COMPARTIENDO PISO CON MI HERMANA - PARTE 9 - podcast episode cover

COMPARTIENDO PISO CON MI HERMANA - PARTE 9

May 15, 20261 hr 24 min
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Speaker 2

Lleva tu imaginación a otro nivel. Relatos calientes.

Speaker 3

Compartiendo piso con mi hermana, parte 9. Me puse de pie en medio de la cocina a un metro de Paula y con tranquilidad me quité la camiseta y luego el pantalón del pijama, quedándome tan solo con el slip blanco.

Speaker 4

te vas a desnudar. Me preguntó Paula. Por supuesto, de eso no has dicho nada.

Speaker 3

¿Puedo, no? Eh, sí,¿ por qué no? Total, voy a tener que verte, dijo señalando hacia mi terrible erección. Por supuesto. Y sin que se lo esperara me lo bajé de golpe, quedándome completamente desnudo delante de mi hermana. Paula abrió la boca y echó una ojeada rápida a mi polla. Creo que incluso se llegó a poner roja de la vergüenza y sus mejillas se encendieron de inmediato.¿ Qué te parece?¿ Te la imaginabas así? La pregunté sujetándomela por la base para que se hinchara más

Speaker 4

Te recuerdo que ya la había visto. ¿Y?¿ Te gusta?¿ Es como la de Fernando?

Speaker 3

Ja, ja.— Ja, no voy a contestar a eso, pero bueno, no está nada mal— comentó mirándola directamente. Me quedé extasiado viendo cómo se le marcaba el coño en aquellos vaqueros tan ajustados y sin más preámbulos, comencé a meneármela lentamente delante de mi hermana. Allí estábamos los dos de pie, yo en medio de la cocina y ella apoyada en la encimera, mostrándome su cuerpo. Es muy difícil explicar la sensación de masturbarte delante de tu hermana, pero os aseguro

que jamás había sentido nada parecido.¡ Qué morbazo! Tenía el corazón a tope de pulsaciones y, aunque me había bebido un par de copas, sabía que no iba a poder aguantar mucho tiempo. Llevaba más de una semana sin correrme y mi hermana se me ofrecía guapa y radiante para que me pajeara mirándola. Estaba muy buena la cabrona y ella lo sabía.

Speaker 4

Te gusta mi polla? Quiero que la mires bien.

Speaker 3

Paula sonrió, negó al agachar la cabeza y, esta vez, sí que aguantó más tiempo mirando decidida como me tocaba, seguía de pie delante de mí, con sus manos apoyadas en la encimera, y su cara ya no estaba roja de la vergüenza, era más bien como si estuviera sofocada, y sus pezones, amenazando con atravesar la tela de su camisa, me confirmaron que ya estaba cachonda.

Speaker 4

No me has dicho si te gusta o no. Estás depilado, no sabía qué.

Speaker 3

Sí, me lo hizo Sofía el jueves en mi habitación,¿ no nos escuchaste? Algo, pero no sabía qué estabais haciendo. Y te gusta cómo me queda, así parece mucho más grande, ¿verdad?—¡ Uf, qué dura la tengo!— exclamé golpeándome con ella en la palma de la otra mano. Y seguí con aquella paja lenta y parsimoniosa, y Paula ya no se cortaba en mirar sin disimulo mi polla, e incluso se llegó a morder los labios.— Puedes soltarte el pelo, me gusta mucho cuando lo llevas con coleta, como ahora, pero suelto es

como más, salvaje, sexy. No se lo tuve que repetir dos veces. Paula se soltó la goma de su coleta y su gran melena cayó libre por detrás de su espalda. Ella enredó los dedos en su pelo y se lo recompuso en un gesto muy sensual.

Speaker 4

Así mejor? Uf, sí, mucho mejor. Ah, ah, oye, Pau,¿ puedo preguntarte una cosa? Dime.¿ Estás excitada ahora? Eh no. No me mientas, se nota que sí. Bueno, puede que algo, es normal, he

Speaker 3

bebido y he estado con Fernando. Sí, ya, seguro que es por Fernando. Es que, otras veces, me he dado cuenta de que cuando te citas, a ti también se te nota, sabes, se te ponen duros los pezones, uf, se te marcan muchísimo. Como ahora. Hizo el gesto de intentar cubrirse con un brazo, pero aquello me pareció ridículo, pues se estaba mostrando para que yo me masturbara y, de repente, le había entrado un ataque de pudor.

Speaker 4

No te tapes, por favor, es más que evidente que...¿ Te falta mucho? Me preguntó Paula.

Speaker 3

Solo llevo dos minutos, aunque si te digo la verdad, no creo que pueda aguantar mucho más. Me he estado reservando para este momento y estoy que no puedo tocarme más rápido o voy a...

Speaker 4

Venga, termina ya, me pidió. Ya casi estoy. ¡Uf! De todas formas.¿ Podrías ayudarme?

Speaker 3

Pregunté acariciándome la polla lo más despacio que pude. Nunca la había tenido tan dura y parecía a punto de explotar de un momento a otro. y es que apenas me podía pajear ya. La sentía demasiado sensible. Había sido muy mala idea lo de reservarme, tenía que haberme corrido por la mañana y ahora me estaría haciendo un pajote bien rápido y duro delante de mi hermana y, sin embargo, allí estaba, pegándome dos sacudidas lentas y soltándomela para retrasar

lo inevitable. Ayudarte, ni lo sueñes, no pienso tocarte, ni tú me vas a tocar a mí, las normas. No, tranquila, no era eso, me refería más bien a...¿ Me enseñarías el sujetador? No sé por qué no me sorprende que me pidas eso, pero no voy a desnudarme delante de ti. Eso no es desnudarse, es sólo mostrarme un poco más de tu cuerpo, sería como si te viera en bikini, te he visto muchas veces así en la piscina, no pasa nada por eso, ¿no? Otra vez hice dudar a Paula.

Yo creo que en el fondo se moría de ganas por mostrarse a su hermanito pequeño y es que estaba muy claro que le encantaba ese exhibicionismo incestuoso que hacía que cada vez se fuera poniendo más y más cachonda. Si lo haces, no creo que pueda aguantar mucho más,

Speaker 2

uf,

Speaker 3

mira cómo estoy. Y al soltármela, mi polla se quedó bamboleando delante de ella. Subió los brazos y situó los dedos sobre el primer botón de su camisa.

Speaker 4

Paula lo iba a hacer.—¡ Joder, joder!— exclamé.

Speaker 3

Y después del primer botón vino el segundo y luego el tercero. Paula se echó a un lado la camisa y de repente lo vi. Abrí los ojos como platos y me quedé con la boca abierta. Me dio un calambrazo que recorrió mi cuerpo entero y, después, me temblaron las piernas. tuve que soltarme la polla para no correrme. Paula llevaba el sujetador del conjuntito que le había regalado, sí, el del sujetador negro transparente con los lacitos rosas. Dios mío, Paula,

es el que te reé, el que te regalé. Sí, conociéndote un poquito, sabía que me lo ibas a pedir, espero que te haya gustado la sorpresa, lo he estrenado hoy. Era una sorpresa para tu novio, y te lo has puesto para mí, ahora no digas que esto también lo has hecho por

Speaker 4

Fernando.¿ Te gusta? Sí, sí, claro, es genial. Pues ahora ya puedes terminar.¿ Estás deseando ver

Speaker 3

cómo me corro? Ya apenas me la podía sujetar con la mano y, de vez en cuando, me pegaba un par de sacudidas. Tenía la polla dura e hinchada y de un momento a otro parecía que iba a reventar. Salía un líquido blanquecino y varias gotas me resbalaban a ambos lados del capullo, y es que mi polla literalmente ya babeaba con cada palpitación.¿ Podrías desabrocharte todos los botones?

Esta vez ni protestó. Solo se siguió soltando todos los botones, uno a uno, me parecieron unos segundos maravillosos mientras lo hacía, así hasta que llegó al último. Luego se quedó parada, esperando más peticiones por mi parte.— Apártate la camisa, por favor, échatela

Speaker 4

hacia los lados.—¿ Por qué has parado?

Speaker 3

Porque ya no puedo más, voy a correrme de un momento a otro, dije acercándome a ella y quedándome a tan solo medio metro.— Apártate la camisa. Ella ya no cuestionaba nada de lo que le pedía y aquel pibón me ofrecía su cuerpazo cada vez más desinhibida y cachonda. Se echó la camisa hacia los lados y me mostró

sus enormes pechos presionados en el sujetador de encaje. No parecía un sujetador para uso cotidiano, era más bien un tipo de lencería fina, con puntitos negros, medio transparente y con un lacito rosa entre las dos copas, que apenas podían sostener el enorme peso de las tetazas de Paula, pero, a pesar de su tamaño, se mantenían bien firmes. Dios mío, vaya tetas, son perfectas. Sus pezones aparecieron ante mí como si fuera desnuda. Eran tal y como me los había imaginado.

Unas areolas grandes, oscuras y lascivas, con unos pezones terriblemente erectos. Aquellas tetazas eran indecentes y Paula me las mostraba en ese sujetador de ramera.

Speaker 4

Tenías razón, Paula. Y eso.

Speaker 3

Sí, recuerdo que me dijiste que en esos conjuntitos, el sujetador era casi más adorno, y es verdad, parece de juguete, aunque a ti te queda muy sexy. Uf, es que estás muy buena.

Speaker 4

Ya sabía que te iba a gustar.¿ Y también llevas las braguitas a juego?

Speaker 3

Ella bajó la cabeza y volvió a ruborizarse. Sí, susurró sin atreverse a mirarme a los ojos, y de repente se encontró con mi polla, que ya no podía estar más dura. La vena central estaba hinchadísima y atravesaba todo el tronco y yo llevaba ya un minuto sin poderme pajear. Bastante tenía con sujetármela.

Speaker 4

Me las enseñarías? No voy a quitarme los pantalones, David.

Speaker 3

Bueno, solo con ver que las llevas puestas me vale, te las has puesto para mostrármelas, ¿no? Se desabrochó el botón del pantalón y con esfuerzo, pues los vaqueros le quedaban súper ajustados, fue deslizando su cremallera. Los abrió un poco y pude ver el lazo rosa que adornaba sus braguitas negras. Me hubiera encantado ver cómo se le marcaba el coño en esas bragas transparentes, pero Paula ya no parecía dispuesta a mostrarme más. Ese era su máximo, al menos,

por esa noche. Joder, Pau.¿ Y tú también lo llevas depilado como yo? Vale, no te acerques más, me pidió estirando el brazo y manteniendo esa distancia prudencial, y termina ya con esto. Una nueva sacudida lenta y otra vez me tuve que detener.

Speaker 4

Ya estaba al límite. Venga, David,

Speaker 3

ya no puedes ni seguir. No, yo quería aguantar un poco más, no, joder, uf,

Speaker 2

uf

Speaker 3

no puedo tocarte, aunque sea un poquito. No, no, acuérdate

Speaker 4

las normas. jodidas normas

Speaker 3

de mierda, ah, ah, pues hazlo, tú, tócate para mí. Yo no voy a masturbarme, ni de coña voy a hacer eso delante de mi hermano pequeño. Las tetas, solo las tetas, acaríciatelas un poco, ah, por favor. Entonces Paula volvió a sorprenderme de nuevo y, Con una mirada que empezaba a delatar su lujuria, se quitó la camisa dejándola en la encimera, quedándose tan solo con el sujetador. Se agarró un pecho, lo apretó dos o tres veces, lo levantó y luego lo dejó caer a plomo, haciendo que

se bamboleara delante de mis narices. La puta hostia. Y sin que me lo esperara, Paula bajó el brazo, me agarró fuerte la muñeca y ella condujo en el movimiento masturbatorio. Paula, no ah, ah

Speaker 4

no hagas eso. Sí, ahora sí, David,

Speaker 3

córrete. Me pidió con su voz de pija. Fueron cinco o seis sacudidas. Me la podía haber soltado para durar un poco más, pero que Paula me estuviera ayudando con la paja fue terriblemente morboso y el detonante de mi orgasmo. De mi orificio salió una gota densa y viscosa que resbaló otra vez por mi capullo y, de repente, mi

polla se puso rígida. En la siguiente palpitación se hinchó como un globo a punto de estallar y un tremendo lefazo salió disparado, alcanzando a mi hermana en el cuello y dejando un reguero entre sus dos pechos.—¡ Joder!— exclamó Paula soltando mi brazo y poniendo su mano delante de mi polla. Ah, ah, me corro, ah, ah, ah, me corro, me corro, qué gustazo, ah, ah. Dije sacudiéndomela ahora todo lo rápido que no había podido hacer durante la paja.

Los dos siguientes lechazos le dieron a Paula en la palma y el siguiente esquivé su protección y de nuevo volví a impactar en su cuerpo, concretamente en su ombligo. No, David. pero yo no podía dejar de correrme, y varias gotas salieron disparadas en todas las direcciones, llegando incluso a alcanzar a mi hermana en el pelo y en su mejilla. Pensé que era imposible tener un orgasmo así de intenso,

duradero y que me proporcionara tanto placer. Cuando terminé, jadeaba ansioso y mi hermana seguía con la palma de la mano apuntando hacia mí, aunque los últimos restos ya caían sin ninguna fuerza contra el suelo. Me miró enfadada y después se tocó el pelo. No es que le hubiera manchado mucho, pero una gota había llegado hasta allí y

otra más pequeña adornaba su mejilla. Aunque el lefazo más abundante y denso le cruzaba el cuerpo desde su cuello hasta el ombligo, atravesando sus pechos y cayendo hacia abajo, mojando las preciosas bragas del conjuntito. Lo siento, Paula, no quería. Mentí, pues claro que quería echárselo por encima de ella. Ha sido la hostia, increíble. Nunca me había corrido así. Mira cómo me has puesto, te dije que no podías y tú vas y... Dijiste que nada de tocarte y no

lo he hecho, no he roto las normas. Ni tampoco esto, ah. Dijo mirándose la mano. Y al abrir los dedos, varios restos de semen se quedaron impregnados entre ellos. Serás cabrón. te has corrido encima de mí. Y cogió la camisa que había dejado en la encimera y salió a toda velocidad, dejándome allí desnudo con la polla en la mano. Entró en el baño para limpiarse y después se metió en

su habitación sin ni siquiera despedirse de mí. Me hubiera gustado hablar con ella, preguntarle si le había gustado y comentar con Paula esa morbosísima experiencia que acabábamos de vivir juntos. y mientras limpiaba el suelo de la cocina, me llegó una especie de jadeo desde su habitación. No eran gemidos ahogados como otras veces, esta vez no, sin ninguna duda

se estaba masturbando. Eran gemidos furiosos y placenteros. Estaba claro que mi hermana se había abandonado al placer y la lujuria, y al momento se me volvió a poner dura y salí hasta la puerta de su habitación. Tuve serias dudas de si entrar o no en su cuarto. Paula estaba totalmente desatada y cachonda. Era la oportunidad que tanto tiempo

llevaba esperando. Miles de preguntas me asaltaban la cabeza.¿ Se estaría restregando mi semen por sus tetas?¿ Habría probado mi sabor?¿ Se estaría acariciando el coño con la mano llena de mi semen?¿ Estaría a cuatro patas, desnuda, de pie o en la cama? Al final no quise entrar, me conformé con volver a mi habitación y pajearme de nuevo con los gemidos de Paula, ella también parecía que llevara tiempo

sin tocarse porque nunca le había escuchado gemir así. Que me corriera encima de ella la había tenido que poner cachondísima. No tardamos mucho en llegar al orgasmo casi simultáneamente y esta vez no tuve que afinar el oído. El grito de placer de Paula cuando se corrió retumbó en toda la casa y a mí me estremeció. Cansado y satisfecho me metí en la cama pensando en el siguiente paso

que tenía que dar en mi relación con Paula. Ella me había advertido que lo de esta noche era el punto y final y si seguía insistiendo, se lo contaría todo a nuestros padres, pero ahora los dos teníamos un secreto compartido y ya no le convenía soltar esa lengua. De todas maneras, Por la manera de correrse de Paula, sabía que esto era el comienzo de algo. Solo tenía que saber tocar las teclas adecuadas y mi hermanita terminaría cediendo a sus más bajos instintos. Se le había metido

en el cuerpo el demonio del incesto. Y ahora ya no iba a poder escapar de él. Al día siguiente me levanté y todavía no podía creerme lo que había pasado por la noche. Era todo como si todo se tratase de un maravilloso sueño, pero era la realidad. Me había hecho una paja delante de Paula. Desayuné tranquilamente y no tuve noticias de ella en toda la mañana porque

no salió de su habitación. Hablé con Sofía por WhatsApp y le recordé que estaba invitada a comer en casa, aunque ella me dijo que sus padres se habían ido a un terreno con unos amigos y tenía que quedarse con su hermano. pero por la tarde sí que iba a venir. Una vez que ya había pasado lo de Paula, tenía que recuperar el tiempo perdido con ella. Y es que aquel domingo, me levanté con unas ganas locas de

follarme a mi novia. A la pobre le había dejado con las ganas unas cuantas veces y me dio mucha pena cuando se me echó a llorar, seguro que se le pasó por la cabeza que ya no me gustaba o que quería terminar mi relación con ella. y a la hora de la comida, fue la primera vez que vi a Paula desde la noche anterior. Estaba avergonzada y apenas se atrevía a mirarme a la cara, por lo que no quise hacer mención a lo que había pasado

entre nosotros por la noche. Comimos casi en silencio, con una conversación escueta, hablamos de la universidad, los exámenes y poco más. Luego va a venir Sofía a casa, vamos a ver una peli, si te parece bien. Sí, claro, lo único que hoy no iba a salir, si no te importa, tengo mucho que estudiar.

Speaker 4

Espero

Speaker 3

que no te importe

Speaker 4

a ti. No, no.

Speaker 3

A ver si para la semana que viene os puedo dejar solos alguna tarde. Y después de recoger, se volvió a meter en su habitación. Sofía llegó sobre las cuatro y media, nos dimos un beso y después fuimos al salón. Era el plan perfecto para una tarde de domingo. Sofá,

Speaker 4

mantita y peli.¿ Está Paula? Sí. Voy a ir a saludarla a su cuarto, por lo menos que sepa que estoy aquí.

Speaker 3

Vale, aquí te espero. Escuché que charlaban y un minuto más tarde, Sofía regresó conmigo al sofá, nos tapamos y mi chica se hizo un ovillo. abrazándose a mí. Acaricié su pelo y busqué su boca, y lo que comenzó como un beso tierno fue dando paso a un morreo cada vez más intenso, hasta que terminamos metiéndonos la lengua.« Perdona por lo de estos días atrás, hoy te lo voy a compensar», le dije a Sofía.« Ah, sí,¿ y qué piensas hacer? Te recuerdo que está tu hermana en casa».

Me la suda, y le cogí la mano y la puse sobre mi paquete. Luego me incliné sobre ella y colé un par de dedos por el elástico de su tanguita. Joder, Sophie, ya estás empapada

Speaker 4

Y llevo tu regalito dentro.

Speaker 3

En serio? Pregunté y palpé su culo, encontrándome con la base del dildo sobresaliendo de su ano. Me encanta. Uf, hoy vienes muy juguetona, eh.

Speaker 4

Sí. Y sabes una cosa, esta mañana también hice lo que me pediste.¿ El qué? No te acuerdas, lo que me dijiste, lo de provocar a mi hermano, ja, ja, ja.

Speaker 3

En serio lo has hecho? Joder, cuenta, cuenta. Pues mira, estaba estudiando y bueno, esta mañana me ha acordado mucho de ti, tenía muchas ganas de verte y he, en un descansillo me he acariciado.¿ Estabas cachondita, eh? Mucho, la verdad es que llevo toda la mañana que uff, entonces me acordé de eso de lo que hablamos el otro día y hoy, como estábamos solos en casa, pues he

aprovechado y al final, lo he hecho. como ha sido, cuéntamelo con detalle, le pedí acariciando su coñito mientras ella me sacaba la polla por debajo de la manta y comenzaba a meneármela lentamente. Me iba a duchar y estaba por la habitación con una sudadera gris y con el tanguita, y me he tumbado en la cama boca abajo y después le he llamado. Joder, Sophie, qué morbo, y qué ha dicho cuando te ha visto así. Se ha quedado

sin palabras. Y yo diciéndole que tenía que recoger el salón y su habitación, así hablándole como sin darle importancia mientras chateaba contigo, ni tan siquiera le he mirado, pero él estaba allí plantado. Seguro que se le ha puesto dura, y luego se ha hecho una paja. SSSSH, no corras,

que todavía me queda contarte lo que ha pasado. Se ha ido de la habitación y a los cinco segundos ha vuelto preguntándome una bobada, no sé, algo así como si me ayudaba a preparar la comida o a calentarla, bueno, una simple excusa para echarme otra ojeada.

Speaker 4

Qué cabroncete, muy listo!¿ Crees que ya estaba empalmado? En ese momento, tuve mis dudas, pero luego, lo he confirmado. Sí. La tenía dura.

Speaker 3

Y cómo lo has confirmado?¿ Ha entrado en la habitación y le has visto? No, he salido yo al pasillo y le he dado las gracias y después un abrazo, entonces es cuando lo he notado en mi muslo, me ha rozado con su polla en la pierna. Dijo orgullosa con una sonrisa lasciva en la boca.¿ Qué hija de puta eres?

Speaker 2

Uf,

Speaker 3

pedazo de historia, me acabas de poner muy muy cachondo, todavía más de lo que estaba. Silencio, espera, ah, ah. Gimió cuando le

Speaker 4

metí un par de dedos en el coño. Queda el final. Cuenta, cuenta. Luego,

Speaker 3

ah, ah, me he metido en la ducha y he dejado el tanguita tirado en el suelo de la habitación. No me digas que te lo ha robado mientras te duchabas. No del todo, cuando he salido seguía allí. Pero yo lo había dejado en una determinada posición y no estaba igual.

Speaker 4

Lo había cogido? Sí. Entonces confirmado, tu hermano se ha hecho una paja con tu tanguita. Eso creo.¿ Te da morbo eso? Creo que no tanto como a ti. Joder, Sophie, chúpamela. Le pedí apartando la manta.¿ Y tu hermana?

Speaker 3

No va a salir de la habitación, pero me da igual si nos pilla, y en cuanto acabé de pronunciar esas palabras, Sofía se agachó en mi regazo y se metió mi polla en la boca. La historia que me acababa de contar me había puesto muy cerdo. Me encantaba que Sofía fuera tan complaciente e hiciera todas las cosas que le pedía. Y es que, con esa carita de niña buena, era igual o más morbosa que yo. Me imaginé a su hermano quinceañero lo que pensaría al ver tumbada en la cama a mi novia con una tanguita

blanca y mostrándole su excelso culo. Y allí me la estaba comiendo en el salón, haciéndome una de las mejores mamadas que recordaba. Me retorcía de gusto en el sofá, y aunque la noche anterior me había corrido dos veces, iba a descargar en su boca de un momento a otro. Entonces miré hacia la puerta y me quedé en estado de shock. Paula nos estaba observando desde el pasillo a través del reflejo de uno de los cristales del salón.

No había entrado, pero la puerta, al estar entornada, reflejaba el pasillo e igual que yo podía verla desde mi posición, ella también podía espiarnos desde allí. No sé el tiempo que llevaría, pero desapareció muy rápido y cegaramente volvería a entrar en su cuarto. Tiré del pelo de Sofía e hice que se levantara. Me miró relamiéndose los labios sin soltarme la polla y me preguntó si quería correrme en su boca.

Speaker 4

No, quiero follarte. ¿Aquí? Sí,¿ es que no te atreves?

Speaker 3

Joder, David, si sale tu hermana nos va a pillar. no nos va a dar tiempo ni a disimular.

Speaker 4

Y eso no te pone la adrenalina de que nos pueda pillar. Tengo pantalón, tendría que quitármelo. No hace

Speaker 3

falta, espera, y la recosté boca abajo en el sofá. Bajé un poco el pantalón de su chándal gris y me situé sobre ella, metiéndole la polla entre las piernas. Con un golpe de cadera se la clavé recostada en su espalda y en esa posición comencé a follármela, con embestidas duras y secas. Nos corrimos bastante rápido, casi los dos a la vez, Sofía pegando la cara al sofá y dejando que se le cayera un hilillo de saliva

mientras descargaba dentro de ella. Yo creo que el morbo de que nos pudiera pillar Paula hizo que mi chica todavía tuviera un orgasmo más intenso. Pero eso no fue suficiente. Luego seguimos viendo la película sin dejar de tocarnos bajo la manta. Sofía agarrándome la polla y yo sobando sus tetitas y su coño. Así casi una hora hasta que terminó y después nos metimos en mi habitación. Nada más cerrar la puerta, eché el cerrojo y me desnudé por completo delante de mi novia. Ahora sí que te voy

a follar en condiciones. SSSSH Calla, me pidió poniéndose el dedo en la boca y haciendo un gesto con la cabeza señalando hacia la pared que daba al cuarto de Paula. Desnúdate. Y Sofía se me quedó mirando y allí de pie, en medio de la habitación, primero se quitó la sudadera, la camiseta, el top y por último se bajó los pantalones y el tanguita. Caminó hasta mi escritorio y se inclinó en él, dándome la espalda y ofreciéndome su culazo. Tiró de uno de sus glúteos y me mostró el

tildo que sobresalía de su ano. Con una gran habilidad consiguió sacárselo y terminó moviendo sus caderas de lado a lado con mucha gracia.¿ Vas a

Speaker 4

follarme? No, voy a darte por el culo. Silencio, calla, cabrón. Voy a darte por el culo.

Speaker 3

Dije más alto para que Paula me escuchara. Vamos, súbete a la cama, zorra. Y Sofía se situó en todo el centro, colocándose a cuatro patas. Se metió la mano entre las piernas, se mojó los dedos pasándoselos por su empapada rajita y se los clavó en el culo, para dilatárselo todavía un poquito más. Cuando me subí a la cama, ya lo tenía listo. No tuve que hacer nada, apoyar mi capullo en su pequeña entrada y empujar. y mi

polla se coló hasta el fondo de su culo. El polvazo que pegamos fue de los que no se olvidan. Más de media hora percutiendo su trasero, follándomela con fuerza, tirando de su pelo, y Sofía se corrió por lo menos tres veces más antes de que yo eyaculara dentro de ella, gimiendo bien alto para anunciarlo a los cuatro vientos. Y un rato más tarde... Volvimos a follar en mi cama, misionero, Sofía me montó un rato, de medio lado, boca abajo, mamadas, 69,

casi otra hora más. No podíamos parar. Le eché las últimas reservas que me quedaban en la boca y, por último, le comí el coño hasta que mi chica volvió a llegar al clímax. Menuda tarde de sexo nos pegamos. Ni se atrevió a despedirse de mi hermana y ya de noche, la acompañé de la mano hasta su casa y luego me volví solo. Al regresar, se me hizo tarde, Paula ya había cenado y me había dejado un plato de albóndigas en la encimera. Cené solo y,

Speaker 4

cuando terminé, le piqué en su puerta. Sí. Oye,

Speaker 3

Paula, muchas gracias por la cena, me voy a la cama que estoy muerto, le dije asomándome a su habitación. Vale. Yo me voy a quedar un rato estudiando. Bueno, me quedé pensativo y dudé si pedirle perdón por el espectáculo acústico que le habíamos brindado durante la tarde, pero al final no le dije nada. No hacía falta. Esa noche no escuché a Paula corriéndose, no sé si se masturbaría o no, porque en cuanto me metí en la cama, caí rendido. El finde había sido demasiado intenso. Y ahora

se avecinaba una nueva semana, que prometía muchas emociones. Ya tenía a Paula justo donde quería, pero mi hermana no es de las que ceden tan fácilmente y, un par de días más tarde, sin que me lo esperara, me devolvió el golpe. El lunes apenas tuve noticias de Paula. Casi no salió de la habitación y solo coincidimos para comer y cenar. Estaba claro que mi hermana me evitaba por lo que había pasado el sábado y yo todavía no había encontrado el momento oportuno para hablar con ella

de ese asunto. Y el martes, mientras comíamos, me sorprendió que Paula me preguntara lo que iba a hacer por la tarde.¿ Y eso? Es que hoy quería quedar con Fernando. Ah, vale, sin problemas, no tenía pensado salir, pero si me lo pides, yo os dejo la casa para vosotros solos. Gracias, me dijo en un tono bastante seco, sin dejar de mirar el plato de comida. Oye, Paula, no me quiero meter en tus asuntos, pero,¿ y este cambio a qué ha venido?¿ No decías que hasta el verano no ibas a hacer

nada con él? Lo que yo haga o deje de hacer con mi novio no es cosa tuya, no tengo que estar dándote explicaciones. Además, tú te traes a Sofía cuando quieres y yo no te digo nada. No tendrá algo que ver con lo que pasó entre nosotros, ya sabes. Lo del sábado. Mira, David, no quiero hablar de eso, nunca, como si no hubiera ocurrido y ya te dije que no se iba a repetir, así que no vuelvas a mencionarlo.

Como quieras, pero tampoco voy a actuar como si no pasara nada, claro que pasó y a mí me encantó, y creo que a ti también.

Speaker 4

Luego te escuché en tu habitación. ¿Qué?¿ Qué te

Speaker 3

escuché?¿ Te masturbaste pensando en mí, o me vas a decir que también te corriste pensando en tu novio? Ya eres mayorcito para andar espiándome, respeta mi privacidad, por favor.¿ Tu privacidad? Joder, Paula, sí, si no hice nada, solo te escuché, sin más, menudos gemidos pegaste.¿ Te estás pasando? Dijo apartando el plato y poniéndose de pie. No voy a seguir hablando contigo de esto. No he dicho ninguna mentira, no, te estás comportando como una, niñata, no me esperaba esto

de ti, Paula.¿ Una niñata? ya lo que me faltaba. Y se quedó de pie de brazos cruzados junto a la encimera. Pensé que ibas a llevar esto con más, no sé, con más naturalidad, de una manera más adulta, tampoco es para tanto, me viste haciéndome una paja, ya está. Lo hice para que me dejaras tranquila de una vez. Sí, ya, por eso luego te fuiste a tu habitación, tenías que estar bastante excitada. No lo niegues, no todos los días tu hermano pequeño se te corre encima y después te masturbaste,

te tocaste pensando en mí, reconocelo al menos. No, yo no, suspiró Paula agachando su mirada. Nunca se le había dado demasiado bien mentir. Y en ese momento, aún sin decirlo, acababa de admitir que se había corrido fantaseando con su hermanito. Puedes quedar con Fernando o con quien quieras, pero te aseguro que lo que sentiste el sábado por la noche mientras te corrías, eso no lo vas a volver a experimentar con ningún otro chico. Es el morbo del incesto, Paula,

hice muy bien de lo que te hablo. No digas tonterías. Con Sofía tengo un sexo increíble, inmejorable, le pondría un 9,75, pero esa adrenalina, esos nervios... Ese temblor de lo prohibido que sentí el sábado mientras me tocaba delante de ti, joder, eso sé que nunca lo voy a tener con otra chica, solo contigo, y a ti te va a pasar igual, recuerda estas palabras. Vale, que sí, lo que tú digas,¿ entonces esta tarde puede venir Fernando a casa? Sí, claro, pero por follar con él no se te va a

ir de la cabeza lo que pasó entre nosotros. Vete a la mierda. Y Paula salió de la cocina con un buen cabreo. Así que ese era su plan. Retomar su relación con Fernando y volver a acostarse con él. Quizás Paula pensaba que podía haber evitado muchas cosas si hubiera seguido acostándose con su novio, pero lo que ella todavía no sabía era que, una vez que se mete en la sangre esa droga del incesto, no hay nada que se le pueda igualar. y ella lo iba a

comprobar por sí misma unas horas más tarde. Como le prometí, les dejé la casa para ellos solos, quedé con Sofía y los colegas para estudiar en la biblioteca de la universidad y regresé a las nueve de la noche. Fernando ya no estaba ahí, al entrar, me encontré a Paula, preparándome la cena con su pijama blanco primaveral. Esta vez sí llevaba el sujetador, uno negro que se le marcaba bien por debajo de la tela y, al verme, sonrió. Paula parecía contenta y risueña. Estaba claro que ya se

había reconciliado con Fernando. Hola

Speaker 4

David.

Speaker 3

Ey, hola, dije sin atreverme a seguir hablando con ella. Oye, muchas gracias por lo de esta tarde, te debo una. De nada, Paula, ya sabes que me lo puedes pedir cuando te apetezca. Si quieres quedar con él más tardes, yo os dejo.¿ Qué tal? Muy bien.

Speaker 2

Muy

Speaker 3

muy bien, dijo metiendo el dedo en una especie de salsa de tomate que estaba preparando y luego chupándose el dedo. Estupendo. Me alegro por ti, Paula, te lo mereces, es muy buen tío. Oye, David, y perdona por lo de antes, creo que me he pasado un poco contigo. No pasa nada, dije haciéndome el compungido y después salí de la cocina y me fui a cambiar. Me senté en la cama derrotado. Paula estaba feliz con su novio y eso me rompió un poco los esquemas. Y yo que pensaba que iba

a echar de menos estar conmigo. Iluso de mí. Durante la cena seguimos igual, Paula con una sonrisa de oreja a oreja y yo cabizbajo, saboreando la pizza casera que me había preparado.

Speaker 4

Te veo muy contenta. Pues sí, la verdad. Entonces, bien con Fernando,¿ ya le has

Speaker 3

perdonado? Sí, ya le he perdonado. Me daba un poco de pena estar así hasta el verano. Bueno, total, solo quedaban un par de meses.¿ Y qué tal la reconciliación?¿ Ha sido como esperabas? Supuse que Paula cortaría la conversación de manera tajante, pero al verla tan habladora me quise arriesgar a ver si soltaba prenda y me contaba alguna intimidad. Mejor de lo que esperaba, Me soltó con una sonrisilla traviesa y luego le dio un mordisco a la pizza,

mirándome a los ojos. Al final, creo que tenías razón y te voy a tener que pedir que nos dejes la casa más veces. Claro, lo que necesites. El sábado le he pedido que se quede a dormir, si no te importa. No, saldré de fiesta con Sofía y estos, supongo que llegaré tarde.

Speaker 4

Vale, genial. Recuperando el tiempo perdido, ¿eh? Sí, supongo, dijo encogiéndose de hombros. Joder, está buenísima la pizza, Paula. Muchas gracias. Empezamos a ver alguna serie o algo. Sí, vale, hoy no

Speaker 3

me apetece estudiar después de cenar.

Speaker 4

pues recojo esto y te espero en el salón en lo que te preparas.¿ Recoges tú? Sí, qué menos, tú has preparado toda la

Speaker 3

cena. Y dejé que Paula fuera a lavarse los dientes, la cara, echarse la crema hidratante y se pusiera cómoda antes de dormir. Me dio tiempo a fregar, dejar impoluta la cocina y fui al salón y encendí la tele. Estuve buscando alguna serie sin complicaciones para ver en Netflix y Paula apareció unos minutos más tarde. La muy cabrona se había quitado el sujetador y sus tetas se bambolearon

descontroladas bajo la tela mientras se acercaba a mí. Hizo el amago de tumbarse en su sofá cuando yo abrí la manta y le ofrecí que se sentara conmigo.¿ Quieres venir aquí?

Speaker 4

Ella dudó unos segundos y después sonrió. Claro.

Speaker 3

Y se sentó a mi lado, agarrándome del brazo y apoyando la cabeza en mi hombro. A ver lo que pones, eh, que vaya peliculita el otro día, menudo bicho estás hecho

Speaker 4

Hay segunda parte, si quieres, la pongo. No, no, ja, ja, ja.

Speaker 3

Enseguida sentí las tetas de Paula presionando mi cuerpo y sin poder remediarlo me volví a excitar. Ella sabía lo que provocaba en mí, pero, en cierta manera, era como si le gustara jugar con su hermanito pequeño, calentarme, y yo la rodeé con mi brazo y dejé mi mano en un lateral de su espalda, muy cerca de sus pechos. Me encanta hacer eso y acariciar con mis dedos en

esa zona. Yo también sabía provocarla. Terminó el capítulo, apenas cuarenta minutos de tortura para mí y ella se despidió con un beso en la mejilla, aplastándome todavía más sus pechos contra mi hombro. Aquella noche pensé que sería tranquilita, Paula se había desfogado ya con su novio y no esperaba escuchar nada desde su cuarto, pero yo necesitaba hacerme una de mis pajas. Encendí el ordenador y, de repente, me llegó un gemido ahogado, silencioso, discreto. Otra vez, Paula

se estaba corriendo en su habitación. Y yo me masturbé de manera furiosa delante del portátil, salpicándolo todo un par de minutos más tarde y bramando bien alto para que ella también supiera que me acababa de correr. Durante la semana ocurrió todos los días lo mismo. Cena, sofá, serie, mantita en el sofá, Paula acurrucada en mi hombro y después cada uno a su habitación, para terminar con una

paja conjunta, pero por separado. No es que fuera un gran avance, pero ya había conseguido que Paula y yo nos corriéramos cada día casi a la vez, escuchando nuestros gemidos. Así hasta que llegó el sábado. Esta noche viene Fernando y se va a quedar a dormir, me recordó Paula durante el desayuno, nada más levantarme. Ella se ofreció a calentarme la leche y hacerme un par de tostadas y

yo me quedé mirándola detenidamente. Había echado su pijama blanco a lavar y ahora llevaba uno todavía más primaveral y provocativo. Pantalón fino largo de color crema y camiseta de tirantes azul marino sin sujetador, con la que también se le marcaban los pezones. Sí, sí, vale,¿ sobre qué hora estará por aquí? Vendrá algo tarde, a las nueve, así cenamos y podemos ver una película. Sí, una película, ja, ja, ja, seguro,

quise burlarme un poco de Paula. No seas idiota. Y por mi estate tranquila, yo a esa hora ya no estaré en casa, puedes hacer lo que quieras, no vendré hasta tarde. Hemos quedado luego para salir. Gineo. Ah, una cosa. Bueno, yo también he quedado con Sofía para que venga esta tarde a casa, pero sobre las ocho o así nos vamos. Así cuando llegue Fernando, ya estás tú sola. También vamos a ver una película. Ja, ja,

Speaker 4

ja. Ja, ja, ja. Oye,

Speaker 3

Paula. Solo por curiosidad,¿ vas a estrenar esta noche el conjuntito que te regalé?

Speaker 4

Te recuerdo que ya lo he estrenado.¿ O no te acuerdas?

Speaker 3

Joder, como para no acordarme. Fue una pasada verte con mi regalo puesto, te quedaba increíble. Lo que quería decir es que si lo ibas a estrenar con Fernando, él no te ha visto con ese conjuntito puesto. Ya sabía por dónde ibas, ja, ja, ja, y bueno, la verdad es que no lo había pensado, pero...¿ Por qué no? Puede que le guste.

Speaker 4

Puede, se le va a caer la baba. Me va a dar un poco de envidia. ¿Envidia?¿ Por qué? Pues porque te va a ver con el puesto al completo y yo

Speaker 3

no pude, solo vi una parte. Bueno, no te quejes. bien le sentaba como un guante, con ese cuerpo que tiene. Ya me gustaría tener esa cinturita. Sí, está muy delgadita, y bueno, Paula, ya que nos estamos sincerando,¿ te molesta que venga esta tarde? Ya sé que somos un poquito ruidosos, lo siento si no te dejamos estudiar. Me tengo que poner tapones, porque menudos escándalos montáis. Y por cierto, el

otro día te vi en el pasillo. Nos estabas espiando. Yo. Claro que no, salí de la habitación e iba a entrar en el salón, pero os vi en el reflejo del cristal de la puerta. No te dije nada, pero ya te vale. Podías tener un poco más de cuidado con esas cosas. Si te soy sincero, no me importa que me veas, es más, me dio mucho

Speaker 4

morbo. David,

Speaker 3

no empieces. Me la podría follar en el sofá, pero prefiero hacerlo en la habitación, porque sé que así se nos escucha más. Eres un capullo. Dijo levantándose malhumorada en cuanto se terminó el café. Paula, dime la verdad.¿ Por una vez es sincera conmigo?¿ Te excita escucharnos? Friega esto. Siempre tienes que terminar igual y estropearlo todo, y dejó la taza en el fregadero y salió de la cocina.

Ya estaba haciéndose la ofendidita otra vez. Me desconcertaba ese comportamiento tan ambiguo de mi hermana, por la noche se quitaba el sujetador, me restregaba las tetas por el brazo y se hacía un dedo en su cama, sabiendo que yo me estaba pajeando en la habitación de al lado, pero si después yo quería hablar de ese tema, se enfadaba y me dejaba plantado. Al mediodía apenas charlamos durante la comida y sobre las cuatro de la tarde llegó Sofía a casa. Traía una pequeña mochila para cambiarse y

le pedí que entrara directamente en mi habitación. Diez minutos más tarde ya tenía mi polla metida en su boca.¿ Qué tal con tu hermanito? Ha habido progresos esta semana. No, ronroneó pasándome la lengua por el tronco y mirándome de reojo.¿ Qué progresos quieres que tenga con él?¿ Te parece poco lo de la otra vez? No sé, lo mismo le habías vuelto a llamar desde tu habitación o le habías pillado espiándote,¿ es que no te gustó cuando se te quedó mirando con el tanguita?

Speaker 4

No sé, puede que un poquito.¿ Y te gustaría ver cómo se hace una paja? ¿Verlo? Ya le he pillado alguna vez.

Speaker 3

Quiero decir que él se hiciera una paja delante de ti y tú te quedaras mirándole hasta que se pegara un buen corridón.¿ Te gustaría verlo? Sofía sonrió y negó con la cabeza, volviéndose a meter mi polla en la boca. Se la introdujo hasta la garganta cuatro o cinco veces y después me dio un sonoro beso en el capullo. Nunca lo había pensado, dijo encogiéndose de hombros. Aunque ahora me cuesta pensar con claridad, estoy muy cachonda. Por eso

te lo pregunto, y le acaricié el pelo. Imagínatelo, esa pollita joven y tierna echándose mencaliente a borbotones delante de ti, uf, te mojas enterita sólo de pensarlo, eh, afirmé colando mis dedos por el elástico de sus braguitas. Ah

Speaker 4

cabrón. Vamos, reconoce que te pone cachonda la

Speaker 3

pollita de tu hermano. Silencio, que nos va a escuchar Paula, habla más bajito. Me da igual, venga, dime si te cita o no la idea.¿ Y cuál es tu idea? Cuéntamelo, invéntate una historia de cómo te lo imaginas. Vale. Pues, eh, por ejemplo... Una noche llegas de fiesta y al entrar en casa ves algo de luz en la habitación de Hugo, es muy tarde, tus padres están dormidos y tú has bebido un poquito. Entras en su cuarto y te lo encuentras frente al portátil, haciéndose una paja con fotos tuyas. Joder,

qué cerdo eres. Además... Tiene sobre su polla tus braguitas sucias que te quitaste antes de ducharte, y cuando te ve, apenas tiene tiempo de reaccionar, ya estás justo detrás de él. Hugo solo tiene dos opciones,¿ quieres que siga? Sí, a, sí, sigue, a. Como te decía, solo tiene dos opciones o se suelta la polla o cierra el ordenador, no puede hacer las

dos cosas. Entonces hace lo más instintivo, taparse e intentar que no veas que te ha cogido las braguitas, pero claro, tu foto seguiría en la pantalla del ordenador,¿ qué harías? Nada

Speaker 4

le diría que es un cerdo y me iría. No.

Speaker 3

Vamos, sígueme el juego un poco.¿ Tendrías que inclinarte sobre él y apoyarle las tetas en la espalda y después le preguntarías, te estabas tocando pensando en mí? Él te diría que sí y tú le pedirías que terminara lo que estaba haciendo.¿ Y lo haría? No, tendrías que estirar el brazo y metérsela por dentro del pantalón, te encontrarías con su polla bien dura y tú le acabarías la paja,

tampoco tendrías que trabajar mucho. Tiene que ser muy morboso que te la sacuda tu hermana mayor, te aseguro que se correría en unos pocos segundos y notarías su semen caliente empapándote los dedos. Murmuró chupándomela con más fuerza.¿ Te quieres correr en mi boca? Me preguntó, intentando

Speaker 4

cambiar de tema.¿ Te ha gustado la historia? Es un poco fuerte, pero bueno, no ha estado mal.¿ Lo harías si yo te lo pidiera?¿ El qué? Pues eso, pajear a tu hermano. No, claro que no. Siempre has hecho todo lo que te he pedido. Ya, pero hay un límite y eso ya es demasiado.

Speaker 3

Por qué, si te pone muy cachonda la idea, solo es hacerle una paja y ya está, tampoco te estoy pidiendo que te lo folles, puedes colarte cualquier día en su cama, te inventas cualquier excusa o le dices que él se meta en la tuya y le pides un abrazo, enseguida vas a notar su polla dura contra tu culo.¿ Y a ti te gustaría que te lo hiciera Paula? Y sin soltármela, meneándomela muy rápido, se incorporó y se quedó frente a mí, mirándome a los ojos.

Speaker 5

Uf,

Speaker 4

me encantaría. Eres un degenerado. Ja, ja, ja, no te lo voy a negar.¿

Speaker 3

No tendrás tú una carpeta con fotos de tu hermana como la historia que me has contado?

Speaker 4

Y si la tuviera? Pues me la tendrías que mostrar, porque no me lo creo.

Speaker 3

Dudé unos segundos. Era muy fuerte enseñarle a Sofía una carpeta con fotos de Paula. Mi chica era muy morbosa y se notaba que estas cosas le gustaban, pero de ahí a reconocer que me hacía pajas con mi hermana. Había una gran diferencia y una delicada línea que tendría que cruzar con mucho cuidado.¿ Y qué haría si tengo una carpeta con sus

Speaker 4

fotos? Bueno, podrías tenerla porque es tu hermana. Eso no significaría nada.¿ Y si te digo que la tengo

Speaker 3

porque me excita?¿ Te haces pajas fantaseando con Paula? Dime la verdad, no me va a molestar ni nada parecido.

Speaker 4

Sí, alguna vez.¿ Y mira sus fotos mientras lo haces? Sí. Pues enséñamelas. Quiero

Speaker 3

verlas, no me lo creo, me lo estás diciendo para que haga lo que me has pedido.¿ Le harías la paja a Hugo si te enseño esa carpeta? No. No es lo mismo, vamos, ni parecido, aunque no creo que sea verdad, te estás quedando conmigo. Me levanté de la cama y me senté frente a mi mesa de escritorio. Abrí la tapa del portátil y me desnudé de cintura para abajo, luego puse a Sofía delante de mí, le bajé el pantalón de chándal y sus braguitas e hice

que apoyara sus tiernos glúteos en mis muslos. Al sentarse en mi regazo, vi que le sobresalía la base del plac por el ano, y ella estiró el brazo y me agarró la polla mirando atentamente la pantalla. En diez segundos ya tenía delante una carpeta que ponía Paula. Ábrela, le pedí y cuando lo hizo, comprobó que había 194 archivos. Joder, era verdad, era verdad. Susurró sin soltarme la polla y abriendo la primera foto. La puso a pantalla completa y dejó que el visor de Windows las fuera pasando una

a una cada cinco segundos. Ella miraba atónita la pantalla y meneaba mi polla con dulzura, frotándosela contra la espalda.¿ te haces muchas pajas

Speaker 4

con ella? Sí, bastantes. Uf,

Speaker 3

está muy buena. No me extraña que te guste, tiene unas tetas excelentes. Y levantó el culo, colocando mi glande a la entrada de su coño. Con cuidado se dejó caer sin tan siquiera abrir las piernas y mi polla se fue colando en su interior. Ella movía el culo muy despacio, follándome con una lentitud exasperante. viendo y bajando, analizaba cada foto, todos los detalles, como miraba Paula a cámara, sus escotes, su sonrisa, la ropa que llevaba ahí, de vez en cuando, me hacía un comentario.

Speaker 4

Has hecho tú esas fotos? Algunas, por ejemplo, esas de la boda sí, me encantó hacérselas.¿ Y cuál es tu favorita

Speaker 3

con cuál

Speaker 4

te

Speaker 3

gusta correrte? Cuando llegue te lo digo, ah, Dios, Sophie, sigue follándome, ah, me encanta cómo se rosa mi polla con el juguetito que llevas dentro, me hace presión en el capullo, no voy a durar mucho, y ahora ya me crees.

Speaker 4

Sí, ah, sí. Entonces vas a hacerle la paja a Hugo.

Speaker 3

Ah, eres un cabrón. Y se giró comiéndome la boca, para volver a mirar la pantalla con detenimiento, incrementando el ritmo al que rebotaba sobre mí.

Speaker 4

Joder, voy a correrme.

Speaker 3

Ah, sí, sí, yo también, David, sigue, sigue, no la saques, eh, ni se te ocurra, córrete dentro de mí.

Speaker 2

Uf,

Speaker 3

no puedo más, me está dando mucho morbo ver las fotos contigo.¿ Cuál es tu favorita? Vamos, dímelo, ah, ah, estoy a punto de correrme, ah. Y la busqué, pasando rápido hacia adelante. Era la primera que mandaron mis amigos en el grupo de WhatsApp en la que Paula estaba apoyada en la barra del bar en el que trabajaba y mostraba descaradamente su escote. Se le veía tanto el pecho que parecía que se le iba a escapar un pezón. ¡Joder

Speaker 4

exclamó Sofía.¿ Qué tetas? Tiene tetas de guarra, ¿eh? Sí,

Speaker 3

de muy guarra. Esas tetas son de muy guarra. Ah, y a ella le encanta enseñarlas.¿ Te vas a correr mirándolas? Sí, sí, dije palpando sus pequeños pechos por encima de la camiseta.¿ Te vas a correr con las tetas de tu hermana? Eres un cerdo.

Speaker 4

Me estás poniendo mucho. Ah, sí, ah. Nos corrimos

Speaker 3

prácticamente a la vez. Ella restregándome el culo contra el abdomen y yo eyaculé en su interior, sin dejar de mirar la foto de Paula. Fue terriblemente morboso. Con el calentón le acababa de reconocer a mi novia que me masturbaba fantaseando con mi hermana y, una vez que había terminado y ya en frío, Me arrepentí casi al momento

de haberle confesado mi fetiche más prohibido. Sofía se quedó jadeando con mi polla dentro, seguía meciendo su pequeño culo con mucha suavidad y después se echó para atrás y me buscó la boca, dándome un tierno beso en los labios. Uf, me ha encantado, esto tenemos que hacerlo más veces, gimoteó mi chica. No sabía que eras tan, degenerado, ja, ja, ja. Joder,

Speaker 4

Sophie,¿ y yo qué pensé que te iba a molestar? ¿Molestar?¿ Por qué? No sé, por hacerme pajas con Paula. Es mi hermana.

Speaker 3

Casi mejor. Si te soy sincera, prefiero que te las hagas con ella antes que con otras. Ja, ja, ja, visto de esa manera. Pero de lo de mi hermano, Olvídate, no pienso hacerle una paja, puto cerdo. Oh, qué pena, yo pensé que lo ibas a hacer, eres igual o incluso más morbosa que yo, me encantaría hacer tantas cosas contigo.

Speaker 4

Ah, sí.¿ Por ejemplo?

Speaker 3

No sé, todo lo que se nos ocurra, BDSM, sexo en público, ir a locales de intercambio, solo a morbosear, eh, hacer tríos.

Speaker 4

tríos? Ya sabía yo que quieres follarte a otras. Podrían ser también con dos chicos. Eso no lo había pensado.¿ Te imaginas uno con Jaime? Con Jaime. Ja, ja, ja,

Speaker 3

búscame otro que esté más buenorro. Jaime no está mal, además es mi mejor amigo y bueno, tiene el morbo añadido de que es virgen, Tú serías la primera. Tienes una mente muy calenturienta. Y luego podríamos hacer uno con alguna amiga tuya. No, no, de eso nada. Tú eres solo mío. A

Speaker 4

ti solo te dejaría follar con... Paula.¿ Con mi hermana?

Speaker 3

Sí, exacto. Solo haríamos un trío con ella y como eso es imposible. Ja, ja, ja. Luego ha quedado con su novio para follar, le va a dar una segunda oportunidad. Bueno, ella sabrá, yo no te perdonaría una infidelidad, dijo poniéndose de pie y sacándose el plac del culo. Se quedó delante de mí y su coño comenzó a gotear semen sobre mis muslos. Conmigo puedes hacer lo que quieras, Puedes contarme todo lo que se te pase por la cabeza, hasta lo más sucio que se te ocurra, pero si

alguna vez me engañas con otra, no seguiremos juntos. Y se inclinó sobre la mesa, abriéndose los glúteos con una mano. Y ahora dame por el culo, sigo muy cachonda, gritó bien alto mientras volvía a mirar detenidamente las fotos de mi hermana que se aparecían en el portátil delante de su cara. No regresé excesivamente tarde. Serían sobre las dos de la mañana y, como de costumbre, me tomé un

buen vaso de leche caliente y unas galletas. No se escuchaba nada en el piso y, después de lavarme los dientes, me metí en la habitación. La tarde había sido muy intensa, me había follado tres veces a Sofía antes de salir de fiesta, aún así, me apetecía hacerme una paja con las fotos de Paula. Y es que, aunque no estaba excesivamente caliente, me daba mucho morbo hacerlo, sabiendo que ella estaba en la habitación de al lado con su novio.

Abrí el portátil, puse una foto de su cara en grande y me dispuse a ponerme el pijama para estar más cómodo. Y de repente, alguien llamó a la puerta despacito. Sí, pasa, susurré y Paula asomó la cabeza en mi habitación. Hola, David. Nada es que me pareció escucharte, solo quería asegurarme de que habías llegado bien. Buenas noches. Ven, pasa, no te quedes ahí, le pedí haciendo un gesto con la mano para que se acercara. No, da

Speaker 4

igual. Pasa, no seas tonta. Silencio, y se puso el dedo en la boca.

Speaker 3

Fernando está dormido. Entra y cierra, Tiré de su mano con suavidad. Paula se metió en mi habitación y después entornó la puerta, sin llegar a cerrarla del todo. Enseguida entendí por qué no quería entrar en mi habitación. Paula estaba en braguitas, pero no unas cualquiera. Eran las del conjuntito que yo le había regalado y, en la parte de arriba, llevaba una camiseta negra y por debajo se le transparentaba también el sujetador con el lacito rosa. Guau, Paula. Estás.

Estás increíble. Tartamudeé mirando sus piernas desnudas. Te has puesto el conjuntito que te regalé. Sí, a Fernando le ha gustado mucho, pero mucho, mucho, más de lo que me pensaba, dijo con una sonrisa picarona.

Speaker 4

Qué bueno. Bueno, ya me voy. Solo quería decirte que eso, Fernando se acaba de dormir y...¿ Os he despertado? No, no, yo todavía no me había dormido. Joder, habéis estado

Speaker 3

desde las nueve hasta las dos. No, idiota, ja, ja, ja, bueno casi, ja, ja, ja. Pues sí que le ha gustado el conjuntito, ja, ja, ja. Entonces, justo caí en la cuenta de que su cara estaba en la pantalla del portátil. Se me había olvidado por completo y antes de que pudiera cerrar la tapa, ella se vio allí en grande.

Speaker 4

Esa soy yo. No me digas qué. Perdona, sí, claro que eres tú.

Speaker 3

Madre mía, David, pero si has estado toda la tarde con Sofía, joder, hoy os habéis pasado más que nunca. y ahora te vas a...¿ Con mis fotos? Lo tuyo es demasiado ya. Sí, ya sabes que después de salir y tomarme una copa me apetece, y más ahora, después de verte así. Bueno, anda, yo me voy ya, y... Silencio, no hagas ruido. Me pidió dándose media vuelta.

Speaker 4

Espera, Paula.

Speaker 3

Puedo pedirte una cosa antes de que te vayas? No, David, no te voy a mirar como lo haces, y además, te recuerdo que Fernando está aquí al lado. Protestó comenzando a poner cara de enfado. No, no es eso, es solo que, no sé, ya que llevas puesto el conjuntito que te regalé,¿ podría ver cómo te queda? Ah,

Speaker 4

¿ahora? Dudó Paula. Sí, claro, ahora.

Speaker 3

Eso me ayudaría mucho para lo que ya sabes. Tampoco tienes que hacer nada, solo quitarte la camiseta, van a ser 30 segundos. Ni hablar. Ya me estás viendo con el puesto, ¿no? Dijo mirando hacia abajo. Pero no es lo mismo, me dijiste que alguna vez me enseñarías cómo te queda, por favor, Paula. Joder. sería la hostia. Yo nunca te he dicho eso, te lo estás inventando. Sí, lo dijiste. Además, que lo mismo te da, te he visto muchas veces en bikini, esto es casi lo mismo. Lo mismo. Lo mismo, no es,

esto es un conjunto de lencería, y es casi transparente. Porfa, Paula, ya que lo tienes puesto, por favor. Mi hermana resopló y yo, que empezaba a conocerla bien, supe que lo iba a hacer. Me senté en la silla frente a ella y Paula se fijó en mi abultada erección bajo el pijama. Silencio, no hagas ruido, insistió de nuevo. Y ni se te ocurra tocarte, eh, y mucho menos sacártela. Treinta segundos, me advirtió.¿ Estás listo? Quiso avisarme para que

aquello lo viera bien. Afirmé como un autómata. Instintivamente me agarré la polla por encima del pijama y Paula me volvió a advertir. Eh, sin tocarte, me recordó con un susurro. Y silencio, cállate. No he dicho nada, murmuré lo más bajito que pude. De manera sensual, o eso me pareció a mí, se fue deshaciendo de la camiseta, y es que os puedo asegurar que es imposible que ese gesto no resulte erótico en Paula mientras se va quitando la ropa.

De repente, sus tremendas tetazas aparecieron embutidas en ese minisujetador de adorno. Tragué saliva. Allí la tenía delante de mí, con ese dos piezas transparente, y aunque era su talla, parecía que le quedaba pequeño. pues sus pechos desbordaban la tela por los lados. El sujetador apenas podía soportar sus pesadas tetas y las braguitas se le clavaban en la cintura y le marcaban el coño descaradamente. Puso los dos brazos en jarra y se me mostró impúdica e incestuosa

con sus pezones duros. Yo siempre había visto a Paula como una chica elegante y con mucha clase, pero en ese momento fue la primera vez que me apareció una vulgar zorra. una calientapollas. Tuve que sobármela por encima del pijama, aquello era demasiado excitante y, esta vez, Paula no me dijo nada, incluso se fijó en cómo me la sacudía dos o tres veces y después se dio la vuelta para que viera también cómo le quedaba por detrás, colocándose las braguitas en su sitio, aunque no hiciera falta. Me

queda bien, ¿verdad? Comentó cogiendo la camiseta para ponérsela. pues ya está, hemos terminado.

Speaker 4

No, espera, Paula. Podría hacerte una foto, por favor. No, David, eso ya no.

Speaker 3

En cuanto la haga la paso al ordenador y la borro del móvil, jamás la va a ver nadie, esta foto es sólo para mí. Te lo prometo. Ya sé que no quieres ver cómo me toco, y lo hacé Es increíble tenerte así, mira cómo estoy, le dije enseñándole mi paquete. Además sé que estás excitada.

Speaker 4

Yo no. Los pezones, Paula. Los pezones,

Speaker 3

eso siempre te delatan. Y ella se cubrió los pechos con los brazos, como si no se los hubiera visto mientras me mostraba cómo le quedaba el conjuntito en su cuerpazo. Venga, Paula. Deja que te haga una foto, es muy morboso todo, y más sabiendo que tu novio está aquí al lado dormido. Y me levanté, cerré la puerta, y sin que ella pudiera reaccionar, abrí la cámara del móvil y apunté hacia ella. David, no.

Me pidió estirando la mano hacia mí. Solo una, Paula, por favor, le rogué mordiéndome los labios y poniéndome de pie. Cruzó los brazos sobre su pecho sin soltar la camiseta de pijama y se quedó allí parada, mientras yo giraba a su alrededor, tirando no una, sino varias fotos desde todos los ángulos. Incluso me situé detrás de ella y fotografié su culo. Eh, capullo, has dicho solo una. Ya tienes tus fotos, no, pues, ala, ya te puedes pajear

a gusto. Murmuró volviendo a amenazarme con ponerse la camiseta. pero así no las quiero, te estás tapando el abdomen, los pechos, y estás muy seria, ni tan siquiera has mirado a la cámara. No era solo una. Por favor, suelta esa camiseta y mira a la cámara. No cruces los brazos. A ver si sale alguna foto buena. ¿Así? Preguntó dejando la camiseta y descubriendo sus pechos para que pudiera fotografiarlos.¿ Ya está?¿ Te ha salido alguna buena? Eso

es genial. Apoyó el culo en el escritorio y se quedó plantada de pie, apoyando las manos en la mesa con naturalidad y cruzando los tobillos. Ahora sí. Se mostraba firme y orgullosa sin taparse. Yo creo que ni ella misma era consciente de la situación. Se estaba dejando fotografiar en lencería por su hermano pequeño a las dos de

la mañana y en su habitación. Intentábamos no hacer ruido, pero a esas horas se escuchaba todo, y su novio podría despertarse de un momento a otro e incluso pillarla en esa escena tan comprometida.¿ Cómo se lo iba a explicar a Fernando? Pero yo creo que eso es lo que realmente le daba morbo a mi hermana. Saber que su chico estaba durmiendo en la habitación de al lado, mientras ella provocaba a su hermano y se dejaba fotografiar. Y yo notaba como a cada foto ella se iba

poniendo más y más cachonda. Se le había cambiado hasta la cara. Joder, qué tetas. Exclamé sacudiéndome la polla por encima del pijama. Silencio, cállate idiota. Y

Speaker 4

no te la toques. Venga, date prisa. Vaya fotos

Speaker 3

sublimes. Podrías abrir un poco las piernas, solo un poquito. Pensé que ella se negaría, pero para mi sorpresa, chasqueó la lengua resignada, haciéndosela ofendida y descruzó los tobillos. Buenísimo. Murmuré agarrándomela y pegándome otras cuatro o cinco sacudidas. Tenía la polla hinchadísima y Paula miró hacia mi paquete. Se me marcaba todo el contorno por debajo del pijama y mi hermana se mordió los labios. Sus pechos cada vez estaban más hinchados y esos pezones ya le debían medir

casi dos centímetros en erección. Estaban a punto de traspasar la tela del sujetador.¿ Podrías darte la vuelta? Le pedí pajeándome ya descaradamente por encima del pijama. Ella me miró de una manera extraña. Y en ese momento, supe que iba a pasar algo mágico entre nosotros aquella noche. Antes de cumplir lo que le había pedido, subió las dos manos y se atuzó la melena, entrelazando los dedos en su pelo y poniéndose guapa para mí. Joder, ese gesto

fue pura sensualidad. Tuve que soltarme la polla o me hubiera corrido dentro de los calzoncillos. y después se giró, apoyando las manos en la mesa. Paula ya no hablaba, solo se dejaba fotografiar y permitió que me situara detrás de ella y me pusiera de rodillas a escasos centímetros

de su cuerpo. Desde esa posición, pude ver cómo se le marcaban los labios vaginales e hice unas cuantas fotos a menos de 20 centímetros de su coño, y luego me puse de pie y fotografié su cuerpo entero desde varios ángulos, su espalda, su culo, sus muslos, mientras ella permanecía con la cabeza agachada. Ya está, David. Vale suspiró con la respiración entrecortada, dándose otra vez la vuelta y quedándose apoyada en la mesa. Espera, le supliqué dejando el móvil a

su lado. Deja que me corra, Paula. No puedo más. Le pedí masturbándome sin sacármela del pijama. Me acerqué a ella y Paula intentó retroceder, pero no tenía escapatoria, estaba aprisionada por la mesa y entonces, con un ligero saltito, se subió encima y se quedó allí sentada con las piernas abiertas. Su respiración se había convertido en una especie de jadeo y al fijarme en su entrepierna, pude ver que se le había formado un pequeño círculo de humedad

en la zona del coño. Joder, Paula, estás mojada. Y ese fue el momento que aproveché para liberar mi polla. La agarré con firmeza y comencé a sacudírmela a menos de 20 centímetros del cuerpo de Paula, que seguía sentada y con las piernas abiertas. Tócate si

Speaker 4

quieres. Le sugerí a mi hermana. ¿Qué? Gimoteó girando la cabeza avergonzada.

Speaker 3

Que te toques, sé que lo estás deseando, repetí acercando mi polla a su coño.

Speaker 4

No.

Speaker 3

Venga, termina, me pidió en una especie de gemido. Lo haría yo, aunque no puedo. Las normas, esas putas normas, pero tú sí puedes tocarme a mí. Entonces Paula echó la cabeza hacia atrás y soltó otro gemido ahogado. Se pasó la mano entre los pechos y fue descendiendo por su abdomen. El ruido de los dedos deslizándose por su cuerpo me puso cachondísimo y tuve que soltarme la polla. Se iba a masturbar delante de mí. Y yo ya

no podía más. Incorporó la cabeza de nuevo, mirándome fijamente a los ojos y, al llegar al elástico de las braguitas, pasó de largo, acariciándose los labios vaginales. Entonces, y sin que me lo esperara, estiró el brazo y me agarró la polla.

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Mi hermana me agarró la polla. Paula. Exclamé con los ojos abiertos de par

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en par. Ella no dijo nada, solo me pegó tres o cuatro sacudidas con firmeza, haciendo todo el recorrido completo con la mano hasta mi pubis, ejerciendo la presión exacta. Y mi corrida fue inmediata. Me hubiera gustado bañarla en leche, pero Sofía me había dejado los huevos secos. Y un potente chorro atravesó el cuerpo de mi hermana y le llegó hasta el ombligo, mojando después sus braguitas con dos o tres espasmos más, con las que derramé lo último

que me quedaba en la reserva. Ella dio un respingo al sentir mi semen caliente bañándola y siguió acariciándome unos pocos segundos más. Después me la soltó y se bajó de la mesa, atropellándome apresurada para salir cuanto antes de mi habitación. Y allí me dejó, con la polla fuera, jadeando y sin poderme creer lo que acababa de pasar. Se metió al baño a limpiarse y unos minutos más tarde escuché que estaba hablando con Fernando en su habitación.

Y de repente me llegaron unos gemidos bien nítidos. No me

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lo podía creer. Estaban follando.

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Empezaron con un polvo suave y tranquilo bajo las sábanas, pero eso no era lo que necesitaba mi hermana en ese momento. Se le habían desatado todos los infiernos después de hacerme una paja, y necesitaba que se la follaran en condiciones. No tardó en correrse bien alto sin reprimir sus gemidos y yo sonreí satisfecho. pues aquel orgasmo había sido en parte gracias a mí y después le pidió a su novio que siguiera hasta el final. No la saques, sigue, ah, ah, córrete, córrete, Fernando, ah.

El gruñido de su chico me indicó que se estaba vaciando dentro de mi hermanita. Me dio un poco de envidia sana por follarse a la chica de mis sueños, pero después de lo que había pasado en mi habitación, yo ya no tenía ninguna duda. Dentro de poco iba a ser yo el que se corriera dentro de Paula. Y es que estaba convencido de que, tarde o temprano, ella iba a ser mía. A partir de ahora, todos mis esfuerzos tenían que centrarse en un único objetivo.

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Conseguir follarme a mi hermanita. Hasta aquí llegó el capítulo de hoy. Hasta la próxima.

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