HIPNOSIS ERÓTICA - PARTE 10 - podcast episode cover

HIPNOSIS ERÓTICA - PARTE 10

Apr 01, 202634 min
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Speaker 2

Lleva tu imaginación a otro nivel. Relatos calientes. Hoy presentamos... Hipnosis erótica, parte 13.

Speaker 3

Conversando sobre incesto con mamá.

Speaker 2

El celular en mi mano pesaba más con cada paso que daba bajando las escaleras. Las fotos que contenían no sólo eran evidencia de lo que había pasado entre mamá y el primo Honey, sino también un recordatorio constante de hasta dónde estaba dispuesto a llegar. Las había revisado varias veces, intentando descifrar la expresión de su rostro en cada una de ellas. Había algo perturbador en el goce que mostraba mientras lo dejaba hacerle cosas que, hasta hace poco, hubieran

sido impensables. Sin embargo, no podía negar que también me fascinaban. Cada imagen encendía algo dentro de mí. A pesar de los celos que me producían, me encantaba ver a mamá con las piernas abiertas mientras el primo la montaba. La encontré en la cocina, inclinada sobre la mesada mientras acomodaba las compras. Su vestido ligero, de una tela fina que abrazaba cada curva de su cuerpo, se movía al compás

de sus gestos. Podía ver cómo el contorno de sus caderas y trasero se marcaba con cada paso que daba. Me detuve en el marco de la puerta por un momento, observándola, dejando que mi mirada recorriera su figura antes de recuperar el control y decidir hablar.— Mamá,¿ podemos hablar un retito?— dije, mi voz firme pero relajada. Ella giró la cabeza hacia mí. mostrando una sonrisa que últimamente parecía reservada sólo para mis momentos.

Esa expresión suya siempre tenía algo especial, como si escondiera una complicidad silenciosa que compartíamos. Pero en cuanto vio mi expresión seria, la sonrisa comenzó a desvanecerse.— Claro, Nico.—¿ Qué pasa? Dejó un paquete de galletitas sobre la mesa y se

limpió las manos en un paño de cocina. caminé hacia ella sosteniendo el celular con firmeza mi mirada buscó la suya mientras desbloqueaba la pantalla sin decir nada más extendí el teléfono hacia ella mostrándole la primera foto su sonrisa desapareció por completo al instante reemplazada por una mezcla de confusión y miedo podía ver cómo su garganta se movía mientras tragaba saliva sus manos temblorosas tomando el celular¿ Qué es esto? Preguntó finalmente, su voz temblorosa mientras sus ojos

recorrían la pantalla. Creo que no hace falta que te explique qué es, respondí, mi tono tranquilo, pero cargado de intención. Lo vi todo, mamá. Ella observó la imagen en silencio, como si intentara encontrar una explicación que no llegaba. En realidad, no había mucho que explicar. Claramente se veía a ella, con un gesto de lujuria desbocada, mientras su sobrino la penetraba. Su respiración se aceleró, y por un momento, parecía que

iba a dejar caer el celular. Levantó la mirada hacia mí, sus ojos brillando con una mezcla de temor y vergüenza. Verla así, por algún motivo, me excitaba.—¿ Por qué hiciste esto, Nico? Preguntó, su tono oscilando entre la incredulidad y el reproche.¿ Por qué las fotos? Di un paso más hacia ella, reduciendo la distancia. Mi mano libre descansó sobre el borde de la mesa, apenas unos centímetros de las suyas. Porque sabía que, si no lo hacía, nunca me ibas a decir la verdad.

Mi voz era calmada, pero cada palabra tenía un peso inconfundible. No te preocupes, no le dije nada a papá. Esto no es para acusarte. Quiero entender, mamá. Entender por qué lo hiciste, especialmente por qué lo hiciste con el primo. Ella apartó la mirada, avergonzada, dejando el celular a un lado como si quemara. Su cuerpo parecía más tenso ahora, pero no se movió de su lugar. No sé qué querés que te diga, Nico. No puedo justificar lo que pasó. Simplemente, pasó.

Su voz era honesta, pero llevaba una nota de confusión que no podía ignorar. Mi mano se movió con naturalidad hacia su hombro, descansando allí por un instante antes de comenzar a acariciarlo suavemente. Sabía muy bien lo que eso generaba en ella. Era una de mis mejores sugestiones. Había convertido su hombro en un punto erógeno.

Speaker 3

Te gustó?

Speaker 2

Pregunté, mi tono directo pero sin agresividad. Su rostro mostró una breve vacilación antes de asentir lentamente. Sus mejillas comenzaron a ruborizarse

Speaker 3

pero no apartó la mirada. Sí, Nico. Me gustó. Fue raro, pero

Speaker 2

sí. Hizo una pausa, mordiéndose el labio inferior. No debería haber pasado. Mis dedos comenzaron a trazar un pequeño círculo sobre su hombro, mientras mis ojos seguían fijos en los suyos. Mamá se estremeció, claramente ya sentía el placer sexual generado por mi masaje. Pero no apartó la mano del hombro, quizás porque no quería que yo sospechara que sentía algo inapropiado con mis masajes.¿ Por qué te gustó?¿ Fue por

cómo es él?¿ Por lo que te dijo? Mi voz bajó un poco más, lo suficiente para que el ambiente en la cocina se volviera aún más íntimo. Ella se mordió el labio de nuevo, su mirada desviándose por un instante antes de responder. No lo sé, quizás un poco de todo. Honey es lindo, y últimamente, no sé. Empecé a mirarlo de otra manera. Pero eso no lo justifica. Fue una locura. Su tono era más bajo ahora,

Speaker 3

casi un susurro. No te juzgo, mamá. Mis

Speaker 2

palabras eran pausadas, tranquilas. Lo que pasó, pasó. Yo solo quiero entenderlo porque creo que puedo ayudarte. Vos sabes que conmigo podés hablar de todo, ¿no? Ella me miró, sus ojos brillando con una vulnerabilidad que me excitaba. Me gustaba verla así, tan indefensa y asustada por lo que podría pasar. Su respuesta fue un asentimiento leve, pero suficiente para que supiera que estaba ganando su confianza. El silencio entre nosotros se hizo más denso, cargado de una tensión que parecía

expandirse con cada segundo. Imprimí más presión en su hombro, sentí el leve estremecimiento en todo su cuerpo, y me pareció que sus senos se habían hinchado. Ella seguía mirando el celular sobre la mesa, como si las imágenes aún estuvieran grabadas en su mente. Su respiración era pausada, pero profunda. Su rostro reflejaba una lujuria apenas contenida. Me pregunté si era por el recuerdo del primo Honey o si era por los masajes que le estaba dando. Quizás eran las

dos cosas. Mi mano se posó sobre su brazo, trazando un recorrido lento desde el hombro hasta su muñeca. Su piel estaba cálida bajo mi tacto, y aunque no dijo nada, pude sentir como sus músculos se relajaban ligeramente con mi contacto. Mamá, no estoy acá para juzgarte. Mi voz era suave, tranquilizadora. Quiero que te sientas cómoda hablando conmigo. Esto, esto no tiene por qué asustarte. Ella levantó la cabeza hacia mí, sus ojos brillando con una mezcla de confusión y vulnerabilidad.

Mi idea era no usar la hipnosis ericksoniana en esta ocasión, sino aprovecharme de los resultados de todas las veces que la puse en trance, implantándole un montón de sugestiones que me beneficiaban. Es que, no entiendo qué me pasó, Nico. Siempre fui tan cuidadosa, tan correcta. Hizo una pausa, llevándose una mano al rostro como si quisiera ocultarse. Y ahora, de repente, hago algo así. Algo que jamás imaginé. Mi mano dejó su brazo y se deslizó hacia su cintura,

descansando allí con una presión leve pero firme. Esa no era una nueva zona erógena, pero sí era una parte de su cuerpo que, al tocarla, generaba la sensación de intimidad. A veces, Hacemos cosas que no entendemos en el momento. Mi tono era bajo, casi un susurro. Lo importante es cómo te sentiste.¿ Lo disfrutaste, mamá? Ella apartó la mano de su rostro, sus labios separándose ligeramente como si estuviera

a punto de responder. Sus mejillas se habían teñido de un suave rubor y aunque su mirada intentaba mantenerse firme, había algo en ella que delataba su duda. Sí, sí,

Speaker 3

lo disfruté. Sus palabras salieron en un murmullo, pero eran claras.¿ Por qué? Pregunté, inclinándome hacia ella.

Speaker 2

Mi voz seguía siendo tranquila, pero ahora había una nota de curiosidad que sabía que la empujaría a abrirse más. No lo sé. Fue intenso. Honey tiene una energía que no sé. No es algo que había experimentado antes. Supongo que es por su edad. Su voz temblaba ligeramente y sus ojos buscaban los míos como si intentaran encontrar una respuesta en mi expresión. Mi mano en su cintura se deslizó hacia su cadera, apenas rozando el borde de su vestido. Su cuerpo no se movió, pero pude notar cómo su

respiración se aceleraba. Sabía que se sentía cómoda conmigo y con cualquier contacto físico que tenía con ella. Otra de las sugestiones. Es normal sentir curiosidad, mamá. Es normal querer experimentar algo diferente. Mis palabras eran pausadas, cada una calculada para mantenerla en ese estado de apertura.

Speaker 3

Ella suspiró, bajando la mirada hacia la mesa. pero es Honey, Nico. Es tu primo. Es mi sobrino. Su tono era de reproche hacia

Speaker 2

sí misma. Me incliné más cerca de ella, dejando que mi mano descansara en su pierna, justo encima de su rodilla, encontrándome con su piel desnuda. Mis dedos trazaron un pequeño círculo mientras hablaba. Mamá, no importa quién sea. Lo importante es cómo te hizo sentir.¿ No te diste cuenta de eso en el momento? Mi voz bajó aún más, casi un susurro, mientras mis dedos subían lentamente por su muslo. Ella tragó saliva, su cuerpo tenso bajo mi toque, pero

no se apartó. Sus ojos seguían fijos en los míos, como si intentara procesar lo que estaba sucediendo. Creo que fue eso, me hizo sentir deseada. Su confesión fue un susurro, y sus mejillas se tiñeron de un rubor más intenso.¿ Eso es lo que te falta?¿ Sentirte deseada? Pregunté, dejando que la pregunta flotara en el aire. Ella apartó la mirada,

su respiración ahora más acelerada. No respondió de inmediato, pero sus manos jugueteaban nerviosamente con el borde de la mesa, delatando la lucha interna que estaba enfrentando.

Speaker 3

Tal vez. No lo sé. Es complicado. Su voz era apenas un hilo, pero su

Speaker 2

honestidad era evidente. No tiene por qué ser complicado. Apreté suavemente su muslo, dejando que mi mano se deslizara unos centímetros más arriba antes de detenerme. Es algo natural, mamá. Todos necesitamos sentirnos deseados. Ella volvió a mirarme, sus ojos llenos de preguntas que no se atrevía a hacer. Sabía que estaba ganando terreno, y cada segundo que pasaba era un paso más hacia donde quería llegar. Ahora que lo pienso,

dijo ella, pensativa, con evidente turbación. No puedo estar segura de que Honey no vaya a decir nada.¡ Qué tonta fui! Justo con el hijo de Esteban, agregó después, recordando a su cuñado, el hermano mayor de papá. No te preocupes, ma. Si Honey le dice a alguien que cogió con vos, nadie le va a creer. Ya sabes, es tan fanfarrón. Si fuera cierto todo lo que dice, entonces se cogió a la mitad de las mujeres de la ciudad. Ella pareció más aliviada por mi explicación. Pero seguía algo tensa,

debido a mi presencia. El ambiente en la cocina se había vuelto casi irrespirable. cargado de una tensión que ninguno de los dos mencionaba, pero que ambos podíamos sentir. Ella seguía inmóvil, su respiración más acelerada que antes. Mi mano, aún sobre su muslo, trazaba círculos lentos, mientras el silencio se extendía entre nosotros.¿ Y alguna vez pensaste en alguien más? Pregunté, mi tono suave pero directo. Ella levantó la vista hacia mí,

visiblemente sorprendida por la pregunta. Su reacción fue suficiente para que supiera que había tocado un tema que la incomodaba, pero no la apartó.¿ A qué te referís? Respondió finalmente, su voz apenas un murmullo. Mi mano subió un poco más por su muslo, pero con una lentitud deliberada, dejando que cada centímetro recorrido intensificara el contacto. Había llegado a un punto en el que era imposible que ella ignorara que estaba acariciando una zona que un hijo no solía

acariciar a su madre. A que si alguna vez pensaste en alguien más de la familia, de esa manera. Dejé que la pregunta flotara en el aire, dándole tiempo para procesarla. Ella desvió la mirada, un gesto que revelaba más de lo que sus palabras podían decir. Se mordió el labio inferior y por un instante parecía debatirse internamente. No, claro que no, dijo finalmente, pero su tono no era del

todo convincente. Sonreí levemente, sabiendo que su respuesta era más un reflejo de lo que creía que debía decir que de lo que realmente sentía. Era una de esas resistencias que aparecía de vez en cuando. No pasa nada si lo pensaste. mamá. Realmente el incesto no tiene nada de malo. Es solo una convención social, mi voz era tranquilizadora, casi hipnótica, mientras mis dedos seguían frotando suavemente sus muslos. Ella respiró hondo,

como si estuviera tratando de mantener la compostura. Claro que está mal, Nico, esa moral. Nico, no sé por qué estamos teniendo esta conversación. Es todo tan, raro. Su voz temblaba ligeramente, pero no hizo ningún movimiento para alejarse. No tiene nada de raro, mamá. Mi mano salió de dentro de su vestido y se deslizó hacia su cintura mientras hablaba, rodeándola con un gesto firme pero suave. Ya tenía la verga dura y estaba seguro de que ella lo notaba.

Y ya sé que es amoral. Pero,¿ qué es la moral? Mientras dos personas quieran tener sexo,¿ qué importa el vínculo que tienen? Ella sintió lentamente su mirada encontrándose con la mía por un momento antes de desviarse de nuevo. Pero luego negó con la cabeza, como si se arrepintiera de su primera reacción. No lo creo, dijo, pero no se apartó de mí. Además, todo esto, coma. Es muy difícil para mí. Me acerqué un poco más, dejando que mi

pecho rozara ligeramente su hombro. Podía sentir el calor de su cuerpo a través del delgado vestido, y su perfume, sutil pero envolvente, llenaba el espacio entre nosotros. Lo sé, mamá. Y por eso estoy acá, para que no tengas que pasar por esto sola. Ella no respondió, pero su respiración se volvió más profunda. Sus labios estaban ligeramente separados, y sus manos, que antes jugueteaban nerviosamente con el borde de la mesa, ahora descansaban sobre su regazo. Mamá, quiero que

sepas algo. Me incliné un poco más hacia ella, mi rostro ahora a centímetros del suyo. Estoy acá para vos, siempre. No importa lo que pase, no importa lo que sientas, podés confiar en mí. Nunca te juzgaría por algo tan tonto como acostarte con un familiar. Además, a mí también me gusta alguien de la familia. Su mirada se encontró con la mía, y en ese momento, todo a nuestro alrededor parecía detenerse. El silencio era absoluto, roto sólo por

el sonido de nuestras respiraciones. Podía ver el conflicto en sus ojos, una lucha interna que no estaba seguro de si quería ganar o perder. Dejé que mi mano subiera ligeramente por su espalda, trazando un camino lento y deliberado hasta llegar a la base de su cuello. Su piel estaba cálida, y su cuerpo no mostró resistencia ante mi contacto. Sabía que cada gesto, cada palabra, era un paso más

hacia el control que buscaba tener sobre ella. El silencio en la cocina seguía siendo espeso, cargado de una tensión casi palpable. Mis dedos se movían lentamente por su espalda, trazando líneas invisibles sobre la tela del vestido. Ella no se movía, pero su respiración seguía acelerada y su cuerpo parecía cada vez más receptivo. Dejé que mi mano bajara suavemente, trazando el contorno de su cintura, hasta que mis dedos

encontraron el borde inferior del vestido nuevamente. Sentí como su cuerpo se tensaba ligeramente al notar el cambio en mi movimiento, pero no dijo nada

Speaker 3

De quién?— preguntó ella.

Speaker 2

Había pensado confesarle que me gustaba la tía Sofía para que entrara en confianza, pero ahora pensaba que no hacía falta. Así que simplemente no respondí, para que ella se hiciera sus propias ideas. Mi mano se deslizó bajo la tela, encontrando su piel desnuda. Estaba cálida y suave, y el contacto me hizo contener la respiración por un momento. Ella

se estremeció bajo mi toque, pero no se apartó. Mis dedos comenzaron a explorar lentamente, subiendo por su muslo con una delicadeza que parecía diseñada para evitar que se alarmara. Esta vez llegué mucho más lejos. Su ropa interior estaba a apenas unos centímetros de mis dedos. Nico murmuró

Speaker 3

su tono lleno de duda, pero no de rechazo. Tranquila, mamá. Todo está bien.

Speaker 2

Mis dedos continuaron su camino, trazando círculos lentos y ligeros sobre su piel, subiendo cada vez más. Podía sentir como su respiración se volvía más profunda, más irregular. Su cuerpo, que al principio estaba tenso, comenzó a relajarse bajo mi toque. Entonces, viendo su estado de aceptación, fui más lejos. Me incliné hacia adelante, dejando que mis labios rozaran suavemente su cuello, apenas un contacto, pero suficiente para que su cuerpo se estremeciera de nuevo. Nico, esto

Speaker 3

Que yo haya estado con tu primo, no significa. No hay peros, mamá. Sólo esto.

Speaker 2

Sólo nosotros. Ella suspiró, su cabeza cayendo ligeramente hacia adelante, como si estuviera dejando que todo el peso de la situación se deslizara de sus hombros. Podría cogérmela si la ponía en trance. Pero esto era mucho mejor. Poseerla mientras estaba consciente sería el punto máximo de mi dominación sobre ella. Todavía no estaba seguro de si iba a lograrlo, pero su actitud hasta el momento me hacía pensar que tenía muchas probabilidades. Nico, dijo de nuevo, su voz cargada de duda.

Mis labios volvieron a acercarse a su cuello, esta vez dejando un rastro más evidente. Sentí el calor de su piel contra los míos, y el ligero aroma de su perfume llenó el aire entre nosotros. Llevé mis manos a su cadera y luego la deslicé lentamente hasta su hermoso culo sin encontrar resistencia de su parte. Solo quiero que te sientas bien, mamá. Que sepas que conmigo podés ser como sos, sin necesidad de ocultarme nada. Ella no respondió, pero su cuerpo habló por ella. Su postura, antes rígida,

ahora era mucho más relajada, casi receptiva. Mi mano hizo más presión en su nalga, y los dedos se hundieron en su carne. Mi verga dura se apretó en su cadera. No había dudas de lo que estaba pasando en esa cocina entre nosotros, y yo ya me sentía listo para ir más allá. Su respiración era un eco de la mía, más profunda con cada roce. Dejé que mi otra mano se deslizara hacia el tirante del vestido, rozándolo apenas con los dedos, como si le diera tiempo a anticipar lo

que estaba por venir. Nico, no hagas esto, susurró, expresando toda la resistencia que podía mostrar. Pero su tono carecía de fuerza, como si las palabras fueran sólo un reflejo de lo que creía que debía decir. Tranquila, mamá.« Confía en mí», murmuré cerca de su oído, dejando que mis labios rozaran su lóbulo antes de bajar por su cuello. Tomé el tirante entre mis dedos y lo bajé con suavidad,

dejando que cayera sobre su brazo. Mi boca siguió el camino que trazaban mis manos, besando la curva de su hombro. Sentí como se estremecía bajo mi toque, pero no se movió.« Deténete, por favor», dijo de nuevo. su voz un susurro tembloroso. Su súplica sólo me excitaba más. Podría irse, pero no lo hizo. Su cuerpo permaneció en su lugar y mis manos continuaron su recorrido, bajando el otro tirante. El vestido,

ahora sin apoyo, comenzó a deslizarse por su torso. Dejé que mi mano deslizara la tela, sintiendo el calor de su piel expuesta mientras el vestido caía lentamente, deteniéndose en su cintura. Mis labios bajaron por su clavícula, dejando un rastro de besos suaves. Cada contacto hacía que su respiración se volviera más irregular, como si estuviera librando una batalla interna que no estaba segura de querer ganar. Nico, esto está mal, murmuró, pero no hizo ningún movimiento para detenerme.

Speaker 3

Nada

Speaker 2

está mal, mamá. Y vos lo sabes muy bien. Por eso te cogiste a tu sobrino. Enterré mi rostro en sus tetas, que estaban cubiertas por un lindo brasier. Me di el gusto de chuparlas, mientras seguía escuchando sus débiles súplicas. Deslicé el vestido un poco más, dejando al descubierto la curva de sus caderas. La ropa interior comenzó a verse. Sus manos descansaban sobre la mesa, temblorosas, pero no intentaron cubrirse.

Mi boca se movió hacia su cuello de nuevo. dejando besos más largos, más intencionados, mientras mis dedos trazaban líneas invisibles sobre su piel. Sentí como su cuerpo se inclinaba ligeramente hacia adelante, como si buscara apoyo en la mesa. Aproveché para rodearla con mis brazos, acercándola más a mí. Mi pecho se presionó contra su espalda desnuda y mi

verga se hincó en su carnoso culo. Dejé que mi mano acariciara la curva de su vientre, subiendo lentamente hasta estrujar sus tetas ella dejó escapar un suspiro apenas audible pero suficiente para confirmar que estaba atrapada en el momento ella cerró los ojos su cabeza inclinándose ligeramente hacia un lado dándome acceso a su cuello dejé un beso más largo ahí sintiendo como su piel se calentaba bajo mis labios El vestido, ahora enredado en su cintura, parecía una

barrera simbólica más que física. Mis manos se movieron hacia él, deslizándolo lentamente hasta que cayó al suelo, dejando su cuerpo casi completamente expuesto ante mí. Mi respiración se aceleró mientras mis ojos recorrían su cuerpo. Su piel estaba ligeramente erizada, como si respondiera a la mezcla de caricias y tensión

que llenaba el ambiente. Me incliné hacia adelante, dejando que mis manos recorrieran lentamente sus brazos, desde los hombros hasta las muñecas, antes de tomar sus manos y apartarlas de su cuerpo. No intentó cubrirse, pero su mirada bajó al suelo, como si no quisiera enfrentar lo que estaba sucediendo.— Mamá, sos hermosa. Mi voz era un susurro cargado de admiración. Ella no respondió, pero su cuerpo hablaba por ella. Su respiración era irregular y su pecho subía y bajaba con

cada inhalación profunda. Ahora la moví levemente para que quedáramos frente a frente. La abrace y mis manos se movieron hacia su trasero, estrujándolo con violencia. Pero enseguida las retiré de ahí, a pesar de que era la parte de su cuerpo que más me gustaba. Con un movimiento deliberado, mis dedos encontraron el broche de su corpiño. La miré a los ojos, buscando cualquier señal de resistencia. Pero no la hubo. Su mirada, aunque llena de duda, no mostraba oposición.

Solté el broche lentamente, dejando que el sostén se aflojara y cayera por su cuenta. El contacto visual entre nosotros era intenso, una mezcla de vulnerabilidad y algo más profundo que no necesitaba palabras para ser entendido. Dejé que mis manos rozaran sus hombros antes de bajar hacia su pecho. Nico, esto está muy mal, murmuró, pero su voz carecía de firmeza. No digas nada, mamá. Solo déjate llevar. Ya te lo dije, y vos ya lo sabes, el incesto no tiene nada

de malo. Me incliné hacia adelante, dejando un beso en la base de su cuello, antes de bajar lentamente hacia su clavícula. Mis labios trazaron un camino hacia el centro de su pecho, mientras mis manos bajaban por sus costados, rodeando sus caderas. Deslicé mis dedos hacia el borde de su ropa interior, jugando con la tela mientras mi boca

seguía explorando su piel. Su cuerpo tembló ligeramente. Mi respiración chocaba contra su piel, creando un contraste entre el calor de mis labios y el aire fresco de la cocina. Esto está mal, dijo ella de nuevo, pero no hizo ningún movimiento para detenerme. Parecía que necesitaba repetir sus quejas, para al menos decirse después que intentó frenar lo que estaba pasando. La pequeña tela cayó al suelo, uniéndose al vestido. Ahora estaba completamente desnuda frente a mí, su cuerpo expuesto

y vulnerable. Dejé que mis manos recorrieran su cintura, sus caderas y sus nalgas, trazando cada curva con una mezcla de ternura y deseo. Sos perfecta, susurré, dejando que mis labios siguieran explorando su piel. Comprendí que por fin había llegado el momento de cogerme de nuevo a mi mamá. La agarré de las caderas y la hice girar. Mamá se apoyó en la mesada. Tenía su culo en pompa, pero sus piernas estaban muy juntas. Se las separé, empujando su pie con el mío. Me bajé el cierre del pantalón.

Entonces la penetré. Mamá arqueó la espalda y soltó un gemido. Yo me aferré a sus caderas y la embestí una y otra vez. Por fin ya no ofrecía ninguna resistencia. Mamá se me estaba entregando y no estaba en trance. Sabía muy bien quién era el que le estaba hundiendo su verga una y otra vez. Está todo

Speaker 3

bien, mami. Solo relájate. Sentí cómo te coge tu hijo.

Speaker 2

Ella no dijo nada. Cegaramente estaba avergonzada por haber llegado a ese punto. Pero su cuerpo no se resistía. Mi pelvis hacía un ruido, como de un aplauso, cuando chocaba una y otra vez con sus gordas nalgas. y ella lo estaba disfrutando.

Speaker 3

No había ninguna duda de ello. Nico, dijo, jadeante. No vayas a acabar adentro. No te preocupes, mami, le

Speaker 2

dije, sin dejar de penetrarla. Gocé un buen rato ahí atrás, y cuando sentí que ya estaba llegando al clímax, eyaculé en su trasero. Mamá quedó en la misma posición, agitada, con el semen deslizándose lentamente por sus nalgas, mientras yo me sacaba el preservativo. Después agarré papel de cocina y la limpié. Tiré tanto el papel como el preservativo en el tacho de basura de la cocina.« Tenemos que tirar eso afuera»,

Speaker 3

dijo ella.« Si tu papá lo ve».« Papá no se va a dar cuenta de nada. Pero ya lo tiro, no te preocupes».

Speaker 2

Saqué la bolsa del tacho, la hice un nudo. Puse otra bolsa en el tacho y llevé la que estaba llena de basura con las pruebas de nuestro incesto al contenedor de la calle. Cuando volví

Speaker 3

mamá estaba terminando de vestirse.¿ Qué estás haciendo? Le pregunté. No seas tonta. Faltan muchas horas para que papá vuelva del trabajo.

Speaker 2

Ella me miró perpleja. Probablemente la pobre apenas estaba asimilando lo que había pasado. Me acerqué a ella y

Speaker 3

la agarré de la mano. Nico, yo. Pero no terminó la frase. La llevé a mi dormitorio y continuamos con la fiesta. Hasta aquí llegó el capítulo de hoy. Hasta la próxima.

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