LA NOVIA DE PAPÁ - PARTE 10 (Relato Erótico) - podcast episode cover

LA NOVIA DE PAPÁ - PARTE 10 (Relato Erótico)

Aug 19, 202539 min
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Speaker 2

Lleva tu imaginación a otro nivel. Relatos calientes. Hoy presentamos.

Speaker 3

La novia de papá, parte 10.

Speaker 2

Ya es antes de la medianoche y, con el corazón desbocado, la sigo aguardando en la puerta de la casa. Todas las estancias tienen la luz apagada, salvo la de la cochera, que siempre permanece encendida. Arlette se ha tardado un poco más de lo esperado desde que me envió el mensaje anunciándome que ya estaba lista. Solo espero que esa demora no tenga nada que ver con papá, porque entonces sí

que se nos arruinará la velada. Cuando estoy a punto de enviarle un nuevo mensaje para preguntar por su paradero, escucho unas pisadas secas en las escaleras y volteo hacia esa dirección.

Speaker 4

Uf,

Speaker 2

farfullo aliviado al verla. Arlette baja lentamente y a hurtadillas, con el pelo negro suelto y abundante, un bolso largo y bultoso que sostiene con su brazo derecho, y una larga gabardina negra que le llega hasta los pies. Respiro muy hondo y el pulso se me acelera. La travesura que estamos por cometer resulta toda una experiencia. Una verdadera diablura. Algo definitivamente arriesgado y, por si fuera poco, muy infame

y turbio. Una doble traición para mi padre, su mujer y su hijo escapándose de casa a la mitad de la noche para encerrarse en un cuarto con el propósito de fornicar por horas. Vuelvo a farfullar y siento que las manos me tiemblan mientras Arlette se aproxima a mí, casi de puntitas. Cuando llega junto a mí, aspiro su exquisito perfume de hembra en celo que me cautiva y que me hace ponerme duro desde ya. Nos miramos frente

a frente, pero ni siquiera nos saludamos de beso. Nuestra prioridad es quedarnos en silencio para escuchar entre los silencios y luego salir de casa.¿ Todo bien? Susurro. Todo bien, responde ella también en voz muy baja. Ok, digo, advirtiendo que lleva unas enormes gafas negras puestas. Pero mejor quítatelas, guapa, llamarás menos la atención. Sí, tienes razón, me dice, retirándose las gafas. Las sujeto de la mano como lo hago

con mis mujeres, para reafirmar mi dominio sobre ellas. Abro la puerta con sumo cuidado y salimos.¿ Traes las llaves para poder entrar mañana temprano? Le pregunto. Solo falta que al regresar tengamos que tocar el timbre para que papá nos abra la

Speaker 3

puerta. Bingo.

Speaker 2

Las traigo en mi bolso, responde ella en un nuevo susurro. Veo en una ojeada que viene maquillada como si fuese a una fiesta de noche. Desvío mis ojos de sus labios pintados de carmesí. Se le ven más carnosos y apetecibles que esa tarde y no quiero tener tentaciones en el camino. Esta morenaza de fuego me tiene loco con solo olerla. Está hermosa. Impresionantemente hermosa. Trago saliva y lentamente

nos acercamos al cáncel de la casa y abrimos la verja. Espera, dice Arlette, sacando la cabeza con precaución y mirando hacia la calle de izquierda a derecha. Creo que no hay ningún vecino a la vista. Vamos. Salimos a la calle. Cerramos con cuidado la verja y miramos hacia la segunda planta, justo en el ventanal que da al cuarto de Arlette y papá. Al no ver novedades en el interior, vuelvo a apretar su mano y tiro de ella. Fuga, le digo a mi nalgona,

Speaker 3

él está dormido. Y apretamos el paso. Es una noche tranquila y fresca. No

Speaker 2

hay luna, apenas estrellas. Viento muy helado para ser septiembre. Las lámparas nos echan luces blancas muy pálidas que iluminan la banqueta. La avenida está repleta de árboles verdes y céspedes frescos, como sucede en todos los barrios de alto nivel adquisitivo. Por lo mismo, se ve poco transitada.¿ Está muy lejos el apartamento? Me pregunta Arlette en voz baja. Se ha olvidado de que en la calle no es necesario hablar con discreción. Papá ya no nos escucha.

Speaker 3

No está lejos, Arlette. Dos cuadras y una a la derecha. Está cerca. Tranquila. Todo saldrá bien. Lo sé, nene, me dice suspirando.

Speaker 2

La noto un poco nerviosa. Pero ambos seguimos cogidos de la mano mientras caminamos muy rápido. La gente que nos mira no sabe que somos madrastra e hijastro que se dirigen al picadero. Más bien parecemos un par de novios inexpertos que van a un motel de paso a hacer el amor por primera vez, a pesar de la evidente diferencia de edades que tenemos.¿ Estás más tranquila? Sí, Alan, y también me siento más segura. Tú me haces sentir segura. Su respuesta me sube el ego y consolida mi rol

de macho. Ella confía en mí. Y como tal, pretendo cuidarla. Mientras andamos por la calle, vemos a algunas personas que nos miran de reojo, pero no ven nada raro en nosotros, excepto por la prolongada gabardina que mi nalgona lleva puesta. Podríamos ser una pareja que va rumbo a su casa, aunque también me da morbo que haya quienes sospechen nuestras intenciones, una madura y un chaval rumbo al folladero. Arlette, le digo, deteniéndonos afuera de un oxo, tengo bebidas y carnes frías

en el departamento, por si nos da hambre. Esta tarde vine a dejarlas en el refrigerador.¿ Quieres algo más de

Speaker 3

la

Speaker 2

tienda? ¿Condones? Me pregunta pícara, enarcando una ceja mientras mira la tienda de conveniencia de 24 horas. Tengo una caja llena de ellos, mami, le respondo haciendo una mueca de deseo. En tal caso, lo que necesito no lo venden en el Oxxo, responde, acercándose demasiado a mi boca. Mi verga, que ya está semierecta, tiembla junto a ella, y allí, afuera de la tienda, sin importarle que haya gente saliendo y entrando, me frota el paquete en la entrepierna con fuerza.

Speaker 5

Uy,

Speaker 2

qué dura la tienes, papi, me halaga con una voz muy sensual. Uf, nena, trago saliva, calientísimo, mirando a mi alrededor. Vamos al depa, entonces, traviesa, que con lo cachondo que estoy y con lo atrevida que te me estás poniendo, soy capaz de ponerte sobre el primer coche que encuentre estacionado por aquí y follarte. Ella se ríe con ganas, al menos ya viene menos nerviosa que antes, nos volvemos a entrelazar de la mano como una pareja de enamorados

y giramos hacia nuestro destino. Aquel es un edificio residencial con doce pisos en su haber. Nuestro departamento está en la planta 9, con vistas a la avenida, según lo pude corroborar cuando fui a verlo. Es sólo entrar al vestíbulo y sentir la dureza de mi miembro, que ya me tiene muy cachondo. Así que me dedico a serenarme.

Speaker 3

Hay que registrarnos o algo, cielo? Me pregunta Arlette. No hay nadie en la recepción. No, nena.

Speaker 2

De hecho, no hay recepción. Este no es un hotel, sino departamentos donde vive gente. Los dueños del nuestro están de vacaciones, por eso lo alquilan. No hay necesidad de hacer ningún trámite. Todo está en orden. La luz de la entrada es tenue. Se nota una tranquilidad absoluta. Nadie ronda por los pasillos que lucen limpios y muy cuidados. Y la discreción, de momento, resulta muy conveniente para nosotros, que somos un par de amantes clandestinos que vienen a

dar rienda suelta a sus pasiones en el departamento. Por acá está el ascensor, guapa, le digo a mi nalgona, conduciéndola por el lado derecho del recibidor. Ya puedes quitarte esa estorbosa gabardina. Supongo que no vienes desnuda,¿ o sí? Arlette sonríe, se quita el abrigo y veo que lleva unos jeans ajustados a su cuerpo y una blusa de algodón que se pega a su torso. Algo provisional antes

de ponerse su vestido provocativo en el cuarto. Ahora me ves muy ordinaria, Alan, pero ya verás cuando me ponga lo que traigo en el bolso. ¿Ordinaria? Si te miras muy buena. Cualquier pantalón que te pongas te marca ese culazo que te cargas. Y mejor no hablar de la blusa y tus tetas. Calla, y vamos, nos reímos. El ascensor está abierto. Dejo que ella entre primero y sus enormes nalgas me hipnotizan cuando botan frente a mis ojos,

apretadas en su pantalón. De solo pensar que en un rato estarán rebotando en mis bolas, me pongo como una moto. Su pelo le llega al preludio de su culo. Es largo y abundante. Sus caderas son prominentes, su cintura estrecha y sus senos abombados. Entro detrás de Arlette y apenas pulso el botón del número de piso, le propino un cachetazo en el culo, le doy la media vuelta y la estampo contra el fondo del ascensor, dispuesto a darle

la noche de su vida. Jadea. Mis manos atrapan con deseo sus cuantiosas nalgas, duras y grandes, y las amaso, las aprieto y las agito de arriba a abajo, estrechándola contra mi pecho, sintiendo sus pechos pegados en mi cuerpo. Y ella sintiendo mi dura erección refregándose en su vientre. ¡Uf! Vuelve a jadear, ansiosa, dejando caer el bolso y su gabardina en el suelo. Luego, mientras se cierran las puertas

del ascensor, mi boca ya devora la suya. Le meto la lengua y ella hace lo propio, introduciéndola en la mía. Nos besamos apasionadamente. Aunque más que un beso, lo que estamos haciendo parece una actitud animalesca, salvaje, donde nos tratamos de devorar el uno al otro. Nuestras lenguas mojadas bailan dentro de nuestras bocas y la baba y humedad que estamos acumulando empieza a desbordarse por las comisuras. Continúa jadeando Arlette,

cuyo aliento ardiente de su boca me quema el paladar. Ella, sucia y cachonda, mete una de sus rodillas entre mis piernas, las que separo para ayudarla con su pretensión, y la levanta hasta tocar mi paquete. Allí me lo acaricia, moviendo su extremidad de forma estimulante de un lado a otro. Y yo estoy a punto de estallar. Am, jime. Mis manos siguen amasándole el culo, mientras las suyas han sacado mi camisa fajada de mi pantalón para meter sus dedos

en mi espalda y acariciarla. Más bien, arañarla. Sus uñas me rascuñan la piel, pero a mí, lejos de hacerme sentir incómodo, me estremecen. me provocan escalofríos. El ascensor se detiene con un empujón y dejamos de besarnos. Nos apartamos un poco y veo que mi pantalón ya es una tienda de campaña. A mí me duele el pene de tan duro que está, aprisionado y sin poder liberarse. Uf, papito rico, estás muy ansioso, me estás devorando, dice ella muy sensual, con el labial corrido y los ojos ardientes.

Mira nomás qué pedazo de cosa te cargas ahí abajo. Arlette se muerde los labios al verlo. Ella está mirando

Speaker 3

mi entrepierna con hambre. Tiene hambre de mi verga.

Speaker 2

Y yo se la voy a

Speaker 3

dar

Speaker 2

Te traigo unas putas ganas, Arlette, que te juro que te voy a destrozar en la cama. Ella se vuelve a morder los labios. Se aprieta los muslos y recoge la gabardina, mientras yo levanto su bolso. Ten, cabroncito, me entrega su abrigo, cúbrete ese enorme volcán de la entrepierna, que si te ven por el pasillo pensarán que estás a punto de hacer erupción y se echa a reír. Pues también pensarán que al hacer erupción, tú te tragarás toda la lava. Ella se vuelve a reír, diciéndome eres

un cerdo. Luego, nos recomponemos, se acomoda el pelo, la tomo de la mano y salimos de ahí, rumbo a nuestra habitación. 911, le digo el número

Speaker 3

de apartamento.¿ El número de emergencias? Se ríe ella. Es muy apropiado

Speaker 2

no lo crees, mamacita? En ese cuarto 911 sucederá una tragedia abismal. Ah, sí, cabroncito.¿ Y cuál será esa tragedia abismal? Te romperé el coño a pollazos, y encima, te volverás adicta a mí. Ella ríe, y mientras andamos, me pregunto si en verdad podré cumplir sus expectativas. Arlette es una mujer de categoría. No sé si papá será bueno en la cama o si ella

habrá tenido alguna vez un amante mejor que yo. Y eso, de momento, me inquieta, aunque estoy seguro de que con sólo verla desnuda, mi instinto animal actuará y me dejará hacer con ella lo que nunca le han hecho en su vida. Adelante, mamacita, pasa, le digo, como todo un caballero. Arlette entra primero al departamento, enciende la luz al encontrar el interruptor en la entrada y después observa el interior con curiosidad. Ella avanza mientras yo cierro la puerta y

la aseguro. se ve muy acogedor, dice. Sí, se ve muy acogedor, le digo en doble sentido. No me cabe ninguna duda. Quiero ir hasta ella nuevamente para darle unas ricas caricias, pero ella me detiene. Eh, ni lo pienses, extiende sus manos como barrera. No dejaré que me sigas estropeando el maquillaje sin antes haberlo lucido con mi ropita que me pondré para ti.

Speaker 3

Pero Arlette. Pero nada, lo quito. Anda. Veto a la cama, sírvenos bebidas y déjame a mí arreglarme en el baño. Por cierto,¿ dónde está?

Speaker 2

Ah, sí, allá me parece que es. Está bien, le digo resignado, acomodándome el paquete en mi pantalón.¿ Quieres que me vaya desnudando? No. Prefiero desnudarte yo, me dice con voz incitadora, mientras se dirige al baño y mi pene palpita de las ganas que tengo de follarla. Me parece perfecto, digo en un débil susurro.¿ Quieres que ponga porno en la televisión para excitarnos? Arlette, que ya se ha encerrado en el baño, se echa a reír con ganas.¿ En

serio nos hace falta algo más para calentarnos? porque al menos yo ya estoy mojada desde hace mucho. Ella tiene razón. Yo también estoy ardiendo. Y sé que si no me saco esta polla del pantalón, reventará allí dentro. Pero debo aguantar. Ella quiere desvestirme. Mejor pon música, para ambientar, la oigo decirme desde el baño.¿ Quieres comer algo? Le pregunto para entretenerme en algo mientras sale.

Speaker 3

A lo mejor la estoy presionando para coger y ella tiene hambre. Sí, responde. Vaya. Me dirijo al refrigerador y lo abro.

Speaker 2

Jamón serrano, quesillo so. Verga, papi, responde de pronto, muy directa, con la voz más seductora que puedes gozar, es lo que quiero comerme, tu verga. De lo demás, ya lo haremos después. Me estremezco. Cada palabra suya, tan obscena y a la vez tan excitante, lejos de aplacar mi calentura, me la aumenta. Esa te la servirás tú solita, mami. Ella ya no responde. La dejo concentrarse y pongo unas

bebidas en dos copas que había en el departamento. Tengo vino y una botella de tequila que me robé de papá. No creo que lo eche en falta. Me pregunto qué preferirá tomar Arlette. De momento, yo me echo un trago de tequila con limón y sal para ir entrando en ambiente. El departamento ciertamente es pequeño, con un solo cuarto, una sala de estar que está adyacente a una mini cocina y el baño que está al fondo de la estancia. Me dirijo al cuarto para verificar que todo esté bien.

Observo la cama que ensayas y me digo que es suficiente para los dos. Le sacaremos un muy buen provecho. Enciendo el televisor y busco un canal de música en inglés. No quiero distracciones. Y como no entiendo esa lengua, me podré concentrar. Enciendo la lámpara del buró derecho y después saco una caja de condones de mi billetera y los pongo en la superficie. Puesto que he sido bendecido con un formidable pene, largo, grueso y cabezón, los compré extra

grandes y extra sensibles. Lo que más quiero es disfrutar y a ella hacerla disfrutar. Esto último es mi prioridad. Me acerco al espejo del tocador y veo si estoy en perfectas condiciones. Físicamente no soy feo en absoluto y como hago deporte, tengo abdominales y unos buenos bíceps en mi haber. Tengo confianza en mí mismo y en mi miembro. Además, debo admitir que soy algo vanidoso. Siempre me gusta estar presentable. De carácter creo que también soy relajado. Soy un chico genial.

No soy pesado en absoluto y tampoco me gusta tener problemas con la gente. Creo que estos atributos me hacen un chico agradable. Mientras me observo en el espejo, me excita un poco tener mis labios manchados del labial carmesí de mi nalgona. Le sonrío a mi reflejo y éste me devuelve la sonrisa con picardía. Esta noche hay follada me digo, sonriendo. Me limpio la boca, me pongo un poco más de gel en el cabello y me seco el sudor de mi cuello, frente y mentón, con una

toalla húmeda que dejaron los propios anfitriones del apartamento. No quiero tener mal sabor cuando Arlette me bese. Por último, me echo una pastilla de menta en la boca y regreso a la sala de estar, donde están nuestras bebidas. Me recuesto y espero. Arlette se está arreglando para mí y eso es suficiente para que la espera valga la pena. Tranquilo, amigo, le digo a mi ansiosa verga, ya viene ella para ti. Decir que los 20 minutos que permanece Arlette en el baño

me parecen eternos no es una exageración. Tengo una necesidad tremenda de que salga que no recuerdo haber experimentado antes. Ni siquiera con mi propia novia, Rosita. Lo siento mucho, Rosita, te juro que te quiero, pero

Speaker 3

esto me supera. Arlette me supera. Me vuelve loco. Ella me tiene loco. Lo siento tanto, papá. Antes de

Speaker 2

que me invadan los remordimientos, me echo otro tequila. Ya voy por mi tercer trago y decido parar, pues no pretendo beber más, tampoco quiero embriagarme y no rendir. Sin embargo, estoy temblando de la emoción. Siento un nudo en el estómago. No sé por qué me siento tan nervioso. No lo entiendo, si ya incluso hemos traspasado límites. Ella ya me ha chupado la verga una vez. Incluso nos hemos magreado y

besado justo recién en el ascensor. Cuando empiezo a perder las esperanzas de que la novia de papá vaya a salir del baño alguna vez, escucho un par de taconeos que me indican que está terminando. Las mujeres siempre lo último que se ponen son los tacones. Mi pecho se hincha y el palpitar de mi corazón se acelera. Pasan un par de minutos más y entonces escucho sus taconeos más cerca de la puerta del baño. Y entonces ella la abre. Y entonces ella sale. Y entonces yo me levanto.

Y entonces casi me infarto de la impresión al verla. Su presencia causa una turbulencia en

Speaker 3

todo mi cuerpo. Joder. Digo, quedándome quieto.

Speaker 2

Arlette taconea como una diva, andando sensualmente, alzada, tremenda diosa, el pelo suelto, negro y abundante, ojos verdes, cautivadores, sexys, pestañas largas y rizadas, maquillaje sobrio y elegante, labios gruesos. Carnosos, nuevamente carmesí, pero ahora con un brillo especial que los hace lucir muy visibles. Espero no te importe que no me haya puesto ni las medias, ni el sostén ni el higuero, se disculpa con una voz susurrante y muy erótica,

de lo que elegiste, solo me puse la tanga. Porque, como ves, con este vestido, esa lencería no combina para nada. Y tiene razón. Esta mamacita rica tiene toda la maldita razón. Arlette hace una aparición triunfal sobre tacones altísimos que la

hacen lucir muy alta y estilizada. Su vestidito es de color plata metálico, sin mangas, con la espalda descubierta y un pronunciado escote en nube drapeado que enseña la mitad de sus exuberantes mamas, enormes, resplandecientes, con las areolas al descubierto, excepto los pezones. ¡Uf, mami! Digo acalorado, notando como mi polla se tensa, y yo nervioso, sin aire, pero muy hambriento,

ávido y cachondo. Y ella viene a mí, extravagante, segura de sí misma, vanidosa, bellísima, encantadora, luciendo tremendo vestidito entallado, con los laterales abiertos desde las caderas, desnudando sus muslos y sus piernas robustas. Que presume con toda la sensualidad que contiene su porte. Al faltar dos metros para llegar a mí, ella se detiene, me luce el vestido y se da media vuelta para mostrarme su potente culazo, que

se ve grandioso, colosal y muy firme. El color plata metálico de su vestido contrasta con su piel bronceada, luminosa y sensual.¿ Qué tal me veo, Alan?

Speaker 3

Estás, que te caes de buena, mami. Le digo atragantado y con sinceridad. La boca se me hace agua. Mis manos tiemblan. La quiero tocar de

Speaker 2

arriba a abajo. Está terriblemente sexy. Toda ella es sensual y artífice de todo el morbo que llevo acumulado en el cuerpo. Sus tacones son transparentes, veo sus uñas pintadas de plata, como las de sus manos. No sé qué clase de humectante usa, pero parece brillar toda su piel. Parece una modelo de primera categoría. Quédate quieto, papito rico, me dice seductora. Yo, de todos modos, apenas me puedo mover. Estoy petrificado contemplando a mi diosa nalgona. Lo que tú

me digas, mami rica. Pronto Arlette camina sensual hacia mí. Incluso el sonido de sus tacones ya me erotiza. Cuando finalmente estamos frente a frente, me dice. No abras la boca. Y tampoco quiero que me toques hasta que yo te diga. Si no cumples, te castigaré. Y yo le hago caso. De esta manera, ella se aproxima a mi cuerpo y me sonríe. Sus ojos verdes me hipnotizan. Me olfatea. Su femineidad controla todos mis sentidos. Al sentirla, me estremezco. Cada

movimiento o gesto que hace me domina. Y yo trato de estar tranquilo, de no demostrar que me intimida.

Speaker 3

Hueles muy rico, machito. Y yo respiro hondo. Aspiro su fragancia exquisita. Se ha puesto un

Speaker 2

perfume fascinante. Tóxico para mí. Noto como sus abundantes tetas se acercan a mi pecho y se fricciona contra él. Y me vuelve a olfatear, haciendo un... Un...¡ Qué rico! Arlette mueve sus senos lentamente sobre mis pectorales y yo no aguanto mis ganas por tocarla. Por frotarla con mis manos y comérmela a besos. Chuparla toda. Desde su frente hasta la punta de sus dedos de los pies. Pero

no quiere que la toque ahora, así que aguardaré. Me gustas mucho, Alan, me confiesa con voz ronca muy sensual, pegando su nariz en mi mentón izquierdo. Eres un chico muy guapo y, lo mejor, vergudo. Yo jadeo, aspirándola, dejándome hacer. Estoy muy mojada, ¿sabes? Me dice con un fino sollozo. Si pudieras tocar mi tanguita, si pudieras meter tus dedos entre los encajes frontales, descubrirías cómo estoy chorreando pensando en

lo que me harás. Arlette juega con mi adrenalina. con mis instintos más primitivos, con mis deseos, con mis poderosas ganas de poseerla.

Speaker 5

Uy,

Speaker 2

amorcito, brama dulcemente sobre mi oído, estremeciéndome,¿ pero qué tenemos por aquí? Y su mano ha descendido hasta mi duro paquete. Y lo frota con sus dedos por encima de mi pantalón, lo acaricia y luego, con su mano en garra, lo aprieta, desde la raíz hasta la cabeza. Y allí, en el capullo, se detiene y traza círculos con los dedos. Siento como palpita tu glande en mis yemas, machito, me incita, de nuevo hablándome en susurros en el oído, y yo reacciono

escalofriándome con el cuero de gallina. Siento como se calienta. Incluso, puedo sentir la humedad de tu pantalón. Mientras me acaricia el bulto, se aparta un poco de mi pecho. Y yo veo los suyos. Sus areolas descubiertas. Sus pezones ocultos. Sus grandes mamas cayendo pesadas en su pecho. Luego empieza a desabotonar mi camisa a la altura de mi pecho con su mano libre. Con una sola. Y lo hace

con destreza. Siento sus uñas rozando mis pectorales, estremecido. Y sigue frotándome el bulto con la otra mano, cada vez más enorme y duro. Eso a ella le fascina, la excita. Lo noto en su densa respiración. Sácame la verga, le ordeno, pretendiendo tomar el control de todo. Para mi sorpresa, cuando ya me desabotonó la mitad de mis botones, ella me sonríe, acerca su cara a la mía y abre su boca.¿ Quieres que te la saque, papi? Jadea, deslizando sus dedos del paquete a mi cinturón.

Speaker 6

Un,

Speaker 2

qué dura la tienes. Y luego, sin dejarme responder, saca su lengua y, de pronto, la empieza a recorrer por mi mentón, mis comisuras y todo el contorno de mi boca, respirándome cálidamente, farfullando. Dejándome la humedad de su lengua mojada en toda mi piel. Y yo ahí, tieso, con mi verga tiesa, con mi bragueta tocando su pubis oculto por el vestido. Y ella buscándome el cinturón. Te la voy a sacar, papi, me susurra, y esta vez me chupa

la oreja. Yo me estremezco, ella me sopla en el oído izquierdo y luego gime muy cachonda, diciéndome.¿ Es lo que querías, cabroncito?¿ Qué fuera tu puta por una noche? Sí, le digo, cada vez más caliente y con el deseo de poseerla. Ella ha terminado de desabotonarme toda la camisa y yo me la empiezo a quitar mientras Arlette desabrocha mi hebilla. Y por lo tanto, soy yo quien tiene

el control, putita, no tú. Y dicho esto, la hebilla se abre, me desabotono el pantalón y me bajo la cremallera hasta que mi pantalón cae a la altura de mis rodillas. Y Arlette suspira al mirar el enorme bulto que se me marca en mi bóxer tinto, acomodado horizontalmente. Ella observa cómo me quito los zapatos, los calcetines, el resto de mi pantalón y, nuevamente, me yergo para que me observe. Ella se muerde el labio, me mira de arriba abajo, pero sin duda su parte favorita es mi entrepierna,

la cual no deja de observar con lascivia. En un arranque de lujuria, me agarro el bulto y lo agito frente a ella, diciéndole. Aquí está lo que tanto te gusta, mami. Ella sonríe, victoriosa y con el pecho agitado. Se acomoda el cabello, echándoselo hacia atrás, orgullosa, creída, y veo como sus enormes tetas se mecen en su escote. Incluso ahora consigo ver uno de sus pezones duritos, oscuros, coronados por esas deliciosas areolas que tanto me excitan. Cógeme, Alan, vamos, cógeme.

Me implora de repente. Y me lanzo contra ella, como un animal en celo, y ella se lanza contra mí, como una perra en brama. Nos comemos la boca. Meto mis manos debajo de su sexy vestidito y atrapo sus nalgas. Son gigantes, duras y blandas a la vez. Sobre todo, muy voluminosas. Por eso las estrujo. Las agarro desde la raya donde está insertado el hilo de su tanga y las abro para luego soltarlas y dejar que un glúteo choque contra el otro.

Speaker 6

Um.

Speaker 3

Jadea, meneando el culo. Ella

Speaker 2

levanta una de sus piernas y la rodea detrás de mi cintura. Con sus manos se cuelga de mi cuello. Y yo la sigo besando. Ella se aparta de mi boca y empieza a chuparme el mentón, mi barbilla, mi yugular. Su lengua resbala por mi cuello y el inicio de mi pecho. Yo, mientras tanto, continúo estrujándole sus inmensas nalgas, las cuales empujo contra mi entrepierna. Arlette levanta la boca, jadeando,

y me vuelve a besar. Nuestras lenguas se entrelazan. Compartimos fluidos bucales y yo, recorriendo la enormidad de su culo, empiezo a cambiar de ruta hasta meter mi mano en su entrepierna, que, por cierto, está calientísima y tiene el triángulo frontal de su tanga empapado de sus jugos vaginales. ¡Ay, ay, ay, papi, qué bien me tocas! Yorikea echando la cabeza hacia atrás cuando encuentro su clítoris y empiezo a estimularlo. Y yo

atrapo su yugular. Muerdo su cuello, luego paso mi lengua por su piel y la vuelvo a absorber mientras sigo estimulando con mi dedo corazón su agujerito encharcado y con el pulgar frotando su clítoris. Y Arlette empieza a moverse sobre mis dedos mientras la masturbo. Sus jadeos se vuelven grititos y siento que su cuerpo pesado empieza a desvanecerse. Para evitar que colapse en el suelo, saco mis dedos de su coño, uso mis manos para agarrarla de las

nalgas y la levanto del suelo. Es una mujer alta, culona y tetona, pesada, pero la adrenalina me permite alzarla en el aire y tumbarla en el sillón inmediato. Me echo sobre ella, que tiene el culo y la cabeza apoyados contra el sofá, pego mi pecho contra sus hermosas ubres y vuelvo a besarla. El sexo no se limita a la penetración, sino a todos los preliminares. Y yo necesito que ella esté completamente encendida, mojada y dispuesta a todo. Ay, sí, sí, acariciame, tómame, fóllame.

Me implora entre gemidos incontrolables. Pero no se la pondré fácil. Quiero calentarla lo más que pueda. Por eso llevo mi boca a la suya y nuestras lenguas se vuelven a encontrar fuera de nuestros labios. Y jugamos con ellas. Arlette, todavía con el vestido metálico puesto, abre sus muslos y enrolla sus piernas sobre mis caderas. Y yo sitúo mi paquete en el centro de su sexo. Y empiezo a moverla. El contacto de su tanga empapada con mi boxer bultoso

me termina mojando a mí también. Y empezamos a hacer movimientos de coito, así, vestidos. Y Arlette grita como si en verdad se la estuviera metiendo, y yo meneo mis caderas en círculos y le muestro lo que le haré cuando mi verga esté realmente hundida en su rejita.

Speaker 3

Sí, sí, sí. Grita. Y sus manos arañan mi espalda. Su

Speaker 2

boca se desvía a mi oreja y la muerde. Y gime justo ahí, en mi oído, y yo me estremezco. Y nos follamos sin follar. El sofá cruje. Sus piernas me aprietan más fuerte,

Speaker 3

como incitándome a clavarla de verdad.¿ Te gusta, putita? Oh, sí.¿ Quieres que te la meta? Sí, sí,

Speaker 2

por favor, relléname, lo estoy deseando, Alan. Alan, que bien te mueves. Y en efecto, con mis movimientos certeros y veleidosos, le enseño lo que le espera cuando se la ensarte de verdad. Entonces, me aparto de ella. Mi verga está a punto de estallar. Me pongo de pie y ambos vemos como mi bóxer está empapado. Y como sé que está ansiosa, la agarro del cuello, la incorporo y, con determinación, hago lo impensable, diciéndole. Ponte de rodillas, putita, y bájame

el boxer con los dientes. Ella se levanta, obediente, con el maquillaje corrido. Su labial escurriendo en sus comisuras. Y se pone de rodillas, ansiosa, hambrienta. Y yo acaricio su cabeza como si fuese una sumisa perrita. Y ella posa sus dientes en el elástico de mi bóxer y tira de él hacia abajo. Entonces aparece mi enorme verga como un resorte, gruesa, tiesa, venosa. Y así, mi polla liberada, la veo más grande

Speaker 3

que nunca. Más dura que nunca. Más caliente que nunca. Chupa, mami,

Speaker 2

chupa, y trágame los huevos. Le ordeno, sin poder evitar acariciarle las mejillas. Y ella me observa detenidamente. Y con una sonrisa traviesa, lujuriosa, abre la boca, dispuesta a tragar. Y yo cierro los ojos,

Speaker 3

sabiendo que esta noche apenas comienza.

Speaker 2

Hasta aquí llegó el capítulo de hoy. Hasta

Speaker 3

la próxima.

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