Lleva tu imaginación a otro nivel. Relatos calientes. Hoy presentamos. Herencia. Parte final. Pablo nos relató que el hombre estaba apoyado sobre una mesa y Celia lo tenía aprisionado rozando su cuerpo sobre sobre el del señor notario que sudaba ante
el roce voluptuoso de la viuda. Mi novio fue relatando la conversación.« Mariano, debes omitir antes de la firma de las escrituras lo relativo al desvío de dinero, de lo contrario no solo voy a caer yo, sino que tu carrera habrá terminado pues tú bien sabes que había una parte que iba a tu cuenta y además no querrás tu mujer y tus hijos se enteren de todo», le susurraba Celia al oído.« Celia, te devuelvo el dinero si quieres, pero por favor deja a mi familia en paz», Le
he dado muchas vueltas a lo que me pides y va en contra de mis valores, tartamudeaba Mariano. Pero no te importó cuando en tu cuenta particular recibías todos los meses un dividendo de ganancias, ¿verdad? Le sonreía Celia,¿ esos son los valores de los que me hablas? Celia yo, un gemido salió de la garganta del notario al notar los dedos de la mujer acariciar su entrepierna, me vas a poner en un grave problema. No le importó mucho
a la viuda el desasosiego que invadía al notario. Subiéndose el vestido arrimó su coño cubierto por el minúsculo tanga sobre la entrepierna de Mariano y empezó a realizar movimientos hacia arriba y hacia abajo a la vez que bajando la fina hombrera derecha dejaba al descubierto su enorme mama con el pezona, escasos centímetros de la cara del notario que permanecía hipnotizado ante tan preciado manjar.« Vamos Mariano»,«¿ Te gustaría poner tus labios en ellos?» le susurraba Celia apretando
con más fuerza la polla del hombre a la vez que desabrochaba su bragueta y sacaba su polla morcillona. De pequeñas dimensiones pero que no dejaba de reaccionar ante los
agasajos de la mujer. Sí, claro la voz entrecortada de Mariano con la cara sudosa y colorada como un tomate apenas resonó en la sala.« Entonces, Continuaremos con esos desvíos de dinero e involucraremos a esas dos zorritas para al final el negocio sea mío y no vuelvan a molestar.¿ A qué sí, cariño?¿ O prefieres que el afamado notario de Mariano Sánchez Ramírez acabe en la cárcel por blanqueo de dinero y el escándalo envuelva a toda tu familia?
Le dijo Celia aumentando el ritmo de la masturbación y parando, esperando la respuesta del notario. Sí,« Sí», respondió amodorrándose en el pezón derecho de Celia el cual empezó a succionar como un bebé en busca de su alimento.« Está bien esa lechecita que está deseando salir lo hará en el momento en que cambies las escrituras poniéndolas a mi nombre
y explicando la causa del cambio». Celia se separó del notario volviendo a acomodarse el vestido dejándolo con la respiración entrecortada y separando su mano que intentaba explorar en el coño de la viuda.« Nos quedamos estupefactos ante el relato de Pablo», La víbora de la viuda de nuestro tío abuelo intentaba involucrarnos a través del notario en blanqueo de dinero para quedar fuera del negocio. Aunque mi novio lo viese,
sería su palabra contra la nuestra y no podríamos hacer nada, comenté. Cariño, eso no será así, dijo Pablo sacando su móvil y poniéndolo encima de la mesa, todo se grabó. Debemos avisar a la policía y explicar lo que ha pasado, dijo Fran con cara de pensativo. No, eso no. Carlos no tiene la culpa de nada». Soltó Laura preocupada.« Esto es un delito, cariño», comentó mi cuñado a su mujer.« Ya, pero¿ no se puede hacer de otra manera?¿ Quieres renunciar
a la herencia?», añadió él. Laura me miraba, sin saber qué hacer, ella sabía que Carlos acabaría entre rejas, al igual que Celia, pero¿ y nosotras? Si firmábamos el acuerdo, seríamos cómplices del desfalco, si vendíamos, podríamos estar igualmente involucradas en ese delito. Para colmo, enfrentar a Celia a los tribunales o a la policía antes de la firma, podría llevar a que ella se vengase e hiciera públicas las imágenes mías y de Fran, aquello me torturaba. Solo nos
quedaba renunciar o malvender nuestra parte. Estuvimos barajando las distintas posibilidades que tendríamos, pero ser parte de la empresa, Una vez estampada la firma, nos ponía contra las cuerdas y ante un posible delito fiscal de consideración. Tres horas después estábamos entrando en la notaría.« Pueden pasar, De Mariano les espera en su oficina», la voz dulce y sonrisa de
su secretaría nos invitaba a entrar desde el hall. Fran se quedó aparcando, mientras todos íbamos pasando a la sala en la que íbamos a firmar toda la documentación, pero entonces aparté a mi hermana antes de entrar. Laura,¿ aún sigues pensando que es un buen negocio?¿ Te das cuenta
ahora en dónde nos metemos? Silvia, yo… Debes olvidar a Carlos, tenemos que escapar de aquí, añadí, pero no lo decía tanto porque ella fuera amante de nuestro primo, sino más bien por mi propia locura con su marido y más sabiendo que aquel negocio ocultaba muchas cosas. Ella notaba en mis ojos que lo sabía todo con Carlos, hasta que punto aquel primer amor le había dejado tan marcada, dejándola
ciega ante la evidencia. Laura entre lágrimas acariciaba mis manos y sabía que lo mejor era romper con todo, aunque ella en el fondo no sabía toda mi verdad y es que me torturaba la idea de que yo hubiera follado con Fran a sus espaldas. Pero, Silvia,¿ quieres que renunciemos a todo? Es una millonada
Me dijo. No debemos
jugar con fuego, Laura. Esto último lo dije más por mí,¿ Y vamos a dejarle todo a esa zorra? Añadió Laura con los dientes apretados. Ella, en el fondo tenía razón, Celia se había acamelado a todo el mundo, incluyendo a Carlos y a nuestro abuelo, para hacerse ella con todo el emporio y lo único que quería de nosotras era tenernos bien atadas para que siguiéramos con sus artimañas ilegales.
Su juego inicial era hacernos ver que todo estaba mal luego que comprobásemos por nosotras mismas que era todo lo contrario. para que aceptásemos la oferta a pies juntillas, pero ahora la cosa se ponía fea. Te recuerdo que están haciendo cosas muy graves. Estamos hablando de delitos de cárcel, agregué. Pero, ¿entonces?
Lo perdemos todo?
Renunciamos a toda la herencia?¿ La denunciamos? Si la denunciamos, creo que sí que lo perderíamos todo. pero creo que hay una solución intermedia, hermanita. ¿Cuál? Entra y dame unos minutos para hablar con Fran. Añadí empujándola. Ella se metió dentro, algo contrariada, pero lo bueno de mi hermana es que siempre confía en mí, algo que no debería hacer, viendo de lo que yo era capaz con su propio marido, y fue justo cuando apareció mi cuñado. Fran, tenemos que hablar.
Le dije dándole la mano para llevarle a un sofá en el pasillo de aquella notaría.« Silvia, yo…» Le puse un dedo en los labios.« No ha ocurrido nada,¿ vale?» Le empecé a explicar haciéndole entender que todo lo que había pasado era una locura y debíamos detenerlo de una vez por todas. Al mismo tiempo era inevitable ver los labios de Fran que yo había estado devorando apenas unas horas antes y como había sentido su magnífica polla dentro
de mí, eso era imposible de borrar. Aún así, seguí intentando convencerle de que lo mejor era hacer como si no hubiese pasado. Mi idea era que, al abandonar ese pueblo, dejaríamos atrás aquel sueño. Esta vez fue Fran el que puso su dedo en mis labios.¿ En serio me dices que me olvide de todo? Estar dentro de ti ha sido la cosa más increíble que jamás hubiera podido soñar. Aquellas palabras de mi cuñado hacían que volviese a mojar mis braguitas. Fran, tenemos que parar esto ahora. Dije angustiada
y excitada. Por mi cabeza no dejaba de repetirse esa frase de Fran en la que me decía que había vivido su fantasía, su sueño, conmigo.¿ Se habría hecho las mismas pajas conmigo que yo con él?¿ Habría follado con mi hermana pensando en mí como yo lo hacía con él mientras follaba con Pablo?¿ Se había realizado ese sueño de follarme? Escucha, Silvia. Me dijo poniendo su mano en mi rodilla y acariciándola con suavidad.
No,
Fran.
No lo compliques más. Somos cuñados.
Le corté retirando su mano. Me resultaba difícil controlarme con él, pues aún tenía el coño ardiendo después de haberle tenido dentro de mí, en un sueño hecho realidad, más maravilloso que nada, podía sentir su lengua jugando con la mía. Sus dedos pellizcando mis pezones o sus manos amasando mi culo, pero no, tenía que ser cabal, racional. Intenté serenarme, pensé en Laura, en Pablo y luego le expliqué mi plan a mi cuñado, para intentar salir de allí, olvidarnos de
lo sucedido y pasar página. Cuando entramos en la sala, justo antes de que el notario fuese a leer el nuevo contrato y las escrituras, Frank quiso tomar la palabra en nuestro nombre.« Gracias, señor notario, pero antes de leer ese contrato, con su permiso, quería comentar algo». Los presentes se quedaron asombrados, incluida mi hermana que desconocía mi plan.
Frank continuó tras sentarse.« Verán, les cuento lo siguiente», Silvia y yo hemos podido comprobar estos días que la empresa, tu fantasía, es fructífera y que tiene mucho potencial, con gran expansión y productos realmente exclusivos. De algún modo, Celia nos hizo ver lo contrario, como si realmente este negocio no diera buenos resultados. La viuda nos miró y notaba sus labios temblar. Creo que, por primera vez, ella había
sido descubierta. En ese momento Fran se giró a mí unos segundos y noté un pequeño cosquilleo en mi sexo cuando se mojó los labios. A saber en lo que estaba pensando. Luego continuó. Este negocio desconocido, así como sus productos, servicios y experimentos, para nosotros, ha sido todo un descubrimiento y hemos salido plenamente satisfechos. Dijo volviendo a mirarme mientras
yo afirmaba. Aunque nadie parecía ver el doble sentido de las palabras de mi cuñado, Pude ver la cara de felicidad de Celia y también de Carlos, no tanto la de mi hermana que veía que mi plan iba por no continuar. Fran prosiguió según lo que hablamos fuera de esa sala. Entendemos que es una gran oportunidad, pero hemos descubierto que hay operaciones fraudulentas muy graves que las herederas, mis representadas, no pueden asumir. Esta vez miró a Laura y luego a mí, en su pose de abogado serio
y convincente.¿ Operaciones fraudulentas? Se levantó Carlos con cara de ofendido. Sí, lo sabemos todo, Carlos, y tenemos pruebas que podrían incriminaros. Añadió mi cuñado muy serio y nuestro primo se volvió a sentar algo abatido buscando ayuda en la mirada de mi hermana.¿ Qué pruebas son esas? Preguntó el notario algo alterado. Es un farol. No tiene ninguna prueba. En cambio yo,
esta vez tomó la palabra Celia mirándome a mí. Por un momento sentí una angustia en la boca de mi estómago, pues si esa mujer hablaba, podría significar que mi hermana me odiase para siempre. No creo que sea el momento de estar a discusiones
Dijo Fran muy sereno. ¿Ah, no? Añadió
Celia. Nuestra idea, aún sabiendo eso, con pruebas contrastadas, es que no queremos perjudicar a nadie, ni el nombre del tío abuelo de mis representadas, ni que su negocio pueda seguir adelante. Apuntó Fran. Se hizo un silencio, pues todos, desde el notario, pasando por Celia y Carlos, así como mi hermana, esperaban ver cuál era esa idea.¿ Y qué propones? Si es fraudulento, ellas también son parte de ello, dijo
Celia sabiéndose victoriosa. No del todo. Podemos hacer lo siguiente, Laura y Silvia renuncian a la herencia de esta empresa. Apuntó Fran de golpe. Mi hermana abrió la boca alucinando y creo que Celia también, porque se quedó pálida. No se puede renunciar a parte de la herencia, intervino el notario queriendo aclarar eso. Claro, por eso, lo tenemos muy claro. Queremos que traspasen los poderes de la mansión a nombre de mis representadas en el contrato privado de compraventa al
mismo tiempo que ellas renuncian a todo. Quedaría reflejada que la venta es anterior al contrato y así renuncian a la empresa. Carlos miró a Laura que asentía y Celia estaba desconcertada, pues no se esperaba eso absolutamente para nada.«¿ La mansión del pueblo?», preguntó,« es la casa en donde vivo».« Ellas tampoco quieren la casa, pero a cambio se la ceden por un montante que se acuerde y podrán venderla cuando Celia encuentre otro sitio o revendérsela si lo desea»,
comentó mi cuñado. Aquello resultaba chocante para todos, también para el señor notario que no daba crédito a lo que escuchaba, aunque tenía más miedo de ser parte de ese entramado que pudiera salir a luz. Eso jugaba a nuestro favor. Fran jugaba fuerte, pues sabía que el notario no iba
a poner pegas a algo inusual como era eso. Tras una acalorada discusión entre Celia, Carlos y el notario, llegamos al acuerdo y firmamos los borradores de contratos de traspaso de venta de la finca, a cambio de renunciar al resto de la herencia y una reventa a la propia viuda, con una cantidad considerable, muy por debajo de lo que podríamos haber heredado, pero que compensaba y satisfacía a las partes.
Celia no estaba convencida y firmó a regañadientes, pero salimos de aquel despacho bastante contentos, pues nos librábamos de movidas legales, algún desfalco y seguramente problemas con Hacienda. Por lo que el acuerdo era lo mejor para todos y especialmente para mí, pues de esa forma volveríamos a la vida de antes, Laura se olvidaría de Carlos por mucho tiempo y yo me olvidaría, aunque no sé cómo, de lo sucedido con
mi cuñado. Bueno, pues os podéis ir vosotras con Pablo y yo me quedo para completar toda la documentación legal y así mañana todo queda listo. Nos indicó Fran una vez que salimos de la notaría. No, de eso nada.
Yo tengo que irme, pero Silvia se puede quedar contigo. Añadió Laura. ¿Yo? Pregunté. Claro, así
no le dejamos solo. Me indicó mi hermana levantando las cejas y luego mirando a Celia que nos miraba rabiosa desde la distancia. Pero, intenté
decir. No se hable más. Te quedas con Fran. Cuídamela, ¿vale? Agregó mi
hermana a su marido refiriéndose a mí.« Dalo por hecho». Apuntó Fran, agarrándome de la cintura y apretándome contra el de forma fraternal, aunque todo mi cuerpo temblaba y ardía
por dentro. Se acercó Celia a nuestro encuentro con una sonrisa un poco forzada para felicitarnos por el compromiso contraído.« Enhorabuena, has gestionado perfectamente los entresijos de la herencia», comentó dirigiéndose a mi cuñado mientras le guiñaba un ojo, Circunstancia que no pasó inadvertido para mí y creo que tampoco a mi hermana a la que vi cómo apretaba la mandíbula visiblemente celosa. Creo que es lo mejor para todos. Sé que has valorado lo mucho que se pierde con la empresa,
pero has conseguido satisfacer a todas las partes. Aunque pierda la mansión, sé que has hecho lo correcto. Bueno, la idea ha sido de Silvia, apuntó mi cuñado mirándome con una sonrisa. La viuda me miró y debió valorar todo, como para guardar silencio de nuestro secreto a cambio de ese acuerdo, en el que en principio nosotras perdíamos, pero yo tenía claro que salía ganadora de todo y debíamos dejar atrás este dichoso pueblo. Pues tengo que estaros agradecida.
Quizás no he sido lo suficientemente considerada, pero veía que el negocio que monté con vuestro tío abuelo se podría desmoronar. Comentó esa mujer. No tienes por qué disculparte. Quise quitar hierro al asunto, para que esa mujer no hablara de más delante de mi hermana. Bueno, de todos modos, a modo de reconciliación, me gustaría que vosotras dos me acompañarais a casa, hay algo que vuestro tío abuelo tenía guardado como un preciado secreto y me hacía tremendamente feliz, continuó
Celia dirigiéndose a mi hermana y a mí. Laura y yo nos miramos sorprendidas.¿ Qué tenía guardado nuestro tío abuelo?« En dos horas tenemos que regresar Pablo y yo, si no nos va a entretener mucho tiempo», dijo mi hermana a la vez que una cierta intriga se apoderaba de nosotras.« Estaréis de vuelta en el hotel antes, no os preocupéis», afirmó Celia,« es algo que quería enseñaros». Nos quedamos mirando a nuestras parejas, esperando confirmación de que no había pega ninguna.
Sin problema saliendo a las ocho o nueve de la tarde llegamos bien,« Así aprovecho a hablar con Fran un rato», comentó Pablo con un gesto afirmativo.« Sí, le enseñaré un poco todo esto», comentó mi cuñado.« No le enseñes mucho que éste se desboca enseguida», dije refiriéndome a mi novio al que vi enrojecer bastante apurado, pues él no sabía que yo había visto todo en aquella sala de masaje y lo vivido tanto con esa chica como con Celia.« No te preocupes que no le pierdo de vista», afirmó Fran.
Durante el camino a la mansión que iba a pasar a nuestras manos, para una posible reventa a la propietaria, mi hermana y yo nos mirábamos pensando si estaría tramando algo nuevo la bruja de Celia, demasiada amabilidad demostraba. Quizá en el fondo el quedarse con la empresa le satisfacía más que el tener que volver a recomprar la casa para quedarse con ella o quizás renegociar con nosotras a la baja, pues le había parecido muy alto el precio
que le habíamos puesto a la mansión. Entramos en esa gran casa y nos acomodamos en el amplio sofá del salón, mientras Celia nos ofrecía una bebida que sacaba de un armarito cerrado con llave.«¿ Ocurre algo?», preguntó Celia cuando vio que yo me quedaba algo reticente antes de probar esa bebida.« No, nada, pero después de todo lo que hemos destapado, no sé, quizás deberías estar molesta ahí».« Bueno, ya sabes», dije mirando a Laura que confirmaba lo que yo decía. pues estaba
también muy mosqueada y tan desconfiada o más que yo. Bueno, yo podía haber sacados algunos trapos sucios vuestros y no me refiero al mismo tipo de corrupción, ya me entendéis, respondió Celia con una sonrisa irónica, así que estamos empatadas. Laura y yo nos miramos, pues ambas nos habíamos dejado llevar por la pasión. No sé a qué te refieres, Celia, contestó mi hermana nerviosa de que pudiera descubrir su relación con Carlos. Si lo sabéis, las dos hermanitas parecéis tan
discretas y modositas. Pero no, de verdad, podéis estar tranquilas. No soy tan bruja como parezco, exclamó la viuda haciendo un gesto negativo con la mano. Laura y yo nos miramos. Claro que ella no sabía lo mío, pero yo sí sabía lo de ella con Carlos. pero pensar que mi hermana descubriera mi relación con Fran me hizo temblar y mis dedos se entrelazaron resbalándose por el sudor que me embargaba no siendo ajena a Celia que me observó para
soltar una risa de satisfacción.¿ Qué tramaba esa arpía? Viniendo de ella, todo parecía planeado. Y aunque parecía por fin resuelto, un sinfín de dudas me empezaban a invadir.¿ Intentaría chantajearnos? Olvidemos el pasado y disfrutemos del tesoro de vuestro tío abuelo, al fin y al cabo, somos familia, ¿no? Y esta casa que ahora va a pasar a vuestro nombre, es en la que vivimos tantas cosas juntos Ernesto y yo, dijo poniendo una pose como de querer echarse a llorar.
Mi hermana y yo nos miramos nuevamente con caras escépticas, sabiendo que su teatro no era creíble. No sé qué pretendes, Celia. Dijo Laura desconfiada. quiero que nos llevemos bien, somplemente, por el bien de todos y por el honor de vuestro tío abuelo.— Todas hemos quedado satisfechas, ¿no?— preguntó irónicamente con
una gran sonrisa. Laura estuvo a punto de decir algo, pero ahí nos había dado doble, primero en el talón de Aquiles, ya que nuestro tío nos quería mucho y nosotras a él, además de que guardase nuestros secretos.— Os presento su bebida preferida, cóctel de cardamomo. afirmó Celia enseñándonos una botella muy particular.¿ Y qué tiene de especial esa bebida? Preguntó curiosa mi hermana. Bueno, vuestro tío Ernesto ya tenía una edad avanzada y, como comprenderéis, necesitaba de cierta ayuda
para mantener relaciones sexuales. Intentaba explicar la viuda. Y se bebía esto para poder mantenerse vigoroso como las pastillas azules, afirmó Laura creyendo entender de qué se trataba. Sí, cierto, pero estimula así sin nada de química. Esta bebida de por sí es procedente de la India, de hecho, se ha empleado desde tiempos remotos como un potente estimulante sexual, el cóctel está formado por una mezcla de cardamomo, que
es una hierba aromática, ginebra y jarabe de rosas, explicó Celia. Entonces,¿ dónde está el secreto? Pregunté curiosa. En esto, que Ernesto consiguió con esta base, Dar con una fórmula especial, tras varios ensayos en la fábrica, respondió Celia mostrándonos un frasquito envuelto en papel de seda. Doma deseó, leí en voz alto a la vez que recogía el frasco y curioseaba con mi hermana.¿ Un nuevo producto? Pregunté yo viendo ese bonito frasco. No, esto no está comercializado, pero de aquí
empezó todo. Vuestro tío y yo. Celia se quedó con la vista ida como queriendo rememorar momentos apasionados con nuestro tío abuelo, ese hombre que había guardado tantos secretos. Celia se volvió y nos sonrió a ambas.—¿ Ese producto no está en la fábrica?— preguntó Laura.— No, Ernesto nunca quiso,
a pesar de que nos daría grandes beneficios. Suspiró ella.— Espero que cogiéramos la pequeña copa cada una.« Vamos, probadlo, su sabor es muy refrescante y se introduce en cada rincón de las papilas gustativas y me decís qué os parece, durante un tiempo he estado pensando en ponerlo a la venta, pero no podía hacerle eso a vuestro tío».« Por lo menos, vosotras podáis ayudarme a apreciar si el sabor puede ser estimulante y agradable», Celia nos entregó una copa del cóctel
con gotas de la esencia. Laura y yo nos miramos mientras llevábamos las copas a nuestros labios, El sabor del arándano rojo predominaba sobre todo lo demás. Celia nos miraba atentamente para sentarse entre medias de mi hermana y yo. El sabor era una mezcla de calidez y refresco. A la vez que cierta acidez salpicada con el dulzor del producto lo hacía atractivo al paladar en pocos segundos una sensación de calor empezó a invadir nuestros cuerpos tanto mi
hermana como yo intentamos abanicarnos con nuestras manos. Celia sonreía sabiendo que nos tenía atrapadas con ese brebaje.« Demasiadas calorías para esta bebida», reconoció mi hermana con una suave sonrisa mientras Elia nos observaba alternativamente a ambas.« Os aseguro que tiene muy poco alcohol, el calor viene por la fórmula secreta»,
afirmó ella. Sin duda, la bebida calentaba de una forma diferente que una bebida de alta graduación, pues enseguida noté cómo mis pezones se endurecían y cómo empezaba a mojarme. Miré a Laura y vi cómo sus pupilas se habían dilatado y sus carrillos estaban encarnados.« Si me permitís voy a ponerme cómoda, la verdad es que sí da mucho,
diría que muchísimo calor», respondió Celia poniéndose de pie. Entre nosotras y desabrochándose los botones de la camisa quedando al descubierto sus enormes pechos sujetos por el sostén que amenazaba con estallar. Empecé a sentir que ese calor intenso aumentaba por momentos e iba acompañado de una extraña sensación de placer.
era como levitar teniendo debajo el fuego del diablo, no sé cómo sucedió, pero sin darnos cuenta estábamos las tres allí sentadas, únicamente con nuestros respectivos tangas como única prenda, cubriendo nuestros cuerpos. Si, tu fantasía, ya me había dejado llevar por el placer sin control, esa bebida se había hecho con mi cuerpo, el poder afrodisiaco de la bebida no sólo se apoderaba del cuerpo diría que incluso del raciocinio. Celia cogiéndonos por el hombro nos acercó a sus labios
y nos vimos las tres juntando nuestras lenguas. Me encontraba con mi lengua saboreando no solo los labios de la viuda sino los de mi hermana algo que ni por asomo llegué a poder imaginar en ningún momento, no podíamos parar. Nos sentíamos atrapadas por ese cóctel lleno de lujuria y pasión de manera desenfrenada. Celia volvía a llevarnos por donde quería. No pude evitar amodorrarme al pezón grueso de la viuda mientras mi hermana por el otro lado daba cuenta de
la otra mamá. Los gemidos de Celia empezaron de ser simples susurros a producir un eco en el salón mientras nuestros dedos deslizaban el tanga y hurgaban en nuestros coños chorreantes. Parecíamos bebés alimentándonos de la madre mientras nos masturbábamos cada vez con más frenesí. Me encontraba desbocada fuera de la razón. Celia se levantó y vi su cuerpo desnudo, comprobando que el mío y el de Laura también lo estaban y
casi no podía recordar en qué momento había sucedido. Pero entonces me encontré con la boca de mi hermana juntando nuestras lenguas ardientes abrazándonos y palpando con nuestros dedos cada poro de nuestra piel hasta que encontraron la entrepierna húmeda
de cada una frotándonos desesperadamente. Aquello estaba fuera de toda lógica, pero no podíamos parar los efectos de la bebida que nos tenía descontroladas, pero Laura y yo terminamos formando un 69 brutal, Lleno de frenesí agarrando nuestras caderas de tal forma que no pudiéramos escapar una de la otra. Notaba los jugos de Laura correr por mis labios, su aspecto pegajoso me hacía relamerme, no dejando escapar ni una gota de su esencia mientras notaba mi coño arder y palpitar ante los
movimientos de lengua de mi propia hermana. Observé a Celia aparecer ajustándose a un arnés coronado por una polla negra de látex acercándose a nosotras y abriendo los muslos se arrodilló sobre mi cara untando con sus dedos una crema blanquecina sobre el vástago de goma y sobre el culo de mi hermana. Preparándola para penetrarla, el glande rozaba mis labios.« Vamos, zorrita», apunta el consolador en el agujero de tu hermana, me
ordenaba Celia con la voz entrecortada. Me sentía presa del dominio de esa mujer y cogiendo con los dedos el vástago lo apunté a la entrada anal de Laura que una vez colocado empezó lentamente a desaparecer ayudado por el movimiento lento de caderas hasta terminar de dilatar y ajustarse en el agujero de mi hermana que empezó a temblar y gritar de placer. El movimiento de caderas de Celia se fue haciendo más rítmico marcando los músculos de sus
glúteos en cada embestida. Una mezcla de gemidos y susurros fueron haciéndose cada vez más intensos a la vez que me vi intercalando lengüetazos en el coño de Celia y Laura, hasta que un potente orgasmo sacudió a mi hermana emanando líquido blanco sobre mi boca que relamía con placer. Mi hermana quedó despatarrada en el sofá víctima de espasmos de placer.« Vamos, Silvia, supongo tú también quieres probarlo», me dijo Celia con una sonrisa.
El éxtasis del momento me dejó sin respuesta, me sentía borracha de placer y sentí como las manos de Celia me empujaban al borde del sofá abriendo mis piernas todo lo que podía y apuntando el consolador a mi coño que entró con una suavidad pasmosa. La viuda empujó con fuerza hasta hacer desaparecer por entero el pene de goma haciendo arquear mis caderas a la vez que noté unos
dedos estimular mi clítoris. Eran los de Laura que me miraba totalmente poseída para inmediatamente mordisquear mis pezones absorbiendolos, La sujeté de la nuca no quería se escapar hasta que una corriente intensa me invadió paralizando mi cuerpo. Un potente esquirt emanó del interior de mi coño salpicando los pechos y el ombligo de Celia. Fue algo loco, desbaratado e
increíblemente placentero. Quedamos exhaustas, sin fuerzas en silencio. Habíamos caído en la trampa de esta mujer diabólica había follado con
mi hermana y un momento de arrepentimiento nos invadía. Tanto Laura como yo éramos incapaces de decir nada, solo nos limitamos a vestirnos en silencio, pero Celia pareció leernos el pensamiento.« Tranquilas, esto solo quedará entre nosotras, vuestras parejas no tienen por qué enterarse de esto ni de nada más porque tampoco creo que os convenga», respondió sabiendo que si se sacaba algún trapo sucio de ella, también haría lo mismo con nosotras.
Celia nos regaló otra de sus ladinas sonrisas,«¿ Nos había comprado con un burdo chantaje?». Conociendo a esa mujer, seguramente lo tendría todo grabado, aunque no fui capaz de encontrar ninguna cámara.¿ Qué habíamos hecho?¿ Mi hermana y yo, envueltas en un carrusel de placer de lesbianismo incestuoso? Creo que será cuestión de que os lleve al hotel, no quiero se os haga tarde para el regreso, asintió Celia mirando
el reloj. Durante el camino de regreso al hotel mi hermana y yo permanecimos en silencio reflexionando sobre lo ocurrido en la mansión y en estos días en el pueblo y pienso que la solución final era a lo mejor sacaríamos buena tajada de la recompra de la casa por parte de Celia. Aunque no tanto como los beneficios que podría dar la empresa, pero era la mejor solución que
se podía tomar. Bueno realmente el cerebro fue mi cuñado Fran, volveríamos a nuestra actividad diaria tendríamos un dinero de la herencia. que nos haría vivir mucho mejor y siempre quedaría en el recuerdo las sensaciones vividas inimaginables unos días antes pero tan ciertas como la vida misma. Al llegar al hotel ya caía la tarde. Pablo y Laura debían volver mientras Fran y yo nos quedaríamos para al día siguiente firmar
los últimos flecos y dar por finiquitada la operación. A pesar de que mi cuñado insistió de que debíamos reflexionar sobre si nos interesaba meternos en algún tipo de pleito con la viuda y sacar más tajada de la herencia, tanto Laura como yo, coincidimos que el pacto era lo más adecuado para todos. Ambas nos mirábamos sabiendo que aquel
secreto nuestro iba más allá de lo imaginado. Nos acercamos a la estación y allí vi cómo Laura le pegaba un buen morreo a su marido y yo hice lo propio con Pablo, que acarició mis caderas al mismo tiempo y todavía duraban en mí los espasmos vividos en la mansión de Celia.« Qué pena que dejemos todo esto», dijo mi novio suspirando. Pablo, cariño, este mundo no es el nuestro, contesté,
en cierto modo, apesadumbrada. No pude evitar volver a recordar mis experiencias vividas esos días o comprobar que mi chico también las disfrutara. Le di un abrazo a mi hermana y permanecimos un rato mirándonos sin poder creer todo lo que habíamos vivido. Silvia,¿ te puedo pedir un favor
muy especial? Me preguntó mi hermana. Claro. Respondí.¿ Puedes dormir esta noche con Fran? ¿Cómo? Dije abriendo los
ojos de par en par. No me fío de Celia y no quiero que él se entere de… Mi hermana miró a Fran y a Pablo que estaban apartados, pero no podían oírnos. Sabía que se refería a lo que había ocurrido entre nosotras y debía temer que Celia lo intentase con su marido. Es lo último que te pido. Insistió y no me dejó responder, volviendo a abrazarme. Nos despedimos de ellos cuando el tren partía y noté que el brazo de Fran estaba agarrado a mi cintura mientras
mi mente no dejaba de dar vueltas. En el coche no podía decir nada, pero Fran parecía muy hablador, mientras mis pensamientos no dejaban de torturarme.« Bueno, cuñadita,¿ cómo fue con Celia?» Me preguntó.« Bien». Contesté nerviosa estirando mi vestido, como si mi cuñado pudiera adivinar lo que había pasado entre Celia, mi hermana y yo.¿ Solo bien? Sí, bueno, quiere
que nos llevemos bien. Ja, ja, ja. Con Laura
no creo, la tiene atravesada. Afirmó. Sonreía Fran. pero sin poder dejar de pensar cómo Laura le comió la boca a la viuda o cómo se dejó follar por ella con aquel arnés y lo peor es cómo acabamos nosotras dos. No sé qué jugada tiene pensada, pero creo que nos quiere liar, dijo Fran.¿ Tú también lo crees? Bueno, no sé. Hay muchas cosas que no cuenta, entre vuestro primo Carlos
y Celia, estoy un poco perdido. Mi mente se fue a la imagen del mismo coche en el que estaba metida y donde mi hermana, Había retosado con nuestro primo con todas las ganas.¿ Qué demonios ocurría en ese puto pueblo? No podía explicarle nada a Fran, porque ni yo podía contestar a mis propias preguntas. Espero que no la líe antes de la firma definitiva. Me comentó. Creo que es
mejor mantenernos alejados de ella, dije. Cuando llegamos al hotel, el chico de recepción nos entregó las dos llaves y subimos en el ascensor juntos, tanto que mi cuerpo parecía sentir su calor, soñaba con volver a besarle, con tenerle cerca de mí, sus roces, sus caricias, su polla invadiéndome. De pronto la puerta se abrió y llegamos a nuestra planta.— Fran,¿ sabes que mi hermana quería que durmiésemos juntos? Le dije casi sin pensar
Eso sería genial. Contestó él.
Fran, Añadí poniendo mi cara que revelaba que ya habíamos pasado la línea roja y de qué manera, sin que mi hermana sospechara lo más mínimo. Bueno, podríamos dormir, sonplemente. Dijo con su vista clavada en mi cara primero, mis pechos y luego mis piernas y yo me derretía con esa mirada. No, Fran, no lo compliquemos más. Dije buscando sensatez, aunque el coño me ardía con solo pensar en meterme
en la cama con él. Vale, Descansa, añadió y agarrándome por la cintura me plantó un piquito más largo de lo normal. Nada más cerrar mi habitación, apoyé la espalda en la puerta, intentado controlar mi respiración y mis pulsaciones que iban despendoladas. Metí mis dedos bajo mi vestido y dentro de mis braguitas para comprobar lo que ya notaba,
estaba totalmente empapada. Y con eso me despojé del vestido y de mi ropa interior para quedar desnuda frente al espejo, en el que quería ver reflejado el cuerpo desnudo de mi cuñado detrás de mí, que me abrazara, que me sostuviera los pechos, que introdujera dos dedos en mi empapada vagina, cuando de pronto escuché un portazo en la habitación de
al lado y a continuación unas risas de mujer. Me detuve en seco y agudicé mi oído, pegándolo a la puerta, pero el pasillo parecía estar en silencio, solo a lo lejos la voz de una mujer parecía proceder del cuarto de Fran. No puede ser. Por más que intentaba identificar la voz, parecía lejana, pero tenía que hacer algo, recordé las palabras de Laura y me arrepentí de no haberle
hecho caso. Esa zorra estaba en su habitación. Recogí la toalla que estaba colgada de la puerta, me la enrollé encima y sin nada más y salí al pasillo, pegando mi oreja a la puerta de la habitación de mi cuñado. No quiero imaginar lo que es tener eso dentro de una. Escuché la voz inequívoca de Celia. Joder. Exclamé en alto y mi hermana era mucho más lista que yo, intuyendo lo que estaba ocurriendo, pero estaba inmóvil, sin creerme que fuera verdad. Eso, tómatelo todo, de un trago. Volví a
escuchar a Celia. No sé lo que pasó por mi cabeza, pero no podía permitir que esa zorra se lo llevase al huerto, así que empecé a aporrear la puerta como una loca, gritando improperios, hasta que Celia apareció abriendo la puerta. La muy zorra llevaba solo un tanga puesto y tapaba sus enormes pechos con las manos.—¿ Qué pasa?— preguntó y
debió ver mi cara llena de ira. Tirando de su pelo, la saqué de la habitación empujándola por el pasillo gritándole como una loca y alejándola de mi cuñado.— Zorra, lárgate. En bastantes problemas nos has metido. Esa mujer debía ver mi cara y no protestó pues vio que podía arrastrarla de los pelos y sacarla de allí a golpes, hasta que tropezando la vi desaparecer medio desnuda al fondo del pasillo,
sin pedir explicaciones. Me giré dispuesta a decirle a Fran si había perdido la cabeza y cuando entré en su habitación me lo encontré desnudo sobre la cama masturbando ese mastodonte que tiene entre las piernas.— Hola cuñadita,¿ has venido a salvarme? Dijo y casi de un salto se puso
frente a mí. Fran, yo. Veía a mi cuñado acercarse a mí, totalmente desnudo con ese cuerpo fibroso, esos músculos tan bien definidos, ese rostro de niño bueno y esa polla descomunal, que no era capaz de moverme, por mucho que mi raciocinio quisiera. Silvia, qué ganas de estar dentro de ti, otra vez. Dijo con descaro. Mi cuñado siempre ha sido muy directo, muy vacilón y a veces bromista
en exceso, pero aquello no era ninguna broma. Cuando giré la cabeza vi la famosa botella con el brebaje secreto del tío Ernesto y un vasito vacío, por lo que entendí que Fran. Entonces, le pregunté,
has bebido eso? Sí, está muy rico.
Ven, toma, prueba. Dijo él estirando su mano para alcanzar el vasito y apoyarlo en mis labios, sin dejar de masturbarse con la otra mano. Podía haberle dicho que no, pero aquellos ojos de Fran brillaban más que nunca, su boca abierta pedía ser devorada, su pene estaba tan cerca de mí que abrí ligeramente los labios y ese brebaje se coló por mi garganta. Fran sonrió, dejó el vaso vacío en la mesita y sin preguntar nada más, soltó el nudo de mi toalla para quedar desnuda frente a él.— Mh, Silvia,
qué buena estás.— Cómo te deseo. Dijo amasando mi pecho izquierdo con suavidad. Siempre había querido hacer realidad ese sueño, de oírle decir a mi cuñado que me deseaba, tanto como yo lo deseaba a él. El líquido hizo efecto en mí, casi de inmediato y noté mis pezones endurecerse, así que me colgué de su cuello y entrelacé mis labios y mi lengua con ese hombre al que no
me podía resistir. Rápidamente nuestras bocas entraron en juego y nuestros cuerpos desnudos entraron en un abrazo sentido y anhelado. Las manos de Fran amasaban mi culo, mientras yo de vez en cuando abría los ojos para comprobar si realmente lo estaba besando, si era verdad que nuestros cuerpos desnudos estaban unidos. Agarré su enorme polla con mi mano y empecé a masturbarle sin dejar de besarle, y a renglón seguido, cuando acabó nuestro apasionado beso, nos quedamos mirando con un
brillo especial en nuestros ojos. Me agaché y me introduje la punta de ese vástago en la boca, para empezar a chuparle y lamerle, mirándole a los ojos, diciéndole que por fin éramos él y yo, entregados uno al otro y estoy casi segura de que no hubiera hecho falta ningún brebaje mi boca se adueñó de esa polla a la que empecé a mamar con ganas intentando tragar lo máximo pero me faltaba el aliento y tenía que sacarla para recoger hilos de babas que me ayudaban a lubricar
y a volver a intentar tragarla las manos de francia apoyaban en mi nuca y empujaban mi cabeza ayudando a que esa mamada fuera aún más bestia más salvaje más prohibida joder silvia¿ qué boca tienes? Podía escuchar sus bufidos y mi propia garganta en ese sonido gutural de tragar
y respirar al mismo tiempo. Me estaba follando la boca con todo el ímpetu y notaba que esa polla se endurecía en mi boca, mientras mis dedos acariciaban sus huevos, pero él me levantó de pronto de las axilas y me tiró contra la cama, haciendo que cayera boca abajo como un trapo. De pronto sentí sus manos abrir mis posaderas y mis dos agujeritos quedaron a su antojo, pues su boca se adueñó de ellos al instante. Ah, Fran. Gemí al sentir cómo esa lengua jugaba con mis labios vaginales.
No conforme con lamer y comerme el coño, siguió con mi agujero posterior, embadurnándolo de saliva y metiendo la punta de su lengua y luego volvía a mi rajita, para devorarla con todas las ganas. Notando su cara en mi culo acaricié su cabeza mientras allí tumbada recibía esa boca maravillosa.
Me tenía en el séptimo cielo y de pronto sentí que se separaba de mí, sentí ese vacío de no seguir con esa lengua en mi sexo y en mi culo.« Fran», exclamé intentando incorporarme de rodillas sobre la cama.« Silencio, voy a follarte», dijo en un susurro en mi oreja. En esa posición, como a cuatro patas sobre el colchón, Sentí que Fran había cogido su pene y lo embadurnaba con mis fluidos y sus propias babas que habían regado mi entrepierna y casi de una estocada sentí que me la
metía en el coño hasta el fondo de forma brusca. ¡Ay, Dios! Exclamé sintiendo que esa polla abría mis paredes vaginales, llenándome al completo. La mano derecha de Fran sujetó mis dos muñecas a la espalda y empezó a clavármela con fuerza, con tanto ímpetu que mi cabeza quedó pegada al colchón, mientras esa enorme polla me taladraba y me abría de
forma increíble. Cada vez que su pelvis chocaba contra mi culo de forma salvaje, una y otra vez, al tiempo su otra mano me daba azotes cada vez que se separaba ligeramente de mí, haciendo que ese sonido sexo resonara en aquella habitación, al igual que nuestros cuerpos chocando en un baile. Frenético y alocado. Siempre había soñado con eso, en verme follada por mi cuñado de aquella manera tan brutal.
Mi boca pegada a la colcha babeaba mientras mi coño recibía una y otra vez embestidas salvajes hasta que noté mi cuerpo tensarse y empezar a correrme de una forma que nunca antes había sentido.« Sí, Fran, sí, joder, sí», exclamaba entre gritos y él no dejaba de clavármela moviendo
todo mi cuerpo contra el colchón. Seguí sintiendo los espasmos de mi propio orgasmo mientras esa polla entraba en lo más hondo de mí, hasta que noté que Fran, no sé de qué forma, me había izado, Me hizo girar cara a cara y sujetándome del culo, clavármela de nuevo. Hasta ponerme colgada sobre él en volandas y agarrándose a mi trasero me empujó caminando, sin sacarla de mi coño, para empujarme contra la pared, para empezar a clavármela. Con mi espalda apoyada y notaba que salía casi hasta la
punta y luego me dejaba caer. Llenándome con esa polla gruesa que parecía querer partirme en dos. Sí, Fran, qué gusto, Dios. gritaba yo, agarrada a su cuello y sintiéndome empalada en
un choque de cuerpos alucinante. Las siguientes embestidas fueron aún más fuertes, mientras la lengua y labios de mi cuñado devoraban mis tetas y yo arremolinaba su cabello entre mis dedos sujeta a su cabeza mientras él me empitonaba, notando cómo abría mi coño al máximo, y de pronto se quedó quieto, con todo su vástago dentro de mí, para empezar a respirar entrecortadamente y un bufido largo me indicó
que estaba a punto de correrse. Nos miramos y noté como su semen cálido se colaba dentro de mí, mientras nuestras bocas se unían en un beso entregado y deseado, y fue entonces cuando sentí que me corría de nuevo, como todo mi cuerpo se transformaba, como mis tetas se inflamaban. Como un escalofrío recorría toda mi piel y sin dejar de enredarme a su lengua nos corrimos en un vaivén que se fue haciendo más lento hasta que mis pies
por fin pudieron tocar el suelo. Cuando nos separamos y quedamos frente a frente, no vimos ningún atisbo de arrepentimiento en nuestra mirada, no dijimos nada, si aquello estaba bien o mal, si debíamos o no debíamos, si era una locura o no. Simplemente volvimos a besarnos y de la mano nos metimos en la ducha para enjabonarnos mutuamente y
en silencio mirarnos, besarnos y acariciarnos. Aquella noche un cúmulo de sentimientos, de fantasías hechas realidad martillaban mi cabeza, y supongo que las de mi cuñado igual, apenas dormimos y no recuerdo la de orgasmos que tuve en la noche.
Fran demostró ser un semental y puedo asegurar saqué de él la última gota de leche que guardaba, en mi memoria quedaba un 69 espectacular con nuestros cuerpos mojados de la ducha, abrazados con nuestras lenguas entrelazadas, nuestras manos palpando cada poro de nuestra piel, tumbados con mis piernas abiertas completamente notando como los dedos de mi cuñado abrían por completo mi coño y su lengua se introducía por completo dentro de mí mientras yo inclinaba su verga sobre mi boca y
abriendo su culo le introducía mi dedo provocando contracciones del mismo, deseábamos introducirnos más el uno en el otro noté sus labios absorbiendo como una ventosa mi clítoris mientras sus dedos chapoteaban intentando follarme. Me sentía una continua corriente de orgasmos mientras quería toda su polla en el interior de mi boca, lo cual me produjo alguna que otra arcada hasta sentir sus glutos contraídos y temblar y notar sobre mis labios
el calor y espesura de su leche. Nos volvimos a mirar, sabiendo que aquello no podía tener un largo recorrido, No recuerdo en qué momento me venció el sueño, pero sí que noté los labios de mi cuñado sobre mi hombro izquierdo rozándolo mientras la luz del día entraba por la ventana.
Me volví y nos miramos fijamente. Fran, esto no puede continuar, tú tienes tu mujer, que para más Inri es mi hermana y yo tengo mi novio, ha sido todo muy bonito, pero completamente surrealista, le dije pasando mis dedos por su mejilla adornada con esa barba corta que me volvía loca.
él guardó silencio dándome pequeños besos en mi cuello.« Sólo quiero confesarte una cosa», continué.« Dime», me respondió mi cuñado sorprendido.« Desde hace mucho he fantaseado con este momento, siempre he querido pasar página a ello porque no me parecía bien, ya sabes lo discreta que soy», le dije con una mueca acompañada de una sonrisa.« Pues yo también tengo que confesarte otra cosa, me ha sucedido lo mismo», una sonrisa
apareció en sus labios. mentiroso. Una carcajada salió de mi garganta a la vez que una palmada suave en su cara le daba en señal de que no necesitaba idolatrarme. Fran me agarró la muñeca y me besó, volver a sentir esos labios finos y suaves me paralizaba y sentí como soltaba mi muñeca y me abarcaba son su brazo inclinándome hacia él, no recuerdo un beso tan tórrido, sentido, sincero.
Me abracé a él y me subí sobre sus caderas, notando en mi entrepierna la erección de su verga, Nos miramos con amor y sin perder la vista subí mis caderas para con mis dedos guiar su polla en mi interior. Bajé lentamente hasta sentirme totalmente ensartada mientras sus manos acariciaban con mimo y suavidad la textura de mis pechos pinzando mis pezones. Con total certeza puedo decir que no estábamos follando,
estábamos haciendo el amor. Me incliné sobre él y con mi lengua recorrí sus labios, la punta de su lengua que me buscaba, Sentía mis paredes rosadas por la polla de Fran intentando abrirse en mí todo lo que podía. Dejé de besarle para dar paso a gemidos intensos mientras mi saliva escurría hacia sus labios presa de una pasión sublime. No queríamos separarnos y nuestros brazos buscaron abarcar más el uno al otro, hasta sentir una vibración mutua mientras nuestros
fluidos se mezclaban en mi interior. Nos quedamos exhaustos mirando al infinito y a la vez a ningún lado, cuando sonó el móvil de mi cuñado sobresaltándonos. Vuestro primo Carlos dijo a la vez que descolgaba el teléfono. En media hora estamos allí, continuó. De acuerdo, no hay problema, llegamos a la notaría en ese tiempo.¿ Qué pasa? Pregunté. El notario parece tener otros compromisos y nos ha pedido si podemos adelantar la hora de entrega de escrituras y compraventa
de la casa. Me explicó a la vez que se levantaba de la cama dejando ver su cuerpo terso, Hubiera tirado de nuevo de él hacia la cama, pero había otras urgencias. Llegamos a la oficina y ya estaban Carlos y Celia, está con una cara de pocos amigos. Para terminar de finiquitar el asunto de la herencia dichosa, se entregaron las copias correspondientes a cada uno de los implicados,
tu fantasía. Pasaba a manos de Celia en un 70% y en un 30% para mi primo Carlos y la viuda terminaba de estampar la firma de conformidad en la recompra de la mansión a mi hermana y a mí. Creo que, a pesar de todo, hicimos un buen negocio, de hecho, cuando llegamos al pueblo no pensábamos recibir casi nada. A la viuda no le salió todo como ella esperaba y seguramente nosotros tampoco, pero en el fondo todos guardamos
nuestros secretos, por la cuenta que nos traía. Después de varios días volvíamos de nuevo a casa con todo cerrado. Realmente no sé cómo considerara que el viaje a veces pensaba que era un sueño del que despertaría en cualquier momento y que sonaría el despertador, pero no miraba al lado y veía a mi cuñado al lado conduciendo, desviando
la mirada hacia mí mientras me sonreía. Desde luego, lo nuestro no fue un desliz, pero el tiempo que permanecimos en el pueblo, Fran y yo follamos a diario y varias veces, como si quisiéramos aprovechar el tiempo al máximo, ese tiempo que luego se convertiría en rutina en nuestras vidas
de antes. Tres meses después. Habíamos
vuelto a nuestra rutina diaria, a pesar de que nuestras cuentas habían engordado tras la venta de la mansión, yo volví a mi trabajo en la auditoría y a seguir escribiendo mi gran debilidad. Relatos eróticos y compartiendo experiencias con otros autores y lectores. Fran y yo nos mirábamos de otra manera, pero no volvimos a hacer nada, más allá
que nuestras mutuas miradas de deseo. por las noticias que teníamos de la fábrica ésta seguía dando buenos réditos a pesar de las triquiñuelas de la malvada de Celia, tarde o temprano la pillarían y volvería a nosotras. Y gratis y todo esto lo sabía a través de mi hermana que seguía manteniendo relaciones con nuestro primo y más ahora que Fran hacía dos meses que estaba por cuestiones de trabajo en New York. En parte lo agradecía para liberar mi cabeza de la cercanía de mi cuñado, pero como
se suele decir no hay mal que cien. Años duré, Una mañana recibí una llamada de mi hermana diciendo que Fran regresaba ese mismo día y estaba tremendamente contenta, instintivamente mis aceleraciones se alteraron.« Esta noche vamos a hacer una cena de bienvenida, díselo a Pablo y os esperamos a las nueve», confirmó mi hermana sin esperar respuesta y colgando
el teléfono. Volver a ver a Fran significaba estar de nuevo nerviosa y excitada, mirar su cara, su boca, su cuerpo, imaginar su polla, y es que cada vez que lo hacía con Pablo tenía en mi mente a mi cuñado y sabía que a pesar de nuestro pacto, él y yo, volveríamos a caer. Mi hermana nos hizo una rica cena y cuando apareció Fran me besó apretando mi cintura, creo que me mojé solo con ese gesto y a los postres Laura nos dijo, chicos, tengo que deciros algo importante. ¿Qué?
Preguntó Fran intrigado. Me ha llamado el notario y dice que está allí la inspectora de Hacienda junto a la policía fiscal y necesita que tú y Fran os paséis por allá a declarar. Fran y yo nos miramos sin saber qué decir, pero estábamos paralizados. Tranquilos, me han asegurado que nosotras no tenemos nada que ver en el desfalco y necesitan que estéis vosotros dos allí unos días para aclarar toda la investigación. Aclaró mi hermana sonriente. Mi cuñado y yo volvimos a mirarnos.
Su sonrisa y su mirada lo decían todo. Hasta aquí llegó el capítulo de hoy. Hasta la próxima.
