COMPARTIENDO PISO CON MI HERMANA - PARTE 6 - podcast episode cover

COMPARTIENDO PISO CON MI HERMANA - PARTE 6

May 12, 20261 hr 28 min
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Speaker 2

Lleva tu imaginación a otro nivel. Relatos calientes. Hoy presentamos... Compartiendo piso con mi hermana, parte 6. Cuando regresé a casa con mi sonrisa tonta después de la gran película que vimos, comprobé que Fernando ya no estaba y mi hermana me dijo que podía cenar las obras que dejó en el microondas para mí. Las devoré con ansia, casi como si no tuviera fuerzas después de descargar todo mi semen sobre el kleenex que me puso Sofía en la punta de

mi polla. Aún me palpitaba el cuerpo y, degustando ese manjar hecho por Paula, solo era capaz de sonreír como un auténtico lelo.¿ Qué tal?

Speaker 3

Pregunté a mi hermana nada más sentarnos en la sala. Pues bien, aquí, sin novedades. Pau, que me refiero a la tarde con Fernando.¿ Estuvo bien? Alzó los hombros.

Speaker 2

Hacía como si no le importara lo más mínimo.¿ Estuvo bien? Sí. Llevaba su bonito pijama de dos partes y, de nuevo sin sujetador. Gracias, hermanita, le dije de manera mental, pero no le llegó, comimos y después charlamos un poco en el sofá con una película de fondo. ¿Charlar? La picardía en mi voz lo decía todo, solo charlar. Pues sí, solo eso. Me dedicó una falsa sonrisa y continuó, hemos hablado de nuestra relación y de lo que vamos a hacer de aquí en adelante. Lo único que ha pasado

es que nos hemos besado. La verdad es que me alucina. Esperaba una reconciliación más pasional, ella negó y se quedó de brazos cruzados tumbada en el sofá y mirando a la televisión. Aproveché para observar sus senos, de momento, no se le apreciaban los pezones. De eso nada. Hasta verano me he puesto como límite que no le voy a dar nada más. ¿Cómo? Se me tensó el cuerpo de imaginármelo, le has dicho que no va a tener nada hasta verano.

Speaker 3

Si estamos en febrero. Es su castigo. Castigo o, más bien, penitencia. Dios

Speaker 2

Paula. Aunque había una cosa que también era clara, pero eso es una espada de doble filo, porque vas a estar con un chico de pareja y no le vas a dar nada de sexo, aunque tú tampoco. Aguanto con facilidad, lo dijo con demasiada seguridad y no sé por qué, pero no la creí. Eres mala, eh.¿ Qué horror va a pasar Fernando? no me lo quiero ni imaginar. Dicen que las guapas tenéis ese punto de locura, eres la

viva imagen de ello. Puede ser, pasó una mano por sus senos, buscando un hilo invisible que no llegué a ver, cuando cogió y tiró, el pecho se meció, por cierto, cambiando de tema, dentro de dos semanas me voy al pueblo a pasar el fin de semana. Hemos quedado las chicas de allí para cenar y hacer cosas, ya sabes. el fin de semana entero. Ella sintió observando lo que echaban en la televisión, tendré que aprovechar, no como el pobre de Fernando. Menos mal que mi novia no es

tan cruel. El sonido me llegó antes que la imagen, fue un ruido seco, una risita muy tenue que alcanzaba mis oídos con ganas. Paula se estaba riendo, creo que con cierta malicia, pero cuando la vi sonreír, me encantó. Estaba extremadamente bella cuando lo hacía. Aprovecha entonces. Tenéis el piso para vosotros dos. Ya te devolveré el favor cuando levantes el castigo a Fernando. Os dejo un fin de

semana para vosotros. ¡Ja! Se río de manera evidente, veremos si se lo merece, que parece que tienes más interés tú en que seamos novios que yo. Me cayó bien, no sé. Es un chico majo, aparte del tema de la infidelidad, maticé por si acaso se le ocurría fulminarme con sus ojos azules. Oye, me gusta que te sinceres conmigo y me cuentes esas cosas de tu novio, parecemos hermanos normales. No somos muy normales. Su aliento salió caliente, dejando clara una cosa que los dos sabíamos que ocurría,

pero que guardábamos en lo profundo de nuestras memorias. El recuerdo de la paja me asoló, de ese momento en el que nuestros dedos se unieron y sentí el paraíso colmarme de placer. Me la agarré con ganas, observando esos pezones que se empezaban a atisbar bajo la tela. Mi polla se endureció un poco y, sabiendo que al día siguiente debería ir a la universidad, tuve que levantarme. Voy a descansar. Hablamos mañana y ya me cuentas más de

ese viaje al pueblo. como quieras. Me despidió con cierta indiferencia, aunque sus pezones me decían otra cosa. En mi cuarto encendí el portátil, observando esas fotos viejas que tanto me gustaban. Había pasado el tiempo y no tenía ninguna nueva, obviamente, no importaba, servían para su propósito. Sin embargo, cuando terminé y el corazón trataba de escapar del pecho, supe que necesitaba dar un paso más con Paula ahora que parecía algo más receptiva, eso sí, también debería hacer una cosa más.

Estas fotos requieren de una actualización. Los días siguientes no hubo novedades, yo solamente tenía la cabeza lista para ese fin de semana que pasaría con Sofía al completo. Por supuesto, haríamos cosas de novios como cenar, pasear y otro tipo de historias, Pero, follar era nuestro principal objetivo, ya que estábamos bastante cachondos. Al comienzo de la semana estuve mirando un poco de porno, podría decir que era para ver

si algo me llamaba la atención y probarlo con mi novia. Sí, eso era cierto, aunque cuando encontraba un video bueno, acababa de la misma manera que os podéis imaginar. Sin embargo, algo me picó cuando vi una película antigua muy específica a la que pinché por error. Se trataba de un filme francés, de esos que incluso tienen argumento y parece

que la trama avanza entre polvo y polvo. Me fascinó que la preciosa actriz llevaba incrustado en su trasero un precioso plug-in en forma de pica y de un color dorado muy llamativo. Rápido me centré en lo que ese culo me ofrecía y, Cuando puse en mi mente a Sofía a cuatro patas con eso brillando en su ano, la efervescencia sexual nació en mí. Aquella misma noche me metí en el ordenador, con las ganas de comprárselo a modo de regalo. Para mí o para ella. Eso ya

lo respondería el futuro inmediato. El caso era que no me apetecía que llegara solamente ese paquete, como si alguien lo fuera a abrir y descubriera mis perversiones. si lo abre Paula. Me pregunté escuchándola hacer la maleta de fondo y una voz muy bromista me gritó igual piensa que es para ti. Fue una tontería, una leve vergüenza que se instauró en mi ser y decidí formar un paquete mayor que diera todas las pistas de que eso no

era para mí. Rebusqué algo más y encontré otro vibrador con mando que me pegó a la vista, era pequeño y rosa, ideal para el ano y la vagina. No era mi intención, pero lo lancé al carro. Continué buscando una cosa más y rápido encontré lo que buscaba. Sin duda, al primer contacto, se me metió en el ojo, conjuntos de lencería. Es una forma novedosa de verla, le murmuré al ordenador. Eso era cierto, Sofía era muy pija a la hora de vestir, sin mostrar apenas su cuerpo y

siempre impoluta. No me desagradaba que fuera así, Sin embargo, el tema de la ropa interior me decepcionaba un poco. Solía portar sujetadores de lo más anodinos y bragas que eran de esas típicas blancas del todo básicas. Alguna que otra vez le había visto un par de ellas con dibujitos muy infantiles para tener 19 años y montarme como una loca. Era el momento de darle una vuelta. Navegué por la página curioseando una y otra vez diferentes atuendos que me

volvían loco. Sólo imaginarme a mi novia con eso puesto mientras se contoneaba delante de mí, me ponía la piel de gallina. No obstante, no logré decidirme por uno en concreto y el tiempo corría, porque si lo pedía al día siguiente, tal vez no los tendría para este fin de semana. por lo que hice algo que creía que era buena idea, ya que Paula se había abierto un poco más a mí y suponía que nuestra confianza retornaba

al punto inicial. Paula. Escuché algo que se asemejaba a un sí en la lejanía,¿ puedes venir un momento a mi cuarto Voy. Entró con su pijama de dos piezas y esos pechos sueltos que parecían ser marca de la casa. Miré igual que siempre, aunque lo que más me gustó es que se paró la puerta sin miedo, sin ningún temor a que estuviera pajeándome igual que un mandril, algo que me encantó

Speaker 3

Qué estás viendo ahí?

Speaker 2

Su cara era un poema, aunque lo entiendo, en la pantalla sólo había modelos con sus bonitas lencerías puestas. No se parecía en nada al porno que solía consumir, pero lo cierto es que era algo raro. es que te necesito tu punto de vista femenino. Podría llamar a mamá, pero sería un engorro y además, no sé si le hará gracia que le hable de esto. Una pequeña broma que la hizo apoyarse en la mesa.

Speaker 3

Le encería?¿ Su ceño se torció del todo?¿ Para quién?¿ Para quién va a ser?¿ Para Sofía?

Speaker 2

Por un momento me sentí indignado, pensando en que tal vez se imaginaba que me iba al disfrazarme de mujer o algo por el estilo. Esa virilidad que en la adolescencia está en el punto álgido se quejó amargamente y Paula tuvo que apaciguar las aguas.

Speaker 3

Vale, vale. Pues a ver.¿ Qué quieres? Esa es la cuestión

Speaker 2

necesito otro punto de vista. Pasé el ratón hasta primer conjunto y se lo amplié, este es uno de ellos, me gusta bastante. Cliqué el otro, aquí la otra opción, quiero saber cuál te gusta más, con cuál ves a Sofía mejor. Esto,¿ no es un poco personal? Alcé los hombros, porque para mí no lo era, cierto, da igual. A ver, enséñamelos otra vez. Directamente cogió el ratón, dejando la otra mano en el respaldo de la silla y aproximándose demasiado

a mí. Pasó de una página a otra, incluso abrió una nueva pestaña para dejar otro modelo bien fijo en la pantalla. Meditaba en silencio y a mí me estaba ocurriendo otra cosa. Sus pechos estaban muy cerca, tanto que uno de ellos se posó en mi hombro sin ningún aviso. El peso de éste caía sin su sujetador y ahora el que lo sujetaba era mi cuerpo. Me tensé del todo, esperaba que no girase la cabeza y me viera la cara enrojecida. Cuando escuché su voz, reaccioné. Creo que este

es el más bonito de los dos. Puede ser, apenas me fijé, si lo decía Paula lo compraría y ya lo vería puesto en Sofía. Tienes un buen ojo para la lencería, no te tenía por un artista de la moda. Su pecho continuaba allí y también la mano sobre el ratón.— Alguna vez Sofía me ha hablado de que se quería comprar un conjunto y tal, solo quiero darle un regalo.— Mentira, nunca me dijo nada sobre ello.— Vaya con Sofía. Parece más atrevida de lo que puede insinuar una con el

primer vistazo.—¿ Ya? solté una risita algo cohibida por esa teta que pesaba tanto como una montaña no es lo que aparenta pues yo creo que para ella y su cuerpo delgadito esta es la mejor opción el dedo saltó del ratón tocando la pantalla con suavidad del mismo modo que ese pecho seguía palpando mi hombro me recorrió un escalofrío muy intenso puesto que cada vez que se meneaba su teta también bailaba sobre mí sinceramente Debía estar haciéndolo

a propósito, porque no se movió ni un ápice. Miré al portátil para tratar de calmar un cuerpo que bullía igual que un volcán, pero allí sólo había una lencería preciosa que me avisaba de lo que pasaría el fin de semana. Se trataba de un conjunto con transparencias que llevaba unos adornos verdes, tanto en el sujetador como en la tanga. Sería mejor la braga, sugirió ella con el dedo tocando a la modelo y su pecho reposando en mí.

No sé. Sofía es de un culito pequeño, respingón y duro, creo que le quedará mejor la tanga.

Speaker 3

Cerdo. Susurró ella con una sonrisa perfecta, lo que tú veas.¿ Qué talla usará? Paula titubeó un momento.

Speaker 2

observando las letras que le hallaban a un lado de la pantalla. Después de meditarlo por unos instantes, pulsó la S. Yo creo que esta es la que mejor le va a quedar. A mí me queda bien la M y tengo un cuerpo más gordito que ella. Gordito. Esa palabra sonó tan ofensiva, Paula era perfecta. Pero no la corregí y dejé que hablara. O sea que yo tiraría por la S, ya en el pecho. Eso ya lo sé, conocía muy bien la talla y la copa de mi novia.

Cerdo doble. Volvió a sonar en su boca, pero esta vez me miraba con esos ojos entelleantes y sonreía.¿ A

Speaker 3

ti no te gusta este tipo de lencería? Nunca la he comprado. Quizá Fernando te compre un conjunto para que le

Speaker 2

perdones. Ella se carcajeó y su pecho vibró sobre mí. No le perdonaría solo por eso, aunque tampoco lo tiraría a la basura.¿ Te lo pondrías entonces, verdad? Ella se separó de mi cuerpo y pensé que la había cagado, que había roto esa fina confianza que labramos desde el incidente de la paja. Puso las manos en la cintura y me escudriñó desde esa altura que la hacía imponente. Sus pezones volvían a estar allí, casi en mi boca, atrapaba, pero no os haría sin su permiso. Me miró con

gesto serio y entrecerró los ojos para barajar esa posibilidad. Cegaramente, acabó por sentenciar. Si es lo que le gusta a mi novio, no me cuesta nada hacerle feliz.¿ No te parece? Harías muy bien. Menudo suertudo, Fernando. Me salió solo, debido al calor provocado por culpa de su pecho. como que tú no pasas mal, son Sofía. Su pícara sonrisa era endemoniada y, acto seguido, se dio la vuelta con destino a la cocina, voy a hacer la cena, cuando acabes,

ven a cenar. Claro. Pauna desapareció de mi cuarto y me quedé allí solo con el ordenador encendido y la pantalla cubierta de lencería frente a mi rostro. Posé la mano en el ratón, volviendo a notar su presencia en el calor que había dejado allí plasmado. Le di al conjunto que eligió ella misma y, acto seguido, elegí otro negro con transparencias y unos lacitos rosas que era monísimo. En este caso, no elegí un tanga, sino que puse

la opción de braga. Con el pulso acelerado, casi igual que si estuviera cometiendo un crimen, elegí la talla M. No sabía qué estaba haciendo, ni siquiera si llegado el momento, Ese regalo que se me ocurrió hacerle a mi hermana estaría dispuesto a dárselo. Solo sé que pulsé el botón y el segundo conjunto de lencería se agregó al carrito de la compra. Ahora solo quedaba esperar. 21 Paula cumplió lo que dijo y el sábado a la mañana se marchó al pueblo con una maleta bien grande. No entendí eso.

Era como si se fuera para toda la vida, pero la verdad era que el domingo a la tarde volvería.¿ Cosas de mujeres? Ni idea. Eso ya no me importaba, porque después de comer apareció Sofía. Hola, mi amor, la saludé con inusitada elegancia.

Speaker 3

Vaya,

Speaker 2

qué caballeroso está hoy mi príncipe azul.

Speaker 3

Será porque me tiene para su entera disposición? Diría que sí. Se

Speaker 2

lanzó a besarme y logré cerrar la puerta de una patada. Se subió en mis brazos y la llevé agarrándola del culo mientras nos chocábamos contra las paredes. Su lengua casi me ahogaba y sentía que ese día estaba demasiado dispuesta a todo. La lancé a la cama igual que un cavernícola y se empezó a deshacer de esa ropa tan de pija que le gustaba llevar. Me parecía preciosa. tanto con esas prendas como sin nada que adornase su piel. Sin embargo, tenía algo que me llegó el viernes y necesitaba dárselo.

Speaker 3

Espera un poco, cielo. No comprendió. Esperar. Me di la

Speaker 2

vuelta después de quedarme en calzoncillos con una visible erección y del interior del armario, saqué dos cajitas. En una estaba la lencería y en otra, Los juguetes, una caja más, quedó allí reposando para cuando tuviera la oportunidad de salir.

Speaker 3

Qué es eso? Preguntó nada más dárselas. Es un regalo. Espero que te guste.

Speaker 2

Me encantó la cara de sorpresa que puso, porque lo cierto era que no se lo esperaba. Sacó del interior el pequeño tangue y colorando su rostro aniñado, Empezó a reírse con visible vergüenza.

Speaker 3

Pero, David, dijo totalmente ruborizaba.¿ Te gusta? Me dedicó su pura mirada.¿ Te gusta más a ti, verdad? No lo sé.¿ Me dejas comprobarlo?

Speaker 2

Se levantó sin decir nada y dejé la otra caja encima de la mesilla de noche. Sofía se adentró en el baño para cambiarse y, pese a que la espera fue eterna, en dos minutos estuvo de vuelta. Ya está, anunció a su entrada, incluso más roja que antes. La admiré sin parpadear, como se iba al centro del cuarto y se daba una vuelta con ese pelo moreno tan bien alisado. Estaba increíble, perfecta, era mi novia en su

máximo apogeo. Su culo se partía con ese fino hilo que desaparecía entre ambas nalgas y arriba, un par de menudos pechos se podían apreciar por el fino sujetador lleno de transparencias.

Speaker 3

Y apremió para que le diera una respuesta. Dios mío. Estás

Speaker 2

increíble. Murmuré con una palpable excitación. Me gustaría darte otro regalo. Más. Ella río con esa vergüenza que no se podía quitar. No me digas que son unas medias, porque creo que es lo único que me falta. Unas medias y unos tacones quedarían de vicio, pero no, no había pensado en ello. Son un par de cosas, más personales, terminé por decir cuando tomé la caja en la mano. Me senté en el borde de la cama, admirando a aquella chica que

no creía merecer. Era perfecta, guapa, lista, amable, fogosa, todo en uno dentro de un cuerpo tan menudo que parecía irreal. Esto es. Tenía el plug en all en una mano y en su mirada no encontraba la respuesta, David, pero. ¿Esto? Sus ojos se iluminaron de golpe, ostras. David. No pude evitar reírme cariñosamente de mi chica y ella se tapó el rostro con el mismo aparato que ya sabía que era para su ano. Mi risa se le contagió y me dio una ligera patada por la vergüenza que le

hacía pasar.¿ Te apetece probarlo? Creo que estará guay. Ella miró el aparato por unos segundos y solamente me añadió.¿ Tienes

Speaker 3

lubricante? Asentí con frenesí y empecé a buscarlo. Lo otro.¿ Qué es? Miraba el vibrador de color rosado.

Speaker 2

Es un vibrador, vale tanto para el coño como para el culo. Lleva un mando incorporado, o sea que, lo puedo controlar. Encontrado el lubricante, me senté en mi lugar,¿ qué te parece? Que eres un completo salido, se acercó y me dio un beso de lo más tórrido, algo que me encanta. Me agarró el pene como si le perteneciera y, de la misma, se lanzó contra mí para fundirnos en un apasionado beso. No obstante, aquello no duró mucho y me hizo separarme de ella hasta que se

puso a cuatro patas en la cama. Retiró la tanga sobre una de sus nalgas y, con el dedo índice, señaló el agujero más oculto de su anatomía.« Venga, déjame eso dentro de mi culo», señaló el plag y yo obedecí como un esclavo. Me estremecí de gusto, imaginándome a Sofía en cualquier cuenta de esas como OnlyFans en la que los muchos degenerados pagarían lo que fuera por verla de esa guisa. Tomé el lubricante, embadurnando el juguete y

poniéndole la punta en su precioso agujero rosáceo. El juguete entró solo, igual que si eso fuera una boca y empezase a devorar lo que tanto deseaba. La base quedó cerrando su ano. una tapa para la botella que se estaba dilatando en el interior. Se dio la vuelta, tumbándose en la cama y abriéndose de piernas para que yo me tumbara sobre ella. Mi pene entró de golpe, sin miramientos, deslizando por un tobogán repleto de fluidos que lograron meter

cada uno de mis centímetros. Era una sensación increíble follarme así a Sofía, porque mientras el dildo presionaba la pared interna que separaba el recto y la vagina, Yo notaba la dureza y hacía fuerza para el lado contrario. Sigue. Sigue, no pares. Clamó al cielo dos minutos más tarde, no me lo podía creer, pero su corrida estaba ahí.

Speaker 3

Un poco más duro? Disponía de reservas de energía. Lo duro que quieras. Ah. Ah. Apoyé mis manos contra

Speaker 2

la cama y mis dedos apresaron el edredón. Empujé con fuerza mi polla, haciendo que el rostro de mi novia tornase a uno de placer absoluto. Un pezón se le llegó a escapar del sujetador debido a tanto bamboleo y con el pelo por su cara, daba la sensación de estar inconsciente, sin embargo, no lo estaba y prueba de ello, fue su

Speaker 3

grito. Ah. Sí. Eso es. La voz

Speaker 2

se le cortó de cuajo y debido a un golpe de su cadera, mi polla fue expulsada con un hilo de fluyo que todavía nos unía. Respiré profundamente, esperando tomar un leve descanso, pero cuando observé de nuevo a Sofía, estaba a cuatro patas.¿ A qué esperas? Su rostro aniñado y pecoso era más fiero que antes. Me miraba con el salvajismo propio de una leona, insaciable y dispuesta a todo. La clavé hasta que le moví las tripas y estas

tuvieron que acomodarse. Mi potencia fue máxima desde el inicio y ver ese trasero con el plaque dentro me hacía tiritar de excitación. Durante aquel polvo, debo ser sincero, porque Paula se borró completamente de mi mente. Otro, otro, otro. Empezó a gemir con estrépito anunciando una segunda venida. Cuanto llevamos follando. No paras de correrte. Me enorgullecí de mí mismo, porque si habían pasado cinco minutos, era un auténtico milagro.

Speaker 3

Cállate y fóllame más. Lo hice hasta

Speaker 2

que detuvo todo su cuerpo y su trasero vibró igual que en un terremoto. Dejé de penetrarla y sentí que su coño me aplastaba el pene hasta que se relajó y después de un suspiro, todo salió. Así, amor. Así me gusta que me lo hagas, murmuró sin apenas fuerzas. Me senté sobre mis tobillos, algo cansado debido al gran esfuerzo. Ella se giró con los ojos humedecidos del placer y con una seña me hizo saber que tocaba que me tumbase. Se colocó encima, pero dándome la espalda, elevando la cadera

y cayendo con fuerza para metérsela al completo. Obviamente, El placer era increíble y ya estaba a punto, pero lo que hizo que explotara fue ver ese plaque dilatando su ano.—¡ Joder!¡ Qué buena estás, Sofía! Gemí de puro gusto, agarrándome a la cama y con cada músculo de mi cuerpo convertido en una roca, en especial, uno. Lancé todo lo que portaban mis huevos, dejándola llena y haciendo que se parase

mientras soltaba ligeras risitas. Se sentó por completo, provocando que la penetración fuera completa y algo de semen saliera al exterior. Mirándome por encima del hombro, tuvo que decirme. Menos mal que tomó la píldora, si no esos disparos me hubieran dejado embarazada. Por el momento, mejor sin niños, se levantó entre risas y todo mi semen bañó mi polla. Sublime. No todo fue sexo, también salimos a dar un paseo

y a comprar una cena poco saludable. Nos comimos las pizzas en el sofá y cuando Sofía se levantó, me dio la sorpresa de que había estado durante todo el paseo con el plug en el trasero. Aquello fue como si diera el pistoletazo de salida y con la parte de arriba del pijama como única prenda, se arrodilló en el sofá con el culo en alto pidiéndome que se lo quitase. Con un poco de lubricante entró de maravilla en su trasero, casi como fuera un coño, y me

corrí un minuto más tarde colapsando encima de ella. Pasamos un fin de semana en el que prácticamente no salimos de casa. Lo único que hicimos fue comer, follar, ver la tele, follar, comer, dormir, follar, ver la tele, dormir, follar y follar un poco más. Incluso ella me dejó que le hiciera fotos con el conjunto de lencería puesto. Sofía también me quiso hacer un regalo a mí y

me dijo que le gustaría depilarme la polla. Yo como ella había aceptado lo de la lencería y el dildo me dejé hacer y ella con mucho cuidado me rasuró el pubis y los huevos. Hizo un trabajo fenomenal y para cuando terminó ya estaba empalmado de nuevo. Frente al espejo se me veía la polla mucho más grande y apetitosa. Mi hermana llegó el domingo por la tarde cuando Sofía estaba todavía en casa, Y es que estábamos tan agotados después del enésimo polvo que nos pilló durmiendo la siesta

en mi habitación. Cuando abrió los ojos, estaba desnuda en mi cama y yo llevaba unos minutos observando cómo dormía boca abajo. Se extrañó al escuchar ruido en la habitación de al

Speaker 3

lado. Ha llegado mi hermana. Pensé que iba a venir un poco más tarde. Sí, yo también. Bueno, pues ya me visto y me voy. Lo he pasado genial este finde. Yo también.

Speaker 2

Joder, Sophie. Te volvería a follar ahora mismo, susurré acariciando su espalda y su culo.¿ Todavía tienes ganas? Preguntó agarrándome la polla que ya volvía a estar dura. Pero si tienes que estar seco de las veces que

Speaker 3

te has corrido.¿ Y tú? Ya sabes que también

Speaker 2

pero no podemos, que esta Paula se inclinó sobre mí y me dio un beso. Tengo que irme. La acompañé hasta la puerta y, antes de que se marchase, llamamos a mi hermana para que saludara a Sofía. Cuando nos quedamos solos, me dejé caer en el sofá, encendí la televisión y, unos minutos más tarde, apareció Paula por el salón, dejándose caer a mi lado.

Speaker 3

Qué tal el finde? Uf, demasiado. Estoy destrozado. Ja, ja, ja, eso es que bien.¿ Le diste el regalo a Sofía?

Speaker 2

Sí, y le gustó mucho. Le hice unas fotos y le quedaba muy bien. Cogí el móvil y antes de que Paula se pudiera negar, le enseñé a mi novia vestida de lencería. Le había hecho una buena sesión de fotos en mi habitación. De pie, de frente, de espaldas, recostada de lado sobre la cama, incluso había alguna a cuatro patas, cuando de repente apareció una en la que Sofía se apartaba el tanguita y me dejaba ver su coño. Uy, perdona. Esta ya no, Paula retiró la mirada del móvil con

la cara colorada. Me había encantado provocar a mi hermana y enseñarle esas fotos hizo que me empalmara de inmediato. Sí, sí, estaba muy guapa. Y ya, ya veo que lo habéis pasado muy bien, dijo abochornada. En ese momento me hubiera gustado darle el regalo a mi hermana. El conjunto de lencería que había comprado para ella, pero quizás todavía era

un poco precipitado y decidí dejarlo para mejor ocasión. Las siguientes semanas apenas hubo novedades en la relación con mi hermana, Es verdad que nos llevábamos mejor y cada vez había más complicidad entre nosotros, pero no sabía cómo avanzar sin hacer que Paula se enfadara y que echara mis progresos

al traste. Un par de semanas antes de que llegaran las vacaciones de Semana Santa, estábamos cenando y mi hermana apareció con un nuevo pijama, era como una camiseta blanca de manga larga y pantalón, pero era más bien fino, no tan de invierno. El caso es que el sujetador le marcaba las tetas de manera descomunal por debajo de la tela y cuando terminamos de cenar, Paula se lavó los dientes, se echó sus cremas en la cara y después apareció de nuevo en el salón. Sólo

Speaker 3

que esta vez iba sin sujetador.¿ Qué vemos en la tele? Yo me

Speaker 2

quedé mirando como un gilipollas sus tetas moverse libres bajo la tela y balbuceé uno que quieras, que me hizo quedar como un estúpido. El sofá donde me tumbo se encuentra en paralelo a la televisión y el de mi hermana perpendicular, pero está un poco más adelantado, por lo que la puedo mirar y ella no me ve a mí. El caso es que cuando nos tumbamos en el sofá no podía dejar de mirar sus tetazas y enseguida ocurrió lo inevitable. Empalmada tremenda. Me cortó bastante, porque era muy

evidente el bulto bajo mi pijama. Paula no dejaba de moverse inquieta de un lado a otro, y sus pechos, venga a bambolearse. No tengo ni puta idea de lo que había en la tele en ese momento, y es que me pasé la media hora mirando detenidamente el hipnotizante vaivén de sus tetas. Luego se levantó y pasó a mi lado, con un buenas noches que me dejó desconcertado.¿

Había hecho eso para provocarme? Tenía muy serias dudas, pues Paula no era así de calientapollas y solo lo hacía para relajarse antes de dormir y estar más cómoda, pero a mí me dejó con una erección de campeonato. Sin embargo, al día siguiente sucedió lo mismo. Y comenzó lo que yo llamé el juego del pijama y el ratón. Y por supuesto, yo era el ratón. Siempre hacía lo mismo, cenábamos y, después de recoger, lavarse los dientes y echarse la crema facial, aparecía de nuevo en el salón con

su camiseta blanca de manga larga. Ni rastro de su sujetador. Y yo me quedaba mirando esos pezones grandes y oscuros que se transparentaban bajo la tela de manera indecorosa. Se removía inquieta en el sofá, cambiando de un canal a otro y, a la media hora, se levantaba y pasaba a mi lado con una sonrisilla traviesa, comprobando que su hermanito ya estaba con la polla dura. Pensé que no podía continuar así, dejándome provocar como un pardillo sin hacer nada,

por lo que decidí pasar a la acción. Lo primero que hice fue imitar a mi hermana. Si ella se quitaba el sujetador, yo me metía en la habitación y me deshacía del calzoncillo, saliendo de la misma en plan comando. Y mientras ella retosaba en el sofá, provocándome, Yo me masajeaba la polla con disimulo por encima del pantalón, y cuando Paula se levantaba y pasaba a mi lado, me

encontraba con una erección que ya no podía disimular. Ese juego se fue haciendo normal, era evidente que ella sabía que me ponía la polla dura mientras veíamos la televisión tumbados en el sofá, pero ninguna de los dos hacíamos ningún comentario al respecto. Hasta que una noche fui demasiado descarado. Me enganché la polla con el pijama, hacia arriba en

plan tienda de campaña, era la hostia. Cuando se levantó del sofá para irse a su habitación, a Paula se le fue la vista sin querer a mi entrepierna y a mi casi se me escapa la risa de lo morbosa que era la situación. Pero ese día, en vez de irse a la cama, se volvió a sentar en su sofá y se quedó disimulando con el móvil en la mano, pero sin dejar de mirarme. Bueno, me voy

a ir a la cama. Yo seguí viendo la tele como si nada, disimulando, igual que si fuera lo más normal del mundo estar con esa erección.

Speaker 3

Oye, David, quería decirte que... Sí, dime. No, da igual, venga, buenas noches.

Speaker 2

Mi hermana de repente se quedó súper cortada y abandonó el salón bajando la cabeza y saliendo avergonzada. Desde luego, Ella no se esperaba que yo pasara al ataque y empezara a tener esa actitud tan descarada. Además, antes de salir, me quedé mirando cómo andaba y se le bamboleaban las tetazas bajo su camiseta. Por cierto, Paula, te queda genial ese pijama, dije antes de que saliera por la puerta del salón. Ella aprovechó para echarme una última ojeada a

mi entrepierna. En cuanto se metió en su habitación, yo hice lo mismo. solo que encendí el ordenador y aproveché para hacerme una paja bien ruidosa. Me pegué un corridón bestial viendo las fotos de Paula y, de repente, con casi toda la casa en silencio, me pareció percibir un ligero gemido ahogado.

Speaker 3

Era Paula? Sí, joder, claro que era ella,

Speaker 2

tenía que ser ella. Se estaba masturbando también en su habitación, Os juro que escuchar esos jadeos ahogados en la almohada me pusieron a mil.¿ Es que mi hermana se ponía cachonda provocándome antes de irse a la cama? Por desgracia, al día siguiente terminaba el segundo trimestre y ya nos volvíamos al pueblo a pasar las vacaciones de Semana Santa. Solo nos quedaba una última noche. Y

Speaker 3

yo tenía que aprovecharla. Era mi momento. 22. Como

Speaker 2

agradecimiento por lo bien que se había portado conmigo durante el segundo trimestre, esa noche le preparé la cena a Paula. Tenía que ser una noche especial y vaya si lo fue. En cuanto terminamos, seguimos la rutina de siempre, solo que esta vez le propuse a Paula un plan distinto. Te apetece ver una peli, ya mañana nos vamos al pueblo.

Speaker 3

Sí, claro,

Speaker 2

me contestó Paula, me voy a poner cómoda y ahora vuelvo. Ese me voy a poner cómoda ya sabía lo que significaba. Y efectivamente, cinco minutos más tarde, Paula apareció por el salón con su pijama fino blanco y sin sujetador. Yo había hecho ya lo mismo y me quedé sentado frente a la pantalla, buscando una película en Netflix con el mando y la polla completamente dura.

Speaker 3

Paula hizo el amago de tumbarse en su sofá.¿ Ya has buscado alguna? Sí, esta tiene buena pinta. Oye, Pau,¿ por qué no vienes aquí conmigo? Es la última noche.¿ Quieres que vea la peli contigo? Sí,¿ es que no quieres, hermanita? Sí,¿ por qué no? Aceptando, se dio media

Speaker 2

vuelta y se sentó a mi lado. Nos quedamos frente a la televisión y, cogiendo una fina mantita, nos la echamos por encima.—¡ Qué bien, estoy muy a gustito así!— dijo Paula, currucándose a mi lado y apoyando la cabeza en mi hombro. Si ya la tenía dura, en cuanto sentí sus tetazas rozando mi costado, me puse realmente a mil. Paula me agarró del brazo y después subió una pierna encima de mis muslos.¿ Qué cojones estaba haciendo? Si subía la rodilla un poco más, me iba a dar con

ella en los huevos. Yo me puse de los nervios, creo que hasta comencé a sudar y un ligero temblor se apoderó de mí. Y Paula seguía allí, como si nada. Yo lo único que podía pensar era que me estaba aplastando con sus tetasas y mi erección cada vez iba a más. Ya estaba empezaba a ser dolorosa.

Speaker 3

Estás bien? Me preguntó Paula. Sí, claro, muy bien.

Speaker 2

No sé, parece que estás temblando, comentó poniendo una mano en mi abdomen. Sí, tiemblas un poquito. pues no me había dado cuenta. El caso es que Paula dejó allí la mano, jugando con los dedos próximos de mi ombligo y, por supuesto, peligrosamente cerca de mi polla. Eso ya fue demasiado. Si movía ligeramente el brazo se iba a topar con mi erección de un momento a otro. Pasé mi brazo por su espalda y después dejé la mano allí, también en su costado, casi rozando sus tetazas con mis dedos.

Me gusta que estemos así, hermanito, se inclinó sobre mí, restregándose contra mi cuerpo y me dio un tierno beso en el cuello.

Speaker 3

A mí también. Uf. Joder, pau.¿ Qué pasa? No, nada, nada. Dime, idiota. Es que bueno, ya sabes,

Speaker 2

tenerte así, joder. Es que estás muy buena, y como sigas moviendo ese dedo en mi ombligo, no respondo de mí, eh, dije agarrándome la erección de manera soez por encima de la mantita. David. No, pero¿ qué haces? Siempre tienes que estropearlo todo, protestó incorporándose de repente.

Speaker 3

Qué pasa, Paula, qué he hecho? Al

Speaker 2

levantarse, Se retiró la mantita, descubriéndose mi indecente erección delante de sus narices.

Speaker 3

Contigo siempre es igual. Pero si no he hecho nada, yo solo. Me voy a la cama, hasta mañana. Me soltó Paula que parecía otra vez enfadada. Joder, ya la había cagado de nuevo. Es que me había precipitado.

Speaker 2

Me maldije por ser tan idiota. Claro que me había precipitado.

Que se supone que me iba a decir Paula cuando viera mi polla en ese estado bajo el pijama, no tenía que haber hecho nada, sólo dejar que ella siguiera llevando la iniciativa, disfrutar con el roce de sus tetas, permitir que flotara su pierna contra mis muslos, tocarla de manera sutil el costado, dejar que moviera su dedo en mi ombligo y, por último, después de hora y media así, Encerrarnos en nuestra habitación y hacernos una paja apoteósica, corriéndonos los dos a la vez. Eso es lo que tenía

que haber pasado. Pero mi calentón me jugó una mala pasada. Aún así, sabía que Paula estaba igual que yo, inquieta, excitada, con ganas de provocar a su hermanito pequeño y tampoco me parecía nada descabellado que terminar a la noche haciéndose un dedazo en su cama. Así que me jugué un órdago.

Speaker 3

Cogí la pequeña cajita que había en mi habitación y toqué en su puerta. ¿Paula, puedo pasar? Sí,¿ qué quieres,

Speaker 2

David? Y al entrar en su cuarto, vi que ya tenía todo recogido y ultimaba los detalles de la maleta que se iba a llevar al pueblo. Al verme se dejó caer en la cama y puso cara de sorprendida al contemplar que llevaba un regalo en mi mano. Oye, Lo siento mucho, solo quería darte las gracias por todo, lo bien que te portas conmigo, lo genial que ha sido este segundo trimestre. Gracias por ayudarme con los estudios, por hacer que saque mejores notas, por los consejos que

me das con Sofía, bueno, por todo en general. Por ser la mejor hermana del mundo, no tiene que ser nada fácil con un capullo como yo.

Speaker 3

Jo, David, no me digas esas cosas. Y siento mucho lo de antes, lo que ha pasado en el sofá. Eres un idiota.

Speaker 2

Comentó arrebatándome el regalo de las manos y abriéndolo con impaciencia. Abrió los ojos de par en par al ver la cajita con el conjunto de lencería que había elegido para ella. El negro de transparencias con los lacitos rosas. David,¿ y esto? Eso es para que le des una sorpresa a tu novio. seguro que le gusta, te lo compré el mismo día que hice el pedido para Sofía, pensé que te gustaría. Jo, bueno, eh, no sé qué decir, es un poco raro que mi

hermano pequeño me regale estas cosas. Al final, prosiguió mirando la caja, elegiste el modelo con Braguita y no con la tanga. Bueno, tanga para Sofía y para ti Braguita, es más elegante, más, de tu estilo.¿ Qué quieres decir?¿ Que tu novia tiene mejor culo que yo? Ja, ja, ja. La verdad es que sí, tiene un señor culazo. Tú tienes otras cosas mejores. Ja, ja, ja.

Speaker 3

Pues muchísimas gracias. A ver cuándo lo puedo utilizar. Hasta el verano nada, ¿no? Pobre, Fernando. Lo tienes a dos velas. Ja, ja, ja. Oye, Pau, una cosa, me da una poca vergüenza pedirte esto. Dime. Bueno, eh, me gustaría ver cómo

Speaker 2

te queda, para comprobar si he acertado con la talla y eso.¿ Te lo podrías probar ahora? ¿Ahora? No, David. Ya es muy tarde y tampoco creo que sea muy apropiado ponerme esto delante de mi hermano pequeño, me comentó mostrándome la caja.

Speaker 3

Oh, qué pena.¿ Y otro día? Fuera, vamos a dormir. Tenía que intentarlo al menos, ja, ja, ja. Venga, sal de aquí. Y me dio en el hombro con la cajita. Hasta mañana. Pau. Hasta mañana. Volví a la

Speaker 2

habitación un poco más contento después de haberme reconciliado con Paula. Todavía estaba nervioso por haberle entregado el regalo y me había sorprendido la reacción de mi hermana, más natural de lo que yo pensaba. Tenía demasiada tensión acumulada y encendí el ordenador portátil. Abrí la carpeta de fotos de Paula y lentamente me fui masturbando con el recuerdo de lo que había pasado en el sofá. Había sido la hostia y mi polla chapoteaba totalmente húmeda, mucho más mojada de

lo normal. Gimoteaba en bajito y de repente me llegó un WhatsApp de Paula. Eso sí que no me lo esperaba. Tuve que soltarme la polla para abrirlo y

Speaker 3

leer lo que ponía. Me queda de maravilla el conjuntito.

Speaker 2

Muchas gracias. ¿Qué? La muy cabrona se lo estaba probando en la habitación de al lado y yo allí, con un calentón considerable y a punto de correrme. No dudé en escribirla

Speaker 3

Joder, Pau, no me digas eso.¿ Por qué? Y podría verlo, por favor, por favor, por favor. No, además ya me lo he quitado.¿ Y otro día? Buenas noches, David. Buenas noches, Pau, esta te la guardo.

Speaker 2

Ya no me volvió a contestar. Qué hija de puta, sabía de sobra que me estaba pajeando y lo había hecho para provocarme todavía más. El orgasmo fue brutal un minuto después, nada de gimoteos contenidos. Me corrí soltando un grasnido que nació desde mi garganta y mi leche salió volando desde mi polla hasta la pantalla del portátil. Corridón. Y dos minutos después fue Paula, y no fue tan

contenida como la noche anterior. También intentó ahogar sus gemidos en la almohada, pero sin duda el orgasmo de esa noche fue mucho más intenso y no pudo evitar que

se le escaparan unos pequeños hoyosos de placer. Al día siguiente, regresábamos al pueblo comenzaban las vacaciones de semana santa no nos habíamos ido y yo ya estaba deseando volver y eso que mi relación con paula se estaba empezando a poner muy muy interesante la semana santa había llegado casi sin enterarme y creo que era normal porque después de la noche en la que paula gemía masturbándose nada había sido lo mismo Solo podía machacármela cada dos por tres

y su mera presencia hacía que se me pusiera dura al instante. Menos mal que nuestro padre vino a por nosotros para llevarnos al pueblo, si no hubiera ido todo el trayecto en el autobús a su lado y con una erección monstruosa. La verdad era que tampoco me encontraba muy bien, era como si todo ese asunto me chupara la sangre y la energía se fuera con cada corrida. Fueron muchas, Demasiadas pajas delante de ese ordenador con las fotos de Paula. Estaba, literalmente, loco por ella. Mis niños.

Anunció mi madre nada más salimos del coche. Nos estaba esperando fuera y me dio un abrazo tan fuerte que me espachurró sus senos.¿ Qué tal?¿ Fue muy pesado el viaje? Nada, apenas un rato. En coche es más rápido, contesté viendo pasar a Paula con su maleta y entrando en casa. Cariño, espera. Mi hermana se detuvo ante la voz de su progenitora, os ha comentado, ¿papá?

Speaker 3

Ella se puso a nuestro lado y preguntó.¿ El qué? Pues no, no se ha

Speaker 2

acordado, Emilio entró en la casa casi pasando de nosotros tres nada, que tenemos previsto un viaje familiar.¿ Os acordáis de Gonzalo? Estuvo en la última boda. Ambos nos miramos y negamos a la par, bueno, da lo mismo, es un amigo de vuestro padre y nos ha invitado a pasar las vacaciones en su casa de Sevilla.¿ Qué pintamos nosotros en Sevilla, mamá? Preguntó mi hermana con toda la razón del mundo. Lo hacemos por tu padre. Nos invitó a pasar unos días a toda la familia en una

casa que se ha construido. Vuestro padre aceptó y no le vamos a decir que no.¿ Él aceptaría si fuera al revés? Mi madre me miró tras un gran suspiro, seguro que no movería ni un dedo si le digo que un amigo mío nos ha invitado. David, ya, suficiente. Os aviso de que tenemos que ir y ya está, ¿bien? Miró hacia atrás, quizá buscando a papá, Gonzalo ha conseguido grandes contratos en Abu Dhabi y bueno, vuestro padre también ha aceptado con la previsión de que igual puede caerle

algo también a él. Unas vacaciones de negocios, no oculté mi desagrado y creo que Paula sentía lo mismo pese a que no lo expresase, fabuloso, mamá. Seguro que tú tampoco quieres ir. hay que ir, esas tres palabras fueron claras, a ella tampoco le apetecía. Si no queda otra, Paula se dio la vuelta y antes de entrar en casa, comentó, no es necesario ni deshacer la maleta, ¿verdad? Belén le respondió con un gesto de su testa.¡ Qué maravilla, mamá!

Solté de manera irónica una vez que mi hermana desapareció

Speaker 3

Entiéndelo,

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David, Son cosas familiares. No, mamá. Son temas de papá y cada vez me gusta menos que la familia tenga que estar siempre pendiente de sus cosas. Ella se puso seria y rápido me cogió del antebrazo para que me callara. Ya está, David. Si no lo haces por él,¿ lo harás por mí? Suspiré con claridad. mirando hacia el suelo donde sólo podía observar esos pies con las uñas pintadas

de celeste dentro de unas bonitas sandalias. Alcé la vista para contemplar la media sonrisa de mi madre, que buscaba mi complicidad con esos ojos tan azules como los de mi hermana, no era capaz de negarle nada. Por ti, lo que sea. Decir que aquello era una casa se quedaba corto, porque cuando llegamos y pasamos su cerca, lo que vimos fue una mansión. Se trataba de una casa modular inmensa, con un jardín que seguro que se contaba en hectáreas, una piscina y dos coches de última gama

aparcados fuera. El interior era igual de sorprendente, con un gimnasio, un zona con jacuzzi e incluso una sala de cine en miniatura que me pareció una locura. Sí, nosotros teníamos dinero, una casa grande y vivíamos de buena manera en el pueblo, pero lo que poseía Gonzalo era otro nivel. Nos hizo un tour por su casa junto a su flamante esposa Carmen, una sevillana que rondaba según sus propias palabras entre los 40

y los 45 años de edad. Si la casa era increíble, tengo que puntualizar que su mujer no se quedaba rezagada. A la par que nos mostraba la casa, yo solo me podía fijar en aquella mujer que bien podría haber sido en su juventud modelo o presentadora de televisión, era una pasada. La típica frase de que tras un gran hombre, siempre hay una gran mujer, era toda una obviedad con ella delante, puesto que, superaba a su marido en cualquier aspecto.¿

Te gusta la piscina, David? Me preguntó Carmen cuando me paré a contemplarla, puesto que se parecía mucho a la de mi pueblo. Alcé la mirada para observar su rostro sin apenas una arruga que delatase su edad. Sus gafas de sol tapaban sus ojos de color verdoso que resplandecían y con un poco de elevación en sus tacones, prácticamente era de mi altura. Es muy bonita, pude decir algo cortado. Pese a que estaba acostumbrado a la belleza de Paula,

ese fruto maduro era toda una exageración. Vamos con los demás, que hay muchas más cosas, quieres ver tu cuarto. Bien. Al darse la vuelta la acompañé con el resto, metiéndonos en casa para ir en busca de esas habitaciones de las que hablaba. Por supuesto, no perdí oportunidad de observar su trasero, que se mantenía firme sobre unas piernas duras que estaba seguro que modelaría en el gimnasio de su casa. Ojalá, Sofía acabé así con su edad, me dije a mí

mismo relamiéndome del gusto. Nos llevaron al ala de invitados, semejante a esas películas de época victoriana donde las casas parecen ciudades. Aquella zona era pequeña, con cuatro habitaciones separadas y un baño en un pasillo decorado con cuadros. Me alucinó al entrar, porque prácticamente era más grande que la

habitación donde dormía. Una vez dejamos las maletas en nuestros respectivos cuartos, salimos a la terraza que tenían delante de la piscina, mientras un mayordomo, sirviente o como le queráis llamar, nos apuntaba lo que íbamos a tomar. La conversación la monopolizaron los dos hombres y las chicas se pusieron a hablar de ciertos peinados que me hicieron desconectar. Estaba pendiente del móvil y tratando de no reírme al escuchar a Emilio, porque se notaba que le comía la envidia al ver

el pedazo casoplón que gastaba su amigo. David era la voz de Carmen, que me sonreía al lado de mi madre, mira, por allí viene tu novia. ¿Qué? Por un momento giré la cabeza esperando ver a Sofía, pero eso era imposible, porque mi madre sonreía con cierta malicia y Carmen no conocía a mi pareja. Valeria. Mis ojos toparon con una moto que había parado y de donde se bajaba alguien embutido en ropajes de motero que bien podrían ser de cuero.

Por la silueta era evidente que se trataba de una chica y lo evidenció cuando se quitó el casco y una melena ondulada del mismo color de su madre voló por los aires. Carmen saludaba desde la lejanía con una mano, al tiempo que un seno se mecía de lado a lado. Aproveché el instante para mirarla, pero fue un error. porque cuando alcé la vista, tanto Paula como mi madre, me pillaron.

No dijeron nada para no dejarme en mal lugar, solamente me agarré a la silla y admiré a esa mujer que se acercaba a nosotros con una sonrisa que casi le llegaba de una oreja a otra. Digo que es tu novia, porque es lo que decía ella cuando era pequeñita, comentó Carmen, a la cual no volví a mirar para que ninguna de las otras dos me pillase. En casa repetía que se iba a casar contigo cuando fuerais mayores. Gonzalo y yo siempre nos reíamos. Pues, no recuerdo mucho.

Con ese paso tan decidido y poderoso, se aproximó a la terraza con el casco en la mano. Por supuesto, Valeria era hija de Gonzalo y Carmen y saludó a su padre nada más llegar a su lado con un beso sonoro. Hola. familia, anunció cuando estuvo a nuestro lado. Al tenerla tan cerca, algún que otro flash de mi

infancia acudió a mí. No éramos nada más que niños de siete u ocho años jugando y nos llevábamos tan bien que el tema de novios habría salido para copiar a nuestros padres, no obstante, no me hubiera importado casarme con semejante mujer. Giró el cuello hasta poner su cabeza en mi dirección y, Gracias al sol frío de aquella mañana, el color de sus ojos, igualito a los de su madre,

centellearon como si tuvieran estrellas en el interior. No borraba la sonrisa, que nacía de una inmensa boca que me pareció de lo más morbosa.¿ Qué tal, chicos?¿ Dos besos, no? Al primero que le cayeron fue a mi padre. Después pasó por las dos chicas, comentando lo guapas que estaban todas, y eso era cierto, porque no sólo eran las jovencitas,

las adultas también eran unas bellezas. Cuando llegó mi momento, me puse en pie, oliendo su fragancia luego de que una suave brisa le meciera el cabello.« David, me alegro de verte». Puse mi mano en su estrecha cintura, coronada por un par de pechos medianos que no había heredado

de las tetazas de su madre. Sus labios explotaron contra mi mejilla, muy cerca de mi boca, casi en la comisura, donde permanecieron por un segundo en el que detuvo el tiempo.« Yo también me alegro», contesté de manera automática.« Bueno, chicos», volvió a decirnos a todos con su marcado acento sevillano, Voy a ir a darme una ducha y más tarde, si tenéis algún plan, me apunto. Valeria acabó por darse la vuelta para mostrarme un culo que rivalizaba con el

de Sofía. Luego te aviso, respondió su madre acariciándole el vientre. Ella se dio la vuelta, sin borrar su alegre gesto del rostro y haciendo bailar su cabello de un lado a otro. Se paró delante de mí, que apenas estaba separado del resto por un mísero metro y, colocando la mano en mi pecho, me dijo con total confianza.¿ Tú también te apuntas? No esperó la respuesta, sino que me guiñó el ojo y se largó dentro de su casa.

La niñata de 18 años me había calentado de mala manera, haciéndome olvidar a mi novia, a Paula y a cualquier otra mujer que estuviera a mi alrededor. Valeria no era como las demás, no se trataba de una chica, sino que era una verdadera leona imposible de domar. Me encantaba y... Dios.

Me había enamorado de ella al primer vistazo. Dentro de un rato iríamos a comer, dejándonos con tiempo justo para poder ducharnos y vestirnos de manera apropiada y no con el chándal sudado que llevaba desde nuestra salida del pueblo. Quise acercarme un poco a mi hermana, hablar con ella y tener la oportunidad de conversar sobre algún tema. Claro, me encantaría que fuera sobre la lencería que le compré,

pero eso debía esperar. Apenas pude estar con ella, porque mi padre estuvo tratando temas de arquitectura demasiado aburridos mientras Paula sentía en silencio. Me escudé en mi madre. Paseando un rato por el jardín y observando esas maravillosas esculturas creadas con los arbustos. Es precioso, comentó mamá mientras sus tacones crujían con las piedras sueltas. No te lo puedo negar.¿ Te gustaría tener una casa así? Belén se retiró el

cabello moreno del rostro y se cruzó de brazos. No. No lo dijo muy convencida, estoy bien en mi casa, creo que a tu padre le gustaría mucho más. A papá le gustaría trabajar todos los días de la semana y, si tuviera esta casa, solo la usaría para chulearse delante de sus amigos. Dios, David. Exclamó. Me imaginaba que iba a reprenderme, pero, Cerrío, no puedes ser más distinto a tu padre, es increíble. Alcé los hombros sin saber qué contestar a eso, nunca te gustó estudiar arquitectura, ¿cierto?

Speaker 3

Si me gusta, a una madre no se le puede mentir. ¿Cierto? No. No es cierto,

Speaker 2

megué con la cabeza y ella se anudó de mi brazo. Con ese vestido granate brillaba con luz propia, era la viva imagen de una Paula futura. Si decides estudiar otra cosa, te apoyaré en tu decisión, solo quiero que lo sepas. Aquello me llegó, porque no me imaginaba a mamá contradiciendo a Emilio. No creo, me gusta acabar lo que empiezo, pero, muchas gracias, mamá. Eres la mejor. La di un beso en su mejilla y ella me palpó la cara con

gusto de que, ese cariño, no acabase jamás. Nos dimos la vuelta visto la hora que era, de camino a un comedor donde los platos nos esperaban para devorarlos. Antes de entrar, caminando por la calzada llana donde mi madre podía andar mejor, me preguntó con cierta intimidad.

Speaker 3

Cuándo voy a conocer a Sofía? Mamá. Me quejé con cierta vergüenza

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no habíamos hablado de ella de manera profunda. Solo lo pregunto, me gustaría conocer al nuevo miembro de la familia. De momento, no es para tanto.¿ Quién sabe cómo puede acabar la cosa? Eso era cierto, no sabía lo que me depararía el futuro, aunque yo quería estar con ella. Según lo que me contó Paula la última vez, la cosa va muy bien, dice que la quieres mucho. Con que mi hermana va

contando cositas, eh. Ella se paró delante de la puerta y me sonrió plenamente, me encantaba verla así, porque con mi padre parecía más seca y aburrida. Le puse las manos en los hombros y la di un abrazo porque sentí que lo necesitaba, cuando ella me agarró con fuerza por la espalda, supe que había hecho bien. Te quiero, le

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susurré a su pelo moreno por donde se escondían algunas canas. Y yo, mi amor. Al

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separarnos, observé que el azul de sus ojos resplandecía con verdadera alegría y que su rostro casi brillaba con luz propia. Di un paso para irme, pero ella me detuvo en el umbral de la puerta, con los demás sentados a la mesa y los platos empezando a servirse. Oye. No sé si lo de Sofía será muy serio, se venía una broma, lo presentía mucho admirado a Carmen.¿ No será que te gustan las frutas más maduras, verdad? Por favor, mamá. Se río sin ninguna oposición y escapé de su lado

sumido en una vergüenza infinita. Me senté al lado de mi hermana, que llevaba una camiseta muy bonita con un escote en V que no dejaba ver nada más que la silueta de sus dos pechos. No le eché un vistazo y Suficiente vergüenza había pasado ya con mi madre para que Paula me pillara en esas, sin embargo, según tomé asiento, se inclinó para decirme. ¿Qué? Tendrás que cerrar

un poco la boca. Comprenderla era imposible y la miré para que me lo aclarara la próxima vez que estés al lado de Valeria.¿ Quieres un pañuelo para que no se te caiga la baba? Eres boba, igual que mamá.¡ Qué graciosas! Me quejé abiertamente y ella soltó una risa nasal. Comimos entre conversaciones monopolizadas por los adultos, dejando detalles de la vida de los más jóvenes. Mi padre se llenó de orgullo al hablar de las buenas notas de Paula y el gran futuro que la esperaba, mientras mi madre

apuntillaba que yo también estudiaba lo mismo. Valeria misma fue la que contó que estaba estudiando medicina y que esperaba ir fuera del país a cursar algún que otro año. Eso quedaba lejos para mí, pero me entretenía demasiado su conversación porque me tenía hipnotizado. Continué admirándola, ensimismado por sus gestos, su habla con el peculiar acento, incluso cómo se movía, con esas muñecas llenas de pulseras y que sonaban con cada gesto. Era increíble, una jodida belleza que estaba claro

que había sacado lo mejor de su madre. Solo le faltan las tetas de Carmen, brotó un pensamiento desde el interior de mi alma. Ahora, podéis descansar un rato y después damos un paseo por la zona o vamos a la ciudad, lo que queráis, comentó Gonzalo. Pues después de la cena, me puedo llevar a Paula y a David a tomar unas copitas por Sevilla.¿ Qué os parece? Lo preguntó a sus padres, no a nosotros.

Speaker 3

Fabuloso.

Speaker 2

Exclamó Carmen con un aplauso que bamboleó sus pechos. No te molestes, añadió Paula con su mejor sonrisa. No pasa nada, estamos bien aquí. Que sí, tía. Alzó la mano y sus pulseras sonaron en el aire, ya he quedado con mis amigos. Vamos. tomamos algo y nos volvemos, insistió la niñata del pelazo rubio. Bueno, por mí, titubeé y rápidamente sentí la mala leche de mi hermana cayendo sobre mí. Sólo faltó que me diera una patada bajo la mesa, pero no sentí nada, sólo esos ojos que se me

clavaban en el cuello. Pues luego nos vemos. Pasé la tarde hablando con Sofía, relatándole con detalle mi viaje mientras paseaba por el largo pasillo. Le hablé de la tremenda casa en la que me encontraba, le conté quiénes eran Gonzalo y Carmen, pero no dije nada de Valeria y lo buena que estaba. Ella nunca fue celosa, aunque, mejor prevenir. David, la voz de mi hermana me hizo girarme y me la encontré debajo del marco de su habitación justo cuando colgué la llamada con Sofía.

Speaker 3

Hola, Paula.¿ Ya se te ha pasado el cabreo?¿ Y eso? Por lo de antes, es que no tenías ganas de salir. Pregunté después

Speaker 2

de verla actuar así en la comida. Cero ganas. Es que ninguna. Antes de pedirle un motivo, ella me lo dio, ya sabes que lo de salir ya no me llama tanto la atención y menos con una cría de 18 años y sus amigos. No me esperaba esa animadversión hacia Valeria. No la tengo. Sí que la tenía, se le notaba en ese tono de niñata repelente que se le ponía, el que seguro que no tiene ninguna pega eres tú, ¿verdad? No has parado de mirarla desde que hemos llegado. Guau.

Aquello sí que me sorprendió, porque daba la impresión de estar cabreada, tiempo muerto, pau. La he mirado como

Speaker 3

a cualquier otra, nada más. Ya, seguro. No me engañas,

Speaker 2

David. Lo que tiene pinta es que ella piensa lo mismo de ti, porque la he pillado mirándote bastantes veces.¿ En serio? No me lo creía, era imposible, pero parecía cierto. Paula no solía mentirme y eso me

Speaker 3

calentó bastante. Recuerda que tienes novia. Buof.

Speaker 2

Qué momento de hermana mayor plasta se lo recriminé con ganas porque esa actitud no me gustaba nada. Quédate en casa si quieres, pero yo voy a salir con Valeria. Es una chica maja y me apetece divertirme. Ten claro que no voy a engañar a Sofía, no soy como Fernando. Eso no lo debería haber dicho, pero cuando a uno le calientan el hocico... es muy probable que suelte mierda que no debe. Paula se quedó en silencio, sin parpadear y mirándome fijamente como si estuviera a punto de decirme

la mayor burrada del mundo. No obstante, no comentó nada sobre eso. Tranquilo, que voy a salir con vosotros, solo para que no te pases cuando estés borracho y no hagas tonterías. Es lo que siempre decían papá y mamá, ¿verdad

Speaker 3

Tengo que cuidarte. Me cuido solo, Paula.

Speaker 2

Volteé la vista sin querer mirarla, porque esa acusación me fastidió bastante. No porque no fuera a suceder, creo que en verdad me dolió porque fue capaz de ver mi cara y saber que en una mala, igual podía follarme a esa chica sin pensar en Sofía.

Speaker 3

Sabes lo que te pasa, Paula? A ver, dime. que te molesta no ser el centro de atención, eso es lo que te jode realmente. Imbécil.

Speaker 2

Lo murmuró con cierta rabia, todos

Speaker 3

sois iguales. Yo no apuntillé

Speaker 2

sin decir el nombre de Fernando, no era necesario. Se quedó en la puerta, con esa boca apretada al máximo hasta que sus labios se convirtieron en una fina línea blanca. Me imaginaba que la discusión se habría terminado y la tendría enfadada para el resto del día, pero no fue así. Bueno, que me da igual lo que hagas, es tu vida, no la mía, añadió parando el combate. Voy a ir un rato al jacuzzi,

Speaker 3

me dijo Carmen que lo podía usar. Bien. Mi orgullo no me hizo decirle

Speaker 2

nada, aunque me moría de ganas por preguntarle si podía acompañarla. Antes de hacer nada, me giré, sentándome en la cama y mirando a esos ojos que eran los más bonitos de la existencia. Voy a hablar con Fernando y después, sobre las siete, estaré allí. A las siete.¿ Es una invitación para que vaya contigo? Pregunté con cierta timidez, porque la conversación había cambiado de tono drásticamente.

Speaker 3

Haz lo que quieras. pues igual me paso, ya veré.

Speaker 2

Me quedé tirado en la cama, meditando acerca de todo lo que estaba pasando en aquella mansión. Volví a darme la vuelta, igual que si pudiera ver a Paula todavía allí apoyada, pero no estaba, sin embargo, todavía quedaba una cosa en el aire.¿ Mi hermana estaba celosa? Lo dudaba, era imposible, la autoestima de Paula debía estar por las nubes. Era preciosa, lista y una chica más popular que ninguna

otra en la universidad.¿ Qué más necesitaba? Valeria sólo era una muchacha como ella de guapa, tan inteligente y, con más dinero. Quizá la viera como una rival. Tuve que dejar todo eso a un lado, porque la mera idea de poder dar celos a mi hermana me erizaba la piel. A las siete en punto, salí en busca del jacuzzi, que debía estar en un cuarto cercano a la piscina. Sí, me perdí en una ocasión, pero cuando escuché el burbujeo

de la máquina, me adentré en el lugar indicado. Me encontré a Paula de frente, con los brazos en cruz y dentro de un jacuzzi que burbujeaba alocadamente. Su albornoz estaba colgado en una percha y, con el pelo recogido en un bonito moño, sus ojos se veían a la perfección. Era la viva imagen de una mujer fatal, la oda que todo pintor le gustaría lograr perpetuar en un lienzo. Un saludo seco nació de su boca y, con calma,

fui hasta donde ella quitándome la ropa. Portaba el mismo bikini negro que le vi aquel día en la piscina y me pareció que incluso estaba más bella que aquel día. Aquello era imposible, porque la había visto infinidad de veces en la playa y la piscina, pero teniéndola allí sentada en el jacuzzi con sus pechos siendo acariciados por el agua, me pareció sublime.— Al final has venido, murmuró ella por encima del sonido de las burbujas.— Sí, respondí como si

no me importara mucho, no tenía nada que hacer. Me estaba aburriendo y decidí pasar el rato aquí, no me acordaba de

Speaker 3

que ibas a estar.— Ya.— Claro. Quedamos en silencio,

Speaker 2

con el vaho rodeándonos por completo y sabiendo que no entraría nadie en aquel lugar, casi como si lo hubiera cerrado nada más entrar. Mis ojos cayeron por inercia, buscando eso que tanto me gustaba. Los senos de mi hermana estaban allí, tan jugosos como de costumbre con los inconfundibles pezones notándose tras una tela que era odiosa. No me corté. porque hacerlo era una tontería y eso conllevó a que la polla se me pusiera más dura que una espada toledana.

Menos mal que no se me veía, pero me di cuenta de que estaba aprisionado, porque en cualquier momento debería irme y se notaría la dureza de mi polla sobre el fino bañador. Igual viene Valeria, mentí. Le he comentado que venía aquí y tal vez se apuntaba

Speaker 3

Muy bien.

Speaker 2

Le jodía una cantidad hablar de ella, se le notaba demasiado. Es maja, Paula, no seas tan borde, es joven y solo quiere pasárselo bien. No quiero hablar de esa, quitó la vista de mi rostro, pero no me ocultó sus pechos.

Speaker 3

De esa?

Speaker 2

Has dicho de esa. Solté una clara carcajada en joder, Pau. Te estás pasando, no te ha hecho nada. pero no me da buena espina, vale, solo es eso, nada más. Simplemente, creo que no es una tía de fiar, seguro que esta noche intenta algo contigo. Mira, dudo mucho que eso suceda, no he visto que yo le atraiga. La verdad era que sí que me había dado cuenta de ciertas señales. Pero si se me pone a tiro. Ten muy claro

que no pienso engañar a Sofía. Valeria fue antes tu novia, entrecomilló con los dedos y estuve a punto de reírme, pero no era el mejor momento,¿ no te apetece llamarla y que le deje mi sitio en el jacuzzi? Para nada, fui directo porque eso era lo que pensaba. Prefiero estar contigo. Era cierto, Valeria podía estar tan buena como ella, ser una diosa que habitaba el mismo Olimpo que Paula, sin embargo, no era ella. Mi hermana me miró por un instante muy breve, en el que noté el rubor corriendo por

sus mejillas hasta dejarlas más rojas que antes. El calor había hecho lo suyo, subiéndola la temperatura, pero yo, había rematado el trabajo. Se mantuvo en un silencio tenso por unos cuantos minutos, en los que mi polla no bajó ni un mísero milímetro, sino que creció con más violencia tratando de desgarrar la tela de ese bañador tan bonito que me compró mi madre. El agua continuaba a la altura de los pechos de Paula, burbujeando sobre aquellas mamas

como si no fueran capaces de ascender por ella. Era normal taparlas era un pecado penado por la ley, que digo, por la propia existencia. Sus tetas siempre deberían estar visibles, al menos, para mí.¿ Sabes que eres el tío más tonto que conozco? Siguió sin mirarme y eso no me gustaba, Quería ver lo que me tenían que decir sus preciosos ojos azules. Puede ser, al fin y al cabo, es

lo que suelen ser los hermanos menores. Lo que sí me gusta es una cosa, por fin me miró con ese azul tan penetrante y aguardó por mis palabras, adoro ser el que más de algo, sobre

Speaker 3

todo, viniendo de ti. Bobo Suspiró levemente, muy agradada

Speaker 2

por lo que le había dicho. Se dejó caer un poco, permitiendo que sus pechos quedaran a flote y colocando el cuello sobre el respaldo. Estaba para levantarme y meter la polla entre sus dos flotadores, pero me contuve, porque aquello sólo me traería una bronca sideral. Era curioso, porque podía ver claramente que le gustaban mis halagos, que todo Pirópolo encajaba de maravilla, incluso parecía querer provocarme para que la mirase, sin embargo... se retraía a la hora de la verdad.

Teniéndola al lado, percibía que de lo que más gozaba Paula era de calentar a su hermano pequeño. Deseaba hacerme entrar en erupción para luego detenerme y empezaba a estar seguro de que ese era su juego favorito. Esto es una delicia, podría acostumbrarme a tener uno en casa, comentó con los ojos cerrados. Seguro que si se lo comentas a papá, te pone uno. Se lo tendríamos que pedir los dos, así hacemos más fuerza.

Speaker 3

Buffet en claro desacuerdo. Si se lo pido yo, no lo pone en toda su vida. No seas tan duro con él

Speaker 2

también te aprecia. Quité la vista, porque estaba demasiado cómodo con ella y no quería hablar de eso. Lo que me faltaba era pensar en mi padre mientras el pene estaba tan duro como una piedra y tenía a semejante diosa a mi lado en un jacuzzi. No obstante, me quedó un regusto amargo en la boca y preferí irme a tener que pedirle cambiar de tema. Sabía que Paula le daría la razón, ya que siempre fue su ojito derecho y yo no podría

Speaker 3

hacerla cambiar de opinión. Voy a la ducha. No te vayas todavía. estamos bien.

Speaker 2

Negué con la mano, pero ella tampoco hizo mucho por detenerme. Será lo mejor, que aquí con el calor, al final voy a acabar más arrugado que una pasa.¿ Mi pene no decía lo mismo, seguro que vas a salir hoy a la noche? Creo que sí, no te voy a dejar solo con ella. Tengo que cuidarte, me salió una media sonrisa y, de la misma, me levanté sin reparar en nada. Me alcé sobre mis piernas, dejando que el

agua sólo me tapara de las rodillas hacia abajo. Entonces, me di cuenta de algo que era muy evidente y Paula, también. El bañador se me pegó a la piel, corriendo por este miles de gotas de agua que resbalaban hasta regresar al jacuzzi. Lo importante no era lo mojado que estaba, sino que mi erección se notaba como si estuviera desnudo. Sentí que los ojos azules de mi hermana se me clavaban y admiraban con decisión el miembro que iba desde

el centro hasta mi muslo izquierdo. Por un poco no se me sale del bañador y, al darme cuenta de que Paula me lo estaba mirando, me excité demasiado. Me quedé parado dentro del agua, con mi polla igual que una roca y a un metro de la cara de Paula. Ella mantuvo la visión en aquel lugar por tres segundos que me parecieron los mejores de mi vida y preparé mi boca para decirle algo. Debía ser ingenioso, un comentario que la hiciera desear quitarme el bañador y metérsela en

la boca hasta ahogarse. Mi corazón palpitó con ganas, haciendo llegar mucha más sangre a un tronco que estaba a punto de partirse. Mi mente corrió como loca durante esos instantes, imaginándome a Paula cabalgándome en aquel lugar y metiéndosela a cuatro patas mientras las gotas de agua salpicaban todo. Me hubiera dado lo mismo que entrase mi madre, Valeria, los dos hombres o la mismísima Carmen, a la que sin

duda hubiera invitado a unirse a la fiesta. David fue mi chica favorita la que habló primero y, con la garganta seca, acabó por decir,¿ no te ibas? Sí, será lo mejor, dije con mis manos en la cintura y mi polla en dirección a la cara de mi hermana, le pregunté.¿ Te vas a quedar otro rato aquí?

Speaker 3

Sí, voy a relajarme un poco, murmuró Paula.

Speaker 2

Estaba tensionada y yo era evidente que también. Logré mover las piernas y mi cabeza me dijo que Paula se iba a masturbar después de ver mi coloso, no tenía ninguna duda de que lo haría igual que cuando le regalé su conjunto de lencería. Cogí una toalla, poniéndomela en los hombros y enfundándome las chancletas para no resbalar, no era el mejor momento para morir desnucado por un resbalón, qué vergüenza ver mi cadáver tan empalmado. Paula, comenté antes

de abrir la puerta. El cuerpo me lo pedía y, pese a que no sabía muy bien si le agradaría o no, le añadí de manera sutil, relájate mucho, ¿vale? Idiota. La observé por última vez, con las manos debajo del agua y los bíceps al lado de sus pechos, uniéndolos de manera involuntaria. Mis ojos escanearon ese bikini negro, imaginándome cómo sería sin él, porque era lo único que me quedaba por descubrir, Paula desnuda. Su cara no estaba seria como en otras ocasiones, sino que se la veía tensa,

algo agarrotada por la situación que estaba viviendo. Lo mejor era abandonar el cuarto y ofrecerle esa soledad que tanto necesitaba, porque cuando cerré la puerta, supe con toda seguridad que Paula se iba a masturbar. Y eso todavía me

Speaker 3

puso más cachondo antes de la cena. Hasta aquí llegó el capítulo de hoy. Hasta la próxima.

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