LA NOVIA DE PAPÁ - PARTE 5 (Relato Erótico) - podcast episode cover

LA NOVIA DE PAPÁ - PARTE 5 (Relato Erótico)

Aug 12, 202544 min
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Speaker 2

Lleva tu imaginación a otro nivel. Relatos calientes. Hoy presentamos. Ardientes vacaciones con mamá. La novia de papá, parte 5. No puedo creer que yo tenga mi verga casi incrustada entre las nalgas de Arlette, mientras ella se pega duro contra mi pelvis y mi padre está muy cerca de nosotros, con un gesto de singular desconcierto. Pero,¿ qué carajos está Paz? Papá, desorientado, intenta hablar, pues no sabe lo que ocurre. Él está a la mitad del camino del patio. Ni Arlette ni yo le oímos llegar.

Speaker 3

En realidad, no lo esperábamos. Mierda. Mierda. Me quedo petrificado. Helado.

Speaker 2

Descompuesto. Y aún así, mi pene está durísimo entre las nalgas de mi madrastra. Mi padre camina lentamente hasta nosotros y sus ojos lucen crispados. Parecen pelotas de golf. Pero entonces Arlette, que al parecer es muy lista y astuta, empieza a gritar. Un calambre

Speaker 3

Federico. Ve por alcohol. Tengo un calambre. Yo continúo acobardado.

Speaker 2

Frío. Mi padre reacciona abriendo los ojos más que antes, mortificado. Se detiene al filo de la piscina y mira hacia el agua, con horror. Yo estoy más asustado que él. Siento que mis piernas se congelan.

Speaker 3

Un calam? Intenta

Speaker 2

decir papá sin completar la palabra. Vamos. Vamos. Insiste Arlette sacudiéndose en el agua, provocando que sus nalgas froten mi falo tieso y desnudo debajo del agua. Alan me está ayudando para estirar mis músculos. Mierda. Exclama papá, que por el asombro empieza a moverse de un lado a otro, sin decidir qué hacer. Que no se dé cuenta, que no se dé cuenta, que no se dé cuenta. Está en el botiquín del baño de nuestro cuarto, ve pronto, Federico.

Lo urge Arlette, cuya intención es alejar a su marido de la escena del crimen.¿ Y si papá pone atención y descubre que su novia y yo estamos desnudos de la parte de abajo en el agua? Mierda. No lo quiero ni pensar. Ruego a todos los santos para que mi padre no mire el bordillo de la alberca, donde están mi bóxer y las braguitas de Arlette, mojados y hechos bola. Bien, bien, voy por el alcohol. Anuncia papá finalmente. Se le mira pálido y contrariado. Se da la media

vuelta y corre casa adentro rumbo al alcohol. Mientras tanto, yo continúo sintiendo la piel de las bultosas nalgas de mi madrastra en mi polla y mis muslos, que son suaves, aunque las carnes se sienten muy firmes. Y a medida que ella se agita en las aguas, mi pene se restriega contra su culo y de vez en cuando se hunde entre sus dos glúteos. Se ha ido, joder, se ha ido. Digo yo, echándome como puedo hacia atrás. Y entonces huyo como un puto cobarde de mi madrastra, despegándome

de ella. Me voy nadando al extremo opuesto de la piscina y me salgo de un salto. Así, desnudo, rodeo la alberca, sintiendo miedo y vergüenza de saber que es probable que Arlette me esté mirando las nalgas y mi verga entre erecta y flácida corriendo por ahí. Recojo mi bóxer, me los pongo mojados. Agarro el resto de mi ropa, voy por una toalla a la tumbona y me meto a la casa. Me encuentro a papá bajando las escaleras, alarmado.¿ Y Arlette, Alan?¿ Has dejado a Arlette en el agua

con ese horrible calambre? Miro hacia la puerta y desde ahí logro ver que ella ya se ha salido del agua y ahora está echada en uno de los camastros. Ya, la ayudé a salir, papá, tu mujer está bien, le digo, y finalmente me encierro en mi habitación.¿ Qué mierdas ha pasado en la piscina, carajo? Arlette y yo nos hemos restregado desnudos entre las aguas. Mi cuerpo y su cuerpo

se han sentido al natural. Piel con piel. Poro con poro. Prácticamente, mi sable tieso se ha friccionado, acariciado y hundido sobre y entre sus potentes nalgas. Y mientras eso ocurría, ella se sacudía contra mí, ella echaba su culazo en mi entrepierna, aplastándomelo. Y ahora Arlette, al sentir mi dureza, sabe lo que

me provoca. Ahora Arlette sabe que me pongo duro con ella, aún sabiendo que es una mujer prohibida para mí.¿ Pero qué fue lo que pasó realmente?¿ De verdad la nueva novia de papá tuvo un calambre dentro del agua?¿ O será que lo ha fingido todo? Sería terrible pensar, y a la vez morboso, que todo hubiese sido un invento suyo para provocarme. Para intentarme seducir. Es que no tiene sentido

Speaker 3

Debo de estar loco.

Speaker 2

Evidentemente, ella tuvo un calambre terrible. Al menos al principio. Cuando papá llegó, ella ya se había aliviado, y esas últimas sacudidas solo fueron para ahuyentar a papá. Arlette sabe que si mi padre se hubiera dado cuenta de que ambos estábamos desnudos de la parte de abajo, se habría armado la Tercera Guerra Mundial.¿ Cómo le habríamos podido explicar que nuestra desnudez se había debido a un juego sin malicia?

Solo para divertirnos. Desde luego que a mí me habría desheredado, si es que no lo hizo ya, y a ella la habría mandado a la mierda. Definitivamente, todo ha sido un gran malentendido. Lo que ha pasado entre Arlette y yo no se puede volver a repetir. Pero qué puta vergüenza tenerla que ver a la cara durante la comida o la cena. Literalmente me ha visto encuerado completamente. Ahora sabe que yo soy un puto chiquillo pajillero de mierda al que se le para el pene ante cualquier provocación.

Pero ella, ella tampoco es una linda palomita pura y virginal. Tampoco yo he tenido toda la culpa. Arlette ha tenido la desvergüenza de acercarse a mí y bambolearme sus tetazas que parecían reventar dentro de su sostén. Luego, se ha volteado y me ha enseñado sus nalgotas, sacudiéndolas a centímetros de mis pervertidos ojos. Es cierto que yo la incité a hacerlo, que me excitó el hecho de que se mostrara tan desinhibida ante mí, pero tampoco le puse una

pistola en la cabeza. Y, sobre todo, ella se pudo negar. Y no lo hizo. Ella continuó. El problema de todo esto es que Arlette es un mujerón y además de estar buenísima la cabrona, y ella lo sabe y se aprovecha de eso, también es hermosa, divertida y se adapta

a cualquier clase de conversación. De todos modos, me da un poco de corte pensar en mi padre, porque aunque de alguna manera él nos abandonó a mi madre y a mí por venirse con esta mujer, provocándole una terrible depresión a mamá, No es correcto que ahora mismo yo me esté masturbando en el baño por enésima vez, y que yo le esté dedicando estas pajas a la deliciosa de su mujer, fantaseando con sus enormes tetas, su precioso culote.

Mientras me pregunto si su vagina está depilada o tiene vellosidad. Jodea. Exclamo de pronto, cuando un caudal de semen inunda el interior del inodoro. Y me da nostalgia pensar en Rosita, mi tierna y dulce novia Rosita, con su chochito cerradito, sonrosado, aguanoso, sus tetas blandas rebotando en su pecho, su boquita pequeña chupándome mi falo. Y sus ojitos torcidos cada vez que la acometo, pues a ella la amo, pese a todo, con locura. Me dio muchísima vergüenza tener que presentarme en

la mesa a la hora de la comida. Pero me comporté como todo un machito y fui. Mi papá estaba leyendo el periódico. Y ahí me dijo que había tenido que volver a casa temprano porque se había descompuesto una de las máquinas de la imprenta y se dijo que no tenía sentido permanecer allí mientras la arreglaban. Pues de

todos modos no podría aventajar en el trabajo. Lamentó que al día siguiente se le acumularían los pendientes y que era probable que no volvería a casa hasta al anochecer, por eso me ofrecía ayudarle por la tarde de mañana cuando volviera de la universidad. Por fortuna, él aceptó encantado y yo me sentí feliz de que al menos al día siguiente no tendría ningún tipo de contacto con Arlette. Francamente, no quiero hablarle. No quiero tener esa penosa necesidad de

disculparme con ella, de deslindarme, de justificar mis calenturas. No, no quiero rememorar nada, porque estoy casi seguro de que, de hablar con ella a solas, Arlette me abordaría el tema. De momento, heme aquí, esperando la comida, mientras papá continúa leyendo. La mesa está al lado de la cocina. Arlette está preparando un pollo horneado con salsa de mantequilla, naranja y piña. Huele delicioso. Pero lo que no es delicioso es tener que poner cara de angelito cuando prácticamente he metido mi

pene en medio de sus nalgas. Y ojo cuando digo en medio de sus nalgas, no dentro, más bien parecía mi pene una salchicha y sus glúteos los dos panes del hot dog. Carajo, hijo, qué susto más grande te has de haber llevado, me dice papá de pronto, bajando el diario, mientras su novia, como él la llama, continúa en la cocina. Es raro que Arlette se refiera a él como su marido y papá a ella como su novia.¿ Yo

Speaker 3

por qué? Le pregunto. El calambre de Arlette. Ah, recuerdo,

Speaker 2

fingiendo una cara de angustia. No me jodas, papá, fue el peor susto de mi vida. Arlette me enseñaba, sus nalgas, sus, rutinas de natación, cuando, de pronto, le metí mi verga entre sus masas de carne, empezó a gritar y a chapotear en el agua. Carajo, Alan, menos mal que estabas allí, dice papá meneando la cabeza. No es la primera vez que le pasa. Ya la había enviado a rehabilitaciones antes y aunque aparentemente ya había mejorado, otra vez le vuelve

a dar otro calambre. O sea que ese calambre sí pudo haber sido real. Bueno, ahora me siento un poco menos estúpido. Sí, papá, es una suerte que yo hubiera estado cerca de ella. Y que tú hubieras llegado a tiempo antes de que mi verga hubiera terminado ensartada en su chocho. Gracias por eso, hijo. Sé de personas que han muerto ahogadas en las piscinas tras sufrir calambres repentinos. Ese comentario me alarmó un poco. Ni siquiera lo digas, papá,

ni siquiera lo digas. Gracias de nuevo, hijo, valoro mucho tu estancia aquí. Arlette me ha dicho que tienes voluntad para ser su amigo. Y gracias, sabes lo que esto significa para mí.

Speaker 3

La verdad es que me siento mejor. Mejor. Joder. Al menos alguien se siente mejor en esta casa. Sí,

Speaker 2

bueno. Me siento muy mal por estar mintiéndole a papá. He morboseado a su mujer. Se me ha parado el sable viéndola, sintiéndola. He tenido fantasías sucias con ella. Me he masturbado por esa misma razón, corriéndome un montón de veces. Me he restregado contra su culo. He sentido como sus nalgas han rebotado sobre mis muslos. Muy bien, la comida está lista, oímos a Arlette, que se acerca lentamente con la bandeja con el pollo. Arlette me sirve unas piezas en mi plato y otras más en el de papá.

Y la comida transcurre relativamente tranquila. Aunque, he notado, que ella me ha evitado la mirada todo el tiempo. Y aunque lo agradezco, a la vez me preocupa. Una vez, cuando era niño, salí a mitad de la madrugada al baño. Nuestra casa en mi antiguo hogar sólo tenía un baño para todos. La casa era de un solo piso, y ese baño estaba al fondo de un largo pasillo, cerca del cuarto de mis padres. Como ya me estaba orinando, corrí al baño deprisa. Por suerte, llegué a tiempo. Entonces,

cuando salía, oí unos breves quejidos procedentes de mamá. Al mirar a su habitación, noté que la puerta estaba entreabierta. Como era verano, solían dejarla así para que hubiera ventilación. Me asustó un poco oír esos quejidos y me pregunté si le dolía algo. Me acerqué en silencio a la puerta, sin decir nada, y metí la cabeza en la rendija abierta de la puerta. Lo que vi me dejó pasmado, papá estaba encima de mamá. Se distinguía su figura por la lámpara de su buró y porque las cortinas y

ventanas estaban abiertas. Los quejidos de mi madre eran porque papá se la estaba cogiendo, aunque en ese tiempo no tuve idea de que era exactamente lo que estaba pasando. Pude distinguir el bulto de papá con su espalda y nalgas desnudas echado como un perro sobre mamá, ella, en cambio, estaba acostada boca arriba, de frente a él, con sus rodillas flexionadas y sus piernas separadas en los laterales de

mi progenitor. Sus manos estaban pegadas a la espalda de su marido y de ese modo lo empujaba hacia ella. Mi padre la embestía con asaltos lentos, pero fuertes. Su pelvis bajaba y subía.

Speaker 3

Mamá se contenía. Solo se quejaba.

Speaker 2

Pero se dejaba hacer. No era una acogida espectacular, pero al fin y al cabo, era una acogida. Y yo los estaba viendo. La cama, de vez en cuando, crujía. El somier hacía lo suyo. Como digo, mamá contenía sus quejidos, pero a mí me asustó. Tengo muy grabada en mi memoria la voz exigua de mamá que repetía constantemente, me vengo, me vengo. Y yo salí corriendo rumbo a mi habitación. Con el tiempo, cuando fui consciente de lo que había pasado,

lo seguí espiando. Y díganme enfermo, pero para mí, ese fue el porno en directo con el que me hice mis primeras pajas, oyendo y viendo como mis padres fornicaban. Esta vez es diferente, la casa donde estoy alojado no es de una sola planta, sino de dos. En lo único que se parece a mi antiguo hogar es que yo tampoco tengo un baño en mi habitación, sino que tengo que ir al que está bajo el pasillo que lleva a las escaleras del segundo piso, donde mi papá

y su novia tienen su cuarto. Entreamear, y mientras lo hacía, oí de nuevo unos quejidos que se me hicieron familiares. Corrección. Esto no eran, más bien no son, quejidos, sino jadeos. Me sacudí el miembro en la taza del baño, arrojando las últimas gotas, y con el pecho inflamado, salí del baño y me puse a la mitad de las escaleras. Y aquí estoy ahora, oyendo, anonadado, los jadeos femeninos originados desde la recámara principal de la casa de papá. Estos

jadeos son incitantes, acompasados, como si siguieran un ritmo y cadencia. Y, acorralado por la fiebre que siento en el cuerpo, empecé a subir las escaleras con los nervios de punta, aún sabiendo que es arriesgado hacer lo que estoy haciendo. Y a medida que me acerco, los gemidos se vuelven más agudos, finos y perceptibles. Maldita suerte la mía, que al llegar al último rellano, veo que la puerta está completamente cerrada. Aún así, tanta es mi calentura que me acerco lentamente.

Y los constantes ja, ja, ja, ja, de Arlette se hunden en mis orejas y me encienden la sangre. Ya mi niembro lo tengo más duro que una piedra, así que me armo de valor y pego la oreja en la puerta, desde donde escucho como los muelles de la cama chirrían.

Speaker 3

Ja. Ja. Ja. Lloriquea mi madrastra

Speaker 2

al ritmo de las sacudidas del cabezal de la cama. Baja la voz, es la voz jadeante y cansada de papá, o Alan nos oirá.

Speaker 4

Un.

Speaker 3

N,

Speaker 2

o

Speaker 3

Pue, Do. Brahma la cachonda de mi nueva mami. Ja. Ja. Ja. Arlette. O. Sí. Ja. Esos gemidos eróticos,

Speaker 2

tan sedosos y potentes a la vez, me ponen a tono. Entonces, sin pensarlo, me saco la polla por el hueco de mi pijama y siento un fuerte impulso por jalármela y esparcir la humedad de mi glande en el resto de mi falo ardiente. Oh

Speaker 3

Federico. Estoy tan caliente.

Speaker 2

Mierda. Esas frases son las que uno no espera oír de la novia de su padre, mucho menos cuando lo hace con una voz cargada de lascivia y lujuria, seguido de gemidos suaves y candentes, el chirrido de los muelles. Y los sonidos vivos de aplausos que se oyen por todos lados. Arlette, por favor,

Speaker 3

más lento. Oh. Sí. Ja Si

Speaker 2

algo me ha excitado siempre son los gemidos de las mujeres cuando están cogiendo. Los gemidos para mí son un acto de liberación sexual en la que las féminas se desahogan y se muestran tal cual son. Oh, vamos, mi amor, vamos. Lo incita su mujer con una entonación de zorra. Silencio la trata de aplacar mi padre, mortificado porque yo escuche parte de su vida sexual. Pero Arlette sigue gimiendo con gusto. Y a mí me pone malo pensar que ella, cínica,

gime para mí, para que la oiga. Para despertarme. Para que yo sepa lo puta que es. Sé que no es posible, que son locuras mías, pero fantaseo creyendo que Arlette sabe que yo estoy allí detrás de la puerta. Fantaseo con que ha visto mi sombra por la rendija inferior. Fantaseo al pensar que ella adivina que tengo la verga en mi mano y que me estoy masturbando oyéndola.

Speaker 3

Oh. Ja. Sí. Es que la muy cabrona gime tan rico.

Speaker 2

Gime tan delicioso. Que de sólo imaginar que estos jadeos de lujuria se los podría provocar yo, incluso más fuertes, me destornillan la cabeza y me ponen como un tren.

Speaker 3

Oh. Cógeme más duro, amor. Lléname bien.

Speaker 4

Uf

Speaker 2

mamita, pero qué sucia eres. Pides polla, le pides polla a mi papá como una putita. Carajo. Arlette baja la voz. Oh, qué bien te mueves. Presiono mi glande con los dedos e imagino que las yemas son las de Arlette, que me lo frota, impregnando mis secreciones expulsadas por la uretra de mi pene, para luego meterlos a su boca y saborearlos. Dame. Dame,

Speaker 3

papi. Tremenda, eres una tremenda putita, mami. Silencio. Arlette.¿ En qué posición

Speaker 2

la tendrá mi padre?¿ Mi madrastra lo estará cabalgando, con sus enormes chichotas rebotándole en el pecho, y su culote estampándose contra las piernas, por eso el sonido de los aplausos?¿ O será que la tiene a cuatro patas, y ella mantiene hundidos sus pechos y su cabeza en el colchón, mientras se abre sus nalgotas con las manos para dejar que el duro falo de mi padre la percuta sin dificultad dentro de su cerda y encharcada rajita? ¡Joder! He sentido la dureza de su culo en mi entrepierna. Lo

que será abrirlo con mis propias manos. Lo que será frotar mi glande sobre él.

Speaker 3

Mierda.¿ Cómo quisiera ser yo quien se la estuviera metiendo? Sí. Sí. Ja. Esos

Speaker 2

pujidos ardientes y procaces solo los he escuchado en las películas porno. Y por eso me pone cachondísimo saber lo cerda que es mi madrastra. Esos jadeos sólo significan lo mucho que le gusta ser cógida. Lo entregada que es para el sexo, sin importarle que su hijastro pudiera oírla y, por consiguiente, calentarse por eso. Y yo me la estoy

jalando con fuerza, muy rápido, con intensidad. Esos lloriqueos, esos gemidos, esa imagen sucia que tengo de ella en mi cabeza imaginándola cabalgando sobre papá o a cuatro patas rebotando el culo sobre sus piernas, me ponen como una moto. Ya no aguanto más. Gar. Farfullo corriéndome en mis manos. Entonces noto que las embestidas de allá

Speaker 3

adentro se detienen. Mierda. Me deben haber escuchado.

Speaker 2

Mierda. Como puedo, estiro mi camisa para limpiarme la corrida, pero lo que no me espero es que haya gruesas gotas de mi semen en el suelo. Y yo ya no tengo tiempo para limpiar nada.

Speaker 3

Arlette, escucho a papá. Oí algo, dice ella. ¿Qué? Ven, mujer, por favor

Speaker 2

que esto se me bajará.¿ A dónde vas? Oí algo, insiste mi madrastra. Escucho que alguien se mueve en la cama. Debe ser Arlette, que se bajará del colchón y vendrá hasta la puerta, para confirmar si oyó o no algo. Yo no doy tiempo a que me descubra y me deslizo con presteza escaleras abajo, y cuando oigo que abren la puerta, yo ya me encuentro abriendo la puerta de mi propio cuarto, que está en la planta de abajo.¿ Qué pasa? Escucho preguntar a

Speaker 3

mi

Speaker 2

papá. Nada, responde Arlette con un tono algo escéptico. Tenías razón, Fede, no hay nada. Pero luego ocurre un silencio y papá le pregunta.¿ Qué haces agachándote en el suelo, Arlette?

Speaker 3

Qué agarraste?¿ Qué estás oliendo? No mames. No mames. Mi leche.

Speaker 2

Te digo que nada, dice ella, y esta vez su voz suena más extraña. Pero después, la novia de papá cierra la puerta y cegaramente vuelve a lo suyo. Y yo sé, o juro que me cuelgo de un huevo si no, que Arlette ha visto, agarrado y olido las gotas del esperma que dejé desparramado en el suelo al salir de su cuarto.¿ Qué estará pensando Arlette de mí?¿ Se lo diría a mi padre? No, claro que no, o lo habría hecho inmediatamente cuando papá se lo preguntó.

Menos mal que tengo que madrugar todos los días para ir a los cursos introductorios de la facultad.¿ Ya dije que seguiré los pasos de mi padre y estudiaré diseño gráfico? Bueno. El caso es que doy gracias a Dios de que a la hora que me voy, ni mi padre ni Arlette están despiertos aún. Durante el día, he estado pensativo, nervioso. Pero es llegar a casa y notar que no pasa nada fuera de lo normal para tranquilizarme. Así han ocurrido estos últimos días. Arlette y yo apenas nos hablamos desde

la escena de la piscina. Y con mucha más razón, después del episodio de mi leche ensuciando el exterior de su cuarto. Mierda. Y yo no quiero que papá empiece a sospechar que otra vez nos odiamos. Pero estoy seguro de que pronto notará que su mujer y yo ya no nos hablamos ni para decirnos pío, salvo los buenos días, buenas tardes, buenas noches que son de cajón. Por mi parte, yo no hago por acercarme a ella, y Arlette, a su vez, no hace por acercarme a mí. Eso me

tiene incómodo un poco. Yo le rehuyo y ella me rehúye a mí. Es como si ambos no quisiéramos encontrarnos ni con la mirada. Por las noches, me saco toda la leche de mis huevos masturbándome viendo porno sobre madrastras cachondas cogiendo con sus hijastros. En todas las actrices porno, pongo la cara de Arlette. Prefiero las que son tan tetonas y culonas como ella. Pero ya ha pasado una semana desde ese hecho, y yo no me he arriesgado desde entonces a espiar a mi padre y a su

novia mientras cogen otra vez. Arlette me ha pasado muchas, pero la verdad es que dudo que me pase una intromisión más. Así que no me quiero exponer demasiado. Por la mañana, me voy a la facultad, y por la tarde, acompaño a papá a la imprenta para trabajar con él. Él me da una mesada semanal para subsistir en la universidad, pero a mí nunca me ha gustado ser un tipo mantenido.

Prefiero ganarme mi propio dinero. Encima, he solicitado una beca con la que espero poder sobrevivir durante los años venideros. Lo único interesante es que el próximo lunes ya me asignarán a un grupo donde estaré con mis compañeros de clase, con los que pasaré el resto de los años de la facultad, ya que durante los cursos. Todos los estudiantes estamos revueltos. De momento, me encuentro sentado esta noche en el camastro junto a mi padre. Nos metimos a nadar

un rato para mitigar el calor. Arlette parece que solo nada cuando yo no estoy en casa, y esta noche no se ha aparecido en la piscina para nada. Ya deben ser las once de la noche, y como es viernes, no hay mucha preocupación por tener que madrugar mañana. Entonces, mi papá me dice, Alan,¿ por qué no vas con Arlette al cine,

Speaker 3

mañana? ¿Qué? Me incorporo de un salto. ¿Mañana? Me hago el tonto. Sí,

Speaker 2

ya en la función nocturna. Me ha invitado a mí, hijo, pero sabes cómo tenemos de pendientes para entregar el domingo. Así que tengo que quedarme un rato más en la imprenta, sin importar que sea sábado. Cuando hay trabajo, hay que apechugar.¿ Ir al cine mañana, en la noche, con Arlette? Ni mierda. En realidad, papá, había pensado que podía acompañarte a la imprenta y doblar turno contigo. Oh, no, Alan, no es necesario. Me acabas de decir que tienes muchos pendientes. No sabía

que ibas a entregar algún pedido el domingo. Así que no, papá, yo te acompaño mañana sábado incluso al anochecer. Papá da un trago a una cerveza corona y me dice... Precisamente por ese motivo no puedo ir con ella al cine. Al parecer, hay una película que quiere ver, que se estrena mañana, y ya compró los boletos para dos personas. Le hace ilusión que la acompañe a verla, aunque no sé cuál es. El problema es que yo no podré acompañarla. Por esa misma razón, preferiría que te quedaras con ella

y fueran juntos al cine. Pero papá, si tienes trabajo, yo puedo ayudarte. Con que me ayudes la mitad de la jornada es suficiente, Alan. Pero papá. Mi padre ciña el entrecejo, da otro trago a la cerveza y me dice, con severidad.¿ Es mi impresión o estás eludiendo mi propuesta para que acompañes a Arlette?¿ De qué hablas, papá? No sé si soy yo o efectivamente hay roces entre ustedes. He notado últimamente que apenas se dirigen la palabra.¿ Ha ocurrido algo, hijo?

Speaker 3

Mierda, lo que me faltaba.¿ Pasará algo, con Arlette? Claro que

Speaker 2

no, papá, intento sonreír. Claro que nos hablamos, bien. No sé si me saldrá bien mi mentira, pero tengo que intentarlo.¿ Entonces por qué siento que te estás rehusando a ir con ella al cine? ¿Reusarme? No, no, haz malentendido, papá. Yo solo me estaba ofreciendo para ayudarte con... Bueno, me rindo. Está bien, papá, mañana me quedo en la noche para ir con ella al cine. Y que sea lo que Dios quiera.

Speaker 3

V

Speaker 2

Ya se lo dijiste, Alan? Me pregunta papá mientras volvemos a casa, al mediodía, para comer.¿ Decirle que y a quién, papá? Dudo, mientras le envío un mensajito cariñoso a mi novia Rosita. A Arlette, que si ya le dijiste que irás tú con ella. Me quedo helado en el asiento de copiloto.

Speaker 3

Creí que tú se lo dirías.¿ Decírselo yo? Se carcajea mi padre.¿ Estás loco? Desde anoche me tiene con la ley del hielo.

Speaker 2

Qué quieres decir? Pues que Arlette se encabronó conmigo esta mañana cuando le dije que no podría acompañarla al cine. La verdad es que me extraña que no hubieras oído sus gritos. Me echó en cara una letanía de que ya no quiero salir con ella, que la tengo abandonada, que no veas. Está cabreadísima y si le hubiera dicho algo más, seguro me cortaba la lengua. Ah, mira, qué bien, papá,¿ entonces quieres que al que le corte la lengua sea a mí? Vamos, hijo, Arlette contigo no creo que se

atreva a tanto. Díselo, por favor, conténtala. Ella ahora se ha encaprichado y ya no quiere ir al cine. Me sentará muy mal si por mi culpa ella deja de ver esa película que tanto quiere. ¿Contentarla? Me sobresalto,¿ cuándo fuiste tú el que la hizo enojar? Serás cabrón, papá. Joder, se me sale decirle cabrón, pero él lo ignora. Hazle ese favor a tu viejo padre, hijo, ¿podrías? Con la cabeza dándome vueltas, me encojo de hombros y sé que tengo que apechugar. Está bien, jefe, le digo, no muy

bien convencido. Intentaré persuadirla para que reconsidere su posición y acepte ir al cine, conmigo. Pero no te prometo nada. Eso es todo, mi campeón. Me palmé a papá la espalda, feliz, cuando nos bajamos del coche en su casa. Pero por favor, Alan, díselo cuando yo me tire a la piscina. Para que parezca cosa tuya. Mierda. Papá lleva media hora nadando. Ya son las 4 de la tarde y a las 5 volverá a la imprenta para terminar con los pendientes que debe entregar mañana.

Será una larga jornada. Es probable que venga hasta en la madrugada a casa. Yo podría ayudarle para que terminara más pronto, ya que ningún otro operario ha aceptado ir durante esta segunda jornada, pero no. El cabrón quiere que persuada a su mujer de ir al cine, toda vez que él la ha hecho enfadar, arriesgando que la cabrona me corte el pito. Y yo estoy dando vueltas y vueltas en el cuarto hasta que finalmente me armo de

valor y salgo a buscarla. Arlette está recostada en la sala, con sus hermosos pies cruzados sobre un cojín, con sus uñas pintadas de blanco. Además, mi madrastra lleva puesto un bonito short corto de mezclilla que le llega a la mitad de sus gordos muslos y un top blanco que, joder, le marca perfectamente sus enormes tetazas. Ella está mirando la televisión y, aun si llevamos muchísimos días sin hablarnos de forma casual, hago a un lado mi cobardía y le digo, Hola, Arlette.

La novia de papá se incorpora un poco. Clava sus ojos verdes en los míos y me observa, expectante. Hola, Alan,¿ qué tal va todo? Comenzamos bien. Al menos no me ha mandado a la mierda después de todo lo que ha pasado. Me acerco al sofá que está frente a ella y me siento. Pues, bien, digo, con el pecho temblandome. Me dijo mi papá que tenías planes de ir al cine, pero como hoy tiene muchos pendientes en la imprenta, no podrá acompañarte. Así que se me ocurrió que yo, que

yo te podría acompañar. Arlette abre sus ojazos, cuyas pestañas coronan su sensual mirada, y luego recoge sus piecitos detrás de sus piernas. Su cabello está atado en la nuca. Sus labios gruesos se entreabren.¿ Federico te pidió que me acompañaras

Speaker 3

Se asombra. San, no,

Speaker 2

es decir, sí, bueno, no. Mierda.¿ En verdad Federico fue capaz de decirte a ti que me acompañes al cine? Ahora sí que su voz suena cabreada. Yo no quiero responderle ni sí ni no, así que le respondo con una pregunta.¿ Tan mal compañía te parezco, Arlette? Mi madrastra se incorpora más hasta adoptar una postura de espalda recta. Baja sus pies al sofá y en sus movimientos veo como sus deliciosos pechos se balancean dentro de su top.¿ Cómo puede tener ese cuerpazo y ese vientre tan plano?

Claro que no, Alan, claro que no me pareces una mala compañía. ¿Entonces? Le pregunto, mirándola directamente a los ojos.

Speaker 3

Es tan preciosa.¿ Por qué no quieres que te acompañe? No, si no es eso. ¿Entonces? Es la película.¿ Qué tiene la película? Al menos

Speaker 2

logro que Arlette sondía por primera vez. Pues, mira, Alan, digamos, que es más como para ir a verla en pareja. Me rasco la cabeza. Entiendo su punto. Ah, comprendo,¿ se trata de una peli romántica? Igual y no pasa nada, Arlette. Yo prefiero el terror y las pelis de acción, pero no me molestaría acompañarte a ver una peli de esas. Arlette se pone rojísima de pronto. Mira hacia el ventanal, desde donde miramos a mi padre chapoteando en el agua, y luego me responde. No, bueno, es que, más bien

no creo que sea apropiada para ti. Oh, me echo a reír,¿ entonces es una película gore de mutilaciones y eso? Que sepas que soy mayor de edad, claro que es apropiada para mí. De hecho, si se trata de una de esas pelis, pues. Es una película erótica. Me quedo callado de pronto. Arlette se pone roja de las mejillas y luego sonríe. Ah, ok, ok, yo, entiendo. No sé por qué, pero de pronto mi verga se empieza a hinchar. Sí, Alan,¿

lo ves? No es apropiada para ti. Intento salvar la conversación, diciéndole. Arlette, he visto mucho porno.¿ Por qué consideras que una película erótica me puede pervertir? Arlette se echa a reír. Noto que las mejillas se le tiñen. Al menos hemos logrado romper el hielo, y de momento no ha dicho nada sobre el día que nos frotamos la verga con el culo, ni mi leche afuera de su habitación. Yo no he

dicho que te puedas pervertir, Alan. De hecho, los chicos de tu edad, en estos tiempos, ya nacen con el chip del porno integrado. Intento reírme, pero la verdad es que me he puesto muy nervioso.¿ Lo ves, Arlette? Entonces no tienes por qué preocuparte, o es que no quieres que te acompañe a ver esa peli. No, Alan,

Speaker 3

es

Speaker 2

decir, me

Speaker 3

da

Speaker 2

pena.

Speaker 3

¿Pena?¿ Por ver una

Speaker 2

peli erótica? Vamos, Arlette, si cuando invitaste a papá no tenías pena. Sí, pero pena con él no me daría, es decir, él es mi marido. Además, él no tiene idea de que se trata de una película erótica. Era una sorpresa. Si se entera la peli que quiero ver, te aseguro que no dejará que me acompañes. Pues entonces le decimos a papá que iremos a ver una película de los osos cariñosos, o eran los ositos cariñositos. En fin, Arlette, yo no tengo problema por eso. Pero no está bien, Alan,

moralmente no está bien. Yo quiero acompañarte, le insisto. Y hago los ojos del gato con botas, uniendo las palmas de mis manos, en forma suplicante, y los dos nos echamos a reír. Eres cosa seria, Alan. Entonces,¿ a qué hora es la función, Arlette? Eres insistente. Y seguiré insistiendo. Mi madrastra mira de nuevo a papá en el agua. Y noto un gesto de rabia en su semblante. Luego me dice. Tengo boletos para la función de las 8.20 de la noche. Perfecto, le digo, levantándome pronto del sofá para

evitar que me diga que no, a esa hora estaré listo. Eh. No, Alan, en serio, no. Papá está contento porque cree que tú y yo llevamos una mejor relación. No querrás que se mortifique de nuevo, ¿verdad, Arlette? Pero es que, no es correcto, Alan, la peli.¿ Qué te da miedo de que veas la peli erótica conmigo, Arlette? Le digo acercándome un poco a ella, que me hagas ver escenas sexuales en la pantalla grande. Te aseguro que no veré nada explícito que no haya

visto antes. No, si no es eso, sucio, se echa a reír de nuevo

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¿Entonces? Pues,

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qué pasará si me pongo cachonda? Yo no espero esa respuesta, así que siento que la sangre se baja a los huevos, justo cuando ella, muerta de risa, empieza a decirme. Es broma. Es broma. Y yo, sintiendo la sangre más caliente que el magma, le digo.¿ Te parece si nos vamos a las 7.45? Para comprar palomitas de maíz antes. Bueno, me dice, quedándose serena, pero apenada por el comentario fuera de lugar que me

hizo hace un rato. Hasta entonces, Alan, y gracias. Me alejo de ella con el morbo pegado a mi cuerpo.¿ De verdad me ha dicho qué pasará si me pongo cachonda? Entonces me detengo a la mitad de la sala, y desde ahí tengo las vistas de papá, quien me mira y sonríe cuando yo le hago con un gesto indicándole que todo ha salido perfecto. Entonces, empleando un volumen de voz con el que sé que Arlette me escuchará, pero no papá, digo. Y por lo demás no te preocupes, mami,

que por si acaso, yo me llevaré los condones. Y ya no sé si Arlette y yo estamos peleando una batalla campal para ver al final quién se queda con papá o si ambos estamos propiciando algo candente, prohibido y pasional. Y yo no sé cómo ni por qué lo sé.

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Pero sé que esta noche me cogeré a mi madrastra. Hasta aquí llegó el capítulo de hoy. Hasta la próxima.

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