Lleva tu imaginación a otro nivel. Relatos calientes. Hoy presentamos. Herencia, parte 8. Mi hermana regresó a la mesa y yo le sonreí, aunque en mi cabeza trataba de poner orden a esa idea de que siguiera teniendo algo con nuestro primo, no, no podía ser.
Estás mejor? Le pregunté.« Sí, un poco mejor». Añadió
sentándose más cómodamente.« Estuve a punto de preguntarle qué demonios le había hecho Fran para dejarla destrozada, pero bueno, viendo la polla de mi cuñado no era de extrañar que la hubiese dejado el coño bien dolorido y abierto a tope, sobre todo si estaba desbocado, pero claro, eso solo se
quedó en mi mente». De pronto vi el teléfono encima de la mesa y entonces caí en que ella se iba a dar cuenta de que el mensaje de Carlos estaba leído y cuando cogió el smartphone en su mano y pulso en la pantalla, le di un manotazo a su brazo y el aparato cayó al suelo.¿ Qué haces?¿ Eres boba? Me dijo Laura molesta al ver mi supuesta torpeza. Creo que tenías una araña. Exclamé mientras ella recogía el
móvil del suelo. Se me quedó mirando con esa cara de hermana mayor, como si yo siguiera siendo esa chiquilla inconsciente y entonces leyó el mensaje, pero creo que no se percató de que estuviera leído gracias a mi impetuoso movimiento. La sonrisa de Laura afloró en su rostro y eso indicaba que no le disgustaba para nada lo que leía en el mensaje y vi como tecleaba algo en contestación a Carlos, no alcancé a ver nada. Pero me quedé todavía más intrigada de ese nuevo texto y de la
cara risueña de Laura. Su cara casi lo decía todo y parecía estar cachonda con ese juego secreto con Carlos.¿ Todo bien? Pregunté viendo que ella no despegaba la sonrisa de su rostro. Sí, cosas del trabajo. Mis compañeras, disimuló y estaba claro que no era cierto. Laura me mentía. Pablo regresó a la mesa y poco después lo hizo mi cuñado que se sentó frente a mí, pero antes de hacerlo admiré ese cuerpo bajo los vaqueros ceñidos y
su camiseta. Ni qué decir tiene que tuvimos unas cuantas miradas entre nosotros, que indicaban que parecíamos decir a gritos lo que nos atormentaba por dentro. Era inevitable volver a recordarle desnudo y agarrando ese pedazo de cilindro que tiene entre sus piernas.« Bueno, vamos a la empresa, que tenemos poco tiempo», dijo mi hermana poniéndose de pie, sin tiempo casi a que Fran apurase su café. Estaba claro que
quería aprovechar el tiempo, pero¿ con Carlos? Cogimos el coche, Fran al volante, mi hermana a su lado y Pablo y yo detrás. Nos dirigimos a la nave de« Tu fantasía», pero mi novio aún estaba cachondo y seguía intentando meterme mano bajo mi vestido.« Para, pesado». Le dije en un susurro y retirando su mano. Cuando alcé la vista me crucé con los ojos de Frank que me miraba por el retrovisor hasta que por fin llegábamos a la empresa, donde nos recibió Carlos junto a Celia que nos sonreía
muy amablemente. Aquello chocaba con la reciente muerte de su esposo y llegué a pensar que aquella mujer se había aprovechado de mi tío y había conseguido amasar una fortuna a su costa, pero no parecía demasiado afectada por su muerte.¿ Sería una casa fortunas?¡ Qué bien veros a todos juntos, aunque sé que tenemos poco tiempo! Vamos a repartirnos, dijo Celia mirando a nuestro primo. Sí, mejor nos organizamos para
no perder tiempo. Añadió Carlos. Estaba claro que había trazado un plan entre Carlos y Celia para buscar la manera de quedarse a solas con mi hermana y así fue, pues él aparentemente le iba a hacer un tour a ella, Celia haría lo propio con Pablo, mientras que Fran y yo. Como ya conocíamos las instalaciones, nos limitaríamos a hacer todo el papeleo, trámites y revisar cuentas en las oficinas. Había
mucho trabajo por delante. Todos estuvieron de acuerdo en ese plan, incluida yo, porque podía haber hecho todo lo posible para no dejar solos a Carlos con mi hermana o, peor aún, a mi novio con la peligrosa Celia. Pero el hecho de volver a quedarme a solas con Fran era algo demasiado bueno y tras lo de la noche anterior, la verdad, me supo a poco. Cuando me quise dar cuenta, Carlos y Laura desaparecieron por una puerta, Celia se llevó a mi chico mostrando su sensualidad y su simpatía de siempre
por otra. Mi cuñado y yo fuimos a las oficinas y empezamos a revisar las cuentas en uno de los ordenadores, gracias a Matías que nos iba enseñando las distintas partidas, los presupuestos para el año siguiente y el balance de pérdidas y ganancias. Yo tenía a Fran pegado a mí y de vez en cuando él apoyaba de forma distraída su mano sobre mi rodilla mientras señalaba a la pantalla algún apunte que Matías explicaba y yo notaba un calor interno por todo mi cuerpo sobre todo cuando esa mano
ya no se limitaba a posarse sino a acariciar mi pierna. Uf.
Solté al sentir sus dedos tocando en mi piel.¿ Ocurre algo? Preguntó Matías. No
que está todo muy bien planificado, disimulé. Estábamos concentrados en esa pantalla viendo números y proyectos, cuando de pronto se abrió la puerta de las oficinas, apareciendo Rebeca, la hermana de Celia, de forma repentina ataviada con su bata blanca.« Hola, chicos, os necesito un momento en el laboratorio»,
dijo nerviosa.«¿ A nosotros?», preguntó Fran.« Sí,
es importante». Acabamos de hacer unas pruebas con un elixir que será la caña y ahora no tenemos conejillos de indias. Añadió sonriente. Pero, intenté decir, con la mano de Fran todavía en mi muslo. No, tranquila, no hay nada que temer. Yo misma he probado uno y es increíble, lo vas a comprobar tú misma. Os aseguro que no tiene ninguna contraindicación ni efecto secundario, es simplemente que necesito una valoración objetiva.
Aclaró ella. ¿Ahora? Pregunté. Necesito hacer una
prueba urgente antes de meterlo en producción. Sé que funciona, pero necesito una opinión externa y voy contrarreloj.¿ Me haríais
ese favor?¿ Pero de qué se trata? Pregunté. Bueno,
veniros conmigo y os explico. Rebeca no nos dejó más tiempo y dejando a Matías protestando en las oficinas, nos llevó hasta el laboratorio en el que había dos mujeres trabajando, con sus batas blancas, muy atentas a unos gráficos y a un microscopio en el que examinaban un líquido transparente.« Supongo que cuento con vosotros para hacer la prueba. No tengo a nadie de fuera que lo haya probado y necesito una opinión sincera y lo más objetiva posible», dijo
Rebeca mirándonos. No nos has dicho exactamente, empecé a decir. Veréis, se trata de un líquido que da un calor increíble en donde se aplica, aumenta la excitación y potencia el deseo sexual de una forma asombrosamente rápida. Yo lo he probado y todavía estoy temblorosa. Dijo ella señalando a las compañeras que sonreían. Pero,¿ cómo es?¿ Es seguro?¿ Hay que tomarlo?¿
Vía
oral?
Pregunté.
No, no, Silvia es un bálsamo que se aplica en las partes sexuales de cada uno. Te aseguro que en las mujeres funciona, aunque me queda probar en los chicos. Pero, intenté decir. Rebeca entendió que yo estaba, además de sorprendida, algo reticente. Chicas, dejadnos solos. Ordenó Rebeca a las dos trabajadoras que dejaron la sala del laboratorio para quedarnos los tres. Fran y yo nos miramos sin entender y Rebeca se quitó la bata, ofreciendo su cuerpo desnudo, dejándonos alucinados por
ese ímpetu. La verdad es que el cuerpo de esa mujer era muy bonito y Fran se quedó mudo observándolo.¿ Veis mis pezones? Apenas he aplicado unas gotas y mira cómo se ponen de duros. Dijo ella y cogiendo mi mano la llevó a ese pezón que estaba realmente duro y sensible pues ella soltó un suspiro agarrando mi muñeca. Sin cortarse hizo lo mismo y cogiendo la mano de Fran la llevó a su otra teta y éste descubrió la misma sensación, además de provocar otro gemido por parte
de Rebeca, pero lejos de quedarse en eso. La mano de ella nos guió hasta su depilado coño y ambos tocamos lo encharcado que estaba y como ella suspiraba con los ojos cerrados y temblaba todo su cuerpo como si se transformara. Fran y yo nos miramos, entre sorprendidos y excitados, cuando ella abrió los ojos tras suspirar profundamente. qué gusto, Dios. Dijo,¿ puedo contar con vosotros? Miré a mi cuñado y luego, viendo ese cuerpo desnudo de Rebeca delante le pregunté,¿ pero
qué podemos hacer nosotros? Pues probarlo. Necesito una opinión crítica de cada uno de vosotros. Me quedé callada sin entender. pero estaba claro que ella quería que probásemos ese elixir del placer y de pronto me dijo que me sentara sobre una mesa y no muy convencida, así lo hice. De tal modo que mis piernas quedaron colgando observando a esa mujer que se movía de un lado al otro de aquel laboratorio, totalmente desnuda de forma muy natural y por cierto, a Fran se le iban los ojos tras
ese culazo redondo, aunque no era de extrañar. Perfecto, ahora relájate y verás qué sensación. Comento ella, al tiempo que tiraba de mi vestido hasta despojarme de él y sacarlo por mi cabeza sin darme tiempo a reaccionar. Pero, intenté
decir mirando a mi cuñado. Mi primer instinto, al quedarme con el pequeño tanga, fue cubrirme los pechos delante de Fran, pero él me sonrió y Rebeca también y de algún modo me sentí ridícula por mi vergüenza así que acabé bajando las manos, pues él ya me había visto las tetas y siguió observándolas con una sonrisa en su rostro,
además de ver cómo suspiraba y eso me encantó. Bueno, ahora me dices qué sientes, dijo Rebeca, echando unas pequeñas gotas en la yema de su dedo y aplicándolas directamente en mi pezón. No sé describir ese momento, pero fue como una especie de chispazo por todo mi cuerpo, como si me hubiese metido en una montaña rusa de sensaciones placenteras, noté una especie de escalofrío. Mucho calor y luego como un estremecimiento general y un ardor extraño en mis pechos. Uf, joder.
Dije al percibir esa excitación.¿ Qué sientes? Preguntó Rebeca. Un gusto increíble. Genial. Fran prueba en
el otro pezón. Mi cuñado recogió otras gotas en su dedo e hizo lo mismo que esa mujer aplicando la loción en mi otra teta, acariciando suavemente mi sensible protuberancia. Wow. Dije al sentir los dedos de mi cuñado en el otro pezón. Ahora, espársela por todo el pecho. Indicó Rebeca. Fran así lo hizo y empezó a masajear mi pezón y mucho más allá, pues ese líquido ligeramente viscoso pero transparente se fue extendiendo por todo el pecho que él amasaba cada vez con masa inco, lo que provocaba una
especie de fuegos artificiales. El gusto que me proporcionaba ese misterioso líquido se multiplicaba gracias a las manos de Fran, sobándome la teta, mientras yo no dejaba de gemir, cerrando los ojos, sin creerme el gusto que me estaba dando ese hombre. No estaba muy segura de si el gusto me venía por el elixir o por las manos de él.« Ahora, ayúdame, Fran»,
dijo decidida Rebeca. No sé de qué forma, pero entre los dos me sacaron el tanga por mis piernas, cuando todavía me duraban los temblores por todo el cuerpo y acabé desnuda, sentada en esa mesa viendo que Fran me observaba detenidamente. Me quedé inmóvil pero muy cachonda.« Supongo que ya habrás visto desnuda a tu cuñada», dijo aquella mujer
como si tal cosa. Fran y yo nos miramos, pues presosamente hacía poco tiempo de eso.« Por supuesto», dijo el sonriente y creo que se relamió al decirlo.«¿ Bien?» Me preguntó Rebeca que continuaba desnuda y espera que yo protestara o algo parecido, pero no lo hice. Me limité a coger aire, pues no me creía ni dónde estaba, ni lo que me pasaba y asentí. Ahora, vamos a aplicarlo
en tu sexo, y me dices qué sientes. No me dio tiempo a decir nada, cuando ella aplicó un pequeño chorrito de ese líquido en la punta de los dedos de Fran que estaba tan alucinado como yo y con un bulto considerable bajo su pantalón. Vamos, Fran, dals primero a los labios externos. Dijo Rebeca pues mi cuñado se había quedado helado o quizás demasiado caliente.¿ Era cierto lo de que ambos nos habíamos visto desnudos, apenas unas horas antes,
pero de ahí a tocarnos, concretamente que Fran tocara mi coño? Él, tras mirarme y ver que no oponía resistencia, más bien al contrario, pues instintivamente abrí mis piernas ofreciéndole mi sexo al tiempo que él se agachaba. Aplicó ese líquido por la parte externa de mi vagina y solo eso produjo que me encogiese al sentir un gusto tremendo por todo mi cuerpo.
¡Ay, joder! Dije.¿ Lo hice mal? Preguntó él. No, Fran, esto es increíble.¡ Qué bien! Dije y señalé para que siguiera.
Ahora aplícalo en la rajita suavemente, pero evita el clítoris si no quieres que se te corra entera. le indicó Rebeca riendo. Fran levantó la vista para sonreírme y no lo hizo esperar y otra buena dosis de ese líquido mágico acabó en mi coño, haciendo que suspirase y notando los latidos de mi corazón allá abajo.« Uf, qué gusto, joder», decía yo, sintiendo los dedos de mi cuñado hurgando en
mi sexo. Fran totalmente motivado y cachondo, aplicó otra gota que Rebeca le dejó en la yema de su índice y pasándolo repetidamente por toda la largura de mi rajita, logrando que me pareciese un sueño, una especie de viaje astral, pero si eso era poco. Cuando oí a Rebeca. Fóllala con los dedos. Mi cuñado no se lo pensó y para entonces mi coño debía estar encharcado pues sus dos dedos entraron en mí hasta la segunda falange como un cuchillo en la mantequilla y yo me retorcí de nuevo
entre espasmos, sintiendo esa follada tan extraña como placentera. Ahora con el pulgar, toca el botoncito. Dijo ella aplicando unas gotas en el dedo gordo de mi cuñado que se apoyó en mi clítoris. Para entonces ya no sabía ni dónde estaba, pero todo mi cuerpo dio un espasmo, para entrar en un placer inusitado, convertido en un orgasmo increíble, mientras agarraba la cabeza de mi cuñado y le acariciaba
el pelo en señal de agradecimiento. Mientras sus dedos se metían dentro de mí, con cierta bravura, pero logrando que todo mi cuerpo se transformara.« Me corro, sí, me corro». Grité, sin soltar la cabeza de él, que se esmeraba en follarme con dos dedos, mientras que el otro bordeaba mi
abultado clítoris. Escuchaba la respiración de Fran, concentrado en follarme con sus dedos y yo abría los ojos sin creerme que fuera el quien hiciera tal cosa.« Sí, joder, sí», exclamaba mientras Rebeca me pellizcaba los sensibles pezones, que aumentaban mi gusto con ese dichoso líquido mientras me corría como nunca.
No sé el tiempo que pasó, pero estaba en la mismísima gloria, sin querer que todo aquello parase, deseando que durase eternamente, pues nunca había sentido un gusto parecido, ni tan intenso, ni tan prolongado.—¿ Y bien?— preguntó Rebeca cuando me fui recuperando.—¡ La hostia! Me salió como un torrente de mi garganta casi suspirando. levantándome de la mesa, ayudada
por ambos, pues me temblaba todo. Esa mujer anotaba en una tablet los resultados probados de ese líquido en mi cuerpo y estaba claro que ella tenía razón, era la caña.« Bueno, Fran, ahora si no te importa, probamos contigo. Desnúdate», ordenó Rebeca, mientras se pellizcaba su propio pezón, ya que le debía durar el gusto.«¿ Del todo?» preguntó el confuso. Claro, quiero aplicar primero en tus pezones y ver cómo es la
reacción en un hombre. Aclaró ella. Fran se soltó el cinturón, se bajó los pantalones mientras nosotras le ayudábamos a sacarle la camiseta por la cabeza. En un abrir y cerrar de ojos, mi impresionante cuñado quedó desnudo junto a nosotras. La mirada de Rebeca hacia mi cuñado lo decía todo, primero mordiéndose el labio y luego mirándome a mí, como diciéndome el pedazo de hombre que teníamos delante, desnudo y
con su enorme polla totalmente tiesa. Ambas se la habíamos visto así, pero era difícil acostumbrarse a ese tamaño, pero más todavía a ese grosor. Bueno, ahora te voy a aplicar en el pezón y Silvia lo hará en el otro. Advirtió Rebeca, mientras nosotras, despelotadas y excitadas, una a cada lado, poníamos el elixir en su pecho. Uh, sí, exclamó él, aunque con menos ímpetu que yo, porque supongo que la
zona más sensible de él estaba en otro sitio. Yo no dejaba de mirar hacia abajo a ese vástago tieso, mientras nosotras extendíamos la porción de líquido por todo su torso, era una delicia. Y a él parecía gustarle pues soltaba pequeños jadeos y cerraba los ojos levemente para abrirlos levemente después y admirar nuestros cuerpos desnudos. Rebeca fue tomando notas en la tablet y a continuación me dijo. Bueno, ahora viene la prueba de fuego. Échate en la mano una
buena porción de líquido y lo extiendes por todo el miembro. ¿Yo? Pregunté, todavía temblorosa y con un gusto interno difícil de definir, porque no estaba muy segura si todo era producto del líquido o de hacer todo eso con Fran. Claro. No quiero ser yo, para no influir en la prueba, necesito objetividad, Silvia,
aclaró Rebeca. No sé muy bien a qué se refería con eso de la objetividad, ya que era una barbaridad lo de coger la polla de Fran y embadurnarla con ese líquido, pero fue mi cuñado quien sonriendo asintió con su cabeza, como si aquello fuera lo más natural del mundo. No sé cuántas veces había soñado con tocar esa polla, pero ahora lo iba a hacer de lleno. No me
lo podía creer. Cogí una buena porción de ese elixir que me había llevado al cielo y, notando su viscosidad en la yema de mis dedos y a continuación agarré la polla de Fran por la base. Al hacerlo, noté una especie de estremecimiento por todo mi cuerpo, pero el más aún, cuando dijo. ¡Uh, joder! Esa exclamación de él, transformada en gemido, fue mucho más fuerte que la anterior en sus pezones y eso que sólo había puesto mis
dedos en la base de su enorme verga. Miraba mi cuerpo desnudo, el de Rebeca al otro lado tomando apuntes y el de mi cuñado, al que tenía agarrada esa polla dura, rígida y enorme, pues apenas podía abarcarla. A continuación, empecé a subir despacio mi mano por el tronco, logrando que él se tuviera que agarrar a mi hombro, pues parecía perder el equilibrio y empezó a bufar, sintiendo ese líquido impregnado entre mis dedos y su vástago.—¡ Uy, sí!
Silvia!— exclamaba mirándome con los ojos entornados.
Genial, parece que funciona. Dijo Rebeca contenta y tocándose el coño viendo la escena. Cuando me quise dar cuenta, yo misma tenía mi otra mano en mi rajita y la acariciaba mientras embadurnaba con la otra toda esa especie de gel por el tronco gigante de Fran, escuchando sus gemidos. No sé si el líquido en mi coño, la situación rocambolesca o el hecho de estar acariciando ese vástago soñado, hacían que me sintiera en la gloria y más cachonda
que nunca. Pajeé y veamos la reacción. dijo ella, mordiéndose el labio.¿ Estuve a punto de decir que no? Bueno, en realidad no, creo que no era capaz de negarme ante eso y mi mano empezó un movimiento lento de masturbación a la polla que tantas veces había soñado con tocar. Fran apretaba su mano en mi hombro sujetándose y yo seguía mi ritmo aumentando la velocidad, viendo la grandiosidad de ese miembro y de estar masturbando a mi cuñado, observando
ese cuerpo. Aunque Rebeca no hizo mención alguna yo aproveché para acariciar sus huevos con mi otra mano, no era necesario, bueno, para mí sí. Joder, joder. Suspiraba el tremendamente
excitado. Déjate llevar, Fran, parece
que funciona. Dijo Rebeca. En ese momento noté la propia polla tensarse en mi mano, justo cuando estaba totalmente descapullada y un chorro larguísimo de semen salió disparado a una distancia enorme, pasando por encima de nosotras y fue a caer en medio de aquel laboratorio. Pero Frank con los ojos cerrados y apretando sus dientes, soltó un segundo chorro, casi tan potente como el primero y luego tres o
cuatro más que fueron goteando en el suelo. Ya había visto esa fuente manar, pero ahora creo que de una
manera brutal. Miré a Rebeca que tenía los ojos como platos y luego a mi cuñado que respiraba agitadamente, mientras yo seguía notando su polla dura a la que no dejaba de masturbar, viendo que aún afloraban goterones y que se escurrían entre mis dedos, lubricándome aún más en esa deliciosa paja.« Bueno, creo que es suficiente», dijo Rebeca, despertándome de esa ensoñación de estar desnuda y masturbando a Fran, pues a pesar de que se hubiera corrido, mi mano
seguía meciendo aquel tronco. Solté ese cilindro venoso que aún tembló varias veces más, sin que bajase su dureza y yo miré extrañada a Rebeca, pues sé que Pablo tiene un bajón y se le desinfla casi al momento, para luego tardar un rato en recuperarse, pero mi cuñado no. Seguía teniendo su polla totalmente tiesa.« Puedes asearte ahí», dijo
Rebeca señalando un baño. Pero antes de que él avanzase ella agarró la polla de Fran con delicadeza, comprobando lo dura que estaba, como si no se creyera lo mismo que veía yo. La meneó varias veces, hasta que Fran me miró, como si aquello no estuviera bien, a pesar de todo lo que ya había sucedido.« Sí, ahora vengo»,
dijo él desembarazándose de la mano de Rebeca. Ella se quedó mirando a mi lado el trasero de mi cuñado mientras él se dirigía al baño.« Joder, tu cuñado está buenísimo y vaya pollón».« Sí», dije tímidamente, aún sin creerme que se había corrido con mi paja y que él mismo me había follado con sus dedos. Rebeca me miró y acarició un mechón de mi pelo, mirándome fijamente a los ojos.
Cómo te envidio?— dijo.—¿ A mí?— pregunté, sin entender.— Sí, mujer, te lo habrás follado, ¿no? Cómo
Sí, Silvia, una polla así, tiene que estar dentro de una, bueno, yo soy una desconocida y no correría esa suerte,¿ pero tú?
Yo?— No, no. es mi cuñado, dije como
si aquello fuera algún freno. Rebeca me miró extrañada, supongo que tras ver cómo nos habíamos corrido mutuamente, entregados a la causa del experimento, le parecía extraño que él y yo… Mujer, seguro que si te lo propones, tú te lo follas
No hay más que ver cómo te mira. ¿Qué? Dije.
No hubo respuesta porque en ese momento regresaba Fran, con su miembro algo más desinflado y nos vestimos los tres en silencio. Gracias, chicos, ha sido una gran ayuda. Supongo que puedo contar con vosotros para otras pruebas, nos dijo mientras nos acompañaba hasta la salida del laboratorio. Fran y yo nos miramos en cuanto la puerta de esa sala se cerró y creo que ambos queríamos decir algo, pero no encontrábamos las palabras, si un lo siento o un ha sido un error o simplemente ha sido la bomba.
Sin decir nada subimos de nuevo a las oficinas y Fran recolocó mi vestido amablemente al tiempo que Matías nos esperaba impaciente.¿ Todo bien allá abajo? Nos preguntó. Fran y yo nos miramos unos instantes y dijimos a la
vez. Sí.
Genial, pues vamos a seguir que tenéis mucho por delante. Afirmo ese hombre. Matías nos mostró todos los informes y balances mercantiles de los últimos cinco años. Fran parecía centrado en lo que explicaba el administrador ejecutivo, pero yo no dejaba de pensar en lo que pasaba entre mi cuñado
y yo. Aquello no era ni medianamente normal. Si bien, mi mente había pensado o fantaseado con vivir algo como eso con él, era una auténtica locura y aunque aún sentía ese gusto en mi sexo palpitando, posiblemente con el líquido que aún hacía estragos, o con los dedos de
Frank que me habían follado, sí. Mi cuñado me había follado con sus dedos y en ese momento no pensé en nada ni en nadie, es más, hubiera deseado sentir su lengua en mi sexo y luego comerme yo misma esa polla que pajee como una desesperada y que hubiera sido mágico sentir. Dentro de mí, aunque ahora sentía remordimientos, era inevitable pensar en Pablo, en mi hermana. Por cierto,¿ qué estarían haciendo Pablo y Laura con sus respectivos guías?
Lo de mi hermana me tenía mosqueada, pero no veía que fuera capaz de tener nada con Carlos, me resultaba del todo imposible, primero porque llevaban mucho sin verse y segundo porque estaba Fran,¿ para qué quería mi hermana otra cosa, o quizás sí? Y Pablo, pobrecito, le había obviado de mi mente, totalmente volcada conmigo misma, sin pensar en que él no haría nada parecido con otra mujer, que no sería capaz de traicionarme, aunque se lo pusieran en bandeja
como habían hecho conmigo. De eso estaba totalmente segura, sin embargo, ¿yo? Matías seguía explicando lo que nos mostraba en la pantalla de aquel ordenador, pero yo no atendía a lo que decía, solo miraba a mi cuñado, su mentón, su nariz, el perfil de sus labios y luego mi mirada bajo a su entrepierna, como si buscara las respuestas a toda mi
atormentada cabeza. Cuando alcé la vista, él me miraba sonriente, me había pillado de lleno mirándole y él hizo lo propio conmigo, en silencio, tan solo hablábamos con nuestros ojos. Por un momento pensé si todo era real, porque hasta ahora no había pasado nada entre Fran y yo, más allá de nuestras miradas, nuestras bromas, nuestros pensamientos, al menos los míos, pero no era solo eso, yo había tenido
demasiadas equivocaciones. Mi mente no dejaba de dar vueltas en todo lo que estaba acaeciendo en los días que llevábamos en el pueblo desde el fallecimiento de mi tío abuelo, a veces deseaba todo aquello terminar y volver a mi rutina diaria. hacer como si todo lo ocurrido no hubiese pasado realmente, pero otras veces mi cuerpo no respondía a la razón y no quería escapar de esa vorágine de placer y lujuria en la que me había zambullido y
para colmo con Fran, al que tanto deseaba. En ese momento le miraba y él me sonreía.¿ En qué estaría pensando?¿ Qué pasaría por su mente?¿ Lo vería medianamente normal? Joder, habíamos dormido desnudos juntos. Nos habíamos pajeado el uno al otro, nos corrimos mutuamente.— Me escuchas, Silvia. La voz de Matías, preguntándome algo de un balance me hizo volver a la realidad.— Sí, sí, perdón.
Fran me miró y agarró mi mano dulcemente, no sé si para que me centrase en esos números o para tranquilizarme simplemente o para decirme con ese gesto que él sentía lo mismo que pasaba por mi mente. Matías, con el ratón, seguía pasando páginas comprobando los números de la contabilidad de la empresa, pero yo seguía nerviosa e inquieta y para colmo, había pasado mucho tiempo y me preguntaba
qué demonios estarían haciendo mi hermana y mi novio. Pues hacía ya un buen rato que habían desaparecido acompañados de Carlos y Celia por distintos lugares. En ese momento Matías se levantó a atender una llamada y Fran me preguntó acariciando mi mano entre sus dedos. Silvia,¿ estás bien? Sí, un poco aturdida con todo lo que ha pasado. Ya, ha sido alucinante. Añadió con sus ojos brillantes y una pícara sonrisa que no supe cómo interpretar. Me quedé mirando
su boca, soñando con besarla.¿ Te sientes mal? me preguntó agarrando mi mano entre las suyas. No, al contrario, bueno, no sé cómo me siento. Dije alterada, pues no sabía si estaba bien o estaba mal. Fran me miraba en silencio y vi que su boca se acercaba peligrosamente a la mía.¿ Lo iba a hacer? Pero de pronto, algo dentro de mí me empujó a retirar mi cara.¿ Y estos dónde coño están? Le pregunté, pues de algún modo quería que aquello volviera a la normalidad y quise frenar
otro tren a punto de descarrilar. Pues no sé, pero si están tardando, aunque esto es muy grande y estarán entretenidos. Agregó Frank con esa sonrisa que me deshace. Desde luego, debían entretenerse visitando las instalaciones, porque allí no te aburrías viendo cosas e incluso probándolas, aunque Carlos con Laura me tenía bastante intrigada en algo que debía ser más que
un tour por la empresa. Mi mente me llevó a pensar en mi chico y en cómo estaría disfrutando las instalaciones, en todos aquellos juguetes, aunque lo que menos me gustaba que fuese acompañado de Celia, pues, al igual que a mi hermana, esa mujer no me era de fiar.¿ Ocurre algo? Dijo Matías cuando regresó a la mesa. No, me comentaba mi cuñada, que estos tardan mucho. Añadió Fran. Bueno, Sí, están aprovechando a conocer a fondo la empresa. Ya habéis
visto que hay muchas cosas increíbles por descubrir. Fran y yo nos miramos y nos sonreímos un instante. La verdad es que son muchas cosas, dijo mi cuñado. Demasiadas. Claro. Teniendo en cuenta que se tienen que volver esta tarde, no les dará tiempo a ver todo, le dije a Frank que me miraba con una sonrisa dando a entender en lo que ya habíamos visitado nosotros y queriendo poner normalidad a aquella toda locura. Intentando convencerme a mí misma.
Matías parecía entender nuestra turbación y quiso aclararnos. Como socios que sois del negocio es necesario que conozcáis todo lo que se hace y fabrica aquí y que nada quede sin mostrar y debéis vivirlo de primera mano. Por mucho que yo os enseñe los números, balances y situación financiera, no vale de nada si no conocéis los productos y servicios que ofrecemos. Lo de vivirlo de primera mano, no sé si iba con segundas, pero aún parecía sentir los dedos de Fran en mi coño o mis propios dedos
acariciando su preciosa polla. Todavía no me hago a la idea de todo. Dije con sinceridad, pues aquello iba tan rápido que no era capaz de asimilarlo. Pues, no habéis visto ni la mitad. nos comentó ese hombre de una forma irónica.¿ Pero es que hay más de lo que no hemos visto ya? Pregunté con extrañeza. Matías nos miró a ambos que estábamos expectantes y tras echar una pequeña carcajada acabó diciendo. Esto es una caja de sorpresas, ¿verdad? Yo tampoco me llego a acostumbrar y eso que llevo
aquí desde que lo fundó don Ernesto. Yo movía mis manos de forma nerviosa e intranquila y Matías me comentó. Tranquila, Carlos estará con tu hermana en algún lugar de la empresa y él la conoce muy bien.¿ Me imagino? Dije forzando una sonrisa a Fran pues él no debía sospechar lo mismo que yo intuía, pero lo de conocer muy bien no estaba segura de si lo decía por la empresa o por mi hermana. Lo que sí sé dónde ha llevado Celia a tu novio, explicó ese hombre sin
perder la vista mientras tecleaba sobre el ordenador. ¿Dónde? Le pregunté tras unos segundos de pausa.
No os había explicado, Carlos. Pensé que estabais al tanto. No.
Dijimos Fran y yo a la vez. Bueno, nuestro departamento de EIDE abrió el año pasado una sala de ensayo en el edificio anexo, consistente en masajes eróticos para relax de nuestros más preciados clientes con estancia de hasta dos horas dependiendo del masaje que se realice. ¿Cómo? Preguntamos al unísono mi cuñado y yo. Ya no resultaba ser una fábrica con juguetes sexuales que fuese medianamente normal, sino una
sala especial para masajear a los clientes VIP. Sí, sé que suena extraño, pero hay varias cadenas internacionales que compran grandes cantidades y sus jefes de compra se pasan aquí varios días por lo que hay que cuidar esos detalles con ellos.¿ Se dan masajes a los clientes? Pregunté confusa pues aquello sonaba a un servicio de puticlub en toda regla. Fran parecía tan alucinado como yo y Matías quiso explicarnos.
Esto es mucho más que una simple fábrica en donde se fabrican productos, nuestros laboratorios intentan encontrar siempre ese afrodisiaco, por así llamarlo, que aumente el placer, las sensaciones y como correspondencia ante la buena acogida que está teniendo. Tu fantasía. Eso y la calidad es lo que nos diferencia de la competencia. Eso estaba claro, pues aquello no era una fábrica al uso, vamos, lo que yo entendía que debía
ser una fábrica normal. Pero, muchas veces hay que preparar al potencial cliente de algo más que vea un consolador o cualquier otro artilugio. Siguió explicando el hombre. Yo seguía sin entender. La estancia en tu fantasía tiene que ser algo que atraiga desde el minuto cero. Es el objetivo de vuestro tío abuelo. Fran y yo nos miramos de nuevo y eso estaba claro, se había conseguido en nuestro caso y de qué manera. Pero masajes eróticos, suena a,
añadí y Matías me tomó la palabra. Exacto, aparte de atraer a los jefes de compras de grandes distribuidoras, queremos que sientan el producto y que estén predispuestos, sobre todo a los clientes VIP, pero al contrario de lo que pueda parecer, se ofrecen de forma totalmente desinteresada, proporcionándoles masajes a elegir. Seguía sin tener mucho sentido, primero por el servicio y no estaba claro eso de, desinteresadamente, pero Fran
apuntó algo que parecía darle la razón. Sí, mujer, yo creo que, para vender estas cosas, tienes que estar en predisposición e ir entrando en situación. No debe resultar sencillo
vender algunos productos. Por supuesto. Añadió Matías sonriente para aclararme esa locura, no solo se trata de desfogar sexualmente a nuestros clientes ni de hacerles un regalo de promoción, intentamos que sientan los masajes como herramienta para eliminar el estrés y la ansiedad, para vivirlo como debería hacerlo el cliente final. Antes de probar cualquier juguete, hay que tener unos preámbulos que mejoren la circulación sanguínea y estimulen puntos de energía
en el cuerpo. Ya entiendo a qué puntos os referís, respondí yo de forma irónica a Matías. Os aseguro que promueven el equilibrio y la armonía en el cuerpo y la mente, añadió con un movimiento afirmativo de la cabeza. Dijo muy seguro de algo que parecía tener bien estudiado o aprendido. Pues yo creo esto me está desequilibrando por completo, pensé para mí sin dejar de soltar una sonrisa, pero pensando en mi novio y en que podría pensar él si me hubiese visto a mí misma soltando el estrés
en el laboratorio. En el fondo, si él estaba visitando las instalaciones, le podría resultar más sencillo entender todo. Pero, ¿realmente, aquello tenía algún sentido? En ese momento, Fran recibió una llamada y él se levantó a atenderla mientras Matías seguía
viendo mi cara compungida con tantas cosas extrañas difíciles de digerir. Bueno, Silvia, vamos a tomarnos un descanso y pasamos a una zona donde podríamos ver las salas que tenemos funcionando y así lo descubres por ti misma y verás cómo es muy normal, comentó Matías queriendo aclarar mis dudas, al tiempo que se levantaba de la mesa. Yo, intenté decir levantándome, mirando a mi cuñado. Y de vosotros que necesito aclarar unas cosas
con el bufete. Dijo Fran disculpándose mientras tecleaba un mensaje a sus jefes. No me dio tiempo a decir nada, pues cuando me quise dar cuenta, ese hombre me había agarrado del brazo llevándome a otra zona de las oficinas. Ir a ver el funcionamiento de las salas de masaje sin Fran, yendo con Matías a solas, me dejaba un poco descolocada pero después de titubear un poco accedí, sobre todo cuando mi cuñado sin dejar de atender la llamada,
me levantó un pulgar y su dulce sonrisa. Matías me llevó a un cuarto donde una pantalla gigante cubría una pared y unos sillones junto con una mesita en el centro adornaban aquella sala.¿ Esto qué es? Pregunté a Tonita ante ese nuevo lugar que parecía una especie de sala de cine con varios monitores y uno grande en el centro. Aquí el departamento de EIDE obtiene mucha información de lo que nos ofrecen las salas de masajes.¿ Pero tienen acceso
a ellas? Claro. dijo muy seguro y encendiendo la pantalla apareció una de las salas de masaje vacías. Al igual que yo había visto en un monitor a mi cuñado cuando probaban una vagina de silicona con el o en la que él mismo me había visto a mí, ahora me quedaba claro que aquella gente lo controlaba absolutamente todo.¿ Hasta qué punto?
Pero ellos saben que los están viendo? Pregunté.
Naturalmente que no. Ven, Silvia, respondió Matías, invitándome a sentarme en uno de los sillones junto a él y bajando la luz de esa estancia. El director financiero procedió a explicarme los diversos tipos de masajes que se realizaban, había cuatro niveles, por un lado, estaban los masajes de carga erótica básica, por otra de carga erótica media, los de carga alta y finalmente los especiales. Entre los primeros estaban
el masaje Essence, el Lingam y el tailandés. En el segundo apartado estaban el Delicade y el Delicious Mutuo, en el de carga erótica estaban el Capriche, el Fetiche, el Magnum y el Premium, para finalizar con el especial que consistía en masajes salvajes, Bandit y Langerá. Cada uno tenía unas características especiales. Escuchaba a Matías, mientras él, con el
mando a distancia iba cambiando de sala. que en ese momento y me daba cuenta de lo neófita que era en el tema de los masajes y aunque era asidua de alguno en plan relax, nunca con carga erótica incluida.¿ Qué clase de sitio era ese? Pensé mirando la propia estancia y las salas que iban apareciendo en esa gran pantalla se realizaban los masajes donde se veían hombres y mujeres recibiendo todo tipo de masajes por otros hombres o mujeres que en algunos casos iban solamente en topless y
en otros totalmente desnudos o desnudas. Por un momento pensé en Fran, que debía estar todavía ocupado con la llamada, porque si estuviese viendo aquello, alucinaría tanto como lo estaba haciendo yo. Sé que resulta extraño, más todavía a alguien que no lo ha visto antes, así que debes ir acostumbrándote a esto. Dijo apoyando su mano sobre la mía, pues debía notar el temblor de mi cuerpo, según él
iba pasando de una sala a otra. Ver aquello me provocaba rubor y calor, aunque intentaba disimularlo estando en compañía de aquel hombre desconocido por mucha atracción que irradiara. Como verás, hay total discreción en todo lo que se realiza en estas salas, hay mucha gente influyente del mundo de la política, periodismo, directores de empresa y sus mujeres. Me explicaba según cambiaba el plano de las diferentes estancias.¿ Aparte de clientes, hay
gente famosa? Claro, necesitamos promoción de los productos y que ellos los prueben primero, hoy el marketing y la publicidad se mueven por las redes, dijo como si tal cosa. En una de las salas, una mujer desnuda, aplicaba una loción con una especie de gel verde por la espalda de un cliente de rasgos asiáticos y pensé que se trataría de algún distribuidor japonés. Inmediatamente pensé en Pablo y en si él habría llegado a ver parte de las
instalaciones y que pensaría si viera esas salas. Desde luego alucinaría viendo el despliegue, pero estaba segura de que le parecería tan raro como a mí, pues aquello no era ni medianamente normal. Gracias a mi trabajo, colaborando con asesorías, había tenido la oportunidad de ver una amplia diversidad de empresas y actividades, pero nada remotamente parecido a esto.¿ Qué piensas? Me preguntó Matías. Pues que es todo tan extraño, y
en qué pensaría mi novio de todo esto. Respondí queriendo buscar la manera de explicarle algo de lo que yo misma había vivido y no sabía ni cómo empezar a planteárselo.¿ Quieres verlo
Estás preparada? Me preguntó.¿ A mi novio?
Matías afirmó y yo hice lo mismo, casi de forma autómata pues lo menos que me imaginaba es que él hubiera podido acabar ahí y ese hombre pulsó el mando, poniendo en la pantalla principal una sala de masaje en
la que había un hombre solo. era Pablo. No me creía estar viendo ahí a mi novio, sentado sobre una camilla blanca y ataviado con un albornoso observando a su alrededor.« Ahí tienes a tu chico, va a recibir un masaje salvaje», me indicó extendiendo la mano con el mando hacia la pantalla, señalándole. Yo estaba excitada, tras las imágenes que habían pasado anteriormente, pero no sabía cómo reaccionar ante lo que tenía delante.
Estaba muy nerviosa viéndole, Estaba claro que no podía reprocharle nada teniendo en cuenta cómo me había comportado cuando él se había ausentado. Matías cambió de sala y Pablo desapareció de la pantalla.
No. Dije sujetando su muñeca.¿ Estás segura de querer verlo? No todo el mundo está preparado. Puede resultarte muy fuerte. Estoy segura. Añadí. Hasta aquí llegó el capítulo de hoy. Hasta la próxima.
