LA NOVIA DE PAPÁ - PARTE FINAL (Relato Erótico) - podcast episode cover

LA NOVIA DE PAPÁ - PARTE FINAL (Relato Erótico)

Aug 22, 202550 min
--:--
--:--
Download Metacast podcast app
Listen to this episode in Metacast mobile app
Don't just listen to podcasts. Learn from them with transcripts, summaries, and chapters for every episode. Skim, search, and bookmark insights. Learn more

Episode description

The podcaster did not provide a description for this episode.

Transcript

Speaker 2

Lleva tu imaginación a otro nivel. Relatos calientes Hoy presentamos La novia de papá, parte 13 No olvides suscribirte para que no te pierdas ninguna de las historias. Aquí tienes el texto corregido en cuanto a errores gramaticales y ortográficos, manteniendo el tono y el estilo original. Tengo que retroceder para evitar seguir mirando sus ojos verdes llorosos que me suplican escucharla. Esos ojos de tentación que me exigen permitirle darme una

explicación sobre lo que ha sucedido. Pero yo no quiero sus explicaciones. Yo no quiero escucharla. Está muy claro lo que ha ocurrido en esta casa. Arlette me ha seducido para sacarme de la jugada. No me importa que mi progenitor haya actuado de una forma tan terrible con mi madre, engañándola con esta puta, abandonándola por esta maldita puta, volviéndola loca hasta trastornarla por esta imperdonable puta. Yo no tenía

que haberlo traicionado jamás. Tengo la mala suerte de no tener malos sentimientos y me duele terriblemente lo que le he hecho y casi por ese motivo siento que esto que acabo de descubrir es mi castigo. Una cucharada de mi propia medicina. Una represalia que merezco por cabrón. Y no me aguanto las ganas que tengo de enfrentarla, de gritarle lo perra que es. Lo maldita y cerda que ha sido por haberme hecho esto. por haberme incitado a

traicionar a papá abriéndole las piernas y follándomela. Así que la enfrento, pero con un tono de voz moderado, pues no quiero que mi padre se entere de nuestra traición en este momento, mucho menos de esta forma tan. Ni siquiera sé cómo llamar a esto.¿ Cuándo ibas a decirme que toda esta puta relación que llevamos a espaldas de papá era un perverso plan tuyo para sacarme de esta casa, eh, Arlette?

Ella niega con la cabeza. Su cabello largo, negro azulado, baila en el viento, y sus grandísimos pechos se agitan debajo de su bata transparente, desde donde se dibujan sus oscuros pezones coronados por un par de deliciosas areolas.

Speaker 3

¿Qué? No. No, Alan, no. Te juro que esto no

Speaker 2

ha sido así. Me duele demasiado que me siga mintiendo. Lo acabo de oír todo mientras ella hablaba con la tal Carmi, su hija. Te he descubierto, Arlette. Al final mi madre siempre ha tenido razón respecto a ti. Eres una mujer perversa y maquiavélica. Tenías un plan preconcebido para poner a mi padre en mi contra, ¿no? Decirle en voz alta lo que oí solo me hace sentir peor. Qué pinche estúpido fui.¿ Cómo se me ocurrió que de buenas a primeras una mujer como Arlette iba a fijarse

en mí? Y no porque sea feo, pues soy consciente de mi atractivo, sino porque soy el hijo de su marido, y aún así no le importó calentarme las pelotas hasta conseguir sus más oscuros propósitos. No, Alan, te lo juro que no. Lo he oído todo, cabrona, todo.¿ Me tomas por pendejo o qué mierdas te pasa? Es que eres una pinche arpía de mierda que no merece ni que

le dirija la palabra. Te lo puedo explicar, Alan.¿ Explicarme qué mierdas?¿ Explicarme cuándo fue que ideaste el plan, o explicarme por qué eres tan perversa para haber hecho a tu propia hija parte de este plan? Es que eres el colmo de las cínicas. A ver, Alan, tienes que escucharme. Es cierto que había un plan, y perdóname por ello, por favor, pero te juro que eso fue antes.¿ Antes de qué?

Speaker 3

Antes de que te descubriera?

Speaker 2

Antes de sentir lo que siento por ti? Mi verga. Esta puta asquerosa está intentando convencerme con el cuento ese de que se enamoró de mí. Pero conmigo se va a joder.¿ Sentir qué, Arlette?¿ Me lo explicas? Le pregunto con ironía, mientras ella sigue llorando.¿ Te refieres a antes de querer burlarte de mí, a quién hiciste creer cosas que no eran, sin importarte hacerme mierda? Me engañaste a

mí y lo jodiste a él. Pero te juro que jamás me habría atrevido a faltarte al respeto, haciendo contigo lo que hice, si tú no me hubieras dado esas iniciativas. Lo jodiste a él y me jodiste a mí.¿ Eso es lo que haces con las personas que te quieren, Arlette, jugar con sus sentimientos para luego hacerlos trizas? Pues ya podrás estar contenta, que conmigo casi lo logras. Arlette respira profundamente,

como si un dolor muy grande estuviera helándose en su pecho. Alan, por favor, mi niño, no me digas eso, por favor. No me digas mi niño, mentirosa. Por favor, Alan, déjame hablar. Pero yo hago caso omiso a su petición. La perra no merece ninguna consideración de mi parte, por eso se lo confieso.¿ Sabes que mi madre me envió aquí para hacer que esta relación que tienes con papá se destruyera? Ella entrecierra los ojos. No parece ser una sorpresa para

ella mi confesión. Eso es precisamente lo que quería evitar, Alan. Yo siempre supe que había algo de lo que me dices detrás de tu llegada a esta casa. Sabía que tu madre quería destruirnos, a tu padre y a mí, y yo solo actué en consecuencia. No me estoy justificando, pero solo quiero que entiendas que lo que hice, o traté de hacer, fue un plan para defenderme. Yo sabía que venías a atacarme. Yo sabía que tú querías destruir lo mío con tu padre, y mi reacción natural era

estar a la defensiva. Pues mira si seré un perfecto estúpido, que a pesar de lo que mi madre hubiera pretendido, jamás se me ocurrió afectarte con papá. Yo no hice desde que llegué más que dedicarme a lo mío, estudiar, llevármela bien contigo y, de alguna manera, hacer sentir bien a mi padre por los años perdidos por tu culpa.

Te juro que lo entiendo, Alan, pero también quiero que me entiendas a mí en el hecho de que lo que hice, o más bien, lo que intenté hacer, porque jamás llevé a término ese horrible plan que tenía contra ti. Fue únicamente como una reacción natural de supervivencia. Ahora esta zorra se hace la sufrida, ¿no? Ja, ja, ja.¿ Cómo has podido ser tan cabrona, Arlette?¿ Y sabes qué es lo que más me duele? Que, yo, aunque te odiaba,

muchas veces te defendí ante mi madre. Y fue aquí donde ya no pude más y se me quebró un poco la voz. Yo, aún sabiendo la clase de mujer que eras, tenía la más leve esperanza de que tú de verdad no fueras lo que ella decía que eras. Una interesada, que sólo estaba con papá por su dinero. Arlette se acerca un poco a mí, agitándose los pechos, y yo retrocedo un poco más. No quiero que me vuelva a tocar. En eso sí que no tienes razón, Alan.

Yo a tu padre lo amaba de verdad, siempre lo amé.¿ Lo amabas?¿ Quieres decir que ya no lo amas más? Arlette suspira hondo. Peina su cabello negro con los dedos y me dice. Estoy confundida. ¿Confundida? Mira qué ligerita resultaste.¿ Qué ha pasado?¿ Es que te has enamorado de otro imbécil con más dinero que él? Pues sí, Alan, creo que me he enamorado de otro hombre, pero para tu información no tiene más dinero que él. Su respuesta me causa una rabia inmensa. No cabe duda de que es

una verdadera hija de puta. Al fin se quita la máscara de mártir. Al fin me confiesa que ama a otro, que por cierto, no tiene dinero. Ah, bonita chingadera, Arlette, por lo menos no tardaste tanto en sincerarte diciéndome que amas a otro, pero dime,¿ por qué no te has largado de esta casa con tu amante, es que pretendes mantenerlo?¿ Quitarle el dinero a mi padre para irte con él? Pues dímelo tú, Alan. Eso es lo que quieres que haga,¿ que le robe el dinero a tu padre para mantenerte? ¿Qué?

No entiendo. Mis ojos se vuelven a entrecerrar, ella se acerca un poco más a mí y yo entiendo que al retroceder chocaré contra la pared y no podré irme a ningún otro lado. Y sin embargo retrocedo, choco contra el muro y me quedo allí en silencio, mirándola acercarse.¿ Qué es lo que no entiendes? Que me haya enamorado de otro hombre, o que ese hombre seas tú. Me quedo helado. Intento reír para no llorar. Su puto cinismo ha llegado a límites insospechados. Así que ese es tu plan, ¿no?

Le digo con la voz temblorosa.¿ Qué plan? Me pregunta ella cuando se acerca completamente hasta mí, de modo que puedo sentir su aliento en mi boca. Hacerme creer que me amas para no asumir culpas, para no provocarte un escándalo, para evitar que mi padre se entere de la verdad. Ella finge sentirse dolida por mi comentario, porque cuando pone sus manos en mi pecho hace un gesto de dolor mientras me dice. No puedo creer que tengas el peor concepto de mí. Me estás haciendo daño con lo que

me dices, Alan, mucho daño. El daño me lo estás intentando hacer tú a mí, Arlette, haciéndome creer que me amas.¿ Pero sabes? Afortunadamente no estoy tan idiota como parezco y te aseguro que no vas a lograr manipularme como lo hiciste con él. Lo que te estoy diciendo es la verdad, Alan.¿ Cómo quieres que te pruebe que mis sentimientos hacia ti son genuinos, verdaderos?¿ Cómo vas a estar enamorada de mí, pinche loca calentona? Le digo, quitándole sus manos de mi pecho.

Soy un puto chiquillo comparado contigo, que casi me doblas la edad. No, Arlette, conmigo no vas a jugar. Estoy convencido de que yo no soy la clase de hombres con los que tú frecuentas y encima pobretón, ¿no? Alan, por favor,¿ por qué eres tan necio? Te lo vuelvo a preguntar,¿ qué mierdas tengo que hacer para que me creas que te quiero a ti?¿ Más que a papá? La desafío, cruzándome de brazos, sabiendo que hay cosas que

ella por nada del mundo podría aceptar. Más que a nadie, tiene la desvergüenza de jurar, y eso sí que me llena de rabia y decepción a la vez. Enarco una ceja cuando entiendo que esta puta es capaz de decir cualquier estupidez con tal de convencerme. Así que apuesto más alto, desafiándola, poniéndola en un mayor predicamento. retándola a que me convenza de su supuesto amor por mí con acciones claras y concretas.

Por eso le digo, mira, Arlette, el día que me demuestres con hechos y con palabras que te importa un pito el dinero de papá, tal vez ni así te crea lo que me estás diciendo respecto a tu supuesto amor por mí. Pero te aseguro que sería un punto a tu favor para al menos ganarte un voto de confianza. Ella lo sopesa, me mira con curiosidad y me pregunta.¿ Y mientras tanto?¿ Qué es

Speaker 3

lo

Speaker 2

que vas a hacer, Alan?¿ Te irás de la casa? Pienso lo que voy a responderle. Así que quito mi cara de mártir, le sonrío maquiavélicamente y le digo. Mi reacción inicial de irme de esta casa fue producto del calor de mi decepción. Pero ahora que lo pienso más, fríamente, estoy convencido de que irme sería tanto como darte el triunfo de tu plan. Y te juro que no voy a darte el gusto de hacerte saber que te saliste con la tuya. Arlette me observa en silencio, sin decir nada.

Respira hondo y luego me dice. Me parece justo. Quédate entonces, así me será más fácil demostrarte lo que me pides.¿ Qué el dinero no te importa más que papá? ¡Ja! Lo dudo, preciosa, pero ya veremos. De momento quítate de enfrente y déjame pasar, golfa. Arlette, a regañadientes, se aparta, apretando los dientes con algo de desdén. Ella no es de las que se dejan humillar, así que me complazco con mis palabras peyorativas dedicadas a ella y me alejo,

dirigiéndome a mi cuarto. Te lo voy a demostrar, Alan, te lo aseguro, me desafía, pero yo continúo mi camino, ansioso de vengarme de ella y,¿ por qué no? De su hija también. Y avanzo hasta mi cuarto, sin mirar atrás. Han pasado varios días desde nuestra última conversación, y por una cosa u otra casi no nos hemos encontrado en

la casa. La universidad me tiene atrapado, por lo que llego tan tarde a casa que apenas veo a papá, pues para entonces él y su puta novia ya han cenado y, por fortuna, no me los tengo que topar a ninguno de los dos. No sabría cómo actuar ante ellos, sobre todo ante ella, después de la gran decepción que me he llevado. Trato de no pensar mucho en ello,

pero no logro superarlo. Por las noches, para saciar mis ganas de coger, tengo sexo virtual con Rosita, mi novia, a quien quiero, aunque no tanto como debería por culpa de Arlette, sabiendo que Rosita sí que me ama de verdad. Hoy es jueves por la noche y he llegado, a propósito, más tarde de lo habitual. Me la he pasado buena parte de la tarde-noche metido en el gimnasio de la universidad,

aprovechando que la suscripción es gratuita. He hecho rutinas bastante pesadas últimamente para llegar cansado al extremo, bañarme y dormirme de inmediato para no tener que pensar. Hoy ni siquiera he ido a la cocina para cenar. No me apetece seguir comiendo lo que cocina Arlette. No la creo capaz de envenenarme, pero mejor no arriesgar. Muchas madrastras romanas envenenaron a sus hijastros en la época imperial con el propósito de tener el control de absolutamente todo, incluso la voluntad

de su marido. Imaginar a Arleth vistiendo sedas finas y transparentes que le marquen sus glúteos y senos me pone caliente y me sobo la polla mientras la ducha moja mi trajinado cuerpo. No quiero correrme aún, sino viendo un video porno en mi cama, así que termino de bañar, me enrollo una toalla en la cintura y salgo del baño rumbo a mi habitación. Cuando entro a mi cuarto me sorprende el hecho de que la luz esté apagada,

pues yo recuerdo haberla dejado encendida. No obstante, suspiro hondo y busco el interruptor, y al hallarlo y encenderlo, la iluminación de la lámpara de techo no sólo me muestra una habitación sumamente limpia y acogedora, sino también a una mujer voluptuosa. Vestida en erótica lencería negra, recostada en mi cama, con las piernas recogidas, los muslos separados, su cabello negro espeso cayendo por sus laterales, sus labios rojos, mullidos, carnosos, fruncidos.

Su lengua relamiéndose la boca y sus sensuales ojos verdes mirándome con. Hambre.¿ Qué haces aquí, vestida así? Ni siquiera me sale la voz para preguntarle semejante cuestionamiento. Los puntiagudos tacones de plataforma de mi madrastra están hundidos en el colchón. y al repasarla de arriba abajo me doy cuenta de lo tensos que lucen sus enormísimos pechos debajo de ese minúsculo sostén de encajes negros que parece a punto de reventar. Vengo a demostrarte que por ti soy capaz de dejarlo todo,

me dice con una sonrisa putona. Cierro la puerta detrás de mí y clavo mis ojos nuevamente en ella, posándolos en sus ubres, cuyos pezones erectos están a punto de traspasar los finos encajes, y luego en sus muslos y entrepierna. Pero, mi papá está, allá, arriba. Le recuerdo, sabiendo que es una locura que mi ex nalgona esté aquí mientras mi padre reposa o duerme en su habitación, allá en la segunda planta.¿ Cómo te has arreglado y vestido, así sin que,

se haya dado cuenta? Joder, Arlette. Ella sonríe nuevamente, y yo observo, impresionado, la forma en que sus carnes se desbordan por entre las rejillas de sus medias negras. Pareciera como si sus carnes fueran a desparramarse por los orificios de la seda de sus medias, y que los ligueros

se fueran a reventar en cualquier momento. Considero que ninguna lencería está hecha para contener semejante mujerón.¡ Qué buena está esta maldita perra, y qué caliente me ha puesto!¿ Quieres otra muestra de que no me importa si nos descubre

tu padre, cabroncito? Me desafía, poniendo luego la punta de su lengua en el labio superior, mientras separa mucho más sus muslos y me enseña su minúscula braguita, que tiene una abertura a la mitad de su vagina, por donde sobresalen sus gordos labios verticales, que lucen depilados y muy mojados.¿ No es eso lo que querías, Alan, que te demostrara que no me importa perder a tu padre y mucho

menos su dinero? Una de las uñas largas de mi madrastra se hunde un poco en medio de sus pulpas, las cuales se para poco a poco para mostrarme su gloriosa abertura. Espesos fluidos se adhieren a la punta de su dedo y así, estilando, se lo lleva a su boca, cuya lengua empieza a lamerlo, recogiendo sus flujos vaginales, y luego se mete el dedo por completo a la boca. haciendo deliciosos chasquidos que se asemejan a cuando se chupa

la verga de alguien. Joder.¿ No es lo que querías, cabroncito?¿ Me repite con chulería, volviendo a posar su dedo y su uña arreglada en la entrada de su coñito mojado, que tu padre se dé cuenta de lo puta que soy y me abandone, dejándome sin un peso? Pues eso hago, te demuestro así que no me importa su dinero, sino que me importas tú. no mames. Arlette, pero debías demostrármelo así,

no conmigo, no de esta manera. Le digo, y para mi gran mal, mi verga, que no entiende de razones, empieza a crecer bajo mi toalla, misma que se levanta poco a poco mientras Arlette la mira con un gesto goloso. Vamos, Arlette, sal de mi cuarto. Nada de sal, Alancito, me desafía, relamiéndose los labios, más bien voy a saltar, papito, pero sobre tu enorme verga. Me acerco a ella casi temblando

de excitación, de rabia y de nervios. Si mi padre se da cuenta de que su mujer está en mi cuarto vestida así, la mata, me mata, él mismo se muere de la impresión. No estoy para juegos, Arlette, lo nuestro se terminó desde que descubrí que me traicionaste, le digo, deteniéndome a un costado de la cama. Arlette se ríe, burlona, mirando mi bulto que ha levantado por completo mi toalla.

Pues deberías informarle a tu pito sobre tus sentimientos negativos hacia mí, cariño, porque mira cómo está de despierto, entonces Arlette se incorpora un poco para alcanzar mi toalla y arrancármela de la cintura. quedando mi poderoso falo expuesto ante sus hambrientos ojos. Solo tres segundos después, empuña mi falo con una fuerza estranguladora y dice, como si fuera una persona, oh, hermosa y riquísima verga,¿ te ha dicho tu papi que

está molesto conmigo? Supongo que no, porque te veo babeando por mí y más dura de lo que deberías estar. Pero dime, pitote, lo agita con fuerza.¿ Por qué no te clavas en mi conchita y entre los dos le explicamos a tu papi lo mucho que nos necesitamos el uno al otro? Yo, con los ojos desorbitados, mi pecho latiendo con fuerza y mi polla endureciéndose aún más en la mano de Arlette, suspiro hondo y miro como mi madrastra saca la lengua y le da una pegajosa lamida

a mi sensible glande. Joder, puta. Jadeo, dolorido y caliente, intentando retroceder, sin éxito. De todos modos, mi madrastra me suelta el falo y, sin que yo pueda hacer nada, ella se incorpora un poco más, se gira dándome la espalda, y luego se pone a cuatro patas en el filo de la cama, hundiendo sus tetotas en las colchas y dejando su obeso culo apuntando justo frente a mí. Arlette, deja de castrarme, lárgate de mi cuarto que mi papá

podría darse, cuente. Oh, joder. Gimo cuando sus manos se agarran las nalgas y se las abre para mí, solo para darme cuenta de que un plug plateado está clavado en su ano. Ah. Pinche loca. La novia de papá empieza a menear su poderoso culazo, abriéndose de nalgas, mientras la base plateada de su plug eno brilla ante mis ojos. Vamos, Alan. Me dice con un tono sensual y putón. Sácame el plug y luego relléname el culito con tu vergota. No entiendo por qué mierdas mi cuerpo actúa como autómata ante

sus órdenes. No entiendo por qué, en lugar de agarrarla de los pelos y sacarla a rastras de mi cuarto, mi reacción es darle un par de cachetazos en su culo, que se bambolea súper rico, provocándole sensuales a un move, mientras sigue meneando las caderas. Al mismo tiempo, mis dedos se dirigen a la cabeza de su plag y empiezan a sacarlo lentamente. Oh, sí, sácamelo y méteme tu pito, papi, así, así. Silencio.

La mando callar, entre excitado y nervioso. No sé lo que pasaría si mi papá nos encontrara en estas condiciones. Pero mi angustia se esfuma de mi mente justo cuando se oye un plof que indica que el plaga ha salido por completo de su recto. Y mi estúpidamente enferma no hace otra cosa que obligarme a llevármelo a la boca para saborearlo. Vamos, hijastro sexy. Relléname de pito en

el culito, es tuyo. Y si esta perra perversa y tramposa cree que voy a follarla por el culo solo porque me lo está ofreciendo, así vestida de puta y con sus manos separándome sus nalgas, está muy pero muy acertada. Perra. Le grito, dándole un par de nalgadas que enrojecen sus glúteos. Ver su agujero semiabierto por el trabajo de dilatación que ha hecho el dildo es la mejor forma de convencer a un macho calentón como yo de que tiene ganas

de perforar el culo de su madrastra. Por eso, cuando menos acuerdo, ya la tengo sujeta de las caderas, con mi hinchado glande pegado en la abertura de su ano, que al principio se veía muy abierto, pero que ahora que mi capullo lo está besando, es más estrecho de lo imaginado. Si no quieres que mi papá nos descubra, entonces muerde la almohada, pedazo de putón. Le advierto. Y ya no me importa nada. No me importa si mi papá nos descubre o no, acabaríamos de una vez por

todas con toda esta maldita pantomima. Sin mayor lubricación que un espeso escupitajo que le echo desde mi boca directo a su agujero, hundo mi glande dentro de su abertura mientras ella ahoga un terrible grito mordiendo una almohada. Oh. Bufo como toro mientras siento mi glande aplastándose entre el

recto estrechísimo de mi madrastra. Y ella ahoga sus gritos en la almohada, y contrario a lo que haría alguien que siente el dolor de tener una enorme verga clavándose en su ano, ella echa su culo hacia atrás, como buscando pegarse a mi pubis. Y con ese movimiento nuevos centímetros se entierran en su agujero. Gur. Rujo, excitado, caliente, estrujando las carnes de sus gordas nalgas que son carnosas y duras. Y ella vuelve a echar su culo hacia atrás y mi falo se hunde en el interior de

su recto, que se contrae y me lo aprieta. Y un caliente cosquilleo se esparce desde mi glande hasta mi tronco, pubis, pelvis, vientre, pecho, cabeza y cerebro. La calentura que siento me descontrola por el morbazo de saber que le estoy haciendo el culo a mi propia madrastra. Y esta vez no hay romanticismo ni ternura. Esta vez lo que hay son ganas, deseos, rabia y enormes ganas de reventarle el culo. Y se lo reviento a pollazos. Se lo hundo y se lo

saco una y otra vez. Y sus gritos siguen ahogados en la almohada. Mis bolas colisionan una y otra vez en sus carnes, mientras ella sacude de un lado a otro tremendo culazo de modo que sus glúteos tiemblan ante cada impacto

Speaker 3

Sí. Sigue, Alan, sigue. Más, más. Jime, perra, jime, dime lo puta y tramposa que eres. Joder. A. Relléname de leche, cabrón. Vamos

Speaker 2

échamelos todos en el culo. Y yo quiero empacharla de semen. Quiero destrozarla de verdad. pero la muy perra lo está disfrutando. Y no entiendo cómo mierdas no se ha dado cuenta de nada papá, con el escándalo que estamos haciendo. Así, así, así. La tengo clavada del culo justo cuando la sujeto del cuello y, ahorcándola, la levanto hasta que su arqueada espalda se pega en mi pecho y su cara, la cual

giro con violencia, queda a centímetros de la mía. Entonces me prefieres a mí antes que el dinero de papá, zorra? Le pregunto mientras ella no deja de menear el culo sobre mi verga, y yo no paro de embestirla una y otra vez, oyéndose por todos lados los impactos de nuestros sudorosos cuerpos. Te prefiero a ti. Alan, hijastro travieso, te prefiero a ti y a tu gorda polla perforándome así de rico. Sigue. Meto mi mano libre en sus

pechos y los estrujo. Con la izquierda la asfixio en términos sexuales y con la derecha le estrujo las tetas, le pellizco los pechos y la impacto contra mí. Ha sido inverosímil culearla por casi 40 minutos entre embestidas y jadeos sin que mi padre se diera cuenta, por lo que ya ahí empieza lo raro. Encima, sus gritos de puta que emergen desde su garganta mientras, así, clavada como la tenía, ella tuvo sus primeros orgasmos deliciosos cuando mis dedos frotaron

su clítoris en cada acometida. Es inverosímil que mientras yo gritaba, eyaculando dentro del culo de Arlette, papá no viniera a darme la paliza de mi vida por descubrir que me estaba cogiendo a su mujer. a quien cegaramente habría encontrado destrozada en el filo de mi cama, con su culo abierto, enrojecido, y con espesos y vulgares goterones de semen estilando por su agujero, resbalando por sus labios vaginales, donde se adhirieron

con sus fluidos calientes hasta ensuciar mi cama. Es inverosímil que mi progenitor no se hubiera dado cuenta de que Arlette pasó casi toda la noche bramando como perra en mi cama, donde me la pasé cogiendo la vaginal llanalmente cada dos o tres horas, hasta el amanecer. Sin que al menos uno de sus potentes y putones gritos lo

hubieran hecho despertarse. Sin embargo, aun cuando yo de alguna manera había empezado a creer que los sentimientos que Arlette decía tener hacia mí eran reales, a la hora de la comida del día siguiente, descubrí toda la verdad, cuando mi padre, con los ojos hinchadísimos y con un gesto de modorra que lo mantuvo en cama toda la mañana, dijo, Arlette, joder, no me vuelvo a tomar esos batidos espesos que me diste anoche. Me quedé tan dormido que no sabes lo

que me costó levantarme. a ver si en lugar de proteínas no me pusiste algún sedante, ¿eh? Y aquí, en la mesa durante el desayuno, con el gesto de horror de Arlette, me doy cuenta de una verdad. Una vez más, esta hija de puta me ha engañado. Ella jamás se arriesgó a ser descubierta por mi progenitor, pues durante toda la noche, mi padre estuvo sedado. Ni siquiera me tomó

el tiempo de terminar con mi platillo. Me levanto de la mesa, miro a Arlette y le digo a papá que me encuentro indispuesto.¿ Pero no vas a terminar de comer, Alan? Me pregunta la mentidosa de Arlette, sabiéndose descubierta, sin saber cómo actuar ante su error de cálculo. No, respondo sin mirarla. Ahora sí, esto se terminó

Speaker 3

Ella sabe a lo que me refiero. Y no habrá vuelta atrás.

Speaker 2

Lo mío con Arlette ha terminado para siempre. Tres meses después. Esta noche he citado a mi padre y a Arlette en un restaurante italiano donde voy a presentarles a ambos a mi nueva novia. Y no, no he terminado mi relación con Rosita, mi antigua pareja, más bien digamos que ella no sabe que le estoy siendo infiel y aunque me da pesar por ella. La verdad es que tengo que seguir con este plan macabro de venganza para mis fines maquiavélicos. Mi novia es la chica más deliciosa que

nadie se podría imaginar. Acaba de cumplir 18 años el fin de semana pasado y en estos días lo vamos a celebrar. No es coincidencia que haya buscado una novia con las mismas facciones físicas de Arlette, aunque mi chica tenga la ventaja de que, por su edad, tiene más colágeno que las maduras como mi madrastra. Algo que ellas tanto envidian de las jovencitas. Mi novia es un poco más alta que mi madrastra, eso sí, pero tiene el mismo pelazo negro a su lado y esos ojazos verdes que ella,

y que, uf, tantas pajas me han sacado. Sus tetasas son tan grandes como las de Arlette, con sus pezones pequeños y sus areolas canelas bastante amplias. Su culito es tan gordo y respingón como el de mi propia madrastra, y creo que esa parte física es la que más me excita, sobre todo cuando su culo rebota sobre mis bolas. El sexo con mi novia es brutal. Lo mejor del mundo. A pesar de su edad, mi chica sabe dar buenos

bocados de verga como una experta. aunque tengo que reconocer que sus habilidades mamatorias han ido mejorando bajo mi guía. Al principio le costaba tragársela toda. Cuando llevaba la mitad de mi falo hinchado clavado en su boca, mi novia solía ahogarse, escupiendo litros de baba y tosiendo como si se estuviera atragantando. I, Alan, ya, ya. Lloriqueaba mi pequeña putita al principio de sus primeros exámenes orales, deja de clavarme tu cosota en mi boca, que no me cabe

y harás que me ahogue. Pierde el miedo, zorrita, y deja los ascos para cuando te obligue a darme lengüetazos en el culo, le decía yo, riendo por su inexperiencia.¡ Qué puto asco, Alan, ni creas que lo haré! Pero vaya si logré que lo hiciera. Es que solo a base de polla logré que mi novia terminara adorándome como

ni siquiera lo hace Rosita, mi novia oficial. Nunca lo creí posible, pero ahora entiendo que el hombre que sabe dar buenas cógidas a sus hembras consigue grandes privilegios, como conseguir que tu chica se deje dar incluso por el culo. La verdad es que desde que pasó lo de Arlette, me volví un tipo más frívolo y maquiavélico que antes, con muy poco respeto por las féminas, a quienes llegué

a considerar zorras en general. No quiero decir que mi nueva novia sea igual que Arlette, pero por ciertas razones no le confiaría mi alma ni un solo segundo. Soy cabrón cuando la cojo, pero de vez en cuando también he dejado relucir mi faceta romántica para que su amor por mí se consolide mucho más.¿ Te amo, Alan?¿ Lo sabes? Me suele decir mi nueva novia. Haría lo que fuera por ti. Yo también te amo, putita, le respondo con ironía.

Desde que descubrí que Arlette había sedado a mi padre para que no nos escuchara follar en mi habitación, mi actitud hacia ella se volvió más fría. Ya no le dirigí la palabra a solas. De hecho, las primeras semanas cerré mi habitación con llave para evitar que la grandísima puta pudiera irrumpir cuando se le diera la gana. Por fortuna, ella entendió mi indirecta, y a pesar de sus futuras insinuaciones y provocaciones, al cabo de un mes comprendió que

nuestra adúltera relación ya no tenía futuro. Lo que más hacía rabiar a Arlette era que mi trato con ella delante de papá era el más dinámico y empático que pudiera existir, aunque en privado aplicaba una ley del hielo que enfriaba todo a nuestro alrededor. Ni siquiera la miraba, y su orgullo de mujer se quebraba ante mis mezquinas actitudes.

Arlette quiso tentarme muchas veces más como la última vez, poniéndose falditas de putota barata para andar en casa, pues la muy cabrona sabía que esa ropita me ponía el pene más duro que una pata de pirata. Y yo terminaba en el baño, masturbándome como un poseso. Otras veces se ponía unos tops casi transparentes que intentaban contener sus grandísimas tetotas, mismos tops con los que se le veían

incluso sus erguidos pezones. En alguna ocasión incluso anduvo en sostén minúsculo, desde donde se le desbordaban sus pechos, y en tanguita, papá no estaba en casa, por supuesto, mientras fingía buscar unos tacones negros en la cocina. Un lugar idóneo para perder sus zapatos, claro, justo donde yo merendaba. Pero ninguna de sus artimañas le surtió el efecto que

ella esperaba. Esta vez me supe controlar. Claro que me calentaba, claro que deseaba por todos los medios volverla a coger, clavarle mi verga en su mojada vagina de labios hinchados, y por qué no, metérsela incluso en su estrecho culito. Cuya única ocasión que lo había hecho seguía siendo la imagen protagónica de mis pajas. La deseaba con todas mis putas ganas, pero mis ansias de venganza me hacían rápidamente

abortar mis ganas de horadarla por todos sus agujeros. Y ahora enos aquí, llegando al restaurante donde mi padre y mi madrastra nos aguardan con impaciencia, cautelosos, y ella, Arlette, según me lo ha demostrado los últimos días, muerta de celos. A mi novia le he hablado mucho de mi padre y mi madre, aunque de momento no creí conveniente confesarle que con quien nos encontraríamos sería con mi madrastra, porque desde hace años están divorciados. así que la presentación también

será una gran sorpresa para ella. Estoy un poco nerviosa, Alan,¿ crees que les caeré bien? Me pregunta cuando entramos. Por supuesto que sí, amorcito, le digo, sujetándola fuerte de la mano mientras buscamos la mesa reservada al fondo del restaurante. Les he hablado maravillas de ti, aunque lo más divertido de la presentación será verles las caras cuando observen lo hermosa y buena que estás. Uf, eso espero, mi vida, me dice, besándome una mejilla. Yo también, le confieso, divertido.

Mi novia va que se cae de buena la cabrona. Lleva un vestidito azul metálico bastante corto y escotado que le queda como un guante. Todos los comensales y meseros no dejan de mirarla mientras avanzamos hasta el fondo, donde he divisado a papá. La puta de mi madrastra está de espaldas, así que cuando saludo con un buenas noches, papá, Arlette, ella tiene que levantarse y girarse hacia nosotros, los recién llegados,

para conocer a mi nueva novia. Cuando papá y mi madrastra clavan sus ojos en la chica que llevo de mi brazo, sus ojos se congelan en los cuencos al mismo tiempo que mi chica se tensa sobre mí. Carmina. Exclama papá, abriendo los ojos como platos. Yo, fingiendo sorpresa, miro a mi novia Carmina, que tiene un gesto de piedra, y luego a mi padre, diciendo.¿ Pero cómo, papá, es que se conocen? Mi progenitor no puede con la sorpresa de verme sujeto del brazo de aquella chica mientras responde.

Pero claro, hijo,¿ cómo no la voy a conocer? Si tu novia es la hija de Arlette. Miro hacia Carmina y ella queda helada, la hija de puta, nunca mejor dicho mi insulto, está mirando a los ojos a mi madrastra, quien parece que se le ha ido la respiración. Pero...¿ Es verdad lo que dices, papá, mi novia es hija de la tuya? Joder, pero qué chiquito es el mundo. Sonrió con perfecta maldad. Miro a mi madrastra fingiendo una gran sorpresa, mientras ella reacciona cayéndose sentada en la silla,

pálida y con una agitación muy fuerte. Joder, Arlette.¿ Qué te pasa? Grita papá al ver que su mujer se ha desvanecido. Y yo finjo preocupación mientras la hija de puta de mi novia se queda pegada en el suelo con un gran gesto de conmoción. La suelto del brazo y me acerco a mi madrastra, mientras le digo a mi padre. Anda, papá, ve a pedir ayuda a los meseros. Ya voy, ya voy. Responde alarmado. No dejes sola a Arlette,

no la dejes sola. Aquí la cuido, como el día de su calambre en la piscina, le digo con una gran sonrisa. Me acerco a mi madrastra, me pongo de rodillas junto a ella y disfruto de su boca seca y su palidez. Miro hacia atrás y veo que mi novia retrocede, llevándose las manos a su cara, al fin asimilando que yo soy el mismo Alan que su madre intentó seducir para, con su complicidad, echarme de la casa de mi padre.¿ Qué mierdas haces tú con mi hija? ¿Alan?

exclama Arlette, casi sin aire.¿ Cómo puede ser tan cabrón? Miro de nuevo hacia atrás y veo que Carmina empieza a vomitar del susto y la impresión. Un camarero la asiste y se la lleva al otro extremo. Lo que está ocurriendo ahora es mejor de lo que había esperado.¿

Cuánto tiempo te llevó planear todo esto, cabrón? Me grita Arlette sin advertir que su hija está recostada en una silla al otro lado del restaurante, mientras la gente se levanta a ver lo que pasa.¿ Cuánto tiempo te llevó contactar a mi hija, seducirla y hacerle creer no sé qué tantas cosas? Tuve la suerte de que Arlette jamás le pasara una foto mía a Carmina. Y la verdad es que fue un riesgo muy grande la primera vez

que la seguí en Instagram y empecé a trabajarla. Hay miles de Alan en el mundo,¿ por qué pensaría Carmina que yo era el mismo que se había follado a su madre? Todo lo demás salió solo. Contéstame, cabrón. Grita mi madrastra con grandes alaridos.¿ Qué es lo que pretendes hacer con ella? Te exijo que la dejes en paz.

Miro con tranquilidad hacia la esquina opuesta, donde la hija de puta de Carmina se reanima, y luego me vuelvo hacia su madre, a quien le sonrío perversamente mientras le respondo, con un susurro en su oído.¡ Qué rico huele esta cabrona! Con tu hija vas a pagarme cada lágrima de mi madre, cada mentira que has dicho a mi padre, cada ilusión que me diste a mí.¿ Y sabes, querida mami? No hay nada que puedas hacer al respecto, porque tu hija

está completamente enloquecida conmigo. Eres un enfermo, Alan, un maldito enfermo. No más enfermo que tú, mami,¿ no es así como te gusta que te llame, Arlette? Por cierto, tienes que saber que tu hija me creerá todo cuando yo le diga que nunca supe sobre tu parentesco con ella, y si no me crees, ponme a prueba. Si a mí se me da la gana, puedo hacer que Carmina te

odie a muerte. Con las folladas que le he dado, la tengo comiendo de mi mano.¿ Qué mierdas es lo que quieres, Alan?¿ Qué desista de mi boda con tu padre?¿ Eso es lo que quieres para que la dejes en paz a Carmina? No, mami, le vuelvo a sonreír. Todo lo contrario. Vas a casarte con papá porque no voy a permitir que lo mates de tristeza. Ahora sí que tendrás que padecer con el pecado de vivir para siempre con un hombre al que no amas. Porque te amo

a ti, te lo juro. Empieza de nuevo. Sí, sí, sí, cantaleo, sin creerle nada, negando con la cabeza. Muchos juramentos me has hecho, mami putita, así que ahora no quiero tus nuevos juramentos, sino acciones. Muchas acciones. Dime. Dime qué quieres que haga para que dejes en paz a mi hija.¿ Es que no te das cuenta de que no voy a soportar que ambos se pavoneen como novios delante de mí? Mis sentimientos hacia ti siempre han sido sinceros, Alan, te lo juro. La verdad es que no me esperaba que

ella insistiera con el tema. Pensé que toda su rabia se centraría en mí y en su hija. Pero no, nuevamente está involucrando su supuesto amor por mí. Pues en eso sí que tendrás que resignarte, porque incluso pienso traerla a vivir conmigo, a casa de papá, Arlette. Ya sabré cómo convencer a mi viejo. Alan, no. No voy a consentir que mi hija y tú vivan bajo el mismo techo. No solo lo tendrás que consentir, Arlette, sino que, incluso,

tendrás que colaborarnos. ¿Qué?¿ Pero de qué mierdas hablas, Alan? Si quieres que tu hija no termine odiándote, entonces, tú te unirás a mi harén. No entiendo. Claro que entiendes, putona, le acaricio sus labios cuando confirmo que mi padre se ha decantado por auxiliar a su hijastra. Alan, por favor, dime qué mierdas quieres en realidad. Quiero que las dos sean mías, tú y tu hija. Quiero follarlas a ambas

por separado o juntas, como un trío. Quiero que entre ustedes dos haya una relación incestuosa en la que yo seré el timón de sus destinos. Para terminar pronto, quiero que las dos sean mis mujeres y que, como castigo por todo el daño que nos has hecho, Arlette, permitas que alguna vez tu hija fornique con papá. Arlette se levanta furiosa y horrorizada. Yo me levanto junto a ella

y ambos nos miramos con odio. Mi madrastra retrocede y huye hacia los baños de mujeres, donde la alcanzo y la arrastro hasta el interior de un cubículo en el que nos encerramos. Primero te mato, cabrón de mierda, antes que permitir que perviertas a mi hija. Me dice ella sujetándome del cuello. Sus eróticas uñas clavadas en mi piel me excitan. Y yo miro sus labios gruesos, pintados de rojo, húmedos,

como si codiciaran comerse los míos. y mientras ella me sigue sujetando, yo bajo la vista y miro sus enormísimas tetas que se desbordan por su prolongado escote de ese vestido negro y corto que lleva puesto. Demasiado tarde, nalgona mía, le digo, metiendo mis dos manos debajo de su vestido, estrujando con la izquierda uno de sus redondos y carnosos glúteos.

y con los dedos de la derecha hurgando debajo de su braguita hasta encontrar su raja empapada, donde empiezo a introducirlos mientras ella separa sus muslos para mí, permitiendo que mis yemas se hundan en su coñito. En tanto, ella empieza a bailar sobre ellos, abriendo la boca como una auténtica zorra, jadeando, gimiendo, y sacando la lengua en busca de la mía, digo que es demasiado tarde. porque a tu hija ya la he pervertido tanto como tú me pervertiste a mí, Arlette. Pero ella ya no le importa

lo que le digo. Separa un poco más sus gordas piernas para permitir que mis dedos continúen accediendo a su gruta carnosa, mientras ella baila y yo le bato sus caldos. Auf. Sí. Gime ella, soltando mi cuello y bajando su mano hasta mi duro paquete, que palpita en mi entrepierna. Te amo,

Speaker 3

Alan. Uf. Ay, qué rico. Te amo, de verdad

Speaker 2

Yo también te amo, Arlette, le confieso al fin, estrujándole el culo y masturbándola, hundiendo mi cabeza en sus enormes tetas, buscando bajarle su escote con los dientes hasta encontrar sus pezones y sus areolas. Por eso no sabes cuánto te odio. Y aquí, en el interior de los baños, mientras todo el mundo asiste a su hija, Arlette y yo culeamos sin parar hasta corrernos, firmando, tácitamente, un contrato de perversiones, sexo y amor, entre yo, Carmina, y mi putísima madrastra Arlette,

Speaker 3

la nueva novia de papá. Hasta aquí llegó el capítulo de hoy. Hasta la próxima.

Transcript source: Provided by creator in RSS feed: download file
For the best experience, listen in Metacast app for iOS or Android