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HERENCIA - PARTE 6 (Relato Erótico)

Nov 26, 202543 min
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Speaker 2

Lleva tu imaginación a otro nivel. Relatos calientes Hoy presentamos Herencia, parte 6 Carlos estaba muy cerca de mí, tanto, que podía sentir su calor, notando además su mano tocando mi cadera. A mí todavía me duraba la excitación vivida y ahora que tenía a mi primo delante me di cuenta de lo guapo que era. Desde luego, no me extrañaba que en su juventud arrasase con las mozas del pueblo, pues todavía conservaba esa cara de pillo y yo estaba con

la guardia baja. Vamos, no hay nada que temer. Te recuerdo que es un secreto, como todo lo que suceda

aquí y ahora. Agregó, Volvió a acariciar mi cadera extendiendo el avance de su mano casi hasta el comienzo de mi culo y no me atreví a moverme, pensando en qué acuerdo quería llevarme para hablarme con esa excesiva confianza.« Creo que te estás confundiendo, Carlos», dije intentando adivinar sus intenciones.« Es posible, no sé lo liberales que sois en vuestra familia, aquí ya ves que se vive el sexo de otra manera».« Creo que es toda una confusión», me disculpé queriendo salir

de su abrazo. A lo mejor tu cuñado ve muy normal que te corras mirándole».« Me parece genial», me dijo de pronto.«¿ Pero, yo?»« Sí, bueno, que no tiene por qué enterarse, ni tampoco Laura, por supuesto». Añadió apretando más su mano en mi cintura notando que se posaba en mi trasero.«¿ Laura?» Pregunté aturdida.« Bueno, ya sabes que ella y yo seguimos en contacto, bueno, no sé si te ha hablado de mí. Sí, claro. Eres nuestro primo. Pero,¿ nunca te contó cómo fue su primera vez? Y tantas otras.

Estaba en una situación extraña, pero, aunque ese hombre parecía tener unas intenciones claras conmigo, no le di un bofetón ni nada parecido. La idea de que nuestro primo me deseara también provocaba un estremecimiento y más todavía al confesar que fue él quien desvirgó a Laura. Todavía me hacían sentirme excitada cada vez que ella me contaba cómo fue aquella vez con su primer amante, cómo sintió un apoyo grande dentro de ella, cómo ese chico la folló varias

veces hasta hacerla volverse loca. Ese hombre del que tanto me hablaba mi hermana era nuestro primo Carlos. En ese momento se abrió la puerta del despacho apareciendo Celia con Fran, Carlos soltó su mano de mi cuerpo rápidamente, mi corazón se aceleró pensando que hubieran visto algo.« Ah,¿ estás aquí, Carlos? Necesito que vayas a mi casa a traer la escritura de la empresa», dijo Celia dirigiéndose a mi primo,« la

necesitamos para escanearla y enviarla a la gestoría». Continuó un poco sorprendida de encontrarnos a los dos tan juntos en el pasillo y me miró con cara extraña y luego la mano de Carlos que se metía en su bolsillo disimulando.« De acuerdo, me acerco en un momento», respondió Carlos dirigiéndome una sonrisa.« También necesitaríamos… el borrador del documento del testamento en el que tanto Laura como tú os hacéis partícipes

de las acciones de la empresa, añadió Fran mirándome. Bueno, si no te importa, prima puedo llevarte y recoges tu documentación y luego nos acercamos a recoger la escritura, dijo Carlos mirándome. Por un lado, pensé en mi hermana y en sus palabras claras de no dejar ni un segundo a solas a Fran con esa mujer y por otra, la idea de estar con Carlos también me asustaba, pero no por él, sino por mí, y si ya estaba

volviéndome loca, ese hombre tan atractivo? El primer amante de mi hermana, me atraía bastante y saber que él sabía mi secreto, no sé todo me torturaba y me ponía cachonda a la vez. Prefiero esperar a Fran y por la tarde la traemos, respondí intentando salir del apuro de acompañar a Carlos. Prácticamente no me dio tiempo a terminar

la frase. No, Silvia, Carlos tiene razón.« Me parece buena idea, así matamos dos pájaros de un tiro y yo termino de ver los balances de la empresa», dijo Fran con el consentimiento afirmativo de Celia que parecía sonreír, algo que me dejó intranquila.¿ En realidad que me asustaba más de dejar a Fran a solas con Celia?¿ Por ayudar a mi hermana?¿ O por estar celosa de que esa loba

se lo comiera antes que yo? Carlos me miró esperando mi respuesta y aunque no tenía salida, tampoco tendría por qué pasar nada, ni por parte de Fran, ni por mí. Éramos personas adultas, con pareja y con cabeza, así que de forma dubitativa asentí, aunque con una extraña sensación dentro

de mí. Durante el trayecto, me sentí bien al ir junto a mi primo y él se mostraba amable, quizás era todo fruto de mi mente y él no estaba insinuando nada, porque durante todo el camino fuimos charlando sobre los motivos de la separación de él, Incluso me preguntó por el trabajo de Pablo, aunque parecía saber bastante a través de sus conversaciones con mi hermana, algo que ella

no me había contado. Carlos también me puso al día y del porvenir de la empresa, aunque mi primo de vez en cuando me miraba escaneando mi cuerpo y me hacía sentir nerviosa. Al llegar al hotel, Carlos me esperó en el coche mientras yo subía a la habitación a recoger el testamento para inmediatamente salir rumbo a casa de

Celia para coger la escritura. Él me sonrió mientras aparcaba y creo que miró cómo se marcaban mis pezones bajo la tela.« Te espero en el coche», le dije mientras él apagaba el motor.« No, Silvia, entra, aquí hace mucho calor, esto no es la ciudad y aquí te deshidratas». Era cierto que el calor en ese pueblo era infernal y especialmente ese día o al menos yo estaba más acalorada

de lo normal.« Vale», respondí accediendo a regañadientes. Entramos en casa y Carlos me invitó a tomar algo mientras buscaba las escrituras. No gracias le dije acomodándome en el sofá esperando a que volviera con la documentación y a la vez pensando en el momento de acercamiento que tuvo mi primo en el pasillo, lo cual hacía me pusiera más nerviosa. A los pocos minutos apareció mi primo con una carpeta llena de documentos, tomando asiento a mi lado y posándola

en la mesita que estaba delante. Vamos a ver, si encuentro la maldita escritura, dijo abriendo la carpeta y mirándome de reojo nuevamente con una sonrisa. Volví a recordar aquellas cosas que me contaba Laura de su amante secreto en el pueblo, como fue aquella polla que chupó por primera vez y como ese chico follaba de maravilla, siendo su mejor amante en años, hasta que conoció a Fran y

éste le hizo olvidar todo. Pues incluso superaba en todo a lo que ella creía que era su hombre ideal.¿ yo no caí que estaba hablando de nuestro primo y ahora le tenía delante? El hecho de saber que era el segundo amor de mi hermana y que le hizo sentir tantas cosas me producía algo por dentro que no

podía controlar. Sin duda, él era bastante mayor que yo, pero mantenía ese porte elegante y de chulito a la vez y mis ojos intentaron escanear su bulto bajo el pantalón y él pareció pillarme porque su sonrisa se hizo

más amplia. Me separé un poco de él, para que pudiera buscar más cómodamente los papeles y me miró con más descaro.«¿ Pareces nerviosa?» Silvia me soltó de forma directa.« No,¿ por qué?» Le respondí, intentando dar muestras de seguridad.« Disculpa por mi atrevimiento en el pasillo de la empresa», me respondió volviendo la vista a la carpeta,« no quiero que pienses que soy un acosador o algo parecido».« No, para nada».« Bueno», es que me recuerdas tanto a tu hermana, os parecéis mucho, ¿sabes?

Por eso que estar contigo es como estar con ella. No sabía cómo tomarme eso, porque él hablaba de años atrás, no de la actualidad, o sí. Tranquilo, no pasa nada. Supongo que te quedarías impresionado con lo que viste. Le dije, aunque reconozco al recordar el momento un halo de calor envolvió mi cuerpo, pero me sentí rara de haber protagonizado con esa mujer algo que ni por asomo había hecho jamás.

Más que eso. Verte con Celia y disfrutándome ha hecho sentirme, ya sabes, respondió, pensaba que eras una persona discreta e incluso pudorosa en tu comportamiento y no pensaba que te liberaras así. Pero apenas me conoces. Ya, Laura me cuenta

muchas cosas. Pero, ella y tú, Carlos rió a carcajadas en ese instante.« No, Silvia, ahora no hay nada entre tu hermana y yo, aunque confieso que me encantaría, pero desde que llegó Fran a su vida, aquello nuestro se acabó».« La verdad es que sigo sorprendida».« Ya veo, ya, tu

cara lo dice todo. Ahora los dos tenemos un secreto inconfesable».«¿ Un secreto inconfesable?» Carlos cayó unos segundos y parecía indicar que él lo sabía todo, no solo lo que había visto en esa habitación, sino lo que intuyó de la atracción que yo sentía por mi cuñado. Fran es un hombre con suerte. Tiene a las dos hermanitas para él solo. ¿Qué? No, no te confundas, Carlos, yo no tengo nada con Fran.

Dije haciéndome la ofendida. Bueno,¿ Eso será porque tú no has dado el paso o quizás él mismo no haya dado el paso, pero por cómo te mira? Sentí un calor invadiendo mis carrillos y luego él afirmaba muy convencido y cuando quise saber algo más sobre eso, Carlos sonriente, se encogió de hombros. Lo dicho, perdona mi ímpetu de antes, pero verte allí,¿ me recordaste tanto a Laura, no sé,

me echo un lío en la cabeza? Estuvo mal, la verdad, lo de espiarte, me dijo de pronto.« Bueno ya, la verdad es que no me parece bien que observaras lo que pasaba dentro, me parece que es atentar contra la intimidad», dije llena de taquicardias y algo avergonzada de haberme visto en aquella situación. Mientras observaba de reojo el bulto en la entrepierna de mi primo.« Tu novio debe estar más que satisfecho contigo y viéndote creo que tienes fuego para

atender a más de uno». Me quedé en silencio, no sabía si sentirme furiosa o cachonda, posiblemente ambas cosas, pues entre lo que él me había dicho y tantas sensaciones en mi cuerpo vividas en esos dos días, no sabía ni qué decir hasta que solté con recelo. Creo eso es algo privado y no debo responderte, perdona que sea tan directa, Carlos.¿ Te refieres a lo de tu novio

o a lo otro? Sin duda él iba por lo que yo sentía por Fran y tenía algo de miedo, porque él me había visto, no le debían quedar muchas dudas al respecto, pero se me ocurrió contraatacar. Tampoco yo te he preguntado desde cuando eres amante de Celia. Le dije de sopetón. A pesar de su intento de disimular, su sonrisa le delató. Parece te has dado cuenta, me respondió desviando la mirada hacia la carpeta. No hace falta mucho para darse cuenta y me ha parecido evidente por

la forma en que os comportáis y os miráis. Touche. Estamos empatados. Dijo sonriente.¿ Y nuestro tío no se daba cuenta de que lo hacías con ella? Le pregunté con curiosidad. El tío Ernesto solo estaba interesado en que el negocio funcionara, lo demás le daba igual y te habrás dado cuenta de que Celia es una mujer que necesita y quiere más. Respondió guiñándome un ojo. Y tú también, ya me doy cuenta. Afirmé con descaro. La mano izquierda de Carlos se apoyó

sobre mi pierna.¿ Tanto se nota? Por favor busca la documentación y vámonos, le contesté intentando apartar su mano. Carlos se aferró con fuerza a mi muslo derecho, subiendo lentamente hacia arriba mientras me miraba con firmeza. Me citó tanto verte masturbarte y luego disfrutar con Celia, me susurraba sin dejar de acariciarme. Yo, no me salían más palabras, no pude evitar apretar mis labios y cerrar los ojos ante el cúmulo de sensaciones que se agolpaban en mi mente

y en mi cuerpo. Pensaba en mi novio, Pablo, hacía prácticamente nada que se había marchado y ni por asomo podría imaginar lo que estaba viviendo yo en estos días. También pensé en Laura, en todo lo que estaba descubriendo en tan poco tiempo, que no era capaz de asimilarlo todo de golpe. Al abrir los ojos sentí la cercanía de los labios de mi primo, quería huir, pero tenía un imán que me dejó clavada en el sillón.« Carlos, para,

esto no puede ser». nos están esperando. Intenté dar por finalizada la conversación, porque además temía dejar mucho tiempo a solas a Celia con Fran, pero me agarró por la cintura mientras la otra mano se abría camino entre mis muslos. Instintivamente abrí las piernas y noté sus dedos presionar a través del pantalón en mi hendidura y jugando con ella,

aquello me mató. Las palabras cayeron en un saco roto, su lengua intentó abrirse camino entre mis labios mientras de forma magistral desabrochaba el botón de mi pantalón y sus manos se colaban en mi entrepierna, por dentro de mis braguitas. Silvia, estás muy caliente y húmeda, sus palabras se entrecortaban besándome el cuello y chupando el óvulo de mi oreja mientras su otra mano se había colado por debajo de la blusa y pellizcaba mi abultado pezón. Estaba claro que mi

primo sabía cómo deshacer a una mujer. Sin duda, todo aquello que me contaba Laura debía ser cierto, ese amante secreto que ahora resultaba ser nuestro primo me estaba besando y me estaba metiendo mano. me estaba acariciando el coño. Noté su dedo corazón abrirse paso introduciéndose en mi chorreante vagina y un gemido salió de mi garganta, aumentó el ritmo, me abandoné y le besé. Nuestras lenguas fueron un torbellino de pasión y mi mano se posó en su entrepierna

que marcaba una gran erección. No sé cómo pasó todo, pero en pocos segundos nos vimos completamente desnudos, besándonos con entrega total, sintiendo mis manos acariciando esa polla gruesa que tantas veces me había relatado mi hermana. Notaba su dureza y lo que ella debió sentir al ser desvirgada por

nuestro primo. Y si esta polla que tenía entre mis dedos era una maravilla, la de Fran era todavía mejor, nada que ver con la de Pablo y no, no quería comparar, aunque era irremediable, pero sentí envidia de Laura,

porque ella lo conseguía todo siempre. Con mis piernas totalmente abiertas en el sillón, le entregaba mi coño a Carlos, que ávidamente se apoderó de él con una maravillosa lengua palpando lentamente cada poro del interior de mis muslos hasta sentir la punta de su lengua abrir de abajo a arriba mis labios vaginales. ¡Ay, joder!¿ Repetía yo estirando mi cuerpo y acariciando su cabello mientras su boca me devoraba?

El muy cabrón me estaba volviendo loca. Puso la punta de su lengua en mi clítoris degustándolo con mimo mientras primero un dedo y luego dos se abrieron en mi interior, arqué mis caderas. Una fuerte ola de calor me invadió desembocando en mi coño que se convirtió en un manantial de fluidos mientras yo estaba con los ojos cerrados, estaciada con esa habilidosa lengua corriéndome entre espasmos, logrando llevarme a

un momento de placer increíble. Cuando abrí los ojos vi que Carlos se había levantado del sofá y me miraba, admirando mi desnudez y cómo me retorcía de placer. Sin duda se sentía orgulloso, como debía estarlo con ese vástago apuntándome dispuesto a seguir con aquello, hasta que, tirando de mi brazo, hizo que cayera de rodillas frente a él, mientras ubicaba su miembro entre mis pechos y los sujetaba por ambos lados masturbándose con ellos.« Silvia, qué tetas tienes».

Suspiraba el aferrado a ellas y descapullándose con energía. Yo notaba ese calor de su polla roja dura y caliente a escasos centímetros de mis labios, me encontraba totalmente poseída, dispuesta a comerle como él había hecho conmigo, cuando de repente me sonó el móvil y al mover la cabeza vi el nombre de Fran. Joder. Dije asustada. Por un momento comprendí dónde estaba y hasta dónde me había dejado llevar. Para, Carlos, no podemos seguir, esto es una locura. Dije intentando separarme

de sus manos que seguía aferradas a mis pechos. ¿Qué?« Me está llamando mi cuñado y si ve que no respondo va a pensar que algo me sucede», le dije separándole de mí e incorporándome en el sillón, para coger el móvil. Me volví mirando a Carlos habiéndole dejado en ese punto álgido, sus ojos observaban mi cuerpo desnudo y fue cuando oí la voz de mi cuñado al otro

lado del teléfono.«¿ Pero dónde estáis?». La voz de Fran sonaba ansiosa.« Ya salimos», es que Carlos no encontraba las dichosas escrituras, le dije un poco alterada todavía.—¿ Estás bien?— me preguntó Fran notando algo extraño en mi voz.— Sí, sí, claro— le contesté, aunque al otro lado del aparato una risa, me hizo dudar si realmente se lo creía. Nos vestimos en silencio y yo no dejaba de mirar a Carlos que hacía lo propio observando cómo me iba poniendo la

ropa y seguramente sin creerse como yo, lo que había sucedido. Apresuradamente, sin decirnos nada, salimos camino de las oficinas para entregar la documentación que faltaba. Pero a mitad de camino, Carlos paró el coche unos segundos en el arsén.« Perdona por todo esto, me dejé llevar otra vez».« No, no pasa nada».« Gracias, espero que Laura no sepa».« Tranquilo, no diré nada». Carlos me observó una vez más y partió de nuevo en

dirección a la empresa. Nada más llegar, mi cuñado me exploró de arriba a abajo y me miró con los ojos fijos en los míos intentando buscar alguna señal que me delatara, pero él no podía sospechar nada, así que intenté mantener la compostura. Pero la verdad es que en ciertos momentos empezaba a dudar de todo. Una vez entregada la documentación, Celia lo fue recopilando todo y noté que Fran me seguía observando, aunque yo intentaba no ser descubierta.

El resto del día lo dedicamos a volver a mirar las cuentas, ya que era mi labor y no encontré nada que llamara la atención, hasta que ya se nos hizo tarde y decidimos volver al hotel. Nos vemos mañana para comer juntos, dijo Celia guiñándome un ojo y aquello me hizo ponerme nerviosa. Por un momento pensé en si ella habría contraatacado con Fran, pues había tenido tiempo, igual que yo, de cometer alguna locura, aunque no noté nada extraño en mi cuñado. Fran y yo regresamos al hotel.

Mi cabeza era un hervidero, pero intenté que la conversación fluyera por temas relacionados con la maldita empresa y que él no me hiciera ninguna pregunta que me dejase en evidencia. Yo tampoco quise saber nada de lo que había hecho con Celia y casi prefería no saberlo de verdad, por si acaso. Al llegar a la recepción a pedir las llaves, salió uno de los conserjes de un pequeño despacho. Disculpe,¿ la habitación número 48 es de usted? Refiriéndose a mí. Sí, claro.¿

Qué pasa? Dije con expectación viendo su cara desencajada. Es que ha habido una fuga de agua y se ha inundado gran parte del baño y estamos a la espera de que los empleados de mantenimiento lo arreglen.¿ Cómo una fuga de agua? Sí, uno de los radiadores se ha roto y ha inundado todo. Apuntó el hombre algo azorado. Miré a Fran, pero se encogió de hombros.¿ Me pueden cambiar a otra? Pregunté. Verá, el problema es que hasta dentro de dos horas no tenemos ninguna habitación libre para cambiarla,

me respondió el hombre completamente apesadumbrado. Pero,¿ cómo es posible? Son las doce de la noche, le contesté muy enfadada. Sí, para entonces, tenemos dos turistas que saldrán a esa hora de viaje y yo mismo me encargaré de preparársela con urgencia. añadió el hombre, nervioso.« Me sentí confundida, pues necesitaba descansar para el día siguiente y también para ordenar las ideas en mi cabeza».« Mira, podemos hacer una cosa», respondió Fran.«¿ Qué?».

Le miré con incredulidad.« Silvia, recoge las cosas necesarias de la habitación y pasa la noche en la mía», Mañana ya estará arreglado todo, la sonrisa y la naturalidad de mi cuñado buscando solución a todo me dejó boquiabierta.¿ Pero Fran? Mujer, somos cuñados. Ya, pero… Nos conocemos desde hace mil años. Dijo él con serenidad y recogiendo la llave que nos daba. Disculpe, caballero.

Nos interrumpió el hombre.¿ Qué pasa? Me he tomado la libertad de coger la ropa de la señorita y ahora mismo están intentando secarla, porque la maleta estaba en el suelo y está todo empapado. ¿Qué?¿ Toda mi ropa? Sí, espero que en breve puedan haber secado algo. Lamento mucho todo esto y podrán poner una queja al respecto. El seguro se encargará de todo. Añadió el recepcionista. No era

capaz de reaccionar. ni cuando Fran tiró de mi mano para llevarme a la planta en la que estaban nuestras habitaciones. Al abrir la mía comprobamos que, aunque ya no había fuga, la moqueta estaba empapada y con la mala suerte de que prácticamente se salvó el cepillo de dientes y mi set de maquillaje, lo demás estaba inservible de momento.« Bueno, ahora vamos a descansar un rato», dijo mi cuñado.« Pero Fran, no tengo nada, ni para cambiarme». Estaba todo en mi maleta.

Te puedo prestar algo. Entonces sí que pareceré algo, pero no tengo ni ropa interior y me quiero dar una ducha. Todavía podía notar mis braguitas mojadas tras mi aventura con Carlos. Bueno, tengo el conjunto de Laura y por cierto te quedaba muy bien. Pero… Venga, no seas una cría. Dijo a modo de regañina. Nos dirigimos a la habitación de Fran y comprobé que, como la mía, solo tenía una cama de matrimonio y tampoco había sofá ni nada donde poder

echar una cabezada.¿ Y cómo vamos a dormir? Pregunté nerviosa, notando como mi entrepierna latía considerablemente. La cama es grande, así que no hay problema. Respondió él como si tal cosa. Cuando iba a decirle que eso no podía ser, que era una locura sonó mi móvil y vi que era Pablo.« Me voy duchando», dijo mi cuñado viendo que yo necesitaba

un poco de intimidad. Mi novio me empezó a decir efusivamente cuánto me echaba de menos y lo mucho que íbamos a aprovechar el tiempo a mi vuelta, pero yo en cambio solo tenía oídos para escuchar la ducha que había tras la puerta del baño, imaginando a Fran desnudo, acariciándose ese fornido cuerpo y sobando esa polla que me había dejado prendada desde que la vi en el video de la sala de Tu Persex. Cariño, si ves algún juguetito bueno, pues te lo traes, seguro que hay cosas

muy divertidas, me decía Pablo. Yo metí mi mano en mi bolso y acaricié el huevo que me habían entregado en la empresa y que había vibrado dentro de mí, no estaba del todo muy segura, pero todo parecía que era obra de mi cuñado. Mi novio hablaba a través del teléfono y yo en cambio solo pensaba en Fran, en estrechar su cuerpo desnudo en que él mismo introdujera ese huevo vibrador en mi coño.¿ Me oyes, cielo? Estás muy callada. Me repetía Pablo. No. Sí, es que estoy cansada.

Llevo un día muy duro. Añadí apretando ese huevo como si fuera el glande de Fran. Me estaba comportando como una zorra, porque mientras mi novio me decía lo que me quería y lo mucho que me echaba en falta, yo solo tenía pensamientos para mi cuñado, soñando con su cuerpo desnudo, con su preciosa polla. La ducha dejó de sonar y me despedí de mi chico, diciéndole que le llamaría por la mañana, que estaba cansada y que quería descansar. A regañadientes me dijo de nuevo unas cuantas frases cariñosas.

Por cierto mañana, dejé a mi novio con la palabra en la boca, sin dejarle seguir, pues se abrió la puerta del baño y colgué la llamada inmediatamente.« Ya estoy listo», dijo Fran, con su torso desnudo y muy bien definido y una toalla blanca y pequeña rodeando su cintura. Creo que me quedé allí, sentada en la cama sin moverme durante un rato, porque solo miraba el cuerpo de mi cuñado.« Parece, Sida,¿ todo va bien?», me preguntó.« Sí, sí», Vale, pues puedes

pasar a ducharte. Te he dejado allí una toalla limpia y el conjunto de Laura, hay una camiseta mía que me está algo pequeña, pero seguro que a ti te queda genial y así no te sientes mal. Yo. Venga, vete entrando y yo hablo con tu hermana antes de que se haga más tarde. Me dijo él. Metiéndome prisa. Sí, claro. Me metí en el baño y cerré la puerta. pensando en la manera en la que me estaba comportando, quizás estaba viendo fantasmas donde no lo sabía y era mi

propio comportamiento el que me estaba traicionando. Al fin y al cabo, estaba haciendo lo que Laura quería, tener a Fran controlado en todo momento e incluso me insinuó que si tenía que compartir habitación lo hiciera, y ahora, estaba ahí, ¿no?,¿ qué había de malo en todo aquello? Me desnudé y me metí bajo el agua cálida, intentando borrar de mi mente esos malos pensamientos y de algún modo, intentar serenarme

y no ver cosas que realmente no eran. Ciertamente me había dejado llevar primero con Celia, luego con mi primo, pero quizás todo era fruto del momento, la situación o no sé muy bien el qué, pero todavía rozaba mis labios vaginales, esparciendo del gel y notaba lo sensible que

estaba esa zona. Sin poder olvidar a mi cuñado, a su cuerpo desnudo a pasar la noche con él, hasta que decidí reñirme a mí misma y dejar de comportarme como una niña y que debía pensar en mi chico, en mi hermana, Cerré el agua, me sequé y me miré desnuda frente al espejo una vez más, para luego comprobar que sobre el lavabo estaba el conjunto de Laura, ese mismo que Fran me había visto puesto y tanto

le había gustado. Decidí ponerme solo el tanga y encima la camiseta de licra que me había dejado, se trataba de una pequeña camiseta de cuando hacía surf y la verdad es que era algo estrecha y corta, por lo que marcaba mis tetas demasiado, diría yo. Incluidos mis pezones y por abajo había que estirarla para no enseñar demasiado. No sé por qué no me dejó otra más amplia, quizás porque no tenía, o porque quería verme con esa.

Volví a mirarme al espejo dudando si ponerme el sostén, pero nunca duermo con el puesto, de hecho, en verano siempre duermo en braguitas y nada más, pero claro nunca lo hago con mi cuñado al lado. Cuando puse la mano en el pomo y comencé a abrir la puerta oí unos ruidos que venían de la habitación y que me dejaron inmóvil. se oía claramente la voz de mi hermana jadeando y diciendo guarradas a mi cuñado.« Vamos, cielo, así, enséñamela, que ganas de tenerla dentro, uf», se escuchaba a Laura.

Yo permanecí allí guardando silencio y pude percibir que Fran también jadeaba mientras sonaba un ruido indetectable, por lo que con mucho sigilo asomé mi ojo por la pequeña abertura de la puerta que daba a la habitación.« Casi me da algo», Fran totalmente desnudo tumbado en la cama sujetaba el móvil con una mano y con la otra se masturbaba ofreciéndole a mi hermana todo un espectáculo, que yo

además veía en vivo. El cuerpo de Fran, allí tendido, masturbándose, diciéndose cosas cada vez más fuertes, subía en mi temperatura y mi excitación, cuando él decía,« Enséñame las tetas».« Córrete, cielo, córrete para mí», decía la otra. Mi mano se fue a mi entrepierna y comencé a acariciarme por encima del pequeño tanga y noté que la humedad me invadía de nuevo viendo aquel espectáculo y escuchándolo. Fran mecía esa enorme

polla que sobresalía enormemente por encima de su mano. Era grandiosa, grande, venosa, totalmente empalmada, como la había visto en el monitor, pero ahora la tenía en vivo. Me costaba respirar y frotaba con una mano mi rajita y con la otra el pezón que se marcaba en la camiseta. Cerré los ojos, creyendo que eran las manos de Fran las que me acariciaban cuando de pronto se oyó.«¿ Silvia, estás ahí?» Era

la voz de mi cuñado. Dudé unos instantes en esconderme y no salir, pero creo que de algún modo me había visto. Por fin abrí la puerta y el cuerpo de Fran solo estaba tapado ligeramente por la sábana y la toalla estaba en el suelo, por lo que estaba claro que él estaba desnudo debajo y no había acabado lo que ambos habían empezado. Seguramente yo misma les había cortado con algún gemido incontrolado. Al verme, Fran resopló.¿ Qué pasa?

Pregunté absurdamente. Estaba hablando con tu hermana, pero se ha cortado, me dijo, sin darse cuenta de que yo le había estado observando detenidamente. Joder, esa camiseta te queda de miedo, mucho mejor que a mí, jeje. Continuó. Miré a mi cuñado sabiendo que bajo esa sábana estaba su maravilloso cuerpo desnudo y su polla debía estar todavía a tope, pues

esa comunicación con Laura no llegó a término. Por cierto, han telefoneado de recepción diciendo que la habitación ya estaba lista, pero ya que hemos traído tus cosas pues puedes quedarte si no te importa, me dijo Fran casi suplicándome. Creo que lo mejor sería que me fuera, le respondí y más después de verle hablando con mi hermana. Silvia, que no voy a comerte. Eres mi cuñada y creo tenemos confianza.

La mirada de Fran parecía decirme lo contrario, pero le conocía y sabía de sus ironías y bromas y que me respetaría totalmente, al menos así lo pensaba. Bajé mi vista y noté mis pezones marcados por lo que era casi un escándalo y cuanto más la estiraba para tapar mi entrepierna más se marcaban mis tetas. Volví a quedarme en pie, inmóvil, estirando la camiseta como una idiota y mirando el pecho de ese hombre e imaginándole desnudo. Ben, cuñada, acuéstate,

no te quedes ahí. Vamos a descansar, que mañana hay otro día duro. Me dijo abriendo la sábana por el otro costado, invitándome a tumbarme junto a él. Dudé unos instantes, pero su sonrisa indicaba que se iba a comportar. Me acosté a su lado, bastante nerviosa de meterme en la misma cama con mi cuñado y después de haberle estado observando masturbándose con mi hermana y sabiendo que estaba en pelotas.

Me puse en un lado de la cama, casi al borde mientras él se puso de lado mirándome, me sentía observada a la vez que notaba su respiración y un calor intenso me invadía.« Si tienes frío puedo coger una manta que hay en el armario, te noto un poco encogida» me dijo con una sonrisa.«¿ Frío?»« Más bien hace

un calor excesivo». Dije porque estaba caliente por dentro y por fuera.« Sí, por eso he dejado solo la sábana», pero si quieres poner algo más».« No, no, estoy bien, gracias», le dije bastante cortada.« Si tuvieras frío, puedes juntarte y te doy calor, con confianza y somos familia», me respondió con una sonrisa irónica.« Fran, por favor, compórtate, no quiero imaginar lo que pensaría mi hermana si nos viera en estos momentos», le dije simulando enfado.« Bueno», No tiene por

qué saberlo y si fuera así es un caso de fuerza mayor estoy seguro de que lo comprendería. Te conozco desde que eras una cría. Dijo como las palabras de Fran sonaban con una naturalidad pasmosa. Nos quedamos ambos mirándonos, era como si un imán nos estuviera imantando con todas sus fuerzas, yo intentaba con mi brazo cubrir mis pechos, mis pezones estaban erectos y no quería que Fran se

diera cuenta de ello. Buenas noches, Fran le dije sin más preámbulo dándome media vuelta y poniendo mi espalda frente a él.« Buenas noches, cuñada».« Que descanses», me respondió con una voz suave. Me costaba dormir, pensaba en mi novio, Pablo, en mi hermana y yo sabía que a él le pasaba lo mismo, cerré los ojos y en un movimiento de mis caderas rocé su entrepierna contra mis glúteos, noté

que estaba empalmado, pero no estaba desnudo como pensaba. Pues sentí la tela de su bóxer, y no le disimulaba nada y su leve roce me hacía temblar. Por lo menos no estaba desnudo del todo, volví a pensar como si eso fuera un seguro al que aferrarse, pero¿ qué demonios pasaba por mi cabeza?¿ Acaso aquello era menos malo?

Aún así, no fui capaz de mover un músculo, me quedé paralizada e intenté separarme, pero lo único que conseguí es que su brazo quedara apoyado sobre mi cadera,¿ notaba mi coño como un volcán en constante erupción emanando líquido sin parar? Quería dormirme rápidamente, pero me era imposible. Mi cuñado parecía estar dormido, pues su respiración era acompasada. Un sudor bañaba mi cuerpo y en gran parte, aparte del calor,

era por mi propio nerviosismo. Logré ponerme boca arriba en cámara lenta y vi que Fran estaba medio destapado y con los ojos cerrados, respirando profundamente, por lo que entendí que estaba dormido. Me senté en la cama sin despertarle y noté que la camiseta se me había pegado al cuerpo excesivamente por el sudor y no estaba muy segura de si era por el calor externo o el interno.

Así que me la saqué despacio por la cabeza y aproveché para secar con ella parte mi cuerpo, especialmente mis pechos axilas, para acabar tirando la prenda empapada al suelo. Me asusté cuando me di cuenta de que estaba metida en la cama con mi cuñado, casi desnuda, tan solo con el reducido tan garrosa que para colmo era de

mi hermana. Volví a colarme bajo las sábanas e intenté separarme de Fran, aunque mi cabeza parecía decirme que me echara sobre él y me frotase sobre ese cuerpo, al que miré una vez más, dibujando sus pectorales, sus abdominales, su boca, su barbita, su todo, incluso el bulto que todavía se formaba sobre su bóxer. La de veces que he soñado con un momento y ahora lo tenía ahí,

a mi lado, en carne y hueso. De pronto sonó el móvil de Fran y me di un susto de muerte, volviendo a sentarme en el cabecero de la cama y cubriendo mis pechos desnudos con la sábana. Era de nuevo mi hermana y Fran encendió la luz, mirándome extrañado, aunque debía suponer que me había despojado de la camiseta. Nos quedamos mirándonos unos segundos interminables, mientras su teléfono no dejaba

de sonar, sin saber muy bien qué hacer. Mi cuñado me hizo gesto de silencio con su dedo con la intención de descolgar, pero yo sujeté su muñeca, porque yo no podía permanecer allí, junto a él. Al hacer ese movimiento mi teta izquierda quedó al descubierto y Fran se quedó observando ese pezón que estaba erecto, notando que se dibujaba una especie de sonrisa, pero yo me cubrí de nuevo, avergonzada. El teléfono seguía vibrando y sonando, hasta que Fran definitivamente descolgó.« Cariño,¿

qué hacías? Me has dejado con un calentón tremendo al cortarse el teléfono y estaba esperando que me devolvieras la llamada,¿ está todo bien?». Oí la voz de mi hermana al otro lado del aparato. Fran me miró de nuevo, luego dijo. Ya cariño, es que hay poca cobertura aquí no sé qué ocurre, la cara de él era de nerviosismo pensando en que yo estaba al lado y no era cuestión de seguir la conversación por esos derroteros, mañana si te

apetece lo intentamos. No, Fran, te necesito ahora, hagamos una videollamada, cuelgo y te llamo. Estoy muy cachonda. Joder, le contestó su mujer y la verdad es que pocas veces había visto a mi hermana hablar así. Pero, intentó decir él, aunque ella cortó la llamada. Fran me miró a los ojos y luego en dirección a mis manos que sostenían

la sábana cubriendo mis pechos. No sabía ni qué hacer, ni qué decir, si hacía la videollamada me vería al lado de su marido y por mucho que me dijera por teléfono que le atara bien en corto, incluso acostándome con él si era necesario. Para evitar situaciones pecaminosas estoy segura de que no le gustaría la situación que observaría a través de la pantalla. Fran me voy. Alcancé a decir, aunque no estaba muy segura de cómo salir prácticamente desnuda

de debajo de las sábanas. No dio tiempo a nada, pues el móvil de Fran sonó de inmediato en modo videollamada, mi cuñado me hizo una señal de que no hiciera ruido y me quedara completamente quieta. Fran, no lo cojas. Dije asustada, porque, aunque no habíamos hecho nada, sentía que estaba traicionando a Laura y la situación era cuando menos peligrosa, inexplicable. Mi cuñado movió su cabeza, como diciendo que no se

podía negar, para no levantar más sospechas. Ante tal embarazosa situación, las pulsaciones se me alteraron de forma repentina, una cosa es ver a mi cuñado por una pantalla o por la puerta, pero estaba a menos de medio metro de distancia en esos momentos. Fran cerró los ojos y aceptó la videollamada, colocando su móvil de tal forma que yo no apareciese ante la cámara, pero que me permitía ver

la imagen de Laura. Mi hermana apareció totalmente desnuda de rodillas con las piernas abiertas masajeando sus pechos y haciendo que éstos se desplegaran formando ondulaciones. Me fijé en la entrepierna de Fran, comprobando que el bulto bajo su slip era notorio y notaba un cosquilleo por todo mi cuerpo.¿ Cómo demonios habíamos llegado todo a esta situación tan surrealista?

Cariño de verdad, estoy agotado del día, ha sido un día bastante duro y mañana va a ser más, mañana, la voz de Fran simulaba un cansancio intentando convencer a mi hermana a la vez que de reojo intentaba observar mi reacción. Uy, qué raro que tú no tengas ganas, cariño, si yo estoy que me subo por las paredes, además viendo todos esos juguetes, seguro que te has quedado con

las ganas. Aquellas palabras de Laura sonaban martillantes, pues lo que ella no sabía es que su maridito había probado algún juguete y de qué manera.« Vamos, cariño, enséñame lo que tienes ahí abajo».« Hecho de menos a ese pollón». Insistía ella. Fran volvió a mirarme y bajando el teléfono hacia su bulto, logró que mi hermana diera casi un grito de alegría.«¿ Ves cómo estás a tope?¿ No te veo cansado presosamente?» Venga, mastúrbate conmigo, hazme tuya, aunque sea

por teléfono, le susurraba Laura en plan libidinoso. Pero, ¿ahora? Decía el algo intranquilo. Pero,¿ qué te pasa, Fran? Si tú no puedes estar sin sexo ni un segundo. Y bueno, ya sabes que yo no puedo estar ni un segundo sin esa polla, la necesito dentro, que me sienta llena, como hace siempre, reventándome el coño a tope. Noté que un calor invadía mis mejillas y un chorrito descontrolado inundaba

mis braguitas al escuchar hablar así a mi hermana. Desde luego hacía nada que había tenido la oportunidad de ver esa polla a través del monitor y por su tamaño sí que debía llenar. Pero cariño, intentaba decir el mirándome

de reojo. Yo permanecía quieta observando la surrealista situación y presa de nerviosismo, sentada en el cabecero de la cama, intentando no salir en la imagen y cubriendo mi cuerpo con las sábanas, pero muy excitada sabiendo que Fran estaba empalmado y pensando que también estaba así de cachondo, en parte por su mujer, pero en gran medida por mí, sabiendo que estaba prácticamente desnuda a su lado. Cielo, por favor insistía él en convencerla, viendo lo peligroso de la situación.

Enséñame esa polla que deseo comer, sácatela, cariño, enséñame ese tótem, esa tranca mágica, mi hermana estaba salida, pues nunca la había oído hablar en esos términos tan obscenos. Laura es que, Fran no sabía cómo salir del apuro. Te quiero comer entero, quiero que me poseas como una verdadera perra en celo. Mira cómo me tienes, los dedos de mi hermana abrían sus labios vaginales mostrando la abertura de su coño mientras saboreaba sus labios con su lengua. Quiero sentir cómo me follas, cabrón.

Fran me miró, con esa mezcla de nerviosismo y excitación, su mano derecha empezó a masajear su bulto que se había hecho enorme bajo el slip, Observando aquello, fue inevitable que mis pezones se marcaran todavía más bajo las sábanas y luego miré a Fran desviar la vista disimuladamente hacia mí,

mientras él enfocaba su bulto a su esposa. Por un momento me pareció ver que Fran se relamía mirándome mientras me observaba.¿ Estaba así por mí?¿ Por Laura?¿ Estaría dispuesto a mostrar su polla a su mujer, como ella le insistía, estando yo delante?¿ Realmente se iba a desnudar del todo? Hasta aquí llegó el capítulo de hoy. Hasta la próxima.

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