LAS VUELTAS DE LA VIDA - PARTE 11 - podcast episode cover

LAS VUELTAS DE LA VIDA - PARTE 11

Feb 25, 20261 hr 4 min
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Speaker 2

Lleva tu imaginación a otro nivel. Relatos calientes Hoy presentamos Las vueltas de la vida, parte 11 No olvides suscribirte para que no te pierdas ninguna de las historias. Creo que, aunque no tengas certeza sobre mi futuro o mi matrimonio, saber que Carolina pueda salir de ese problema me dará un poco de paz. Después de hablar con Miriam, decidí contactar a Ernesto, quien, por cierto, me provocaba sentimientos encontrados.

Por un lado, me parecía un buen tipo, que le había tendido una mano a Carolina, pero, por otro lado, saber lo que había pasado tiempo atrás entre los dos, y que para Carolina, Ernesto no había sido un cliente más. Me provocaba cierta incomodidad, incluso la duda de si algo más había pasado entre ellos. Carolina me había ocultado cosas antes,¿

por qué no me ocultaría eso también? Como persona, Ernesto me parecía un tipo franco, de hecho, en la conversación que tuvimos, me hizo sentir que podía confiar en él, que sin dudas estaría del lado de Carolina. Solo esperaba que no tuviera ninguna otra intención oculta. Eran casi las doce del mediodía cuando le escribí.

Speaker 3

Hola, Ernesto. Inmediatamente me contestó. Hola, Martín.¿ Cómo estás?¿ Alguna novedad? Por eso te escribo.¿ Estás trabajando? No, vuelvo al trabajo el lunes.¿ Te puedo llamar? Sí, claro. Inmediatamente sonó mi teléfono. Hola, Martín,¿ cómo estás? Hola, Ernesto. Bueno,¿ cómo

Speaker 2

puedo? Estoy en el centro con un amigo, él ya se tiene que ir. Si no tienes planes,¿ puedes venir y almorzamos?

Speaker 3

Qué te parece? Dale.

Speaker 2

Dime dónde estás y voy para allá. Te espero en el restaurante de 10 y 47, estoy enfrente. Bien.

Speaker 3

En 15 minutos estoy. Tranquilo. Sin apuro. No tengo que volver a casa. Oka. En un rato te veo allí.

Speaker 2

Me cambié, me despedí de mamá y salí. Llegué al centro, estacioné y caminé hasta el restaurante. Al entrar, Ernesto ya me esperaba en una mesa, me acerqué y, antes de sentarme, nos saludamos con un apretón de manos.¿ Cómo estás, Martín? Se podría decir que un poco raro, pero quería contarte algo. Cuéntame. En ese momento vino la camarera a tomar nuestro pedido, luego seguimos hablando. Estos días de vacaciones estuve siguiendo a Domínguez. Ya sé dónde vive en City Valley como es su familia.

Una tarde, al salir de la consultora, lo seguí y fue hasta un departamento. Las casualidades hicieron que el encargado del edificio fuera un excompañero de trabajo del súper y él fue quien me contó que Domínguez va allí algunas veces por semana a encontrarse con mujeres, no sé si prostitutas o no.¿ Qué decirte? Por eso no lo puedo criticar, de algún modo yo hago lo mismo, aunque no me extraña. Pensé que saber esto me podría servir, en el fondo,

no quiero que se salga con la suya. Lo que hizo va más allá de acostarse con otras mujeres, es una chanchada en toda regla. Entonces decidí conocer a la esposa.

Speaker 3

A Miriam? ¿Y? La conocí.¿ Cómo

Speaker 2

hiciste? Pegado a la casa de este tipo, hay una casa en venta, y con la excusa de comprarla, hablé con ella, que resultó ser la cuñada del dueño. Incluso hablé con el cuñado y ella misma fue quien me mostró la casa. El asunto es que, al ver mi interés y creyendo que seríamos vecinos, Miriam. La conozco, de los cumpleaños de Rafael. Aunque nunca conversamos más allá de trivialidades, Tiene una buena relación con María, la esposa de Rafael.

Tienen dos hijas hermosas. Así es. Y conversando con ella, una cosa llevó a la otra, y me terminó diciendo que no eran una pareja abierta, que no soportaría estar con otro hombre o que su esposo esté con otra mujer, lo cual era justo lo que necesitaba saber. Y ahí viste el hueco. Correcto. Tenía en mi teléfono grabaciones de las cámaras del edificio que mi amigo me permitió grabar, donde se ve al tipo entrar y salir varios días

con distintas mujeres. Incluso imágenes donde están besándose mientras esperan el ascensor o al despedirse.¿ Y se las hiciste ver a la esposa? Ayer, supuestamente, iba a ver la casa con un arquitecto y quedé en acuerdo con Miriam. Por supuesto, no iba a ir ningún arquitecto. Como ya había cierta confianza, me hizo pasar a su casa, sus hijas estaban con los abuelos hasta hoy. En un momento, le dije que ya no quería mentirle más y le conté toda la verdad.¡ Qué fuerte!

Speaker 3

Y cómo reaccionó? Tal cual.

Speaker 2

Al principio se asustó y me echó de la casa. No quería que se complicara más y me levanté para irme, pero antes le pregunté si sabía dónde estaba su marido. Dudó, pero al final lo llamó. Por supuesto, el tipo no le contestó y terminé mostrándole los videos. Me imagino su cara. Ni te digo. Encima, un rato después, el tipo la llamó para decirle que cenaba con un amigo y volvía tarde. Claramente porque se quedaba con esa mujer en el departamento.

Me imagino cómo se habrá puesto esa mujer.¿ Qué decirte? Se le vino todo encima, enojo, lágrimas, no podía creer lo que le estaba contando.¿ Y supones que se le va a pudrir todo en su casa a este tipo? Te digo que se lo

Speaker 3

tiene merecido. Bueno. No solo en su matrimonio.

Speaker 2

en la consultora también. Miriam es licenciada en informática y trabajó como perito informática hasta que se casó con el tipo. Me dijo que se puede saber en qué computadora se hizo el documento que firmó Carolina. Y bueno, una cosa llevó a la otra y me dijo que no se quería quedar sola en la casa. Vinimos a cenar a La Plata, y bueno, me contó que con el tipo la intimidad casi no existía y terminamos en un hotel. Bien ahí. El cazador cazado. Me encantaría verle la cara

cuando se entere. Merriam quiere engancharlo infraganti con una mujer en ese departamento para que no pueda negarle nada. Así que, hasta lograr eso, sigue todo como si nada para que el tipo no sospeche. Bien. Al menos que se le pudra en la casa es una pequeña venganza. La verdad es que Miriam me parece una buena persona, estaba ajena a todo lo que hacía este tipo, pero no me gustaría que la pasara mal. Parece que te gustó esa mujer. Bueno, no me gusta dar detalles, pero lo que te puedo

decir es que este tipo es un tonto. Tiene al lado a una tremenda mujer, por donde la mires, Ernesto.¿ Me entiendes? Claro como el agua. Y sí, definitivamente es un flor de tonto. No me siento orgulloso de lo que hice. Supongo que es algo así como golpe por golpe. Ernesto, Quería preguntarte algo, pero sé sincero, si no es posible, ya veré la forma. Pregunta no más.¿ Habrá posibilidades de que me contactes con Rafael? Veo que eres de armas tomar. Vas al frente a pesar de todo lo que pasó.

En verdad, me gustaría que las cosas con Carolina se pudieran solucionar, creo que son tal para cual. Más allá de lo que pasó, Carolina no se merece este problema. No hizo nada para merecerlo. Creo lo mismo. Yo me encargo. Hablo con Rafael y le digo de encontrarnos. Cuando sepa el día, te aviso y lo vamos a ver. Buenísimo.¿ Seguramente tengamos que ir a Buenos Aires?¿ Tienes algún problema? No,

lo arreglo en el trabajo. Solo avísame. Seguimos conversando de otras cosas mientras terminábamos ese excelente almuerzo, que, por supuesto, Ernesto no me dejó pagar. Mientras tomábamos un café, me contó un poco de su vida, su matrimonio y su trabajo. A eso de las tres de la tarde, nos despedimos con un apretón de manos en la puerta del restaurante y me fui para casa. Tomé unos mates con mamá, pero decidí no contarle los pormenores de lo que estaba pasando,

creí que no tenía sentido. Eran casi las seis de la tarde cuando me llegó un mensaje de Miriam. Hola, Martín. Perdón por escribirte. Hola, Miriam, no pasa nada, estoy en casa. Desde que me desperté, no puedo dejar de pensar en todo esto. Sé que en poco tiempo todo va a cambiar en mi vida, de hecho, ya hablé con una abogada amiga para el tema del divorcio. No pienso seguir con Eduardo. Lamento haberte metido en todo esto. No, Martín,

no lo lamentes, me abriste los ojos. Sabiendo lo que sé, no puedo estar al lado de un hombre que es capaz de hacer lo que él hizo. Está ahí, No quiero que tengas problemas por chatear conmigo. No, hace rato salió con las nenas, vuelven a la hora de cenar. Ah, la verdad es que no quisiera que la pases mal. Tranquilo, Martín. Ya está, creo que me hacía falta darme cuenta. Estaba con él por las nenas, pero sabiendo esto, hasta me gustaría que no las vea.¿ Cómo es con ellas? En

ese tema no puedo decir mucho. Aunque las ve muy poco, casi nada te diría. Espero que llegado el caso del divorcio no se complique con las nenas. Eso no va a pasar, va a tener que aceptar lo que se decida. Y no pienso hacérselo fácil. Perdón, Miriam. No, Martín, no me pidas perdón. Es más, no dejo de pensar y recordar lo que pasó anoche, fue muy lindo para mí. Creo que no debiera haber pasado. No lo digo por ti, tengo mucho lío en la cabeza, no sé lo que

viene ahora. Te entiendo y sé por lo que estás pasando. Pero si existiera la posibilidad, si se volviera a dar la ocasión, me encantaría volver a sentir lo que sentí. Pero por favor, no te sientas presionado. No te niego que lo pasé bien, pero la verdad es que tengo un buen lío en la cabeza. Espero que lo entiendas. Perdón, no me hagas caso. No pasa nada, solo que la situación me tiene un poco complicado. Por eso, no me hagas

Speaker 3

caso. Pero,¿ te podré pedir un favor? Sí, claro.

Speaker 2

Me podrías acompañar el viernes a ese edificio? Claro, lo único que te pediría es no cruzarme con él. No, no hace falta. Solo necesitaría que me acompañes y ver si tu amigo puede confirmar que está ahí. Eso está hecho. Si va al departamento, suele estar un par de horas. Te da tiempo de venir desde Cedibao. Estuve pensando en decirle a mis viejos que se queden otra vez con las nenas hasta el sábado y yo me voy para

La Plata, para estar cerca cuando vaya. Dale. Tenme al tanto y, si quieres, te voy a

Speaker 3

buscar el viernes. Te aviso. Gracias, Martín.

Speaker 2

No tienes nada que agradecer. Nos despedimos y me quedé pensando. No quería que el tipo me viera en medio de su problema matrimonial y tampoco me interesaba que supiera que me había acostado con su esposa. Aunque fuera una especie de venganza, no me hacía sentir mejor. El lunes volví al trabajo. Tenía algunos pendientes que me mantuvieron ocupado todo el día. Llegué a casa recién a la hora de cenar.

Mamá me esperaba con la comida lista. No alcancé a darle el primer bocado a la milanesa cuando me llegó un mensaje de Ernesto. Hola, Martín. Perdón por la hora. Hablé con Rafael y nos veremos el miércoles a las seis de la tarde en Palermo. ¿Podrás? Hola,

Speaker 3

Ernesto. Sí, no hay problema. Dime a qué hora y paso a buscarte.¿ Te parece a las cuatro y media? Perfecto. Dime por dónde y paso. Te aviso mañana. Un abrazo. Gracias, Ernesto.

Speaker 2

Un abrazo. Ya estaba preparado el siguiente paso. Si todo salía bien con Rafael, la cosa iba encaminada. Después de cenar, me fui a la cama. Antes de quedarme dormido, me quedé pensando en Carolina, cómo estaría.¿ Cómo se sentiría al saber que podría recibir una citación judicial en cualquier momento? seguramente no estaba al tanto de que Rafael había frenado

la movida de Domínguez. Ese miércoles hice todo por la mañana, terminando cerca de las dos y media de la tarde, para que me quedara el tiempo libre suficiente para ir a Buenos Aires. Ernesto me mandó un mensaje, diciéndome que lo pasara a buscar a las cuatro de la tarde por su empresa. Antes de las cinco y media, ya estábamos en Buenos Aires, buscando lugar para estacionar en el barrio de Palermo. Entramos al bar unos minutos antes y nos sentamos. A las seis en punto, entró un hombre

de traje, supuse que era él. Buscó a Ernesto con la mirada y, al verlo, se acercó a la mesa. Se saludaron con un abrazo y luego Ernesto me presentó. Rafael.

Speaker 3

Él es Martín, un amigo.

Speaker 2

Perdón

Speaker 3

que

Speaker 2

no te dije que

Speaker 3

estaría. Mucho gusto,

Speaker 2

Martín. Me dijo mientras nos estrechábamos la mano. Mucho gusto, Rafael. Nos sentamos y Ernesto pidió café para los tres. Luego, él comenzó a hablar. Rafael, quise que nos encontráramos porque Martín me lo pidió. Necesitaba hablar contigo. Rafael me miró. Creo que sin entender nada, no nos conocíamos, solo nos habíamos visto aquella noche en la fiesta de su empresa. Pero Ernesto continuó diciendo. Martín es el esposo de Carolina Arroyo. Ahora me volvió a mirar, con un gesto de no

entender por qué quería hablar con él. Entonces, dije. Perdón por este encuentro, pero necesitaba hablar con usted, y como seguramente debe estar pensando, tiene que ver con Carolina. Me miró con cara de desconfianza. Por favor, tuteame, no te voy a tratar de usted.¿ Qué puedo hacer por ti, Martín? Solo necesitaría que me escuches. Por supuesto. Sé que tu esposa ha renunciado a la empresa y, en un primer momento,

me extrañó, siempre estuve muy conforme con su trabajo. Pero después, el director me contó algo que, por un lado, me sorprendió y, por otro, me enojó bastante. Y tienes razón en pensar eso, yo en tu lugar pensaría igual. Pero permíteme darte una versión de los hechos que quizás sea diferente de la que te ha dado Domínguez.¿ Conoces a Domínguez? Hasta hace un tiempo, solo porque Carolina lo había mencionado.

pero en los últimos días lo he conocido y también he descubierto algo que quizás sea importante que sepas, si es que no lo sabes. Mira, Martín, conozco a Eduardo desde hace muchos años, estudiamos juntos. Sé que no es un tipo fácil, pero en lo suyo es muy bueno, por eso le ofrecí ese puesto. Seguramente tengas razón. No sé cómo es en su trabajo, solo puedo darte otra

versión de lo ocurrido con Carolina. Te escucho. Sé que Domínguez es tu amigo y supongo que sabes muchas cosas de él, pero te voy a contar algo que quizás no sepas. Antes de entrar a trabajar en la consultora, mientras Carolina estaba estudiando, falleció su padre y, tras un intento de suicidio, su madre estuvo internada en una clínica

psiquiátrica durante meses. La familia de Carolina es de clase trabajadora y no podía afrontar los gastos de la internación, por lo que Carolina tuvo que prostituirse para conseguir ese dinero y poder terminar la carrera. Estaba en el último semestre. Por Dios.¿ Y tú permitiste eso? En esa época, no estábamos juntos, yo vivía y trabajaba en Bahía

Speaker 3

Blanca. Ah. Entiendo. El tema es que

Speaker 2

en esa época, Domínguez fue uno de sus clientes. Mira tú. No sabía que andaba en esas cosas. Bueno, y sigue en esas.¿ Me dices que le metió y le sigue metiendo los cuernos a Miriam? En ese momento, Ernesto intervino. Y bien metidos, Rafa. Tiene un departamento en La Plata donde, una o dos veces por semana, se lleva mujeres allí. Ah, bueno. Somos amigos, pero eso sí que no lo sabía.¿ Y cómo sé que eso es verdad? En ese momento, saqué mi teléfono del bolsillo, busqué los videos y se los mostré.

Mira tú que turro el Eduardito. Y se las da de padre y marido ejemplar. Ya le había abierto los ojos. Era el momento de darle más detalles y continué diciendo. Cuando Domínguez se hizo cargo de la sede de La Plata, Carolina lo reconoció el primer día en la reunión donde lo presentaste. Pero por su trabajo no tenían contacto hasta que Francisco tomó la licencia por su problema de salud.

Ahí empezó a tratar con él. Por un tiempo, todo estuvo bien, hasta que un día le hizo firmar esos papeles que no eran los que Carolina le había enviado. Confiando en él, Carolina los firmó sin darse cuenta de que eran otros. Te digo la verdad, Martín, cuando Domínguez me lo contó, me pareció raro. Incluso era una maniobra burda, de mucho dinero, y que en algún momento se descubriría. Si Carolina me quería robar, esa no era una buena forma.

Creo que, con su inteligencia, podría haber encontrado una mejor manera. Pero, Visto lo visto, no podía hacer la vista gorda. Cuando Ernesto me contó la otra versión, me costó creerle, por eso frené las intenciones de Eduardo hasta estar seguro. Este tipo, con esos papeles, la chantajeó, si no se acostaba con él, la denunciaría. Carolina aceptó hacerlo, pero al día siguiente le dijo que, para recuperar esos papeles, tenía que volver a

acostarse con él.¿ Y cómo sabes todo esto? Carolina misma me lo contó el día que renunció a la consultora. De hecho, desde ese momento, no estamos juntos.¿ O sea que te fue infiel por el chantaje de Domínguez? Así es.

Speaker 3

Y por qué haces todo esto?

Speaker 2

Digamos que, en tu lugar, no sé si lo haría. A pesar de todo, la sigo queriendo. es una mujer incapaz de hacer algo así. Se equivocó al ocultármelo, pero no se merece una traición así. No pensé que Domínguez fuera capaz de algo así. Es un tema muy delicado, para acusarlo de algo así, tendría que estar seguro de que él lo hizo. No sé si sabes, pero Miriam trabajó como perito informática. Sí, lo sabía, hasta que Eduardo

no quiso que trabajara más. tal cual.¿ Conoces a Miriam también? Bueno, digamos que la tuve que conocer para ver por dónde podía atacar a este tipo, no se la podía llevar de arriba. El tema es que Miriam no estaba al tanto de las infidelidades de su marido. Bueno, ahora sí lo está. Y como le había dicho a Carolina, esos papeles firmados por ella están en su casa, yo mismo los vi. Uf, Entonces, está en problemas. Miriam no se

lo va a perdonar. Ella misma me dijo que se puede saber quién hizo ese documento, revisó la computadora de su casa y no lo hizo allí. Lo tiene que haber hecho en su oficina. Bueno, qué tema, a ver, tengo una ex empleada que supuestamente me robó, pero que tenía en buena estima, y un director eficiente pero bastante despreciable que la chantajeó.¿ cómo resuelvo esto? Ernesto volvió a hablar. Rafa,

conozco a Carolina. Nunca te dije que había sido ella, pero fue con ella con quien fui ese fin de semana a Punta del Este, yo también fui un cliente suyo, hasta que dejó de trabajar en eso. Pude conocerla y aún seguimos en contacto. Y te juro que pongo las manos en el fuego por ella. Es una gran mujer. En verdad la admiro por el coraje que tiene. No se merece esto. Mira tú, Ernesto.¿ Te la tenías guardada también? Quería que viera su potencial. Por eso nunca te dije nada.

Es muy inteligente y trabajadora. Bueno, eso ya lo viste tú. Además, es buena persona. y sabes que nunca me cayó bien Eduardo. Le creo a Carolina antes que a él. Cuando se entere Mari. Si antes Eduardo no le caía bien, ahora lo va a odiar con toda su alma. No sé si te dijo Ernesto, pero Miriam y María, mi esposa, se llevan muy bien, incluso hablan varias veces por semana. Sí, me lo dijo cuando le pedí hablar contigo. Tienes que

quererla mucho para hacer todo esto. Hagamos una cosa, voy a considerar tu versión y también hablaré con Miriam a ver qué me dice. Entonces le informé de las intenciones de Miriam. La intención de Miriam es atraparlo infraganti el viernes en ese departamento para que no pueda negar nada. Me imagino. No debe ser fácil lidiar con la italiana cuando se enoja. se lo va a comer crudo. Les digo la verdad, no me temblaría el pulso si tuviera que echarlo. No pienso tener en mi empresa a un

tipo que sea capaz de algo así. Pero lo tengo que hacer bien, si no podría enfrentar alguna acción legal de este idiota. Y perderlo como amigo, ante todo esto, sería lo de menos. Te sacarías a un gusano de encima, Rafa. Dijo Ernesto, ya poniéndose en contra de ese tipo. Rafael nos miró a los dos y dijo. Hagamos una cosa. Después de hablar con Miriam, iré a La Plata, estaba pensando en una auditoría interna sin aviso. Una mañana de estas,

sin que nadie lo sepa. Eso estaría perfecto. Dijo Ernesto, más que conforme porque Rafael había aceptado mi versión de los hechos. pero tendría que ser la semana que viene, así le doy tiempo a la italiana de atraparlo el viernes. O quizás el sábado, le digo a Domínguez que nos reunamos de urgencia el sábado en la empresa, que me espere allí y le caigo con la auditoría. Eso también podría ser. Miriam está decidida, ya tiene abogada para el divorcio.

Le comenté a Rafael para que entendiera que ya no había vuelta atrás. Off. Decidida la italiana. Antes de despedirnos, Rafael me dijo que el jueves, después del mediodía, iría a La Plata y se quedaría allí hasta que esto se resolviera. Todo estaba encaminado, pero esa misma noche, antes de dormirme, me quedé pensando en el provecho que podría

obtener de todo esto. En realidad, no había ninguno. Solo me dejaba tranquilo saber que ese hijo de puta no volvería a meterse con Carolina y que ella tampoco tendría problemas con la justicia. El jueves, alrededor de la una del mediodía, recibí un mensaje de Miriam. Hola, Martín. Me parece que es hoy, me avisó que tiene una reunión y que llegará después de cenar.

Speaker 3

Hola, Miriam. Bien. Ya

Speaker 2

arreglé el tema de las nenas, se quedan con mi mamá hasta mañana. Ella las llevará a la escuela. Ahora llamo a Mauro para confirmar si realmente va al departamento. Si va para allá, te aviso y te paso a buscar. Dale, estaré esperando. Gracias. Luego de los mensajes con Miriam, Le escribí a Rafael para comentarle que hoy su esposa lo engancharía con otra en ese departamento. Su respuesta fue que el viernes mismo llegaría a la consultora sin avisar. Solo

faltaba que él fuera al departamento. Si realmente tenía una reunión, habría que cancelar todo el plan. No pude terminar mi trabajo antes ese día para seguirlo cuando saliera de la consultora. pero a las cuatro y media me llamó Mauro para decirme que el tipo había entrado al edificio con una chica hacía cinco minutos. Luego de la llamada, me envió la grabación. De camino a Ceri Bell, llamé a Miriam y le conté que su marido ya estaba con una

mujer en el edificio. Sin embargo, no sabía cómo pensaba presentarse allí, ya que supuestamente nadie conocía ese departamento. La recogí en su casa, Ya me esperaba en la puerta. Al subir al auto, me saludó con un beso y la vi bastante tranquila. No siempre pescas a tu marido en una infidelidad. Pensé que estaría más nerviosa. Llegamos al edificio cerca de las seis de la tarde. Mauro estaba en la puerta, los presenté y Miriam, decidida, caminó hacia

los ascensores. Miró a Mauro y le dijo. No te preocupes, si pasa algo, yo te obligué a que me abrieras. Llegamos al quinto piso, bajamos del ascensor y Miriam me dijo. Martín, quédate en la escalera. No quiero que te vea, pero por si acaso se pone violento. Tranquila, aquí me quedo. Si puedes, te diría que no entres, que hables con él desde la puerta. Voy a intentarlo

Speaker 3

Y si entras, deja la puerta abierta. Oka. Gracias. Caminó

Speaker 2

hasta la puerta y tocó el timbre. Se escuchó la voz del tipo preguntando quién era, y Miriam, impostando la voz, contestó. Del consorcio. Tiene que notificarse del acta de la última reunión. Un momento después, escuché el típico ruido de la llave y la puerta que se abría.

Speaker 3

Miriam. Mira vos. Así que tenías una reunión. Veo que es una reunión de lo más importante. Escúchame, Miriam. Esto.¿

Speaker 2

Qué me vas a decir?¿ Que esto no es lo que parece y esas pelotudeces que dicen los infieles cuando los enganchan?¿ O quizás me dirás que es la primera vez que no sabes lo que pasó y esas otras mariconadas? Miriam,

Speaker 3

yo te puedo explicar. No, pelotudo.

Speaker 2

Ya no quiero que me expliques una mierda. En vez de pasar más tiempo con tus hijas, te venís a coger a las minitas acá, sos un patético, un pobre boludo que se cree el macho de América. En ese momento, Se escuchó desde dentro del departamento una voz de mujer que dijo. Me dijiste que eras viudo y que no tenías hijos. Y nuevamente la voz de Miriam. Perdón,

Speaker 3

querida. No tengo nada contra vos. Ni te conozco.

Speaker 2

Pero espera tu turno calladita la boca. Cuando yo termine, le decís lo que quieras. Escúchame, Miriam. Pasá y hablamos más tranquilos. Yo estoy tranquila, pito chico. El que no va a estar tranquilo vas a ser vos. Qué bueno que tenés este bulín, porque a casa no entras más. Ya cambié la cerradura. Te voy a dejar en pelotas y a las nenas las vas a ver cuando a mí se me dé la gana. Miriam, por favor. Miriam las pelotas. la pelotuda de Miriam se despertó. Vos hiciste

que se despertara. Ahora te la vas a tener que bancar. Y lo primero que voy a hacer ni bien termine el divorcio va a ser encontrar un tipo que me coja bien cógida al menos una vez en mi vida, porque lo que es con vos, poquita cosa, boludito. Y dirigiéndose a la mujer, le dijo, cegaramente a vos te pague por tus servicios y, Si no es así, al menos te tendría que indemnizar por la frustración. En ese momento, el pelotudo alzó la voz y me asomé apenas para ver qué podía ocurrir. Miriam

Speaker 3

Pará.¿ Estás loca? Lo que vi a

Speaker 2

continuación no me lo esperaba. Con la mano abierta y con toda su fuerza, Miriam le dio vuelta la cara con un sonoro cachetazo. A mí no me gritas, maricón. Tócame, atrévete a ponerme un dedo encima y te hago mierda. Ya sabes, acá te voy a mandar las citaciones para el divorcio. Tus cosas el sábado a la mañana van a estar en la calle. Vos ni aparezcas. Manda a alguien a buscarlas porque, si no, se las lleva el que pase primero. Ya no dijo más nada y caminó

hasta la puerta del ascensor. Yo bajé por las escaleras y al llegar a la planta baja, ella salía del ascensor. Ay, Martín, dame un abrazo que estoy temblando. La abracé en el momento en que Mauro abrió la puerta de su depósito y me hizo señas para que entráramos. Miriam se sentó y Mauro le dio un vaso de agua. Poco a poco se fue tranquilizando y un momento después me dijo. Me quiero ir. Martín. No vaya a ser que baje este boludo o la mina y nos vea. Vamos. Mauro

salió primero, al no ver movimiento, salimos del edificio. Antes de salir, le dije a Mauro que después lo llamaba. Subimos al auto y Miriam se largó a llorar, sin duda por la tensión del momento vivido. Detuve el auto a unas cuadras.

Speaker 3

Gracias, Martín. No tienes nada que agradecer.

Speaker 2

Me saqué de encima a este gusano. Ahora espero que Rafael lo eche a la mierda de la consultora. Que se joda por hijo de puta. Fuimos hasta el centro y entramos a un café para que se pudiera tranquilizar antes de volver a su casa. Mientras estábamos en el café... le mandé un mensaje a Rafael y al instante me llamó por teléfono. Le dije que estaba con Miriam y me pidió hablar con ella. Miriam le contó lo que había pasado, que ya no lo dejaría entrar en su casa,

que presentaría la demanda de divorcio. Y Rafael le dijo que al día siguiente él mismo iría a la sede de la consultora con un périto informático que ya había contratado. De confirmar las sospechas, Ese mismo día lo echaría de la empresa. Volvimos a Seribao. De camino, pasamos por una cerrajería y Miriam dio la dirección de su casa para que, en ese mismo momento, fueran a cambiar la cerradura de

la puerta principal y del garaje de su casa. Me quedé en su casa hasta que el cerrajero terminó el trabajo. Luego me despedí de ella, quien, agradeciéndome todo, me dio un abrazo. Llegué a casa cerca de las 10 de la noche. Mamá me había dejado comida preparada, así que cené conversando con ella, aunque en ese momento no le conté toda la movida. Tampoco le había contado detalles sobre la situación de Carolina, pero en algún momento la pondría al tanto,

quizás cuando todo ya hubiera terminado. El viernes por la mañana, mientras trabajaba, No podía dejar de pensar en lo que estaría pasando con ese hijo de puta en la consultora. Eran casi las dos de la tarde y estaba terminando de comer en un restaurante de Bransén cuando Rafael me llamó por teléfono. Hola,

Speaker 3

Rafael. Hola, Martín. Listo. Ya está hecho. Te quería avisar.¿ Cómo fue todo?¿ Cómo

Speaker 2

tenía que ser? A las 10 de la mañana, me aparecí en la empresa con el perito informático, el abogado de la empresa y dos agentes de la empresa de seguridad que tenemos contratada. Cuando me vio, no entendía nada, me saludó como si nada, hasta que le pedí que se levantara de su escritorio. No te puedo explicar la cara. Se le transformó. Me imagino. Hasta gracia me causó la

cara de cagazo que tenía. El perito se sentó en su computadora, revisó frente a él todos los documentos que habían sido hechos en esa computadora en los últimos meses, imprimió el listado y me lo pasó. Domínguez preguntaba qué estaba pasando, pero no le contesté. Cuando encontré el documento en cuestión, le dije al perito cuál era, y me confirmó el día y la hora exacta en que lo había hecho, incluso la hora en que lo había mandado

a imprimir. Con todo eso, lo miré con la peor cara que pude y le dije, no creí que fueras capaz de algo así, a partir de este momento, ya no formas parte de la empresa. Te acabo de despedir y sin pagarte un peso. Sabes que el tipo, encima, intentó hacerse el cocorito y negar todo, pero le dije que se callara la boca y que luego de eso iríamos a su casa. Me dijo que no tenía nada que hacer en su casa y me hizo calentar. Le dije, o vamos por las buenas, o te llevo a las malas.¿

Y fueron a la casa? Sí, con el abogado, los de seguridad y el périto. Al llegar, le toqué timbre a Miriam y me abrió. Entramos y le dije al boludo que me dijera dónde tenía las cosas de la empresa. Me dijo que quería llamar a un abogado y le dije que lo llamara. pero que de todo esto no iba a haber ni denuncia ni juicio ni nada por el estilo. De un escritorio, el abogado buscó y separó todo lo que tenía que ver con la consultora, entre esos papeles, los que había firmado Carolina junto a un

par de fotos de ella. Antes de salir de esa casa, intentó hablar con Miriam, pero Latana no le dio ni cabida. El abogado sacó unos papeles y se los di para que los firmara, eran los documentos de cesión de las acciones de la consultora que él tenía a favor de Miriam. Se quiso negar a firmar, pero le dije que firmaba o firmaba, y los firmó. Cuando salimos, le dije que volvíamos a la empresa para que se llevara sus pertenencias. Juntó sus cosas en una caja y los de seguridad

lo acompañaron hasta la salida. Antes de que se fuera, Le dije que yo mismo me iba a encargar de que no volviera a conseguir un puto trabajo decente. Así que, ya está, Martín. Carolina ya no tiene que preocuparse por este tema. Gracias, Rafael. Gracias a vos. Después de todo, me saqué de encima a un mal bicho que, tarde o temprano, hubiera hecho otra cagada como esta o peor. Te dejo, que tengo que volver a Buenos Aires. Gracias por todo, Rafael. Un abrazo, querido. Terminé ese almuerzo con

una terrible sensación de paz por un lado. Carolina ya no se tenía que preocupar por este tema, podría volver a buscar un trabajo como contadora. Pero con un gusto amargo por el otro, todo se había torcido. No tenía en claro si quería verla para decírselo. No quería que supiera que yo había estado en medio y decidí llamar a Luciana, pero no lo haría en el horario en que estuviera con ella en el bar. Llamé a Ernesto por teléfono y me comentó que ya estaba al tanto

de todo. Rafael se lo había contado también. La llamé a la mañana siguiente y me atendió al segundo

Speaker 3

tono. Hola, Martín.¿ Cómo estás? Hola, Luciana.

Speaker 2

Perdón que te moleste, pero te quería comentar algo.¿ Por teléfono o quieres que nos encontremos?

Speaker 3

Es algo breve. Te lo cuento por acá. Dime. Este

Speaker 2

tipo, Domínguez, ya no trabaja en la consultora. El dueño lo echó a patadas, sin pagarle un centavo, y además se quedó sin matrimonio, la mujer lo pescó con otra. Así que Carolina ya no tiene que preocuparse por ninguna denuncia ni nada que tenga que ver con esos papeles. Sos tremendo, Martín.

Speaker 3

Todo eso conseguiste. Algo así. Ahora,¿ puedo seguir confiando en vos? Siempre.

Speaker 2

Ok, que Carolina no sepa que tuve algo que ver en todo esto.

Speaker 3

Tranquilo, no voy a decir nada. Promételo. No digo nada, Martín. Promételo, Luciana. Quiero escuchar que me lo prometas. Está bien,

Speaker 2

te lo prometo, Martín. Hablamos un momento más y luego cortamos. Esa misma tarde, Luciana me mandó un mensaje diciéndome que Carolina ya se había enterado. Ernesto se lo había contado esa misma tarde en una llamada telefónica y, en verdad, un poco me molestó, pero en el fondo se lo tendría que agradecer. Que se lo contara Luciana haría que Carolina se preguntara cómo se había enterado. A partir de ahora,

tocaba seguir con mi vida, pero, ¿cómo? No podía negar que aún tenía a Carolina en mi corazón, pero no podía sacarme de la cabeza lo que había pasado. Más allá de las razones, Carolina me había sido infiel y eso no sabía cómo manejarlo. Y, como si fuera poco, yo me había acostado con Miriam, siendo aún su esposo, es decir, también le fui infiel. Me dediqué al trabajo, a ponerme al día con algunas cuestiones que había postergado por todo esto, incluso algunos viajes a las sucursales más alejadas.

Por suerte, en estas últimas semanas, No había tenido ninguna cuestión que necesitara mi intervención en persona. Mauro me mandó varios mensajes contándome que el tipo estaba viviendo en el departamento y que el desfile de mujeres había cesado. Sin duda, no tendría dinero para gastar en prostitutas. Casi dos semanas después, me llegó un mensaje de Miriam preguntándome si podíamos hablar por teléfono. Lo pensé un momento y la llamé yo.

Speaker 3

Hola, Miriam. Hola, Martín.¿ Cómo estás? Perdón que te moleste. No es molestia.¿ Cómo estás vos? Bien. Bueno, más que bien.¿ Podremos encontrarnos en algún momento? Bueno. Vos dirás.¿ Podrás este viernes por la noche

Speaker 2

Para cenar? Lo pensé un momento, quizás querría ponerme al día sobre la situación de su matrimonio o quizás buscaba algo más. Ok,¿ cómo hacemos?¿ Te parece que nos encontremos en el centro? Estoy con el auto. Ok, dime dónde y a qué hora y ahí estaré. Dale, busco un lugar y te mando un mensaje. Nos despedimos y me quedé pensando. Sin duda, Miriam era una hermosa mujer, pero creo que, además de lo que aún sentía por Carolina, sumado a que ella es la exesposa del hijo de puta,

no quería volver a meterme ahí. Sería tan solo una cena y ya. El viernes, luego del mediodía, me llegó un mensaje suyo con el nombre del restaurante y la hora del encuentro, un coqueto restaurante en una zona semicéntrica a las nueve de la noche. Llegué a casa temprano, tomé unos mates con mamá, me di un baño, me cambié y salí. No sé por qué, pero quería ver a Carolina, aunque fuera desde lejos, como ya había hecho en otras ocasiones. Minutos antes de las 8, me estacioné a

unos metros del bar. A las 8 y cuarto, la vi salir, como siempre, con su mochila. Se quedó un momento en la vereda. En ese momento pensé que esperaba a Luciana. Sin embargo, unos minutos después, salió un chico alto y bien vestido. Se dijeron algo sonriendo y caminaron unos metros. El flaco destrabó una moto que estaba estacionada cerca del bar, la puso en marcha y Carolina subió detrás de él,

tomándose del tipo. Bajó la moto de cilindrada media a la calle, ambos se pusieron los cascos y se fueron. No sé por qué, pero los seguí más de 20 cuadras hasta que los vi entrar a ambos en un edificio por el estacionamiento subterráneo. Con unos extraños sentimientos, me fui de allí.¿ Qué podría decir o pensar? No estábamos juntos, pero, la puta madre.¿ Ya se había olvidado de todo?¿ Ya estaba con alguien más? Me sentí un boludo viéndola de lejos.

Después de todo, fui yo quien la dejó.¿ Qué podía pretender? Y encima, me había acostado con otra mujer por venganza, un desastre. Con esos sentimientos, me dirigí al restaurante donde cenaría con Miriam, aunque con los ánimos por el piso. Al llegar, Miriam ya estaba en la puerta y me sorprendió al verla. Estaba con un vestido a medio muslo, una corta chamarra encima, sandalias de taco alto y el pelo recogido. Además, iba maquillada, en verdad, una versión muy

elegante de Miriam que no conocía. Hola, Martín.

Speaker 3

Gracias por aceptar vernos. Hola, Miriam. Te ves muy bien. Gracias. Vos

Speaker 2

también estás muy mono. Entramos, Nos indicaron la mesa y, antes de sentarse, se quitó la chamarra, dejando a la vista sus hombros, tan solo con los breteles del vestido. El mozo se acercó y nos tomó los pedidos. Cuando se retiró, Miriam me dijo,¿ Cómo estás, Martín, después de todo lo que pasó? No tuve oportunidad de agradecerte todo lo que has hecho por mí y, en parte, esta cena es por eso. No tienes que agradecerme, Miriam. En verdad, mis motivaciones fueron otras, ya sabes. Sí, librar a tu

esposa de ese quilombo. Así es. Lo de tu matrimonio fue, digamos, un daño colateral de todo esto. Déjame decirte que me hizo muy bien abrir los ojos. Darme cuenta de la vida que estaba viviendo, a la sombra de un tipo que, además de serme infiel tantas veces, hizo semejante trastada tan solo para hacerme infiel una vez más. Por suerte ya no tengo un tipo así a mi lado.¿ Y las nenas?¿ Cómo se lo tomaron? Se los dije claramente que papá y mamá se habían dejado de querer y que ya

no vivirían juntos.¿ Y el tema del divorcio? Ya está encaminado. No le quedó otra que firmar todo. Incluso me quedé con la casa y me tiene que pasar una pensión por las nenas. No sé de dónde sacará la plata, pero ese ya no es mi problema. Tendrá que buscarse otro trabajo. Así es, pero no quiero hablar más de él. Quiero pasar un buen momento con un buen hombre. Creo que, después de todo, me lo merezco. No sé si seré esta noche la mejor compañía. Claro que sí, aunque hoy

no traes buena cara. Antes de venir, se me ocurrió pasar por el bar donde trabaja Carolina, no sé, tan solo para verla. Pero me encontré con que al salir, se fue con un flaco en una moto. Se me ocurrió seguirlos y los vi entrar a ambos en un edificio, no sé, Supongo que ya debe haber pasado página. Quizás. O quizás sea algún amigo. Que se vaya con un hombre no quiere decir que tengan algo. Sí, puede ser. Bueno, hagamos una cosa entonces. Pasemos un buen momento, al menos

para dejar por un rato las pálidas. Tienes razón. En ese momento llegó el mozo con la comida. Volví a servir vino para los dos y brindamos por lo que vendrá, aunque no tenía en claro qué era. Hablando de varias cosas, nos terminamos la botella de vino. Miriam era sin dudas una mujer con la que se podía hablar de cualquier tema. Terminamos de cenar y, mientras tomábamos un café, Miriam me dijo,« Martín, quizás no sea el momento adecuado, pero me gustaría hacerte

una propuesta». Dijo eso y se me vinieron varias cosas a la cabeza.¿ Pasar la noche juntos?¿ Empezar algo? No imaginaba por dónde venía la cosa. Miriam, no sé de qué se trata, pero déjame que te diga que no estoy en un buen momento de mi vida. No es nada raro, mira, te cuento. Mis viejos se van unos días a Bariloche con las nenas, dos semanas. Me dijeron de ir con ellos, pero prefiero quedarme sola unos días. También tengo que replantearme la vida de aquí en adelante.

La propuesta es hacer un viaje. Me gustaría ir a Florianópolis una semana y me gustaría que vinieras conmigo. No sé, Miriam. De verdad, no tengo claras muchas cosas.

Speaker 3

Tranquilo.

Speaker 2

No me tienes que contestar ahora. El viaje es en dos semanas. Si te pinta la idea, a mí me encantaría. Y si no, no pasa nada. Por favor, no te sientas obligado. Tan solo que, me gustó tanto esa noche que, quizás, si se da, podrían ser unos días agradables para ambos. Por supuesto, yo corro con todos los gastos. Es una invitación. Miriam, me pareces una mujer encantadora y esta noche estás muy elegante. Sin dudas, pasaríamos unos lindos días, pero no estoy seguro

de qué hacer en estos momentos de mi vida. Espero que me entiendas. Claro que te entiendo, por eso te digo que no hay compromiso. Si pinta, pinta, y si no, bueno, cada cual sigue su camino. Y con la mejor onda. Siempre estaré agradecida con vos. Si bien aquella noche había disfrutado con ese cuerpo, mi cabeza estaba en otro lado. Quizás ese solapado sentimiento de revancha o venganza ya estaba cumplido.

Incluso mis acciones habían cargado con su matrimonio, y aunque Miriam me dijera que le había hecho un favor, me dejaba cierto gusto amargo. No te puedo asegurar que haga ese viaje con vos, Pero de todas formas, gracias por el ofrecimiento. Ya te avisaré.

Speaker 3

Tranquilo, Martín. Y perdón por eso. No sé, siento que vuelvo a vivir.

Speaker 2

No sé cómo explicarte. Seguramente necesites vivir lo que no has podido en estos años. Es eso justamente, como que me saqué un peso de encima y necesito volver a sentirme viva. ya lo vas a lograr. Y decí que están las chicas, si no creo que me iría a la mierda, a empezar de vuelta, otra vida. Tomamos un café allí mismo y, a eso de las doce de la noche, salimos del restaurante. La acompañé hasta su auto y, antes de subir, me dijo, Martín,¿ te puedo dar un

último beso? La miré, queriendo que se diera cuenta de que ya no habría nada más entre nosotros, pero accedí. Fue un beso tierno, tan solo un dulce beso en los labios. Gracias, Martín.

Speaker 3

Fue un gusto conocerte. Para mí también. Que todo vaya bien en esa nueva vida. Para vos también.

Speaker 2

Se subió a su auto y, antes de irse, me volvió a saludar con la mano. De camino a casa, decidí que no aceptaría la invitación a ese viaje, no quería crear una expectativa que no podía ni quería dejar crecer. Lo vivido aquella noche estuvo bien, pero hasta ahí llegó. Durante la semana, una tarde a eso de las dos, Ernesto me mandó un mensaje para encontrarnos y lo hicimos esa misma tarde, a las 5 en el café de 12 y 50. Llegó puntual y yo ya lo esperaba.

Speaker 3

Hola, Martín.¿ Cómo estás? Hola, Ernesto. Bien,¿ y vos? Bien, bien. Pedimos café para

Speaker 2

los dos y me dijo. Martín, antes que nada, quiero pedirte perdón por haberle contado a Carolina lo que pasó con Domínguez. Justo me llamó por teléfono y, Pensando en que ustedes no tenían comunicación, pensé que no se enteraría de lo ocurrido. Está bien, Ernesto, no tienes por qué pedirme perdón. Yo hablé con Luciana para que se lo contara, pero sin decirle que yo había tenido que ver. En realidad,

que se lo hayas contado vos estuvo bien. Creo que tendría que haberte lo preguntado antes, y eso me tenía mal. Por eso quise verte. Tranquilo, Ernesto, no pasa nada. Me comentó un par de cosas sobre Domínguez y Rafael y luego del café me dijo. Otra cosa te quería contar. Solo lo he hablado con Rafael, pero vos me has caído muy bien, me pareces un buen hombre, con los pies bien apoyados en la tierra. Y en parte, a pesar de mi edad, he aprendido algo de vos.¿ Qué

puedes haber aprendido de mí? Aunque no lo creas, admiré tu carácter, tu resolución de las cosas. A pesar de no tener claro el futuro con Carolina, fuiste al frente y pusiste lo que había que poner para resolver ese quilombo. Te la jugaste, librándola de ese problema a pesar de lo que había pasado entre ustedes y sin querer que ella lo supiera. Por eso te admiré y eso me hizo pensar. Nos conocíamos desde hacía poco tiempo, y por las circunstancias que se habían dado, me parecía un buen tipo.

Que se abriera de esa manera conmigo realmente me sorprendió. Nunca lo hablamos, pero mi matrimonio es, digamos, una farsa. Con mi esposa tan solo coincidimos, nos respetamos y hasta ahí. Hace años que dejamos de ser una pareja, de hecho, por eso es que recurro a las chicas. El tema es que la empresa es de mi suegro, yo solo la manejo, mucho mejor que él. De hecho, con las ganancias actuales, mi suegro tiene una mejor vida que la

que tuvo mientras él estaba al frente. Y yo me he aguantado todo por el trabajo, pero me di cuenta de que más allá del dinero, del trabajo y de la posición social, no tengo nada. En el fondo me siento bastante solo. Mi hijo mayor está en el extranjero y mi hija es cada vez más parecida a su madre. Para ellas, lo importante es la clase y el dinero. Aunque no tengo certezas, sé que mi esposa tiene uno o varios amantes y, en verdad, nunca me ha importado, bueno,

hasta ahora. Hace días decidí que tengo que hablar con mi suegro para decirle que dejo la dirección de la empresa y con mi esposa para decirle que me quiero divorciar. No me importa si tengo que empezar de nuevo o hacer otra cosa. Quiero vivir la vida de frente, sin caretear nada. No sé si me entiendes. Claro que te entiendo. Y si me preguntas, haces muy bien. La vida es una sola y el dinero no lo es todo. Con tu experiencia podrías montar tu propia empresa tranquilamente y seguramente

te irá muy bien. Y si no es así, podrías hacer alguna otra cosa para vivir. Sos un tipo capaz y, sin dudas, podrás hacer cualquier cosa. Puedo poner un supermercado. Ahí me podrías asesorar. Nos reímos los dos y me siguió contando de sus ideas. Antes de irnos, así como de la galera, me dijo. Martín, quiero decirte algo más. Quizás me esté metiendo donde no me corresponde, pero cuando hablé con Carolina no la noté bien.¿ Crees que haya alguna posibilidad de arreglar lo de ustedes? En verdad, no

sé qué decirte, Ernesto. El lío en mi cabeza sigue aún. La pienso todo el tiempo, pero fue algo que no me esperaba. Te entiendo. Y perdón, solo fue por preguntar. Nos despedimos como las otras veces, con un apretón de manos. Quizás por una estúpida sensación de masoquismo, fui al bar donde trabaja Carolina, tan solo para verla una vez más. Me estacioné a metros del bar hasta que la vi salir. Esta vez salieron los dos, se subieron a la moto,

se colocaron los cascos y ella volvió a abrazarlo. Salieron.

Speaker 3

Esta vez no lo seguí,¿ Para qué?¿ Qué sentido tenía hacerlo?

Speaker 2

Tan solo los vi alejarse. Sin dudas, mi vida había dejado de ser la que creí que sería. Insensato de mí, creyendo que de alguna forma podría volver a ser igual, pero la vi alejarse, tanto como me había alejado yo. En ese momento, sentí que todo estaba mal y me sentí mal. Mal por lo que pasó, mal por lo que hice, mal por la distancia, mal. Quizás sea mejor así. Quizás con ese hombre todo vaya bien. Seguramente, luego de dejarla, ha necesitado a alguien, y bueno. Unas lágrimas rodaron por

mis mejillas. La

Speaker 3

había vuelto a ver, pero, por última vez. Hasta aquí llegó el capítulo de hoy. Hasta la próxima.

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