Vi cómo se levantaba Teo, con la cara descompuesta. Vernos así le había puesto en marcha de nuevo, y su polla sobresalía de su bajo vientre como si le hubieran clavado una estaca.« Quita, chaval», dijo a Tito con arrogancia.« Esta zorra necesita que se la claven con más ganas».

Le retiró con una mano, mientras se pajeaba con la otra. Posicionó la polla entre la mojada raja y empujó de una vez hasta clavársela por completo. Eva apenas dio un ligero respingo. La enorme polla de Tito le había abierto el coño por completo y la polla de Teo ahora no llenaba el espacio que había dejado el tímido muchacho. Por supuesto, Teo no iba a admitir las órdenes de Eva de cómo follarla y comenzó a bombear con ganas

desde el principio. Eva se agarró a mi cuerpo, aguantándolas embestidas, a la vez que intentaba mantener mi polla en su boca. Se podía oír el sonido de los huevos de teo chocando contra las nalgas de Eva entre las barbaridades que soltaba en cada arremetida.« Toma, zorra.

Speaker 3

Toma. Te vamos a reventar».

Speaker 2

Gritaba en plural, sintiéndose incapaz de hacerlo él solo. Noté como Eva temblaba, agarrada a mi polla, momentos antes de correrse de nuevo. Teo siguió embistiendo unos segundos más, hasta que su polla salpicó de nuevo el coño de Eva. Sacó la polla, chorreando, mientras abría la boca buscando aire. El olor a sexo ya inundaba el salón. Teo volvió al sofá para caer casi exhausto, mientras Tito permanecía de pie en el sitio al que le había desplazado Teo.

Su cara era indescriptible. Parecía estar esperando a que alguien le dijera, es tu turno. Eva había vuelto a meterse mi polla en la boca y me la chupaba de nuevo con su excelente maestría. Volvieron a ser unos segundos deliciosos, sintiendo como mi capullo atravesaba su garganta, pero Tito reaccionó y colocó el capullo contra el culo de Eva. Parecía decidido a meterle su enorme polla por el oscuro agujero. Ya estaba dilatado por la penetración inicial de Teo, pero

la polla de Tito era más grande. Eva dio un respingo al sentir la presión del capullo al entrar. Despacio, hijo, despacio. No quiero que me lo revientes del primer empujón. Tito sí era obediente y apretó con suma lentitud. Eva clavó sus dedos en mis muslos mientras sentía como el enorme miembro se abría camino por su recto. Su cara se había quedado frente a la mía y me miraba a los ojos, apretando los dientes. La penetración estaba siendo bastante dura y su cara lo reflejaba.¿ Estás bien?

Speaker 3

Le pregunté, algo alarmado. Sí, joder, sí. Ah. Es que la tiene muy grande, ah. Pero al tercer empujón, Dios.

Speaker 2

No le dio tiempo a terminar la frase. Tito la acababa de empalar por completo, dando la impresión de que se la iba a sacar por la boca. Tito ya no esperó ni preguntó. La sacó casi por completo y la volvió a insertar. Eva gimió algo más, sintiendo como ese pedazo de verga entraba en su culo y lo vaciaba de nuevo. Sus dedos, clavados en mis muslos, fueron aflojando la presión cuando la polla de Tito comenzó a

penetrar con soltura. La presión del recto sobre la enorme polla había hecho que la excitación de Tito subiera exponencialmente y se le soltó la lengua, imitando a su amigo Teo. Toma, zorra. Toma. Gritó segundos antes de correrse. Eva pegó sus labios a los míos y me devoró con pasión, mientras sentía como Tito la llenaba el culo de leche. Sentí como su cuerpo temblaba, aunque ella no se corría. Pensé que eso

la producía una excitación especial. Tito sacó su polla y el culo de Eva expulsó una buena cantidad de semen. El olor a corridas ya era brutal. Sin perder mi mirada, se arrodilló sobre mis piernas a la vez que, con una mano, se introducía mi polla en su empapado coño. Vamos, cariño. Solo me falta tu leche. Me susurró, restregándome las tetas por la cara. Comenzó a subir y bajar lentamente, haciendo que mi polla entrara y saliera de su mojado coño.

Como me gusta tu polla, cielo. Es la mejor de todas. Me susurraba, agarrada a mi cabeza, intentando halagarme. Cómeme las tetas, cariño. Pon muy guarra a mamá. Me dijo, adquiriendo el personaje de madre que le había pedido la vez anterior. Chupé, lamí y mordisqué sus pezones hasta hacerla gemir. Sus jadeos aumentaron ante la mirada atónita de Teo y Tito, que

tenían cara de no creerse lo que estaba pasando. Aumenté el ritmo del sube y baja y sentí como la leche corría a través del tronco de mi polla hasta salir a plena presión, volviendo a llenar el coño de Eva. Sí, ah. Gritó ella al unísono, corriéndose a la vez que yo. Sus últimos movimientos fueron un chapoteo total. Sentía mi polla y mis huevos empapados, y como una parte chorreaba entre las ingles. Finalmente, paró y me besó con ternura antes de quitarse de encima. Se pasó la mano abierta por

toda la mata de Bello. Uf, cómo me gusta sentirme así de empapada. Dijo, mirándome con cara de satisfacción. Dio media vuelta

Speaker 3

y se fue al lavabo. Joder, qué tía. Es la puta hostia.

Speaker 2

Comentó Teo, medio recuperado. Le sonreí, pensando en la capacidad de Eva. Pues esto no acaba aquí,

Speaker 3

le contesté.¿ No jodas?¿ Crees que quiere más? Si podéis, sí. Los dos se miraron como si cada uno esperara la aprobación del otro. Joder,

Speaker 2

pues claro que podemos. Esta tía no nos tumba. Dijo Teo con prepotencia, intentando darse ánimo con sus propias palabras. Pues nada, que lo paséis bien. A mí ya me ha tumbado. Me vestí y me fui sin despedirme de Eva, no quería oírla pedirme que me quedara. Me fui a casa de mi madre, entré procurando no hacer ruido y me tumbé vestido sobre el sofá. Sentí un beso suave sobre mis labios y abrí los ojos. Creo que ya vas tarde al trabajo, susurró, sentada en el borde del sofá. Joder,

Speaker 3

qué hora es? Las nueve. Vaya, pues sí que voy a llegar tarde.

Speaker 2

Deberías darte una ducha y cambiarte de ropa. Hueles demasiado a sexo. Me dijo con una sonrisa picarona. Hice una demanda de olerme a mí mismo y comenzó a reírse. Espero que me lo cuentes en otro momento.¿ Tienes cara de haberlo pasado muy bien? No contesté. Me levanté y me fui a dar una ducha. En casa de mi madre siempre tenía algo de ropa y no tuve problemas para cambiarme. Le di un beso en los labios, sin lengua, pero con influjos de pasión, y me fui casi corriendo.

Cuando llegué, no vi a Teo. Tampoco sabía si Tito había llegado, pues trabajaba en otro piso. Abrí el ordenador y me puse a trabajar, intentando quitarme de la cabeza lo que había ocurrido la noche anterior, la otra y la otra. Eran demasiados acontecimientos que tenía que digerir despacio para poder entenderlos. A las dos horas, me di cuenta de que apenas había trabajado. Sin darme cuenta, mi mente

me llevaba a todo lo ocurrido de nuevo. La conclusión era fácil, mi padre era el centro de toda la situación y era algo que me costaba o que quizás no quería entender. Él era el que había provocado la adicción al sexo de las mujeres que me rodeaban y sin apenas pretenderlo, yo era el beneficiario de sus actos. No sabía si en el fondo tenía que estar agradecido, pues pensar de otra forma sería egoísta y prepotente por mi parte, dado que él había sido el cocinero que

había servido esos manjares en mi mesa. Decidí llamarle por teléfono para quedar y hablar del tema en persona. Así lo hice, y accedió a quedar a la hora de comer en un restaurante cercano a mi trabajo. Cuando llegué, él ya estaba allí. Tenía sobre la mesa una botella de vino bueno y parecía haberse tomado ya dos copas. Quizás las necesitaba para enfrentarse a una conversación. Nos saludamos

con cierta frialdad y pedimos la comida. Me imagino de lo que quieres hablar conmigo, comenzó él, al ver que yo no me decidía. Pues cuéntame, porque me cuesta entenderlo, le dije con cierto enfado.¿ Qué quieres saber?¿ Qué me expliques por qué? Mamá, Eva, Soraya y Paracolmo me entero por casualidad de que también con la mujer de un amigo.¿ La mujer de un amigo?¿ Cómo se llama? La pregunta

me dejó algo perplejo. Que me preguntara su nombre significaba que podrían ser varias.¿ A cuántas mujeres más las había llevado a esa adicción por el sexo? Eso da igual. Tan solo necesito entenderlo. Bueno, quizás sea difícil que lo entiendas o quizás no lo llegues a entender nunca. Prueba a ver. Dio otro sorbo a la copa de vino antes de comenzar. La respuesta a todas tus preguntas es sencilla si la resumo en una sola frase. Soy adicto

al sexo. Eso lo puedo entender. Lo que no entiendo es que te folles a tu propia hija, ni tampoco que me hayas ocultado que era mi hermana. Eso requiere dos respuestas diferentes. Ocultaros que erais hermanos era porque no quería perder la relación con tu madre y confiaba en que vuestra relación se acabara por sí sola. Intenté desviar la atención de Soraya hacia ti, poniéndome yo en medio, y mi adicción al sexo, combinada con el morbo de que Soraya era mi hija, me llevó más allá de

lo que pretendía. Hizo otra pausa para dar un nuevo trago.

Speaker 3

No quieres probarlo? Está muy bueno.

Speaker 2

Ya sabes que prefiero la cerveza. Me miró profundamente a los ojos, algo que no esperaba, pero era un signo de completa sinceridad. Yo solo quería despertar su interés por el sexo y, a la vez, por otros hombres que no fueras tú. Pensé que era la mejor forma de romper vuestra relación sin tener que desvelar el secreto. Pero parece que me equivoqué, dado que todo se ha venido al traste. Ahora ya lo sabe ella, tú y tu madre,

algo que quería evitar a toda costa. Y lo peor es que he despertado un sexo en Soraya casi incontrolable.¿ A qué te refieres?¿ A que ahora ella no puede ni quiere parar? Vamos, que lo que me estás diciendo es que te la follas a diario. No solo eso, además de reclamarme a diario, me ha pedido, mejor dicho, me ha exigido más.¿ Qué más puede exigir? He tenido que llevar un par de veces a un amigo porque quería probar más cosas, ya sabes, pues eso, cosas diferentes.¿

Cosas diferentes?¿ Pero qué cojones les das? Sus ganas de sexo son

Speaker 3

casi insaciables.¿ Por qué

Speaker 2

hablas en plural? Acababa de meter la pata. Yo hablaba de Eva, mi madre, Soraya, vamos, de todas, y según mis palabras, había dado por hecho sus ansias de sexo, algo que, si no lo has probado con ellas, no lo sabes. Bueno, he visto esas ganas en Soraya. Ya, pero tú pensabas en varias mujeres.¿ No crees que, ya que yo me he sincerado, deberías hacerlo tú? El mundo

se me vino encima. La reunión con mi padre era para recriminarle su forma de actuar, pero en el fondo yo era igual que él, o quizás peor, dado que me aprovechaba de sus frutos. Lo siento, papá. Llevas razón, creo que mi actitud es peor que la tuya. Ahora fui yo el que pegó un buen trago a la cerveza, pensando en cómo contárselo. Decidí que lo mejor era ir de frente, soltarle todo pero sin detalles. Bueno, pues resulta difícil de contar. Realmente, todo me ha sobrevenido casi sin pretenderlo,

aunque tampoco es una justificación. Volví a pensarlo. Venga, Carlos, suéltalo ya. Me decía a mí mismo. Pues, me he acostado con Eva, y también con mamá. Ala, ya lo he soltado. Me dije a mí mismo para darme fuerza, esperando la reacción de mi padre. La verdad es que es algo que me esperaba. Abrí los ojos,

Speaker 3

atónito.¿ Qué coño de respuesta era esa?

Speaker 2

Qué te lo esperabas? Sí, hijo. Conozco bien a las dos, y viendo cómo se les había despertado el apetito sexual, y tú estando tan cerca, era algo previsible. Y no te perturba lo que te acabo de contar.¿ Te perturba a ti el haberte acostado con ellas? Su pregunta me dejó cortado, prácticamente mudo. La realidad es que no me había perturbado en absoluto. Viendo mi silencio, él casi contestó a su pregunta. Si tú has disfrutado y ellas también,

no hay nada más que hablar de este tema. La pregunta es,¿ te apetece a ti y a ellas volver a hacerlo? La respuesta estaba clara, conocía las pretensiones de Ana y mi madre, y, por supuesto, las mías. Ya puestos,¿ por qué no confesárselo? La verdad es que sí, y te puedo asegurar que ellas lo desean tanto como yo. Pues todo arreglado, disfrutad

Speaker 3

todo lo que podáis.¿ Y no te molesta nada?

Speaker 2

Para nada, hijo. Disfrutar del sexo es muy sano y nunca he sido celoso. Quizás sí he sido algo acaparador, pero eso también ha pasado. Lo único que me fastidia un poco es no poder volver a estar con ellas porque, a mi modo, las quiero. La conversación estaba resultando de lo más relajada. Era como si estuviera hablando con un amigo de nuestros problemas. Toda la aversión que tenía hacia él se me había ido de un plumazo. Siendo sinceros, me estaba beneficiando de lo que él había sembrado y

pensé que se lo debía. Sin pensarlo dos veces, le solté. Quizás yo pueda interceder.¿ Crees que servirá de algo? Creo que han llegado a un punto en que me odian. Creo saber por qué es ese odio y es posible que, hablando con ellas, lo razonen. Si crees que puedes conseguirlo, te estaría tremendamente agradecido, pero no discutas con ellas por mí. Te aseguro que no discutiré. Habíamos entrado al restaurante como enemigos y a la salida nos dimos un fuerte abrazo

como buenos amigos. Me fui al trabajo de nuevo y me planteé que hablaría primero con mi madre. Lo tenía más fácil, pues ahora dormía en su casa. Cuando salí de trabajar, me fui directamente a su casa. Ya había llegado y estaba en bata, colocando ropa en el armario.

Speaker 3

Hola, mamá. Hola, hijo.

Speaker 2

No te esperaba tan pronto. Me apetecía más tomar una cerveza contigo que en el bar con mis amigos. Un, me halagas, corazón. Saca una para ti y ponme una copa de vino, ahora mismo estoy contigo. Volvió a su habitación mientras yo servía las bebidas y las llevaba al salón. A su vuelta, me sorprendió verla vestida de nuevo, pero de qué forma, Dios. Se había puesto una falda corta con algo de vuelo y una camisa anudada a la cintura, dejando ver parte de su vientre, a la vez que

su escote era tremendamente generoso. Unos zapatos de alto tacón estilizaban sus piernas, cubiertas por unas medias de cristal de las que partían las tiras de un liguero que las sujetaban. Se había soltado el pelo en una bonita melena bucleada que adornaba perfectamente su adorable cara. Pero, mamá, estás espléndida. Ya que me halagas viniendo a tomar una cerveza, que menos que alegrar el momento, y supongo que tu vista, jajaja. Dijo dando un giro sobre sí misma para que contemplara

su maravilloso cuerpo al completo. Me levanté y pasé las manos por su cintura, a la vez que ella las pasaba por mi cuello. Nos miramos como adolescentes y nos besamos con ternura. Separamos los labios y nos miramos de nuevo, como si cada uno quisiera escudriñar los pensamientos del otro. Volvimos a besarnos, pero ahora ya de una forma lasciva, devorándonos la boca con el deseo flotando en el ambiente. Mis manos habían bajado hasta sus muslos y habían subido

bajo la falda para sobar su delicioso culo semidesnudo. Ella apretaba su boca contra la mía, abrazada a mi cuello como una serpiente constrictor. Sentía su lengua penetrando en mi boca, buscando la mía, a la vez que frotaba su pelvis contra mi abultada bragueta. Logramos despegar nuestros labios con el deseo recorriendo nuestras venas a gran velocidad.¿ Por qué no te pones más cómodo? Dijo, pasando la mano por la

bragueta y sintiendo como los jeans querían reventar. Me quité los pantalones y la camiseta, quedándome solo con los boxers completamente abultados. Nos sentamos en el sofá, uno junto al otro, mirándonos a los ojos mientras dábamos endosorvos a la bebida. Nunca hubiera pensado que los mejores besos de mi vida me los daría mi hijo. Susurró sujetando la copa con una mano. Parecía la frase perfecta para hablar de mi padre.

No te molestes por lo que voy a decir, pero si hemos llegado a este momento tan delicioso ha sido gracias a papá. Apenas parpadeó, tan solo mantuvo su mirada fija en la mía. Dio otro sorbo a la copa, como pensando en lo que le acababa de decir. El silencio comenzó a ser agobiante mientras esperaba su respuesta. Si somos sinceros, así es. Algo bueno ha salido de todo esto. Pero,¿ a qué viene eso ahora? No sé, es que me gustaría saber tus sentimientos.¿ Realmente le odias? Piénsalo bien antes

de contestar. Otro sorbo con su mirada clavada en la mía. Ahora sí que sentía cómo quería penetrar en mi mente, intentando adivinar mis pensamientos. No diría que le odio, más bien estoy dolida.¿ A dónde quieres llegar? Me estaba poniendo nervioso y no quería que lo notara. La besé de nuevo con pasión hasta que la saliva rebosó entre nuestras bocas. He hablado con él, y sé que te quiere, a su manera, pero te quiere. Lo que no puede evitar

es ser como es. El sexo le domina, aunque es algo que también nos pasa a nosotros, y no puede evitar estar con más de una mujer. Pero dime, ahora que tú has descubierto ese sexo,¿ estarías con un solo hombre?¿ O en el fondo te apetece probar más cosas? Uf, hijo, qué preguntas me haces. Creo que, siendo sinceros, se puede disfrutar más de todo. Por lo que me has contado, creo que tu padre tiene la facultad de despertar un

sexo especial en las mujeres. Desde luego, en mí lo ha hecho, y si te soy sincera, sí que me gusta lo que he hecho con tus amigos y cada vez quiero más. Aunque con quien más disfruto es contigo. Dijo finalmente, aunque no supe si tan solo fue un halago. Recordaba su cara cuando la follaba Teo, y eso me hizo dudar. Gracias, mamá. Yo también disfruto contigo de una manera especial. Nos volvimos a besar con verdadera pasión, a

la vez que nuestras manos buscaban nuestros cuerpos. El tacto de sus tetas a través de la fina camisa, sin la protección del sujetador, era sumamente excitante. Podía sentir casi la deliciosa carne y sobre todo los endurecidos pezones. Notaba su excitación sobándome la polla a través de los boxers y cómo buscaba bajo ellos hasta conseguir sacarla fuera. Sus delicados dedos masajeaban mi miembro, subiendo y bajando la piel lentamente, hasta hacer que el hinchado capullo destacara como una bandera

en la torre de un castillo. No obstante, no quería seguir hablando de mi padre, me había propuesto ayudarle y no quería desaprovechar lo que ya había iniciado. Eres deliciosa, mamá. Dije, desabrochando su camisa para dejar sus tetas al descubierto. Acerqué la boca a los pezones y los lamí con lentitud, provocando aún más su deseo. Ese deseo que, cuando comenzaba, ya era imparable.¿ Con él disfrutabas así? Le pregunté entre la mida y la mida.

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Uf

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tengo que reconocer que sí. Sabía sacar los deseos más ocultos de mi mente. Chupé sus pezones y los succioné hasta sacarle varios gemidos de su boca y el morbo emergió como una balsa en medio de un mar bravío.

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Un

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cielo.¿ Cómo le gusta eso a mamá?¿ Así te lo hacía

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papá

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Sí, cariño, él me los devoraba hasta volverme loca. En su respuesta ya no había odio, tan solo añoranza y puro deseo.¿ No te gustaría que te los volviera a devorar? Era la pregunta clave para saber si estaba dispuesta. Sus gemidos placenteros continuaban a cada una de mis succiones. Era delicioso degustar ese manjar dentro de mi boca mientras esperaba su respuesta. Sí que me gustaría. Pero ahora sigue, cielo, estás volviendo tan loca a mamá como lo hacía él.

Me dio un subidón su respuesta y metí una mano bajo la falda para palpar la humedad que ya había en sus bragas. Sentí cómo se removía en el sofá, buscando la postura más adecuada para dejar paso a mis dedos. Retiré la tela e introduje uno entre su raja y pude notar cómo se empapaba al penetrar. Ah, cariño.¿ Cómo tienes ya a mamá? Su morbo crecía por momentos y me lo hacía saber a través de ese lenguaje materno. Después de varias penetraciones, busqué el clítoris y lo toquetee

hasta hacerla temblar levemente. Uf,¿ cómo sabes tocar a mamá? Vas a hacer que me corra. Susurró, moviendo el culo bajo el asiento a la vez que me apretaba la polla. No quería que se corriera todavía, deseaba sentir ese sabor intenso en mi boca. Bajé, lamiendo su vientre, hasta arrodillarme entre sus piernas. Metí las dos manos bajo la corta falda y tiré de las bragas violentamente. No quería perder

ni un segundo su nivel de excitación. Ella tampoco deseaba perderlo y se animaba con sus propias palabras.« Sí, cielo, sí». chúpale el coño a mamá. Levanté su falda hasta la cintura y no pude evitar pararme un par de segundos para deleitar mi vista mirando su espléndido coño. Sus hermosos muslos se habían abierto y los dos sensuales labios flanqueaban la maravillosa raja que daba entrada a la vagina. La abrí con los dedos y hundí mi cara hasta alcanzar

con la lengua la jugosa vulva. Comencé a lamerla como un perro sediento, mientras sentía como mi madre tensaba el culo para elevar más su pubis. ¡Ah!

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¡Dios!¡ Qué placer estás dando a mamá!

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Susurraba entre jadeos, espatarrada en el sofá. Su excitación no cesaba, y agarró mi cabeza para aplastarla más contra sus muslos. Los abrió aún más, si es que eso era posible, y comenzó a frotar su coño contra mi boca. Noté como sus piernas temblaban y

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casi gritó. A. S.I. A. Un torrente

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de flujo se deslizó entre mis labios y parte de mi cara. Los temblores se convirtieron en estertores, como si todo su cuerpo sufriera fuertes descargas. Soltó mi cabeza y pude coger aire con la cara empapada. Casi antes de que me recuperara, tiró de mis brazos para que me pusiera de pie. Mi polla salía entre mis boxers como si quisiera desprenderse de mi cuerpo. Tiró de la tela hacia abajo hasta sacármelos por los pies. Mi cuerpo quedó totalmente desnudo frente a sus ojos y lo acarició como

si fuera un suave peluche. Cuando sus manos llegaron a mi polla, la abrazó con los dedos, mirándola con deseo. Pasó la otra por debajo de mis huevos y los manoseó con extrema delicadeza. Ahora, mamá te dará placer a ti, susurró con la mirada fija en mi capullo. Sus palabras desprendían cada vez más morbo y parecía disfrutar enormemente de ello. Ella misma se alimentaba a cada frase que surgía en

su mente y que después vocalizaba. pero no le era suficiente y necesitaba oír mis palabras.¿ Quieres que mamá te la chupe, cariño? Sé que lo deseas. Dime que lo deseas. Su voz, su boca, sus labios, todo ello era como una inyección de lujuria aplicada en mi yugular. Su mirada, levantada para ver mis ojos, esperaba mi respuesta mientras mantenía sus labios a escasos centímetros de mi capullo. Puse las manos a ambos lados de su cara para sujetarle la cabeza.

Abre la boca, mamá, susurré sin perder su mirada. Abrió los labios y presioné lentamente contra ellos. Vi como mi polla penetraba en su boca. Sentí la presión de sus labios, primero sobre el capullo, después sobre el tronco duro y venoso, y noté como mi polla chocaba contra su garganta. Quiero follarte la boca, le dije, agachando levemente la cabeza, como para que me escuchara mejor. Soltó mis huevos y cruzó las manos detrás de su espalda en un gesto de

sumisión total. Mi corazón se aceleró ante esa escena de poder que me ofrecía, elevando mi excitación a límites que no conocía. Bombé su boca lentamente, haciendo que chocara en su garganta en cada penetración. Sabía que era capaz de tragársela entera, pero no quise forzarla, tan solo disfrutaba de esa sensación de poder. Follé su boca durante dos largos minutos, a un ritmo lento, saboreando la deliciosa presión de sus labios en cada penetración. Solté su cara para bajar las

manos hasta sus tetas. Las agarré con suavidad para sentir su esquinita carne. Ella, a la vez, llevó las suyas hasta mi polla, puso una bajo mis huevos y pasó la otra por debajo hasta ponerla sobre mi culo. Avanzó con los labios por el tronco venoso e hizo que mi capullo atravesara su garganta. Todo mi cuerpo tembló al sentir esa estrecha caverna. Apretó mi culo para hacer que penetrara entera y consiguió arrancar otro temblor en mi cuerpo.

La sacó casi entera y se la volvió a tragar por completo, mientras yo presionaba sus tetas una y otra vez. Mi mente flotaba en una nube de excitación constante, en el límite justo para no correrme. Aunque lo deseaba, me mantenía en ese punto justo que no quieres que acabe. En ese momento en el que ya no puedes pedir más, la perversión llegó a mi mente como la luz de un rayo que sale de una oscura tormenta.¿ No te gustaría estar sentada sobre la polla de papá mientras me

la chupas? Era una pregunta perversa, pero cargada de un morbo total. Dejó que mi polla saliera de su boca y, con una sonrisa ligeramente perversa, me contestó con otra pregunta.¿ Eso te gustaría, cariño? Solo si tú lo deseas. Dio unos lametazos a mi capullo, manteniendo su mirada contra la mía. Veía como el morbo brotaba por toda mi piel como el sudor brota por los poros y quiso elevarlo más.

Eso me pondría muy zorra. No sólo lo había aceptado, sino que lo había dicho aderezándolo con una excitante provocación. Me arrodillé entre sus piernas y tiré de ellas hasta dejarle la mitad del culo fuera del sofá, quedando su espalda curvada contra el respaldo. Agarré mi polla y coloqué el capullo en medio de su mojada raja. Antes de que presionara, había alargado sus manos para ponerlas sobre mis mejillas y después susurrarme. Aprieta, cariño. No sabes cómo desea

mamá tu polla. Apreté con ganas y mi polla penetró profundamente. Sentí cómo se abría paso entre la carne de la mojada vagina y el calor la envolvió como una manta. La agarré de las caderas y comencé a bombear su coño a la vez que tiraba de ellas. Comenzó a jadear, agarrada a mi cuello, aguantando las embestidas con los labios abiertos, llenando mi boca con su ardiente aliento. Su morbo parecía no tener fin y lo alimentaba continuamente con sus propias palabras.

Su tono de voz iba cambiando y cada vez era más ardiente y lujurioso. Vamos, cariño.

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Dale fuerte a mamá. Revientame el coño.

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Haz que se corra como una zorra. Su provocación cargaba mis venas de deseo y de lujuria y la embestía con más ganas. Comenzó a jadear más fuerte, con su boca casi pegada a la mía. Me miraba fijamente a los ojos para ver el fuego que desprendían en cada

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pollazo. Ah. Sí. Más fuerte. Ah. Sácamela por la boca. Gritó

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contra mis labios mientras se corría. Yo estaba a punto, pero la leche no llegaba y continuaba embistiendo a gran velocidad. Su corrida comenzó a desbordarse, saliendo por la raja para empapar mis huevos. Ella gemía, jadeaba y, a veces, gritaba al notar que no paraba de follarla. Pensé que me iba a detener, pero, en vez de eso, comenzó a mover el culo, haciendo que las penetraciones fueran más potentes. A.

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Cariño. A. Vas a volver loca a mamá.

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Su cuerpo temblaba, pero no paraba de animarme, de seguir alimentando mi morbo llamándose a sí misma mamá. Vamos, llena a mamá de leche. A. Me voy a correr otra vez. Al acabar su última frase, mi polla estalló como una manguera rota y el semen comenzó a salir, salpicando toda su vagina. Los dos gritamos, jadeamos, nos apretamos para sentir ese momento más intensamente. Dejé de embestir, totalmente exhausto. Mi corazón iba a mil y mi boca no daba abasto

para coger aire. Dejé caer mi cabeza sobre sus tetas intentando recuperar la respiración y sentí como acariciaba mi pelo con ternura. No podía ver su cara, pero

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intuía que era la imagen de la satisfacción. Hasta

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aquí

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llegó el capítulo

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de hoy

Speaker 3

Hasta la próxima.

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