SEDUCIENDO A MAMÁ - PARTE 46 (Relato Erótico) - podcast episode cover

SEDUCIENDO A MAMÁ - PARTE 46 (Relato Erótico)

Jul 14, 202538 min
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Speaker 2

Lleva tu imaginación a otro nivel. Relatos calientes. Hoy presentamos.

Speaker 3

Seduciendo a mamá, parte 46. Libro 3, cap 5.

Speaker 2

Observar a dos mujeres besándose frente a ti es el tipo de visión que un hombre es incapaz de pasar por alto. El morbo de contemplarlas tan cerca, con sus carnosas bocas conectadas, impregnándose de humedad, se intensifica cuando las protagonistas de tal espectáculo son tu madre y tu tía, ambas primas hermanas. Lo que debería ser un contacto amistoso entre consanguíneas parece más bien un acto lésbico, incestuoso y lascivo.

Madre mía, me escucho decir al acercarme a la piscina, mientras Alan curiosea desde la esquina opuesta, con las cejas levantadas y un rubor en las mejillas. En un parpadeo, las bocas carnosas de nuestras amadas damas se separan y ambas me miran con una risita burlona. Apuesto a que escucharon mi ridícula expresión de pasmo. Y mientras trato de encontrar el significado de su beso, me pregunto si esa es una costumbre que tienen las primas de la familia

para demostrarse cariño, porque yo no lo recuerdo. Otra cosa es que hace mucho que no tenemos una reunión familiar y he olvidado detalles como este. Tito, sobrino, quita esa cara, te pusiste

Speaker 3

pálido.¿ Por qué no te vienes a la alberca? Me

Speaker 2

invita Arlette, provocándome. Ella se relame la boca como si estuviese recogiendo el sabor de los restos de las mieles que le dejó la boca de mi madre. El agua está riquísima. Me fijo en su expresión fiera y salvaje. Su mirada es voz a lascivia y lujuria. Sus ojos verdes, penetrantes, intentan ingresar en lo más profundo de mi mirada para estudiarme, para saber lo que pienso y lo que deseo. Sí, mi niño, conviene mamá, sonriéndome con un brillo lujurioso en

su mirada que conozco bien, ven con mami, corazón. Ya el asador está ardiendo bien. El iris azul de sus ojos preciosos entellea. Es la clase de mirada que relumbra en su expresión cada vez que está cachonda. Me excita verla así, pero también me asusta. Me causa angustia no saber la causa de su calentura.¿ Es porque está semidesnuda delante de Arlette y su hijastro, con sus pulposos senos expuestos?

Porque si algo sé, es que mi madre se siente orgullosa de poseer esas colosales y pesadas mamás que se irán haciendo cada vez más grandes a medida que avance su embarazo. Hijo, insiste mamá dulcemente, ven con mami. Eh, sí, yo, ahora voy, contesto nervioso, todavía atónito, pues no sé si fue mi mente cochina la que lo pensó o si en verdad me pareció ver que las lenguas de mi madre y mi tía se metieron en la boca de

la otra, lamiéndose las puntas entre sí de forma bastante lúbrica. Tito, sobrino, me detiene la tía Arlette cuando ya avanzaba hacia las aguas. Antes de meterte con nosotros, acércanos dos cervezas, una para tu madre y otra para mí. ¿Qué

Speaker 3

Exclamo horrorizado, emitiendo un largo suspiro.¿ Cómo crees, tía?¿ Te volviste loca? Ambas están embarazadas.¿ Cómo les voy a llevar cervezas?

Speaker 2

Está prohibido beber en su estado. Más que indignado por su insensato pedido, me asusta que se atreva siquiera a pedirme algo así.¿ Acaso no le preocupa la salud de su bebé? Porque a mí sí me angustia la salud de mi hijo. No te ataques, Sobri, se echa a reír mi tía. Las Eineken que te señalo tienen un mínimo, mínimo, mínimo de alcohol y te aseguro que ni siquiera nos las llegaremos a tomar. Entonces... Respondo confundido y enfadado,¿ para

qué las quieres? Miro hacia la esquina de la alberca, donde continúa Alan acomodado, mirando atentamente a las mujeres maduras que están más cerca de él de lo que yo estoy de ellas.¿ Y tú,

Speaker 3

Alan?¿ No dices nada? También se trata de tu hijo,¿ no vas a regañar a Arlette

Speaker 2

Tranquilo, primo, responde con una sonrisa relajada. Arlette sabe lo que hace. Yo también me asusté la primera vez que me pidió que le diera una Ineken. Pero luego entendí que no le afectaría en nada al embarazo. Te aseguro que tiene una forma peculiar de tomarla, y con esa forma peculiar, en realidad, casi no consume nada, ni cinco mililitros. Pues yo no entiendo.

Speaker 3

La tía Arlette vuelve a sonreír y contesta. No tienes que entender nada, Tito, solo vente y ya.

Speaker 2

Mamá. Me dirijo como última alternativa a la única persona que considero la mente congruente del lugar y la que jamás aceptaría poner en riesgo a nuestro hijo por seguirle el juego a este par de desquiciadas.¿ Estás de acuerdo conmigo, verdad? Nada de cervezas. Para mi sorpresa, la mirada candente y traviesa de mi progenitora me dice que ella también se pondrá del lado de las perturbadas y me dejará a mí como un pelele. Ni siquiera sabemos lo que pretende Arlette, hijo,

así que no tienes por qué alarmarte. Solo trae esas cervezas, tírate al agua, que está tibia, y veremos de qué se trata su ocurrencia. Te prometo que yo soy la más interesada en que nuestro hijo llegue a buen término.¿ Es en serio,

Speaker 3

ma? Contesto casi sin aliento.¿ Tres contra uno?

Speaker 2

Los tres se sonríen, y yo, ofendido, decido hacerles caso con tal de no quedar como un idiota ante ellos. Escucho cómo chapotean las damas en la piscina mientras me vuelvo a quitar la camisa y los pantalones, quedándome solo en boxer. Me apena un poco saber que Arlette pronto se dará cuenta de que yo no estoy tan dotado como su hijastro. Alan, a su vez, permanece observando todo desde una de las esquinas de la alberca, con los

antebrazos musculosos apoyados en los bordes de cemento. Tiene unas vistas estupendas de los culos de mamá y de su madrastra mientras chapotean. De hecho, sobresalen las nalgotas carnosas de Arlette, que se tensan a medida que lanza patadas en el agua. Mi madre, en determinado momento, hace un movimiento que me desconcierta y me deja pasmado. Se gira boca arriba y queda nadando así, con sus enormísimos pechos blancos, erguidos, flotando

entre las aguas. Las caídas impresionantes de ambas mamas van directo hacia sus laterales, y sus pezones rosados, deliciosos y comibles, despuntan duros, puntiagudos, señalando a las estrellas de la noche. El culazo de Arlette y las tetazas de mamá son un espectáculo inimaginable para Alan, que está anonadado y cegaramente con una brutal erección al ser partícipe de semejantes vistas. Estás tardando, mi niño, me dice mamá con una entonación sugerente,

mami te necesita. Vamos, sobri,¿ por qué pones esas caras?¿ Nunca habías visto una cola enorme como la mía? Mi madre se echa a reír mientras nada boca arriba. Así que mi niño te está viendo las nalgas, querida. Me voy a poner celosa, ¿eh? Ambas se vuelven a reír. Tragando saliva, voy por las estúpidas cervezas que me pidieron y luego retorno a la alberca. Pongo las cervezas en la orilla y bajo por las escaleras hasta introducirme en la cálida agua. Cuando menos lo espero, mamá y Arlette

se sumergen y luego se ponen de pie nuevamente. Felicidades otra vez por tu embarazo, Arlette. Le dice mamá y se acerca otra vez a ella para darle un fuerte abrazo. Por eso quiero que brindemos con las cervezas, querida. Contesta la tía Arlette, limpiando las gotas de la cara. Trago saliva mientras recojo las cervezas del reposadero y observo nervioso como las tetas de mi madre y las de mi

tía se aplastan entre sí cuando se abrazan. Mi pene hace presión contra mis boxer, reaccionando a lo que veo, y me alegro de que la erección ya no sea notable dado que la tengo debajo del agua. A medida que me acerco a las voluptuosas mujeres, noto que los pezones color melón de mi madre se comprimen y se arrugan violentamente contra los pezones marrones de su prima mientras se aplastan.¿ No sientes libertad al estar sin sujetador, querida?

Le pregunta Arlette, apartándose un poco cuando me acerco. Sin duda, querida. El mundo sería mejor si las mujeres no tuviéramos que usar brasier. Sobre todo tú, Suhei, que tienes unas tetotas enormísimas, dice mi tía, agarrándoselas con las manos y haciéndolas botar en el agua con diversión.¿ Ya las viste, Alan? Son enormes las tetorras de mi prima,¿ verdad que sí? Alan

traga saliva. Veo cómo tiemblan sus labios y, en un estado de éxtasis que intenta disimular, por respeto a mí, sólo asiente con la cabeza, pero dándose perfectamente cuenta de que lo que dice su madrastra es verdad. Las tetas de mi madre son inmensas y se ven aún más exquisitas mientras nadan en el agua.—¡ Qué bien come mi sobrino!— se carcajea la tía Arlette, volviendo a estrujar las tetotas de mamá con sus dos manos, para luego botarlas sobre

las aguas. No entiendo cómo no te atragantaste cuando eras bebé, querido Tito.¿ Te la sigues comiendo ya de grande? Mi madre se echa a reír y yo asiento con la cabeza. Me acerco a mi madre por atrás y ella me recibe girando sus hermosas mamas sobre mi torso, apretándose contra mí. Me excita cada vez que siento sus pezones clavándose en mi piel. Como estamos casi en la orilla, pongo ambas cervezas en la parte firme de la estructura y entonces

abrazo a mamá y la beso en la boca. Sentir su lengua candente y jugosa en mi boca me llena de vida. En un instante, mi pene se pone duro y se mete entre sus muslos. Puedo sentir la aspereza de su braguita, que por fortuna todavía la tiene puesta. Mira, Alan, grita Arlette.¿ No es morboso ver cómo se agasajan y se besan madre e hijo? Uf, responde el hijastro de Arlette. Es increíble. Nunca pensé estar en una situación así. Ver a una verdadera pareja incestuosa comiéndose así. Uf, prima, cómo

lo besas. No pensé que fueras tan cachonda, cabrona. Si supieran, pienso sin decirlo en voz alta. Mejor, impulsado por sus comentarios, decido besarla con mayor pasión. Todos tienen que entender que Sugei es mía, solo mía, aunque tengo que reconocer que es un poco incómodo tenerla expuesta ante ellos. Sobre todo ante Alan. Y a la vez me siento culpable de sentir celos de él, dado que se está portando relativamente bien conmigo. No ha hecho nada grosero para ofenderme ni

a mí ni a ella. Sin embargo, los celos están allí. Yo no espero que Alan no se excite viendo a mi madre, pues es imposible que ningún hombre o mujer no se ponga cachondo observando a una mujer rubia, tetona y de ojos azules, completamente desnuda de los pechos. Pero sí agradezco que sea discreto en sus expresiones de lujuria hacia ella. Y por eso la beso, la estrujo de las nalgas y me repego a sus tetas, atrayéndola más

fuerte hacia mí. Nos restregamos y nos amamos. Tranquilo, tranquilo, Tito, se echa a reír mi tía Arlette.¿ Qué te la vas a tragar? Más bien se la está aspirando, interviene Alan, que también se ríe. Mamá es la que da pie para separarnos. Sus ojos azules continúan brillantes cuando me mira. Su boca hermosa y carnosa está húmeda. Su lengua relame sus labios, que tienen fluidos bucales. Amo como sus adorables pechos se despegan de mis pectorales y sus pezones enormes

y duros quedan enterrados en mi piel. Lo siento, se sonroja mamá. Se nota que disfrutas del morbo de besar a tu hijo, querida, le dice Arlette. Mamá la mira y

Speaker 3

se sonríen. No solo es morbo, prima. La realidad es que

Speaker 2

amo a Tito como hijo y como hombre. Lo que siento por él se ha intensificado desde que nuestra relación cruzó las líneas tabú y comenzamos a hacer el amor. Además, no estás para saberlo, querida Arlette, pero Tito tiene la mejor lengua que he probado en toda mi vida. Las palabras de mamá me hacen sentir orgulloso y hacen que

mi ego despierte por primera vez en esa velada. Acaricio sus cachetes del culo por debajo del agua y le pego mi paquete en su entrepierna.¿ Te importaría poder comprobarlo, Sugei? Te advierto que soy muy celosa, prima, contesta mamá con una sonrisa divertida. Aún así, Sugei, todo queda en familia.

Ni siquiera soy consciente de lo que se está gestando hasta que mamá se aparta de mi lado, Arlette toma su lugar, se pone delante de mí y veo como su boca se aproxima a la mía, abriéndola para devorarme. Me cuesta reaccionar al principio. Su boca es más grande que la de mamá y su lengua fiera un poco más traviesa, pues se posa en mis labios y los abre. Yo no pongo resistencia en ese momento y los separo.

El roce de sus labios aviva mi deseo. Su lengua entra en la mía, y ella me besa durante un par de segundos, llenándola de saliva salvajemente, con sus pechos casi pegados a los míos. Siento incluso que ella percibe mi erección cuando acerca su cuerpo al mío. Pero entonces me separo de ella tajantemente, miro hacia el fondo y digo con un tono de terror. Alan. Tranquilo, cariño, se sonríe la tía Arlette, apartándose de mí. Si mi cabroncito me comparte con su padre,¿ en qué le afecta que

me bese con mi sobrino? Además, solo es un besito. Después de todo, ya me tiene preñada y segura para él. Lo cierto es que no quiero que besarla a ella sea un pretexto para que luego Alan quiera besar a mi madre.

Speaker 3

No lo toleraría. Yo no soy un chico compartido. Mamá vuelve a mí y me

Speaker 2

toca el pene. Cuando lo siente duro en sus manos, veo que endurece la mirada mientras me susurra al oído.¿ Así que la tía Arlette te puso duro, no, niñito malcriado? No, no, mami, no, le respondo también en silencio, mientras Arlette se dirige hacia su hijastro para comerle la boca. No me gusta que te pongas duro con otras mujeres. Te juro que no, yo ya estaba así, desde antes. Pero mamá me aprieta

la polla tan fuerte que tengo miedo de gritar. Luego, dentro del agua, me azota las nalgas, primero una y luego la otra. Como te vuelvas a poner duro por la tía Arlette, te voy a poner a cuatro patas en el cuarto y te daré unos chanclazos hasta que el culo te arda, ¿entendido, niñito majadero? San y mami, lo siento. Arlette y Alan son ajenos a esta conversación y se siguen besando un poco más hasta que ella recuerda las cervezas y se vuelve hacia nosotros. Llegó la

hora de brindar, querida Suhey. Ven, Tito, danos las cervezas, cariño. Tú también acércate, Alan. Acerco las cervezas y las destapo con un destapador que había colocado en la orilla previamente. Una cerveza se la entrego a Arlette y la otra a mamá.¿ No estarás pensando que me la beba de verdad, eh, Arlette?

Speaker 3

La reta mi madre. Oh,

Speaker 2

no, cariño, será solo lo que tu hijo pueda recoger con la lengua. Mamá y yo nos miramos confundidos sin lograr entender de lo que se trata. Vamos a brindar, sujei, comenta Arlette, y nuestros cabroncitos verterán la cerveza en nuestros pechos. Ellos, con su lengua, recogerán el líquido y nos lo darán en la boca de inmediato. La cerveza que ellos logren recolectar con sus bocas será la que nosotras nos bebamos, que, como podrás adivinar, no será demasiada. Trago saliva y mi

corazón da un fuerte vuelco. Mamá se pone roja

Speaker 3

y dice, Ay, Arlette, es que me da pena.¿ Pena conmigo?¿ Pena con Alan?¿ Pena de qué, Sugei? Después de todo, ya tienes las

Speaker 2

tetas desnudas. Lo sé, pero beber cerveza de la boca de mi hijo después de que la recolecte de mis propios pechos es un acto un poco indecoroso. Sí, sí, mamá, estoy de acuerdo, expreso en mi mente sin llegar a decirlo en voz alta. Yo también lo haré, Sugei. Estaremos en igualdad de condiciones. No puede ser tan pudorosa después

de estar casi completamente desnudas con nuestros sementales. Mi madre me mira como preguntándome por mi postura, y yo asiento con la cabeza al creer que no es tan descabellado como parece. Bueno, está bien, suspira, pero que conste, Arlette, que esta será la última vez que bebemos cerveza en nuestro estado. Prometido, prima, concede la tía. Muy bien, chicos.

A la cuenta de tres brindaremos. Chocarán las botellas la una con la otra, y luego las echarán sobre nuestros pechos, para después recoger la cerveza con sus lenguas y darnosla en nuestras boquitas, ¿entendido? Entendido, respondemos

Speaker 3

Alan y yo a la vez. Entonces, salud. Exclama Arlette.

Speaker 2

A continuación, Alan y yo chocamos nuestras botellas y después cada uno vertimos la cerveza sobre las tetas de nuestras mujeres. En mi caso, vacío la botella en las de mi madre, tanto en una mama como en la otra, asegurándome de mojarla toda, y lo hago de manera lenta, a fin de evitar que la espuma se vaya por el prolongado canalillo. ¡Uf! Jadea a ella cuando siente la frialdad del líquido en su piel. La cerveza cae a borbotones sobre ella, sobre

todo la espuma. Entonces, cuando ya no queda nada dentro del envase salvo los restos, mamá se levanta obscenamente sus enormes tetas y me las acerca a la boca como si fueran las ubres que una vaca ofrece a su becerro. Y yo, sin poder contenerme, me dispongo a succionar sus pezones con la parte inferior de la lengua, que es donde más líquido hay, y las absorbo, haciendo un ruido muy erótico. Yedí a Shogi, restregándome sus pechos en mi

Speaker 3

cara. ¡Uf

Speaker 2

Recojo todo lo que puedo con mi lengua y enseguida llevo mi boca a la suya. Ella me recibe abriéndola hambrientamente. Con su lengua absorbe la mía como si estuviera sedienta. Me sorbe la boca una y otra vez hasta que, nuevamente, hago mi trabajo de recolector de cerveza y me dirijo a sus tetas. Mientras chupo sus tetas, escucho los chapoteos de la boca de Alan comiéndose las tetas de su madrastra. Ambos estamos en labor. Los dos succionamos. Mamamos tetas y

recolectamos en nuestras bocas el néctar de la cebada. Mamá vuelve a besarme con ansia.

Speaker 3

Con su lengua se impregna del líquido de mi boca. Lo sorbe. Traga el líquido. Suspira hondo y sigue tragando.

Speaker 4

¡Uy,

Speaker 3

qué rico! Escucho la voz cachonda de la tía Arlette.

Speaker 2

Me separo de mi madre y veo que Alan sigue mamando tetas. Al volver hacia mi madre, veo que ella misma se las levanta y se las chupa con su propia boca. Sus dos suaves areolas se fruncen y se tensan con su lengua y sus pezones se endurecen en un abrir y cerrar de ojos. Pasa la punta de la lengua por sus cumbres y entonces veo cómo empieza a chupar, a beber el resto de la cerveza. Me vuelvo hacia la otra parejita y sorprendo a Alan mirando de reojo la hazaña candente de mi madre. Me quedo helado.

Mamá ha decidido protagonizar ella sola el espectáculo. No hay nada más sexy que ver a una mujer chupándose ella sola las tetas. Y Alan lo disfruta. no pierde oportunidad de mirar. Es tan lascivo semejante escena, ella estrujando y levantando sus poderosas y grandísimas tetas para beberse la cerveza, que yo mismo me pongo duro. Los pechos blancos de mi madre se desparraman entre sus dedos.

Speaker 3

Mamá jadea. Arlette jadea. Yo miro a ambas. Los ojos de Alan

Speaker 2

intercalan sus miradas entre los de mi madre y su madrastra. Debe tener una gran erección

Speaker 3

debajo del agua, pero no puedo apreciarlo. Uf. Suhey, querida. Le

Speaker 2

dice mi tía a mi madre cuando se da cuenta de lo que está haciendo, te vas a arrancar las tetas tú sola, querida. Alan también se ríe. Mamá se suelta los pechos, saciada, y luego me pide que me acerque para besarla. Allí termina este momento tan lascivo. Vuelvo a sentir sus pechos en mis pectorales. Mamá busca mi pene debajo del agua y, metiendo su mano entre mi bóxer, lo acaricia, me masturba y yo jadeo. Me da vergüenza que la otra parejita descubra lo que estamos haciendo. Pero

entiendo que ellos también se están besando. Así pasamos un largo rato hasta que escuchamos que la parejita se separa. Y nosotros también lo hacemos.

Speaker 3

Tengo hambre, dice la tía Arlette. Vamos a asar la carne, me pide Alan. Trato de recuperarme.

Speaker 2

La tía Arlette y mi madre se reúnen nuevamente en el agua y platican en voz baja, como si tramaran algo. Me asusto, pero por fortuna, no pasa nada durante las siguientes dos horas. Cenamos a gusto. Alan y yo disfrutamos de las cervezas mientras nuestras mujeres tienen que contentarse con agua de naranja.¿ Han pensado en cómo llamarán a su bebé?

Pregunta Arlette cuando comienza a recoger los platos. No se lo había comentado a Tito, contesta mamá, pero me gustaría que si es niño, él le ponga el nombre, y que si es niña, la llamemos Cassandra, como nuestra abuela. Alan y Arlette se miran con complicidad y es ella la que responde. ¿Cassandra, dices, su

Speaker 3

hey, como la abuela? Sí,¿ qué pasa con ello? No es un nombre anticuado. Claro que no lo es, prima

Speaker 2

Lo que pasa es que Alan y yo habíamos pensado llamarla Cassandra también en caso de que sea niña.

Speaker 3

No. No podemos repetir los nombres, Arlette. Te recuerdo que la abuela Cassandra también es mi abuela. Pero yo soy mayor que tú, Arlette. Yo tengo derecho por edad. De ninguna manera, Sugei. Es Alan el que interviene

Speaker 2

A ver, preciosas damas, me temo que tenemos que llegar a una resolución como personas maduras,¿ no lo crees, primastro? Contesto, supongo que sí.¿ Y qué propones, mi amor, entonces? Le pregunta Arlette poniendo sus brazos en jarra.

Speaker 4

Un,

Speaker 2

como digo, esto lo tenemos que deliberar de una manera, justa.¿ Qué tal si lo hacemos a través

Speaker 3

de un concurso de Skirt? ¿Qué? Contesto yo. No sé si mi

Speaker 2

progenitora conozca el término, pero con mi rostro le hago saber que lo que propone Alan es sumamente, fuertecito.

Speaker 3

A qué te refieres con un concurso de Skirt, Alan? Quiero saber. Pues a eso, Tito. Acostamos a nuestras

Speaker 2

mujeres en los camastros. Las desnudamos completamente, les abrimos las piernas y cada uno le hace un delicioso oral a su mujer.

Speaker 3

De qué están hablando? Dice mi madre. No es tan malo lo que propongo, reitera Alan. Se trata de darles una comida de coño hasta que se corran. Por Dios. Mi madre se lleva las manos a la cara.¿ Y quién gana?

Speaker 2

Pregunta la tía Arlette, ignorando el soponcio de mi madre, la que se corra más pronto. No, no, contesta Alan con una cara diabólica, sino la que lance el chorro del skirt más lejos. Mi rostro se queda patidifuso, y el de mi madre no es diferente. Aquí no se está poniendo en juego la habilidad de hacer venir a las mujeres, explica Alan. Aquí más bien se calificará la intensidad, es decir, nuestra habilidad, Tito, para hacerlas tener un orgasmo extremo.

La que tira el chorro de Skirt más lejos, gana la partida, y llamará al bebé, en caso de ser niña, con el nombre de Cassandra. Estoy a punto de poner el grito en el cielo, cuando de repente empieza a caer un tormentón que nadie esperaba. Maldita sea, se queja Alan con verdadera frustración. Es lo que tiene el verano, dice Arlette riendo, encogiéndose de hombros, las lluvias y el calor.

Ni modo, querida, contesta mamá. Creo que es hora de irnos a dormir y olvidarnos de ese jueguito raro que propone tu hijo que, por lo que entiendo, es sumamente obsceno. Nos iremos a dormir, querida prima, le advierte Arlette, pero eso no significa que no hagamos este concurso el día de mañana.

Speaker 3

Ni hablar, contesto yo.¿ Qué pasa, Tito? Se burla la tía Arlette.¿ No crees ser capaz de hacer correr

Speaker 2

a tu madre con un esquirt intenso? No es eso, tía, pero creo que hacer un concurso de eso, así viéndonos, creo que ya es un poco. Nada, nada, nada, no sean cobardes, continúa ella.

Speaker 3

Mañana haremos el concurso. Mira, prima Arlette, deja en paz a mi niño. Mañana veremos si jugamos o no.

Speaker 2

Ahora vamos a la cama, que la tormenta está más fuerte. Buenas noches a todos, dice Alan, llevándose a la tía Arlette por delante. Buenas noches, respondo yo, agradecido de que la velada entre los cuatro haya terminado. Quiera Dios que el concurso de Skirt solo quede en eso, en una locura. Desde que volvimos cada pareja a nuestras respectivas habitaciones, la

noche ha transcurrido lenta pero relativamente morbosa. Mamá se ha despertado varias veces en la madrugada debido a los libidinosos gritos procedentes de la habitación contigua del pasillo, y a su vez me ha despertado a mí deliberadamente, haciéndome una garganta profunda. Primero me lamé la carne de mi erección despacio, hasta que mi glande palpita en su lengua. Posteriormente, se la hunde por completo en su

Speaker 3

boca y logra traspasar su garganta. 1. Jadeo nuevamente

Speaker 2

entre sueños. Es evidente que los apasionados jadeos de su prima y Alan han sido un aliciente para que su calentura se estimule, y por eso se ha colocado a cuatro patas entre mis piernas, hundiendo sus gloriosas mamas en el colchón y apoyando su barbilla contra la colcha. El hormigueo en mi entrepierna al percibir su húmeda lengua es una prueba de ello, de su ardor uterino, de sus

ansias de sexo, de su hambre de polla. Experimento un escalofrío intenso que surge en mi dura erección, con pulsaciones calientes que se expanden por todo el cuerpo y atentan contra mi respiración. Mamá produce muchos sonidos acuosos con la boca mientras me la chupa. Y yo suspiro, ardiendo por dentro desde la base de mi sexo. Me incorporo un poco, pero la escasa luz de la madrugada apenas me permite distinguir su silueta. Veo su culo en pompa, sus movimientos sensuales,

su melena rubia enmarañando mi entrepierna. Mami. Su lengua mojada, como gatita en celo, se ha desplazado con lengüetazos hasta mis huevos, y en últimos instantes incluso ha llegado peligrosamente a la zona más restringida que tiene un hombre. Lamiéndome la sensible zona de mi perineo y el preludio de mi recto, lo cual me ha dejado un poco pasmado

y apenado. Uf, mami, mami,¿ qué me haces? Solo disfruta de lo que te hago, mi niño, escucho su voz maternal, entre nuevos sonidos bucales de chupadas, disfruta de las caricias de mami. Su lengua nuevamente se restriega entre mis bolas, presionando mis pelos con sus labios carnosos para luego tirar ligeramente de ellos hasta lograr estremecerme.

Speaker 4

Un.

Speaker 2

Ma. Siento que las yemas de sus dedos se aventuran una vez más a la zona perineal, frotándome, clavándome sus uñas en mis nalgas. Para luego acercar su boca con su lengua resbaladiza y húmeda y deslizarse por todo el sensible espacio, encendiéndome todas mis terminaciones nerviosas, haciéndome jadear. A. Flexiona las rodillas, amor, y abre más tus muslos. Le obedezco por instinto, impulsado por el riquísimo hormigueo que me

enciende la piel. Flexiono mis rodillas y separo mis muslos para que mi madre pueda acceder y continuar con su erótica labor. Escucho sus chapaleos entre mis huevos y la raya de mis nalgas y entonces mi presión arterial comienza a subir. ¡Uf! ¡Uf! Mis gemidos se intensifican cuando sus manos me separan los glúteos y su lengua rosa todo el anillo de mi ano, depositando allí un puñado de

abundante saliva, la cual se filtra directo en mi agujero. Joder, ma, ma, ahí, no. Exclamo horrorizado, ahí no. Silencio, mi bebé, me susurra entre lameteos en la circunferencia de mi ano, aquí dentro está tu punto G y mami te lo quiere estimular.

Speaker 3

¡Oh, no! Me aterrorizo, ahí, no, ahí no. Silencio

Speaker 2

Tito, confía en mami, mami solo quiere estimularte para que tengas un orgasmo prostático. De inmediato comienzo a retorcerme cuando la boca de mamá besa todo el contorno de mi recto, sin llegar a meter aún la lengua en el pozo prohibido. Mami, no, por favor. Su saliva y su lengua inspeccionan la zona de forma lenta y excitante. Todo mi cuerpo se estremece. Mami solo quiere que bebé experimente una nueva forma de placer, cariño.

Un orgasmo prostático que, según entiendo, es más intenso que el orgasmo tradicional

Speaker 3

masculino. ¿Qué? Pero, pero. Clava sus uñas en mis glúteos y los

Speaker 2

araña delicadamente, acrecentando mi gozo. El problema, hijo, es que para acceder a la próstata sí o sí hay que hacerlo por el recto, cariño, lo que supone pasar por el ano. Pero no te preocupes, te prometo que no accederé más de un par de centímetros.¿ Quién te dio

esta idea, ma?¿ La loca de la tía Arlette? Escucho la sonrisa de mi madre y entiendo que esto ya lo ha hecho antes, lo que me lleva a preguntarme con quién podría haber experimentado un acto tan obsceno y sórdido como este, con papá, con lo tradicional que es. Me parece imposible,¿ entonces con quién?¿ Con Nacho? Pues¿ cuántas marranadas aprendió con ese hijo de puta? Al siguiente escupitajo de mi madre en mi recto, por inercia cierro los muslos,

pero mamá suavemente me obliga a mantenerlos separados. La saliva se hunde nuevamente en el interior de mi ano, que empieza a abrirse y a cerrarse por los nervios, y con terror experimento la humedad introduciéndose dentro de mí.¿ Pero qué haces, mamá? Te estoy ensalivando, mi niño. No olvides que el recto y el ano son conductos de salida

y que no se autolubrican como mi vagina. Así que no queda más remedio que la estimulación de la próstata se realice con una buena dosis de lubricante.¿ En serio vas a meterme el dedo en el culo? Sí, hijo, y te juro que experimentarás un placer nunca antes sentido. No, no, no, yo no soy gay, mamá. Escucho la risa de mi madre mientras su lengua sigue jugando con la entrada de mi ano, la cual ya está más que ensalivada. Y me avergüenza admitir que la sensación de hormigueo en esta

zona es impresionantemente explosiva. Pero me da vergüenza. No me puedo explicar cómo la mujer más religiosa que creía conocer, mi progenitora, ahora me esté tratando de meter un dedo en el recto para estimularme la próstata. Déjate de remigos, hijo. La mayoría de los hombres heterosexuales se niegan a sentir el placer que produce un orgasmo prostático porque consideran que es algo exclusivo de homosexuales cuando no es así. Pero

Speaker 3

mamá, creí que tú, al ser tan católica. Uf. Pero ante la ausencia de la boca de mi

Speaker 2

madre en mi pene, yo mismo me masturbo hasta venirme, expulsando mi simiente en un borbotón ligero que me proporciona una relajación tal que me quedo dormido de inmediato. Con mi madre entre mis piernas, sin que, por el momento, haya podido concluir su masturbación prostática dentro de mi culo, aunque sé que en el futuro lo volverá a intentar, y no sé si yo podré resistirme a ello. Hasta aquí llegó el capítulo de hoy.

Speaker 3

Hasta la próxima.

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