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HERENCIA - PARTE 3 (Relato Erótico)

Nov 22, 202536 min
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Speaker 2

Lleva tu imaginación a otro nivel. Relatos calientes Hoy presentamos Herencia, parte 3 Todavía estaba en shock, sin creerme que iba a estar sola con Fran por primera vez en mi vida. Nena, ven. Dijo mi hermana apartándome.¿ Qué pasa? Le pregunté mientras veía que Laura tiraba de mi brazo. No dejes que esta loba os lie, creo que pegó un buen braguetazo con el tío Ernesto y está ocultando alguna cosa. Eso está claro. Por eso, que no te lie. Añadió Laura. Mujer para

eso está Fran, que él sabe de leyes. Sí, pero la veo muy lanzada. No sé si me entiendes. No mucho. Hija,¿ no ves cómo está con Carlos? Seguro que se lo ha follado y a saber si se ha tirado hasta el notario. En ese momento recordé la escena de la sacristía, pero aún así no lo veía tan claro como ella, en realidad mi cabeza no era capaz de procesar tanto lío. Laura, no creo que intervine. Mira, Silvia, ya sé que tú eres muy inocente y te las meten dobladas y a Fran,

en cuanto ve dos tetas, se le nubla vista. Seguro que esta zorrita se le quiere beneficiar para liarle. ¿Qué? Sí, necesito que le vigiles de cerca, hermanita.¿ No te fías de él? Mi hermana suspiró. Es un hombre, Silvia. añadió a continuación levantando las cejas. Bueno, pero no. No, hermana, no me fío de ninguna lagarta y menos de Celia. Por eso prefiero que te quedes tú con él, ya intentaré hacerle yo videollamadas por la noche para calmarle si la otra se le pone a tiro y le pone cachondo,

que éste tiene cuerda para rato. No entiendo nada. Dije notando cómo crecían mis pezones bajo la blusa. Hija, hay que decírtelo todo. Fran es muy,¿ cómo decirte? Ardiente. ¿Ardiente? Dije notando los calores por todo mi cuerpo. Mi hermana miró a ambos lados para hablarme más bajito. Fran tiene cuerda para rato, no se le frena, así como así es como un caballo desbocado, por eso, tienes que alejarle de las faldas de esa. En menudo compromiso me metes.

Tranquila que yo por las noches le hago una videollamada de esas lujuriosas y que se haga cuatro o cinco pajas. Qué exagerada eres, Laura. Que no, que no. Que a este no le tumbas, así como así, que este se corre y sigue dispuesto a follarte de nuevo. Te lo digo porque le conozco muy bien.¿ Pero has tenido razones para sospechar de él? De Fran, no, para nada, pero ya sabes esta zorra va con todo y él está

aquí solo, sin mí, y en fin, ya sabes. Yo casi me corro con solo escuchar a mi hermana, entre sus cuchicheos y lo que me estaba contando de su marido, casi me caigo de espaldas y notaba cómo se habían mojado mis braguitas con su relato, y es que no solo tenía una polla grande, sino que era capaz de resistir varias veces seguidas.¿ Acaso era un semental? Después de unos interminables minutos, en el que estaba hecha un lío, tras esa confesión de mi hermana, no sabía qué más desear.

Si bien que se quedara frano mejor que todos nos volviéramos a casa y olvidarnos de este marrón que nos había caído.¿ No será mejor dejar todo esto en manos de Carlos? Le dije a Laura.¿ De Carlos? Ni de coña. Mira, nuestro primo es un buen hombre y es encantador, pero esta puta se lo ha follado, estoy segura. Y si le dejas solo con ella, acaba liando la torta y cuando volvamos no quedan ni los cimientos de la empresa

esa de la fantasía de los cojones. No sé, Laura, decía yo, con miedo de no poder controlar a ese caballo desbocado y de paso a la yegua, es decir yo misma. Mi cabeza no dejaba de dar vueltas, pensando en que si mi hermana, bastante lista, sospechaba de Celia sin saber, me sentía agobiada por el solo hecho de

que viera que yo me derretía por su marido. Justo en ese instante se acercó Fran.« Todo arreglado, puedo quedarme, unos días», dijo mi cuñado sonriente y luego dirigió su mirada a mis tetas y es que mis pezones estaban, escandalosamente, a tope. Mi hermana se colgó de su cuello y le dio un largo beso.— Gracias, eres un amor, seguro que entre Silvia y tú arregláis todo en pocos días. Apuntó Laura guiñándome un ojo.— Claro, respondió él sin dejar

de mirarme. Laura estampó otro beso a su marido y yo me acerqué a Pablo para preguntarle.—¿ Qué te parece?— Cojonudo, nena.—¿ Yo es que no me puedo quedar y parece que hay un negocio bollante ahí?— Seguro que entre Fran y tú lo solventáis. No sé. Vamos, cariño, él es abogado y tú eres controller en tu empresa,¿ qué puede salir mal?

Mi corazón palpitaba bajo mi blusa, mis piernas temblaban y casi ni podía sostenerme en pie, notaba los tacones haciendo temblar mis tobillos.¿ Estar varios días a solas con Fran?¿ Una empresa de juguetería erótica y prendas íntimas? ¿Realmente, todo

eso estaba pasando de repente? pues habrá que celebrarlo entonces», dijo mi novio mientras me daba un fuerte beso en los labios igualmente.« Si os apetece, venid a mi casa, os invito a comer y hablamos del asunto», propuso de manera demasiado amable la viuda y eso que antes no

nos quería ni mirar a la cara. Mi hermana me lanzó una mirada señalando a esa mujer indicándome que todo lo que había dicho tenía sentido y ahora estaba intentando camelarnos a todos, pero al mismo tiempo, La mirada de Laura indicaba que no se fiaba ni un pelo de esa mujer y aunque ella no lo sabía, motivos tenía.« Bueno,

no queremos molestar, Celia. Con el fallecimiento del tío no estará usted para…», comentó mi hermana educadamente.« No se hable más».« Coméis en mi casa y preparo cualquier cosa», dijo esa mujer agarrándose al brazo de Carlos. y tú puedes venir también, brindaremos por mi pobre Ernesto». La voz de Celia sonó

demasiado amable y sensual mirándonos a los cuatro. Mi hermana seguía algo reticente, pero con un gesto le hice entender que mejor ver cuáles eran sus intenciones.« Me parece bien», dijo mi chico al ver que yo estaba dispuesta.« Y a mí», apuntó Fran. Laura se encogió de hombros, pero no parecía muy convencida. Carlos nos llevó en una especie de furgoneta con varios asientos, en los que nos pudimos

subir los cuatro y Celia. Tras una tortuosa carretera del pueblo, alcanzamos la loma más alta, desde donde se divisaba todo el pueblo, hasta llegar a la finca en donde había vivido esa viuda los últimos años de la vida del tío Ernesto. A ella, por cierto, no se la veía tan afectada y seguramente estaba más pendiente de agasajarnos y llevarnos a su terreno que a otra cosa. Empecé a entender esa reticencia de mi hermana con ella y quise evitar también que se acercara a Fran, tal y como

Laura me había pedido encarecidamente. La mansión de dos plantas dominaba una extensa finca, con piscina y cancha de tenis, vamos todo un casoplón que sumaba otra sorpresa a la vida oculta del tío y su amada Celia. Hay que reconocer que el buen gusto primaba al entrar en esa mansión con exquisito tacto decorado, lo primero que pensamos es que el negocio de la empresa daba buenos dividendos, por mucho que Celia dijera lo contrario, para mantener ese estatus,

de otro modo. No tenía explicación su nivel de vida. La anfitriona acompañada de mi primo, quien, por cierto, parecía conocer bien la casa, nos enseñó las estancias y habitaciones de esa mansión. Dominaba el piso de abajo un amplio salón con mobiliario de caoba y tapices en la pared que desde luego debían tener buen precio y en la pared dominaba una pantalla de dimensiones grandes y unos sofás más que amplios. En la planta de arriba estaban los

dormitorios y el despacho particular de Celia. Mientras la viuda nos mostraba las distintas estancias, no dejábamos de mirarnos pensando en lo bien que había mantenido mi tío a su mujer y que de seguro le había dado todos los caprichos que quería con tal de mantenerla a su lado. Esa mujer era deslumbrante y muy sensual, así que era

lógico que nuestro tío abuelo quedara embelezado con ella. Nos mostró la habitación de su hijo lo cual hizo que mi hermana preguntara dónde se encontraba.« Se ha quedado unos días con mi madre, la muerte de vuestro tío le ha provocado bastante tristeza y he querido alejarle ahora de vivir toda esta situación de dolor hasta que se tranquilice todo de nuevo». Después, nos dirigimos a una terraza que daba al salón donde se divisaban las llanuras que circundaban

el pueblo. Realmente el sitio es magnífico y con estas vistas entran ganas de no salir de aquí, le dije asombrada de tan espléndido sitio. Tomemos una copa de vino, mientras traen la comida, he llamado a una empresa de catering y en media hora me han dicho que están aquí, comentó Celia satisfecha de sentirse anfitriona de tan espléndido sitio.

No deparaba en gastos y eso se contradecía con sus palabras tras la lectura del testamento y es que, desde luego, poderse permitir esos lujos, que no parecían ser los primeros, daba la impresión de ser escandalosamente rentable y el propio Fran me lo dijo al oído, haciendo que todo mi cuerpo se estremeciera al sentirle tan cerca. Creo que aquí se maneja mucha pasta. Me dijo en un susurro, mientras la anfitriona le enseñaba a Pablo y a Laura uno

de los dormitorios enormes. Eso mismo estaba pensando yo. Le dije girando mi cara y por un momento sentí el calor de sus labios muy cerca de los míos.« Tranquila que tú y yo lo vamos a destapar todo», añadió.« Estoy segura de que, si no hubiéramos estado allí, con nuestras respectivas parejas delante, nos habríamos besado, al menos eso

pasó por mi mente». De pronto, cuando salíamos de uno de los dormitorios y Celia y Carlos iban delante, mi chico soltó.«¿ Habéis visto los dormitorios con esas camas amplísimas? Se debe follar de maravilla». Le pegué un codazo respondiendo avergonzada delante de mi hermana y mi cuñado que dejaron escapar una risa que intentaron apaciguar poniéndose la mano en la boca mientras se cruzaban sus miradas.«¿ Es que no

puedes pensar en otra cosa?». Le recriminé a mi novio con una mirada que le atravesó, imagínate si te oyen qué vergüenza, continué echándole la bronca. No le faltaba razón, aquellas camas invitaban a todo, sin embargo, siempre he sido una persona tremendamente ardiente en lo concerniente al sexo, pero también muy hermética en lo que se refiere a mi

vida privada y más estando con gente desconocida. No por Laura, ni tampoco por Fran, que ya le conocen, pero también saben que me da mucho apuro y es que Pablo a veces suelta lo primero que se le pasa por la cabeza y hace que se me suban los colores. Poco después trajeron el catering y dimos buena cuenta de las viandas acompañadas por vino de la tierra y nos

acomodamos en el sofá para tomar el café. Celia se disculpó después de la comida, se sentía aprisionada con tanto traje luctuoso y prefería cambiarse a lo que accedimos sin problema y noté una risita en la cara de Pablo que parecía estar disfrutando de los atributos de nuestra anfitriona. Para ser una mujer madura, lo tenía todo bien puesto y tanto Fran como mi chico no perdían detalle de

esas curvas de la viuda. Poco después Celia apareció con otro atuendo y desde luego no parecía la misma mujer y menos que estuviera apenada por la muerte de su marido. Se había soltado el pelo y llevaba un vestido ligero de color rosa abierto en el medio y la parte de arriba con un escote en V que prácticamente llegaba hasta el final del esternón. Nada de lo que se esperaba para una viuda que acabase de enterrar a su esposo.

Laura y yo nos miramos estupefactas como dando a entender que no era normal apareciera esa mujer así vestida teniendo en cuenta la situación todo lo contrario que Pablo y Frank que la examinaron de arriba abajo mientras Carlos la sonreía de una forma sospechosa. Siempre me he dejado llevar por la intuición y aquello me parecía una jugada de

estrategia con el fin de ganar la partida. Mi hermana me miraba y, a tenor de su sonrisa, parecía estar leyéndome la mente.¿ Podría realmente leer todo lo que pasaba por mi cabeza? Me resultó curioso que Celia se sentara enfrente de los sillones que ocupaban Pablo y Fran para inmediatamente cruzar las piernas y dejar al descubierto unos muslos lisos,

firmes y estilizados. te digo yo que esta es una buscona, no me fío nada de ella, me susurró mi hermana acercándose a mi oído y confirmando lo que yo misma pensaba. No dije nada, no quería certificar lo que me había dicho porque capaz era la hora de hacer lo que fuera por no irse pensando que tuviera intenciones de querer devorar a su marido, pero sus suegros tenían un viaje

pendiente y ella tenía que volver irremediablemente. Bien, vuestro primo, me insiste en que debería daros más detalles de este negocio y no sé lo que estaréis pensando, pero supongo que estáis sorprendidos. Dijo esa mujer queriendo adivinar en nuestras miradas lo que pensábamos de todo aquel emporio. Un poco sí. Comentó mi hermana, que no dejaba de fruncir el ceño viendo cómo Celia pasaba sus dedos por su escote de manera muy provocativa. Sigo pensando que deberíais vender vuestra parte,

ya que no conocéis bien cómo funciona todo. Celia. Le recriminó nuestro primo. Carlos parecía sentirse incómodo con ese relato tremendista de Celia, pero Fran y yo íbamos a averiguar todo lo que estaba pasando. Al final, esa mujer lanzó un suspiro para comentar. Vale, como nuevas propietarias de la empresa, he decidido mostraros un video sobre el tipo de productos que se venden y un poco el funcionamiento del negocio, aunque mañana con la visita que hagamos más profundamente conoceréis

los pormenores de la misma. Espero que no os asustéis, añadió Celia cogiendo el mando de la televisión y con una sonrisa socarrona en sus labios. La empresa tenía su propia página web, de hecho, según nos enteramos después, por ahí es por donde más artículos se vendían a través de su tienda online. Después de una presentación protocolaria, pulsó la pestaña de Contenido, abriéndose una nueva de Sexo y Sensualidad, que a la vez se desplegó en dos más, Juguetes

Eróticos y Lencería. A partir de aquí todo se convirtió en un aluvión de productos eróticos y sexuales, anillos, aparatos de masaje, dildos, consoladores, vibradores, bolas chinas, fondas para penes, electroestimulación, masturbadores masculinos y una interminable lista de productos y servicios. Ver aquello nos sonlojó a mi hermana y a mí pero no pudo evitar en mi caso sentir un sofoco viendo todos esos aparatos que en la mayoría de los casos no había visto nunca, sentía ese calor extraño que

intentaba escapar por mi entrepierna. Mi hermana estaba estupefacta, aunque se le escapaba alguna sonrisa como si le resultaran familiares y observé como mi primo y Celia cruzaban una mirada cómplice a la vez que cambiaba de postura de forma muy sugerente de lo cual no perdían detalle Pablo y Fran.

La tensión sexual se respiraba en el ambiente ante aquel muestrario a lo cual siguió un desfile de lencería erótica, bodys con entrepierna abierta, sujetadores de aro preformado de media copa, picardías, camisones de encaje, lisos de colores rojos, negros, blancos, hay que reconocer tenían un contenido muy completo y resultaba bastante elegante y a tenor de los precios que se ofrecían en esa web me extrañaba que aquello no diera buenos beneficios.¿

Qué intentaba Celia?¿ Hacernos ver que aquello no funcionaba para venderle nuestra parte como auténticos pardillos neófitos en el tema?¿ Quería que vendiésemos antes de que nos arrepintiésemos?¿ Quería escandalizarnos para alejarnos de algo que se escapaba de nuestro sentido de empresa normal? Por mi experiencia llevando cuentas de todo tipo de negocios, desde luego, ninguno como ese que nos enseñaba la viuda del tío Ernesto. Bueno, esto es grosso modo,

tu fantasía. Vuestro tío invirtió mucho en ello y la pena es que se esté yendo a pique por falta de ventas, nos explicó Celia haciendo gestos de preocupación. La cara de nuestro primo Carlos parecía decir otra cosa, pero la que llevaba la voz cantante era Celia. Es algo ruinoso, un capricho de vuestro tío que difícilmente vamos a sacar adelante. Insistió.« Habrá que estudiar la contabilidad de la empresa para ver qué ha fallado», inquirió Fran fijando la mirada en Celia.

Carlos y ella se miraron un instante, pero fue la viuda la que volvió a tomar la palabra.« Por supuesto, Fran, mañana podrás ver todo detenidamente sin trampas ni cartón». La mirada de Celia se fijó en los ojos marrones de mi cuñado, mientras una sonrisa salía de sus labios.« Al final mi hermana va a llevar razón», pensé para mí. Carlos comentó algo en voz baja a Celia y tras una pequeña lucha de miradas, ella se levantó del sillón y en su aire seductor al andar llegó a un

mueble del que sacó un par de cajas. Por cierto, como regalo de bienvenida tengo un par de juegos de lencería para las dos dijo entregando a cada una, una caja.« Muchas gracias», le dije a la vez que abría la caja y un conjunto de lencería negra rizada sin entrepierna y sujetador transparente de rejilla aparecía ante mis ojos, mientras que el de mi hermana era un conjunto de lencería de color rosa de dos piezas. Más que sugerente, con

transparencias y con liguero. Miré a mi chico que se relamía pensando en verme lo opuesto y luego volví la vista hacia Fran que me sonreía.«¿ Estaría pensando lo mismo que mi novio?». Gracias igualmente, respondió mi hermana más roja que un tomate, aunque yo esto. Seguro os quedará de maravilla la vista de Celia se desvió a nuestras parejas sonriéndoles.

La cara de ambos hombres era de lobos hambrientos al ver los conjuntos y creo que Celia estaba jugando su basa de convencernos, o mejor dicho de convencer primero a los hombres, con una estrategia de seducción muy clara y, por si fuera poco. Laura me lo dijo al oído.¿ Has visto a esta zorra? Les tienen candilados y les está llevando a su terreno.¿ Tú crees? Dije queriendo quitar importancia, aunque era evidente viendo sus caras. Quiere convencer a Fran

con una estrategia muy ruin. Bueno, los conjuntos son preciosos, añadí. Vamos, hermanita. Mostró ella un mohín de enfado por caer en esas redes. Mi novio cogió la prenda como si comprobara la calidad, pero en realidad estaba viendo que era bastante transparente y Fran hacía lo propio con la de mi hermana y por un momento volvió a cruzarse su mirada con la mía, algo que me encendía por momentos.¿ Le gustaría a él

verme la apuesta? Lo cierto es que mi cuñado siempre es muy correcto para eso y yo que soy tímida, es casi imposible que ocurra nada o es que yo espero que ocurra algo. Recuerdo que una vez que fuimos a una tienda de lencería y él me acompañó amablemente. En un momento dado yo quería que entrase para pedirle opinión, me apetecía mostrarle cómo me quedaba aquel conjunto, pero mi cuñado muy correcto se quedó fuera y yo muy cortada tampoco me atreví a consultarle. Me hubiese encantado que entrara,

pero no, nunca pasó. Eso si a fantasear no me gana nadie y dentro del probador me cogí un calentón sabiendo que Fran estaba fuera. Mi hermana hacía preguntas que no parecían cuadrarle con lo que nos contaba la viuda de nuestro tío abuelo. Si el negocio iba tan mal como decía,¿ cómo era posible tener esa mansión?¿ Tantos empleados?¿ Una vida de lujo? Celia esquivaba las preguntas y en una de esas nuestro primo le comentó algo en bajito y ella levantándose tiró de su mano que la siguió

a la salida de ese salón.« Disculpad un momento». Dijo esa mujer antes de que ambos desaparecieran. Fran y Pablo estaban extasiados con los regalos tan sugerentes, pero Laura estaba muy mosqueada, intranquila y casi furiosa, viendo cómo esa tía nos llevaba por donde quería, especialmente a los hombres.¿ Te das cuenta, Silvia? Es toda una arpía. Me repetía viendo a los dos hombres comentando la transparencia de las prendas. Mujer,

yo creo que exageras. En un momento dado, salí en busca de un baño, pues habíamos ingerido bastante vino, pero al llegar al fondo del pasillo, en donde se suponía estaba el servicio, escuché unos gemidos provenientes de la cocina. Asomé la cabeza por la puerta y allí me quedé

plantada viendo una imagen impactante. Con las tetas apoyadas en la encimera y echadas sobre ella con su cuerpo doblado y su vestido arremangado por la cintura, Celia estaba siendo embestida por nuestro primo Carlos de forma brutal, haciendo que su cuerpo impactara contra el de la viuda de una forma salvaje y enérgica.«¿ No sabes darle más duro?», decía la otra jadeando. Aquello parecía animar a Carlos que embestía más fuerte, haciendo que los sonidos de ella quedaran ahogados

al empotrarla literalmente contra la encimera. Instintivamente llevé mi mano a mi entrepierna y noté la humedad, hasta que vi que Carlos se corría dentro de aquella mujer como un caballo desbocado, entre bufidos y largos jadeos, entrecortados por los propios gemidos de ella. Salí de aquel lugar antes de que me descubrieran, pero notaba como la humedad ya no sólo había empapado mis bragas, sino que incluso se escurría por mis muslos.—¡ Vaya cara traes!—¿ Todo bien, hermanita?— me

preguntó Laura.« Sí, sí, creo que he bebido mucho». Dije disimulando y ocupando mi silla, notando que todos me miraban. En ese momento aparecieron los otros dos, que disimulaban bastante bien e ignoraban que yo lo había visto todo. Al mismo tiempo, evidentemente no fui capaz de decir nada, mucho menos a mi hermana, pues si se hubiera enterado de ese lío entre Carlos y Celia, seguramente no habría dejado

quedarse a Fran. Pero, ¿entonces?¿ Por qué no fui sincera?¿ Por qué no le advertí del peligro?¿ Hacía cualquier cosa para quedarme sola con Fran? Anocheció y mi hermana, bastante mosqueada con el comportamiento de esa mujer, aunque desconocedora de todo lo demás, puso final a la reunión, cuando la anfitriona nos sirvió la tercera copa y mostrando su escote cada vez que servía a los chicos.« Creo que es

muy tarde y no deberías beber más». Le comentó a Fran, menos mal que no conducíamos ninguno, pues entre copa y copa un poco se nos había ya subido la alegría a la cabeza. Allí nos despedimos de Celia y Carlos, nuestro primo, nos bajó en la furgoneta que nos había traído, hasta el hotel. Celia en la despedida se ocupó de mostrar su sensualidad ante nuestros hombres, logrando que mi hermana se pusiera más furiosa. Yo todavía estaba un poco en shock y no era capaz de asimilar lo que estaba

pasando en aquel pueblo. Demasiadas sensaciones en tan poco tiempo. Por el camino, Carlos conducía en silencio, los hombres iban delante y nosotras en el asiento de atrás, permanecimos en silencio, pero dando vueltas a la cabeza tanto mi hermana como yo, al llegar al hotel y despedirnos de nuestro primo. Laura insistía en que aquello no le gustaba nada, que sonaba muy raro y que el comportamiento de Celia no era muy normal. Esta mujer oculta algo. Dijo mi hermana. si

ella supiera? Pensaba yo. Bueno, mujer, Celia ha querido ser amable con nosotros. Interpuso Fran. Eso pienso yo. Apuntó Pablo. De eso nada intervino mi hermana esa tía no es trigo limpio, lo tengo claro y no me fío nada de ella, no sé lo que pretende, pero nos oculta cosas y otras no parecen ser ciertas.« Creo que deberíamos ponerlo en manos de tu bufete, cariño», propuso a mi cuñado.« No exageres, mujer. Mañana veremos de qué va todo esto, tranquila.

No creo que sea una empresa tan complicada para ver si está realmente saneada».«¿ Tú qué opinas?», me preguntó directamente Laura.« Creo que Fran tiene razón». Igual nos ha pillado de sorpresa lo de este negocio tan raro y por eso estamos confundidas, pero creo que no tiene por qué haber nada oscuro. De todos modos, ya sabes que soy experta en auditorías. Sí, eso me tranquiliza bastante, y el hecho de que Fran sea abogado, creo que juega a nuestro favor.

Los dos podéis investigar bien este asunto y si al final tenemos que vender nuestra parte, que esa zorra no pretende engañarnos. A ver si se cree que se la vamos a dar por cuatro euros. Claro, yo creo que es un negocio guay. Apuntó Pablo recordando todos aquellos juguetes y lencería que Celia nos había mostrado en la presentación. Llegamos al vestíbulo del hotel y ambas parejas nos despedimos

a la puerta de nuestras respectivas habitaciones. Ya nos diréis si son buenos los materiales, dijo riendo Pablo a mi hermana y mi cuñado mientras yo le daba otro codazo. Nada más cerrar la puerta, mi chico me agarró para meterme mano, mientras estaba loco porque me probara el conjunto, pero ni me dejaba moverme, con sus manos en mis tetas o tocándome la entrepierna. Pero yo cerraba los ojos y de nuevo veía la cara de Fran y que era el quien me estaba metiendo mano.¿ Me lo pongo

o no? Le pregunté a Pablo.— Claro, cielo, aunque no te durará mucho puesto. Dijo él agarrándose el paquete. Vale, voy a darme una ducha antes, que hoy ha sido un día intenso. Vale, me voy desnudando. Me metí en el baño y me quité toda la ropa, comprobando que mis pezones estaban duros y mi coño estaba encharcado y es que no dejaba de volar en mi mente la mirada de Fran cuando tenía ese body que me iba

a poner y debía imaginar vermelo puesto. Me duché y me fui poniendo esa prenda íntima que me sentaba de maravilla, pues ensalzaba mi pecho, haciéndolo más erguido, se ajustaba a mis caderas y mostraba mi sexo claramente, sin duda, era todo un reclamo. Me maquillé ligeramente, añadiendo un rojo pasión a mis labios y me calcé unos tacones, para hacerlo todavía más sensual y cuando abrí la puerta del baño me encontré a Pablo desnudo y dormido, porque sin duda,

había bebido demasiado. no me lo puedo creer. Dije con mis brazos en jarras mirando la escena de mi chico, dormido como un tronco y yo con un calentón enorme. Mi chico ni se inmutó, ni incluso cuando puse uno de mis tacones de aguja sobre su entrepierna, apretando contra sus huevos, para ver si se despertaba, pero no hubo manera, pues se removió ligeramente y se acurrucó del otro lado.—¡ Joder!—

exclamé furiosa, vestida como una zorra y totalmente cachonda. Aquel día había sido todo demasiado intenso y excitante como para rematarlo en un sueño profundo, sin haber apagado todo mi calor. Para colmo, cuando miraba al espejo por verme así vestida, casi ridícula, después de toda mi preparación para un momento de pasión y Pablo no había podido esperar ni cinco minutos y es cuando empecé a escuchar los gemidos de Laura al otro lado de la pared. Joder. Volví a exclamar.

Sentada con mi espalda apoyada en el cabecero, vestida para matar, y mi novio dormido a mi lado, me empecé a masturbar escuchando a Laura que gemía intensamente mientras escuchaba el sonido de dos cuerpos desnudos chocando, sin duda. Franci que aguantó y parecía que bastante bien la bebida, pues por los gemidos y casi gritos de mi hermana, lo estaba dando todo, por lo que quise volver a pensar que era yo en quien pensaba, y así me corrí, casi

al unísono con mi hermana, metiendo tres de mis. dedos en mi coño, pensando que era la polla de Fran la que entraba en mí, la que rozaba las paredes de mi vagina notando su cuerpo temblar y palpitar junto al mío. Me mordí los labios no queriendo que Pablo despertara y viera la imagen de su novia masturbándose arqueando las caderas ante la lluvia de efluvios que brotaban de su coño, saqué los dedos embadurnados de jugos y los

saboreé imaginando que era la leche de mi cuñado. Jugué con esos hilos de flujo viéndolos colgar para llevarlos a mi boca, como si realmente degustara el semen de Fran. Me levanté y me quité el body que me había puesto para mi novio, y que no llegó a haberme puesto, después de un rato terminó venciéndome el sueño. Aunque con una sensación de no estar saciada por completo que necesitaba una polla que me llenara y en mi mente sólo

corrían las imágenes de Fran poseyéndome con lujuria. Desde que llegamos al pueblo, mi deseo por él se ha multiplicado y me cuesta reconocerme a mí misma. Luego me vinieron las imágenes de Carlos follando a la viuda de nuestro tío y volví a sentir un cosquilleo en mi entrepierna. Luego pensé,¿ debería contárselo a Laura? Y así me quedé dormida. A la mañana siguiente Pablo me despertó abrazándome y con

besos tiernos en la mejilla. Lo siento amor, me quedé muerto, pero ahora estoy bien despierto para continuar con lo que dejamos sin empezar anoche, me dijo con una sonrisa. No, es muy tarde, tuviste la oportunidad ayer y no la aprovechaste, tendrás que esperar a que vuelva a casa, le dije molesta apartando su brazo que me envolvía y pensando en el calentón con el que me quedé por el exceso

de copas de mi novio. Joder, nena. Protestó y aunque yo seguía con el calentón quise castigarle un poco para que estuviera un poco más pendiente de mí. Sin insistir más viendo mi cara de mosqueo, se metió en la ducha y al rato bajamos al salón para desayunar donde nos encontramos con Laura y Frank que desde luego desprendían una sonrisa de satisfacción acompañada de miradas de complicidad. Todo lo contrario que me sucedía a mí con Pablo.¿ Qué

tal habéis dormido pareja? Preguntó mi hermana con retintín y supongo que imaginaba que aquel body nos había regalado una noche mágica, pero, más bien al contrario. Muy bien, nos quedamos dormidos rápidamente, las copas de la noche nos hicieron un efecto mortal, respondí con ironía a la vez que miraba de soslayo a Pablo que tragaba saliva, viendo que

me había dejado con las ganas. Me crucé con la mirada de Frank que me sonrió con una sensación de compasión hacia mí y pensando que no era la forma en que yo quería haber acabado la noche, me sentí nerviosa, quería evitarlo. Pero me era imposible y pensar que iba a pasar unos días con él todavía me alteraba más.

El hecho de tener a mi hermana al lado me incomodaba y por un momento se me pasó por la cabeza la idea de dejarlo todo porque no estaba muy segura de saber qué hacer al quedarme a solas con Frank. Lo cierto es que siempre ha habido bastante buena onda entre ambos y nos respetamos, incluyendo nuestras bromas, algunas sexuales o miradas de admiración mutua, que no van más allá

de eso. Pero algo me decía que en este viaje había algo diferente y tenía miedo de mí misma y de perder los papeles, de hecho, los había perdido en parte en el velatorio del tío Ernesto y desde luego me había dejado llevar por mis lujuriosos pensamientos. Laura me sacó de mis fantasías, mientras me hablaba. Bueno, estaremos en contacto para ver cómo se van desarrollando los acontecimientos en el tema de la empresa. No ceder ante nada y

cuando digo ante nada es ante nada. Comentó ella marcando con efusividad las últimas palabras mirando a su marido para posteriormente hacerlo así a mí como implorándome que no le perdiera de vista ante las fauces de la leona de Celia. Fran y yo nos miramos un milisegundo, pero volví a sentir extrañeza en la mirada y él fue quien contestó.« Tranquila, cariño, no te preocupes, estudiaré las cuentas con detenimiento y con la ayuda de Silvia, como buena auditora de cuentas no

se nos escapará detalle alguno». Añadió convencido y terminando la frase mirándome con un guiño de ojo.— Claro, no te preocupes— respondía mi hermana a la vez que en mi cabeza se aturullaban pensamientos que en nada tenían que ver con la maldita empresa y era inevitable recordar el polvo que se marcaron ellos dos esa noche. Después de dar cuenta del desayuno, mi hermana y Pablo procedieron a recoger

su equipaje y marcharse del pueblo. Llamamos un taxi para ir a la estación que estaba a unos cuantos kilómetros del pueblo, con intención de coger el tren que salía una hora después, mientras que nosotros nos quedábamos con el coche para poder movernos más fácilmente. Mi hermana me dio un fuerte abrazo mientras esperábamos al taxi y los chicos se habían encargado de bajar las dos maletas. Ella me dijo muy seria.« No se te ocurra dejar solo a

este ni un momento».« Mujer», intenté decir. No me fío de esa zorra de Celia, así que ata a Fran en corto en todo momento, que esté entretenido todo el día que ya por la noche me encargo yo de apagar su calor con alguna videollamada. Añadió con una sonrisa juguetona.¿ Hacéis eso normalmente? Pregunté por qué Pablo y yo no solíamos hacer ese tipo de juegos y en el fondo resultaba morboso. Claro, siempre que él se va de viaje o yo estoy fuera, nos hacemos unas llamadas de lo

más locas.¿ Tú no? Sí, claro, mentí. Ya siento que tú tampoco estés con Pablo, pero bueno, supongo que lo arreglaréis en un par de días como mucho. Sí, supongo. Volvimos a abrazarnos, justo cuando llegaba el taxi y le di un beso intenso a mi chico, que volvió a pedirme perdón por enésima vez, mientras miraba de reojo como mi hermana se comía la boca de Fran. No podía evitar sentir envidia, sí, ciertamente mi chico besa bien, está

muy bueno, estoy contentísima y enamorada, pero no sé. Pablo es una admiración desde que soy una cría y ahora sabiendo y oyéndolo bien que se lo pasa a mi hermana o viéndolos en ese momento besarse así, me dejaban más caliente. Nos despedimos de ellos, viendo alejarse a taxi y quedando Fran y yo mirándonos como diciendo, bueno a ver qué sacamos de todo esto. Nos dirigimos al hotel mientras yo intentaba mantener la calma de todo lo que me atormentaba, pero por dentro, uff. Hasta aquí llegó el

capítulo de hoy. Hasta la próxima.

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