Lleva tu imaginación a otro nivel. Relatos calientes. Hoy presentamos.
Herencia, parte 5. Media hora después
tras probar algún otro juguete, se dio por terminada la reunión y cuando le entregué el huevo de vuelta a Rebeca, me dijo, no quédatelo, así lo pruebas con tu chico.¿ Funciona a distancia?
Claro
ese es su fuerte, tiene una conexión especial y lo podría hacer desde kilómetros.¿ En serio? Sí, él puede hacerlo desde casa a través de la aplicación o de este mando y sorprenderte. Ahí te dejo el código de acceso para que ese chico pueda acceder a él, agregó riendo. Eso a Pablo le encantaría y salí de aquella sala, tras convencerme a mí misma de que ese negocio era más necesario que nunca, Para nada deberíamos pensar en vender algo así, seguro que a mi hermana le encantarían todos
esos juguetes. De hecho, lo primero que hice fue llamarla para comentarle lo que había pasado. No te haces idea de lo que es esto, Laura, aquí la empresa no es ni de lejos un negocio ruinoso y está todo muy bien montado. Creo que hay mucha pasta invertida y parece que funciona muy bien. Entonces,¿ por qué Celia se empeña en que vendamos nuestra parte? No sé si lo que quiere es asustarnos y quedárselo ella o al final que vendamos por mucho menos de lo que realmente vale.
Dije sin tan siquiera ver los números.¿ Y Fran? Me preguntó ella de repente, sin hacer mucho caso de lo que yo le decía. Bueno, está en las oficinas echando un vistazo a las escrituras y los papeles. Pero Silvia, te dije que no le dejaras solo. comentó mi hermana alterada y notablemente preocupada. Pero mujer, está con más gente. No me fío. No le pierdas de vista en ningún momento, esa tía quiere llevárselo al huerto. A Carlos ya parece
tenerle embobado.¿ Tú también te has dado cuenta? Sí, cariño, por eso es importante que no dejes solo a Fran. Hazme ese favor, anda. Me pareció demasiado exagerada en sus sospechas, pero me gustaba la propuesta de no perderle de vista en ningún momento. Al fin y al cabo, era idea suya, ¿no? Regresé junto con Marisa al despacho de Matías, donde encontré
a Fran hablando con él y con Celia. Al entrar una sonrisa dirigida hacia mí, salió de los tres.«¿ Cómo te ha resultado la sesión?¿ Te ha gustado y parecido interesante?» Con cierta ironía me preguntó Celia dirigiendo la vista hacia Marisa,
la directora ejecutiva que parecía aguantarse la risa. Si realmente aprecio los productos que fabricáis aquí y me han parecido más que interesantes, contesté recordando lo vivido en la sala intentando mostrar naturalidad, aunque me duraba la excitación.¿ Qué te ha gustado más? Bueno, todo me parece genial, la verdad, con mucha calidad, como los vibradores o esa braguita que se adapta tan bien, por supuesto, la lencería, es preciosa.
La sonrisa de los tres se hizo aparente y observé a Fran mirando hacia una de las pantallas del ordenador, para posteriormente mirarme a los ojos y guiñarme el ojo. Supuse que su imaginación se disparó pensando en la sesión de productos eróticos femeninos que pasaron ante mi vista, lo cual hizo que me subieran los colores y me ardiera el cuerpo entero. Te veo sofocada, me dijo Fran agarrando mi cintura,¿ ha ido todo bien?,« Sí, esto, de maravilla»,
respondía Trompicones.« Genial». Mi cuñado no podía imaginarse ni por asomo lo que había ocurrido allá abajo, en aquella sala de pruebas. Posteriormente tanto Matías como mi cuñado volvieron la vista a unos documentos sobre los que estaban debatiendo, así como Celia comentando algo con Marisa y yo mientras observaba el despacho amplio, comprendiendo que aquello era un negocio bollante.
No había más que ver lo lujosamente que estaba decorado ese despacho, pero al pasar por detrás de donde mi cuñado y Matías comentaban ciertas cuentas, observé que ambos me miraban de vez en cuanto y es que no sé si se notaban mis pezones, mis carrillos rojos o es que mi mirada delataba la experiencia tan excitante que había
vivido minutos antes. Me limité a disimular y observé los tres ordenadores que dominaban la amplia mesa del despacho y uno de ellos me llamó la atención pues en la pantalla se reflejaba la amplia sala donde habíamos tenido la sesión de Tukpercex y que en ese momento se encontraba vacía.
Entonces sí que noté subir el calor a mis carrillos y me quedé inmovilizada mientras una especie de escalofrío me invadía de pies a cabeza, llegando a ser sofocante, pensando si era posible que hubieran visto la sesión que allí se había desarrollado. tragué saliva, sin creerme que ellos
tres lo hubieran visto todo, ¿no? No. No podía ser, entonces observé a Celia acercarse.¿ Todo bien, Silvia?
Me dijo cruzando la mirada entre mis ojos y la pantalla del ordenador. Sí, sí, pensaba en lo bien montado que tenéis todo esto, respondí instintivamente, aunque mi pensamiento estaba puesto en aquella sala y todo lo que había sucedido. En mi cabeza no dejaba de rondar no sólo que mi cuñado pudiera haber visto a las demás mujeres que habían asistido al acto disfrutando de los diversos tipos de consoladores,
juguetes y artilugios, sino que me hubiera visto desfilar. Primero totalmente desnuda y luego con el body y más sintiendo un profundo orgasmo con el huevo que me había metido en el coño Rebeca. Me sentía aturdida y a la vez intensamente acalorada de la situación.¿ Realmente lo habría visto? Dirigí mi mirada a Fran y me sonrió como si pudiera leer mi mente. Por un momento creí morirme, pero por otro, no sé por qué, pero de algún modo
me gustó la idea de que me hubiera visto. Muy bien, pues entonces mañana comprobamos los balances definitivos y si es viable una posible fuente de inversión, eso lo revisará mi cuñada que es experta en finanzas, afirmó entonces mi cuñado estrechando la mano de Matías y mirándome sonriente.
Perfecto, Un placer, abogado. Respondió el otro. No, por favor, llámame Fran. Dijo el de forma afable.
Ay, no olvides, acudir mañana a las diez a la reunión de productos masculinos, tenemos también una amplia variedad, añadió Celia con el asentimiento de Marisa dando dos besos en la mejilla a Fran, quizá demasiado efusivos a mi parecer. De acuerdo, respondió mi cuñado mientras me miraba y volvía
a guiñarme el ojo. No sabía qué decir, mi cabeza era un hervidero de preguntas, aunque no me veía con fuerzas para preguntarlo, porque hasta eso me resultaba agobiante, pero lo que más me preocupaba o más me intrigaba era.¿ Me habría
visto Fran desnuda?¿ Con el body? ¿Masturbarme?¿ Con el huevo? Y para colmo,¿
mañana lo haría él en esa sesión?¿ Qué pensaría mi hermana si se enterara de todo esto? Supongo que Laura era ajena a todo lo que podría estar pasando en aquella empresa y no estaba muy segura de querer contarle todo con detalle. Mi deber era controlar la situación y me daba la sensación de que aquello se me iba de las manos a pasos agigantados. Matías, que me devoraba con la vista, acercó sus labios a mi mejilla besándolos
con una suavidad y calidez que me embriagó. Durante el camino de regreso, intenté desviar la conversación de lo que rondaba por la cabeza y preguntando a Fran sobre la viabilidad de la empresa, porque, aunque debía haberle dicho si había visto algo, no me atreví porque me moriría de vergüenza. Mi cuñado no dejaba de mirarme y estar súper atento y cariñoso conmigo, Dios mío,¿ habrá visto a su cuñada masturbándose? La situación me provocaba rubor, pero a la vez excitación,
esa era la realidad. En apariencia todo está en orden, pero he visto varias señales marcadas en rojo con cantidades enviadas a una empresa llamada Carsema SL. Hay que averiguar qué tipo de empresa es. Me explicó Fran arqueando las cejas.¿ Crees que están haciendo algo ilegal? Me temo que hay algo turbio, aunque todavía no lo sé. Eso lo dejo
en tus manos, que eres la experta en números. Yo le sonreí, pero en el fondo no dejaba de pensar en que mi cabeza me jugaba malas pasadas y que todo era imaginaciones mías y seguramente no habría visto nada, al menos, una parte de mí quería pensar eso. Llegamos al pueblo y al intentar salir del coche se me cayó el bolso en el suelo del copiloto desparramándose parte
de las cosas que tenía en su interior. Al darme cuenta e ir a recogerlas, me entraron todos los nervios del mundo, la caja que contenía el huevo vibrador se había salido del bolso. Intenté rápidamente volver a meterlo en el bolso. Pero antes de que eso sucediera observé que Fran se había apercibido de la dichosa caja fijándose en ella, me miró, se sonrió y se pasó la lengua por
sus labios. Tierra trágame, pensé para mí cerrando un segundo los ojos, una cosa es la fantasía, el deseo, la imaginación, pero otra que Fran, siempre tan reservado, viera lo que se guardaba en la apariencia discreta de su cuñada, pero como siempre, Él tampoco hizo ningún comentario, porque sabe que soy muy tímida y vergonzosa y que lo paso mal, es siempre tan atento, incluso tenía cierta sospecha de que realmente lo había visto todo a través del monitor, pero
también se mostró discreto. Conmigo. En el hotel cenamos directamente en el restaurante, comentando solo aspectos técnicos, coincidiendo en que aquella empresa parecía ser bastante rentable, pero en ningún momento me hizo mención de la sesión de tu persex, ni de lo que pudiera haber visto. si es que realmente lo había visto. Tampoco hizo ninguna mención al huevo, algo que sin duda debía saber lo que era, pero una
vez más, mi cuñado no me hizo sentirme incómoda. Una vez acabada la cena nos retiramos a la habitación pues estábamos agotados.« Bueno Silvia, mañana a las nueve quedamos en la entrada del salón para desayunar, voy a llamar a tu hermana para darle novedades del día», me dijo pasando su mano por mi cintura. pero la sonrisa de mi cuñado me daba una sensación de que implicaba algo más que contarle cómo había ido el día.« Buenas noches, Fran, descansa.
Mañana me pondré a estudiar todo en esa oficina», le respondí a la vez que pasaba la tarjeta magnética de la cerradura para abrir la puerta de mi habitación. Después de darme una ducha reconfortante, Al salir de la misma envuelta en una toalla observé el bolso y saqué el huevo vibrador y cerrando los ojos volví a recordar lo bien que lo pasé con el puesto, desde luego. Esa
empresa tenía cosas muy interesantes y totalmente desconocidas para mí. Después, volví a pensar si Fran lo había visto todo, pero aquello, curiosamente me resultaba morboso y quise rememorarlo, metiéndolo de nuevo en mi coño. Pero entonces me di cuenta de que me había quedado sin batería en el móvil con lo que no podía ver la aplicación para el funcionamiento del mismo, me quedé chafada pensando en no poder utilizarlo con ese
código secreto que me había dado Marisa. Para activar las vibraciones a distancia, así que tendría que esperar hasta que se cargara la batería de mi teléfono. Dejé el móvil cargando y sentada en la cama observé entre mis dedos la suave textura de ese pequeño huevo de aproximadamente 7 centímetros de longitud y con pesar de no poder utilizarlo con la aplicación, algo que, sin duda, encantaría a Pablo, sabiendo que,
desde casa, podría hacerlo vibrar dentro de mi coño. La textura de ese artilugio era suave y los recuerdos con él me invitaban a probarlo de nuevo. por lo que me deshice de la toalla y tumbándome en la cama abrí mis piernas y froté la punta sobre mis labios vaginales abriéndoles, hasta que suavemente lo incrusté dentro, colándose con suma facilidad. La sensación era intensa y muy placentera, me
quedé tumbada en la cama y cerré los ojos. Me acordé de nuevo de Pablo, mi chico, imaginando que era su polla la que estaba dentro de mí y lo mucho que le hubiese gustado jugar en la distancia con ese huevo dentro de mí, pero entonces me acordé de que no pude ni llamarlo. Pues con todo el lío cegramente esperaría mi llamada. Miré mi móvil y vi que todavía estaba bajo mínimos y cargando, así que, mientras tanto, me dejaría llevar por esa agradable sensación de tener algo
dentro y ya le llamaría después. Allí tumbada, con la toalla abierta, el huevo metido en mi sexo, en mi mente se mezclaban las imágenes vividas en la sesión de Tu Persex con aquellas mujeres tan decididas y yo misma, que me extrañaba mi forma de perder el pudor. Frotándonos el coño delante de las demás, probando aquellos juguetes, gimiendo todas como locas, pero aún peor, pensando que a través de la pantalla del ordenador de la oficina de Matías, mi cuñado me hubiera visto y empecé a sentir una
excitación intensa. Aquello me daba apuro, sí, pero al mismo tiempo, me resultaba tan excitante.¿ Se habría excitado él al verme? Quise pensar que sí, En el silencio de la noche oía a mi cuñado hablar con mi hermana, me resultaba difícil entender lo que decía, pero lo que sí oía es que sus frases, primero con alguna risa, se intercalaban
con gemidos. Seguro que Laura estaba consolándole, como bien me había dicho, en una videoconferencia y ya me estaba imaginando a Fran desnudo, con la polladura apuntando a la pantalla del móvil mientras mi hermana se masturbaba en su presencia. Aquella idea me estaba calentando más de lo imaginable y mirando mi móvil sobre la mesilla, aun con el mínimo de carga, me resultaba imposible copiar la idea y llamar a Pablo para apagar esa calentura y correrme viendo su
polla en vivo. Después de un momento de silencio, escuchando de fondo pequeños gemidos de Laura, que debía estar disfrutando de la polla de su marido y algún bufido de él, mi cuerpo dio un respingo, con un susto tremendo. El huevo empezó a vibrar dentro de mi coño. no me lo podía creer,¿ qué estaba ocurriendo? Yo no había podido poner en marcha la aplicación y era la única que conocía el código de activación,¿ cómo se había puesto en funcionamiento?
Miré mi móvil, pero no, era imposible, estaba apagado y con el porcentaje mínimo de carga. Entonces la vibración empezó a aumentar el ritmo y empecé a convulsionarme,¿ cómo era posible? Me estaba dando un gusto tremendo y pensé en Marisa. que seguramente queriendo convencerme de las bondades de ese juguete, activó la aplicación desde su móvil. Y es que no podía hacer otra cosa que dejarme llevar con esa maravillosa y atrapante vibración dentro de mí.¡ Qué gusto por Dios!
A partir de ese momento perdí un poco la noción de todo, pero sin entender muy bien lo que estaba pasando, llegué a pensar que quizás era el propio huevo que tenía un sistema interno o que estuviese programado a una determinada hora. desde los ordenadores de la empresa, pero aquel movimiento rítmico, tan placentero que parecía inflarse y desinflarse, cargando unas vibraciones, con una especie de pequeños calambres y sacudidas
que recorrían todo mi cuerpo. Me llevaron a pellizcarme los pezones y empezar a gemir, allí desnuda, tumbada sobre la cama, dejándome llevar por el placer, pero la cosa aumentó cuando escuché esta vez solo a mi cuñado gimiendo, sin llegar a escuchar a Laura e imaginé su cuerpo desnudo, masturbándose, Mientras yo entraba en trance al tiempo que el huevo iba con más intensidad y me provocó un orgasmo brutal, retorciéndome sobre la cama, aferrada a las sábanas como una pocesa,
mientras arqueaba la espalda, abría la boca de par en par y disfrutaba de una corrida. Grandiosa, que debió ser casi al mismo tiempo que la de habitación contigua, pues escuché los bramidos de Fran en ese mismo instante. Cuando me recuperé de mi agitada respiración, Me saqué el huevo comprobando que arrastraba tras el mis flujos que quedaban colgando como grandes hilos, en una corrida intensa, como pocas veces
vivida por mi sola, bueno. En realidad gracias a ese endiablado huevo vibrador, que hizo delicias en mí y bien por su programación o porque la propia Marisa lo hubiera activado en la distancia, me quedé disfrutando del momento que embargaba mi cuerpo y mente por entero. Poco después me quedé dormida, agotada con tantas sensaciones y cuando me desperté ya era de día. Cogí el teléfono y vi que, además de estar cargado, tenía varios mensajes de Pablo y
de mi hermana. Primero llamé a mi novio y me dijo que me esperó despierto hasta tarde, pero le dije que estaba agotada y en el fondo no era mentira, miré el reloj y observé que se hacía tarde, teniendo en cuenta de que además no tenía batería ni para una llamada. Luego llamé a Laura, pero comunicaba, por lo que me metí en la ducha y tras vestirme bajé al restaurante. Allí estaba Fran hablando por teléfono, por su forma de hacerlo, enseguida supe que era con mi hermana.
Me sonrió, me guiñó un ojo y levantó un pulgar, por lo que le dejé hablando mientras me serví un buen plato para desayunar en aquel buffet con unos huevos revueltos y bacon. Al regresar a la mesa, Fran me dijo que Laura quería hablar conmigo. Recogí su móvil en mis manos, mientras él regresaba a la mesa del desayuno para servirse más café.« Hermanita, no me has llamado», me riñó Laura.
Ya, lo siento, me quedé sin batería en el móvil.¿ Todo bien? Estaba intranquila. Sí, sí. Respondí, dándole un bocado a mi crepé
de chocolate. No sé, no me fío. Ayer noté a Fran muy raro.¿ Estás segura de que esa zorra de Celia no os quiere engañar?¿ La tuviste controlada en todo momento? Recordé que cuando estuve en la sala no pude saber lo que pasó. pero se le notaba excesiva confianza con la viuda, aunque desde luego no podía alarmar con suposiciones a Laura. No fui capaz de comentarle nada de la reunión de tu persex, simplemente le hablé de que estábamos muy atentos a todo y ella insistió en que no
dejará a Fran a solas ni un momento. Bueno, mujer, no exageres. Le dije tu marido sabe cuidarse solo. Ay, hija, no seas ingenua, no me fío, Creo que Celia le quiere llevar a su terreno, lo noté enseguida. Por eso, no quiero que les dejes a solas ni un momento, tú pégate a él. No le pierdas de vista. Sonreí cuando dijo eso. Mujer, estamos juntos todo el día,¿ no querrás que duerma con él para tenerle controlado? Pues si
hiciera falta, me sentiría más segura. Respondió ella. Todo mi cuerpo se erizó al escuchar eso, Con la sola idea de verme en la habitación de Fran, durmiendo juntos en esa cama de matrimonio, aquello era tan loco que me dio una risa floja. Pero mi hermana lo seguía diciendo como si aquello fuera lo más normal del mundo. Al final, nos despedimos y colgué la llamada, pero al intentar dejar el móvil de Fran sobre la mesa, me di cuenta de que había una notificación con el mismo nombre que
la aplicación del huevo que me regaló Marisa. Cuando pulsé la app que daba servicio al juguete, Este vibró dentro de mi bolso en señal de que estaba directamente conectado.« No puede ser». Dije en voz alta en un grito ahogado. Miré de nuevo la pantalla del móvil, por si pudiera ser casualidad, pero vi que la clave era la misma que me había indicado Marisa y para colmo, tenía una conexión activada de esa misma noche y un nombre de
la usuaria del huevo, Silvia.« No puede ser». Volví a repetir en voz alta dándome cuenta de que el que había usado la aplicación con el huevo metido en mi coño era mi cuñado. Dejé el teléfono de Fran sobre la mesa y noté mis manos temblar.«¿ Todo
bien?», me preguntó él al llegar a la mesa.« Sí». Respondí con la voz encogida.
Su mirada se cruzó con la mía y me hubiera gustado preguntarle, pero no fui capaz de porque miles de preguntas abordaban mi mente,¿ se corrió conmigo?¿ Disfrutó viéndome primero y haciéndome correrme después?¿ Lo activó mientras él mismo se
masturbaba conmigo?¿ Cómo demonios dio con la clave? Fran me hablaba, pero yo no me quitaba de la mente ese momento en el que yo estaba desnuda, desparramada sobre la cama, con ese huevo vibrando en mi interior y él debía estar manipulando esos impulsos desde su teléfono y oyéndome gemir. Era casi como si él mismo me hubiera masturbado. Tras el desayuno, en el que casi no podía mirar a Fran, me limitaba a ver sus manos y hablaba sin atreverme
a mirarle a los ojos.¿ Me corrí con él? Volví a preguntarme.« No hagas mucho caso a tu hermana, ya sabes que es muy exagerada», me dijo él, viéndome tan azorada, pero sin saber realmente por qué lo estaba. Me limité a sonreír y unos minutos después estábamos de regreso en la empresa, para visitar a Matías primero con unas escrituras que le había pedido Fran, mientras Marisa me enseñaba otra parte de las instalaciones en la que estaban fabricando nuevos artilugios.
Mientras ella me iba explicando cómo eran los distintos productos, yo no dejaba de pensar en Fran, en cómo me había visto por el monitor y cómo obtuvo esa clave para poder activar el famoso huevo. Estuve a punto de preguntarle a Marisa, pero no fui capaz. Llegamos a la sala del laboratorio y nada más entrar, me encontré a Celia que abierta de pierna sobre una pequeña camilla estaba probando un plaga anal que uno de los empleados con
bata blanca. Le introducía con total normalidad y ella mientras soltaba largos gemidos con sus ojos cerrados, al tiempo que Marisa me iba comentado las maravillas que hacía ese nuevo aparato, hasta que Celia tras correrse, vi que tenía además dos pinzas atrapando sus pezones y se incorporó lentamente hasta que me vio. y me saludó sonriente.« Uf, esto creo que va a funcionar». Me dijo sonriendo mientras era ayudada a bajar de la camilla por ese empleado serio, que le
ayudó a ponerse el vestido como si tal cosa. Yo no sabía si tanta sorpresa juntame iba a poder hacerme serenarme, pero el hecho de haber visto aquello, ya me estaba empezando a mojar las braguitas y para colmo, solo dejaba de ver a Fran, en mi mente, manejando la aplicación del huevo, mientras yo me corría y él al mismo
tiempo conmigo. Le devolví la sonrisa a Celia y ella se me acercó, agarrando mi hombro.« Perdona, Silvia, pero creo que, con la muerte de Ernesto, quizás he sido un poco desconsiderada con vosotras además de no agradeceros lo suficiente que estéis aquí y de algún modo podáis ver el legado de mi esposo con todo esto». Dijo señalando a su alrededor.«
Gracias a ti, Celia», respondí, aunque algo reticente. pues esa mujer no daba puntadas sin hilo y recordaba las palabras de mi hermana de no fiarme lo más mínimo.« Quiero que os sintáis como en casa, como hubiera querido vuestro tío, y sí, aunque esta empresa parece bollante, él quiso mantenerla a flote a toda costa, pero no sé, creo que esto os puede dar más disgustos que alegrías». Añadió en algo que tampoco me daba fiabilidad en sus palabras. Se
hizo un silencio cuando yo le devolví una sonrisa como respuesta. Bueno, regresemos al despacho y te enseño los números que es lo tuyo y así verás cómo está todo esto de verdad. Bien, correcto. Respondí y entonces recordé de nuevo a Laura y el hecho de tener a esa mujer controlada en todo momento le alegraría y creo que a mí también, pues me
sentía recelosa con ella. Por el camino, esa mujer quiso ser amable, pero notaba que todo era bastante fingido y como lo había sido todo desde el principio hasta que llegamos al despacho y no vi a Fran por ninguna parte.
Ni tampoco a Matías y supuse que los dos hombres habían ido a ver otras instalaciones, pero Celia seguía enseñándome los últimos balances, con resultados negativos en varias partidas y luego me invitó a sentarme frente a un ordenador para mostrarme su programa de contabilidad para que fuera echando un vistazo a los apuntes que yo considerase. A priori no fui capaz de encontrar nada raro y todo parecía muy normal, aunque claro, si había algo extraño, no lo iba a
descubrir a la primera. También es verdad que mi trabajo como auditora financiera me había llevado en ocasiones a ver cosas muy bien tapadas de inicio y aquella contabilidad podría ser falsa. Así que me puse a trastear y sabía que tenía que dedicarle tiempo si quería encontrar algún error. Celia se sentó en otra mesa revisando otros papeles y pero notaba que me miraba de reojo, supongo que con la idea de que no encontrase algo oculto.—¿ Dónde están todos?
Pregunté al ver que no había nadie en esa oficina.— Ah, sí, están en la sesión de productos masculinos. Respondió ella. Me alarmé, porque entonces comprendí que Celia se refería a que tanto Matías como mi cuñado estaban en la misma sala que estuve yo el día anterior, aquella en donde Fran me había visto desnuda, masturbándome o metiéndome el famoso huevo. Ella debió ver mi cara de preocupación. Tranquila, que hay productos muy interesantes para probar. Seguro que tu cuñado sale encantado,
me dijo esa mujer con una pequeña sonrisa en sus labios. Ya, claro, respondí algo aturdida
sin asimilar del todo sus palabras.¿ Quieres verlo? Preguntó de pronto. ¿Cómo?« Sí, mujer, la sesión. Acércate y
lo ves por ti misma». Me dio la mano y nos dirigimos a las pantallas que yo había visto en el día anterior y al encender la del centro apareció esa sala que reconocí al instante, comprobando que la sesión ya llevaba un rato, pues distinguía al menos a cuatro hombres desnudos, probando diversos artilugios. Uno llevaba un anillo vibrador en la base de su pene, Otro se estaba corriendo sobre la mesa gracias a unas pinzas vibratorias en sus testículos,
soltando una buena cantidad de semen. Otro probaba una especie de coño de goma, masturbándose con él, mientras de su boca salían potentes jadeos. Hasta que más a la derecha pude ver a mi cuñado de espaldas a la cámara. También estaba desnudo y reconocí ese culo perfecto, sus hombros tan bien formados, sus brazos y no podía ver lo que él mismo tapaba, pero se notaba un movimiento claro de que parecía estar masturbándose con algo. Mil pulsaciones se
pusieron a mil al momento. Note la mirada de Celia en mí, como si adivinara lo mucho que me ponía ese hombre.« Tu cuñado está muy bueno
no?»« Sí, esto, no sé».« Dije absurdamente».
Vamos, eso es innegable, menudo cuerpo y parece que lo está disfrutando tanto como tú ayer», añadió Celia civilinamente. Recordé entonces mi propia sesión y ya no me cabía ninguna duda de que me vio desnuda, masturbándome y corriéndome. De pronto se oyó una voz que salía del monitor diciendo,« Verás este líquido como te hace correrte con más potencia».
Esa voz que reconocí enseguida no era la de ningún hombre, sino la de Rebeca, la hermana de Celia y cuando Fran se giró ligeramente pude ver su polla totalmente tiesa, enorme, venosa y grandiosa, mientras Rebeca con una bata blanca, Arrodillada frente a él le embadurnaba con un gel por toda la longitud de ese enorme miembro, al tiempo que ella
se mordía el labio. Mi corazón se aceleró viendo aquella imagen del perfil de mi cuñado, totalmente desnudo, su pecho, su vientre plano, pero sobre todo esa verga enorme que era tocada por los dedos de Rebeca, mientras él permanecía con los ojos cerrados. Sentí como las pulsaciones de mi corazón se aceleraban y mi cuerpo se turbaba por completo, Sentí la presencia de Celia a mi lado que tampoco perdía detalle de lo que la pantalla mostraba.« Vaya tranca»,
dijo la viuda en un suspiro. No respondí, porque casi no podía ni respirar mientras veía aquellas imágenes de mi cuñado desnudo y su miembro en total erección, mientras Rebeca
le embadurnaba lentamente con un gel. El movimiento del abdomen de Fran me hacía comprobar la excitación a la que estaba siendo sometido mientras esa mujer seguía esparciendo con sus dedos de forma suave el vástago de mi cuñado que apuntaba firme a la cara de la hermana de Celia que observaba la reacción de Fran al masaje con la cabeza inclinada hacia atrás y agarrándose con fuerza a los bordes de la butaca en la que se había sentado
con las piernas completamente abiertas. La imagen no podría ser más impactante. Lo primero que se me pasó por la cabeza es la imagen de mi hermana, en lo que ella misma pensaría si supiera lo que hacía su marido y la indignación que tendría por dejar que la situación llegara a estos extremos. Ni con mucho era lo que habíamos imaginado, pero ni yo misma me reconocía en mis actos porque casi de forma instintiva llevé mi mano a
mi entrepierna y me toqué levemente. Celia, a mi lado, debía estar haciendo lo mismo, mientras atentas mirábamos aquella pantalla.
Me sentía hipnotizada por lo que estaba observando en el monitor, con total claridad aquella sala llena de hombres desnudos y como Rebeca atendía muy concentrada a satisfacer a mi cuñado embadurnándole con ese gel hasta dejar bien brillante su enorme pene.—¿ Lo notas, Fran?— preguntó la voz de Rebeca y mi cuñado se limitó a sentir con los ojos cerrados y soltando un largo suspiro al tiempo que ese miembro daba
un ligero respingo. Sin duda que el gel estaba haciendo que su cuerpo se transformara y al mismo tiempo yo sentía mi propio cuerpo en completa ebullición y observé de refilón cómo Celia me observaba con una sonrisa.— Es excitante, no me extraña que te tenga loca.—¿ Cómo?— No, yo no, dije girando mi cara para ver a esa mujer sonriente.— Vamos, ese hombre haría feliz a cualquier mujer, no hay más que ver a mi hermana que está a punto de correrse con solo tocarlo. qué suerte tenerle de cuñado, ¿no?
No sabía qué decir, pero aquella mujer estaba relatando lo que yo pensaba. Hay que reconocer que Fran está muy bien dotado. Debe ser increíble sentir esa polla dentro de una me comentó desviando la vista de nuevo a la pantalla a la vez que la punta de su lengua rozaba su labio inferior. No sabía qué decir, no encontraba respuesta a lo que estaba presenciando ni a lo que
esa mujer me iba diciendo. Rebeca, Después de embadurnar por completo la polla de Fran se acercó a la mesa y sacó de una caja un masturbador impermeable de goma con un apéndice de PVC negro con botones táctiles para aumentar o disminuir la vibración. Este modelo es de lo más revolucionario que se ha fabricado. Posee un modo de vibración en 3D completo que ayuda a estimular y aumentar la fuerza, comentó Celia a la que noté acercándose en
exceso a mí. Rebeca sacó el aparato de la caja y acercó el vibrador a la punta de la polla de Fran introduciéndolo hasta abarcar más de la mitad del vástago de mi cuñado.—¡ Qué suavidad!— exclamó Fran observando cómo Rebeca le introducía el aparato.— Ahora te gustará más— le respondió esta pulsando uno de los botones. Un sonido suave y constante empezó a oírse y un movimiento vibratorio lo acompañó mezclándose con jadeos y suspiros de Fran que me
calentaron de forma tremenda. Por mi mente pasaron los sonidos que pude escuchar cuando follaba con Laura y ahora lo estaba viendo en vivo, el cuerpo también cincelado de Fran, totalmente desnudo y excitado al máximo. Tan estaciada estaba en lo que estaba observando que no me apercibí de que Celia estaba recorriendo con sus manos su cuerpo mientras que con su mano izquierda masajeaba sus amplios pechos con la derecha se había arremangado el vestido suelto que llevaba y
un frenético movimiento en su entrepierna se hizo visible. Me sentí nerviosa y apurada pero tremendamente excitada, Aquella mujer masturbándose a mi lado viendo a mi cuñado, nunca había tenido nada con una mujer y aquello me estaba sobrepasando más
de lo que podía pensar. Volví la vista a la pantalla y observé a Rebeca colocada al lado de Fran acariciando su pecho y dibujando con sus uñas la forma de sus abdominales al tiempo que observaba el movimiento cada vez más intenso del masturbador provocando un arqueamiento de sus caderas. Tan obnubilada estaba en la pantalla que, sin darme cuenta, sentí los labios de Celia en mi cuello.
pero qué haces? Le dije dando un respingo.
Déjate llevar, Silvia, esto no se ve todos los días, me susurró, disfruta viendo a tu cuñado. No sabía qué pensar de la situación que se estaba desarrollando, pero no podía pensar con claridad, mi raciocinio me decía una cosa y mi cuerpo me pedía otra. Volví la cara a Celia que en esos momentos levantó su rostro y me besó en los labios sujetándome de la nuca, Quedé paralizada y abandonada a mi suerte era una sensación que no
había sentido viniendo de una mujer. Su lengua intentó abrir mis labios y aunque en un principio intenté oponerme a algo inesperado, al final se di notando el calor de su lengua sobre la mía mientras con su mano izquierda lentamente desabrochaba los botones de mi camisa dejándome al descubierto con mi sujetador de encaje negro para posteriormente sentir cómo sus manos amasaban mis pechos.¡ Qué bonitas tetas!¿ Te imaginas
a tu cuñado lamiéndolas y amasándolas? Dijo esa bruja calentándome al máximo.
Uf, no. Dije sin pensar. Vamos,¿ no te imaginas ese
pollón entre estas preciosas tetas? Añadió amasándolas con vigor. Me sentía completamente turbada y excitada, quería salir de allí, pero una fuerza interior me impedía separarme de esa mujer que no dejaba de explorar mi cuerpo. Separándose ligeramente de mí y con una suave sonrisa cogió mis manos posándolas en sus pechos amplios mientras ella misma bajaba los tirantes de su vestido para dejar sus mamas al descubierto. No llevaba sujetador y unos pezones gruesos con una aureola amplia y
oscura apareció a mi vista. Celia, yo, intenté decir en un atisbo de cordura, pero ella se limitó a sonreír. De pronto los jadeos de Fran se hacían más intensos y volví la vista a la pantalla y observaba los espasmos de mi cuñado mientras el masturbador. Sujetado por la mano de Rebeca hacía su función y ésta observaba cómo él arqueaba las caderas ante la excitación que le invadía.
Estaba claro que los juguetes eran buenos. No sé qué me pasó, pero como si el tiempo se hubiera parado, me encontré besando a Celia intensamente mientras nuestros pezones se rozaban provocando un estallido de sensaciones, la habilidad de Celia con sus manos había desabrochado mi pantalón, bajándolo lo suficiente para poder introducir sus dedos a través de mi tanga en mi coño al igual que yo hice arremangando su falda.
Sentía su dedo abrirse como si fuera una pequeña polla, mi coño babeaba sin cesar, mis labios abiertos dejaban escapar gemidos continuos y es que aquella mujer era un demonio lleno de lujuria y deseo. Celia se separó de mi cuerpo y sentí enormemente el vacío, con mi cuerpo agitado y medio desnudo, pero ella solo lo hizo para dirigirse
a la puerta para echar el pestillo. Mientras tanto, volví la vista a la pantalla, los gemidos que se oían de todos los que estaban en la reunión se mezclaban llenos de frenesí observando cómo Matías se corría y mi cuñado todavía aguantaba con su cuerpo convulsionando. Aquello era surrealista y tremendamente cachondo.« Ven, siéntate a mi lado», me invitó Celia sentada en un amplio sillón con una caja que había cogido de uno de los estantes. Celia, Esto no
puede ser. No estamos aquí para esto, la suplicaba mientras me mordía los labios, sin acabar de creerme lo que yo misma suplicaba. Por favor, ven. Desde aquí puedes seguir viendo a Fran, fue la respuesta que tuve de ella
señalándome el monitor. Cerré los ojos y terminé cediendo, se arrodilló ante mí y abriendo mis piernas sentí la suavidad de sus manos recorriendo el interior de mis muslos, Un calor intenso recorría mi coño y más cuando la punta de su lengua abrió mis labios vaginales y se introdujo explorando y saboreando los fluidos que no paraban de emanar
de mi interior. Sujeté su cabeza mientras echaba la mía hacia atrás, el movimiento de su lengua aumentó el ritmo y sus labios absorbieron mi clítoris provocando una sacudida intensa de mi cuerpo. Vamos a probar esto, me dijo abriendo una caja. Ante mis ojos apareció un don doble estralargo de color carne con forma de pene en ambos lados, cada uno con un glande, venas y una piel muy suave al tacto. Celia cogió uno de los extremos y lo fue introduciendo lentamente dentro de mi coño que para
entonces estaba totalmente encharcado. La sensación era muy agradable y había que reconocer que tener ese artilugio de goma era como tener una polla dentro. Miré una vez más a la pantalla con mis ojos entrecerrados viendo el maravilloso cuerpo de mi cuñado y su polla a tope metido en ese artilugio de goma y cómo sus gemidos se mezclaban con los míos y no estaba segura de si eso me resultaba tanto o más excitante, como el consolador largo
y venoso que tenía insertado en mí. Celia, posteriormente, fue haciendo lo mismo, hasta dejar el otro extremo metido en su sexo. Se podía decir que nuestros respectivos coños estaban prácticamente unidos e invadidos mutuamente por ese juguetito. Tras suspirar, Celia empezó un suave movimiento de caderas que se fue haciendo más intenso y yo misma acompasaba el ritmo, haciendo que ambos trozos se fueran clavando en cada una de nosotras y al final nuestras entrepiernas se rozaran, sexo con sexo.
Mientras nos mirábamos y gemíamos compulsivamente, masajeábamos mutuamente nuestros pechos con intensidad. Todavía tuve tiempo de desviar mi mirada a la pantalla del ordenador y observé a Fran mirando a la cámara como si percibiera lo que estaba sucediendo al
otro lado, como si realmente me viera. Aquello me terminó de hacer explotar a la vez que comprobaba cómo el plástico que acogía la polla de mi cuñado se embadurnaba de un color blanco y regueros de la leche de Fran cubrían el habitáculo transparente del masturbador mientras Rebeca lo sujetaba, mordiéndose el labio. Vaya corrida. dijo ella observando cómo Fran
había llenado el depósito del juguete. Observar aquello me llevó a un orgasmo tremendo e intenso, haciéndome temblar por completo y más al comprobar cómo Rebeca sacaba el aparato de la polla de Fran para posteriormente limpiar los restos de leche con su lengua. Él seguía con los ojos clavados en la cámara, intentando ver a través de ella e
imaginar que yo estaba al otro lado. Tanto Celia como yo quedamos extasiadas con el doble consolador todavía incrustado en nuestros coños, una mezcla de arrepentimiento, pero a la vez de placer invadían mi mente y mi cuerpo, procedí a vestirme inmediatamente. Sin decir palabra mientras mi cabeza era una ebullición de pensamientos intentando buscar respuesta a todo esto, las imágenes de Pablo, mi novio, Laura, Fran, Celia pasaban de la misma forma que cuando vas pasando fotografías en el móvil.
Al volver la vista a la pantalla comprobé la sala de nuevo vacía y un golpeteo en la puerta me hizo volver a la realidad. Celia,¿ estás ahí? La voz de Marisa, la directora ejecutiva intercalada con murmullos de voces masculinas nos hizo apresurarnos en terminar de vestirnos y que no se notara nada. Dios mío,¿ no me puede ver
Fran así? Es lo primero que pensé mientras terminaba de abrocharme el último botón de mi camisa y mi vista buscaba rastro del enorme consolador que habíamos disfrutado Celia y yo. Creo que perdí la noción del tiempo y de la razón. pues notaba que aquello había sucumbido en mí hasta extremos impensables.
Pensé unos segundos en mi hermana, quien había depositado toda su confianza en mí y yo no sólo me dejé llevar por esa viuda cachonda al paroxismo, sino que me dejé llevar por la pasión viendo a mi cuñado desnudo y corriéndose a la vez. Celia, una vez que se recompuso su ropa se dirigió a la puerta, me dirigió una mirada de complicidad antes de abrirla y hacer pasar tanto a Marisa, Rebeca como Matías. Tras ellos apareció Fran, notablemente alterado, pues creo que estaba en la misma situación
que yo, descolocado, pero tremendamente excitado. Viéndome la cara, mis pelos revueltos y las gotitas de sudor que bañaban mi frente, era un signo de que había disfrutado la sesión, pero claro, no podía decir que lo había visto todo, que había visto su cuerpo desnudo, su preciosa polla, ni mucho menos lo que había vivido con Celia observándole.¿ Qué tal todo?
Pregunté absurdamente cuando Fran vino a mi lado. Muy bien, de maravilla. La sesión, entonces, ¿bien? Volví a preguntar de forma tonta.¿ Tú qué crees?
Me dijo mirándome fijo a los ojos y era un claro signo de que sabía o intuía que yo lo había visto todo. Nos quedamos callados, mirándonos, parecíamos pedir a gritos decirnos mutuamente lo mucho que lo habíamos gozado, las ganas acumuladas que nos teníamos de tanto tiempo atrás, pero ahora más que nunca, aquel viaje nos había llevado a
desearnos todavía más. En ese instante el sonido de mi móvil me despertó de ese sueño en el que Fran y yo nos metido, mirándonos en silencio.« Es tu mujer», dije como si nos hubiera pillado Infraganti.« Atiéndela y mándale un beso».« Yo sigo con el papeleo con esta gente». Respondió posando su mano en mi cadera y pude notar el calor de sus dedos además de su atrapante sonrisa. Salí fuera de esa sala, con la imagen de esa polla gorda y venosa en mi mente y en el
pasillo atendí la llamada de Laura. Hola
hermanita.¿ Cómo va la cosa? Me preguntó ella. Bien, bien. Uy, te noto muy rara. Ella sabía de mi comportamiento
hasta en la distancia. No, es que estamos algo cansados viendo todo esto.¿ Hemos hecho un tour? Al decir lo del tour, me vino a la mente la sesión de Tuppersex, que tuve yo misma y la propia sesión que acababa de vivir su marido.¿ Tienes controlada a la
zorra de Celia?¿ Se está portando bien? Insistió ella preocupada. Sí, se portó de
maravilla. Dije y pensé en lo que esa frase significaba tras ese momento tórrido y descontrolado con ella.
Genial.¿ Y Fran?¿ Cómo le ves? Dímelo
con sinceridad, estas cosas se nos pueden escapar de las manos, tanto juguetito sexual por ahí. Ya me entiendes, Silvia. Yo confío mucho en mi marido, pero ya sabes, es un hombre. Suspiré por un instante y pensé en que ella no debía imaginar lo que realmente habíamos vivido ambos. Si me entero de que Fran me la lía, le mato. Ya le dije que se portara bien y que ya le daría un premio a su regreso, así que átale en corto y vigílale.
Solo te pido eso, hermanita. Me apremió. Me costó asimilar
eso. porque no podía confesarle que a su esposo le habían agarrado la polla y le habían hecho correrse en una vagina de goma mientras yo tenía un orgasmo con Celia viendo toda la escena y que había quedado aprendado del pedazo de tranca de su marido.
Me has oído, Silvia? Me reiteró Laura. Sí, sí, tranquila. Fran se está comportando. Tú no le pierdas de vista.
No me fío de esa bruja ni tampoco de él, Ya sabes cómo son los hombres, ven unas tetas y se vuelven locos. Casi, yo misma me volví loca viendo las tetas de Celia y al mismo tiempo la polla de Fran. Así que contrólale, al máximo.
Dijo siempre mandando como hermana mayor. Sí, tranquila, repetí alargando la frase. No, no.
Si te digo que no le pierdas de vista es ni un instante,¿ me comprendes? pero ni en el hotel. No sé lo que pretende esa mujer por camelarle, noté cosas raras en su comportamiento, en su forma de mirarle. Mujer. Te aseguro que esta tía es capaz de cualquier cosa. Añadió y yo no pude más que recordar en la vorágine en la que me había metido la muy cabrona. No creo, intenté decir y ella me cortó la frase. Si hace falta te mudas a su habitación y así
no se nos cuela esa zorra a medianoche. El corazón me latía a mil, no me creía lo que mi propia hermana decía, con lo de compartir la habitación con mi cuñado, porque me estaba llevando a la cueva del lobo, a la llama del pecado,¿ acaso no se daba cuenta de lo que decía? Bueno, no creo que haga falta tanto, mujer. Dije suspirando y queriendo poner la serenidad y la sensatez. Antes de dejarle a solas a esa pécora de Celia,
me recordó. Intenté quitarle importancia a todo, porque claro con el 10% de lo que había pasado, ya hubiera sido suficiente para que Laura se plantase allí y nos devolviera de los pelos a casa, pero logré calmarla y ella confió una vez más en mí, aunque eso sí, poniéndome una responsabilidad que ni yo misma era capaz de controlar. Al darme la vuelta me topé con Carlos que me miró sonriente y me agarró por la muñeca en mitad
de aquel pasillo. Uy, qué susto. Dije al sentirle de repente pues no me esperaba a nadie.
Laura no tiene nada que temer», dijo él con una socarrona sonrisa.«¿ Qué?¿ Cómo?» Pregunté.
Me di cuenta de que él debía haber estado escuchando parte de nuestra conversación o quizás lo pudo oír todo. Su sonrisa le delataba
Quiero decir que lo que sucede aquí es alto secreto.
Es uno de nuestros lemas». Dijo mirando hacia las paredes del pasillo en donde había cuadros con juguetes sexuales, dildos y cosas por el estilo. No te entiendo, dije, aunque me temía lo peor. Mira, este lugar es muy especial y la gente lo vive muy personalmente, es decir, lo que suceda aquí, se queda aquí. La mano de Carlos pasó de mi muñeca hasta posarse en mi cintura y noté sus dedos jugando con la tela de mi blusa
de una forma demasiado atrevida. He podido ver lo bien que te lo pasabas con Celia ahí dentro, mientras tu cuñado probaba uno de nuestros juguetes. ¿Qué? Dije intentando separarme de ese hombre bastante asustada de sus palabras y lo que menos esperaba es que además nos hubiera visto.
Hasta aquí llegó el capítulo de hoy. Hasta la próxima.
