COMPARTIENDO PISO CON MI HERMANA - PARTE FINAL - podcast episode cover

COMPARTIENDO PISO CON MI HERMANA - PARTE FINAL

May 20, 20261 hr 20 min
--:--
--:--
Download Metacast podcast app
Listen to this episode in Metacast mobile app
Don't just listen to podcasts. Learn from them with transcripts, summaries, and chapters for every episode. Skim, search, and bookmark insights. Learn more

Episode description

The podcaster did not provide a description for this episode.

Transcript

Speaker 2

Lleva tu imaginación a otro nivel. Relatos calientes. Hoy presentamos... Compartiendo piso con mi hermana, parte final. El sábado por la mañana tocó limpieza general. Nos repartimos las tareas para acabar antes, pero aún así nos pegamos casi tres horas hasta dejar el piso impoluto. cocina, salón, baño y las habitaciones. Yo sólo pensaba en lo que se me avecinaba por la noche, aunque Paula intentaba aparentar que estaba muy tranquila.

Iba con un chándal gris viejo de andar por casa, y yo la miraba como si fuera con el vestido más caro y sugerente del mundo. Y es que me ponía extremadamente cachondo que no llevara el sujetador debajo de la sudadera. Estuve durante las tres horas de la limpieza viendo sus tetasas bambolearse arriba y abajo, y ella sabía que me provocaba con eso. Incluso la pillé un par de veces sonriendo disimuladamente, sabiendo que se estaba comportando como

una jodida calientapollas. Después de comerme eché la siesta y apenas tuve tiempo de mucho más, porque mis colegas habían quedado a las siete para comenzar el botellón en un parque que había cerca de la Facultad de Medicina. Sobre las seis me pegué una ducha y, antes de salir de casa, piqué en la puerta de la habitación de mi hermana. Paula, ya me voy. Vale, luego nos vemos. Oye, que aunque no lo hemos hablado, de madrugada venimos juntos

para casa, ¿no? No lo sé, David.¿ Qué vais a hacer después de la carpa?

Speaker 3

Supongo que iremos a

Speaker 2

tomar la última. Aunque tampoco quiero llegar muy tarde. ¿Vosotros? Pues no lo sé, por eso no te lo puedo confirmar. Vaya, dije situándome detrás de ella, masajeando sus hombros. Yo que quería venir contigo.¿ Y eso? Preguntó Paula, haciéndosela inocente. Es que lo mismo esta noche

Speaker 3

viene Fernando a dormir a casa. Mierda. Con eso sí que no

Speaker 2

había contado. Yo dejando a Paula la noche anterior con todo el calentón y de repente, me suelta que se quiere traer al novio. Ya tenía que ser más incisivo si quería aprovechar esta oportunidad, dejarme de juegos y medias tintas, pero no me salía a ser tan directo. Oh,¿ va a venir Fernando? Vaya, no me lo esperaba. Bueno, tampoco hemos quedado todavía en nada concreto, pero lo mismo sí, me comentó Paula.¿ Te molesta

Speaker 3

No, puedes hacer lo que quieras. Pareces enfadado

Speaker 2

Es que como hoy es el último día que vamos a salir de fiesta este curso, no sé, había pensado que quizás tú y yo, bueno, ya sabes... que podíamos quedar en casa a una hora o incluso venir juntos. Por eso, quizás sí me ha molestado un poco lo de Fernando. No te puedo asegurar nada, David. A ver cómo transcurre la noche.

Speaker 3

Por cierto,¿ te vas a poner esta noche el conjuntito que te regalé? Pues en principio no. ¿Por? Por nada, solo por curiosidad. Me tengo que ir, Paula, luego nos vemos. Pásalo bien. Lo intentaré. Adiós, enano, y no bebas mucho, eh. Lo mismo te digo.

Speaker 2

Esa era mi intención, beber lo justo, pero mis colegas parecían tener otros planes y aparecieron en el parque con unas cuantas botellas de ron, whisky, ginebra, vasos, coca-cola, hielos y bolsas de patatas varias. La conversación con Paula me había dejado más bien frío. Parecía que tenía más ganas de follar con su novio que de estar conmigo, y lo que yo pensaba que era mi gran oportunidad casi

se había desvanecido por completo. Ahogué las penas en el alcohol, aunque tampoco quería emborracharme e intenté olvidarme de Paula y pasármelo bien con los colegas. Me tomé un par de copas rápido y luego ya me tocó regular. Cuando mis amigos ya empezaban a ir borrachos, me fue bastante fácil disimular que bebía echándome muy poco alcohol o incluso tirando el contenido de mis copas por mi espalda. Y en cuanto abrieron la carpa, a las nueve de la noche,

nos fuimos directos a la facultad de medicina. Había quedado con Sofía y sus amigas a la entrada y saludé a mi chica con un efusivo pico en los labios. Me sorprendió encontrarme a Sophie también bastante contenta con unas copas de más, pues mi chica no suele beber casi nada, y es que ellas también habían quedado en el piso de una de las de su grupo un par de

horas antes. Sophie iba muy guapa con una minifalda negra que era lo que más destacaba de su conjunto, pues apenas le llegaba la tela hasta donde asomaban sus glúteos. Le hacía un culito pequeño y duro muy apetecible y me fijé en cómo Jaime se la comía con los ojos. En la parte de arriba se había puesto una camisa blanca y en los pies llevaba unas botas altas negras por debajo de las rodillas, pero sin tacones, eran planas,

parecidas a unas de agua, pero en piel. Apenas pude estar con ella, pues sus amigas se la llevaron a la barra y se pidieron unos cachis entre todas. No bebas más. Quise advertirle, pero también me alegraba mucho ver a mi novia pasándoselo tan bien. Y luego sentí el brazo de Jaime rodeando mi hombro. No la mires tanto, ja, ja, ja. Vamos, te invito a una copa y nos acercamos hasta la barra. Nos quedamos allí mientras una alumna de medicina nos servía

dos copazos y luego brindé con mi amigo. Me alegro mucho que te vaya tan bien, tío, dijo Jaime, que ya iba visiblemente borracho. Gracias. Eres un tío de puta madre, espero que con los años podamos mantener nuestra amistad. Pues claro que sí, Jaime, tú también me caes muy bien, me has demostrado que siempre estás ahí cuando te he necesitado, aunque seguro que cuando te eches novia, ya pasas de mí. De eso nada. Yo no voy a ser uno de esos gilipollas que, en cuanto se echa piba, pasa de

los colegas. Eso espero. Voy a ser como tú, no te olvidas de tus amigos ni aunque estés saliendo con Sophie. Por cierto, hoy ha venido espectacular con esa faldita. Ya te he visto como la mirabas, cabrón. Ja, ja, ja, sí,

Speaker 3

no lo he podido evitar. Es que está muy buena.¿ Te la follarías?¿ A quién? A Sofía. Y los

Speaker 2

dos nos giramos hacia ella, pues se encontraba en la misma barra, como a unos diez metros de nosotros. Justo en ese momento, Sofía nos observó con una sonrisa en la boca y se pasó el pelo de su media melena por detrás de la oreja. No, tío, es tu novia, eso jamás. Las novias de los colegas se respetan. No lo decía por eso. Mira, te voy a decir una cosa, pero esto no se lo digas a nadie, eh, que luego eres un bocasas. Vale, te prometo que de mi

boca no va a salir ni una palabra. Pues verás, es que habíamos hablado de hacer un trío, no es nada seguro. solo ha surgido como idea, de momento solo lo hemos hablado, como una fantasía y ya está. Pero si ella aceptara con dos chicos, no sé.¿ Te molaría hacerlo con nosotros?

Speaker 3

Me estás proponiendo lo que estoy pensando? Sí.¿ En serio has pensado en mí?

Speaker 2

Pero ya sabes que yo soy, bueno, eso, que nunca lo pero si tú me lo pides, claro que lo haría. En ese caso sí. Ya te digo que, de momento, solo lo estamos valorando y luego tendría que convencerla para que fueras tú el tercero. Joder, tío, me acabo de poner muy nervioso.

Speaker 3

Uf, un trío con Sofía y contigo. Pero sin mariconadas, eh. Ja, ja, ja. Qué cabrón. Claro,

Speaker 2

claro. Oye, y una cosilla,¿ no te molestaría que yo me acostara con tu novia? No lo sé, yo creo que no, pero hasta que llegara el momento no lo sabría con certeza. Sería algo raro, ¿no? Desvirgarme con tu novia, ja, ja, ja. La verdad es que sí, pero seguro que estarías muy a gusto con Sofía y ella te haría sentir bien, es muy cariñosa y súper buena tía. Ya lo sé, hacéis muy buena pareja. Tú todo un guaperas con ese flequillo y Sofía tiene uno de los mejores culitos de

toda la facultad, ja, ja, ja. Ja, ja, ja.¡ Qué cabrón eres! Vamos a volver con el resto y de esto ni una palabra, eh. Sólo te lo he contado a ti en confianza. Sí, claro, tranquilo. Cuando volvimos con los amigos, estuve pensando en lo que había hablado con Jaime. Yo nunca había pensado en Sofía como un pibón, aunque estaba claro que él la veía de otra manera. Para mí era una chica muy sencilla, guapa, pero sin tener una belleza exuberante, sin muchas curvas, y si es verdad

que tenía un culo pequeño y muy bien puesto. Casi dos horas más tarde, la vi bailando con sus amigas, disfrutando a tope de la última fiesta del año e incluso me pareció ver que se le acercaban un par de tíos a hablar con ella y su amiga. Me quedé observando como esos pijos le entraban a mi novia y, de repente, ella me buscó con la mirada. Esposó una tímida sonrisa y luego siguió hablando con esos dos chicos que, al menos, consiguieron invitarlas a un par de copas. Y

de repente... se hizo el silencio entre mis amigos. Todos se quedaron callados, con la boca abierta y la copa en la mano, y como si de una aparición estelar se tratara, vimos a mi hermana Paula aproximarse hacia nosotros. Parecía la típica película americana en la que la más popular del instituto camina por el pasillo a cámara lenta y todos la miran. El look era como el de Sofía, iban casi igual. pero las tetazas de Paula se bamboleaban

descontroladas a cada paso que daba. La minifalda era cuero, lo mismo que sus imponentes botas con taconazos por encima de las rodillas, que brillaban como si fueran de charol. Sólo faltaba que se hubiera quedado la carpa a oscuras y un foco iluminara directamente a Paula. Ella iba delante, y caminaba decidida con sus dos amigas detrás, y luego me fijé que también estaba el grupo su novio Fernando

y otro par de chicos que yo no conocía. Estuvo a punto de pasar de largo, pero al verme se giró hacia mí, y vino decidida con el pelo recogido en una coleta alta, que le daba un aire más salvaje, además de que se había maquillado más que de costumbre. Hola, hermanito, dijo plantándome dos besos delante de todos mis colegas, que seguían absortos con la belleza de Paula. Hola a todos.

Speaker 3

Hola. Contestaron mis amigos como corderitos.¿ Qué tal, Paula?¿ Acabáis de llegar? No, ya llevaremos por aquí casi una hora.

Speaker 2

Y vosotros? Nosotros entramos en cuanto abrieron, ya van unas cuantas de estas, dije mostrándole mi copa casi vacía. La tercera de la noche.¿ Quieres algo? Te invito. Puede que luego, enano, hemos quedado con unos amigos de Fernando que deben estar por aquí. Y antes de volver a abrir la boca, me fijé en su escote. No es que fuera muy pronunciado. pero lo suficiente como para que se pudiera ver un poquito del sujetador. Allí asomaba el lazo rosa del conjuntito

que yo le había regalado. Se lo había puesto para mí. Creo que me empalmé de la emoción y Paula se ruborizó al darse cuenta de donde tenía puesta la mirada.

Speaker 3

Te.¿ Te lo has puesto? Tartamudeé emocionado.

Speaker 2

Uf, qué pasada, te queda increíble. Además, vas espectacular con esas botas. Muchas gracias, sí, la verdad es que

Speaker 3

me queda bien.¿ Solo bien? Mejor que bien, uf.

Speaker 2

Oye,¿ al final viene Fernando a dormir a casa? No lo sé, murmuró acercándose a mí, a ver cómo transcurre la noche, todavía no le he dicho nada.

Speaker 3

Por favor, Paula, no se lo digas.¿ Por qué? Ya lo sabes, así podemos

Speaker 2

estar solos, tú y yo. Ayer creo que quedó algo pendiente, fue una pasada que me dejaras ducharme contigo, le susurré al oído, aprovechando que estaba casi pegada a mí. Y de repente escuchamos la voz de Sofía por detrás de nosotros. Hola, Paula. Mi hermana se giró y se encontró con mi novia más efusiva de lo normal. Se dieron dos besos y comenzaron a hablar, la típica conversación de besugo sobre la fiesta y yo desconecté casi al segundo. Era como las

típicas hermanas mellizas que van vestidas casi iguales. Botas negras, minifalda del mismo color y camisa blanca. Sin embargo, había una diferencia abismal de estilo y, sobre todo, de cuerpo.

sofía carecía de las imponentes curvas de mi hermana y además con las botas planas parecía una adolescente sin embargo paula con esos muslos y las botas brillantes por encima de las rodillas y un tremendo taconazo llamaba la atención allá por donde pasaba luego nos vemos me dijo paula al despedirse dirigiéndose hasta el grupo formado por los amigos de su novio qué pasa¿ Es que no piensas hacerme caso en toda la noche? Ronroneó Sofía, acercándose a mí

y posando sus labios en mi cuello. Te he visto muy bien acompañada, no parece que me estés echando mucho de menos. Lo dices por esos dos pesados de antes, ja, ja, ja, nos han invitado a una copa y ya está. Les he dicho que tenía novio y que es muy guapo. Por cierto,¿ no sabrás tú por dónde anda? Pues ni idea, aunque si es tan guapo como dices, seguro que está con la más buena hora de la fiesta. Entonces Sofía se me acercó al oído y me soltó. Uf, tengo

unas ganas locas de follar.¿ Me acompañas fuera? Me quedé dudando por unos segundos. No podía acostarme con Sofía porque quería reservarme para Paula, por si sucedía algo entre nosotros, pero mi chica estaba decidida y me agarró de la mano sacándome fuera de la carpa. Habían montado unos baños portátiles, como los que ponen en los festivales de música, y había por lo menos veinte cubículos, en teoría, separados para hombres y mujeres, pero la gente se metía en el

primero que pillaba. Nos pusimos a la cola detrás de un chico y cuando salió, Sofía tiró de mí y me obligó a que entrara con ella. Tuve que sujetarla como buenamente pude para que hiciera pis sin mancharse y, después de limpiarse y subirse la tanguita, me rodeó el cuello con los brazos y se lanzó a mi boca. Joder, Sophie. Cada vez buscas sitios más elegantes,¿ en serio quieres que te folle aquí? Además hay gente esperando fuera. Nos han visto entrar juntos, dije colando las manos por debajo de

su minifalda y sobando su culo a dos manos. Y es que, aunque no quería tirármela, me ponía muy cerdo que esa falda fuera tan cortita. Si no fuera porque tenía que reservarme para Paula, me la hubiera follado sin ninguna duda. Yo también llevaba tres copas encima y el alcohol me ponía extremadamente cachondo. Me da igual que nos hayan visto entrar, gimoteó tirando de su falda hacia arriba y dejándola en su cintura como si fuera un cinturón. Con prisa buscó el botón de mis pantalones y me

lo desabrochó tirando fuerte. Luego se giró, apoyándose contra la pared y sacó el culo hacia afuera, sacándose la tira del tanga de entre los glúteos y desnudando su coño, para que pudiera metérsela. No me lo pensé dos veces, aquel culito me ponía demasiado y de un empujón se la clavé a lo bestia, pegando mi cuerpo contra su espalda. Y así me la follé, completamente de pie, con movimientos cortos y secos mientras Sofía se acariciaba el clítoris con

los dedos y yo devoraba su cuello. Tuve que resistirme y esperar que ella llegara al orgasmo y entonces hice algo que no había hecho en mi vida. Fingir que me corría. Gimoté en su oído y simulé que me temblaban las piernas y el típico espasmo mientras eyaculas. Sí. córrete dentro, córrete dentro de mí. Me pidió Sofía, dejando

que la siguiera embistiendo. Luego cogí un poco de papel y limpié sus labios vaginales que, por cierto, estaban empapados y no precisamente por mi semen y cuando terminé nos fundimos en un beso. Y al salir del baño justo tuvimos la mala suerte de que Paula estaba esperando en el cubículo de al lado. Sofía se iba bajando la minifalda con una mano y con la otra, tiraba de mí. Aunque estaba tan pedo que ni se fijó en que

Paula nos había casado de pleno. Yo crucé la mirada con mi hermana y pude ver en su cara la decepción al verme salir con Sofía, aunque negué con la cabeza, intentando decirle que no había pasado nada entre nosotros. Paula era demasiado orgullosa y me iba a tocar darle unas cuantas explicaciones si quería terminar la noche con ella. Ese polvo rápido lo único que había conseguido era ponerme todavía más cachondo de lo que ya estaba ahí. Al volver a entrar en la carpa, Sofía regresó con sus amigas

y le tuve que pedir que no bebiera más. Pero no me hizo mucho caso, porque al poco las vi a todas sus amigas con unos chupitos de un color verdoso muy extraño. Cinco minutos más tarde, apareció Paula y dudé si ir a hablar con ella. Uf, tío. lo de tu hermana es un puto espectáculo. Me dijo Jaime, rodeando mi hombro con su brazo, viendo que yo no dejaba de mirarla detenidamente. El novio ese es un puto suertudo, aunque no me cae nada bien, no sé qué hace

tu hermana con esa panda de pijos. Sí, son un poco pijos, pero en el fondo su novio es buen tío. Bueno, si tú lo dices, madre mía, lo de esas botas que lleva Paula puestas, las has visto. Joder, yo creo que todos se deben preguntar quién es la morenaza esa,¿ no crees? Ja, ja, ja, puede ser. Ya sé que es tu hermana, pero es que está tremenda, esas tetas no son ni medio normales. Y hoy parece que se le mueven más de la cuenta, pero sí que lleva sujetador.

Es extraño, comentó Jaime, que desde luego era todo un detallista. Me hubiera gustado decirle que el sujetador de Paula era casi de adorno, por eso se le movían tanto sus pechos, y que el conjuntito que llevaba puesto se lo había regalado yo. Pero tuve que tragarme la lengua y los dos nos quedamos mirando como su novio le rodeaba la cintura con sus brazos y le soltaba un beso mientras

le daba una pequeña cachetada en el culo. En ese instante, Sentí una punzada de celos que no había sentido ni cuando Sofía se tomó la copa con el chico desconocido que quería ligar con ella, y viendo que mi noche ya se estaba torciendo definitivamente, me acerqué con Jaime a la barra y le invité a otra copa. La última.

Y después disfruté de la fiesta con Sofía, con mis amigos, cantamos y bailamos todas las canciones y, sobre las dos de la mañana, cuando todavía nos quedaba una hora allí en la carpa, una de las amigas de Sofía que había salido al baño con ella, vino a buscarme. Ven conmigo, David, creo que Sofía no se encuentra muy bien. Al irme, la encontré vomitando sola y me arrodillé junto a ella, poniendo una mano en su frente para apartar el pelo de su cara.¿ Qué te pasa, cariño? Uf, creo que

lo he echado todo. Hasta el desayuno de por la mañana han sido los putos chupitos. Sí, los chupitos y las copas y lo que hayáis bebido en Casa de Luna. Madre mía.

Speaker 3

Hacía mucho que no me cogía una borrachera así. Bueno, no te preocupes. Es normal.

Speaker 2

Estuve con mi chica casi una hora más y mientras la gente iba saliendo de la fiesta y después llegaron sus amigas con las cazadoras puestas. Estaba claro que tenían ganas de seguir de marcha. No os preocupéis, os podéis ir,

Speaker 3

tranquilas. Yo la acompaño a casa. ¿Seguro, David? Sí, claro.

Speaker 2

Y después, mis colegas hicieron lo mismo, solo Jaime se ofreció a quedarse conmigo, pero yo le pedí que se fuera con el resto. Además, no me gustaba que vieran a Sofía en ese estado. Y ya cinco minutos antes de que cerraran la carpa, apareció el grupo de mi hermana y los amigos del novio. Los que faltaban. Al verme, Paula se puso a mi lado y sacó una toallita para limpiar la boca a mi chica.

Speaker 3

Qué ha pasado? ¿David? Me preguntó mi hermana. Ya ves, lo normal en una fiesta. Uf, Paula.¡ Qué vergüenza! Vete, por favor,

Speaker 2

le pidió mi chica. Ja, ja, ja, vergüenza ninguna, todas hemos pasado por es, le contestó Paula.

Speaker 3

Dios, todo me da vueltas. No vuelvo a beber en mi vida. pero te lo has pasado bien, ¿no? Sí, muy bien,

Speaker 2

aunque no sé si mañana va a merecer la pena. Anda, Paula. Vete con Fernando y sus amigos, te están esperando. No os voy a dejar aquí solos así, tal y como está Sofía. No pasa nada, voy a esperar un poco a que se le vaya pasando y luego la llevo a casa, en taxi o andando o como ella quiera. Paula se puso de pie y se acercó a su novio. Estuvo hablando con él, se despidieron con un pico, y al minuto, mi hermana regresó con nosotros. Ya está, me quedo aquí y luego llame uno otra vez con ellos.

Que no, Paula, que no hace falta que te quedes. Tú cállate que yo soy tu hermana mayor y me tienes que hacer caso. Está bien, ante eso no puedo decir nada. Vamos a ponerla de pie, que se mueva un poco, me pidió Paula y entre los dos incorporamos a Sofía. Su casa quedaba bastante lejos, a casi una hora, pero la noche era bastante agradable y fuimos caminando poco

a poco, sujetándola cada uno por un lado. Yo la ofrecí que se quedara a dormir en nuestro piso, para que sus padres no se enteraran de su borrachera, pero Sofía declinó la oferta porque no les había avisado. Tuvimos que parar varias veces, aunque por suerte, mi chica se fue recuperando, y casi dos horas más tarde, y tras una larguísima caminata, por fin llegamos a su casa. Nos pidió que nos quedáramos en el portal, no es que Sofía tuviera muy buen aspecto, pero ya había dejado de

vomitar y se le había pasado el mareo. Aún así, Preferí subir con ella y me despedí de mi chica con un beso en los labios cuando abrió la puerta.

Speaker 3

Mañana te llamo. Anda, recupérate. Te quiero. Y yo. Después bajé deprisa

Speaker 2

por las escaleras y allí estaba Paula, esperándome en el portal. Ya eran casi las cinco de la mañana.

Speaker 3

Muchas gracias por haber venido con nosotros. Es lo menos que podía hacer. Pobre, Sofía.

Speaker 2

Más o menos, ya se encontraba bien. Mañana tendrá una buena resaca, pero se recupera rápido. Esta es capaz de levantarse y salir a correr un rato. Pues nada. Vámonos a casa, ¿no? Dijo Paula encogiéndose de hombros. Siento haberte fastidiado la fiesta. No me habéis fastidiado nada, David, deja de disculparte. Todavía estás a tiempo. Si quieres, te acompaño hasta donde estén Fernando y sus amigos. Estos seguirán en la posada medieval, pero yo ya paso de ir. Es

muy tarde y no me apetece. Entonces nos vamos a casa, hermanita. Dije rodeando su cintura con mi brazo. Yo creo que sí. Total, son veinte minutillos más andando. Ya se me ha pasado hasta el sueño, ja, ja, ja. Si quieres nos tomamos la última. De camino creo que estará abierto el telescopio. Madre mía. A menudo antro me quieres llevar. Hace siglos que no entro ahí,¿ y si nos vamos a casa? Venga, no seas aburrida, no podemos terminar la noche así. Deja que te invite a una copa. No me apetece tomar

ya nada, David. Bueno, pues una botella de agua y escuchamos un poco de música, ahí ponen buenas canciones de rock. Si te gustan Nirvana y Soundgarden, ¡anda! No insistas, si al final te has salido con la

Speaker 3

tuya.¿ Y eso?¿ No querías que volviéramos juntos?

Speaker 2

Ja, ja, ja, sí, pero no de esta manera, si ya hasta se nos ha pasado el efecto de las copas que nos hemos tomado. Mejor, así mañana estaremos más frescos para estudiar. Entonces... Nos vamos a casa, afirmó Paula y ella también me rodeó la cintura con su brazo. Me encantó ir caminando bien agarrado a mi hermana, como si fuera mi novia. Dejé la mano peligrosamente cerca de su culo, sintiendo sus caderas moverse a cada paso que daba, y ella metió un par de dedos en el bolsillo

trasero de mi pantalón. Entre risas fuimos comentando la fiesta y lo bien que nos lo habíamos pasado, y aunque el ambiente era distendido, yo podía percibir una especie de tensión sexual entre nosotros, por mucho que Paula tratara de disimularlo. Sentía sus dedos en mis glúteos, y eso me daba mucho morbo, pero lo que más me ponía era cuando nos cruzábamos con alguien y, después de ver a Paula, se me quedaba mirando como diciendo, a ver quién es

el jodido cabrón que va con esa diosa. Antes de llegar a casa, nos encontramos con tres chicos más mayores que nosotros y, Tendrían sobre 25 años y le pegaron un buen repaso visual a mi hermana. Acto seguido, escuché uno a mi espalda que decía.

Speaker 3

Madre mía. Está tremenda. Paula

Speaker 2

también se dio cuenta, pero no dijo nada. Segramente ya estaba acostumbrada a este tipo de comentarios y a que todos se quedaran prendados por su belleza cada vez que la veían. Lo tenía asumido. y es que ella no era tonta. Sabía que estaba buenísima y, con esas tetas, era imposible que pasara desapercibida en cualquier sitio.—¡ Por fin!— exclamó en cuanto llegamos a casa.— Ya no podía más, me duele todo,

Speaker 4

uf,

Speaker 2

resopló quitándose las botas. Yo entré en la cocina y, como de costumbre, Me calenté un vaso de leche con unas galletas para asentar el estómago y así dormir mejor.

Speaker 3

Vas a beber un poco de leche? Me preguntó Paula. Sí,¿ te apetece a ti también? No, gracias, ya me voy a ir a la cama. Espera, Paula.¿ Qué pasa? Quédate conmigo, porfa, no me dejes solo, le pedí ofreciéndole un taburete.¿ Y eso? Dijo entrando en la cocina y sentándose a mi lado. Me apetece que me hagas compañía. Está bien. Vaya nochecita, eh. Ni que lo digas, enano. Por cierto,

Speaker 2

hoy ibas muy guapa, Paula. Estabas espectacular con esas botas. Qué pena que ya te las hayas quitado. Ja, ja, ja, gracias, tú también con esa camisa, y me tocó la tela del cuello, abriéndolo un poco. Bueno, es que tú cualquier cosa que te pongas te queda genial, tengo un hermano bien guapo. Aunque tendrías que cortarte un poco ese flequillo, dijo echándomelo a un lado para descubrirme los ojos. Ni de coña. No, no te lo cortes, era broma. Te queda muy bien así. Hasta mis amigas no dejan de

decirme lo mono que eres, ja, ja, ja. Ah, sí. Sí, y eso que son tres años mayores que tú. Pues Carla y Lorena están bastante buenas, no me importaría. Eh,

Speaker 3

que tienes novia.

Speaker 2

Pobre Sofía. Hablando de eso, por cierto, cuando me viste salir con Sofía del baño en la fiesta, no es lo que te piensas, ¿eh? David, a mí no tienes que darme explicaciones, puedes hacer lo que quieras. Solo quería que supieras que no he hecho nada con Sofía, bueno, unos besos sí, pero nada más.¿ Y por qué me cuentas eso? Me preguntó Paula. Por comentártelo, no sé, yo creo que pude resistirme con Sofi porque supongo que tenía la esperanza de que, esta noche, la terminaríamos juntos tú

y yo. Anda, no seas tonto. Es la verdad, Paula, y además, te doy gracias por haberte quedado conmigo, eres la mejor hermana del mundo. Sofía tiene mucha suerte de tener un novio como tú, que se preocupe tanto por ella. Igual que tú te preocupas por mí. No es lo mismo, yo lo decía más en plan pareja, ya sabes. El caso es que, al final, hemos terminado la noche juntos, como queríamos, le dije a mi hermana. Eso lo dirás por ti, ja, ja, ja. Sí, ya, como si tú

no tuvieras ganas. Oye, Paula, sé sincera,¿ el conjuntito que llevas te lo pusiste por mí? No, me lo he puesto porque me queda bien y esta noche quería llevar algo sexy. Venga, di la verdad,¿ te lo pusiste para Fernando o para mí? Entonces Paula se quedó pensando la respuesta unos segundos y luego me miró a los ojos.

Speaker 3

Puede que, para los dos. ¿Sabes? Me alegra que al final tu novio no

Speaker 2

se haya quedado a dormir. Ahora estará por ahí con sus amigos, todavía es. Me da igual Fernando, y Sofía, al menos, por esta noche, la interrumpí de repente. Yo solo quiero que estemos tú y yo, como ayer, fue increíble, Paula, que me dejaras ducharme contigo,¿ a ti te gustó? Sí, claro,

Speaker 3

estuvo bien, dijo sin mucho entusiasmo. Es curioso. Sonreí.¿ El qué? Aquí empezó todo entre nosotros,¿ te acuerdas? En esta misma cocina

Speaker 2

Sí, como no me voy a acordar, te pusiste muy pesado y al final.

Speaker 3

También llevabas ese conjuntito. Sí, Me encantaría repetirlo hoy. Ahora. Y

Speaker 2

estiré una mano y la puse sobre la de Paula. Ella me acarició un dedo y pude ver en su cara el deseo contenido. Rosé su mejilla con el dorso de la mano y Paula se estremeció, agachando la mirada con timidez.

Speaker 3

No deberíamos, David.¿ Por qué?

Speaker 2

porque no podemos seguir, sí, lo de ayer estuvo bien y lo del otro día en el sofá, pero tarde o temprano tenemos que parar. Esto se nos está yendo de las manos.¿ No te parece? Yo ahora mismo solo pienso en estar contigo, aseguré poniéndome de pie y ayudé a Paula a que se levantara. Agarré su cintura mirándonos de frente y caminamos juntos un par de pasos hacia atrás hasta que su culo tocó la encimera. Ya no podía escapar de mí.

Speaker 3

Estaba arrinconada. David.¿ Qué haces? Muy despacio comencé a desabrochar

Speaker 2

los botones de su camisa. Uno a uno. Recreándome en esa sensación tan maravillosa de desnudar a mi hermana, disfrutando cada segundo, sin ninguna prisa, y cuando terminé con el último, abarqué sus dos pechos con las manos por encima del sujetador. Joder, Paula. Me entretuve unos segundos, jugando con esas tetas que ya estaban hinchadas, y luego metí las manos por dentro de la tela de su camisa, acariciando su costado desnudo hasta

que llegué a su minifalda. Le solté el broche, bajé la cremallera lateral y su faldita cayó a plomo hasta el suelo. Paula tan solo llevaba puesta ya su ropa interior y temblaba con las manos apoyadas en la encimera. Ni siquiera se atrevía a mirarme. Te queda increíble ese conjuntito. Entonces,¿ me dejas que me haga una paja? Notaba su respiración acelerada y, de repente, bajó las dos manos y las puso en mi cintura, observando el tremendo bulto que ya

me marcaba el pantalón. Vale, hazlo, susurró mordiéndose los labios. 45 De un tirón seco, me desabroché los cuatro botones de mi bragueta y después deslicé el vaquero por mis piernas, quedándome tan solo con un bóxer blanco. Paula no perdía detalle de mi erección y le agarré la muñeca de su mano derecha, dirigiéndola hacia mi polla. Hoy me gustaría que me la hicieras tú, uf, jadeé soltando su brazo.

Y Paula ya siguió sola, apuntando con los dedos hacia abajo hasta sobar mi paquete con la palma de la mano. Se dio cuenta de que ya la tenía bien dura, apretó sus dedos para rodear mi tronco y luego la palpó unos segundos, deslizándose arriba y abajo. Joder, Paula. Con una mano tiró del elástico de mi calzón y con la otra me sacó la polla, que inmediatamente agarró, comenzando a meneármela con mucha dulzura. Después me apartó el flequillo

y se me quedó mirando a los ojos. Y en ese instante pude ver ese amor puro que Paula procesaba por mí. Se notaba en su cara. Lo llevaba reflejado. No sólo era amor de hermanos, es que incluso parecía enamorada. Y reconozco que me asusté, pero a la vez se me puso más dura, porque yo sentía lo mismo. Era un sentimiento demasiado intenso que hasta me oprimía el pecho. Y además, acompañado de esos nervios en el estómago, ese temblor descontrolado y esa sensación de estar haciendo algo prohibido.¡

Qué guapo eres, enano! Suspiró mientras me pajeaba. No me extraña que tengas locas a todas mis amigas.

Speaker 3

Eso dicen?

Speaker 2

Sí, que eres un guaperas, y se acercó a mí pasando sus labios por mi cuello. Joder, ellas también están muy buenas. Me las follaría sin ninguna duda. Ronroneo rozándome con extrema suavidad. Dejé que me besara esa zona tan sensible y aproveché para manosear todo su cuerpo. Estaba nervioso, inquieto, lo mismo le sobaba las tetas que le apretaba los glúteos y después acariciaba su espalda para volver a sus

pechos y jugar con sus pezones. Y Paula respondía a mis caricias, emitiendo pequeños gemiditos que me ponían todavía más cachondo. Los tímidos besos en mi cuello fueron dando paso a muerdos mucho más salvajes, y yo también intensifiqué mis caricias, agarrando bien su culo a dos manos y después pellizcando sus pezones, que parecían querer traspasar la fina tela del sujetador erótico.¡ Qué duro se le habían puesto! La mano de Paula se movía más rápido y además ya me

apretaba con fuerza la polla. Y cuando dejó de comerme el cuello, se me quedó mirando. Tenía la respiración agitada, el pecho parecía que se le iba a salir por la boca y, en ese momento, con las manos en su cintura, me lancé y busqué sus labios. Tenía tantas ganas de besarme con ella. Estaba convencido de que Paula esta vez no me iba a rechazar. Podía verlo en

su rostro. En sus gestos. Era un día especial y ella estaba dispuesta a todo, sin embargo, a punto de aterrizar en sus labios, ella me giró la cara, ofreciéndome la mejilla. No, David, eso no. Aquello era ridículo y fuera de lugar. No podía entenderlo. Paula estaba casi desnuda, Tenía mi polla en la mano y me estaba dejando sobar su cuerpo a mi antojo. Es más, otro día incluso me la había chupado, nos habíamos duchado juntos, me había permitido acariciar su coño. Pero me seguía negando

Speaker 3

la boca. Pero,¿ por qué, Paula? La pregunté muy enfadado.

Speaker 2

Ya te dije que eso no, no quiero besarme contigo, eres mi hermano pequeño. Y quiso hacerme una tierna caricia en la cara, pero yo giré la cabeza. Y además, tengo novio. Vamos,

Speaker 3

David, no te enfades. Es que no lo entiendo. Ey, mírame

Speaker 2

Me pidió soltándome la polla y agarrándome la cara con las dos manos para situarla frente a ella, pero yo seguía molesto y me resistía a quedar hipnotizado por esos ojos azules. Joder, Paula, ya estás otra vez con esas malditas normas, yo pensé que esta noche no. Silencio, no hables, susurró en mi oído y después me fue desabrochando la camisa, como había hecho yo antes con ella. Estoy dejando que me toques, ¿no? Me dijo cuando terminó el último botón

y después me la quitó, desnudándome de cintura para arriba. Sí, pero, intenté protestar, pero Paula me pasó la mano por el abdomen, arañándome con las uñas, y el pantalón y los calzoncillos corrieron la misma suerte que la camisa. Fue tirando del vaquero hacia abajo, poniéndose de cuclillas delante de mí y yo la ayudé, quitándome las zapatillas de un puntapié y

dejando que Paula me desvistiera por completo. Con una sonrisa traviesa volvió a incorporarse y ella también me sobó el culo a dos manos, comprobando la dureza y el tacto de mis glúteos, que se tensaron al sentir sus uñas arañándome la piel. Paula parecía haber tomado la iniciativa y, una vez que ya me había desnudado, se soltó la coleta alta, dejando su melena suelta y salvaje.— Así te gustaba más, ¿no?— Sí, Paula, sí, murmuré. Dios mío, qué pasada. Exclamé,

admirando su belleza. Ven, ponte aquí, tonto, y cambiamos la posición, y pasé yo a apoyar el culo en la encimera. Súbete. Me pidió y pegué un salto impulsándome con los brazos y me quedé allí sentado. Con toda mi polla erecta delante de su cara. Así,¿ por qué quieres que me ponga aquí? Pregunté como un tonto y la sonrisa lasciva de Paula me desarmó por completo. Se echó las manos hacia atrás y se soltó el broche del sujetador sin

dejar de mirarme a los ojos. No sé muy bien cómo describir eso, fue un gesto muy sensual y erótico, pero a la vez me pareció vulgar cuando sus pesadas tetas aparecieron delante de mí. Paula dejó caer el sujetador al suelo y dio un paso, pegando su frente con la mía. Esto no lo hemos hecho nunca. Gimoteó en mi oído y, acto seguido, se inclinó y la punta

de mi polla rozó uno de sus pezones. Y de repente, Paula se agarró los dos pechos y colocó mi polla entre ellos, para luego aplastarlos haciendo presión con sus manos. Fue increíble ver cómo mi verga desaparecía entre aquellas dos majestuosidades y Paula comenzó a moverlas, arriba y abajo, acariciándome con la cara interna de sus pechos, haciéndome una paja

con sus tetas. Abrí los ojos de par en par para ver aquello bien y me dejé caer hacia atrás, recostando la espalda en la pared, totalmente estupefacto por la caricia que Paula me estaba brindando. Sólo aparecía la punta de mi polla cuando ella bajaba hacia abajo y, al subir, otra vez desaparecía entre sus tetas. Sentía el calor que emanaban esos pechos y mi hermana dejó caer un salivazo en su canalillo, justo cuando asomó mi capullo tratando de

coger aire entre aquellas dos inmensidades. Su cara se había transformado. Ahora Paula tenía las mejillas encendidas, su boca entreabierta y una caída de ojos muy sensual. Debía tener los pechos demasiado sensibles, porque gimoteaba mientras mi polla se deslizaba entre ellos.

Speaker 3

Te gusta? Me preguntó con voz de zorra.

Speaker 2

Uf, joder, Paula, claro que me gusta. Me estás haciendo una puta paja con las tetas. Como no me va a gustar, uf, resoplé acariciando su pelo. Entonces ella sacó la lengua y me soltó un ametazo, recorriendo todo mi abdomen y mi pecho, hasta que llegó al cuello. Me encanta lo dura que se te pone, dijo terminando la caricia con sus tetas y después subió una mano y me metió un dedo en la boca para que se lo chupara.¿ A tu novio se le pone tan dura?

Intenté preguntar mientras le chuperreteaba el dedo. Ya sabes que no, ronroneó comiéndome el cuello y agarrándome la polla para reanudar su paja. Yo le lamía el dedo, dejando que me lo metiera y lo sacara de la boca. Y justo en ese momento, detuvo todos sus movimientos, apoyó los antebrazos en mis muslos y se inclinó hacia adelante, quedándose frente a mí. Me encanta de verdad. Murmuró entre pequeños jadeos y metió la cabeza en mi regazo, soltándome un beso

en todo el glande. Se quedó unos segundos mirando mi polla, jugando con su lengua en mi pequeño orificio, que ya empezaba a soltar los primeros restos de líquido preseminal, y se unían a sus babas por el salivazo. Y después noté el calor de su aliento envolviendo mi polla. Joder, Paula. Gemí entrelazando mis dedos en su melena cuando se la metió en la boca. Allí estábamos los dos. A las seis de la mañana, solos en la cocina, dando rienda

suelta a toda nuestra lujuria acumulada. Paula no parecía dispuesta a dejarme escapar y comenzó a chupar como si le fuera la vida en ello, emitiendo un ronroneo muy sugerente, acompañando además los movimientos con la mano que me pajeaba y luego me acariciaba también los huevos. Y es que los gemiditos que emitía todavía me excitaban más que la propia mamada en sí. Era toda una experta en ese arte.

Me pregunté de dónde habría sacado esa habilidad, porque no creo que, quitándola de Fernando, mi hermana hubiera chupado muchas más pollas. Tenía que tomar nota para que Sofía mejorara su técnica y me lo hiciera igual de bien que Paula. Hacía la presión exacta con los labios, pero es que, además, tenía la capacidad de mover la lengua y jugar con ella en esa zona tan sensible como era el glande y mi pequeño orificio. Se apartó el pelo de la cara para que lo viera bien y con la mano

libre me arañó el muslo. Sin embargo, en ese momento lo que más bonito y erótico me pareció fue ver su espalda desnuda, y yo la sujeté por el pelo, guiándola en esa mamada, mientras me retorcía de placer sentado en la encimera. Uno es un simple mortal y apenas un minuto y medio después, ya noté que mi corrida era inminente. De un tirón levanté su cabeza y ella

me miró extrañada. Tenía los ojos llorosos y por la comisura de los labios se le escapaba esa curiosa mezcla que formaba mis fluidos y su propia saliva.

Speaker 3

Qué pasa? Me preguntó muy excitada. Es que si sigues, uf, me voy a correr en tu boca. Ah,

Speaker 2

sí. Susurró soltándome un lametazo que dejó mi polla temblando.¿ Y no quieres hacerlo? Sí, claro, pero también me gustaría que tú disfrutaras, no solo yo. No me importa que te corras, insistió volviéndome a pasar la lengua por el capullo. Espera, espera. Quiero aguantar un poco más, me encanta estar así de cachondo, y la aparté a un lado y, de un salto felino, me bajé de la encimera, empujando a mi hermana contra ella.

Nos quedamos de pie, frente a frente, y agarré a Paula por las axilas e hice fuerza para levantarla y que ella ocupara mi sitio. Se quedó sentada en la fría encimera de mármol negro y abrí sus piernas con las dos manos. A pesar del tamaño y el peso de sus tetas, la gravedad no hacía su efecto en ellas, pues tenía los pezones tan erectos que apuntaban hacia arriba y, cuando se las apreté con fuerza, a ella se le

escapó un nuevo gemido. Paula estaba que se derretía. Bajé una mano y la acaricié por encima de las braguitas, moviendo mis dedos en círculos, acariciando sus labios vaginales. Paula se agarró a mi cuello y comenzó a menear las caderas, delante y atrás, gimiendome en la oreja completamente extasiada de placer, y ella también me agarró la polla. Nos estábamos acariciando los dos a la vez. Ah, ah, sí, sí, haz

que me corra, hermanito, haz que me corra, ah. Me hubiera gustado masturbarla más tiempo, pero en cuanto me la estranguló, sacudiendo su mano arriba y abajo con intensidad, no me dio tiempo a advertirle de que se detuviera. Ya era tarde. Me había dejado demasiado al límite su mamada y, cuando mi cuerpo convulsionó, ya me abandoné a mi inminente orgasmo.

En ese instante sublime de calentón máximo, tuve la osadía de apartar sus braguitas y meterle un par de dedos en el coño y Paula se agarró con más fuerza a mi cuello. Ah, sí, sí, cabrón, ah, méteme los dedos, ah, vamos, enano, muévelos, ah. Paula, me corro. y apenas tuvo tiempo de apuntar hacia ella, notando el calor de mi semen impactando contra su abdomen y sus pechos. Eso pareció enloquecerla todavía más. Era lo

que más cachonda le ponía. Sacarme la puta leche. Y con cada lefazo ella temblaba, como si le quemara la piel, sin dejar de mirar detenidamente como mi polla seguía soltando más y más en una eyaculación casi interminable. Sí, sí, córrete, hermanito, sí, córrete encima de mí, más. Gritó Paula totalmente fuera de sí, restregándosela contra su propio cuerpo. En cuanto terminé, me di cuenta de que seguía con mis dedos clavados en su coño. Mi hermana todavía no se había corrido y no paraba

de mecerse delante y atrás, sin soltarme la polla. Te has pasado. Vaya pedazo de corrida que me has soltado, cabrón. Me has puesto perdida, dijo recogiendo parte de mi semen con la mano que tenía libre. Paula tenía razón, la había dejado hecha un asco, en su ombligo se había formado un buen charco y ocho o nueve disparos la atravesaban en distintas direcciones, incluso un par de ellos habían alcanzado sus pechos. Se metió los dedos en la boca, saboreando el gusto de mi semen y luego me miró

furiosa y cachonda. Vamos, haz que me corra yo también, no puedo más, haz que me corra, por favor. Me suplicó arañándome el pecho con las uñas cuando por fin me soltó la polla. Espera, voy a limpiarte. No, déjame así, da igual, no pasa nada. comentó echándose hacia atrás y mostrando orgullosa las marcas que tenía sobre su piel. Que todo mi semen bañara su cuerpazo le ponía todavía más fuera,

decía Paula. Entonces retiré los dedos de su coño y me situé frente a ella, y sin dejar que se le pasara el calentón, los colé por los laterales, tirando hacia abajo del elástico de sus braguitas. Ey, ey, ey.¿ Qué haces, David? me preguntó al ver mis intenciones. Me molestan para masturbarte, vamos, Paula, deja que te las quite, así estarás más cómoda. P. Pero, ah, gimió cuando le

rosé el clítoris con la yema de mis dedos. Vamos, Paula, ayúdame, levanta las caderas, y Paula lo hizo, permitiendo que le sacara las braguitas. Ahora estaba completamente desnuda y abierta de piernas. Tiré de sus muslos para que subiera los pies sobre la encimera y de repente, allí tenía el depilado coño de Paula, expuesto, abierto, hinchado y con los labios vaginales bien empapados. Le costaba hasta respirar y yo me lancé a devorar sus pechos mientras se lo hacía desear más,

pasando mis dedos por sus muslos. A pesar de que tenían mi propio semen, Me dio igual y chupé sus tetazas con ganas, mordiendo sus pezones y tirando de ellos con los dientes. Cabrón, sí, ah, cómemelas, pero méteme los dedos también, méteme los dedos, por favor, no puedo más, necesito correrme ya. Volvió a suplicarme y yo fui descendiendo con mis labios por su ombligo y su pubis, esquivando como podía mi propia corrida, hasta que me quedé a unos centímetros de su coño.

Speaker 3

Allí lo tenía a mi entera disposición.— Ah.¿ Qué haces, David? Saqué la lengua y

Speaker 2

le solté un único lametazo de arriba a abajo. Paula se estremeció y pude ver cómo literalmente se derretía delante de mis narices. Con cada latido de su pecho le salía un líquido transparente que descendía irremediablemente, pasando por su ano, hasta que se depositaba sobre la encimera. Además, se unía mi semen que le bajaba por el cuerpo, dejando unos surcos de humedad en su piel y, poco a poco, fue llegando hasta su pubis. Finalmente, le goteó por los

labios vaginales. Se lo restregué por el coño y después pasé las manos por detrás de sus muslos, enganchándome bien en ellos y acercando mi boca a su cuerpo.— Voy a comértelo, Paula.

Speaker 3

Voy a comerte el coño, hermanita. 46. No tuvo tiempo de negarse. Tampoco lo hubiera hecho.

Speaker 2

Al borde del orgasmo, Paulo dejó que mi lengua rozara su clítoris y, al primer contacto, su cadera se tensó, acercándose a mí. Ah, joder, David, ah. Su pequeño botoncito estaba hinchado y sensible, y no se podía ver. y preferí no acariciar más esa zona para que Paula no se corriera de inmediato. Quería degustar su coño, saborearlo y, al mirar hacia arriba, me la encontré impaciente, sobándose ella misma las tetas y recogiendo los últimos restos de mi semen,

para después meterse los dedos en la boca. Los chupaba con ganas, dejándolos bien limpios, y gemía de manera apresurada, y de repente me miró fijamente, apartándose el pelo que se le había quedado pegado en la frente por el sudor. Vamos.¿ A qué esperas?

Speaker 4

Uf,

Speaker 2

ya no puedo más. Mi lengua recorrió sus labios vaginales y luego la hundí en su interior, dejando que todos sus jugos se depositaran en ella. La penetré lo más profundo que pude. degustando ese fantástico sabor que se me quedó en las papilas gustativas. Pensé que el coño de pija de Paula estaría más dulce, una niña de papá no podía desprender esa fragancia, y eso no me lo esperaba, en absoluto, ya que me encontré con un sabor muy fuerte.

A sexo. Ese coño olía a puta, pero estaba delicioso, y mi hermana me lo restregaba por la cara impaciente hasta que bajó las dos manos y las entrelazó entre mi pelo, aplastándome el rostro contra su entrepierna. Sí, sí, cómemelo, hermanito, ah, ah, cómemelo, cabrón. A pesar de que lo hacía despacio y con mucha suavidad, yo sabía que su orgasmo se podía precipitar en cualquier momento y Paula se abrió todavía más de piernas, ofreciéndome

ese manjar que, cada vez, emanaba más humedad. Se había formado un pequeño charco debajo de ella y, al sacar la cadera hacia adelante, observé su estrecho ano rosado delante de mí. Fue demasiado tentador y pasé la lengua por su ojete, cosa que pareció enloquecer todavía más a mi hermana. Ah, sí, sí, David, qué bueno, qué bueno. Pero Paula ya no estaba para esas caricias. Ella quería correrse. Restregarme el coño por toda la cara y aplastarme la boca contra su cuerpo. Ah, ah,

deja eso, hermanito, y cómemelo. Vamos, sigue, estoy a punto, ah. Jadeó, ofreciéndome el clítoris para que se lo lamiera. Y en ese momento, Paula perdió el control de la situación y yo me hice el dueño y señor. Ya no tenía que pedirle permiso para nada, mi hermana solo era una zorrita deseando correrse y yo ya podía hacer con ella lo que me diera la gana. Primero le clavé un dedo en el culo y lo moví despacio, haciendo círculos

hasta llegar al final. Eso desesperó todavía más a Paula y volvió a suplicarme que se lo chupara, cuando un torrente de jugo se le escapó de su interior. Estaba a mi merced y comencé a follarme su ano con mi dedo. A, A, para, cabrón, H, A, para, para, A, saca ese puto dedo o vas a hacer que me corra así, A. Me advirtió Paula, pellizcándose los pezones. Le solté un lametazo entre sus labios vaginales y tensó otra

vez la cadera. Eso es, sí, más, más, más. Ahora no te pares, David, A, no seas cabrón.¿ Quieres que te saque el dedo del culo? Ah, me da igual, déjalo si quieres, pero sigue con la lengua, no pares con la puta lengua, ah. Y continué un poquito más, follándome su estrecho culito con el dedo mientras rodeaba su clítoris con mis labios y lo percutía con la lengua,

alternando además unos buenos lametazos de arriba a abajo. Paula no podía más, mecía sus caderas desesperada y sus gemidos pasaron a ser pequeños grititos al mirar hacia ella me la encontré aplastando los dedos en sus pechos y entonces me di cuenta de que ya estaba a punto de correrse de repente retiré mi dedo de su culo y me incorporé quedándome de pie frente a ella Los dos completamente desnudos, me puse de puntillas porque no llegaba bien, me agarré la polla y le solté un azote en

el coño antes de dejarla allí apoyada. Paula miró horrorizada hacia abajo y me soltó un puñetazo en el pecho.¿ Qué haces, idiota? Joder, estaba a punto de correrme. Ah. Gimió al sentir mi polla restregándose en su coño. Pero,¿ qué estás haciendo? Ah, ah. Moví la cadera hacia adelante y todo mi tronco se deslizó entre sus labios vaginales

hasta que mis huevos chocaron con su cuerpo. Hundí la boca en su cuello y chupé con fuerza, devorando esa zona tan sensible mientras le acariciaba con ganas los pechos. Parecía que estábamos follando. Ah, ah, ah. Gimió más alto mi hermana, acompasando mis movimientos delante y atrás, y al abandonar su cuello, apoyé la frente con la suya y nos quedamos así. Mirándonos a los ojos.

Speaker 3

Jadeándonos en la cara. Haz que me corra, por favor. Vamos, enano

Speaker 2

haz que me corra. Y agarré su cuello y tiré de Paula hacia mí, buscando sus labios. Saqué la lengua y ella permitió que la metiera en su boca, fundiéndonos en un morreo caliente y desesperado. Por fin. Acababa de vencer la penúltima resistencia de mi hermana y ella me apartó el pelo del flequillo y se me quedó mirando.—¡ Qué guapo eres, hermanito!— dijo antes de volver a lanzarse contra mí. Esta vez fue ella la que me buscó.

Nuestras lenguas se mezclaron y nos lamimos los labios, mordiéndonos, besándonos de manera rabiosa mientras yo mecía mi trasero, frotando mi polla cada vez más rápido contra su coño. Ah, joder, no puedo más, ah, no puedo más. Jadeó Paula al borde de la locura. Entonces se apartó de mí y apoyó las manos hacia atrás, separando nuestras caras. Con la cadera adelantada, Observó como mi erecta polla no dejaba de mecerse entre sus labios vaginales y, de repente, me miró asustada.

Pude ver el verdadero terror en sus ojos.« No podemos hacer esto, David», susurró con la voz entrecortada.« Yo sólo podía contemplar su cuerpo, los restos de mi semen reseco por sus pechos, por su abdomen, el pelo sudado, sus tetazas hinchadas». los coloretes encendidos y esa respiración cada vez más agitada. Ya lo sé, hermanita, no podemos hacerlo, dije sin detener mi lento vaivén. Deja de hacer eso, por favor, m-a-a. Apártate. Me agarré la polla y le di un par de golpecitos.

Aquel coño abierto chapoteó al recibir esos azotes y, de puntillas como estaba, avancé un paso más, situando mi glande justo en su empapada entrada. A, David, no, no, a. No lo hagas, a. No podemos follar, Paula, somos hermanos. Le solté, inclinándome sobre ella y besando su boca con varios picos suaves y cortos. Eso sería incesto. Ella me correspondió los besos, Ya no podía sacar más las caderas

hacia adelante o se caería de la encimera. Se restregaba contra mí sin parar de gemir y bajó la mano, atrapando mi polla, para volver a dejarla extendida sobre sus labios vaginales.— No podemos, David, ah.— Lo siento, susurró Paula, aplastándome el tronco con la palma de la mano contra su entrepierna, sin dejar de moverse.—¿ Y si solo te la meto un poquito? Déjame, por favor, solo un poquito. No, David, ah. Tú mismo lo has dicho antes, no podemos seguir más, ah,

si no sería incesto. Ya lo sé, es algo prohibido, está mal. Muy mal. Pero solo sería un poco, por probar lo que se siente. Ah, David, méteme los dedos, por favor, juega conmigo, hazme lo que quieras. pero solo con los dedos. Haz que me corra. Y me agarré la polla y después acerqué mis dedos a su coño. Le colé tres hasta el fondo, dejando mi hinchado glande prácticamente a la entrada y comencé a moverme, follándomela con los dedos, pero con ese vaivén, conseguí que poco a

poco mi polla se fuera introduciendo casi sin querer. Y cuando nos quisimos dar cuenta, ya casi tenía un par de centímetros dentro de Paula.

Speaker 3

No, ah. David, no, ah. No hagas eso. Solo

Speaker 2

con los dedos, por favor. Pero yo nos retiré de su interior y después nos quedamos parados. Paula miró hacia abajo y vio que mi capullo había desaparecido, entonces se echó hacia adelante y negó con la cabeza. Ah.

Speaker 3

Qué estás haciendo?

Speaker 2

Ah. Jadeó buscando mi boca para morrearse conmigo, momento que yo aproveché para dar un pequeño golpe de cadera y seguir adentrándome en ella. Notaba el calor de su coño envolviéndome por completo y cuando nos quisimos dar cuenta, nuestros cuerpos ya habían chocado. Tenía toda la polla dentro de mi hermana. Y luego nos miramos y yo sonreí. Paula apoyó las manos en mi pecho y echó más y cabe la cadera hacia adelante. Me la has metido.

Speaker 3

Preguntó como si todavía no se lo creyera. Sí, estoy dentro de ti, Paula.

Speaker 4

Uf,

Speaker 3

joder.

Speaker 2

Muy despacio me fui saliendo de ella y cuando estaba a punto de hacerlo, le solté otra embestida, esta vez, un poco más rápida, chocando otra vez contra su pubis. Y después otra más. Ah, ah,¿ qué estás haciendo? Me preguntó Paula. Gracias por haberme dejado. Era lo que quería y la retiré muy despacio, dejándola otra vez extendida en su coño.

Speaker 3

Espera, espera. ¿Qué? y al mirarla a los ojos, supe lo

Speaker 2

que iba a decir. Si no lo hubiera hecho, me la habría follado igual, por supuesto que sólo se la había sacado para hacérselo desear más, pero yo quería que ella me lo pidiera. Ah, joder. Vale, si quieres, vuélvela a meter un poquito. Susurró muy bajo, como si se arrepintiera casi al momento de las palabras que acababan de salir de su boca.¿ Estás segura

Speaker 3

Paula? Sí, hazlo igual que antes.¿ Es que te ha gustado tenerme dentro de ti? Ah, sí, me ha encantado. Venga, solo un poco más.

Speaker 2

Pero me acabas de decir que eso era Inks. Ya lo sé, pero me da igual, es que ya puedo resistirlo más. y ella misma situó mi capullo justo en su entrada. Vamos, empuja. Métemela. Me ordenó cogiéndome los dos glúteos con sus manos y tirando hacia ella. Y ese fue el gran momento en el que mi polla se fue deslizando en el interior de Paula con su permiso, y yo seguí avanzando hasta que nuestros pubis chocaron. Otra vez estaba dentro de Paula y ahora ya no me iba a salir más.

Speaker 3

Ah, sí. Qué rico, joder.¿ Te gusta así, despacito? Ah, sí, sí, ah. Uf, qué pasada.¿ Lo sientes, hermanita? Dígeme siéndome muy despacio. Sí. Mierda, Paula.¿ Qué pasa? Es que si sigo. Ya no voy a poder parar, te voy a tener que follar. Hasta el final. Dios.¿ Quieres que siga o paro? Dije

Speaker 2

clavándosela hasta el fondo con un golpe de cadera rápido. Ah, joder, sí.

Speaker 3

Sigue, sigue, por favor. Vale, Paula, dime que te follé. Sí. Vamos,

Speaker 2

fóllame, enano, es lo que querías, ¿no? Pues fóllame. Le solté una primera embestida seca y dura. Sus tetazas se bambolearon y Paula gritó de placer. Seguía con los dedos clavados en mi culo y yo, comencé a follármela buscando su boca para morrearme con ella. Y después nos abandonamos al mayor de los placeres. El del incesto. Agarrado a su cintura y sin dejar de penetrarla con rabia, intenté

inmortalizar esa imagen en mi retina. Me volvía loco la cara de viciosa que ponía Paula mordiéndose los labios, gimiendo de manera primitiva y acompasando mis movimientos. Me hubiera gustado que aquello durara más, pero Paula ya estaba al límite. Se corrió casi de inmediato y tuvo que soltarme el culo para abrazarse a mi cuello y morderme el hombro mientras se derretía en el mejor orgasmo de su vida. Ah, ah, me corro. Ah, ah, más, más. Fóllame, fóllame, ah, sí. Dios,

me corro, me corro, ah. Yo pensé que después de haber eyaculado ya una vez, podría aguantar un poco más, pero esa sensación tan intensa de estar dentro de Paula, unido al calor que emanaba su coño, sus gemidos y las caricias que me brindaba, precipitaron también mi clímax. Paula, yo también me voy a correr, a-a-a, me voy a correr. Me corro, a-a-a, me corro. Le anuncié aumentando la velocidad de mis embestidas. Vale, sigue, sigue, a-a-a, ni se te

ocurra sacarla ahora. Ah, me da igual, ah, córrete dentro si quieres, ah, córrete dentro, hermanito. Me pidió Paula enlazando un orgasmo tras otro. Y yo me abandoné a mi propio placer, dejando que Paula me pasara la lengua por los labios. Acaricié uno de sus pechos, y todo mi semen fue saliendo de manera apresurada dentro de mi hermana. Ah, Paula, no puedo más, ah, ah, qué rico, ah. Sí, sí, eso es, córrete, ah, ah, córrete dentro de mí. Más, más, fóllame, fóllame.

El siguiente minuto fue casi un orgasmo conjunto, besándonos, tocándonos. derramándome dentro de ella sin parar de embestirla, y cuando terminé, todavía me quedé otros dos minutos disfrutando esa sensación y acariciando su espalda. Los dos permanecíamos en silencio. Solo se escuchaban nuestras respiraciones y yo sabía lo que venía a continuación. El arrepentimiento de mi hermana.

Speaker 3

Joder, David.¿ Qué hemos

Speaker 2

hecho? Dijo Paula separándose unos centímetros de mí. Mi polla seguía dentro de ella y yo me quedé mirándola detenidamente. Mi hermana parecía a otra, y en nada se parecía a la Paula elegante, con clase, seria, discreta, que tenía a todos encandilados, y es que tenía el pelo sudado y despeinado, las marcas de mis dedos en sus tetas, el semen reseco en su piel y jadeaba con intensidad, hinchando el pecho. Retiré mi polla de su coño y

un abundante reguero fue saliendo de su interior. goteando primero en la encimera y después en el suelo. Mi corrida había sido muy abundante y, a pesar de haber eyaculado ya un par de veces, la seguía teniendo muy dura, con las venas bien marcadas y completamente pringosa por todos los jugos que emanaba mi hermanita.

Speaker 4

Uf,

Speaker 2

ha sido una pasada, Paula. Anda. Ven aquí. Y ayudé a que se bajara, agarrándola por las axilas. Nos quedamos de pie, frente a frente, y yo le di un tímido y casto pico en los labios. Luego cogí su mano y tiré de ella.

Speaker 3

Qué haces, David? Protestó Paula. Vamos a tu habitación, quiero volver

Speaker 2

a follarte. Y ella dejó que la arrastrara hasta su cuarto y allí volvimos a hacerlo. En su cama. Primero la penetré en un misionero, sin dejar de comerla la boca y luego le pedí que se me pusiera encima, pues quería ver cómo se movía Paula y el bamboleo de sus tetazas delante de mi cara. Así me corrí por tercera vez y mi hermana se encargó después de

volver a ponérmela dura, haciéndome una buena mamada. Terminé la noche follándomela a cuatro patas, tirando de su pelo y haciendo que se corriera unas cuantas veces más, antes de eyacular en su boca el escaso semen que me quedaba en la reserva. Nos dormimos juntos pasadas las ocho de la mañana, desnudos, abrazados, exhaustos y felices, después de más de tres horas de sexo intenso. Aquella noche fue inolvidable

Speaker 3

Una pasada.

Speaker 2

Y así es como comenzó mi incestuosa historia con mi hermana Paula. Todavía quedaba un mes para terminar las clases y el año siguiente ya era el último de Paula en la facultad, por lo que tendríamos que compartir piso,

al menos un curso más. Los meses siguientes fueron muy interesantes, como os podéis imaginar, y aunque todo esto sucedió hace más de 10 años, a día de hoy seguimos manteniendo una estrecha relación, a pesar de que ahora nos vemos muy poquito, pues vivimos en ciudades distintas, Y ella está casada y yo tengo pareja estable.

Speaker 3

Pero esa ya es otra historia. Fin. Hasta aquí llegó el capítulo de hoy. Hasta la próxima.

Transcript source: Provided by creator in RSS feed: download file
For the best experience, listen in Metacast app for iOS or Android