LAS VUELTAS DE LA VIDA - PARTE 9 - podcast episode cover

LAS VUELTAS DE LA VIDA - PARTE 9

Feb 23, 202654 min
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Speaker 2

Lleva tu imaginación a otro nivel. Relatos calientes. Hoy presentamos Las vueltas de la vida, parte 9. No

Speaker 3

olvides suscribirte para que no te pierdas ninguna de las historias.¿ Qué tengo que hacer?¿ Qué quiero hacer? Me

Speaker 2

pedí otra cerveza. Al día siguiente no me tocaba trabajar y, alrededor de la medianoche, me fui del bar hacia la que había sido nuestra casa. No sabía muy bien para qué, ni siquiera si quería volver a vivir allí. Al entrar, todo estaba oscuro. Encendí la luz del comedor y miré a mi alrededor. Todo me resultaba tan familiar que dolía. Fui a la cocina por un vaso de agua, abrí la nevera y encontré algo de comida, todo ordenado y en su lugar. Tomé la botella de agua y volví

al comedor. Sobre la mesa vi un sobre grande, abultado por lo que contenía en su interior. Al abrirlo, me encontré con una gran suma de dinero y una hoja doblada por la mitad. Dejé el sobre en la mesa y me senté en el sillón para leer el papel, escrito de puño y letra por Carolina. Decía. Martín. Entiendo perfectamente que ya no quieras estar conmigo. Sinceramente, no merezco un hombre como tú a mi lado. Sé que lo hice todo mal, que tendría que haberte lo contado todo.

Pensé estúpidamente que podría resolverlo, pero que equivocada estaba. y ahora me toca asumir las consecuencias. No fue porque no confiara en ti, simplemente, por estúpida me lo callé. Desde que volviste, pensé una y mil veces que tenías que saber que me había prostituido, pero nunca pude. Me avergüenza haber tenido que llegar a eso, pero en ese momento lo más importante para mí era mamá, y por ella

tuve que hacerlo. No me alcanzarán los días de vida para arrepentirme de lo que hice, de traicionar a un hombre como tú que no merecía esto. Y como te dije en el mensaje, una y mil veces perdón. Te amaré por siempre. Carolina. Sabía el efecto que me produciría cualquier cosa que dijera, a pesar de lo que había hecho, pero no podía odiarla, creo que jamás podría. Tomé el sobre con el dinero y salí de esa casa, ya vería más adelante qué hacer. Llegué a casa y mamá

ya estaba durmiendo. Al día siguiente, cuando nos sentamos a desayunar, le di la carta para que la leyera y, como a mí, se le escaparon las lágrimas. Le conté también. Y junto con esa carta, en el sobre había un montón de dinero, para las cuotas del préstamo de la casa. Ay, hijo. Sin trabajo y te dejó todo ese dinero. Perdón que te lo diga, pero me da mucha pena esa chica. Ha tenido que pasar por mucho. Ya lo sé, mamá. La verdad es que a mí tampoco me agrada saberla

en esa situación, pero... Ya lo sé, corazón, ya lo sé, el tiempo lo dirá. Me fui a trabajar como todos los días. y esa misma semana pedí unos días de vacaciones. Desde lo ocurrido no tenía cabeza y no quería cometer un error en mi trabajo. Pensé en tomarme unos días, quizás irme a algún lado, cambiar de aire y pensar qué hacer. Lo hablé con mamá y me dijo que estaba bien, que ella podía estar sola unos días y

que me vendría bien descansar. Finalmente, me fui cinco días a la costa a una pequeña cabaña en Costa del Este. Ver el mar, dormir cuando tenía sueño y salir a caminar por la playa me vino bien, aunque no podía dejar de pensar en todo lo ocurrido, en Carolina y en cómo lo estaría pasando, y en decidir si la volvería a ver o no. Volví a La Plata y aún me quedaban dos días de vacaciones, que aproveché para pasear con mamá, incluso yendo los dos un sábado a

Buenos Aires. Volví a la rutina del trabajo, a ir de un lado al otro visitando las sucursales, y poco a poco fui dejando de pensar en lo mismo. Casi un mes después, una tarde estaba tomando una cerveza en el bar cuando me sonó el teléfono. Al mirar la pantalla, vi una llamada de un número de la plata que no tenía agendado. Me suele pasar, ya que algunos encargados suplentes de sucursal no los tengo en el teléfono, así que atendí.

Speaker 3

Hola, ¿Martín? Sí,¿ quién habla? Soy Luciana, amiga de Carolina. Perdón que te llame,

Speaker 2

pero me gustaría hablar contigo. Hola, Luciana. Perdón por lo que voy a decir, pero no sé si quiero hablar de Carolina. Martín, ella no sabe que te estoy llamando. De hecho, le tuve que robar tu número de su teléfono. Pero te pediría que pudiéramos hablar, aunque sea un momento.

Speaker 3

No sé, Luciana. Por favor, Martín. Solo un momento. Está bien.

Speaker 2

Pero por favor te pido que no sea tu intención interceder por ella. No, te juro que no. Aunque,

Speaker 3

claro, tiene que ver con ella. Dime cuándo y no importa la hora.— Estoy en un bar,¿ puedes venir ahora?— Claro.— Dime dónde estás.— Estoy en el de 11 y 47.— En cinco minutos

Speaker 2

estoy ahí.— Espérame, por favor. Corté la llamada sin entender qué quería esa chica si no era interceder por Carolina. Pero tenía que ver con ella,¿ cuál era la razón? Tuvo razón y cinco minutos después la vi entrar al bar, buscándome con la mirada. Cuando me ubicó, se acercó y nos saludamos con un beso. Hola, Luciana

Speaker 3

Hola, Martín. Gracias por aceptar verme.¿ Todo bien?

Speaker 2

Le pregunté si tomaba cerveza. Cuando me dijo que sí, le pedí dos al mozo con una seña. Antes que nada, quiero preguntarte cómo estás.¿ Qué

Speaker 3

decirte, Luciana?¿ Cómo puedo, la verdad? Lo sé. Me imagino cómo debes sentirte. La verdad no me lo esperaba. Tengo que pedirte perdón, Martín.¿ Tú por qué?

Speaker 2

Primero, porque fui yo quien la metió en el tema de la prostitución. pero la vi tan desesperada en ese momento que se me ocurrió que con eso podría salir del paso y cubrir la internación de su mamá y las deudas que tenía. Creo que no deberías pedirme perdón por eso, incluso ella tampoco tiene que hacerlo. Fue una decisión que tomó y ni siquiera estábamos juntos. Eso lo puedo entender. Quizás hubiera preferido que me lo contara y poder darle una mano para que no tuviera que llegar

a eso. Pero bueno, somos adultos y tomamos decisiones. Sí, claro. Pero creo que en ese momento no tuvo elección, no vio otra salida. Eso lo entiendo. Y también tengo que pedirte perdón porque cuando Caro me contó del chantaje de ese tipo, no fui una buena consejera. Creo que minimicé las consecuencias. Carolina me contó lo que quería el tipo y lo que podría pasar si no aceptaba, y pensé que no era justo que todo lo que había conseguido

con tanto esfuerzo se fuera a la mierda. Además, ella siempre me había dicho que no quería que supieras de esa parte de su pasado, porque sentía mucha vergüenza y tenía miedo de que la vieras de otra manera. No quería que la vieras como una puta y que eso pudiera dañar lo que ustedes habían vuelto a tener. Puedo pensar diferente en muchas cosas, pero no me siento superior a nadie. Puedo entender que llegó a prostituirse por el bien de Margarita, por lo que no soy quien para juzgarla.

Incluso pienso que tuvo valor para tomar una decisión así y, en cierta parte, la admiro. No sé si yo hubiera podido llegar a algo así. te aseguro que fue solo hasta que a su mamá le dieron el alta, luego lo dejó. No sé si te lo ha contado, pero yo aún sigo en eso, mi situación es diferente. Yo uso ese dinero para mis cosas, para darme los gustos, para vivir mejor, y no le debo explicaciones a nadie. Tampoco te juzgo, es tu vida y decides sobre ella.

Comerciar con el cuerpo, al menos como yo lo veo, Es una forma respetable de ganarse la vida, aunque con sus riesgos, claro. Como cualquier trabajo, con sus cosas buenas y malas. Supongo. Nos quedamos en silencio por un momento, aún no entendía por qué quería encontrarse conmigo, así que decidí preguntárselo. Luciana, perdón si soy un poco directo, pero,¿ por qué querías hablar conmigo? Bueno, aunque tiene que ver

con Carolina, no es exactamente sobre ella. Quiero contarte algo para ver si me puedes ayudar, si es que puedes. Cuéntame qué pasa. Esa tarde que te lo contó todo, cuando se quedó sola, me llamó por teléfono y fui a su casa. Me contó lo que había pasado entre ustedes y que había renunciado a la empresa. Estaba muy mal y esa noche me quedé a dormir con ella.

Al día siguiente, me dijo que había estado pensando en irse, que no tenía derecho a vivir allí y que se iría a casa de su madre y que también se lo contaría todo a ella. Le ofrecí que se viniera a mi departamento, pero decidió irse a lo de su mamá. Dos días después, ya en casa de su madre, me dijo que se lo había contado todo, incluida la situación contigo. Luego la llamaron varias veces de un número que no atendió, hasta que le enviaron un mensaje. Era ese tipo, diciéndole que,

aunque hubiera dejado la empresa, las cosas seguían igual. Ella no contestó el mensaje y me dijo que ya no le importaba nada, que ese hijo de puta hiciera lo que quisiera, total, ya había perdido todo.¿ Y la siguió llamando? Algunas veces más, también le envió mensajes, diciéndole que se le estaba acabando la paciencia.¡ Qué pedazo de mierda! Francisco volvió a su puesto después de su problema de salud y, según lo que piensa Carolina, le hizo firmar a él

también esa contratación y finalmente le dio curso. Por lo que le entró a Carolina un depósito de mucho dinero en su cuenta, que por supuesto no tocó. Unos días después, una de sus excompañeras de la consultora le contó que el tipo habló con Rafael sobre esa maniobra. Según supo, Rafael, cegaramente porque ese hijo de puta le llenó la cabeza,

decidió iniciar una acción legal contra Carolina.¿ La denunciaron? Según entendí, Rafael iba a venir a La Plata para ver el caso y tomar una decisión, por lo que Carolina se imagina que en cualquier momento le llegará algún aviso o citación. Perdón, Luciana, pero sigo sin entender que tengo que ver yo. Le dije que estaría con ella pase lo que pase, que tenía que conseguir un abogado que la representara llegado el caso,

pero ella me dijo que no tiene un peso. De hecho, Hace una semana volvió a trabajar en el bar donde trabajábamos antes de graduarse y yo puedo ayudarla, pero no sé si tendré el dinero suficiente. Por eso necesitaba verte. Sé que quizás no sea una buena idea, pero Caro es una buena persona, con un corazón inmenso y no se merece todo esto.¿ Tú estarías en condiciones de aportar dinero si hiciera falta? No se merece lo que este malparido le está haciendo, y ni pensar en que pueda

ir presa como él dijo. La escuchaba y no podía dejar de pensar en mil cosas. A pesar de lo que había pasado, no podía permitir que ese hijo de puta se saliera con la suya y le arruinara la vida solo porque no quiso seguir con él. Más allá de lo que pasara o no entre nosotros, Carolina no se merecía eso, y, además, porque a pesar de su infidelidad, la sigo amando y no quiero que le caiga encima

toda la mierda de ese tipo. Mientras escuchaba a Luciana, pensaba en qué se podía hacer y se me cruzó por la mente Ernesto, que según Carolina la había ayudado mucho y era amigo del dueño de la consultora. Quizás se podría empezar por ahí. Luciana, está bien, cuenta con el dinero que haga falta, pero con una condición. Dime cuál. Que Carolina nunca lo sepa. Dile que el dinero es tuyo.

No quiero que lo sepa. No sé qué pasará de aquí en adelante, y si lo sabe, supondrá que tiene alguna posibilidad conmigo y eso ni siquiera yo lo sé.¿ Cuánta razón tenía siempre Caro? Eres un gran tipo. Otro en tu lugar hubiera pensado que se joda, se lo buscó.¿ qué quieres que te diga? No sé los demás, pero al menos yo no puedo dejar de amar de un momento a otro. Ya me doy cuenta de que la sigues amando. De no ser así, ni siquiera estaríamos hablando.

Estaba pensando,¿ tienes el teléfono de Ernesto?¿ Me lo puedes pasar?¿ De Ernesto? Sí, Carolina me contó lo que pasó con ese hombre y Me dijo que siempre la respetó y que la ayudó, y también que es amigo de Rafael. Quiero hablar con él para saber qué versión del tema le llegó a Rafael.¡ Qué tonta! No había pensado en él. Ya te lo paso. Me envió el contacto por un mensaje, y mientras lo agendaba, no dejaba de pensar en que, pasara lo que pasara, no podía desentenderme de lo que

le podía suceder. Cuando lo llames, dile que yo te di el teléfono

Speaker 3

Para él, soy Roxana. Oka. Gracias, Martín. No sé cómo más ayudarla. Ya veremos, pero tengo que pedirte algo. Lo que quieras. Quisiera pasar la noche contigo. Solo dime cuál es la tarifa.

Speaker 2

Eso no, Martín. Nunca le haría eso a Caro. Te puedo dar el teléfono de otra chica, pero no me pidas eso. Eso quería escuchar. No tenía intención de hacerlo, solo quería saber si podía confiar en ti. Boludo. Me hiciste poner nerviosa. La quiero mucho y haré todo lo que pueda por ayudarla. Oga. Por favor. que carolina no sepa de este encuentro ni de lo que hablamos confío en ti ya te contaré si hay alguna novedad

Speaker 3

y avísame si pasa algo gracias martín

Speaker 2

nos despedimos y salí del bar volví a casa de mi madre Ese hijo de puta ya me había hecho enfadar, no paró, tuvo que seguir esparciendo mierda y ya iba a encontrar la forma de hacerlo pagar. No le conté nada de esto a mamá, aún no tenía claro qué hacer. Ya vería si luego la ponía al tanto. Al día siguiente, en un descanso del mediodía, antes de almorzar, decidí llamar a Ernesto. Marqué su número y, Después de

Speaker 3

tres tonos, contestó. ¿Hola?¿ Quién habla? Buenos días, señor Ernesto. Él habla. Soy Martín, esposo de Carolina Arroyo Peña. Martín. Claro, mucho gusto. Carolina me habló mucho de ti.

Speaker 2

A qué debo esta llamada? No es mi intención molestarlo y comprendería si no aceptara, pero me gustaría hablar personalmente con usted. Claro,¿ pasó algo? Preferiría hablarlo

Speaker 3

en persona. Cuando y dónde usted diga.

Speaker 2

Será solo un momento. Perfecto, no hay problema. Salgo de la empresa a eso de las cuatro de la tarde.¿ Te parece encontrarnos en el café de 12 y 50, tipo 4 y 4? Perfecto, estaré allí a esa hora. Perdón,¿ pero me conoce usted? Solo por fotos, pero te reconoceré sin dudas.

Speaker 3

Bien, nos vemos. Hasta luego. Adiós, Martín.

Speaker 2

Seguí con mi trabajo y, minutos antes de las 4, Ya estaba en una mesa de ese bar. Vi entrar a un hombre de traje que miraba las mesas y supe que era él. Al verme, se acercó. Me puse de pie y estrechamos nuestras manos. Es un gusto

Speaker 3

conocerte, Martín. Igualmente. Y gracias por venir.

Speaker 2

No hay nada que agradecer. Pedimos café para los dos y, mientras lo traían, le dije. Perdón por esto, pero necesitaba hablar

Speaker 3

con usted. Por favor, tú te ame, Martín. Bien. Quería

Speaker 2

hablar contigo y, lógicamente, tiene que ver con Carolina. Hace tiempo que no sé de ella.

Speaker 3

Está bien? Bueno, digamos que no.¿ Qué pasó?

Speaker 2

Antes que nada, Ernesto, tengo que decirte qué sé lo que pasó entre Carolina y tú, pero no es por eso que estamos aquí. Entendí la situación por la que tuvo que pasar, pero en ese momento yo no estaba en su vida. Mira, Martín, no tengo reparos en hablar de lo que pasó. Por cuestiones personales que quizás en otro momento podamos hablar, suelo contratar a chicas para tener sexo. No me avergüenzo de ello, pero tampoco es algo de

lo que me enorgullezca y ande ventilando. Lo que sí puedo decirte es que todas las chicas con las que he estado son dignas de mi respeto y así me comporto con ellas. Carolina me lo dijo y eso habla bien de ti. Seré sincero contigo. Carolina fue distinta a todas. Desde la primera vez que nos vimos, me di cuenta de que era diferente, que estaba formada, que tenía estudios. Por sus maneras, supe que ser prostituta no era lo suyo,

que estaba en eso por otro motivo. No te voy a mentir, como mujer es hermosa, y estar con ella fue lo mejor que me ha pasado fuera de mi casa. Por eso volví a encontrarme con ella varias veces. Incluso, no sé si te lo contó, fue conmigo unos días a Punta del Este. Sí, también me lo contó. Yo fui por trabajo y su compañía fue muy agradable. Permíteme decirte que no fue un tour sexual. A esta edad tampoco estoy para eso. Fue muy grata su compañía y poco a poco me di cuenta de la clase de

persona que es. Conversar con ella es de lo más interesante y sobre todo por su forma de ser. Por eso me salió a ayudarla. En ese viaje me contó de su vida allí fue que me enteré de su verdadero nombre y del motivo por el que lo hacía. Me pareció aún más admirable. También me contó en esos días de ti y de que aún seguía enamorada. Cuando a su mamá le dieron el alta dejó de trabajar pero un día nos volvimos a encontrar. Creo que lo

hizo por agradecimiento. Después de eso No hemos vuelto a tener encuentros de ese tipo, solo nos hemos visto para comer o tomar un café y hemos hablado varias veces por teléfono. Sí, ella me contó eso también. Entendí su situación en ese momento y, en verdad, tengo que agradecerte lo que has hecho por ella. Carolina merecía una oportunidad. Se esforzó mucho, por sus estudios y por su mamá.

Sentí que podía darle una mano, y por eso le di algunos contactos para que pudiera conseguir un buen trabajo. Y lo hizo, y muy bien por lo que sé. La verdad es que sí. Le gustaba mucho ese trabajo, y en verdad lo hacía muy bien. Pero supongo que no estás

Speaker 3

al tanto de lo que pasó.¿ Qué pasó? Bueno. Carolina ya no trabaja en la consultora. Tuvo que renunciar.¿ Por qué?¿ Tuvo algún problema? Lo último

Speaker 2

que supe es que estaba ocupando el lugar de su director. Ella me lo contó una tarde que hablamos por teléfono. Así es, y ese es el motivo de este encuentro. Carolina me contó que eres amigo de Rafael. Sí, desde hace muchos años. Cuando Rafael se fue a la sede de Buenos Aires, un tal Domínguez ocupó su lugar. Y según tengo entendido, también es amigo de Rafael. Sí, estudiaron juntos.

Se conocen desde ese momento.¿ Es amigo tuyo también? No, lo he visto varias veces con su familia en casa de Rafael para sus cumpleaños o en alguna cena que hemos coincidido. pero no tengo relación personal con él. Que decirte, nunca me cayó bien. Alguna vez lo hablamos con Rafael y me dijo que era bastante, digamos, complicado, pero en lo suyo era muy bueno y por eso lo trajo a la sede central. Quizás fue por educación que lo describiste así, pero en verdad es un terrible hijo de puta. Bueno,

esa sería una descripción más adecuada. por eso nunca me cayó bien. Siempre lo vi muy pedante, muy creído, mirando a todos por encima del hombro, demasiado canchero para mi gusto. Justamente por eso estoy aquí. Resultó que ese tipo fue cliente de Karen. En ese tiempo, estuvo con él solo una vez, y cuando ella lo vio el primer día en la empresa, solo esperaba que no la recordara. Todo iba bien, No tenía trato con él hasta que Francisco, su director, tuvo que tomar licencia por su salud y...

Y ahí Carolina ocupó su lugar. Exacto. Tuvo que empezar a trabajar con él. Al principio todo bien, el tipo educado y correcto, sólo hablando de temas laborales. Así fue por un par de meses. Carolina le enviaba los proyectos de trabajo... Él los revisaba y luego se los hacía firmar. Una tarde que llovía a cántaros, yo la fui a buscar. Le avisé que ya estaba en la puerta. En la mañana le había mandado un trabajo para revisar y justo

cuando salía, él la llamó para firmarlo. Al día siguiente la llamó y ahí fue cuando le dijo que sabía muy bien que ella era Karen y le mostró lo que había firmado. No era lo que ella le había enviado, le hizo firmar una contratación falsa a una empresa que no existe, por una suma enorme que sería depositada en la cuenta de Carolina. No te puedo creer. Con eso la extorsionó para acostarse con ella. De lo contrario, denunciaría la maniobra y ella tendría muchos problemas.¿ Y qué pasó?

No me digas que accedió a ese chantaje. Sí, Ernesto. Yo en ese momento no sabía de su época como prostituta. Nunca había querido contármelo, y supongo que si me contaba lo que este tipo estaba haciendo, me tenía que blanquear lo otro también. La puta madre.

Speaker 3

Terminó acostándose con el tipo. La puta

Speaker 2

madre. El tema es que la cosa no terminó ahí. Al día siguiente, supuestamente le iba a dar los papeles firmados pero en vez de eso le dijo que quería volver a estar con ella y esta vez quería tener sexo anal con ella qué pedazo de hijo de puta y qué hizo carolina le dijo que no y en ese momento presentó la renuncia cuando me lo contó te imaginarás que fue un puñal en el pecho para mí de hecho Me fui de casa y estoy en casa de mi madre.¿ Y cuánto hace de esto? Unos meses.

Ayer hablé con una amiga de Carolina, quizás la conozcas, es prostituta también, Roxana. Sí, claro. Antes de Carolina, la llamaba a ella. Ella me dio tu teléfono y me contó que una excompañera la llamó para decirle que el tipo había dado curso a esa contratación y que ya había un depósito de mucho dinero en la cuenta de Carolina, que por supuesto no tocó. Nunca me gustó ese tipo, pero no creí que fuera capaz de algo así. De hecho, ya habló con Rafael para iniciar las acciones legales y

por eso quise hablar contigo. Me gustaría saber cuál es la versión que le llegó a Rafael sobre este tema. Hace tiempo que no hablo con él, desde antes de su viaje a Europa, pero ahora lo llamo para vernos. Lo voy a ver, aunque tenga que ir a Buenos Aires. Lo que hizo ese tipo no tiene perdón. El tema es que Carolina no tiene ninguna prueba que lo incrimine. Y si es amigo de Rafael, le va a creer a él antes que a Carolina. Déjamelo a mí. Sé

perfectamente cómo piensa Rafael. Yo lo haré entender. Gracias, Ernesto. Carolina tenía razón, eres un buen tipo. También tengo mis cosas, pero me rompen las pelotas estos abusos de poder. Si fuera en mi empresa, ni siquiera me importaría que fuera amigo mío, lo echaría de una patada en el culo. Carolina no se merece toda esta mierda. Nos despedimos con otro apretón de manos, quedando de acuerdo en seguir en contacto.

No conocía a Ernesto, pero por su reacción, me pareció que podría jugar a favor, quizás haciéndole entender a Rafael la sucia movida de ese tipo. Al día siguiente, Me paré frente a la consultora a la hora que suponía tenía que salir ese tipo. Apostaba a que no me reconocería. La única vez que nos habíamos cruzado fue en la noche de la fiesta de fin de año, pero esa noche se la pasó mirando a Carolina. Estaba seguro de

que no sabría quién soy. Por si acaso, me puse la gorra que siempre tengo en el auto para esconder un poco mi cara. Esperé casi una hora hasta que lo vi salir. Disimuladamente, lo seguí hasta que lo vi subir a su auto. Fui rápidamente a buscar el mío y lo seguí durante más de veinte minutos hasta verlo

entrar en una casa importante de Seribao. El portón automático de rejas se abrió, él entró con el auto y de la puerta principal de la casa aparecieron dos niñas, una de unos siete u ocho años y otra de más o menos seis. Tras ellas, Una mujer se quedó en la puerta, esperando que el tipo entrara, no sin antes darse un beso en la boca. Sin dudas eran

su esposa y las niñas, sus hijas. Ya sabía dónde vivía y cómo era su familia, que cegaramente no estarían al tanto de lo que este tipo era en realidad. Al día siguiente, me pedí dos semanas de licencia. Quería seguir a ese tipo y a su familia para ver cómo venía la cosa. Temprano en la mañana de ese viernes, estaba con el auto estacionado en la esquina de su casa. A las ocho menos cuarto, lo vi salir con sus

dos hijas, sin duda hacia la escuela. Lo seguí hasta que las dejó en la puerta de una escuela privada, también de Settie Bell, y luego lo seguí hasta la consultora. De allí me volví a Settie Bell. Junto a su casa había una propiedad en venta, una casa antigua que parecía deshabitada, y se me ocurrió algo. Esperé un rato en el auto, hasta que a eso de las diez de la mañana la mujer, que supuse su esposa, salió

de la casa a hacer unas compras. Media hora después, cuando la vi volver, esperé a que entrara y cerrara la reja para acercarme y preguntarle. Disculpe, señora. Buenos días. Cegaramente por la seguridad de estar dentro y por verme bien vestido, me contestó. Buenos días. Perdone usted que la moleste con una pregunta. Ando buscando una casa para comprar aquí en Seribao. Vi esta y estaría interesado. Me gusta

mucho esta zona.¿ Conoce usted a los dueños? Me interesaría tratar directamente con ellos, intentando evitar la comisión de la inmobiliaria, supongo que me entiende. Sí, claro. Mire, los dueños de esta casa son familiares. Si usted está interesado, mi cuñado y mi hermana son los propietarios. Pero... Perdón por el atrevimiento, entiendo que no me conoce. Hagamos una cosa, le dejo mi número de teléfono y si sus familiares están interesados

en evitar la inmobiliaria, me pueden llamar. Creo que sería ventajoso para ambos. Seguramente. Bueno, un momento que ya traigo un papel para anotar su número. Entró a la casa con las bolsas y, un momento después, volvió con un papel. Le di mi número y le dije solo mi nombre. Lo anotó y luego le pregunté. Usted quizás pueda decirme.¿ Está en condiciones de ser remodelada o sería mejor demolerla y construir una nueva? Por favor, no me trates de usted.

Tú te ame, que no somos tan mayores. Está bien. Está vacía desde hace poco más de un año. Antes de eso, mi hermana vivía ahí y estaba en condiciones. Bueno, con algunas mejoras por hacer, pero es bastante cómoda. Bueno, no te molesto más. No es molestia. Y te agradezco mucho toda la información. Quizás si todo sale bien, lleguemos a ser vecinos. Yo hablo con mi cuñado y seguramente él se comunique contigo.

Speaker 3

Buenísimo. Muchas gracias. que tengas buenos días. Hasta luego. Igualmente. Volví al

Speaker 2

auto y me fui a un café a pensar cómo seguir. Durante un par de días, lo volví a seguir desde que salía de su casa con las niñas hasta que llegaba a la consultora. Me iba y volvía a la hora de salida. El miércoles de esa semana, Ernesto me llamó por teléfono para vernos en el mismo café y a la misma hora. Al entrar, ya lo estaba esperando. Nos saludamos con un apretón de manos, pedimos los cafés y me dijo. Martín.

Speaker 3

Ayer estuve con Rafael.¿ Qué te dijo?

Speaker 2

Me contó lo que habló con este tipo. Según él, había empezado a notar actitudes sospechosas en Carolina, algunas en su trabajo, que él había tenido que corregir, haciéndole observaciones. También le dijo que Carolina había empezado a insinuarse, con ropa ajustada, escotes, miradas, y qué sé yo.¡ Qué hijo de mil putas! Y también le dijo que esa contratación no había pasado por él.¿ Y Rafael le creyó todo eso? Rafael me dijo que se sorprendió de todo lo que

le dijo. Para él, siempre había sido una empleada muy eficiente y responsable, pero que no la conocía demasiado, sólo como empleada. Y que no sería la primera vez que sucediera algo así, ya le había tocado lidiar con otro director que se había mandado un par de curros, pero no tan importantes.

Speaker 3

Lógico. Le creyó todo a su amigo.

Speaker 2

Mira, Martín, yo le tuve que terminar contando un poco de la historia de Carolina y le dije que ponía las manos en el fuego por ella. Que tratara de averiguar bien antes de hacer algo, que se podía equivocar de villano. Pero me dijo que confiaba en Domínguez, que por eso lo había puesto ahí, que también sabe que es medio hijo de puta, pero que en lo suyo

es muy bueno.¿ Y qué va a hacer? Por el momento, nada.¿ No cree que sea capaz de algo así y no lo va a encarar sin tener ninguna prueba que sustente lo que yo le conté?¿ Carolina tendrá alguna forma de demostrar lo que pasó? Por lo que entiendo, no. De tener algo, ya habría tratado de defenderse. Mira. Vamos a hacer una cosa, yo voy a ver si, a través de algún otro conocido, puedo averiguar algo más de este tipo. No estaría mal que Carolina devolviera ese dinero que le depositaron.

Quizás eso ayude, al menos ante Rafael. Supongo que tendré que hablar con su amiga para que se lo diga. Desde que me fui de casa, no he hablado con Carolina. No sé si llamarla Martín. Quizás sería mejor que no sepa que yo lo sé todo. También le dije a Rafael que no comentara lo que hablamos con Domínguez, que siga creyendo que nadie lo sabe. Además, a Francisco también le afectaría todo esto. Para darle curso, tuvo que haber autorizado en los pagos. Está bien. Te agradezco todo esto, Ernesto.

No me tienes que agradecer. Solo espero que se pueda solucionar, al menos lo que tiene que ver con este tipo. Lo de ustedes, bueno, eso ya dependerá de ti. La verdad es que no sé cómo va a terminar todo esto. Nos despedimos agradeciéndole su intervención, al menos había logrado ganar algo de tiempo, frenando la intervención de Rafael. Tenía que encontrar la forma de sacar a este tipo de las sombras. Al día siguiente, cerca del mediodía, me sonó el teléfono de un número desconocido y lo atendí.

Speaker 3

¿Hola? ¿Hola, Martín? Sí, él habla.¿ Qué tal? Mi nombre es Fernando Álvarez.

Speaker 2

Miriam, mi cuñada, me pasó tu teléfono. Me dijo que estabas

Speaker 3

interesado en la casa de Seribao. Ah.¿ Qué tal? Mucho gusto, Fernando. Gracias por

Speaker 2

tu llamada. Así es, estoy buscando una casa para comprar en Cedival y cuando vi tu casa, me gustó, sobre todo la zona. Sin saberlo, le consulté a tu cuñada por los dueños para evitar la comisión de la inmobiliaria. Quizás pueda ser conveniente para los dos tratar directamente. Me parece bien. Si necesitas ir a verla, le dejo las llaves a mi cuñada. Yo le aviso cuando pasas por ahí y ella te puede mostrar la casa. Buenísimo. Estoy de vacaciones en el trabajo, así que esta semana y

la que viene puede ser cualquier día. Y si es por la mañana, mucho mejor. Hagamos una cosa, yo paso por lo de mi cuñada, le dejo las llaves y le pregunto qué día puede ella mostrarte la casa. Te vuelvo a llamar,

Speaker 3

te parece? Perfecto. Espero tu llamado. Buenísimo. Muchas gracias, Fernando. Corté la comunicación

Speaker 2

En verdad, no tenía intenciones de comprar esa casa, menos si ese tipo terminaría siendo mi vecino, pero me interesaba tener contacto con su esposa. Un rato después, llamé a Luciana para saber si había alguna novedad y decirle que le aconsejara a Carolina devolver el dinero que le habían depositado, pero que no lo hiciera a la empresa, sino directamente

a Rafael. Esa misma tarde, cerca de las siete, me volvió a llamar Fernando para decirme que, si quería, podía ir a ver la casa el viernes por la mañana. Miriam ya tenía las llaves y, además, me pasó el teléfono de ella para confirmarle la visita. Agregué el contacto de Miriam, pero no le escribí en ese momento, quizás estaba con ese tipo. Lo haría el jueves por la mañana, luego de que el marido se fuera con las niñas. Ya me había estacionado a metros de su casa cuando

lo vi salir esa mañana con las niñas. Esperé hasta cerca de las nueve y le escribí a Miriam. Buenos días, Miriam. Soy Martín, hablamos el otro día por la casa de tu hermana. Fernando me pasó tu teléfono para confirmar la visita. Mañana no tendría problema en pasar, solo dímela ahora. Hola, Martín. Sí, ya me dijo Fernando. A partir de las nueve no hay problema, estoy en casa. Perfecto. De todos modos, antes de llegar te vuelvo a mandar

Speaker 3

un mensaje. Muchas gracias. No hay por qué. Nos vemos mañana, vecino. Jaja. Hasta mañana, futura vecina.

Speaker 2

Jaja, si todo sale bien, claro. Este último mensaje fue bastante alentador. Mostraba que Miriam no tendría ciertas reticencias al momento de hablar. A pesar de ser un desconocido para ella, su trato parecía cada vez más amable. Me fui a casa, almorcé con mamá y volví a salir. Decidí pasar por el bar donde Carolina había vuelto a trabajar. Según me había dicho Luciana, entraba a las dos de la tarde. No sé por qué, pero quería verla. Estacioné el auto a un par de cuadras y caminé hasta la cuadra

del bar. Me quedé en la vereda de enfrente, en la puerta de un supermercado, detrás de una camioneta. No quería que pudiera llegar a verme. Minutos antes de las dos de la tarde, la vi llegar caminando. A pesar de la distancia, pude ver la tristeza en su cara, en su forma de caminar, mirando hacia el piso con la mochila colgada. Sin dudas, tampoco la estaba pasando bien. Cuando entró al bar, volví a buscar el auto y

me fui a la consultora. Como en otros días, me paré a unos metros y esperé que el tipo saliera. A las cuatro y media, lo vi salir y lo volví a seguir. pero esta vez por poco tiempo. Hizo menos de 20 cuadras y se detuvo frente a un edificio nuevo en la zona norte de la ciudad. Bajó del auto y entró allí, tenía llaves. Un momento después, bajé del auto, que había estacionado a unos 30 metros, y pasé por la puerta del edificio, mirando hacia adentro. No pude

ver a nadie. Caminé hasta la esquina y, un momento después, Volví en dirección al auto para volver a pasar. Faltaban unos metros para la puerta del edificio cuando alguien salió, un hombre joven con una bolsa que dejó junto al árbol. Al volver al edificio, miró en mi dirección y lo reconocí.

Speaker 3

Mauro.¿ Qué haces, Martín?¿ Cómo andás? Tanto tiempo sin verte. Es verdad, unos cuantos años. como cinco. Sí, como pasa el tiempo. Vos estás igual, Tincho. Jaja. Más viejo, boludo. Cállate.¿ Vivís acá, Maurito? Ojalá.¿ No sabes lo que

Speaker 2

son estos departamentos? No, soy el encargado del edificio. Me ocupo de la limpieza y del mantenimiento básico.¿ Vos seguís en el súper?

Speaker 3

Sí, pero ahora como gerente de zona. Jódeme. Bien ahí, Tincho. Con razón tanta facha.¿ Cuándo dejaste el súper? Hace como dos años. Me pudrí. Esto es mucho más copado.¿ Andas con tiempo? Sí, estoy de vacaciones. Ven, pasa y tomamos unos mates. Dale.

Speaker 2

Mauro había sido compañero en el supermercado cuando ambos éramos repositores. Después, se mudó y se fue a trabajar a otra de las sucursales que le quedaba más cerca de su casa y desde ese tiempo no nos habíamos vuelto a ver. Que fuera el encargado del edificio me venía como anillo al dedo. seguramente me podría dar algún dato de ese tipo que claramente no vivía allí. Tendría oficinas o el departamento sería para otra cosa. Entramos al edificio, que en

verdad era de categoría. Al fondo del hall, pasando los ascensores, entramos a un cuarto, una especie de oficina donde estaba el control de las cámaras de seguridad sobre un escritorio. Al costado, una mesa con cuatro sillas, una mini cocina junto a una pileta y, al fondo, estanterías con todas las cosas de limpieza. Este es mi boliche. Cuando no estoy haciendo nada, me vengo para acá a tomar unos mates y a descansar. Preparó el mate y nos sentamos.

En la pantalla, se podían ver las ocho cámaras que tenía el edificio, en las entradas, en el estacionamiento y en lo que sería el parque trasero. Nos pusimos un poco al día y decidí contarle lo que hacía por ahí. Maurito, te voy a contar lo que me trajo al barrio.¿ En qué andas, Tincho?

Speaker 3

Antes de que salieras a la vereda, entró un hombre de traje gris. Sí. El del quinto B.¿ Lo conoces? De vista, tincho, no más. ¿Por?

Speaker 2

Es director de la empresa donde trabajaba mi esposa. Le armó una cama por mucha guita y tuvo que renunciar hasta puede caer en cana. Y te digo la verdad, ya lo hubiera cagado a trompadas, pero no quiero tener quilombos.

Speaker 3

Por eso lo andaba siguiendo. Jódeme. Qué hijo de puta. Terrible hijo de puta. Es re asqueroso el chabón. Apenas hola y chao.

Speaker 2

Hace poco que está acá, pero no vive acá. Viene algunas veces por semana, casi siempre los jueves o los viernes. Y muchas veces viene con distintas minas, está un par de horas y se va. Debe ser un putañero y usa el departamento de bulo. Justamente eso quería saber. Te digo la verdad, lo quiero enganchar en alguna. Fue muy hijo de puta y lo quiero cagar, pero sin ensuciarme las manos. ¿Entiendes? Sí, Tincho. Si está arriba, seguro que

en cualquier momento entra alguna minita. Te lo apuesto.¿ Tienes acceso a las grabaciones de las cámaras? Sí, aunque nunca las miro. Cuando pasa algo, el que las mira es el administrador. A mí me embola estar mirando. Aunque un par de veces que han entrado minitas que se partían de buenas, las he visto. Seguro que debe estar por venir alguna.

Speaker 3

Te podré pedir un favor? Sí, querido.

Speaker 2

Se podrán ver las grabaciones de la semana pasada? Sí, papá. El jueves no lo vi, pero el viernes sí. Vino como a esta hora, entraron los dos. La minita estaba bárbara. Y como dos horas después, salieron los dos. No sabía si Carolina habría venido al departamento con este hijo de puta y en verdad no sé si quería saberlo. No sé si soportaría verla entrar o salir de ahí con él. Mauro buscó las grabaciones y las encontró. Le pedí que las pusiera a reproducir y las grabé con mi teléfono.

En la pantalla se veían perfectamente tanto la hora de entrada como la hora de salida, junto a la fecha y también la cara del tipo y de la chica. Le pedí ir una semana para atrás y volvió a encontrarlo. Esta vez entraron los dos, pero la mujer salió sola casi dos horas más tarde. Grabé con mi teléfono cuatro grabaciones de entradas y salidas con mujeres. Seguíamos conversando cuando vimos por la cámara que una mujer joven tocó el portero eléctrico. La puerta se abrió y la vimos subir

al ascensor. Mauro salió del cuarto y, parándose frente a los ascensores, confirmó que había parado en el quinto piso. Le pregunté si podíamos esperar hasta que saliera y me dijo que sí. salí del edificio y fui a comprar unas facturas para el mate. De alguna forma, quería agradecerle a Mauro lo que estaba haciendo. Volvimos a tomar unos mates y a conversar sobre nuestras vidas hasta que a

las 7 menos 20 de la tarde escuchamos el ascensor. Al mirar por las cámaras, los vimos caminar hasta la salida, mientras con mi teléfono grababa toda la secuencia. Antes de abrir la puerta, La tomó por la cintura y le estampó un beso en la boca. ¿Viste, boludo?

Speaker 3

Te dije. Este se trae a las putas acá para coger tranquilo. Ya lo creo.

Speaker 2

Bueno, Maurito, me voy a seguirlo otro poco. En estos días vuelvo. Te voy a traer un regalo por esta gauchada. No hace falta, Tincho. Lo único que te pido es que no digas que fui yo el que te dio eso. Me meto en quilombos y se

Speaker 3

sabe. Tranquilo. Nadie lo va a saber. Seguí al

Speaker 2

tipo hasta su casa. Entró como si nada cuando las niñas salieron a saludarlo y entraron los tres. Ya tenía algo. Este hijo de puta se llevaba todas las semanas a las mujeres al departamento ese, prostitutas sin lugar a dudas.¿ Estaría su mujer al tanto?¿ Sabría de ese departamento?¿ Serían algún tipo de pareja abierta o liberal? Ya sabría algo

Speaker 3

más al día siguiente con su esposa. Hasta aquí llegó el capítulo de hoy. Hasta la próxima.

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