LA NOVIA DE PAPÁ - PARTE 6 (Relato Erótico) - podcast episode cover

LA NOVIA DE PAPÁ - PARTE 6 (Relato Erótico)

Aug 14, 202548 min
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Speaker 2

Lleva tu imaginación a otro nivel. Relatos calientes. Hoy presentamos La novia de papá,

Speaker 3

parte

Speaker 2

6

Speaker 3

A esto le llamo yo puntualidad inglesa.

Speaker 2

A las 7.45 de la noche, la novia de papá me avisa que ya está lista al otro lado de la puerta de mi cuarto, justo a la hora en que le dije que nos iríamos. Ni un minuto más, ni un minuto menos. Bien por eso, mamacita. Genial, Arlette, en un momento voy, le grito desde adentro, donde me estoy terminando de arreglar, y trato de apurarme, que ahora va

a parecer que la señorita soy yo. Perfecto, mijo, te espero en el auto, que tu padre nos dejó el coche para desplazarnos mejor, me dice con su voz tan sensual. Él se ha ido en taxi y me dijo que no vuelve hasta en la madrugada, porque tiene mil pendientes. Va, Arlette, ahora voy. Escucho que mi madrastra se desplaza hasta la cochera de la casa y yo aprovecho para terminar de ponerme un poco de loción en los dos laterales del cuello,

por si acaso. Me he puesto desodorante Hugo Boss en las axilas, el que me costó tiempo de ahorro para comprármelo y que solo me pongo en ocasiones especiales como esta. Voy corriendo al lavabo para lavarme los dientes y me echo un trago de enjuague bucal de menta en la boca, por si acaso. De ropa llevo un pantalón de mezclilla azul marino, iré a ver una película erótica al lado de tremenda hembra que se cae de buena, la cabrona.

Lo mínimo que puedo hacer es tomar precauciones, poniéndome ropa gruesa, para que no se me noten tanto las putas erecciones, que llevo tanto sin coger que estoy más caliente que un comal quesadillero. Y ante cualquier provocación se me pondrá dura. Jamás había extrañado tanto a Rosita, mi novia, ni esa pequeña cavidad inferior sonrosada que solía remojar mi falo mientras se lo metía y ella se lo comía con pequeños

gemiditos fascinantes. Elegí una camisa slim fit, de esas que se ajustan completamente al torso y brazos, desabotonándome los dos botones superiores para verme más facherito, y debajo me puse unos boxers negros, ajustados. Los mejores que tengo por si acaso, y en mi cartera no puedo evitar poner tres condones extrasensibles, de esos que da lo mismo si llevas forro o no. Por si acaso. Mierda,¿ cómo puedo estar pensando en él

por si acaso con tanto desparpajo? Si se pinches bien que en lo último que puedo estar pensando es en cogerme a la novia de mi papá. Carajo. Hasta mal me siento al estar solo imaginando cosas que no deben de suceder. Arlette no es cualquier mujer, es mi madrastra. La mujer de mi progenitor. Y yo no paro de pensar en esa pinche vieja buenorra que me trae loco, cuando se supone que las indicaciones que me dio mi

madre para con ella fue odiarla. Bonita chingadera. Agarro mi billetera, donde tengo el dinero que me dejó papá con el propósito de comprar las palomitas y los refrescos para disfrutar la función y para llevar a cenar a su esposa al salir del cine. Me pregunto qué tipo de comida le gustará. Se lo preguntaré. De momento, me reviso el atuendo de nuevo en el espejo, me pongo un poco más de loción en el cuello y salgo de mi cuarto,

en busca de Arlette, esperando darle una gran impresión. Que sea lo que Dios quiera, me persigno, y casi de inmediato me doy cuenta de la blasfemia, pues, lo que quiere Dios a lo que quiero yo con Arlette dista mucho de parecerse. En fin, me dirijo a la cochera de la casa, donde se supone que ella me está esperando, y al llegar allí, mamamia, el hocico por poco se me cae al suelo. Justamente, ella está de pie, al lado del coche, enviando un mensaje a papá, supongo, desde

su teléfono. Así que disfruto por algunos instantes de las deliciosas vistas que me regala. Arlette está riquísima, la cabrona. Lleva puesto un pantalón de cuero entalladísimo que le queda de puta madre, como un guante. Arlette da algunas vueltas junto al carro, mientras teclea, como si me estuviera modelando, y yo descubro que ese maldito pantalón de cuero le marca unas piernazas y un culón paradito y abombado marca diablo. Ah, hola, Alan,¿

todo bien? Me pregunta al sentir mi presencia, cuando deja de teclear y me mira de arriba abajo. Vaya, cariño, qué guapo estás, fiu fiu, se ríe, halagándome, y yo creo que tengo la cara como estúpido, contemplando a semejante mujerón.¿ Guapo yo? No, Arlette, guapa tú, uf, estás de lick, guapísima. Gracias, gracias, mijo,

qué galante. Arlette, imponente y súper sexy, se acerca a mí para besarme las mejillas, en tanto me doy cuenta de que tiene puesta una sensual blusa con estampado de leopardo, cuyo frente está atado con un cordón a la altura de su escote, donde le lucen buena parte de sus dos deliciosas ubres bronceadas. La blusa es corta de la parte inferior, tan así que apenas le llega al ras del pantalón de cuero. Cuando se mueve, la blusa se le levanta y se le mira, el ombligo. Uta, Arlette,

eso que llevas ahí en el ombligo es un... Te dije que tenía una perforación, me recuerda. Los huevos me cosquillean y me da un fin escalofrío cuando ella se sube un poco más la blusa de abajo y me enseña su vientre plano, donde reluce un piercing plateado que le queda brutalmente sexy.

Speaker 4

Puff,

Speaker 2

me escalofría de nuevo semejante vista.¿ Crees que me queda bien? Me pregunta, todavía con la blusita levantada.¿ Cómo decirle que luce como una hermosa putita sin que se ofenda? Mi herramienta me palpita en el pantalón. Luego, intento tragar saliva muy seca. Té, queda increíble, le digo tartamudeando, sin darle más detalle. A tu padre ya no le gusta que lo lleve. Piensa que ya tengo una edad para evitar

lucir esas baratijas. Papá es un anticuado, pero, si él ya no te deja que lo uses,¿ por qué te lo pusiste hoy? Porque quería enseñártelo, me dice, y me guiña un ojo. Los pelos de mi cabeza se me crispan y mi entrepierna me vuelve a palpitar.

Speaker 3

En verdad lo hiciste por mí?¿ Creí que te gustaría verlo?¿ Nos vamos? Nos vamos

Speaker 2

le digo casi sin aire. Las manos me están sudando, y no conforme con eso, Arlette me dice que ni siquiera nos hemos saludado formalmente. Como si hiciera falta saludarse viviendo en la misma casa. Pero la dejo que continúe. A mí no me molesta en lo absoluto. Mi madrastra viene a mí, y al darme dos besos en las mejillas, me intoxico con su exquisito aroma que me recuerda a los cítricos, rosas y a la propia noche. Así de cerca, noto que los labios los tiene barnizados con un color

tinto que la hace apetecible. Su pelazo negro le cae en la espalda en una cola de caballo cuidadosamente recogido. Sus pestañas se le miran negrísimas y rizadas, sus párpados tienen pintura oscura y el delineado de sus ojos le resalta más su iris verde. Dios mío,¿ por qué me pones estas putas tentaciones? Esta mujer está buenísima. Es que toda ella es fabulosa. Las cadenas delgaditas y plateadas que decoran su cuello. Los aros largos de plata que cuelgan

de sus orejas. Es que ella es perfecta. Se ha asegurado de verse exquisita hasta el último detalle, como el color de sus largas uñas de las manos que son del mismo tono de labial. Encima es alta, y los tacones altos de sus botas ajustadas la hacen ver más alta todavía, así que puff. Lo mejor es que, de todos modos, yo sigo siendo más alto que

Speaker 3

ella.¿ Nos vamos? Le pregunto algo nervioso. Vale, tú conduces que yo te digo el camino. De acuerdo

Speaker 2

Me da un poco de terror conducir en esta enormísima ciudad, pero sé que con la asesoría de esta mamacita hermosa llegaremos sanos y salvos hasta el centro comercial, donde está situado el cine. Como todo caballero, le abro la puerta y la ayudo a subir, luego me subo en el lado del piloto y doy marcha al coche. Es cuestión de minutos para que todo el interior del coche huela a ella, a hembra seductora. A mujer prohibida. A madrastra

tetona y culona.¿ Te gusta el rap? Le pregunto para evitar el silencio del coche, mientras elijo música en mi celular que he enlazado al coche por medio de Bluetooth. Obi me dice ella, como siempre, adaptándose a los estándares de los chicos de mi generación. Vamos, Alan, pon lo que quieras.¿ Algo de alemán o Darius? Le digo, y me pregunto si estará actualizada con los raperos de moda. Mejor algo de Cártel de Santa, me sorprende su respuesta. Vaya, nena,

me río, eres con mi yuda. Digamos que me gusta el estilo físico y verbal de Babo, el vocalista. Su contestación me asombra, y se lo hago saber. ¿Tatuado, mal hablado y musculoso? Carajo, Arlette, no pensé que te gustaran esa clase de chicos malos, le hago burla, sabiendo que papá es todo lo contrario a babo. Pero bueno, lo que la reina mande. Pongamos algo de cartel de santa, aunque ya te digo que las más nuevas son un poco obscenas y algunas exosas. Lo sé, se ríe la

cabrona traviesilla. Juro que no pensé que esta mujer fuera tan lanzada. Allí, sentadita sensualmente, me mira de reojo y luego clava los ojos hacia la avenida. Es muy sexy.¿ Prefieres que empecemos con alguna canción normalita o alguna obscena y sexosa? Arlette se lo piensa un momento antes de responder. Creo que, para empezar, vayamos con alguna normalita para ir agarrando terreno. Después de la peli, seguimos con la segunda opción.

Bien pensado, Arlette, bien pensado. Elijo la canción La Pelotona y me quedo complacido con la elección. Es una canción muy intimista sobre la nostalgia de un hombre que tiene una mujer que va y viene y que lo tiene cautivado, a quien piensa por las noches y a quien recuerda con pesadumbre cada vez que huele las sábanas de su cama. En cierto modo, tiene tintes románticos, pero la rola está

buena para empezar. Ya después, al terminar la función del cine de hoy, y mientras la lleve a cenar, le pondré la canción de Todas mueren por mí, donde pretendo exponerle toda una declaración de intenciones sexuales sobre lo que soy y lo que tengo, y lo que puedo ofrecer como macho a una mujer cuando la tengo a cuatro patas. La letra no es lo más poético que Arlette habrá escuchado, pero estoy seguro de que, aunque será terriblemente obscena para ella,

el resultado final la pondrá cachonda. Anonadado por la seductora fragancia que desprende Arlette y que se percibe en todo el coche, respiro profundamente, mirando de vez en cuando sus pechos acanelados. Sus potentes piernas cubiertas por esos exquisitos pantalones de cuero y esas uñas suyas que bailotean junto a la palanca de velocidades al ritmo de la canción. En la esquina, da vuelta a la derecha, mijo, y en cinco cuadras verás una plaza comercial donde ingresarás. Caray, no

pensé que el cine estuviera tan cerca de casa. Es que fue el único sitio donde encontré lugares disponibles para esa película. Perfecto. Ella hace un movimiento con sus manos para peinarse la cola de caballo y advierto de nuevo que su blusa se le sube, volviéndome a mostrar involuntariamente su ombliguito y ese sensual piercing de plata que le queda de maravilla. Eh. Pero dime,

Speaker 3

Arlette,¿ qué película iremos a ver? Aún no me lo dijiste.

Speaker 2

Se llama 365 días. No me dice mucho el título, me encojo de hombros.

Speaker 3

Es bastante

Speaker 2

básica la película, en realidad.¿ Cómo lo sabes?¿ Acaso ya la viste? Durante la pandemia se estrenó en Netflix y ahora la pondrán en el cine. Como te digo, es una trama de mierda, pero tiene algo que ya lo verás. Bien, me río por sus comentarios. Me gusta que se suelte conmigo y que hable sin pelos en la lengua. Tengo mucha curiosidad por saber que fue exactamente lo que te cautivó en esa película. Ya lo verás, insiste, con un

tono travieso en la voz. El centro comercial es enorme, de varias plantas, acristalado completamente y tan enorme como su estacionamiento subterráneo, donde presiento que me perderé mientras busco un sitio para estacionarme. Hay tantos coches por todos lados que me mareo. Ahí, al fondo, veo un lugar, me advierte ella. En efecto, al fondo, hasta el rincón, en una esquina, hay un lugar para nosotros. Me estaciono, apago el coche y luego le abro la puerta.¡ Qué galante eres, Alan!

Ni siquiera tu padre me ayuda a bajar, me dice, sonriéndome. Ella saca sus piernas seductoramente y así, en esa posición, yo delante de ella, puedo observar cómo sus grandes pechos se balancean dentro de su blusita. Bastaría con desanudar el lazo que cierra su escote para que sus ubres caigan gloriosas sobre su sensual pecho. La recojo por el brazo y le ayudo a incorporarse. Vamos, Alan, que apenas tenemos tiempo. En efecto, hemos perdido ya algo de tiempo buscando dónde estacionarme,

así que tenemos la hora muy justa. Ella mete su brazo en el mío y yo me siento el macho más afortunado de toda esa puta plaza. Me desplazo por el centro comercial como pavor real, llevando con orgullo a Arlette el brazo, y noto como todas las miradas de hombres, y hasta de mujeres, me miran con envidia. Sabiéndome con la mujer más buena y sensual del completo. De reojo, he podido ver cómo todos descienden hasta su culo cuando ella pasa por delante, y yo sonrío, satisfecho, sabiendo que

Arlette viene conmigo. El cine está en el lado opuesto del centro comercial, donde se anuncia Cinépolis. Y acompañados por el sexy taconeo de mi mami, llegamos deprisa al complejo, buscando el mostrador principal. Canjeamos las entradas por medio de la app del teléfono de Arlette y la chica que nos da los boletos en físico se dirige a mí y me dice. Joven, si gusta palomitas para usted y para su novia, puede pasar a la fila que está de aquel lado. No sé por qué me pongo coloradísimo

cuando ella insinúa que Arlette es mi novia. Tengo una sensación que va de la vergüenza a la vanidad, que me da un color y luego otro. Miro a mi madrastra avergonzado, pero ella no parece afectada por las palabras de la empleada. Así que trato de serenarme y seguir con el juego, diciéndole a mi madrastra.¿ Tú qué opinas,

Speaker 3

amor?¿ Vamos por las palomitas?

Speaker 2

Arlette esposa una risita juguetona y me responde. Mejor luego, cariño, que la peli ya está por comenzar. Me sujeta más fuerte del brazo, fingiendo ser mi novia, y pega completamente su cuerpo muy junto a mi lateral, de manera que siento una de sus gordas piernas en la mía. Yo, excitado, voy un poco más allá, y en lugar de agarrar su brazo, la suelto y la rodeo por completo de la cintura. Pof. Ya oyó a mi chica, le digo a la empleada, sintiendo un hormigueo muy caliente en mi pelvis,

queremos entrar a la sala ya. como ustedes quieran, parejita. Pasen, y que disfruten la película. La joven nos guiña un ojo, y yo, manteniendo mi mano caliente en una parte desnuda entre su blusa y su pantalón de cuero, la llevo conmigo hasta el interior. Ya cuando la chica no nos ve, ella se retira de mi lado y se echa a reír.

Speaker 3

Esa tipa se burló de mí. Se carcajea.¿ Por qué lo dices? Yo no le veo la gracia.

Speaker 2

Mira que pensar que, a mi edad, yo podría ser la novia de un chiquillo como tú. Me vuelve a sujetar del brazo mientras buscamos nuestros asientos, y yo le respondo. Si ella se burló de alguien, fue de mí, Arlette. Es imposible que yo pudiera tener una novia tan, tan, nos sentamos a la mitad de la sala y, finalmente, le digo, tan hermosa como tú. Ella no dice nada. No sé si no me ha escuchado o le ha

dado pena mi comentario. El caso es que nos sentamos y nos damos cuenta de que, para mi mala suerte, hay un montón de gente allí. Una de mis fantasías siempre ha sido la de follarme a una mujer en el cine. O al menos tocarla, bajarle las braguitas y meter mis dedos en su pegajoso agujerito. Así, en silencio, de vez en cuando nos miramos, Arlette y yo. Lo siento, Alan, quizás tú querías palomitas y yo hablé por los dos. No, Arlette, no pasa nada, igual, saliendo, papá me encargó que te

lleve a cenar por ahí. A, sonríe, frunciendo sus gorditos y sensuales labios mamadores, un plan delicioso para después de la peli. Al ratito, se apagan las luces y la película comienza. Y yo solo sé que estar al lado de Arlette, percibir su aroma y sentir su sexy presencia, me tiene un poco alocado. Ha pasado ya más de una hora desde que empezara la película. De vez en cuando, he estado observando de reojo a Arlette y me he dado cuenta de cómo cierra y aprieta los muslos cada

vez que hay una escena erótica. De hecho, en alguna ocasión, creo que la he oído jadear.

Speaker 3

Todo bien, Arlette? Me acerco a su oído para susurrarle. Huele tan delicioso que me intoxico. San y jadea.

Speaker 2

Desde que llegamos, de vez en cuando, entre jugando y no, ella me ha agarrado la mano, me la aprieta y luego me la suelta. Esa simple interacción me ha tenido más caliente que la misma película. Que me agarre de la mano es algo que no debería ser raro, pero a mí me tiene como una moto. Cualquier contacto con esa nalgona me pone calientísimo. Yo también me he tenido que acomodar el paquete de vez en cuando, sin que

ella se entere. O eso creo. Cada vez que Arlette se remueve en su asiento, yo la miro a hurtadillas, dejando caer mis ojos en sus pechos abultados, que se mueven dentro de la blusa en cada balanceo. La oscuridad apenas me deja verle el canalillo, pero aún así yo miro discretamente con la esperanza de ver aunque sea el contorno de sus areolas oscuras.¿ Cómo me excitan las mujeres tetonas? Y yo, por Dios santo, me conformaría con verle sus

hermosas areolas. Como me anticipó mi riquísima mami, la película tiene un guión bastante chafa y unas actuaciones de mierda, pero que, oh, voilà, las escenas sexuales no le piden nada al buen porno. Son brutales. De hecho, muchas de ellas parecen extremadamente realistas. La trama gira básicamente en un capo italiano que secuestra a una chica de la que se obsesiona, a la que promete mantenerla durante 365 días en cautiverio, con el propósito de enamorarla. Si no lo consigue, la

dejará en libertad, de lo contrario, pues colorín colorado. Después de tantas incitaciones, a estas alturas de la película, el protagonista ha logrado llevársela a un yate, donde ella finalmente se ha rendido a su calentura y se ha puesto de rodillas ante él, mamándole la polla. Claro que no se ve explícitamente el miembro del tipo ni mucho menos la mamada, pero la escena está tan bien hecha que se da a entender que le hace un oral, mientras

ella mueve su cabeza hacia adelante y hacia atrás. Puff. Luego, el protagonista masculino la ha tumbado sobre la cama, le ha abierto las piernas y ahora mismo le está dando unas chupadas que si yo se las diera a la novia de papá. Seguro chorrearía en varios orgasmos mientras grita como puta. Justo mientras ocurre esa candente escena de la comida de coño, he escuchado un jadeo de Arlette, quien ha apretado nuevamente sus muslos y ha puesto su mano

sobre mi nudillo derecho. Yo giro mi mano y la extiendo, de manera que quiero que sus dedos se entrelacen con los míos. Y entonces nos frotamos. Ambos tenemos las manos sudadas. El tipo clava su boca en la entrepierna de la chica y ella se retuerce y jadea, mientras Arlette se frota los muslos con bastante descaro. La oigo gemir.

Speaker 3

Y sus dedos me aprietan fuerte y luego me los frota con sus uñas.

Speaker 5

Un,

Speaker 2

jadea de nuevo. Y esos jadeos me recuerdan perfectamente algunos de sus febriles jadeos cuando la oí fornicar con mi papá. Y es justo cuando el chico empieza a empotrar a la chica, mientras sus pequeñas tetas se bambolean de un lado a otro, cuando Arlette me suelta, suspira fuerte y me dice, Alan, necesito ir al baño.¿ En la mejor parte? Le digo algo frustrado, mientras el protagonista masculino le está dando unas folladas a la chica, mientras yo tengo el

palo tieso. Es urgente ir al baño, me sonríe, poniendo su mano sobre mi dorso

Speaker 3

con cariño.¿ A tocarte? Se me ocurre decirle. ¿Cómo? Se atraganta

Speaker 2

a ella, y entre el brillo de la pantalla, noto cómo se ruboriza. Por algo les dicen tocadores, ¿no? Me hago el gracioso, y yo solo espero no haberla cagado. Maldito, me dice ella sonriendo, tocador es más elegante para decirte que iré a orinar al baño. Vale, vale, me río, antes de que unas personas nos pidan callarnos o bajar la voz. Ahora vuelvo, dice. Arlette se levanta de mi lado, y dado lo angosto del pasillito, ella tiene la precaución

de ponerse de espaldas, flexionarse un poco y ¡bum! Ponerme su culotote casi a la altura de la cara. Como quisiera morderle una de sus nalgas, o darle un bofetón. Es un movimiento rápido, pero que a mí me basta para que se me pare la verga más que antes, mientras siento como el cuero de su pantalón rosa mi nariz. Todas las miradas masculinas se posan en las megas nalgas de mi erótica mamita, que continúa restregándolas a los espectadores de la fila hasta que, por fin, ella sale de

la sala del cine. Puff, digo, sobándome el paquete, para acomodármelo debajo de mi pantalón. Saco una menta de mi pantalón y me la echo en la boca, para calmar mi ansiedad, y luego clavo la vista en la pantalla, donde ya el protagonista ha logrado con su chica lo que yo no lograré jamás con Arlette. Bombearla rítmicamente, con una intensidad y vehemencia que casi me dan ganas de salir detrás de mi madrastra y follármela en algún cubículo del baño. Porque también esa es otra de mis fantasías,

follarme a una chica en un baño público. Respira, Alan, respira. Las escenas de la película son brutales, y en especial esa que sucede ahora es la más intensa hasta ahora presentada. Y mientras pasan los minutos, y más minutos, y la película sigue avanzando, me da un morbo tremendo pensar que la novia de papá se ha ido a tocar al baño. Sus mejillas rojas la delataban. Arlette se ha puesto muy cachonda y guarrilla.

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Claro que se ha ido a masturbar. Pero,¿ por qué no ha vuelto?

Speaker 2

Ya se ha tardado demasiado. En esto justo estoy pensando cuando recibo un mensaje suyo en mi teléfono. Ni siquiera recuerdo haberle dado mi número, así que esto debe ser obra de papá. Alan, soy Arlette, ven por mí, por favor. Me causa sorpresa su mensaje, así que le respondo, bajando el brillo de mi teléfono para no causar molestias a los demás.¿ Qué pasa, Arlette, dónde estás? Ya te tardaste algo.

Espero un momento mientras ella me responde. Estoy en los baños del centro comercial porque los del cine estaban todos ocupados. El problema es que afuera de los baños donde yo estoy, hay un tipo que, desde que salí de la sala, me siguió y que me ha estado hostigando. He intentado salir,

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pero él sigue aquí afuera.¿ Un tipo hostigándola? Mierda.¿ Dónde estás exactamente? En los baños de la

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segunda planta. Te digo que he tratado de salir, pero el tipo sigue afuera. Estoy esperando que alguna chica entre, para salir acompañada, pero sigo sola. Estoy un poco, nerviosa. Me da rabia pensar que algún hijo de puta la esté molestando, así que me levanto del asiento y le contesto. Hey, tranquila, quédate allí, voy para allá

Speaker 3

Gracias, no tardes. No salgas hasta que llegue. No, aquí te esperaré. Por cierto, el tipo trae un abrigo negro y unos lentes cuadrados. Bien

Speaker 2

Ya voy. Salgo del complejo del cine y subo hacia la segunda planta, guiándome por los señalamientos que indican el lugar de los sanitarios. Me sorprende que estén bastante lejos.¿ Ha recorrido todo esto Arlette? Joder. Finalmente, llego al final del pasillo y escucho desde lejos unas frases como, vamos, mamacita, o,¿ quieres que papi entre por ti?¿ Será ese tipo el

que la está acosando? Veo las señas que me ha dado Arletty, definitivamente, tiene que ser él.¿ Por qué no sales, cosita rica, o es que quieres que entre yo mismo para hacerte compañía? La rabia que siento ante su hostigamiento es tal que los gritos me salen solos. La dejas en paso te parto tu madre, cabrón. El fulano, que ya estaba ingresando al interior de los sanitarios para mujeres, gira hasta donde yo estoy y palidece, pero luego se ríe.

Speaker 4

Uy,

Speaker 2

yuyuy, pues perdón, no pensé que la dama viniera acompañada. En eso, Arlette oye mi voz y sale del baño. Y al pasar junto al tipo, ella se detiene frente a él y armada de valor al saber que yo estoy allí, le propina un fortísimo bofetón. Ahora sí te vas a hostigar a tu puta madre. Le grita a ella. El tipo reacciona haciendo a Mago de quererla enfrentar, pero en eso me acerco yo y, de un empujón, lo impacto contra un contenedor de basura que hay junto a

la entrada de los sanitarios. El fulano cae al suelo y toda la basura cae junto a él. Pero. Grita furioso y yo me acerco a él, me flexiono y lo tomo del cuello. Muy valiente con las mujeres, no, pendejo de mierda. A ver, ponte conmigo, ponte conmigo, hijo de puta. Alan, no, no vale la pena. Me grita Arlette que me jala de la camisa para que me aleje del fulano. Cuando veo que el tipo se queda paralizado en el suelo, hago caso a Arlette y me dejo recoger por su mano. Vámonos de aquí. Ella me

entrelaza y me lleva rápido escaleras abajo. Por fortuna, nadie nos ha visto o se podría hacer un escándalo. Al llegar a la planta baja, donde está el pasillo del cine, nos detenemos. Entre el gentío, la pongo frente a mí y tocando su mentón, elevo su cara a mis ojos. Estás muy pálida, Arlette,¿ te asustó mucho ese cabrón? Me asustó más pensar que te pasaría algo. De dos patadas

lo habría reducido, Arlette, le digo. Gracias por defenderme, me sonríe, mirándome con sus ojos verdes brillantes, como si me mirara con admiración. Si algo tengo como hombre es mi parte protectora. Soy un tipo que le gusta cuidar de sus mujeres y aunque Arlette no es propiamente mía, desde que la conozco, se ha vuelto parte importante para mí. Me caga que las hagan sentir inseguras. No iba a permitir que nadie le faltara al respeto. Mejor nos vamos

Speaker 3

ya, me dice. Pero la película no ha terminado, le recuerdo. Ella me

Speaker 2

sonríe. Suspira, se acomoda las tetas en su blusa y me responde, pícara. No te pierdes de mucho. Todo lo demás es, sexo, y más sexo, sin fin. Me río con ella y le digo,

Speaker 3

haciendo un gesto cachondo.

Speaker 4

Uf,

Speaker 3

qué rico. Lo sé,

Speaker 2

murmura. Me vuelve a tomar de la mano y caminamos en silencio hasta el estacionamiento subterráneo. Dado que no ha resultado del todo bien el plan del cine, la noche no ha terminado. El segundo paso es llevarla a cenar.¿ Y si mejor nos vamos a un bar? Me propone, como si hubiera adivinado que estaba por pedirle que nos fuéramos a cenar a un restaurante. Pero esta vez que sea muy lejos de aquí, donde la

Speaker 3

gente no me conozca.¿ Y eso por qué?¿ Por qué ha de ser,

Speaker 2

tontito? Me responde sonriendo, porque si aquí la chica pensó que eras mi novio, si nos llega a ver un conocido mío o de tu papá, pensarán que tú eres mi amante. Pero papá dijo que te llevara a cenar, me hago el difícil, cuando la verdad es que a mí me apetece también mucho ir a un bar. No tiene por qué enterarse que nos desviamos,¿ no crees? Me guiña un ojo, y yo me vuelvo a poner cachondo. Qué rico, le digo, coqueto, eres una mala influencia para mí, mamita.

Y lo que falta, me amenaza, relamiéndose los labios. Nos subimos al coche y nos vamos del centro comercial en busca de un bar lo más alejado de la zona. El silencio es abrumador. Hasta se me olvida poner la música obscena y sexosa que le había prometido a mi madrastra. Ya será para el regreso. Por otro lado, me gusta que tengamos secretos. Me gusta sentirme cómplice de sus travesuras.

El mutismo se prolonga durante los 20 minutos que dura el trayecto a no sé qué parte de la ciudad, hasta que llegamos a un sitio donde hay una avenida con decenas de bares. Aquí se ve que está más solo, me dice, señalando un local que tiene letras fosforescentes de color ámbar. Nos estacionamos cerca de allí, aprovechando que un auto ya se iba, nos bajamos del coche y entramos al bar sin problema. Al final, no está tan vacío como pensábamos. El bar parece más bien una discoteca donde

hay un montón de gente bailando. Por desgracia, no hay mesas disponibles, así que nos acercamos a la barra y pedimos un par de tequilas puros para entrar en calor. Arlette se toma el suyo de un solo trago, diciéndome. Lo siento, Alan, pero quiero olvidarme de lo que pasó antes.

Speaker 3

Pediré otro más. Asiento con la cabeza. Le pido otro

Speaker 2

tequila y luego otro.¿ Qué aguante tienes para el tequila, Arlette? Le digo riendo, admirado por su potencia. Ella me responde poniéndose colorada. Yo apenas me tomo el primero y dejo el vaso en la barra. Entonces, ella me dice. Vente, Alan, ya que no hay mesas disponibles, y puesto que quiero que no se me suba tanto el tequila, que ya me maree, vamos a bailar un rato. Vale, le digo. Hay muchos chicos que no pasan desapercibida al mujerón que

llevo conmigo. Casi parece que me felicitan por semejante adquisición. Nos escabullimos entre el gentío y nos ponemos en un rincón de la pista mientras la música de reggaetón suena sin cesar.¿ Sabes perrear, Arlette? Le pregunto, movido por la calentura y la curiosidad. Y no cabe duda de que el alcohol es canijo, porque ella me responde sin ninguna inhibición cuando empieza a contonearse seductoramente.¿ Por qué no le preguntas a tu padre, nene? En la cama no veas como perreo.

Speaker 4

Uf

Speaker 2

le digo ante su atrevida respuesta,¿ me enseñas? Arlette se carcajea, y como respuesta se voltea, dándome la espalda, inmediatamente después me pega su tremendo culo en la entrepierna y se flexiona hacia adelante. Para iniciar con riquísimos movimientos ondulatorios que hacen que sus nalgas se restrieguen contra mi dura verga.

Speaker 4

Uy,

Speaker 2

que siento por ahí. Grita ella entre la música cuando empieza a contonearse cada vez más sensual. Un amiguito que le gustaría saludarte, me atrevo a decirle. Alan, baja conmigo al ritmo de mis caderas, me dice sin otra respuesta. La música es propicia para que ella empiece a tener movimientos de cadera y muslos frenéticos mientras comienza a bajar. Baja, baja, baja. Dice ella, empotrándome el culo contra mi endurecida verga. Y yo empiezo a bajar junto con ella. Así, así, así.

Cuando estamos lo suficientemente flexionados, ella empieza a echarse hacia arriba. Ahora sube, nene, sube, sube, mueve tus caderas, así, así, así. Y yo empujo mis caderas contra su culo, y ella se aplasta contra mí, y tales colisiones nos mantienen tan pegados que parecemos perros apareándonos. Tu amiguito anda muy duro hoy. Grita Arlette cuando le roba un trago de tequila a un camarero que pasa por ahí y se lo traga

de golpe. Me preocupa que se vaya a emborrachar, pero a la vez soy un hijo de puta al saber que podría aprovecharme de la situación. La canción se termina y ella se gira hacia mí. Me abraza y me aplasta las tetazas contra mi pecho. Puff. Gracias por defenderme, Alan, me he sentido muy bien después de eso, me dice, mientras reposa su cabeza junto a mi mentón. Yo la abrazo, y sentirla tan mía, tan cerca de mi cuerpo, y

con mi erección rozándole la entrepierna, me tiene loco. No hay de qué, era lo mínimo que podía

Speaker 3

hacer por ti sabiendo quién eres.¿ Y quién soy? Me pregunta. Pues, la nueva novia de papá, decirlo

Speaker 2

me hace arder la garganta. Arlette levanta la cabeza y me mira con los ojos enrojecidos. No puedo creer que se haya puesto ebria tan rápido. Pero es que así se ha tragado los tequilas, la cabrona.¿ Entonces solo lo hiciste por eso? Y hace un puchero de niñita que me dan ganas de comerla a besos.¿ Y por qué? Porque me importas, Arlette, y me importas mucho. Nos quedamos en silencio mientras la música se reanuda. Ella se separa un poco de mí como si me rehuyera y me asusta su reacción.¿

Speaker 3

Dije algo malo? Me hago el desentendido. No, solo, me preguntaba así.¿ Si qué? Insisto.

Speaker 2

Si podrías abrazarme, de nuevo, para acabar con esta mala sensación que me dejó ese tipo. Claro, Arlette, ven, mis brazos son tuyos. Ella se me acerca de nuevo, extiende sus brazos y me rodea. Y yo hago lo propio con los míos. Cruzo mis brazos detrás de ella y mis manos quedan a la altura del preludio de su espalda baja y su culototote. Y ahí estamos los dos, con la música sonando a nuestro alrededor y nosotros abrazados. Ella se separa un poco, echando su cabeza hacia atrás

y me mira. Nos miramos. Sus labios se entreabren y yo puedo oler el licor escapar de su garganta. Ningún aroma es más exquisito que el de una mujer ebria. Me encantas, Arlette, no sabes cuánto, le digo, animado por el único tequila que me tomé y la desinhibición de su parte. Y yo no espero que lo haga, porque ella no lo hará por su propia voluntad.

Speaker 3

Pero me está provocando. Su rostro está muy cerca del mío. Sonríe, traviesa

Speaker 2

cachonda. Y yo cometo el error de bajar la guardia al mismo tiempo que inclino un poco mi cabeza hacia ella, que sigue con sus labios húmedos, entreabiertos. Sí, definitivamente estás bien pinche hermosa. Y Arlette vuelve a sonreír, esta vez mordiéndose el labio inferior. Ella hará como sucedió en la piscina, llevarme al límite para ser yo quien haga el trabajo sucio.

Así como lo hizo cuando armó todo el contexto para que mi polla se restregara contra sus nalgas y pareciera que era yo quien había dado el primer paso, y no ella, quien inició el juego de las prendas y, cegaramente, fingió el calambre para restregar sus nalgas contra mi falo. Y también eres muy cabrona, se lo digo tal cual es. Y me cautivan sus ojos verdes. Y noto su respiración agitada, tan densa y febril como la mía. Mis manos frotan lentamente su espalda baja, pero me niego a descender para

evitar agarrarle las nalgas. Al pasar otro camarero con una bandeja con bebidas, ella, diablilla, me suelta, vuelve a robar otro vaso con una bebida que no es tequila pero que huele a licor. Y entonces, mira el vaso, traviesa, y luego me mira a mí, diciéndome sensualmente,

Speaker 3

¿Quieres? Sí, si quiero, tengo sed. Pues bebe,

Speaker 2

me dice. Pero en lugar de llevar el vaso a mi boca, pues mis manos siguen ocupadas rodeándola hasta en la espalda, ella lo lleva a la suya, donde humedece sus labios con una copiosa cantidad que incluso resbala por sus comisuras. Y entonces entiendo su morboso mensaje. No necesitamos más palabras. No se precisa de una nueva indicación. Yo lo entiendo bien y solo está en mi beber o

no beber. Y ella me sigue mirando, ganosa, me abraza, con su mano sosteniendo aún el vaso con la bebida y entreabre más sus gruesos labios que llevan en su humedad ese licor que sigue resbalando por sus comisuras. Joder, Arlette, susurro ante su incitante provocación. Uno como hombre sabe cuando una mujer tiene ganas de marcha, cuando está en celo, cuando su puchita le chorrea y tiene hambre de pene. Yo sé que Arlette está cachonda. Que sus flujos deben

estar corriendo entre su húmeda vagina. Puedo imaginar cómo está babeando de allá abajo con la misma gracia con la que babea su boca. Su aliento al licor golpea mi nariz. y yo absorbo por completo su aroma. Con sus brazos me aprieta la espalda, y eso provoca que sus enormes melones se hundan sobre mi pecho. Yo, por mi parte, la atraigo más hacia mí. Quiero que sienta mi dureza, esa dureza que ella me ha provocado. Arlat, susurro de nuevo,

golpeándole el rostro con mi aliento. Su cara es de deseo, y sus deliciosos labios siguen invitándome a probarlos. Yo me inclino más hacia ella al mismo tiempo que Arlette comienza a meter su rodilla entre mis piernas. Yo la separo. Mi bulto ya se encuentra endurecido y me duele a madres dentro del pantalón. Y ella lo siente en su vientre. Mi madrastra es capaz de notar cómo palpita contra ella.

Y yo quiero agarrarle las nalgas, apretárselas fuerte. Quiero arrancarle la blusa que guarda dificultosamente la abundancia de sus poderosas mamas que ahora están pegadas a mí. Quiero comerle sus chichotas. Y cuando me arte, quiero ponerla de rodillas, sacarme la verga por el cíper y metérsela a la boca hasta que mi glande golpee su garganta. Y entonces ella se frota lentamente contra mi entrepierna. Y sus labios húmedos me invitan a beberla. Y entonces lo hago, mi debilidad me vence,

y entonces ella gana otra vez. Y entonces yo caigo en tentación. Mi reacción es tan repentina, tan ardiente y tan visceral, que ella se sorprende de lo que hago, aunque muy en el fondo sabía que iba a pasar. La empujo completamente hasta mí, y mi boca atrapa la suya, y mi lengua la me desde sus comisuras y hasta sus blandos y gruesos labios, lamiendo todo el licor que

ella humedeció para ofrecerme. Me preocupa que Arlette no abra la boca, pero aún así, yo chupo sus hermosos labios, absorbiendolos, comiéndolos con fiereza y ansiedad. No puedo creer que le esté chupando la boca. No puedo creer que mi lengua la esté recorriendo. Pero de pronto, ella me rechaza, me empuja hacia el frente y yo cierro los ojos, asustado, esperando el bofetón.¿ Es que ahora ha reaccionado?¿ Es que es ahora cuando Arlette, después de calentarme durante toda la noche,

se acuerda de que es la novia de papá? Porque yo, yo he querido olvidarlo. Entonces, mientras espero su golpe en mis mejillas, para mi sorpresa, Arlette también se vence, también pierde, también llega al límite. Y esto lo comprendo cuando ella se vuelve a lanzar contra mí, y cuando menos espero, abro los ojos, anonadado, y cuando lo hago, ella ya

me está besando con locura, ardiente, cachonda, gimiendo, jadeando. hundiendo su mojada lengua dentro de mi boca, y, lo más fuerte, sintiendo como una de sus manos empieza a masajearme la verga por arriba del pantalón. Y yo gimo cual toro en busca de hembra, y ella jadea como perra en brama, y es entonces cuando me armo de valor, y la misma calentura me obliga a bajar mis manos hasta sus

enormes y poderosas nalgas. Y entonces me lo dice, me lo propone, con voz caliente y erótica, sin soltarme el paquete que está encantada de frotar y sin dejar de besarme con fiereza. Vámonos a otro sitio. A donde quieras, mami, la sentencio como final. Y ahora entiendo que los

Speaker 3

dos hemos caído. Los dos hemos caído en tentación. Hasta aquí llegó el capítulo de hoy. Hasta la próxima.

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