Lleva tu imaginación a otro nivel. Relatos calientes. Hoy presentamos... Herencia, parte 4. Fran pasó su mano cariñosamente por mi cintura para decirme... Silvia, voy a la habitación que he de hacer unas llamadas y enviar unos correos a la agencia... Quedamos en media hora si te parece y vamos a, tu fantasía, comentó seguro y firme de sí mismo todo lo contrario de lo desbocada que estaba yo. Sí, perfecto, vaya nombrecito, jajaja, dije algo descolocada. Y tanto.¿ Quién nos lo iba a decir?
Igual de esta, os hacéis ricas las hermanas. Bueno, no creo que sea para tanto.¿ Quién sabe? Bueno,« Nos vemos en media hora». Me recordó. Entré en la habitación y procedí a cambiarme de ropa y me desnudé completamente sin decidirme por nada, porque quería estar guapa, intentando que Fran no desviara la vista hacia Celia. Al fin y al cabo, eran órdenes expresas de Laura, así que tras escoger durante un rato varias opciones, no quise venirme arriba, pero, al
mismo tiempo, quería estar atrayente. Me puse unos pantalones vaqueros ajustados que marcan especialmente mis muslos y mi culo, además de mi entrepierna, que forma ese triángulo que tanto pone a Pablo y creo que a Fran también, porque ya me lo ha visto más veces y me encanta cómo me mira con esos jeans. Para la parte de arriba elegí una camisa blanca, que tiene la tela muy fina y que deja entrever el sujetador, que en esta ocasión
era negro. Solté varios de los botones de arriba dejando a la vista un escote más que sugerente y el cuello de la misma subido hacia arriba y una chaqueta igualmente vaquera. Tras dudarlo, me puse unos tacones que también ensalzan más mi figura y me maquillé lo justo para destacar mis facciones y mis labios de color rojo intenso.
Me miré al espejo con mi melena morena suelta sintiéndome realmente atractiva y después pensé un instante en Pablo, como si estuviera cometiendo un delito, pero bueno, no hacía nada malo, Simplemente me ponía guapa, lo que siempre le gusta a él. Que me luzca.¿ Qué estás haciendo, Silvia? Me dije a mí misma frente al espejo como si fuese a cometer
un delito. Miré el reloj y comprobé que ya era la hora de marcharnos por lo que telefoné a mi cuñado, pero no recibí contestación con lo cual decidí ir a buscarle a la habitación. Golpeé la puerta y después de unos segundos se abrió la puerta. Me quedé atónita ante la presencia de mi cuñado que apareció con una toalla envuelta en la cintura y el pecho al descubierto. Joder, cuñada. Fue su respuesta al verme, aunque yo pensé lo mismo
al mirarle a él. Tardé en reaccionar viendo esos pectorales y los abdominales, pues hace mucho deporte y tiene un cuerpo fibroso, sin ser musculoso, vamos que está en su punto. La de veces que he imaginado posando mis tetas en ese torso duro. Disculpa Silvia, salía de la ducha ahora, me he entretenido haciendo una videollamada a mi jefe explicándole la situación por la que debía estar unos días aquí y se me ha ido el tiempo y salía de la ducha ahora. Se disculpó. Bueno, si quieres te espero
en mi habitación cuando termines. No, mujer, pasa por favor, dame tres minutos y nos vamos. Ponte cómoda, me dijo a la vez que me invitaba a entrar a la habitación. El corazón me empezó a bombear con más fuerza dejándome
sin poder de respuesta. La presencia de mi cuñado únicamente cubierto con la toalla con las gotas del agua aún recorriendo su cuerpo, su pelo corto humedecido, así como la media barba que le hacía todavía más atractivo me terminó por desarmar completamente.¿ Te he dicho lo guapa que estás?
Dijo desde el baño, con la puerta abierta mientras yo me sentaba a los pies de la cama de matrimonio.« Anda, adulador», respondí.« Ya sabes que no, cuñada, no sé si voy a estar a la altura».« Tú siempre estás a la altura». Al decir eso me puse roja, pero sentía la necesidad, más que nunca, de decírselo.« Vaya, gracias», dijo respondiendo mirándome a través del espejo desde donde yo podía ver su
cara reflejada. Fran se puso a afeitarse tras preguntarme cosas, pero yo estaba algo inquieta, por un lado, verle allí, pensando en que no había nada bajo la toalla y que estábamos solos, como pocas veces, aquello me tenía tensa y al mismo tiempo excitada. Luego, volví a mirar a la cama deshecha, con las arrugas propias de una noche loca de sexo y es que parecía que había pasado un huracán y sentí de nuevo envidia de mi hermana, teniendo a ese hombre que la debía volver loca de placer.
Estiré mi mano sobre las sábanas tocando el lugar en donde debía haber estado el cuerpo desnudo de mi cuñado, empezando a fantasear, viéndole subido sobre Laura y me parecía estar reviviendo sus gemidos. Pues justo al otro lado de la pared estaba mi habitación, cuando me encontré con el conjunto de lencería de Laura y vi que estaba casi sin tocar, por lo que indicaba que no se lo
había puesto.« Oye,¿ no estrenó Laura el conjunto?». Pregunté cogiéndolo entre mis dedos y comprobando esa lencería transparente, más que sugerente, compuesto por una braguita tipo tanga muy reducida y un sujetador bastante ligero. Que va, no nos dio tiempo. Dijo riendo y mirándome por el espejo. Entiendo.¿ Cómo que entiendes? Dijo dejando de echarse espuma sobre su mejilla para retocarse esa barbita bien definida.« Bueno, no sé, a tenor de
lo que escuché». Respondí. Tras decir eso, volví a sentir los calores llegando a mis mejillas.«¿ Tanto se oía?», preguntó él.« Sí, creo que mi hermana es muy escandalosa».« Vaya, lo siento».« No, no es culpa tuya». En el fondo sí que lo era, pues a tenor de esos gemidos de ella, Estaba claro que la dio una buena tunda y tampoco fui capaz de confesar que eso me llevó a mi propia masturbación escuchándolos.« Vosotros,
creo que tampoco, aunque por otros motivos». Volvió a decirme mirándome, mientras se afeitaba, dando a entender que al contrario que ellos, nosotros no hicimos nada.« No seas malo, pero es que Pablo no puede beber, se queda frito en nada y eso que me quedaba muy bien, pero es que no tuvo ni tiempo de verme lo puesto». qué putada y me imagino que te quedaba como un guante. Qué pena no haberlo visto. Eso es lo que tú quisieras. No
lo dudes. Negué con la cabeza, con esa especie de broma picante que se trae siempre y entonces él se asomó por la puerta y se me quedó mirando unos instantes fijamente.¿ Qué pasa? Dije dejando el conjunto rosa de mi hermana de nuevo sobre la cama.¿ Por qué no te pruebas ese? ¿Cómo? Pregunté atónita. Sí, es que tu hermana ni me lo ha enseñado. Anoche con la cosa no tuvo tiempo de probárselo y ahora pensando en el tuyo, joder, me quedo con ganas de haberselo visto. Seguro que te
queda alucinante, Silvia. Me quedé bloqueada y bastante pensativa mirando el conjunto y luego a Frank que me seguía mirando por el espejo mientras esperaba mi respuesta.¿ En serio me estaba proponiendo que me probara ese conjunto mientras él le daba el visto bueno? Ya, pero no me voy a poner este, siendo de Laura. Intenté ser razonable y convincente. Vamos. Como si fuera la primera vez que os cambiáis ropa. Ya, pero no es lo mismo, Fran.¿ Por qué no? Además,
no tiene por qué enterarse. Aquello era otra cosa que me llevaba a imaginar un nuevo secreto, que él parecía guardar celosamente y aunque en el fondo aquello no era una infidelidad ni nada parecido, no me parecía muy normal. Bueno, quizás otro día, a ver si vamos a llegar tarde a la empresa. Dije con serenidad, aunque notaba un ligero temblor en mis piernas. No, presosamente me ha escrito un mensaje tu primo, que se retrasa un poco. Pero, Fran… ¿Qué?
Dijo asomándose de nuevo a la puerta del baño y yo comprobando su espalda, sus brazos, su vientre plano. Pues que no me lo voy a probar así, para ti.¿ Por qué? No sé. Sí, Silvia, te debo una, ¿recuerdas? Aquella vez que me estabas esperando para una aprobación en la tienda de lencería. Desde luego, aquel conjunto de Laura no tenía nada que ver con los que yo me probé en aquella tienda, Mientras él esperaba prudentemente afuera y en ese momento, no sé por qué, me parecía una
traición a mi hermana. Mujer, para tener una opinión objetiva. Insistió él, mientras se repasaba los restos de jabón de la cara con una toalla, tras haber terminado de afeitarse. Me quedé dudando cuando mi cuñado se acercó a la cama,
recogió el conjunto de lencería y me lo entregó. Venga, tienes el baño libre.« No me digas que a estas alturas te va a dar vergüenza», me dijo muy seguro.«¿ Pero Fran?»« Oye, te he visto en bañador, en bikini, en pijama», dijo como si tal cosa, pero desde luego no era lo mismo.« Si quieres no te pongas las medias, si te da corte, lo demás es como un bikini». Puse una cara rara, porque aquello no se parecía en
nada a un bikini normal. Sin embargo, en el fondo estaba deseando hacerlo y tener a mi cuñado ahí con esa pequeña toalla, me empujaba a fantasear más cosas de las razonables. Recordé aquella vez que no fue a darme su opinión y me quedé con las ganas. Bueno, un momento y ya. Dije y enrojecí por haberlo soltado eso tan segura. Claro, preciosa. Dijo sonriente, sabiendo que no le
había costado convencerme. Luego volví a pensar en Laura, pero presosamente era lo que ella me decía, que le mantuviese alejado de Celia y entretenido,¿ era exactamente eso lo que podría hacer? Me metí en el baño, cerré la puerta y casi de forma instintiva en pocos segundos me había quitado los pantalones y esperaba nerviosa y excitada, con aquel conjunto entre los dedos, se me iba a ver todo.
Me lo pensé dos veces y al final abrí la puerta dispuesta a decirle absolutamente que no, que aquello no era ni medio normal. pero al salir me encontré a mi cuñado de pie, de espaldas a mí, completamente desnudo a los pies de la cama. Casi me muero. Era la primera vez que le veía en pelotas y ver aquella espalda fornida era increíble, pero más aún ese culo perfecto, bien marcado y por abajo, algo que colgaba, que me parecía tan poderosamente atrayente que noté cómo se endurecían mis pezones.
Cerré la puerta con cuidado pues pareció no darse cuenta. Me quedé apoyada en ella dentro del baño, notando las pulsaciones en mi pecho, como si el corazón fuera a salirse por mi boca. Está jodidamente bueno. Al final mi mente más caliente decidió por mí y acabé poniéndome ese conjunto rosa, con un tanga muy pequeño, que se colaba entre mis glutos por detrás y por delante dejaba entrever
mi rajita, pues era semitransparente y para colmo. El sostén era igualmente fino y dejaba a la vista mis pezones bien definidos. Me puse los tacones y me miré en el espejo del baño, comprobando que me quedaba de miedo, ensalzando todo de una manera muy sensual, demasiado sensual. Lo que hubiera dado Pablo por verme con eso puesto. Abrí la puerta y me encontré a mi cuñado que se había puesto unos calzoncillos ajustados en los que su bulto
se marcaba de una forma increíblemente atrayente. Cuando levantó la vista se quedó pasmado viéndome.¿ Qué tal? Dije avanzando hacia el centro de la habitación, aunque Fran no contestaba, se quedó mudo y solo se escuchaban mis tacones al avanzar.
No sé de dónde sacaba las fuerzas, pues, aunque estaba cortada, me estaba gustando tanto la cara suya mirándome que me giré lentamente para que no perdiera detalle de mi culo, totalmente a la vista, ya que la tela del tanga se metía entre mis glúteos y luego de nuevo de frente, en el que le ofrecía mi cuerpo prácticamente medio desnudo. Caminando hacia el centro de la habitación notaba mis tetas bailar al compás de mis pasos.« Te has quedado mudo».
Dije parándome frente a él y percatándome que el bulto bajo su slip había crecido ostensiblemente y me pareció que era mucho más grande de lo que había imaginado. Nos quedamos allí pasmados en medio de la habitación, mirándonos mutuamente, sin saber qué decir, tan solo nuestras miradas parecían decirlo todo, Notaba mis pezones duros y mi sexo empezando a mojarse ante la vista de ese cuerpo y esa erección más
que notable, mientras seguíamos mirándonos sin decir nada. De pronto, sonó su teléfono y ambos nos asustamos como si nos hubieran descubierto. Mi cuñado alcanzó su móvil mientras de perfil veía ese bulto grandioso en su entrepierna que se notaba colosal, tal y como imaginaba, tal y como me había confesado Laura o incluso más grande. De pronto, mi cuñado me dijo. es tu hermana, que ya han llegado a la estación. Joder.
Dije dándome cuenta de la situación, intentado poner algo de sentido común y acabar pensando en Laura y en Pablo. No podía hacerles esto. Me giré y a la carrera me metí en el baño, encerrándome y pensando en lo que acaba de suceder. Me vestí de nuevo, pensando con remordimiento en la locura que acababa de cometer exhibiéndome ante mi cuñado mientras mi novio y mi hermana volvían de
nuevo a casa.« Menuda zorra estoy hecha». Al salir del baño ya cambiada, la expresión de Fran denotaba sorpresa de verme vestida de nuevo, pues yo estaba cortada, pero él parecía haber querido seguir.« Pero si no me ha dado tiempo de apreciar cómo te quedaba el conjunto», exclamó él con una sonrisa a la vez que levantaba los brazos.«
No está bien lo que hemos hecho. Ya se lo verás a Laura puesto y darás tu opinión», le dije con un calentón tremendo, pero a la vez no sintiendo realmente las palabras que salían de mi boca con la vista perdida, incapaz de mirarle a los ojos.«¿ Realmente es lo que piensas o lo dices con la boca pequeña?» Me respondió con un guiño a la vez que se acercaba hacia mí y agarraba mi barbilla para que le mirase directamente.« Yo, vístete de una vez, Fran, que llegamos tarde».«
Mira que te gusta encandilar, eh». Le recriminé con una sonrisa a la vez que le daba un leve empujón
y me ponía la chaqueta. Me sentía atrapada entre el deseo y el raciocinio, observaba a mi cuñado terminar de vestirse y en mis adentros lo que deseaba era quitarle la ropa, saborear cada poro de su piel, abrazarme a ese cuerpo y sentirme ensartada por esa polla que se intuía llena de vigor y pasión y que volvía loca a mi hermana, Intenté que la chaquetilla vaquera tapara mis pezones que a través del sujetador pedían a gritos liberarse
de esa opresión.« Listo estoy,¿ nos vamos?». La voz de mi cuñado me sonaba distante, ensimismada en mis pensamientos y me costaba horrores apartar la vista de su entrepierna. Sonreí forzadamente y no me podía quitar de mi cabeza a Pablo, pero sobre todo a mi hermana.« Silvia,¿ en qué estás pensando?». Me dijo Fran pasándome la mano por delante de la cara como quien está intentado despertar después de ser hipnotizada. Nada, nada, pensando en el lío este de la herencia que vaya
muerto nos han metido. Mentí para no decirle lo que realmente pensaba a la vez que observaba la sencilla elegancia de mi cuñado con un pantalón vaquero que marcaba la figura de sus piernas y un jersey fino de cuello redondo. Cogimos el coche en dirección a« Tu fantasía», durante el trayecto observaba de refilón la mirada de Fran dirigirse hacia mí.
Tendría mi cuñado las mismas fantasías hacia mí que yo tenía hacia él, siempre he visto a Fran como un hombre formal, que le gusta ironizar y bromear, aunque en el fondo con un punto de timidez que le hace todavía más atractivo. Pero después de las palabras de mi hermana respecto a la fogosidad de su marido mi cabeza no dejaba de dar vueltas en cómo se comportaría en la cama. aunque oyéndolos a través de la pared, de
timidez nada. Yo quería huir de esos pensamientos, quería distraerme viendo el paisaje, pero las miradas de mi cuñado me ponían realmente nerviosa e indiscutiblemente cachonda.¿ Qué miras tanto? Le
dije un poco alterada. Lo realmente bien que te sentaba ese conjunto de lencería, reconozco me has dejado mudo y eso que has sido muy fugaz me dijo con atrevimiento sonriendo.« Bueno, cuando se lo veas a Laura, además de mudo quedarás atónito», le respondí con una sonrisa.«¿ Es como se quedó Pablo al verte el tuyo?» Reconozco la pregunta me dejó sin saber qué decir.« Bueno, no sé si realmente se hubiera quedado así, porque se durmió y por la mañana íbamos
con prisa», le respondí riendo intentando bromear con el asunto.« Vaya, pues qué pena». porque desde luego yo hubiera tenido los ojos como platos de abiertos, me respondió con otra risa. Inmediatamente el silencio se apoderó del momento e instintivamente cerré los ojos y apreté los labios, espero todo esto se acabe pronto y volvamos rápidamente a casa, este hilo se está tensando demasiado, pensé para mí. Cinco minutos después llegamos
a la empresa situada a unos 20 km del pueblo. Pues la verdad,« Tiene una pinta estupenda el edificio para estar en un sitio perdido de Dios», comentó Fran observando a
través del parabrisas. La edificación estaba construida de grandes bloques de hormigón armado gris sobre el que resaltaban amplias cristaleras que daban a las oficinas, en el centro del edificio en su azotea un amplio cartel en color rojo con la inscripción de« Tu fantasía» y una amplia entrada igualmente acristalada a la que se accedía a través de un pequeño jardín. En la entrada estaban esperando Nocelia y mi
primo Carlos que se mostraron muy amables. En el fondo yo quería pensar que mi hermana era una exagerada y que ellos querían defender lo suyo, pero entendían que ahora tenían unas nuevas socías, desconocedoras del negocio y de sus productos.¿ Qué tal habéis descansado? Fue lo primero que dijo la viuda de mi tío con una amplia sonrisa, más efusiva diría con mi cuñado y, la verdad, me parecía algo grotesco, ese tonteo y esa sonrisa, teniendo en cuenta que el
día anterior acababan de enterrar a su marido. Bien, bien, me adelanté yo, pues mi cuñado parecía hipnotizado por esa sonrisa de labios rojos y pechos turgentes. Bueno, entremos a presentaros al personal y visitar las instalaciones, añadió mi primo Carlos estirando el brazo hacia la entrada. Celia nos fue presentando al personal que trabajaba en el mismo y algunos veía que nos miraban con recelo, aunque la verdad es
que en apariencia todo parecía muy bien organizado. os presento a Marisa, la directora ejecutiva, que es la que os va a ir explicando un poco el funcionamiento de la misma. Marisa, aparte de desbordar simpatía, era una mujer rubia de pelo largo muy elegantemente vestida con un traje de falda y chaqueta de color azul marino y una camisa de color blanco impoluta, y ni que decir que un tipazo impresionante.
Nos fue explicando que el trabajo mayormente se realizaba online, pero el personal estaba formado por grupos de expertos en la industria erótica formado por diseñadores, analistas, sexólogos e ingenieros, además de un equipo de atención al cliente y un equipo de distribución. Se podía decir que el grupo de personas era reducido pero muy bien estructurado y todo dividido
en secciones. Todo aquello sonaba extraño, como si realmente nuestro tío abuelo no fuera el impulsor de algo tan innovador y transgresor dentro de la vida de un pueblo tranquilo y dedicado a la ganadería. posteriormente Celia nos presentó a Matías, el director financiero de la empresa, un hombre alto de unos 40 años, moreno con unos ojos oscuros, me recordaba al típico Latin lover italiano con el pelo engominado y echado hacia atrás. Bajo su traje hecho a medida se veía
un cuerpo trabajado. No se le escapó una mirada a mi entrepierna primero, luego a mis tetas y por último a mis ojos. Encantado, después de que hayáis visitado las diversas secciones de la empresa, Os espero para analizar las cuentas de la misma. Su mirada, amabilidad y elegancia en el trato superaba lo imaginable. Todo esto me parece demasiado pomposo, susurré a mi cuñado en el oído.¿ A qué te refieres?
Me preguntó también en un susurro. No sé si llegaste a conocer a nuestro tío Ernesto, pero la verdad es que lo que menos me esperaba es ver todo este emporio. Creo que la impulsora de todo esto ha sido la viuda. Sin duda aquella mujer parecía estar al mando de todo y de tenerlo muy claro.¿ Cómo habría acabado en aquel pueblo?¿ Cómo había conquistado a nuestro tío abuelo?¿ Cómo había llegado
a convencerle de meterse en ese tipo de empresa? De todos era sabido que aquel hombre tenía sus tierras, sus ovejas y muchas ideas en la cabeza, pero¿ algo como eso? No sé, creo que Laura tiene razón y esto es muy extraño. le confirmé a mi cuñado. Fran arqueaba las cejas,
como insinuando que algún gato podría haber encerrado ahí. Caminamos por los largos pasillos que estaban adornados con imágenes de diversos productos sexuales que se comercializaban como vibradores, consoladores, bolas chinas de múltiples formas, masturbadores masculinos, estimuladores y una gran variedad de lencería femenina. Además de algún juego que según
nos iban comentando tenían bastante éxito. Pasamos a una nave anexa donde el ruido de las máquinas era una constante dando rienda suelta a la producción de todo tipo de juguetes eróticos. Aquello resultaba surrealista, porque aquella fábrica situada en
aquel lugar tan recóndito parecía sacada de la nada. Marisa nos presentó al personal que trabajaban en una cadena de producción.« Bueno, en líneas generales, esta es la empresa de la que os habéis convertido en mayores accionistas y que a partir de ahora vuestras decisiones primaran en el funcionamiento de la misma, aunque como podéis observar, está todo controlado al detalle», comentó
Marisa con una amplia sonrisa. Tanto Fran como yo no dejábamos de observar y sorprendernos de todo lo que se aglutinaba allí y de lo bien organizada que estaba la empresa.« Bueno, realmente»,« Nosotros somos neófitos en todo esto y si hasta el momento todo funciona bien nosotros no vamos a ser quien para cambiarlo», respondí sin saber muy bien en qué estábamos metidos.« Una cosa», intervino Fran.« Dime», respondió Marisa ladeando la cabeza y mirando a mi cuñado con unos ojitos que daban
a entender lo mucho que le atraía.« Verás, es que Celia al principio parecía algo desconfiada con nosotros», Incluso daba a entender que el negocio no iba del todo bien y que debíamos vender nuestra parte. Yo por lo que veo, parece todo muy bien engrasado y no parece un negocio
que se encuentre en una situación complicada. Verás, Fran, dijo Marisa agarrando el brazo de mi cuñado, como si le hablara en confidencia Celia siempre ha sido muy reacia a aportar cambios financieros y en cambio esta empresa necesita más capital. Nos llueven los pedidos y habría que ampliar.¿ En serio? entonces va bien. Ella nos dijo, empezó a decir Fran. Bueno, eso de números os hablará Matías. Quiso cortar ella ante
tanta pregunta. Seguimos visitando las distintas dependencias de aquellas extensas naves, mientras Marisa, agarraba al brazo de mi cuñado, con excesiva confianza, nos llevó de nuevo al despacho donde se encontraban Celia y mi primo Carlos. Bueno,¿ qué os ha parecido tu fantasía? Rápidamente preguntó Celia, mirando a Carlos que se separaba unos pasos de la butaca en la que se encontraba sentada y a la vez se intentaba acomodar el pantalón, como
si hubieran estado haciendo algo más que hablar. Yo no dije nada, pero antes de que entráramos en el despacho algo intuí había sucedido entre mi primo y la viuda, pues las miradas entre ellos no dejaban de producirse. Carlos también era parte de los herederos de la familia,¿ estaría Celia intentando llevarle a su terreno?¿ Y a nosotras?¿ A dónde quería llevarnos? Sinceramente no pensábamos que esto pudiera dar
tanto juego, contestó Frank con ironía a la vez que sonreía. Bueno, habéis visto la parte bonita, luego está la menos agradable, los números. Pero esto funciona, ¿no? Afirmó mi cuñado convencido. Bueno, Tengo que ir al pueblo, dijo Carlos un poco nerviosamente. He de ir al notario para firmar unos papeles y nos vemos esta tarde, añadió mirándonos a ambos. Algo ocurría, eso estaba claro, pero no tenía muy claro el qué.
Desde luego, en apariencia que el negocio era próspero y aunque nos quedaba ver el balance y las ventas, el resto parecía muy bien montado. Celia se adelantó poniéndose en pie y sustituyó su brazo por el de su empleada. Perfecto,« Yo voy a acompañar a Fran a la sección administrativa para que evalúe la documentación, nos está esperando Matías, al que creo ya os ha presentado Marisa». La vista de Celia se desvió hacia la directora ejecutiva que afirmó con
un leve movimiento de cabeza.« Vale, os acompaño». Dije con desconfianza, tanto por todo lo que se ocultaba allí, como por el hecho de dejar a Fran a solas con esa loba y, al fin y al cabo, yo era la experta en números. Celia se adelantó delante de mí para decirme.« Silvia, yo había pensado, bueno si te apetece, que puedes acudir a una reunión de evaluación de productos».«¿ El qué?» Pregunté sin saber a qué se refería. Marisa y ella se miraron con una leve sonrisa al ver mi cara de
no entender.« Para que te hagas una idea». es una especie de tupersex que en diez minutos va a comenzar en una de las alas de la planta de arriba y así conoces los entresijos de todo esto. Analizamos nuevos productos antes de sacarlos a la cadena de producción, continuó Celia con demasiada confianza y seguridad en sí misma, casi con prepotencia que en ciertos momentos me exacerbaba. Yo, no sé nunca he estado en este tipo de reuniones, respondí
con ciertas dudas. Bueno alguna vez tenía que ser la primera vez, debéis conocer el completo funcionamiento de la empresa,¿ verdad Marisa? Una mirada de complicidad acompañó al comentario de la viuda y la otra afirmó sonriendo ampliamente como si tuvieran hablado de antemano. No tenía muy claro lo que se estaba tramando a nuestras espaldas, pero tal y como
intuía Laura, aquello me seguía resultando extraño. Luego me cuentas qué tal te ha ido y qué productos se venden más, me susurró Fran acercándose a la vez que me guiñaba un ojo queriéndome aportar tranquilidad.¿ Seguro que aportas mucho? Pero Fran, yo no tengo ni idea de estos productos. Se me quedó mirando algo extrañado, pero lo cierto es que yo nunca había usado juguetes sexuales en mis relaciones, aunque el con mi hermana parecían entender un poco más. Lo vas
a hacer genial. Esto no tiene más misterio. Afirmó. No estaba muy convencida de cuánto podría aportar yo a esa reunión de nuevos productos y tampoco de que mi cuñado se quedara a solas con esta leona hambrienta de Celia y Matías que, pese a sus amabilidades, no me inspiraba mucha confianza. No le dejes a solas, retumbaban en mi interior las palabras de mi hermana. Un gesto afirmativo de Fran me convenció y mientras él se quedaba con Celia,
Acompañé a Marisa a la sala de reuniones. Durante el trayecto, le pregunté,¿ cómo son ese tipo de reuniones? Bueno, lo verás por ti misma.¿ Normalmente acuden mujeres de diversa índole social? Casi siempre mujeres de localidades cercanas, pero bueno, incluso de ciudades distantes que aprovechan el día. Algunas repiten, seguramente tú también.¿ Pero solo mujeres? si hoy tocan productos femeninos. Otras veces
hacemos los masculinos que suelen valorar los hombres. Verás algunas habituales, desde grandes ejecutivas, madres de familia, jóvenes, incluso alguna abuelita con deseo de pasarlo bien, bueno y tú, que espero que valores los productos y los disfrutes. No entendí muy bien a qué se refería con eso de disfrutar, y cuando quise darme cuenta abrió la puerta de una gran sala en donde me encontré con ocho o nueve mujeres
charlando entre ellas, las cuales parecían conocerse bien. Al fondo una mesa larga con un amplio muestrario de productos, a los que me acerqué a echar un vistazo desde más cerca y no pude por menos que acalorarme pensando en utilizar alguno de esos maravillosos consoladores, vibradores, mini masajeadores, dildos lubricantes, anillos de pene de todo tipo y tamaños. No faltaba de nada. Siempre me había parecido curioso ese mundo de los juguetes eróticos y sexuales, pero lo cierto es que
nunca había dado el paso de usarlos. Interesante, ¿verdad? La voz cálida de una mujer rubia a mi espalda me envolvió. Soy Rebeca, la hermana de Celia, y organizadora del evento y directora de producto dijo esa mujer de ojos penetrantes que me iba indicando lo que era cada cosa, pero Marisa rompió el silencio. Bueno, chicas, ya estamos todas, ahora vayamos probando estas cosas. Acercándose a la mesa de los productos, la ejecutiva agarró un gran pene de goma con las
venas marcadas.¿ Quién prueba este hoy? Yo. Dijo una de las chicas más jóvenes levantando la mano. Vaya, Claudia, no te pierdes una. Siempre quieres ser la primera. Protestó otra. Marisa se acercó a esa joven y le entregó el gran consolador y preguntó a las mujeres.¿ Quién hará los honores? Yo, saltó Rebeca, decidida arrebatándole el consolador de la mano. Perfecto.
Sentenció Marisa. La chica que iba a probarlo en un abrir de ojo se bajó los shorts que llevaba, arrastrando las braguitas hasta quedar desnuda de cintura para abajo y sentándose en la mesa con las piernas bien abiertas. Yo alucinaba. Rebeca echó una buena cantidad de un lubricante en la punta de ese pene gigante y la chica lo recibió de buena gana, hasta que prácticamente la mitad de ese
juguete desapareció dentro de su sexo. Un suspiro convertido en gemido por parte de esa chica resonó en esa sala. El calor invadía mis mejillas viendo cómo Rebeca follaba con ese pene de plástico a la otra que se retorcía de gusto sobre la mesa. La chica no tardó en correrse y es que ese juguetito estaba provisto de unas vibraciones y rugosidades que le llevaron a un orgasmo casi inmediato.
Yo no daba crédito a lo que veía. Todo el grupo de mujeres aplaudió aquel espectáculo y yo lógicamente, aunque aturdida, me uní a ese aplauso. Marisa y Celia apuntaron en la tablet las valoraciones de lo que todas habíamos visto y principalmente la de Claudia que se había llevado un buen orgasmo con el juguetito.« Bueno», Ahora voy a presentaros un tanga con vibrador que nos acaba de llegar del laboratorio.
Dijo Maricé enseñando esa pequeña braguita con una protuberancia que se introducía en el coño al ponerse esas braguitas.—¡ Qué pasada! Comentó una.—¿ Quién lo prueba? Casi todas me miraron a mí, pero hice un gesto como diciendo que no, y es que no me veía tan lanzada, pero una de las ejecutivas no tardó en ponerse de pie. sacarse las bragas que llevaba debajo de la falda y trasubírsela hasta la cintura.
Mostrando con descaro su sexo, se calzó ese nuevo tanga con ese pequeño pene que se ajustaba en su vagina.« Bueno, lo novedoso de este producto es que lleva un mando, que puede ser controlado por una misma o por vuestra pareja», dijo Rebeca enseñando un móvil desde donde una aplicación se comunicaba con ese artilugio.« Yo», gritó una de las mujeres más mayores. Le entregó el móvil y empezó a subir la intensidad que rápidamente la ejecutiva notó entre sus piernas. Joder.
Dijo suspirando agarrándose a la mesa con sus piernas abiertas.¿ Qué pasa? Preguntó otra.¿ Qué ha crecido esa polla dentro de mí y está vibrando? Uf, joder. Gemía esa mujer cerrando los ojos. Marisa tomaba notas en su tablet. mientras yo no me creía lo que veía y sentía. Todos los productos que había inicialmente sobre la mesa, los fueron probando las distintas mujeres y cada una de ellas señalaban los pormenores de las sensaciones vividas. Bueno, ahora toca el
body nuevo,¿ quién lo prueba? Yo creo que la nueva. Dijo una mujer señalándome, nosotras ya hemos probado casi toda la lencería y ella no ha estrenado nada.¿ Así se va soltando?«¿ Silvia?», dijo Rebeca entregándome un body de color rojo brillante. Estuve a punto de negarme, pero viendo que todas esas mujeres me miraban, no podía dar una mala impresión o parecer demasiado recatada, tras todo lo visto y menos, tratándose de mi nuevo negocio.«¿ Dónde me cambio?», pregunté.« Aquí»,
dijeron varias a la vez. Me sentía avergonzada y me excitaba la idea de que todas esas mujeres me observaran mientras me iba desnudando. Me bajé los jeans, oyendo algún murmullo entre ellas, llegando a oír. Sí, está buena. Reconozco que aquello me gustó y mi excitación me nublaba el sentido común, porque en breve me había quedado completamente desnuda
delante de esas mujeres. No es que no lo hiciera en el gimnasio cada día, a eso estaba acostumbrada, pero no para que valorara un producto erótico presosamente como aquel, ni que un número de mujeres cachondas me mirasen esperando ver mis reacciones. El body en cuestión era precioso y se ajustaba a mi cuerpo como una segunda piel porque estaba hecho de látex en su mayoría y dejaba las tetas fuera y mi coño a la vista, vamos que era un reclamo increíble.¡ Qué chulada! Dijo una. Te sienta
de miedo. Comentó otra. con ese cuerpo cualquiera. Dijo una de las más mayores. Marisa me indicó que caminara con mis tacones por aquella sala para que todas vieran cómo me sentía con él caminando y cómo se ajustaba a cada pliegue de mi cuerpo y aunque cortada al principio me sentía observada, tanto por delante, con mi chochete al aire, así como mi culo totalmente a la vista. Bueno, ahora quiero que todas probéis esta especie de gel, es la caña.
Dijo Rebeca enseñando un pequeño spray.¿ De qué va eso? Preguntó una. Se aplica en zonas erógenas y veréis qué sensación. Ese spray fue pasando de mano en mano y cada una de esas mujeres se lo fue aplicando en pezones y en cada uno de sus sexos, haciendo que fueran soltando gemidos casi al instante. Me intrigaba que aquello fuera tan inmediato y lo comprobé cuando Rebeca se acercó a mí,
entregándome el frasco. En cuanto solté un pequeño chorrito de ese viscoso producto en mi pezón, sentí un calor que me invadía por todo mi cuerpo, una sensación rara, como si miles de manos me acariciaran por todas partes. Entonces Rebeca señaló mi sexo y siguiendo su indicación solté un pequeño chorrito sobre mi coño y aquello fue tremendo, noté que ese cosquilleo era mucho mayor, como una oleada de placer que alteraba cada poro de mi piel, logrando que
me mojase entera. Hasta el punto de sentir como mis flujos se escurrían entre mis muslos y como si alguien me estuviera lamiendo allá abajo. Vi a mi alrededor alguna masturbándose con algún otro aparato y como no se cortaban en lo que era una locura colectiva de placer, incluida yo, que sentía como aquello era un tren a punto de descarrilar y Rebeca. Viendo que yo estaba en éxtasis se me acercó entregándome un huevo vibrador.« Prueba esto y verás».
Me dijo. No entendí muy bien qué pretendía, pero ella misma cogió ese artilugio del tamaño de un huevo pequeño y me lo metió de golpe en el coño, con suma facilidad y ella misma le aplicó intensidad a través
de otra aplicación. Haciendo que ese pequeño juguetito vibrase dentro de mí, que acompañado del líquido mágico que ya me tenía a tope, me hicieron correrme en poco tiempo hasta que tuve que sentarme en una silla entre espasmos y pellizcando mis pezones, en una corrida como pocas veces había vivido. Rebeca Sonriente le comentó a Marisa que ese producto, junto al gel estimulante, habían pasado el test y vaya si lo habían pasado. Hasta aquí llegó el capítulo de hoy. Hasta la próxima.
