GEMELAS - PARTE 18 (Relato Erótico) - podcast episode cover

GEMELAS - PARTE 18 (Relato Erótico)

Jul 31, 202542 min
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Speaker 2

Lleva tu imaginación a otro nivel. Relatos calientes Hoy presentamos Gemelas, parte 18 Mi futura casa era una maravilla. Teresa, además de tener buen gusto, demostró que el dinero está para gastarlo. No escatimó en nada y pensó en todas las posibilidades. Era un ático dúplex con terraza, de dos alturas, desde la que se veía el mar, en una zona bastante exclusiva. Había bastantes estancias y habitaciones, y se podía vivir sin

estar apelotonados. Segramente pensó que, en un futuro, ya que el lugar era precioso y a ella le gustaba estar en compañía familiar, sería ideal. Mi prima Susa me contó que su madre y la abuela estaban agradecidas a Elsa por el regalo que les había hecho. También me contó que entre las invitadas estaba su compañera Ana, la depiladora, quien le comentó que le había encantado la fiesta de despedida.

De paso, le insinuó que cuando se sentó sobre mí, notó que ya me iba haciendo falta un repaso de depilación, sobre todo en el pubis. La miré con malicia y ella me devolvió la sonrisa, sabía lo que habíamos hecho en mi última visita. Una de las cosas que se me ocurrió fue limpiar mi casa ante la llegada de mis padres y mi abuela cuando vinieran a la boda. Yo siempre procuraba tenerla decente, aunque mi prima Susa la mantenía perfecta. Pero, conociendo a mi madre, estaba seguro de

que le pondría pegas. Una tarde que tuvimos mucho trabajo en la tienda, bajé al despacho casi a la hora de cerrar. Quería ordenar los papeles y detrás de mi vino fina con el dinero de la caja. Solía guardarlo en la caja fuerte hasta el día siguiente cuando lo ingresaba en el banco. En el almacén me encontré con Ángel, el aprendiz, que con el tiempo demostró ser aplicado. Al decirme que ya tenía novia formal y quería ganar más

dinero para ir ahorrando, me pareció ideal. Al haber quedado la plantilla coja tras la despedida de Joaquín, me vino muy bien ampliar sus cometidos, dándole una comisión por las ventas que realizara. En ese momento, estaba recogiendo las prendas que había sobre el mostrador y nos saludamos.¿ Qué tal, Ángel Una tarde dura, ¿verdad? Sí, Tony, nos han dado una buena paliza. Menos mal que ya nos vamos a casa. Sí, pero no os quejéis de la recaudación. Mira qué montón

de dinero he recogido, dijo Fina. Ja, ja, ja, eso es bueno. Me gusta verte trabajar a ti también,¿ qué te parece, Ángel? Vaya que sí, a Fina da gusto verla siempre, ja, ja, ja. Ya estamos, otro que siempre está mirándome. Claro, es que los ojos están para algo. Venga, no disimules, fina, que te gusta que te miren. Es cierto, no lo puedo remediar. Ah, fina, una cosa.¿ Tú crees que la señora de la limpieza querrá venir a mi casa para desentarla un poco? No es que esté demasiado sucia,

pero mi madre, ya sabes. Es posible. Si quieres, se lo pregunto cuando venga. Vale, de todas formas ya concretaré yo con ella. Perdón que me meta en vuestra conversación.¿ Dices que necesitas a alguien que te limpie la casa? Sí, Ángel, ya lo has oído. No está demasiado sucia, simplemente es el polvo o algo más. Entonces espera, se lo diré a mi novia. Precisamente me preguntó si no habría algún trabajito por ahí para ella. Ya sabes, nos queremos casar

algún día. Estupendo, prefiero que lo haga tu novia. Por cierto,¿ qué dijo de la cena de soltero? Uf, no veas. Como es tan celosa, no se creía que no hubiera algún astraípe o algo así.¿ No me digas que es tan celosa? No tienes idea. Si vamos por la calle y nos cruzamos con alguna tía buena, me mira como si me fuera a matar, jajaja. Lo tienes crudo con ella, jajaja. Entonces, que no se te ocurra tener alguna aventurilla en alguna casa cuando vayas de reparto. ¿Qué?¿ Tú tuviste alguna? Bueno,

alguna cosilla, sí, jajaja. Bueno, chicos, os dejo. Voy a cerrar la registradora. Al otro día quedamos en que dejaríamos la limpieza para un domingo cualquiera, sin prisas. A mí me venía mejor y a ella no le importaba, mientras fuera por la mañana, para salir por la tarde con su novio. En casa de Teresa no se hablaba de otro tema, la boda. Hasta Clara ya estaba informada de todo y compartían opiniones. Una noche de sábado me invitaron a cenar. Clara se ocupó de servir la mesa y

luego se sentó con nosotros para hablar del asunto. Allí salió todo. Las hijas y la madre contaron sus progresos en las compras y le enseñaron a Clara las muestras. Yo miraba y aceptaba, o como mucho opinaba, para que vieran que me interesaba el tema. Entre las varias cosas que se comentaron estuvo la de las damas de honor de la novia. Rosa enseguida se apuntó, ella sería una de las damas, y me dejaron elegir a la otra. Pensé entre las opciones que tenía y me decidí por Susa,

era la más idónea, joven, guapa y elegante. Como otra opción nombré a Fina, pero todas se negaron. Teresa dijo que si Fina aparecía como dama, eclipsaría hasta a la novia, por su manera de vestir tan provocativa. Todos reímos admitiendo su razonamiento. La cosa quedó decidida, Rosa y Susa serían las damas. Después salió el tema de la madrina de la boda. Yo elegí a mi madre. En ese momento, Teresa lagrimeó un poco, pensando que el lógico padrino debería

ser su marido, el padre de la novia. Pero en su ausencia, se proclamó madrina por parte de la novia. Sobre el nombre del niño o niña, ahí sí que hubo disparidad de criterios. Cada uno aportaba nombres diferentes. En lo único que se pusieron de acuerdo fue en ponerle nombre de Flor, si era niña, en recuerdo de don José. Hasta Clara sugirió que si era chico podríamos llamarle Narciso

o Jacinto. La verdad es que nos sorprendimos todos, pues no habíamos contemplado la posibilidad de que fuera chico, pero lo tomamos en cuenta y aplaudimos a Clara. Ella, al oírlo, se sintió feliz y comentó. Ya quisiera yo tener un hijo tuyo. Si fuera así, le llamaría Florian. Se hizo un silencio sepulcral. Las mujeres se sorprendieron de que Clara quisiera tener un hijo mío, sin más, mientras que ellas

lo iban a hacer por obligación. Teresa y Azucena se miraron y se levantaron para darme un beso y reafirmar que ellas también querían tener un hijo mío, mientras que Rosa disimuló mirando para otro lado. La velada estuvo muy amena. Allí se habló de todo, y no solo se habló, se comió y bebió bastante. Clara no dejaba de ir a la cocina y traer cosas para picar. El caso fue que cuando me fui a casa ya eran las cuatro de la madrugada y estaba agotado. Me costó desnudarme,

estaba exhausto de tanto hablar. Me metí en la cama, desnudo, y al segundo me dormí como un bebé. Creo que nunca he dormido tan intensamente hasta que sobre las siete de la mañana me desperté sobresaltado al oír insistentemente el teléfono. Medio dormido, con un ojo solo abierto, corrí a preguntar quién era y me sorprendió oír una voz desconocida.¿ Quién es?

Speaker 3

Buenos días. Soy Billy, la novia de Ángel. Ah, hola.

Speaker 2

No te esperaba hoy, y menos tan pronto. Es que pensé que así tendría más tiempo para limpiar mejor. Está bien,¿ a qué hora vas a venir?¿ A qué hora?

Speaker 3

Si ya estoy aquí abajo, en el patio.¿ En el patio? Joder, espera, te abro

Speaker 2

Voy a ponerme algo. Apreté el botón y corrí a mi habitación para ponerme algo de ropa. Iba casi dormido y, al momento, sonó la puerta de mi casa. Cogí la sábana, me envolví y abrí. Pasa, Billy. Perdona que te reciba así, pero me has pillado completamente dormido. Es que anoche trasnoche mucho y todavía estoy medio traspuesto.¿ Y qué tengo que hacer? Mira, Billy, busca por ahí lo que

Speaker 3

haya. Yo me vuelvo a la cama.

Speaker 2

Cuando termines, me avisas.¿ Entonces limpio todo? Todo lo que vea sucio, pero un momento, en esa habitación duerme mi prima Susa. Ahora no está, está de viaje, pero ella es bastante ordenada y, además, trabaja en un salón de belleza, por lo que tiene muchas cosas caras que no quisiera que se rompieran. Mejor si no las tocas, así que limpias por encima y ya está. Está bien, vete a la cama que te vas a resfriar. Me señaló lo que me asomaba entre la sábana. Oh, lo siento. Gracias.

Llámame cuando termines y, por favor, no hagas ruido. Tranquilo, andaré de puntillas, jajaja. Gracias, eres muy simpática y muy guapa. Gracias, ya me lo dice mi novio. Volví a caer en la cama fulminado. Estaba destrozado y necesitaba descansar. Agradecí que la chica no hacía nada de ruido y me quedé extendido sobre la cama como si me hubieran planchado. Soñé y soñé que olía el perfume de Susa, uno de los más caros y que reconocería entre mil. Soñé que venía de su trabajo, se subía a mi cama y

me destapaba para sentarse sobre mi polla. Era todo un ritual, primero me daba unas cuantas chupadas y enseguida se sentaba, metiéndosela en el coño. Luego se movía suavemente mientras me contaba algo. No podía pedir más, estaba en el séptimo cielo, en silencio y descansado. La sensación de paz, añadida a sentir ensueños azuzas sobre mí, me aumentaba el relax. Hasta la polla la notaba dura y levantada, pero me daba igual.

Sentía como Susa se movía en todas direcciones. Solía hacerlo para que mi capullo le frotara su punto G. Sabía cómo excitarlo y no tardaba en correrse por primera vez. Parecía que el sueño era tan real que, al sentir sobre mis labios la calidez de un pezón, saqué la lengua y lo lamí. No podía estar mejor, por mí no me habría despertado nunca. Hasta la polla estaba más dura que de normal, estaba a gusto, caliente en la humedad de mi prima y no me privé de nada.

Cuando el capullo se fue inflamando más y más, me tensé y, sin dudar, me corrí con toda la fuerza posible. Apenas pasó una décima de segundo cuando toda aquella paz se acabó de golpe. Noté que aquel calor que sentía se esfumaba, la polla quedaba al aire y una serie de improperios atronaban en mi cabeza.¿ Pero qué haces, desgraciado? Te has corrido en mi coño como si fueras un burro, me has llenado de leche.

Speaker 3

P, pero,¿ quién eres tú?¿ Y Susa?¿ Qué Susa? Soy Pili.¿ Qué Pili? Ah, sí, la novia de Ángel. Menos mal que te acuerdas. Te has corrido en mi coño. Yo.¿ He sido yo? A ver,¿ quién si no?

Speaker 2

No me concentraba, abría los ojos y no veía. Poco a poco pude comprender. Casi encima de mí estaba Pili, se había puesto un sujetador de Susa y su perfume. Y no solo eso, se había metido en mi habitación y, viéndome desnudo, se había sentado sobre mi polla, follándome como lo hacía Susa. Por eso me corrí, creyendo que era ella. Mi polla continuaba oscilando en el aire, casi vertical, siguiendo

manando leche. Billy, con cara de enfadada, se metía dos dedos en el coño, tratando desesperadamente de sacarse la leche que yo le acababa de inyectar a presión. Enseguida se marchó a la ducha para quitarse todo lo que pudiera. Sobre mi pecho y ombligo, la leche se iba secando. Inmediatamente me quedé dormido otra vez, la polla cayó a un lado y el silencio volvió a la casa hasta que volví a sentir que alguien me tocaba en el hombro. Me costó reaccionar. Ya no me acordaba ni de Susa,

ni de Pili, ni de nada. Pero a mi lado vi a una chica completamente desnuda mirándome con una sonrisa.¿ Quién eres?

Speaker 3

Ya no te acuerdas? Soy Billy, la novia de Ángel. Ya he terminado la limpieza. Ah, pues bien. Pero,¿ por qué estás desnuda?

Speaker 2

Por qué va a hacer? Porque ya me duché para quitarme tu leche y el olor del perfume. El sujetador lo guardé otra vez en el armario de tu prima, así que todo está en orden. Ah, eso está bien. Entonces, dime,¿ qué te debo dar? Eso puede esperar. Preferiría que antes me dieras un poco de esto. Billy alargó la mano y me cogió la polla que dormía sobre mi cadera. Le retiró el prepucio y se la metió en la boca. Un momento, Billy, espera que me aclare un poco.¿ Quieres

decir que quieres que yo te...? Sí, que me hagas lo que quieras. Ya me pagarás más tarde. Está bien, tú lo has pedido. De momento, sigue chupándome la polla, hasta que yo te diga. Mientras me chupaba la verga, inclinada sobre mí, me fijé en cómo era Pili en realidad. Tenía una melena larga y rizada, de color castaño, y unas tetas redondas que le apoyaban sobre mi pecho. Alargué la mano y ella se acercó para que se las chupara. No tardé en meter la cabeza entre sus muslos y

comerle el coño de una manera desaforada. Billy no tardó en correrse, y yo hubiera hecho lo mismo si no le hubiera cambiado la orden. Ahora ponte a cuatro patas, que te voy a enseñar algo. Lo que quieras. Además de todo lo referido, el culo de Billy era espectacular, redondo y duro, con las nalgas tan separadas que podía admirar su coño mojado y su culo rosado. Escupí sobre ellos y apunté la polla al coño. Fue todo un placer hundirme en ella, separé los labios sin dificultad y

me hundí hasta perderme hasta los huevos. Ella disfrutó al sentirme en su interior, haciendo tope en sus entrañas, y empezó a mover las caderas hacia mí, quería que le metiera más de lo que tenía y lo intenté, aunque pensé que mejor sería cambiar y lo hice. Solté un salivazo en el culo y apunté. Billy gritó, me avisó que me había equivocado de agujero. Lo hizo primero con suavidad, pero como vio que yo insistía, gritó con desesperación. Y

cuando le metí medio glande, ya fue con terror. Lloró, rogó y gimió, pero la polla le fue entrando hasta perderse entre los mofletes. No podía escapar, le tenía agarrada de las caderas y apalancado en la cama. Billy daba puñetazos en la sábana y la mordía con rabia, pero cuanto más se agachaba, más onda le entraba. Poco a poco se fue conformando y empezó a gemir y jadear. Ya era inevitable, el culo le ardía, pero le gustaba. Yo le iba echando saliva y lo agradecía. Se corrió

entre mis brazos, lo noté al contraer el esfínter. Billy,¿ te gusta así? Eres un cabrón, me has roto el culo. Esto no se lo doy ni a mi novio. A partir de ahora, quiero que se lo ofrezcas lo primero. Eso ni lo sueñes. Pues entonces le contaré que me has follado y me has ofrecido a que hiciera lo que quisiera contigo. Eres un hijo de perra, eso no lo puedes hacer. Lo que tú quieras. Ya verás que contento se pone cuando le digas que quieres que te

meta la polla por el culo lo primero, jajaja. Mal nacido, me va a rajar el culo.

Speaker 3

La

Speaker 2

tiene casi como tú. Por cierto,¿ a dónde te dejo la leche? En el coño no, por favor. Ya que la tienes ahí, córrete en el culo. Prefiero que me la chupes otra vez y que te la tragues. Verás que sabrosa está. Lo hizo con pocas ganas, pero me dejó una polla reluciente, sin rastro de leche ni de nada. Cuando terminamos, se sentó con cuidado a mi lado y me dijo que estaba dispuesta a volver a limpiarme las

veces que hiciera falta. Se lo agradecí y le pagué lo acordado, más una propina extra por la limpieza de mi polla, que no estaba prevista. Se lo conté todo a fina, nos reímos un buen rato. Y lo más gracioso fue que, en ese momento, Ángel bajó al almacén y nos dijo. Tengo que contaros una cosa, pero es un secreto.¿ Puedo confiar en vosotros? Claro, Ángel, lo que haga falta. Dijo Fina. No me digas que le has

visto las bragas a Fina, jajaja. No le digas eso al chiquillo, aunque no será que no me mira, jajaja. Ya lo creo, fina, es que se me van los ojos, y si es por el escote. ¿Qué?¿ Te gustan mis tetas? Vaya por Dios, no me lo creo, jajaja. Pero,¿ qué es lo que quieres contarnos?¿ Vosotros que sois mayores, alguna vez habéis follado por atrás? Pues yo, no sé si decírtelo, pero alguna vez sí, claro.¿ Y tú, fina? John no folló de ninguna otra forma. Lo primero que me meten es la polla por el

Speaker 3

culo.¿ Tú no lo has probado con Pili? Sí.

Speaker 2

Ayer lo probé. No me atrevía a pedírselo a Pili, como es tan celosa, pero ha sido ella la que se ha ofrecido. Y aunque ha llorado mucho, me ha dicho que lo volveremos a hacer siempre que quiera yo.¡ Qué suerte! Eso de tener una novia tan guapa, no la tiene nadie. No me lo puedo creer, Ángel. Pues, aprovecha. Y ya sabes, lo único que te aconsejo es que le pongas antes una crema o algo. Ah, sí. Eso no lo sabía.¿ Quieres decir que se la has metido

en seco? Claro, no tenía nada a mano. La cogí de la cintura y ¡zas!

Speaker 3

Adentro toda. Joder, qué gusto me dio.

Speaker 2

Por Dios, ángel, no seas bruto. Otra vez ponle crema. Mañana mismo le pondré un buen puñado. Eso es, buen chico. Ala, vete para arriba. Nos miramos y nos descojonamos de risa. Fina me miraba y no se lo creía. Le sacamos todos los detalles y el chico se fue orgulloso, mientras que Pili no se podría sentar en días, más lo que le esperaba en adelante. Aquella mañana me levanté raro. Algo me preocupaba, pero no lo podía concretar. Había dormido mal,

con sobresaltos, y eso no era mi costumbre. Cuando llegué a casa de Teresa, después de ir al banco, seguía malhumorado sin saber por qué. Al ir a abrir el ascensor, me encontré con Clara, que bajaba con el carrito de la compra. Apenas la saludé y la empujé hacia adentro del ascensor. No la dejé salir y pulsé el último piso. Ella me miraba y no comprendía, hasta que la arrinconé y empecé a besarla por el cuello, apretándole las tetas

por encima de la ropa como si estuviera enajenado. Tony, no es que me queje, pues estoy deseando follar, pero me tiene sorprendida. No es normal lo que haces. Lo siento, pero necesito desfogarme. Vale, sigue, por mí. Cuando estábamos entre dos pisos, pulsé el stop y el ascensor se quedó parado. Mis manos no paraban de meterse entre la ropa de Clara sin ningún orden. En realidad, quería saber qué me agobiaba,

mientras Clara pacientemente aguantaba mis embestidas. Cuando pulsé el botón de bajar, ella se arregló la ropa con cuidado, sin decirme nada. Yo llevaba la cara llena de carmín de sus labios, pero, en resumen, no le había hecho nada serio. Me despidió con la mano, como se despide a un extraño, y yo volví a subir hasta el piso de Teresa. Entré con mi llave y recorrí el pasillo sin pararme. Al pasar frente a la habitación de las gemelas, las oí cuchichear. Se reían en voz baja, sin poder entender

lo que decían. Entré en la habitación de Teresa sin llamar. Todavía estaba durmiendo y no la desperté. Me desnudé y me colé debajo de su sábana sin decir nada. Teresa estaba de lado. Con la mano, rosé su culo y me di cuenta de que no llevaba bragas, como solía. Luego, la fui subiendo hasta agarrarle una teta que se apoyaba sobre la otra y rodeé el pezón hasta hacerlo salir. Me arrimé a ella por detrás y pronto mi polla buscó entre sus muslos. Ella notó el calor de mi

capullo e instintivamente levantó la pierna. Al momento, entré en ella sin mucho cuidado. Buenos días, galán. Así me gustaría que me despertaras todos los días. Métela a fondo, es lo que más me gusta. Y a mí también. Ya no hablamos más. Me pegué a su espalda y me apreté entre sus muslos, metiéndole la polla hasta donde podía. A ella le gustó el despertar, pero yo seguía cavilando. Teresa se dio la vuelta y se subió sobre mí, cabalgándome con furia. Yo me mantenía quieto, dejándome follar.¿ Se

puede saber qué te pasa hoy? Primero me follas con todo el cariño y ahora, que yo te respondo, tú te quedas indiferente. Parece que no estás aquí.¿ A dónde estás ahora, Tony? Lo siento, Teresa, no sé qué me pasa. Me levanté ya de mal humor, estoy enfadado conmigo mismo o algo así. A ver, cuéntame lo que estás pensando. Teresa dejó de cabalgarnos pero se tumbó sobre mí, apoyando las tetas sobre mi pecho como almohadas. Le empecé a contar desde que me desperté. Le hablaba sin mirarla, como

si recapacitara estando solo. Ella me escuchaba atentamente hasta que, desde la habitación de al lado, escuchamos un gemido largo y agónico. Una de las dos hermanas se estaba corriendo como una perra. Yo, sin querer, le di un empujón a Teresa, que cayó a mi lado. Entonces, ella me cogió la cara y me obligó a mirarla.« Tony, haz el favor de decirme qué te pasa».« No lo sé, no me pasa nada». A ver. Esta mañana has venido mal y hace un momento, cuando una de mis hijas

se ha corrido, te has descompuesto. Esto es por algo serio. No lo sé, pero hay algo que me quema por dentro. Ah, ya me lo imagino. Tony, sabes muy bien que yo te quiero y no te lo digo por decir. Te prometo que si no fuera más mayor que tú, me casaba contigo ya mismo, y tendríamos, no uno, sino un montón de hijos. Sí, eso lo sé, pero... Miré hacia la habitación de al lado, donde ahora gemía la otra hija. Teresa me comprendió y me abrazó, llenándome de besos los labios.

Ya sé lo que te pasa, el casarte así no te gusta. No es que no me guste, lo que pasa es que siempre pensé que la persona con quien me casara estaría loca por mí, por estar conmigo, por hacer el amor a cada momento. En cambio, ya lo comprendo. Aunque, si quieres que te diga la verdad, mis hijas, las dos, te quieren con locura. Lo que pasa es que les ha pillado un poco a contrapié. No te engañes, Teresa.

El amor de tus hijas es más de amigos de juegos, de jiji, jaja, de diversión, pero no es lo que yo necesito. Sé que no es un consuelo, pero te diré que cuando me casé con Pepe me pasó lo mismo. Nuestras familias lo acordaron, pero yo supe ganármelo. Y la verdad es que fuimos muy felices. Te aseguro que mis hijas te llegarán a querer como a ti te gusta,

por lo menos Azucena. No me basta, Teresa.¿ Comprender qué es apostar muy a largo plazo, y si no ocurre?¿ Me paso toda la vida de flor en flor, sin follar a mi propia mujer? No te aflijas, te prometo que encontraré alguna solución. Por otra parte, por amor no te quejarás, siempre me tendrás. Ya, y tú a mí, pero, la madre de mi hijo, eso, si llega a querer. seguro que sí. La polla se me había bajado y no volvió a levantarse. Ella me abrazó e incluso intentó comérmela,

pero fue inútil, se me había pasado el ardor. Me vestí y, cuando salí por la puerta, las gemelas todavía estaban retosando. Ese día, Fina me vio tan mal que me invitó a comer a su casa. No sabía qué hacerme para que le contara lo que me pasaba, hasta que le conté lo que hablé con Teresa. Fina interrumpió la mamada que intentaba contentarme y me miró seria. Eso que me dices ya lo pensé yo. Para casarse, hay que estar un poco ilusionado, por lo menos. Te lo

digo por experiencia. Mi caso no fue igual, pero lo que sí sé es que hay que buscar una solución. El problema es grave, pero debe tener solución, ya que por todo lo demás va sobre ruedas. Eso es muy bonito de decir, pero el caso es que las dos gemelas están muy unidas, ya lo sabes. Y yo no puedo entrar en ese círculo. No te niego que pueda hacer algo con Azucena, pero siempre estará Rosa por medio.

Déjame pensar. Debe haber alguna forma. Estoy pensando en algo que no es muy normal, pero a lo mejor tiene solución para lo tuyo. Déjame hacer. No me convenció, pero con la ilusión que lo dijo, preferí no llevarle la contraria y le dejé que siguiera chupándome la polla hasta que me corrí en su cara. Fina me vio tan abatido que no protestó ni reclamó que yo le hiciera lo mismo. Y seguimos sobre la cama, mirando al techo,

hasta la hora de volver al trabajo. Al día siguiente, Fina me invitó otra vez a comer en su casa. Lo hizo con una cara pícara, pero no quiso decirme de qué se trataba. Yo fui sin muchas ganas, pensando que lo mío estaba perdido. O tragaba con esta situación o mejor me retiraba por el foro. Tony, escucha. Estuve pensando en tu problema y la verdad es que no es fácil, sobre todo viéndolo desde tu punto de vista. Pero si pienso como mujer, a lo mejor tenemos éxito,

aunque te parezca raro. Desde ahora te digo que me parece imposible.

Speaker 3

No lo creas. Mira lo que he comprado.¿ Qué es eso? Parece un... Exactamente es lo que piensas. Además, es del último modelo.

Speaker 2

Un consolador? Precisamente. Aunque es de la última generación, con baterías recargables y varias funciones.¿ Y para qué quiero yo esto, teniendo yo la mía? Fina sonrió y me contó el plan. Desde el principio me pareció una locura, pero, ya que se tomó la molestia. A la mañana siguiente, volví a casa de Teresa, solo un poco más animado, y pasé por el pasillo de las chicas. Me encontré con Rosa, que salía de la ducha y me dijo que su madre acababa de meterse cuando ella salía, por lo que

iba a tardar. Me hice ánimo, cogí a Rosa del brazo y la metí en su habitación. Allí estaba Azucena, sentada en la cama, poniéndose un sujetador mínimo. Seguramente acababan de jugar las dos. Hola, chicas. Hoy no vengo a hablar con vuestra madre. Hoy vengo a traeros un regalo para vosotras.¿ Para nosotras?¿ Si no es nuestro cumpleaños? Ya

lo sé, pero para mí es muy importante. Pero, antes de nada, quiero deciros que, por casarme con Azucena, no quisiera que pensaseis que os quiero separar a las dos. Tenemos la sensación de que eso es lo que querías. Ni hablar. Yo solo quiero que seamos felices los tres. Y, como muestra, os traigo esto, para que veáis mi buena disposición. Porque he notado que no me querréis si no tenéis plena confianza en mí. Necesito que mi mujer me quiera como a un marido, no como a un adjunto. Creo

que lo entenderéis, sobre todo tú, Azucena. Claro que lo entendemos. Pero pensábamos que, al estar tú por medio, ya no nos podríamos ver como antes. Por eso os traigo esto, con mis mejores deseos y como muestra de lo que digo. El paquete estaba envuelto de manera primorosa, y las dos estuvieron abriéndolo como si fueran dos niñas en reyes. Cuando apareció el Consolador, abrieron los ojos, incrédulas. No las dejé hablar. Espero que con esto os sintáis más unidas todavía. Es

lo mejor que encontré. Me aseguraron que esto os llevará al cielo, casi tanto como yo. Azucena seguro que lo sabe. Yo, de momento. Pero reconozco que es un detalle que no esperábamos. Te quiero,

Speaker 3

Tony. Puedes

Speaker 2

estar seguro, y mi hermana también

Speaker 3

Te lo juramos. Eres un

Speaker 2

cielo de cuñado. Les enseñé el manejo, según me había explicado Fina. Tenía de todo, una buena polla, que funcionaba con varias vibraciones, que se retorcía, mientras unas protuberancias frotaban el interior de la vagina y el punto G. Además, un dedo que agitaba el clítoris con otros ritmos independientes y una punta que succionaba el clítoris a gusto de la consumidora. No les hice esperar más y me fui

a la tienda. Al día siguiente, antes de salir hacia casa de Teresa, me llamó para decirme que en su casa me había dejado, con Clara, unos prospectos y una tarjeta para una agencia de viajes que conocía, para contratar el viaje de luna de miel. Ellas no estarían, porque iban a ver unas cosas para el piso. Cuando entré, Clara me oyó y salió para recibirme. Me contó lo mismo que dijo Teresa y, de paso, me preguntó si

se me había pasado el mal humor del ascensor. Me di cuenta de que la había tratado mal y quise compensarla. La cogí por la cintura y la encaminé a su habitación. Ella no salía de su asombro. Después de saber todos los proyectos de la casa, había perdido las esperanzas. Pero, cuando yo la fui desnudando poco a poco, vio que la cosa iba en serio. Toda la furia que le demostré el día anterior ahora fue delicadeza y suavidad. La chica me sorprendió también, porque, desde que lo hicimos últimamente,

había cambiado bastante. Había adelgazado y estilizado su figura de una forma que ahora era la más bonita de la escalera. Como estábamos solos en casa, disfrutamos sin límite. Follamos de todas las poses hasta que descansamos. Entonces, ella se levantó y, desnuda como iba, salió de la habitación, descalza.« Espera, Tony. Te voy a enseñar una cosa». Esperé un momento y, enseguida, subió a la cama otra vez. En su mano traía el consolador que yo le había regalado a Rosa.« Mira

lo que he descubierto». Lo tenían las gemelas. He oído cómo lo pasan con esto y muchas cosas más. Vamos a probarlo. Clara no me dejó hablar. Inmediatamente encontró el botón oculto de puesta en marcha y aquello empezó a vibrar. No hizo falta explicarle a dónde debía meterlo y se lo puso de manera que le atacaba el coño y el clítoris. Al momento, los ojos se le cerraron de gusto. Yo la miré, sorprendido, y le aconsejé que se agachara

sobre la cama. Sin decirle nada, aproveché que el culo lo tenía todavía húmedo de sus jugos y, mientras aquello se revolvía en su interior, le metí la polla por detrás, en el culo. Ella quedó pasmada. Sin esperarlo, estaba siendo penetrada por dos pollas a la vez, lo nunca pensado o, quizá, una fantasía imposible. Pero, al darse cuenta, se volvió y me lo agradeció con un beso al aire, agachándose más, para que entrara a fondo igual que el aparato. Clara

no se había corrido nunca con aquel entusiasmo. Yo no esperé y la llené de leche al mismo tiempo que aquello me rozaba la verga por dentro de Clara. Ella, cogida a la sábana con fuerza, y yo a sus caderas, tuvimos una serie de convulsiones que no cesaron hasta que el roce de mis huevos en el pulsador del aparato lo paró. Ah.

Speaker 3

Ha sido brutal. Con razón dijeron lo que oí.¿ Qué oíste? Ahora lo comprendo

Speaker 2

Estuve escuchando, pues gritaban las dos al mismo tiempo. Decían que les volvía locas y que, entonces, se daban cuenta de lo que te querían, que no sólo era un compromiso. Azucena confesó que te amaba, pero que, como no habíais tenido un noviazgo al uso, no sabía cómo demostrarlo. Pero que estaba segura de amarte como cualquier mujer que se fuera a casar.¿ Y no dijo nada más? Sí, que deseaba con impaciencia tener ese hijo tuyo, que se lo hicieras como tú sabes y cuanto antes. Estaba deseando que

la follasen.¿ Y Rosa? Rosa, casi igual. Lo único que no dijo nada fue de follar ni de tener hijos. Pero que te quería igual que su hermana, porque demostrarte que pensabas en ellas para que fueran felices como hasta ahora. Así que...¿ Qué te parece? Me gusta oírlo, sobre todo porque me lo dices tú. Ahora ya estoy un poco más contento. Ya sé cómo actuar,¿ por qué antes? Lo cierto es que esto que les regalaste es una maravilla. Entonces,

volvamos a probarlo. Ahora te lo meteré por el culo y yo te follaré ese coño que pide carne dura. Ya tardas, Tony. En la agencia de viajes me recibió una chica preciosa. No es que fuera muy guapa, pero se arreglaba las facciones que sabía que llamaban la atención y estaba que quitaba el hipo. Teresa había hablado con ella. Conocía a su padre, que era el jefe, y le pidió que me recomendara un viaje de luna de miel que fuera extraordinario en todo, costara lo que costara. Le

pregunté por varias opciones. Me comentó todo lo que podía hacer, desde las islas del Índico al extremo oriente o Estados Unidos o México, incluso Australia. Pero a mí me pareció excesivo, muchas horas de avión para llegar cansado. Preferí una ciudad europea, bonita e interesante. Fuimos reduciendo sitios hasta que me comentó que París era el sitio ideal para una luna de miel. No hizo falta nada más, me convenció. pero se extrañó de lo que le pedí después. De acuerdo, elijo París.

Pero quiero una suite en un buen hotel, con unas vistas preciosas de la ciudad, con una cama enorme y, además, otra cama un poco separada, no tan grande.¿ Puedo preguntar el motivo de otra cama? Es que ronco mucho, jajaja.

Speaker 3

Jajaja, entiendo.

Speaker 2

No debí preguntar, jajaja. Se quedó intrigada. Podría pensar lo que quisiera, pero estaba seguro de que no acertaría nunca la verdad. Hasta aquí llegó el capítulo de hoy. Hasta la próxima.

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