Lleva tu imaginación a otro nivel.
Relatos calientes. Hoy presentamos...
Herencia, parte 10. Aunque me decía a mí misma que eso no estaba ocurriendo, realmente sí, estaba ahí tumbada en ese potro de estimulación sexual. De pronto... Esa réplica exacta de Fran se fue acercando a mi sexo lentamente y el contacto de ese realista glande en mi coño me hizo temblar y de pronto un movimiento oscilante, muy lento acaricio mi rajita de una forma muy natural. Parecía que era un hombre haciendo ese preámbulo antes de penetrarme.¿ Todo bien?
Preguntó Mark, viendo cómo ese glande vibraba entre mis labios vaginales. A continuación, pude sentir cómo entraba la punta. Uf. Dije retorciéndome y cerrando los ojos sintiendo que era el propio Frank quien estaba empezando a entrar en mí.—¿ A qué
es increíble?— preguntó Marisa. No pude responder, pues mis jadeos iban en aumento a medida que esa polla enormemente gruesa abría mis labios vaginales, que se adaptaban a ella, notando cómo invadía algo que nunca había tenido tan grande dentro de mí.¿ Realmente se sentiría así la de mi cuñado? El vaivén de la máquina empezó a aumentar, haciendo que los movimientos giratorios se fueran haciendo oscilantes, pero adelante y atrás, hasta que el tope tocó mi pubis, en señal de
que aquella polla gigante había entrado completamente. No me lo podía creer. ¡Oh, Dios! Dije pellizcando mis pezones al sentirla invadiéndome. La máquina hizo su extraordinaria labor y comenzó a follarme. de forma lenta al principio y notaba por mis propios jadeos que se iba acoplando a la velocidad de mi propia respiración, cada vez más agitada, hasta el punto de
que ese metesaca era frenético. No sé en qué momento las pollas de esos dos tipos estaban de nuevo fuera de sus pantalones rozando mis labios, pero mi lengua no paraba de lamer una y otra, alternativamente, tan diferentes, en su forma, tamaño y color, ambos estaban muy bien dotados.
Especialmente Mark que la tenía mucho más larga. pero la que era enorme, especialmente ancha y vigoroso, la más asombrosa era la que estaba dentro de mí, follándome progresivamente y cuando alzaba la vista, la veía entrando en mí, pero es que no me estaba creyendo que me estaba follando la réplica de la enorme polla de mi cuñado, hasta que me corrí entre gemidos.« Sí, Fran, sí», exclamé en un grito, corriéndome con esa polla de silicona tan realista.
El orgasmo fue inmediato, notando cómo mi coño palpitaba y atrapaba ese grueso miembro que incesantemente me follaba vertiginosamente mientras
mis manos masturbaban a ambos hombres. Un esquilt intenso me provocó ese inmenso falo de silicona que no dejaba de martillar mi interior, mis caderas se arquearon víctima de la excitación que se había apoderado de mí, Mis manos aumentaron el ritmo sobre las pollas de aquellos dos hombres que acercaron sobre mi boca intentando abrirse en ella palpitando a la vez que ambos movían sus caderas follándome la boca y sus gemidos se iban haciendo más pronunciados con Marisa D.,
espectadora de ese extraordinario show a mi lado observando él. Frenesí que se apoderaba de mí. Segundos después Mark y James, muy excitados, casi de forma entrenada, Desparramaron sobre mi boca una ingente cantidad de leche que bañó mi cara resbalando por mis mejillas, sintiéndome flotar, al tiempo que aquella polla gigante seguía follándome sin cesar. Notaba el semen caliente recorriendo mis mejillas y mi cuello, resbalando hasta mi pecho, mientras
la máquina seguía haciendo su extraordinario trabajo. A diferencia de lo humano, este no para y tiene para rato, dijo el rubio que guardaba su polla flácida en su pantalón. Era cierto, Después de haberme corrido y disfrutar de esos penes explotando en mi cara, el dildo, con forma de Fran, seguía martilleándome, llevándome a un nuevo orgasmo, entre jadeos, estertores
ahogados y convulsiones incontroladas de todo mi cuerpo. Tras ese magnífico orgasmo, fui recuperándome cuando Mark decidió parar la máquina, ya que, de haber seguido, me habría destrozado el coño.
El silencio se apoderó de la sala únicamente resquebrajado por nuestras respiraciones entrecortadas, Miraba a todos lados estupefacta por lo sucedido y preguntándome si realmente esos orgasmos tan intensos que había vivido eran por la máquina o porque mi imaginación trabajó pensando en que era el falo de Frank quien me penetraba.¿ Qué me estaba pasando?¿ Cómo había podido llegar a superar mis propios límites?¿ En qué me había convertido?
Marisa me ayudó a vestirme y noté cierto escosor al ponerme el tanga, pero no era para menos que Aquella polla gigante se adentró en mí de forma brutal. Media hora después nos juntamos todos en la sala de reuniones, pues había que dar forma a cómo se iba a formalizar la empresa a partir de la entrada de mi
hermana y mía como nuevas socias de Tu Fantasía. Miraba a Laura, que parecía estar haciendo ojitos a nuestro primo, algo que me molestaba tanto o más que la cara de felicidad de Pablo tras esa experiencia que él, lógicamente no me había ni comentado, pero tampoco podría reprochar algo así, porque yo había ido muchísimo más lejos y nada menos que con mi cuñado y algunas cosas más, totalmente inconfesables.
Nos entregaron un dossier, a la espera de los últimos balances definitivos, que Fran y yo estuvimos revisando durante casi un par de horas, pero no encontramos nada raro. Ambos teníamos claro que aquello era más transparente de lo que nos había parecido en un principio, dentro de lo que se pueda considerar transparente a un tipo de negocio como ese.¿ Estáis seguros de que no hay ningún chanchullo? Nos inquirió Laura en voz baja cuando vio que íbamos chequeando todo
el expediente de forma satisfactoria. Tanto Frank como yo confirmamos que todo estaba en orden, al menos sobre el papel y de algún modo en la fábrica todo parecía ir bien, de forma loca, pero bien. Esta tarde tenemos la reunión con el notario. pero he ordenado traigan un catering a una de las salas y comer todos juntos antes de ir a la notaría, apuntó Celia observándonos a todos con
su sonrisa malévola. Todos nos quedamos callados, con nuestros pensamientos, guardando en nuestro interior lo que estábamos viviendo dentro de aquellas paredes y la forma de envolver y absorber nuestras vidas que días antes eran de lo más apacibles. Mi mirada se cruzó con la de Fran, pero sin hacer gesto ninguno, ambos parecíamos estar diciendo todo lo que sentíamos.
Algo dentro de mí me decía que tenía que parar aquello, a pesar de vivir las experiencias más alucinantes e insospechadas de mi vida, tenía que detener ese tren a punto de descarrilar. Dudaba de todo y si realmente aquello nos podía convenir por mucho dinero que llenara nuestros bolsillos y no dejaba de dar vueltas así seguir con aquello sería como vender el alma al diablo. Pero con la consecuencia de poder llegar a romper nuestras relaciones de pareja, que
hasta ese momento se habían mantenido indestructibles. No podía engañar a Pablo, pero menos traicionar a mi hermana con Fran, eso me reconcomía por dentro. Además, yo había vivido con Marisa, con Rebeca, con Matías y con la propia Celia demasiadas cosas que no había contado a mi hermana y en este caso, Socia. Al mismo tiempo ella me ocultaba cosas, la miraba, intentando ver en sus pensamientos y en esos juegos de miradas con Carlos, si era medio normal o
si se estaba comportando como una cría. De algún modo notaba que intentaba rehuirme, me acerqué a ella y mirándola directamente a los ojos le dije.« Laura, necesitamos hablar».«¿ Hablar de qué?» Notaba el nerviosismo de mi hermana.« Creo que este no es el lugar». Dije en voz baja.« Dime ahora lo que sea, no estoy para juegos».«¿ Desde cuándo mantienes relaciones sexuales con Carlos?» Les peté en el oído
sin pensarlo más. La cara de mi hermana se sonlojó, deseando la tierra la tragara en esos momentos, sus dedos se entrelazaron víctima del nerviosismo.« Silvia, vamos fuera», me respondió balbuceando.« Salgamos entonces», le dije señalando a la puerta. Todos se quedaron un poco sorprendidos de que ambas abandonáramos esa reunión,
pues tiré de su mano, sacándola de esa sala. La mirada de Celia parecía de preocupación, pues había notado que yo estaba empezando a ver ese diablo acechante en mi mente, sin saber del todo cuáles eran sus intenciones, pero estaba claro de que ella no jugaba limpio tampoco. Una vez afuera, Laura vaciló, pues me conoce bien y sabía que yo
estaba inquieta, preocupada y asustada. Y le agarré de los hombros poniéndola frente a mí, en el jardín anexo al edificio, sentándonos en uno de los bancos.«¿ Cómo te has dado cuenta?» Me preguntó con su cara angustiada. La verdad es que lo he sospechado desde el día del funeral, aunque me negaba a mí misma que eso fuera cierto y no sé cómo Fran no te lo ha notado, parecías una adolescente. Silvia, por Dios, Fran no se puede enterar, además entre Carlos y yo no ha pasado nada. Intentó ocultar su
evidencia. Lo he visto todo, Laura. ¿Qué? Dijo asustada. os he visto follar en el
coche. Laura cerró los ojos con un sentimiento de culpabilidad y me empezó a explicar el acercamiento que habían tenido desde el momento del encuentro en el velatorio de nuestro tío. Recordando los momentos vividos años atrás empezó a aprender de nuevo los rescoldos que se creían apagados, empezando con un cruce de mensajes que al final terminó de la forma que observé en el parking. Pero hoy, Ifran,¿ has pensado
en él? Le dije con la ansiedad propia de no dar crédito a que prefiriese a Carlos contra su marido, al menos desde mi punto de vista. Fran es la mejor persona del mundo, no sé por qué se me ha ido la cabeza con esto.¿ Y te has tenido que liar con nuestro primo? Yo. Hija, por un momento parece que Fran no da lo que le pides. Laura
levantó la vista con sus ojos cargados de lágrimas. Cariño, No te puedes hacer idea del placer que me proporciona Fran, claro, tú no has podido ver lo que tiene entre las piernas, pero te aseguro que es el mejor amante del mundo. Creo que enrojecí, pero mi hermana no podía sospechar nada, ni por lo más remoto que yo había visto esa polla, que la había tocado con mis dedos, que le había hecho correrse, que habíamos dormido desnudos, que nos habíamos dado
placer mutuo.¡ Qué puta locura! Dije en alto. Laura volvió a mirarme llorando.« Fran lo tiene todo, ya le conoces, pero además en la cama es especial, capaz de satisfacer a una mujer al máximo».«¿ Entonces?»« Yo tampoco lo entiendo, no sé qué me ha pasado, hermana. Quiero mucho a Fran y por nada desearía hacerle sufrir, pues no se lo merece. Creo que he visto a Carlos y he vuelto a aquellos años, no sé, se me ha ido
la cabeza del todo». Me respondió brillándole los ojos.¿ Quién era yo para reprochar nada a mi hermana cuando yo me estaba comportando igual o peor que ella? Desvíe la vista hacia el suelo pensando y frunciendo el seño. Laura,¿ crees que es buena idea esto de la empresa? Le pregunté señalando e intentando abarcar todo lo que rodeaba al edificio. Quizá deberíamos vender nuestra parte y seguir con nuestras vidas,
a veces pienso esto puede acabar con nosotras. pero tú me dijiste que los números eran buenos, que has comprobado con Fran, que están dentro de la legalidad, que superan los beneficios cada año y están en pleno crecimiento. Creo que aquí podríamos ganar mucho dinero. Puede ser, no sé, hay cosas que no me gustan.¿ Qué hacemos nosotras metidas
en todo este lío y del que podamos arrepentirnos? Nuestras vidas son buenas, tenemos buenos trabajos, la familia, nuestro entorno.«¿ De verdad vamos a tirar todo por la borda?» Dije y me sorprendí a mí misma soltando aquel argumento.«¿ Hablas en plural?¿ Tienes tú algo que contarme, hermanita?» Me preguntó inquisitiva.
Levanté la mirada al frente y guardé silencio.«¿ Igual que ella se había sincerado conmigo, debería hacerlo yo con ella?» Lo pensé, pero no fui capaz, no me salía ni una sola palabra que tuviera sentido y que ella supiera interpretar. A Laura se le había ido la cabeza con Carlos, sí, pero a mí con Fran.¿ Con todo lo sucedido en estos días? Silvia,¿ qué está pasando?¿ Has visto algo extraño, algo que debas saber? Me insistió, aunque no debía sospechar, ni por asomo, la verdad. No sé, no me gusta
todo esto y creo que es mejor vender nuestra parte. Mentí, aunque en el fondo es lo que realmente pensaba, que era, la solución menos mala y la forma de acabar con tanto demonio y tanta tentación. Es por Celia, ¿verdad? Me preguntó. Sé que está dispuesta a lo que sea para que no vendamos, porque creo que no podrían pagarnos. Incluso Fran parece convencido en que sigamos en este negocio, sin embargo… esa mujer nos lo quiere poner a precio de saldo.¿
Fran te ha dicho eso? Le pregunté. Sí, dice que desde que está aquí, se ha dado cuenta de que podríamos dedicarnos a esto de pleno. ¿Qué?¿ Abandonarlo todo por este negocio? No, no tanto como abandonarlo, pero sí dedicarle más tiempo, venir de vez en cuando por aquí, vigilarlo, no tenemos prisa por vender si es lo que al final decidimos. Somos nosotras las que tenemos la última palabra. Además, Fran en la parte legal y tú en la parte financiera,
tenéis controlado todo.¿ O no es así? Me quedé mirando a Laura, sin saber qué decir. No, no me mires así, hermanita, lo de Carlos ha sido un lapsus, comentó enrojecida. ¿Lapsus? Bueno, algo imperdonable, Fran no se merece eso, no sé qué me ha pasado. pero eso no puede parar algo que nos puede dar muchos réditos en el futuro.¿ No crees? No sé, Laura. Sé que desconfías de mí, pero te prometo que yo no vuelvo si no quieres y tú puedes venir de vez en cuando a supervisarlo todo si
eso te hace sentirte más tranquila. Es que, mi mente seguía torturándome. Mira, tú vendrías con Fran, no estaría sola en esto y además no me gustaría que viniera solo, estando la arpía cerca. comentó refiriéndose a Celia.¿ Fran y yo? Pregunté absurdamente, porque eso era lo que me parecía más surrealista. Bueno, él me ha dicho que todo lo que ha visto contigo lo ha tenido claro, pero esa mujer no me
parece trigo limpio, esa es la verdad. Esas palabras me confundían todavía más Necesitaba contarle a Laura que aquello podría acabar con la familia más que aportarle algo positivo y que vender era lo mejor para sacar una buena pasta y cero problemas. Yo misma quería ponerle freno a tanta locura,
a pesar de estar disfrutando tanto. En ese momento salió Celia, que se veía inquieta, por cómo abandonamos la sala.«¿ Todo bien, chicas?», preguntó observándonos, mientras yo abrazaba compungida a mi hermana hecha un mar de lágrimas. Ella se había sincerado conmigo y yo no pude aproximarme ni a la mínima.« Sí, cosas de hermanas», dijo Laura limpiándose las lágrimas.« Creo que es mejor que os toméis un refrigerio. Ya ha llegado el catering».
Anunció Celia que intentaba ver en mis ojos si la decisión era la de vender o más que la de aportar más en esa empresa de locos. Estaba claro que venderle supondría un desembolso enorme y eso podría desestabilizar a la empresa hasta tener que pensarse si podía sostener un equilibrio financiero. Su deseo era que nosotras nos quedáramos en el negocio, pero¿ y yo?
y Laura? ¿Fran?
¿Pablo? Decidimos no adelantar nada, al fin y al cabo, El notario lo tendríamos a última hora de la tarde y aún podríamos cambiar de idea, repensarlo, meditarlo. Sin embargo, yo lo tenía cada vez más claro, si no quería arrepentirme a cada momento. Debía frenar todo eso de inmediato y ponerme en firme en la idea de vender y
abandonar ese lujurioso lugar, por el bien de todos. Nos metimos de nuevo en la sala, en donde habían preparado unos ricos tentempiés, con bastante bebida y allí aparecieron el
resto de ejecutivos de la empresa. Celia nos sirvió a modo de anfitrión a dos copas de champaña y nos preguntó por nuestros trabajos en la ciudad, interesada en nuestras vidas y luego nos salió con que éramos muy guapas e inteligentes, algo que, tanto a mi hermana como a mí, nos resultó algo falso por su parte y ambas nos miramos.« Oye, Celia, la empresa parece ir a tope. Al principio nos metiste algo de miedo», comentó Laura chocando su copa con la de la viuda.« Bueno, No todo es lo que parece,
intervino Celia, con su intriga de siempre. Pues los números dicen otra cosa. Apuntó mi hermana. Ya, pero no siempre es todo tan bonito. Ya sabes, esto requiere de una entrega total. Cuando dijo lo de entrega, no supe interpretarlo del todo, pero desde luego mi cuñado y yo nos habíamos integrado a tope. Cuando mi hermana quiso seguir interrogarla, Esta se escabulló con otros empleados hasta que la vimos
desaparecer de la sala.« Menuda bruja», dijo mi hermana. Rebeca, Matías, Marisa y los demás, que no dejaban de agasajarnos y de decir a todas las bondades que ofrecía aquella empresa mientras Laura afirmaba, buscando en mi mirada, que nada podría salir mal, diciéndome que aquello no lo debíamos desaprovechar. Incluso Pablo de vez en cuando metía basa para añadir lo mismo. ¿Ves, hermanita?
Todo parece ir bien, me dijo Laura queriendo convencerme. Preferí callar y seguir escuchando las novedades del departamento de EID así como nuevos proyectos y ampliaciones, hasta que, en un momento dado, Laura me cogió del brazo y me preguntó.¿ Has visto a Fran? No. Dije mirando a mi alrededor, viendo que allí había mucha gente, pero no estaba mi cuñado. Tampoco veo a Celia. Añadió ella mirando a su alrededor
de forma inquieta. Volvió a apretar mi brazo.— Tú, que conoces esto, mira a ver dónde están.— No me fío de esa zorra. Añadió preocupada. Sonreí queriendo quitar importancia, pero incapaz de confesarle que yo era más esa zorra que la que veía ella en la pobre Celia. Aún así, salí de la sala de reuniones y por uno de los pasillos pregunté a una de las operarias, si había visto a alguno de los dos. Sí, están en el laboratorio.
Me contó. Me acerqué allí, algo mosqueada, pues no me había percatado de que se hubieran ausentado ni que demonios hacían allí los dos juntos. Al abrir la puerta del laboratorio, casi me caigo de espaldas, al ver a Fran, apoyado en una de las mesas y Celia comiéndole la boca literalmente, intentando enroscar su pérfida lengua con la de mi cuñado.¿ Qué está pasando aquí? Pregunté alarmada, enfurecida y también celosa. Ah, perdona. Silvia,
estábamos probando un nuevo prototipo de lubricante de sabores. ¿Qué? Pregunté, mientras ella se limpiaba los restos de saliva de su boca y veía el bulto de Fran bajo su pantalón. Fue mi cuñado el que quiso aclararlo, sintiéndose en la obligación de hacerlo viéndome algo desencajada.« Silvia, es una pasada, tienes que probarlo, hay varios sabores, frambuesa, chocolate y hasta melón,
tu favorito, que te va a encantar». Sin tiempo a más, la propia Celia se untó en sus dedos unas gotas de ese gel con sabor a melón y lo introdujo entre mis labios, sin darme tiempo a reaccionar e impregnando mi lengua con ese inconfundible sabor.« Pero …» No me dio tiempo a decir más, cuando la boca de Celia se apoderó de la mía y me besó haciendo que yo misma abriera la boca y notara su lengua entrar
a jugar con la mía. Una mezcla de calor y frescor se apoderó de mis papilas gustativas transmitiéndose al resto de mi cuerpo y anestesiándome de un deseo que progresivamente me iba envolviendo en la excitación. Mi lengua buscó entrelazarse más con la de aquella mujer que intentaba dominar nuestra voluntad. Instintivamente estiré mis brazos para separarme de ella y más estando mi cuñado presente no perdiendo detalle de lo que
estaba ocurriendo. Esto es una completa locura, volvamos al salón con los demás, nos echarán de menos, protesté intentando darme media vuelta y salir de allí.¿ No te gustaría probarlo con Fran? Me soltó de pronto Celia observando detenidamente mi reacción. El resultado de la prueba puede suponer un estímulo poderoso para muchas parejas que necesitan un plus estimulante en sus
relaciones sexuales. Tardé en reaccionar, sin saber lo que mi mente iba procesando y con miedo a meter la pata, pues había algo dentro de mí que me empujaba a seguir su sugerencia. Le miré y él me observaba con los ojos brillantes, cargados de deseo.«¿ Pero es mi cuñado?»¿ Cómo es posible que tengas la desfachatez de pedirme algo así?
Respondí indignada a esa arpía de Celia. Ella no sé si estaba al tanto de todo lo que había vivido con mi cuñado, cosas que ni yo misma creía, habiendo llegado hasta límites insospechados, pero siempre parecía en pro del negocio y los nuevos productos, pero en esta ocasión,¿ besar a Fran? Celia cruzó la mirada con el que se encontraba dubitativo y desviando sus ojos hacia mí de forma penetrante.
Por un momento creí pedir clemencia en mi propia mirada y que él pusiera el sosiego y la racionalidad a mi atormentada mente. Podemos probarlo, Silvia. No perdemos nada, añadió él con una sonrisa acercándose a mí. Elegimos sabor a melón.¿ Qué es tu favorito?¿ Qué te parece? Agarrado a mis manos me miró de una forma que hacía deshacerme. Fran,
no sé.¿ Crees que estaría bien? Añadí balbuceando. Sois libres de hacer lo que os apetezca, de aquí no va a salir nada, dijo Celia interrumpiéndome, la degustación del gel en vuestras lenguas será progresiva para ir considerando la proporción
necesaria dependiendo del nivel de estimulación que se desee. Este gel ha sido concebido a partir de un fitonutriente, que se llama citrulina con una gran capacidad para relajar los vasos sanguíneos y ayudar a que la estimulación en el caso del hombre sea potente e intenso y en la mujer provocar un extra de energía que combinado con la alta proporción de azúcares de rápida absorción potencia el apetito
sexual y el deseo. A pesar de querer escuchar a mi mente más sensata, la viuda de mi tío no dejaba de alentarnos, detallando el poder del gel, me sentía hipnotizada mirando a mi cuñado, le había deseado intensamente, pero en aquellas circunstancias con una mujer al lado, mi hermana y mi novio a pocos metros de nosotros absortos, seguro, en la degustación del catering. No podía ser más irreal
la situación. Pero en verdad estábamos allí los dos frente a frente mientras Elia untaba una pequeña dosis del gel en su dedo para posteriormente frotarme con suavidad los labios que entreabrí y con mi lengua saboreé el dulzor del producto. Luego se giró hacia mi cuñado, realizando el mismo ejercicio con su dedo, el brillo sobre la carnosidad de los labios de Fran producto del gel me turbaba más y cabe.
Celia no se conformó únicamente con deslizar la yema de su dedo sobre los labios, en este caso lo introdujo con suavidad en la boca de Fran que lamió y chupó mientras me miraba. Desvíe la vista a la entrepierna observando la verga de mi cuñado ladeada bajo su pantalón vaquero. No sé si el efecto del gel, no sé si el deseo que me embargaba o ambos a la vez, pero sentí una humedad y calor en mi cuerpo, mis pezones resaltaban a través del vestido y Fran no estaba
inerte a ello. Tras unos segundos de reacción del gel, Celia dijo.« Deseáis besaros, lo sé. No pongáis más frenos y disfrutad la experiencia». Yo interpelé desviando la vista a uno y a otro.¿ Una experiencia en forma de experimento? Pensé en un momento o una experiencia inolvidable saboreando los labios y la lengua de Fran. Él tomó la iniciativa, acercándose a mí, notaba el aura de su calor y su respiración, mi propia respiración se alteraba entre una mezcla
de nerviosismo y deseo. Sentí la mirada de mi cuñado y sus labios a escasos centímetros de los míos y sin poder de reacción abrí ligeramente la boca y su lengua buscó la mía, el sabor de la fruta del melón aumentó al instante el poder de la libido. Si es que ya no lo tenía por las nubes antes, Cerré los ojos y nuestras lenguas se entrelazaron en una especie de deseo reprimido durante varios días y que empezaba
a aflorar por cada poro de nuestra piel. Es posible que aquel elixir ayudase a desinhibirme, pero el placer no era superfluo o artificial, si estaba besando a mi cuñado. La lengua cálida de Fran se abría en mí mientras intentaba engullirla y saborearla con mis labios, pusimos nuestras manos en nuestras mejillas, no deseando escaparnos de ese momento que
se nos estaba brindando. Parece el gel tiene un poder afrodisiaco potente, oí en la lejanía la voz de Celia, aunque estaba a nuestro lado, absorta en el momento que estaba viviendo con mi cuñado, disculpad, pero quiero aumentar la dosis del producto. Continuó Celia acercándose más a nosotros, es importante saber el punto álgido de la combinación, finalizó. No estaba muy segura de si aquello era buena idea, dado
que apenas unas gotas me estaban llevando al paroxismo. Fran y yo nos separamos manteniendo nuestros brazos sujetos por las manos del otro. Una fuerza oculta y potente impedía separarnos a la vez que nuestras miradas quedaron hipnotizadas una en los ojos del otro. Celia untó un poco más de gel en los dedos índices de sus dos manos y volvió a untar nuestros labios, en este caso chupamos los
dedos con avidez, diría que, con deseo, pasión, lujuria. Poseídos por un demonio infernal de calor volcánico, volvimos a besarnos con más pasión si cabe. Empujé con mi mano la nuca de Fran hacia mí mientras éste acariciaba mi larga melena, dibujando mis hombros y notando sus dedos en mi espalda. Notábamos la respiración entrecortada, el poder electrizante del producto aumentaba a pasos agigantados unido a un deseo pocas veces sentido,
al menos en mi caso. Separamos nuestras lenguas y empezamos a lamer nuestras mejillas mientras nuestros brazos intentaban amarrarse, con más fuerza si cabe al cuerpo del otro. Fran fue palpando con sus labios cada poro de mi piel a partir del cuello, bajando a la vez que desabrochaba los botones delanteros de mi vestido, algo en mi interior me pedía resistirme, pero era imposible. Noté sus labios en la parte superior de mis pechos que asomaban cada vez más,
al no llevar sostén. Celia ayudó en la tarea desde atrás, bajando las sombreras de mi vestido para dejarle enrollado sobre mi cintura y yo misma lo sujetaba con fuerza, entre cachonda y avergonzada pues recordaba que no llevaba nada más debajo. Mis pechos quedaron enfrentados a pocos centímetros de Fran que observó ensimismado mientras la yema de sus dedos rozaba mis
pezones provocando un respingo en todo mi cuerpo. La propia Celia extendió en la yema de sus dedos en mis pezones y la boca de Fran se apoderó de ellos, para empezar a lamerlos de una forma salvaje, como si estuviera hambriento y no sabía muy bien, si producto del gel, de mis pechos o de las propias ganas contenidas de mi cuñado. Ah, Suspiré al sentir esa lengua bordeando mi
duro pezón, mientras sus manos apretujaban mis senos. Desví la vista ligeramente hacia abajo y observé a Celia agachada abriendo la cremallera del pantalón de Fran para posteriormente hacer saltar como un resorte la polla dura totalmente descapullada. Aquella majestuosidad ante mis ojos causaba miedo por un lado y admiración por otro.«¡ Joder!», exclamé otra vez, sintiendo esa lengua y esos labios mordiéndome los pezones, viendo al mismo tiempo el
perfecto miembro de mi cuñado. Aquella mujer no tardó en empezar a saborear el falo eniesto de Fran, con mucho mimo palpando con la punta de su lengua cada poro carnoso, provocándole palpitaciones y cabeceos instantáneos. Fran no sabía qué decir, no había palabras para definir el momento. Por un momento recordé a mi hermana, cuando me repetía que le alejara de la arpía de Celia y, sin embargo,¿ quién era yo,
para decir nada? cuando la lengua de Fran pasaba de mis pechos a mi boca y yo la devoraba con toda la pasión? Silvia, te deseo, fue la respuesta de mi cuñado cuando mis ojos se encontraron con los suyos. Esas palabras entraron con fuerza en mi mente, como el placer que sentía al notar sus dedos jugando bajo mi
vestido y tocando directamente mi coño. Ah, el ritmo de la boca de Celia aumentó provocando un gemido en mi cuñado a la vez que ésta cogió mi mano y la apoyó sobre la herramienta cálida y vigorosa de Fran.—¿ Has visto qué cosa tan preciosa?— dijo esa mujer, y sí, lo sabía muy bien, incluso lo había palpado ya, hasta me había metido su réplica dentro de mí.— Pero, esto, no puede ser— dije, pero sin poder soltar esa polla de entre mis dedos y mientras Fran lamía mi cuello.
Por mucho que mi cabeza estuviera perdida, sí, aquello era real, era la polla de mi cuñado entre mis dedos, esa misma con la que tanto había disfrutado en mis sueños húmedos, como lo era su boca o su lengua, enredada con la mía. El poder de lujuria seguía aumentando, un segundo de raciocinio me quiso hacer parar de todo aquello.¿ Seguimos
con el melón o preferís otro sabor? Me preguntó Celia untando en sus dedos unas gotas de ese gel y sin dejarme contestarlo embadurnó en la punta de ese capullo violáceo. Al soltar mi otra mano, mi vestido cayó al suelo quedándome completamente desnuda y así, en cuclillas, apoyada sobre mis tacones, me lancé a lamer mi sabor favorito, pero esta vez, sobre la polla favorita, la que tantas veces había querido probar.
Miré a Fran a los ojos y su cara estaba expectante, como debía estarlo todo su cuerpo tensionado, anhelando mi boca. Mi boca degustó ese dulce sabor a melón, pero ya no importaba nada, ya no había nada, ni nadie, solo mi boca, atrapando ese glande, succionándolo y levantando la cara para ver los ojos a Fran, que me sonreía y
abría la boca entre suspiros. Silvia. Suspiró. Esta vez mi boca no se limitó a la punta, sino que mi lengua abarcó la largura de esa férrea y venosa daga que parecía a punto de estallar y marqué con mi propia saliva un reguero que me condujo a sus huevos, lamiéndolos y esparciendo esas babas, mojándole sin remisión, para volver a subir y esta vez tragarme una buena porción de esa mágica polla y empezar a mamarla con todas mis ganas. ¡Buah!
Fue un fuerte bramido de Fran, que pareció tambalearse, notando como todos sus músculos se tensaban. Mi boca no quería tregua e intentaba por todos los medios tragar y tragar, sintiendo como ese cilindro abría mis labios al máximo y penetraba hasta quererse colar en mi garganta, llegué a notar un espasmo en forma de arcada. Pero mi boca quería seguir chupando y al sacarla por un instante, un hilo
de babas colgaba de mi barbilla. Mi cuñado me hizo para ponerme frente a él, sin duda mi boca estaba haciendo estragos ahí abajo y parecía a punto de caramelo. Su mirada intensa lo decía todo, y era puro deseo. Fran me cogió en volandas y desnuda me llevó hasta apoyar mi culo sobre una mesa y al tiempo volver a besarme y recoger esas babas, mezcla de melón, saliva y los propios fluidos del líquido preseminal.—¿ Qué sabor prefieres, Fran?
preguntó Celia con una traviesa sonrisa.— Fresa
dijo él. La mano de esa mujer esparció el nuevo sabor para untarlo en mi rajita y embadurnarlo a tope. Mi cuñado se agachó inmediatamente y sujetando mi culo empezó a comerme el coño, de una forma brutal, sintiendo labios, lengua y hasta dientes queriéndome comer. Degustando todos aquellos líquidos que salían mezclados enredados en su lengua y extendiéndolo una y otra vez, sacándome más de un suspiro. Fran, Dios. exclamé sintiendo esa lengua dibujando mis labios mayores y luego
jugando con mi clítoris. Silvia. Dijo él, mirándome desde allá abajo, dibujando la forma de mi rajita. Fóllame, Fran. Ni yo misma quería haber dicho eso y hasta me parecía que no salía de mi garganta, pero sí, yo misma tiré de su cabeza, quería sentirle, necesitaba tener esa polla dentro de mí. Por un momento nuestras frentes quedaron pegadas, nuestras miradas atravesándose mutuamente, queriendo ver en nuestros ojos si había la mínima duda, si por casualidad alguien decía« no». Pero
ninguno de los dos pronunció esa palabra. Sentada al borde de esa mesa y mis piernas colgando permitían la altura perfecta para que la punta de la enorme verga de mi cuñado se apoyase en mis labios mayores y fue jugando con ellos, ascendiendo y descendiendo en cámara lenta, mirándome fijamente y aumentando el placer de la dosis ya de por si electrizante de ese gel, más la que ambos
teníamos por dentro. Ese glande majestuoso tuvo problemas para colarse dentro de mí, pero él jugó unos instantes ahí, queriendo abarcar lentamente la entrada de ese mastodonte ancho, que abría mis labios como nunca antes. Uf, Fran, fóllame. Salió a
modo de jadeo aquel ruego anhelante. Le gustó escucharme eso, pero él insistía en disfrutar del momento, incluso de verme totalmente entregada, pero lejos de quererlo despacio yo misma me aferré a su culo y le apreté contra mí con mis tobillos, para sentir por primera vez cómo esa enorme polla me invadía y se colaba hasta lo más profundo
de mí. ¡Ah! El aullido, jadeo o grito, salió de nuestras respectivas gargantas y creía estar flotando en lugar de estar sentada sobre una mesa, desnuda y con toda esa polla dentro de mí. Con todo ese miembro dentro de mí y nuestras caras pegadas, los labios de mi cuñado mordieron dulcemente los míos. Oh,
Fran. Jade. Silvia. Hizo él lo propio.
Entonces, él empezó a moverse lentamente para empezar un vaivén lento, pero intenso y especialmente profundo, clavándomela incesantemente, haciéndome ver entre tinieblas o mi mirada cegada, su propia mirada, pero quería seguir sintiéndole de forma continua, eterna, y así, sin decir nada, solo respirando agitadamente estábamos follando sobre esa mesa, mientras él le aparecía estar observándolo todo y disfrutando. Pues cuando entreabrí los ojos vi que se estaba masturbando mientras aquella. Polla
me taladraba de forma increíble. Miré hacia abajo y sí, era cierto, la anchura de aquella polla me estaba abriendo como nunca. Las embestidas se hacían cada vez más fuertes, Aquella verga era deliciosa abriéndome en canal y mi cuñado sabía cómo usarla, mi hermana no mentía, ni cuando la escuchaba gemir o gritar, ni cuando ella misma me lo contaba.
Notaba cómo ese miembro me abría al máximo y sentía que entraba tan adentro que parecía querer atravesarme, y empecé a jadear más fuerte, aferrada a su cuello, mordiendo sus labios con los míos, mientras sus embestidas se hacían cada vez más enérgicas. Aquel falo salía. Hasta casi la punta y con un golpe de cadera me la calvaba hasta hacerme desplazar ligeramente mi culo sobre la mesa. Sí, sí, Fran, sí.
Exclamé en un orgasmo increíble sintiendo que aquella polla parecía no tener fin, saliendo hasta la punta y volviendo a entrar hasta el fondo. Los golpes de pelvis de mi cuñado, mis dedos aferrados a su culo, nuestros labios entrelazados, le llevaron a correrse dentro de mí. Oh, sí, Silvia, Silvia.
Fue su exclamación abriendo los ojos cruzando su mirada con la mía e invadiéndome con su semen, llenándome de una forma que parecía no acabar nunca, uno detrás de otro, aquellos interminables impactos se sentían dentro de mí, llenándome el
coño como nunca antes había sentido. Tras un intenso movimiento que Fran mantenía a ritmo vertiginoso, fue deteniéndose lentamente notando los últimos espasmos de su polla dentro de mí y como se fue separando, goteante, observando al tiempo que mi coño había quedado extraordinariamente abierto, soltando goterones de semen que caían en cascada hasta el suelo, bajo aquella mesa. Observé esa polla que todavía seguía dura y tiesa, como si tuviera carrete para otro polvo tan salvaje como el que
acabábamos de disfrutar. Celia me miró sonriente, casi feliz de ver mi propia cara de satisfacción y Fran se acercó a mí y agarrando mi cara volvió a besarme, por si podía quedar alguna duda de que sí, efectivamente, no había sido un sueño. Notaba todavía la dureza de esa polla impregnada de su semen embadurnado mi tripita y mi ombligo.
El orgasmo había sido brutal, nuestros corazones aún latían a un ritmo vertiginoso, nos quedamos mirando, cuando nos fuimos relajando comprobamos que aquello había sido real, había fantaseado multitud de veces con mi cuñado. Pero nunca pensaría se hiciera realidad de esa forma y con una espectadora, en este caso
la mujer de mi tío abuelo fallecido. Nos vestimos en silencio, incapaces de decir lo que sentíamos, aunque no hacía falta, solo intentando desmenuzar y meditar lo que había ocurrido en aquella sala.« El resultado del gel es espectacular, estoy segura de ser un bombazo de venta», comentó Celia con orgullo y sonrisa mientras nos miraba a ambos y« podéis estar tranquilos, que esto no sale de aquí».« Gracias», respondió Fran, mirándome en esa complicidad que llevaban nuestras miradas.« La verdad es
que da gusto veros follar, parece que lo habéis hecho toda la vida, qué maravilla», nos confesó la viuda. Fran y yo nos quedamos mirando sin respuesta, demasiado atolondramiento teníamos en nuestras cabezas como para pensar en el éxito del producto y, además, aquella frase de Celia llevaba implícito algo
que incomodaba aún más a nuestros pensamientos. porque además ese secreto convertido en silencio cómplice no daba ningún tipo de tregua a nuestro propio arrepentimiento, incluso aquello podría volverse en contra nuestra. Volvimos por los largos pasillos hacia la sala donde se estaba dando cuenta del catering que se había dispuesto y sostuve un momento la mano de mi cuñado. Fran, empecé a decir. No, no digas nada. Fueron sus palabras
sin dejarme terminar mientras Elia sonreía a nuestro lado. Mi cuñado agarró mi barbilla y me besó dulcemente en los labios.
Al abrir la puerta de la sala, Pablo y Laura se acercaron a nosotros con aspecto interrogante de dónde nos habíamos metido.« Disculpa, cariño, pero me faltaba comprobar el balance semestral y había una serie de desfases y hasta que no lo he cuadrado no me he quedado a gusto sin darme cuenta del tiempo que pasaba y Silvia me ha ayudado», dijo Fran intentando salir del apuro a la
vez que me guiñaba un ojo. pues como no te des prisa te vas a quedar sin un canapé que meterte a la boca, respondió Laura señalando las mesas que se iban quedando vacías de viandas. Por suerte, mi hermana no parecía sospechar absolutamente nada y creo que Pablo tampoco cuando me trajo un canapé de salmón con caviar ilusionado con tanto lujo. Ni yo misma me lo hubiera creído
si me lo hubiera propuesto apenas una semana atrás. Durante un buen rato estuvimos hablando y conversando sobre los pros y contras del negocio, Yo desde luego no lo terminaba de ver claro, aunque mi hermana opinaba lo contrario, pero lejos de los números,¿ a mí? Lo que más me asustaba era el torbellino en el que me había visto envuelta en tan poco tiempo y aquello no era ni medianamente normal, algo dentro de mí, me decía que debíamos volver a nuestra vida de antes y dejarnos de pruebas.
Experimentos y negocios tan turbulentos y de paso olvidar. Lo
que había sucedido. Laura, deberíamos vender nuestra parte. le dije, mientras Fran guardaba silencio a mi lado.« Creo este negocio puede ser muy rentable, estoy segura, no sería necesario que nos ocupáramos en tiempo completo a ello con una vez a la semana o cada quince días que viniéramos a controlar la situación sería suficiente», dijo Laura muy convencida.« Si solo has estado aquí dos ratos».¿ Cómo puedes estar tan convencida de ello, sin tener un concepto claro del funcionamiento
y toda la vorágine que conlleva esto? Le comenté extrañada de la seguridad con la que mi hermana hablaba.« Bueno, será mi intuición y por lo que me habéis comentado», me respondió cambiando el color de su cara a la vez que intentaba desviar la vista hacia otro sitio. Miré
a Fran extrañada. Era claro que Laura no sabía hasta dónde habíamos llegado él y yo, pero, por otro lado… Mi hermana sabía más de lo que creíamos sobre ese turbio negocio y estoy segura de que la culpa de ello la tenía nuestro primo que le había dado más información de lo que podíamos suponer. No solo echaban buenos polvos, sino que había confidencias de otro tipo.¿ Pero por qué, si así fuera, no nos contaba nada? Me quedé pensativa cuando vi aparecer a mi novio con cara de circunstancias.¿
Qué te ocurre? Le dije preocupada estirando el brazo a su hombro. Vamos a esa esquina os tengo que contar lo visto, nos dijo indicando una mesa con sillas vacía. Nos acercamos al lugar señalado con cara de sorpresa esperando que Pablo contara lo que había observado. Había ido al baño, comenzó a explicar repasando con su mirada los rostros de cada uno de nosotros y al salir me llamó la atención el ruido proveniente de una de las habitaciones, la
conversación era ininteligible. pero me acerqué y comprobé que la puerta está entornada y ya sabéis que a mí me gusta enterarme y curiosear de todo, aunque no me inviten a la fiesta, siguió con su sonrisa de niño travieso, y no os podéis imaginar a quién me he encontrado allí. Nos miramos unos a otros esperando Pablo terminara de resolver la incógnita, mientras éste disfrutaba con nuestra ansiedad por saber
la respuesta. Pablo hizo uno de sus odiosos silencios intrigantes y tuve que pellizcarle para que siguiera.¿ Os acordáis del notario que leyó el testamento? Canoso, regordete con gafas. Sí, ¿y? Dijo Laura abriendo las palmas de la mano.¿ No estaba solo? Estaba con Celia y no presosamente hablando de forma discreta. Ya me entendéis, respondió Pablo frunciendo el seño. Todos nos
miramos sin entender.¿ A qué te refieres? Pregunté absurdamente. pero la sonrisa de mi novio daba evidencias de que había algo más que una relación profesional. Un montón de interrogantes empezaron a aparecer.¿ Qué tramaba Celia con el notario?¿ Qué artimaña se estaba poniendo en práctica? Pablo continuó con el relato. Cuéntalo todo con detalle. Le ordené a Pablo, borrando su sonrisa con un nuevo pellizco en el brazo. Es muy fuerte, os
aviso dijo él sabiendo que nos tenía en ascuas. Hasta aquí llegó el capítulo de hoy. Hasta la próxima.
