Lleva tu imaginación a otro nivel. Relatos calientes Hoy presentamos Herencia, parte 7 Me sentía tremendamente excitada, intentaba no mirar, incluso saltar de la cama y huir de allí, pero no, una fuerza superior me dejaba hipnotizada deseando que ese momento se produjese,
y vaya si se produjo. Mi cuñado, tras volver a mirarme, se sacó fuera del box en esa preciosa polla totalmente empalmada apuntando a la pantalla donde mi hermana había empezado con su mano derecha un movimiento frenético sobre su coño y con la izquierda pellizcaba sus pezones.«¡ Qué preciosidad, cariño!», dijo mi hermana y eso era lo que yo misma
estaba pensando. Siempre había envidiado a mi hermana por muchas cosas, por su carrera, por sus hijos, por su don de gentes, por ser siempre decidida y lanzada, pero sobre todas las cosas, por su marido, ahí era una envidia cochina. Ni de lejos podría aspirar a tener nada con un hombre increíble, como era Franny ahora además viendo desde muy cerca ese
enorme miembro, ni me creía estar viviéndolo realmente. Aquella polla era colosal, con un gran glande hinchado, unas venas muy marcadas, con una rigidez que asustaba y muy ancha, creo que más que mi propia muñeca. Mi cuñado tomó la misma posición que ella poniéndose de rodillas y colocando de tal forma la pantalla para que mi hermana no pudiera visualizarme, ni sospechar que yo estuviese allí, tan solo un primer
plano del precioso cuerpo desnudo de Fran. Yo estaba quieta, excitada, de espectadora de esa película por lo que protagonizaban mi cuñado y mi hermana y sin poder apartar la vista ni un segundo de esa enorme verga que él sujetaba por la base. Veía a Fran de perfil con su pelo corto, su barba recortada, su mirada fija observando a mi hermana y sus músculos tensándose ante la provocación de
su mujer. Ese cuerpo tan bien formado, que siempre había soñado, estaba ahí desnudo y con su polla gorda, venosa, ligeramente curvada hacia arriba. Con su mano la mecía lentamente. Aquello era maravilloso, tantas veces soñado y ahora ahí era increíble.« Vamos, cariño», Ahora si quiero verte echar toda tu leche, que te corras como el verdadero semental que eres, hagámonos esa paja juntos, solos tú y yo, le suplicaba mi hermana entre jadeos.
A estas alturas me tapé aún más, avergonzada, atemorizada, pero, ante todo, muy excitada y dando rienda suelta a la locura y al espectáculo que tenía delante, metí mi dedo corazón a través del tanga y empecé un movimiento frenético, intenso. Ladeándolo para sentir el roce sobre mi clítoris que explotaba sin remisión, cerré los labios, no podía hacer ruido, sería
un escándalo total. Fran volvió su cara hacia mí y yo creo que le sonreí, porque le gustó verme tocarme en un movimiento más que notorio de mi mano en mi coño. Los movimientos oscilantes de aquella polla entre los dedos de Fran eran como una danza atrapante que se acompasaba, al tiempo que mi dedo dibujaba mi rajita, imaginando que
ese glande brillante era quien lo hacía. Los músculos de Fran se tensaban y los gemidos de mi hermana no ayudaban, sino a sentirme todavía más cachonda y más loca y evitando hacer ruido empecé a mover mis dedos con más ahínco,
a la misma velocidad que mi cuñado. De pronto, Fran, casi más atento a mis tetas, que habían quedado fuera de las sábanas, ante esa vertiginosa y alocada situación, más pendiente de mi mano metida bajo ellas acariciando mi rajita, que de su propia esposa masturbándose al otro lado, Se tensó y bajando por completo su prepucio y formando un anillo sobre la base de su polla, se convulsionó. Ah, uf, la cabeza de Fran se echó para atrás temblando su cuerpo y un chorro de leche saltó hacia su pecho
de forma intermitente bañándolo por completo. Guau, qué rápido, cielo. Gritó mi hermana, siempre me corro yo antes. Uf. Los bufidos de Fran iban acompañados de disparos de su semen hacia su pecho y que caían como ríos, dibujando sus abdominales. Aquella fuente no paraba de emanar, mientras mi hermana se corría al mismo tiempo viendo aquella impresionante escena de su esposo y yo misma, viendo y escuchando a ambos, mezclando
mis propios gemidos. Tapándome la boca con la almohada y viendo cómo el pecho de Fran se inundaba de esos goterones blancos, todo mi cuerpo se convulsionaba, sí, joder, me estaba corriendo también viendo aquello. Aquel intenso orgasmo invadió mi cuerpo no dando crédito a lo que estaba sucediendo, ni dónde,
ni cómo ni con quién. El silencio se apoderó de la habitación solo alterado por las respiraciones entrecortadas y alteradas de Fran, las mías tapadas con la almohada y mi hermana jadeando sin saber que yo estaba ahí, al lado
del cuerpo desnudo de su marido. Por suerte ella no oyó nada, pues debía estar más atenta a su propio placer, aunque Fran me miró extrañamente, sin duda él sí tuvo que notar cómo yo misma me corría.« Ha sido maravilloso», a Morgue exclamaba con ansiedad mi hermana al otro lado de la pantalla.« Sí, cariño».« Ha sido una pasada, nunca había sentido nada igual», añadió él, volviendo a mirarme, esta vez un durante unos segundos.«¿ Pasa algo?», preguntó mi hermana
viendo el comportamiento extraño de él. Fran estuvo rápido, contestando alterado. No, nada, que estoy viendo que es muy tarde. Voy a colgar que mañana nos espera un día duro. Fran se limpiaba concienzudamente los restos de semen de su pecho con su propio slip, pero mi hermana seguía hablando y tocándose.¿ Qué ganas de hacer esto de verdad? Dijo Laura. Ya, fue la respuesta de él, todavía con su respiración agitada. si estuviera ahora ahí a tu lado, te sacaba toda la
leche que te queda. Fran sonrió, para dejar su cuerpo limpio de esa cantidad considerable de semen. Por cierto, no sé si Silvia te ha dicho algo y me da la sensación de que no, mañana a primera hora vamos Pablo y yo a pasar el día allí, tengo interés en ver esa fábrica y su funcionamiento, dijo mi hermana de pronto con total naturalidad. ¿Qué?¿ No te hace ilusión, Fran? Sí, pero¿ y los niños? La voz de mi cuñado salía trastabillada desviando disimuladamente la cara así a mí que me
quedé de piedra. Recordé al hablar con Pablo, que algo me quiso decir, pero al abrirse la puerta del baño me sentí obligada a cortar la comunicación con él y estaba más a otras cosas. No hay problema, mañana se encarga Sara, la vecina, de llevarlos al colegio y recogerlos y me dijo que no me preocupara por ello así que lo hablé con Pablo y mañana temprano estamos allí.«¡ Qué bien!», dijo él mirándome de reojo.« Bueno cielo, mañana nos vemos y espero encontremos un momento para dar rienda
suelta sobre esa cama a lo que hemos hecho ahora virtualmente. Bye, te quiero». Terminó por añadir Laura dando por finalizada la videollamada sin más detalle. No dejó tiempo a la respuesta de Fran, que se quedó observando el teléfono fijamente como si de un objeto extraño se tratara para mirarme y nos quedamos callados unos segundos interminables. Yo cubría de nuevo mi pecho y observaba el cuerpo desnudo de Fran a mi lado y su polla que había reducido ligeramente su tamaño,
apoyada en uno de sus muslos. Fran, yo, intenté decir sin dejar de mirar su hermoso pene, pero él me interrumpió. No digas nada, porque yo tampoco sé qué decir, Silvia. Quería cortar, pero era imposible. Ya has visto al torbellino de tu hermana. No pasa nada. Añadía un tocándome el
coño empapado bajo las sábanas, incrédula de estar ahí. Una sonrisa tímida floreció en los labios de Fran y un leve color rojo en sus pómulos de vergüenza por el show montado, mirándome fijamente a los ojos.« Lo siento», añadió.« Tranquilo, cuñado, ya me he dado cuenta de cómo os lo montáis los dos y cuando mi hermana quiere algo no lo suelta», respondí volviendo a mirar su miembro más apagado con una
sonrisa nerviosa, y ninguno de los dos teníamos escapatoria. Dije aquello en todo el sentido de lo que había sucedido, si es que realmente todo eso tenía algún sentido.« Gracias, Silvia», respondió aliviado. Mi cuñado no cubría su desnudez, como si se hubiese acostumbrado a mis ojos, que, por cierto, recorrían su cuerpo incesantemente, inevitablemente, a pesar de querer apartar la vista, era imposible.¿ Pablo te había dicho algo de qué venían mañana?
Me preguntó él intentando cambiar de conversación y tirando su bóxer mojado al suelo y al tiempo se tocaba el pene con descaro por si hubiera quedado rastro de esa corrida. No, la verdad es que cuando hablé con él, se cortó la comunicación y no me llegó a decir nada, le respondí mirando al frente, sabiendo no era verdad y la
razón principal es que yo le había colgado. Nos quedamos en silencio mirándonos, Aquello era algo que ni en nuestros más lujuriosos pensamientos podíamos pensar que ocurriera en realidad, sentía que en el fondo había deseo, pero… ha sido una locura. Dijo él y a continuación vio mi camiseta tirada junto a la cama y una sonrisa se dibujó en su rostro.
Fran creo que es mejor que me vaya a mi habitación, que ya está lista, imagina que llegan y estamos aquí los dos juntos, creo no ha sido buena idea compartir la cama. Le dije intentando levantarme de la cama mientras un cúmulo de pensamientos se aturullaban en mi mente.« No, espera. Silvia, no te vayas así, me siento fatal. Además, ellos no
vienen hasta por la mañana». Dijo como si nada. Fran alargó su mano y esta vez fue el quien sujetó mi muñeca y la sábana dejó al descubierto mis pechos nuevamente. Me quedé quieta, con mis tetas colgando frente a mi cuñado y viendo cómo su polla cobraba vida al verme y se iba formando una erección cada vez más evidente. Intenté taparme, pero él mismo hizo un gesto, como diciendo
que ya no se iba a asustar por nada. Lo cierto es que él me ha visto muchas veces hacer toples, incluso sabía que le gustaba mirarlas cuando yo me hacía la distraída o la dormida estando en familia en la playa, pero siempre estaba atenta a su mirada que no quitaba ojo. Por favor, Silvia, quédate. Me dijo si te vas ahora no voy a pegar ojo en toda la noche. Pero prometo portarme bien. Dijo con sus dos manos juntas como gesto de rezo, aunque verle desnudo y con una polla
que iba tomando forma no era del todo creíble. No sabía muy bien por qué decía eso y yo estaba en un momento de borrachera cachonda viendo su desnudez y esa cosa preciosa creciendo. Como me hubiera gustado cogerla entre mis dedos. Quería imitar a Rebeca en la sala de los productos sexuales, pero incluso ir más allá y devorarla, chuparla, lamerla, sorber esos huevos, sentirla dentro de mí. Pero estamos desnudos. Dije y me sentí absurda por decir eso. Bueno, si
estás incómoda puedo ponerme algo. No. Lo solté de forma brusca, casi como un ruego. Vale. pues durmamos un poco porque es muy tarde y mañana tenemos jaleo. Sí, pero… Buenas noches, Silvia. Dijo acercándose y dándome dos besos, muy cerca de la comisura de mis labios, notando cómo volvía a mojarme con ese acto y es que, mi cuñado estaba en pelotas
en mi cama y yo casi. Me di la vuelta y me tapé con las sábanas, notando los latidos del corazón en mi entrepierna, estaba muy cachonda y por un momento pensé en Pablo, en mi hermana, en la cara que pondrían si me vieran allí, metida con Fran en
la misma cama. De pronto él se giró dándome la espalda y yo me sentí algo menos tensa, aunque no menos cachonda, pero al menos, intentaría dormir un poco, pero aún así resultaba tan difícil, volvía a pensar en la empresa y en el trabajo que nos quedaba por delante. Pero eso tampoco ayudaba, hasta que la respiración de Fran se hizo más fuerte y entendí que se había quedado dormido.
Otras veces había dormido junto a Fran, como aquella vez que fuimos de camping con Laura y compartimos los tres la misma tienda, pero claro, en aquella ocasión, mi hermana estaba presente y los tres metidos en nuestros respectivos sacos. Ahora estaba el desnudo y yo con un diminuto tanga
compartiendo la misma cama. Volví a tocar mi entrepierna y noté la pequeña braguita calada, creo que nunca me había mojado tanto y girando la vista en la semi penumbra de la habitación vi que Fran seguía espalda con espalda, por lo que decidí quitarme esa prenda húmeda que resultaba molesta, para quedarme desnuda y lanzar ese tanga junto a mi camiseta.
Por un momento sentí un rubor extraño por haber hecho eso, porque no era consciente de que en ese momento estaba en pelotas junto a Fran y que él también lo estaba. Apreté los labios y cogí una postura más relajada, aunque inevitablemente la piel de mi culo rozó la del trasero de Fran y eso me hizo suspirar, pero por suerte él seguía respirando profundamente. No sé el tiempo que pasó, pero aún con una postura de estatua, casi con miedo
a moverme, logré quedarme dormida. Esa noche, a pesar de tantas sensaciones o quizás por eso, dormí plácidamente y creo que tuve varios sueños húmedos, aunque no los recuerdo bien,
pero lo peor vino. Cuando esa mañana noté que la luz entraba por la ventana y me hizo despertarme y comprobar que mi cuerpo se había girado y estaba apoyada contra mi cuñado, de tal modo que que mi teta derecha se había posado plácidamente sobre su torso y mi pierna se había abrazado a su muslo, notando su polla en la cara interna de mi muslo, a escasos milímetros
de mi sexo. Joder. Exclamé para mí en silencio. Otra vez quise moverme hacia otra postura menos comprometida, pero viendo que él seguía dormido, preferí no hacerlo, a pesar de lo loca que era la situación, y para colmo, había algo dentro de mí que me decía que no me fuera. que no me moviera y siguiera abrazada, desnuda, al cuerpo
de mi cuñado. Sus ojos permanecían cerrados y su respiración era acompasada, lo que dejaba claro que estaba dormido, y no sé por qué lo hice, pero moví ligeramente mi cadera haciendo que su pene fuera subiendo ligeramente hasta que entró contacto con mi sexo. Uf. Suspiré al notarlo y eso que no estaba en erección, aunque su tamaño era considerable.
No es que me corriese en ese instante, pero un estremecimiento cubrió mi cuerpo, mis pezones se pusieron durísimos y mi coño expulsó un buen volumen de flujo hasta el punto de que noté cómo bañaba esa polla que tenía
rozando mis labios vaginales. Eso me asustó y entonces me separé de él, aquello no podía ser, y creo que mi movimiento le hizo despertarse y contemplarme con una sonrisa.« Buenos días, cuñadita», me dijo, pasando cariñosamente su dedo dibujando mi nariz.« Hola», Dije y me sentí ridícula, por no saber ni qué decir ni casi moverme, pues seguíamos en contacto, aunque ya no estaba con medio cuerpo sobre él.—¿ Has dormido bien?— Sí, a pesar de todo, creo que bien.
Dije mostrando una sonrisa. En ese momento Fran se levantó desnudo de la cama, abrió las cortinas y no se cortó a la hora de mostrarme su trasero y su fornida espalda, como tampoco lo hizo al girarse y exhibir su desnudez, con su polla colgando desafiante, de forma colosal. Sí, ya te vi que estabas muy plácida.¿ Me viste? Claro, me desperté a medianoche y vi que dormías como un lirón. Eso me hizo recapacitar y comprender que me había visto sin nada de ropa.¿ Me has visto desnuda? Dije tapándome
absurdamente con las sábanas, mientras él permanecía de pie, en pelotas. Sí, tranquila, no me voy a asustar, incluso te tapé porque estabas agitada y no quería que cogieras frío. Joder. Exclamé. No pasa nada, hay confianza, ¿recuerdas? Aunque no he podido evitar observarte, cuñada y nunca te había visto desnuda, por cierto. Fran,
por Dios.¿ Qué pasa? Te dije que me iba a portar bien, así que tranquila, he sido un caballero, pero claro, tener ese cuerpo desnudo delante ha resultado difícil contenerse, esa es la verdad, añadió sonriente. En ese momento vi que la polla iba tomando tamaño poco a poco, creciendo a cámara lenta, pero alcanzando su máximo esplendor, hasta ponerse totalmente tiesa. Perdona, son los impulsos mañaneros, dijo el acariciándosela, pero de una forma casi lasciva, meciéndola sin dejar de mirarme y sin
cortarse a la hora de mostrarla. Fran, No te asustarás por esto, dijo dándole dos o tres meneos. Yo. Al fin y al cabo, la has visto por el monitor. Soltó de sopetón. Iba a decir algo, cuando de pronto sonó mi teléfono en mi mesilla y comprobé que era mi hermana. ¿Laura? Dije descolgando y cuando quise darme cuenta, mis pechos habían quedado al aire frente a mi cuñado que seguía tocándose.¿ Qué pasa?«¿ Has visto un fantasma?», respondió
mi hermana. Un fantasma no era, pero sí la imagen de mi cuñado desnudo mirándome mientras se acariciaba esa verga enorme y totalmente tiesa. Más que tocarse, se masturbaba lentamente. Mi sexo convulsionado de nuevo, al tiempo que Laura me hablaba y yo no escuchaba, estaba como hipnotizada y además después de saber que él sabía que yo le había visto en aquella sala de pruebas.¿ Me estás escuchando, Silvia? Oí que decía ella de forma enérgica al otro lado
del teléfono. No, perdona, me acabo de despertar. Necesito que sigas controlando a Fran. ¿Qué? Dije mirándole y aunque él no podía escucharla, parecía estar más atento a mis tetas
que a otra cosa. Sí, no sé, le noté anoche muy raro, creo que esa bruja de Celia le tiene medio atontado.—¿ Tú crees?—¿ Yo no pienso?— Sí, hermanita, conozco a mi marido y sé cuando no está a lo que celebra.— No sé a qué te refieres.— Bueno, cosas mías, pero le noto raro— dijo ella—.¿ Tú no has notado nada extraño en él?— Pues, no sabía qué decir, porque tenerle allí desnudo mientras se tocaba aquel enorme vástago mirándome
no era muy normal. Quiero que no le pierdas de vista hasta que yo llegue, supongo que te habrá dicho Pablo que vamos para allá. Sí, esto, sí. Dije. Bueno, te dejo que sigues dormida, pero ya sabes, no le quites ojo de encima. Y eso es precisamente lo que estaba haciendo.¿ Todo bien con Laura? Preguntó él cuando vio que yo colgaba. Sí, todo bien. Genial.¿ Quieres ducharte primero? Pues, si no te importa, necesito ir al baño. Claro, adelante.
Me quedé quieta, esperando que se diera la vuelta o algo, porque yo no podía salir de la cama sin nada encima. Tranquila, Silvia, ya te tengo muy vista. ¿Cómo? Perdona, no te lo tomes a mal.¿ Quiero decir que esta noche ya te he visto varias veces y no me voy a asustar y también te vi a ti en aquella sala? Un calor subió por todo mi cuerpo y aunque lo sospechaba, saberlo de primera mano por él mientras seguía meciendo su polla,
era tremendo. El comportamiento de mi cuñado era extraño, como era el hecho de tenerle ahí en pelotas, pero yo quise no parecer un bicho raro y despojé las sábanas que cubrían lo poco que no se me veía para quedar desnuda ante él y tengo que reconocer que me gustó. tanto lo de exhibirme como su mirada a mi cuerpo, desde que avancé de la cama al baño y lo
hice con cierta parsimonia, sabiendo que él me miraba. Después de darme una ducha relajante me vestí mientras mi cuñado era quien ocupaba la ducha.« Fran, voy a cambiarme de ropa a mi habitación», le dije en la puerta del baño golpeando con los nudillos en la misma.«¿ Cómo dices?» Escuché que decía al otro lado, pues no parecía haberme entendido.
Abrí la puerta del baño y desde allí pude contemplar el cuerpo desnudo de Fran, con su enorme polla a tope, meciéndola con una mano y con la otra apoyada en los azulejos mientras el agua caía por su extraordinario cuerpo.¿ Se estaría pajeando por mí? Por suerte él estaba de lado y no me veía, pero yo me quedé allí pasmada hasta que abrió los ojos y giró su cara hacia mí.« Digo que voy a mi habitación, nos vemos luego».
Dije casi tartamudeando, tanto por esa impactante imagen como por el hecho de que me hubiese pillado allí espiándole.— De acuerdo, nos vemos en la cafetería en quince minutos para desayunar. Respondió sonriente, mirándome, pero sin dejar de masturbarse. Me giré para salir del baño, cuando dijo.— Silvia.—¿ Qué? Respondí sin poder apartar la mirada de ese cuerpo.— Me ha encantado
dormir contigo. Había sido una noche que ni en lo más recóndito de mis pensamientos podía imaginar llegara a transcurrir de la forma que realmente ocurrió, me sentía cansada pues no había descansado de la forma que pensé cuando la noche anterior habíamos llegado al hotel. Maldecía la avería relativa a la fuga de agua que se había producido en mi habitación, también el no haberme ido y aceptar las
súplicas de Fran de que me quedara a dormir. Pero por otro lado mi cuerpo era un hervidero de sensaciones intensas por mucho que intentaba desviar el pensamiento no dejaba de pensar en Fran, en verle masturbarse delante de mi hermana, dormir con él y sentir su polla rozándome y para colmo pillarle masturbándose en la ducha e incluso mirándome con descaro. Todo esto habría sido imposible apenas una semana antes, pero sí, había pasado de verdad y gracias de que no había
ocurrido más. Me puse un vestido suelto fino de color rosa que dejaba mi espalda al descubierto y cubría mis pechos con un fino lazo sobre el cuello y decidí que era mejor ir sin sostén, pues se vería por mi espalda, aunque en el fondo. Mi mente estaba juguetona y quería mostrarme ante mi cuñado. Me calcé unas deportivas cómodas, pues nos tocaba volver a ver varias dependencias de la
empresa para hacer nuestra propia auditoría. Al bajar a la cafetería me encontré con mi cuñado que me hizo una seña desde una mesa, con la naturalidad que le caracteriza, con ese cariño que siempre me ha demostrado y como
si nada hubiera pasado. Eso sí, su mirada a mi cuerpo y a ese vestido que sugería el contorno de mis pechos y mis pezones marcados, no le pasó desapercibido y yo estaba encantada de verle mirándome así.« Ven, he cogido un poco de todo», dijo señalando el plato con pastelitos, croissants y demás cosas que me vuelven loca.« Eres un cielo, Fran», Lo dije como siempre, pero esta vez en el total sentido de la frase. Y tú, un ángel, estás resplandeciente,
me dijo con admiración. Aquello me gustó, como el hecho de sentirnos más unidos que nunca, como el hecho de hacerlo físicamente y acabar desnudos bajo las sábanas y mi cuerpo sobre el suyo. En el desayuno no hacía falta comentar nada de lo sucedido, porque nuestras miradas parecían decirlo todo y aunque Fran intentaba quitar hierro a lo ocurrido unas horas antes, incluso disimulaba cuando le pillaba mirándome el escote. En el fondo se respiraba una tensión sexual que, para colmo,
no se había descargado esa noche. De pronto recibí una llamada de mi primo Carlos, indicándome que debíamos ir al notario para unas firmas referentes a la nueva escritura de la empresa ya como propietarias con amplia mayoría en el que debíamos aportar los documentos de identidad de todos los socios, así como los estatutos sociales por los que se rige la empresa además del pago de impuestos de sucesiones.¿ Tienes el documento de identidad de Laura? Me dijo al otro
lado del teléfono mi primo. Tengo una copia del mismo, pero bueno, ella viene hoy en el tren de las 10 con mi novio a conocer la empresa así que no hay problema, le contesté.¿ Viene hoy tu hermana? Noté en la voz de Carlos una especie de risita de sorpresa.« Sí»,
le contesté esperando me dijera algo más. Se hizo un silencio que indicaba que eso le había gustado, porque incluso noté un cambio en su voz cuando añadió.« Bueno pues entonces llamo al notario para quedar después de comer y así aprovechamos la mañana para que vea las instalaciones».« De acuerdo,
nos vemos allí», respondí terminando la conversación. Me dejó pensativa la reacción de mi primo en cuanto le dije que venía mi hermana.«¿ Todo bien?» me preguntó Fran a la vez que me observaba mientras daba un sorbo a su taza de café. Después de explicarle la conversación que había mantenido con mi primo, sin entrar en detalles de lo que él hablaba de Laura con tanta pasión, terminamos de desayunar.
Nos dispusimos a revisar a través del portátil toda la información que llevábamos recabada de la empresa heredada, Tu Fantasía, Llegamos a la conclusión de que aquello daba unos beneficios increíblemente altos y no pensábamos que la lencería y artilugios masturbatorios y amatorios pudieran dar tan alto rendimiento. Lo que no entendíamos es por qué Celia se empeñaba en mostrar lo negativo de aquel negocio, que parecía tan exitoso como sus números.¿ Es sorprendente todo esto, no crees? Me dijo
Fran poniendo en un momento dado su mano sobre la mía. Sí, es increíble. Respondí sin retirar la mano y sintiendo el calor de sus dedos envolviendo los míos. Yo todavía no me creo que todo esto sea verdad. Ni yo. Dije y ambos reímos de forma nerviosa sobre lo que eso significaba. Nos dirigimos con el coche hasta la estación y allí
esperamos a Pablo y a mi hermana. Mi novio se abalanzó hacia mí dándome un morreo apasionante, cogiéndome casi en volandas, Desde luego no se cortaba por nada y reconozco que necesitaba su boca, pues todavía estaba muy caliente, tras esa
noche loca. Por el rabillo del ojo vi que a la vez Laura se abalanzaba sobre Fran y le comía la boca, algo a lo que él correspondía con vehemencia.« Pues habéis venido en el momento justo, ha llamado Carlos diciendo que esta tarde hay que ir al notario para unas firmas y no tenía tu documento de identidad», le expliqué a mi hermana mientras ella seguía metiendo su lengua en la boca de mi cuñado. Vale dijo ella bajándose de los brazos de Fran y limpiándose la boca con
el dorso de su mano. Pues espero no se demore en exceso que esta noche debemos volver, me sonrió mirando a Pablo.¿ Os tenéis que volver hoy? Pregunté sorprendida. Sí, yo tengo curro y tu hermana también, pero vosotros quedaros a acabar todo. Añadió Pablo, ajeno, lógicamente, a todo lo sucedido entre Fran y yo.« Sí, vosotros os manejáis bien»,
añadió Laura sonriente. Fran y yo nos miramos un instante, con apuro y por mi mente pasaron a toda velocidad las imágenes vividas durante la noche y eso me turbaba más todavía.« Pues vamos a asearnos un poco y cambiarnos de ropa y nos dirigimos a… tu fantasía, ¿no?», comentó
mi hermana. En el trayecto hasta el hotel les fuimos explicando cómo era aquel negocio secreto de nuestro tío y las cosas que habíamos visto, bueno, casi todas, porque obviamos algunas importantes, como aquella sala de prueba de prototipos, en la que tanto Fran como yo vivimos experiencias alucinantes y tantos momentos que quisimos pasar por alto, aún así, ambos daban pruebas de su sorpresa e incluso les parecía excitante cada vez que detallábamos algún producto. Y aquello era un
hervidero de sensaciones. Porque nada más llegar al hotel, mi hermana tiró de la mano de su marido. Estoy deseando ver esa empresa por dentro, dijo visiblemente citada. Yo también deseo hacer lo mismo, me guiño el ojo Pablo empujándome hacia nuestra habitación. Realmente, les habíamos descrito la empresa a grandes rasgos sin dar explicaciones de aquellas cosas tan fuertes, pero aún así habíamos conseguido que mi hermana y mi
novio estuvieran más intrigados y excitados. Nada más entrar en mi habitación, mi novio me agarró por detrás y no tardó en sobarme las tetas, para decirme al oído lo cachondo que estaba, y yo también, claro, pues al sentir cómo pegaba su bulto a mi culo mientras sus manos amasaban mis pechos, era demasiado. La fina tela del vestido permitía a Pablo pellizcar mis pezones. Si que me estabas esperando, no te has puesto sujetador. Me dijo susurrante, estás buenísima.
Vamos a Seate, que tenemos que irnos. exclamé intentando separarme de su cuerpo. No me digas que no me has echado de menos Silvia, susurraba apretándose más contra mí, mientras en mi mente se sucedían un montón de imágenes que nada tenían que ver con mi chico, además te noto que los pezones están duros como a mí me gustan, no lo puedes negar. Sé que estás cachonda. Realmente estaba en ebullición y es cierto que mi novio me conocía demasiado bien, al menos sabía cuando yo estaba así, no
lo podía disimular. pero lo que él desconocía era todo lo que me había ocurrido el día anterior, en aquella sala de Tuppersex. Con mi primo y por la noche con mi cuñado, es cierto que con Fran no pasó nada, bueno, no se llegó a consumar una follada total, por tanto, no tendría por qué preocuparme, ¿no?¿ Por qué, dónde empieza la infidelidad? Siempre me he hecho esa pregunta. Si es en el pensamiento, está claro que no, en un beso, ¿Y,
en dormir juntos desnudos en una cama? Solo de pensar en eso y aquel precalentamiento de mi chico, me estaba pasando factura en las ganas de sentir una polla dentro de mí. Noté como Pablo subía la falda de mi vestido y mientras me besaba la espalda, con su mano izquierda pellizcaba mis pezones duros a reventar mientras con la derecha poniéndola de lado empezó a moverla sobre mi tanga
ya encharcado retirándolo a un lado. ¡Uh! Salía de mi garganta.«¿ Ves cómo estás a tope?», decía él mordiendo mi cuello. Mis suspiros se escapaban sin cesar y miraba mi cara lujuriosa en el espejo que adornaba la pared mientras me apoyaba en el mueble, sin más preámbulo me di media
vuelta y poniéndome de cuplillas con el vestido arremangado. Saqué la polla de mi novio que me miraba estaciado y casi de un golpe me la metí hasta la garganta.« Joder, Silvia, sí que estás hambrienta», tartamudeaba Pablo, no dando crédito a la virulencia con la que me estaba empleando. Lamí su tronco con suavidad, palpando sus huevos, estaba totalmente excitado con
mis dedos. Lo incliné hacia mi boca y absorbí su glande como si fuera una ventosa mientras palpaba sus huevos duros, mi lengua hizo una especie de molinete sobre su vástago, provocando un gemido intenso en Pablo mientras mis dedos masajeaban con intensidad mi coño que goteaba sobre el suelo. Me levanté y me apoyé sobre el mueble, de espaldas a él.
Mirando de nuevo al espejo donde veía a Pablo por detrás observando la punta de su polla frotando la hendidura de arriba a abajo hasta pararse en el objetivo alcanzado y poniendo una de sus manos en mi espalda empujó con fuerza haciéndome cerrar los ojos.—¡ Oh, sí!— exclamé al sentirle dentro. No veía a Pablo, eso estaba claro, veía a mi cuñado y eso me provocó un río de efluvio sin parar. me agarré mis pechos con fuerza y empujaba hacia atrás como una desesperada, deseaba con furia desatada
que esos huevos chocaran contra mí. Pablo empezó a embestir con fuerza haciendo que me sujetara al mueble mientras mis pechos se balanceaban con mis pezones excitados apuntando hacia abajo, mientras yo me estaba corriendo, sí, un orgasmo increíble me invadió, mientras me veía allí, en el espejo, con mi cara desencajada, sintiendo como la polla de Fran entraba en mí, aunque
fuera realmente la de mi chico. Él, gracias a mis contracciones, no tardó en sacar su polla y noté como varios chorros virulentos impactaban en mi culo y se escurrían por mis muslos. Me di la vuelta y nos besamos intensamente mientras la punta de su polla resumante rozaba mi tripa sintiendo los restos de su leche. Joder. Hacía tiempo no te comportabas de esta forma tan salvaje, me dijo Pablo, todavía extrañado por tanta pasión. Hay que venir más veces
a este pueblo. Te deseaba y mucho, aunque me hubiera gustado que aguantaras un poco más, le mentí sonriendo porque mi pensamiento estaba en otra persona. Nos aseamos e intenté que no se notara en mi cara ni en mis acciones lo que realmente pasaba por mi mente. Poco después bajamos a la cafetería donde mi hermana ya estaba esperándonos y Pablo había ido a la barra a pedirse un café.¿ Y Fran? Le pregunté extrañada mientras miraba enrededor buscando a
mi cuñado. Baja ahora, que estaba preparando la documentación para llevar, me dijo a la vez que se levantaba de la mesa. Voy un momento al baño, continuó dándose media vuelta en dirección a los aseos. Vi que mi hermana se levantaba apoyándose en la mesa, algo dolorida por algo.¿ Estás bien? Ah, sí. Tu cuñado que es muy bruto, ya sabes, agregó con una sonrisa y una mueca de dolor y se fue
hacia los baños. Estaba claro que ellos habían tenido una buena sesión de sexo, como Pablo y yo, pero hasta el punto de que Fran parecía desesperado.¿ Habría tenido yo algo que ver en eso? Espero que haya merecido la pena. Dije sin pensar. Sí, mucho. Se nota que estaba a falta de un buen coño y así no piensa en otros.¿ En otros? En otros coños, hija, que hay que decírtelo todo. A veces pareces estar en una nube. Me dijo a
modo reprimenda de hermana mayor yendo hacia los servicios. De repente el móvil de mi hermana, que se había dejado sobre la mesa, empezó a vibrar saltando un mensaje de WhatsApp. No me considero una persona cotilla, pero me llamó la atención el nombre de quien lo enviaba, nuestro primo Carlos. Miré hacia la barra y vi que Pablo estaba hablando
con el camarero, mientras que mi hermana no asomaba. Dudé unos instantes, pensando en si estaba bien o mal leer el mensaje en el móvil de Laura, pero estaba demasiado intrigada con mi primo y con ella. Cogí el teléfono y lo leí. Hola Laura, ya me ha dicho tu hermana que vienes para acá, estoy deseando verte, pero me gustaría que fuese a solas. Ya sabes, tú y yo. Tenemos que hablar. Si quieres buscamos la manera en la empresa de escaparnos y tener un momento para nosotros. nos
lo merecemos. Deposité el teléfono de nuevo sobre la mesa y me quedé impactada y aún más contrariada.¿ Qué es lo que tenía mi hermana con nuestro primo?¿ Para qué querían verse a solas? Aquello era más que una locura adolescente. Bueno, como diría mi abuela, blanco y en botella, estaba claro que ellos dos habían tenido algo más que una relación de primos y que habían acabado volviéndose a ver años después,
pero¿ seguía habiendo algo entre ellos? Por más que le daba vueltas, me costaba creer que mi hermana, teniendo a un hombre como Fran, se aventurara con otro, aunque este fuera su primo que por cierto está bastante bien. No lograba asimilarlo, nada ni nadie, evidentemente, se podía comparar a Fran. Hasta aquí llegó el capítulo de hoy. Hasta la próxima.
