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HIPNOSIS ERÓTICA - PARTE 11

Apr 02, 202628 min
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Summary

El episodio continúa la tórrida relación entre un hijo y su madre, adentrándose en un encuentro sexual más profundo tras su primera intimidad. La madre, inicialmente nerviosa, se entrega al deseo, explorando el sexo oral, la masturbación mutua y la penetración vaginal, alcanzando múltiples orgasmos. La narrativa profundiza en la dinámica de poder y placer, con la madre tomando la iniciativa y la eventual incursión en el sexo anal, todo mientras el hijo reflexiona sobre la realidad de su "sueño lúcido".

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Transcript

Intro / Opening

Speaker 2

Lleva

Speaker 3

tu imaginación

Speaker 2

a otro nivel.

Speaker 3

Relatos calientes. Hoy presentamos

Speaker 2

Hipnosis erótica.

Speaker 3

Pate 11. Lujuria incontrolable con mamá.

Preparativos y Primeros Besos

Speaker 2

Después de que mamá por fin se entregó sin la necesidad de que la asumiera en el trance de la hipnosis ericksoniana... No iba a conformarme con el polvo que le había echado en la cocina. La llevé casi a rastras a mi dormitorio, sin darle tiempo a arrepentirse. Mamá estaba de pie, mirando alrededor con cierta incomodidad, pero su respiración profunda y el leve temblor en sus manos la delataban. Cerré la puerta con un movimiento deliberado, asegurándome de que

el ambiente quedara sellado, íntimo, sólo para nosotros. No estés nerviosa, dije, acercándome lentamente a ella. Ella no dijo nada. Claro que estaba nerviosa. Se acababa de coger a su hijo y ahora lo volvería a hacer. Me detuve frente a ella, lo suficientemente cerca como para que pudiera sentir mi calor. Mi mirada se fijó en la suya, buscando un destello de duda o resistencia. pero todo lo que encontré fue

una mezcla de incertidumbre y curiosidad. Sabía que, aunque su mente intentaba resistirse, su cuerpo ya había tomado la decisión. No tenés que estarlo, murmuré, dejando que mi voz sonara tranquilizadora mientras levantaba una mano para acariciar suavemente su rostro. Esto es sólo entre nosotros. Mi mano se deslizó hacia su cuello, trazando un recorrido lento y deliberado hasta su clavícula. Podía sentir como su respiración se volvía más profunda, más pesada.

Con un movimiento medido, dejé que mis dedos bajaran por el contorno de su hombro, rozando apenas la tela del vestido que cubría su piel. Ella no se movió, pero el leve estremecimiento que recorrió su cuerpo fue suficiente para confirmarme que estaba lista. Llevé mis manos a sus caderas, sujetándola con firmeza pero con cuidado. Mi pulgar trazó pequeños círculos sobre la tela delgada mientras inclinaba mi rostro hacia

el suyo. Nuestros labios se encontraron en un beso suave, casi tímido al principio, pero que rápidamente se tornó más profundo, más intenso. Sentí como su cuerpo se relajaba contra el mío, dejándose llevar por el momento. Era el primer beso que nos dábamos. Sentí el sabor de su lengua que se movía tímida mientras yo invadía su boca con la mía.

Desnudando su Cuerpo Delicado

Mis manos encontraron el borde del vestido levantándolo lentamente mientras mis dedos exploraban la piel cálida de sus piernas. Luego agarré de los tirantes y empecé a bajárselo. La tela subió con facilidad exponiendo más de su figura a la tenue luz de la habitación. Cuando el vestido quedó enredado alrededor de su cintura me detuve un momento para observarla.

La delicada ropa interior que llevaba dejaba poco a la imaginación y el contraste entre la suavidad de su piel y el encaje era hipnótico.— Sos hermosa— susurré, dejando que mi mirada recorriera su cuerpo.— Ahora que lo pienso, está bueno que te hayas vuelto a vestir. Es muy divertido quitarte la ropa y desnudarte. Mamá se mordió el labio inferior, evitando mi mirada, pero no hizo ningún movimiento para cubrirse.

Dejé que mis manos exploraran con más libertad, recorriendo sus muslos y subiendo lentamente hasta su trasero, sin que ella emitiera ninguna queja. Me incliné hacia ella, dejando que mis labios rozaran su cuello mientras mis manos apretaban sus nalgas con intensidad. Luego busqué el broche de su corpiño y lo solté con un movimiento firme, dejando que la prenda cayera al suelo. Su respiración se aceleró y sus ojos

finalmente se encontraron con los míos. Me encanta dejarte en tetas, le dije, acariciando su rostro, para luego llevar la mano a uno de sus senos. Esto está mal, murmuró, pero su voz carecía de firmeza. Nada está mal si lo queremos los dos, respondí, llevándola hacia la cama. Nos sentamos al borde del colchón y mis manos volvieron a su cuerpo enseguida. Deslicé mis dedos hacia sus tetas, acariciando con delicadeza, mientras mi boca seguía dejando un rastro de besos en

su cuello y clavícula. Cuando mis labios encontraron la suavidad de su teta, dejé que mi lengua trazara pequeños círculos antes de lamerla con más intensidad. Su cuerpo se arqueó ligeramente, y sus manos se aferraron a mis hombros, buscando apoyo

Placer Oral y Su Primer Orgasmo

mientras sus gemidos llenaban el silencio de la habitación. Me deslicé hacia abajo, dejando que mi boca explorara cada centímetro de su piel, pasando por su abdomen y sus muslos. Después, terminé de quitarle el vestido, dejándola solo con la ropa interior. La acaricié por todas partes, mientras sentía como mi verga se había puesto completamente dura. Cuando llegué al borde de su ropa interior, la miré, buscando en su rostro cualquier

señal de duda. En cambio, encontré una mezcla de expectación y deseo que me animó a continuar.« Déjame hacerte sentir bien», susurré, antes de quitar lentamente la prenda que aún cubría su cuerpo. Ella cerró los ojos. dejando escapar un suspiro profundo mientras mi boca comenzaba a explorarla de nuevo. Sus manos encontraron mi cabello, entrelazándose en él mientras su cuerpo reaccionaba a cada estímulo.« No puedo creer que esté haciendo esto», dijo.«

Pero lo estamos haciendo. No te preocupes, relájate, a veces, solo tenés que relajarte. Es como esos momentos, en los que de repente... sin saber por qué, te sentís profundamente clamada y te dejas llevar por lo que sentís. No pretendía hipnotizarla, pero sabía que mis palabras la tranquilizarían. Después de ese momento de conexión inicial, mamá se dejó caer sobre la cama, su cabello extendiéndose como un abanico sobre

las sábanas. Su pecho subía y bajaba con fuerza, marcando el ritmo de su respiración agitada, lo que hacía que las tetas se agitaran suavemente en un movimiento increíblemente sensual.

Mamá Toma Iniciativa Erótica

Me acerqué lentamente, dejándome caer junto a ella, pero esta vez fue su mano la que tomó la iniciativa. Sus dedos rozaron mi cintura, bajando con una firmeza inesperada mientras su mirada se encontraba con la mía. No dijo nada, pero sus movimientos hablaban por ella. Sentí como sus dedos tiraban suavemente de la tela de mi pantalón, liberando mi miembro, que palpitaba con la misma intensidad que mi corazón.—¿ Esto es lo que querías? murmuró, su voz cargada de deseo

y un toque de desafío. Antes de que pudiera responder, su mano envolvió mi verga, firme pero delicada, comenzando un movimiento lento que me hizo cerrar los ojos por un momento. Esto me tomó por sorpresa. Me alegró que por fin tomara este tipo de iniciativas. Hasta el momento sólo se había comportado como una muñeca con la que podía jugar como quisiera. Pero ahora por fin me estaba masturbando. Mientras lo hacía, me quité la remera y después el pantalón.

Su toque era experto, como si supiera exactamente lo que hacía.

Cada caricia era medida. alternando entre presión y suavidad llevando mi cuerpo a un estado de alerta absoluta mi verga estaba dura como una roca y ante su dulce taco se puso más roja como si la sangre empezara a recorrer sus venas con mayor presión mis manos no se quedaron quietas un rato disfrutando del dulce masaje que me hacía mamá pero enseguida mis dedos recorrieran su vientre plano antes de bajar hacia sus muslos La calidez de su piel contrastaba con la frescura de la habitación y la

sensación me hacía perderme en cada detalle de su cuerpo. Entonces llevé mi mano al centro y hundí unos dedos en su sexo. No me esperaba encontrármelo tan mojado. El dedo se enterraba muy fácilmente. Sus gemidos eran suaves, casi inaudibles, pero suficientes para avivar aún más el deseo que me consumía. Su mano seguía masturbándome suavemente, cada vez más segura, mientras mis dedos disfrutaban su humedad, un signo inequívoco de que

estaba disfrutando tanto como yo. Su cuerpo reaccionaba a cada roce, arqueándose ligeramente mientras nuestros movimientos se sincronizaban en una especie

Segundo Orgasmo y Reflexiones

de danza íntima. Besé de nuevo su cuello, lo que hizo que se estremeciera y largara un gemido mucho más intenso.« No pares», susurró, casi como un ruego, mientras sus muslos se movían de manera involuntaria, apretando mi mano. A medida que nuestros cuerpos se entrelazaban, el ritmo se aceleraba. Mi boca encontró su seno nuevamente, y esta vez dejé que mi lengua trazara líneas suaves, alternando entre caricias y pequeños mordiscos que arrancaron gemidos más fuertes de sus labios. Los

pezones durísimos me invitaban a hacerlo. Mi mano seguía explorándola, ajustando cada movimiento según sus reacciones, mientras la suya continuaba envolviendo mi verga, llevando mi cuerpo a un punto de tensión insoportable. Era un intercambio perfecto, una entrega mutua donde cada uno buscaba el goce del otro. Sentí como la intensidad crecía con cada segundo, como su cuerpo temblaba bajo mis caricias mientras el mío se tensaba bajo su toque.

La habitación parecía contenernos en una burbuja donde el tiempo no existía, donde sólo importábamos nosotros dos y las sensaciones que compartíamos. Finalmente, ocurrió algo que no había esperado, mamá llegó al orgasmo con esas simples caricias, dejó escapar un gemido profundo, aferrándose a mí con una fuerza que no había mostrado antes. Sus movimientos se volvieron salvajes, pero igual

seguía masturbándome, apretando mi verga con fuerza. Solo bastaron unos segundos más hasta que el semen brotó de mi verga, saliendo con fuerza, ensuciando el suelo.

Speaker 3

No sueñes que yo voy a limpiar eso, dijo mamá. No, yo lo limpio después, dije, dubitativo.

Speaker 2

Me pareció raro que hiciera ese comentario, típico de una madre, justo en ese momento. de mí que se arrepintiera. Pero por suerte, no fue así. El calor entre nosotros no se disipó después de ese momento compartido, al contrario, parecía intensificarse. Mamá se movió lentamente, dejándose caer hacia el centro de la cama mientras me observaba con una mirada que combinaba

desafío y deseo. Sus labios, ligeramente entreabiertos, dejaban escapar una respiración agitada, y su cuerpo, aún húmedo por nuestras caricias anteriores, se delineaba perfectamente contra la luz tenue.—¿ Te vas a quedar ahí mirándome? murmuró, con un tono casi burlón, mientras deslizaba sus manos por su propio cuerpo, como si estuviera invitándome a continuar. No necesitaba más señales. Me acerqué a ella, poniéndome encima, para capturar sus labios en un beso profundo

mientras mis manos exploraban nuevamente sus senos. Esta vez, quise llevar las cosas más lejos, cambiar la dinámica de lo que habíamos compartido antes. Mis labios comenzaron a descender, dejando un rastro de besos en su cuello, clavícula y pecho, mientras mi mano rozaba su cintura con movimientos firmes pero delicados. Su cuerpo respondió de inmediato arqueándose bajo mi toque mientras

mis labios continuaban su recorrido hacia abajo. Me tomé mi tiempo disfrutando cada reacción, cada suspiro que escapaba de sus labios. Cuando llegué a su vientre me detuve un momento dejando que mi lengua trazara pequeños círculos en su piel arrancándole un leve gemido que me animó a continuar. Mis manos se posaron en sus caderas, sujetándola con firmeza mientras mi boca seguía descendiendo. Cuando mis labios finalmente encontraron su sexo,

la escuché contener la respiración. Usé mi lengua con movimientos suaves al principio, explorando con cuidado su vagina, mientras sus piernas se tensaban ligeramente. Dios, murmuró, apenas audible, mientras sus dedos se enredaban en mi cabello, guiándome con una mezcla de urgencia y delicadeza. No puedo creer que me estés comiendo la concha. Además,¿ dónde aprendiste a hacerlo? No es

que fuera un experto. Sólo había visto algunas películas porno, y a eso se le sumaba que con tantas sugestiones que le había implantado, cualquier caricia o beso mío le resultaban muy intensas y placenteras. Alterné entre lamidas lentas y rápidas, y en un momento me dediqué a estimular el clítoris. Su cuerpo reaccionaba a cada estímulo, moviéndose con una desesperación contenida que me hacía querer seguir. Sus gemidos se hicieron más frecuentes, y sus manos se aferraron a las sábanas

mientras su respiración se volvía cada vez más agitada. Mis manos no se quedaron quietas. Mientras mi boca continuaba trabajando, Mis dedos trazaron líneas suaves por sus muslos, ascendiendo lentamente hasta unirse al ritmo de mi lengua. Su cuerpo temblaba bajo mi toque, y su voz, rota por el placer, me hizo saber que estaba llegando de nuevo al clímax.« No pares», susurró, con un tono que mezclaba súplica y exigencia. Aceleré el ritmo, sintiendo como su cuerpo se tensaba aún

más con cada caricia. Finalmente, Su espalda se arqueó completamente y un gemido profundo escapó de sus labios mientras la tensión en su cuerpo se liberaba en una ola de placer. La sentí relajarse bajo mis manos, su respiración volviendo lentamente a la normalidad mientras yo ascendía de nuevo, dejando un rastro de besos en su piel. No puedo creer que me hayas hecho acabar dos veces, dijo mamá, jadeante. Esto debe ser un sueño. Otro de esos sueños lúcidos. No

había pensado en eso. Podía ser que mamá se haya entregado porque creí que estaba soñando. Si aún no reaccionaba ante lo que estaba haciendo, después de un rato, por la noche, cuando se diera cuenta de que todo había pasado de verdad, podría resultarle muy duro. No está soñando, ma, le dije. Más bien, el hecho de que por fin estemos juntos es un sueño para mí. No parecía convencida, pero tampoco me molesté en continuar. Ya se daría cuenta

de la verdad tarde o temprano. Me acosté junto a ella, dejando que mi mano acariciara suavemente su cabello mientras ambos disfrutábamos del momento. Después de unos minutos de calma, donde nuestros cuerpos permanecían entrelazados y nuestras respiraciones poco a poco volvían a un ritmo normal, mamá se movió, girando hacia mí.

Decisión para la Penetración

Su mirada había cambiado, ahora no había rastro de dudas ni vacilaciones, sólo una determinación cargada de deseo. Colocó una mano sobre mi pecho, trazando líneas suaves con sus dedos, y una sonrisa casi imperceptible se dibujó en sus labios.

Speaker 3

Todavía no terminamos, ¿no? Susurró. Obvio que no, mami.

Speaker 2

Si querés, dije. Abrí el cajón de la mesita de luz y saqué un preservativo.

Speaker 3

Qué hace mi niño con preservativos en su cuarto? Dijo. Son para usarlos con vos, le dije. No me

Speaker 2

respondió. Se incorporó lentamente, su cabello cayendo en cascada sobre sus hombros mientras se posicionaba sobre mí. Su movimiento fue pausado, casi deliberado, como si quisiera asegurarse de que yo entendiera que ahora ella estaba tomando el control. Me puso el preservativo con delicadeza. Sus manos recorrieron mi torso con una mezcla de ternura y seguridad y bajó lentamente, deteniéndose justo donde mi verga palpitaba,« Ya dura de nuevo», esperando el

Intensa Penetración Vaginal Compartida

siguiente contacto. Se inclinó hacia adelante, sus labios encontrando los míos en un beso profundo mientras sus caderas comenzaban a moverse de manera lente y rítmica, haciendo que mi verga se enterrara en ella. Mis manos encontraron su cintura, aferrándola con firmeza mientras seguíamos ese ritmo compartido. Ella se amacaba suavemente, largando gemidos débiles. Podía sentir como su sexo apretando mi verga, y como cada roce, cada caricia nos llevaba más lejos,

más profundo en este momento que parecía interminable. Sus tetas empezaron a agitarse cuando sus movimientos se hicieron más frenéticos.« Sos increíble», murmuré, apenas audible, mientras mi mirada seguía cada uno de sus movimientos. Ella sonrió. inclinándose hacia mí mientras sus manos se apoyaban en mis hombros, aumentando la intensidad de sus movimientos. Ahora daba pequeños saltitos y yo sentía como mi verga entraba y salía de su sexo una

y otra vez. Su piel brillaba bajo la luz tenue y el sonido de nuestras respiraciones mezcladas llenaba el silencio de la habitación. Cada movimiento de su cuerpo, cada gesto, era una obra de arte en movimiento, y yo no podía apartar los ojos de ella. Sus gemidos se volvieron más frecuentes, más profundos, mientras nuestros cuerpos se movían al unísono. Estaba adentro de ella. Estaba dentro de mi madre, y no podía evitar pensar que era lo mejor que le

podía pasar a un chico de mi edad. Su cabello castaño se sacudía y sus dientes brillaban en una hermosa sonrisa mientras se metía una y otra vez mi verga adentro. Me erguí y la abracé, sintiendo sus tetas en mi pecho, sin dejar de penetrarla en ningún momento. Mis manos subieron por su espalda, recorriéndola con suavidad antes de descender nuevamente hacia sus nalgas. Sentí como la tensión en su cuerpo aumentaba, como su respiración se volvía más irregular y supe que

estábamos alcanzando el clímax juntos. Finalmente, en un último movimiento sincronizado, su cuerpo se tensó completamente y un gemido ahogado escapó de sus labios. El mío no tardó en seguir, mientras una ola de placer nos envolvía a ambos. Solté tanto semen que pensé que el preservativo no iba a poder contener tanto. El mundo exterior desapareció por completo, dejando sólo el calor de nuestros cuerpos y la conexión que habíamos compartido.

Cuando la intensidad comenzó a desvanecerse, ella se dejó caer suavemente sobre mí, su cabeza descansando en mi pecho mientras nuestras respiraciones se mezclaban. Mi mano se deslizó por su cabello, acariciándolo con delicadeza mientras el silencio de la habitación se llenaba de una paz inesperada. Esto fue muy raro, pero agradable, murmuró su voz apenas un susurro.

Speaker 3

Fue

Speaker 2

perfecto, mami, respondí, apretándola un poco más contra mí. Ella misma me quitó el preservativo y fue a tirarlo al inodoro. Luego volvió a la cama, como si fuera lo más normal del mundo. Nos quedamos así, abrazados en la penumbra del dormitorio, dejando que la calma nos envolviera. No había necesidad de hablar más, sabíamos que este momento quedaría grabado

en nosotros de una manera que nada podría borrar. Después de un rato, ella se movió lentamente sobre mí, su piel aún cálida por lo que habíamos compartido antes.—¿ Todavía

Propuesta y Preparación para Anal

podés seguir haciéndolo? murmuró, inclinándose hacia mi oído, su aliento rozando mi piel. Sus palabras fueron suficientes para encender nuevamente el fuego que ardía entre nosotros. Claro que sí, mami. Además, con vos se me pone dura en un santiamén, le dije. Es increíble las energías que tienen los adolescentes, comentó ella

Speaker 3

sonriendo. Pero mamá, esta vez, te la voy a meter por el culo. Ella se quedó mirándome, extrañada. Casi parecía algo asustada. Claro. Ya sabes que me gusta hacerlo

Speaker 2

de esa manera, dijo. Pero, espera un segundo. La vi salir desnuda de mi dormitorio. Unos minutos

Speaker 3

después, volvió con algo en la mano. Gel lubricante, explicó.

Speaker 2

Tomé un momento para admirarla, mientras se subía a la cama de nuevo, para dejar que la intensidad del momento se impregnara en mi mente. Se puso boca abajo, a mi lado. Mi mano se deslizó por su espalda, acariciándola mientras mis dedos trazaban círculos suaves en su trasero. Mi otra mano agarró el gel, me lo puse en la mano, y luego lo froté en mi verga. La sensación fue fría y excitante, y mi miembro ahora parecía muy poderoso así, brillante.

Separé sus nalgas. Primero dejé que mis dedos exploraran con lentitud, aumentando la presión gradualmente, observando cómo su cuerpo respondía a cada caricia. Sus gemidos suaves eran mi guía, y cada uno me indicaba que estaba en el camino correcto. Ella se apoyó sobre sus manos, arqueando la espalda de una manera que hacía que su figura se viera aún más sensual.

con el hermoso culo en pompa, como si me estuviera diciendo que ya dejara de jugar con mis dedos y le metiera la pija en el culo de una buena vez.

Clímax en el Sexo Anal

Me acomodé detrás de ella. Mis manos la sostuvieron con firmeza, desde sus caderas, mientras mi miembro encontraba su camino. Me moví despacio, haciendo que mi glande hiciera contacto con su pequeño agujero. Pero apenas hice presión en él, se dilató, como si esperara con ansias. Ya conocía la capacidad que tenía el orto de mamá, pero ahora que ella estaba consciente, todo era mejor. Empujé de nuevo, haciendo que el glande

entrara por completo. La espalda de mamá se arqueó y largó un gemido que tenía un leve rastro de dolor.—¿ Esto es lo que te gusta, eh? Le pregunté, enterrando unos centímetros más de pija en ella. Sí, me encanta, respondió, con una voz entrecortada, mientras se movía ligeramente para guiarme a seguir. El momento fue una combinación perfecta de cuidado y deseo. Mi miembro se deslizó con lentitud, pero sin

detenerse en ningún momento. Sentía la presión de su ano en mi tronco, que sin embargo no impedía que avanzara sin problemas. El gel lubricante hacía que la verga se resbalara con mucha facilidad, y a pesar de mis cuidados, en cuestión de un par de minutos ya tenía la verga hundida por completo en ella. Además, mi sensación era

mucho más placentera gracias al gel. Sus gemidos se hicieron más profundos, y sus manos se aferraron a las sábanas mientras yo ajustaba el ritmo, encontrando un balance entre intensidad y delicadeza. La tensión entre nosotros creció con cada movimiento. Sus caderas se movían al compás de las mías, y mi verga no dejaba de entrar y salir en ella, haciendo que mis testículos chocaran con sus nalgas. Sentía cómo su cuerpo reaccionaba de manera instintiva, llevándonos más lejos en

esta nueva experiencia. El ambiente estaba cargado de una intimidad que iba más allá de lo físico, algo que parecía conectarnos de una manera diferente. Mamá llegó al clímax antes que yo. Pareció estupefacta al darse cuenta de que llegó a ese punto sólo con sexo anal. Era otro de los logros de tantas sugestiones, claro. El ano de mamá era increíblemente sensible y gozaba mucho más de lo normal al ser penetrado. Yo la seguí penetrando por unos minutos más.

Su dilatación llegó al punto de que mis embestidas eran muy potentes y ella ni se inmutaba. De hecho, con el cuerpo aún tembloroso por el orgasmo, no dejaba de gemir de placer. Eyaculé adentro, llenándole el culo de semen, cosa que me generaba muchísimo morbo. Permanecimos así, inmóviles por un momento, dejando que la calma nos envolviera mientras nuestras respiraciones volvían lentamente a un ritmo normal. Retiré mi verga despacio.

Ella quedó boca abajo. Giró el rostro para mirarme con una sonrisa.« Eso, me encantó», murmuró, mientras sus dedos trazaban líneas suaves en mi piel.« A mí también», respondí, acariciando su cabello y sintiendo como su cuerpo se relajaba completamente

La Calma Después del Huracán

contra el mío. Nos quedamos así, en silencio, dejando que la tranquilidad del momento hablara por nosotros. En unas horas, Cuando se diera cuenta de que el tiempo pasaba y no se despertaba del supuesto sueño lúcido, reconocería la verdad, se había acogido a su hijo. Esperaba que esa

Speaker 3

certeza no la traumatizara tanto. Hasta aquí llegó el capítulo de hoy. Hasta la próxima.

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